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Dimensión Celebrativa en Catequesis

El documento presenta un seminario arquidiocesano sobre la dimensión celebración de la catequesis. Explica las fechas de las clases presenciales y virtuales, y proporciona material de lectura sobre la liturgia y la celebración, incluido un extracto de la constitución Sacrosanctum Concilium sobre la liturgia. Pide a los alumnos que reflexionen sobre las lecturas y respondan a una pregunta enviándola por correo electrónico.

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Marcos Rego
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Dimensión Celebrativa en Catequesis

El documento presenta un seminario arquidiocesano sobre la dimensión celebración de la catequesis. Explica las fechas de las clases presenciales y virtuales, y proporciona material de lectura sobre la liturgia y la celebración, incluido un extracto de la constitución Sacrosanctum Concilium sobre la liturgia. Pide a los alumnos que reflexionen sobre las lecturas y respondan a una pregunta enviándola por correo electrónico.

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Seminario Arquidiocesano de Catequesis | DIMENSIÓN CELEBRATIVA DE LA CATEQUESIS

Prof. Marcos Rego

Queridos alumnos:
Les hago envío del material visto en la primera clase (Liturgia y Celebración), y un
extracto del Documento Sacrosanctum Concilium sobre la Liturgia, para que
puedan reflexionar y analizar. La última pregunta, que es de opinión personal, les
pido que me la envíen a mi mail (está escrito al final del apunte)

Les recuerdo que el material que envío es sólo de lectura, y va a ir siempre con
preguntas para la reflexión, y en algunos casos concretos (como este) les pediré
que me envíen alguna pregunta contestada.

La materia se acredita con un trabajo final integrador, por eso también es importante
la lectura y el análisis de los textos enviados.

Las fechas de clases serán:


11/5 - Primera clase presencial
18/5 - Material de lectura
25/5 - Sin clases
1/6 - Encuentro virtual por zoom - 19hs
8/6 - Material de lectura no presencial
15/6 - Encuentro virtual por zoom (?)
22/6 - Trabajo final integrador

Por cualquier duda, pueden consultar a mi mail o celular (whatsapp):


3516130668.

¡Gracias y nos vemos pronto!


Seminario Arquidiocesano de Catequesis | DIMENSIÓN CELEBRATIVA DE LA CATEQUESIS
Prof. Marcos Rego

La liturgia
y la celebración
Con razón, entonces, se considera la liturgia
como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo... (SC 7)
¿Qué es la liturgia?

O
riginariamente, la palabra liturgia significa “obra o quehacer público”, “servicio de
parte de y a favor del pueblo”.

El Concilio Vaticano II, en especial la constitución Sacrosanctum Concilium (SC), habla


de la liturgia como un elemento esencial en la vida de la Iglesia, que determina la situación
presente del pueblo de Dios.

«Con razón, entonces, se considera la liturgia como el


ejercicio del sacerdocio de Jesucristo En ella, los signos
sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la
santificación del hombre, y así el Cuerpo místico de
Cristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto
público íntegro En consecuencia, toda celebración
litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su
Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por
excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y en el
mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la
Iglesia» (SC 7)

Así pues, en la noción de liturgia que ofrece el Vaticano II, destacan los siguientes
aspectos:
a) la liturgia es obra del Cristo total, de Cristo primariamente, y de la Iglesia por
asociación;
b) la liturgia tiene como finalidad la santificación de los hombres y el culto al Padre,
de modo que el sacerdocio de Cristo se realiza en los dos aspectos;
c) la liturgia pertenece a todo el pueblo de Dios, que en virtud del bautismo es
sacerdocio real con el derecho y el deber de participar en las acciones litúrgicas;
d) la liturgia, en cuanto constituida por «gestos y palabras» que significan y realizan
eficazmente la salvación, es ella misma un acontecimiento en el que se manifiesta la Iglesia,
sacramento del Verbo encarnado;
e) la liturgia configura y determina el tiempo de la Iglesia desde el punto de vista
escatológico;
f) por todo esto la liturgia es «fuente y cumbre de la vida de la Iglesia» (cf. SC 10; LG
11)
En síntesis, la liturgia se puede definir como la función santificadora y cultual de la Iglesia,
esposa y cuerpo sacerdotal del Verbo encarnado, para continuar en el tiempo la obra de
Cristo por medio de los signos que lo hacen presente hasta su venida.

Vamos a celebrar...
Una mirada antropológica

La celebración es un fenómeno esencialmente social y comunitario, y puede definirse


como un medio de relación y de encuentro. La celebración crea una apertura y provoca un
acercamiento sobre la base de unos ideales o de unos intereses comunes.

Desde el punto de vista religioso, la celebración incide en la vida de las personas


centrando sus sentimientos y convicciones en torno a un determinado valor trascendente o
sagrado, hasta el punto de generar una misma respuesta expresiva de orden cultual y
religioso.

