El capulí
En esta época en las campiñas tungurahuenses es bastante común estirar los brazos
hacia las ramas de los árboles para capturar frutos diversos. Y uno de los más
abundantes es el capulí.
La cosecha empezó en enero y continuará el próximo mes. ¿Quién no ha saboreado el
jucho (crema o colada) elaborado con esta fruta? El que ha disfrutado de este
tradicional postre quizá desconoce que esta especie nativa se desarrolla entre los 1
200 y 3 400 metros de altitud.
Puede llegar a medir 12 metros de altura, se produce una vez al año y es rico en
vitaminas, calcio y minerales esenciales para la salud.
El árbol es frondoso y de las ramas cuelgan los racimos con esta fruta pequeña,
redonda con colores negro y rojo. Crece libremente y requiere de poco cuidado. Uno
de los reductos en Tungurahua es Andignato en el cantón Cevallos.
Las 120 familias que allí viven tienen entre cinco y 10 árboles cada una. En la
propiedad de Nelly Nanaluisa, por ejemplo, hay 10. Las grandes ramas están
cargadas. De cada árbol se pueden cosechar entre 7 y10 cajones de 30 libras cada uno.
Nanaluisa vende capulí en los mercados de Ambato, Cevallos y Pelileo. El precio de la
caja está entre USD 25 y 30. Para cosechar hay que caminar por un estrecho
chaquiñán. Desde lo lejos se puede mirar a los gigantes árboles cubiertos con este
fruto.
Nelly utiliza una escalera de 10 metros de largo para llegar a los racimos. Su hermana
Lucía le ayuda sosteniendo la escalera
Poco a poco llena un balde plástico. En un día entre cuatro personas puede cosechar
hasta seis cajones. “Es un árbol bondadoso, que con los mínimos cuidados puede dar
bastante fruto”.
El técnico frutícola, Jorge Fabara, dice que este árbol es nativo de América. Fue la
dieta de las poblaciones indígenas.
Esta especie se desarrolla en las zonas secas andinas. En Ecuador es uno de los dos
frutales nativos de hoja caduca (que cambia cada año por ser un árbol de cuatro
estaciones) junto al tocte.
Es un frutal forestal longevo, es decir, puede vivir más de 80 años. En el país no hay
cultivos extensivos. Hay plantas dispersas en producción como en Guano en
Chimborazo, Nagsiche en Cotopaxi y Andignato, Tamboloma, Quero y Salasaca en
Tungurahua. Asimismo, en varios cantones de Pichincha y de Azuay. “El capulí es una
de las especies más humildes que nadie cuida, pero que todos cosechan”, comenta
Fabara.
A 3 kilómetros de Andignato está la parroquia Salasaca en el cantón Pelileo. En ese
lugar las familias viven de la comercialización del capulí.
Es un pueblo indígena donde se tejieron tradiciones en torno a esta fruta. En cada
propiedad hay árboles dispersos.
Uno de los productores es Antonio Pilla. En su terreno arenoso hay nueve árboles. Él
los cosecha para venderlos en canastas en la carretera asfaltada de ingreso a este
pueblo ubicado a 20 minutos de Ambato. Una pequeña canasta se vende en USD 1.
Dice que el cajón cuesta USD 30 del capulí chaucha (sus frutos son gruesos y
carnosos). Antonio comenta que cosechar es difícil, porque crece a 7 y 12 metros de
altura. Por eso utiliza una escalera de 8 metros de largo. El año pasado se resbaló y
por poco se fractura una pierna.
Otra de las productoras es María Moreta. El jueves pasado cosechó dos cajones de 30
libras cada uno. Llegó a las 08:00 de ayer para instalar su puesto informal en la vera
de la vía a Salasaca.
Cuenta que el capulí puede comerse con chochos y máchica. También en el jucho o
colada. Este postre se consume especialmente en Carnaval y se elabora con agua,
maicena, canela y pedazos de durazno, manzana o pera y el dulce al gusto.
Con la comercialización del capulí puede educar a sus tres hijos. “En la cosecha
trabajamos todos los miembros de las comunas. Hay que subirse hasta la copa del
árbol para atrapar todo. Una parte dejamos para que se alimenten los pájaros”. En la
vía a Salasaca hay más de 20 puestos donde se vende este fruto dulce.
Las variedades
El árbol de capulí comienza a producir sus frutos a los cuatro años de edad.
Hay cuatro variedades como el chaucha negro o rojo. También el pequeño y el coco
o cuadrado.
Este fruto dulce y agradable al gusto es resistente a las plagas y a las enfermedades.
Pero el más comercial es el chaucha.
El capulí es de consumo directo y pueden prepararse dulces, mermeladas, el jucho
y otros postres que les gustan mucho a los niños y adultos.
Además, se preparan conservas o licor mezclado con otras frutas. Esta fruta es
perecible tras la cosecha.