Protocolos Asistenciales en Obstetricia
INDUCCION DE PARTO 31
(Actualizado 2003)
DEFINICIÓN
La inducción del parto es una de las técnicas más utilizada en Obstetricia. Se trata
de un procedimiento dirigido a desencadenar contracciones uterinas por medios
mecánicos, médicos o ambos, en un intento de que el parto tenga lugar por vía
vaginal. La inducción puede ser electiva o terapéutica cuando la continuación del
embarazo suponga un riesgo para la madre y/o el feto.
En la actualidad, la aparición de métodos cada vez más eficaces y seguros de
inducción y el progreso de la medicina perinatal, hacen de esta técnica un método
eficaz y de uso cada vez más extendido en la práctica obstétrica, alcanzando en
algunos casos tasas superiores al 20%. En cualquier caso, siempre que se decida
finalizar un embarazo mediante una inducción es necesario sentar correctamente
la indicación, elegir cuidadosamente el momento y el método y establecer una
cuidadosa relación riesgo-beneficio.
Existe, en general, una buena correlación entre el resultado de una inducción y las
condiciones obstétricas en que ésta se lleva a cabo. La utilización de un índice
como el propuesto por Bishop (Tabla 1) permite establecer, sobre todo en
multíparas, un pronóstico bastante aproximado. Así, cuando el índice de Bishop es
>7, la cifra de éxitos se sitúa entre el 95-99%, con un índice de 4-6, en el 80-85%
y si es <3 en el 50-55%.
Tabla 1. Sistema de puntuación de Bishop
0 1 2 3
Dilatación (cm.) 0 1-2 3-4 >5
Borramiento (%) 0-30 40-50 60-70 80-100
Consistencia Firme Intermedia Blanda
Posición Posterior Media Anterior
Altura de la cabeza -3 -2 -1, -0 +1, +2
INDICACIONES
A) Inducción terapéutica
Se considera indicada la inducción del parto cuando los beneficios de finalizar la
gestación para la salud de la madre y el feto son mayores que los beneficios de
permitir que el embarazo continúe, siempre que no existan contraindicaciones y se
cumplan las condiciones adecuadas para realizar dicha conducta. Se aceptan
como indicaciones terapéuticas aquellas situaciones clínicas en que el embarazo
debe finalizar en un período de tiempo razonablemente corto. Cuando la situación
clínica refleja que la gestación debe finalizar con rapidez o que la evolución
vaginal del parto no es razonable con un cierto grado de seguridad, es preferible la
realización de una cesárea. Se consideran indicaciones terapéuticas:
• Complicaciones médicas y del embarazo.
• Rotura prematura de membranas.
• Corioamnionitis.
• Sospecha de riesgo fetal.
• Muerte fetal.
• Embarazo prolongado.
• Factores logísticos.
B) Inducción electiva
Es la iniciación del trabajo del parto por conveniencia de una persona en un
embarazo a término y sin indicaciones médicas. Es necesario recordar que si se
emprende una induccion electiva se debe ser muy riguroso en las condiciones:
• Embarazo a término con madurez fetal.
• Ausencia de complicaciones médicas u obstétricas.
• Ausencia de antecedentes de intervenciones sobre el cuerpo uterino.
• Ausencia de signos de pérdida del bienestar fetal.
• Presentación cefálica.
• Ausencia de sospecha de desproporción pélvico-cefálica
• Puntuación en el test de Bishop ≥7
CONTRAINDICACIONES
Ante la indicación de finalizar la gestación, las contraindicaciones para la inducción
del parto son aquellas en las que el trabajo de parto y la expulsión vaginal del
producto del embarazo sean más peligrosas para la madre y/o el feto que la
realización de una cesárea.
Se consideran contraindicaciones absolutas:
• Placenta o vasa previa.
• Situación transversa u oblicua.
• Procúbito de cordón umbilical.
• Cirugía uterina previa con acceso a cavidad (salvo la cesárea segmentaria).
• Cesárea con incisión uterina clásica o en T.
• Herpes genital activo.
• Desproporción pélvico-cefálica absoluta.
• Ausencia comprobada del bienestar fetal.
• Carcinoma cervical uterino invasor.
Las contraindicaciones relativas se definirán según la capacitación y dotación
de cada centro hospitalario.
MÉTODOS
La inducción del parto, dado que es una conducta no carente de riesgos, deberá
realizarse con la gestante ingresada y con la previsión de medios adecuados para
la finalización inmediata del embarazo si la evolución así lo precisara.
Cuando se plantea la inducción del parto, se debe informar a la madre con
claridad sobre la naturaleza del método de inducción y del interés que tiene para
ella y su hijo, intentando explicar sus beneficios y sus riesgos. La inducción del
parto debe ser, en lo posible, una experiencia grata y la madre debe considerarla
como una contribución positiva para asegurar su salud y la de su hijo.
A) METODOS MECANICOS
Maniobra de Hamilton
Consiste en el despegamiento digital del polo inferior de las membranas con el
objeto de favorecer la liberación de prostaglandinas. Su eficacia no ha sido bien
establecida y entre sus riesgos se incluyen la infección, la rotura prematura de
membranas, la hemorragia en casos no diagnosticados de placenta baja o previa,
la aparición de dinámica uterina excesiva e incontrolada, etc.
