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La Herencia y la Naturaleza de Cristo

El documento discute la naturaleza humana de Cristo y cómo heredó los efectos de la ley de la herencia. Indica que Cristo tomó sobre sí la naturaleza pecaminosa humana, incluyendo las tendencias hereditarias al mal y los apetitos, pero que resistió el pecado a través de la obediencia perfecta. Citas de Elena G. de White se usan para argumentar que Cristo experimentó las mismas tentaciones poderosas que los seres humanos en relación con los apetitos y placeres mundanos.

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La Herencia y la Naturaleza de Cristo

El documento discute la naturaleza humana de Cristo y cómo heredó los efectos de la ley de la herencia. Indica que Cristo tomó sobre sí la naturaleza pecaminosa humana, incluyendo las tendencias hereditarias al mal y los apetitos, pero que resistió el pecado a través de la obediencia perfecta. Citas de Elena G. de White se usan para argumentar que Cristo experimentó las mismas tentaciones poderosas que los seres humanos en relación con los apetitos y placeres mundanos.

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ALERTA: LA PRÓXIMA LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA CONTRADICE EL ESPÍRITU DE

PROFECÍA EN RELACIÓN A LA NATURALEZA HUMANA DE CRISTO.


La Ley de la Herencia
“El pecado degradó y depravó la naturaleza de Adán y Eva. Era imposible que los padres de
la raza humana transmitieran a su posteridad lo que ellos mismos no poseían (ver CS 588).
Por lo tanto nosotros, como descendientes de ellos, sufrimos el resultado de la transgresión
de nuestros antepasados, pero no porque se nos impute arbitrariamente su culpa…
…esta situación era justa pues había sido instituido el plan de salvación, el cual haría que al
fin quedaran eliminados los apetitos pervertidos, la moral depravada, la enfermedad y la
degeneración del cuerpo, que se transmitieron como legado de padre a hijo. Este plan
también prometía en esta vida la victoria sobre las tendencias al mal, heredadas y
cultivadas.
(Comentario Bíblico Adventista, Tomo.4 Ezequiel 18:2 - Usáis este refrán.)
“Muchos han de luchar con potentes tendencias hereditarias al mal. Al nacer heredaron
deseos contrarios a la naturaleza e impulsos sensuales, y hay que prevenirlos
cuidadosamente contra ellos. Por dentro y por fuera, el bien y el mal porfían por la
supremacía. Quienes no han pasado jamás por semejantes experiencias no pueden conocer
la fuerza casi invencible de los apetitos ni lo recio del conflicto entre los hábitos de
satisfacerlos y la resolución de ser templados en todo. Hay que volver a batallar
repetidamente. Muchos de los atraídos a Cristo carecerán de valor moral para proseguir la
lucha contra los apetitos y pasiones. Pero el obrero no debe desalentarse por ello.” (El
Ministerio de Curación, Pág.129)
Si enseñamos que de alguna forma esta ley de la herencia fue violada en la concepción y
nacimiento de Cristo, entonces no nos quedaría de otra que admitir que Jesús no “ha
pasado jamás por semejantes experiencias y no puede conocer la fuerza casi invencible de
los apetitos ni lo recio del conflicto entre los hábitos de satisfacerlos y la resolución de ser
templado en todo…” Ahí nos lleva la lógica de la nueva teología. Un Cristo exento de
tendencias al mal no nos puede comprender.
Entonces no tenemos un Pontífice que se pueda compadecer de nuestras flaquezas; solo
uno que fue tentado en aspectos que no podemos entender, exento de pecado. ¿(Hebreos
4:15)?
“Las malas inclinaciones, el apetito pervertido, la moralidad depravada, además de las
enfermedades y la degeneración física, se transmiten como un legado de padres a hijos,
hasta la tercera y cuarta generación. Esta terrible verdad debiera tener un poder solemne
para impedir que los hombres sigan una conducta pecaminosa. (Historia de los Patriarcas y
Profetas, Cap.27 Pág.278)
OJO - ¿En que realmente nos afecta la Ley de la Herencia? - OJO
“Ambos padres transmiten a sus hijos sus propias características, mentales y físicas, su
temperamento y sus apetitos.” (Patriarcas y Profetas, p. 605.)
