MCE Comunicación - Brad Hambrick
MCE Comunicación - Brad Hambrick
Comunicación
Presentación por:
Brad Hambrick, [Link]., Th.M. Pastor de Consejería, The Summit Church
[Link]
INSTAGRAM @ALESURA
Yerania Poliné, Dominique Barros, Karen Durán, Yeraldine Gil Castaño, Andres Porras, Ma. Augusta
Mosquera, Vivian Juárez, Haydeé Moya, Diana Barrios, Gabriela Pineda, Kelly Pérez.
Table of Contents
Capítulo 1 Lo que tenemos aquí es un error para
comunicarnos las cosas obvias y no tan obvias que afectan
la comunicación ................................................................ 4
Capítulo 2 Escuchar: la clave olvidada para la
comunicación marital ..................................................... 23
Capítulo 3 La comunicación diaria es el combustible en el
motor del matrimonio .................................................... 36
Capítulo 4 La resolución del conflicto caminando a través
de las diferencias sin crear divisiones .............................. 29
Capítulo 5 Arrepintiéndose con excelencia: cambiando la
inercia de tu matrimonio ................................................ 52
Apéndice A Citas del manual «Matrimonio centrado en el
evangelio: «comunicación» ............................................ 62
Apéndice B Preguntas de rendición de cuentas en grupos
pequeños del manual «Comunicación» ........................... 65
Apéndice C ¿Qué hago ahora? ........................................ 67
Capítulo 1
Lo que tenemos aquí es un error para comunicarnos las
cosas obvias y no tan obvias que afectan la comunicación
Principios clave: No olvides las siguientes ideas, ya que son los conceptos esenciales de este
capítulo.
Memoriza: Santiago 3:2-5 (NBLA) «Porque todos fallamos de muchas maneras. Si alguien no
falla en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz de refrenar también todo el cuerpo. Ahora
bien, si ponemos el freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dirigimos
también todo su cuerpo. Miren también las naves; aunque son tan grandes e impulsadas por
fuertes vientos, son, sin embargo, dirigidas mediante un timón muy pequeño por donde la
voluntad del piloto quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se
jacta de grandes cosas. ¡Pues qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego!»
A medida que memorizas este pasaje, reflexiona acerca de estos puntos clave:
• «Todos fallamos» ̶ Santiago no está dándonos una excusa para pecar, sino un final a
la negación y a echarse la culpa uno al otro.
• «Perfecto» ̶ Si nuestras palabras revelan nuestro corazón (Lucas 6:45), entonces las
palabras puras revelarán un corazón puro.
• «Todo el cuerpo» ̶ Las palabras median en la vida. Aprender a comunicarse
saludablemente bendecirá todo tu matrimonio.
• «Freno… timón» ̶ Nuestras palabras determinan la dirección de nuestras vidas.
• «Pequeño… grandes» ̶ Santiago está atrayendo nuestra atención a cómo tendemos
a ignorar las cosas de gran importancia.
Notas de enseñanza
«La comunicación auténtica es más que sólo hablar. Es entender y ser entendido (p.148).»
Dennis Rainey (editor) en Preparing for Marriage (traducido como «Preparándose para el
matrimonio»)
«Las palabras no expresan primordialmente nuestra cultura, o nuestra crianza o nuestra
bioquímica, sino nuestras almas. Cuando nuestras palabras son crueles o ingratas, no hay
nadie más a quien culpar. Esa clase de palabras vienen de nuestro interior. (p. 137).» John
Henderson en Catching Foxes (traducido como «Cazando zorras»)
«Si minimizas la lucha del corazón que ambos han traído al matrimonio, esto es lo que va a
pasar: tenderán a convertir los momentos de ministración en momentos de ira… Esto lleva a
la segunda cosa que va a pasar: la razón por la cual convertimos los momentos de
ministración en momentos de ira es porque tendemos a personalizar lo que no es personal.»
Paul Tripp en ¿Qué estabas esperando?
«La actitud de merecer el amor es desastroso en los matrimonios pues lleva al enojo y la
inseguridad. Los cónyuges que creen que se han ganado o que merecen el amor, lo
demandan airadamente o se esfuerzan ansiosamente para evitar usarlo (p. 48)… El principio
encerrado en la frase ‘el conocimiento envanece, pero el amor edifica’ (1 Corintios 8:1b) nos
dice que, en el conflicto, estar en lo correcto y hacer lo correcto no son siempre la misma
cosa (p.158).» Winston Smith en Marriage Matters (traducido como «El Matrimonio
Importa»)
«En una relación saludable el bienestar de la otra persona es importante para nosotros
incluso cuando estamos enojados, cansados, u ocupados.» Leslie Vernick en The Emotionally
Destructive Relationship (traducido como «La relación emocionalmente destructiva»)
Aplicación personal
¿Quién no quiere mejorar su habilidad para comunicarse? Las pocas personas que creen que
no necesitan crecer en esta área, tienen cónyuges que creen lo contrario. Más allá de los
retos normales de comunicación, la cercanía y la longevidad de una relación matrimonial
introduce nuevos retos.
El arte de la comunicación es (a) tener dos personas maduras que (b) pacientemente se
esfuerzan por entender el mensaje objetivo que fue enviado, y (c) aprecian la experiencia
subjetiva que determina cómo el mensaje es recibido. La paciencia y la humildad son vitales
porque la comunicación tiene elementos tanto objetivos como subjetivos. El orgullo, la
impaciencia, y definir la comunicación como completamente objetiva (verdad) o
completamente subjetiva (experiencia personal) son los rasgos centrales que llevan a la
comunicación no saludable.
Ponlo en palabras
¿Cuáles son tus preocupaciones, temores, o retos respecto a la comunicación? Así como no
deberías hacer que tu cónyuge adivine que estás pensando o sintiendo, no empieces este
manual dejando esas cosas sin definir. Puedes descubrir que este manual responde a tus
preocupaciones directamente o puedes descubrir que te ayuda a plantear estas preguntas
de una manera más efectiva. Definir tu objetivo te ayudará a asimilar lo que es enseñado.
Resiste la urgencia de nada más esperar que tu pregunta sea respondida. Escucha cómo el
evangelio te dirige a estas preguntas.
¿Cuáles son los grandes obstáculos que has enfrentado para comunicarte
bien?_____________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
Cada punto es seguido por «preguntas para conversar en pareja». No se espera que tengan
60 conversaciones (20 puntos multiplicados por tres preguntas por punto), pero sí que
tengan una o dos conversaciones acerca de cada área que impacta significativamente su
matrimonio. La habilidad de tener estas conversaciones sin estar a la defensiva o sin atacarse
el uno al otro, es un distintivo de humildad, esencial para que implementen efectivamente
las demás cosas que van a aprender.
Muy a menudo asumimos que estos hábitos aprendidos sólo son «lo que somos»,
«algo que no podemos cambiar» o «cosas que nuestro cónyuge tiene que aprender
a aceptar» aun si es destructivo. Y aun cuando estos hábitos no sean destructivos,
una implicación primordial del mandamiento «dejar (a su padre y a su madre) y unirse
(a su mujer) (Génesis 2:24)» es que el esposo y la esposa decidan la clase de
comunicación que tendrán en su matrimonio para honrar a Dios de la mejor manera
y para bendecirse el uno al otro.
En esta área, debes resistir la tentación de culpar a tu pasado por las decisiones que
haces como adulto. Eres una persona con instintos y hábitos, no una persona de
instintos y hábitos. No vuelas al sur en invierno como los gansos. Dios te dio dominio
sobre la creación (Génesis 1:28), incluyéndote a ti mismo. Esto se expresa a través de
un nivel de autoconciencia que los animales no tienen. Puedes evaluar y pensar
acerca de tus propias ideas y valores. No debes descuidar este don al fallar en
examinar tu vida (incluyendo tus hábitos de comunicación) y someterla a Dios.
2. Hay muchos tipos de comunicación. Pregúntale a una pareja: ¿Se comunican bien? y
ellos podrán responder con por lo menos una docena de maneras diferentes. Planear,
ponerse al día, elogiarse, resolver conflictos, soñar, escuchar, procesar, verbal, no
verbal, emocional, expositiva, hipotética… la lista de tipos de comunicación puede
seguir y seguir.
Es fácil para una pareja responder la pregunta «¿Se comunican bien?» de la misma
manera que responden a la pregunta «¿Son buenos atletas?» Los dos pueden
responder «sí» pero estar hablando de dos cosas tan diferentes como el futbol y la
natación. Ambos estarán en lo correcto y seguirán teniendo dificultades para «jugar
juntos». Es importante recordar que la comunicación no es una habilidad sino una
colección de diferentes habilidades que, en un matrimonio saludable, deben estar
sincronizadas.
Preguntas para conversar en pareja: ¿Qué tipos de comunicación son más fuertes en
su relación? ¿Qué tipos de comunicación necesitan mejorar? ¿Cómo ha generado
conflicto en tu matrimonio o en otra relación, el no reconocer que hay varios tipos
de comunicación?
A menudo las parejas se vuelven mecánicas al pre-pensar cada cosa que van a decir
para asegurarse de que sea una declaración que se refiera a sí mismo en vez de una
declaración que se refiera a la otra persona. O registran la proporción de sus
declaraciones positivas y negativas para verificar que están siendo «buenos
cónyuges». Otras parejas piensan que existe una colección de principios que
desbloquearán la felicidad en la comunicación una vez que ellos los aprendan, pero
mientras eso pasa, viven de una manera apocada y retraída.
Lo mejor que las reglas pueden hacer por la comunicación, es servir como un
recordatorio de qué significa darle honra al otro. Lo peor que las reglas pueden hacer
por la comunicación es tentarnos a creer que podemos (o deberíamos) volvernos
comunicadores tan hábiles, que no necesitamos gracia para un matrimonio
saludable.
La Biblia da una sola regla para comunicarte: «Habla la verdad en amor con un mayor
interés en el bienestar de la otra persona que en tus preferencias personales
(parafraseado de Efesios 4: 15, 29).» Si pierdes esto de vista, podrás comunicarte con
excelente técnica, y aun así, seguir arruinando tu matrimonio (1 Corintios 13: 1-3).
Preguntas para conversar en pareja: ¿Eres más propenso a confiar en las reglas que
a dar/recibir gracia para tener una comunicación saludable? ¿Has experimentado que
la comunicación se vuelve mecánica porque te enfocaste solamente en seguir las
reglas para comunicarse? ¿Has visto que las reglas de comunicación han ayudado a
mantener la honra que se dan el uno al otro, cuando era más sencillo descuidar esa
honra?
Estas diferencias han sido explicadas en diferentes metáforas (lenguajes del amor,
estilos de aprendizaje, tipos de personalidad, temperamentos, etc…). Cada ejemplo
de estas diferencias tiene su fortaleza y su debilidad. Cada ejemplo puede o no
describir los retos que cada pareja enfrenta.
5. «Tú tienes que entender lo que yo quise decir…» (gracia) «Pero eso no es lo que
dijiste…» (carácter literal). Este doble estándar es común. Cuando escuchas cómo
alguien se ofendió por una mala interpretación de lo que dijiste, quieres que esa
persona entienda lo que quisiste decir. No te gusta considerar que tus palabras, tono,
historia, o lenguaje corporal pudieron traicionar lo que quisiste decir. Y cuando te
ofendes por algo que alguien dijo, lo haces responsable por cada palabra que dijo y
cómo la dijo.
Experimentas tus palabras de una forma diferente a cómo experimentas las palabras
de los demás. Si alguna vez te has escuchado en un mensaje de voz, sabes que suenas
diferente a como tú crees que suenas. Cuando hablas, estás consciente de todo lo
que explicas conforme hablas, y sientes muchas cosas conectadas con tus palabras
que no verbalizas o no puedes verbalizar. Sabes que lo poco que verbalizas tiene un
contexto más grande. Pero muy a menudo respondes como si lo que la otra persona
dice es la totalidad de lo que necesitas entender.
Preguntas para conversar en pareja: ¿En qué ejemplos recientes puedes distinguir
este patrón en tu matrimonio? ¿Con cuánta precisión crees que te escuchas a ti
mismo cuando estás compartiendo asuntos que son importantes o que te molestan?
¿Estás dispuesto a darle a tu cónyuge el beneficio de la duda cuando lo que él/ella
quisieron decir no concuerda con lo que tú oíste?
La sana humildad hace preguntas y escucha las respuestas en vez de cerrarse. La sana
humildad confía en que tu cónyuge está en tu equipo y en que trabaja para el bien
del matrimonio. La sana humildad pone lo bueno del matrimonio por delante de tu
vergüenza. Sobre todo, la sana humildad quiere honrar a Dios y amar a la otra
persona, tanto, que silencia tu tendencia de esconder tus debilidades.
7. En el matrimonio, las cosas que no son importantes, pero que son importantes para
ti, empiezan a sentirse moralmente importantes. Tu cónyuge tiene acceso más que
nadie a las cosas que son importantes para ti (seguido de cerca por tus hijos). Esas
cosas que no son importantes, pero que son importantes para ti, las preferencias que
tienes y que quieres que en casa funcionen perfectamente.
El problema no es que tengas preferencias, sino que les asignes un peso moral y
empieces a juzgar a los demás de acuerdo a ello. Sabes que estás haciendo esto
cuando te enojas (o te frustras, como prefieras llamarlo) y empiezas a menospreciar
a aquellos que no cumplen con tus expectativas. Esto frecuentemente termina en
una conversación esposo-esposa, pero con el tono de una conversación
padre/madre-hijo/hija.
La manera en que una pareja maneja estas pequeñas cosas que pueden ocasionar
gran molestia, refleja cómo manejarán la resolución de conflicto. La mayoría de las
parejas que se meten en conflicto crónico no pueden recordar cómo empezaron la
mayoría de sus discusiones. Esto revela cuán fácil es que la importancia de las
preferencias se salga de balance en el matrimonio. Empiezas a lastimar a aquellos
que amas más, por encima de las cosas que importan menos.
Preguntas para conversar en pareja: ¿Cuáles son las pequeñas cosas que les pueden
ocasionar gran molestia? ¿Cuáles son sus preferencias? ¿Cómo tus reacciones (enojo
o aislamiento) revelan que le estás dando demasiada importancia moral a esas cosas?
¿Cómo ambos pueden honrar las preferencias del otro sin permitir que éstas se
conviertan en el termostato emocional del hogar?
El momento emocional de una relación está definido por la confianza. Cuando no hay
confianza, el momento emocional puede ocasionar que un halago sea recibido con
recelo. Cuando hay confianza, una crítica puede darse y recibirse como algo bueno.
(Proverbios 27:6). Cuando una pareja entiende esta dinámica, entenderá la
importancia de no permitir que las ofensas persistan sin que haya pronto
arrepentimiento y perdón (Efesios 4:26-27).
Aun cuando las acciones de otros sean intencionalmente dolorosas, debes recordar
que la ofensa primero es contra Dios, y la solución está primeramente en Dios; en
segunda instancia, la ofensa es contra ti y se resuelve contigo. La ofensa es real, pero
cuando insistes en la restauración humana antes de arrepentirte delante de Dios, te
apartas de la fuente de donde procede un cambio genuino. Intercambias esperanza
por alivio y al final te quedas sin ninguno de los dos (probablemente culpando al otro
por este resultado).
10. Es difícil pensar y escuchar al mismo tiempo. Entre más piensas lo que quieres decir
a continuación, menos escuchas lo que la otra persona está tratando de decir ahora.
Es el equivalente a tratar de aspirar por tu nariz y espirar por tu boca al mismo tiempo
(cuidado con ese experimento). La información no viaja simultáneamente en dos
direcciones en una misma mente, tanto como el aire no puede viajar
simultáneamente en dos direcciones en un mismo cuerpo.
Hay una gran cantidad de autocontrol involucrada en escuchar bien. Debes darle
prioridad a lo que tu cónyuge está diciendo por encima de lo que quieres decir a
continuación. Si es una discusión, tienes que ponerte a ti mismo en un lugar de
desventaja. Si es una conversación ordinaria, eres llamado a poner los intereses del
otro por encima de los tuyos (Filipenses 2:4). Es esta sensación de injusticia lo que a
veces te impide ser buen escucha.
A menudo no te das cuenta de que ésta es la decisión que tienes que hacer para
mejorar tu comunicación. Piensas que para mejorar tu comunicación necesitas
volverte más claro en lo que quieres decir, cuando en verdad, esto requiere que te
vuelvas más claro en entender lo que la otra persona está diciendo. Hasta que veas
esta elección y comprendas su importancia, probablemente estarás «echándole
muchas ganas», pero tus resultados se estancarán o disminuirán.
Preguntas para conversar en pareja: ¿Qué porcentaje del tiempo durante el cual tu
cónyuge está hablando, tú estás pensando en lo que quieres decir a continuación?
¿Cómo el escuchar es un medio prioritario para honrarse uno al otro? ¿Cuándo te es
más difícil enfocarte en escuchar (en un conflicto, cuando la tele está encendida,
etc…)?
11. Honrar a la gente en un conflicto se siente como decir que tienen la razón. Cuando
señalas los elementos más fuertes de lo que alguien está diciendo y asumes que tenía
buenos motivos para lo que está haciendo/diciendo, sientes que estás de acuerdo
con esa persona. Cuando reafirmas la posición de alguien de una manera en que
estarías de acuerdo con ella, renuncias a la oportunidad de comenzar
prematuramente tu contra argumento al replantear negativamente lo que dijo.
12. La comunicación marital requiere que mostremos interés en cosas que no nos
emocionan de manera natural. En el matrimonio no puedes ser como el niño que le
gusta pescar con su papá, pero que no le gusta cebar su anzuelo, quitar el pescado
del gancho, o remar en el bote. No puedes elegir participar en las cosas que te
interesan y negarte a participar en todo lo demás. Así es como los niños abordan la
vida; el matrimonio es para adultos.
Más bien, debes ser como la persona que disfruta Facebook y que está dispuesta a
reaprender cómo usarlo cada vez que Zuckerberg decide «mejorarlo». Un mejor
ejemplo sería escuchar a un amigo hablar acerca de un pasatiempo hasta que quieres
practicarlo tú también. Valoras la relación y te comprometes con la conversación
hasta el punto en que sus intereses se vuelven contagiosos y anhelas «atrapar» su
entusiasmo.
