Marañón, un anticorrosivo natural
10 Enero 2021
Investigaciones de la compañía panameña Panafrut y algunas universidades de ese país proponen
ofrecer el aceite de cáscara de marañón como un anticorrosivo de altas propiedades, donde los barcos
serán clientes pontenciales.
por Natalia Ospina Vélez
En algunos lugares del mundo como las Guayanas o Brasil donde el marañón es considerado un árbol
nativo, hablar de este fruto es sinónimo de jugos, vinos y hasta compotas. En Panamá, donde el marañón
nace de manera silvestre y también es usado para fines comestibles, una reciente investigación le augura
nuevos usos, esta vez en la industria de los recubrimientos.
El estudio que actualmente está en etapa de experimentación y ensayo, es realizado por la compañía
panameña Panafrut, dedicada a procesar y exportar pepitas de marañón ya peladas. Así mismo, cuenta
con la participación de científicos de la Universidad de Panamá, la Universidad Tecnológica y con el
INDICASAT (Instituto de Investigación de la Universidad del Saber).
Trabajando desde hace cerca de 20 años con el marañón, Hermann Gnaegi quien es el presidente y
gerente general de Panafrut, le apostó a la extracción del aceite de la cáscara del marañón, proceso que
quiso llevar a su país luego de varias visitas a Brasil y Centroamérica donde ya algunos países realizan un
proceso similar.
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“En Brasil ya lo están haciendo, y lo vimos de una manera un poco rústica, en Guatemala. Nosotros lo
que queremos es hacerlo ya de una manera científica y es lo que estamos haciendo con ayuda de las
universidades. Algunos profesores presentes en la investigación también han involucrado universidades
de Suramérica y Estados Unidos. Ahora mandaron unas muestras a Europa para una evaluación”, dijo
Gnaegi.
Aceite de altas propiedades
Conocido por sus siglas en inglés como CNSL, cashew nut shell liquid, el aceite de la cáscara del marañón
es una sustancia oleaginosa, fenólica, caústica y de color oscuro. En su estado natural el CNSL es una
mezcla de diferentes compuestos fenólicos entre ellos el ácido anacárdico, cardol y cardanol.
Este último contiene importantes propiedades como rápido secado después del horneado, alto
aislamiento eléctrico y buena estabilidad térmica. Además, las resinas preparadas a base de cardanol
poseen una resistencia sobresaliente al ablandamiento por aceites minerales, alta resistencia a los
ácidos, propiedades antimicrobianas, resistencia a las termitas y los insectos.
Así mismo, gracias a su composición natural y en sinergia con otros productos anticorrosivos, el aceite de
marañón se convierte en un producto con un “efecto barrera” significativo y una alta capacidad
inhibidora de la corrosión. Al mismo tiempo, cuenta con propiedades antioxidantes sobre superficies
nuevas y oxidadas, buena adhesión y acabado, además de una adecuada resistencia química y a la
intemperie.
“Con los experimentos que ahora realizamos en el área del Canal de Panamá donde hay fuertes
corrosiones, hemos visto que los fenoles crean una capa impermeable, por lo tanto, uno pinta y la
oxidación que se genera por el oxígeno que entra a los metales se ve protegido con esta capa, lo que
permite que nada penetre”, señaló Gnaegi.
Por su parte, Juan Antonio Jaén, investigador de la Universidad de Panamá e integrante de este estudio,
se refirió a las características técnicas de este aceite como un producto que ofrece propiedades
superiores a las resinas oleoginosas o sintéticas, especialmente en pinturas y barnices.
“Los productos del CNSL ,o sus derivados en algunos casos combinados con aceite de linaza, se han
reportado como resina de base en pinturas, barnices y anticorrosivos. Muchas veces se añaden otros
pigmentos anticorrosivos y se obtiene una excelente protección anticorrosiva”, explicó.
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En ese sentido los expertos panameños han utilizado técnicas espectroscópicas y electroquímicas, que
les permiten identificar que las bondades de las formulaciones a base de CNSL en buena parte se deben
a su uso combinado con pigmentos anticorrosivos y otros complementarios, que mejoran notablemente
las características de la pintura. Así mismo, los resultados les han permitido determinar que la película
polimérica que se forma es bastante impermeable, característica que eleva la capacidad anticorrosiva del
aceite.
“Pensando en eso, estamos trabajando en varias formulaciones con y sin pigmentos anticorrosivos, y
como modificador de linaza para varios tipos de aplicaciones”, agregó Jaén.
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Los barcos, serán clientes
Con sus visitas a los diferentes países de América, Gnaegi descubrió los diversos usos del aceite de
marañón. Entre ellos, su función en la industria aeronáutica como líquido de frenos para los aviones, sin
embargo, para tal efecto el aceite debe ser refinado.
Por su parte, el ácido anacárdico del marañón tiene aplicaciones en la industria de embobinados para
motores eléctricos. Cuando se refina, se usa en frenos y en aislantes para conductores, inclusive la Nasa
lo usa en sus propias naves.
No obstante, el uso que en Guatemala se da a este aceite para proteger a los cascos de los barcos de la
adhesión de las conchitas marinas, fue donde Gnaegi centró todo su interés.¿la razón? aprovechar toda
la flota marítima que pasa por el Canal de Panamá.
