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Sentencia sobre Reparación Directa en Colombia

El Juzgado Segundo Administrativo del Circuito de Sogamoso está a cargo de un caso de reparación directa donde María Rubiela Pineda y otros demandan a la Nación - Ministerio de Defensa - Policía Nacional por daños sufridos durante el paro nacional agrario en 2013. La demandante alega lesiones físicas y daños morales, mientras que la defensa sostiene que no hay pruebas suficientes que vinculen a la Policía con los hechos. El tribunal debe determinar la responsabilidad del Estado en este caso, considerando la falta de evidencia que demuestre la culpabilidad de la Policía Nacional.

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Sentencia sobre Reparación Directa en Colombia

El Juzgado Segundo Administrativo del Circuito de Sogamoso está a cargo de un caso de reparación directa donde María Rubiela Pineda y otros demandan a la Nación - Ministerio de Defensa - Policía Nacional por daños sufridos durante el paro nacional agrario en 2013. La demandante alega lesiones físicas y daños morales, mientras que la defensa sostiene que no hay pruebas suficientes que vinculen a la Policía con los hechos. El tribunal debe determinar la responsabilidad del Estado en este caso, considerando la falta de evidencia que demuestre la culpabilidad de la Policía Nacional.

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REPÚBLICA DE COLOMBIA

RAMA JUDICIAL DEL PODER PÚBLICO


JUZGADO SEGUNDO ADMINISTRATIVO DEL CIRCUITO DE SOGAMOSO

Sogamoso, catorce (14) de septiembre de dos mil dieciocho (2018)

Referencia: Reparación Directa


Radicado: 15759-33-33-002-2017-00049-00
Demandante: MARIA RUBIELA PINEDA y Otros
Demandado: Nación - Ministerio de Defensa - Policía Nacional (ESMAD)

1. ASUNTO

Corresponde al Despacho proferir1 sentencia en primera instancia para decidir de


fondo la demanda que ha dado origen al proceso de la referencia.

2. PRETENSIONES

En ejercicio del medio de control de reparación directa consagrado en el artículo


140 del CPACA, las personas abajo relacionadas, a través de apoderado, solicitan
se declare responsable administrativa y extracontractualmente responsable a la
Nación - Ministerio de Defensa - Policía Nacional, por los daños materiales e
inmateriales, que les fueran causados a consecuencia de las lesiones físicas
sufridas por la señora María Rubiela Pineda Pineda en hechos ocurridos el día 23
de agosto de 2013 en el municipio de Tibasosa, en el marco del denominado “paro
nacional agrario”.

Como consecuencia de la anterior declaración, a título de reparación, solicitan se


condene a la entidad demandada a pagar los perjuicios que a continuación se
relacionan, tasados en salarios mínimos legales mensuales vigentes (SMLMV)
vigentes:

Perjuicios inmateriales:

Daño a la vida
DEMANDANTE RELACIÓN Daño moral
de relación
MARIA RUBIELA PINEDA PINEDA Víctima 100 SMLMV 100 SMLMV

IYAN ALEXANDER ACOSTA ALBA Cónyuge 100 SMLMV 100 SMLMV

YULI ANDREA ACOSTA PINEDA Hija 100 SMLMV 100 SMLMV

YEISSON ARVEY ACOSTA PINEDA Hijo 100 SMLMV 100SMLMV

ANGELA MARITZA ACOSTA PINEDA Hija 100 SMLMV 100 SMLMV

DIDIER ALEXANDER ACOSTA PINEDA Hijo 100 SMLMV 100 SMLMV

Perjuicios materiales: Como consecuencia de los días de incapacidad médico legal


otorgado a la víctima de las lesiones, así como el daño a bienes muebles y material
e insumos agrícolas destruidos privando a los demandantes del sustento afectivo y
económico con el cual contribuía al sustento familiar.
1Una vez establecida la inexistencia de causales de nulidad que invaliden lo actuado y la estructuración de los
presupuestos procesales para ello (Son aquellos requisitos que deben estar presentes en todo proceso, para
que al Juez le resulte posible proferir una sentencia de mérito con efectos de cosa juzgada material, sobre las
pretensiones y excepciones propuestas. Ellos son: a) demanda en forma; b) competencia; c) capacidad para
ser parte; e) capacidad procesal y f) legitimación en la causa).
Expediente: 157593333002-2017-00049-00
Demandante: María Rubiela Pineda y Otros
Demandado: Nación-Min. Defensa – Policía Nacional
Reparación Directa

3. FUNDAMENTOS FÁCTICOS

Los hechos que respaldan las pretensiones de las demandas, se pueden resumir
de la siguiente manera (fls.2-3):

En el marco del denominado “paro nacional agrario” durante los días 20 al 24 de


agosto de 2013 fueron reportados múltiples casos de uso excesivo de la fuerza
pública por parte de la Policía Nacional – Escuadrón Antidisturbios.

