ORACIÓN PARA RECUPERAR Y SANAR A NUESTRO NIÑO (A) INTERIOR:
“Divinidad, que hay en mi, amado Padre, Madre Dios, te pido por favor que borres las memorias tóxicas, dolorosas que hay
en mi, en mis células que son las que impiden que yo sea libre. Ya que el dolor es tan grande por no poder verme como tu
me ves, como tu me creaste, una alma pura y libre.
Te pido con todo mi amor, que vuelva a sonreír, a ser espontáneo (a), que la frescura de mi sonrisa vuelva para que de esta
manera se manifieste en mis acciones.
Se que al recuperarme a mi mismo (a) recupero la alegría por la vida.
Se que me he fragmentado en miles de versiones que no soy, para agradar a los demás, para sentirme aceptado (a), valorado
(a), reconocido (a), amado (a).
Te pido que abras mi corazón para que mi Yo adulto, sepa cuidar a mi Yo mas joven, a mi niño (a) que necesita de ser
escuchado, cuidado, amado, protegido, respetado, valorado.
Se que con la fuerza que TI ,Mi amada Divinidad que me provee será posible que por fin me pueda integrar con dulzura y
suavidad para siempre.
Se que todos tenemos un niño (a) que está buscando desesperadamente cubrir sus necesidades para manifestar en este
plano la felicidad, la plenitud y sobre todo la libertad.
Gracias por haber escuchado mi plegaría que se que con convicción esta ha sido escuchada, y todo esta dado y concedido.”
Amen.
AFIRMACIONES PARA DESPERTAR AL NIÑO INTERIOR:
Antes de realizar estas afirmaciones toma una foto tuya de cuando eras niñ@… Observala detenidamente… cada detalle,
trae a tu memoria el momento exacto de cuando te tomaron la foto… si no lo recuerdas, imaginalo… Intenta recordarte…
que te gustaba, que disfrutabas… solo los recuerdos felices… Reencuentrate a traves de esa imagen con tus partes felices…
Ahora afirma mirando la fotografia:
“Yo Te amo profundamente.
Yo te libero del encierro para que seas libre y compartas conmigo el secreto de la inocencia y me ayudes a disfrutar.
Te acepto en mi como una parte de mi Ser Libre y Esencial.
Recibo con el Alma y el Corazon abiertos los dones de la alegria, el asombro, el entusiasmo y la sorpresa.
Libero mis emociones, las acepto y las dejo fluir guiadas por la Paz y el Amor.
Disfruto del juego de la vida, porque se que soy un participante… y que lo importante es jugar y divertirse.
Hoy quito de mi mente las preocupaciones, se que todas mis necesidades estaran cubiertas porque una Energia Superior a
mi se encarga de eso a cada instante.
Hoy pongo alegria en todo lo que hago, me divierto en mi trabajo, con mi familia, en la calle… ¡¡todo sera hoy una gran
aventura para mi.”
Volver a establecer una relación con nuestro niño desde la alegria, el amor y la comprensión nos ayudara a sanar nuestra
dañada autoestima. Es la única manera de realizar cambios positivos en nuestra vida: establecer relaciones sanas, cuidar
nuestro cuerpo, trabajar en algo que nos gusta, ser prósperos, amar incondicionalmente y llegar a sentirnos plenos y feliz.
Cuando cambiamos desde el AMOR todo nos sale bien.
-¿Cómo recuperar el contacto con este niño interior?
Las carencias, limitaciones y faltantes que tengamos en nuestra vida no podrán se llenados si antes no empezamos por
llenarnos a nosotros mismos, nada allá afuera podrá compensar el amor hacia lo que somos, ni la fortuna más fabulosa
puede hacerlo. Los seres que nos rodean pueden ayudarnos acercarnos a él, pero si nosotros no estamos dispuestos, la
aventura quedara frustrada, y lo que ocurrirá entonces es que nos volveremos dependientes de todo eso que nos brinda lo
que no tenemos.
La importancia de recuperar este niño interior es uno de los puntos claves para la realización de todo ser humano.
Ejercicios para sanar a nuestro niño interior:
Ejercicio 1
Busca una fotografía tuya de cuando eras niño y analízala ¿Qué ves en ese niño? ¿Qué refleja su rostro? Ves en el alegría o
tristeza, dolor o felicidad, miedo o libertad ¿Qué te transmite? ¿lo amas o rechazas? ¿podrías relacionarte con el?
