“AÑO
DEL BICENTENARIO DEL PERÚ: 200 AÑOS DE
INDEPENDENCIA"
UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE LOS ANDES
FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS CANTABLES Y SOCIALES
ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO
TEMA:
COMPETENCIA
ASIGNATURA: DERECHO PROCESAL CIVIL I
DOCENTE: Jhohan Genaro Castillo Leguia
ALUMNO:
JOEL WILFREDO GUERRERO MAMANI
Abancay _ Apurímac
2021
“AÑO DEL BICENTENARIO DEL PERÚ: 200 AÑOS DE
INDEPENDENCIA"
DEDICATORIA
El presente trabajo monográfico, está
dedicada con mucho cariño a nuestros padres,
quienes trabajan incansablemente día a día con la
finalidad de brindarnos la calidad de estudio que
necesitamos para lograr nuestro futuro como unos
grandes abogados. Y a nuestros docentes que nos
guían día a día en lo académico aprendiendo así
mucho de ellos.
“AÑO DEL BICENTENARIO DEL PERÚ: 200 AÑOS DE
INDEPENDENCIA"
AGRADECIMIENTO
Agradecemos profundamente a la Facultad
de Derecho y a su cuerpo de docentes quienes, con
su sabiduría y experiencia, .
COMPETENCIA
Contenido
INTRODUCCION..........................................................................................................2
COMPETENCIA............................................................................................................3
Concepto.....................................................................................................................3
Doctrina.......................................................................................................................3
Jurisprudencia.............................................................................................................4
1
COMPETENCIA
INTRODUCCION
El punto de partida del presente trabajo monográfico tiene como premisa principal
profundizar en la conceptualización del tema la COMPETENCIA este tema tan importante
que se encuentra dentro del campo del Derecho Procesal Civil, en la cual hablaremos y
profundizaremos mas detalladamente este concepto ya que es demasiado primordial para
poder realizar esta materia donde nos enfocaremos mas en su Concepto, Jurisprudencia y
Doctrina, el cual analizaremos cada una de ellas.
2
COMPETENCIA
COMPETENCIA
Concepto
El termino competencia viene de “competer” que significa corresponder uno a alguna cosa, es
decir la medida en que la jurisdicción se distribuye entre las diversas autoridades judiciales, o
también la facultad que tiene un funcionario público de administrar justicia en un caso
concreto, la competencia es el límite de la jurisdicción según Mattirolo, es la medida como se
distribuye la jurisdicción entre las distintas autoridades judiciales. Es la parte de poder de la
jurisdiccional poseída por cada juez, es entonces la aptitud legal de ejercer jurisdicción en un
proceso concreto y determinado.
1. Introducción
Jurisdicción y competencia son dos términos comunes a los ordenamientos
del Civil Law como del Common Law y, no obstante ser diferentes, muchas
veces son confundidos. Basta recordar cualquier serie de televisión o película
norteamericana en la que alguna persona con autoridad (policía, comisario,
militar o miembro del FBI) señala tener o no jurisdicción dentro de un área
para conocer determinado caso (verbigracia, un crimen); cuando lo que en
realidad debería decir es tener o no competencia (territorial) para abordar el
asunto. En el ordenamiento anglosajón la palabra competence es de
naturaleza polisémica pudiendo hacer alusión también a lo que nosotros
conocemos como capacidad.
A continuación, analizaremos los artículos correspondientes a la jurisdicción y
la competencia en el Código Procesal Civil peruano al tiempo que
comentaremos las diferencias entre estas figuras.
2. La jurisdicción
2.1. Órganos y alcances de la potestad jurisdiccional civil
De acuerdo con el artículo 1 del Código Procesal Civil, tenemos que:
3
COMPETENCIA
Artículo 1.- Órganos y alcances de la potestad jurisdiccional civil
La potestad jurisdiccional del Estado en materia civil, la ejerce el Poder
Judicial con exclusividad. La función jurisdiccional es indelegable y su ámbito
abarca todo el territorio de la República.