Señala la demanda que el día 23 de agosto de 2013 siendo las 9:30 de la mañana,
la señora María Rubiela Pineda, al observar que personal del ESMAD golpeaba a
su hermano José Henry Pineda en la azotea de la vivienda de la familia Reyes
Acosta, comienza a gravar los hechos con su equipo celular, siendo así que cuando
los policiales de percatan de ello, la persiguen hasta detenerla con el fin de quitarle
el celular, siendo alcanzada con choque eléctricos en manos y piernas.

Agrega que el mismo 23 de agosto de 2018 por los hechos antes señalados, la
señora María Rubiela Pineda instaura ante la Fiscalía General de la Nación
denuncia en contra de la Policía Nacional – ESMAD por el punible de “ABUSO DE
AUTORIDAD POR ACTO ARBITARIO O INJUSTO ART. 416” denuncia signada
con el número de Noticia Criminal 152386000212201301968.

Con fecha 30 de agosto de 2013, previa solicitud formal de la Fiscalía, la señora


María Rubiela Pineda es valorada por medicina legal estableciéndose los siguientes
hallazgos

“-Espalada: abrasión costrosa puntiforme en región escapular y región dorsal


izquierda. –Miembros superiores: abrasión discontinua en cara extrema de ante
brazo izquierdo. –Miembros inferiores: equimosis en muslo y pierna derecha en
proceso de reaparición (sic)

ANÁLISIS INTERPRETACIÓN Y CONCLUSIONES

MECANISMOS TRAUMÁTICOS DE LESIÓN: Contundente; Eléctrica: Incapacidad


médico legal definitiva siete (7) días. Sin secuelas…”

4. CONTESTACIÓN DE LA DEMANDA

La Nación – Ministerio de Defensa- Policía Nacional, contestó la demanda de


manera oportuna, oponiéndose a todas y cada una de las pretensiones señaladas
en el libelo introductorio (fls.73-78)

Resalta que los hechos relacionados en la demanda, no pueden ser imputados a la


Policía Nacional en razón a que no existe prueba que demuestre su autoría. Indica
que por esa época se adelantaba el denominado “Paro Agrario” dónde se
presentaron varios actos vandálicos, por lo que la entidad a través del Escuadrón
Móvil Antidisturbios, debió intervenir para el restablecimiento y garantías del
ejercicio de los derechos y libertades públicas, de aquellos que no eran participes
en las manifestaciones.

Agrega que obra en las anotaciones de la Policía Nacional, refieren a las


manifestaciones adelantadas el día 20 de agosto de 2013 en el Municipio de
Tibasosa, que debieron ser controladas por el ESMAD, pero que ello no significa
que los miembros de la Institución hayan lesionado a la señora María Rubiela
Pineda.

2
Expediente: 157593333002-2017-00049-00
Demandante: María Rubiela Pineda y Otros
Demandado: Nación-Min. Defensa – Policía Nacional
Reparación Directa

Adiciona que el día de los hechos se presentaron desmanes y descontrol de orden


público, no sólo entre los protestantes y autoridades de distintos órdenes, sino
también entre los mismos ciudadanos situación que imposibilita que señalar a los
uniformados de la Policía Nacional como causantes de la lesión sufrida por la señora
María Rubiela Pineda.

Explica que bajo esa imposibilidad probatoria, no se puede dar por cierto que el
origen del daño alegado proviniera del actuar de los uniformados de la Policía
Nacional, toda vez que no existe certeza de las circunstancias del tiempo, modo y
lugar en que acaecieron los hechos, por lo que no es posible evidenciar un nexo
causal entre los dos elementos de responsabilidad.

Se aduce el cumplimiento de un deber, soportando que visto el contexto de las


manifestaciones y protestas no pacíficas, la institución actuó en cumplimiento de
sus deberes legales, por lo que no hay lugar a declarar responsabilidad
extracontractual por los hechos alegados.