Esto es esencial para una relación de toda la vida. Una gran parte de cualquier
relación es el intercambio de ideas, eventos de la vida, pensamientos, sentimientos,
y sueños. Si sólo muestras interés en tus temas preferidos, entonces ya no tendrás
cosas de qué hablar y crearás un tono egocéntrico en tu matrimonio. Cuando estás
dispuesto a invertir tu atención en los temas que no son de tu preferencia creas una
atmósfera en la que piensas en el otro y fomentas el crecimiento personal y marital.
13. Comunicarnos nos obliga a enfrentar cosas de nosotros mismos que no nos gustan.
Entre más cercana es una relación y más compartes la vida con una persona, más se
revelan tus debilidades (habilidad y carácter). La comunicación no sólo es acerca de
decir y escuchar las cosas correctamente. Los momentos más cruciales de la
comunicación marital se dan cuando dices, escuchas o haces mal las cosas y cómo
respondes a eso.
Al menos que te des cuenta de esto, culparás a tu cónyuge por ser crítico, cuando en
realidad, una de las funciones diseñadas por Dios para el matrimonio es que uno sirva
al otro como un espejo de su carácter. No puedes culpar a tu cónyuge por lo que es
revelado de ti en el matrimonio, más de lo que puedes culpar al espejo por cómo se
ve tu pelo y tu cara cuando recién despiertas.
No es simple poesía cuando en los votos de tu boda dijiste «para bien o para mal».
Tu cónyuge verá tu peor lado. Debes tener la humildad de reconocer estas
debilidades ̶ en vez de negarlas o culpar a tu cónyuge ̶ cada vez que éstas le afectan.
Cuando las debilidades de tu cónyuge te afectan, debes tener la paciencia y la gracia
para entender que estos son los mejores momentos de ministración en el
matrimonio. Juntos, deben buscar y seguir a Cristo en sus debilidades.
Preguntas para conversar en pareja: ¿Cuáles son las debilidades que te cuesta más
reconocer? ¿Pones mayor énfasis en responder con humildad o en que tu cónyuge
exprese sus preocupaciones de acuerdo con tus preferencias? ¿Cuáles son las frases
que deberían alertarte cuando estás teniendo una actitud defensiva o de culpar al
otro en el momento en que tus debilidades son reveladas?
14. El perdón no es justo. La mayor parte de nuestro énfasis sobre las «reglas de
comunicación» es tratar de prevenir cualquier injusticia. Eso es muy bueno, hasta que
un cónyuge peca contra el oro. El pecado siempre introduce injusticia a la relación.
En ese momento, sabes que deberías perdonar, pero a veces te resistes porque
perdonar no es justo.
Aun cuando dices que perdonas porque has sido perdonado por Cristo (Efesios 4:32),
sólo respondes con gracia cuando te dan gracia. No le has hecho justicia a la gracia.
Solamente recuerdas que estás en el lado beneficioso de lo «injusto».
«Sólo cuando aceptamos el amor de Dios como algo que no podemos merecer,
podemos empezar a dar amor inmerecido a nuestro cónyuge. Es crítico que conozcas
esta gracia como el fundamento del amor por tu cónyuge… Tus mejores esfuerzos
serán guiados por un amor que da para recibir, que se queda corto con lo que Dios
diseñó para el matrimonio (p.51).” Winston Smith en Marriage Matters (traducido
como «El Matrimonio Importa»)
Preguntas para conversar en pareja: ¿Cuánto te molesta que las cosas sean injustas?
¿En un momento en que no eres el ofendido, qué clase de resistencia pones a esta
verdad? ¿En un momento en que sí eres el ofendido, qué clase de resistencia pones
a esta verdad?
Preguntas para conversar en pareja: ¿En qué áreas de la vida eres más propenso a
perder el autocontrol? ¿Cuándo pierdes el autocontrol a quién o a qué culpas?
¿Cómo puedes fortalecer tu carácter para reconocer estas faltas de autocontrol y de
esa manera proteger tu matrimonio?
Por estas razones, es muy difícil tener buena comunicación marital si tu vida está mal
administrada. Fallas al darte cuenta de que son tus decisiones (un horario demasiado
lleno, falta de sueño, etc…) a las que estás tratando de culpar por tus decisiones
(rudeza, distancia, dificultad para poner atención, etc…). Entonces te enojas o te
sientes insatisfecho con tu cónyuge cuando las cosas no funcionan como quisieras.
18. Una vida ocupada significa que amontonamos grandes asuntos en espacios
pequeños. Cuando tratas de apachurrar una conversación de 30 minutos en un ratito
de tres minutos, es como tapar el extremo de una manguera con tu pulgar ̶ salpica
para todos lados. Una vida súper ocupada te pone en un lugar perfecto para la mala
comunicación.
Después de que una pareja tiene hijos, la ubicación aumenta en importancia porque
incluso dentro de la casa los lugares y tiempos viables disminuyen. Factores como la
hora de dormir a los niños y no permitir que el trabajo se atrase hasta la noche, se
vuelven importantes para protegerse contra perder su tiempo juntos.
En la medida en que pasan de ser novios al matrimonio y luego a una larga vida juntos,
te convertirás (o por lo menos deberías) de un novato a un experto en tu cónyuge.
Sin embargo, nadie se convierte en un experto de manera accidental. Hay una fase
fundamental en este proceso, cuando la persona que tiene un conocimiento general
acerca de un asunto comienza a sentirse insatisfecha con ese escaso conocimiento y
quiere conocer todo lo que se tiene que conocer acerca del tema que le apasiona.
Preguntas para conversar en pareja: ¿En qué áreas de tu vida estás bien informado y
te mantienes actualizado? ¿Cómo te motivas y disciplinas para este interés y
aprendizaje continuos? ¿Cómo estos hábitos y patrones pueden usarse para facilitar
la apreciación y un conocimiento cada vez más profundo de tu cónyuge?
Con esto en mente, te das cuenta de que la comunicación no es meramente algo que
haces, sino la realidad en la que vives. Comunicarte es más como el envejecimiento,
que como ponerse maquillaje o ejercitarse. Siempre avanza, pero algunas veces eres
más consciente de él que otras. Está construido en sí mismo, ya sea con gracia, de
una manera que confiere honor, o en un deterioro crónico. No hay atajos para
envejecer bien o para una comunicación marital satisfactoria.
Es por eso que este manual no está diseñado primordialmente para enseñarte
técnicas (cosas que a veces haces), sino en adoptar un estilo de vida. Las técnicas
usualmente crean temporadas buenas en el matrimonio, especialmente en esas
etapas donde estás muy consciente de las consecuencias que traería ser malo o
descuidado. Pero los cambios en tu estilo de vida son más duraderos.
Enraizar en el evangelio estos cambios de estilo de vida, requiere que estés muy
consciente tanto del adversario (Satanás), quien se aprovechará de tu carne (pecado)
para destruir tu matrimonio, como del Abogado (Jesucristo) quien te dio el poder (el
evangelio) para vencer, y el patrón (Escritura) que seguir, a fin de bendecir tu
matrimonio.
Conclusión
Respira profundo. Puede que para este punto te sientas abrumado. Descansa en el hecho de
que este manual no te dará docenas de habilidades para aprender y dominar. Simplemente
les pedirá a ti y a tu cónyuge adherirse a unos cuantos principios del evangelio.
«La reconciliación del matrimonio debe ser un estilo de vida, no sólo la respuesta que
tengas cuando las cosas van mal.» Paul Tripp en ¿Qué estabas esperando?
• «Esto sabéis» – Santiago asume con humor que serías propenso a saltarte sus
instrucciones acerca de escuchar.
• «Pronto para oír» ̶ Serás rápido en una cosa y lento en la otra; escoge ̶ escuchar o
hablar.
• «Tardo para hablar... ira» ̶ Ser rápido para hablar tiene consecuencias emocionales;
necesitas ver la causa y el efecto.
• «Obra... desechando» ̶ La elección de escuchar bien es una elección para buscar el
carácter piadoso y la unidad relacional.
• «Recibid... la palabra implantada» ̶ La salvación comenzó con escuchar. El
matrimonio también pasa de la muerte a la vida al escuchar.
Notas de enseñanza
«Si quieres desarrollar una relación matrimonial íntima, harías bien en hablar menos y
escuchar más. La persona que habla menos está más dispuesta a dejar de lado su propio
egocentrismo y a construir la unidad en el matrimonio. Es más capaz de comprender otro
punto de vista. Y está dispuesto a buscar lo mejor para su pareja (p. 154)». Dennis Rainey
(editor) en Preparing for Marriage (traducido como «Preparándose para el
matrimonio»)
«De todos los principios que intervienen en la comunicación efectiva, ninguno es más
importante que la buena escucha» Wayne Mack en Fortaleciendo el matrimonio.
«Rara vez estaremos de acuerdo en todos los temas del matrimonio. Rara vez estaremos de
acuerdo en el uso correcto del dinero, o en la cantidad exacta de intimidad sexual, o la
manera exacta y apropiada de encargarse de los hijos. Dios no diseñó a todos para que
estuvieran de acuerdo exactamente en todas estas cuestiones. Más bien, Dios redime y
capacita a los esposos y esposas para que reflejen a Cristo y a la iglesia en medio de sus
desacuerdos, y para que crezcan en el amor mutuo bajo cualquier circunstancia. Este amor
tiende a expresarse en la palabra amable, en escuchar humildemente, en el deseo de servir
y en el anhelo de que Cristo sea engrandecido en nuestros matrimonios (p.164).» John
Henderson en Catching Foxes (traducido como «Cazando zorras»)
«Los ídolos que adoras filtran y eliminan la información que no coincide con las expectativas.
Los ídolos también amplifican otros mensajes a los que eres sensible. Aborda todos los temas
con humildad, con la voluntad de aprender algo nuevo y corregir los errores de comprensión.
Comunica una humildad que permita obtener más información o una perspectiva diferente
(p. 109).» Winston Smith en Marriage Matters (traducido como «El matrimonio importa»)
«No tiene sentido pasar a la siguiente idea o responder a lo que has oído si tu cónyuge no
cree que has entendido lo que se ha dicho (p. 133) ... ¿De qué manera suele sentirse tu
cónyuge incomprendido por ti? Si no lo sabes, entonces pregúntale (p. 135)». Winston Smith
en Marriage Matters (traducido como «El matrimonio importa»)
Aplicación personal
A menudo nos perdemos el poder de las cosas comunes. Estar en un juego de las ligas
pequeñas no parece gran cosa hasta que escuchas el lamento de un adulto: «Mi padre nunca
fue a ninguno de mis juegos». A menudo sólo apreciamos plenamente el significado de las
pequeñas cosas que nuestro cónyuge hace después de su fallecimiento porque «la vida se
siente tan vacía ahora». Cuando miras hacia atrás y recuerdas a las personas que más
moldearon tu vida, generalmente es por su presencia y cuidado en momentos ordinarios
más que por grandes acciones o palabras profundas.
Escuchar es otra cosa común que a menudo tiene un poder del que pocas personas se dan
cuenta. Considera el poder de escuchar representado en esta cita acerca de la humildad.
«No imagines que, si conoces a un hombre realmente humilde, será lo que la mayoría
de la gente llama 'humilde' hoy en día: él no será el tipo de persona desagradable,
falsa, que siempre te dice que, por supuesto, no es nadie. Probablemente todos
ustedes lo que pensarán de él es que parecía un tipo alegre e inteligente que se
interesó mucho en lo que le dijeron. Si no te agrada, será porque sientes un poco de
envidia de cualquiera que parezca disfrutar de la vida con tanta facilidad. Él no estará
pensando en la humildad: él no estará pensando en sí mismo en absoluto.» C. S. Lewis
en Mero cristianismo
Debido a que todo lo que podemos hacer cuando somos bebés y niños (o eso parecía en ese
momento) es «escuchar a las personas grandes», tendemos a pensar que hablar es la parte
madura, poderosa y significativa de la comunicación. Creemos que escuchar es para la
persona débil o inmadura que carece de influencia en la capacidad de contribuir. Si aplicamos
esta misma lógica a la nutrición, pensaríamos que comer frutas y verduras es un signo de
debilidad.
Al devaluar el acto de escuchar, pasamos por alto cómo pensamos acerca de la oración.
Cuando tienes una visión pobre de la escucha, calificas a Dios basado en cómo responde a tu
solicitud, y te pierdes el gran honor de que el Creador está omni-disponible para tus
pensamientos e inquietudes momento a momento. Sí, Dios responde la oración, pero no
pases por alto la realidad de que nunca estás solo y de que siempre eres entendido. De
manera similar, responde a lo que dice tu cónyuge (con palabras y acciones), pero nunca
minimices el poder de escuchar para recordarle que estás con él/ella «en las buenas y en las
malas» esforzándote por comprender/compartir sus alegrías y tristezas.
En este capítulo buscaremos que eleves tu habilidad para escuchar y aumente tu capacidad
para desatar su poder y así enriquecer tu matrimonio. Haremos esto en tres secciones: (1)
Cómo no escuchar, (2) Tipos de escucha y (3) Cómo escuchar.
Lee Proverbios 1:5 y 15:28. ¿Cómo el libro de la Biblia que aborda notablemente el tema de
la sabiduría introduce el famoso versículo que dice: «el temor del Señor es el principio de la
sabiduría (1:7 LBLA)»? Con un llamado a una alta visión de la escucha. Nunca serás sabio a
menos que valores adecuadamente la escucha. Hasta que entiendas esto, fracasarás en la
aplicación de todo lo que aprendas acerca de cómo crear un buen matrimonio. Cuando no
escuchas bien, tu boca «derrama malas cosas (15:28 RVR1960)». Esto puede deberse a una
de dos causas: (a) te enojas antes de entender, o (b) ofreces «buenos consejos» que no se
ajustan a la situación. De cualquier manera, tus palabras desaniman y provocan el deterioro
de la relación. No olvides que la sabiduría (y las bendiciones matrimoniales que la sabiduría
trae) comienza con lo que entiendes (escuchando bien) no con lo que dices (discurso
convincente y preciso).
Cómo no escuchar
Estar en silencio, no significa que estás escuchando. No todas las preguntas invitan, o incluso
quieren, una respuesta. Existe la mala escucha. La manera que escuchas puede influir
negativamente en lo que se dice y distorsionar lo que escuchas. Necesitas ser consciente de
cómo tu escucha afecta la comunicación o tu auto rectitud acusará y desaprobará a tu
cónyuge en momentos en que tu mala escucha los puso en esa situación.
Vamos a ver ocho maneras de no escuchar. Al leer cada una, considera el hábito involucrado,
los valores revelados y el mensaje comunicado. Las malas habilidades para escuchar son los
tres (hábito, valores y mensaje). Para mejorar como oyente debes participar y cambiar en los
tres niveles. Convertirse en un mejor oyente comienza con la voluntad de escuchar lo que es
incorrecto.
1. Interrumpir: Interrumpir dice que tus pensamientos son más importantes que los
pensamientos del otro; o que prefieres arriesgar a que el otro olvide lo que intenta
decir, a tú olvidar lo que quieres decir. Interrumpir implica que sabes lo que el otro
está a punto de decir y necesita ser cambiado. Si tienes el hábito de interrumpir,
memoriza Filipenses 2:1-5 y repítelo cada vez que interrumpes a tu cónyuge. Úsalo
como base de tu confesión y enfócate en que escuchar es una manera relevante de
amar a tu cónyuge como Cristo ama a la iglesia (Efesios 5:25).
«Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor ...
con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más
importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino
más bien los intereses de los demás. Haya, pues, en vosotros esta actitud que
hubo también en Cristo Jesús.» Filipenses 2: 1-5 (LBLA)
4. Minimizar: Esto es una mala escucha por falsa comodidad. Incluso si tu cónyuge
está exagerando, debes acompañarlo a este descubrimiento escuchando con calma
y haciendo buenas preguntas, en vez de intentar generar este cambio con unas pocas
frases. Cuando alguien está exagerando, los cambios rápidos rara vez coinciden con
respuestas agradables. A menudo, sin embargo, tu cónyuge no estará exagerando.
Simplemente, no conoces la situación lo suficientemente bien como para
comprender su respuesta. En estos casos minimizar es insultante, despectivo y
erosiona la confianza en tu juicio. Da el beneficio de la duda hasta que haya una fuerte
evidencia de lo contrario. Este beneficio de la duda es una aplicación bíblica y directa
del amor: «(el amor) todo lo cree (I Corintios 13:7 RVR1960).»
5. Asociación libre: Las palabras de tu cónyuge no deben usarse como trampolín hacia
temas de mayor interés personal (conversación general) o ventaja personal (en un
desacuerdo). Responde a lo que te hayan preguntado. No uses una pregunta como
ejercicio de libre asociación. Esta es una forma de escuchar muy egocéntrica. Si esto
genera un conflicto, probablemente parezca manipulador (porque lo es). Honra a tu
cónyuge respondiendo su pregunta o pidiendo una aclaración. Si lo que te vino a la
mente es lo suficientemente importante como para recordarlo después de abordar
lo que tu cónyuge ha dicho o preguntado, entonces luego plantea el tema para
extender (en vez de reemplazar) la conversación inicial.
7. Malas preguntas: Sí, hay tal cosa como una mala pregunta. Puedes hacer preguntas
para que la gente se sienta estúpida/infantil (por ejemplo: ¿qué te hizo pensar que
eso era una buena idea?), para atrapar a las personas/hacer que se sientan malas
(por ejemplo: ¿crees que hago esto [refiriéndonos a un pecado o una elección necia]
porque creo que es divertido?), o para terminar una discusión (por ejemplo: ¿por qué
pensarías algo diferente?). Este tipo de malas preguntas dan la apariencia de
escuchar; después de todo, las preguntas significan que quiero escuchar ¿cierto? Las
malas preguntas son peores que la escucha ineficaz, son una forma primaria de
manipulación. Si eres culpable de esta forma de mala escucha, entonces tómalo muy
en serio. Estás pecando contra tu cónyuge de una manera que le silencia a él/ella y
debilita la confianza que es esencial para un matrimonio saludable.