Jurisdicción es expresión de la soberanía del Estado que se manifiesta en el
poder absoluto de juzgar. Solo aquellas personas que están investidas de
autoridad lo pueden hacer y sus decisiones —una vez ejecutoriadas—
adquieren el valor de cosa juzgada, esto es, se transforman en decisiones
inmodificables y absolutas. (Ledesma Narváez, 2008, p. 83)
Solo los jueces pueden declarar el derecho y nadie más, salvo las excepciones
que contemple la ley como veremos más adelante. Que se resuelvan las
controversias con relevancia jurídica y que la paz social en justicia sea
devuelta es el fin al que toda sociedad aspira y cuyo logro no se lograría sin su
concretización a través del proceso.
Consideramos que la llamada función jurisdiccional (o, más específicamente,
jurisdicción) es el poder-deber del Estado previsto para solucionar conflictos
de intereses intersubjetivos, controlar las conductas las antisociales (faltas o
delitos) y también la constitucionalidad normativa, en forma exclusiva y
definitiva, a través de órganos especializados que aplican el derecho que
corresponde al caso concreto, utilizando su imperio para que sus decisiones
se cumplan de manera ineludible, y promoviendo a través de ellas una
sociedad con paz social en justicia. (Monroy Gálvez, 1997, p. 181)
Es un poder porque solo algunos detentan, en este caso los jueces, mientras
que el resto queda excluido en virtud de la proscripción de la autotutela y, en
esa línea, cualquier conflicto de intereses con relevancia jurídica es derivado a
un tercero investido del poder para ponerle fin (heterotutela). Que sea un deber
es una consecuencia de su faceta de poder ya que aquellos que detentan la
función jurisdiccional lo hacen para resolver conflictos, o sea, una vez
investidos de este poder quedan obligados a lo que conlleva: solucionar
pleitos que interesen al derecho.
Según el artículo 139 de la Constitución del 93:
4
COMPETENCIA
Artículo 139.- Principios de la Administración de Justicia
Son principios y derechos de la función jurisdiccional:
1. La unidad y exclusividad de la función jurisdiccional.
No existe ni puede establecerse jurisdicción alguna independiente, con
excepción de la militar y la arbitral.
La jurisdicción —ante todo— es una función. Las definiciones que la conciben
como una potestad solo señalan uno de los aspectos de la jurisdicción. No se
trata solamente de un conjunto de poderes o facultades, sino también de un
conjunto de deberes de los órganos del poder público. Esa función se realiza
mediante órganos competentes. El orden jurídico que regula la organización
estatal crea los órganos adecuados para el ejercicio de cada una de las
funciones públicas. (Ledesma Narváez, 2008, p. 84)
Frente a lo desarrollado, asumimos la posición de Couture que define la
jurisdicción como la función pública realizada por órganos competentes del
Estado, con las formas requeridas por la ley, con el objeto de dirimir conflictos
y controversias de relevancia jurídica, mediante decisiones con autoridad de
cosa juzgada, eventualmente factibles de ejecución. (idem)
En conclusión, la jurisdicción es aquel poder-deber del Estado de resolver
controversias con relevancia jurídica. Poder porque solo algunos órganos
especializados lo detentan y deber ya que aquellos órganos —investidos de
poder— están obligados a declarar el derecho en el caso concreto con miras a
obtener la paz social en justicia mediante decisiones definitivas e irrevisables.
2.2. Ejercicio y alcances
De acuerdo con el artículo 2 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Artículo 2.- Ejercicio y alcances.
Por el derecho de acción todo sujeto, en ejercicio de su derecho a la tutela
jurisdiccional efectiva y en forma directa o a través de representante legal o
5
COMPETENCIA
apoderado, puede recurrir al órgano jurisdiccional pidiendo la solución a un
conflicto de intereses intersubjetivo o a una incertidumbre jurídica.
Por ser titular del derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, el emplazado en
un proceso civil tiene derecho de contradicción.
La acción es pues un derecho subjetivo público de activar la jurisdicción
mediante el proceso. El derecho de acción no solo se puede ver materializado
por la declaración del demandante, a través de la demanda, sino que también
es un derecho que puede ser ejercido por el demandado a través de la
contrademanda. Este ejercicio produce en el proceso una acumulación de
pretensiones. (Ledesma Narváez, 2008, p. 87)
En otras palabras, es aquel derecho que tienen los justiciables (demandante y
demandado) de solicitar a los tribunales de justicia su intervención en la
resolución de una controversia con relevancia jurídica.