De igual forma, señala la existencia de un fuerza mayor o caso fortuito, en razón a


la existencia de una causa extraña que constituyó la causa eficiente del daño; pues
este tipo de conductas desbordan toda órbita del comportamiento consciente que
genera imposibilidad de evitarlas, más aun cuando se cumplen a cabalidad los
reglamentos y los mínimos principios de cuidado y diligencia en cuanto al manejo
de elementos que utiliza para el servicio de Policía, al tratar de restablecer el orden
público ante la presencia de disturbios o protestas.

De igualmente alega, la presencia de un hecho de un tercero, para sostener que lo


ocurrido no es imputable a la Policía Nacional, toda vez no fue causado por la
conducta activa de uno de sus agentes; agrega que del procedimiento médico no
se puede establecer que las lesiones que presentó el demandante, fueron causadas
por elemento del servicio utilizado por los policiales, por lo que considera que los
hechos fueron perpetrados por un tercero ajeno a la institución.

De la misma manera la demandada invoca la ausencia de reconocimiento de


perjuicios morales y materiales, pues indica que de lo aportado con la demanda se
deduce que la demandante señora María Rubiela Pineda fue lesionada en espalda
y miembros superiores adjuntando para tal efecto un dictamen de medicina legal en
el cual se estableció una incapacidad laboral de 7 días, siendo así que no se
demostró la disminución de la capacidad laboral; indica que no existe valoración
definitiva, lo que impide entrar a evaluar los perjuicios, al no tener certeza de las
secuelas de las lesiones, es decir no que no es posible establecer la trascendencia
que tiene la lesión en la esfera interna y externa de la accionante.

De contera manifiesta, que en este caso el daño no es cierto, actual y real, y que no
puede ser imputado a la entidad demandante, por la inexistencia de pruebas que
así lo soporten.

5. TRÁMITE PROCESAL

La demanda se presentó de manera acumulada con el proceso que fue radicado


con el No.15238-33-39-751-2015-00294-00, dentro del cual se declaró de oficio la
excepción de ineptitud sustantiva de la demanda por indebida acumulación de
pretensiones, en consecuencia se ordenó presentar demanda separada,
circunstancia que se verificó el 30 de marzo de 2017, por lo que la demanda se
admitió por auto de fecha 28 de abril de 2017 (fl.61).

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Expediente: 157593333002-2017-00049-00
Demandante: María Rubiela Pineda y Otros
Demandado: Nación-Min. Defensa – Policía Nacional
Reparación Directa

Vencido el término de traslado de las excepciones (fl.89) se fijó fecha para audiencia
inicial, la cual se llevó a cabo el 12 de marzo de 2018 (fl.96-98), diligencia en la que
se agotaron las etapas señaladas en el artículo 180 del CPACA.

La audiencia de pruebas se realizó el día 27 de abril de 2018 (fls.105-106), en la que


se practicó un testimonio y el interrogatorio de parte a la demandante María Pineda,
además la actora desistió del testimonio de Amanda Corredor, decretado en
audiencia inicial y se señaló que no fue posible incorporar las documentales
decretadas en audiencia inicial, pues las mismas no se allegaron al expediente, sin
excluir dicha prueba, se dispuso continuar el trámite del proceso y prescindir de la
audiencia de alegaciones y juzgamiento, igualmente se ordenó correr traslado a las
partes para que presentaran alegatos de conclusión y al Ministerio Público para que
si lo considera pertinente rindiera concepto.

6. ALEGATOS DE CONCLUSIÓN

La Nación- Ministerio de Defensa – Policía Nacional alegó de conclusión (fls.114-


118) ratificándose en los argumentos expuestos en la contestación de la demanda,
enfatizando en que se debe decidir el presente proceso en el marco de la fijación
del litigio.

Señala que no existe prueba que indique la existencia de los tres elementos básicos
de la responsabilidad extracontractual en cabeza de la Policía Nacional, destacando
la ausencia del hecho y de los daños imputables a la entidad demandada.

Puntualiza que el acervo probatorio obrante en el expediente deja en evidencia la


imposibilidad de probar que miembros del ESMAD de la Policía Nacional el día 23
de agosto de 2013, en el marco del paro agrario nacional, lesionaron a la señora
María Rubiela Pineda; resalta que del testimonio rendido por la señora Nubia Mariño
no se puede establecer mayores elementos de juicio dado que la misma no fue
testigo presencial de los hechos aducidos en la demanda, siendo así que el único
medio probatorio que sustenta las pretensiones de la demanda es el dicho de la
víctima, por lo que no se encuentra acreditado el nexo causal entre el daño
demandado y el actuar de la administración

Con relación a la imputación del daño trae a estudio la sentencia del Tribunal
Administrativo de Boyacá, Sala de Decisión No. 03 del 27 de enero de 2017 con
ponencia de la H. Magistrada Clara Elisa Cifuentes Ortiz, Expediente No. 15693-
3333-001-2012-00166-01, así como sentencia del 9 de mayo de 2011 del Consejo
de Estado M.P. Gladys Agudelo Ordoñez, Radicado 68001-23-15-000-1997-09432-
01 (203569).