Amniotomía
La rotura de membranas incrementa la actividad de las prostaglandinas
endógenas. Aunque utilizado como método único de inducción consigue el
desencadenamiento del parto en un buen número de casos si el cuello es
favorable, en la actualidad se practica para complementar y potenciar la acción de
la oxitocina. La rotura artificial de las membranas permite ver las características
del líquido amniótico y la colocación de un electrodo fetal o de un catéter de
presión intramniótica si se precisa.
La amniotomía no es una intervención carente de riesgos. El peligro de infección o
de un prolapso de cordón hay que tenerlo presente. Esta segunda posibilidad se
puede disminuir si un ayudante ejerce simultáneamente presión sobre el fondo
uterino y la sínfisis del pubis. La frecuencia cardíaca fetal debe monitorizarse
antes y después de realizar la operación y en caso de que se produzca una
alteración de la misma, se hará un examen vaginal para descartar un prolapso de
cordón. El momento en que se realiza la amniotomía es importante.
Aunque no hay unanimidad en cuanto al momento en que la bolsa deba romperse
artificialmente, parece recomendable que se haga al inicio de la inducción. Esta
norma general debe ser reconsiderada en algún caso particular (presentación muy
alta, riesgo infeccioso, etc.)
B) METODOS FARMACOLOGICOS
Prostaglandinas
La aplicación local (cervical, vaginal) de prostaglandinas no se puede considerar,
en sentido estricto, un método de inducción del parto, si bien en ocasiones puede
desencadenar el mismo. Se trata de una práctica cuyo objetivo primordial es la
maduración cervical y se sale, por tanto, del objetivo de este apartado. Sus
características específicas se describen en el Protocolo nº 61 de Procedimientos
Diagnósticos y Terapéuticos.
Oxitocina
La oxitocina sintética, química y biológicamente semejante a la sustancia natural,
desencadena de forma rápida y lineal las contracciones uterinas, sobre todo si el
miometrio está preparado con prostaglandinas exógenas o endógenas. Aunque
una dosis de 0,5 mU/minuto suele ser suficiente para provocar contracciones,
existen importantes variaciones individuales en la intensidad de la respuesta.
La indicación de administrar oxitocina corresponde siempre al médico, previa
evaluación clínica de cada caso. En ocasiones pueden surgir complicaciones que
sólo un médico va a poder solucionar.
Su uso como agente para la inducción del parto debe restringirse al área de partos
y su administración debe hacerse siempre con bomba de infusión y con
monitorización de la frecuencia cardíaca fetal y de las contracciones uterinas.
Cada hospital debería disponer de un protocolo escrito sobre la preparación,
administración y vigilancia de la utilización de oxitocina.
La técnica de la infusión seguirá las siguientes normas:
• Monitorización basal de la actividad uterina y de la frecuencia cardíaca fetal
durante 15-20 minutos.
• Utilizar solución fisiológica (5 unidades de oxitocina diluidas en 500 ml de
suero) y siempre con bomba de infusión.
• Existen diferentes protocolos de dosificación. Todos ellos se basan en un
incremento gradual de la infusión hasta conseguir una dinámica adecuada.
En el 90% de los casos se consigue con dosis de 16 mU/min o menos.
• En casos de hipertonía o hiperdinamia, debe disminuirse el ritmo de
infusión y en algún caso interrumpirlo.
• Si aparecen signos de pérdida del bienestar fetal, puede resultar
beneficioso para el feto la colocación de la paciente en decúbito lateral, la
administración de oxígeno con mascarilla e incluso el uso de fármacos
tocolíticos para frenar la dinámica uterina.
• Durante la inducción es importante que la paciente esté bien hidratada. Es
igualmente de utilidad la aplicación combinada de técnicas analgésicas y
anestésicas (ver Protocolo nº 32) específicas para este proceso.
Si después de 12 horas con dinámica uterina adecuada no se ha alcanzado una
dilatación de 2-3 cm, la mayoría de los autores consideran que se trata de un
fracaso de inducción y se inclinan por la práctica de una cesárea.
BIBLIOGRAFÍA
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3. González N, Trujillo J, Carrancho M. Rotura uterina tras la aplicación de Gel E2
intracervical. Clin Invest Gin Obstet 1993;20,234-9.
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8. Sánchez Ramos J, Martínez Benavides M. Maduración cervical e inducción al
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9. Monleón J. Inducción del parto. En: Medicina Materno-Fetal. Cabero L,
Cararach V, Fortuny A, Martínez de la Riva A. (eds). Cap. 13, pág 47-53. Ergón
SA. Madrid. 1996.
Los Protocolos Asistenciales en Ginecología y Obstetricia y los Protocolos de
Procedimientos Diagnósticos y Terapéuticos de la Sociedad Española de
Ginecología y Obstetricia pretenden contribuir al buen quehacer profesional de
todos los ginecólogos, especialmente los más alejados de los grandes hospitales y
clínicas universitarias. Presentan métodos y técnicas de atención clínica
aceptadas y utilizadas por especialistas en cada tema. Estos protocolos no deben
interpretarse de forma rígida ni excluyente, sino que deben servir de guía para la
atención individualizada a las pacientes. No agotan todas las posibilidades ni
pretenden sustituir a los protocolos ya existentes en Departamentos y Servicios
Hospitalarios.