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03 - La Ratonera

El documento presenta la obra de teatro La Ratonera de Agatha Christie. Describe los personajes, la escenografía y da una sinopsis de los tres actos y escenas que componen la obra.
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LA RATONERA AGATHA CHISTIE

Agatha Christie

LA RATONERA
Comedia en dos actos el primero dividido en dos cuadros, estrenada en el
Ambassadors Theatre de Londres, el 25 de noviembre de 1952
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
puerta de la biblioteca. En el extremo izquierdo del escenario está la
PERSONAJES
puerta de la salita de estar y en el de la derecha la puerta (que se abre
Se escribe… Se pronuncia… Actores… hacia el escenario) del comedor. A la derecha hay una chimenea abierta
y debajo del ventanal del centro hay un asiento y un radiador.
MOLLIE RALSTON MOLI Lidia Salado El mobiliario de la estancia es el propio de un salón. Hay varios
GILES RALSTON GAILS José A. Aguilar muebles de roble, todos ellos de calidad, entre los que se halla una mesa
grande cerca del ventanal, un arca de roble en el vestíbulo y una
CHRISTOPHER WREN CRISTOFER Manuel Lara banqueta en las escaleras de la izquierda. Las cortinas y los muebles
SRA. BOYLE SEÑORA BOIL Mayka Pérez tapizados (un sofá a la izquierda del centro, una butaca en el centro, Un
gran sillón de cuero a la derecha y una butaca pequeña de estilo
MAYOR METCALF MAYOR Antonio León victoriano más cerca del público) son anticuados y están gastados. A la
METCAL izquierda hay un mueble que es escritorio y librería a la vez; sobre él
SRTA. Julia Luceño hay un aparato de radio y un teléfono y a su lado una silla. Se colocará
SRTA. CASEWELL KEISGÜEL otra silla a derecha, cerca del ventanal, un revistero con periódicos y
Lola Gavilán revistas cerca de la chimenea y una mesita de juego, pequeña y
SEÑORA
semicircular, detrás del sofá. Dos apliques de pared, sobre la chimenea,
PARAVACHINI
SRA. PARAVICINI se encienden y apagan juntos. Hay otro en la pared de la izquierda, otro
TROTER Abraham Canca a la izquierda de la de la biblioteca y, finalmente, uno en el vestíbulo.
También éstos se encienden y apagan a la vez. Al lado de la salida de la
DETECTIVE TROTTER derecha y de la puerta de la izquierda hay sendos interruptores dobles,
así como uno sencillo cerca de la puerta de la derecha. Sobre la mesa
que hay detrás del sofá descansa una lámpara.
SINOPSIS DE LOS CUADROS
ACTO PRIMERO: ACTO SEGUNDO: El mismo sitio. Al día siguiente después del
almuerzo.
CUADRO PRIMERO:
La sala principal de Monkswell Manor. La tarde está ya muy avanzada.
Más que de una mansión antigua, el salón parece de una casa en la que ACTO TERCERO:
desde hace varias generaciones vive la misma familia venida a menos. El mismo sitio. Diez minutos más tarde.
Hay un gran ventanal en el centro, una salida a la derecha que conduce
al vestíbulo, la puerta de la calle y la cocina. A la izquierda hay otra
salida que lleva al piso de arriba, donde están los dormitorios. A poca Época: años 50.
distancia de donde terminan los peldaños de la izquierda se halla la

1
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
serán muy felices si bailarán los tres ratones ciegos.

LA CANCION DE « LOS TRES RATONES CIEGOS» ACTO PRIMERO


Tres ratones ciegos, ESCENA I
Tres ratones ciegos.
Miralos correr, (MOLLIE, GILES)
Miralos corer. ENTRA PISTA 1 HASTA EL FINAL.
Persiguen a la ranchera, cortó sus colitas enteras
(Con las luces apagadas y antes de alzarse el telón se proyecta el vídeo
Seguro que no has visto nada como los tres ratones
con el reparto de actores. A continuación se escucha la música de
ciegos.
Psicosis con gritos y los silbatos y sirena de coche de policía. Se escucha
la música de Los Tres Ratones Ciegos, mientras se abre el telón a
Tres ratones ciegos,
oscuras. Solamente la chimenea está encendida. Apoyado en la
Tres ratones ciegos?
chimenea hay un rótulo recién pintado cuyas grandes letras rezan:
Van al oculista
“MONKWELL MANOR”.)
Van al oculista
Tres pares de gafas les han recetado, ahora pueden ver SE ABRE TELÓN A -0.30´´ CON ESCENARIO
y subir ha cambiado COMPLETAMENTE A OSCURAS.
Muy agradecido los tres se van los tres ratones ciegos ENTRA LUZ 1 SUAVEMENTE Y QUEDA EN PENUMBRA.
Tres ratones ciegos, (Mollie Ralston entra por la derecha del escenario. Es una joven alta y
Tres ratones ciegos? bonita, de expresión ingenua.)
Van de vuelta a casa MOLLIE.- (Llamando.) ¡Sra. Barlow! ¡Sra. Barlow!
Van de vuelta a casa
Persiguen a la granjera (Deja el bolso y los guantes sobre la butaca y enciende la radio.Se
Gritan y corren por la cocina entera, ya sus cuchillos dirige al radiador, lo toca con la mano.)
han Escondido los tres ratones ciegos. ¡Brr! ¡Qué frío!
ENTRA PISTA 2.- “...y según Scotland Yard, el crimen se cometió en
Tres ratones ciegos
el número veinticuatro de Culver Street, Paddington. La víctima del
Tres ratones ciegos
asesinato era una tal Sra. Maureen Lyon. En relación con el asesinato, la
Van a la farmacia
policía está muy interesada en interrogar a un hombre que fue visto por
Van a la farmacia
los alrededores y que llevaba abrigo oscuro, bufanda de color claro y un
Se huntan todos una cremita, Y ven como crecen sus
sombrero de fieltro. Advertimos a los automovilistas que el hielo cubre el
colitas
firme de las carreteras. Se prevé que seguirá nevando copiosamente y
2
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
habrá heladas por todo el país, especialmente en puntos de la costa norte MOLLIE.- Tuve que bajar al pueblo por algo que se me había olvidado.
y nordeste de Escocia.” ¿Encontraste la red para el gallinero?
(Mientras Mollie oye las noticias, enciende las dos lámparas y deja un GILES.- No había del tipo que buscaba. (Se sienta en el brazo izquierdo
paquetito dentro de la consola. Después deja el abrigoy el bolso en el de la butaca.) Fui a ver en otro lugar, pero tampoco hubo suerte. He
vestíbulo. Vuelve a entrar. Se acerca al aparato de radio y lo apaga. perdido prácticamente todo el día. ¡Dios mío, estoy casi helado! El coche
Echa un vistazo a su alrededor y ve el rótulo apoyado en la chimenea. patinaba que daba gusto. ¡Hay que ver cómo nieva! ¿Qué te apuestas a
Lo coge y lo deja apoyado al lado de la chimenea. Retrocede unos que mañana estarnos aislados por la nieve?
pasos, asintiendo con la cabeza.) MOLLIE.- ¡Ay! ¡Espero que no! (Se acerca al radiador y lo toca con la
LAS LUCES 3, 4 y 5 IRÁN SUBIENDO CUANDO MOLLIE VA mano.) ¡Si al menos no se hielan las cañerías...!
ENCENDIENDO LUCES. GILES.- (Levantándose y acercándose a Mollie.) Tendremos que vigilar
Ha quedado muy bien... ¡Oh! (Se ha fijado en que falta la «S» de que la calefacción central no se apague. (Toca el radiador con la mano.)
Monkswell.) ¡Ese tonto de Giles! (Consulta su reloj de pulsera y luego ¡Hum! No me gusta demasiado. Ojalá vengan pronto los del carbón. No
mira el reloj de pared.) ¡Caramba! andamos sobrados.
(Mollie sale apresuradamente por la izquierda. Entra Giles por la MOLLIE.- (Yendo hasta el sofá y sentándose.) ¡Oh! ¡Me gustaría tanto
puerta de la derecha. Es un joven de unos treinta años, arrogante, pero que todo comenzase bien! Las primeras impresiones son tan
atractivo. Pisa fuerte para quitarse la nieve de los pies, abre el arca de importantes...
roble y deposita en su interior un voluminoso paquete que traía en la GILES.- (Acercándose al sofá por la derecha.) ¿Está todo preparado?
mano. Se quita el abrigo, el sombrero y la bufanda, da unos pasos y los Supongo que aún no habrá llegado nadie, ¿verdad?
arroja sobre un sillón. Luego se acerca a la chimenea y se calienta las
manos.) MOLLIE.- No, gracias a Dios. Me parece que todo está en orden. La
Sra. Barlow se largó temprano. Supongo que tendría miedo del frío.
GILES.- (Llamando.) ¡Mollie! ¡Mollie! ¡Mollie! ¿Dónde estás?
GILES.- Estas asistentas son una lata. Ahora tú tendrás que apechugar
MOLLIE.- (Mollie entra en la sala alegremente.) ¡Haciéndolo todo yo, con todo el trabajo.
so bruto! (Se aproxima a GILES.)
MOLLIE.- Y tú también. Recuerda que somos socios.
GILES.- ¡Ah, estás aquí!... Déjame a mí. ¿Hay que echar carbón a la
caldera? GILES.- (Acercándose a la chimenea.) Mientras no me hagas guisar...
MOLLIE.- Ya está. MOLLIE.- (Levantándose.) No, no, la cocina es cosa mía. De todos
modos, tenemos muchas conservas por si nos quedamos aislados por la
GILES.- (Besándola.) Hola, querida. ¿Sabes que tienes la nariz fría? nieve. (Acercándose a Giles.) ¡Oh, Giles! ¿Crees que todo va a salir
MOLLIE.- Acabo de llegar. (Se acerca a la chimenea.) bien?
GILES.- ¿Ah, sí? ¿Adónde has ido? No irás a decirme que has salido
con ese tiempecito que hace.
3
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
GILES.- ¿Tienes miedo? ¿Te sabe mal no haber vendido la casa cuando GILES.- Este oficio es nuevo para nosotros.
tu tía te la dejó, en vez de embarcarnos en esta locura de convertirla en
MOLLIE.- Traerán equipaje. Si no nos pagan, nos quedaremos con el
casa de huéspedes? equipaje. Es muy sencillo.
MOLLIE.- No, no tengo miedo, y me encanta lo que hemos hecho. Y GILES.- Pienso que deberíamos haber hecho un curso de hostelería por
hablando de casas de huéspedes, ¡mira eso! (Señala el rótulo con gesto correspondencia. Estoy seguro de que algo nos va a salir mal. Puede que
acusador.) el equipaje contenga solamente ladrillos envueltos en papel de periódico.
GILES.- (Complacido.) Ha quedado bien, ¿eh? (Se acerca al rótulo.) ¿Qué haríamos entonces?
MOLLIE.- ¡Es un desastre! ¿No lo ves? Te has dejado la «S». Has MOLLIE.- Todas las cartas llegaron de buenos sitios.
escrito «Monkwell» en lugar de «Monkswell». GILES.- Eso es precisamente lo que hacen los criados que falsifican sus
GILES.- ¡Cielos, es verdad! No sé cómo pudo sucederme. Aunque la cartas de referencia. Puede que alguno de los huéspedes sea un
verdad es que no tiene importancia, ¿no es así? «Monkwell» me parece delincuente que quiera ocultarse de la policía. (Se acerca al rótulo y lo
bien. coge.)
MOLLIE.- Mereces un castigo. (Se acerca al escritorio.) Vete a cargar MOLLIE.- Me importa un bledo lo que sean mientras nos paguen siete
la caldera. guineas a la semana.
GILES.- ¿Quieres que salga el patio con semejante frío? ¡Ay! ¿La dejo GILES.- Eres una maravillosa mujer de negocios, Mollie.
cargada para toda la noche? (Giles sale por la derecha llevándose el rótulo. Mollie pone la radio.)
MOLLIE.- No, eso lo harás a las diez o las once de la noche. ENTRA PISTA 2.- “Y según Scotland Yard, el crimen se cometió en el
GILES.- ¡Qué horror! número veinticuatro de Culver Street, Paddington. La victima del
asesinato era una tal Sra. Maureen Lyon. En rejación con el asesinato, la
MOLLIE.- Date prisa. Puede que llegue alguien de un momento a otro.
policía...”
GILES.- ¿Ya has distribuido las habitaciones?
(Mollie se levanta y se acerca al sillón del centro.)
MOLLIE.- Sí. (Se sienta delante del escritorio y coge un periódico que
“...está muy interesada en interrogar a un hombre que fue visto por los
hay encima.) La Sra. Boyle tiene la de la cama de columnas, en la parte
alrededores y que llevaba abrigo oscuro...”
de delante. El mayor Metcalf ocupará el cuarto azul. La Srta. Casewell,
la habitación del este. El Sr. Wren, el cuarto de roble. (Mollie coge el abrigo de Giles.)
GILES.- (Acercándose a la mesita que hay detrás del sofá.) Me “...bufanda de color claro...”
pregunto cómo será toda esta gente. ¿No te parece que deberíamos (Mollie coge la bufanda de Giles.)
haberles cobrado el alquiler por adelantado?
“... y un sombrero de fieltro.”
MOLLIE.- Oh, no, no lo creo.
(Mollie coge el sombrero de Giles y sale de la estancia.)
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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
“Advertimos a los automovilistas que el hielo cubre el firme de las (Señala la mesita del sofá.) ¡Ah, pero esta otra mesa es auténtica! Me
carreteras...” voy a sentir a gusto aquí, sencillamente a gusto. Siento una enorme
fascinación por los muebles clásicos. (Se acerca a la butaca del centro.)
(Suena el timbre de la puerta.)
¿No tendrá usted un aparador? ¿Un hermoso aparador de caoba con
“Se prevé que seguirá nevando copiosamente y habrá heladas por todo el grandes tallas?
país...”
MOLLIE.- Sí, eso si lo tenemos... en el comedor. (Vuelve los ojos hacia
MOLLIE.- (Mollie entra en la sala, se acerca al escritorio, apaga la la puerta de la derecha.)
radio y sale apresuradamente por la derecha.)
CHRISTOPHER.- (Siguiendo la mirada.) ¿Ahí dentro? (Se acerca a la
(En off.) Encantada de conocerle. puerta y la abre.) Necesito verlo.
(Chrístopher entra en el comedor y Mollie lo sigue. Entra Giles por la
ESCENA II derecha. Mira a su alrededor y examina la maleta. Se oyen voces en el
comedor. Giles sale por la derecha.)
(CHRISTOPHER, MOLLIE, GILES)
MOLLIE.- (En off.) Venga, venga y caliéntese.
CHRISTOPHER.- (En off.) Muchas gracias.
(Mollie entra en la sala procedente del comedor. Christopher entra tras
(Christopher Wren entra por la derecha. Lleva una maleta que deposita ella. Mollie se acerca al centro.)
junto a la mesa grande. Se trata de un joven de aspecto un tanto
neurótico y alocado. Lleva el pelo largo y descuidado y una corbata de CHRISTOPHER.- (Al entrar.) Perfecto, absolutamente perfecto.
punto que parece propia de un artista. Sus modales son confiados, casi Respetabilidad verdadera, sólida como una roca.
infantiles.) MOLLIE.- Le presento a mi marido.
Espantoso, este tiempo es sencillamente espantoso. El taxi me dejó ante CHRISTOPHER.- (Acercándose a Giles y estrechándole la mano.)
la puerta del jardín. (Da unos pasos y deja el sombrero en la mesita Mucho gusto. Menudo tiempecito, ¿verdad? Te hace retroceder a los
detrás del sofá.) No quiso aventurarse a recorrer la calzada hasta la tiempos de Dickens.
puerta de la casa. ¡Qué falta de espíritu deportivo! (Se acerca a Mollie.)
GILES.- (Sintiendo antipatía.) Subiré la maleta a su habitación. (Coge
¿Usted es la Sra. Ralston? ¡Estupendo! Me llamo Wren.
la maleta y se vuelve hacia Mollie.) Dijiste el cuarto de roble, ¿verdad?
MOLLIE.- Encantada de conocerle, Sr. Wren.
MOLLIE.- Sí.
CHRISTOPHER.- ¿Sabe que no se parece usted nada a como me la
CHRISTOPHER.- Espero que la cama sea de columnas y tenga un
había figurado? Me la imaginaba como la viuda de un general retirado,
cobertor con rosas estampadas.
del ejército de la India y que la casa estaría llena de objetos de latón de
Benarés. Y en vez de ello, me encuentro con un paraíso (Pasa por GILES.- Pues no es así. (Sale con la maleta en dirección a la escalera.)
delante del sofá y se aproxima a la mesita de detrás.) ... todo un paraíso.
Muy bien proporcionado. (Señala el escritorio.) ¡Esa es de imitación!

5
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
CHRISTOPHER.- Me parece que no voy a caerle simpático a su CHRISTOPHER.- (Volviéndose para mirar a Mollie.) Y muy hermosa,
marido. (Da unos pasos hacia Mollie.) ¿Cuánto tiempo llevan casados? verdaderamente hermosa.
¿Están muy enamorados? MOLLIE.- ¡Oh, no diga tonterías!
MOLLIE.- (Fríamente.) Llevamos casados un año justo. (Se dirige a la CHRISTOPHER.- ¡Ea! ¿Hay algo más propio de una inglesa? Los
escalera.) ¿No quiere usted subir a ver su habitación? cumplidos siempre las azoran, se quedan sin espíritu femenino por culpa
CHRISTOPHER.- ¡Touché! (Pasa por delante de la mesita del sofá.) de sus maridos. (Se vuelve y mira a Giles.) Los maridos ingleses tienen
Pero es que me gusta tanto saberlo todo acerca de la gente. Quiero decir un no sé qué que resulta muy grosero.
que la gente me parece tan interesante, tan enloquecedoramente MOLLIE.- (Apresuradamente.) Suba a ver su habitación. (Se dirige a la
interesante. ¿A usted no? salida de la izquierda.)
MOLLIE.- Pues, supongo que algunas personas lo son y (Se vuelve CHRISTOPHER.- ¿Subo?
hacia Christopher.) otras no lo son.
MOLLIE.- (Dirigiéndose a Giles.) ¿Podrías cargar la caldera del agua
CHRISTOPHER.- No, no estoy de acuerdo. Todas son interesantes, caliente?
absolutamente todas... Porque nunca se llega a saber realmente cómo son
o qué es lo que piensan en realidad. Por ejemplo, usted no sabe qué estoy (Mollie y Christopher se dirigen a la escalera. Giles pone cara de
pensando en este momento, ¿verdad? (Sonríe como por efecto de algún malhumor y se acerca al centro de la estancia. Suena el timbre. Hay una
chiste secreto.) pausa, luego el timbre vuelve a sonar varias veces con impaciencia.
Giles se encamina hacia la puerta de la calle con pasos rápidos.
MOLLIE.- No tengo la menor idea. Durante unos instantes se oye el ruido del viento y de la nieve.)
CHRISTOPHER.- ¿Lo ve? Las únicas personas que saben realmente
cómo son los demás son los artistas... ¡y no saben por qué lo saben! Pero
si se trata de retratistas (Da unos pasos.), la cosa sale... (Se sienta en el ESCENA III
brazo derecho del sofá.) en el lienzo. (SRA. BOYLE, GILES, MOLLIE)
MOLLIE.- ¿Es usted pintor? SRA. BOYLE.- (En off.) Esto será Monkswell Manor, digo yo. ¿No?
CHRISTOPHER.- No. Soy arquitecto. Verá: mis padres me pusieron GILES.- (En off.) Sí...
Christopher con la esperanza de que llegase a arquitecto. Christopher
Wren! (Se ríe.) Es como estar a medio camino. En realidad, claro, todo el (La Sra. Boyle penetra en la sala. En una mano lleva una maleta y en la
mundo se ríe de ello y hace chistes sobre la catedral de San Pablo. De otra varias revistas y los guantes. Es una mujer corpulenta, imperiosa y
todos modos... ¿quién sabe?... Aún puede que sea yo el último en reírse. con cara de estar de muy mal humor.)
(Entra Giles procedente del piso de arriba.) SRA. BOYLE.- Soy la Sra. Boyle. (Deja la maleta en el suelo.)
Me voy a encontrar a gusto aquí. Su esposa es de lo más simpática. GILES.- Me llamo Giles Ralston. Acérquese al fuego, Sra. Boyle, y
entrará en calor.
GILES.- (Fríamente.) Claro.
6
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
(La Sra. Boyle se aproxima a la chimenea.) MOLLIE.- Siento mucho que...
Hace un tiempo espantoso, ¿verdad? ¿Es éste todo su equipaje? SRA. BOYLE.- ¿Sra. Ralston?
SRA. BOYLE.- Un tal mayor... Metcalf, se llama así, ¿no?... se ocupa MOLLIE.- Sí. Yo... (Se acerca a la Sra. Boyle, hace como si fuera a
del resto. ofrecerle la mano, luego la retira, no muy segura de cómo se comportan
los propietarios de las casas de huéspedes.)
GILES.- Dejaré la puerta abierta para cuando llegue. (Sale a abrir la
puerta.) SRA. BOYLE.- (Con cara de desagrado, inspecciona a Mollie.) Es
usted muy joven.
SRA. BOYLE.- El taxista no quiso arriesgarse a venir hasta la puerta.
MOLLIE.- ¿Joven?
(Giles vuelve a entrar en la sala y se acerca a la Sra. Boyle.)
SRA. BOYLE.- Para llevar un establecimiento de esta clase. Sin duda no
Se detuvo ante la puerta del jardín. Tuvimos que compartir uno de los
tiene mucha experiencia.
taxis que esperaban en la estación e incluso así nos dio trabajo encontrar
uno libre. (Acusadoramente.) Me parece que nuestra llegada fue MOLLIE.- (Retrocediendo.) En todo hay siempre una primera vez, ¿no
inesperada. cree?
GILES.- Lo siento muchísimo. Ignorábamos en qué tren llegaría, ¿sabe? SRA. BOYLE.- Entiendo. Completamente inexperta. (Mira a su
De lo contrario, habríamos hecho que alguien... esto... la esperase. alrededor.) La casa es vieja.
SRA. BOYLE.- Deberían haber mandado a alguien a esperar todos los MOLLIE.- La casa está en perfecto estado.
trenes. SRA. BOYLE.- ¡Hum! No le vendría mal una mano de pintura. Mire,
GILES.- Permítame su abrigo. este roble de aquí sí está carcomido.
(La Sra. Boyle le da a Giles los guantes y las revistas. Luego se queda de
pie ante la chimenea, calentándose las manos.) ESCENA IV
Mi esposa estará con usted dentro de un instante. Mientras, iré a echarle (GILES, MAYOR METCALF, MOLLIE, SRA. BOYLE)
una mano a Metcalf con el equipaje.
GILES.- (En off.) Por aquí, mayor.
(Giles sale de la estancia.)
(Giles y el mayor Metcalf entran en la sala. El mayor Metcalf es un
SRA. BOYLE.- (Acercándose a la puerta por donde acaba de salir hombre de mediana edad, hombros cuadrados y porte militar. Giles se
Giles.) Al menos habrían podido quitar la nieve de la calzada. (Cuando adelanta hacia el centro de la estancia. El mayor Metcalf deja en el
Giles ya ha salido al jardín.) Todo me parece muy improvisado. (Se suelo la maleta que lleva en la mano y se acerca a la butaca. Mollie sale
acerca de nuevo a la chimenea y mira a su alrededor con expresión de a su encuentro.)
desaprobación.)
Le presento a mi esposa.
(Mollie llega apresuradamente del piso de arriba, un poco jadeante.)