“Las malas inclinaciones, el apetito pervertido, la moralidad depravada, además de las
enfermedades y la degeneración física, se transmiten como un legado de padres a hijos.”—
Ibíd., p. 314
“Estos son aquellos que han heredado temperamentos y disposiciones peculiares.”
(Traducido de Testimonies, Vol. 9, p.222.)
“Él [el Padre] transmite temperamento irritable, sangre contaminada, intelecto debilitado
y una moral débil a sus hijos.”—Ibíd., vol. 4, p. 30,31.
“Los padres quizás han trasmitido a sus hijos tendencias a apetitos y pasiones.”—Ibíd., vol.
3, p. 567.
“Malos rasgos de carácter recibidos al nacer…”—Ibíd., vol. 5, p. 419.
“Será bueno recordar que las tendencias de carácter son transmitidas de padres a hijos.”—
Ibíd., vol. 4, p. 439.
“En tanto que Adán había sido creado sin pecado, a la semejanza de Dios, Set, así como
Caín, heredó la naturaleza caída de sus padres” (Patriarcas y Profetas, p.68.)
Ronaldo ¿me estás diciendo que nuestro precioso Jesús cargó sobre si todas esas cosas?
Jesús declaró:
“Cristo declaró, donde está el trono de Satanás, estará Mi cruz, el instrumento de
humillación y sufrimiento. No violaré ningún principio de la naturaleza humana. Vistiendo
Mi divinidad con humildad, soportaré todas las tentaciones con las cuales es acosado el
hombre.” (Manuscript Releases Tomo.5, Página.114) (Manuscript 165, 1899, 2-4. (“Words
of Counsel to Ministers and Physicians,” typed December 26, 1899.)
“Habría sido una humillación casi infinita para el Hijo de Dios revestirse de la naturaleza
humana, aun cuando Adán poseía la inocencia del Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad
cuando la especie se hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cualquier hijo
de Adán, aceptó los efectos de la gran ley de la herencia. Y la historia de sus antepasados
terrenales demuestra cuáles eran aquellos efectos. Mas él vino con una herencia tal para
compartir nuestras penas y tentaciones, y darnos el ejemplo de una vida sin pecado. (El
Deseado de Todas las Gentes, Cap.4 Pág. 32) (La Verdad acerca de los Ángeles, Cap.13
Pág.161 y 162)
Wow, creo que no podremos encontrar una declaración más contundente que ésta en
referencia a la naturaleza humana de Cristo.
“Como cualquier hijo de Adán, aceptó los efectos de la gran ley de la herencia.”
“Características, mentales y físicas, el temperamento y sus apetitos. Las malas
inclinaciones, el apetito pervertido, la moralidad depravada, además de las enfermedades
y la degeneración física, temperamentos y disposiciones peculiares. Temperamento
irritable, sangre contaminada, intelecto debilitado y una moral débil a sus hijos. Tendencias
a apetitos y pasiones. Malos rasgos de carácter recibidos al nacer…tendencias de carácter
que son transmitidas de padres a hijos; deseos contrarios a la naturaleza e impulsos
sensuales = naturaleza Pecaminosa.
Sé que para algunos esto será información bastante difícil de asimilar, pero ten presente en
tu mente que nada de esto es pecado. Es tentación y ahí es donde está la diferencia y por
eso era importante comprender el verdadero concepto de pecado. El que no conoció
pecado fue hecho pecado por nosotros.
El no era responsable o culpable por ello. Todo le fue cargado, le fue impartido por herencia.
Tomó sobre si el germen del pecado, contagiado con nuestra enfermedad (EL MAL), pero
sin culpa alguna. Y al rendir perfecta obediencia a la ley de Dios en tales circunstancias
condenó al pecado en la carne. Destruyó el poder del pecado de una vez y para siempre.
Ejerció por nuestra causa todo el poder requerido para anular el efecto de tal herencia sobre
nosotros.
¿Existe alguna otra cita en la Inspiración que compruebe que esta interpretación es fiel a la
verdad?