Lo importante de la redacción de la norma es que el derecho de acción no se
agota en la actividad del demandante, sino que también es extensiva a la que
realice el demandado a través de la incorporación de sus pretensiones en el
proceso. De ahí que la redacción de la norma señala «por el derecho de acción
todo sujeto […] puede recurrir al órgano jurisdiccional pidiendo la solución a un
conflicto de intereses…» (Ledesma Narváez, 2008, p. 87)
2.3. Regulación de los derechos de acción y contradicción
De acuerdo con el artículo 3 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Artículo 3.- Regulación de los derechos de acción y contradicción
Los derechos de acción y contradicción en materia procesal civil no admiten
limitación ni restricción para su ejercicio, sin perjuicio de los requisitos
procesales previstos en este Código.
En la jurisdicción contenciosa concurren tanto la acción y la contradicción. El
derecho de acción es el poder jurídico de reclamar la prestación de tutela
jurisdiccional. Es un derecho subjetivo procesal que se dirige al juez, como
6
COMPETENCIA
órgano del Estado, para solicitar la puesta en movimiento de la actividad
judicial y obtener un pronunciamiento jurisdiccional, al margen que ampare o
no, la pretensión interpuesta. (Ledesma Narváez, 2008, p. 90)
Es decir, quien solicita la intervención del juez para resolver una controversia
con relevancia jurídica indefectiblemente va a obtener una respuesta del
magistrado pero no necesariamente a su favor, o sea, amparando su
pretensión.
La contestación de la demanda permite la posibilidad de contradecir o no la
demanda. El principio de bilateralidad brinda esa oportunidad y no exige la
materialización de la contradicción. Se agota en la mera posibilidad del
ejercicio de la contradicción. La contestación encierra el ejercicio de una
facultad que es incompatible con la anterior. Por citar un ejemplo, si luego de
contestada la demanda se interpone excepciones —porque todavía se
encuentra pendiente el término para interponerlas—, ello no puede prosperar
porque ha operado automáticamente la preclusión con la contestación de la
demanda. (Ledesma Narváez, 2008, p. 90)
El demandado tiene el derecho pero no está obligado a contestar la demanda.
Si no lo hace se le declarará rebelde. En caso acepte la pretensión dirigida
contra él operará el allanamiento y, en el supuesto que acepte la pretensión
dirigida contra él —y además admita la veracidad de los hechos expuestos en
la demanda y los fundamentos jurídicos de esta— procederá
el reconocimiento.
El derecho de contradicción —al igual que el derecho de acción— pertenece a
toda persona, sea natural o jurídica, por el solo hecho de ser demandada y se
identifica con el derecho de defensa frente a las pretensiones del
demandante. La contradicción se fundamenta en un interés general porque no
solo mira a la defensa del demandado y la protección de sus derechos
sometidos al proceso, sino que, principalmente, contempla el interés público
en el respeto de dos principios fundamentales para la organización
social: a) no se puede juzgar a nadie sin haber sido oído y sin darle los medios
adecuados para su defensa, en un plano de igualdad de oportunidades y
derechos; b) no se puede hacer justicia por sí mismo. (Ledesma Narváez,
2008, p. 90)
7
COMPETENCIA
En suma, toda persona (natural o jurídica) tiene el derecho a solicitar la
intervención de los jueces para resolver controversias con relevancia jurídica,
no obstante que en la contradicción, como manifestación del derecho de
defensa, subyace un interés público al ser parte de la tutela jurisdiccional
efectiva.
2.4. Consecuencia del ejercicio irregular del derecho de acción civil
De acuerdo con el artículo 4 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Artículo 4.- Consecuencias del ejercicio irregular del derecho de acción civil.
Concluido un proceso por resolución que desestima la demanda, si el
demandado considera que el ejercicio del derecho de acción fue irregular o
arbitrario, puede demandar el resarcimiento por los daños y perjuicios que
haya sufrido, sin perjuicio del pago por el litigante malicioso de las costas,
costos y multas establecidos en el proceso terminado.
