El Huerto de Eden: Santuario Sagrado
El Huerto de Eden: Santuario Sagrado
santo
Posted on 22/02/2017
Bereshit 2:5-11 (2:8-14) – Y יהוה Elohim plantó un huerto en Eden, en el este; y cuando hubo
moldeado al hombre, lo puso allí. Y יהוה Elohim hizo brotar del terreno todo árbol delicioso a la vista,
y bueno para comer; y el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento bueno y
malo. Y de Eden salía un río para regar el huerto, y de allí se dividía y era para cuatro cabezas. El
nombre del uno: Pishón; él recorre toda la tierra de Havilah, donde hay oro; y el oro de aquella tierra
es bueno; allí hay bedelio y piedra de ónice. Y el nombre del segundo río es Guihón; él es el que
recorre toda la tierra de Kush. Y el nombre del tercer río es Hiddéquel; él es el que anda al este de
Asur. Y el cuarto río es el Perat.
La primera razón para aceptar que el huerto es un símbolo que representa la casa de יהוה, es
porque el huerto es un lugar santo, o un santuario. Esto lo sabemos por el significado que la
palabra huerto tiene en hebreo.
En hebreo la palabra que se ha traducido por huerto es gan. Y aunque huerto es una buena
traducción, como también lo es jardín o paraíso, el significado más literal de la palabra gan es la
de un lugar cercado.
GAN – H1588
גן
Jardín (como cercado).
Puede traducirse por: jardín, huerto, paraíso.
De hecho, en español un paraíso es precisamente eso, un lugar cercado,[1] algo que coincide
completamente con gan, y aún más con su raíz, ganán.
GANÁN – H1598
גנן
Raíz primaria; cercar, i.e. (generalmente) proteger.
También puede traducirse por: amparar.
Así que lo que יהוהplantó fue un lugar cercado y protegido. Ahora bien, un paraíso es también un
lugar santo. Veámoslo con un ejemplo muy sencillo: Imaginemos un viñedo lleno viñas, e
imaginemos que, de entre todas las viñas, el dueño ha escogido una, y le ha puesto una cerca a
su alrededor. ¿Qué es lo que acaba de hacer el dueño? Según las definiciones que estamos
considerando, el dueño acaba de plantar un huerto, un paraíso, un lugar cercado. Y lo qué
consigue con esa cerca es, por un lado proteger a esa viña, pero por otro lado, al mismo tiempo
que la protege, también la está separando de todas las demás viñas. Y las Escrituras llaman a eso
santificar.
De modo que, cuando יהוה Elohim plantó un huerto, un lugar cercado, lo que hizo fue santificar
ese lugar. Y un lugar santificado es un lugar santo o santuario. Por tanto, vemos como
efectivamente el huerto es un lugar santo.
Además יהוהlo plantó en un lugar delicioso, y lo llenó de delicias. Esto lo sabemos por el
significado en hebreo de la palabra Eden. Pues Eden, además de ser el nombre de la región donde
estaba el huerto, tiene el siguiente significado.
EDEN – H5730
גנן
Placer.
También puede traducirse por: deleite, delicadeza, delicia.[2]
De manera que, etimológicamente, el huerto de Eden es el jardín de las delicias.[3] Y lo es, como
acabo de decir, por dos razones: Porque יהוהlo plantó en un lugar delicioso, y porque hizo crecer
todo árbol delicioso a la vista (Bereshit 2:6 [2:9]). Algo que concuerda con las palabras del salmista
cuando dijo:
“Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para
siempre.” (Tehillim/Salmos 16:11).
¿Y qué es una delicia? Una delicia es un placer muy intenso del alma. Así que, el huerto de Eden,
es un lugar donde se experimentan los placeres más intensos. Pues como también dijo el
salmista:
“Oh alma mía, dijiste a יהוה: Tú eres mi Adonai; no hay para mí bien fuera de ti.” (Tehillim/Salmos 16:2).
Y es que fuera de יהוהel hombre no encontrará satisfacción, y si acaso encuentra alguna, no será
más que una satisfacción efímera que lo mantendrá engañado para no buscar la verdadera delicia
que es el mismo santuario de nuestro Adonai. Es por eso que la redención última del pueblo de
יהוהes un regreso al huerto de Eden, el paraíso de Dios, la santa ciudad, la nueva Jerusalén
(Apocalipsis 21:1-22:5).
Bereshit 2:5-11 (2:8-14) – Y יהוה Elohim plantó un huerto en Eden, en el este; y cuando hubo
moldeado al hombre, lo puso allí. Y יהוה Elohim hizo brotar del terreno todo árbol delicioso a la vista,
y bueno para comer; y el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento bueno y
malo. Y de Eden salía un río para regar el huerto, y de allí se dividía y era para cuatro cabezas. El
nombre del uno: Pishón; él recorre toda la tierra de Havilah, donde hay oro; y el oro de aquella tierra
es bueno; allí hay bedelio y piedra de ónice. Y el nombre del segundo río es Guihón; él es el que
recorre toda la tierra de Kush. Y el nombre del tercer río es Hiddéquel; él es el que anda al este de
Asur. Y el cuarto río es el Perat.
La segunda razón por la que el huerto es un símbolo del santuario de יהוהes porque tiene 7
elementos en común con el tabernáculo. Esto es algo evidente cuando los comparamos entre sí.
Los elementos que los relacionan son:
1. El ambiente natural
Cuando hablamos de ambiente natural nos referimos a la presencia de elementos propios de la
naturaleza como por ejemplo: animales, árboles, plantas, flores. Esto es evidente en el caso del
huerto, pero también el tabernáculo tenía este mismo ambiente por medio de representaciones;
imágenes relacionadas con el jardín aparecían por todo el santuario (Shemot/Éxodo 25:31-
36; Melahim Álef/1 Reyes 6:18, 29-35).
2. El elemento central
El árbol de la vida ocupa un espacio único en el huerto (Bereshit 2:6 [2:9]). Hay quienes ven una
representación de este árbol en el candelabro de oro, por sus siete brazos en los que tenía
tallado flores de almendro y manzanas (Shemot/Éxodo 25:31-36). Sin embargo,
en Devarim/Deuteronomio 32:45 se afirma que la vida está en la obediencia a la palabra de יהוה, y
en Mishlei/Proverbios 3:18 se enseña que la sabiduría es árbol de vida, la cual es el principio del
temor a ( יהוהTehillim/Salmos 111:1; Mishlei/Proverbios 1:7). Luego, entendemos que el elemento
del santuario, que representa al árbol de la vida, es el arca del pacto que contenía las tablas de la
ley (Shemot/Éxodo 25:10, 16, 21), o dicho de otro modo, la Torah. Además, este objeto estaba en la
parte más importante del tabernáculo (Shemot/Éxodo 26:33), del mismo modo que el árbol de la
vida estaba en medio del huerto.
3. La afluencia de aguas
El Eden era una fuente de abundante agua que regaba el huerto y de ahí se repartía en cuatro
ríos principales (Bereshit 2:7 [2:10]). En el santuario también encontramos agua; se usaba para
mantenerlo limpio y para la purificación de los sacerdotes, además había un lavacro a la puerta
del tabernáculo (Shemot/Éxodo 38:8). Más adelante el profeta Yehezquel/Ezequiel toma esta
imagen y la relaciona con el templo de ( יהוהYehezquel/Ezequiel 47:1-12; Apocalipsis 22:1-2).
4. La tarea del hombre
Cuando יהוהcreó al hombre lo puso en el huerto con una finalidad. Le dio la tarea de labrarlo y
cuidarlo, en hebreo abad y shamar (Bereshit 2:12 [2:15]). Estos dos verbos se vuelven a unir para
describir las tareas de los levitas al ministrar en el santuario (Bemidbar/Números 3:7-8; 8:26; 18:5-
6).
5. La presencia divina
Hay otra palabra que se usa en la historia de Eden que también se encuentran en el contexto del
tabernáculo. En Bereshit 3:8 se describe a יהוהandando, halak en hebreo, por el huerto. Este
mismo verbo se usa en Vayikrá/Levítico 26:12 y en Devarim/Deuteronomio 23:14 para describir la
presencia divina en el santuario.
6. Los querubines custodios
cuando יהוהexpulsó al varón y a la varona del huerto, puso querubines para guardar el camino del
árbol de la vida (Bereshit 3:24). Estos seres angelicales también estaban representados en el
santuario, concretamente se usaron para decorar las cortinas interiores del tabernáculo
(Shemot/Éxodo 26:1), también estaban en el velo de separación entre el lugar santo y el lugar
santísimo (Shemot/Éxodo 26:31), y por último, se colocaron dos esculturas de oro macizo sobre el
propiciatorio del arca del pacto (Shemot/Éxodo 25:17-22). Además los querubines están vinculados
a la presencia de יהוה, algo que tiene relación con el punto anterior.[1]
7. La localización de la entrada
Los querubines fueron puestos al este[2] del huerto de Eden (Bereshit 3:24), así que
presumiblemente era ahí donde se encontraba la entrada al huerto. También la entrada del
Bereshit 2:5-11 (2:8-14) – Y יהוה Elohim plantó un huerto en Eden, en el este; y cuando hubo
moldeado al hombre, lo puso allí. Y יהוה Elohim hizo brotar del terreno todo árbol delicioso a la vista,
y bueno para comer; y el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento bueno y
malo. Y de Eden salía un río para regar el huerto, y de allí se dividía y era para cuatro cabezas. El
nombre del uno: Pishón; él recorre toda la tierra de Havilah, donde hay oro; y el oro de aquella tierra
es bueno; allí hay bedelio y piedra de ónice. Y el nombre del segundo río es Guihón; él es el que
recorre toda la tierra de Kush. Y el nombre del tercer río es Hiddéquel; él es el que anda al este de
Asur. Y el cuarto río es el Perat.