“Adán fue tentado por el enemigo y cayó. No fue el pecado que moraba en el lo que causó
que cediera pues Dios lo hizo puro y recto, a su propia imagen. Era tan libre de culpa como
los ángeles que están delante del trono. No había en el principios corruptos, ninguna
tendencia al mal. Pero, cuando Cristo vino a enfrentarse a la tentación de Satanás, llevo la
semejanza de carne pecaminosa.” (Signs of the Time, 17 de Octubre de 1900)
Nótese como la hermana White contrasta la naturaleza impecable de Adán, exenta de malas
tendencias, con la naturaleza que Jesús llevó. Dándonos a entender que al llevar la
semejanza de carne pecaminosa, tomaba también por herencia las malas tendencias
hereditarias propias de la carne de pecado.
“En sus conflictos con Satanás, la familia humana dispone de toda la ayuda que tuvo Cristo.
No necesitamos ser vencidos. Podemos ser más que vencedores mediante Aquel que nos
ha amado y ha dado su vida por nosotros. “Habéis sido comprados por precio”. 1 Corintios
6:20. ¡Y qué precio! En su humanidad, el Hijo de Dios luchó con las mismísimas terribles y
aparentemente abrumadoras tentaciones que asaltan al hombre: tentaciones a complacer
el apetito, a aventurarse atrevidamente donde Dios no nos conduce, y a adorar al dios de
este mundo, a sacrificar una eternidad de bienaventuranza por los placeres fascinadores de
esta vida. Cada uno será tentado, pero declara la Palabra que no seremos tentados más allá
de lo que podamos soportar. Podemos resistir y vencer al astuto enemigo.” (Mensajes
Selectos, Tomo 1, Secc.2 Cap.10 Pág.111 y 112) (El Cristo Triunfante, 7 de Julio)
Wow… Jesús lucho con las mismísimas tentaciones que nosotros encontramos tan difíciles
de resistir. ¿Es eso cierto?
¿Fue tentado Jesús a complacer el apetito? ¿Acaso no es esa una tentación que viene desde
el interior de nuestra naturaleza? ¿Fue tentado a sacrificar una eternidad de
bienaventuranza por los placeres fascinadores de esta vida?
¿Acaso no es eso una prueba suficiente del tipo de naturaleza humana que Cristo poseía?
El tenía que contender con su propia naturaleza.
¿Qué es tentación?
“Si no hay una posibilidad de ceder, la tentación no es tentación. La tentación se resiste
cuando el hombre se ve poderosamente persuadido a cometer la acción errónea; y,
sabiendo que él puede cometerla, resiste por la fe, aferrándose firmemente al poder divino.
Esta fue la prueba por la cual Cristo pasó. (The Youth’s Instructor, 20 de julio de 1899.) (M.S.
Tomo.3 Secc.4 Cap.19 Pág.149)
¿Poderosamente persuadido a cometer la acción errónea? ¿Resistir por la fe? Esas son
declaraciones que no encajan con la concepción de un Cristo exento de malas tendencias.
¿Estuvo Jesús poderosamente persuadido a complacer el apetito?
¿A sacrificar una eternidad de bienaventuranza por los placeres? ¿Poderosamente
persuadido a… no es sinónimo de inclinación a…?
“Cristo fue sometido a la prueba más apremiante, la cual exigió el poder de todas sus
facultades para resistir la inclinación, cuando estuvo en peligro de usar su poder para
librarse de la amenaza y [así] triunfar sobre el poder del príncipe de las tinieblas. Satanás
mostró su conocimiento de los puntos débiles del corazón humano, y puso en acción su
poder hasta el máximo para aprovecharse de las debilidades de la humanidad que Cristo
había tomado para vencer sus tentaciones en lugar del hombre.” (RH 1-4-1875).
(Comentario Bíblico Adventista, Tomo.7 Material Suplementario, Pág.941)
Nuestro Señor tuvo que ejercer el poder de todas sus facultades para resistir las malas
inclinaciones. Obviamente no podría estar tratándose en este caso de buenas inclinaciones
puesto que las buenas inclinaciones no necesitan ser resistidas. La cita está hablando
claramente de malas inclinaciones en la naturaleza humana de Cristo, y que Satanás conocía
muy bien al haber estado estudiando durante años los puntos débiles del corazón humano.
El Diablo quería aprovecharse de las debilidades de la humanidad que Cristo había tomado.
