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Fundamentos de Muros de Contención

Este documento trata sobre los fundamentos de las estructuras de contención y el empuje de suelo. Explica conceptos clave como el empuje activo, pasivo y de reposo de suelo, y cómo estos dependen del movimiento o rigidez del muro de contención. También describe diferentes teorías para determinar el empuje de suelo sobre muros rígidos, así como factores a considerar en el diseño como la infiltración de agua y el drenaje. El documento provee una introducción completa sobre los principios básicos invol

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Fundamentos de Muros de Contención

Este documento trata sobre los fundamentos de las estructuras de contención y el empuje de suelo. Explica conceptos clave como el empuje activo, pasivo y de reposo de suelo, y cómo estos dependen del movimiento o rigidez del muro de contención. También describe diferentes teorías para determinar el empuje de suelo sobre muros rígidos, así como factores a considerar en el diseño como la infiltración de agua y el drenaje. El documento provee una introducción completa sobre los principios básicos invol

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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria de Ciencia y


Tecnología

FUNDAMENTOS DE
ESTRUCTURAS DE
CONTENCIÓN
TEMA V

U.P.T.M. KLEBER RAMÍREZ P.N.F.

GEOCIENCIAS

GEOTECNIA

ALUMNO: GUSTAVO RANGEL

PROFESOR: MARJURI J. UZCATIGUI

Ejido, Edo. Mérida

2020
1

CONTENIDO
INTRODUCCION……………………………………………………………………………. 2
1. EMPUJE DE SUELO……………………………………………………………………… 3
1.1 Consideraciones fundamentales……………………………………………………….. 3
1.2 Empuje de suelo en reposo……………………………………………………………. 7
1.3 Empuje de suelo activo……………………………………………………………….. 8
1.4 Empuje pasivo………………………………………………………………………….. 10
2. TEORÍAS PARA DETERMINAR EL EMPUJE DE SUELOS SOBRE
MUROS RÍGIDOS…………………………………………………………………………….. 11
2.1 Teoría de Coulomb……………………………………………………………………… 13
2.2 Teoría de Rankine………………………………………………………………………. 15
3. ACCIÓN DE LAS CARGAS DE TRÁFICO……………………………………………….. 18
4. MUROS……………………………………………………………………………………... 19
4.1 Clasificación de los muros……………………………………………………………… 20
4.1.1 Muros de gravedad……………………………………………………………………. 21
4.1.2 Muros en voladizo o en ménsula……………………………………………………... 22
4.1.3 Muros con contrafuertes............................................................................................... 23
4.1.4 Muros de bandejas………………………………………………………………........ 24
4.1.5 Estructuras de retención con refuerzo de tiras metálicas.............................................. 25
5. CONDICIONANTES DEL DISEÑO..................................................................................... 26
5.1. Infiltración de agua en el relleno...................................................................................... 26
5.2 Drenaje.............................................................................................................................. 27
CONCLUCIONES...................................................................................................................... 30
BIBLIOGRAFIA.......................................................................................................................... 31
2

INTRODUCCION

Podemos definir los muros como la parte de la edificación que recibe, soporta y trasmite las

cargas a través de sus elementos hasta el terreno. En la construcción la estructura tiene mejor

comportamiento mientras más directa y lógica haga la trasmisión de esfuerzos de los elementos

que la componen hasta el terreno.

En el caso de deslizamientos de tierra el muro ejerce una fuerza para contener la masa inestable y

trasmite esa fuerza hacia una segmentación o zona de anclaje por la fuerza de la masa susceptible

de moverse. Las deformaciones consecutivas o los movimientos de las estructuras de contención

o del suelo en su alrededor deben evitarse para garantizar su estabilidad.


3

1. EMPUJE DE SUELO.

Los muros de contención tienen como finalidad resistir las presiones laterales o empuje

producido por el material retenido detrás de ellos.

Se designa con el nombre de empuje, a las acciones producidas por masas como arenas, gravas,

cemento, trigo, etc. En general los empujes son producidos por terrenos naturales, rellenos

artificiales o materiales almacenados.

1.1 Consideraciones fundamentales.

Un volumen de suelo, que suponemos sin cohesión alguna, derramado libremente sobre un plano

horizontal, toma un perfil de equilibrio que nos define el ángulo de talud natural de las tierras o

ángulo de fricción interna del suelo .

Las partículas resbalan a lo largo del talud A-B, o talud natural del suelo, que constituye la

inclinación límite, más allá de la cual la partícula no puede mantenerse en equilibrio.