Y la tercera y última razón por la cual el huerto es un símbolo que representa el santuario de יהוה
es que eso mismo también aparece en otras partes de las Escrituras.
“Tú los traerás y los plantarás en el monte de tu heredad, el sitio firme, ¡oh !יהוהQue hiciste para tu
morada, el santuario, ¡oh ( ”!יהוהShemot/Éxodo 15:17, BTX4. Énfasis añadido).
Aquí Mosheh/Moisés anunció la gran obra que יהוהva a llevar a cabo con su bendito pueblo.
Como hizo con el huerto, así Él va a plantarlos en el santuario,[1] el lugar que sus manos han
afirmado. Este lugar, según Mishlei/Proverbios 3:19, son los Cielos. Entonces, lo que está
profetizado es que יהוהva a plantar a su pueblo en los Cielos, su santuario, que, curiosamente,
son la segunda realidad que יהוהplantó.
2. Los Cielos. En Yeshayah/Isaías 51:13 y 16, podemos leer que el Hacedor extendió los Cielos.
Este verbo, en hebreo, es el mismo que aparece en Bereshit2:5 (2:8) y que se traduce por plantar.
De modo que lo que יהוהhizo con los Cielos fue plantarlos.
NATÁ – H5193
נטע
Raíz primaria; propiamente golpear en, i.e. fijar; especialmente plantar
(literal o figurativamente).
También puede traducirse por: afirmar, hincar, labrar, planta, plantar, sembrar.
Así que יהוהplantó los Cielos y plantó a su pueblo en ellos, también llamados su santuario. Hasta
aquí el paralelo con Bereshit es sencillo: יהוהplantó un huerto y puso al hombre en él. Sin
embargo, al profundizar un poco más en el estudio del pueblo de Yisrael/Israel la cosa ya no es
tan fácil como parece. En distintos pasajes de las Escrituras se compara a Yisrael/Israel con un
huerto. Algunos buenos ejemplos son los siguientes:
“¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob! Tus habitaciones, ¡oh Israel! Como valles que se
extienden, como huertos junto al río, como áloes plantados por ( ”יהוהBemidbar/Números 24:5-6,
BTX4. Énfasis añadido).
“ יהוהte pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma y dará vigor a tus huesos. Serás un huerto
bien regado; un manantial cuyas aguas nunca faltan.” (Yeshayah/Isaías 58:11, BTX4. Énfasis añadido).
“Porque יהוה ha rescatado a Jacob, y lo ha redimido de uno más fuerte que él. Y vendrán con
aclamaciones a la altura de Sion, afluirán hacia los bienes de )…( יהוה Y su alma será como huerto bien
regado, y nunca más tendrán dolor.” (Yirmeyah/Jeremías 31:11-12, BTX4. Énfasis añadido).
“Y dirán: ¡La tierra desolada ha venido a ser como huerto del Eden!” (Yehezquel/Ezequiel 36:35, BTX4.
Véase también Yeshayah/Isaías 51:3).
Luego, Yisrael/Israel no sólo fue y será puesto en el santuario de יהוה, sino que es Su santuario,
pues como huerto al que se le compara también es la morada de ]2[.יהוה A este respecto, tanto el
pueblo como el lugar donde es puesto son dos realidades que están vinculadas, que se
entrelazan.[3] Por eso hemos leído que יהוהplantó a Yisrael/Israel, porque su pueblo también es
un huerto, Su paraíso. Esto mismo se aprecia claramente en Apocalipsis. En el capítulo 21, Juan
tiene una visión de la nueva Jerusalén; de ella empieza diciendo:
“Y vi que descendía del cielo, de Dios, la ciudad santa: una nueva Jerusalén, dispuesta como una novia
ataviada para su esposo.” (Apocalipsis 21:2, BTX4).
Y lo que le mostró a continuación fue la ciudad santa, Jerusalén, descendiendo del cielo, de Dios
(Apocalipsis 21:10). De modo que, según esta visión celestial, la esposa es nada más ni nada
menos que la gran ciudad, Jerusalén, algo que también ocurre en el libro de Shir Ha-Shirim/El
Cantar de los cantares, y que corrobora lo que venimos considerando, esto es, que tanto el
pueblo de Yisrael/Israel como el lugar donde es puesto son dos realidades que están vinculadas.
Bereshit 2:12 (2:15) – Y יהוה Elohim tomó al hombre y lo puso en el huerto de Eden para labrarlo y
para cuidarlo.
Este verso repite la idea del verso 5 (8), pero añade el propósito por el cual יהוהpuso al hombre
en el huerto. Literalmente lo que ocurrió aquí es sencillo: יהוהcreó al hombre, luego plantó un
huerto, y puso al hombre a trabajar en él. Ahora bien, puesto que hemos redefinido el huerto
como un símbolo del santuario de יהוה, debemos ubicar al hombre en este emplazamiento, y
entender el propósito a la luz del mismo.
El verbo hebreo para labrar es abad y su significado contempla distintas maneras de traducirse:
ABAD – H5647
עבד
Raíz primaria; trabajar (en todo sentido); por impl. servir, arar, cultivar,
esclavizar.
Puede traducirse por: adorar, arar, culto, desempeñar, ejercer, esclava, honrar,
librador, labrar, ministrar, prestar, servidumbre, servir, siervo, sujetar,
trabajador, trabajar.
Así que abad no sólo se utiliza para referirse al trabajo tal y como lo entenderíamos literalmente,
sino que también se utiliza para hablar del servicio, en un sentido amplio.[1]
El segundo verbo, cuidar o guardar, en hebreo es shamar y significa:
SHAMAR – H8104
מר
Raíz primaria; propiamente cercar alrededor (como con espinos), i.e.
guardar; generalmente proteger, cuidar, etc.
Puede traducirse por: advertir, aguardar, atesorar, celebrar, conservar,
considerar, cuidar, cumplir, custodiar, ejercer, encargar, esperar, espiar,
guardar, mantener, meditar, mirar, observar, preservar, reservar, velar, vigilar.
Otro uso de esta palabra aparece en contextos del pacto. En estos casos, shamarsignifica
observar el pacto (Bereshit 17:9; 18:19). De manera que es un verbo que implica obediencia. A
este respecto tenemos muchas citas que nos hablan de guardar los caminos de יהוה, sus
mandatos y preceptos (Malakí/Malaquías 3:14). También Jesús dijo:
REY SACERDOTE
CONQUISTAR Y DOMINAR LA
TIERRA LABRAR Y GUARDAR EL HUERTO
Bereshit 1:28 Bereshit 2:12 (2:15)
Esto, por un lado, nos muestra la voluntad de יהוהdesde el principio. Él creó a un hombre para
reinar desde su santuario como sacerdote. Sin embargo, cuando éste pecó, יהוהescogió a un
pueblo para sí, con esa misma finalidad:
“Ahora pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi pacto, entonces vosotros seréis objeto de mi
predilección entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra, y vosotros me seréis un reino de
sacerdotes y una nación santa.” (Shemot/Éxodo 19:6, BTX4. Énfasis añadido).
Pero de nuevo el pecado se interpuso.[5] Así que, finalmente, Él envió a su Hijo, quien nos libertó
de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo un reino, sacerdotes para su Dios y Padre
(Apocalipsis 1:6). Algo que también cantan los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos:
“Con tu sangre redimiste para Dios, de toda tribu y lengua y pueblo y nación; y los has hecho para
nuestro Dios, un reino de sacerdotes, y reinarán sobre la tierra.” (Apocalipsis 5:10, BTX4).
Y así como todo fue creado por medio del Mesías en el principio (Colosenses 1:16), de igual
manera también todo fue, es y será re-creado por él.
Por otro lado, los oficios del primer hombre, nos revelan al primer Adam como un tipo o sombra
del postrero: Jesús nuestro Mesías, pues él también tiene estos dos oficios, es rey y sacerdote;
de hecho Jesús es el Rey de reyes y el Sumo sacerdote sobre toda la casa de יהוה. A él, al único
digno de tomar el poder, la riqueza, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza, a él y
sólo a él, sea toda la gloria y la honra por todos los siglos. Amén.
Bereshit 2:13-14 (2:16-17) – Y יהוה Elohim mandó sobre el hombre, diciendo: “—De todo árbol del
huerto comer comerás; pero del árbol del conocimiento bueno y malo no comerás de él; porque en el
día que tú comas de él morir morirás.”
Aquí tenemos el primer mandato explícito de יהוהsobre el hombre,[1] y regula lo que el hombre
podía comer y lo que no. En realidad, le estaba permitido todo árbol excepto uno, el del
conocimiento bueno y malo so pena de muerte. [2]
Sin duda, este árbol jugó un papel determinante en lo acontecido en los primeros capítulos
de Bereshit, de ahí que se le mencione por nombre, pero hubo otro árbol aún más determinante si
cabe, que también es mencionado por nombre, nos referimos al árbol de la vida.
