10-10-07 Miércoles
Comida en la Fundación Encuentro con José María Martín Patino. Me habla de
que con 38 años Tarancón publicó, siendo obispo de Solsona una pastoral que
se llama “Un Programa” y en el que hace una crítica importante a la guerra civil.
Me comenta que un sacerdote, amigo suyo, le hizo llegar al papa sus opiniones
sobre el concordato y que Casaroli se enfadó mucho porque llegó la
información de Tarancón a la mesa del Papa “al Sacro Tabolo” y al cura que le
había hecho esta gestión a Tarancón lo mandaron al Líbano donde cogió una
cirrosis. Parece ser que en tono amable este cura del Líbano le hacía bromas a
Tarancón diciendo que por su culpa estaba en el peor sitio del mundo.
Casaroli vino a España en una especie de parada técnica pero que duró dos
días y se fue con López Rodó a Toledo donde estuvieron reunidos con el
Cardenal González Martín. Después invitaron a Tarancón a comer al Ministerio
de Asuntos Exteriores pero le hicieron esperar durante dos horas y no le dieron
cuenta de nada de lo que habían hablado en Toledo.
Del cardenal Villot, Tarancón no se fiaba y decía que era un francés con poca
capacidad para general confianza.
Me cuenta también que Guerra Campos era amigo de Fraga y que Fraga tenía
siendo Ministro dos asesores uno de ellos de Derecho canónico los cual
sorprendía mucho en la Conferencia episcopal. También me dice que en la
declaración del año 1966 de la Comisión Permanente del Episcopado, Guerra
consiguió una declaración sobre el referéndum de la Ley Orgánica pidiendo el
si y a favor del régimen de Franco. Muchos obispos se sorprendieron de que la
Permanente hubiese hablado de un asunto importante sin esperar al pleno de
la Conferencia ya que, según Patino, solo la Iglesia podría hablar de una
manera tan firme si era a través del plenario de la Asamblea.
Tarancón se enfadó mucho por Guerra Campos había hablado de que en
España no se violaban los derechos humanos y ya comenzó a oponerse a
Guerra Campos de una manera clara y contundente.
También me cuenta Patiño que hubo un almuerzo entre Gabino Díaz Merchán
y Juan Pablo II en el que éste le habló de su intención de beatificar a los
mártires de la Guerra Civil y el Obispo Díaz Merchán le dijo que eso no era muy
bueno porque en España se entendería muy mal y que él no podría ir a su
pueblo natal, Mora, sin ser recibido como un hipócrita después de haber
perdonado como había hecho a quienes habían asesinado a sus padres en
época de la república. Cuenta Patino que Díaz Merchan quedó aterrorizado de
la decisión del Papa para llevar adelante las beatificaciones. Tarancón también
estaba en contra de esas beatificaciones pero dice Patino que el PapaI era muy
obstinado y que incluso Tarancón llegó a decirle que molestaría en España ese
tipo de actuación. El Papa al parecer contestó que no lo hacía para molestar y
Tarancón le replicó que “aunque no se haga para molestar, molesta”.
Me cuenta también Patino que el Cardenal votó al Partido Socialista y que
pensaba que Felipe González era un hombre de equilibrio y de paz. También
votó a la UCD en alguna ocasión.
Respecto del carácter del Cardenal me dice Patino que era un hombre débil y
que cuando iba a una reunión solía comprometerse más de lo que estaba
previsto pero que cedía ante su interlocutor. En concreto dice Patino que ante
periodistas y ministros solía ser de una debilidad extraordinaria.
Las memorias de Tarancón que Patino entregó en la Conferencia Episcopal
dice que eran muy apasionadas y muy contrarias al Papa por lo que él
aconsejó que no se publicaran.
También me dice que renunció a la herencia de sus padres a favor de sus
hermanos y posteriormente de sus sobrinos.
Dice Patino que una de las expresiones más duras de Tarancón fueron las
referidas a Guerra Campos cuando dijo que “nunca pensé que un hombre tan
inmoral pudiese ser obispo”.
Sobre el obispo Echarren cuenta que se ha ido mucho a la derecha y dice que
él se ha dado cuenta de que los socialistas somos enemigos de la Iglesia.
De Tarancón dice que siempre fue fiel a la guerra civil y que creyó que era una
cruzada absolutamente necesaria y que a pesar de las críticas que hacía al
régimen sobre este asunto no tenía ninguna duda.
Concretamente me comenta que Tarancón no quería que se mencionara a la
Iglesia Católica en la Constitución y que así se lo trasladó a Oscar Alzaga pero
que éste dijo que no lo podían aceptar porque precisamente habían luchado
porque se mencionara a la Iglesia Católica y que era una cuestión sobre la que
no se podía dar marcha atrás. Tarancón comentó que esto sería un
neoconfesionalismo larvado que traería malas consecuencias para la Iglesia y
para el Estado.
En relación con el PSOE, Tarancón decía que a la Iglesia le va a venir muy
bien y que “nos entenderemos perfectamente”.
Hablaba del Gobierno de Felipe González diciendo que todo Gobierno debe
crear riqueza y distribuirla y que el PSOE sabe crearla y distribuirla pero que el
PP es más de quedarse con la riqueza que crea.