Se muestra un volumen de suelo derramado libremente y las fuerzas que origina una partícula

sobre el talud. Considerando un elemento de peso p que reposa sobre el talud, la componente del

peso según el talud vale 𝑝. ( ), y el equilibrio se establece entre dicha componente y la fricción

que se desarrollaría por el efecto de la componente normal al talud 𝑝. ( ), al ponerse en

movimiento dicha partícula. (Figura 1)

Si se designa como f el coeficiente de fricción del suelo consigo mismo, la fuerza de fricción

originada por el peso de la partícula en la dirección del talud A-B es 𝑓. 𝑝. 𝑐𝑜𝑠( ).

En el equilibrio:

𝑝. 𝑠𝑒𝑛( ) = 𝑓. 𝑝. 𝑐𝑜𝑠( )

𝑓 = 𝑡𝑎𝑛( )

Por lo tanto la tangente del ángulo del talud natural es igual a la fricción interna del suelo.
4

El ángulo y el peso específico de los suelos , son variables y dependen del tipo de suelo, del

estado de humedad, etc

Si por cualquier circunstancia es preciso dar al suelo un talud mayor que ϕ, será necesario evitar

su derrumbamiento, colocando un muro de contención, que constituye un soporte lateral para las

masas de suelo.

Figura 1. Equilibrio de una partícula de suelo en talud natural

En la Figura 2. vemos un muro de gravedad que contrapone su peso propio para contrarrestar el

empuje horizontal producido por la presión lateral del suelo.

El tipo de empuje que se desarrolla sobre un muro está fuertemente condicionado por la

deformabilidad del muro. En la interacción muro-terreno, pueden ocurrir en el muro

deformaciones que van desde prácticamente nulas, hasta desplazamientos que permiten que el

suelo falle por corte. Pueden ocurrir desplazamientos de tal manera que el muro empuje contra el

suelo, si se aplican fuerzas en el primero que originen este efecto.

Figura 2. Esquema de cuña de deslizamiento del talud.


5

Si el muro de sostenimiento cede, el relleno de suelo se expande en dirección horizontal,

originando esfuerzos de corte en el suelo, por lo que la presión lateral ejercida por el suelo sobre

la espalda del muro disminuye gradualmente y se aproxima al valor límite inferior, llamado

empuje activo de suelo, ver Figura 3.

Figura 3. Desplazamiento del muro de contención

Si se retira el muro lo suficiente y pierde contacto con el talud, el empuje sobre él es nulo y todos

los esfuerzos de corte los toma el suelo, ver Figura 4

Figura 4. Pérdida de contacto del muro con el talud

Si el muro empuja en una dirección horizontal contra el relleno del suelo, como en el caso de los
6

bloques de anclaje de un puente colgante, el suelo así comprimido en la dirección horizontal

origina un aumento de su resistencia hasta alcanzar su valor límite superior, llamado empuje

pasivo del suelo. Cuando el movimiento del muro da origen a uno de estos dos valores límites,

el relleno de suelo falla por corte, ver Figura .5

Figura 5. Desplazamiento del muro contra el talud

Si el muro de contención es lo suficientemente rígido como para no permitir desplazamiento en

ninguna dirección, las partículas de suelo no podrán desplazarse, confinadas por el suelo que las

rodea, sometidas todas ellas a un mismo régimen de compresión, originándose un estado

intermedio que recibe el nombre de empuje de reposo del suelo, ver Figura 6.

Figura 6. Muro rígido sin desplazamiento


7

Se puede apreciar que los empujes de suelo se encuentran fuertemente relacionados con los

movimientos del muro de contención. Dependiendo de la interacción muro-terreno se

desarrollará empuje activo, de reposo o pasivo, siendo el empuje de reposo una condición

intermedia entre el empuje activo y el pasivo.

Los suelos arcillosos tienen apreciable cohesión, son capaces de mantener taludes casi verticales

cuando se encuentran en estado seco, no ejercen presión sobre las paredes que lo contienen, sin

embargo, cuando estos suelos se saturan pierden prácticamente toda su cohesión, originando un

empuje similar al de un fluido con el peso específico de la arcilla, esta situación nos indica que si

se quiere construir un muro para contener arcilla, este debe ser diseñado para resistir la presión

de un líquido pesado, más resistente que los muros diseñados para sostener rellenos no

cohesivos. En caso de suelos mixtos conformados por arena y arcilla, es conveniente despreciar

la cohesión, utilizando para determinar el empuje de suelo solo el ángulo de fricción interna del

material.

La falla de un muro de sostenimiento puede ocurrir por vuelco o por deslizamiento a lo largo de

su base, paralelamente a su posición original.