Recordemos que también estamos interpretando este capítulo de manera simbólica, viendo cada
uno de sus elementos como símbolos que representan una realidad mayor; esto mismo es lo que
ocurre también con el árbol del conocimiento, el árbol de la vida y sus respectivos frutos. En
realidad no existe ningún árbol, literalmente hablando, cuyo fruto sea el conocimiento bueno y
malo que produzca muerte,[3] ni tampoco existe uno que pueda producir la clase de vida que da
el árbol de la vida. Pero veamos en las Escrituras el uso del árbol como un símbolo.
El árbol como símbolo del hombre
En el Salmo 1 se compara al varón que se deleita y medita en la ley de יהוה, con un árbol plantado
junto a corrientes de aguas (Tehillim/Salmos 1:2-3). En el libro de Yeshayah/Isaías, el eunuco es
comparado a un árbol seco, y se profetiza que los afligidos de Sion serán llamados árboles de
justicia (Yeshayah/Isaías 56:3; 61:3). Juan el bautista comparó a los hombres y sus obras con los
árboles y su fruto (Lucas 3:9), algo que también hace el autor de la carta de Judas (Judas 1:12).
Así que representar al hombre por medio de un árbol es una realidad bíblica.[4]Ahora, los árboles
no sólo simbolizan hombres en un sentido concreto e individual; en las Escrituras también
simbolizan reyes y/o reinos.
El árbol como símbolo de un rey y/o su reino
La palabra vástago, a la vez que indica el descendiente de una persona, también indica el ramo
tierno que brota de un árbol o planta, el renuevo. En la Escritura se usa esta palabra para
referirse al Mesías, el Rey de reyes (Yirmeyah/Jeremías 23:5; 33:15; Zekariah/Zacarías 3:8; 6:12).
En el libro de los Shofetim/Jueces, Yotam/Jotam cuenta una parábola en la que los árboles
simbolizan reyes potenciales (Shofetim/Jueces 9:7-21). En Yeshayah/Isaías, también en otros libros
de la Escritura, se habla del reino de Yisrael/Israel, como de una viña que יהוהplantó; luego, un
árbol de fruto está simbolizando un reino (Yeshayah/Isaías 5). También Pablo en su carta a los
romanos habla de Yisrael/Israel y lo compara a un olivo natural (Romanos 11). En el libro del
profeta Yirmeyah/Jeremías se habla del profeta y su palabra como de un árbol y su fruto,
refiriéndose al Mesías como rey de Yisrael/Israel. También encontramos una referencia a Moab
como la vid de Sibma (Yirmeyah/Jeremías 11:19; 48:32). En el libro de Iejezkel/Ezequiel se profetiza
contra un árbol que representa a Faraón y a su pueblo (Iejezkel/Ezequiel 31:4-5, 8-9, 14-16, 18).
En Daniyyel/Daniel se habla de un árbol que representa a Nabucodonosor y su reino
(Daniyyel/Daniel 4:10-11, 14, 20, 23, 26). El reino de יהוהes comparado a la semilla de mostaza, una
hortaliza que se hace árbol (Mateo 13:32; Lucas 13:19).
Así pues, tal y como acabamos de ver a la luz de las Escrituras, el árbol es usado para representar
no sólo hombres, sino también reyes y/o reinos; por lo tanto, podemos trasladar esto a los dos
árboles que estamos considerando, de modo que el árbol del conocimiento bueno y malo
representa un reino, así como también el árbol de la vida. Ahora bien, la pregunta es ¿qué reino
representa cada uno de ellos?
Bienvenido al origen.
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[1] Lo que Elohim dijo a la humanidad en 1:28 es un mandato implícito, y no aparecen las palabras
“mandó sobre” como ocurre aquí.
[2] El hebreo contempla que la pena fue no sólo la muerte propia, sino el causar la muerte a otros.
(H4191, Strong).
[3] Por supuesto, la imagen de la manzana no aparece en las Escrituras por ninguna parte.
[4] Esto se ha extendido a la psicología. Hay un test conocido como “el test del árbol”, una proyección
gráfica de Emil Jucker, asesor de orientación profesional suizo. Al paciente se le pide que dibuje un
Bereshit 2:13-14 (2:16-17) – Y יהוה Elohim mandó sobre el hombre, diciendo: “—De todo árbol del
huerto comer comerás; pero del árbol del conocimiento bueno y malo no comerás de él; porque en el
día que tú comas de él morir morirás.”
En el post anterior nos preguntábamos ¿qué reino está representado en cada uno de los dos
árboles? La forma más sencilla de responder es viendo primero el árbol de la vida, ya que el del
conocimiento bueno y malo quedará definido por oposición, puesto que son contrarios el uno del
otro.
EL ÁRBOL DE LA VIDA
Para entender lo que el árbol de la vida simboliza hay que partir de su fruto, de aquello que
produce. Sabemos, tanto por el nombre del árbol, como por la referencia de Bereshit 3:22 que
este árbol produce vida eterna. Siendo así, sólo tenemos que buscar qué otros elementos
producen esta clase de vida según las Escrituras. A continuación presentamos dos, el primero es
la Torah, la instrucción de יהוהpara nuestro bien, y el segundo es el Mesías y su obra redentora.
La Torah
Tal y como ya vimos, según Devarim/Deuteronomio 32:45 la vida está en la obediencia a la palabra
de ;יהוהtambién consideramos que en Mishlei/Proverbios 3:18 se enseña que la sabiduría es árbol
de vida, la cual es el principio del temor a ( יהוהTehillim/Salmos 111:1; Mishlei/Proverbios 1:7). Así
que, obedecer la instrucción de יהוהproduce vida, pues tal y como citó Jesús, el hombre vive de
la palabra de ( יהוהMateo 4:4; Devarim/Deuteronomio 8:3).
El Mesías y su obra redentora
En el libro de Apocalipsis reaparece el árbol de la vida en la nueva Jerusalén, con abundancia de
fruto y dones de sanidad (Apocalipsis 2:7; 22:2, 14). La palabra árbol en griego es xúlon, y sus
posibles traducciones son muy interesantes:
XÚLON – G3586
ξύλον
Otra forma de la base de G3582; madera (como combustible o material);
por implicación vara, garrote o árbol u otro artículo o substancia de
madera.
Puede traducirse por: madera, madero, árbol, cepo, palo.
Si tomamos la acepción de madero, la relación entre el árbol de la vida y la muerte del Mesías se
establece muy fácilmente, ya que el Mesías fue colgado en un madero (Hechos
5:30; 10:39; 13:29; Gálatas 3:13; 1 Pedro 2:24), xúlon en griego, la misma palabra que se usa para
referirse al árbol de la vida.
Además, si consideramos el significado de la palabra hebrea que se traduce por vida, árbol de
vida, hai, veremos que su raíz, haiah, también tiene relación con el Mesías, puesto que también
puede significar revivir o resucitar.
HAIAH – H2421
חיה
Raíz primaria [compárese con H2331, H2421]; vivir, sea literalmente o
figurativamente; causativo revivir.
Puede traducirse por: avivar, conservar, criar, dar, dejar, guardar, infundir, ir,
mantener, otorgar, preservar, quedar, reanimar, resucitar, revivir, salvar, sanar,
vida, vivificar, vivir, vivo.
Por tanto, la obra redentora del Mesías, también está presente en el árbol de vida.[1]
Así que, por un lado tenemos la Torah, y por otro al Mesías. Pero, ¿cómo unimos estos dos
elementos para conformar el reino simbolizado por el árbol de la vida? En el libro
de Devarim/Deuteronomio encontramos la respuesta:
“Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta
ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los
días de su vida, para que aprenda a temer a יהוהsu Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y
estos estatutos, para ponerlos por obra; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se
aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus
hijos, en medio de Israel.” (Devarim/Deuteronomio 17:18-20, RV1960).
El rey tenía que gobernar conforme a la palabra de יהוה, luego el Mesías, en tanto que rey, debe
reinar de igual modo. De hecho, fue por su obediencia a la Torahque fue colgado en un madero y
resucitado al tercer día conforme a las Escrituras. Así que, tal y como estamos viendo, el árbol de
vida es un símbolo del reino de יהוה, un gobierno basado en la Torah y el Mesías.
EL ÁRBOL DEL CONOCIMIENTO BUENO Y MALO
Tal y como adelantábamos, el árbol del conocimiento queda definido por oposición, y representa
todo lo contrario al reino de יהוה. Así pues, es un símbolo del reino del hombre, un reino
humanista e independiente de יהוה, en el que la humanidad pretende sustituirle, juzgando lo que
está bien y lo que está mal conforme a su propio criterio.
Este reino tuvo lugar en el huerto de Eden, en Babel, en Egipto, y se ha ido dando
continuamente, a lo largo de la historia; de hecho, cada vez que cualquiera de nosotros hace las
cosas a su manera, en lugar de a la manera de יהוה, de nuevo estamos comiendo del árbol del
conocimiento bueno y malo, y aunque éste también sea un árbol delicioso, y tentador tomar de él
para alcanzar sabiduría, no olvidemos que ésta manera de gobernar produce muerte, y
recordemos que la verdadera sabiduría no se alcanza comiendo de su fruto, sino temiendo a יהוה
todos los días de nuestras vidas, ese es el principio de la verdadera sabiduría (Tehillim/Salmos
111:10; Mishlei/Proverbios 1:7; 9:10).