7
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
MAYOR METCALF.- (Estrechando la mano de Mollie.) Encantado. (Se vuelve hacia el fuego.) ¡Qué mala suerte!
¡Menuda ventisca tenemos! Creí que no llegaríamos.
MOLLIE.- ¡En verdad que lo del tiempo no es culpa nuestra!
(La Sra. Boyle sale de la estancia.)
Si sigue así, me parece que mañana habrá casi dos metros de nieve. (Se ESCENA V
aproxima al fuego.) No he visto nada parecido desde aquella vez que
estaba de permiso en mil novecientos cuarenta. (CHRISTOPHER, MOLLIE, SRA. BOYLE, GILES)
GILES.- Subiré esto arriba. (Recoge las maletas. Se dirige a Mollie.) (Christopher Wren entra silenciosamente en la sala y se acerca a Mollie
¿Qué habitaciones dijiste? ¿El cuarto azul y el rosa? por detrás.)
MOLLIE.- No. En el cuarto rosa he puesto al Sr. Wren. Le gustó tanto CHRISTOPHER.- (Cantando.)
la cama de columnas... Así que la Sra. Boyle ocupará el cuarto de roble y «El viento del norte sopla
el mayor Metcalf la habitación azul. y nieve nos traerá
GILES.- (Con voz autoritaria.) ¡Mayor! (Da unos pasos hacia la ¿y qué hará entonces el petirrojo,
salida.) pobrecillo?»
MAYOR METCALF.- (Reaccionando con su instinto militar.) ¡Señor! Adoro las canciones infantiles. ¿Usted no? Siempre tan trágicas y
macabras, sobre todo macabras. Por eso gustan a los niños.
(El mayor Metcalf sigue a Giles y los dos abandonan la sala para subir
al piso de arriba. La Sra. Boyle vuelve a entrar y se acerca a la MOLLIE.- Les presentaré. Sr. Wren, la Sra. Boyle.
chimenea.) (Christopher se inclina.)
SRA. BOYLE.- ¿Tienen muchas dificultades con el servicio por aquí? CHRISTOPHER.- Esta casa es muy bonita. ¿No le parece a usted?
MOLLIE.- Viene una asistenta del pueblo que es muy eficiente. SRA. BOYLE.- He llegado a una edad en la vida en la que las
SRA. BOYLE.- ¿De veras? Tenía entendido que esto era una casa de comodidades de un establecimiento son más importantes que su aspecto.
huéspedes en toda la regla. (Christopher retrocede unos pasos. Giles aparece por la izquierda y se
MOLLIE.- Es que acabamos de empezar. queda debajo del dintel.)
SRA. BOYLE.- Hubiera dicho que antes de abrir un establecimiento de Jamás hubiera venido aquí de haber sabido que esto no funciona como es
esta clase era esencial contar con un servicio completo. Pienso que su debido. Tenía entendido que esta casa estaba dotada de todas las
anuncio es de lo más engañoso. ¿Puede decirme si soy yo el único comodidades.
huésped... es decir, aparte del mayor Metcalf? GILES.- No tiene ninguna obligación de quedarse si no está satisfecha,
MOLLIE.- Oh, no, hay varios más. Sra. Boyle. Si ha habido algún malentendido, tal vez sería mejor que se
alojase usted en otra parte. Si quiere llamo para que venga a buscarla un
SRA. BOYLE.- Y encima este tiempo. Nada menos que una ventisca. taxi. Las carreteras todavía no están bloqueadas.
8
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
(Christopher da unos pasos y se sienta en la butaca del centro.) CASEWELL.- (Con voz grave, varonil.) Me temo que se me ha
estropeado el coche a una media milla de aquí... se me atascó en la nieve.
Tenemos tantas solicitudes de hospedaje que no nos será difícil llenar la
vacante que usted deje. GILES.- Deme esto. (Se hace cargo de la maleta y la deja al lado de la
mesa grande.) ¿Tiene más equipaje en el coche?
SRA. BOYLE.- No tengo la menor intención de irme sin haber
comprobado qué tal es este lugar. No piense que me puede poner en la CASEWELL.- (Aproximándose al fuego.) No, procuro viajar con poco
calle así como así. peso.
(Giles da unos pasos.) (Giles da unos pasos hacia la butaca.)
¿Tendrá la bondad de acompañarme a mi habitación, Sra. Ralston? (Se ¡Ah, me gusta que tengan encendido un buen fuego! (Se sienta a
dirige majestuosamente hacía la escalera.) horcajadas en una silla delante de la chimenea.)
MOLLIE.- No faltaría más, Sra. Boyle. (Sigue a la Sra. Boyle y, al GILES.- ¡Ejem!... Sr. Wren... le presento a la Srta....
pasar junto a Giles, le dice en voz baja.) Cariño, has estado CASEWELL.- Casewell. (Saluda a Christopher con la cabeza.)
maravilloso...
GILES.- Mi esposa bajará en seguida.
(La Sra. Boyle y Mollie salen de la estancia.)
CASEWELL.- No hay prisa. (Se quita el abrigo.) Tengo que quitarme el
CHRISTOPHER.- (Levantándose; con expresión infantil.) Opino que frío de encima. Diríase que van a quedarse aislados por la nieve. (Saca
esta mujer es perfectamente horrible. No me gusta ni pizca. Me gustaría un periódico vespertino del bolsillo del abrigo.) Según el hombre del
que la pusiera de patitas en la calle, bajo la nieve. Le estaría bien tiempo, nevará copiosamente. Avisos a los automovilistas, etcétera.
empleado. Espero que tengan provisiones abundantes en casa.
GILES.- Ese es un placer del que debo abstenerme, me temo. GILES.- Oh, sí. Mi esposa lleva la casa muy bien. En todo caso, siempre
(Suena el timbre de la puerta.) podemos comernos las gallinas.
¡Señor, ya ha llegado otro! (Giles sale a abrir la puerta.) CASEWELL.- Antes de empezar a comernos los unos a los otros, ¿eh?
(Se ríe con estridencia y arroja el abrigo a Giles, que lo coge al vuelo.
Luego la joven se sienta en la butaca.)
ESCENA VI
CHRISTOPHER.- (Levantándose y acercándose al fuego.) ¿Alguna
(CASEWELL, GILES, CRISTOPHER, MOLLIE)
noticia interesante en el periódico, aparte del tiempo?
GILES.- (En off.) Pase, pase.
CASEWELL.- La crisis política de siempre. ¡Ah, si, y un asesinato
(Christopher se acerca al sofá y se sienta. Entra Casewell. Es una joven bastante jugoso!
de aspecto hombruno. Trae una maleta. Va ataviada con un abrigo largo
CHRISTOPHER.- ¿Un asesinato? (Volviéndose hacia Casewell.) ¡Oh,
y oscuro, bufanda clara y no lleva sombrero. Entra Giles tras ella.)
me pirro por los asesinatos!

9
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
CASEWELL.- (Pasándole el periódico.) Al parecer, creen que se trata Instantes después reaparece por la escalera. Cruza la sala hacia la
de un maníaco homicida. Estranguló a una mujer cerca de Paddington. salida de la derecha y se asoma por ella. Se pone a cantar «El pequeño
Supongo que será algún maníaco sexual. (Mira a Giles.) Jack Horner» y se ríe en voz baja. Da la impresión de estar levemente
desequilibrado. Se acerca a la mesa grande. Giles y Mollie entran
(Giles da unos pasos hacia la izquierda de la mesita del sofá.)
hablando en la sala. Christopher se esconde detrás de la cortina. Mollie
CHRISTOPHER.- El periódico no dice mucho, ¿verdad? (Se sienta en se acerca a la butaca grande y Giles se coloca cerca de la mesa.)
el sillón pequeño y sigue leyendo.) «La policía está muy interesada en
MOLLIE.- Tengo que darme prisa e ir a la cocina a prepararlo todo. El
interrogar a un hombre que fue visto por los alrededores de Culver Street.
mayor Metcalf es muy simpático. No nos causará molestias. Es la Sra.
Estatura mediana, abrigo oscuro, bufanda más bien clara y sombrero de
Boyle la que me da miedo. La cena tiene que salir bien por fuerza. Estaba
fieltro.».
pensando en abrir dos latas de picadillo de buey y cereal y otra de
CASEWELL.- ¡Menuda descripción! Podría referirse a cualquiera, ¿no guisantes, y hacer puré de patatas también. Y tenemos compota de higos
es así? y natillas. ¿Crees que bastará con todo esto?
GILES.- ¿Quién era la mujer asesinada? GILES.- Me parece que sí. Tal vez no... no sea muy original.
CHRISTOPHER.- Sra. Lyon. Sra. Maureen Lyon. CHRISTOPHER.- (Saliendo de detrás de la cortina y colocándose
GILES.- ¿Joven o vieja? entre Giles y Mollie.) Les ruego que me dejen ayudarles. Adoro cocinar.
¿Por qué no hacer también una tortilla. Tendrán huevos, ¿no es verdad?
CHRISTOPHER.- Aquí no lo dice. No parece que se tratara de un
atraco... MOLLIE.- Oh, sí, los hay en abundancia. Tenemos muchas gallinas.

CASEWELL.- (Dirigiéndose a Giles.) Ya se lo dije: un maníaco sexual. (Giles se aparta hacia la izquierda.)

(Mollie baja del piso de arriba y se acerca a Casewell.) CHRISTOPHER.- Y si tienen una botella de vino barato, de la clase
que sea, podrían echarla en «el picadillo de buey y cereal»... ¿Es eso lo
GILES.- Te presento a la Srta. Casewell, Mollie. Mi esposa. que dijo? Muéstreme dónde está la cocina y lo que tenga en ella y es casi
CASEWELL.- (Levantándose.) Encantada. (Estrecha vigorosamente la seguro que tendré una inspiración.
mano de Mollie.) MOLLIE.- Venga conmigo.
(Giles coge su maleta.) (Mollie y Christopher salen por la derecha en dirección a la cocina.
MOLLIE.- Hace una noche de perros. ¿Quiere subir a su habitación? Si Giles frunce el ceño, profiere una exclamación poco lisonjera para
desea tomar un baño, el agua está caliente. Christopher y se aproxima a la butaca pequeña que hay a la derecha.
Coge el periódico y se queda de pie leyéndolo muy atentamente. Da un
CASEWELL.- Buena idea. salto cuando Mollie entra en la sala y dice algo.)
(Mollie y Casewell abandonan la sala. Giles las sigue con la maleta. ¿Verdad que es simpático? (Mollie se acerca a la mesita del sofá.) Se ha
Christopher, que se ha quedado solo, se levanta y efectúa una puesto el delantal y lo está preparando todo. Dice que lo deje en sus
exploración. Abre la puerta de la izquierda, se asoma y sale por ella. manos y que no vuelva por allí hasta dentro de media hora. Si nuestros
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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
huéspedes desean prepararse ellos mismos la comida, nos ahorraremos (Lal Sra. Paravicini entra en la sala con paso vacilante. Lleva una bolsa
mucho trabajo. pequeña. Se trata de una extranjera morena y de edad avanzada. Lleva
un grueso abrigo con forro de piel. Se apoya en el dintel de la entrada y
GILES.- ¿Por qué diablos le diste la mejor habitación?
deja la bolsa en el suelo. Entra Giles.)
MOLLIE.- Ya te dije que le gustó la cama de columnas.
PARAVICINI.- ¡Mil perdones! Estoy... ¿dónde estoy?
GILES.- Le gustó la cama de columnas. ¡El muy cretino!
GILES.- Esta es la casa de huéspedes de Monkswell Manor.
MOLLIE.- ¡Giles!
PARAVICINI.- ¡Qué estupenda buena suerte la mía! ¡Señora! (Se
GILES.- No me gustan los tipos como él. (Significativamente.) Su acerca a Mollie, le coge una mano y se la besa.)
maleta no pesaba nada. Seguro que estaba vacía. Probablemente es uno
(Giles pasa por detrás de la butaca del centro.)
de esos jóvenes que van por ahí estafando a los hoteleros.
Mi plegaria ha sido escuchada. Una casa de huéspedes... y una anfitriona
MOLLIE.- No lo creo. Me cae simpático. (Hace una pausa.) Esa Srta.
encantadora. Mi Rolls Royce, ¡ay!, se ha atascado en la nieve. Nieva
Casewell parece algo rara, ¿no crees?
tanto que apenas se ve a dos pasos. No sé dónde me encuentro. Tal vez,
GILES.- Es una mujer terrible, es decir, si es que es mujer. me digo, moriré congelada. Y entonces cojo una bolsa pequeña y echo a
MOLLIE.- ¡También es mala pata que todos nuestros huéspedes sean andar entre la nieve y veo ante mí la gran verja de hierro. ¡Una casa!
antipáticos o raros! De todos modos, el mayor Metcalf parece una ¡Estoy salvadq! Dos veces caigo al suelo mientras camino por la calzada
persona normal, ¿no crees? para coches, finalmente llego a la puerta y en el acto (Mira a su
alrededor.) la desesperación se convierte en gozo. (Cambiando de tono.)
GILES.- Bueno, de todas formas, ahora ya conocemos lo peor. Ya han Podrán alquilarme una habitación... ¿sí?
llegado todos.
GILES.- Oh, sí...
(Suena el timbre.)
MOLLIE.- Me temo que es algo pequeña.
MOLLIE.- ¿Quién podrá ser?
PARAVICINI.- Es natural, es natural... tendrán ustedes otros huéspedes.
GILES.- Probablemente el asesino de Culver Street.
MOLLIE.- Acabamos de inaugurar esta casa de huéspedes hoy mismo,
MOLLIE.- (Levantándose.) ¡No digas esas cosas! así que somos... somos algo novatos en el negocio.
(Giles va a abrir la puerta. Mollie se acerca al fuego.) PARAVICINI.- (Mirándola con expresión de sátiro.) Encantadora...
Encantadora...
ESCENA VII GILES.- ¿Y su equipaje?
(GILES, PARAVICINI, MOLLIE) PARAVICINI.- No tiene importancia. He dejado el coche cerrado con
llave.
GILES.- (En off.) ¡Oh!
GILES.- ¿No sería mejor traerlo aquí?
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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
PARAVICINI.- No, no. (Se acerca a Giles.) Le puedo asegurar que en huéspedes de Monkswell Manor. (Se ríe) Perfecto. (Se ríe.) Perfecto. (Se
una nochecita como ésta los ladrones no salen de casa. Y en lo que a mí ríe y se acerca a la chimenea.)
se refiere, tengo todo lo que necesito aquí, en esta bolsita. Sí, todo lo que (Mollie mira a Giles y ambos miran con expresión de inquietud a
necesito. Paravicini mientras baja el…)
MOLLIE.- Será mejor que se caliente ante el fuego.
(Paravicini se aproxima a la chimenea.) TELÓN
Iré a prepararle la habitación. (Da unos pasos hacia la butaca grande.) ENTRA PISTA 12
Me temo que la habitación es más bien fría, ya que está orientada al
norte, pero es que todas las demás ya están ocupadas. Y al terminar la PISTA comienza el II CUADRO.
PARAVICINI.- ¿Conque tienen varios huéspedes más?
MOLLIE.- Sí: Sra. Boyle, el mayor Metcalf, la Srta. Casewell y un
joven que se llama Christopher Wren... y ahora... usted.
ACTO SEGUNDO
PARAVICINI.- Sí... el huésped inesperado. El huésped al que ustedes
ESCENA I
no han invitado. El huésped que acaba de llegar... de la nada... saliendo
de la tormenta. Parece muy dramático, ¿no creen? ¿Quién soy yo? (SRA. BOYLE, MAYOR METCALF, CHRISTOPHER, MOLLIE,
Ustedes no lo saben. ¿De dónde vengo? Ustedes lo ignoran. Yo, yo soy GILES)
la mujer del misterio. (Se ríe.) (El mismo lugar. El día siguiente por la tarde.)
(Mollie se ríe y mira a Giles, que sonríe débilmente. Paravicini mira a (Al levantarse el telón, ya ha dejado de nevar, pero la nieve amontonada
Mollie y mueve la cabeza de muy buen humor.) cubre parte de la ventana. El mayor Metcalf está sentado en el sofá
Pero ahora les diré algo. De ahora en adelante no habrá más llegadas. Ni leyendo un libro y la Sra. Boyle está sentada en la butaca grande
más salidas. Mañana estaremos aislados de la civilización. Tal vez ya lo delante del fuego, escribiendo en un bloc colocado sobre la rodilla.)
estemos. Aislados del carnicero, del panadero, del lechero, del cartero, SRA. BOYLE.- Considero que es una suprema falta de honradez que no
del repartidor de periódicos. No habrá nadie ni nada más que nosotros. me avisaran de que acababan de inaugurar este lugar.
Eso es admirable... Nada podría convenirme más. Por cierto, me llamo
Paravicini. (Se aproxima a la butaca pequeña.) MAYOR METCALF.- Bueno, todo tiene un principio, ¿sabe?
Excelente desayuno esta mañana. Buen café, huevos revueltos,
MOLLIE.- Oh, sí. Nosotros nos llamamos Ralston. mermelada hecha en casa... Y todo muy bien servido, además. La
(Giles se acerca a Mollie.) mujercita lo hace todo ella misma.
PARAVICINI.- ¿Sr. y Sra. Ralston? (Mueve la cabeza al ver que ellos SRA. BOYLE.- ¡Aficionados...! Deberían tener personal como es
asienten. Mira a su alrededor y se acerca a Mollie.) ¿Y dice que esto debido.
es... es la casa de huéspedes de Monkswell Manor? Bien. La casa de
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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
MAYOR METCALF.- Excelente almuerzo también. GILES.- (En off.) Ahora voy.
SRA. BOYLE.- Carne en conserva. (Mollie abandona la sala.)
MAYOR METCALF.- Sí, pero muy bien disimulada. Regada con vino MAYOR METCALF.- Le echaré una mano, ¿eh? (Se levanta y se
tinto. dispone a salir.) Es un buen ejercicio. Tengo que hacer ejercicio.
SRA. BOYLE.- (Levantándose y aproximándose al radiador.) Estos (El mayor Metcalf sale de la estancia. Entra Giles, se dirige a la derecha
radiadores no calientan de verdad. Les hablaré de ello. (Vuelve a y sale. Mollie vuelve a entrar con un plumero y una aspiradora, cruza la
sentarse en la butaca.) Por el anuncio pensé que este lugar sería muy sala y al subir corriendo la escalera tropieza con la Casewell, que en
distinto de lo que en realidad es. Creí que habría un salón cómodo para aquel momento bajaba.)
escribir y que la casa sería mucho mayor... que habría bridge y otras MOLLIE.- ¡Lo siento!
distracciones.
MAYOR METCALF.- ¡Ya son ganas de quejarse, ya!
ESCENA II
SRA. BOYLE.- ¿Decía usted?
(CASEWELL, SRA. BOYLE)
MAYOR METCALF.- ¡Ejem!... que sí, que ya comprendo lo que quiere
decir usted. CASEWELL.- No ha sido nada.
(Christopher entra en la sala sin que los demás se percaten de ello.) (Mollie sale. Casewell camina lentamente hacia el centro.)
SRA. BOYLE.- Pues no, no pienso quedarme mucho tiempo aquí. SRA. BOYLE.- ¡Hay que ver! Esa joven es increíble. ¿Es que no sabe
nada de las faenas domésticas? ¡Mira que entrar en la sala principal con
CHRISTOPHER.- (Riendo.) No. No creo que se quede. (Se va a la una aspiradora! ¿Es que no hay una entrada de servicio?
biblioteca.)
CASEWELL.- (Cogiendo un cigarrillo del paquete que lleva en el
SRA. BOYLE.- De vera que ese joven tiene cosas muy extrañas. No me bolso.) Oh, sí... una buena escalera posterior. (Se acerca al fuego.) Muy
sorprendería que fuera un desequilibrado. útil en caso de incendio. (Enciende el cigarrillo.)
MAYOR METCALF.- Me parece que se ha fugado de algún SRA. BOYLE.- Entonces ¿por qué no la utilizan? De todos modos, las
manicomio. faenas domésticas deberían haberlas hecho por la mañana, antes del
SRA. BOYLE.- No me extrañaría ni pizca. almuerzo.
MOLLIE.- (Entrando por la derecho y llamando hacia el piso de CASEWELL.- Según tengo entendido, nuestra anfitriona tuvo que
arriba.) ¡Giles! preparar la comida.
GILES.- (En off.) ¿Sí? SRA. BOYLE.- Todo muy improvisado y propio de aficionados.
Deberían tener personal como es debido.
MOLLIE.- ¿Podrías salir otra vez a quitar la nieve de la puerta de atrás?
CASEWELL.- Hoy en día no es fácil encontrarlo, ¿verdad?
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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
SRA. BOYLE.- Ya puede usted decirlo. Las clases inferiores parecen no SRA. BOYLE.- Ya lo sé. Pero aquí se está mucho más caliente.
tener la menor idea de sus responsabilidades.
CASEWELL.- Mucho más caliente, estoy de acuerdo. (Empieza a
CASEWELL.- Las pobrecitas clases inferiores... Se están desbocando, bailar al compás de la música.)
¿verdad? (La Sra. Boyle, tras mirarla severamente unos instantes, se levanta y
SRA. BOYLE.- (Glacialmente.) Me parece que es usted socialista. entra en la biblioteca. Casewell sonríe, se aproxima a la mesita de
detrás del sofá y apaga el cigarrillo aplastándolo. Da unos pasos y coge
CASEWELL.- Oh, yo no diría tanto. No soy roja... solamente un
una revista que hay en la mesa grande.)
poquitín rosada. (Se aproxima al sofá y se sienta en el brazo derecho.)
Aunque no me interesa demasiado la política... Vivo en el extranjero. ¡Vieja bruja! (Se acerca a la butaca grande y se sienta.)
SRA. BOYLE.- Supongo que las condiciones de vida resultan mucho
más fáciles en el extranjero. ¿Va a estar mucho tiempo en Inglaterra? ESCENA III
CASEWELL.- Depende. Tengo que attender algunos asuntos. Cuando (CHRISTOPHER, CASEWELL)
haya acabado, regresaré.
(Christopher sale de la biblioteca y da unos pasos hacia el centro de la
SRA. BOYLE.- ¿A Francia? sala.)
CASEWELL.- No. CHRISTOPHER.- ¡Oh!
SRA. BOYLE.- ¿Italia? CASEWELL.- Hola.
CASEWELL.- No. (Sonríe.) CHRISTOPHER.- (Señalando la biblioteca con un gesto.) Esa mujer
(La Sra. Boyle la mira inquisitivamente, Casewell no responde. La Sra. parece empeñada en seguirme adonde vaya y luego se me queda mirando
Boyle se pone a escribir. Casewell la mira y sonríe, se acerca a la radio, con expresión aviesa, decididamente aviesa.
la conecta, primero a bajo volumen, después lo aumenta.) CASEWELL.- (Señalando la radio.) Bájela un poquito. Ya ha cumplido
ENTRA PISTA 4 su misión.
SRA. BOYLE.- (Molesta porque estaba escribiendo.) ¿Le importaría no FUERA MÚSICA
tener la radio tan alta? Siempre me resulta difícil escribir mientras la CHRISTOPHER.- ¿Qué misión?
radio está puesta.
CASEWELL.- Cosa de táctica, muchacho.
CASEWELL.- ¿De veras?
(Christopher se queda perplejo. Casewell señala la biblioteca.)
SRA. BOYLE.- A menos que desee usted muy especialmente escucharla
ahora... CHRISTOPHER.- ¡Ah, se refiere a ella!
CASEWELL.- Es mi música favorita. Ahí dentro hay un escritorio. CASEWELL.- Se había apoderado de la mejor butaca. Ahora la tengo
(Con la cabeza señala la puerta de la biblioteca.) yo.

