Instituto Bíblico Virtual Peter Peterson
El Concilio Nacional de las Asambleas de Dios, A. R.
Reg. Constitutivo SGAR 164/93
Mérida, Yucatán, México.
ASESORA: ELÍZABETH CHI CARDEÑA
ALUMNO: REYMUNDO GARCIA JAIMEZ
MATERIA: EVANGELISMO PRACTICO
TAREA 2
METODOS DE EVANGELISMO CONTEMPORANEO Y COMPARAR CON METODOS ANTERIORES
Evangelismo Contemporáneo
Tema para Meditar a la Luz de la Palabra de Dios
¿Cómo podemos evaluar adecuadamente el evangelismo contemporáneo?
“Examinadlo todo (por la Palabra de Dios); retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21;
Hebreos 5:14; Filipenses 1:9-10). El acercamiento pragmático es éste: “Si funciona,
debe estar bien. Miren los resultados. Almas están siendo salvadas. Las cosas están
sucediendo realmente, de modo que tenemos que estar en el centro de la voluntad de
Dios.” Nuestro acercamiento es éste: ¿Qué dicen las Escrituras (cf. Romanos 4:3)? Si
Dios lo dice, tiene que estar bien. ¿Qué dice Dios sobre el evangelismo? ¿Cuál es el
método de Dios? ¿Cuál es la prioridad de Dios en el evangelismo?” Los esfuerzos
evangelísticos tienen que ser juzgados y evaluados, no en base a los resultados, sino
por la Palabra infalible de Dios.
¿Deben cooperar los fundamentalistas en los esfuerzos evangelísticos con los
que son teológicamente liberales y/o con los católicos romanos y otros
grupos divergentes? ¿Las cruzadas evangelísticas deben ser patrocinadas por
liberales, modernistas e incrédulos? ¿Deben los evangélicos pedir a clérigos
liberales para dirigir la oración, encabezar comités y aconsejar a quienes
toman decisiones?
La Biblia dice esto: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos…Salid de en
medio de ellos, y apartaos” (2 Corintios 6:14-17; cf. Apocalipsis 18:4; Deuteronomio
22:9-11). Cuando un buey y un asno están bajo un mismo yugo, están haciendo el
mismo trabajo. Son del “mismo equipo,” trabajando juntos por metas y objetivos
comunes. Los creyentes no deben trabajar con la cooperación de inconversos para
cumplir con la Gran Comisión. A un jugador de fútbol nunca se le ocurriría pasarle la
pelota al equipo contrario. El Señor Jesús nunca comisionó a los incrédulos para llevar
a cabo la obra de Dios. La actitud de nuestro Señor hacia los falsos líderes religiosos y
transgresores de Su día era de justa indignación, de reproche y de rigurosa condena
(Mateo 23:13-36). Su actitud, ciertamente, no era una de conciliación, compañerismo
y aprobación.
Hay una diferencia entre predicar el evangelio a un liberal y predicar el
evangelio con un liberal. Lo primero está dentro del propósito del evangelismo bíblico;
lo segundo solo puede ser considerado compromiso ecuménico. Nunca debemos unir
fuerzas con los incrédulos, no siquiera con el propósito de ganar almas.
Dios ha hecho diferencia entre los salvos y los inconversos y Dios demanda que esta
diferencia sea evidente y definida—por eso es necesaria la separación. La Palabra de
Dios retrata esta diferencia como sigue: Justicia/Injusticia; Luz/Tinieblas; Cristo/Belial;
Creyente/Incrédulo; Templo de Dios/Ídolos. Entre éstos no puede haber
compañerismo, comunión, concordia, parte o acuerdo (2 Corintios 6:14-16). Debe
mantenerse una clara línea de demarcación entre el fundamentalismo y el modernismo
y entre el verdadero cristianismo y el falso cristianismo. Hay un gran abismo entre los
dos (comparar Lucas 16:26).