DOS MANERAS DE GOBERNAR
La historia de la humanidad es la historia del hombre y su relación con estos dos árboles, con
estos dos reinos. El pueblo de יהוהsiempre ha tenido que escoger entre ellos
(Devarim/Deuteronomio; Yirmeyah/Jeremías 21:8); las tentaciones de Jesús en el desierto también
tuvieron que ver con ellos;[2] están presentes en todos los estamentos de la sociedad (Efesios o
Colosenses). Son dos reinos completamente opuestos, pero יהוהlos pone ante nosotros para qué
decidamos de cuál nos vamos a alimentar, de cuál nos vamos a proveer. Así que la pregunta para
nosotros es: ¿de qué árbol nos estamos alimentando, nutriendo, proveyendo? La Palabra de יהוה
debe ser nuestro alimento, debemos nutrirnos del ejemplo del Mesías. Jesús en el pozo de la
samaritana dijo: tengo una comida que comer que vosotros no sabéis. Mi comida es hacer la
voluntad del que me envió. Que esa sea también nuestra comida, nuestro alimento, el pan
nuestro de cada día. Obedecer la voluntad del Padre. Del mismo modo que el árbol de la vida, la
obra del Mesías, estaba en medio del huerto, el santuario de יהוה, así también debe estar en
medio de nuestras vidas, templo de su espíritu.
EL PRIMER ADAM Y LOS DOS ÁRBOLES
REY Y SACERDOTE
OFICIOS Sojuzgar, y labrar y guardar el huerto
Bereshit 2:15-19 (2:18-22) – Y יהוה Elohim dijo: “—No es bueno que el hombre sea solamente uno;
haré ayuda conyugal para él.” Y יהוה Elohim había moldeado del terreno toda vida del campo, y toda
ave de los Cielos, y las había traído al hombre para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que
el hombre llamó a los seres vivos, ese es su nombre. Y el hombre había llamado nombres para todos los
cuadrúpedos y para las aves de los Cielos y para toda vida del campo; y no se había hallado ayuda
conyugal para el hombre. Y יהוה Elohim hizo caer un letargo sobre el hombre, y durmió; y tomó uno
de sus costados, y cerró la carne en su lugar. Y del costado que tomó del hombre, יהוה Elohim edificó
una varona y la trajo al hombre.
En la mayoría de traducciones bíblicas, según este fragmento del capítulo 2 donde se narra la
edificación de la varona, parece que los acontecimientos hubiesen ocurrido del siguiente modo:
1. יהוהvaloró negativamente la soledad del hombre y dijo que le haría ayuda conyugal.
2. יהוהno le hizo la ayuda conyugal, y en su lugar formó a las criaturas terrestres y las volátiles (no
se mencionan las criaturas acuáticas) y las trajo al hombre para que les pusiera nombre. (Algo no
muy propio de )יהוה.
3. El hombre lo hizo así, y se concluyó que no había ayuda conyugal para el hombre entre los
animales; algo que יהוהya sabía.
4. Por fin, ahora sí, יהוהcreó a la mujer y la presentó al hombre.
Sin embargo, según el capítulo 1 los acontecimientos ocurrieron en un orden distinto; a partir
de Bereshit 1:20 vemos que el orden fue el siguiente:
1. Elohim creó a las criaturas acuáticas y volátiles, y las bendijo.
2. Elohim creó a las criaturas terrestres y reptantes.
3. Elohim decidió crear al género humano y así lo hizo.
4. Elohim los bendijo y les ordenó sojuzgar y señorear sobre la tierra y sus criaturas.
Así que al comparar el mismo período en ambos capítulos, nos damos cuenta que la cronología
parece claramente distinta, y eso provoca serias dificultades a la hora de entender e interpretar
el pasaje en cuestión, ya que aparecen contradicciones que un primer momento parecen
insalvables, a menos que se trate de dos relatos distintos, cosa que no creemos.
Por ejemplo, la primera contradicción es que según Bereshit 2 parece que יהוהcreó al hombre y
luego a los animales; mientras que según Bereshit 1, el orden fue inverso, יהוהcreó primero a los
animales y luego al hombre. Otra contradicción es que según Bereshit 2 parece que יהוהcreó
primero al hombre, al varón, y luego a la mujer; mientras que en Bereshit 1 parece que los creó a
la vez.[1] Otra más es que según Bereshit 2 parece que el hombre ejerció señorío (poner nombre
a las criaturas se interpreta como un acto de dominio) sin la mujer; mientras que en Bereshit 1 el
mandamiento de sojuzgar y señorear es para ambos.[2] Y aún una última es que según Bereshit 2,
יהוהdijo que hará ayuda conyugal para el hombre, pero parece que en lugar de eso, lo que hace
es crear a los animales, llevárselos al hombre para que les ponga nombre, y después de que el
hombre les ponga nombre y que se concluya lo que יהוהya sabía (esto es: que el hombre no tenía
ayuda idónea), entonces sí, יהוהcrea a la mujer.
CUADRO COMPARATIVO: CRONOLOGÍA DE LA CREACIÓN
BERESHIT 1 BERESHIT 2
En realidad es muy sencillo: sólo necesitamos entender correctamente el tiempo verbal de las
acciones de Bereshit 2:16-17 (2:19-20), y hay algunas versiones que nos ayudan a ello, como por
ejemplo la Biblia Versión Moderna,[3]la Biblia Textual IV Edición, o la nuestra propia, la Nueva
Traducción Hispano-Hebraica. Como puede apreciarse en cualquiera de ellas, el tiempo verbal de
los versos 16 y 17 (19 y 20) varía respecto a otras traducciones, y evidencian que lo ocurrido es
anterior a la valoración de יהוה, de manera que estos dos versos actúan como un paréntesis
explicativo de la razón de dicha valoración.
Al ordenar el fragmento cronológicamente el resultado es el siguiente:
Y יהוהElohim había moldeado del terreno toda vida del campo, y toda ave de los Cielos, y las había
traído al hombre para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que el hombre llamó a los seres
vivos, ese es su nombre. Y el hombre había llamado nombres para todos los cuadrúpedos y para las
aves de los Cielos y para toda vida del campo; y no se había hallado ayuda conyugal para el hombre. Y
יהוהElohim dijo: “—No es bueno que el hombre sea solamente uno; haré ayuda conyugal para él.” Y יהוה
Elohim hizo caer un letargo sobre el hombre, y durmió; y tomó uno de sus costados, y cerró la carne en
su lugar. Y del costado que tomó del hombre, יהוהElohim edificó una varona y la trajo al hombre.
Bereshit 2:18 – Y יהוה Elohim dijo: “—No es bueno que el hombre sea solamente uno…
En Bereshit 1 יהוהvalora su creación un total de 7 veces[1] (Bereshit 1:4, 10, 12, 18, 21, 25, 31),
todas positivas y una de ellas en grado superlativo, todo lo que Elohim había hecho era bueno en
gran manera (Bereshit 1:31). También sabemos que la palabra bueno en hebreo, apunta tanto a la
estética (hermoso) como a la ética (bueno), y en el libro de Qohélet/Eclesiastés se nos dice
que Elohim todo lo hizo hermoso en su tiempo (Qohélet/Eclesiastés 3:11). De modo que el
escenario es idílico, no se podría pensar en algo mejor. Sin embargo, en este fragmento
encontramos una valoración realmente relevante por los siguientes aspectos:
1. יהוה es su autor.
Es יהוהquien hace esta valoración, así que no es la opinión de cualquiera, sino la propia opinión
del Altísimo.
2. Es única y negativa.
No hay otra valoración negativa en toda la creación, un hecho que contrasta cuando se tiene en
cuenta las 7 valoraciones positivas mencionadas.
3. Es posterior al señorío del hombre.
El señorío desempeñado por el varón fue una tarea de grandes dimensiones: poner nombre a
toda vida del campo y a las aves. Eso implica un número descomunal de criaturas que, en algunos
casos, habría que multiplicar por dos: macho y hembra.
4. Está hecha en el huerto de Eden.
Recordemos que el huerto de Éden era un símbolo del santuario de יהוה.
5. Es anterior a la caída.
Por tanto, antes de la entrada del pecado y de la muerte en el mundo, hay algo que no era bueno,
ni hermoso.
Ahora bien, ¿qué es aquello que יהוהvaloró como “no bueno”? La soledad del varón; sin embargo,
esto necesita ser matizado, ya que el hombre no estaba solo en el sentido absoluto, contaba con
la compañía de los animales y también con la mismísima compañía de יהוה. Entonces, ¿en qué
sentido estaba solo?
Es importante recordar que hemos definido al género humano como “uno en el que hay varios”, y
que la voluntad de יהוהera crear tanto al macho como a la hembra (Bereshit 1:26-27).[2] Empero,
Él creó primero al macho, le dejó señorear en soledad, individualmente y sin ayuda, y luego se
confirmó lo que יהוהya sabía, que para que el género humano sea bueno, hermoso, debe ser
macho y hembra, varón y varona, como una sola carne. Por tanto, el varón estaba solo en el
sentido de una existencia individual, en lugar de una colectiva, y de ahí la traducción que
proponemos en el presente comentario: no es bueno que sea solamente uno. De modo, que aquello
que יהוהvaloró como algo negativo, como algo que no era ni ético ni estético, era que el varón
funcionara individualmente, es decir, que él solo señorease sobre lo creado.
Un claro ejemplo de hasta qué punto no es bueno el ejercicio de dominio de forma individual, lo
encontramos en el libro de Shemot/Éxodo. Después que los hijos de Yisrael salieran
de Mitsraim/Egipto, cuando Yitró/Jetro fue a visitar a Mosheh/Moisés, éste vio
que Mosheh/Moisés estaba juzgando al pueblo sólo, sin ayuda de nadie. Ante esta situación, su
suegro le dijo:
“¿Qué haces con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo y todo el pueblo viene a ti de la mañana a la
tarde? (…) No haces bien. Desfallecerás, no solo tú, sino este pueblo que está contigo. El asunto es
muy pesado para ti. No podrás hacerlo tú solo.” (Shemot/Éxodo 18:14, 17-18. BTX4. Énfasis añadido).