Celebrar es también actuar movidos por un impulso en cierto modo irracional o


emotivo. Lleva consigo una fuerte carga de espontaneidad y de sorpresa. La celebración
quiere ser algo vivo, no aprisionado por una lógica fría y desencarnada. La celebración es
tanto más creativa cuanto más auténticamente se realiza y se vive.

Celebrar es, por tanto, sinónimo de hacer fiesta, o sea, jugar en el sentido más positivo
de este término. Por eso celebrar es una actividad libre, gratuita, desinteresada, in-útil (…),
aunque llena de sentido y orientada a poner en movimiento las energías del espíritu y la
capacidad de trascender lo inmediato y ordinario para abrirse a la belleza, a la libertad y al
bien. Celebrar es presentimiento y anticipo de eternidad.

La celebración vista desde la liturgia

Estos valores humanos de la celebración se suman a los específicos de la liturgia


cristiana.

1. La celebración tiene una dimensión actualizadora de la salvación: «Característico de la


celebración religiosa es que la vida divina en cierto modo se comunica a los participantes. No
es un simple recordar, sino una presencia. La divinidad está presente en la celebración
festiva, perceptible o reconocible a través de su eficacia.».

En la celebración se produce también una presencia eficaz de la salvación en la acción ritual,


en la que interviene la plegaria de la Iglesia. Esta invoca a su Señor para que haga eficaz la
acción del ministro (epíclesis).

2. Dimensión escatológica: La presencia de la acción divina convierte en acontecimiento


salvífico la celebración, y hace de ella un anticipo de la posesión plena de los dones de Dios
más allá de los límites de este mundo. En este sentido, «en la liturgia terrena pregustamos y
participamos en aquella liturgia celestial que se celebra en la ciudad santa, Jerusalén, hacia
la cual nos dirigimos como peregrinos(…); aguardamos al Salvador, nuestro Señor
Jesucristo, hasta que se manifieste él, nuestra vida, y nosotros nos manifestemos con él» (SC
8).

3. Dimensión comunitaria y eclesial. La celebración es acción de Cristo y del pueblo de Dios,


es decir, de Cristo como cabeza y de los miembros de su cuerpo. Por este motivo la
celebración es causa y manifestación de la Iglesia, y ha de estar ordenada siempre a que
todos tomen parte en la acción común, cada uno según su propio orden y grado.
Por otra parte, no se puede olvidar la incidencia de la celebración litúrgica en la misión y en
la pastoral de la Iglesia, e incluso en la vida social y pública.

4. El fin primario de la celebración, con todo, no es el de ser un medio pedagógico destinado


a hacer más eficaz una enseñanza o un mensaje. En efecto, «la celebración litúrgica es la
actualización, en palabras y gestos, de la salvación que Dios realiza en su Hijo Jesucristo por
el poder del Espíritu Santo(…). Todo esto a fin de que el pueblo cristiano que celebra pueda
participar activamente y recibir sus frutos. El verbo celebrar traduce la expresión bíblica
hacer memoria».

CONSTITUCIÓN
SACROSANCTUM CONCILIUM
SOBRE LA SAGRADA LITURGIA

1. Este sacrosanto Concilio se propone acrecentar de día en día entre los fieles la vida
cristiana, adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones que están
sujetas a cambio, promover todo aquello que pueda contribuir a la unión de cuantos creen
en Jesucristo y fortalecer lo que sirve para invitar a todos los hombres al seno de la Iglesia.
Por eso cree que le corresponde de un modo particular proveer a la reforma y al fomento de
la Liturgia.

CAPÍTULO I

PRINCIPIOS GENERALES PARA LA REFORMA


Y FOMENTO DE LA SAGRADA LITURGIA

I. NATURALEZA DE LA SAGRADA LITURGIA


Y SU IMPORTANCIA EN LA VIDA DE LA IGLESIA

La obra de la salvación se realiza en Cristo

5. Dios, que "quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la
verdad" (1 Tim., 2,4), "habiendo hablado antiguamente en muchas ocasiones de diferentes
maneras a nuestros padres por medio de los profetas" (Hebr., 1,1), cuando llegó la plenitud
de los tiempos envió a su Hijo, el Verbo hecho carne, ungido por el Espíritu Santo, para
evangelizar a los pobres y curar a los contritos de corazón, como "médico corporal y
espiritual", mediador entre Dios y los hombres. En efecto, su humanidad, unida a la
persona del Verbo, fue instrumento de nuestra salvación. Por esto en Cristo se realizó
plenamente nuestra reconciliación y se nos dio la plenitud del culto divino. Esta obra de
redención humana y de la perfecta glorificación de Dios, preparada por las maravillas que
Dios obró en el pueblo de la Antigua Alianza, Cristo la realizó principalmente por el
misterio pascual de su bienaventurada pasión. Resurrección de entre los muertos y gloriosa
Ascensión. Por este misterio, "con su Muerte destruyó nuestra muerte y con su Resurrección
restauró nuestra vida. Pues el costado de Cristo dormido en la cruz nació "el sacramento
admirable de la Iglesia entera".