Respecto del reconocimiento de perjuicios morales y materiales, replica que esta


situación no se demostró por lo que no sería procedente reconocerlos, citando en
este sentido la Sentencia del 13 de junio de 2013 el H. Consejo de Estado M.P. Olga
Melida Valle de la Hoz, Rad. 27001-23-31-000-2007-00014-01 (35504).

La parte demandante presentó alegaciones finales mediante escrito radicado el 22


de mayo de 2018 (fls.118-132), esto es, por fuera del término de los diez (10) días
concedido en audiencia de pruebas realizada el 27 de abril de 2018 que venció el
15 de mayo de 2018 como certifica la Secretaría del Juzgado (fl.117), por lo cual no
serán atendidos sus argumentos.

El Ministerio Público no emitió concepto.

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Expediente: 157593333002-2017-00049-00
Demandante: María Rubiela Pineda y Otros
Demandado: Nación-Min. Defensa – Policía Nacional
Reparación Directa

7. PROBLEMA JURÍDICO

El problema jurídico que se debe resolver se contrae a determinar si la Nación -


Ministerio de Defensa - Policía Nacional es responsable administrativa y
patrimonialmente por los daños y perjuicios derivados de las lesiones sufridas por
la señora MARÍA RUBIELA PINEDA PINEDA el día 23 de agosto de 2013, en el
municipio de Tibasosa - Boyacá, en el marco del denominado “Paro nacional agrario
y jornada de protesta” en los que presuntamente unos policiales del ESMAD le
propinaron trato cruel e inhumano y abuso de autoridad.

8. RÉGIMEN DE RESPONSABILIDAD APLICABLE

El artículo 90 de la Constitución Política predica que el Estado es responsable


patrimonialmente de los daños antijurídicos que le sean imputables por la acción u
omisión de las autoridades públicas. Tal como ha sido definido por la jurisprudencia
del H. Consejo de Estado2, la responsabilidad del Estado se hace patente cuando se
configura un daño, el cual deriva su calificación de antijurídico atendiendo a que el
sujeto que lo sufre no tiene el deber jurídico de soportar el perjuicio.

El Consejo de Estado, de tiempo atrás, ha dicho que la falla del servicio ha sido en
nuestro derecho y continúa siendo el título jurídico de imputación por excelencia para
desencadenar la obligación indemnizatoria del Estado; en efecto, si al juez
administrativo le compete una labor de control de la acción administrativa del Estado
y si la falla tiene el contenido final del incumplimiento de una obligación a su cargo,
no hay duda que es ella el mecanismo más idóneo para asentar la responsabilidad
patrimonial de naturaleza extracontractual3.

La falla del servicio se traduce en una trasgresión de las obligaciones que se


encuentran a cargo del Estado, por lo que, el análisis frente al caso particular que se
juzga debe realizarse en consideración a las circunstancias que rodearon la
producción del daño que se reclama. La falla del servicio o la falta en la prestación
del mismo se configura por retardo, por irregularidad, por ineficiencia, por omisión o
por ausencia del mismo. El retardo se da cuando la Administración actúa tardíamente
ante la ciudadanía en prestar el servicio; la irregularidad, por su parte, se configura
cuando se presta el servicio en forma diferente a como debe hacerse en condiciones
normales, contrariando las normas, reglamentos u órdenes que lo regulan y la
ineficiencia se da cuando la Administración presta el servicio pero no con diligencia y
eficacia, como es su deber legal. Y obviamente se da la omisión o ausencia del mismo
cuando la Administración, teniendo el deber legal de prestar el servicio, no actúa, no
lo presta y queda desamparada la ciudadanía4.