El ejercicio de la acción es inherente a todo sujeto de derecho y se materializa
con la demanda. La acción se ejerce ante los órganos jurisdiccionales con el
fin de obtener el pronunciamiento sobre una pretensión contenida en la
demanda. La pretensión es un acto por el cual se busca que el juez reconozca
algo con respecto a una cierta relación jurídica. Implica la afirmación de un
derecho y la reclamación de la tutela jurídica para el mismo, sin embargo, ese
derecho puede ser desestimado. (Ledesma Narváez, 2008, p. 90)
Cuando estamos bajo ese supuesto, la norma en comentario permite
demandar el resarcimiento por los daños y perjuicios siempre que el ejercicio
del derecho de acción fue irregular o arbitrario, para lo cual corresponde a los
jueces decidir sobre los alcances y la calificación de tal ejercicio. (idem)
Es decir, cuando el demandante es vencido en juicio y de este se derivan
daños y perjuicios para con el demandado, deberá evaluarse si hubo o no
ejercicio irregular del derecho de acción a efectos de indemnizar o no a la
víctima del daño. En caso sea irregular, qué duda cabe, nos encontramos ante
un tipo de ejercicio abusivo del derecho.
8
COMPETENCIA
Será regular el ejercicio del derecho de acción —como regla general— cuando
se acredite la afectación o lesión del derecho subjetivo material o, por lo
menos, la existencia de incertidumbre jurídica que justifica solicitar tutela
jurisdiccional. Contrario sensu, será irregular el ejercicio del derecho de acción
cuando no existe afectación del derecho subjetivo material o no existe
incertidumbre jurídica. Adicionalmente, debe realizarse una actividad
complementaria de verificarse la existencia de afectación de los principios y
deberes procesales. (Veramendi Flores, 2016, p. 165).
De lo expuesto, debe tenerse en cuenta que dado que el derecho subjetivo
adjetivo es instrumental. Para ubicamos dentro del ejercicio irregular del
derecho de acción, primero debe verificarse la lesión del derecho subjetivo
material, que habilita el ejercicio del derecho subjetivo adjetivo dentro del
proceso. De allí surge la dificultad para determinar si el contenido del ejercicio
irregular del derecho de acción es necesario recurrir al Derecho Civil o basta
con las normas procesales. Para nosotros se trata de una relación
complementaria. (idem)
En otras palabras, en primer lugar, debe identificarse el daño patrimonial (daño
emergente y lucro cesante) y el daño extrapatrimonial (daño moral y daño a la
persona) y, posteriormente, recurrirse a las normas procesales.
El Código Procesal Civil, a través del artículo 112, enuncia algunas pautas que
podrían ser catalogadas como ejercicio abusivo del derecho. Ejemplos:
entorpecer por cualquier medio el desarrollo del proceso; obstruir la actuación
de los medios probatorios; promover un proceso para fines ilegales o
propósitos fraudulentos; alegar a sabiendas hechos contrarios a la realidad,
entre otros. (Ledesma Narváez, 2016, p. 93)
Para la doctrina jurisprudencial, constituye actuación con temeridad y mala
fe la falta de apelación de una resolución que rechaza el remedio proceso de
nulidad, así como la designación indebida de un procurador público, las cuales
afectaron el derecho de defensa del Ministerio de Agricultura; violentándose
los deberes tipificados en los artículos IV del Título Preliminar, 109 y 112 del
CPC (Cas. N. 4784-2007-Lima, El Peruano, 01/12/2008, pp. 23276-23277).
(Veramendi Flores, 2016, p. 166)
9
COMPETENCIA
Para nosotros se configura un abuso del derecho de acción como
manifestación del derecho a la tutela jurisdiccional efectiva.
3. La competencia
3.1. Competencia civil
De acuerdo con el artículo 5 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Artículo 5.- Competencia civil
Corresponde a los órganos jurisdiccionales civiles el conocimiento de todo
aquello que no esté atribuido por la ley a otros órganos jurisdiccionales.
Tradicionalmente, los conceptos de jurisdicción y competencia eran tratados
como sinónimos. Hoy se concibe que la competencia es una medida de la
jurisdicción.
Todos los jueces tienen jurisdicción, pero no todos tienen competencia para
conocer un determinado asunto. Un juez competente es, al mismo tiempo,
juez con jurisdicción;
pero un juez incompetente es un juez con jurisdicción pero sin competencia.
(Ledesma Narváez, 2008, p. 96)
La jurisdicción involucra declarar el derecho, es decir, resolver conflictos de
intereses con relevancia jurídica. En ese sentido, la jurisdicción es común a
todos los jueces. En cambio, cuando hablamos de competencia, nos referimos
a la aptitud o idoneidad de los jueces de encargarse de resolver determinados
tipos de temas en función a determinados criterios.