“Por medio de la fe y la oración todos pueden cumplir los requisitos del evangelio. Nadie
puede ser forzado a transgredir. Primero tiene que ganarse el consentimiento propio; la
persona tiene que proponerse cometer el acto pecaminoso antes que la pasión pueda
dominar a la razón o que la iniquidad triunfe sobre la conciencia. No importa cuán fuerte
sea la tentación, no es excusa para el pecado. “Los ojos del Señor están sobre los justos, y
atentos sus oídos al clamor de ellos”. Joven tentado, clama a Jehová. Arrójate indefenso e
indigno sobre Jesús y reclama su promesa pura. El Señor escuchará. Él sabe cuán fuertes
son las inclinaciones del corazón natural, y brindará su ayuda en todo momento de
tentación. (Mensaje para los Jóvenes, Secc.2 Cap.15 Pág.47)
¿Sabe Jesús cuan fuertes son las inclinaciones del corazón natural? R/ Por supuesto que sí.
¿Cómo podría saber Jesús cuan fuerte son las inclinaciones del corazón natural si él estaba
“exento de pasiones pecaminosas e inclinaciones caídas?”… Nótese que en base a esa gran
verdad tenemos la garantía de que Jesús nos entiende y puede darnos la victoria sobre esas
malas tendencias. ¿Se necesita de mayor Claridad? Leamos la siguiente cita.
“Cuando Cristo anunció por primera vez a la hueste celestial su misión y obra en el mundo,
declaró que abandonaría su posición de dignidad y revestiría su santa misión asumiendo la
semejanza de hombre, cuando en realidad era el Hijo del Dios infinito. Y cuando llegó el
cumplimiento del tiempo, descendió desde su trono de alto mando, depuso sus ropajes
reales y su corona regia, vistió su divinidad con humanidad, y vino a este tierra a ejemplificar
lo que la humanidad debe hacer y ser para vencer al enemigo y sentarse con el Padre en su
trono. Viniendo de la forma en que lo hizo, como hombre, con todas las malas tendencias
de las que el hombre es heredero, hizo posible el ser abofeteado por las agencias humanas
inspiradas por Satanás, el rebelde que fue expulsado del cielo.”
(Carta de Ellen G. White, escrita el 29 de agosto de 1903 (K-303), en Elmshaven (Sta. Elena,
California), dirigida a J. H. Kellogg.)
He leído muchos libros y la teología más predominante en el adventismo respecto a este
tema enseña que Jesús no heredó tendencias al pecado, lo cual significa inevitablemente
que él estaba ausente de poder entender en ese aspecto a la humanidad caída. Dicen que
él estaba EXENTO de las pasiones y tendencias que corrompen a los seres humanos. ¿A
quién he de creer?
“Necesitamos diariamente la religión de Cristo... Aunque él sentía toda la fuerza de la pasión
de la humanidad, nunca cedió a la tentación de hacer un solo acto que no fuera puro,
elevador y ennoblecedor. (Manuscrito 73.) (En los Lugares Celestiales, 28 de Mayo)
¿Y por qué ahora nos quieren hacer creer que Jesús no poseía las pasiones de una
naturaleza caída? Nótese que son malas pasiones pues según el contexto si Cristo las
hubiera seguido habría pecado contra la ley de Dios.
“Las lecciones de Cristo en la ocasión de recibir a los niños, deberían dejar una impresión
más profunda en nuestras mentes… Pueden ser caprichosos, y pueden poseer pasiones
como esas de la humanidad, pero esto no nos debería impedir traerlos para Cristo. Él
bendijo a los niños que estaban poseídos de pasiones como la suya. A menudo erramos en
educar a nuestros niños.” "Bendijo a niños que poseían pasiones como las de él mismo"
(Signs of the Times, 9 abril 1896).
Estas son las citas que no podrás encontrar en los libros oficiales de doctrinas, donde hablan
de la humanidad de Jesús. Actualmente muchas de estas declaraciones han quedado
ocultas a la vista del laico común y se necesita de una investigación bastante profunda para
poder encontrarlas.