El Consejo de Estado se ha pronunciado en relación con las funciones, deberes y


facultades establecidas por la ley, el tratamiento en el marco del DDHH 5 y la
responsabilidad frente a los excesos en el uso de la fuerza en que puede incurrir la
fuerza pública, en los siguientes términos:

2 Consejo de Estado, Sala Plena de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Sentencia del 13 de agosto
de 2008, Exp. 17042, CP. Dr. Enrique Gil Botero.
3 Ver Sentencias de 13 de julio de 1993, Exp. No. 8163; 30 de noviembre de 2006, M.P. Alier E. Hernández

Enríquez, Exp. 16626; 18 de octubre de 2007, M.P. Mauricio Fajardo, Exp. 15528; 19 de junio de 2008, M.P.
Miriam Guerrero, Exp. 15263.
4 Consejo de Estado, Sala Plena de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Sentencia del 30 de

noviembre de 2006, expediente No. 14.880.


5 Consejo de Estado; Sentencia de fecha 12 de junio de 2017, Radicación número: 76001-23-31-000-2007-

01298-01(54046), CP Dr. Hernán Andrade Rincón.

5
Expediente: 157593333002-2017-00049-00
Demandante: María Rubiela Pineda y Otros
Demandado: Nación-Min. Defensa – Policía Nacional
Reparación Directa

“(…) que la Policía Nacional, conforme lo dispone el artículo 218 Superior, tiene
como objetivo primordial el mantenimiento de las condiciones necesarias para el
ejercicio de los derechos y libertades públicas, de donde le es permitido para el
cumplimiento de ese fin, el uso de “diversos medios legítimos para prevenir y
conjurar las alteraciones del orden público”6, dentro de los que se comprende el uso
legítimo y proporcionado de la fuerza cuando a ello haya lugar7.

En efecto, el artículo 124 del Decreto 1355 de 1970 (Código Nacional de Policía)
disponía que “a la policía le corresponde de manera especial prevenir los atentados
contra la integridad de los bienes de uso público”. En consecuencia, las autoridades
estaban en el deber de conjurar la toma de la vía pública en inmediaciones de la
Universidad del Valle y retomar el orden público, alterado por la adopción de una vía
de hecho, siempre teniendo en cuenta el imperativo de respetar y proteger la
vida, la dignidad y seguridad de todas las personas.

Al respecto, los artículos 18 y 3 del Código de Conducta para funcionarios


encargados de hacer cumplir la ley de Asamblea General de las Naciones Unidas9
establece que en el desarrollo de operaciones de dispersión de manifestaciones
deben observarse los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad y
precaución.

Frente a dichos principios el Comité Internacional de la Cruz Roja, en el manual


denominado “Violencia y uso de la fuerza”, señala como contenido esencial de estos
principios de uso de la fuerza que 1) “su acción debe perseguir un objetivo legítimo
(es decir, lícito)”, 2) su acción debe ser necesaria para alcanzar un objetivo legítimo
(es decir, no se dispone de una medida menos restrictiva que alcanzaría el mismo
objetivo), 3) “toda restricción de derechos debe ser proporcional al objetivo legítimo
que se persigue” y 4) “se deben tomar todas las precauciones necesarias para evitar
el uso excesivo de la fuerza, así como poner en peligro o lesionar a personas ajenas
a la situación; además, las autoridades deben adoptar todas las medidas posibles
para reducir al mínimo los daños”10

En el asunto sub examine, como quiera que de los hechos de la demanda se relata
que en el marco del denominado “paro agrario nacional”, la señora María Rubiela
Pineda Pineda sufrió lesiones acusando a los miembros del Escuadrón Móvil
Antidisturbios de la Policía Nacional (ESMAD), derivadas de choques eléctricos que
le causaron abrasión en espalda y miembros superiores que le provocó una
incapacidad médico legal definitiva de SIETE (7) DÍAS, sin secuelas médico legales.
Es decir, conforme a los supuestos fácticos de la demanda se resume que el
perjuicio demandado acaeció, presuntamente, por el uso excesivo de la fuerza
pública, por lo que para el Despacho el régimen aplicable será el de falla del
servicio conforme la jurisprudencia antes referida.

6 Cfr. Corte Constitucional C- 492 de 1992, MP, Jaime Córdoba Triviño. En el mismo sentido, el artículo del
Decreto 1355 de 1970 dispone que “[a] la policía compete la conservación del orden público interno. El orden
público que protege la policía resulta de la prevención y eliminación de las perturbaciones de la seguridad, de
la tranquilidad de la salubridad y la moralidad públicas (…).
7 Consejo de Estado, Sección Tercera, Subsección B, sentencia del 31 de agosto de 2015, Exp. 36.075, M.P.

Stella Conto Díaz del Castillo.