Escribe en un cuaderno, todas las sensaciones que logres percibir. Si es necesario, puedes ampliar la fotografía.
Ejercicio 2
En una hoja de papel o en un cuaderno, haz un dibujo de cuando eras niño, expresa todo lo que quieres proyectar y elige el
material con el que te sientas más cómodo, lápices de colores, crayones, plumones, etc.
¿Qué logras percibir del dibujo que hiciste? ¿Qué está haciendo el niño? ¿Qué colores utilizaste?
Ejercicio 3
En un lugar tranquilo, siéntate cómodamente y elige música suave y entabla una charla con tu niño interior. Platica con tu
niño interior e intenta conocer todos sus sentimientos y emociones pregúntale: ¿Qué te gusta? ¿Qué no te gusta? ¿A que le
temes? ¿Qué sientes? ¿Qué necesitas? ¿cómo puedo ayudarte a sentirte seguro? ¿Cómo puedo hacerte feliz?.
Este ejercicio funcionará mejor con los ojos cerrados.
Mientras conversas con el ten compasión, apóyalo, demuéstrale que lo amas, que lo proteges y que puedes atender todas
sus necesidades, hazle saber que estás ahí para ayudarle siempre.
Vivir una vida donde no haya conflictos es lo ideal, pero para lograr ese estado tenemos que sanar los conflictos que forman
parte del crecimiento personal y colectivo. Debemos aprovechar cada dificultad que encontramos en el camino para
ahondarla más, para conectarnos con más profundidad con nuestra condición de estar vivos. Perdemos el tiempo
cuentionándonos ¿por qué a mí? En lugar de utilizar nuestra energía para observar la lección detrás del suceso. El por qué es
reactivo, nos lleva a la melancolía de reciclar el pasado, de culpar a algo, a alguien, o a uno mismo por lo que está
sucediendo.
El encontrar la lección o el para qué sucedió lo que sucedió nos saca del pasado y nos trae al presente, donde no hay a quien
culpar y si estamos dispuestos a aprender, encontraremos la solución más rápido de lo que imaginamos. Entonces, partiendo
de esta premisa vamos a ver cómo podemos amarnos más para no seguir reciclando sufrimientos innecesarios y aprovechar
cada situación por difícil que aparente ser.
Si no puedes intimar con otras personas, es porque no sabes cómo intimar con tu propio niño-a interior. El pequeño-a que
hay dentro de ti está dolido-a y asustado-a. Ayuda y acompaña a tu niño-a.
Uno de los asuntos más importantes que necesitamos comenzar a abordar es la curación del olvidado niño interior. Muchos
de nosotros nos hemos pasado demasiado tiempo sin hacer caso de nuestro propio niño interior. Tengas la edad que tengas,
hay en tu interior un pequeño que necesita amor y aceptación. Si eres una mujer, por muy independiente que seas, tienes en
tu interior a una niña muy vulnerable que necesita ayuda; si eres un hombre, por muy maduro que seas, llevas de todas
formas un niño dentro que tiene hambre de calor y afecto. Cada edad que has vivido está dentro de ti, dentro de tu
conciencia y de tu memoria. Cuando éramos niños y las cosas iban mal, solíamos pensar que algo no funcionaba bien en
nosotros, que teníamos algo malo dentro. Los niños piensan que si pudieran hacer las cosas bien, sus padres (o quien sea) les
amarían y no les castigarían ni les pegarían. Así pues, siempre que el niño o la niña desea algo y no lo obtiene, piensa: «No
valgo lo suficiente. Soy anormal, un retrasado». Entonces, cuando nos hacemos mayores rechazamos ciertas partes de
nosotros mismos.
A estas alturas de nuestra vida, ahora mismo, es necesario que empecemos a hacernos íntegros y a aceptar cada parte
nuestra: la que hacía el tonto, la que se divertía, la que se asustaba, la que era estúpida y boba, la que llevaba la cara sucia.
Todas y cada una de nuestras partes.
Creo que por lo general nos desconectamos, nos cerramos, alrededor de los cinco años. Tomamos esa decisión porque
pensamos que algo no funciona bien en nosotros y ya no queremos tener nada que ver con ese niño o niña que somos.