Ambos tipos de falla están acompañados por un movimiento descendente de la porción de suelo

en forma de cuña ubicada en la parte posterior del muro, denominada cuña de deslizamiento.

1.2 Empuje de suelo en reposo.

Si en una masa de suelo cuyo peso específico es (t/m3) consideramos un cubito elemental

ubicado a una profundidad ℎ (ver Figura7), en la cara posterior soporta una presión vertical

𝑝𝑣 = . ℎ

Considerando la masa de suelo formada por una infinidad de columnas verticales adosadas unas

a otras, cada una de ellas estará comprimida por su propio peso, y en consecuencia tenderá a
8

acortarse en sentido longitudinal y a expandirse en sentido transversal por efecto de Poisson,

pero el suelo adyacente a cada columna impide esta expansión lateral, y en consecuencia aparece

una presión horizontal 𝑝ℎ0 denominada presión de suelo en reposo.

Experimentalmente se ha observado que en general, la presión horizontal en un punto de una

masa de suelo es una fracción de la presión vertical en dicho punto. En el caso particular de un

suelo en estado natural o de reposo esta fracción oscila habitualmente entre los valores 0.6 y 0.9,

es decir:

con 𝑎

Figura 7. Cubo elemental de suelo confinado

Se denomina coeficiente de presión lateral en reposo

1.3 Empuje de suelo activo.

Si se elimina la porción de suelo a la izquierda del cubo elemental que estamos considerando y se

la reemplaza por un muro de sostenimiento, se tiene un esquema como el indicado en la figura 8


9

Podemos considerar ahora que el muro se desplaza hacia afuera del terraplén o relleno en forma

paralela a sí mismo, de manera que se produce una descompresión lateral, con lo que se

disminuye la presión horizontal hasta alcanzar un valor que corresponde al empuje activo del

suelo, que viene dado por la siguiente expresión

𝑝 𝑝

Donde es el coeficiente de empuje activo del suelo

En suelos que tengan cohesión, si la altura del muro no supera un valor determinado, se puede

dar el caso de que se separe el muro del terraplén y éste se mantenga en pie, es decir que el suelo

no se desmorone, con lo cual el empuje activo correspondiente sería nulo 𝑝 , ya que este

suelo no ejercería empuje si se le adosara un muro, ni sería necesario que éste lo sostenga.

Sin embargo por acción de diversos agentes climáticos como lluvia, viento, frío, calor,

congelamiento y deshielo, etc., a largo plazo el terraplén en general no suele mantenerse estable

sino que se va degradando en forma progresiva. Por este motivo se considera prudente no

considerar el valor de la cohesión del suelo al calcular el empuje activo sobre el muro de

sostenimiento, considerando solo la fricción entre las partículas del suelo, expresada por el

ángulo de fricción interna del suelo.

Figura 8. Cubo elemental con confinamiento reducido por desplazamiento de muro


10

1.4 Empuje pasivo

Se analiza el caso de una acción exterior que empuja el muro hacia adentro del terraplén, como

se indica en la Figura 9.

Figura 9. Cubo elemental confinado por presión de empuje pasivo

El desplazamiento comprime el suelo en sentido lateral de manera que las presiones horizontales

que tenían el valor correspondiente a suelo en reposo, es decir, del 60% al 90% del valor de la

presión vertical, ahora comienzan a crecer hasta llegar al estado de falla del suelo. El estado en

que el suelo recibe un empuje que le produce la rotura se denomina empuje pasivo. En el estado

de empuje pasivo se produce una cuña de deslizamiento como la que se indica en la Figura 9. En

este caso la cuña de deslizamiento tiende a subir respecto al nivel del suelo original, y la relación

entre las presiones horizontales y verticales adopta la siguiente forma:

𝑝 𝑝

De acuerdo a la teoría de Rankine se tiene:

𝑝 ( 𝑕 ) 𝑡𝑎𝑛 ⁄

En la Figura 10 se muestra la distribución de las presiones horizontales.


11

Figura 10. Distribución de tensiones horizontales sobre un muro genérico

Donde 𝑡𝑎𝑛 ⁄ ) es el coeficiente de empuje pasivo del suelo, que para una

arena con = 30° resulta:

𝑎𝑔 ( ⁄ )

Aunque debe tenerse en cuenta que para alcanzar el estado límite de empuje pasivo deben

producirse deformaciones que en algunos casos no son compatibles con la funcionalidad de la

estructura de contención de que se trate. Por lo tanto el coeficiente de empuje pasivo debe

reducirse por un factor de seguridad, o puede despreciarse su aporte como fuerza estabilizante en

una estructura de contención de suelos.