A partir de estos ejemplos de mala escucha, debes darte cuenta de que se necesita humildad
y valor para escuchar bien. Escuchar bien requiere aceptar que tú no tienes el control de la
conversación, que es posible que no sepas cómo responder, que hay cosas importantes que
no sabes, que vale la pena escuchar a otras personas y que tus pensamientos son secundarios
por un periodo de tiempo. Se necesita una persona de carácter elevado para escuchar bien.
«Se necesita gracia para estar listo para escuchar y dispuesto a escuchar.» Paul
Tripp en ¿Qué estabas esperando?
Tipos de escucha
Examinaremos cinco tipos de escucha. Se proporciona una pregunta central que enmarca
cada tipo de escucha antes de la explicación. La comprensión es fundamental para toda
escucha efectiva. Apreciar y empatizar son formas de escuchar principalmente con el
propósito de unir. Discernir y evaluar son formas de escuchar que se utilizan principalmente
durante la resolución de problemas.
1. Comprender ̶ ¿Qué se dice? Esta es la pregunta que no se debe dejar pasar en la escucha.
Pero es sorprendente la frecuencia con la que se pasa por alto la necesidad de
comprender. Tomarte el tiempo para asegurarte de que entiendes lo que se ha dicho es
la esencia de ser «pronto para oír» y «tardo para hablar» (Santiago 1:19 LBLA). Hay
muchas habilidades de escucha reflexiva y repetición para ayudar a la comprensión, pero
básicamente se reducen a dos preguntas: (1) ¿ves el valor de la comprensión antes de
hablar? (2) ¿estás dispuesto a pasar parte de tu «tiempo aire» asegurándote de que has
comprendido?
«Es el amor propio lo que te hace más comprometido con lo que entiendes que con
entender a tu cónyuge.» Paul Tripp en ¿Qué estabas esperando?
4. Discernir ̶ ¿Qué es lo más preciso o lo más importante en lo que se dice? Esta forma de
escucha se aleja emocionalmente del hablante y del mensaje para así poder obtener una
perspectiva más objetiva. Este desapego asume que el mensaje es tendencioso o está
mal filtrado en la información más relevante. La cautela también asume que lo que es
importante para el hablante puede no ser lo más importante para el oyente. Por estas
razones, en el matrimonio, la escucha con discernimiento debe ir precedida la mayoría
de las veces de una escucha apreciativa o empática, eso es lo que significa «dar el
beneficio de la duda». Sin las formas de unión en la escucha, escuchar con discernimiento
crea o perpetúa la distancia. Recurrir constantemente a escuchar con discernimiento es
un indicador de que el matrimonio carece de una base sólida de valores compartidos,
propósito o confianza.
Cómo escuchar
A menudo somos malos oyentes porque pensamos en escuchar como simplemente oír y
retener información. En un día de sobrecarga de información, es fácil pasar por alto la
importancia de escuchar. Considera esta definición ampliada de escuchar: escuchar es cómo
entras en el mundo de otra persona.
En las relaciones, los «internos» y los «externos» están determinados por lo que compartes
y lo que estás dispuesto a escuchar. Cuando hablas con alguien de tus pensamientos privados
lo conviertes en un «interno». Cuando no hablas con alguien de tus pensamientos privados,
lo conviertes en un «externo». Cuando estás disponible para escuchar, estás demostrando
tu voluntad de convertirte en parte del mundo de tu cónyuge, que es más que compartir el
mismo espacio (casa).
Lee Efesios 5:25 a la luz de Juan 1: 14-18. ¿Cómo amaba Jesús a su esposa, la iglesia? Jesús
entró completamente en su mundo para entender sus desafíos únicos y su experiencia ante
esos desafíos (Hebreos 2:17-18). ¿Cómo aplicas la profunda verdad teológica de la
encarnación de Jesús en tu matrimonio? Escuchas a tu cónyuge hasta que se sienta
comprendido. De la misma manera que la encarnación de Jesús te da la seguridad de que Él
comprende todos los aspectos de tu vida (Hebreos 4: 15-16), tu escucha le asegura a tu
cónyuge que estás para/con él/ella en medio de las alegrías y luchas de la vida.
Esta realidad es convincente. Te das cuenta de que has descuidado una de las formas más
simples, significativas y fundamentales en que Dios te llama a amar a tu cónyuge. Pero la
convicción sin instrucción da como resultado culpa sin esperanza. El evangelio siempre da
esperanza en igual (o mayor) medida que las convicciones. Entonces, a continuación,
brindaremos muchas habilidades y perspectivas destinadas a mejorar tu capacidad de
escucha.
Ninguna instrucción puede crear o reemplazar el deseo. La principal habilidad para ser un
buen oyente es querer ser un buen oyente. El núcleo de la escucha es dar suficiente valor a
la otra persona y lo que está diciendo para que dejes de colocar tus pensamientos (mental o
verbalmente) sobre los de esa persona. Cuando comiences a hacer esto, encontrarás que tus
respuestas y lenguaje corporal casi siempre hacen que la otra persona responda de una
manera menos reservada. Las siguientes habilidades son simplemente ejemplos de
conductas que dan valor a la otra persona.
1. Muestra y mantén el interés: Algunas conversaciones son interesantes por su tema. Esto
hace la escucha efectiva mucho más natural. Sin embargo, hay ocasiones en las que
nuestro interés se da por el valor que damos a la relación en lugar de al tema. Cuando,
en el matrimonio sólo escuchas bien a los temas de interés, obligas a tu cónyuge a actuar
(creando matices de presión/rechazo) para tu atención o a descuidar áreas importantes
de la vida (creando sistemas familiares que inevitablemente fallarán).
2. Honra a través del lenguaje corporal: La mayoría de los indicadores de interés son no
verbales: contacto visual, expresiones de rostro agradables, asentir con la cabeza,
inclinarse hacia adelante, mirar al hablante, relajar los hombros, no estar de brazos
cruzados y retirar distracciones (por ejemplo: revisar tu teléfono o trabajar en un
proyecto). Cuando no honras a tu cónyuge a través del lenguaje corporal le generas la
tentación de incrementar la «fuerza» de su habla para llamar tu atención. Honrar el
lenguaje corporal disminuye la tentación hacia una comunicación ineficaz.
4. Ten cuidado con los filtros: Debes estar dispuesto a escuchar un mensaje de la manera
en que se pretendió transmitir, no como lo percibiste o experimentaste. Mira la lista de
«filtros» a continuación y considera cómo su influencia afectaría tu capacidad para
escuchar adecuadamente a tu cónyuge.
6. Resume la información: Resume los puntos clave o las experiencias que tu cónyuge ha
compartido antes de dar una respuesta. Esto revela que estás escuchando y te aseguras
de que lo que captaste coincide con lo que tu cónyuge estaba compartiendo. Más allá de
asegurar eso, estás respondiendo a lo que tu cónyuge estaba tratando de decir, esto
tiene otro beneficio. También te permite aclarar si tu respuesta es una parte o todo lo
que dijo tu cónyuge. Cuando no resumes lo que has escuchado, es común que las
perspectivas/sugerencias parciales aparezcan como generalizaciones/correcciones
totales. Cada vez que los roles de hablar-escuchar se alternan en una conversación, habrá
un momento en el que se gana o se pierde la confianza. Por eso las interrupciones son
tan malas para la comunicación. Un resumen de 30 segundos en estos intercambios a
menudo ahorra muchas discusiones de 30 minutos (o más).
7. Escucha para afirmar/honrar: Es muy fácil solamente escuchar lo que necesita ser
diferente, cambiado o corregido. Después de todo, es ahí donde se producirá el progreso,
el crecimiento o el cambio como resultado de la comunicación. Cuando sucumbes a esta
tentación, escuchar se convierte en un ejercicio muy negativo. Frecuentemente, esto se
hace para evitar lastimar los sentimientos de alguien que es sensible. Cuando enmarcas
escuchar-para-afirmar de esta manera, te pierdes de cómo eso da forma a tu carácter y
actitud. Si quieres ser un oyente que se parece a Cristo, debes disciplinarte (hasta que se
convierta en algo que disfrutas naturalmente) para así encontrar en las palabras de tu
cónyuge, aspectos que afirmar, celebrar o alentar.
10. Si no sabes qué decir, haz más preguntas: A menudo, la presión para saber qué decir es
lo que te impide escuchar bien. Te vuelves como la persona que tiene tantas ganas de
dormir que sus ganas de dormir le impiden dormir. Escuchar se hace mejor cuando estás
relajado (de lo contrario, tus miedos acaparan tu atención en ti mismo en vez de en tu
cónyuge). Si no sabes qué decir, date la libertad de simplemente hacer otra pregunta, ya
que esto puede ser lo que hace posible la implementación de otras habilidades.
Conclusión
Escuchar va en la lista de cosas que no son complicadas, pero sí difíciles. La mayoría de las
cosas en esta lista comparten una cosa en común: requieren morir a ti mismo para amar a
Dios y amar bien a los demás.
Lo más probable es que ninguno de los consejos prácticos de este capítulo te haya
sorprendido. Eso puede ser alentador y desalentador. Es alentador saber que la persona más
inepta en las relaciones puede escuchar bien y, por lo tanto, bendecir todas las relaciones en
las que está involucrado. Es desalentador darse cuenta de que la mayoría de las veces la
única excusa para no escuchar bien es el puro descuido en los conceptos básicos de
socialización.
Esto debería llamar nuevamente tu atención hacia lo necesario que es el evangelio para tener
un matrimonio satisfactorio. Tu matrimonio se deteriora no porque el matrimonio sea
complejo, sino porque eres egoísta y egocéntrico. Incluso cuando quieres ser humilde para
amar bien a los que te importan, te quedas corto.
Para escuchar bien necesitas algo que pueda motivarte a morir a ti mismo sin que eso
implique autocompasión o martirio. Sólo hay una persona (Jesucristo) con un mensaje (el
evangelio) que puede realizar estas tareas simultáneamente. Cuanto más dependas de lo
que Cristo hizo por ti y atesores el evangelio hasta emularlo, más naturalmente tratarás a los
demás como Dios te ha tratado a ti.
Instrucciones: Lee los siguientes enunciados descriptivos. Considera qué tan bien describen
tu experiencia o perspectiva sobre tu matrimonio. Si estás comprometido, considera qué tan
bien describen tu experiencia de noviazgo o tus creencias sobre cómo debería ser el
matrimonio. Marca la respuesta que mejor se ajuste a tu forma de ser.
(CD) Completo desacuerdo, (LD) ligeramente desacuerdo, (NS) No estás seguro, (PA)
Parcialmente de acuerdo, (CA) Completamente de acuerdo.
NS ̶ 1 punto negativo
… iguala o excede el número total de preguntas, entonces esta área del matrimonio es un
área de fortaleza.
… es menor que el número total de preguntas, entonces esta área del matrimonio podría
necesitar atención o refinamiento.
… es un número negativo, entonces esta área del matrimonio debe recibir atención
inmediata.
Recursos recomendados: Love Talk Starters: 275 Questions to Get Your Conversations
Going (traducido como «Cómo iniciar charlas de amor: 275 preguntas para poner en
marcha la conversación») por Les y Leslie Parrott.
Capítulo 3
La comunicación diaria es el combustible
en el motor del matrimonio
Principios clave: No olvides las siguientes ideas, ya que son los conceptos esenciales de este
capítulo.
Memoriza: Efesios 4:29-30 (NBLA), «No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala,
sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que
imparta gracia a los que escuchan. Y no entristezcan al Espíritu Santo de Dios, por el cual
fueron sellados para el día de la redención.» Mientras memorizas este pasaje, reflexiona
sobre estos puntos clave:
● «Ninguna palabra mala» – Dios creó las palabras con el propósito de edificar a nuestro
cónyuge.
● «Según la necesidad del momento» – Pregúntate: «¿Cómo querría Dios que me
involucre o afirme a mi cónyuge en este momento?»
● «Imparta gracia» – Las vidas de los cristianos son un «camino de gracia». Tus palabras
deben hacer avanzar a tu cónyuge en este viaje.
● «No entristezcan» – Cuando nuestras palabras compiten contra los propósitos de Dios
en o para nuestro cónyuge, Dios se entristece.
● «Para el día de la redención» – En el cielo verás al cónyuge que Dios ha permitido que
tus palabras ayuden a moldear.
Notas de Enseñanza
«Debido a que no estaban hablando de estas cosas el uno al otro, comenzaron a desarrollar
pensamientos individuales sobre ellos (p. 103) … Por tanto, la clase y la calidad de amistad
entre marido y mujer siempre funciona como un medidor preciso de qué tan saludable es
el matrimonio. (p. 145-146).» Paul Tripp en ¿Qué estabas esperando?
«No puedo burlarme de ti en la casa de alguien más y respetarte en nuestra casa (p. 97;
Kathy) … Al principio de nuestro matrimonio mi esposa y yo acordamos no menospreciarnos
en público, ni siquiera en broma. Nuestro acuerdo se produjo después de darnos cuenta de
la frecuencia con la que en entornos grupales nuestros amigos usaban el ridículo (a menudo
disfrazado de burla) para tener ventaja entre ellos. Los comentarios sobre la apariencia, los
recordatorios de una vergüenza pasada o llamar la atención sobre un comentario tonto, son
formas comunes en que las parejas usan el escudo de la conversación social para criticar las
fallas y debilidades de los demás. De hecho, mi esposa y yo disfrutamos burlándonos el uno
del otro, pero no bromeamos de una manera degradante para hacer reír a los demás.
(p.137).» Bryan Chappell en Each for the Other (traducido como «Uno para el otro»).
«Si el sufrimiento por sí solo enseñara, todo el mundo sería sabio, ya que todos sufren. Al
sufrimiento se le debe sumar el duelo, la comprensión, la paciencia, el amor, la apertura y
la voluntad de permanecer vulnerable (p. 143) … La comunicación es, por tanto, la sangre
del matrimonio que lleva oxígeno vital al corazón de nuestro romance. (p. 158) … El
matrimonio proporciona un pequeño laboratorio experimental mediante el cual podemos
aprender a participar en el compañerismo espiritual. Todo lo que sucede en general en
contextos sociales tiene un espejo en el matrimonio: desacuerdos, palabras hirientes,
conflicto de intereses y sueños en competencia (p. 162).» Gary Thomas en Matrimonio
Sagrado
«La paradoja es que la amistad no puede tratarse simplemente de sí misma. Debe tratarse
de algo más, algo con lo que ambos amigos estén comprometidos y apasionados, además
del uno al otro. (p. 113).» Tim Keller en El Significado del Matrimonio
Aplicación Personal
¿Cuál es la parte menos obvia y más importante de una pecera? El agua. El agua es esencial
para la vida de los peces y las plantas. El agua sostiene y balancea las decoraciones. El agua
es lo que refleja la luz de forma «acuática» y capta nuestra atención. Sin embargo, nadie
mira una pecera y dice: «¡Vaya! Esa agua es maravillosa». Si el tanque está plagado de algas,
entonces la gente puede decir, «¡Qué asco! Necesitas limpiar tu agua».
El agua en una pecera comparte un rol similar a la comunicación cotidiana en un
matrimonio. Es esencial para la vitalidad del matrimonio, rodea todos los momentos
especiales y significativos y captura todas las cualidades «relacionales» de un matrimonio
que nos hicieron disfrutar. Pero en el día a día se ignora o descuida con demasiada
frecuencia a menos que llegue a un punto en que no sea notablemente saludable.
En este capítulo hablaremos sobre dos aspectos para cultivar una comunicación saludable
en el día a día: (1) limpiar el tanque - remover los contaminantes de una buena
comunicación, y (2) llenar el tanque - brindar una respuesta de por vida a la pregunta,
«Entonces, ¿de qué se supone que debemos hablar?»
Limpiando el Tanque
Agente de Equilibrio
A menudo, los libros de comunicación nos darán una proporción de cuántos comentarios
positivos se necesitan para cancelar uno negativo. En realidad, si tratamos de hacer las
matemáticas, puede volverse laborioso, falso o legalista. Pero si vemos la razón detrás de
los números, podemos obtener el beneficio sin la esclavitud.
«Una esposa, si es muy generosa, puede permitir que su esposo cumpla quizás con
el ochenta por ciento de sus expectativas. Siempre existe ese otro veinte por ciento
que le gustaría cambiar, y puede tratar de eliminarlo durante toda su vida
matrimonial sin reducirlo mucho. Por otro lado, ella puede simplemente decidir
disfrutar del ochenta por ciento, y ambos estarán felices (p. 97).» Elisabeth Elliot en
Love Has a Price Tag (Traducido como «El amor tiene un precio»).
Quitando barreras
Nos comunicamos (tanto escuchar como hablar) a través del filtro de nuestros miedos y
nuestro orgullo. Tanto nuestras inseguridades como nuestras jactancias influyen en lo que
escuchamos y decimos. Eliminar estas barreras no significa eliminar el miedo y el orgullo de
nuestra vida. Eso no sucederá. Requiere ser humildemente consciente de uno mismo y
abierto sobre estas áreas de tu vida.
Autoevaluación: ¿Cuál de estas barreras de orgullo o inseguridad tiendes a usar como filtro
de comunicación?
Estas barreras se convierten en las razones por las que no hablamos, hablamos en código,
no decimos lo que queremos decir o nos ofendemos erróneamente por lo que dicen los
demás. La confianza es dejar que la barrera del orgullo o la inseguridad se haga consciente,
de preferencia antes de generar contenido en nuestros pensamientos. Una vez que
hacemos esto, las diferencias entre marido y mujer (que a menudo se atribuyen al género,
la personalidad o el hogar de origen) comienzan a tener sentido y generan unidad en lugar
de división.
Lee Hebreos 4:14-5:10. Puedes ver que es la debilidad de la humanidad de Cristo lo que le
permite ser un gran Salvador. Podemos confiar en Cristo porque Él nos conoce y se nos ha
dado a conocer. Es solo el evangelio el que nos da el coraje y la libertad para reconocer las
barreras del orgullo y la inseguridad. Revelar estas barreras requiere la creencia de que hay
suficiente gracia para cubrirlas/cambiarlas. Instintivamente sabemos que fuera de Cristo
esta gracia no existe, así que nos escondemos como lo ha hecho la humanidad desde el
inicio del pecado (Gn. 3:8). Cuando dejamos de ocultar nuestras debilidades, comenzamos
a confiar en nuestro cónyuge sobre la base de una confianza mutua, esto es lo que significa
el evangelio para nuestro matrimonio.