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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
CHRISTOPHER.- Así que usted la ahuyentó. Me alegro. Me alegro (Mollie baja corriendo del piso de arriba con el plumero en la mano, y
mucho. No me gusta ni pizca. (Se acerca rápidamente a Casewell.) A ver se acerca al teléfono.)
si se nos ocurren más cosas que la molesten, ¿eh? ¡Ojalá se marchase de
aquí!
ESCENA IV
CASEWELL.- ¿Con este tiempo? Ni lo sueñe.
(MOLLIE, GILES, CASEWELL)
CHRISTOPHER.- Pero cuando se funda la nieve...
MOLLIE.- (Descolgando el aparato.) ¿Sí? Sí ésta es la casa de
CASEWELL.- Cuando se funda la nieve puede que hayan sucedido huéspedes de Monkswell Manor... ¿Qué?... No, me temo que el Sr.
muchas cosas. Ralston no puede ponerse al aparato en este momento. Yo soy la Sra.
CHRISTOPHER.- Sí, sí, eso es cierto. (Se acerca a la ventana.) La Ralston. ¿Quién?... ¿La policía de Berkshire?...
nieve es bonita, ¿no le parece? Tan pacífica, tan pura... Hace que te ENTRA PISTA 6 HASTA EL FINAL.
olvides de las cosas.
(Casewell baja la revista.)
CASEWELL.- A mí no me hace olvidar.
Oh, sí, sí, superintendente Hogben, me temo que eso es imposible. No
CHRISTOPHER.- Con qué acento más fiero lo dice. conseguiría llegar aquí. La nieve nos tiene bloqueados. Completamente
CASEWELL.- Es que estaba pensando. bloqueados. Las carreteras están intransitables...
CHRISTOPHER.- ¿Pensando en qué? (Se sienta junto a la ventana.) (Casewell se levanta y se dirige a la salida de la izquierda.)
CASEWELL.- En el hielo que se forma en la jarra de agua del Nada podría llegar hasta aquí... Sí... Muy bien... ¿Pero qué...? Oiga...
dormitorio, en los sabañones en carne viva... en una sola manta, raída y ¡oiga!... (Cuelga el aparato.)
delgada... en un pequeño que tiembla de frío y miedo. (Entra Giles enfundado en un abrigo. Se lo quita y lo cuelga en el
CHRISTOPHER.- ¡Cielos, qué lúgubre resulta! ¿De qué se trata? ¿Una vestíbulo.)
novela? GILES.- Mollie, ¿sabes dónde hay otra pala?
CASEWELL.- Usted no sabía que soy escritora, ¿verdad? MOLLIE.- (Dando unos pasos.) Giles, la policía acaba de llamar.
CHRISTOPHER.- ¿Lo es? (Se levanta y se acerca a ella.) (Casewell mira a la pareja, afirma con la cabeza y sube al piso de
arriba.).Nos mandan un inspector o un sargento o no sé qué.
CASEWELL.- Lamento decepcionarlo, pero en realidad no lo soy.
(Oculta el rostro detrás de la revista.) GILES.- (Acercándose a Mollie.) ¡Pero si no podrá llegar!
(Christopher la mira con expresión de duda, luego se acerca a la radio, MOLLIE.- Eso mismo les dije yo. Pero parecían muy seguros de que sí
la apaga y se marcha a la salita de estar. Suena el teléfono.) llegaría.
ENTRA PISTA 5 GILES.- Tonterías. Ni un jeep llegaría hasta aquí hoy. Pero, ¿se puede
saber a qué viene todo esto?
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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
MOLLIE.- Eso mismo les pregunté yo. Pero el que llamó no quiso apenas se nota la calefacción central?
contestarme. Se limitó a decirme que prestásemos mucha atención a lo
GILES.- Lo siento Sra. Boyle. Vamos algo escasos de carbón y...
que dijera el sargento Trotter... creo que ése era el nombre... y que
siguiera sus instrucciones al pie de la letra. ¿Verdad que resulta extraño? SRA. BOYLE.- Les pago siete guineas a la semana por mi alojamiento...
siete guineas y no quiero morir congelada.
GILES.- (Aproximándose a la chimenea.) ¿Qué diablos crees tú que
habremos hecho? Estuve a punto de pegármela con el coche el otro día, GILES.- Iré a cargar la caldera.
pero la culpa fue del otro, solamente del otro. (Giles sale de la estancia. Mollie va tras él.)
MOLLIE.- Algo habremos hecho... SRA. BOYLE.- Sra. Ralston, si me permite decirle, ese joven que tiene
GILES.- (Arrodillándose para echar un leño al fuego.) Probablemente alojado aquí resulta de lo más extraordinario. Esos modales suyos... y las
se trata de algo relacionado con el tener una casa de huéspedes. corbatas que lleva... ¿Se cepillará el pelo alguna vez?
Seguramente se nos habrá olvidado alguna estúpida ordenanza de este MOLLIE.- Es un joven arquitecto brillantísimo.
ministerio o de aquel otro. Hoy en día eso es prácticamente inevitable.
(Se levanta y se queda mirando a Mollie.) SRA. BOYLE.- Perdón, ¿cómo dice?
MOLLIE.- ¡Ay, querido, ojalá no se nos hubiera ocurrido poner este MOLLIE.- Digo que Christopher Wren es arquitecto...
negocio! Vamos a pasarnos varios días bloqueados por la nieve, todo el SRA. BOYLE.- Mi querida joven. Naturalmente he oído hablar de Sir
mundo está de mal humor y se nos van a terminar todas las latas de Christopher Wren. (Se aproxima al fuego.) Por supuesto que era
conservas. arquitecto. Construyó la catedral de San Pablo. Ustedes los jóvenes
GILES.- Animo, querida. (Rodea a Mollie con sus brazos.) Ya verás parecen creer que son las únicas personas cultas.
cómo todo sale bien. He llenado todas las carboneras, he metido dentro la MOLLIE.- Me refiero al Wren de aquí. Se llama Christopher. Sus
leña y he cargado el calentador. También me he cuidado de las gallinas. padres le pusieron este nombre porque esperaban que llegase a ser
(Se interrumpe.) ¿Sabes, Mollie? (Se acerca lentamente a la mesa arquitecto. (Se acerca a la mesita de detrás del sofá y coge un cigarrillo
grande.) Ahora que lo pienso, debe de tratarse de algo bastante serio para de la tabaquera.) Y lo es... o le falta poco... de modo que las esperanzas
que venga un sargento de la policía estando como están las carreteras. de sus padres se han cumplido.
Debe de tratarse de algo realmente urgente...
SRA. BOYLE.- ¡Hum! Todo eso me suena a cuento chino. (Se sienta en
(Giles y Mollie se miran con expresión intranquila.) la butaca grande.) Yo en su lugar haría algunas indagaciones. ¿Qué
saben ustedes de él?
ESCENA V MOLLIE.- Ni más ni menos de lo que sabemos sobre usted, Sra. Boyle.
Es decir: que ambos nos pagan siete guineas a la semana. (Enciende el
(SRA. BOYLE, GILES, MOLLIE) cigarrillo.) En realidad no necesito saber nada más, ¿verdad? importa
SRA. BOYLE.- (Sale de la biblioteca y se acercándose a la mesa que mis huéspedes me gusten o (Significativamente.) no me gusten.
grande.) ¡Ah, está usted aquí, Sr. Ralston! ¿Sabe que en la biblioteca SRA. BOYLE.- Es usted joven e inexperta y debería agradecer los
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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
consejos de alguien que sabe más que usted. ¿Y qué me dice de ese PARAVICINI.- Hay muchas cosas que usted no sabe. Me parece, por
extranjero? ejemplo, que no sabe mucho sobre cómo se lleva una casa de huéspedes.
MOLLIE.- ¿Qué quiere que le diga? MOLLIE.- (Acercándose a la mesita y aplastando el cigarrillo.) Eso me
temo. Pero nos hemos propuesto hacerlo bien.
SRA. BOYLE.- No le esperaban, ¿verdad?
PARAVICINI.- ¡Bravo, bravo! (Da unas palmadas y se levanta.)
MOLLIE.- Negarle alojamiento a un viajero va contra la ley, Sra. Boyle.
Usted debería saberlo. MOLLIE.- Aunque no soy mala cocinera...
SRA. BOYLE.- ¿Por qué lo dice? PARAVICINI.- (Como un viejo verde.) Es usted una cocinera
encantadora, no hay duda de ello. (Se acerca a Mollie.) ¿Me permite que
MOLLIE.- (Dirigiéndose al centro de la sala.) ¿Acaso no fue usted
le haga una pequeña advertencia, Sra. Ralston? (Da unos pasos.) Usted y
magistrado, Sra. Boyle?
su marido no deberían ser demasiado confiados, ¿sabe? ¿Tienen
SRA. BOYLE.- Lo único que digo es que esta Paravicini o como se referencias de los huéspedes que hay aquí?
llame me parece..
MOLLIE.- ¿Es normal pedirlas? (Se vuelve hacia Paravicini.) Siempre
ESCENA VI creí que la gente sencillamente... sencillamente se presentaba.
(PARAVICINI, SRA. BOYLE, MOLLIE) PARAVICINI.- Es aconsejable saber algo sobre la gente que duerme
PARAVICINI.- (Entra en la sala sin hacer ruido.) Vaya con cuidado, bajo tu techo. Yo, por ejemplo. Me presento diciendo que el coche se me
mi estimada señora. Habla usted del diablo y aquí lo tiene. ¡Ja, ja! ha atascado en la nieve. ¿Qué saben ustedes de mí? ¡Nada en absoluto!
Podría ser un ladrón, un atracador (Se acerca lentamente a Mollie.), un
SRA. BOYLE.- (Se sobresalta.) No le he oído entrar. fugitivo de la justicia, un loco... incluso... un asesino...
(Mollie se coloca detrás de la mesita del sofá.) MOLLIE.- (Retrocediendo.) ¡Oh!
PARAVICINI.- Es que entré de puntillas... así. (Hace una breve PARAVICINI.- ¿Lo ve? Y puede que de los demás huéspedes no sepa
demostración.) Nadie me oye si yo no lo quiero. Lo encuentro muy mucho más.
divertido.
MOLLIE.- Bueno, en lo que se refiere a la Sra. Boyle...
SRA. BOYLE.- (Levantándose.) Bueno, tengo que terminar las cartas.
Veré si la salita de estar está más caldeada.
(La Sra. Boyle se marcha a la salita de estar. Mollie la sigue hasta la ESCENA VII
puerta.) (SRA. BOYLE, PARAVICINI, MAYOR METCALF¸ MOLLIE,
PARAVICINI.- Mi encantadora anfitriona parece preocupada. ¿Qué le GILES)
ocurre, mi querida señora? (La mira apreciativamente.) (La Sra. Boyle entra procedente de la salita de estar. Mollie da unos
MOLLIE.- No sé a qué se refiere. pasos hacia el sofá.)