2. TEORÍAS PARA DETERMINAR EL EMPUJE DE SUELOS SOBRE MUROS

RÍGIDOS.

Para definir el empuje de los suelos sobre las estructuras de retención, podemos decir en forma
12

general, que en ellos se involucran todos los problemas que se le presentan al ingeniero para

determinar las tensiones en la masa del suelo que actúan sobre una estructura.

En este apartado se recopilan las nociones básicas para poder calcular los empujes laterales de

los suelos contra las estructuras. Como primera medida debemos decir que el tipo de empuje

depende, tanto de la naturaleza del suelo como del tipo de estructura, ya que se trata de un

problema de interacción entre ambos.

La mecánica de los suelos se basa en varias teorías para calcular la distribución de tensiones que

se producen en los suelos y sobre las estructuras de contención. Cronológicamente, Coulomb

(1776) fue el primero que estudió la distribución de tensiones sobre muros. Posteriormente,

Rankine (1875) publicó sus experiencias, y por último y ya en el siglo XX se conoce la teoría de

la cuña, debida a varios autores, pero especialmente a Terzaghi.

2.1 Teoría de Coulomb.

En el año 1773 el francés Charles-Agustín de Coulomb publicó la primera teoría racional para

calcular empujes de suelo, cuya validez se mantiene hasta hoy en día, el trabajo se tituló:

“Ensayo sobre una aplicación de las reglas de máximos y mínimos a algunos problemas de

Estática, relativos a la arquitectura”. La teoría supone que el empuje se debe a una cuña de suelo

limitada por la cara interna del muro, la superficie del relleno y una superficie de falla que se

origina dentro del relleno que se supone plana.

Figura 11. Metodología propuesta por la teoría de Coulomb


13

En la Figura 11, se muestra la metodología propuesta por la teoría de Coulomb para calcular el

empuje activo.

La teoría de Coulomb se fundamenta en una serie de hipótesis que se enuncian a continuación:

 El suelo es una masa homogénea e isotrópica y se encuentra adecuadamente drenado

como para no considerar presiones intersticiales en él.

 La superficie de falla es plana.

 El suelo posee fricción, siendo el ángulo de fricción interna del suelo, y la fricción

interna se distribuye uniformemente a lo largo del plano de falla.

 La cuña de deslizamiento se comporta como un cuerpo rígido

 La falla es un problema de deformación plana (bidimensional), y se considera una

longitud unitaria de un muro infinitamente largo.

 La cuña de falla se mueve a lo largo de la pared interna del muro, produciendo fricción

entre éste y el suelo, es el ángulo de fricción entre el suelo y el muro.

 La reacción de la pared interna del muro sobre el terreno, formará un ángulo

con la normal al muro, que es el ángulo de rozamiento entre el muro y el terreno, si la

pared interna del muro es muy lisa ( = 0°), el empuje activo actúa perpendicular a ella.

 La reacción de la masa de suelo sobre la cuña forma un ángulo con la normal al

plano de falla

El coeficiente según Coulomb es:

(01)

𝑠𝑒𝑛

𝑠𝑒𝑛 𝑠𝑒𝑛
𝑠𝑒𝑛 𝑠𝑒𝑛 ⌊ √ ⌋
𝑠𝑒𝑛 𝑠𝑒𝑛

Donde es el ángulo de la cara interna del muro con la horizontal; es el ángulo de la superficie
14

el relleno con la horizontal; es el ángulo de fricción suelo-muro.

Siguiendo recomendaciones de Terzaghi, el valor de puede tomarse en la práctica como:

a falta de información se usa generalmente: ( )

Si la cara interna del muro es vertical ( = 0°), la ecuación (1) se reduce a:

(02)

𝑐𝑜𝑠

𝑠𝑒𝑛 𝑠𝑒𝑛
𝑐𝑜𝑠 ⌈ √ ⌉

La teoría de Coulomb no permite conocer la distribución de las presiones sobre el muro, porque

la cuña de suelo que empuja se considera un cuerpo rígido sujeto a fuerzas concentradas,

resultantes de esfuerzos actuantes en áreas, de cuya distribución no hay especificación alguna,

por lo que no se puede decir nada dentro de la teoría respecto al punto de aplicación del empuje

activo.

Coulomb supuso que todo punto de la cara interior del muro representa el pie de una superficie

potencial de deslizamiento, pudiéndose calcular el empuje sobre cualquier porción superior del

muro Δ 𝑎, para cualquier cantidad de segmentos de altura de muro

2.2 Teoría de Rankine.

Rankine hace referencia a las variaciones de tensiones que se producen en una masa de suelos

cuando se produce un relajamiento o un aumento de la presión horizontal; considera esos dos

casos extremos e impone ciertas condiciones de borde para un prisma elemental que se encuentra

dentro de una masa semi infinita.