También llevamos a nuestros padres dentro. Tenemos en nuestro interior al niño y a sus padres. La mayor parte del tiempo
el padre (o la madre) reprende al niño, casi sin parar. Si prestas atención a tu diálogo interno, podrás oír el sermón. Podrás
escuchar cómo papá o mamá le dice al niño que está haciendo algo mal o que no sirve para nada. Lógicamente, entonces
comenzamos una guerra con nosotros mismos; empezamos a criticarnos de la misma forma en que éramos criticados: «Eres
un estúpido», «No sirves para nada», «Otra vez la has fastidiado». Se convierte en costumbre. Cuando nos hacemos adultos,
la mayoría de nosotros no hacemos el menor caso de nuestro niño interior, o lo criticamos igual como nos criticaban.
Continuamos con la pauta una y otra vez.
John Bradshaw, autor de varios libros maravillosos sobre cómo sanar al niño interior, dijo una vez que cuando llegamos a
adultos llevamos dentro 25.000 horas de cintas grabadas con la voz de nuestros padres. ¿Cuántas horas de esas cintas crees
que te dicen que eres un ser maravilloso? ¿Cuántas te dicen que te aman y que eres inteligente y brillante? ¿O que eres
capaz de ser lo que desees ser y que cuando seas mayor serás una gran persona? En realidad, ¿cuántas horas de esas cintas
te dicen «No, no, no» en todas sus formas?
No es nada extraño que nos pasemos la vida diciéndonos «no» y «debería». Lo que hacemos no es otra cosa que imitar a
esas viejas cintas. Sin embargo, son sólo cintas, no la realidad de nuestro ser. No son la verdad de nuestra existencia. Son
sólo grabaciones que uno lleva dentro, y se pueden muy bien borrar o volver a grabar.
Cada vez que digas que estás asustado, comprende que es tu niño interior el que está asustado. El adulto en realidad no
tiene miedo; sin embargo, el adulto no está ahí para confortar al niño. El adulto y el niño necesitan entablar amistad, hablar
el uno con el otro de todo lo que haces. Sé que puede parecer tonto, pero da resultado. Haz saber a tu niño que pase lo que
pase nunca le vas a volver la espalda ni a abandonarle. Siempre estarás allí para acompañarle y amarle. Si cuando eras
pequeño-a tuviste una mala experiencia con un perro, por ejemplo, digamos que te asustó o incluso que te mordió, tu niño
interior tendrá miedo de los perros, aunque tú seas un adulto grande y corpulento. Es posible que veas a un perro pequeño
en la calle y que tu niño interior reaccione aterrado: «¡Un perro! Me va a hacer daño». Ésta es una fantástica oportunidad
para que tu padre interior le diga al niño: «No pasa nada. Ahora soy adulto. Yo cuidaré de ti. No dejaré que el perro te haga
daño. Ya no tienes por qué tener miedo». De esta forma comenzarás a hacer de padre con tu niño.
LA CURACIÓN DE VIEJAS HERIDAS
He descubierto que el trabajo con el niño interior es sumamente útil para curar las heridas del pasado. No siempre
conectamos con los sentimientos del asustado pequeño que llevamos dentro. Si en tu infancia sentiste mucho miedo y
angustia, y ahora te castigas mentalmente, continúas tratando a tu niño interior de la misma forma. Sin embargo, él no tiene
ningún otro sitio adonde ir. Es necesario que superes las limitaciones de tus padres. Necesitas comunicarte con el pequeño,
que se siente perdido. Tu niño interior necesita saber que tú lo amas.
Tómate un momento ahora mismo y dile que te interesas por él: «Te quiero. Me importas. De verdad te quiero». Tal vez le
has estado diciendo esto a la persona adulta que llevas dentro. De modo que empieza a decírselo también a tu niño.
Imagínate que le coges la mano y ambos vais a todas partes juntos durante unos días. Verás las felices y alegres experiencias
que podéis tener. Necesitas comunicarte con esa parte de ti mismo. ¿Qué mensajes deseas escuchar? Siéntate en silencio,
cierra los ojos y habla con tu niño interior. Si te has pasado 62 años sin hablar con él, es posible que tengas que insistir unas
cuantas veces para que el niño realmente crea que quieres hablarle. Insiste: «Deseo hablar contigo. Deseo verte. Deseo
amarte». Finalmente lograrás la comunicación. Es posible que veas al niño dentro de ti, que lo sientas, que lo escuches.