Así que, de la misma manera que no era bueno que Moshé/Moisés juzgara al pueblo él solo,
tampoco lo era que el varón señorease sobre la creación solo, pues la tarea en ambos casos era
demasiado pesada y traería consecuencias nefastas, y de ahí la valoración de יהוה: “no es bueno
que el hombre esté solo (sea solamente uno).”
Ahora, esto puede plantear la siguiente pregunta, ¿es que acaso יהוהno sabía que esto no iba a
ser bueno? Entonces, si lo sabía, ¿cómo es que lo hizo aún a sabiendas de ello? La idea de יהוה,
desde el principio, fue crear al género humano completo, de ahí su decisión (Bereshit 1:26). Por
tanto, en su mente ya estaba crear al varón y también a la varona, ella no fue un plan B; sin
embargo, primero creó al varón y le hizo señorear sin la varona, y una vez ocurrió esto, creó a la
varona, y esto por tres posibles razones:
Bereshit 2:15 (2:18) – Y יהוה Elohim dijo: “—No es bueno que el hombre sea
Después de valorar negativamente la soledad del varón, יהוהdijo que le haría una ayuda. De
modo que, podemos afirmar que eso era lo que el varón necesitaba, y así lo confirma el final del
verso 17. Luego, sabemos por el relato que esta ayuda fue la varona, pues es a quien יהוהhizo
después, pero ¿en qué sentido debemos entender esta afirmación?
Tal y como venimos considerando, la varona fue la ayuda que יהוהle hizo al varón, y no una
cualquiera, sino la ayuda idónea, tal y como se lee en algunas traducciones, pero la pregunta es:
¿en qué tenía que ayudarle?[1] Ver el significado de las palabras que se usan en hebreo para
“ayuda idónea”, nos ayudará a entender mejor el propósito de la varona.
La primera palabra es ayuda, que en hebreo es ézer y significa justamente eso, ayuda o socorro.
ÉZER – H5828
עזר
De H5826; ayuda.
Puede traducirse por: ayuda, ayudador, ayudar, socorrer, socorro.
Ahora, algo llamativo es que, en varios versos, esta palabra se aplica a יהוהpara referirse a la
ayuda que Él ofrece a su pueblo (Bereshit 49:25; Tehillim/Salmos 10:14; 37:40; Yeshayah/Isaías
41:10). Y esto es importante tenerlo presente, porque por esta palabra suele subordinarse a la
mujer. Entonces, si la mujer tuviera que estar subordinada al varón, por ser su ayuda, ¿significa
esto que יהוהtiene que estar subordinado a su pueblo, por haber sido su ayuda?
Sigamos con la segunda palabra, idónea. En español idóneo/a significa que algo es adecuado y
apropiado para algo (RAE). Pero ese significado no recoge el sentido del hebreo, porque en
hebreo la palabra es négued y no significa idónea en ninguna de sus acepciones o posibles
traducciones, tal y como puede verse:
NÉGUED – H5048
נגד
De H5046; frente, i.e. parte opuesta; espec. contraparte, o cónyuge;
usualmente (adv., espec. con prep.) en contra de o antes.
Puede traducirse por: adelante, delante, de, desde, en dirección a, enfrente, lejos
(de), presencia, vista.
Pero si esto es así, entonces ¿por qué la palabra négued se ha traducido por idónea? Es posible
que una de las razones sea por su difícil traducción. De hecho, si unimos las dos palabras
(ézer+négued) el resultado es extraño, y da lugar a algunas ideas difíciles de encajar, ya que
quedarían frases como: “ayuda frente a él”, “ayuda que sea su contraparte”, o “ayuda en su
estimación”; por no decir, “ayuda contraria a él”. Sin embargo, la palabra négued en hebreo tiene
otro acepción, tal y como se puede ver en el recuadro, que clarifica el sentido; éste otro
significado es el de cónyuge. Si a ello le añadimos la palabra ayuda, el resultado sería “ayuda
conyugal”, es decir, alguien que ayuda a otro a llevar un yugo y, por tanto, lo comparten.
Una imagen que ilustra este concepto es la de dos bueyes arando el mismo campo y en la misma
dirección, ayudándose el uno al otro con la misma carga. Todo ello, sin duda, es una referencia al
matrimonio, y en el huerto de Eden hubo un matrimonio, aquel que יהוהhizo (Bereshit 2:21
[2:24]). Y ambos, tanto el varón como la varona, tenían un mismo yugo, aquel que יהוהles
encomendó (Bereshit1:28).
Así que cada vez que leamos que la mujer fue creada para ayudar al varón, no pensemos en un
ser subordinado desde el principio, sino en alguien edificada del costado del varón para llevar así
el yugo divinamente ordenado: el gobierno de la tierra y sus criaturas.
Bereshit 2:20-21 (2:23-24) – Y el hombre dijo: “—Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi
carne; ésta será llamada varona porque fue tomada del varón.” Por tanto, el varón dejará a su padre y
a su madre, y se unirá a su varona, y serán un cuerpo.
Después de edificar a la varona, יהוהse la trajo al hombre y éste, al verla, hizo la declaración que
podemos leer en el verso 20 (23). Esta declaración consta de dos partes:
Además es una frase que aparece en otros textos de la Escritura para referirse a un vínculo
fraternal, no sólo marital, entendiendo fraternal como aquel que es miembro del mismo pueblo
(Bereshit 29:14; Shofetim/Jueces 9:2; Shemuel Bet/2 Samuel 5:1; 19:13). De ahí que la varona,
además de ser esposa, sea también hermana, tal y como consta en el libro de Shir Hashirim/El
Cantar de los cantares.
2. “…ésta será llamada varona porque fue tomada del varón.”
En esta parte tenemos que detenernos un poco más, ya que da la impresión que el varón le puso
nombre. A este respecto es importante notar lo siguiente:
1. יהוהse la lleva al varón para que la reconozca como parte de sí. Tal y como dice en Bereshit 2:19
(2:22) יהוהtrajo a la varona al hombre, algo que también hizo con las criaturas (Bereshit 2:16
[2:19]); pero mientras que el propósito queda dicho en cuanto a las mismas, no ocurre así con
respecto a la varona, sino que en este último caso no hay ningún motivo explícito. Por tanto, no se
puede concluir que la finalidad de esta presentación sea que el varón le ponga nombre, ya que este
acto es interpretado como un ejercicio de señorío, y nada hay en el contexto que nos haga suponer
que el varón se enseñoreó de la mujer antes de la caída; antes bien, lo que sí vemos por el contexto
es un reconocimiento de la varona como parte del varón.
2. Varona no es nombre propio sino que indica género. Así como varón no es un nombre propio,
tampoco lo es varona. Por tanto, lo único que el varón hizo al decir que ella sería llamada varona,
fue reconocer su género.
3. Según Bereshit 5:2 el nombre de la mujer también era Adam. El varón y la varona compartían un
mismo nombre dado por יהוה, este nombre era Adamy debe ser traducido por género humano, ya
que Elohim creó al género humano, macho y hembra (Bereshit 1:26-27).
Ahora bien, lo que sigue a continuación, el verso 21 (24) es una nota del escritor de Bereshit, no
son palabras dichas por el varón y por tanto, no forman parte de su declaración. Sin embargo, es
interesante ver el uso que Pablo hace de este verso en su carta a los efesios. A ellos les dice:
“Por esto: Dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola
carne. Este misterio es grande, pero yo lo digo con respecto a Cristo (el Mesías) y a la iglesia.” (Efesios
5:31-32, BTX4. Énfasis añadido).
El apóstol está hablando de la relación dentro del matrimonio entre el marido y la mujer, pero
después de citar Bereshit 2:21 (2:24), explica que él ya no está hablando del matrimonio, sino del
Mesías y la ekklesía, la reunión de su pueblo. De modo que lo que hace es interpretar
tipológicamente el texto de Bereshit, en donde el varón es sombra del Mesías y la varona lo es de
la ekklesía. Así que, con esto en mente y siguiendo con la interpretación tipológica[1], vamos a
considerar la tipología mesiánica en los próximos dos posts.
Bereshit 2:18 (2:21) – Y יהוה Elohim hizo caer un letargo sobre el hombre, y durmió…
Al abordar este verso de forma literal, solemos pensar en יהוהcomo si de un cirujano se tratara,
que aplica anestesia en sus pacientes, antes de la intervención; de manera que el hombre no
sintiese ningún dolor durante la extracción. Sin embargo, puesto que estamos interpretando el
fragmento desde lo simbólico y tipológico, debemos dejar a un lado estas imágenes y pensar en
las realidades que aquí se están anticipando. Para ello es muy útil conocer el significado en
hebreo de la palabra letargo.
Aunque algunas traducciones usan dos palabras para referirse a lo que יהוהhizo caer sobre el
hombre,[1] en hebreo se usa una sola palabra y es tardemah.
TARDEMAH – H8639
תרדמה
De H7290; letargo o (por implicación) trance.
Puede traducirse por: sueño profundo.
Tardemah aparece en otros textos de las Escrituras y considerar los más relevantes, nos ayudará a
entender que es lo que ocurre cuando se produce este fenómeno.