15

Las condiciones de borde impuestas por Rankine para determinar la relación entre tensiones

principales en cada estado, fundamentalmente son:

 Masa semi infinita y homogénea.

 Superficie del terreno horizontal.

 Superficie vertical del borde que admite desplazamiento.

 Tensiones de corte nulas en el contacto entre la superficie que se desplaza y el suelo

No existe un caso práctico en el que se cumplan estrictamente las condiciones de borde

impuestas por la teoría de Rankine.

El estudio teórico de Rankine se caracteriza entonces, como se mencionó anteriormente, por dos

estados límites de equilibrio plástico. El estado original del terreno se presenta por un prisma

elemental sometido a cierta profundidad a una presión vertical , igual al peso de la “tapada” de

suelo que está por encima, y que vale el producto de su peso unitario por la profundidad en la

cual se encuentra el elemento prismático estudiado , como se muestra en la Figura 12.

A esta presión vertical , le corresponde una tensión horizontal . La relación entre ambas es

un coeficiente , que en el estado original – denominado estado de reposo – se lo denomina .

Figura12. Prisma elemental en una masa semi infinita de suelo


16

En la Figura 13 se indica el diagrama de Mohr correspondiente a un suelo genérico. La ordenada

al origen representa la cohesión (𝑐), y la fricción ( ) está dada por la pendiente del ángulo que

forma la recta con la horizontal. A partir de esta figura se encuentra la relación que existe entre

las tensiones horizontales en función de las tensiones verticales y de los parámetros de corte del

suelo, para el denominado “Estado activo de Rankine

Figura 13. Círculo de Mohr para un suelo genérico

Del triángulo ABC podemos deducir que:

(01)

𝑠𝑒𝑛 𝑐
𝑡𝑎𝑔

Desarrollando la ecuación (1), obtenemos:

(02)

𝑐
𝑠𝑒𝑛 𝑠𝑒𝑛
𝑡𝑎𝑔

En el caso del empuje activo la tensión principal menor es la horizontal ( ); despejando


17

para arenas donde la cohesión es nula (𝑐 = 0), se obtiene el valor del coeficiente de empuje

activo de Rankine, denominado . Por lo tanto, en la teoría de Rankine la distribución de

presiones está afectada por un coeficiente constante, y la presión vertical crece con la

profundidad. La distribución de empujes es triangular, ya que es:

(03)

; 𝑡𝑎𝑛

Por lo tanto, la expresión de la que resulta la fuerza de empuje activo para el caso de suelos

puramente friccionales es la siguiente:

(04)

𝑡𝑎𝑔

Si se mantienen las hipótesis de partida pero suponemos además que el terreno natural en

superficie, tenga una inclinación tal que forma un ángulo con la horizontal (que no podrá

superar el valor del ángulo de fricción interna del material) se puede calcular matemáticamente

el valor del empuje activo con la siguiente expresión:

(05)

𝑐𝑜𝑠 √ 𝑐𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑠


⌊𝑐𝑜𝑠 ⌋
√ 𝑐𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑠

La distribución de las presiones sobre el muro tendrán una dirección paralela a la inclinación del

terreno superficial, y su distribución en profundidad seguirá siendo triangular (ver Figura 14).
18

Figura 14. Distribución de presiones horizontales sobre un muro genérico

3. ACCIÓN DE LAS CARGAS DE TRÁFICO.

Es una situación frecuente y aunque su estudio puede abordarse como el caso de sobrecargas

distribuidas o puntuales sobre el relleno, un método más simple es adoptar una carga equivalente

uniformemente distribuida. La práctica ha demostrado que una sobrecarga equivalente de 1 𝑡

cubre, a estos efectos, el caso del tráfico habitual en la ciudad.

En teoría, tal sobrecarga no debería extenderse más allá de la zona de acera (ver Figura 15), pero

el proyectista debe ser cauto con esta hipótesis, ya que en futuros desarrollos pueden suprimir

provisional o definitivamente la acera.


19

Figura 15. Muro de contención de calzada

4. MUROS.

Elementos verticales vaciados en concretos o conformado en otros materiales su función es

soportar cargas o esfuerzos horizontales producidas por el terreno, funcionan por gravedad, en

voladizos, o confinados estos muros adquieren una forma geométrica en L o en T.

