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Niños de Cristo

El documento presenta cuatro historias bíblicas sobre Abraham e Isaac. La primera trata sobre Abraham despidiendo a Ismael, la segunda sobre Isaac como el hijo prometido, la tercera sobre un criado buscando una esposa para Isaac, y la cuarta sobre Rebeca yendo con el criado.
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Niños de Cristo

El documento presenta cuatro historias bíblicas sobre Abraham e Isaac. La primera trata sobre Abraham despidiendo a Ismael, la segunda sobre Isaac como el hijo prometido, la tercera sobre un criado buscando una esposa para Isaac, y la cuarta sobre Rebeca yendo con el criado.
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NIÑOS DE CRISTO
 

"Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de
Dios" (Lucas 18.16).
"Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud" (Eccl. 12.1).

(La hermana Helena Brandon, uno de los fundadores de la Editorial La Voz Eterna,
empezó esta serie de lecciones del Antiguo Testamento para niños, y después el
hermano Arnoldo Mejía continuó la serie con lecciones del Nuevo Testamento. Pedimos
sus sugerencias para la manera más útil para publicar estos estudios. Por favor, envíe
sus sugerencias a la dirección: "[email protected]". Vamos a añadir más estudios
poco a poco. Gracias y que Dios le bendiga siempre.)

ESTUDIOS BÍBLICOS PARA LOS NIÑOS

Abraham despide a Ismael

Isaac, el hijo prometido

Un criado busca a una esposa para Isaac

Rebeca va con el criado

ABRAHAM DESPIDE A ISMAEL (Gén. 21)


Versículo de Memoria: "Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es
tu descendiente" (Gén. 21.13).

¿Recuerdan Uds. que los ángeles habían prometidos a Sara y Abraham que iban a tener
un hijo? En el próximo año cumplió su promesa y nació un niñito. Dios había dicho a
Abraham que ellos le llamaran Isaac y por eso le pusieron por nombre Isaac.

¡Qué feliz era Sara porque al fin tenía su propio hijo! ¡Qué feliz era también Abraham
porque finalmente el hijo prometido había venido! Abraham tenía 100 años y Sara tenía
90 años cuando nació Isaac. Dios lo puede hacer todo, y les dio un niño por su poder
cuando ellos eran muy viejitos.

Cuando Isaac todavía era muy chico, Abraham hizo gran banquete o fiesta para él.
Invitó a mucha gente. El chiquito Isaac estaba feliz, todos le mimaban y con mucha
alegría hablaron del hijo que Dios había mandado a Abraham y a Sara.
Había una persona que no estaba feliz en la fiesta. Esa persona fue Ismael, el otro hijo
de Abraham. El estaba celoso de Isaac y después empezó a molestar al niño y se burlaba
de él.

Cuando vio Sara que Ismael se burlaba de Isaac, se enojó mucho, pues no podía permitir
que el hijo de Agar, una sierva, hiciera mofa de su hijo. Al momento, fue adonde estaba
Abraham y le dijo que él corriera Agar y su hijo Ismael.

Se puso Abraham muy triste porque Ismael era su hijo también y sin duda le quería
mucho. Entonces dijo Dios a Abraham: "No te parezca grave a causa del muchacho y
de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada
descendencia. Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu
descendiente".

En la mañana muy temprano, Abraham se levantó y dio a Agar pan y un odre de agua.
Un odre está hecho de la piel de un animal y se usa como botella. Era muy importante
porque en ese país tan seco, a veces es muy difícil hallar agua. Pueden morir en el
desierto sin agua. Luego, todo el agua se acabó y ellos tenían mucha sed, pero no había
nada de agua, ni río ni un arroyo siguiera.

Ismael se debilitó y no podía caminar más. Cuando su mamá, Agar, vio que él sufría
mucho, lo puso cerca de unos arbustos y empezó a llorar. Lloró y lloró. Ella creía que él
iba a morir y no podía ayudarle.

Y Dios, oyendo la voz del muchacho, mandó un ángel que habló con Agar: "Qué
tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho... Levántate, alza
al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación".