Giovanni Priori define la competencia como la aptitud que tiene un juez para
ejercer válidamente la potestad jurisdiccional. Dicha aptitud está definida en
virtud de determinados ámbitos que la ley se encarga de establecer. De esta
forma, la competencia es un presupuesto de validez de la relación jurídica
procesal. Como lógica consecuencia de lo anterior, todo acto realizado por un
juez incompetente será nulo. (2004, p. 39)
10
COMPETENCIA
Según Gonzáles Álvarez, los principios de división del trabajo y división del
poder informan la distribución de la labor funcional de jurisdicción a través de
muchos órganos jurisdiccionales. Así, la funcionalidad orgánica del Poder
Judicial, a través de esos muchos jueces, se distribuye o reparte en atención a
varios factores, lo que no significa que la jurisdicción se distribuya o reparta.
Esta sigue siendo una sola. Siempre. (2016, p. 173)
La presente norma se remite a la competencia objetiva por la materia, que es
catalogada en atención a la naturaleza del conflicto en discusión. Ello nos
lleva a distinguir la competencia tanto civil, laboral, penal, etc. La norma —de
manera excluyente— considera de competencia del juez civil toda aquella
materia que no le esté atribuida conocer a otros jueces. En otras palabras, si
tomamos como criterio para clasificar los órganos judiciales en el modo de
atribuirles competencia, podemos distinguir entre órganos de competencia
general u ordinarios y órganos de competencia especializada. (Ledesma
Narváez, 2008, p. 97)
La materia vendría a ser entonces el tema, el área o sub-área del derecho
sobre el que corresponde declarar el derecho al juez, es decir, controversia
con relevancia jurídica que deberá ser resuelta por el juzgador.
El artículo en comentario se acoge al primer modelo, a la competencia de
carácter general y confía al juez civil el conocimiento de todos los asuntos
que surjan, de tal forma que la generalidad implica vis atractiva sobre los
asuntos no atribuidos expresa y concretamente a otros juzgados. De ahí que
se justifique lo señalado por la norma en comentario: «corresponde a los
órganos jurisdiccionales civiles el conocimiento de todo aquello que no esté
atribuido por la ley a otros órganos jurisdiccionales». (idem)
En cuanto a la competencia especializada, se dice que las complejidades del
conocimiento jurídico ponen de relieve la necesidad de especializar a los
órganos jurisdiccionales. Esta especialización consiste en la atribución de
competencia atendiendo a ramas o sectores del ordenamiento jurídico y, en
ese orden de ideas, encontramos a los juzgados contencioso-administrativos,
provisionales, civiles, penales, familia y laborales. Existen órganos judiciales
de competencia especial y se realiza con relación a grupos de asuntos
específicos e incluso respecto de grupos de personas, como sería el caso de
11
COMPETENCIA
los juzgados en materia comercial y juzgados en materia de familia, para
menores infractores y menores en tutela. (ibidem, pp. 97-98)
3.2. Principio de legalidad e irrenunciabilidad de la competencia
De acuerdo con el artículo 6 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Artículo 6.- Principio de legalidad e irrenunciabilidad de la competencia
La competencia sólo puede ser establecida por la ley.
La competencia civil no puede renunciarse ni modificarse, salvo en aquellos
casos expresamente previstos en la ley o en los convenios internacionales
respectivos.
3.3. Indelegabilidad de la competencia
De acuerdo con el artículo 7 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Artículo 7.- Indelegabilidad de la competencia
Ningún Juez Civil puede delegar en otro la competencia que la ley le atribuye.
Sin embargo, puede comisionar a otro la realización de actuaciones judiciales
fuera de su ámbito de competencia territorial.
3.4. Determinación de la competencia
De acuerdo con el artículo 8 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Artículo 8.- Determinación de la competencia
La competencia se determina por la situación de hecho existente al momento
de la interposición de la demanda o solicitud y no podrá ser modificada por los
cambios de hecho o de derecho que ocurran posteriormente, salvo que la ley
disponga expresamente lo contrario.