Todas las estructuras de retención como los muros de retención (de gravedad, anclados, clavados,

etc.) y muros de sótanos soportan el empuje de masas de tierra.

Los muros de retención proporcionan soporte lateral permanente a taludes verticales o casi

verticales de suelo, Presentan ligeros movimientos de flexión y dado que el cuerpo trabaja como

un voladizo vertical, su espesor requerido aumenta rápidamente con el incremento de la altura

del muro. Presentan un saliente o talón sobre el que se apoya parte del terreno, de manera que

muro y terreno trabajan en conjunto.

Siempre que sea posible, una extensión en el puntal o la punta con una dimensión entre
20

un tercio y un cuarto del ancho de la base suministra una solución más económica.

En la siguiente figura podrás apreciar un muro por gravedad y las fuerzas que actúan sobre el

mismo, este muro de contención permite contrapone su peso propio y así contrarrestar el empuje

que ejerce la presión lateral del suelo

Figura 16. Fuerzas que actúan sobre un muro de contención

Un muro de contención no solo soporta los empujes horizontales trasmitidos por el terreno, debe

también recibir los esfuerzos verticales trasmitidos a pilares, paredes de carga y forjados que

apoyan sobre ellos. La mayoría de los muros de contención se construyen de hormigón armado,

cumpliendo la función de soportar el empuje de tierra, generalmente en desmontes o terraplenes,

evitando el desmoronamiento y sosteniendo el talud.

4.1 Clasificación de los muros.

Existen 5 clasificaciones principales:


21

4.1.1 Muros de gravedad.

Son muros de hormigón masivo en los que la resistencia se consigue por su propio peso.

Normalmente carecen de un cimiento diferenciado, aunque pueden tenerlo.

Los muros de gravedad pueden ser de hormigón ciclópeo, mampostería, piedra o gaviones. La

estabilidad se logra con su propio peso, por lo que requieren grandes dimensiones dependiendo

del empuje. La dimensión de la base de estos muros oscila alrededor de 0,4 a 0,7 de la altura del

muro. Por economía, la base debe ser lo más angosta posible, pero debe ser lo suficientemente

ancha para proporcionar estabilidad al vuelco y al deslizamiento, y para originar presiones de

contacto no mayores que las máximas admisibles.

Su ventaja fundamental es que no requieren armaduras, con lo cual no aparece en la obra el

trabajo de corte y doblado de armaduras. Pueden ser interesantes para alturas moderadas si su

longitud no es muy grande, ya que en caso contrario representan una solución antieconómica

frente a los muros de hormigón armado.

En cuanto a su sección transversal, puede ser de varias formas, en la Figura 17 se muestran

algunas de las formas seccionales más utilizadas.

Figura 17. Muros de gravedad


22

4.1.2 Muros en voladizo o en ménsula.

Son los muros de contención de uso más frecuente, y aunque su campo de aplicación depende de

los costos de excavación, hormigón, acero, encofrado y relleno, se puede pensar que constituyen

una solución más económica que los muros de gravedad para muros desde 6 m hasta 10 m de

altura.

Este tipo de muro resiste el empuje de tierra por medio de la acción en voladizo de una pantalla

vertical empotrada en una losa horizontal (zapata), ambos adecuadamente reforzados para resistir

los momentos flectores y esfuerzos de corte a los que están sujetos.

Estos muros por lo general son económicos para alturas menores de 10 metros, para alturas

mayores, los muros con contrafuertes suelen ser más económicos.

La forma más usual es la llamada T, que logra su estabilidad por el ancho de la zapata, de tal

manera que el suelo colocado en la parte posterior de ella, ayuda a impedir el volcamiento y

lastra el muro aumentando la fricción suelo-muro en la base, mejorando de esta forma la

seguridad del muro al deslizamiento.

Estos muros se diseñan para soportar la presión del suelo, el agua debe eliminarse con diversos

sistemas de drenaje que pueden ser barbacanas colocadas atravesando la pantalla vertical, o sub-

drenajes colocados detrás de la pantalla cerca de la parte inferior del muro (ver 2.6.2). Si el

terreno no está drenado adecuadamente, se puede presentar presiones hidrostáticas no deseables.

La pantalla de hormigón en estos muros es por lo general delgada, su espesor oscila alrededor de

(1/10) de la altura del muro, y depende de las fuerzas cortantes y momentos flectores originados

por el empuje de suelo. El espesor del coronamiento debe ser lo suficientemente grande para

permitir el colado del hormigón fresco, generalmente se emplean valores de 1/8 a 1/12 de la

altura del muro


23

En la Figura 18 se muestra la sección transversal de un muro en voladizo

Figura 18. Muro en ménsula

4.1.3 Muros con contrafuertes.

Representan una evolución del tipo anterior. Al crecer en altura, y por ende los espesores de

hormigón, compensa aligerar las piezas con la solución de contrafuertes, aunque esto conlleve un

trabajo de corte, doblado y colocación de armaduras y encofrado más complicado, y un

hormigonado más difícil.