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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
SRA. BOYLE.- En la salita hace demasiado frío para estarse sentada. (Paravicini se aparta de la chimenea. Se oyen tres golpes secos en el
Escribiré las cartas aquí. (Se acerca a la butaca grande.) ventanal y el sargento Trotter acerca el rostro a los cristales para mirar
hacia el interior. Mollie profiere una exclamación y señala hacia el
PARAVICINI.- Si me lo permite, atizaré el fuego. (Se acerca a la
ventanal. Giles se acerca. El sargento lleva esquíes. Es un joven de
chimenea.)
aspecto corriente, alegre y con un leve acento «cockney».)
MAYOR METCALF.- (Entrando en la sala. Dirigiéndose a Mollie con
TROTTER.- ¿Es usted el Sr. Ralston?
anticuado pudor.) ¿Está aquí su marido, Sra. Ralston? Me temo que las
cañerías del… ejem… lavabo de abajo se han helado. GILES.- Sí.
MOLLIE.- ¡Vaya por Dios! ¡Qué día éste! Primero la policía y luego las TROTTER.- Gracias, señor. Me presento: Sargento detective Trotter de
cañerías. (Se dirige a la salida.) la policía de Berkshire. ¿Puedo quitarme estos esquíes y guardarlos en
alguna parte?
(Paravicini deja caer el atizador con gran estruendo. El mayor Metcalf
se queda como paralizado.) GILES.- (Señalando hacia la derecha.) Dé la vuelta hasta la puerta
principal. Yo se la abriré.
SRA. BOYLE.- (Sobresaltándose.) ¿La policía?
TROTTER.- Gracias, señor.
MAYOR METCALF.- (En voz alta, como si no acabase de creérselo.)
¿Ha dicho la policía? (Se acerca a la mesa grande.) (Giles se dirige a la puerta principal.)
MOLLIE.- Hace un momento llamaron por teléfono. Dicen que van a PARAVICINI.- (Dando unos pasos hacia Mollie y susurrando con
enviarnos un sargento. (Contempla la nieve.) Pero no creo que consiga furia.) ¿Por qué ha avisado a la policía, Sra. Ralston?
llegar. MOLLIE.- ¡Pero si no la he avisado!
GILES.- (Entra con un cesto lleno de leños.) El condenado carbón pesa (Christopher entra procedente de la salita de estar y se acerca al sofa.
lo suyo. Y a este precio… ¡Hola! ¿Sucede algo? Paravicini da unos pasos hacia la derecha de la mesa grande.)
MAYOR METCALF.- Acabo de enterarme de que la policía viene para CHRISTOPHER.- ¿Quién es ese hombre? ¿De dónde ha salido? Lo he
aquí. ¿Por qué? visto pasar esquiando por delante de la ventana de la salita. Llevaba
GILES.- Oh, no importa. Nadie conseguirá llegar con tanta nieve. Debe mucho ímpetu y levantaba la nieve a su paso.
de haber metro y medio de espesor. Todas las carreteras están SRA. BOYLE.- Puede creerlo o no, pero ese hombre es un policía. Un
bloqueadas. Hoy no vendrá nadie. (Se acerca a la chimenea con los policía ¡esquiando!
leños.) Con su permiso, Sra. Paravicini: quisiera poner esto aquí.
MAYOR METCALF.- Perdóneme, Sra. Ralston, ¿puedo usar su
teléfono?
ESCENA VIII MOLLIE.- Por supuesto, mayor Metcalf.
(TROTTER, GILES, SRA. BOYLE, PARAVICINI, MOLLIE, (El mayor Metcalf se acerca al teléfono y marca un número.)
CHRISTOPHER, MAYOR METCALF)
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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
CHRISTOPHER.- (Sentándose en el extremo derecho del sofá.) Los biblioteca. (Señala la puerta de la biblioteca.)
policías siempre me parecen muy atractivos.
TROTTER.- (Dando la espalda al público.) No es necesario, señor.
MAYOR METCALF.- (Hablando por teléfono.) ¡Oiga! ¡Oiga!... (Se Ahorraremos tiempo si están todos presentes. ¿Me permite sentarme ante
dirige a Mollie.) Este teléfono no funciona, Sr. Ralston. esta mesa? (Se acerca a la mesa grande.)
MOLLIE.- Pues hace media hora funcionaba. PARAVICINI.- Con su permiso. (Se aparta de la mesa.)
CHRISTOPHER.- (Riéndose histéricamente.) Así que estamos TROTTER.- Gracias. (Se instala ante la mesa con actitud de juez.)
completamente aislados. Completamente aislados. Es gracioso, ¿no MOLLIE.- ¡Dése prisa, por favor! Queremos saber de qué se trata. (Se
creen? acerca a la mesa.) ¿Qué es lo que hemos hecho?
MAYOR METCALF.- (Acercándose al sofá.) No le veo la gracia por TROTTER.- (Sorprendido.) ¿Qué han hecho? Oh, no es nada de eso,
ninguna parte. Sra. Ralston. Está relacionado con la muerte de la Sra. Lyon… Sra.
SRA. BOYLE.- Yo tampoco. Maureen Lyon, del veinticuatro de Culver Street, Londres, que fue
asesinada ayer. Se habrán enterado del caso por la prensa o la radio, ¿no?
ESCENA IX
MOLLIE.- Así es. Lo oí por la radio. ¿La mujer estrangulada?
(TROTTER, GILES, MOLLIE, PARAVICINI, CASEWELL, MAYOR
METCALF, SRA. BOYLE, CHRISTOPHER) TROTTER.- En efecto, señora. (Se vuelve hacia Giles.) Lo primero que
quiero saber es si conocían ustedes a la Sra. Lyon.
(Entra Giles seguido por Trotter con traje normal y sin esquí, abrigo ni
guantes. Se colocan delante del taquillón, detrás del sofá.) GILES.- Es la primera vez que oímos hablar de ella.
GILES.- (Dando unos pasos.) Esto… les presento al sargento detective (Mollie menea la cabeza.)
Trotter. TROTTER.- Puede que no la conocieran por Lyon. En realidad no se
TROTTER.- (Avanzando.) Buenas tardes. llamaba así. Su verdadero nombre era Maureen Stanning. Su marido era
agricultor: John Stanning, con domicilio en Longridge Farm, no muy
SRA. BOYLE.- No es posible que sea usted sargento. Es demasiado
lejos de aquí.
joven.
GILES.- ¡Longridge Farm! ¿No fue allí donde aquellos niños…?
TROTTER.- No soy tan joven como parezco, señora.
TROTTER.- Sí, el caso de Longridge Farm.
CHRISTOPHER.- Pero si tiene mucho ímpetu. ¿No les parece?
CASEWELL.- (Entrando en la sala.) Tres niños… (Se acerca a una
TROTTER.- (Sacando su librito de notas.) Ahora podemos poner
butaca y se sienta.)
manos a la obra, mister Ralston. ¿Sra. Ralston?
(Todos los presentes la miran.)
(Mollie se adelanta unos pasos.)
TROTTER.- Así es, Srta. Los Corrigan. Dos niños y una niña.
GILES.- ¿Quiere hablarnos a solas? En tal caso, podríamos pasar a la
Comparecieron ante un tribunal por estar necesitados de cuidados y
19
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
protección. Se les encontró un hogar en casa del Sr. y Sra. Stanning, en comunique a él por teléfono. Asimismo, debo tomar las medidas que me
Longridge Farm. Posteriormente uno de los pequeños murió a causa de la parezcan oportunas para garantizar la seguridad de todos los presentes.
falta de cuidados y los malos tratos persistentes. El suceso causó GILES.- ¿La seguridad? ¿Qué peligro se imagina que corremos? ¡Santo
sensación. Dios, no estará insinuando que aquí se va a matar a alguien!
MOLLIE.- (Estremeciéndose.) ¡Fue horrible! TROTTER.- No quiero asustar a las señoras… pero, francamente, sí,
TROTTER.- Los Stanning fueron condenados a la cárcel. Stanning eso nos tememos.
murió en el penal. Laz Sra. Stanning fue puesta en libertad tras cumplir la GILES.- ¡Pero si parece cosa de locos!
sentencia. Ayer, como he dicho, la encontraron estrangulada en el
veinticuatro de Culver Street. TROTTER.- Así es, señor. Precisamente por ser cosa de locos resulta
peligroso.
MOLLIE.- ¿Quién lo hizo?
SRA. BOYLE.- ¡Bobadas!
TROTTER.- A eso voy, señora. Cerca de la escena del crimen se
encontró un bloc de notas. En él había dos direcciones apuntadas. Una (El mayor Metcalf enciende la pipa.)
era la del veinticuatro de Culver Street. La otra (Hace una pausa.) MOLLIE.- ¿Hay algo que no nos haya dicho, sargento?
correspondía a Monkswell Manor.
TROTTER.- Sí, Sra. Ralston. Debajo de las dos direcciones estaba
GILES.- ¿Qué? escrito «Tres ratones ciegos». Y sobre el cadáver encontraron un papel
(Durante el siguiente parlamento Paravicini se dirige lentamente hacia que decía «Éste es el primero»; y debajo de estas palabras había tres
la salida de la izquierda y se apoya en el dintel.) ratoncitos dibujados y unas notas musicales. Las notas corresponden a la
cancioncilla infantil titulada «Tres ratones ciegos». Ya la conoce usted.
TROTTER.- Así es, señor. Por esto el superintendente Hogben creyó
imprescindible que yo viniera aquí y averiguase si estaban ustedes
enterados de alguna relación entre esta casa, o alguna de las personas que ESCENA X
hay en ella, y el caso de Longridge Farm.
(TROTTER, GILES, MOLLIE, PARAVICINI, CASEWELL, MAYOR
GILES.- (Dando unos pasos.) No hay nada… absolutamente nada. Será METCALF, SRA. BOYLE, CHRISTOPHER)
una coincidencia.
ENTRA PISTA 3.
TROTTER.- El superintendente Hogben no cree que se trate de una
coincidencia, señor. MOLLIE.- (Ella canta la 1ª estrofa de la canción.)
(El mayor Metcalf se vuelve y mira a Trotter y durante los siguientes Tres ratones ciegos.
parlamentos procede a llenar su pipa.) Tres ratones ciegos.
Mirad cómo corren,
Habría venido personalmente de haber sido posible. Pero tal como está el Mirad cómo corren,
tiempo y dado que yo sé esquiar, me ha enviado aquí con instrucciones corren todos tras la mujer del granjero...
de que tome nota de todo lo referente a cuantos hay en la casa y se lo
20
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
Oh, es horrible. (Y se retira a la ventana.) (Mollie abandona la sala. Giles se dispone a seguirla pero el sargento
Trotter se lo impide al hablarle.)
ENTRA PISTA 10 HASTA EL FINAL.
¿Harán el favor de darme todos sus nombres?
GILES.- ¿Dice que había tres niños y que uno murió?
SRA. BOYLE.- Esto es ridículo. No somos más que huéspedes de esta
TROTTER.- Sí. Murió el más pequeño: un chico de once años.
especie de hotel. Llegamos ayer mismo. No tenemos que ver nada con
GILES.- ¿Qué fue de los otros dos? este lugar.
TROTTER.- A la chica la adoptaron. No hemos podido dar con su TROTTER.- Pero tenían pensado venir aquí y reservaron habitación por
actual paradero. El chico mayor tendría ahora unos veintidós años. adelantado, ¿no es así?
Desertó del ejército y no se ha sabido más de él. Según el psicólogo
SRA. BOYLE.- Pues, sí. Todos salvo… (Vuelve los ojos hacia
militar, era un caso claro de esquizofrenia.
Paravicini.)
MOLLIE.- ¿Creen que fue él quien mató a la Sra. Lyon… quiero decir a
PARAVICINI.- (Da unos pasos.) Se me atascó el coche la nieve.
la Sra. Stanning? (Se aproxima a la butaca del centro.)
TROTTER.- Entiendo. Lo que trato de decirles es que tal vez alquien
TROTTER.- Sí.
que les vaya siguiendo supiera que vendrían aquí. Bien, sólo hay una
MOLLIE.- ¿Y que es un maníaco homicida (Se sienta.) y se presentará cosa que deseo saber y deseo saberla en seguida. ¿Quién de ustedes tiene
aquí y tratará de matar a alguien? Pero… ¿por qué? alguna relacion con el asunto de Longridge Farm?
TROTTER.- Eso es lo que debo averiguar de ustedes. Según el (Hay un silencio sepulcral.)
superintendente, tiene que haber alguna relación. (Se dirige a Giles.)
Uno de ustedes corre peligro… peligro de muerte. Necesito saber de
¿Dice usted, señor, que nunca ha tenido nada que ver con el caso de
quién se trata.
Longridge Farm?
(Sigue el silencio.)
GILES.- En efecto.
Muy bien, se lo preguntaré de uno en uno. (Se dirige a Paravicini.) Usted
TROTTER.- ¿Y lo mismo dice usted, señora?
será la primero, ya que, según parece, llegó aquí más o menos por
MOLLIE.- (Azarándose.) Yo… no… quiero decir que ninguna relación. casualidad, Sra. Pari…
TROTTER.- ¿Qué me dicen del servicio? PARAVICINI.- Para… Paravicini. Pero, mi querido inspector, no sé
(La Sra. Boyle da muestras de desaprobación.) nada, pero nada de todo lo que ha estado hablando. Soy extranjera en este
país. No sé nada de los asuntos locales que ocurrieron hace años.
MOLLIE.- No tenemos sirvientes. (Se levanta y da unos pasos.) Eso me
recuerda algo. ¿Le importaría, sargento Trotter, que me fuera a la cocina? TROTTER.- (Levantándose y aproximándose a la Sra. Boyle.) ¿Sra.…?
Si me necesita, allí me encontrará. SRA. BOYLE.- Boyle. No comprendo cómo… La verdad, me parece
TROTTER.- Me parece muy bien, Sra. Ralston. una impertinencia… ¿Se puede saber qué relación iba a tener yo con tan
lamentable asunto?
21
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
(El mayor Metcalf la mira atentamente.) CHRISTOPHER.- (Aproximándosele por detrás.) Pues espere usted,
Sra. Boyle. Ya verá cuando me acerque sigilosamente por detrás y sienta
TROTTER.- (Mirando a Casewell.) ¿Srta.…?
mis manos en su garganta.
CASEWELL.- (Hablando despacio.) Casewell. Leslie Casewell. Nunca
SRA. BOYLE.- Cállese… (Se levanta.)
había oído hablar de Longridge Farm y no sé nada del asunto.
MAYOR METCALF.- Basta ya, Christopher. Es una broma de mal
TROTTER.- (Acercándose al mayor Metcalf.) ¿Usted, señor?
gusto.
MAYOR METCALF.- Metcalf… mayor. Me enteré del caso por los
CHRISTOPHER.- Es sencillamente una broma, la broma de un loco.
periódicos de la época. A la sazón estaba destinado en Edimburgo. No
Por eso resulta tan deliciosamente macabrarada. (Se acerca a la salida,
tengo ninguna relación personal con el mismo.
vuelve la mirada atrás y se ríe.) ¡Si pudieran verse las caras! (Abandona
TROTTER.- (Dirigiéndose a Christopher.) ¿Y usted? la sala.)
CHRISTOPHER.- Christopher Wren. En aquel tiempo yo era un niño. SRA. BOYLE.- (Acercándose a la salida.) Este joven tiene unos
No recuerdo nada del caso. modales singularmente malos. Es un neurótico.
TROTTER.- (Acercándose a la mesita del sofá.) ¿Eso es todo lo que
tienen que decirme?
ESCENA XI
(Hay un silencio.)
(PARAVICINI, CASEWELL, MAYOR METCALF, SRA. BOYLE,
(Dando unos pasos hacia el centro.) Bien, si alguno de ustedes muere MOLLIE)
asesinado, será por su propia culpa. Vamos a ver, Sr. Ralston, ¿puedo
MOLLIE.- (Entra por la puerta del comedor y se queda en el umbral.)
echar un vistazo a casa?
¿Dónde está Giles?
(Trotter y Giles abandonan la sala. Paravicini se sienta delante del
CASEWELL.- Haciendo de guía a nuestro policía.
ventanal.)
SRA. BOYLE.- (Acercándose a la butaca grande.) Su amigo, el
CHRISTOPHER.- (Levantándose.) ¡Qué emocionante resulta todo esto!
arquitecto, se ha estado comportando de una forma muy anormal.
«Tres ratones ciegos». ¿Cómo hace la melodía? (Se pone a silbar o a
tararearla.) MAYOR METCALF.- Hoy día los jóvenes parecen siempre muy
nerviosos.
SRA. BOYLE.- ¡Basta ya, Sr. Wren!
SRA. BOYLE.- (Sentándose.) ¿Nervios? No tengo paciencia para con la
CHRISTOPHER.- ¿No le agrada? (Se aproxima a la Sra. Boyle.) Pues
gente que se queja de tener nervios. Lo que es yo, no los tengo.
es una sintonía… la sintonía del asesino. Imagínese cómo debe de
gustarle a él. (Casewell se levanta y da unos pasos.)
SRA. BOYLE.- Bobadas melodramáticas. No me creo ni una sola MAYOR METCALF.- ¿No? Pues quizá sea una suerte para usted, Sra.
palabra. Boyle.

22
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
SRA. BOYLE.- ¿Qué quiere decir? maquilla… con colorete y polvos. ¡Qué asco! Debe de ser muy vieja
encima. (Enciende el cigarrillo.)
MAYOR METCALF.- (Dando unos pasos hacia el centro.) Me parece
que era usted uno de los magistrados que enviaron a los niños a MOLLIE.- Sin embargo, se mueve como una jovencita.
Longridge Farm. MAYOR METCALF.- Hará falta más leña. Iré por ella. (Sale de la
SRA. BOYLE.- Caramba, mayor, pero no se me puede hacer estancia.)
responsable de lo ocurrido. Según los informes de los asistentes sociales, MOLLIE.- Ya es casi de noche y son las cuatro de la tarde. Encenderé
los de la granja eran buena gente y ansiaban hacerse cargo de los las luces. (Se acerca al interruptor y enciende los apliques que hay
pequeños. La solución parecía de lo más satisfactoria. Los pequeños encima de la chimenea.)
tendrían leche y huevos frescos y podrían jugar al aire libre, que es muy
saludable. ENTRA LUCES 5.
MAYOR METCALF.- Patadas, golpes, hambre y una pareja totalmente Así está mejor.
malvada. (Hay una pausa. La Sra. Boyle mira nerviosamente a Mollie primero y
SRA. BOYLE.- ¿Pero cómo podía saberlo yo? Parecía un matrimonio luego a Casewell. Ambas la están mirando.)
tan educado… SRA. BOYLE.- (Recogiendo sus utensilios de escribir.) ¿Dónde habré
MOLLIE.- Si, estaba en lo cierto. (Se acerca a la Sra. Boyle y la mira dejado la pluma? (Se levanta y cruza la sala y entra en la bibloteca.)
fijamente.) Era usted… (Desde la salita de estar llegan las notas de un piano. Alguien está
(El mayor Metcalf mira atentamente a Mollie.) tocando «Tres ratones ciegos» con un solo dedo.)
SRA. BOYLE.- Una trata de cumplir sus deberes públicos y lo único ENTRA PISTA 3.
que recibe son insultos. MOLLIE.- (Acercándose al ventanal para correr las cortinas.) ¡Qué
PARAVICINI.- (Se ríe de buena gana.) Les ruego que me perdonen, horrible es esta cancioncilla!
pero todo esto me parece muy gracioso. Me lo estoy pasando la mar de CASEWELL.- ¿No le gusta? ¿Le recuerda su infancia quizás… una
bien. infancia desgraciada?
(Sin dejar de reír, Paravicini se marcha a la salita de estar. Mollie se MOLLIE.- De niña fui muy feliz. (Da unos pasos hacia la mesa
acerca al sofa.) grande.)
SRA. BOYLE.- ¡Esa señora me cayó mal desde el principio! CASEWELL.- Tuvo usted suerte.
CASEWELL.- (Acercándose a la mesita.) ¿De dónde vino anoche? MOLLIE.- ¿Es que usted no fue feliz?
(Coge un cigarrillo de la tabaquera.)
CASEWELL.- (Acercándose al fuego.) No.
MOLLIE.- No lo sé.
MOLLIE.- Lo siento.
CASEWELL.- A mí me parece una chanchullera. Además se
23
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
CASEWELL.- Pero ya ha pasado mucho tiempo. Una se rehace con el está lleno de corrientes de aire.
tiempo. ¿O quizás no? Es difícil saberlo.
TROTTER.- Perdone, señora, pero tengo que hacerme una idea de cómo
MOLLIE.- Los psicólogos dicen que lo que te pasa cuando eres niña es la casa.
importa más que cualquier otra cosa. (Trotter cierra la puerta y se marcha escaleras arriba. Mollie da unos
CASEWELL.- ¡Paparruchas! ¡Una sarta de malditas paparruchas! No pasos por detrás de la butaca del centro.)
puedo ver a los psicólogos y psiquiatras. Dicen tonterías y nada más que GILES.- (Aproximándose a Mollie.) ¿A qué viene todo esto, Mollie?
tonterías. La vida es lo que una quiere que sea. Hay que seguir
adelante… sin mirar atrás. TROTTER.- (Vuelve a aparecer al pie de la escalera.) Bien, con esto
termina la inspección. Nada sospechoso Me parece que ahora mismo
MOLLIE.- No siempre se puede evitar mirar atrás. informaré al superintendente Hogben. (Se dirige hacia el teléfono.)
CASEWELL.- Bobadas. Es cuestión de fuerza de voluntad. MOLLIE.- (Dando unos pasos.) No podrá telefonear. La línea está
MOLLIE.- Tal vez. Pero a veces pasan cosas que te hacen recordar… cortada...
CASEWELL.- (Acercándose a Mollie.) Nada del pasado me afectará… TROTTER.- (Volviéndose bruscamente.) ¿Qué? (Descuelga el
salvo de la forma en que yo quiera que me afecte. aparato.) ¿Desde cuándo?
MOLLIE.- El mayor Metcalf intentó llamar poco después de llegar
usted. Pero supongo que después las líneas se vendrían abajo con el peso
ESCENA XII
de la nieve.
(CASEWELL, MOLLIE, GILES, TROTTER, SRA. BOYLE)
TROTTER.- No estoy tan seguro. Puede que alguien las haya cortado
(Giles y Trotter regresan a la sala.) adrede. (Cuelga el aparato y se vuelve hacia los presentes.)
ENTRA PISTA 3. GILES.- ¿Cortarlas adrede? ¿Quién podría haberlo hecho?
TROTTER.- Bien, todo está en orden arriba. TROTTER.- Sr. Ralston... ¿Qué sabe usted de estas personas que se
(Casewell entra en el comedor dejando la puerta abierta. Mollie se alojan en su casa de huéspedes?
levanta y empieza a poner orden, arregla los cojines y luego se acerca a GILES.- Yo... nosotros... en realidad no sabemos nada sobre ellas. De
las cortinas. Giles se aproxima a ella. Trotter cruza la sala y se acerca a todos modos, supongo que todos tendrán cartilla de racionamiento o
la puerta del comedor y la abre) algún otro documento por el estilo.
¿Qué hay aquí: la salita de estar? TROTTER.- Ya me ocuparé de esto, desde luego. Aunque no hay que
(Abre la puerta y entra. Mientras la puerta permanece abierta el sonido fiarse demasiado de esta clase de pruebas.
del piano se oye mucho más fuerte.) MOLLIE.- Pero aunque este... este maníaco esté tratando de llegar aquí
SRA. BOYLE.- (En off.) ¿Le importaría cerrar esa puerta? Este lugar y matarnos a todos... o a uno de nosotros, de momento estamos seguros.
Gracias a la nieve. Nadie podrá llegar aquí hasta que se derrita.
24
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
TROTTER.- A menos que ya esté aquí. saca un billete de autobús de Londres. Lo mira fijamente, luego dirige la
mirada hacia el sitio por donde ha salido Mollie, vuelve a mirar el
GILES.- ¿Que ya esté aquí?
billete.)
TROTTER.- ¿Por qué no, Sr. Ralston? Todas estas personas llegaron
TROTTER.- ¿Hay una extensión?
aquí ayer por la tarde. Unas horas después del asesinato de la Sra.
Stanning. Hubo tiempo de sobra para llegar aquí. GILES.- (Sigue mirando ceñudamente el billete y no contesta.) Perdone.
¿Ha dicho usted algo?
GILES.- Pero, a excepción de la Sra. Paravicini, todas habían reservado
habitación por adelantado. TROTTER.- Sí, Sr. Ralston. He preguntado si hay una extensión. (Da
unos pasos hacia el centro.)
TROTTER.- Bien, ¿y por qué no iban a hacerlo? Estos crímenes estaban
planeados. GILES.- Sí, arriba en nuestro dormitorio.
GILES.- ¿Crímenes? Solamente ha habido un crimen: el de Culver TROTTER.- ¿Me hará el favor de subir y comprobar si funciona?
Street. ¿Por qué está usted seguro de que aquí habrá otro? (Giles se marcha escalera arriba. Lleva en la mano el guante y el billete
TROTTER.- De que ocurrirá aquí... no. Espero poder impedirlo. De lo de autobús y parece como aturdido.)
que estoy seguro es de que lo intentará.
MOLLIE.- ¿Tiene usted una descripción del hombre que fue visto en ESCENA XIII
Londres?
(TROTTER, SRA. BOYLE)
TROTTER.- Estatura mediana, complexión indeterminada, abrigo más
bien oscuro, sombrero de fieltro, bufanda tapándole la cara. Hablaba en (Trotter continúa siguiendo el cable hasta la ventana. Descorre la
susurros. (Se acerca a la butaca del centro y hace una pausa.) En este cortina y mira a través de los cristales, tratando de seguir el cable. Sale
mismo instante en el vestíbulo hay colgados tres abrigos oscuros. Uno de de la estancia y a los pocos instantes regresa con una linterna. Se
ellos es suyo, Sr. Ralston... Hay tres sombreros de fieltro de color más aproxima a la ventana, sale al exterior y se pierde de vista. Es
bien claro... prácticamente de noche. La Sra. Boyle sale de la biblioteca, se
estremece y cae en que las cortinas están descorridas.)
(Giles empieza a andar hacia la salida de la derecha, pero se detiene
cuando oye a Mollie.) SRA. BOYLE.- (Acercándose a la ventana.) ¿Quién ha dejado estas
cortinas descorridas?
MOLLIE.- Todavía no lo puedo creer.
(Corre las cortinas, luego se aproxima a la chimenea y echa otro leño al
TROTTER.- Lo que me preocupa es lo de la línea del teléfono. Si la han fuego. Se dirige a la radio y la enciende. Después va hasta el sofá, coge
cortado adrede... (Se acerca al teléfono, se inclina y examina el cable.) una revista y la hojea. Por la radio dan un programa musical. La Sra.
MOLLIE.- Tengo que ir a preparar las verduras. Boyle frunce el ceño, vuelve a acercarse a la radio y cambia el
programa.)
(Mollie sale por la derecha. Giles recoge el guante de Mollie de la
butaca del centro y lo sostiene con aire distraído, alisándolo. Del guante ENTRA PISTA 8: - “(música)… para comprender lo que podría
25
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
dominar la mecánica del miedo, hay que estudiar el efecto preciso que
produce en la mente humana. Imagínese, por ejemplo, que está usted solo
en una habitación. La tarde ya está avanzada. Detrás de usted una puerta
se abre silenciosamente... (música)”
(La puerta de la derecha se abre. Alguien silba la tonada de «Tres
ratones ciegos». La Sra. Boyle se sobresalta y gira sobre sus talones.)
SRA. BOYLE.- (Con alivio.) ¡Ah, es usted! No consigo encontrar
ningún programa que valga la pena. (Se acerca a la radio y vuelve a
poner el programa musical.)
(Aparece una mano por la puerta abierta gira y el interruptor. La luz se
apaga de repente.)
FUERA LUCES.
¡Oiga! ¿Qué hace usted? ¿Por qué ha apagado la luz?
SUBE VOLUMEN
(La radio suena a todo volumen y entre la música se oye jadear y
forcejear. El cuerpo de la Sra. Boyle se desploma.)
MOLLIE.- (Entrando en la sala y se queda perpleja.) ¿Por qué está todo
oscuro? ¡Qué ruido! (Enciende la luz y se acerca para apagar la radio.)
ENTRA LUCES 1 Y 2.
ACTO TERCERO
(Entonces Mollie ve a la Sra. Boyle, que yace estrangulada delante del
sofá, y deja escapar un grito mientras cae rápidamente el…) ESCENA I