Muchas parejas quedan atrapadas buscando «el momento adecuado» para tener una
conversación. Cuando la vida no baja la velocidad, comienza a parecer que nunca hay un
buen momento. Así que las conversaciones difíciles y de logística se acumulan hasta que
comienza una conversación desagradable y la gravedad emocional del momento declara
que este es «el momento» para que salga todo a la vez. Esta dinámica crea un argumento
realmente desagradable o una sensación de desesperación mientras pensamos: «¿Cómo
dejamos que las cosas se pusieran tan mal?»
La mayoría de las veces las cosas no son «tan malas» y cualquiera de los puntos del
argumento podría haberse abordado de manera pacífica si se hubiera discutido
individualmente. Es por eso que las parejas pueden reconciliarse y actuar como si nada
hubiera pasado (lo cual es alentador sobre el estado del matrimonio, pero los vuelve a
poner en el ciclo para la próxima erupción).
Una «Reunión de Estado de la Nación» es simplemente un momento en el que una pareja
se mira y pregunta: «¿Cómo estamos? ¿He comenzado a descuidar algo que sea importante
para ti? ¿Me he perdido de algún cambio en tu vida que te ha hecho sentir menos cuidado
por mí? ¿He comenzado a hacer algo que te preocupe?» Renunciar a una noche de
televisión o actividades al mes (o incluso una vez cada tres meses) por este tipo de
conversación, revolucionaría la mayoría de los matrimonios.
Si bien estas conversaciones al principio pueden parecer rutinarias, si las pruebas (con
humildad y buenas habilidades para escuchar), las encontrarás muy románticas. Dos
personas que por el compromiso de su matrimonio se hacen preguntas en primera persona,
evaluando sus preferencias personales, resultan uniéndose mucho. Esto muestra el tipo de
mentalidad y generosidad que conforma el amor verdadero.
Lee Hebreos 10:19-25. Si vamos a «estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras
(v. 24)», debemos hacernos preguntas reales acerca de cómo estamos. Debemos estar
dispuestos a escuchar respuestas reales a esas preguntas. Este pasaje comienza con un
recordatorio de dónde encontramos nuestra aprobación final: en Cristo (v. 19-23). Las
parejas que olvidan encontrar su aprobación en Cristo tendrán más dificultades para tener
conversaciones saludables mientras evalúan su matrimonio. Observa también que este
pasaje termina recordando a las personas que no descuiden este tipo de interacciones (v.
25).
Llenando el tanque
Cuando termines de leer esta sección, nunca más podrás decir: «¿De qué podemos hablar?»
Ese ha sido en realidad un objetivo principal de toda la serie de manuales Creando un
matrimonio centrado en el Evangelio: llenar tu matrimonio con excelentes conversaciones
(incluidas en cada manual) y citas (Apéndice A en cada manual) que te acerquen más a Cristo
y a tu cónyuge.
Al hacerse preguntas personales que desafían se alcanza otro nivel de intimidad. Puedes
medir el nivel de intimidad por el tipo de preguntas que estás dispuesto a hacerle a alguien.
Tu cónyuge debe ser la persona con la que tengas la mayoría y las mejores de estas
conversaciones. Esta es una de las formas clave de asegurarte de que nadie más se convierta
en un «conocedor» de tu vida, que tu cónyuge. Es a través de estas conversaciones la forma
en que llegas al punto en que la persona que mejor te conoce, es quien más te ama y es tu
compañero más fiel en el viaje de la vida.
o ¿Cuáles son los mayores desafíos que crees que vas a enfrentar esta semana, mes o
año?
o ¿Cuáles son algunas de las bendiciones en nuestra vida que a menudo pasamos por
alto?
o Dentro de 10 años, creo que [en blanco] resultará ser lo más importante que hicimos
durante esta etapa de la vida.
o ¿Qué cosas, en una lista corta, «necesitas» para estar contento?
o ¿Por qué época difícil de nuestro matrimonio o vida personal podemos dar gracias
a Dios ahora?
o ¿En qué se diferencia el lugar donde vivimos ahora (tiempo y lugar) del lugar donde
creciste?
o Fruto del Espíritu: ¿Dónde o cómo crees que el dominio propio puede o podría
bendecir aún más nuestro matrimonio?
o ¿Cómo has notado que tus prioridades cambiaron durante el último año o desde
que nos casamos?
o Extraño cuando solíamos…
o Filipenses 4:8 - Es un gozo pensar en los aspectos puros y hermosos de tu carácter
[describir].
o Significó mucho para mí cuando dijiste [en blanco].
o El consejo que le daría a una pareja joven, basado en nuestro primer año de
matrimonio, sería ...
o Mi parte favorita de nuestro noviazgo fue cuando ...
o Estas son algunas formas en las que he visto cómo Dios ha moldeado tu carácter y
te ha hecho crecer en los últimos 5 años ...
o Mi recuerdo favorito de nuestro primer año de matrimonio fue cuando ...
o He notado que mi motivación para [en blanco] aumenta / disminuye últimamente.
o ¿Cuál es tu recuerdo favorito con tus abuelos?
o ¿Cuáles son las formas más importantes pero sutiles en las que podemos proteger
nuestro matrimonio y nuestra familia?
o La libertad que más disfruto o aprecio es ...
o ¿Cuál es la imagen / recuerdo favorito de tu infancia?
o Lo que más me ha sorprendido de ti desde que nos casamos es ...
o ¿Cuál es el recuerdo favorito de tus vacaciones?
o ¿Cómo se diferencia la vida, de lo que pensabas que sería a esta edad?
o ¿Cómo hemos cambiado (personalidad y valores) desde que nos casamos?
o ¿Cuál es tu recuerdo favorito de nuestra luna de miel?
o ¿Cuál es la mayor sorpresa que hemos vivido este año?
o ¿Cuáles son las tres cosas o eventos más relevantes de nuestro matrimonio este
año?
o ¿Cuál es la conversación más significativa que recuerdas que hemos tenido este
mes?
Temas románticos
Las parejas casadas deben coquetear y tener conversaciones íntimas. Aviva el fuego al
mostrar su interés sobre cualquier cosa (es decir, trabajo, pasatiempo, fe, política, etc.)
hablando de ello con aquellos que comparten tu pasión. ¿Por qué no haríamos lo mismo
por nuestro matrimonio con nuestro cónyuge? Usualmente, cuando hablamos de otros
intereses, no estamos aprendiendo información nueva; simplemente disfrutamos de nuevo
las mismas experiencias (a menudo con las mismas palabras que hemos usado muchas
veces). ¿Por qué dudaríamos en hacer esto con nuestros matrimonios? Con demasiada
frecuencia solo repetimos nuestras decepciones entre nosotros. Utiliza estas preguntas
para iniciar muchas conversaciones en las que recuerdes las delicias de tu matrimonio con
tu cónyuge.
Temas de planificación
o ¿Cuáles son sus planes, esperanzas o sueños para el próximo mes / año?
o Veo que eres diligente en [en blanco] y me anima a pensar en nuestro futuro juntos.
o Este verano me gustaría…
o Creo que necesitamos enfocarnos en [en blanco] del carácter de nuestros hijos
durante el siguiente periodo de tiempo.
o Si vamos a hacer de nuestro matrimonio la prioridad que debería ser, entonces
tenemos que…
o Para nuestra próxima foto familiar…
o Antes que nos jubilemos, yo quiero…
o El siguiente proyecto en el que me gustaría que nos comprometamos en la casa es…
o Una buena idea para nuestro devocional matrimonial o familiar podría ser …
o ¿Cuál sería nuestra siguiente compra importante?
o ¿Cuál sería nuestra próxima salida familiar?
o Para el final de este año yo quiero…
o Necesitamos [en blanco] con nuestras finanzas.
o Necesitamos [en blanco] con nuestro tiempo.
o ¿Qué es lo más importante para ti para evitar el desgaste o el desánimo en esta
etapa de la vida?
o ¿Cuál es el siguiente hito en nuestro matrimonio / familia y qué debemos hacer para
prepararnos para eso?
o ¿Qué ambiciones o metas de vida tienes y cómo puedo apoyarte en ellas?
o ¿Qué lugar te gustaría visitar y qué te gustaría hacer allí?
o ¿Cuáles serían las señales de una «buena vida» a medida que envejecemos juntos?
o ¿Cómo y dónde te gustaría que participe más, menos o de manera diferente, en la
toma de decisiones?
o ¿Cuál es una meta que tienes para esta semana y cómo puedo ayudarte a alcanzarla?
o ¿Cuál sería un gran viaje de un día para nosotros dos?
Temas de evaluación
Mejorar algo es una forma de amar. Los hombres que aman sus vehículos constantemente
se entretienen con ellos. Las mujeres que aman sus hogares actualizan constantemente las
decoraciones. El hecho de que encuentren algo que mejorar no es una indicación de que no
estén satisfechos con su automóvil o su casa; en realidad, revela lo contrario: se deleitan en
ellos. Del mismo modo, si amamos a nuestro cónyuge y a nuestro matrimonio,
entablaremos conversaciones sobre cómo administrar mejor esta bendición de Dios.
Temas de confesión
o ¿Cuáles son los mayores desafíos de carácter que estás enfrentando en casa?
o Fruto del Espíritu: necesito crecer en paciencia con ...
o Fruto del Espíritu: necesito crecer en mansedumbre con ...
o He tardado en arrepentirme por ...
o 1 Corintios 13 - Recientemente me he vuelto propenso a tener envidia de [en
blanco].
o 1 Corintios 13 - Recientemente he sido propenso a la irritabilidad por [en blanco].
o Uso en exceso la excusa de que ...
o Tiendo a ser sarcástico, severo o callado acerca de / cuando ...
o Es más difícil para mí mantener la esperanza en el área de ...
o Necesito mostrarte más honor a ti y a nuestro matrimonio ...
o Tiendo a ser demasiado controlador con / sobre ...
o Mis emociones están demasiado atadas a ...
o Me he quejado demasiado sobre ...
o Puedo notar que me estoy volviendo más egoísta o egocéntrico en / con ...
o Necesito perdonar ...
o Mi sentido del humor tiende a degradarse [en blanco] y necesito mostrarles más
honor.
o Debería haber asumido más responsabilidad por ...
o Estoy demasiado preocupado con la opinión de [nombre / grupo] sobre mí.
Temas sociales
Fuimos creados para vivir en comunidad. Nuestro cónyuge debe ser nuestro mejor amigo,
pero no nuestro único amigo. Debemos tener amigos que nos orienten, amigos a quienes
orientemos, amigos con los que simplemente «hagamos la vida» y amigos que busquemos
ganar para Cristo. Hay aspectos del carácter de tu cónyuge que solo podrás ver y disfrutar
cuando interactúe con personas que son diferentes a ti. Una de las principales formas en
que un esposo y una esposa se animan mutuamente a vivir en una comunidad cristiana
saludable es hablando sobre las preguntas que se enumeran a continuación.
o ¿Quiénes son las cinco personas más importantes en tu vida en este momento?
o ¿Cómo puedo orar por tus amigos?
o ¿Cómo puedo orar por tu influencia cristiana en el trabajo?
o Fruto del Espíritu: ¿Quién es la persona más amable que conoces y cómo demuestra
bondad?
o Me gustaría vernos más involucrarnos en ...
o Estoy agradecido por nuestros amigos [nombres] por cómo enriquecen nuestras
vidas.
o Filipenses 4:8 - ¿Cuáles son algunas de las cualidades más admirables que vemos en
los amigos del otro?
o ¿Quién es una pareja mayor que necesitamos invitar a cenar y aprender de su
matrimonio?
o ¿Quién es una pareja más joven con la que debemos pasar tiempo y contribuir a su
matrimonio?
o Debería buscar el consejo/guía de [nombre] sobre [en blanco].
o ¿Cómo puedo ayudarte o animarte a pasar más tiempo de calidad con tus amigos?
o ¿Con qué viejo amigo (pareja o individuo) necesitamos volver a conectarnos?
o ¿Quién es la primera persona a la que recurres para pedir consejo sobre una
pregunta importante?
Temas casuales
Las conversaciones casuales pueden ser una forma divertida y alegre de disfrutar a tu
cónyuge. Sin lugar a dudas, saltarán muchas cosas para discutir en las conversaciones
enumeradas anteriormente, pero acá hay algunas preguntas destinadas a generar una
conversación divertida. Como con todas las demás categorías, debes ser creativo y puedes
agregar más a la lista. Estas listas no pretenden ser exhaustivas (o agotadoras), sino
simplemente sirven para que te quedes pensando en todas las posibilidades.
La pregunta ahora cambia de: «¿De qué se puede hablar?» a «¿Cómo vamos a tener todas
estas conversaciones?» Ese es un poderoso cambio de mentalidad. Pero es esencial que no
te sientas abrumado por la pasividad. Un capítulo como este puede tener el efecto de una
lluvia fuerte: hay tanta información que no se toma ninguna acción. Aquí hay tres
sugerencias que le ayudarán a asimilar estas posibilidades de conversación.
Primero, clasifica tus áreas de fortaleza y debilidad. Es menos abrumador cuando te das
cuenta que ya estás teniendo, o te sientes cómodo teniendo muchas de estas
conversaciones. Puedes esforzarte intencionalmente en aquellas áreas de conversación que
sean más difíciles o menos naturales. Este esfuerzo intencional probablemente implicaría
llevar una lista de las preguntas en tu área de incomodidad para que puedas pensarlas más
antes de discutirlas con tu cónyuge.
Revisión diaria
Reflexión
Romántico
Planificación
Evaluación
Confesión
Intereses Generales
Espiritual
Social
Casual
En tercer lugar, puedes poner tus conversaciones favoritas de esta lista (junto con tus ideas
adicionales) en tiras de papel en una caja de pañuelos vacía y elegir una al azar cada vez que
haya un momento libre para conversar. Esto aporta un elemento lúdico a estas
conversaciones que es importante (seguimos haciendo cosas divertidas). En esta versión,
también puedes agregar trozos de papel con cumplidos y palabras de aliento para que se
hagan eco durante estos momentos de conversación.
Conclusión
Evaluación:
Resolución de Conflictos
Instrucciones: Lee las siguientes declaraciones descriptivas. Considera qué tan bien
describen tu experiencia o perspectiva sobre tu matrimonio. Si estás comprometido,
considera qué tan bien describen tu experiencia de noviazgo o tus creencias sobre lo que
crees que debería ser tu matrimonio. Marca la respuesta que mejor se ajuste a tu forma de
responder:
(CD) Completamente en desacuerdo, (AD) Algo en desacuerdo, (NS) No estoy seguro, (PA)
Parcialmente de acuerdo o (CA) Completamente de acuerdo
23. Puedo pasar por alto con amor las cosas molestas que hace mi cónyuge. C A P
NS CA
D D A
24. Mi cónyuge puede pasar por alto con amor las cosas molestas que yo C A P
NS CA
hago. D D A
26. Mi cónyuge tiene buen juicio cuando algo pasa de ser molesto a ser C A P
NS CA
ofensivo. D D A
31. No uso el «ser honesto» como excusa para ser duro o autoritario. C A P
NS CA
D D A
32. Mi cónyuge no usa el «ser honesto» como excusa para ser duro o C A P
NS CA
autoritario. D D A
33. No utilizo la «ley de hielo» (no hablar) como una forma de castigar a mi C A P
NS CA
cónyuge. D D A
34. Mi cónyuge no usa la «ley de hielo» (no hablar) como una forma de C A P
NS CA
castigarme. D D A
39. Soy capaz de lidiar con el cambio sin que se interrumpa el matrimonio. C A P
NS CA
D D A
40. Mi cónyuge puede lidiar con el cambio sin que éste dañe mi C A P
NS CA
matrimonio. D D A
56. Cualquiera de los dos impedirá que el otro salga de una habitación C A P
NS CA
cuando está molesto. D D A
59. Cualquiera de los dos ha hecho alusiones verbales al daño físico durante C A P
NS CA
una discusión. D D A
60. Cualquiera de los dos ha amenazado con hacerse daño durante una C A P
NS CA
discusión. D D A
61. Al arrepentirnos, nos dirigimos a todos los involucrados o expuestos al C A P
NS CA
pecado. D D A
68. Cuando nos arrepentimos somos pacientes y damos tiempo para que C A P
NS CA
se nos conceda el perdón. D D A
Clave para calificar la encuesta: para cada conjunto de preguntas, tabula tu puntuación
utilizando los siguientes valores numéricos. La puntuación se pondera con la respuesta
NS «neutral» que es una puntuación negativa, porque si no ha definido o percibido
aspectos importantes de su relación matrimonial, tendrá un impacto negativo en el
matrimonio.
NS – 1 puntos negativos
Si tu puntaje total…
… Es igual o mayor al número total de preguntas, entonces esta área del matrimonio
es un área de fortaleza.
… Es menor que el número total de preguntas, entonces esta área del matrimonio
podría necesitar atención o refinamiento.
… Es un número negativo, entonces esta área del matrimonio debe recibir atención
inmediata y concentrada.
Recursos recomendados: Paz en la familia de Ken Sande y Tom Raabe (en particular
los capítulos dos, tres y el apéndice F) y En busca de la paz de Robert Jones.
Memoriza: Santiago 4: 1-2a, 6 (NBLA) «¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre
ustedes? ¿No vienen de las pasiones que combaten en sus miembros? Ustedes codician y no
tienen, por eso cometen homicidio... Pero Él da mayor gracia. Por eso dice: «DIOS RESISTE A LOS
SOBERBIOS, PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES» Mientras memorizas este pasaje, reflexiona sobre
estos puntos clave:
• «De dónde vienen» ̶ A menudo te consumes tanto con «lo que» crees que está mal
que no preguntas «¿por qué está mal?»
• «Ustedes» ̶ Lee Santiago 1:1 y date cuenta de que los lectores originales eran
personas dispuestas a enfrentar persecución por su fe.