(Jesús) “Sintió la abrumadora marea de desdicha que inundaba el mundo. Comprendió los
alcances de la fuerza de la complacencia del apetito y de las pasiones impías que dominaban
el mundo y que habían ocasionado inexpresables sufrimientos al hombre. La complacencia
del apetito había sido aumentada y fortalecida con cada generación sucesiva desde la
transgresión de Adán, hasta que la raza humana había quedado tan debilitada en su poder
moral, que no podía vencer con su propia fuerza. En el lugar de la raza humana, Cristo había
de vencer el apetito soportando en este punto la prueba más poderosa. Había de recorrer
solo el camino de la tentación y no iba a haber nadie que lo ayudara, nadie que lo consolara
o sostuviera. Había de luchar con los poderes de las tinieblas. (Mensajes Selectos, t. 1, p.
318).
Muchos ASD desconocen esta información debido al ataque que ha recibido, no saben que
el abogado que tenemos en el cielo comprende perfectamente lo que es poseer una
naturaleza pecaminosa con malas inclinaciones, tendencias y pasiones caídas y ser tentado
por ellas.
En nuestra propia fortaleza, nos es imposible negarnos a los clamores de nuestra naturaleza
caída. Por su medio, Satanás nos presentará tentaciones. Cristo sabía que el enemigo se
acercaría a todo ser humano para aprovecharse de las debilidades hereditarias y entrampar,
mediante sus falsas insinuaciones, a todos aquellos que no confían en Dios. Y recorriendo
el terreno que el hombre debe recorrer, nuestro Señor ha preparado el camino para que
venzamos. No es su voluntad que seamos puestos en desventaja en el conflicto con Satanás.
No quiere que nos intimiden ni desalienten los asaltos de la serpiente. “Tened buen ánimo…
dice: yo he vencido al mundo. (El Deseado de Todas las Gentes, Cap.12 Pág.98)
¿Acaso no está suficientemente claro? No es imposible negarnos a los clamores de nuestra
naturaleza caída. ¿Sabemos cuáles son esos clamores verdad?, los conocemos. Por medio
de nuestra propia naturaleza pecaminosa, Satanás nos presenta fuertes tentaciones. Y
Cristo sabía eso, sabía que Satanás se aprovecharía de las debilidades hereditarias. Sin
embargo el recorrió el terreno que el hombre debe recorrer, venciendo en nuestro lugar
para que al seguir su ejemplo también nosotros podamos vencer. ¡Qué hermoso verdad!
“El Redentor –en quien se unían tanto lo humano como lo divino- estuvo en el lugar de Adán
y soportó un terrible ayuno de casi seis semanas. La duración de ese ayuno es la más
poderosa evidencia de los alcances de la pecaminosidad y el poder del apetito depravado
sobre la familia humana” (RH, 4 agosto 1847) (Mensajes Selectos, Tomo.1, Secc.5, Cap.39,
Pág.319)
¿Significa esto que Jesús tenía que luchar diariamente contra las inclinaciones de su
naturaleza humana caída, negando su propia voluntad humana para así poder obedecer la
voz de Dios?
Lo podemos leer en nuestras propias biblias.
Juan 5:30 = “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es
justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.”
“La voluntad humana de Cristo no le habría dirigido al desierto para ayunar y ser tentado
por el diablo… No le habría enviado a padecer humillación, desdén, reproche, sufrimiento
y muerte. Su naturaleza humana rehuía de todas estas cosas tan decididamente como lo
hacen las nuestras.” (Signs of the Times, 29 de Octubre de 1894)
"Conoce por experiencia... dónde radica la fuerza de nuestras tentaciones" (Ministry of
Healing, p. 71).
Quienes creen que Cristo no tuvo nuestra naturaleza pecaminosa, y que estaba exento de
herencia de mal, no aceptan la idea de que Jesús fuera tentado desde su interior, osea
producto de su propia naturaleza caída. Pero leamos a continuación la siguiente cita que
refuta totalmente tal aseveración.
"El cristiano debe reconocer que no se debe a sí mismo... Sus más fuertes tentaciones
vendrán desde dentro, ya que deberá batallar contra las inclinaciones del corazón natural.