TELÓN RÁPIDO (TODOS)


ENTRA PISTA 9 HASTA EL FINAL.
(El mismo lugar. Diez minutos después. Al levantarse el telón, el
cadáver de la Sra. Boyle ha sido sacado de la sala y en ella se
encuentran todos reunidos. Trotter, sentado ante el sofá, lleva la voz
cantante. Mollie está de pie junto a la mesa. Todos los demás están
sentados: el mayor Metcalf en la butaca grande, Christopher en la silla
del escritorio, Giles en la escalera, Casewell en el extremo derecho del

26
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
sofá y Paravicini en el izquierdo.) que lleguemos al fondo de este asunto… y rápidamente… puede que
muera alguien más.
ENTRA LUCES 1 y 5.
GILES.- ¿Alguien más? Tonterías. ¿Por qué?
SE ABRE TELÓN
TROTTER.- (Gravemente.) Porque los ratones ciegos eran tres.
TROTTER.- Vamos a ver, Sra. Ralston, trate de hacer memoria…
piense… GILES.- ¿Una muerte por cada ratón? ¿Pero por qué tendría que
producirse aquí la otra muerte?
MOLLIE.- (Al borde de las lágrimas.) No puedo pensar. El cerebro no
me funciona. TROTTER.- Porque en la libreta que encontramos había solamente dos
direcciones. Ahora bien, en el veinticuatro de Culver Street había sólo
TROTTER.- La Sra. Boyle acababa de ser asesinada cuando usted la
una posible víctima. Ahora está muerta. Pero aquí en Monkswell Manor
encontró. Usted venía de la cocina. ¿Está segura de no haber visto ni oído
hay más posibilidades. (Mira significativamente a los reunidos.)
a nadie al cruzar el vestíbulo?
CASEWELL.- Bobadas. ¿No cree que sería una coincidencia muy poco
MOLLIE.- No… no, me parece que no. Sólo se oía la radio, que estaba
probable que hubieran venido dos personas aquí por casualidad y que
muy fuerte. Con tanto ruido no podía haber oído nada más, ¿no cree?
ambas tuvieran que ver con el asunto de Longridge Farm?
TROTTER.- Algo podía haber oído. Si el asesino hubiese salido por ahí
TROTTER.- Dadas ciertas circunstancias, la cosa no tendría tanto de
(Señala hacia la derecha.) podía haberla oído salir de la cocina. Tal vez
coincidencia. Piénselo bien, Srta. Casewell. (Se levanta.) Ahora quisiera
se habría escabullido por la escalera de atrás o por el comedor…
saber exactamente dónde estaba cada uno de ustedes cuando la Sra.
MOLLIE.- Me parece… no estoy segura… que oí una puerta que se Boyle fue asesinada. Ya tengo la declaración de la Sra. Ralston. Estaba
abría y luego se cerraba… justo cuando yo salía de la cocina. usted en la cocina preparando las verduras. Salió de la cocina, cruzó el
TROTTER.- ¿Qué puerta? pasillo, entró en el vestíbulo por la puerta giratoria y finalmente entró
aquí. (Señala la entrada de la derecha.) La radio estaba a todo volumen,
MOLLIE.- No lo sé. pero la luz estaba apagada y la sala a oscuras. Usted encendió la luz, vio
TROTTER.- Piense, Sra. Ralston… trate de pensar. ¿En el piso de a la Sra. Boyle y gritó.
arriba? ¿Abajo? ¿Cerca? ¿A la derecha? ¿A la izquierda? MOLLIE.- Sí. Grité y grité. Y finalmente vino gente.
MOLLIE.- (Llorosa.) No lo sé, se lo aseguro. Ni siquiera estoy segura TROTTER.- (Dando unos pasos hacia Mollie.) Sí. Como usted dice,
de haber oído algo. (Se acerca a una butaca y se sienta.) vino gente… mucha gente procedente de distintas direcciones… y todos
GILES.- (Levantándose y acercándose a la mesa; enojado.) ¿Por qué no llegaron más o menos a la vez. (Hace una pausa, da unos pasos y se
deja de acosarla? ¿No ve que no puede más? vuelve de espaldas al público.) Ahora bien, cuando miré por aquella
ventana (La señala.) para seguir el cable del teléfono, usted, Sr. Ralston,
TROTTER.- (Secamente.) Estamos investigando un asesinato, Sr. subió a la habitación que ocupa con la Sra. Ralston para ver si
Ralston. La Sra. Boyle no le dio importancia. Me ocultó información. funcionaba la extensión. (Da unos pasos hacia el centro.) ¿Dónde estaba
Todos me ocultaron algo. Pues bien: la Sra. Boyle ha muerto. A menos usted cuando la Sra. Ralston gritó?
27
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
GILES.- Todavía estaba en nuestro dormitorio. El teléfono de arriba cuarto.
tampoco funcionaba. Me asomé por la ventana para ver si los cables
TROTTER.- Entiendo. (Da unos pasos hacia la mesita de detrás del
estaban cortados, pero no pude ver nada. Acababa de cerrar la ventana sofa.) ¿Sra. Paravicini?
cuando oí gritar a Mollie y bajé corriendo.
PARAVICINI.- Ya se lo he dicho. (Se aproxima al sofá.) Estaba
TROTTER.- (Apoyándose en la mesa.) Para tratarse de cosas tan tocando el piano en la salita de estar… ahí dentro. (Señala.)
sencillas, tardó usted mucho tiempo, ¿no le parece, Sr. Ralston?
TROTTER.- ¿Alguien le oyó tocar el piano?
GILES.- Pues no me lo parece. (Se dirige a las escaleras.)
PARAVICINI.- (Sonriendo.) Espero que no. Estaba tocando muy, muy
TROTTER.- Muy bien. Ahora usted, Sr. Wren. Quisiera saber dónde bajito… con un solo dedo… así.
estaba usted.
MOLLIE.- Estaba usted tocando «Tres ratones ciegos».
CHRISTOPHER.- (Levantándose y acercándose a Trotter.) Había ido a
la cocina para ver si podía ayudar en algo a la Sra. Ralston. Adoro guisar. TROTTER.- (Secamente.) ¿De veras?
Después subí a mi habitación. PARAVICINI.- Sí. Es una cancioncilla muy pegadiza. Es… ¿cómo
TROTTER.- ¿Se fue usted a su habitación porque deseaba estar solo? decirlo?... ¿una cancioncilia obsesionante? ¿No están todos de acuerdo?
CHRISTOPHER.- Y porque quería cepillarme el pelo y… ejem… MOLLIE.- A mí me parece horrible.
arreglarme… PARAVICINI.- Y sin embargo… hay quien la lleva metida en la
TROTTER.- (Mirando fijamente el pelo desordenado de Christopher.) cabeza. Alguien la estaba silbando también.
¿Quería cepillarse el pelo? TROTTER.- ¿Silbándola? ¿Dónde?
CHRISTOPHER.- ¡En todo caso, ya le he dicho dónde estaba! PARAVICINI.- No estoy seguro. Puede que en el vestíbulo… tal vez en
(Giles se acerca a la puerta.) la escalera… quizás incluso en alguno de los dormitories.
TROTTER.- ¿Y oyó gritar a la Sra. Ralson? TROTTER.- ¿Quién estaba silbando «Tres ratones ciegos»?
CHRISTOPHER.- Sí. (Nadie contesta.)
TROTTER.- ¿Y bajó entonces? ¿Se lo está inventando usted, Sra. Paravicini?
CHRISTOPHER.- Sí. PARAVICINI.- No, no, sargento. Yo no haría una cosa semejante.
TROTTER.- Es curioso que usted y el Sr. Ralston no se encontrasen en TROTTER.- Bien, siga. Estaba usted tocando el piano.
la escalera. PARAVICINI.- (Extendiendo un dedo.) Con un solo dedo… así. Y
(Christopher y Giles se miran.) entonces oi la radio. Estaba muy fuerte y alguien gritaba por ella. Me
ofendió el oído. Y después de eso, súbitamente, oí gritar a la Sra.
CHRISTOPHER.- Bajé por la escalera de atrás. Queda más cerca de mi Ralston. (Se sienta en el sofá.)

