Los jeroglíficos fueron un sistema de escritura inventado por los antiguos egipcios.
Fue utilizado desde la
época pre-dinástica hasta el siglo IV. Los antiguos egipcios usaron tres tipos básicos de escritura:
jeroglífica, hierática y demótica; esta última corresponde al período tardío de Egipto.
La escritura jeroglífica constituyó, probablemente, el sistema organizado de escritura más antiguo del
mundo, y era utilizada principalmente para inscripciones oficiales en las paredes de templos y tumbas.
Con el tiempo evolucionó hacia formas más simples, como el hierático, una variante más cursiva que se
podía pintar en papiros o placas de barro, y aún más no tarde y debido a la creciente influencia griega en
el Cercano Oriente, la escritura evolucionó hacia el demótico, fase en la que los jeroglíficos primigenios
figuran bastante estilizados, produciéndose la inclusión de algunos signos griegos en la escritura.
Etimología
El término tiene su origen en las palabras griegas ἱερός (hierós) 'sagrado' y γλύφειν (glýphein) 'cincelar,
grabar', la traducción griega de las palabras con que los propios egipcios denominaban su sistema de
escritura: mdw.w nṯr («Las palabras del dios»).1 Apenas los sacerdotes, los miembros de la realeza, los
altos cargos, y los escribas, conocían el arte de leer y escribir valiéndose de esas señales "sagradas".
La expresión egipcia para jeroglífico se translitera mdw nṯr, transcrita como medu necher, que significa
palabras del dios:
Los jeroglíficos del Antiguo Egipto
En el caso de los egipcios, sus jeroglíficos llegaron a combinar ideogramas, signos consonánticos y signos
determinantes. Los símbolos utilizados eran figurativos ya que representaban cosas reconocibles como
animales o partes del cuerpo.
Una de las herramientas que se ha utilizado para poder descifrar el sistema jeroglífico utilizado por los
egipcios no es otra que la Piedra de Rosetta. El egiptólogo francés Jean-François de Champollion y el
científico inglés Thomas Young fueron los dos personajes que consiguieron descifrar dicho documento,
descubierto en 1799, que se componía de tres tipos de escritura: jeroglífica, griega uncial y demótica.
Clasificación según el tipo
Tenemos que subrayar la existencia de diversos tipos de jeroglíficos. Así, en primer lugar, nos
encontramos con los llamados bilíteros que son aquellos que su trasliteración se compone de dos
consonantes.
Por otra parte, están los jeroglíficos trilíteros que, como su propio nombre indica, son los que su
trasliteración contiene tres consonantes. Y luego están los jeroglíficos que contienen más de tres
consonantes.
Los jeroglíficos solían ser grabados en piedra, tallados en madera o escritos con tinta sobre papiros. Sus
contenidos incluían textos religiosos, comunicados oficiales o fórmulas para rituales, por ejemplo.
De los jeroglíficos egipcios al alfabeto fenicio
Algunos investigadores creen que los jeroglíficos egipcios sirvieron de influencia al alfabeto fenicio, que
fue la fuente del alfabeto hebreo, griego y arameo. Estos alfabetos, a su vez, constituyen la base original
del alfabeto latino y cirílico.
Además de todo lo expuesto tenemos que dejar patente que el último documento que se ha descubierto
realizado con escritura jeroglífica es una inscripción en el templo de Isis, en la ciudad de File, y más
concretamente en la puerta del emperador Adriano. Se calcula que dicha grabación fue realizada en el
año 394.