Abriendo los ojos, ella vio una fuente de agua y fue y llenó su odre. Sí, Dios guardó a
Agar y a Ismael, y cuando ellos hicieron una casa en lo desierto, continuó guardándolos.
En el desierto Ismael llegó a ser un cazador, tirador de arco y después cuando creció, se
casó con una mujer de Egipto y Dios les dio doce hijos. De esos hijos vino una nación
muy grande que todavía vive en en mundo. Y eso es lo que dijo Dios que iba a pasar.

No entendemos porque Abraham mandó a su hijo al desierto, pero sería porque en esa
ocasión fue débil de carácter. La Biblia nos dice todo. Si uno es fuerte de carácter, la
Biblia nos dice, y también nos dice cuando uno es débil. Sabemos que la Biblia es
verdad, porque no dice lo malo con lo bueno.

ISAAC, EL HIJO PROMETIDO (Gén. 22)

Versículo de Memoria: "...Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo


mío..." (Gén. 22.8).

Ismael se había ido y nunca volvió. Se quedó en el desierto donde Dios le cuidaba. Isaac
era el único hijo ahora, y siempre obedecía a sus padres. Ellos le querían mucho.
Su padre le enseñó muchas cosas acerca de Dios. Isaac puso atención a las enseñanzas y
aprendió, aunque joven, a amar a Dios y a obedecer a Él. Dios sabía que Abraham
quería mucho a su hijo Isaac, y lo sometió a una prueba dura.

Dios le dijo: "Abraham. Y él respondió: Heme aquí".

Entonces Dios le dijo: "Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a
tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te
diré".

Dios sabía que sería muy difícil que Abraham lo hiciera, pero quería ver si Abraham en
verdad lo amaba más que a su hijo y más que a todo el mundo.

¿Pueden Uds. imaginar que Dios pidiera esto de un padre que había esperado un hijo
por tanto tiempo? Pero, recuerden, que ésta era la gran prueba. Con mucha aflicción,
Abraham empezó a obedecer a Dios. Temprano en la mañana ensilló al burro y cortó la
leña para el holocausto, y con dos siervos e Isaac fue al lugar.

Al tercer día alzó Abraham sus ojos y vio el lugar de lejos. Bajó del burro e hizo de la
leño un lío y lo puso sobre Isaac. Tomó Abraham en su mano el fuego y el cuchillo, y
los dos fueron juntos, dejando a los siervos. El corazón de Abraham estaba muy triste,
sin embargo, tenía confianza en Dios.

No había dicho a Isaac lo que iba a hacer, y después Isaac le dijo: "He aquí el fuego y
la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios
se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos".

Cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, Abraham edificó allí un altar,
compuso la leña, ató a su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.

Probablemente le dijo a Isaac lo que iba a hacer y también le dijo que creía que Dios le
levantaría de la muerte. Isaac era grande y bastante fuerte para hacer esfuerzo contra su
padre, pero también él sabía que debía obedecer a Dios y tener confianza en Él.

Al fin, Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para matar a su hijo. En ese
momento una voz vino del cielo y dijo: "Abraham, Abraham. Y él respondió: "Heme
aquí". Abraham sabía que el ángel de Dios le estaba hablando. La voz continuó: "No
extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que
temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único".

¡Qué feliz estaba Abraham ahora! Le devolvían a su hijo, casi de la muerte. También
estaba feliz porque había hecho lo que Dios le había ordenado, y sentía que Dios lo
amaba. Siempre estamos felices cuando obedecemos a Dios. Isaac, sin duda, tenía
también mucha alegría.

Abraham desató a Isaac y alzó sus ojos y miró que muy cerca había un carnero trabado
en un zarzal con sus cuernos. Abraham fue y tomó el holocausto en lugar de su hijo.

Dios prometió cinco veces a Abraham que de él iba a venir un gran nación, y que sus
descendientes iban a ser tantos, como las arenas de la orilla del mar, y colmo las
estrellas del cielo. Esto es verdad, porque los judíos son descendientes de Abraham y
hay millones de ellos. Uno de los descendientes de Abraham fue Cristo y todo el mundo
fue bendito por Él. Nació muchos años después de que vivieran Abraham e Isaac, pero
fue su descendiente.