El Señor conoce nuestras debilidades... Todo conflicto contra el pecado... significa Cristo
obrando en el corazón a través de sus agentes señalados. ¡Oh, si pudiéramos comprender
lo que Jesús es para nosotros y lo que nosotros somos para él!" (Christ Tempted As We Are,
p. 11)
Las seducciones que Cristo resistió son las mismas que nosotros encontramos tan difíciles
de resistir. (Deseado de Todas las Gentes, Pág.91)
Sabe por experiencia cuáles son las debilidades de la humanidad, cuáles son nuestras
necesidades, y en qué reside la fuerza de nuestras tentaciones, porque fue tentado en todo
punto, así como nosotros, aunque sin pecar. (Deseado de Todas las Gentes, Cap.34,
Página.295) (El Ministerio de Curación, Página.47)
“Si tuviésemos que soportar algo que Jesús no soportó, en este detalle Satanás
representaría el poder de Dios como insuficiente para nosotros. Por lo tanto, Jesús fue
“tentado en todo punto, así como nosotros.”Soportó toda prueba a la cual estemos sujetos.
Y no ejerció en favor suyo poder alguno que no nos sea ofrecido generosamente. Como
hombre, hizo frente a la tentación, y venció en la fuerza que Dios le daba… Su vida testifica
que para nosotros también es posible obedecer la ley de Dios.” (El Deseado de Todas las
Gentes, Cap.1 Pág.15 y 16)
“Si en algún sentido tuviésemos que soportar nosotros un conflicto más duro que el que
Cristo tuvo que soportar, él no podría socorrernos. Pero nuestro Salvador tomó la
humanidad con todo su pasivo. Se vistió de la naturaleza humana, con la posibilidad de
ceder a la tentación. No tenemos que soportar nada que él no haya soportado… Cristo
venció en favor del hombre, soportando la prueba más severa. Por nuestra causa, ejerció
un dominio propio más fuerte que el hambre o la misma muerte. (El deseado de todas las
Gentes. Pag.92)
¿Acaso no es suficientemente clara la Hermana White? ¿Por qué habría de ejercer Jesús
“dominio propio”? ¿Qué cosas en su naturaleza necesitaban estar sujetas al domino propio?
¿Acaso no nos dicen que Jesús no tenía inclinaciones al mal?
Si Jesús nunca experimentó las más fuertes tentaciones que soportamos nosotros, la
tentaciones internas; si no tuvo el placer de poder vencerlas; cómo puede socorrernos en
ese punto?
Leamos otra vez la cita:
“No tenemos que soportar nada que él no haya soportado… Cristo venció en favor del
hombre, soportando la prueba más severa. Por nuestra causa, ejerció un dominio propio
más fuerte que el hambre o la misma muerte. (El deseado de todas las Gentes. Pag.92)
Algunas otras citas para analizar:
“No hubo una gota de nuestra amarga pena que él no probara, ninguna parte de nuestra
maldición que él no soportara para que pudiera llevar hasta Dios a muchos hijos e hijas.”
(Mensajes Selectos Tomo1 Secc.5 Cap.35 Pág.296)
“Era necesario que él conociera el poder de todas nuestras tentaciones, que pasara por
todas las penurias y aflicciones por las que nosotros debemos pasar, a fin de ser realmente
un Salvador...Cristo por su perfecta obediencia le demostró al universo que los seres
humanos podrían observar los mandamientos de Dios.” (El Cristo Triunfante, 4 de Julio)
“Todos los seguidores de Cristo tienen que hacer frente al mismo maligno enemigo que
asaltó a su Maestro. Con maravillosa habilidad adapta sus tentaciones a sus circunstancias,
su temperamento, su predisposición, sus fuertes pasiones. Siempre está cuchicheando al
oído de los hijos de los hombres, al señalar placeres mundanos, ganancias u honores: “Todo
esto te daré, si haces lo que te mando”. Debemos mirar a Cristo; debemos resistir como él
resistió; orar como él oró; agonizar como él agonizó, si hemos de vencer como él venció.”
(The Review and Herald, 8 de noviembre de 1887.)
Pero si Jesús era sin pecado debido a que no poseía las pasiones y tendencias caídas de la
naturaleza pecaminosa, entonces ¿qué seguridad tengo yo de poder vencer la tentación?