28
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
TROTTER.- (Dando unos pasos y moviendo los dedos.) El Sr. Ralston echar un vistazo. Miré en ese hueco que hay debajo de la escalera y que
arriba. El Sr. Wren arriba también. El Sra. Paravicini en la salita de estar. sirve de armario, cerca de la cocina. Vi un montón de trastos viejos. Me
¿Y usted, Srta. Casewell? fijé en que dentro había otra puerta y la abrí. Vi unos peldaños que
bajaban, me entró curiosidad y bajé a ver. Tienen ustedes un buen sótano.
CASEWELL.- Yo estaba escribiendo cartas en la biblioteca.
MOLLIE.- Me alegra que le guste.
TROTTER.- ¿Oyó lo que estaba sucediendo aquí?
MAYOR METCALF.- No hay de qué. Diría que se trata de la cripta de
CASEWELL.- No, no oí nada hasta que la Sra. Ralston gritó.
un antiguo monasterio.
PARAVICINI.- Y entonces ¿qué hizo?
TROTTER.- No estamos haciendo investigaciones históricas, mayor
CASEWELL.- Vine aquí. Metcalf. Estamos investigando un asesinato. La Sra. Ralston nos ha
TROTTER.- ¿Dice usted que estaba escribiendo cartas cuando oyó dicho que oyó cómo se cerraba una puerta. (Da unos pasos.) Esa puerta
gritar a la Sra. Ralston? de la que usted habla hace un ruidito al cerrarse. Podría ser, ¿sabe usted?,
que después de matar a la Sra. Boyle, el asesino oyera a la Sra. Ralston
CASEWELL.- En efecto. (Da unos pasos más.) salir de la cocina y se metiera en el armario
TROTTER.- Pues en el escritorio de la biblioteca, al parecer, no hay cerrando la puerta tras de si.
ninguna carta a medio escribir. MAYOR METCALF.- Podrían ser tantas cosas…
CASEWELL.- (Levantándose.) La traje conmigo. (Abre el bolso, saca (Mollie se levanta, se acerca a la butaca pequeña y se sienta. Hay una
una carta, se acerca a Trotter y se la entrega.) pausa.)
TROTTER.- (Devolviéndosela tras echarle una ojeada.) Queridísimo GILES.- (Dando unos pasos hacia Trotter.) Oiga, ¿no cree que estamos
Jessie… ¡Hum! ¿Algún amigo o pariente suyo? perdiendo el tiempo? Hay una persona que…
CASEWELL.- ¡A usted no le importa! (Se aleja de Trotter.) TROTTER.- Por favor, Sr. Ralston. Esta investigación la llevo yo.
TROTTER.- Puede que no. (Da unos pasos y se coloca detrás de la GILES.- Sí, muy bien, pero… (Abandona la sala.)
mesa grande.) ¿Sabe que si estuviera escribiendo una carta y oyera gritar
a alguien, no creo que tuviera tiempo de coger la carta a medio escribir, TROTTER.- (Llamándolo con voz autoritaria.) ¡Sr. Ralston!
doblarla y meterla en el bolso antes de ir a ver qué sucedía? (Giles vuelve a entrar de mala gana y se queda junto a la puerta.)
CASEWELL.- ¿Ah, no? ¡Qué interesante! (Sube unos peldaños y se Gracias. (Colocándose detrás de la mesa grande.) Tenemos que
sienta en la banqueta.) establecer la oportunidad además del móvil, ¿saben? Y ahora
TROTTER.- (Aproximándose al mayor Metcalf.) Vamos a ver, ¿y usted permítanme que les diga esto: todos ustedes tuvieron oportunidad de
qué me dice, mayor Metcalf? Dice que había bajado al sótano. ¿Para hacerlo.
qué? (Se oyen varios murmullos de protesta.)
MAYOR METCALF.- (Plácidamente.) Para echar un vistazo. Sólo para (Levantando una mano.) Hay dos escaleras: cualquiera pudo subir por
29
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
una y bajar por la otra. Cualquiera pudo bajar al sótano por la puerta que GILES.- Me temo que estás loca, Mollie. (Acercándose a Trotter.) ¡Y
hay cerca de la cocina y subir por el tramo de escalones que pasa por la usted también! Hay sólo una persona que responde a la descripción y,
puerta y va a parar al pie de la escalera de allí. (Señala hacia la derecha.) aunque fuera solamente como medida de seguridad, debería detenerla.
El detalle principal es que cada uno de ustedes estaba a solas en el MOLLIE.- Espera, Giles, espera. Sargento Trotter… ¿puedo… puedo
momento de cometerse el asesinato. hablar con usted un minuto?
GILES.- ¡Habla usted como si fuéramos todos sospechosos! ¡Es TROTTER.- No faltaría más, Sra. Ralston. ¿Quieren los demás pasar al
absurdo! comedor, por favor?
TROTTER.- En un caso de asesinato todo el mundo es sospechoso. (Los demás se levantan y se dirigen a la puerta de la izquierda: primero
GILES.- Pero si sabe usted de sobras quién mató a esa mujer de Culver Casewell, luego la Sra. Paravicini, protestando, seguido por
Street… Usted dice que fue el mayor de lost res niños de Longridge Christopher y el mayor Metcalf, que se detiene para encender la pipa.)
Farm: un joven desequilibrado que tendrá ahora veintitrés años. ¡Maldita GILES.- Yo me quedo.
sea! Aquí hay una sola persona que responde a esta descripción. (Señala
a Christopher y da unos pasos hacia él.) MOLLIE.- No, Giles, tú también, por favor.
CHRISTOPHER.- ¡No es verdad, no es verdad! Están todos contra mí. GILES.- (Furioso.) ¡Yo me quedo! No sé qué diablos te pasa, Mollie.
Todo el mundo está siempre contra mí. Me van a cargar el asesinato MOLLIE.- ¡Por favor!
encima. Es una persecución (Da unos pasos hacia el mayor Metcalf.).
(Giles sale por donde han salido los demás deja la puerta abierta.
(Giles lo sigue pero se detiene en el extremo izquierdo de la mesa Mollie la cierra. Trotter se acerca a la salida de la derecha.)
grande.)
MAYOR METCALF.- (Levantándose; amablemente.) ¡Calma,
muchacho, calma! (Da unas palmaditas en la espalda de Christopher, ESCENA II
luego saca la pipa.) (GILES, MOLLIE, TROTTER)
MOLLIE.- (Levantándose y acercándose a Christopher.) No te apures, ENTRA PISTA 10 HASTA EL FINAL.
Chris. Nadie está en contra tuya.
TROTTER.- Y bien, Sra. Ralston (Da unos pasos hacia la butaca
TROTTER.- (Mirando a Giles, imperturbable.) No le echaremos la grande.), ¿qué es lo que quiere decirme?
culpa si es inocente.
MOLLIE.- (Acercándose a Trotter.) Sargento Trotter, usted piensa que
MOLLIE.- (Dirigiéndose a Trotter.) Dígale que no va a detenerlo. este (Da unos pasos en torno al sofá.)… que este asesino loco debe de
TROTTER.- (Acercándose a Mollie; imperturbable.) No voy a detener ser el mayor de los niños de Longridge Farm… pero no lo sabe con
a nadie. Para hacerlo necesito pruebas. No tengo pruebas… todavía. certeza, ¿no es así?
(Christopher se acerca a la chimenea.) TROTTER.- Siéntese, Sra. Ralston. (Dando unos pasos alrededor del
sofá.) Me guío por las probabilidades. Todo señala hacia lo mismo:
30
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
inestabilidad mental, infantilismo, deserción del ejército y el informe del había llamado, el mayor Metcalf se puso muy nervioso. Le vi la cara.
psiquiatra.
TROTTER.- (Reflexionando.) ¿El mayor Metcalf? (Se aproxima a la
MOLLIE.- Sí, ya sé, y, por tanto, todo parece señalar a Christopher. butaca grande y se sienta.)
Tiene que haber otras posibilidades. MOLLIE.- Mediana edad, soldado… Parece muy simpático y
TROTTER.- (Volviéndose hacia ella.) ¿Por ejemplo? perfectamente normal… pero podría ser que no se le notase, ¿verdad?
MOLLIE.- (Titubeando.) Pues… ¿es que los pequeños no tenían ningún TROTTER.- A menudo no se nota en absoluto.
pariente? MOLLIE.- (Levantándose y acercándose a Trotter.) Así que
TROTTER.- La madre era una borracha. Murió poco después de que le Christopher no es el único sospechoso. El mayor Metcalf también lo es.
quitasen los pequeños. TROTTER.- ¿Alguna sugerencia más?
MOLLIE.- ¿Y qué hay del padre? MOLLIE.- Pues, a la Sra. Paravicini se le cayó el atizador cuando dije
TROTTER.- Era un sargento del ejército y estaba destinado en el que la policía había llamado.
extranjero. Probablemente ya lo habrán licenciado, si es que vive todavía. TROTTER.- ¿Sra. Paravicini? (Parece reflexionar.)
MOLLIE.- ¿No sabe dónde está ahora? MOLLIE.- Ya sé que parece muy vieja y es extranjera y lo que usted
TROTTER.- No tenemos información. Localizarlo nos llevará tiempo; quiera, pero quizás no sea tan vieja como parece. Se mueve como si fuera
pero puedo asegurarle, Sra. Ralston, que la policía tiene en cuenta todas mucho más joven y no cabe ninguna duda de que lleva el rostro
las posibilidades. maquillado. La Srta. Casewell también se dio cuenta. Tal vez vaya… ya
sé que parece muy melodramático… pero tal vez vaya disfrazada.
MOLLIE.- Pero no sabe usted dónde está en este mismo instante y si el
hijo es un desequilibrado mental, puede que el padre también lo fuera. TROTTER.- Está usted muy ansiosa porque no sea el joven Sr. Wren,
¿no es verdad?
TROTTER.- No deja de ser una posibilidad.
MOLLIE.- (Acercándose al fuego.) ¡Parece tan… tan desamparado!
MOLLIE.- Si regresó a casa después de haber sido prisionero, por
ejemplo… si regresó a casa y se encontró con que su mujer había muerto TROTTER.- Permítame que le diga una cosa, Sra. Ralston. He tenido
y sus hijos habían pasado por un trance terrible, que había costado la vida presente todas, absolutamente todas las posibilidades desde el principio.
a uno de ellos, pudo perder la razón y buscar… ¡venganza! El muchacho que se llamaba Georgie, el padre… y alguien más. Había
una hermana también. No lo olvide.
TROTTER.- Eso no es más que una conjetura.
MOLLIE.- Oh… ¿la hermana?
MOLLIE.- ¿Pero es posible?
TROTTER.- (Levantándose y acercándose a Mollie.) A Maureen Lyon
TROTTER.- Oh, sí, Sra. Ralston: es muy posible.
pudo matarla una mujer. Una mujer. (Dando unos pasos.) Llevaba la cara
MOLLIE.- De modo que el asesino puede ser un hombre de mediana tapada con la bufanda, el sombrero echado sobre los ojos y hablaba en
edad, o incluso un anciano. (Hace una pausa.) Cuando dije que la policía susurros. La voz es lo que delata al sexo. (Se acerca a la mesita de
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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
detrás del sofá.) Sí, pudo haber sido una mujer. MOLLIE.- (Volviéndose rápidamente.) No hay derecho que…
MOLLIE.- ¿La Srta. Casewell? TROTTER.- Se sorprendería usted, Sra. Ralston, si supiera con cuántos
casos como el suyo nos encontramos. Especialmente desde el final de la
TROTTER.- (Dirigiéndose a la escalera.) Parece demasiado mayor
guerra. Se presenta un tipo y dice que ha servido en las fuerzas aéreas o
para eso. (Sube los peldaños, abre la puerta de la biblioteca, se asoma.
que acaba de terminar la instrucción militar. Sus padres murieron durante
Luego cierra la puerta.) Sí, Sra. Ralston, como usted dice, hay muchas
la guerra y no tiene parientes. La familia no cuenta hoy en día. Eran los
posibilidades. (Baja la escalera.) Está usted misma, por ejemplo.
padres y los parientes los que hacían las indagaciones antes de dar su
MOLLIE.- ¿Yo? consentimiento para la boda. Todo esto ya se ha acabado. Las chicas se
TROTTER.- Tiene más o menos la edad precisa. casan con el hombre al que quieren y sanseacabó. A veces tardan uno o
dos años en averiguar que él es un empleado de banca al que busca la
(Mollie está a punto de protestar, pero la contiene.) policía, o un desertor del ejército o cualquier otra cosa igualmente
No, no. Cualquier cosa que me diga sobre usted misma no puedo indeseable. ¿Cuánto hacía que conocía a Giles Ralston cuando se casó
comprobarla en estos momentos, recuérdelo. Y también está su marido. con él?
MOLLIE.- ¿Giles? ¡Qué ridiculez! MOLLIE.- Tres semanas justas. Pero…
TROTTER.- (Caminando lentamente hacia Mollie.) Él y Christopher TROTTER.- ¿Y no sabe nada sobre él?
Wren vienen a tener la misma edad. Mire, su marido parece mayor de lo MOLLIE.- Eso no es verdad. Lo sé todo sobre él. Sé perfectamente qué
que es, y Christopher Wren parece más joven. Es muy difícil adivinar su clase de persona es. ¡Es Giles! (Se vuelve hacia el fuego.) Y es
verdadera edad. ¿Qué sabe usted de su marido, Sra. Ralston? absolutamente absurdo insinuar que es algún horrible maníaco homicida.
MOLLIE.- ¿Qué sé de Giles? Oh, no diga sandeces. ¡Pero si ni siquiera estaba en Londres ayer cuando se cometió el
asesinato!
TROTTER.- ¿Cuánto tiempo llevan casados?
TROTTER.- ¿Dónde estaba? ¿Aquí?
MOLLIE.- Un año justo.
MOLLIE.- Fue a una subasta en busca de tela metálica para el gallinero.
TROTTER.- ¿Le presentó a su familia?
TROTTER.- ¿La trajo a casa? (Se acerca al escritorio.)
MOLLIE.- No la tiene. Todos sus familiares han muerto ya.
MOLLIE.- No, no tenían de la clase que él quería.
TROTTER.- (Significativamente.) ¿Todos han muerto?
TROTTER.- Esto está sólo a treinta millas de Londres, ¿no es verdad?
MOLLIE.- Sí, pero… Oh, lo dice como si fuese un delito. Su padre era Sólo una hora en tren… un poco más en coche.
abogado y su madre murió cuando él era muy pequeño.
MOLLIE.- (Dando una patada de indignación en el suelo.) ¡Le digo que
TROTTER.- Lo que me está diciendo no es más que lo que él le contó. Giles no estuvo en Londres!
MOLLIE.- Sí, pero… (Le vuelve la espalda.) TROTTER.- Aguarde un instante, Sra. Ralston. (Sale al vestíbulo y
TROTTER.- No lo sabe usted de propia fuente. regresa con un abrigo oscuro. Se aproxima a Mollie.) ¿Es este abrigo el
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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
de su marido? MOLLIE.- No te preocupes por él. (Da un paso hacia Christopher.)
Escucha, Christopher, no puedes seguir así… huyendo toda tu vida.
MOLLIE.- (Mollie mira el abrigo. Con suspicacia.) Sí.
CHRISTOPHER.- ¿Por qué dices eso?
TROTTER.- (Saca del bolsillo un periódico de la tarde doblado.) El
Evening News de ayer. Lo vendían en la calle alrededor de las tres y MOLLIE.- Pues porque es verdad, ¿no?
media de ayer tarde. CHRISTOPHER.- (Con desánimo.) Sí, es muy cierto. (Se sienta en el
MOLLIE.- ¡No lo creo! sofá.)
TROTTER.- ¿No? (Se dirige a la salida con el abrigo.) ¿No lo cree? MOLLIE.- (Sentándose en el otro extremo del sofa y hablando
afectuosamente.) Alguna vez tendrás que hacerte hombre, Chris.
(Trotter sale por la salida de la izquierda llevándose el abrigo. Mollie se
sienta en un sillón y se queda mirando fijamente el periódico. Se abre CHRISTOPHER.- Ojalá fuese aún un niño.
lentamente la puerta de la derecha. Christopher se asoma por la MOLLIE.- Christopher Wren no es tu verdadero nombre, ¿verdad?
abertura, ve que Mollie está sola y entra.)
CHRISTOPHER.- En efecto.
MOLLIE.- Y tampoco es cierto que estás estudiando para arquitecto…
ESCENA III
CHRISTOPHER.- Tampoco.
(MOLLIE, CHRISTOPHER)
MOLLIE.- ¿Por qué…?
CHRISTOPHER.- ¡Mollie!
CHRISTOPHER.- ¿Por qué me hago llamar Christopher Wren? Sólo
(Mollie se levanta sobresaltada y esconde el periódico debajo de uno de porque me hizo gracia. Y además en la escuela se reían de mí y me
los cojines de la butaca grande.) llamaban el pequeño Christopher Robin. Robin… Wren… asociación de
MOLLIE.- ¡Me has asustado! (Da unos pasos alejándose de la butaca.) ideas. La escuela fue un infierno.
CHRISTOPHER.- ¿Dónde está el sargento? MOLLIE.- ¿Cómo te llamas en realidad?
MOLLIE.- Oh, ha salido por allí. CHRISTOPHER.- No hace falta hablar de eso. Deserté cuando hacia el
servicio militar. Lo pasaba tan mal que no pude aguantar más.
CHRISTOPHER.- Ojalá pudiera marcharme de aquí. De alguna
manera… da igual. ¿No hay ninguna parte donde pueda esconderme aquí (De repente Mollie es presa de inquietud. Christopher lo advierte.
en la casa? Mollie se levanta y da unos pasos hacia laderecha. Christopher se
levanta y da unos pasos hacia la izquierda.)
MOLLIE.- ¿Por qué?
Sí, soy como el asesino desconocido.
CHRISTOPHER.- Pero, querida, ¿no ves que se han puesto todos en
contra mía? Dirán que he cometido estos asesinatos… Especialmente tu (Mollie se acerca a la mesa grande y se vuelve de espaldas a él.)
marido. (Se acerca al sofá.) Ya te dije que la descripción correspondía con mis señas. Verás: mi

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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
madre… mi madre… (Da unos pasos.) bastante bien.
MOLLIE.- Sí, tu madre, ¿qué? MOLLIE.- Sería una tremenda estupidez. Sería casi como admitir que
eres culpable.
CHRISTOPHER.- Todo iría bien si ella no hubiese muerto. Se habría
cuidado de mí… CHRISTOPHER.- El sargento Trotter cree que lo soy.
MOLLIE.- No puedes pasarte toda la vida con alguien que te cuide MOLLIE.- No, no es verdad. Al menos… yo no sé qué cree él. (Se
como a un niño. Tienes que aprender a soportar las cosas que te ocurren. acerca a la butaca, saca el periódico vespertino de debajo del cojín y lo
mira fijamente. De pronto, con pasión.) ¡Lo odio, lo odio, lo odio!
CHRISTOPHER.- No se puede.
CHRISTOPHER.- (Sobresaltado.) ¿A quién?
MOLLIE.- Sí se puede.
MOLLIE.- Al sargento Trotter. Te mete ideas raras en la cabeza. Ideas
CHRISTOPHER.- ¿Quieres decir que tú has podido? (Se acerca a
que no son ciertas, que no pueden serlo. ¡No lo creo… no quiero creerlo!
Mollie.)
CHRISTOPHER.- ¿Qué es lo que no quieres creer? (Se acerca
MOLLIE.- (Mirándolo cara a cara.) Sí.
lentamente a Mollie, apoya las manos sobre sus hombros y la obliga a
CHRISTOPHER.- ¿Qué te pasó? ¿Algo muy malo? volverse de cara a él.) ¡Vamos! ¡Dilo ya!
MOLLIE.- Algo que nunca he olvidado. MOLLIE.- (Mostrándole el periódico.) ¿Ves eso?
CHRISTOPHER.- ¿Tenía que ver con Giles? CHRISTOPHER.- Sí. ¿Qué es?
MOLLIE.- No, fue mucho antes de conocer a Giles. MOLLIE.- El periódico vespertino de ayer… un periódico de Londres.
CHRISTOPHER.- Debías de ser muy joven. Casi una niña. Y estaba en el bolsillo de Giles. Pero Giles no fue a Londres ayer.

MOLLIE.- Fue horrible… horrible… Trato de borrarlo de mi mente, de CHRISTOPHER.- Bueno, si estuvo todo el día aquí…
no pensar más en ello. MOLLIE.- Es que no estuvo. Se marchó en coche en busca de tela
CHRISTOPHER.- Así que… tú también huyes. ¿Huyes de las cosas… metálica para el gallinero, pero no pudo encontrarla.
en vez de plantarles cara? CHRISTOPHER.- Bueno, eso no importa. (Dando unos pasos.)
MOLLIE.- Sí… en cierto modo, también huyo. Probablemente subiría hasta Londres.

(Hay un silencio.) MOLLIE.- Entonces ¿por qué no me lo dijo? ¿Por qué dijo que había
estado todo el día recorriendo la región en coche?
CHRISTOPHER.- En todo caso, crees que debería afrontar las cosas,
¿no es así? CHRISTOPHER.- Tal vez la noticia del asesinato…

MOLLIE.- Pues, francamente, ¿qué otra cosa puedes hacer? MOLLIE.- Él no sabía nada del asesinato. ¿O sí sabía? ¿Lo sabía? (Se
acerca al fuego.)
CHRISTOPHER.- Podría birlarle los esquíes al sargento. Sé esquiar

34
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
CHRISTOPHER.- ¡Santo Cielo, Mollie! No irás a pensar que… El GILES.- (Furioso.) ¡Deje en paz a mi mujer, Wren! No será ella la
sargento no pensará que… próxima víctima.
(Durante el siguiente parlamento Mollie cruza lentamente el escenario CHRISTOPHER.- ¿De modo que eso es lo que piensa de mí?
lentamente hacia la izquierda del sofá. Christopher, sin decir nada, deja GILES.- Ya lo ha oído, ¿no es así? Hay un asesino suelto en esta casa…
caer el periódico sobre el sofá.) y me parece que es usted.
MOLLIE.- No sé qué piensa el sargento. Y es capaz de hacerte pensar CHRISTOPHER.- ¡Qué ciego está usted! ¿O sólo lo finge?
cosas sobre la gente. Empiezas a hacerte preguntas y a dudar. Te
imaginas que alguien al que amas y conoces bien puede ser… un GILES.- Lo que me preocupa es la seguridad de mi mujer.
desconocido. (Susurrando.) Quizás no se pueda confiar en nadie… CHRISTOPHER.- A mí también. No voy a dejarle solo aquí con ella.
quizás todo el mundo sea un desconocido. (Se cubre el rostro con las (Se acerca a Mollie.)
manos.)
GILES.- (Acercándose también a Mollie.) ¿Qué diablos…?
(Christopher se acerca al extremo izquierdo del sofá, se arrodilla
encima y coge las manos de Mollie apartándoselas del rostro. Giles sale MOLLIE.- Por favor vete, Chris.
del comedor, pero se detiene al verlos. Mollie retrocede y Christopher se CHRISTOPHER.- No me voy.
sienta en el sofá.)
MOLLIE.- Por favor vete, Christopher. Por favor, hablo en serio…
CHRISTOPHER.- (Dando unos pasos.) No estaré lejos.
ESCENA IV
(Christopher abandona la sala a regañadientes. Mollie se acerca a la
(MOLLIE, CHRISTOPHER, GINES) silla del escritorio y Giles la sigue.)
GILES.- (Desde la puerta.) Me parece que he interrumpido algo. GILES.- ¿Se puede saber qué pasa? Debes de haberte vuelto loca,
MOLLIE.- No, estábamos… hablando, solamente hablando. He de ir a Mollie. Te hubieses encerrado en la cocina con un maníaco homicida.
la cocina… a vigilar el pastel, las patatas y preparar las espinacas. (Da MOLLIE.- No lo es.
unos pasos.)
GILES.- Basta mirarlo para ver que está chiflado.
CHRISTOPHER.- (Levantándose.) Te echaré una mano.
MOLLIE.- No lo está. Sólo se siente desgraciado. No es peligroso,
GILES.- (Acercándose a la chimenea.) Nada de eso. Giles. Y, de todos modos, sé cuidar de mí misma.
MOLLIE.- Giles… GILES.- ¡Eso mismo dijo la Sra. Boyle!
GILES.- Los tête-à-tête no son muy saludables en estos momentos. No MOLLIE.- ¡Oh, Giles, no…! (Da unos pasos.)
se acerque a la cocina y deje en paz a mi mujer.
GILES.- (Acercándose a ella.) Escúchame, ¿qué hay entre tú y ese
CHRISTOPHER.- ¡Pero si yo sólo…! desgraciado?

35
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
MOLLIE.- ¿Qué quieres decir con eso de «entre nosotros»? Me da MOLLIE.- Está bien. (Da unos pasos.) Estuve en Londres. ¡Y tú
lástima… eso es todo. también!
GILES.- Puede que le hayas conocido antes. Quizás le dijiste que viniese GILES.- ¿Qué?
y los dos fingiríais veros por primera vez. Lo habéis tramado entre los MOLLIE.- Tú también estuviste. Volviste con un periódico de la tarde.
dos, ¿no es así? (Coge el periódico que hay sobre el sofá.)
MOLLIE.- ¿Has perdido el juicio, Giles? ¿Cómo te atreves a insinuar GILES.- ¿De dónde lo has sacado?
algo así?
MOLLIE.- Estaba en el bolsillo de tu abrigo.
GILES.- Una vez leí en el periódico que estos locos homicidas atraían a
las mujeres. Al parecer es verdad. (Da unos pasos.)¿Cuánto hace que GILES.- Está bien. Sí, estuve en Londres. Pero no fui a reunirme con
dura el asunto? una mujer.
MOLLIE.- (Da unos pasos.) Nunca había visto a Christopher Wren MOLLIE.- (Horrorizada, hablando en susurros.) ¿No? ¿Estás seguro de
hasta que llegó aquí ayer. que no?
GILES.- Eso es lo que tú dices. Puede que hayas estado viéndote a GILES.- ¿Eh? ¿Qué quieres decir? (Se acerca a ella.)
escondidas con él en Londres. MOLLIE.- (Mollie retrocede.) Vete. No te me acerques.
MOLLIE.- Sabes de sobras que hace semanas que no he ido a Londres. GILES.- (Siguiéndola.) ¿Qué sucede?
GILES.- (Con un tono peculiar.) Llevas semanas sin ir a Londres, ¿no es MOLLIE.- No me toques.
así?
GILES.- ¿Fuiste ayer a Londres para verte con Christopher Wren?
MOLLIE.- ¿Qué diablos quieres decir? Es la verdad.
MOLLIE.- No seas estúpido. Claro que no.
GILES.- ¿De veras? Entonces, ¿qué es esto? (Se saca el guante de
Mollie del bolsillo y extrae el billete del autobús.) GILES.- Entonces, ¿a qué fuiste?
(Mollie se sobresalta.) MOLLIE.- (Cambia de actitud. Sonríe con expresión soñadora.) No…
no te lo diré. Quizás… ahora… se me ha olvidado por qué fui… (Se
Este es uno de los guantes que llevabas ayer. Se te cayó en la butaca. Ya dirige a la salida de la derecha.)
ves lo que hay dentro: ¡un billete de autobús de Londres!
GILES.- (Acercándose a Mollie.) ¿Qué te ocurre, Mollie? De pronto has
MOLLIE.- (Con expresión culpable.) ¡Oh, eso…! cambiado. Tengo la sensación de que ya no te conozco.
GILES.- (Volviéndose.) Así que, al parecer, ayer no fuiste solamente al MOLLIE.- Quizás nunca me conociste. ¿Cuánto tiempo llevamos
pueblo, sino que también estuviste en Londres. Aprovechando que yo iba casados? ¿Un año? Pero en realidad no sabes nada de mí. No sabes qué
en coche de un lado para otro. ¡Venga! ¡Reconócelo! Estuviste en hacía, pensaba o sentía antes de conocerme.
Londres.
GILES.- Mollie, estás loca…

