VOMITOS
La coordinación del vómito radica en el tronco encefálico y es llevada a cabo por respuestas
neuromusculares del tubo digestivo, faringe y pared toracoabdominal. Como las náuseas
requieren la percepción consciente, probablemente esta sensación sea mediada por la corteza
cerebral. Cuando se inducen las náuseas, los estudios electroencefalográficos muestran
activación de las regiones corticales temporofrontales
. Los neurotransmisores mediadores de la inducción del vómito son selectivos de los lugares
anatómicos. Los trastornos laberínticos estimulan los receptores colinérgicos muscarínicos M1
y los receptores histaminérgicos H1, mientras que los estímulos aferentes vagales
gastroduodena
Causas
Las náuseas y los vómitos se deben a trastornos que ocurren dentro y fuera del tubo digestivo,
así como a fármacos y toxinas circulantes
Causas intraperitoneales:
Trastornos obstructivos: obstrucción pilórica, obstrucción de intestino
delgado, obstrucción de colon, síndrome de arteria mesentérica superior (tras
pérdida de peso o reposo en cama prolongado por compresión de dicha
arteria sobre duodeno).
Infecciones entéricas: virales o bacterianas. Enfermedades inflamatorias:
colecistitis, pancreatitis, apendicitis, hepatitis.
Trastornos de la función motora: gastroparesia, pseudoobstrucción intestinal,
dispepsia funcional, reflujo gastroesofágico. Cólico biliar. Ulcus péptico.
Causas extraperitoneales:
Enfermedad cardiopulmonar: insuficiencia cardiaca, infarto agudo de miocardio.
Enfermedades del laberinto: cinetosis, laberintitis, tumor maligno.
Trastornos intracerebrales: tumores malignos, hemorragia, abscesos, hidrocefalia,
meningitis. Patología renal: cólico renal, pielonefritis, glomerulonefritis.
Trastornos psquiátricos: depresión, vómitos psicógenos. Vómitos postoperatorios.
Exploración física:
Valorar el estado general y repercusión hemodinámica
del cuadro, ya que las náuseas y vómitos pueden ser
una manifestación de urgencias médicas vitales.
General: prioritario valorar el nivel de
conciencia. Si el paciente está estable,
evaluación de parámetros antropométricos,
grado de hidratación, coloración y constantes.
Aparatos: exploración sistemática por
aparatos, destacando en abdomen la
presencia de ruidos hidroaéreos, masas, dolor,
hernias, cirugía, etc. Es imprescindible realizar
un tacto rectal.
Tratamiento El tratamiento eficaz depende, en la mayoría de los casos, de la corrección de
la causa subyacente. En primer lugar se debe restablecer el equilibrio hidroelectrolítico.
DIEARREA
La diarrea es un problema de salud a menudo referido por el paciente anciano. Se define como
incremento en la frecuencia, fluidez o volumen de las heces, en comparación con el hábito
usual del sujeto, en general, más de tres movimientos intestinales al día o un volumen fecal
que supera los 300 g diarios. Se denomina diarrea aguda cuando dura menos de dos semanas y
crónica cuando persiste entre tres y seis semanas.
En el anciano, el síndrome diarreico es una enfermedad común y de etiología diferente. Las
consecuencias que producen la deshidratación y pérdida de electrolitos pueden ser graves, así
como su repercusión en el estado nutricional del paciente. El envejecimiento es causa de
deterioro en la respuesta del sistema inmune humoral y celular, lo que contribuye a un
incremento de las infecciones entéricas, especialmente a las de origen nosocomial. La
hipoclorhidria gástrica asociada a la edad y favorecida por tratamientos antiácidos incrementa
la colonización bacteriana del tracto digestivo.
El estreñimiento pertinaz o cualquier causa de enlentecimiento de la
motilidad intestinal como diabetes, isquemia intestinal o tratamientos
farmacológicos favorecen también el sobrecrecimiento bacteriano y el
desarrollo de diarrea infecciosa. Los tratamientos antimicrobianos
lesivos para la flora intestinal son causa muy importante de síndrome
diarreico en el paciente mayor. Además, con la edad se producen
alteraciones en los mecanismos de absorción y secreción intestinal,
dando lugar a una menor capacidad de reabsorción de fluidos.
Múltiples fármacos incrementan la secreción de agua y electrolitos en
el intestino delgado.
La diarrea puede ser clasificada en varios grupos en función de su
mecanismo fisiopatológico.
Diarrea osmótica Debida a la ingestión de componentes osmóticamente activos de dieta o
fármacos poco absorbibles. La diarrea que ocurre después de procedimientos quirúrgicos,
como vagotomía o gastrectomía, en los casos de síndrome de intestino corto o en la isquemia
crónica intestinal también se produce diarrea por este tipo de mecanismo.
Diarrea infecciosa Hay dos tipos:
Diarreas toxigénicas: causadas por bacterias secretoras de toxinas lesivas de la
mucosa colónica, como Situaciones clínicas más relevantes. Náuseas, vómitos y
diarrea Stafilococo aureus, Bacillus cereus, Clostridium perfingens o Echerichia coli
Diarrea invasiva: debida a microorganismos que infiltran directamente la mucosa
colónica, lesionándola, como Shigella, Salmonella, Campylobacter o Yersinia.
Diarrea por maldigestión Se observa en casos de insuficiencia pancreática
exocrina, deficiencia de ácidos biliares o sobrecrecimiento bacteriano a nivel de
intestino delgado.
Diarrea por malabsorción Es la causa en
casos de enfermedad celiaca, sprue
tropical, enfermedad de Whipple.
Diarrea de causa hormonal Numerosos
procesos neoplásicos se acompañan de
síndrome diarreico, como el tumor
carcinoide, tumor de páncreas, vipoma,
síndrome de Zollinger Eddison
(gastrinoma), tumor pulmonar de células
pequeñas, etc.
Diarrea de causa colónica Debida a
enfermedad propia del colon, como colitis ulcerosa, enfermedad de Chron,
carcinoma de colon, colitis por radiación, etc.