En Bereshit 15, el pacto de יהוהcon AbRaham, יהוהle dice que le traiga determinados animales, y
una vez dispuestos, leemos que ocurre lo siguiente:
“Y sucedió que el sol iba a ponerse y cayó sobre AbRam un letargo, y… ¡Mira! ¡Cayó sobre él una
temible oscuridad grande!” (Bereshit 15:12).
Aún no era de noche, estaba a punto de empezar a atardecer, sin embargo, un letargo (sueño
profundo según algunas traducciones) cayó sobre AbRam y, acto seguido, como si fuese a la par
que el letargo, una temible oscuridad grande, o como también podría traducirse, una temible
miseria cayó sobre él. De tal manera que AbRam, en este pasaje, no es como un niño pequeño
que tiene miedo a la oscuridad, sino que algo mucho más intenso es lo que le ocurre, y los
siguientes pasajes del libro de Iyov/Job nos iluminan al respecto:
“En pensamientos de visiones nocturnas, cuando el sueño profundo (tardemah) se adueña de los
hombres, un terror se apoderó de mí, y temblando, todos mis huesos se estremecieron: un espíritu pasa
ante mi rostro, que eriza el pelo de mi carne. Se detiene, pero no puedo distinguir su semblante: una
apariencia está delante de mis ojos, hay silencio… y oigo una voz: ¿Será el mortal más justo que
Eloah? ¿El hombre, más puro que su Hacedor?” (Iyov/Job 4:13-17, BTX4. Énfasis añadido).
“Aunque Elohim habla de una manera, y aun de dos, pero nadie lo percibe: en sueño, en visión
nocturna, cuando el sopor (tardemah) cae sobre los hombres, mientras dormitan en el lecho, Él abre
el oído de los hombres, y los amonesta secretamente, para apartar al hombre de su mala obra,
y destruir del varón la soberbia, para librar su alma del sepulcro, y su vida de que perezca a cuchillo.”
(Iyov/Job 33:14-18, BTX4. Énfasis añadido).
En ambos textos se nos habla del mismo fenómeno: יהוהmanda un letargo sobre alguien y la
finalidad del mismo es humillar a la persona sobre la que cae, y esto es lo que le ocurrió a AbRam
y también, por supuesto, al varón en Bereshit 2; éste fue humillado, y creemos que lo fue hasta el
punto de la muerte misma, ya que la palabra usada en hebreo para referirse a que el hombre
durmió, como efecto del letargo, en su sentido figurado significa morir. Además en las Escrituras
se hace referencia a quienes están muertos como “los que duermen” (1 Corintios 11:29-30).
Con estos elementos, la humillación del varón hasta la muerte, podemos empezar a ver de una
forma maravillosa, la tipología mesiánica existente en este relato. Pues del mismo modo que יהוה
hizo caer un letargo sobre el varón, lo humilló, y éste durmió el sueño de la muerte misma, así
también יהוהquiso sujetar a padecimientos al Mesías, hasta la muerte misma, y él mismo se
humilló y se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz (Filipenses 2:5-11). Bendito sea
nuestro יהוהy Padre por esta gracia que nos concedió, pues es precisamente por esto que
podemos entrar en el Nuevo Pacto establecido en la sangre del Mesías.
Bereshit 2:18-19 (2:21-22) – Y יהוה Elohim hizo caer un letargo sobre el hombre, y durmió; y tomó
uno de sus costados, y cerró la carne en su lugar. Y del costado que tomó del hombre, יהוהElohim
edificó una varona y la trajo al hombre.
En el contexto de la creación, la varona fue una formación única y distinta a todas las demás, ya
que para hacerla יהוהusó una materia prima que no había usado para ninguna de las otras
criaturas[1], pues como sabemos, ella fue tomada del varón. Sin embargo, suele creerse, tal y
como consta en nuestra imaginería, que יהוהse sirvió de una costilla de Adán para hacerla. Sin
embargo, cuando examinamos detenidamente el texto hebreo podemos ver que no fue eso lo
que יהוהtomó. La palabra hebrea que se ha traducido por costilla es tselá y significa:
TSELÁ – H6763
צלע
De H6760; costilla (como curvada), literalmente (del cuerpo) o
figurativamente
(de una puerta, i.e. hoja); de aquí, lado, costado, literalmente (de una
persona) o figurativamente (de un objeto o del cielo, i.e. cuadrante); arq.
(especialmente piso o techo) madera o viga (sola o colect., i.e. piso).
Puede traducirse por: aposento, cámara, esquina, hoja, lado, lateral, madera,
parte, pavimento, tabla, viga.
Como se puede apreciar, aunque costilla es una posible traducción, hay otra traducción más
adecuada teológicamente, que es costado. Esto se hace aún más evidente si consultamos la
Septuaginta[2]. Los autores de esta traducción usaron la palabra pleura, cuyo sentido aún es más
amplio que el de costado.[3]
PLEURÁ – G4125
πλευρά
De afinidad incierta; costilla, i.e. (por extensión) lado, costado.
Puede traducirse por: costado.
Existe pues, una diferencia conceptual considerable entre una costilla (hueso) y un costado o
pleura (membrana), ya que las imágenes que generan una y otra, son muy distintas entre sí.
Además, si lo que יהוהtomó fue realmente una costilla, en tal caso hubiese sido necesario romper
sus huesos, algo que no es posible a la luz del siguiente pasaje:
“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará יהוה. Él guarda todos sus huesos, ni
uno de ellos será quebrado.” (Tehillim/Salmos 34:19-20, BTX4).
Pues en este punto del relato el varón era justo, ya que יהוהhizo al hombre recto
(Qohélet/Eclesiastés 7:29). Por tanto, para que la traducción de Bereshit 2:18 (2:21) pueda
sostenerse teológicamente, debemos hablar de que יהוהtomó uno de los costados, o pleuras, del
varón. De lo contrario, haríamos violencia no sólo al Salmo citado, sino también a la tipología
mesiánica presente y al cumplimiento de las Escrituras, ya que según se nos relata en el
evangelio de Juan:
“Cuando (los soldados) llegaron a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas; pero
uno de los soldados le abrió el costado con su lanza, y al instante salió sangre y agua. Y el que ha visto,
ha dado testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice la verdad, para que también
vosotros creáis. Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura: No será quebrado
hueso suyo.” (Juan 19:33-36, BTX4).
Así que del mismo modo que יהוהtomó uno de los costados del primer Adam sin quebrar ningún
hueso suyo, así también fue abierto el costado del postrer Adam, sin que ningún hueso suyo
fuese quebrado y, por medio de todo ello, יהוהedificó a la varona; y sí, decimos bien, יהוהedificó a
la varona, no sólo a su ekklesía, sino también a la primera mujer, ya que el verbo que suele
traducirse por hacer o formar en Bereshit 2:19 (2:22), en hebreo es banah y su significado es:
BANAH – H1129
בנה
Raíz primaria; construir (literal y figurativamente).
Puede traducirse por: albañil, poner cimientos, construir, edificador, edificar,
edificio, fabricar, fortificar, hacer, tener hijo, labrar, levantar, maestro, obra,
poner, prosperar, reedificar, reparar, restablecer, restaurar.
Además, es la única creación que יהוהhace de ese modo, ya que el verbo banahno se usa para
referirse a ninguna otra acción en todo el contexto de la creación (Bereshit 1 y 2). Así que sólo la
mujer fue banah, construida o edificada.[4] Y que conveniente que así fuese, pues de la misma
manera que la varona fue edificada por medio de la humillación y muerte del varón, tal y como
acabamos de ver, así también la ekklesía lo fue, y lo sigue siendo,[5] por medio de la humillación y
la muerte del Mesías, pues Él dio su vida precisamente para que ello fuera posible.
Y así como יהוהle trajo la varona al varón, así también le presentará al Mesías a una esposa sin
macha, ni arruga. Será entonces cuando, por fin, nos unamos a nuestro Señor en un cuerpo, y se
cumpla la Escritura cuando dice:
“Y sucederá en aquel día, dice יהוה, tú me llamarás Ishí (mí varón), y ya no me llamarás Baalí (mí
señor), pues quitaré de su boca los nombres de los baales, y sus nombres no serán más invocados.”
(Yoshea/Oseas 2:16-17, BTX4. Énfasis añadido).
Este verso es una bisagra entre la creación y la caída, es un puente que une lo acontecido en los
dos primeros capítulos, con lo que ocurrirá a continuación, de modo que no se interrumpe la
lectura, sino que se continúa de forma natural, siendo parte de las toledot de los cielos y la tierra.
También nos presenta el estado del hombre y la mujer cuando fueron creados, una información
que vertebra el texto, y que se aprecia por la repetición de la palabra “desnudo” o “desnudos” en
el capítulo (2:5; 3:7; 3:10; 3:11), observando que ese estado no provocaba vergüenza antes del
pecado, pero que después fue algo que cubrir, y una razón para tener miedo de יהוה.
En hebreo la palabra desnudo es arom y significa:
AROM – H6174
ערםo ערום
De H6191 (en su sentido original); desnudo, sea parcial o totalmente.
Se traduce por: desnudo.
En la Septuaginta se tradujo por gumnós, y se refiere a las cosas expuestas ante la escudriñadora
mirada de un Dios que todo lo ve (Hebreos 4:13). Por tanto, el hombre y su varona además de
estar desnudos físicamente, también estaban expuestos ante יהוה, ese era su estado natural, sin
afección por el pecado, y no se avergonzaban, bush en hebreo.