12
COMPETENCIA
3.5. Competencia por materia
De acuerdo con el artículo 9 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Artículo 9.- Competencia por materia
La competencia por razón de la materia se determina por la naturaleza de la
pretensión y por las disposiciones legales que la regulan.
La jurisdicción es única e idéntica, pero no todo órgano revestido de esta
función puede ejercerla indistintamente con respecto a cualquier asunto y
lugar. Razones de interés público y privado han inducido al Estado a poner
linderos al ejercicio de la potestad jurisdiccional, delimitándola por medio de
la competencia que asigna, a través de la ley, a todos los niveles de jueces.
Como señala Oderigo, «la jurisdicción representa la función de aplicar el
derecho, mientras que la competencia es la aptitud legal de ejercer dicha
función en relación con un asunto determinado». (Ledesma Narváez, 2008, p.
106)
Los criterios que se utiliza para delimitar esa aptitud son diversos. Por citar,
Carnelutti las clasifica en objetiva, subjetiva, territorial y funcional- La norma
en comentario se ubica según dicha clasificación en la competencia objetiva,
denominada también competencia por razón del litigio o según la materia.
Tiene como referente la naturaleza del conflicto, esto es, atiende al modo de
ser del litigio, de tal forma que nos permite hablar de conflictos penales,
civiles, laborales, administrativos, tributarios, etc. (Ledesma Narváez, 2008, p.
106)
Véase sobre la competencia material, la Casación 3166-2000-Lima, de fecha
23 de febrero de 2001, en los seguidos por Minaya Castillo con Minera Huaron
S.A. sobre indemnización:
Frente a los daños y perjuicios sufridos por el actor en el marco de una
relación contractual existente entre este, en su condición de trabajador, y la
compañía minera citada como empleadora, la Sala Suprema ha precisado que
la silicosis es una enfermedad propia de la actividad minera, por lo que todo
contrato de trabajo para tal actividad debe asumir el riesgo que conlleva dicha
13
COMPETENCIA
enfermedad, por tanto, corresponde ejercer el derecho a la indemnización ante
el juez laboral y no el civil. (Ledesma Narváez, 2008, p. 106)
En la Casación citada podemos advertir que se ha producido un daño en el
marco de una relación contractual por lo que prima facie uno podría pensar
que la materia sobre la que versará el conflicto será civil. No obstante, si se
hace un análisis mas fino uno colige que no se trata de una relación
contractual civil sino una laboral y el daño infligido no es uno cualquiera sino
producto de una enfermedad profesional (silicosis) por lo que se trata de un
caso de responsabilidad civil derivada de enfermedad profesional.
3.6. Competencia por cuantía
De acuerdo con el artículo 10 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Artículo 10.- Competencia por cuantía
La competencia por razón de la cuantía se determina de acuerdo al valor
económico del petitorio conforme a las siguientes reglas:
1.- De acuerdo a lo expresado en la demanda, sin admitir oposición al
demandado, salvo disposición legal en contrario; y
2.- Si de la demanda o sus anexos aparece que la cuantía es distinta a la
indicada por el demandante, el Juez, de oficio, efectuará la corrección que
corresponda y, de ser el caso, se inhibirá de su conocimiento y la remitirá al
Juez competente.
El costo del proceso condiciona la importancia del litigio y este influye no solo
sobre la forma procedimental que se le asigne (proceso
sumarísimo, abreviado, etc.), sino también sobre la instancia judicial que debe
conocer la pretensión (juez de paz letrado y juez de primera instancia), por ello
Carnelutti consideraba a la cuantía como un factor decisivo para delimitar no
solo la competencia objetiva sino la funcional, porque el monto de la
pretensión determina si se asigna al órgano judicial de superior o inferior nivel
jerárquico. (Ledesma Narváez, 2008, p. 110)
14
COMPETENCIA
Efectivamente, en las acciones de cognición (proceso de conocimiento,
abreviado y sumarísimo), uno de los criterios para establecer en que vía se
ventilará el conflicto es el monto de la controversia.