• «Pasiones… codician» ̶ El conflicto, en última instancia, surge de querer algo lo
suficientemente malo como para pecar para conseguirlo.
• «Hacen guerra» ̶ Tus deseos no son pasivos. Luchan por su realización incluso a
expensas de tus seres queridos.
• «Soberbios... humildes» ̶ La clave para que los conflictos se manejen correctamente
no es una estrategia o habilidad, sino la humildad.
Notas de enseñanza
«En ningún lado, la Biblia nos llama a sonreír y soportar por el bien de la relación. De hecho,
estoy persuadido de que nuestro silencio ante el mal no está motivado por el deseo de amar
bien al otro, sino por no querer pasar por el difícil proceso de la confrontación amable y
amorosa. Guardamos silencio no porque amemos a nuestro cónyuge, sino porque nos
amamos a nosotros mismos, y no queremos pasar por algo incómodo.» Paul Tripp en ¿Qué
estabas esperando?
«El conflicto, lejos de ser un signo de fracaso moral o matrimonial, es el medio elegido por
Dios para rescatar a su pueblo y destruir el pecado. No pierdas de vista este hecho: Dios nos
rescatará a nosotros y al matrimonio a través del conflicto (p. 141).» Winston Smith en
Marriage Matters (traducido como «El matrimonio importa»)
«La naturaleza del pecado es la guerra. El pecado crea guerra: guerra con Dios, guerra con
otros y guerra dentro de ti mismo… La misericordia no cambia la necesidad de decir la
verdad. Transforma nuestra motivación… Una cosa que he aprendido es que, si puedo evitar
una discusión de dos horas con dos minutos de misericordia, eso es una victoria para todos
los involucrados.» Dave Harvey en Cuando los pecadores dicen «acepto»
«Esta falta de respeto es una señal de inmadurez más que un camino inevitable del
matrimonio.» Gary Thomas en Matrimonio sagrado
«Las expectativas enterradas pueden envenenar una relación. Las expectativas no resueltas
a menudo conducen a demandas y las demandas conducen a manipulación. Una persona
manipula a la otra para cumplir con la expectativa, mientras que la otra intenta evitarlo.
Inevitablemente, esto conduce al aislamiento en el matrimonio, con dos personas jugando
juegos absurdos pero peligrosos en un intento por establecer el control (p. 38-39).» Dennis
Rainey (editor) en Preparing for Marriage (traducido como «Preparándose para el
matrimonio»)
«Observa que las cosas que controlan tu vida pueden no ser las cosas que persigues, sino las
cosas que evitas. Por ejemplo, el rechazo puede ser un ídolo de la misma manera que la
aprobación (p. 30).» Winston Smith in Marriage Matters (traducido como «El matrimonio
importa»)
Aplicación Personal
«La ira es el fluido que el amor sangra cuando lo cortas.» C. S. Lewis en Si Dios no
escuchase. Cartas a Malcom
Cuando te enojas o experimentas amor, estás expresando que algo es muy importante.
Cuando te enojas pecaminosamente, estás diciendo que ese algo importa más que tu
cónyuge (al menos en ese momento). Cuando expresas autocontrol, estás diciendo que tu
cónyuge importa más que ese algo. Es por eso que el conflicto bien manejado es romántico:
afirma el valor del matrimonio sobre las circunstancias de la vida o los fracasos de las
personas y crea una atmósfera de seguridad.
Lee Proverbios 12:18. Tus palabras cambiarán tu vida y tu matrimonio. Esas palabras dichas
en momentos de intensa emoción y de decisiones cruciales, cambiarán tu vida de manera
aún más significativa. Por más gráfico que parezca, si tus palabras no traen sanidad en los
momentos difíciles, son como estocadas para tu matrimonio. La Escritura usa esta imagen
para calmar tu corazón y hacer más lenta tu lengua en momentos en que tiendes a ser muy
libre con tu discurso y rápido con tus palabras.
¿Es natural manejar el conflicto de una manera que bendiga tu matrimonio? No, si lo fuera,
no habría necesidad de tantos libros sobre comunicación. En los dos capítulos siguientes,
consideraremos las habilidades clave para volver a encarrilar el conflicto después de que su
manejo fue deficiente: el arrepentimiento y el perdón. Pero primero, en este capítulo,
veremos cómo caminar a través del conflicto utilizando cuatro preguntas para guiar tu
pensamiento.
¿Hablar o no hablar?
Considera los siguientes modos de interacción apoyados por la Escritura. Todos son
respuestas legítimas a algunos conflictos o decepciones, porque son bíblicos. Las respuestas
se enumeran en orden progresivo: las primeras para preocupaciones más leves y las últimas
para preocupaciones graves. Después de describir cada respuesta, proporcionaremos
algunas pautas sobre cuándo es apropiada cada respuesta. Si bien el orden es progresivo, no
todos los conflictos pasarán por cada paso.
Da gracia/Pasa por alto: (Mateo 7: 1-2 y Proverbios 19:11) Si abordaras todo lo que no te
gusta, te volverías negativo y perfeccionista, sosteniendo que tus preferencias y estándares
son la voluntad de Dios para tu cónyuge. Dar gracia es primordial para mostrar que valoras
tu matrimonio más que tus preferencias. Esto es lo que permite que un hogar sea un lugar
cálido donde ambas personas se sienten seguras de ser ellas mismas y cometer errores. Esta
atmósfera de gracia debe ser la marca registrada de un matrimonio centrado en el evangelio,
que establece una base de confianza para las respuestas restantes a sus diferencias.
«La confianza no exige perfección. La confianza exige humildad.» Paul Tripp en ¿Qué
estabas esperando?
• Asuntos que no son inmorales (estos suelen ser asuntos de preferencia personal).
• Asuntos que no implican desprecio habitual a tus preferencias (el problema es el
deshonor, no la acción).
• Cosas que deberían surgir en la comunicación diaria (si están implementando el
capítulo tres).
• Temas que resultarán en amargura o en quejas si es que permaneces en silencio.
• Temas de menor importancia que las áreas de crecimiento y cambio en la vida de tu
cónyuge.
Confiesa mientras tratas con el problema: (Mateo 7: 3-5) Muchas cosas pasarán y deben
pasar por el primer filtro (incluso las que no están mal). Cuando aplicas correctamente el
primer filtro, cambia tu actitud en este segundo nivel de preocupaciones. Te vuelves más
humilde y paciente cuando haces buenas preguntas. El principio clave en esta área de
conflicto es dar ejemplo de cómo deseas que tu cónyuge responda a tu pecado y que tú
respondas a las preferencias de tu cónyuge como tú deseas que él/ella responda a las tuyas.
Cuando descuidas este principio, comienzas a enfocarte más en lo que puedes controlar
menos; y eso es una receta infalible para exacerbar la ira, la ansiedad o la desesperación.
«En el matrimonio, no confías en que tu cónyuge será perfecto, pero confías en que
estará dispuesto a lidiar con sus fracasos con honestidad, humildad y el compromiso
de cambiar.» Paul Tripp en ¿Qué estabas esperando?
Busca consejo: (Proverbios 11:14 y Gálatas 6: 2) A veces confesarás mientras tratas con el
problema y aun así no llegarás a una solución viable. Esto es normal. Así como ninguna
persona es buena en todo, ninguna pareja resolverá todos los desafíos por su propia cuenta.
Cuando las parejas se saltan esta etapa y pasan directamente a la confrontación (que cuando
se aplica prematuramente es más una acusación), el conflicto se vuelve intenso. La humildad
expresada inicialmente en confiesa mientras tratas el problema debe continuar mientras la
pareja se acerca a tutores de confianza (líderes de grupos pequeños, mentores, pastores o
consejeros) para buscar orientación sobre asuntos en los que no pueden llegar a un acuerdo
o encontrar una solución.
• Temas en los que la pareja no puede ponerse de acuerdo en si son cuestiones morales
o de preferencia.
• Temas donde la pareja no puede encontrar un acuerdo mutuamente satisfactorio.
• Temas en los que la pareja no está de acuerdo en aspectos esenciales del conflicto.
• Temas donde una perspectiva objetiva o una formación especializada resultaría
beneficiosa.
Confronta e involucra a otros: (Mateo 18:16) Si las cosas llegan a esta etapa en el proceso de
confrontación, entonces los «otros» involucrados son las autoridades espirituales en tu
matrimonio (líder de grupo pequeño, ancianos o pastores). Si no eres parte de una iglesia,
entonces esta fase puede llevarse a cabo a través de una intervención.
Existen ramificaciones sociales importantes para este estilo de confrontación, por lo que el
riesgo de no confrontar debe ser mayor que el riesgo de confrontar. Al prepararse para lograr
este nivel de confrontación, el cónyuge que enfrenta debe recibir asesoramiento y
orientación personales.
¿Qué tipo de problemas se incluyen en la categoría «confronta e involucra a otros»?
• Ofensas que ya son un estilo de vida (adicción, adulterio, abuso, negligencia crónica,
engaño, etc.).
• Ofensas que, si no se abordan, pueden destruir el matrimonio.
• Ofensas descritas en la sección «banderas rojas en el conflicto» de la evaluación al
principio de este capítulo.
• Ofensas por las cuales tú serías legalmente responsable si no denunciaras e
involucraras a otros.
Aléjate por seguridad: (Mateo 7:6, 18:17 y Romanos 13:1-7) Cada uno de estos pasajes viene
con el consejo de crear distancia después de buscar la reconciliación a través de diversos
medios. La distancia nunca se recomienda como una amenaza para forzar el cambio; ya que
sólo produce un cambio a corto plazo o un aumento del conflicto y hace que la situación
malsana sea más destructiva. Sin embargo, la culpa por creer que esta fase está fuera de los
límites bíblicos, a menudo conduce a evitar una separación, ya sea por seguridad, por
disciplina de la iglesia o por causas legales. Nuevamente, si te encuentras en esta etapa,
debes involucrar a un pastor o consejero con experiencia en el desafío que enfrenta tu
matrimonio.
• Cualquier forma o amenaza de violencia física o actividad sexual forzada hacia ti o tus
hijos.
• Amenaza con hacerse daño a sí mismo si no aceptas las demandas de tu cónyuge.
• Falta de voluntad para terminar una relación adúltera.
• Descuido o abuso crónico (más recursos en inglés disponibles en
[Link]/selfcenteredspouse).
«Pelear» es (o debería ser) una palabra demasiado fuerte, pero definir la naturaleza y el
significado del desacuerdo es una parte esencial (y a menudo pasada por alto) de un conflicto
saludable. Definir con precisión la naturaleza y la importancia de un desacuerdo es una parte
clave para garantizar que el desacuerdo se resuelva en las primeras etapas del progreso del
conflicto descrito anteriormente.
La primera pregunta es: ¿Cuál es la naturaleza de nuestro desacuerdo? Con frecuencia, las
parejas tienen dos conversaciones diferentes sobre el mismo tema. Cuando esto sucede, por
lo general no pasa mucho tiempo antes de que estén hablando de dos temas diferentes y no
puedan recordar qué inició la discusión actual.
Hay cuatro tipos de desacuerdos que puede tener una pareja. Los discutiremos en el orden
de mayor a menor dificultad para resolverlos. Esto nos ayudará a responder nuestra segunda
pregunta: ¿Qué tan importante es nuestro desacuerdo? A medida que estudies los diversos
tipos de diferencias, considera cómo el no identificar el tipo de desacuerdo que tienen, lleva
una conversación a los tipos de diferencias más significativas.
1. Diferencias que constan de hechos: Cuando una pareja no está de acuerdo con los
hechos relacionados a su desacuerdo, la discusión puede distorsionarse hasta el
punto de que probablemente la confianza se vea comprometida y ninguna de las
personas ve a la otra como razonable. En estos casos, una pareja debe comenzar
(preferiblemente con la ayuda de un consejero, pastor o mentor) con la pregunta:
¿En qué hechos relevantes sí estamos de acuerdo? y después pasar a la pregunta:
¿Qué contribuye a que estemos en desacuerdo con los otros hechos relevantes que
deben ser verdaderos o falsos?
Los hechos no son algo en lo que una pareja pueda estar de acuerdo en no estar de
acuerdo. Las parejas pueden estar en desacuerdo sobre definiciones, valores y
normas. Pero estar en desacuerdo con los hechos es una acusación implícita de que
el cónyuge está mintiendo o está loco. No hay una tercera opción cuando no están
de acuerdo con los hechos y no se le da confianza a una persona engañosa o
irracional.
En este nivel de desacuerdo, es importante diferenciar entre los hechos reales con
los que no estás de acuerdo y la implicación de esos hechos (valores y normas).
Discutir las implicaciones antes de resolver los desacuerdos que constan de hechos,
reforzará la percepción de que estás en una conversación insegura con una persona
insegura. Discutir sobre las implicaciones también te aleja del punto fundamental a
partir del cual se construirá la unidad.
2. Diferencias en las definiciones: «¿Lo que dije realmente fue irrespetuoso? ... ¿Lo que
hice realmente comunicó que no te amo? ... Cuando hice eso, no estaba tratando de
decirte que no podríamos tener sexo.» Este tipo de declaraciones revelan una
diferencia de definición. Una pareja está de acuerdo con los hechos (lo que se dijo o
hizo), pero no está de acuerdo con el significado de esos hechos.
En estos casos, la pareja debe comenzar con la pregunta: ¿Por qué (o no) esa
acción/declaración significó para ti lo que significó para mí? No te sorprende que dos
personas puedan interpretar el mismo evento/declaración de manera diferente. Pero
con mucha frecuencia en el matrimonio te sorprendes (luego te ofende) cuando tu
cónyuge no piensa como tú. Conviertes un momento de aprendizaje y honor en un
momento de indignación y condena.
3. Diferencias en los valores: «¿A vale B? ¿Vale la pena invertir tal cantidad de tiempo
para obtener tal beneficio? ¿Vale la pena este nivel de sacrificio para obtener ese
resultado? ¿Vale la pena el costo de esta actividad divertida?» Estas preguntan
ilustran lo que es una diferencia de valor. Para formular la pregunta de esta manera,
una pareja debe ponerse de acuerdo sobre los hechos y las definiciones.
En estas decisiones es importante ser equilibrado sin ser medido (es decir, llevar una
puntuación). Sería un abuso de la autoridad masculina decir que el esposo siempre
se sale con la suya cuando no se puede llegar a un acuerdo. Sería un abuso de
liderazgo de servicio decir que el esposo siempre debe ceder ante las preferencias de
su esposa. Cómo abordar estos momentos se tratará más a fondo en «Matrimonio
centrado en el Evangelio: Toma de decisiones».
Una palabra rápida sobre cómo hacer que el uso de estas categorías no sea tedioso. Si es así,
las conversaciones maritales comenzarán a parecer reuniones de negocios. Cuando sientas
que tú y tu cónyuge no están en la misma página, trabaja desde la base (acuerdo sobre los
hechos) hacia arriba (acuerdo sobre las normas). Identifica el nivel en el que estás de acuerdo
y luego trabaja hacia la decisión real (es decir, la norma).
Ahora estamos listos para responder a la segunda pregunta: ¿Qué importancia tiene nuestro
desacuerdo? Con mucha frecuencia, las parejas se involucran en su desacuerdo como si el
tema fuera más importante que el matrimonio. Cuando esto ocurre, una pareja puede estar
de acuerdo en hechos, definiciones, valores y normas, pero el cónyuge que le da más valor
al tema todavía cree que la otra persona no lo entiende. Esta dinámica es común incluso
fuera del matrimonio.
«Una de las cosas sobre las que los cristianos no están de acuerdo es la importancia
de sus desacuerdos. Cuando dos cristianos de diferentes denominaciones comienzan
a discutir, por lo general no pasa mucho tiempo antes de que uno pregunte dónde
tal o cual punto ‘realmente importa’ y el otro responde: ‘¿Importa? Es absolutamente
esencia’l.» C.S. Lewis en Mero Cristianismo
Cuando una pareja no está de acuerdo con la importancia de un tema, lo más importante es
establecer que el tema no es más importante que el matrimonio. Una forma primordial de
hacer esto es escuchando con delicadeza. Ser grosero (interrumpir y apresurar) es una
indicación de que el problema es más importante que el matrimonio. Por eso escuchar es
una actividad tan rica en honor. Invitar a tu cónyuge a acercarse es otra forma de demostrar
que el matrimonio tiene prioridad sobre el tema.
Entonces, has decidido si se debe abordar el problema, qué tipo de problema es y qué tan
importante es... ¿y ahora qué? En la mayoría de los casos, está bien tener la conversación.
Pero si anticipas que el conflicto será difícil de resolver, es importante pensar en cómo,
cuándo y dónde conversar.
Tema: ¿Alguna vez estuviste en una discusión y preguntaste acerca de qué estaban
discutiendo, sólo para mirarse el uno al otro con confusión? El conflicto es un momento de
emociones poderosas, no sólo ira, sino también ansiedad, inseguridad, celos, desesperación,
competitividad, etc. Esto contribuye a que en las conversaciones difíciles se tienda a cambiar
el tema con frecuencia. Cuando las emociones nos dominan, nuestras mentes no tienden a
concentrarse en una sola cosa.
Definir y permanecer en el tema es una habilidad básica, pero difícil, para la resolución
efectiva de conflictos. Cuando una pareja no hace un buen trabajo al definir el tema (tal vez
incluso yendo tan lejos como para escribirlo) será difícil permanecer en ese tema en medio
de un conflicto.
Pregunta de evaluación: ¿Cuántos de sus conflictos salen mal porque saltan de un tema a
otro o intentan lograr demasiadas cosas en una sola conversación?
Si cierto tema es más fácil para ti que para tu cónyuge, honra a tu cónyuge dándole el tema
por adelantado. Escríbelo, dáselo y dile: Sé que este no es el tema más cómodo/natural para
ti [entrégale un «Registro de conversaciones» con el espacio del tema ya completado], pero
es importante para mí. Me gustaría que discutiéramos este tema esta semana [u otro lapso
de tiempo apropiado para la situación]. Tener una hoja de papel tangible puede servir como
un recordatorio para tu cónyuge y ayudará a que tú no tengas que ser repetitivo
(molesto/insistente) al recordárselo.