BUSH – H954
בוש
Raíz primaria; propiamente palidecer, i.e. por implicación avergonzarse;
también (por implicación) estar desilusionado o atrasado.
Puede traducirse por: afrentar, avergonzar, burlar, confundir, confusión,
confuso, deshonrar, malo, ruborizar, secarse, tardar, vergüenza.
Este verso introduce una criatura de forma particular: la serpiente, en hebreo nahásh.
NAHÁSH – H5175
נחש
De H5172 serpiente (por su siseo).
Se traduce por: áspid, culebra, serpiente, víbora.
De tal manera que cualquiera que lea este verso, entenderá que el personaje en cuestión es una
serpiente, y así es desde un punto de vista literal.[1] Y a pesar de lo fabuloso de una serpiente
parlante, el asna de Bilam/Balaam también habló, y aunque no podemos explicar cómo, más allá
de la intervención divina (Bemidbar/Números 22:28-30), creemos que así fue, como también en
todos y cada uno de los milagros presentes en las Escrituras.
Ahora bien, continuando con la literalidad, la serpiente es más que un animal, ya que en
hebreo nahásh es también una raíz primaria, cuyo sentido amplía la perspectiva acerca de esta
criatura.
NAHÁSH – H5172
נחש
Raíz primaria; propiamente sisear, i.e. susurrar un conjuro (mágico);
pronosticar.
Se traduce por: adivinar, agorero, agüero, experimentar, hechicero, sortílego.
Así que a la luz de estas definiciones, el nahásh es un ser que sisea o susurra (como una serpiente)
un conjuro, actuando como hechicero o adivino, en oposición a יהוהy su Palabra.[2], [3] Pero aún
podemos aprender algo más acerca del ser que tentó a la varona en Eden.
En el último libro de la Biblia se nos habla de esta serpiente. En el capítulo 12 de Apocalipsis,
Juan ve de dos grandes señales en el cielo, una de ellas es una mujer embarazada, y la otra es un
gran dragón escarlata, con siete cabezas, diez cuernos, y siete diademas en sus cabezas. En ese
mismo capítulo, en el verso 9 se nos revela que ese gran dragón es la serpiente antigua (arcaica o
primitiva), que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero, y también dice que es el
acusador de nuestros hermanos (Apocalipsis 12:9; 20:2). Por tanto, la serpiente del libro
de Bereshit/Génesis es un gran dragón escarlata con siete cabezas y diez cuernos, y siete
diademas, una en cada cabeza.[4] Esta es la criatura que tentó a la varona en el huerto
de Eden/Edén. Ahora, esto no es un relato fantástico, ni mitológico, y las siete cabezas y los diez
cuernos tienen un significado que también se explica en Apocalipsis.
En el capítulo 17, Juan ve a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de
blasfemia, que también tenía siete cabezas y diez cuernos. Ante su asombro, el ángel le explica el
misterio, y del verso 9 al 12, le explica que las siete cabezas son siete montees, y siete reyes, que
la propia bestia es otro rey, el octavo, y que los diez cuernos son diez reyes más (Apocalipsis
17:3, 7, 9-12). De manera que tanto las cabezas como los cuernos, como la propia bestia en sí, son
un símbolo que se usa para representar a reyes, y por tanto, desde la interpretación simbólica, la
serpiente de Bereshit/Génesis 3 es un rey (o una alianza de reyes),[5] contrario a יהוהy su Palabra,
o lo que es lo mismo, una bestia, que es como se acostumbra a llamar a estos reyes y/o reinos en
el Tanak.
Esta bestia tiene dos características:
1. Es astuta. Tanto es así, que no había otra igual, de todas las vidas del campo era la más astuta,
una excelente traducción del término hebreo arum, una palabra que tiene relación
con arom/desnudo, el estado en el que estaba la humanidad y por el que no sentían vergüenza. Es
en esa relación donde se aprecia como por la astucia de la serpiente, se destruirá la desnudez del
hombre y su varona.
2. Es creación. En tanto que es contada entre las vidas del campo que יהוהhabía hecho, es un ser
creado (Iyov/Job 26:13), y ello implica que en ninguna manera, ni bajo ningún concepto, es igual
al Creador.[6] Satanás está sujeto a יהוהy es Él quien marca lo que puede y lo que no puede hacer,
algo que se aprecia con bastante claridad en el primer capítulo del libro de Iyov/Job.
Estas dos características nos dan equilibrio: es astuta, por tanto, hay que tener cuidado, pero es
una criatura y no es soberana, por tanto, no hay que tener miedo; por encima de la serpiente
siempre ha estado, está y estará יהוה.
Después de presentarnos a la serpiente, leemos que ésta inició una conversación con la varona, y
lo hizo siseando una pregunta sobre el mandamiento de Elohim, dado en Bereshit 2:13 (2:16).
Sabemos que sus intenciones no eran buenas, y a poco que el lector conozca la historia bíblica,
se hace evidente que יהוהno dijo eso en absoluto. Sólo tenemos que comparar la pregunta de la
serpiente con la palabra de יהוהpara darnos cuenta que existe una descarada contradicción. De
hecho, es tan descarada que incluso se podría dudar de la astucia de la serpiente. Sin embargo, la
astucia está presente en su modo de proceder.
DIFERENCIA ENTRE LA PREGUNTA DE LA SERPIENTE Y EL
MANDATO DE יהוה
“—Del fruto del árbol del huerto “—Comer de todo árbol del huerto,
comemos.” comerás.”
“Y cuidaréis de hacer tal como YHVH vuestro Elohim os ha ordenado. No os apartéis a derecha ni a
izquierda.” (Devarim/Deuteronomio 5:32, BTX4).
“Toda la palabra que yo os ordeno cuidaréis de hacerla. No añadirás a ello ni quitarás de ello.”
(Devarim/Deuteronomio 12:32, BTX4).
“Actuarás según la ley y según el juicio que te digan (los levitas y el juez). No te apartarás ni a derecha
ni a izquierda de la sentencia que te declaren.” (Devarim/Deuteronomio 17:11, BTX4).
“No te apartarás, pues, ni a derecha ni a izquierda de ninguna de las palabras que yo os ordeno hoy,
para ir en pos de otros dioses y servirles.” (Devarim/Deuteronomio 28:14, BTX4).
Es necesario, por tanto, a la luz de tanta advertencia, y de lo que ocurrió en el huerto de Eden,
que conozcamos muy bien las Escrituras, incluyendo por supuesto la Torah y las leyes que en ella
se formulan,[8] sin añadir, ni quitar, sino tomando la Palabra como viene, tal y como lo hizo Jesús,
quien ante la tentación usó fielmente las Escrituras. Él no discutió ni argumentó, como tampoco
reprendió a Satanás ni usó versículos como si fueran fórmulas mágicas, él más bien lo resistió
sometiéndose a יהוהy a su Torah sin modificarla, sino citándola con propiedad, pues no dijo otra
cosa sino lo que estaba escrito, y con eso venció la tentación. Por tanto, sigamos el ejemplo del
Mesías, y no el de la varona que, fuera por una o por otra causa, lo que está claro es que ella no
conocía con exactitud el mandato divino,[9] y aprovechando esa confusión, la serpiente continuó
adelante con su plan.
Bienvenido al origen.
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Bereshit 3:4-5 – Y la serpiente dijo a la varona: “—Morir, no moriréis, porque Elohim sabe que el día
que vosotros comáis de él, vuestros ojos serán abiertos y seréis conocedores de lo bueno y lo malo,
como Elohim.”
En estos versos la serpiente tentó a la varona, le planteó una situación idílica, y lo hizo:
1) Eliminando la consecuencia. La varona sabía que el día que comiesen del árbol prohibido
morirían, no ignoraba la consecuencia puesta por Elohim, pero la serpiente continuó con su
estrategia de contradecir abiertamente el mandato divino. Mientras que יהוהdijo: “morir,
morirás”, la serpiente dijo: “morir, no morirás”.[1] Y por la decisión que tomó, sabemos que la
varona creyó a la serpiente en lugar de a יהוה. No puso su confianza en la Palabra del Creador,
antes bien, tal y como hemos visto, no tenía un conocimiento preciso de lo que Él había dicho y
ante semejante confusión es más sencillo entender como pudo creer lo que la serpiente le estaba
diciendo.
2) Prometiendo una capacidad. La serpiente, no sólo eliminó la consecuencia, sino que prometió
un nuevo resultado, uno que sería beneficioso para el ser humano, pues les promete que
obtendrán visión y podrán conocer lo bueno y lo malo como Elohim. Pero esto es algo que, de
nuevo, contrasta con lo que יהוהPues lo que aquí propuso la serpiente fue que la desobediencia
daría como resultado visión y capacidad de juicio, cuando lo que dijo Elohim fue que la
desobediencia traería muerte, sin ventaja alguna.
Además, la serpiente lo planteó como si יהוהconociera que iba a ser tal y como ella decía, pero
que no había querido decírselo al varón y a la varona. Luego, estaba poniendo en tela de juicio la
sinceridad y transparencia de Elohim. Parafraseando las palabras de la serpiente sería como si
hubiera dicho: “Elohimos dijo que ibais a morir, pero no es verdad, os ha mentido. Lo
que Elohim no quiere es que vuestros ojos sean abiertos y seáis como Él sabiendo el bien y el
mal, pero si le desobedecéis obtendréis esa facultad.”