Los contrafuertes pueden disponerse en el trasdós o en el intradós, aunque la primera solución es

técnica y económicamente mejor por colocarse la pantalla en la zona comprimida de la sección

en T que se forma. La segunda solución, además, presenta un claro inconveniente estético.

Los contrafuertes son uniones entre la pantalla vertical del muro y la base. La pantalla de estos

muros resiste los empujes trabajando como losa continua apoyada en los contrafuertes, es decir,

el refuerzo principal del muro se coloca horizontalmente, son muros de hormigón armado,

económicos para alturas mayores a 10 metros.

En la Figura 19, se muestra una vista principal de un muro con contrafuertes.


24

Figura 19. Muros con contrafuertes

4.1.4 Muros de bandejas.

En los muros de bandejas se pretende contrarrestar parte del momento flector que se ha de

resistir mediante la colocación de bandejas a distinta altura en las que se producen momentos de

sentido contrario, debidos a la carga del propio relleno sobre las bandejas.

Su inconveniente fundamental radica en la complejidad de su construcción. Puede representar

una solución alternativa al muro de contrafuertes para grandes alturas,

Figura 20. Muros de bandejas


25

4.1.5 Estructuras de retención con refuerzo de tiras metálicas.

Los muros de tierra reforzados son muros flexibles. Sus componentes principales son:

 El relleno, que está conformado, por lo general, por suelo granular.

 Las tiras de refuerzo , que son franjas delgadas y anchas colocadas a intervalos regulares

 Un recubrimiento sobre la cara frontal, al que se le llama escama

La figura 21, presenta un diagrama de un muro reforzado. Nótese que a cualquier profundidad,

las tiras o tirantes de refuerzo están colocadas con un espaciamiento horizontal centro a centro de

; el espaciamiento vertical de las tiras o tirantes es de ,centro a centro. La escama se

construye con secciones de material delgado relativamente flexible. Lee y otros (1973)

mostraron que con un diseño conservador, una escama de acero galvanizado de 0.2 pulgadas de

espesor (≈ 5 mm) será suficiente para sostener un muro de aproximadamente 40 o 50 pies (14-15

m) de altura. En la mayoría de los casos también se usan losetas de concreto como escamas. Las

placas son ranuradas para ajustarlas entre sí, de modo que el suelo no pueda fluir entre las juntas.

Cuando se usan escamas metálicas se atornillan entre sí y las tiras de refuerzo se colocan entre

las escamas.

Figura 21, Muro de retención de tierra reforzado

(Tomado de Principio de Ingeniería de Cimentaciones de Braja M Das Pag 425)


26

5. CONDICIONANTES DEL DISEÑO

5.1. Infiltración de agua en el relleno.

En todo lo anterior se ha supuesto el terreno seco y por lo tanto se ha considerado su peso

específico seco para calcular el empuje. Esta es una situación poco frecuente en la práctica La

presencia de agua en el relleno, bien por la acción de la lluvia, o por infiltraciones subterráneas,

afecta de manera importante a todo lo anterior.

 Si el material del relleno es muy permeable como es el caso de las gravas y de las arenas

gruesas e incluso medias, la aportación de agua será evacuada por el sistema de drenaje

mediante el establecimiento de una red de filtración de dirección predominantemente

vertical. Mientras el sistema de drenaje sea capaz de evacuar el agua filtrante, el nivel de

agua no rebasará la cota inferior del sistema de drenaje y las fórmulas vistas hasta ahora

para calcular las presiones y empujes siguen siendo válidas sin más que reemplazar en

ellas el peso específico seco por el peso específico aparente. Este último varía

naturalmente con el grado de humedad del suelo.

 Si el material del relleno es de baja permeabilidad, como ocurre en arenas finas y arenas

limosas, y la aportación de agua es importante, aunque se establezca la red filtrante hacia

el drenaje y éste sea capaz de desaguar el caudal correspondiente, se produce un aumento

de las presiones y empujes respecto al caso anterior.

Las presiones en este caso pueden ser estimadas sustituyendo en las fórmulas el peso

específico seco por el peso específico sumergido y añadiendo una presión que a una

profundidad z viene estimada por:


27

Donde es el peso específico del agua y 𝑝′ actúa perpendicularmente al trasdós. El

empuje correspondiente es de cálculo inmediato.