¿Debemos estimular, asistir o cooperar con líderes religiosos que no son
sanos en la fe?
“Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis:
¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras” (2 Juan
10-11).“Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos
en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos”
(Romanos 16:17).“Al hombre que cause divisiones, después de una y otra
amonestación deséchalo” (Tito 3:10).“Que tendrán la apariencia de piedad, pero
negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (2 Timoteo 3:5; cf. “poder” en Romanos
1.16; 1 Corintios 1:18, 24).
¿Debemos cooperar con quienes predican un evangelio “diferente”? “Si alguno os
predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:6-9).
“Como te rogué (Timoteo) que te quedases en Éfeso…para que mandases a algunos
que no enseñen diferente doctrina” (1 Timoteo 1:3).
Unir las manos con quienes predican un evangelio diferente acarrea la maldición
(anatema) de Dios, no Su bendición.
¿Los falsos maestros deben ser tratados como amigos o enemigos de la
iglesia de Jesucristo? “¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a
Jehová?” (2 Crónicas 19:2).
“Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora os lo
digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será
perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en
lo terrenal” (Filipenses 3:18-19). “Porque tales personas no sirven a nuestro Señor
Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los
corazones de los ingenuos” (Romanos 16:18). “Hay algunos que os perturban y
quieren pervertir el evangelio de Cristo” (Gálatas 1:7).
¿Debería el evangelista advertir a la gente en cuanto a la incredulidad y la
apostasía en la iglesia?
Por no advertir, las manos de muchos evangelistas están manchadas de sangre
(Ezequiel 33:6). Pablo estaba limpio de la sangre de todos los hombres, no porque
hubiese alcanzado cada casa en Éfeso con el evangelio de Juan, sino porque no rehuyó
anunciar a los creyentes de Éfeso todo el consejo de Dios (Hechos 20:26-27). Pablo no
cesó de amonestar al rebaño acerca de los lobos rapaces que entrarían en la iglesia y
de los que se levantarían dentro de ellos (Hechos 20:29-32). A muchos evangelistas
de hoy les parece muy difícil y poco ético advertir contra los lobos que cooperan en la
campaña y que acompañan en la plataforma. Todos los creyentes, incluso los
evangelistas, deben probar los espíritus porque muchos falsos profetas han salido por
el mundo (1 Juan 4:1). El Señor Jesús expuso el error de los líderes religiosos de Su
tiempo (Mateo 22:29) y advirtió repetidamente a Sus discípulos contra los falsos
maestros (Mateo 7:15-20; 16:6-12; 24:4-5; Lucas 12:1,15). El evangelista no solo
debe predicar que Cristo es “el camino”, sino tiene que insistir en que Cristo es “el
único camino” y esto necesita una advertencia contra los “caminos falsos” que llevan a
la perdición. Si a Dios le hubiera parecido innecesario advertir contra los falsos
maestros, Pedro podría haber omitido los capítulos 2 y 3 de su segundo libro, las siete
cartas a las iglesias de Asia podrían haber sido abreviadas, las epístolas pastorales
habrían sido condensadas a sólo unos pocos capítulos y los libros de 2 Juan, Judas y
Gálatas no estarían incluidos en el canon.
¿Debe el evangelista enviar a los convertidos de vuelta a “la iglesia de su
elección”?
Una práctica común entre los grandes evangelistas es enviar a los convertidos de
vuelta a “la iglesia de su elección”. Esta práctica dañina puede ser extremadamente
perjudicial para el nuevo convertido. Los nuevos convertidos deben ser protegidos de
los líderes de las iglesias que profesan ser “cristianos”, pero que niegan las verdades
fundamentales de la Palabra de Dios. ¿Cómo puede ser asistido y fortalecido un
creyente en Cristo recién nacido en el ambiente de una iglesia liberal donde la Biblia no
es creída o tomada en serio? ¿Cómo pueden ser echados despiadadamente a los lobos
los pequeños corderitos? ¿No deberían los nuevos creyentes ser advertidos acerca de
los ministros de Satanás que aparentan ser “ministros de justicia” (2 Corintios 11:13-
15)?