Ahora bien, hay que insistir en el hecho de que esta promesa no era sólo ser como Elohim, o ser
como Dios. Ellos, tanto el varón como la varona, ya eran como Elohim, así los había creado Él
mismo tal y como se dice en Bereshit 1:26-27. Luego la tentación no era ser como Elohim, sino
en conocer lo bueno y lo malo del mismo modo que Elohim lo conocía. En definitiva todo el
asunto giró en torno a esta pregunta ¿quién es la autoridad suprema? ¿Elohim o yo? Luego, tanto
el varón como la varona quisieron obtener el conocimiento de Elohim para ser elohim sin Elohim.
Y esto es algo que en efecto ocurrió tal y como dijo יהוהen Bereshit [Link]
“Y יהוהElohim dijo: “— ¡Mira! El género humano es como uno de nosotros, sabiendo lo bueno y lo
malo.” (Bereshit 3:22, NTHH).
Por tanto, el hombre llegó a tener esa capacidad para emitir juicios acerca de lo que estaba bien y
lo que estaba mal, pero eso sí, con independencia de Elohim. Y eso es algo que le acarrearía
serios problemas, porque aunque en efecto el hombre pudo juzgar, el hecho de hacerlo
sin Elohim le llevó a hacerlo equivocadamente. Algo que se aprecia inmediatamente en el texto
que nos ocupa, pues por un lado vemos que la varona vio que el árbol era bueno, mientras
que Elohim había dicho que era un árbol causante de muerte. Y por otro, cubrieron su desnudez
como si de algo malo se tratase, mientras que Elohim los había creado en ese estado y había
dicho: “es bueno en gran manera”. Así que resumidamente a lo malo llamaron bueno, y a lo
bueno malo (Yeshayah/Isaías 5:20) y ¡ay de ellos porque desecharon la ley de YHVH de los
ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Yisrael! (Yeshayah/Isaías 5:24).
Bereshit 3:6 – «Y la varona vio que el árbol era bueno para comer, y que él era agradable a los ojos,
y el árbol deseado para hacerse sabio; y tomó de su fruto y comió, y dio también a su varón, que
estaba con ella, y comió.”
En este verso, de una manera que se podría apreciar como breve,[1] se nos describe la reacción
de la varona primeramente y luego del varón, a la tentación de la serpiente. Ambos
desobedecieron al Eterno, pues Él le había prohibido al varón comer de ese árbol, y tal y como
dice el texto: “tomó de su fruto y comió, y (…) su varón, que estaba con ella, y comió.” Sin embargo,
al considerar todo el proceso, tal y como venimos haciendo, podemos apreciar que el problema
no empezó cuando la varona comió, sino que comer del árbol fue resultado de todo un proceso
que inició con el desconocimiento y modificación de la Palabra de יהוה, que continuó con la
incredulidad y que finalmente acabó en la desobediencia.
Ahora bien, centrándonos en este verso de manera concreta, vemos que lo primero que la
varona hizo no fue comer, sino ver, y es precisamente en este punto donde empezó la
desobediencia.[2] Y lo que vio fue que el árbol tenía tres características:
1. Era bueno para comer.
2. Era agradable a los ojos.
3. Era deseado (codiciable) para hacerse sabio.
Sin duda alguna la varona ya había empezado a valorar, o a juzgar, sin Elohim y por tanto de
manera distorsionada, ya que ¿cómo puede ser bueno para comer algo que te mata si te lo
comes? ¿Por qué juzgó así la varona? Bajo el engaño de la tentación ese árbol ya no producía
muerte, tal y como יהוהhabía dicho, sino que ahora se estaba viendo como el medio para alcanzar
sabiduría.[3] Es más, llegó a ser incluso deseable, o codiciable según algunas traducciones. Luego,
lo que Elohim había prohibido pasó a ser objeto de deseo para la varona. Una experiencia que
concuerda cabalmente con estas palabras de Juan en su primera carta:
“Porque todo lo que hay en el mundo: la pasión de la carne, la codicia de los ojos, y la soberbia de la
riqueza, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo está pasando, y sus deseos; pero el que
hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” (1 Juan 2:16-17, BTX4).
Así pues, después de todo lo visto, ahora sí, y tomó de su fruto y comió, y dio también a su varón,
que estaba con ella, el cual también comió.[4] Y esto mismo nos puede ocurrir a hoy a nosotros.
De hecho ocurre con más frecuencia de lo que quizá podemos llegar a pensar o imaginar.
En la naturaleza hay dos tipos de árboles: aquellos cuyo nombre se corresponde con el nombre
de su fruto, y aquellos cuyo nombre no se corresponde al del fruto. Por ejemplo: un manzano
produce manzanas, y un peral peras. El manzano se llama manzano y el nombre del fruto
manzana, de manera que el nombre del fruto se corresponde. Igual pasa con el peral. Pero ¿qué
pasa con la palmera? ¿Qué fruto produce una palmera? Dátiles. Una palmera no produce
palmeritas o palmeros. Luego, el nombre del fruto no se corresponde al del árbol. Esto mismo
pasa con los dos árboles del huerto que son mencionados con propiedad en el relato de Bereshit.
Por un lado, está el árbol de la vida cuyo nombre se corresponde a su fruto, pues tal y como
dice Bereshit 3:22 comer de su fruto produce vida. Pero por otro lado, está el árbol del
conocimiento bueno y malo. Este árbol pertenece a la segunda categoría de árboles, pues su
nombre no se corresponde al nombre del fruto, ya que comer de su fruto no produce realmente
conocimiento de lo bueno y malo, o al menos no es uno que esté conforme a יהוה, sino muerte
(Bereshit 2:17).
Así pues si no tenemos siempre presente el verdadero fruto del árbol prohibido, podemos ser
engañados del mismo modo que lo fue la varona y caer en la tentación. Recordemos
continuamente que el árbol del conocimiento bueno y malo produce muerte, ese es su fruto. Su
fruto es malo para comer, es desagradable a los ojos y es abominable para alcanzar sabiduría. Eso
es realmente lo que tenemos que ver cuando miremos a este árbol. La única manera de alcanzar
verdadera sabiduría es temiendo a יהוהy obedeciendo sus mandamientos por la fe en nuestro
Mesías Yehoshúa/Jesús de Nazaret.
Bereshit/Génesis 3:6 – «Y la varona vio que el árbol era bueno para comer, y que él era agradable a
los ojos, y el árbol deseado para hacerse sabio; y tomó de su fruto y comió, y dio también a su
varón, que estaba con ella, y comió.”
“Todo lo hizo hermoso en su tiempo.” Así expresa el autor de Qohélet/Eclesiastés cómo יהוהlo hizo
todo. Y en efecto así fue, יהוהvio vez tras vez que su creación era buena, hermosa, incluso
llegando al gran acto final el texto bíblico nos deja saber que esto fue así en grado superlativo,
bueno en gran manera. El huerto de Eden/Edén era un lugar idílico, un paraíso en el que el
hombre y la mujer vivían en paz con el Creador, con ellos mismos y con el otro y con toda la
creación. Nunca jamás ha habido un momento como este en toda la historia de la humanidad.
Profunda armonía, hermosura y bondad. Tanto es así que incluso llega a afirmarse, aunque
alejándose de lo que las mismas Escrituras dicen, que el hombre y la mujer gozaban de un estado
de inocencia, como si de dos recién nacidos se tratase. En definitiva, lo que éstas y otras palabras
pretenden llegar a expresar es la pureza de un lugar como el huerto de Eden/Edén el día que יהוה
lo plantó y puso en él al hombre que había moldeado, junto con su esposa, a la que edificó
después.
Ante tal escenario no son pocos los que se preguntan, ¿por qué pecaron? ¿Cómo es posible que
estando en el huerto, habiendo sido todo creado tan bueno y hermoso, el varón y la varona se
corrompieran y desobedecieran al Creador?
Un texto bien conocido y que aporta mucha luz a este respecto se encuentra en la carta de
Jacobo a los dispersos. En el primer capítulo les dice lo siguiente:
“Cada uno es tentado cuando es atraído y seducido por la propia concupiscencia. Entonces la
concupiscencia, después que ha concebido, engendra pecado, y el pecado, siendo consumado, da a luz
la muerte.” (Jacobo 1:14-15, BTX4).
En estos dos versos Jacobo explica de manera magistral, todo el proceso que va desde la
tentación hasta la muerte, y qué elementos intervienen durante el mismo. Es una descripción que
esclarece enormemente lo que ocurrió en el huerto de Eden/Edén, como también lo que ocurre
en cada uno de nosotros cuando somos tentados, y así responde a la pregunta que da título a
este apartado: ¿por qué Adam/Adán y Havah/Eva pecaron en el paraíso?
Lo primero que Jacobo nos dice es que la tentación ocurre cuando la concupiscencia es atraída y
seducida. Uno puede expresar que está siendo tentado justo en ese momento, cuando se siente
atraído y seducido. De manera que, aunque la tentación es externa, como lo era la serpiente en el
huerto, la concupiscencia es algo interno, algo que está presente en el ser humano. Podríamos
decir que la tentación es un reclamo cuya finalidad es seducir y atraer lo que hay dentro de cada
uno de nosotros. Por tanto, la concupiscencia es requisito indispensable para que tenga lugar la
tentación, de lo contrario nada sería seducido y atraído. Luego, puesto que la varona fue tentada,
es correcto suponer que tanto en ella, como también en el varón, había concupiscencia. Pero
¿qué es la concupiscencia?
“¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!” (Lucas 22:15, BTX4).