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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
Pensaba ir esquiando hasta la comisaría de Market Hampton para dar
cuenta de la situación.
ESCENA V
PARAVICINI.- Y ahora no puede hacerlo. ¡Vaya por Dios! Alguien se
(MOLLIE, GINES, PARAVICINI, TROTTER)
ha cuidado de impedírselo. Aunque tal vez haya otra explicación, ¿no le
PARAVICINI.- (Entra en la sala y se interpone entre los dos.) Vamos, parece?
vamos. Espero que ninguno de los dos esté diciendo más de lo que en
TROTTER.- Sí, ¿cuál?
realidad quiere decir. Sucede tan a menudo en las riñas entre
enamorados… PARAVICINI.- Puede que alguien quiera marcharse.
GILES.- ¡Riñas entre enamorados! Eso está bien. (Se acerca a la mesa GILES.- (Acercándose a Mollie y dirigiéndose a ella.) ¿Por qué dijiste
grande.) «Christopher» hace unos instantes?
PARAVICINI.- (Aproximándose al sillón de la derecha.) Sí, sí. Sé MOLLIE.- Por nada.
cómo se sienten. Yo pasé lo mismo cuando era joven. Me imagino que (Christopher entra en la sala y se acerca al sofá.)
no llevan mucho tiempo casados, ¿verdad?
MOLLIE.- (Dando un par de pasos.) ¡Ah, gracias a Dios!
GILES.- (Acercándose a la chimenea.) No es asunto suyo, Sra.
Paravicini… TROTTER.- (Cruzando la sala hasta Christopher.) ¿Ha cogido usted
mis esquíes, Sr. Wren?
PARAVICINI.- (Dando unos pasos.) No, no lo es en absoluto. Sólo
vengo a decirle que el sargento no encuentra sus esquíes y me temo que CHRISTOPHER.- (Sorprendido.) ¿Sus esquíes, sargento? Pues no,
está muy enfadado. ¿para qué iba a cogerlos?
MOLLIE.- (Dando unos pasos.) ¡Christopher! TROTTER.- Me pareció que la Sra. Ralston pensaba que… (Mira a
Mollie.)
GILES.- ¿Qué dices?
MOLLIE.- El Sr. Wren es muy aficionado a esquiar. Se me ocurrió que
(El sargento Trotter entra en la sala con la cara enrojecida y expresión tal vez los habría cogido solo para… hacer un poco de ejercicio.
de enojo.)
GILES.- ¿Ejercicio? (Se acerca a la mesa grande.)
TROTTER.- Sr. Ralston… Sra. Ralston, ¿han sacado mis esquíes del
armario donde los guardamos? TROTTER.- Bueno, ahora escúchenme todos. Este asunto es serio.
Alguien me ha quitado el único medio de comunicación con el mundo
GILES.- Desde luego que no. exterior. Quiero que se reúnan todos aquí… ahora mismo.
TROTTER.- Alguien los ha cogido. PARAVICINI.- Creo que la Srta. Casewell está en el piso de arriba.
PARAVICINI.- (Acercándose a Trotter.) ¿Cómo se le ocurrió MOLLIE.- Iré a buscarla.
buscarlos?
(Mollie sube la escalera. Trotter se acerca a la salida de la izquierda.)
TROTTER.- La nieve aún no se ha fundido. Necesito ayuda, refuerzos.
37
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
PARAVICINI.- (Dando unos pasos.) Dejé al mayor Metcalf en el MAYOR METCALF.- En efecto.
comedor. (Abre la puerta y se asoma.) ¡Mayor Metcalf! Ya no está aquí.
TROTTER.- A la hora en que la Sra. Boyle fue asesinada.
MAYOR METCALF.- Cuando la Sra. Boyle fue asesinada yo estaba en
ESCENA VI el sótano.
(MOLLIE, GINES, PARAVICINI, TROTTER, CHRISTOPHER, TROTTER.- ¿Estaban los esquíes en el armario cuando usted pasó por
CASEWELL, MAYOR METCALF) ahí?
(Mollie y Casewell entran en la sala. Mollie se coloca a la derecha del MAYOR METCALF.- No tengo la menor idea.
sofá y Casewell a la izquierda. El mayor Metcalf sale de la biblioteca.) TROTTER.- ¿No los vio allí?
MAYOR METCALF.- ¿Me buscaban? MAYOR METCALF.- No lo recuerdo.
TROTTER.- Se trata de mis esquíes. TROTTER.- ¡Pero usted tiene que acordarse de si estaban allí!
MAYOR METCALF.- ¿Esquíes? (Se acerca al sofá.) MAYOR METCALF.- De nada le servirá gritarme, jovencito. No
PARAVICINI.- (Acercándose a la puerta de la derecha y llamando.) pensaba en los condenados esquíes. Lo que me interesaba era el sótano.
¡Sr. Ralston! (Se acerca al sofá y se sienta.) La arquitectura de este lugar es muy
interesante. Abrí la otra puerta y bajé. Así que no puedo decirle si los
(Giles se queda en el umbral. Paravicini va a sentarse en el pequeño
esquíes estaban allí o no.
sillón de la derecha.)
TROTTER.- (Dando unos pasos hacia el sofá.) Se dará cuenta de que
TROTTER.- ¿Alguno de ustedes dos ha cogido unos esquíes que
tuvo usted una magnífica oportunidad de cogerlos, ¿no es así?
estaban en el armario que hay cerca de la puerta de la cocina?
MAYOR METCALF.- Sí, sí, es cierto. De haber querido cogerlos,
CASEWELL.- ¡Santo cielo, no! ¿Por qué iba a cogerlos?
claro.
MAYOR METCALF.- Yo ni los toqué.
TROTTER.- Mi pregunta es la siguiente: ¿dónde están ahora?
TROTTER.- Pues, a pesar de todo, ya no están allí. (Dirigiéndose a
MAYOR METCALF.- No creo que nos cueste encontrarlos si los
Casewell.) ¿Por dónde subió a su cuarto?
buscamos entre todos. No será como buscar una aguja en un pajar. Unos
CASEWELL.- Por la escalera de atrás. esquíes abultan mucho. (Se levanta y se acerca a la puerta.)
TROTTER.- Entonces pasó por delante del armario. TROTTER.- No tan de prisa, mayor Metcalf. Puede que sea
CASEWELL.- Si usted lo dice… No tengo idea de dónde están sus precisamente eso lo que se pretende que hagamos.
esquíes. MAYOR METCALF.- ¿Cómo? No lo entiendo.
TROTTER.- (Dirigiéndose al mayor Metcalf.) Pues usted ha entrado en TROTTER.- Me encuentro en una situación que me obliga a ponerme
ese armario hoy. en el lugar de un maníaco astuto. Tengo que preguntarme qué es lo que él
38
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
quiere que hagamos y qué es lo que él tiene intención de hacer a PARAVICINI.- (Dirigéndose a Mollie.) Iré con usted a la cocina y
continuación. Debo tratar de adelantarme a él. Porque, si no lo hago, va a veremos qué podemos hacer entre los dos. Será una ocupación
haber otra muerte. encantadora.
CASEWELL.- ¿Sigue creyéndolo así? (Paravicini coge a Mollie por el brazo derecho y empieza a andar hacia
la salida de la derecha.)
TROTTER.- Sí, Srta. Casewell. Así lo creo. Tres ratones ciegos: dos ya
han sido eliminados. Queda aún el tercero. (Da unos pasos de espaldas GILES.- (Cogiendo a Mollie por el brazo izquierdo.) Ya ayudaré yo a
al público.) Ahora hay aquí seis personas escuchándome. ¡Uno de mi mujer, Paravicini.
ustedes es el asesino! (Mollie rechaza el brazo de Giles.)
ENTRA PISTA 10. PARAVICINI.- Su marido teme por usted. Muy natural en estas
(Hay una pausa. Todos se muestran afectados y se miran unos a otros. circunstancias. No le hace gracia que esté usted a solas conmigo.
Trotter se acerca a la chimenea.) Todavía no sé cuál, pero lo sabré. Y (Mollie rechaza el brazo de Paravicini.)
otro de ustedes es la próxima víctima del asesino. A esa persona me
dirijo ahora. (Se acerca a Mollie.) La Sra. Boyle me ocultó algo… ahora A rivederla…
la Sra. Boyle está muerta. (Da unos pasos.) Usted… quienquiera que MOLLIE.- Estoy segura de que Giles no cree que…
sea… me está ocultando algo. Pues… no lo haga. Porque corre usted
peligro. (Da unos pasos hacia el mayor Metcalf.) Y tal como están las PARAVICINI.- Es muy prudente. No quiere correr riesgos. (Se acerca
cosas, no sé quién de ustedes necesita protección. a la butaca grande.) ¿Puedo demostrarle a él o a usted o a nuestro tenaz
sargento que no soy un maníaco homicida? (Tararea unos compases de
(Hay una pausa. Dirigiéndose al Centro del escenario y dando la «Tres ratones ciegos».)
espalda al público.)
MOLLIE.- Calle. (Se coloca detrás de la butaca grande.)
Venga ya, cualquiera de los presentes que tenga algo que reprocharse,
por insignificante que sea, en relación con aquel viejo asunto: será mejor PARAVICINI.- ¿No le parece una cancioncilla alegre? Les cortó la cola
que me lo diga. con el trinchante… tris, tris, tris!... delicioso. Justo lo que encantaría a un
niño. Los niños son crueles. (Se inclina hacia delante.) Algunos nunca
(Hay una pausa. Va a colocarse detrás del sofá. Aparta la cortina de la dejan de ser niños.
derecha, mira al exterior y luego se sienta.) Muy bien: ya pueden irse.
(Mollie suelta una exclamación de temor.)
(El mayor Metcalf entra en el comedor. Christopher sube al piso de
arriba. Casewell se acerca a la chimenea y se apoya en la repisa. Giles GILES.- (Acercándose a la mesa grande.) ¡Deje ya de asustar a mi
da unos pasos hacia el centro y Mollie le sigue. Giles se para y se vuelve esposa!
hacia la derecha. Mollie le vuelve la espalda y se coloca detrás de la MOLLIE.- Soy una tonta. Pero, verá usted… yo encontré a la Sra.
butaca grande. Paravicini se levanta y se aproxima a Mollie.) Boyle. Tenía la cara amoratada. No puedo olvidarlo.
FUERA PISTA 10. PARAVICINI.- Lo sé. Es difícil olvidar, ¿verdad? No es usted de las

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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
que olvidan. dicho que se llama su amigo?
MOLLIE.- (Incoherentemente.) Tengo que irme… la comida… la PARAVICINI.- No lo he dicho. (Saca un cigarro de la cigarrera lleva
cena… a preparar las espinacas… y las patatas se están estropeando… en el bolsillo.)
por favor, Giles. TROTTER.- No, no lo ha dicho. Y, al parecer, no piensa decirlo. (Se
(Giles y Mollie abandonan la sala. Paravicini se apoya en el dintel y los sienta en el brazo derecho del sofá.) Eso es interesante.
sigue con la mirada, sonriendo. Casewell se queda junto a la chimenea, PARAVICINI.- Podría ser por tantos… motivos. Por discreción, por
ensimismada.) ejemplo. ¡Las esposas son tan celosas…! (Perfora el cigarro.)
TROTTER.- (Levantándose y aproximándose a Paravicini.) ¿Qué le ha TROTTER.- Es usted algo mayor para tener aventuras amorosas, ¿no le
dicho a la señora que tanto la ha turbado? parece?
PARAVICINI.- ¿Yo, sargento? Oh, sólo ha sido una bromita inocente. PARAVICINI.- Mi querido sargento, puede que no sea tan mayor como
TROTTER.- Hay bromas divertidas y otras que no lo son. parezco.
PARAVICINI.- (Dando unos pasos.) ¿Qué quiere usted decir, sargento? TROTTER.- Eso justamente es lo que he estado pensando, señora.
TROTTER.- Me he estado preguntando acerca de usted, señora. PARAVICINI.- ¿Qué? (Enciende el cigarro.)
PARAVICINI.- ¿De veras? TROTTER.- Que puede que no sea usted tan vieja como… trata de
parecer. Mucha gente intenta quitarse años de encima. Cuando alguien
TROTTER.- Me extraña que su coche se haya atascado en la nieve…
trata de parecer más viejo de lo que es en realidad… bueno, uno se
(Hace una pausa y corre la cortina.) tan oportunamente.
pregunta por qué. ¿De dónde venía usted anoche?
PARAVICINI.- Querrá decir inoportunamente, ¿no es así, sargento?
PARAVICINI.- Esta es sencilla: de Londres.
TROTTER.- (Acercándose a Paravicini.) Eso depende de cómo se mire.
TROTTER.- ¿Cuál es su dirección en Londres?
Por cierto, ¿adónde iba usted cuando sufrió este… accidente?
PARAVICINI.- Siempre me hospedo en el Hotel Ritz.
PARAVICINI.- Oh… iba a visitar a una amigo.
TROTTER.- Debe de ser un lugar muy agradable, seguro. ¿Cuál es su
TROTTER.- ¿En estos contornos?
dirección permanente?
PARAVICINI.- No muy lejos de aquí.
PARAVICINI.- No me gusta lo permanente.
TROTTER.- ¿El nombre y la dirección de esta amigo?
TROTTER.- Se está usted divirtiendo, ¿verdad? Se siente muy segura
PARAVICINI.- Caramba, sargento Trotter, ¿eso importa ahora? Quiero de sí misma. Pues no debería estarlo tanto. Piense que se halla envuelto
decir que no tiene nada que ver con lo que ha pasado aquí, ¿verdad? (Se en un caso de asesinato. No lo olvide. Un asesinato no es ningún juego
sienta en el sofá.) divertido.
TROTTER.- Nos gusta reunir toda la información posible. ¿Cómo ha PARAVICINI.- ¿Ni siquiera este asesinato? (Suelta una risita y mira a
40
LA RATONERA AGATHA CHISTIE
Trotter.) ¡Vaya por Dios! Es usted muy serio, sargento Trotter. Siempre TROTTER.- ¿Y su dirección en Inglaterra?
he pensado que los policías no tienen sentido del humor. (Se levanta y da
CASEWELL.- A la atención de Morgan's Bank, Leadenhall Street.
unos pasos.) ¿La inquisición ha terminado… de momento?
TROTTER.- ¿No tiene ninguna otra dirección?
TROTTER.- De momento, sí.
CASEWELL.- No.
PARAVICINI.- Muchas gracias. Iré a ver si sus esquíes están en la
salita. Podría ser que alguien los hubiera escondido en el piano de cola. TROTTER.- ¿Cuánto lleva en Inglaterra?
(Paravicini abandona la sala. Frunciendo el entrecejo, Trotter lo sigue CASEWELL.- Una semana.
con la mirada, se acerca a la puerta y la abre. Casewell cruza TROTTER.- (Sentándose en el sofá.) ¿Qué la ha traído a Monkswell
silenciosamente hacia la escalera de la izquierda. Trotter cierra la Manor, Srta. Casewell?
puerta.)
CASEWELL.- Buscaba un lugar tranquilo... en el campo.
ENTRA PISTA 10: desde donde quedó hasta el final.
TROTTER.- ¿Cuánto tiempo pensaba... o piensa... quedarse aquí?
ESCENA VII (Empieza a alisarse el pelo con la mano derecha.)
(TROTTER, CASEWELL) CASEWELL.- Hasta que haya terminado lo que he venido a hacer. (Se
TROTTER.- (Sin volver la cabeza.) Un momento, por favor. fija en que el sargento se está alisando el pelo.)
CASEWELL.- (Deteniéndose al pie de la escalera.) ¿Es a mí? (Trotter levanta la cabeza, sobresaltado por la fuerza de la contestación.
Casewell lo mira fijamente.)
TROTTER.- Sí. (Se acerca a la butaca grande.) ¿Quiere hacerme el
favor de sentarse aquí un momento? (Prepara la butaca para ella.) TROTTER.- ¿Y qué es lo que ha venido a hacer?
CASEWELL.- (Lo mira cautamente y se acerca al sofá.) Bien, ¿qué es (Hay una pausa.)
lo que quiere? ¿Qué es lo que ha venido a hacer? (Deja de alisarse el pelo.)
TROTTER.- Su nombre completo, por favor. CASEWELL.- (Con expresión de sorpresa.) ¿Eh? Perdone. Estaba
CASEWELL.- Leslie Margaret… (Hace una pausa.) Katherine pensando en otra cosa.
Casewell. TROTTER.- (Levantándose y acercándose a Casewell.) No ha
TROTTER.- (Con un tono levemente distinto.) Katherine... contestado mi pregunta.
CASEWELL.- Se escribe con «K». CASEWELL.- No veo por qué tengo que hacerlo. Es algo que me
concierne a mí sola. Un asunto estrictamente particular.
TROTTER.- ¡Ajá! ¿Dirección?
TROTTER.- Aunque así sea, Srta. Casewell...
CASEWELL.- Villa Mariposa, Pine d'Or, Mallorca.

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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
CASEWELL.- (Levantándose y acercándose al fuego.) No, no creo que CASEWELL.- Ha pasado mucho tiempo. Lo he olvidado.
vayamos a hablar de ello.
TROTTER.- Hay cosas que no se olvidan.
TROTTER.- (Siguiéndola.) ¿Le importaría decirme su edad? CASEWELL.- Posiblemente.
CASEWELL.- En absoluto. Consta en mi pasaporte. Tengo veinticuatro TROTTER.- La infelicidad... el desespero...
años.
CASEWELL.- Me figuro que...
TROTTER.- ¿Veinticuatro?
TROTTER.- ¿Cómo se llama en realidad?
CASEWELL.- Piensa que parezco mayor, ¿no es así? En efecto, lo
parezco. CASEWELL.- Ya se lo he dicho: Leslie Margaret (Se sienta en el sillón
pequeño de la derecha.) Katherine Casewell.
TROTTER.- ¿Alguien de este país puede avalarla?
TROTTER.- (Levantándose.) ¿Katherine...? (Se detiene delante de
CASEWELL.- Mi banco puede darle cuenta de mi posición económica. ella.) ¿Qué diablos hace aquí?
Pero no puedo darle referencias sociales. He pasado la mayor parte de mi
vida en el extranjero. CASEWELL.- Pues yo... ¡Oh, Dios!... (Se levanta, da unos pasos y se
desploma sobre el sofá. Rompe a llorar y a mover el cuerpo hacia
TROTTER.- ¿En Mallorca? delante y atrás.) ¡Ojalá nunca hubiese venido!
CASEWELL.- En Mallorca y en otros lugares.
TROTTER.- ¿Nació usted en el extranjero? ESCENA VIII
CASEWELL.- No. Salí de Inglaterra cuando tenía trece años. (TROTTER, CASEWELL, CHRISTOPHER, PARAVICINI, MAYOR
(Hay una pausa en la que se nota cierta tensión.) METCALF, MOLLIE, GILES)
TROTTER.- No acabo de entenderla. (Se sienta en la butaca.) ¿Qué (Trotter, sobresaltado, se acerca al sofá. Christopher entra por la
está haciendo aquí? izquierda.)
CASEWELL.- Parece que eso le preocupa. CHRISTOPHER.- (Acercándose al sofá.) Me figuraba que a la Policía
no le estaba permitido someter a la gente al tercer grado.
TROTTER.- Efectivamente, me preocupa... (La mira fijamente.) ¿Dice
que se marchó al extranjero a los trece años? TROTTER.- Lo único que he hecho ha sido interrogar a la Srta.
Casewell.
CASEWELL.- A los doce... a los trece... más o menos.
CHRISTOPHER.- Parece que la ha disgustado. (Dirigiéndose a
TROTTER.- ¿Cómo se llamaba entonces? Vamos... conteste.
Casewell.) ¿Qué le ha hecho?
CASEWELL.- ¿Qué trata de demostrar? (Pierde la calma.)
CASEWELL.- No es nada. Sólo que… todo esto… el asesinato… ¡Es
TROTTER.- Quiero saber cómo se llamaba usted cuando se marchó de horrible! (Se levanta y se coloca ante Trotter, cara a cara.) Me ha cogido
Inglaterra.
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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
de repente. Subiré a mi habitación. MAYOR METCALF.- ¿Qué sucede? (Se acerca a la chimenea.)
(Casewell sale de la estancia.) (Mollie se acerca a la butaca grande, Giles al sofá y Christopher se
coloca entre los dos).
TROTTER.- (Acercándose a la escalera y siguiéndola con la mirada.)
Es imposible… no puedo creerlo… TROTTER.- Lo siento, pero necesito cooperación y tengo la intención
de conseguirla. Sr. Ralston, ¿quiere ir a decirle a la Srta. Casewell que
CHRISTOPHER.- ¡Caramba!... Parece que haya visto usted un
vuelva a bajar? Ha subido a su cuarto. Dígale que serán solo unos
fantasma.
minutos.
TROTTER.- (Empleando su tono habitual.) He visto algo que debería
(Giles se dirige a la escalera.)
haber visto antes. (Da unos pasos.) ¡Qué ciego he sido! Pero me parece
que ahora podremos llegar a alguna parte. MOLLIE.- (Dando unos pasos.) ¿Ha encontrado sus esquíes, sargento?
CHRISTOPHER.- (Impertinentemente.) La policía tiene una pista. TROTTER.- No, Sra. Ralston, pero puedo decir que tengo fuertes
sospechas sobre quién los cogió y por qué lo hizo. De momento no diré
TROTTER.- (Dando unos pasos; con tono levemente amenazador.) Sí,
nada más.
Sr. Wren, por fin la policía tiene una pista. Quiero que todos vuelvan a
reunirse. ¿Sabe dónde están los demás? PARAVICINI.- Así me gusta. (Se acerca a la silla del escritorio.)
Opino que las explicaciones deben dejarse siempre para el capítulo final.
CHRISTOPHER.- (Acercándose a Trotter.) Giles y Mollie están en la
cocina. He estado ayudando al mayor Metcalf a buscar sus esquíes. TROTTER.- (Con tono de reproche.) Esto no es un juego, señora.
Hemos mirado en todas partes, pero no ha servido de nada. No sé dónde CHRISTOPHER.- ¿De veras? Me parece que está usted equivocado.
está Paravicini. Creo que sí es un juego… para alguien.
TROTTER.- Yo iré a buscarlo. (Se dirige a la puerta.) Usted avise a los PARAVICINI.- ¿Cree usted que el asesino se está divirtiendo? Puede
otros. ser… puede ser. (Se sienta en la silla del escritorio.)
(Christopher sale de la estancia.) (Entran Giles y Casewell, esta última completamente repuesta ya.)
(Abriendo la puerta.) Sra. Paravicini. (Dando unos pasos.) Sra. CASEWELL.- ¿Qué ocurre?
Paravicini. (Volviendo a la puerta y gritando.) ¡Paravicini! (Se acerca a
la mesa grande.) TROTTER.- Siéntese, Srta. Casewell. Sra. Ralston…
(Paravicini entra alegremente.) (Casewell se sienta en el brazo derecho del sofá. Mollie da unos pasos y
se sienta en la butaca grande. Giles se queda de pie en el primer
PARAVICINI.- ¿Sí, sargento? (Se acerca a la silla del escritorio.) ¿Qué peldaño.)
puedo hacer por usted? (Da unos pasos.)
(Con tono oficial.) ¿Quieren prestarme atención, por favor? (Se sienta
(El mayor Metcalf entra en la sala. Le siguen Giles y Mollie, sobre el sofá.) Probablemente recordarán que después del asesinato de la
acompañados por Christopher.) Sra. Boyle les tomé la declaración a todos. Dichas declaraciones se