La primera vez que hables con tu niño interior puedes comenzar por pedirle disculpas. Dile que lamentas no haber hablado
con él o haberle reprendido durante todos estos años. Dile que deseas compensar todo el tiempo que habéis estado
separados. Pregúntale qué puedes hacer para hacerle feliz, y de qué tiene miedo. Pregúntale qué desea él de ti. Empieza con
preguntas sencillas; obtendrás respuestas. «¿Qué puedo hacer para hacerte feliz? ¿Qué te gustaría que hiciéramos hoy?» Por
ejemplo, le puedes decir: «Me gustaría salir a caminar, ¿qué deseas tú?». El niño puede contestar: «Ir a la playa». Así habrá
comenzado la comunicación. Persevera. Si te puedes tomar unos instantes cada día para comunicarte con el pequeño que
llevas en tu interior, la vida te va a resultar muchísimo mejor.
COMO COMUNICARSE CON EL NIÑO INTERIOR
Puede que algunos de vosotros ya estéis trabajando con vuestro niño interior. Hay muchos libros y se organizan muchos
talleres y conferencias sobre este tema. Al final del libro encontraréis una lista de títulos para estudios más avanzados. John
Pollard III ha escrito un libro excelente, Self-Parenting [Ser tu propio padre], con muchos ejercicios y actividades maravillosos
que se pueden realizar con el propio niño interior; te recomiendo que lo leas. Como he dicho anteriormente, hay muchísima
ayuda en este aspecto. No estás solo y desamparado, pero necesitas pedir ayuda para obtenerla.
Mi curso online Sanar la Herida Primaria está ayudando a muchas madres, padres y profesionales.
Otra sugerencia que nos hace Louise Hay es que busques una fotografía tuya de cuando eras niño. Mira la foto. ¿Ves a un
niño desgraciado? ¿Ves a un niño feliz? Veas lo que veas, comunícate con él. Si ves a un niño asustado, haz algo para
tranquilizarlo. Busca varias fotos de tu infancia y habla con el niño de cada foto.
Es muy útil hablar con el propio niño interior frente al espejo. Si tenías un sobrenombre cuando eras niño, utilízalo. Ten
pañuelos a mano. Te sugiero que te sientes frente al espejo, porque si te quedas de pie saldrás corriendo por la puerta. Es
mejor que te sientes con una caja de pañuelos y empieces a hablar.
Otro ejercicio que puedes hacer es comunicarte con él mediante la escritura. Aflorará también muchísima información. Usa
dos bolígrafos o rotuladores de colores distintos. Con uno de ellos en la mano dominante escribe una pregunta. Con el otro
en tu otra mano haz que el niño escriba la respuesta. Es un ejercicio fascinante. Cuando escribe la pregunta el adulto cree
que conoce la respuesta, pero cuando coge el bolígrafo con la mano no dominante, la respuesta suele resultar distinta a la
esperada.
En mi curso online Sanar la Herida Primaria he creado al final de cada módulo ejercicios prácticos y meditaciones para
ayudarte a sanar tu niña interior.
También podéis dibujar juntos. A muchas personas probablemente les encantaba dibujar y pintar en su infancia, hasta que
les dijeron que debían ser limpias y ordenadas y no dibujar o pintar fuera de los márgenes. De modo que empieza a dibujar
nuevamente. Utiliza tu mano no dominante para dibujar una imagen de algún acontecimiento que acaba de suceder.
Observa cómo te sientes. Hazle una pregunta a tu niño interior, déjalo que dibuje con tu mano no dominante, y ve qué
dibuja. Si te es posible, reúnete con un pequeño grupo de amigos, o con un grupo de apoyo, para trabajar juntos con estas
ideas. Por ejemplo, podéis hacer que vuestros niños dibujen y después sentaros alrededor y analizar atentamente el
significado de los dibujos. La información que se obtiene de este modo puede ser increíblemente reveladora.
Juega con tu niño interior. Haz cosas que le gusten a tu niño. ¿Qué te gustaba de verdad hacer cuando eras pequeño?