En vez de ser encomendados a esas iglesias, ellos deben ser advertidos seriamente
acerca de esas iglesias. Debemos enviar a los convertidos a una iglesia que sea de la
“elección de Dios”. Debemos guiar con solicitud a los nuevos creyentes a iglesias que
creen en la Biblia, que enseñan la Biblia y que practican la Biblia, pero ¿cuántas veces
oyes a un evangelista famoso dar esta clase de consejo específico?
¿Cuál debe ser nuestra relación con un hermano cristiano que desobedece
consistente y deliberadamente los mandamientos apostólicos, incluyendo 2
Corintios 6:14-17; Romanos 16:17; Tito 3:10; y 2 Juan 10?
“Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os
apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que
recibisteis de nosotros” (2 Tesalonicenses 3:6; cf.2:15).
“Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no
os juntéis con él, para que se avergüence. Mas no lo tengáis por enemigo, sino
amonestadlo como a hermano” (2 Tesalonicenses 3:14-15).
¿Es una muestra de AMOR apartarse de un creyente desobediente de acuerdo
con 2 Tesalonicenses 3:6 y 3:14-15?
Amor es obedecer los mandamientos de Cristo (Juan 14:21-24; 15:9-10; 1 Juan 2:3-
6; 5:2-3; etc.). El amor se goza en la verdad, no en la iniquidad (1 Corintios 13:6). El
amor hace diferencia y prueba (Filipenses 1:9-10). Lo mejor que se puede hacer a un
creyente que se niega a someterse a los mandamientos de Dios es apartarse de él y no
tener compañerismo con él, sin considerarlo enemigo, sino amonestarlo como a un
hermano.
¿Debería el evangelista estar motivado por la filosofía de “Almas a cualquier
costo”?
Aunque debemos estar dispuestos a sacrificar hasta nuestras propias vidas para la
salvación de los perdidos, esto nunca debe ser nuestro motivo supremo. Debe, por el
contrario, ser éste—“Fidelidad a Dios y obediencia a Su Palabra a cualquier costo.” La
filosofía jesuita de que el fin justifica los medios es una abominación al Señor (cf.
Romanos 3:8; 6:1-2). El atleta cristiano tiene que seguir el Libro de Reglamentos si ha
de ser coronado (2 Timoteo 2:5). En 1 Samuel 15 Saúl desobedeció el mandamiento
de Dios (v.3) para “obedecer el mandamiento de Dios” (vs.20-21). ¿Agradó esto a
Dios? “El obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la
grosura de los carneros” (vs.22-23).
¿Debemos elegir entre “predicar el evangelio” y “defender la fe”?
Decididamente no. Ambas son exigencias escriturales y ambas han de realizarse a la
manera de Dios. Debemos predicar el evangelio a todas las naciones (Lucas 24:47) y
tenemos que contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos
(Judas 3). La iglesia primitiva hizo ambas cosas.
Al percibir problemas en el evangelismo contemporáneo, ¿cuál debe ser
nuestra actitud frente a los hombres perdidos?
Es muy fácil criticar a otros y ser nosotros mismos culpables. Juzgamos a otros y nos
condenamos a nosotros (Romanos 2:1). Necesitamos tener un corazón ardiente e
inquieto por los PERDIDOS. No critiquemos el evangelismo comprometido, mientras
nuestros propios corazones son fríos y estériles en cuanto a ganar a los
perdidos. “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es
impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1 Corintios 9:16).
¿Es para todos los creyentes la Gran Comisión?
No, la Gran Comisión de Mateo 28:19-20 es solamente para los creyentes adoradores,
fieles y obedientes.
¿Deberíamos preocuparnos por los números y el “éxito en las estadísticas?