En la Iglesia se realiza por la Liturgia

6. Por esta razón, así como Cristo fue enviado por el Padre, Él, a su vez, envió a los Apóstoles
llenos del Espíritu Santo. No sólo los envió a predicar el Evangelio a toda criatura y a
anunciar que el Hijo de Dios, con su Muerte y Resurrección, nos libró del poder de Satanás y
de la muerte, y nos condujo al reino del Padre, sino también a realizar la obra de salvación
que proclamaban, mediante el sacrificio y los sacramentos, en torno a los cuales gira toda la
vida litúrgica. Y así, por el bautismo, los hombres son injertados en el misterio pascual de
Jesucristo: mueren con El, son sepultados con El y resucitan con El; reciben el espíritu de
adopción de hijos "por el que clamamos: Abba, Padre" (Rom., 8,15) y se convierten así en los
verdaderos adoradores que busca el Padre. Asimismo, cuantas veces comen la cena del
Señor, proclaman su Muerte hasta que vuelva. Por eso, el día mismo de Pentecostés, en que
la Iglesia se manifestó al mundo "los que recibieron la palabra de Pedro "fueron
bautizados. Y con perseverancia escuchaban la enseñanza de los Apóstoles, se reunían en la
fracción del pan y en la oración, alabando a Dios, gozando de la estima general del pueblo"
(Act., 2,14-47). Desde entonces, la Iglesia nunca ha dejado de reunirse para celebrar el
misterio pascual: leyendo "cuanto a él se refiere en toda la Escritura" (Lc., 24,27),
celebrando la Eucaristía, en la cual "se hacen de nuevo presentes la victoria y el triunfo de su
muerte", y dando gracias al mismo tiempo "a Dios por el don inefable" (2 Cor., 9,15) en
Cristo Jesús, "para alabar su gloria" (Ef., 1,12), por la fuerza del Espíritu Santo.

Presencia de Cristo en la Liturgia

7. Para realizar una obra tan grande, Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo
en la acción litúrgica. Está presente en el sacrificio de la Misa, sea en la persona del ministro,
"ofreciéndose ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreció en la
cruz", sea sobre todo bajo las especies eucarísticas. Está presente con su fuerza en los
Sacramentos, de modo que, cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza. Está presente
en su palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es El quien habla. Está
presente, por último, cuando la Iglesia suplica y canta salmos, el mismo que prometió:
"Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos" (Mt.,
18,20). Realmente, en esta obra tan grande por la que Dios es perfectamente glorificado y
los hombres santificados, Cristo asocia siempre consigo a su amadísima Esposa la Iglesia,
que invoca a su Señor y por El tributa culto al Padre Eterno.

Con razón, pues, se considera la Liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En
ella los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificación del
hombre, y así el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el
culto público íntegro. En consecuencia, toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo
sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia,
con el mismo título y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia.

Liturgia terrena y Liturgia celeste

8. En la Liturgia terrena preguntamos y tomamos parte en aquella Liturgia celestial, que se


celebra en la santa ciudad de Jerusalén, hacia la cual nos dirigimos como peregrinos, y
donde Cristo está sentado a la diestra de Dios como ministro del santuario y del
tabernáculo verdadero, cantamos al Señor el himno de gloria con todo el ejército celestial;
venerando la memoria de los santos esperamos tener parte con ellos y gozar de su
compañía; aguardamos al Salvador, Nuestro Señor Jesucristo, hasta que se manifieste El,
nuestra vida, y nosotros nos manifestamos también gloriosos con El.

La Liturgia no es la única actividad de la Iglesia

9. La sagrada Liturgia no agota toda la actividad de la Iglesia, pues para que los hombres
puedan llegar a la Liturgia es necesario que antes sean llamados a la fe y a la conversión:
"¿Cómo invocarán a Aquel en quien no han creído? ¿O cómo creerán en El sin haber oído
de El? ¿Y como oirán si nadie les predica? ¿Y cómo predicarán si no son enviados?" (Rom.,
10,14-15). Por eso, a los no creyentes la Iglesia proclama el mensaje de salvación para que
todos los hombres conozcan al único Dios verdadero y a su enviado Jesucristo, y se
conviertan de sus caminos haciendo penitencia. Y a los creyentes les debe predicar
continuamente la fe y la penitencia, y debe prepararlos, además, para los Sacramentos,
enseñarles a cumplir todo cuanto mandó Cristo y estimularlos a toda clase de obras de
caridad, piedad y apostolado, para que se ponga de manifiesto que los fieles, sin ser de este
mundo, son la luz del mundo y dan gloria al Padre delante de los hombres.