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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
referían al lugar en que estaban ustedes en el momento de cometerse el CHRISTOPHER.- (También con suspicacia.) Pues no veo…
asesinato. Y sus afirmaciones fueron las siguientes (Consulta sus notas.): sencillamente no veo qué espera averiguar sólo con hacernos repetir lo de
la Sra. Ralston en la cocina, la Sra. Paravicini tocando el piano en la antes. Me parece una tontería.
salita de estar, el Sr. Ralston en su dormitorio. Lo mismo que el Sr. TROTTER.- ¿De veras, Sr. Wren?
Wren. La Srta. Casewell en la biblioteca. El mayor Metcalf (Hace una
pausa y mira al mayor Metcalf.) en el sótano. MOLLIE.- Pues conmigo no cuente. Tengo demasiado trabajo en la
cocina. (Se levanta y se dirige a la puerta.)
MAYOR METCALF.- Correcto.
TROTTER.- No puedo hacer excepciones. (Se levanta y mira a los
TROTTER.- Eso es lo que declararon ustedes. No tenía forma de reunidos.) Por la cara que ponen casi diría que todos son culpables. ¿Por
comprobar que fuera cierto lo que dijeron. Puede que lo sea y puede que qué se muestran tan reacios?
no. Por decirlo claramente: (Hace una pausa y va mirándolos de uno en
uno.) cinco de ustedes dijeron la verdad, uno de ustedes mintió. Tengo un GILES.- Claro que haremos lo que usted dice, sargento. Todos
plan que puede ayudarme a descubrir al que miente. Y si descubro que cooperaremos, ¿eh, Mollie?
uno de ustedes me mintió, entonces sabré quién es el asesino. MOLLIE.- (De mala gana.) Muy bien.
CASEWELL.- No necesariamente. Alguien puede haber mentido por GILES.- ¿Wren?
algún otro motivo.
(Christopher asiente con la cabeza.)
TROTTER.- Lo dudo.
¿Srta. Casewell?
GILES.- ¿Pero qué pretende? Acaba de decir que no había forma de
comprobar la veracidad de las declaraciones. CASEWELL.- Sí.
TROTTER.- No, pero suponiendo que cada uno de ustedes lo repitiera GILES.- ¿Paravicini?
por segunda vez… PARAVICINI.- (Alzando las manos) Oh, sí, consiento.
PARAVICINI.- (Suspirando.) Vaya, el viejo truco de la reconstrucción GILES.- ¿Metcalf?
del crimen.
MAYOR METCALF.- (Lentamente.) Sí.
TROTTER.- No se trata de la reconstrucción del crimen en sí, Sra.
Paravicini. De lo que se trata es de reconstruir los movimientos de unas GILES.- ¿Todos tenemos que hacer lo mismo que antes?
personas que en apariencia son inocentes. TROTTER.- Sí, harán lo mismo.
MAYOR METCALF.- ¿Y qué espera averiguar con ello? PARAVICINI.- (Levantándose.) Entonces volveré a sentarme ante el
TROTTER.- Ya me disculpará si no se lo digo de momento. piano en la salita de estar. De nuevo con un solo dedo tocare la sintonía
del asesino. (Empieza a cantar moviendo los dedos.) Tum, dum, dum…
GILES.- ¿Quiere que repitamos lo que hicimos? dum, dum, dum… (Se dispone a salir.)
TROTTER.- Sí, Sr. Ralston, eso quiero. TROTTER.- (Dando unos pasos.) No tan de prisa, Sra. Paravicini.

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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
(Dirigiéndose a Mollie.) ¿Toca usted el piano, Sra. Ralston? Ralston y comprobar el teléfono que hay allí?
MOLLIE.- Sí. Desgraciadamente necesito que alguien reproduzca lo que hice yo. Siento
pedírselo a usted, Sr. Ralston, pero le ruego que salga por la puerta
TROTTER.- ¿Y conoce la tonada de «Tres ratones ciegos»?
principal y siga el cable del teléfono.
MOLLIE.- ¿Acaso no la conocemos todos?
MAYOR METCALF.- ¿Y usted qué va a hacer?
TROTTER.- Entonces ¿puede interpretarla al piano con un solo dedo
TROTTER.- (Acercándose a la radio, encendiéndola y apagándola
igual que hizo la Sra. Paravicini?
otra vez.) Yo haré el papel de la Sra. Boyle.
(Mollie asiente con la cabeza.)
MAYOR METCALF.- Eso es algo arriesgado, ¿no?
Bien. Por favor, entre en la salita, siéntese al piano y prepárese a tocar
TROTTER.- (Apoyándose en el escritorio.) Se colocarán todos en su
cuando yo le dé la señal.
sitio y no se moverán hasta que yo los llame.
(Mollie se dispone a abandonar la sala.)
PARAVICINI.- (Encogiéndose de hombros.) ¡Juegos de salón! (Y
PARAVICINI.- Pero, sargento, creía que cada uno iba a hacer lo mismo abandona la sala con el Mayor.)
que antes.
GILES.- ¿Le importa que me ponga el abrigo?
TROTTER.- Se harán las mismas cosas, pero no las harán
TROTTER.- Le aconsejo que lo haga, señor. Y llévese mi linterna. Está
necesariamente las mismas personas. Gracias, Sra. Ralston. (Mollie
en el bolsillo de mi gabardina.
sale.)
(Trotter se acerca a la mesa grande y escribe algo en su libreta de notas.
GILES.- No veo la utilidad.
Giles sale por el vestíbulo.)
TROTTER.- (Acercándose a la mesa grande.) Pues la hay. Es un medio
para comprobar las declaraciones originales y puede que una de ellas en
especial. Vamos a ver, presten todos atención, por favor. A cada uno le ESCENA IX
haré ocupar un sitio distinto. Sr. Wren, ¿tiene la bondad de ir a la cocina? (TROTIER, MOLLIE)
Vigile la comida que la Sra. Ralston está preparando. Creo que es usted
muy aficionado a la cocina. (Christopher se marcha a la cocina.) (Llamando.) Sra. Ralston, cuente hasta cinco y empiece a tocar.
Srta. Casewell, ¿le importaría bajar al sótano? La Sra.Ralston le indicará ENTRA PISTA 3
el camino. (Casewell se levanta y abandona la sala.) (Trotter sale al vestíbulo y cierra la puerta. Se oye «Tres ratones ciegos»
Sra. Paravicini, ¿quiere subir a la habitación del Sr. Wren? Lo mejor será interpretada al piano. Trotter vuelve a entra, se acerca a la escalera y se
que utilice la escalera de atrás. (Paravicini inicia el mutis por la asoma. Tras una pausa, apaga la luz del teléfono, se acerca a la
izquierda, pero se para.) ventana, corre la cortina. Apaga la luz del escritorio y se acerca a la
puerta de la izquierda. Llamando:)
Mayor Metcalf, ¿quiere hacer el favor de subir a la habitación del Sr

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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
LAS LUCES BAJAN DE INTENSIDAD TROTTER.- Srta. Waring. Era usted maestra de escuela... la escuela a la
que asistían aquellos niños.
¡Sra. Ralston! ¡Sra. Ralston!
MOLLIE.- Sí.
MOLLIE.- (Entra en la sala.) ¿Qué ocurre? (Trotter se acerca a la
puerta, la cierra y queda delante de ella.) Parece usted muy satisfecho de TROTTER.- ¿No es verdad que Jimmy, el pequeño que murió,
si mismo. ¿Ha conseguido lo que quería? consiguió mandarle una carta? (Se sienta en el sofá.) En la carta
suplicaba auxilio... auxilio de su bondadosa y joven maestra. Usted
ENTRA PISTA 11
nunca contestó a esa carta.
TROTTER.- Exactamente lo que quería.
MOLLIE.- No pude hacerlo porque nunca la recibí.
MOLLIE.- ¿Sabe quién es el asesino?
TROTTER.- No... no hizo el menor caso.
TROTTER.- Sí, lo sé.
MOLLIE.- No es verdad. Estaba enferma. Caí enferma de pulmonía
MOLLIE.- ¿Quién? aquel mismo día. La carta quedó entre varias más. No la encontré hasta
TROTTER.- (Levantándose y dando unos pasos hacia su derecha.) varias semanas después. Y para entonces el pobre pequeño ya había
Usted debería saberlo, Sra. Ralston. muerto... (Cierra los ojos.) Muerto... muerto... Esperando que yo hiciera
algo... perdiendo la esperanza poco a poco... El recuerdo me ha
MOLLIE.- (Sobrecogida) ¿Yo? perseguido desde entonces... Si no hubiese estado enferma... si lo hubiese
TROTTER.- Sí. Ha cometido usted una tremenda tontería, ¿sabe? Ha sabido...! ¡Es monstruoso que pasen cosas así!
estado a punto de que la asesinaran por haberme ocultado algo. A causa TROTTER.- (Con voz súbitamente ronca.) Sí, es monstruoso. (Saca un
de ello, más de una vez ha corrido un serio peligro. revólver del bolsillo.)
MOLLIE.- (Descruzando los brazos y separándose unos pasos.) No sé MOLLIE.- Creía que los policías no llevaban pistola... (De pronto ve la
qué quiere decir. cara de Trotter y suelta un respingo de horror.)
TROTTER.- (Dando unos pasos lentamente hacia ella, sin dejar de TROTTER.- No llevan... Es que yo no soy policía, Sra. Ralston. Usted
mostrarse natural y amistoso.) Vamos, Sra. Ralston. Nosotros los pensó que sí lo era porque llamé desde una cabina y dije que hablaba
policías no somos tan tontos como usted piensa. Desde el principio supe desde la comisaría y que el sargento Trotter venía para aquí. Corté el
que conocía el caso de Longridge Farm por propia experiencia. Usted cable del teléfono antes de llamar a la puerta. ¿Sabe usted quién soy yo,
sabía que la Sra. Boyle era la magistrada que mandó los niños allí. De Sra. Raiston? Soy Georgie... soy el hermano de Jimmy, Georgie.
hecho, conocía todo el asunto. ¿Por qué no lo dijo?
MOLLIE.- ¡Oh! (Mira a su alrededor desesperadamente.)
MOLLIE.- (Muy afectada.) No lo entiendo. Quería olvidar... olvidar.
(Se sienta en el sofá.) TROTTER.- (Levantándose.) Será mejor que no intente gritar, Sra.
Ralston... porque si lo hace, dispararé esta pistola... Me gustaría hablar
TROTTER.- ¿De soltera se llamaba usted Waring? un poco con usted. (Se vuelve.) Jimmy murió. (Su forma de actuar se
MOLLIE.- Sí. vuelve muy sencilla e infantil) Aquella mujer cruel lo mató. La metieron

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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
en la cárcel. La cárcel no era bastante mala para ella. Dije que algún día TROTTER.- Eres tú, Kathy. ¿Qué estás haciendo aquí? (Trotter suelta a
la mataría... Y lo hice. En medio de la niebla. Fue muy divertido. Espero Mollie, la cual se arrastra para separarse, se levanta y se acerca a
que Jimmy lo sepa. «Los mataré a todos cuando sea mayor». Eso es lo Casewell. El Mayor se guarda la pistola en el bolsillo y acude a Mollie
que me dije a mí mismo. Porque los mayores pueden hacer cuanto les que está aún en el suelo).
apetece. (Alegremente.) Voy a matarla dentro de un minuto. MAYOR METCALF.- (Llamando.) ¡Ralston! ¡Ralston!
MOLLIE.- Será mejor que no lo haga. (Se esfuerza por persuadirlo.) No CASEWELL.- He venido a Inglaterra para buscarte. No te reconocí
conseguirá escapar de aquí, ¿sabe? hasta que te pusiste a alisarte el pelo como solías hacer antes.
TROTTER.- (Asperamente.) ¡Alguien me ha escondido los esquíes! No (Trotter se pasa la mano por el pelo.)
los encuentro. Pero no importa. En realidad me da lo mismo escapar que
no. Estoy cansado. Ha sido todo tan divertido. Observarles a todos... y Sí, siempre lo hacías. Ven conmigo, Georgie. (Con firmeza.) Vas a venir
fingiéndome policía. conmigo.
MOLLIE.- La pistola hará mucho ruido. TROTTER.- ¿Adónde vamos?
TROTTER.- Es verdad. Será mejor hacer como con los demás: GILES.- Mollie, Mollie, ¿estás bien? ¡Querida! ¡Querida! (la toma entre
estrangularla. (Lentamente se acerca a ella, silbando «tres ratones sus brazos y la sienta en el sofá.)
ciegos».) El último ratoncillo de la ratonera. (Deja caer el revólver sobre CASEWELL.- (Dulcemente, como si hablase con un niño.) No te
el sofá y se inclina sobre Mollie, tapándole la boca con la mano preocupes, Georgie. Te llevaré a un sitio donde te cuidarán y velarán
izquierda y sujetándole la garganta con la derecha.) para que no hagas más daño.
(El mayor Metcalf acompaá a los hermanos escalera arriba.)
ESCENA X MOLLIE.- Está loco, completamente loco.
(TROTIER, MOLLIE, CASEWELL, MAYOR METCALF, GILES) GILES.- Sí, pero tu...
(Casewell y el mayor Metcalf entran en sala.) MOLLIE.- Estuve mezclada en el caso. Era la maestra de la escuela...
CASEWELL.- Georgie, Georgie, me conoces, ¿no es verdad? ¿No te No tuve la culpa, pero él piensa que podría haber salvado al pequeño.
acuerdas de la granja, Georgie? Los animales, aquel cerdo viejo y gordo, GILES.- Debiste decírmelo.
aquel día que el toro nos persiguió por el prado. Y los perros.
MOLLIE.- Quería olvidar.
TROTTER.- ¿Los perros?
MAYOR METCALF.- (Entra en la sala, enciende las lámparas y se
CASEWELL.- Sí, «Spot» y «Plain». coloca en el centro.) y se coloca en el centro.) Todo está resuelto. Le han
TROTTER.- ¿Kathy? dado un sedante y pronto quedará inconsciente. Su hermana le está
cuidando. El pobre está loco de atar, claro. He sospechado de él desde el
CASEWELL.- Sí, Kathy... ahora me recuerdas, ¿no? principio.

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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
MOLLIE.- ¿De veras? ¿No se creyó lo de que era policía? bien.
MAYOR METCALF.- Sabía que no era policía. Verá, Sra. Ralston, el GILES.- (Desenvolviendo el paquete.) ¡Qué amable eres, querida! Son
policía soy yo. espléndidos.
MOLLIE.- ¿Usted? MOLLIE.- ¿Y mi regalo?
MAYOR METCALF.- En cuanto encontramos la libreta de notas en la GILES.- Ah, sí. Se me olvidaba tu regalo. (Corre hasta el arca del
que estaban escritas las palabras «Monkswell Manor», comprendimos vestíbulo, saca una sombrerera y vuelve a entrar. Orgullosamente.) Es
que era de vital importancia tener a alguien aquí. Cuando se lo dijimos al un collar.
mayor Metcalf, se avino a que yo me hiciera pasar por él. Cuando Trotter MOLLIE.- (Sorprendida.) ¿Un collar? ¡Pero si casi nunca llevo!
se presentó, no acabé de comprender a qué venía.
GILES.- Tanto mejor.
MOLLIE.- ¿Y la Srta. Casewell es hermana suya?
MOLLIE.- (Sacándolo de la caja.) ¡Qué bonito es, querido!
MAYOR METCALF.- Sí, al parecer le reconoció justo antes de que
intentase el último crimen. Se quedó sin saber qué hacer, pero por suerte GILES.- No está mal, ¿verdad? La dependienta me dijo que era
acudió a mí, justo a tiempo. Bueno, ya ha empezado a fundirse la nieve y estupendo.
pronto recibiremos ayuda. (Dando unos pasos.) Ah, por cierto, Sra. (Mollie se pone el sombrero. Giles da unos unos pasos. El mayor
Ralston, iré a quitar los esquíes. Los escondí encima de la cama de Metcalf entra corriendo.)
columnas. (Se marcha.)
MAYOR METCALF.- ¡Sra. Ralston! ¡Sra. Ralston! De la cocina sale
MOLLIE.- ¡Y yo que pensaba que era Paravicini...! un terrible olor a quemado.
GILES.- Creo que examinarán minuciosamente su coche. No me MOLLIE.- (Sale corriendo hacia la cocina quejándose.) ¡Oh, mi pastel!
sorprendería que encontrasen mil relojes suizos escondidos en la rueda
de recambio. Mollie, creo que pensaste que yo...
MOLLIE.- ¿Qué hiciste en Londres ayer, Giles? TELÓN RÁPIDO
GILES.- Querida, fui a comprarte un regalo de aniversario. Hoy hace un
año justo que nos casamos. SALUDO
MOLLIE.- Oh, para eso fui yo también a Londres. No quería que lo ENTRA PISTA 9.
supieras.
1º Al abrir el telón, todos están, en fila y agarrados de la mano en la parte
GILES.- ¡Ah! más trasera que se pueda, y por el siguiente orden de derecha a izquierda
(Mollie se levanta, se acerca al escritorio y saca un paquete. Giles se (según el actor):
levanta y va hasta la mesita de detrás del sofá.) MAYOR - BOIL – CASEWELL - TROTTER – MOLLIE - GILES -
MOLLIE.- (Entregándole el paquete.) Son cigarros. Espero que estén CHRISTOPHER - PARAVACINI

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LA RATONERA AGATHA CHISTIE
2º Todos avanzan hasta la boca de escenario y al mismo tiempo, todos
inclinan la la cintura.
3º Todos retroceden de donde partieron.
4º Uno a uno se acerca a la boca y Saluda, las mujeres, con una
reverencia, los hombres con una inclinación de la cabeza y la mano en el
pecho, volviendo a su sitio.
El orden será:
MAYOR, PARAVACINI, BOYLE, CHRISTOPHER, CASEWELL,
GILES, TROTTER y MOLLIE.
5º Después saldrá el Director, saludará y todos harán el 2º movimiento
quedando el director en el centro.

TELÓN RÁPIDO

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