“Vamos a usar el aceite para los cascos de los barcos porque además del efecto anticorrosivo tiene un
efecto de anti crustáceos, un poco anti bacterial que hace que las conchitas marinas no se peguen a los
barcos. Los fenoles tienen un efecto insecticida”, manifestó Gnaegi.
A su vez el empresario aseguró que todos los barcos que pasan por el Canal y por los astilleros serán su
público objetivo apenas termine la investigación. “Las embarcaciones están expuestas a áreas muy
agresivas como a las orillas de la playa, por lo tanto para hacer su mantenimiento periódico deben
consumir inmensas cantidades de anticorrosivo. Adicionalmente, nosotros estamos agregando a este
producto un secante para que seque lo más rápido posible”, aseguró.
Origen natural y extracción manual
Por tratarse de un producto natural, el aceite de la cáscara de marañón o CNSL, se proyecta como un
anticorrosivo que servirá de punto de partida para lograr producir otros menos contaminantes.
“Ser un aceite de origen natural-vegetal lo convierte en un producto orgánico y hoy a nivel mundial se
están combatiendo los anticorrosivos que no lo son. Los tradicionales son a base de productos muy
tóxicos, a raíz de eso se están buscando anticorrosivos orgánicos y esto es lo que vamos a sacar ahora,
pues los fenoles son los que hacen el efecto del anticorrosivo”, comentó Gnaegi.
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Al tratarse de un fruto con un tamaño tan pequeño, algunos podrían pensar que el proceso de extracción
se convierte en toda una odisea. No obstante, una combinación de trabajos manuales y los realizados
por la máquina extractora facilitan la labor. Esta última, traída desde Brasil, funciona como un tornillo de
presión en la cual se introduce la cáscara, la presiona e inmediatamente expulsa el aceite contenido en
ella. Así lo explicó Gnaegi: “se abre el marañón manualmente y se extrae la nuez. Posteriormente, queda
la cáscara que corresponde al 70% de la fruta total, el 30% restante es la nuez del marañón. Del 70% que
es la cáscara, cerca del 30% es el aceite anacárdico que es el que utilizamos para el anticorrosivo, para
extraerlo metemos la cáscara en la máquina que presiona y extrae el aceite”.
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Marañón: insecticida y abono
Pasar de utilizar un poco menos de la mitad de este fruto a utilizarlo en un 100% es tal vez uno de los
mayores logros de la investigación. Así lo manifestó Gnaegi, pues lo que antes era considerado un
desperdicio y casi que un contaminante por la quema del aceite, se convierte hoy en una gran
oportunidad para crear nuevos productos.
Inicialmente, la composición natural del aceite lo convierte en un líquido insecticida para la superficie
donde sea aplicado. Debido a las características químicas que tienen las semillas de marañón, también
se pueden elaborar productos para curar madera.
En segundo lugar, y posteriormente al proceso de extracción del aceite de la cáscara, la producción de
abono orgánico se convierte en otra posibilidad de aprovechamiento de este fruto.
“Luego de extraer el aceite queda el afrecho, es decir, la cáscara seca y molida. Por lo tanto, otro
producto que se puede hacer es el abono orgánico. Hemos establecido un proceso de descomposición
con lombrices californianas y estamos transformando lo que queda en un abono orgánico. De esta
manera lo que antes se botaba, se quemaba, se perdía y contaminaba, lo estamos utilizando
completamente: el aceite para anticorrosivo, el curador de madera por su efecto insecticida y lo que nos
queda lo trabajamos con el proyecto de lombrices para transformarlo en abono”, concluyó Gnaegi.
Este fruto seco ha viajado por el mundo con varios nombres, como pajuil, anacardo, nuez de la India,
castaña de cajú y marañón, pero en Venezuela se le conoce como merey. El árbol de marañón da sus
frutos después de 3 años de vida, fue traído por los portugueses y plantado en Suramérica, donde se
propagó en Venezuela, Brasil y luego se extendió por países africanos. Hoy, los productores comerciales
principales de anacardos (merey) son India, Brasil, Mozambique, Tanzania y Nigeria. Es un fruto colmado
de nutrientes, su composición de grasa se considera saludable y, a pesar de su pequeño tamaño y forma
de riñón, resulta una potente fuente de energía. Suele conseguirse fácilmente en los mercados locales y
es buen acompañante para ensaladas y platos salteados. Los estudios de pacientes diabéticos muestran
que la grasa monoinsaturada, cuando se añade a una dieta baja en grasas, puede ayudar a reducir los
niveles altos de triglicéridos. Para nuestra sorpresa, el 66% del contenido de grasas del merey son
monoinsaturadas. Así que el corazón se fortalece. También ayuda a prevenir cálculos biliares y gracias
por alto contenido de magnesio estimula el fortalecimiento de la estructura física de los huesos. Por otro
lado, las personas que comen frutos secos son menos propensas a ganar peso, así que en vez de saciar
los antojitos con dulces, un puñado de merey estaría mejor. De las semillas del árbol se produce un
aceite dermatológico que ayuda a suavizar la piel y la infusión de sus hojas es un buen regulador de la
hipertensión. La mantequilla de merey es una buena forma de disfrutar de sus propiedades benéficas,
además te enseñamos a tostar frutos secos en casa. Fuente: CV ZL