“Muchos han de luchar con potentes tendencias hereditarias al mal. Al nacer heredaron
deseos contrarios a la naturaleza e impulsos sensuales, y hay que prevenirlos
cuidadosamente contra ellos. Por dentro y por fuera, el bien y el mal porfían por la
supremacía. Quienes no han pasado jamás por semejantes experiencias no pueden conocer
la fuerza casi invencible de los apetitos ni lo recio del conflicto entre los hábitos de
satisfacerlos y la resolución de ser templados en todo.” (El Ministerio de Curación, Pág.129)
¿Debo decir que Jesús no ha pasado jamás por semejantes experiencias y no puede conocer
la fuerza casi invencible de los apetitos ni lo recio del conflicto entre los hábitos de
satisfacerlos y la resolución de ser templado en todo?
“Gracias a él (Jesús), es posible que ellos perfeccionen su carácter cristiano mediante su
nombre y venzan por su cuenta como él venció en su favor. Les ha dado un ejemplo en su
propia vida, mostrándoles cómo pueden vencer.” (Testimonios para la Iglesia, Tomo 3,
Número 24, Pág.403)
“Él resistió la tentación del mismo modo en que cada ser humano debe aguantar. Él le creyó
en Dios, como nosotros debemos creer. Él aprendió obediencia, del mismo modo que
estamos obligados a aprender obediencia. Y él venció, como debemos vencer. En su camino
padeció múltiples tentaciones directas; por eso él sabe cómo socorrer a todos los que son
tentados.” (Signs of the Times, 17 de Octubre de 1900)
“Satanás mostró su conocimiento de los puntos débiles del corazón humano, y puso en
acción su poder hasta el máximo para aprovecharse de las debilidades de la humanidad que
Cristo había tomado para vencer sus tentaciones en lugar del hombre” (Review and Herald,
1 abril 1875).
“Él sabe cuán fuertes son las inclinaciones del corazón natural, y brindará su ayuda en todo
momento de tentación.” (Mensaje para los Jóvenes, Secc.2 Cap.15 Pág.47)
Creo que no deben quedar dudas en cuanto a la realidad sobre la naturaleza humana de
Cristo y la naturaleza de sus tentaciones. Realmente participó de toda la herencia
pecaminosa que trae cada hijo e hija de Adan. Jesús nunca peco, pero fue atacado por la
tentación como ningún otro ser jamás será atacado. Siempre fue fiel a la norma de Dios y
eso en las peores circunstancias, lo cual es una evidencia para nosotros de lo que puede ser
posible cuando la voluntad humana copera con la divinidad. A continuación veremos
algunas declaraciones finales. Saque usted sus propias conclusiones.
Declaraciones Finales
“Cristo no estuvo en una situación tan favorable para resistir las tentaciones de Satanás en
el desolado desierto, como lo estuvo Adán cuando fue tentado en el Edén. El Hijo de Dios
se humilló y tomó la naturaleza del hombre después de que la raza humana ya hacía cuatro
mil años que se había apartado del Edén y de su estado original de pureza y rectitud.
Durante siglos, el pecado había estado dejando sus terribles marcas sobre la raza humana,
y la degeneración física, mental y moral prevalecía en toda la familia humana. Cuando Adán
fue atacado por el tentador en el Edén, estaba sin mancha de pecado. Estaba en toda la
fortaleza de su perfección delante de Dios. Todos los órganos y facultades de su ser estaban
igualmente desarrollados y armoniosamente equilibrados. En el desierto de la tentación,
Cristo estuvo en el lugar de Adán para soportar la prueba que éste no había podido resistir.