UN CRIADO BUSCA A UNA ESPOSA PARA ISAAC

(Gén. 24.1-28)

Versículo de Memoria: "Busqué a Jehová y él me oyó" (Salmos 34.4).

Cuando Sara, la esposa de Abraham y mamá de Isaac, tenía 127 años, murió dejando a
Abraham muy triste. El fue a la gente que vivía en la tierra de Canaán, donde él estaba
viendo en ese tiempo, y le pidió un lugar en donde pudiera sepultar a su esposa.

Estos le dijeron: "Eres un príncipe de Dios entre nosotros; en lo mejor de nuestros


sepulcros sepulta a tu muerta" (Gén. 23.6). Abraham habló con ellos, diciendo,
"Quisiera tener la cueva de Macpela. Por favor, díganle a Efrón, porque la cueva es de
él". Entonces respondió Efrón: "Te doy la tierra en donde está la cueva y también la
cueva. Puedes sepultar a tu esposa".

Abraham se inclinó delante de la gente de la tierra y continuó: "Yo quiero comprártela".


Efrón le contestó: "La tierra vale 400 siclos de plata". Abraham pesó la plata y se la dio
a Efrón. Allí en la cueva tuvo descanso Sara.

Abraham era un hombre muy viejo y su hijo Isaac tenía 40 años y no se había casado.
Llamó Abraham a su criado que era muy fiel y que había trabajado por él muchos años.
Dio a su criado unas instrucciones para que fuera a su tierra a buscar esposa para su
hijo. El no quería que Isaac se casara con ninguna mujer de la tierra donde vivían.

El criado empezó su viaje muy largo y fue por un país de mucha arena y de mucho
calor. También fueron otros sirvientes con diez camellos. Finalmente, después de unos
días de viajar, llegaron a la ciudad donde vivía el hermano de Abraham, Nacor.

Afuera de la ciudad estaba un pozo de agua, y era la costumbre que las señoritas de la
ciudad venían al pozo por agua en las tardes. Traían cántaros sobre sus hombros y los
bajaban para sacar el agua.

El criado de Abraham era un hombre bueno y creía en Dios. Había llegado sin peligro a
la ciudad donde le había mandado Abraham pero pensó: "¿Cómo puedo saber cual es la
señorita que busco?" y oro a Dios: "Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, estoy junto
al agua, y las señoritas de la ciudad van a salir por agua. Sea, pues, que la señorita a
quien yo dijera 'Baja tu cántaro para que yo beba', y ella respondiera 'Bebe y también
daré de beber a tus camellos', que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac".

Muchas veces Dios contesta las oraciones muy pronto, y antes de que el criado de
Abraham acaba de orar, vino al pozo una señorita muy bonita que se llamaba Rebeca. El
criado pensó: "¿Será la señorita que estoy buscando?"
El criado corrió hacia ella y le dijo: "Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu
cántaro". Y ella le respondió: "Bebe, mi señor, y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su
mano, y le dio a beber". Y cuando acabó de darle de beber, ella le dijo: "También para
tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber".

Entonces cuando él había tomado bastante agua, ella vació un cántaro en la pila y llenó
la pila muchas veces hasta que los camellos pudieran beber.

¡Ella había dicho las mismas palabras que el criado había dicho en su oración! ¡Qué
sorprendido estaba él! El sabía en ese momento que Dios había contestado sus oraciones
y que Rebeca era la señorita a quien estaba buscando.

Ella le dijo que era la nieta de Nacor, el hermano de Abraham, y le invitó a visitarlos. El
criado dio gracias a Dios por guiarlo a Rebeca y a su familia.

REBECA VA CON EL CRIADO (Gén. 24.29-67)

Versículo de memoria: "Jehová está conmigo; no temeré" (Salmos 118.6). 


