La predicación y la tarea del predicador como
comunicador 1
Introducción:
La buena predicación es aquella que apoyada sobre el vehículo de la homilética, puede
llevar un mensaje a su oyente inmediato. La buena comunicación es recíproca, establece
diálogo e influencia sobre los oyentes. Siempre tiene un “para qué” y un “por qué”.
Predicar es revelar la voluntad de Dios a través de un predicador al oyente. Es una
PERSONA o sea Dios que a través de una PERSONALIDAD o sea el predicador, se comunica
con PERSONAS o sea los oyentes.
I. Su personalidad
Se define la personalidad como: “carácter original que distingue a una persona de
otra”.
1. Un buen comunicador es sincero.
2. Un buen comunicador es emocionalmente maduro.
3. Un buen comunicador es aquel que tiene autocontrol de sus sentimientos.
4. Un buen comunicador es aquel que da atención a ciertos factores de su
personalidad.
p 49 El primer factor es su relación con Dios.
El segundo factor es su relación con el yo.
El tercer factor es su relación con la Escritura.
El cuarto factor es su relación con el mundo.
II. Su estilo
Según Costas: “El estilo involucra el uso correcto de palabras arregladas y expresadas
en una forma correcta. (Ibid., p.184).
Según Broadus: “No puede el estilo separarse de las ideas ni del carácter mental del
hombre, el estilo no es sólo el vestido, sino la encarnación del pensamiento” (“Tratado
sobre la predicación”. Casa Bautista de Publicaciones, p. 203).
A. El buen predicador se esforzará por mejorar su estilo. Procurará hablar un buen
español.
B. El buen predicador se esforzará por hablar gramaticalmente correcto.
1 Silva, K. (1995). Manual práctico de homilética (pp. 30–31). Maimi, Florida: Editorial Unilit.
C. El buen predicador se esforzará por ser claro en su dicción e ideas, escogerá figuras
adecuadas de la retórica, modulará su voz y por medio de las palabras transmitirá
a sus oyentes lo que él en ese momento está experimentando.
D. Las cinco congregaciones a las cuales se enfrenta un predicador son:
1. La que es apática. Es totalmente neutral al escuchar el mensaje. Se le llama la
atención con la variación y con un mensaje del día.
2. La que es crédula. No rechaza la predicación porque cree en lo que dice el
predicador. Le gusta la predicación dramatizada.
3. p 50 La que es hostil. Desconfía del predicador y de lo que está predicando. El
predicador no puede ser agresivo, dogmático, controversial o polémico. Debe
evitar hablar con el pastor o con otro en la plataforma.
4. La que duda. Le da trabajo aceptar lo que dice el predicador. El predicador
debe estar bien preparado, documentado y probar lo que dice.
5. La que es mixta. Es apática, crédula, dudosa y hostil. El predicador necesita ser
variado, enérgico, estar documentado y tener gracia.
III. Su voz
Si algo el predicador debe cuidar y cultivar es la voz.
1. No se debe pensar mucho en la voz.
2. No se puede dejar de pensar debidamente en la voz.
3. Hay que cuidarse de las afectaciones habituales y comunes.
4. Hay que corregir las idiosincrasias de lenguaje desagradable al oído.
5. Hay que hablar para ser oídos.
6. No se debe usar toda las voz en la predicación.
7. Se debe variar la voz.
8. Se debe acomodar la voz a la naturaleza del asunto.
9. Se debe educar la voz.
10. Se debe cuidar la garganta.
Conclusión: La personalidad, el estilo y la voz del predicador deben estar bien integradas
en la tarea de la predicación.2
2 Silva, K. (1995). Manual práctico de homilética (pp. 48–50). Maimi, Florida: Editorial Unilit.