Carnelutti afirma que debe haber una relación entre la importancia del litigio y
el esfuerzo necesario para su composición. La doctrina sostiene que es
conveniente para los conflictos de menor importancia que sean conocidos por
juzgados de menor nivel jerárquico y por un proceso más simple; sin embargo,
este criterio es cuestionado porque no responde a una auténtica
democratización de la justicia. (Ledesma Narváez, 2008, pp. 110-111)
La medición de la cuantía se obtiene del petitum de la pretensión que, como
tal, no solo aparece del petitorio de la demanda, sino también de otros
extremos
de la misma. Aclarado esto, no hay problema si se usa la afirmación de que el
factor cuantía de la competencia se logra o asume de la pretensión. (Gonzáles
Álvarez, 2016, p. 206)
Entonces, la cuantía se determina o estima directamente de la pretensión
demandada, no del mérito del proceso, es decir, no de los derechos u
obligaciones invocados por el demandante y controvertidos por el
demandado, ni de la condicionalidad estructural, funcional o cualificada del
órgano jurisdiccional, sino de lo que se considera por el demandante le
corresponde recibir del reparto autoritario ordenancista con que concluye el
proceso, que propiamente se traduce en el petitum de la pretensión. (Ídem)
Si en una obligación de dar suma de dinero el demandante en su pretensión
exige el pago de 100 mil soles, ese monto establecerá la competencia del juez
que dilucide el caso.
Ese valor es económico, medible en dinero, de modo que requiere que su
estimación sea en una cifra dineraria aun cuando la pretensión no sea una
prestación dineraria deberá traducirse en esa cifra por estimación de parte
sujeta a un control de objetividad (asumida de las alegaciones y/o anexos de
la demanda) por el juez. (Gonzáles Álvarez, 2016, p. 206)
15
COMPETENCIA
3.6.1. Cálculo de la cuantía
De acuerdo con el artículo 11 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Artículo 11.- Cálculo de la cuantía
Para calcular la cuantía, se suma el valor del objeto principal de la pretensión,
los frutos, intereses y gastos, daños y perjuicios, y otros conceptos
devengados al tiempo de la interposición de la demanda, pero no los futuros.
Si una demanda comprende varias pretensiones, la cuantía se determina por
la suma del valor de todas. Si se trata de pretensiones subordinadas o
alternativas, sólo se atenderá a la de mayor valor.
Si son varios los demandados, la cuantía se determina por el valor total de lo
demandado.
e la pretensión u otra causa análoga no pudiera determinarse la competencia
por razón de grado, es competente el Juez Civil.
3.7. Demanda a persona natural
De acuerdo con el artículo 14 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Artículo 14.- Demanda a persona natural
Cuando se demanda a una persona natural, es competente el Juez del lugar
de su domicilio, salvo disposición legal en contrario.
Si el demandado domicilia en varios lugares puede ser demandado en
cualquiera de ellos.
Si el demandado carece de domicilio o este es desconocido, es competente el
Juez del lugar donde se encuentre o el del domicilio del demandante, a
elección de éste último.
16
COMPETENCIA
Si el demandado domicilia en el extranjero, es competente el Juez del lugar del
último domicilio que tuvo en el país.
Si por la naturaleza de la pretensión u otra causa análoga no pudiera
determinarse la competencia por razón de grado, es competente el Juez Civil.
La regla general de la competencia territorial se define en atención al
domicilio de la parte demandada y toma como sujeto a la persona natural. La
competencia en atención a la persona jurídica es abordada en los artículos 17
y 18 del Código Civil. Si todos los elementos del proceso se dieran en un
mismo lugar, el régimen de la competencia territorial sería bien simple. Pero
ello no es usual porque la realidad nos presenta supuestos en los que hay que
escoger, entre varios lugares, el mejor, indicado por la presencia de las partes
en el lugar, por la presencia del bien o los instrumentos del proceso que
permitan facilidad probatoria. (Ledesma Narváez, 2008, p. 120)
La regla general -indicada por el lugar donde se encuentra el demandado- se
aplica siempre que la ley no haga señalamiento expreso de otro territorio
competente. La competencia territorial también se puede explicar por la
conveniencia que el juzgado se halle próximo a aquello que pueda tener que
ser sometido a inspección. Tal conveniencia se aprecia de manera especial en
las pretensiones sobre inmuebles, dado que los muebles pueden ser llevados
usualmente ante el juez con facilidad. Opera así su señalamiento en los
procesos reales inmobiliarios.