Cuando el criado de Abraham había encontrado a Rebeca cerca del pozo de agua, se
sintió muy feliz. El le dio un pendiente y dos pulseras de oro, y entonces le preguntó:
"¿Cómo te llamas? ¿Quién es tu papá?" Ella le contestó: "Soy la nieta de Nacor". Nacor
era el hermano de Abraham y cuando el criado oyó lo que ella decía, fue tan feliz que se
inclinó a la tierra y dijo: "Bendito sea Jehová, el Dios de mi señor que me ha guiado a la
casa de la familia de mi señor".

Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán. Cuando llegó a la casa, Rebeca le dijo
todo lo que el criado le había dicho, y él fue al pozo tan pronto como fue posible. Sin
demora le dijo al criado: "Ven, bendito de Jehová. ¿Por qué te estás aquí? La casa está
lista para ti y hay lugar también para los camellos".

El criado entró en la casa. Labán quitó las arneses de los camellos y los dio comida y un
lugar donde podían dormir. Luego tajo agua para lavar los pies del criado y de los
hombres que habían venido con él. Todos estaban felices de ver al criado de Abraham.
Sabían que él estaría cansado y tendría hambre después de su viaje; entonces cocinaron
y le dieron de comer. Pero el criado les dijo: "Antes de que coma, debo decirles por qué
he venido".

Tenían ganas de oírlo. En esos días no había carteros para traer cartas y ellos querían oír
de Abraham y de sus actividades después de que saliera de su tierra.

Les recontó la historia de su encuentro con Rebeca cerca del pozo. Mientras que
hablaba el criado, todos se juntaron cerca de él, escuchando impacientemente todo lo
que decía.

Se sorprendieron de ver como Dios hizo todas las cosas como oró el criado. Ellos
también adoraban a Dios y creían en El.
Al fin, el criado les pidió: "Quiero que Uds. me digan si Rebeca puede ir conmigo".

La familia de Nacor sentía que en verdad era por medio de Dios que todas las cosas
habían así sucedido y le dijeron: "No vamos a impedirlo porque sabemos que es la
voluntad de Dios. Aquí está Rebeca. Tómala y vete, que ella sea la esposa de Isaac
como ha hablado Dios".

Entonces el criado abrió unas bolsas que estaban en las espaldas de los camellos y sacó
unas joyas de oro, unas de plata, y ropa de seda muy preciosa y bella. A Rebeca le dio
todo esto. También a su mamá y a su hermano les dio regalos finos.

En la mañana, el criado tenía que regresar a su patrón pero la familia de Rebeca quería
que ella se quedara con ellos a menos unos diez días. El criado les dijo: "No me
impidan. Que me vaya con mi amo", y ellos se pusieron de acuerdo y llamaron a
Rebeca, preguntándole: "¿Estás dispuesto a ir con este hombre ahora?" Rebeca les dijo
que sí y la despidieron muy afectuosamente.

Rebeca no fue solita a su nuevo hogar. También fueron su nana y unas compañeras para
que ella no tuviera nostalgia en el país extraño a donde iba. Todos montaron en los
camellos que los sirvientes de Abraham había traído y partieron de nuevo.

Abraham había enseñado a su hijo que adorara a Dios y una tarde, Isaac dio un paseo
por los campos para pensar en Dios y orar a El. Mirando lejos, vio una nube de polvo y
muy pronto vio que eran los camellos de su padre Abraham. Rebeca también vio a Isaac
caminar en los campos y dijo al criado: "¿Quién viene a encontrarnos?" El criado le
contestó: "Es mi amo".

Rebeca hizo arrodillar su camello para bajar. Quería vestirse correctamente antes de
conocer al hombre que iba a ser su esposo. En aquel país, las señoritas siempre tenían
cubiertas las caras con velos. No era correcto que una dama apareciera sin velo.

En unos minutos los camellos llegaron cerca de Isaac. Cuando éste vio a la señorita tan
bonita la quiso mucho y ellos se casaron. 

Índice de Estudios

(Pasajes bíblicos tomados de la Biblia Reina-Valera Revisada ©1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Copyright renovado 1988
Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.)

Copyright © 2010 

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