Temas futuros: «Podemos hablar de eso más tarde» es el agujero negro de la conversación.
A menos que tengas una forma de captar los temas importantes que surgen durante una
conversación, cada cónyuge será propenso a intentar cambiar de tema cuando sea de mayor
interés o beneficio para él/ella.
La barra lateral inferior del «Registro de conversaciones» está destinada a interrumpir este
patrón destructivo de conflicto. Es un lugar para colocar temas importantes y relevantes que
deben abordarse para que no se olviden. Recuerda, si terminan la conversación actual y se
honran mutuamente al hacerlo, entrarán en esos temas futuros con un impulso positivo y
con confianza, en lugar de entrar con un impulso negativo.
Pautas: Estas no son reglas que se deben seguir, sino puntos de conciencia que se deben
mantener. Si las tratas como reglas, entonces tu enfoque principal será estar atento para ver
cuándo se rompen. Eso los transforma en armas. Como puntos de conciencia, simplemente
te recuerdan dónde debe estar tu enfoque para llegar a algún lugar en la conversación.
Siéntate: Para algunas personas, sentarse será una forma de mantener el autocontrol. Si
estás molesto, entonces moverte en el conflicto activará aún más tu sistema suprarrenal y,
por lo tanto, intensificará tus emociones. Para otras personas, sentarse será una forma de
expresar honor. Una conversación difícil no debería ser multitarea. Si tu cónyuge está
molesto y tú estás prestando atención a otras cosas, estás comunicando que esas cosas son
más importantes para ti que la tranquilidad de tu cónyuge.
Si ves esta sección como llevar las minutas de una reunión de negocios, te parecerá
demasiado formal. Pero si te das cuenta de que simplemente estás escribiendo una historia
de conflictos bien manejados (tendemos a recordar solamente los conflictos mal
manejados), entonces puedes comenzar a ver este ejercicio como una forma valiosa de
enriquecimiento matrimonial.
Pasos de acción / decisiones: El conflicto saludable tiene un comienzo (que define el tema),
una trama (notas de discusión) y un final (pasos de acción y decisiones). La comunicación
malsana tiene un principio, una trama, un principio, un principio, una trama, un principio,
etc., hasta que se detiene abruptamente.
A medida que avanzamos a la sección final de este capítulo, se debe reconocer que ningún
matrimonio sufre de mala comunicación debido al «trastorno por deficiencia del registro de
conversaciones (TDRC)». El propósito de estas tres primeras preguntas es eliminar las
distracciones y excusas que te impedirían responder la pregunta final sobre el conflicto.
Escala de un Ídolo:
Yo deseo:_______________________
Yo exijo: _______________________
Yo juzgo:______________________
Yo castigo:_____________________
Futuros Temas:
Al final de este examen todavía no hemos respondido la pregunta principal, una muy bien
planteada en Santiago 4:1a, «¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre ustedes?»
Si nos amamos uno al otro, ¿por qué discutimos? Si estamos dispuestos a sacrificarnos el uno
por el otro, ¿por qué se interponen pequeñas cosas entre nosotros? ¿Por qué necesitamos
que nos recuerden esos principios de comunicación de tanto sentido común, no debería el
amor genuino impulsarnos naturalmente hacia una comunicación saludable?
Hasta que respondamos a estas preguntas, nuestros esfuerzos por implementar de manera
consistente cualquier otra cosa que aprendimos y reconciliarnos después de episodios de
mala comunicación, se verán frustrados. Una de las razones más comunes por las que las
parejas se sienten insatisfechas con su matrimonio es porque tienen una respuesta inexacta
a estas preguntas y eso los lleva a buscar en todas partes, excepto en el evangelio, para
resolver sus problemas de comunicación. Las nociones generales del texto en negrita (deseo,
exigencia, juicio, castigo) de esta sección, están adaptadas del libro Paz en la familia de Ken
Sande
Yo deseo: Santiago 4:1b-2a proporciona la respuesta a estas preguntas, «¿No vienen de las
pasiones que combaten en sus miembros? Ustedes codician y no tienen, por eso cometen
homicidio. Son envidiosos y no pueden obtener, por eso combaten y hacen guerra.» En pocas
palabras, te involucras en una comunicación poco saludable porque no obtienes lo que
quieres y escuchas tus deseos más de lo que confías en Dios u honras a tu cónyuge.
«Las grandes batallas en el matrimonio no son las que peleas con tu cónyuge. No, las
grandes batallas son las que se libran en tu corazón. Todas las escaramuzas
horizontales entre marido y mujer son el resultado de esta batalla más profunda.»
Paul Tripp en ¿Qué estabas esperando?
Es importante notar que la palabra griega para deseo en Santiago 4 no tiene la connotación
de malvado, pecaminoso o malo. Es un término neutral. La mayoría de los conflictos
matrimoniales poco saludables ocurren cuando deseamos cosas buenas con mucha
intensidad. Por lo tanto, el paso más importante para manejar bien los conflictos es
identificar qué deseos son los que más comúnmente «combaten en tus miembros». Utiliza
la lista a continuación para ayudarte a identificar los deseos que son más importantes para
ti.
Punto de conversación: Habla con tu cónyuge acerca de cuáles de estos elementos influyen
más en tus emociones o en tu sentido de seguridad. Habla sobre cómo cada uno te afecta
de manera diferente. Debes estar dispuesto a admitir cómo aquellos que son más
importantes para ti pueden influir negativamente en tus acciones. Pregúntate cómo puedes
utilizar los deseos que son más importantes para ti para ayudar a tu cónyuge, para que se
sienta amado y seguro.
Como pareja, la forma en que abordan tus deseos y los de tu cónyuge, es uno de los aspectos
más importantes de su matrimonio. Debes comprender que honrar los deseos de tu cónyuge
es una forma importante de protegerle de la tentación sin permitir que esto te lleve a asumir
la responsabilidad por el pecado de tu cónyuge (codependencia).
También debes ser capaz de comunicar con claridad y paciencia lo que deseas sin justificar
tus malos comportamientos debido a un retraso en la satisfacción de estos deseos (echar la
culpa al otro o manipulación).
Culturalmente, nos resistimos a ver esta dinámica cambiando la palabra deseo por necesidad.
Con este cambio de vocabulario empezamos a creer que cualquier vacilación o retraso en
satisfacer nuestros deseos/necesidades de acuerdo con nuestras preferencias y en nuestro
horario es una amenaza para nuestro bienestar personal, emocional y relacional. Esto hace
que nuestras reacciones exageradas parezcan justificadas.
Yo exijo: Con el cambio de mentalidad de deseo-necesidad, es fácil ver cómo justificas tus
comportamientos exigentes.
«Una de las cosas que daña el matrimonio son los derechos. Los pecadores tienen
una gran habilidad para convertir las bendiciones en necesidades. Es muy fácil para
nosotros razonar que nos merecemos algo y, por lo tanto, es correcto que lo
exijamos... Así es como funciona: si estoy convencido de que algo es una necesidad,
y tú me dices que parece correcto esperar que alguien satisfaga esa necesidad...
Llamar a algo una necesidad y que en realidad no lo sea, es una de las formas en que
tendemos a justificar el poner el enfoque en uno mismo y las exigencias que
acompañan a esto.» Paul Tripp en ¿Qué estabas esperando?
Lo que se pierde en esta transición es que exigir algo que se desea, destruye la capacidad de
disfrutarlo cuando se recibe. Es poco probable que los cónyuges que exigen afecto o sexo
obtengan la participación activa que desean. Es poco probable que los cónyuges que exigen
afirmación, escuchen cumplidos sinceros y sentidos. Las exigencias te convierten
rápidamente en el mártir de tu propia comunicación pecaminosa.
Más allá de esto, exigir un deseo generalmente cambia lo que recibes cuando tu cónyuge
trata de honrar tus preferencias. Es más probable que un cónyuge que exige respeto obtenga
miedo. Un cónyuge que exige ser escuchado tiene más probabilidades de obtener un
acuerdo servil. La demanda hace que tus deseos sean cada vez menos satisfactorios porque
hace que lo que recibes sea cada vez menos acorde a lo que Dios diseñó.
Lee el Salmo 115. Observa cómo tiendes a convertirte en lo que adoras (v. 8). Considera que,
sin Dios, tus deseos (v. 5-7) y las relaciones que Dios diseñó para tener su base en la gracia,
no tienen vida. Date cuenta de que la única protección para no volverte tan exigente como
para que tu vida sea definida de acuerdo a tus deseos, es la confianza en el amor y la
provisión de Dios (v. 9-15).
Reflexión: ¿Cuáles son los cambios de tono, postura y palabras que típicamente revelan
que has pasado del deseo a la exigencia?
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
Yo juzgo: Una vez que tus deseos adquieren el sentido de una exigencia, comienzan a definir
el tipo de cosas que sólo Dios debería definir: correcto e incorrecto, qué vale tu tiempo y qué
no vale tu tiempo, amigo y enemigo, etc. Cuando esto pasa quien está en desacuerdo con tu
deseo de controlar se vuelve malo a tus ojos y ahora está en el «otro equipo», pues así los
ha definido tu deseo idólatra. Obedeces tu deseo al mirar con desprecio, desconectarte o
atacar a tu cónyuge porque no reverencía tu deseo como crees que debería hacerlo.
«Piensa en cinco cosas buenas que son importantes para ti en el matrimonio. Trata
de imaginar qué pasa cuando cualquiera de esas cosas se vuelve más importante para
ti, eso es un ídolo (p. 37).» Winston Smith en Marriage Matters (traducido como «El
matrimonio importa»)
Estas acciones juiciosas se perpetúan a sí mismas. Si permites que tu actitud se vuelva crítica,
debes admitir que tus deseos adquirieron proporciones idólatras. Sabes que reaccionas de
forma exagerada, pero usas el pecado o la negligencia de tu cónyuge como justificación del
tuyo. Sientes que estás siendo juzgado por tu deseo legítimo y esto hace que tu cónyuge
parezca aún más equivocado e irrazonable para ti.
Esta es la trampa del pecado relacional; como nadie es perfecto siempre tienes una razón
para tu comunicación pecaminosa. Ambas personas se sienten justificadas por la lógica.
«¿Cómo se suponía que debía responder correctamente cuando tú ______?» Sólo hay una
forma de salir de esta trampa: dos personas que confían humildemente en el evangelio.
Reflexión: ¿Cuáles son las etiquetas de juicio que le pones a tu cónyuge cuando tus deseos
de controlar están o podrían estar en riesgo?
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
Yo castigo: Lo que comenzó de manera tan razonable (los deseos legítimos crecieron
demasiado) ahora se vuelve destructivo (acciones y palabras que dañan el matrimonio) y
vergonzoso (palabras y acciones que minimizamos porque es incómodo admitirlas). Cuando
eres el ofensor en esta progresión, te enfocas en cuán legítimos eran tus deseos. Cuando
eres el ofendido, te enfocas en cuán equivocadas e hirientes fueron las palabras y acciones
de tu cónyuge.
El propósito de este capítulo es permitir que, como pareja, miren juntos ambos extremos de
la progresión, es decir, los buenos deseos y el castigo pecaminoso, y que ambos aborden lo
que encuentren a la luz del evangelio. Cuando con determinación den este paso juntos, su
conflicto los acercará más y más a Dios. Es por eso que el conflicto bien manejado es el mejor
amigo de su matrimonio.
Dicho esto, esta parte del autoexamen será muy incómoda. Para obtener una evaluación
precisa, es probable que debas preguntarle a tu cónyuge qué experimenta durante el
conflicto contigo. Cada cónyuge tiene patrones de pecado que aparecen en esta lista. Estos
patrones de pecado se manifiestan más durante los conflictos. La única pregunta es si los
admitirás en tiempos de paz cuando los dos estén en un estado de ánimo adecuado para
discutirlos de una manera civilizada y tratarlos bíblicamente.
Veremos diez formas en que las parejas suelen castigar durante los conflictos. Cada una de
estas tácticas (sí, estamos dando a entender que se ponen en práctica para obtener un
beneficio estratégico incluso cuando se hacen de manera instintiva) tiene distintos grados
de intensidad y múltiples formas de expresión.
Sin embargo, deberías poder utilizar esta lista para tener una comprensión clara de cómo
castigas durante un conflicto.
Conclusión
El gran peligro de este capítulo es que simplemente te esforzarás más por implementar una
mejor enseñanza, como si la razón por la que hubieras manejado mal los conflictos en el
pasado hubiera sido una deficiencia de información. Se tiende a amar los tipos de listas y
procesos que se encuentran en este capítulo porque se quiere creer que estas cosas
ayudarán a dominar la lengua y la vida.
«Nunca hemos seguido los consejos de los grandes maestros. ¿Por qué es probable que
comencemos ahora? ¿Por qué es más probable que sigamos a Cristo que cualquiera de los
demás? ¿Porque es el mejor maestro moral? Pero eso hace que sea aún menos probable
que lo sigamos. Si no podemos tomar las lecciones elementales, ¿es probable que vayamos
a tomar las más avanzadas? Si el cristianismo sólo significa un buen consejo más, entonces
el cristianismo no tiene importancia. No han faltado buenos consejos durante los últimos
cuatro mil años. Un poco más no hará ninguna diferencia.» C. S. Lewis en Mero cristianismo
Lee Santiago 3: 2-12. Nota que tus palabras influyen en todas las áreas de tu vida (v. 2).
Probablemente tendrías una vida perfecta si fuera posible manejar un conflicto
perfectamente siguiendo las pautas de este capítulo. Pero después de dos imágenes de cómo
la lengua influye en tu vida (v. 3-6), Santiago señala que las palabras son simplemente una
expresión del corazón (v. 7-12). No se puede cambiar la forma en que alguien entra en
conflicto sin cambiar el núcleo de su ser. Por eso el evangelio es necesario para implementar
lo que se enseña en este capítulo.
En los próximos dos capítulos consideraremos las dos respuestas clave que muestran si se
está viviendo una vida centrada en el evangelio y que son vitales para la salud de todo
matrimonio: el arrepentimiento y el perdón.
Capítulo 5
Arrepintiéndose con excelencia:
cambiando la inercia de tu matrimonio
Principios clave: No olvides las siguientes ideas, ya que son los conceptos esenciales
de este capítulo.
Ø El arrepentimiento y el perdón son el aire que mantiene a un matrimonio con
vida.
Ø El arrepentimiento dice: «valoro nuestro matrimonio más que mi orgullo».
Ø «Lo siento» es para los errores, «me perdonas» es para el pecado.
Ø El arrepentimiento verdadero continúa con un cambio, sino es solamente
remordimiento.
Memoriza: Mateo 7:3-5 (NBLA), «¿Porque miras la mota que está en el ojo de tu
hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir
a tu hermano: “¿Déjame sacarte la mota del ojo”, cuando la viga está en tu ojo?
¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces veras con claridad para sacar la
mota del ojo de tu hermano.» Al memorizar este pasaje reflexiona en estos puntos clave:
• «mota» – Cuando estás molesto sufres de «discapacidad de visión moral» – las
ofensas de otros parecen más grandes que las tuyas.
• «viga» – La comparación de Jesús entre la mota y la viga no se refiere a la medida
de las ofensas, sino que corrige tu visión desproporcionada.
• «hipócrita» – El fracaso al arrepentirse da como resultado un segundo pecado,
uno de carácter en lugar de uno de acción: la hipocresía.
• «primero» – Te arrepientes por fe; tu arrepentimiento no tiene como garantía el
recibir perdón o confesión.
• «entonces» – En un matrimonio centrado en el evangelio tu fe crea un ambiente
en el que la confesión es natural y a salvo.
Notas de enseñanza
«El egocentrismo, por su proprio carácter, te vuelve ciego a tu propio [pecado] mientras
estás hipersensible, ofendido y airado por el de los demás. El resultado es siempre un
espiral descendente hacia la autocompasión, la ira, y la desesperación, a medida que la
relación se reduce a nada… Sólo si somos muy buenos perdonando y muy buenos
arrepintiéndonos podrán la verdad y el amor mantenernos juntos.» Tim Keller en El
significado del matrimonio
«Tengo una teoría: virtualmente detrás de cada caso de insatisfacción matrimonial se
esconde un pecado sin arrepentimiento. No es tanto que las parejas se dejan de amar,
sino que dejan de arrepentirse.» Gary Thomas en Matrimonio sagrado
«Como ves, la confesión no debe ser esa cosa terrible que tratamos de evitar a toda
costa; y el pecado, las debilidades y los errores no deberían ser el constante elefante en
el cuarto, que los esposos y esposas saben que está allí, pero no quieren hablar de ello.
La confesión debería ser vista como un maravilloso regalo que cada matrimonio
necesita. Debería ser algo liberador. No debería ser visto como un momento de pérdida,
sino como una oportunidad para ganar en lo personal y en nuestra relación.» Paul Tripp
en ¿Qué estabas esperando?
«Si no estás tomando responsabilidad real por lo que hiciste, entonces no estás
confesando pecado (p. 176)… Cuando te puedes describir a ti mismo con tal precisión
entonces serás más exitoso en cambiar y tu cónyuge encontrará que es más fácil
perdonar (p. 177)… Confesar pecado es una proclamación del evangelio: una
proclamación de que hay vuelta atrás del fracaso, que hay rescate y sanación de lo roto.
No tenemos que esconder nuestro pecado el uno del otro. Lo opuesto también es cierto.
El reusarse a confesar y perdonar es una proclamación de la desesperanza y
desesperación. Esto proclama que la única esperanza de vencer el pecado es cubrirlo
de la misma manera inútil en que lo intentaron Adán y Eva (p.189).» Winston Smith en
Marriage Matters (traducido como «El matrimonio importa»)
Aplicación Personal
La primera mitad de este manual fue acerca de evitar la necesidad del arrepentimiento
̶ entre mejor entiendas los retos de la comunicación, mejor aprendas a escuchar bien y
más te comprometas a tener comunicación día a día; menos tendrás que arrepentirte.
El último capítulo se enfocó en limitar la severidad de aquello de lo que tienes que
arrepentirte – mientras mejor entiendas las causas de la caída en espiral de la
comunicación, menos daño hará tu pecado. Pero no importa cuántos textos conozcas
acerca de este tema, nada quitará la necesidad de que tanto el esposo como la esposa
sean excelentes en el arrepentimiento.