La norma en comentario aborda la competencia-territorial bajo el criterio de
vecindad de la sede del juzgado con los elementos del proceso (sean
personas o cosas) que van a servir al juez para su ejercicio. En atención a esta
vecindad, crece el rendimiento y decrece el costo.
En conclusión, como regla general la competencia territorial se establecerá en
función del domicilio de la persona natural demandada y excepcionalmente
por el lugar más conveniente para las partes en el proceso, el lugar dónde se
encuentre el bien o el lugar dónde se encuentren los instrumentos del proceso
que permitan facilidad probatoria.
17
COMPETENCIA
3.8. Competencia facultativa
De acuerdo con el artículo 24 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Artículo 24.- Competencia facultativa
Además del Juez del domicilio del demandado, también es competente, a
elección del demandante:
1.- El Juez del lugar en que se encuentre el bien o bienes tratándose de
pretensiones sobre derechos reales. Igual regla rige en los procesos de
retracto, título supletorio, prescripción adquisitiva y rectificación o
delimitación de áreas o linderos, expropiación, desalojo, curatela y
designación de apoyos. Si la demanda versa sobre varios inmuebles situados
en diversos lugares será competente el Juez de cualquiera de ellos;
2.- El Juez del último domicilio conyugal, tratándose de nulidad del
matrimonio, régimen patrimonial del matrimonio, separación de cuerpos,
divorcio y patria potestad;
3.- El Juez del domicilio del demandante en las pretensiones alimenticias;
4.- El Juez del lugar señalado para el cumplimiento de la obligación;
5.- El Juez del lugar en donde ocurrió el daño, tratándose de pretensiones
indemnizatorias por responsabilidad extracontractual;
6.- El Juez del lugar en que se realizó o debió realizarse el hecho generador de
la obligación, tratándose de prestaciones derivadas de la gestión de negocios,
enriquecimiento indebido, promesa unilateral o pago indebido; y
7.- El Juez del lugar donde se desempeña la administración de bienes
comunes o ajenos al tiempo de interponerse las demandas de rendición, de
aprobación o de desaprobación de cuentas o informes de gestión.
18
COMPETENCIA
3.9. Determinación de la competencia funcional
De acuerdo con el artículo 28 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Artículo 28.- Determinación de la competencia funcional
La competencia funcional queda sujeta a las disposiciones de la Constitución,
de la Ley Orgánica del Poder Judicial y de este Código.
La competencia funcional comprende tanto el grado como la etapa procesal
en la que se desarrolla. La designación del juez competente se cumple no por
causa de una cualidad del litigio sino por una cualidad de la actividad del
cargo, o sea, de la función que está llamado a ejercer el juez. La aplicación de
este criterio conlleva a distinguir entre juez a quo y juez ad quem, esto es, juez
de primera y segunda instancia. Esta competencia distribuye
los litigios entre los jueces, determinando quien debe hacer el primer examen
del
conflicto y quien el que suceda. (Ledesma Narváez, 2008, p. 155)
En nuestro país, los órganos de primera instancia son unipersonales, y los de
segunda, colegiados, conformados por tres magistrados. Razones de
conveniencia, mas no de necesidad esencial, mueven a distribuir el
conocimiento del caso al juez ad quem. La ley aprovecha la jerarquía de los
jueces en su integridad para su intervención en las casaciones, apelaciones y
consultas; por ello, se asigna a un juez de grado superior el conocimiento de la
providencia impugnada. Esto justifica la competencia por grado, la misma que
es vertical, frente a la competencia territorial que es horizontal. (Ídem)
En otras palabras, la competencia funcional o por grado implica la jerarquía de
los jueces que resolverán una controversia con relevancia jurídica y el
momento o la etapa del proceso en las que les tocará hacerlo. Juez aquo en la
primera instancia quien será unipersonal y jueces ad quem en la segunda, que
actuarán como colegiado.
La competencia por grado está ligada al principio de doble instancia que
regula el Título Preliminar del Código Procesal y constituye una garantía
esencial en el Derecho Procesal. El juez en cada grado es diferente porque
19
COMPETENCIA
cumple una tarea distinta. Así, en el primer grado, tiene la plenitud de las
atribuciones para aplicar la norma que, según su análisis, resulte más
apropiada; en el segundo grado, limita su decisión a los argumentos o
agravios de la parte vencida apelante. (Ledesma Narváez, 2008, p. 155)
20