Liturgia, cumbre y fuente de la vida eclesial

10. No obstante, la Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo


tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza. Pues los trabajos apostólicos se ordenan a
que, una vez hechos hijos de Dios por la fe y el bautismo, todos se reúnan para alabar a Dios
en medio de la Iglesia, participen en el sacrificio y coman la cena del Señor. Por su parte, la
Liturgia misma impulsa a los fieles a que, saciados "con los sacramentos pascuales", sean
"concordes en la piedad"; ruega a Dios que "conserven en su vida lo que recibieron en la
fe", y la renovación de la Alianza del Señor con los hombres en la Eucaristía enciende y
arrastra a los fieles a la apremiante caridad de Cristo. Por tanto, de la Liturgia, sobre todo
de la Eucaristía, mana hacia nosotros la gracia como de su fuente y se obtiene con la
máxima eficacia aquella santificación de los hombres en Cristo y aquella glorificación de
Dios, a la cual las demás obras de la Iglesia tienden como a su fin.

Necesidad de las disposiciones personales

11. Mas, para asegurar esta plena eficacia es necesario que los fieles se acerquen a la
sagrada Liturgia con recta disposición de ánimo, pongan su alma en consonancia con su voz
y colaboren con la gracia divina, para no recibirla en vano. Por esta razón, los pastores de
almas deben vigilar para que en la acción litúrgica no sólo se observen las leyes relativas a la
celebración válida y lícita, sino también para que los fieles participen en ella consciente,
activa y fructuosamente.

II. NECESIDAD DE PROMOVER LA EDUCACIÓN


LITÚRGICA Y LA PARTICIPACIÓN ACTIVA.

14. La santa madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles a aquella
participación plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas que exige la
naturaleza de la Liturgia misma y a la cual tiene derecho y obligación, en virtud del
bautismo, el pueblo cristiano, "linaje escogido sacerdocio real, nación santa, pueblo
adquirido" (1 Pe., 2,9; cf. 2,4-5). Al reformar y fomentar la sagrada Liturgia hay que tener
muy en cuenta esta plena y activa participación de todo el pueblo, porque es la fuente
primaria y necesaria de donde han de beber los fieles el espíritu verdaderamente cristiano, y
por lo mismo, los pastores de almas deben aspirar a ella con diligencia en toda su actuación
pastoral, por medio de una educación adecuada. Y como no se puede esperar que esto
ocurra, si antes los mismos pastores de almas no se impregnan totalmente del espíritu y de la
fuerza de la Liturgia y llegan a ser maestros de la misma, es indispensable que se provea
antes que nada a la educación litúrgica del clero. (...)

III. REFORMA DE LA SAGRADA LITURGIA

21. Para que en la sagrada Liturgia el pueblo cristiano obtenga con mayor seguridad gracias
abundantes, la santa madre Iglesia desea proveer con solicitud a una reforma general de la
misma Liturgia. Porque la Liturgia consta de una parte que es inmutable por ser la
institución divina, y de otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden y
aun deben variar, si es que en ellas se han introducido elementos que no responden bien a la
naturaleza íntima de la misma Liturgia o han llegado a ser menos apropiados.

En esta reforma, los textos y los ritos se han de ordenar de manera que expresen con mayor
claridad las cosas santas que significan y, en lo posible, el pueblo cristiano pueda
comprenderlas fácilmente y participar en ellas por medio de una celebración plena, activa y
comunitaria.

Preguntas para el análisis y


la reflexión personal
1. Elabora una definición propia de Liturgia y Celebración, en base a lo visto
en el video, el apunte y el número 7 de la Sacrosanctum Concilium. Escríbelas
(no es para enviarlas)

[Link] analizar el extracto del documento Sacrosanctum Concilium (puntos 1,


5 al 11, 14 y 21) que está en este apunte:
-¿Por qué es importante para la Liturgia el Misterio Pascual?
-¿Qué importancia tiene la liturgia en la Iglesia?
-¿Por qué la Iglesia insiste en una participación consciente, activa y
fructuosa en la liturgia?
-¿Por qué crees que la Iglesia decidió reformar y adaptar la liturgia?
(Esta última pregunta que es de opinión personal te pido que la escribas y me
la envíes. Debe tener como máximo una extensión de media carilla A4, escrita
en tamaño 12, y presentada en archivo word o pdf)

PARA ENVIAR TRABAJOS


Colocar en el Asunto: SAC - tu nombre (por ej. SAC - Laura Lopez)
mail: marcos_rego@[Link]

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