 Si la aportación de agua excede a la capacidad de desagüe de la red de drenaje, el nivel

del agua puede alcanzar la cota del coronamiento del muro en el caso límite, y en ese

caso la presión 𝑝′ se duplica alcanzando el valor de la presión hidrostática.

 En cualquier caso, la presión hidrostática debe ser considerada siempre para niveles

inferiores al más bajo del sistema de drenaje

5.2 Drenaje.

En la práctica se ha observado que los muros de contención fallan por una mala condición del

suelo de fundación y por un inadecuado sistema de drenaje. Determinar cuidadosamente la

resistencia y compresibilidad del suelo de fundación, así como el estudio detallado de los flujos

de agua superficiales y subterráneos son aspectos muy importantes en el proyecto de muros de

contención.

Cuando parte de la estructura del muro se encuentra bajo el nivel freático, bien sea de manera

ocasional o permanente, la presión del agua actúa adicionalmente sobre él. En la zona sumergida

la presión es igual a la suma de la presión hidrostática más la presión del suelo calculada de la

expresión más conveniente de empuje efectivo, de manera que la presión resultante es

considerablemente superior a la obtenida en la condición de relleno no sumergido. Esta situación

ha sido ignorada por muchos proyectistas y es una de las causas de falla más comunes en muros

de contención. En consecuencia resulta más económico proyectar muros de contención que no

soporten empujes hidrostáticos, colocando drenes ubicados adecuadamente para que canalicen el
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agua de la parte interior del muro a la parte exterior. Una posible solución es colocar un dren

vertical tal que conduzca el agua hacia un colector principal ubicado al pie del muro tal como se

muestra en la Figura 22, o colocar drenes longitudinales distribuidos en la altura del muro, con

barbacanas que atraviesen el muro y evacúen el agua hacia el exterior tal como se presenta en la

figura 23

En condiciones estables de humedad, las arcillas contribuyen a disminuir el empuje de suelo, sin

embargo, si estas se saturan, generan empujes muy superiores a los considerados en el análisis.

Por esta razón es conveniente colocar material granular ( ) como relleno de los muros de

contención.

Las estructuras sumergidas o fundadas por debajo del nivel freático, están sujetas a empujes

hacia arriba, denominado sub-presión. Si la sub-presión equilibra parte del peso de las

estructuras, es beneficiosa ya que disminuye la presión de contacto estructura-suelo, pero si la

sub-presión supera el peso de la estructura, se produce una resultante neta hacia arriba, la cual es

equilibrada por la fricción entre las paredes de la estructura y el suelo. Esta fricción puede ser

vencida inmediatamente al saturarse el suelo, produciendo la emersión de la estructura.

Figura 22. Drenaje de los muros con dren de pie


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Figura 23. Drenaje de los muros con barbacanas


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CONCLUCIONES

Se puede concluir que al estudiar los elementos asociados a los muros, se planteó como objetivo

sentar las bases de diseño aplicables a las estructuras de sostenimiento que se utilizan en nuestro

medio y que puedan presentarse en cualquier proyecto. Al finalizar las tareas que fueron

competencia del estudio en el tema de los muros se logró establecer una serie de bases de

diseño que pueden ser provechosas en proyectos a desarrollar.

En el planteamiento de la investigación se visualizaron los distintos tipos de muros y sus

limitaciones de acuerdo a las características de los suelos, como se puede manejar la presencia de

agua en los suelos protegidos con muros y su método de control en la estructura del mismo.

Otro aspecto a destacar es el aprendizaje continuo que se ha podido lograr al tomar contacto y al

observar los distintos pasos y tareas que involucran al profesional proyectista. En particular, se

ha logrado un aprendizaje con el desarrollo del tema alcanzando los objetivos planteados.
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BIBLIOGRAFIA

Manual de geología para ingenieros. Duque-Escobar, Gonzalo (2017). Fundamentos geología

física y de Colombia. Universidad Nacional de Colombia.

Manual de geología para ingenieros. Duque-Escobar, Gonzalo (2017). Fundamentos geología

física y de Colombia. Universidad Nacional de Colombia.

CIRSOC 201 – Tomos 1 y 2 (1982 y modificaciones). Reglamento Argentino de Estructuras de

Hormigón Armado.

NAA 80 – Normas Antisísmicas Argentinas.

Reglamento Bases para el Cálculo de Puentes de Hormigón Armado de la Dirección Nacional de

Vialidad.

Das, B. M., (2001). Fundamentos de Ingeniería Geotécnica, Cengage Learning.

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