¿Cuándo fue la última vez que lo hiciste?Con demasiada frecuencia el padre o la madre que llevamos dentro nos impide
divertirnos porque no es cosa de adultos. Así pues, tómate el tiempo necesario y diviértete. Haz las cosas tontas que hacías
cuando eras niño, como saltar sobre montones de hojas o pasar corriendo bajo el chorro de agua de la manguera. Observa a
los niños cuando juegan. Te traerá recuerdos de los juegos que jugabas. Si deseas más diversión en tu vida, comunícate con
tu niño interior y actúa desde ese espacio de espontaneidad y alegría. Verás cómo comienzas a divertirte más, te lo prometo.
¿Fuiste bienvenido cuando naciste? ¿Estaban realmente contentos tus padres de que nacieras? ¿Se mostraron encantados
con tu sexo, o deseaban un bebé del sexo opuesto? ¿Te sentiste «deseado»? ¿Se celebró tu llegada? Cualesquiera sean las
respuestas, date la bienvenida ahora. Haz una celebración. Dite a ti mismo todas las cosas maravillosas que le dirías a un
bebé que llega a su nueva vida. ¿Qué es lo que siempre deseaste que tus padres te dijeran cuando eras pequeño? ¿Qué es lo
que siempre quisiste oír y que nunca te dijeron? Muy bien, dile precisamente eso a tu niño. Díselo cada día durante un mes
mientras te miras en el espejo. Observa lo que sucede. Si tus padres eran alcohólicos o te maltrataron de pequeño, puedes
meditar y visualizarlos como a personas sobrias y cariñosas. Dale a tu niño lo que desea. Probablemente ha estado privado
de ello durante demasiado tiempo. Empieza a visualizar el tipo de vida que te gustaría llevar con tu niño interior. Cuando él
se sienta seguro y feliz, podrá confiar en ti. Pregúntale: «¿Qué tengo que hacer para que confíes en mí?». Lo repito, te
quedarás sorprendido ante algunas respuestas.
Si tus padres no te demostraban cariño en absoluto, y te resulta francamente difícil relacionarte con ellos, busca una imagen
de lo que te parece que serían una madre y un padre amantes. Coloca las fotos de esos padres cerca de tu foto de cuando
eras niño. Crea nuevas imágenes. «Re-escribe» tu infancia si es necesario.
Las creencias que aprendiste cuando eras pequeño-a aún las tiene tu niño-a interior. Si tus padres tenían ideas rígidas y tú
eres duro contigo mismo y propenso a construir muros a tu alrededor, probablemente tu niño interior continúa
conformándose a las normas de tus padres. Si sigues reprendiéndote por cada error, debe de ser bastante terrible para tu
niño interior despertar cada mañana. «¿A causa de qué me va a chillar y regañar hoy?» Lo que nos hicieron nuestros padres
en el pasado es un asunto de su conciencia. Ahora somos nosotros los padres. Nosotros usamos nuestra conciencia. Si
continúas negándote a cuidar de tu niño interior, es que estás estancado en un rencor justiciero. Esto invariablemente
significa que aún te queda alguien por perdonar. Así pues, ¿de qué no te has perdonado? ¿Qué necesitas dejar marchar?
Bueno, sea lo que sea, deja que se vaya. Si no prestamos atención a nuestro niño ahora, y no lo elogiamos, no es culpa de
nuestros padres. Ellos hicieron lo que creían que era lo correcto en ese tiempo y ese lugar. Pero ahora, en el momento
presente, sabemos lo que podemos hacer para nutrir y criar a nuestro niño interior.
Las personas que han tenido o tienen un animal doméstico saben lo que es llegar a casa y que salga a recibirte a la puerta.
No le importa la ropa que lleves, ni si eres viejo y tienes arrugas, ni cuánto dinero has ganado ese día. Al animal sólo le
importa que estás allí. Su amor es incondicional. Haz eso contigo mismo. Emociónate por estar vivo y por estar aquí. Eres la
única persona con quien vas a vivir siempre. Mientras no estés dispuesto a amar a tu niño interior, a los demás les resultará
difícil amarte a ti. Acéptate sin condiciones y de todo corazón.