Aquí venció Cristo en lugar del pecador, cuatro mil años después de que Adán dio la espalda
a la luz de su hogar. Separada de la presencia de Dios, la familia humana se había apartado
cada vez más, en cada generación sucesiva, de la pureza, la sabiduría y los conocimientos
originales que Adán poseyera en el Edén. Cristo llevó los pecados y las debilidades de la raza
humana tal como existían cuando vino a la tierra para ayudar al hombre. Con las debilidades
del hombre caído sobre él, en favor de la raza humana había de soportar las tentaciones de
Satanás en todos los puntos en los que pudiera ser atacado el hombre.” (Mensajes Selectos
Tomo 1 Cap. 38 Pág.313)
“Satanás había señalado el pecado de Adán como prueba de que la ley de Dios era injusta,
y que no podía ser acatada. En nuestra humanidad, Cristo había de resarcir el fracaso de
Adán. Pero cuando Adán fue asaltado por el tentador, no pesaba sobre él ninguno de los
efectos del pecado. Gozaba de una plenitud de fuerza y virilidad, así como del perfecto vigor
de la mente y el cuerpo. Estaba rodeado por las glorias del Edén, y se hallaba en comunión
diaria con los seres celestiales. No sucedía lo mismo con Jesús cuando entró en el desierto
para luchar con Satanás. Durante cuatro mil años, la familia humana había estado
perdiendo fuerza física y mental, así como valor moral; y Cristo tomó sobre sí las flaquezas
de la humanidad degenerada. Únicamente así podía rescatar al hombre de las
profundidades de su degradación.” (El Deseado de Todas las Gentes, Cap.12 Pág. 91 y 92)
“Aunque no tenía ninguna mancha de pecado en su carácter, condescendió en relacionar
nuestra naturaleza humana caída con su divinidad. Al tomar sobre sí mismo la humanidad,
honró a la humanidad. Al tomar nuestra naturaleza caída, mostró lo que ésta podría llegar
a ser si aceptaba la amplia provisión que él había hecho para ello y llegaba a ser participante
de la naturaleza divina.” (Carta 83, 1896) (Mensajes Selectos Tomo 2 Cap.19 Pág.151)
“Debe revelarse diariamente la compasión del Salvador. Debe seguirse el ejemplo que él
dejó. Él tomó sobre su naturaleza sin pecado nuestra naturaleza pecaminosa, para saber
cómo socorrer a los que son tentados.”(El Ministerio Médico Secc.9 Pág.237 y 238)
“Revestido del manto de la humanidad, el Hijo de Dios descendió al nivel de los que deseaba
salvar. En él no había ni engaño ni pecado; siempre fue puro e incontaminado; y sin
embargo tomó sobre sí nuestra naturaleza pecaminosa. Al revestir su divinidad de
humanidad, para poder relacionarse con la humanidad caída, trató de recuperar para el
hombre lo que Adán había perdido como consecuencia de la desobediencia tanto para sí
mismo como para el mundo. En su propio carácter exhibió ante el mundo el carácter de
Dios.” (The Review and Herald, 15 de diciembre de 1896).
“Piense en la humillación de Cristo. Él tomó sobre sí la naturaleza humana caída y sufriente,
degradada e impura por el pecado. Él tomó nuestros pesares, soportando nuestras penas y
vergüenzas… un espíritu divino moraba en un templo de carne. Se unió a sí mismo con el
templo. ‘Aquel Verbo fue hecho carne; y habitó entre nosotros’, porque al hacer eso podía
relacionarse con los pecaminosos y dolientes hijos e hijas de Adán” (The Youth’s Instructor,
20 de Diciembre de 1900 - “Christ’s Humiliation”)
“La divinidad y la humanidad se reunieron en Cristo: el Creador y la criatura. La naturaleza
de Dios, cuya ley había sido transgredida, y la de Adán, el transgresor, se conjugaron en
Jesús: el Hijo de Dios e Hijo del Hombre.” (Exaltad a Jesús, 27 de Noviembre) (The S.D.A.
Bible Commentary 7:925-926.)
“Cristo realmente unió la ofensiva naturaleza del hombre con su propia naturaleza sin
pecado.” (RH, 17 de julio de 1900.)
“Él tomó sobre si la naturaleza humana, y sabe justamente como compadecerse de los que
sufren de nuestra naturaleza. Él tuvo la misma naturaleza que el pecador, aunque no
cometió pecado, para poder condenar al pecado en su carne y poder compadecerse de los
que estaban en dificultades, peligros y las tentaciones que nos rodean… Debemos obtener
ayuda como el mismo la tuvo, a través de una conexión vital con Dios.”(Manuscript
Releases, Vol. x, Pág.176)
“Habría sido una humillación casi infinita para el Hijo de Dios revestirse de la naturaleza
humana, aun cuando Adán poseía la inocencia del Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad
cuando la especie se hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cualquier hijo
de Adán, aceptó los efectos de la gran ley de la herencia. Y la historia de sus antepasados
terrenales demuestra cuáles eran aquellos efectos. Mas él vino con una herencia tal para
compartir nuestras penas y tentaciones, y darnos el ejemplo de una vida sin pecado.” (El
Deseado de Todas las Gentes, Cap.4 Pág. 32)
Ronaldo Llácer Leyva

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