Si quieres un matrimonio sano, debes ver el arrepentimiento como una habilidad que
dominas en vez de una inconveniencia que evades. Cualquier material matrimonial que
no enseñe el arrepentimiento como una parte vital para conservar la unidad, es
peligrosamente ingenuo acerca de la condición humana. Evadir el tema del
arrepentimiento es asumir que vas a aplicar todo lo que has aprendido cada vez que se
presente la oportunidad de aplicarlo – lo cual es muy dudoso.
Necesitas tener la habilidad de leer esta introducción sin tener una sensación de temor.
El arrepentimiento bien llevado es increíblemente romántico porque dice: «valoro
nuestro matrimonio más que mi orgullo». Los momentos de sacrificio siempre tienen
un efecto de vinculación poderoso. Sacrificar tu orgullo a través del arrepentimiento
crea un lazo con la persona ante la cual te estás arrepintiendo. De todas las inversiones
que puedas hacer en tu matrimonio, ésta, posiblemente, será la que más lo impacte.
Al leer este capítulo, es importante que pienses en tres periodos de tiempo en relación
con el arrepentimiento.
• Pasado: ¿Cómo puedo arrepentirme antes de que comience el conflicto? (La
mayoría de los conflictos empiezan por la falta de arrepentimiento).
• Presente: ¿Cómo puedo arrepentirme durante o inmediatamente después del
conflicto? (Para minimizar su impacto negativo).
• Futuro: ¿Cómo puedo dar seguimiento a mi arrepentimiento con fruto que
demuestre mi sinceridad (Mateo 3:8)?
Este capítulo será dividido en dos grandes secciones: (1) ¿Qué es el arrepentimiento? y
(2) ¿Cuáles son las evidencias de un arrepentimiento genuino? La primera sección tiene
la intención de equiparte a ser excelente en los primeros dos periodos de tiempo: el
pasado y el presente. La segunda sección está diseñada para ayudarte a ser excelente
en el periodo de tiempo futuro.
¿Qué es el arrepentimiento?
Ken Sande en Paz en la familia, un libro excelente acerca de la resolución de conflicto,
describe siete elementos del arrepentimiento (sólo el texto en negritas). Este esquema
traza el orden en el que usualmente se usan las palabras de arrepentimiento durante
una conversación. Explicaciones y aplicaciones serán provistas en cada punto.
1. Dirígete a todos los involucrados. Si alguno fue directamente/indirectamente
afectado por tu pecado u observó tu pecado, entonces debes buscar su perdón. Cuando
fallas en buscar el perdón dejas que esa persona crea que tú piensas que tus acciones
son aceptables delante de Dios (esto es particularmente dañino para los niños y otros
con quienes tienes responsabilidades de liderazgo). Tu arrepentimiento a menudo es
usado por Dios para hacerte consciente del alcance que tienen las consecuencias de tu
pecado, aunque no sea intencional.
Mentalidad: Piensa en las relaciones que han sido marcadas por tu pecado como si
fueran habitaciones en tu casa que están infestadas de termitas. El pecado es una fuerza
destructiva que disfruta de ir dejando daño residual hasta que es exterminado por el
perdón (de Dios y de las personas afectadas). No habría tal cosa como una termita
insignificante en tu casa. De la misma manera no existe tal cosa como un efecto
insignificante del pecado en una relación. Cuando piensas de esta manera perpetuas
una cultura de familia que minimiza el pecado personal, y, por ende, trunca el impacto
de vida que da el evangelio a tu hogar.
Ejercicio: Haz una lista de personas que han sido directamente afectadas o expuestas a
tu pecado. Esto debe hacerse por lo menos mentalmente con cada pecado del cual
necesitas arrepentirte.
2. Evita decir Si, Pero, Tal vez. La primera tendencia en el arrepentimiento es suavizar
lo que se admite. Palabras como si, pero, tal vez no tienen lugar en el arrepentimiento.
‘Si’ pone en cuestión si lo que hiciste estuvo verdaderamente mal. ‘Pero’ transforma tu
arrepentimiento en acusación. ‘Tal vez’ indica que no estás convencido de que tus
acciones fueron malas e invita a que haya una conversación (o debate) que seguramente
terminará mal, y nada de eso es arrepentimiento.
Admite que violaste el carácter de Dios. El arrepentimiento es más que simplemente
admitir comportamientos que no son óptimos. Es admitir que no representaste
adecuadamente el carácter de Dios, cuyo nombre portas cuando te haces llamar
cristiano (literalmente se entiende como «pequeño Cristo» según Hechos 11:26, cuando
el título fue mencionado por primera vez). Cuando buscas el perdón estás diciendo, «He
fallado en mi propósito de vida de ser embajador de Cristo (2 Corintios 5:20) y quiero
rectificar ante ti la imagen que distorsioné.»
No uses verbos que indiquen una acción determinante y completada (por ejemplo, yo
sé…), sino verbos que indiquen continuidad, una actividad que sigues haciendo (por
ejemplo, estoy aprendiendo…). Al evitar verbos determinantes, permites que la otra
persona hable de otros aspectos de tu ofensa sin sentir que está «amontonando» a lo
que ya dijiste – «Yo sé.»
Prepárate antes de confesar. Una mala confesión resulta en una segunda ofensa en
contra de la persona con quien intentabas reconciliarte. Escribir un guion para hacer
más sencilla una confesión, no es hipócrita. De hecho, revela que empiezas a entender
el poder de tus palabras y que consideras el impacto de ellas en otros antes de hablar.
3. Admite específicamente. Una meta del arrepentimiento (en el aspecto de amar a tu
prójimo como a ti mismo) es hacer que el perdón sea lo más fácil posible (lo cual nunca
es fácil). Puedes hacer esto al ser detallado en tu confesión. Las confesiones generales
usualmente son una señal de falta de sinceridad. «Todos sabemos lo que pasó» no puede
ser usado como una excusa para ser breve. Escuchar que puedes ser especifico sin
echarle la culpa a alguien más o sin caer en la autocompasión es un indicador
importante de que eres una persona confiable y que la restauración es sabia.
Si hacer una lista de las maneras especificas en las que has ofendido a alguien en
preparación para una confesión te causa sentimientos intensos de vergüenza, entonces
necesitas asegurarte primero de que te has arrepentido con Dios y que has aceptado Su
perdón. El perdón de tu cónyuge no puede ser un reemplazo emocional de lo que
necesitas de Dios. Cuando la vergüenza te lleva a la confesión, tus emociones de
contrición tomarán el centro y dominarán tu petición de perdón.
Ejercicio: Usualmente tu atención se enfoca en el «gran evento» que estás confesando,
pero rara vez el pecado es un gran logro o un gran éxito. Considera las áreas de
negligencia o deshonor que condujeron al «gran evento» que estás confesando e incluye
éstos en los detalles específicos por los que estás pidiendo perdón.
4. Discúlpate (Reconoce la herida). El pecado, ya sea intencional o no intencional,
tiene consecuencias. El arrepentimiento expresa empatía y comúnmente toma
responsabilidad por el efecto dominó que resulta de tu pecado. Esto no es denigrarse o
hacer penitencia (ambas acciones son emocionalmente manipuladoras). Es más bien un
ejercicio de pensar en el otro. La resistencia a expresar empatía revela el mismo
egocentrismo que hizo que tu pecado pareciera racional en el momento en que lo
cometiste.
Mentalidad: La empatía viene después de escuchar. Si escuchar efectivamente es entrar
al mundo de alguien mientras habla, entonces la empatía confesional es entrar en el
mundo de alguien después de haberlo herido. Al menos de que reconozcas su dolor, no
estás asegurando que le das el peso apropiado a tratar de evitar crear un dolor similar
en el futuro.
Preguntas de reflexión: ¿Cómo afectó mi pecado a mi cónyuge (personalmente,
emocionalmente, espiritualmente, socialmente, profesionalmente, etc.)? ¿Qué mensajes
envió mi pecado? ¿Qué impacto tuvo la demora entre mi pecado y mi arrepentimiento?
¿Qué patrón de vida continuó mi pecado?
Recuerda, tu meta en el arrepentimiento es representar a Dios más eficazmente frente
a la persona que has ofendido. Dios es compasivo y entiende tus heridas (Salmo 56:8).
Si tu confesión está arraigada en tu deseo de hacer que Dios sea conocido en cada
momento, entonces tu confesión incluirá evidencia de que has reflexionado en el
impacto de nuestro pecado.
5. Acepta las consecuencias. El arrepentimiento no es un acuerdo con el fiscal o una
negociación. El arrepentimiento no es un momento en el que estableces los «términos
aceptables» de tu pecado. Si tu arrepentimiento y confesión son sinceros, entonces tu
necesidad de consecuencias-como-castigo (para abrir ojos ciegos y ablandar un corazón
duro) está ausente. Sin embargo, aun las consecuencias pueden disciplinar (reforzando
lecciones de vida y fortaleciendo medidas de prevención) y construir confianza
(proveyendo fruto tangible al deseo de cambiar). Es aceptable, y muchas veces sabio,
que la persona que da el perdón pida que haya consecuencias del tipo mencionado. Sin
embargo, no es tu lugar definir qué es un castigo, una disciplina, o algo que construye
la confianza.
Empieza diciendo lo obvio. Si hay cambios claros que debes hacer, menciónalos en tu
arrepentimiento. No los expreses como: «Haré ______ por ti», como si estas acciones
fueran un favor o una concesión, o: «Si insistes, yo ______», describiendo el cambio como
un castigo. Es más acorde con el arrepentimiento decir: «Porque veo mi necesidad de
cambiar, yo _______».
Termina haciendo una pregunta abierta. Las preguntas honestas son una señal de
humildad. Revelan que no estás presentando un contrato o un convenio, sino que estás
buscando la restauración de tu relación con una persona. Es suficiente decir: «¿Hay
otras maneras en las que pueda mostrarte la sinceridad de mi deseo de cambiar o
hacerte sentir honrado?»
6. Cambia tu comportamiento. Conversar acerca del arrepentimiento no es la
culminación del camino. Es tan sólo trazar el mapa y reconocer que necesitas ese mapa.
Si te detienes en el arrepentimiento verbal, tu falta de esfuerzo le da a la otra persona
una razón para decir: «Lo que dijiste no fue realmente sincero».
Lee Lucas 14:28-33. Parte de abrazar el evangelio es considerar el precio de seguir a
Dios y aceptar el sacrificio. Obviamente, vale la pena. Renuncias a tu vida de pecado y a
su miseria, y ganas el Cielo después de pasar una vida siendo transformado conforme a
lo que Dios diseñó desde el principio. Sin embargo, puede ser doloroso y muchas veces
las dudas te hacen desear volver atrás. Lo mismo sucede con el arrepentimiento, ya que
está arraigado en el paradigma del evangelio de morir a uno mismo para encontrar la
vida.
«Él incluso pensó que al confesar su pecado, sin ni siquiera arrepentirse de éste,
Dios estaría complacido con él (p. 58).» Mark Driscoll en Death by Love
(traducido como «Muerte por amor»)
El cambio sucede en comunidad, así que involucra a otros. No dejes que tu cónyuge sea
la única persona a la que le rindas cuentas. Esto crea una relación paternal en el
matrimonio. Además, el doble rol de perdonar y seguir adelante con los compromisos,
crea mucha tensión. Cuando las parejas hacen esto, el que perdona queda en una
posición de detective y es acusado de no perdonar, o el confesor no tiene ningún apoyo
para hacer los cambios que necesitan a otro para poderse llevar a cabo.
7. Pide perdón y permite que pase tiempo. «Lo siento» no es lo mismo que pedir
perdón. «Lo siento» es una declaración apropiada después de cometer un error o
cuando ocurre algo inoportuno en lo cual no tuviste ningún rol activo. «¿Me perdonas?»
es la declaración apropiada cuando se ha pecado contra otra persona.
Recuerda, el perdón es un mandato de Dios, pero las Escrituras nunca dicen que la parte
confesora es la que tiene que recordar este mandamiento a otros, ni insistir en que sea
obedecido. Como regla general para promover humildad y paciencia, permite que ̶ por
lo menos ̶ el tiempo que pase para recibir perdón, sea el mismo tiempo que tú tardaste
en arrepentirte. Es hipócrita esperar que alguien más procese el sufrimiento (que tu
pecado causó) más rápido de lo que te tomó cambiar tu pecado.
Durante el intervalo entre la confesión y recibir el perdón, ama a la otra persona y
continúa trabajando en tu cambio personal. Si el perdón se demora, entonces no insistas
en que la otra persona reciba el servicio de la manera en que tú quieras darlo (eso es
egocéntrico, controlador, y finalmente anti-amoroso). Pregúntale cómo puedes mejorar
la atmosfera para que él/ella considere tu petición. Si estos pasos son bien llevados, no
tendría por qué existir en el matrimonio un intervalo entre la confesión y el perdón.
Un caso de estudio
Con el propósito de ilustrar estas situaciones, demos dos ejemplos de arrepentimiento.
Daremos el ejemplo común de llegar tarde a un evento, en este caso, llegar tarde a la
iglesia. Para esta ilustración asume que la pareja tiene niños que ven y experimentan la
impaciencia y descortesía del cónyuge para quien llegar a tiempo era muy importante.
Ejemplo de un arrepentimiento incompleto:
[Hablando en privado con el otro cónyuge] «Siento haber perdido los estribos.
No fue mi intención alzar la voz. Pero no sé qué otra cosa hacer cuando tú y los
niños hacen que lleguemos tarde. Trataré de hacerlo mejor.»
Al leer este intento de arrepentimiento, pregúntate: ¿Es esto mejor que los intentos
promedio de arrepentimiento en tu matrimonio? ¿Qué está faltando de los siete
elementos del arrepentimiento que describimos anteriormente? ¿Cómo te sentirías si
te hablaran de esta forma en arrepentimiento? ¿Cómo te sientes al considerar expresar
un arrepentimiento más sólido?
Ejemplo de un muy buen arrepentimiento:
[Hablando con el otro cónyuge y sus hijos] «Estuvo mal que alzara mi voz, les
llamara flojos, cuestionara su compromiso con Dios, e hiciera preguntas
retóricas que no podían ser respondidas sólo para hacerlos sentir mal por llegar
tarde.
Llegar a tiempo es importante para mí, y en este caso es muy importante. Me
importa lo que la otra gente piensa de mí y en este caso estaba más preocupado
por entrar tarde a la iglesia que por amar a mi familia. Necesito tener cuidado de
no juzgar y castigarlos basado en lo que es importante para mí. Puedo ver cómo
mi impaciencia hace que ir a la iglesia sea estresante y dificulta enfocarse en
Dios. Quisiera que más tarde habláramos sobre cómo podemos administrar
mejor nuestro tiempo al alistarnos para la iglesia, pero por ahora quisiera
pedirles su perdón. Quiero mostrarles que llegar a tiempo no es más importante
que mi familia, así podremos tener una conversación acerca de alistarnos para
la iglesia sin temor o tensión.»
Al leer este intento de arrepentimiento, hazte preguntas similares a las anteriores: ¿El
arrepentimiento se escucha así en tu matrimonio? ¿Dónde se encuentran los siete
elementos de arrepentimiento de los que hablamos anteriormente? ¿Como te sentirías
si te hablaran de esta forma en arrepentimiento? ¿Cómo te sientes al considerar
expresar un arrepentimiento completo?
¿Cuáles son las evidencias de un arrepentimiento genuino?
Lo más seguro es que la mayoría somos retados al darnos cuenta de cómo se ve un
arrepentimiento genuino. El intercambio rápido de «lo siento-está bien» de nuestra
cultura empieza a verse vergonzosamente débil. Pero también hay una sensación de
alivio cuando podemos tomar en cuenta el daño residual que explica el alto índice de
divorcio y matrimonios afectados que siguen sobreviviendo. Necesitamos saber qué es
lo que no está funcionando aun si aprenderlo es incómodo.
Aún tenemos que enfrentar el reto de discernir cuáles son las expectativas realistas
después del arrepentimiento. El arrepentimiento no es algo que completamos; no nos
hace ser no pecadores que son liberados de la futura necesidad de arrepentimiento.
¿Pero si necesitamos arrepentirnos en el futuro, cómo podemos decir si el
arrepentimiento pasado logró lo que Dios se propuso? ¿Si el fruto del arrepentimiento
(Mateo 3:8) no significa «arrepentimiento completado», qué es lo que significa?
David Powlison da siete indicativos que evidencian un arrepentimiento genuino (sólo
el texto en negritas). Hacemos comentarios acerca de ellos para darte un entendimiento
más sólido de que el arrepentimiento es un proceso, no es nada más contar los días
desde la última vez que tuviste que arrepentirte.
1. Disminuye la frecuencia del pecado: Progreso significa que deberías pecar menos.
Después de arrepentirte por un pecado en particular, debería disminuir la frecuencia
en que cometes dicho pecado, y eso debe ser notable y cuantificable. Por eso es por lo
que un arrepentimiento sano no puede ser exclusivamente negativo (detalles de lo que
no debí haber hecho), sino que debe tener un elemento positivo a futuro (detalles de lo
que reemplazará tus acciones o palabras pecaminosas; Efesios 4: 20-24).
Un beneficio primordial al definir minuciosamente el arrepentimiento, es que, al seguir
este proceso, provees información necesaria para combatir efectivamente el pecado. El
pecado es como un hongo que crece mejor en la oscuridad. El arrepentimiento no sólo
expone el pecado a la sangre de Cristo para ser lavado, sino que también expone al
pecador a la luz de la Palabra de Dios y al pueblo de Dios, lo cual es una medida de
prevención para el pecado a futuro.
2. El arrepentimiento sucede más pronto: Progreso significa que cuando vuelves a
caer, tratas con tu pecado de manera diferente. Un matrimonio que está centrado en el
evangelio irá disminuyendo el tiempo que existe entre el pecado y el arrepentimiento
(primero con Dios, y después con el cónyuge). Un hogar en donde el evangelio se está
arraigando, es un hogar en el que existe una expectativa positiva de que el
arrepentimiento resultará en perdón por el pecado, libertad del pecado y unidad del
uno con el otro.