Deberíamos preocuparnos por toda persona sobre la faz de la tierra. Deberíamos
querer lo que Dios quiere y desear lo que ÉL desea. Dios quiere que todos los hombres
sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4) y deberíamos
compartir este deseo. Nuestro mayor gozo debería ser ver a los creyentes andar en la
verdad (3 Juan 4; 2 Juan 4). Debemos recordar siempre que es Dios quien está
edificando Su Iglesia (Mateo 16:18); es Dios quien añade a la iglesia cada día los que
han de ser salvos (Hechos 2:47); es Dios quien da el crecimiento (1 Corintios 3:6-7), y
es Dios quien bautiza a cada creyente en el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:13). Sólo
Dios puede convencer (Juan 16:8), salvar (Hebreos 7:25), guardar (Juan 10:28) y
completar la gran obra de salvación que ÉL comenzó (Filipenses 1:6). Nuestra principal
preocupación no debe ser los números, sino la fidelidad (1 Corintios 4:2). Nuestra
única motivación debería ser el “bien hecho” de Dios en el tribunal de Cristo (1
Corintios 3:11-15; 2 Corintios 5:9-11; Romanos 14:10-12; Filipenses 3:8).
¿Debe la iglesia recurrir a artimañas promocionales baratas y sensacionales
para atraer la atención de los pecadores?
“Un ambiente tipo carnaval inunda a algunas iglesias hoy: ‘Suba a nuestro bus de
Escuela Dominical. Si lo hace, puede que tenga la suerte de encontrar un billete de
$5.00 debajo de su asiento.’ Es enferman te los excesos a los que han llegado algunos
en su afán de aumentar su nómina. Huele a carne y degrada el evangelio. El santo y
sublime mensaje de la cruz ha sido arrastrado al polvo ante los ojos del público. Es
hora de que los cristianos digan, ‘Basta’.
Esto no es para repudiar toda promoción. Ciertamente, hay lugar para la promoción
que se hace con buen gusto y que honra a Cristo, digna y efectiva. Sin embargo, la
iglesia de Jesucristo no debe transformarse en un circo. La iglesia que predica la
Palabra de Dios en el poder del Espíritu atraerá a los pecadores y verá salvos a muchos
de ellos sin recurrir a métodos baratos y deslucidos” (Ernest D. Pickering, The
Theology of Evangelism -La Teología del Evangelismo- Baptist Bible College Press,
Clarks Summit, Pennsylvania, pp.46-47).
¿Cómo pueden ser testigos efectivos en nuestro mundo contemporáneo las
iglesias locales que enseñan la Biblia, que están centradas en Dios y que
honran a Cristo?
No puede haber mejor respuesta que la del Dr. G. Campbell Morgan:
“Hay una tolerancia que raya en traición. Hay una paz que resulta en parálisis. Hay
momentos en que la iglesia debe decir ¡No! a quienes buscan tener con ella una
comunión basada en el compromiso para realizar su labor. Mantenerse aparte puede
producir ostracismo y persecución; pero tendrá poder e influencia. Si la Iglesia de Dios
en las ciudades de hoy se apartara de las máximas del mundo, se apartara de las
filosofías materialistas de las escuelas, dando testimonio solamente de la todo-
suficiencia de Cristo y de la perfección de Su salvación, aunque perseguida y aislada y
golpeada, a ella mirarían los hombres en la hora de su aflicción y angustia y necesidad
nacional. La razón por la cual los hombres no buscan a la Iglesia hoy, es porque ha
destruido su propia influencia por el compromiso.”
Que nuestro evangelismo sea centrado en Dios, que nuestro evangelio sea Cristo
crucificado, que nuestro poder sea Dios el Espíritu Santo y que el Señor de la mies se
agrade en tomar un pueblo para Su nombre y para Su gloria.