Me parece que es muy bueno inventar una meditación para hacer que el niño interior se sienta a salvo. Como yo fui una niña
que sufrió incesto, he inventado una maravillosa imagen para mi pequeña. En primer lugar, tiene una hada madrina idéntica
a la Billie Burke de El mago de Oz, porque eso es lo que a ella le gusta. Sé que cuando yo no estoy con ella, está con su hada
madrina y está siempre segura. Vive en un ático muy alto y tiene un portero y dos perros grandes, de modo que sabe que
jamás nadie le volverá a hacer daño. Cuando logro hacer que se sienta absolutamente segura, entonces yo, como adulta,
puedo ayudarle a liberar y olvidar las experiencias dolorosas. No hace mucho me descentré y estuve llorando durante dos
horas. Comprendí que mi niña interior se sentía de pronto dolida y desprotegida. Tuve que decirle que ella no era mala ni
había hecho nada mal, sino que era su reacción a algo que había sucedido. De modo que tan pronto como pude hice algunas
afirmaciones y medité, sabiendo que allí había un Poder mucho mayor que me apoyaría y me amaría. Después de eso la
pequeña ya no se sintió tan sola y asustada.
Además yo tengo una enorme fe en los ositos de felpa. Con mucha frecuencia el osito es nuestro primer amigo. Es nuestro
confidente, puesto que uno le puede contar todos sus problemas y secretos y jamás se chiva. Siempre está allí para hacernos
compañía. Saca del armario tu osito y haz que tu niño lo coja una vez más. Sería maravilloso que en los hospitales hubiera
ositos en todas las habitaciones para que cuando el niño interior se sienta solo y asustado a media noche, pueda abrazarse a
su osito.
TUS MUCHAS PARTES
Las relaciones son fabulosas, los matrimonios son maravillosos, pero la realidad es que son temporales. En cambio tu
relación contigo mismo es eterna. Dura para siempre. Ama a la familia que llevas dentro: el niño o la niña, el padre o la
madre, y la adolescente y el joven que hay en medio.
Recuerda que también llevas a tu adolescente en tu interior. Dale la bienvenida. Trabaja con él de la misma forma que lo
haces con el niño. ¿Qué dificultades tuviste en tu adolescencia? Hazle preguntas a tu adolescente igual como se las haces a
tu niño. Ayúdale a pasar por las amedrentadoras situaciones y los momentos de aprensión de la pubertad. «Corrige» esa
época. Aprende a amar a tu adolescente igual como aprendes a amar a tu niño.
No podemos amarnos y aceptarnos los unos a los otros mientras no amemos y aceptemos a ese niño-a interior que se siente
perdido-a. ¿Qué edad tiene ese niño? ¿Tres, cuatro, cinco años? Generalmente tiene menos de cinco años, porque es
entonces cuando se cierra y se desconecta por la necesidad de sobrevivir.
Coge a tu niño-a de la mano y ámalo. Crea una vida maravillosa para ti y tu niño-a. Di: «Estoy dispuesto a aprender a amar a
mi niño. Estoy dispuesto». El Universo contestará. Encontrará la forma de curar a tu niño y también de curarte a ti. Si
deseamos sanar, tenemos que estar dispuestos a experimentar nuestros sentimientos y a pasar a través de ellos hacia el otro
lado y conseguir así la curación. Recuerda, nuestro Poder Superior está siempre disponible para apoyarnos y alentar nuestros
esfuerzos.
Fuera como fuese tu primera infancia, buena o mala, tú y únicamente tú estás ahora a cargo de tu vida. Te puedes pasar toda
la vida culpando a tus padres y al entorno, pero lo único que conseguirás con eso es mantenerte estancado en hábitos de
víctima. Jamás te servirá para conseguir el bien que dices desear.
El amor es la mejor goma de borrar que conozco. El amor borra hasta los recuerdos más dolorosos y profundos, porque
penetra más al fondo que ninguna otra cosa. Si tus imágenes mentales del pasado son muy fuertes y te pasas la vida
afirmando «Todo es culpa de ellos», te quedarás estancado. ¿Deseas una vida de dolor o una vida de alegría? La elección y el
poder están siempre dentro de ti.
Mírate a los ojos, y ámate y ama a tu niño interior.
LOUISE L. HAY
Gracias Louise Hay por todo lo que nos has dejado. Tu obra me ha inspirado especialmente.