Conversaciones de pareja: ¿Pueden ver evidencia de que se han arrepentido más pronto
de sus fallas que cuando eran recién casados? ¿Han creado una cultura marital donde
asocian el arrepentimiento con cercanía y restauración?
3. Hay un cambio en el campo de batalla: Progreso debería significar que ves un
avance en tu batalla contra el pecado en su fortaleza central: desde las acciones hasta
los pensamientos/emociones y finalmente en los compromisos del corazón. El
arrepentimiento verdadero significa que la batalla ya no es con tu cónyuge, sino con el
pecado. Pueden estar mutuamente emocionados conforme van avanzando en el campo
de batalla contra del pecado.
La batalla interna es que el arrepentimiento requiere que reconozcas cuáles son las
cosas buenas que se volvieron muy importantes. Hasta que reconozcas que esos deseos-
vistos-como-necesidades jamás cumplirán lo que prometen, el cambio del campo de
batalla puede sentirse como un engaño. Una vez que te das cuenta de que el
arrepentimiento es el proceso en el que Dios pone tus deseos en su proporción
adecuada y de que esto permite que esos deseos sean disfrutados de acuerdo a su
diseño original, te puedes dar cuenta de que tu matrimonio está ganando.
Para ayudarte a empezar a tener conciencia de cómo se ve el cambio del campo de
batalla, completa la siguiente gráfica pensando en las últimas tres veces en que te has
arrepentido (o que debiste haberlo hecho) con tu cónyuge. El «Evento uno» es un
ejemplo tomado del caso de estudio de arrepentimiento de la sección previa.
Campo de batalla Evento uno Evento Dos Evento Tres
«Tarde a la iglesia» _______________ _______________
«Flojos»
Acciones / Palabras Alzar la voz
Preguntas Retoricas
Pensamientos / «No les importa»
Emociones Vergüenza
Apresurado
Estar a tiempo
Deseo Impulsivo Complacer a las
personas
4. Tener una mayor conciencia de la necesidad de la misericordia y gracia de
Cristo: Progreso que no ve su dependencia en Cristo, degenera en orgullo y se vuelve
una fortaleza para el enemigo. Si ves tu arrepentimiento como algo que tú estás
haciendo mejor, te sentirás superior a tu cónyuge cuando él o ella luche por cumplir tus
expectativas.
El verdadero arrepentimiento permite que experimentes la dependencia sin vergüenza
– humildad. Te das cuenta de que «hacerlo mejor» no es primordialmente acerca de
«esforzarte más» o «aprender más» sino de depender de Dios y moverte hacia los que
Él te ha llamado a amar.
Tu inseguridad es el motivo de tu indecisión primordial para dirigirte de manera
auténtica a las personas. (¿Qué tal si no lo hago bien? o ¿Qué tal si mis esfuerzos no son
aceptados? o ¿Qué tal si ven el verdadero/menos impresionante yo?). Conforme te
sientas más cómodo con arrepentirte saludablemente de tus fallas, entonces tus
debilidades ya no te causarán tanto temor. Es por esto que el arrepentimiento es el
camino hacia la realidad en el matrimonio.
5. Incrementa la responsabilidad y la honestidad: Si hay algún aspecto en el que
necesitas crecer en tu matrimonio entonces tu cónyuge no es la única persona que
debería saber acerca de ello. Tus amigos deberían de saberlo porque tú se los dices en
vez de que (después de la exasperación) los amigos de tu cónyuge lo sepan porque
él/ella se los contó. Quien habla de sus faltas a alguien más, es un previsor de la salud
matrimonial. Asegúrate de ser tú el que habla de sus propias faltas a amigos mutuos de
confianza y del mismo género.
El arrepentimiento significa que no necesitas una razón para ser honesto y que las cosas
no necesitan estar de lo peor para que tengas responsabilidad. Quiere decir que te das
cuenta de que la comunidad cristiana es uno de los métodos a través de los cuales Dios
previene el pecado en las vidas de Su pueblo. Arrepentirte sólo con tu cónyuge de una
lucha repetitiva hará que tu cónyuge se empiece a sentir como tu padre/madre.
6. No responder a la dificultad deleitándote en el pecado: El arrepentimiento
cambia la perspectiva tanto en el pecado del pasado, como en la tentación del futuro. La
dificultad (conflicto, decepción, presiones financieras, etc.) es el momento en el que el
progreso es más evidente. Cuando olvidas esto, te decepcionas al enfrentar dificultad y
esto añade a tu tentación. Reconoce que cuando llega la dificultad (conflicto, estrés,
recaídas, etc.) será el momento en el que tu progreso será más evidente.
Muchas parejas miden su progreso por el lapso de tiempo que pasa entre cada dificultad
en vez de medir qué tan bien manejan juntos las dificultades. Conforme va cambiando
este tipo de pensamiento, empezarás a enfrentar los retos cotidianos con un sentido de
anticipación («ésta es nuestra oportunidad de demostrar nuestro crecimiento y
dependencia en Cristo»), en lugar de con un sentido de inutilidad («aquí vamos de
nuevo»).
Conversaciones de pareja: ¿Cuáles son los retos que manejan mejor como pareja porque
aprendieron que su matrimonio es un lugar seguro para reconocer sus faltas? ¿Cómo
pueden inyectar una actitud de «ésta es nuestra oportunidad» en lugar de «aquí vamos
de nuevo» en las conversaciones difíciles?
7. Aprendiendo a amar y considerar el interés de personas reales: Es muy fácil
envolverse en pensar que las batallas que atraviesas se resolverían más fácil si tu
cónyuge tan sólo hiciera tal o cual cosa. Cuando piensas de esta manera tu cónyuge deja
de ser una persona real con fortalezas, debilidades, intereses y limitaciones. Tratas de
forzar a tu pareja a ser un producto de tu imaginación que debería transformarse a tus
preferencias y a lo que la situación amerita.
Arrepentirse ̶ tomar responsabilidad por tus fracasos y llevárselos a Cristo ̶ permite
que ames a tu cónyuge como una persona real que tendrá que hacer lo mismo. El
arrepentimiento obliga a que tus expectativas de los demás se vuelvan más realistas,
conforme eso sucede logras conocer a tu cónyuge como Dios lo creó en vez de como tú
quisieras que fuera. Lejos de ser una decepción, te das cuenta de que cuando es libre de
tus expectativas y demandas, tu cónyuge es alguien de quien puedes disfrutar, aprender
y bendecir para toda la vida.
Conclusión
Cuando ustedes se dan cuenta de que el arrepentimiento es el camino al matrimonio
que siempre quisieron, escaparán de eso que los matrimonios dicen por rutina: «lo
intentamos y las cosas mejoraron por un tiempo». Si se resisten al arrepentimiento
tratarán de encontrar el problema en el sistema (patrones de comunicación, dinámicas
maritales, etc.) en vez de ver a las dos personas que crearon y permanecieron en ese
sistema. Cualquiera que sea lo que aprendan del sistema, sólo les enseñará acerca de
las personas que lo crearon.
«Ningún cambio toma lugar en un matrimonio que no empiece con una
confesión.» Paul Tripp en ¿Qué estabas esperando?
Sin embargo, cuando se den cuenta de que el arrepentimiento es un regalo precioso
dado por Dios para aquellos a quien ama (2 Timoteo 2:25), abrazarán la práctica del
arrepentimiento como un ejercicio que traerá «tiempos de alivio» (Hechos 3:19-20)
cuando se atrevan a practicarlo.
La pregunta que te enfrenta al final de este capítulo, como en cada uno de los capítulos
anteriores, no es si puedes entender conceptos difíciles o ejecutar habilidades
relacionales complejas, más bien es si confías en que Dios diseño relaciones saludables
para funcionar entre personas caídas (Mateo 7:13-14) o si confiarás en tu proprio
sentido común, que repetidamente te ha llevado lejos del arrepentimiento (Proverbios
3:5-6).
Mientras decides si construirás un matrimonio que esté arraigado en el evangelio y, por
lo tanto, depende del arrepentimiento como su «técnica» central para la resolución del
conflicto, considera a la luz de Deuteronomio 30:19, el impacto que tendrá la cultura de
tu hogar al paso de las generaciones:
«Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra ustedes de que he puesto ante
ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que
vivas, tú y tu descendencia.»
Apéndice A
Citas del manual «Matrimonio centrado
en el evangelio: «comunicación»
Recordarás lo que practicas. Practicarás lo que disfrutas. El matrimonio está destinado a ser
disfrutado, pero requiere practicar (es decir, recordar) las cosas que son más importantes. Por
esta razón, cada manual de esta serie proporcionará una colección de citas que están diseñadas
para permitir que las parejas repasen lo que han aprendido. Debes tomar en cuenta dos cosas:
1. Cada cita puede ser leída en varias ocasiones a través del tiempo: Tú y tu cónyuge
cambiarán con el tiempo. Debido a esto, la misma cita con la misma persona llega a ser
una nueva experiencia. El matrimonio se resiste a volverse obsoleto cuando
disfrutamos el anticipar y aprender lo que Dios está por hacer en la vida de nuestro
cónyuge y en nuestro matrimonio.
2. Crea el hábito de reforzar las lecciones clave del matrimonio con alegría y romance:
Aprende del contenido y patrones de estas citas. Selecciona una sección de este manual
que haya sido útil para tu matrimonio y crea una cita que les permita revisar esas
verdades de una forma agradable y divertida.
Preparación: Elije el tipo de escucha del capítulo dos que más necesitas mejorar. Piensa en los
ejemplos recientes donde esta forma de escuchar hubiera bendecido tu matrimonio. Intenta
tener un mejor entendimiento de por qué es difícil o antinatural para ti. Antes de la cita, dile a
tu cónyuge el tipo de escucha en el que deseas mejorar y pídele que piense en conversaciones
que te permitan practicar.
Actividad: Hagan cualquier cosa que ambos disfruten, pero que no sea un distractor (ejemplo:
ver una película). Durante la cita pregúntale a tu cónyuge de qué quisiera hablar que te permita
crecer en tu área de escucha deseada. Mientras están juntos, usa las habilidades de «Cómo
escuchar» del capítulo dos para participar de la conversación.
Final: Comprométete verbalmente a seguir creciendo como oyente para ser un buen alumno
de tu cónyuge y entrar a su mundo como Cristo nos amó (Efesios 5:25) y entró en el nuestro a
través de su encarnación.
Seguimiento: Marca en tu calendario un mes después. Mejor aún, pídele a tu cónyuge que lo
marque en su calendario. Después de un mes, analiza las ocasiones en que el esfuerzo
intencional en este tipo de escucha bendijo al matrimonio.
Objetivo de la cita: Ver la parte significativa de las citas como un tiempo para disfrutar juntos,
en lugar de una mera excusa para la recreación o una salida a comer para que nadie tenga que
lavar los platos. Practicar y comprometerte con el tipo de conversaciones que harán que sus
interacciones sin citas sean más satisfactorias y tengan un mayor enriquecimiento en su
matrimonio.
Cita de preguntas
Preparación: Cada uno haga una lista de las 3 a 5 conversaciones principales que tú y tu
cónyuge deberían tener al menos una vez al mes. Asegúrate de que haya un equilibrio en tu lista
(serio y lúdico; funcional y soñador). El capítulo tres puede ayudarte a pensar en los temas.
Actividad: Crea una forma divertida para que cada uno dé a conocer su lista de «Las 5 mejores
conversaciones». Quizás cada uno podría hacer una pregunta durante cada plato de la comida.
Si hay alguna actividad que pueda conectarse con la conversación, háganla. Por ejemplo, si una
conversación es la vida espiritual de sus hijos, entonces podrían comprar un libro de devociones
familiares a medida que hablan de ese tema.
Final: Decide cómo te asegurarás de que estas conversaciones se mantengan con regularidad.
Puedes utilizar la idea de la «caja de pañuelos» del capítulo tres o crear algo que funcione mejor
para tu familia.
Seguimiento: Combinen las dos listas y déjenlas en lugares que vean con frecuencia (el espejo
del baño o el tablero del automóvil). Como las «preguntas importantes» en cuanto a algún
cambio en su vida, este es un buen indicador de que se dirigen a una nueva etapa. Tener estas
preguntas a la vista no es solo un buen sistema de recordatorios, también lleva a conversar
sobre estos cambios.
Cita de conflicto
Preparación: Ten la valentía de poner a prueba que «el conflicto bien manejado es sumamente
romántico.» Utiliza el material del capítulo cuatro para identificar un conflicto en el que estaba
claro que actuaste/respondiste mal. Utiliza el material del capítulo cinco para ayudarte a hablar
de tus defectos de manera saludable.
Actividad: Antes de la cita, lean Hechos 3:19-20 juntos, luego cada uno confiese cómo su pecado
impactó al otro, y pidan perdón (si aún no lo han hecho). Después de perdonarse, oren juntos y
den gracias a Dios por tener un matrimonio donde se pueden tener estas conversaciones
(evitando tener un matrimonio de negación o amargura). Usen la cita para celebrar el regalo
del matrimonio y la bondad de Dios al proporcionar el evangelio para proteger Su buen regalo.
Final: Recuérdense mutuamente las cosas buenas de su matrimonio que vale la pena proteger
al entrar en conflicto con honor. Permite que esto te recuerde que «honor en conflicto» es más
que «no ser malo»; se trata de proteger algo que es precioso y valioso.
Seguimiento: En los próximos días y semanas haz notar cuando tu cónyuge haga un buen
trabajo en las cosas que confesó antes de la cita. Es un gran hábito empezar a sorprendernos
haciendo las cosas bien y creciendo, en lugar de simplemente hacer las cosas mal y caer en
viejos hábitos.
Objetivo de la cita: Aprender que hay una tercera forma de conflicto además de evitar o
conquistar. Hay honor, y el honor en el conflicto puede hacer mucho más bien que el daño que
puede hacer el deshonor en el conflicto. Esta es una convicción esencial que debe tener una
pareja que va a buscar consistentemente la «victoria matrimonial» sobre la «victoria personal".
Apéndice B
Preguntas de rendición de cuentas en grupos pequeños del
manual «Comunicación»
¿Cómo se convierten los pequeños problemas maritales en grandes problemas maritales? Hay
dos formas básicas: (1) ignorándolos y (2) tratándolos a solas. Hazte estas preguntas sobre
cualquier caso de divorcio o infelicidad crónica marital que conozcas:
Si esa pareja hubiera abordado su lucha desde el principio con el amor y la perspectiva
de sus amigos cristianos, ¿qué tan diferentes serían sus vidas ahora?, ¿cuántas
generaciones serían bendecidas?, ¿cuánto dolor y sufrimiento habrían sido aliviados?,
¿cuánto pecado y destrucción se habrían evitado?
Por esta razón, todos los manuales de esta serie contendrán una serie de preguntas sobre
responsabilidad que se pueden usar en un grupo pequeño de la iglesia local. Se sugiere que al
menos una vez al mes cualquier grupo pequeño con parejas casadas divida a hombres y mujeres
para el tiempo de oración y haga una de las siguientes preguntas. Estas preguntas están escritas
en la primera persona del plural (nosotros, nuestro) para dar a entender que cada persona en
el grupo tiene la posibilidad de responder.
Capítulo 1
o ¿Te has tomado el tiempo de llegar a conocer y apreciar cómo tu cónyuge se comunica?
o ¿Qué tan bien honras a tu cónyuge en medio de un conflicto?
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
o ¿Hay cosas de las que necesitas arrepentirte, pero te estás resistiendo a hacerlo?
o ¿Cuál de los siete elementos del arrepentimiento tiendes a descuidar cuando reconoces
una falta?
o ¿Cuál de las evidencias del arrepentimiento genuino tiendes a descuidar después de que
te has arrepentido?
Capítulo 6
Refutación: ¡Vaya! Eso parece bastante personal para una conversación en un grupo pequeño.
Respuesta uno: Un divorcio es tan público como estas preguntas son personales. La Biblia nos
llama a ser transparentes sobre nuestro pecado y eso sólo se logra cuando hacemos este tipo
de preguntas personales.
Respuesta dos: Una vez hayan hecho esto por tres meses y hayan visto los beneficios en sus
matrimonios, se reirán de cómo refutaron y se defendieron al principio. La rendición de cuentas
sólo asusta como las clases de natación asustan a un niño. Poner tu rostro en el agua es
intimidante hasta que lo haces. Luego te das cuenta de que todo un mundo de libertad y
diversión te espera.
Apéndice C
¿Qué hago ahora?
Una de las consignas de este ministerio de consejería es: No hacemos eventos; creamos
recursos. Eso significa que deberías estar preguntándote: «qué puedo o debo hacer con
esta información ahora?»
Hemos creado una serie de videos cortos (en inglés) que responden a la pregunta de «y ahora
qué» desde diferentes perspectivas. Cada uno de ellos los puedes encontrar en:
[Link]/whatnow
[Link]/gcmintimacy
Pregunta: Escuché rumores de que se supone que puedo usar los seminarios de
consejería para aprovechar mi lugar de trabajo para la influencia del evangelio. Mi
primera impresión es que está fuera de lugar y que parece intrusivo; ¿cómo le digo a
la gente que tiene problemas o que necesita ayuda? Pero también me preocupa
mostrar material cristiano que pueda ser ofensivo para algunas personas que visitan
mi lugar de trabajo. Sin embargo, me gustaría escuchar lo que tienen que decir.
¿Cómo funcionaría esto?
Nuestro objetivo en la consejería es (1) equipar a la iglesia para que se cuiden unos a otros y
a nuestra comunidad con excelencia; (2) brindar servicios de asesoramiento de calidad que
permitan a nuestra gente involucrarse en la vida de los demás con confianza ̶ saber que hay
atención adicional y experimentada disponible para acompañarlos si es necesario; y (3) crear
espacios para nuestros miembros y otros cristianos de nuestra comunidad para aprovechar
su lugar de trabajo y carreras para un mayor impacto del evangelio en sus esferas de
influencia.
Esperamos que este seminario y estos videos te brinden una visión de cómo esto puede
suceder y despierte la pasión en ti para ser parte de la obra de Dios de redimir y restaurar a
las personas y familias heridas.