Comparación de los métodos evangelisteros contemporáneos y anteriores
Métodos usados por la iglesia primitiva
Otro de los métodos que podemos encontrar para evangelizar son los de
la iglesia primitiva que se centra especialmente en la obediencia de la
palabra de Dios, y en la presencia del Espíritu Santo en cualquier misión
que se proponga la iglesia. De esta manera el cuerpo de Cristo que es la
iglesia, tendrá la cobertura del Señor para avanzar en su obra aquí en la
tierra y así poder predicar el evangelio a todas las naciones.
De igual forma le dan mucha importancia a la oración y al ruego
unánime, ya que cuando la iglesia se reúne grandes cosas se
manifiestan, tal como Jesús lo manifiesta en la palabra: "También quiero
decirles que si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra
acerca de algo que quieran pedir en oración, mi Padre que está en los
cielos se lo concederá" (Mateo 18:19)
Por otro lado debemos escudriñar las escrituras antes de evangelizar, y
estudiar los personajes bíblicos que fueron ungidos por Dios para hacer
la voluntad perfecta del Señor, tal como Felipe, quien ministraban a
multitudes, pero también lo hacían con una sola persona, no se limitaban,
ya que estaban dispuestos a ser usados por Dios y a obedecerle. Esto se
puede apreciar en la palabra:
“Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a
Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía
Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía” (Hechos 8: 5-7)
En este sentido uno de los métodos efectivos para evangelizar se basan
en ser una iglesia que tenga influencia dentro de la comunidad, que siga
la vida de Jesús y se encomiende al Espíritu Santo, que se reúna tanto
en el templo como en los hogares, proclamando las buenas nuevas,
manifestando el gozo del Señor en todo momento, ya que nuestro
testimonio la mejor prédica es la manera como vivimos porque nuestra
vida habla de las maravillas que Cristo ha hecho en nosotros, en nuestro
hogar, nuestros hijos. Que todo ojo vea que somos Hijos de Dios y que
proclamamos el evangelio porque somos fieles a nuestro Señor y
obedecemos su palabra
Como iglesia debemos estar unidos como un cuerpo de Cristo, donde
todos los miembros son importantes, sin hacer exclusiones ni tener
preferencias, ya que eso no le agrada a Dios, él ve los corazones y actúa
conforme a eso es la mejor evangelización.
La iglesia contemporánea de hoy
Como se dijo anteriormente la iglesia representa el cuerpo de Cristo, así
que todos somos iglesia, miembros de ese cuerpo que dio su vida por
nosotros. Por lo cual todos los miembros son importantes y cada uno
debe desempeñar un rol.
El pastor es quien se encarga de pastorear a esos miembros llamados
ovejas para que no se desvíen del camino y hagan la voluntad del Señor.
Pero la misión de todos sin excepción es proclamar el mensaje de
salvación, y ese debe ser nuestro objetivo central y nuestra única meta.
En la actualidad las iglesias emplean diferentes métodos para
evangelizar pero muchas caen en falsas enseñanzas y se centran en
captar multitudes a través de rituales que no tienen fundamentos bíblicos.
Por lo cual se debe actuar sigilosamente para no caer en esas cosas que
hoy en día abundan, donde existe el evangelio de la abundancia, la
nueva era, el apostolado, entre otras.
De esta manera la iglesia actual y contemporánea está usando en su
mayoría métodos para evangelizar que no cumplen los requerimientos
dictaminados por Dios y que son bíblicos, donde debe predominar el
Espíritu Santo, la santa doctrina, y no se debe centrar en el
engrandecimiento de la iglesia, sino en la santidad de cada uno de sus
miembros, porque sin santidad nadie verá a Cristo.
Lamentablemente, la iglesia de hoy se centra más en actividades que
multipliquen sus finanzas, que en el engrandecimiento del reino de Dios y
la salvación de las almas que se encuentran perdidas.
Esto es tan notorio que en la mayoría de los ministerios el crecimiento de
los miembros se debe a las personas que vienen de otras iglesias,
porque están en búsqueda de una iglesia de su preferencia, en la cual no
tengan ningún compromiso real para servir al Señor de corazón y con
disposición. Es decir para evadir su responsabilidad como creyente.
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