8
Adoptado por la Asamblea General en su resolución 34/169, de 17 de diciembre de 1979. Artículo 1º. “Los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley cumplirán en todo momento los deberes que les impone la ley,
sirviendo a su comunidad y protegiendo a todas las personas contra actos ilegales, en consonancia con el alto
grado de responsabilidad exigido por su profesión”.
9 Artículo 3°. “Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley podrán usar la fuerza sólo cuando sea

estrictamente necesario y en la medida que lo requiera el desempeño de sus tareas”.


10 CONSEJO DE ESTADO Consejero ponente: HERNÁN ANDRADE RINCÓN , doce (12) de junio de dos mil

diecisiete (2017) Radicación número: 76001-23-31-000-2007-01298-01(54046) Actor: WILMAN SILVA


BETANCURT Y OTROS Demandado: NACIÓN –MINISTERIO DE DEFENSA– POLICÍA NACIONAL
Referencia: APELACIÓN SENTENCIA – REPARACIÓN DIRECTA

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Expediente: 157593333002-2017-00049-00
Demandante: María Rubiela Pineda y Otros
Demandado: Nación-Min. Defensa – Policía Nacional
Reparación Directa

En este punto, debe precisarse que no tiene cabida la aplicación del régimen de
responsabilidad por riesgo excepcional ante el uso de armas o elementos de
dotación oficial, pues en el presente caso, señalan los elementos fácticos de la
demanda sugieren el uso excesivo de la fuerza pública, mediante el uso o empleo
de armas de dotación judicial, evento en que la jurisprudencia nacional ha
considerado que la responsabilidad del Estado debe enmararse en la clásica
responsabilidad subjetiva bajo el título de falla en el servicio. En este sentido la
Sección Tercera del Consejo de Estado en Sentencia de 29 de mayo de 2014 11,
sustentó que si el juez observa la configuración del incumplimiento sobre las normas
que regulan el uso de fuerza letal, el fundamento debe ser el aspecto subjetivo de
la conducta que se convirtió en la causa idónea del perjuicio.

Ahora, a efectos de estructurar la responsabilidad de la administración bajo el título


de imputación de falla del servicio, la Sección Tercera del Consejo de Estado ha
señalado que se requiere la demostración de los siguientes elementos: “(i) un daño
o lesión de naturaleza patrimonial o extrapatrimonial, cierto y determinado - o
determinable -, que se inflige a uno o varios individuos; (ii) una conducta activa u
omisiva, jurídicamente imputable a una autoridad pública, con la cual se incumplen
o desconocen las obligaciones a cargo de la autoridad respectiva, por haberle sido
atribuidas las correspondientes funciones en las normas constitucionales, legales
y/o reglamentarias en las cuales se especifique el contenido obligacional que a la
mencionada autoridad se le encomienda y (iii) una relación o nexo de causalidad
entre ésta y aquél, vale decir, que el daño se produzca como consecuencia directa
de la circunstancia consistente en que el servicio o la función pública de la cual se
trate, no funcionó o lo hizo de manera irregular, ineficiente o tardía 12.

Básicamente son tres los presupuestos que deben acreditarse para establecer la
responsabilidad de la administración: (i) en primer lugar, el daño; (ii) en segundo
lugar, el desconocimiento de las obligaciones a cargo del Estado, que constituye la
falla del servicio propiamente dicha; y (iii) en tercer y último lugar, el nexo de
causalidad que debe existir entre la falla del servicio y el daño.
9. DE LA EXISTENCIA Y DEMOSTRACIÓN DEL DAÑO

El daño antijurídico como elemento indispensable para la configuración de la


responsabilidad del Estado, tiene su origen prístino en la Constitución Política de
1991, sin embargo la Carta no lo define en forma expresa, por lo que dicho concepto
resulta ser particularmente indeterminado, de ahí que la definición más próxima ha
sido elaborada a nivel jurisprudencial, entendiéndolo como aquel perjuicio que es
provocado a una persona que no tiene el deber jurídico de soportarlo, es decir, es
el menoscabo de las facultades jurídicas para disfrutar de un bien, ya sea
patrimonial o extrapatrimonial.

En palabras textuales del Consejo de Estado,

“El daño consiste en el menoscabo del interés jurídico tutelado y la antijuridicidad en


que él no debe ser soportado por el administrado, ya sea porque es contrario a la
Carta Política o a una norma legal, o, porque es “irrazonable,” sin depender “de la
licitud o ilicitud de la conducta desplegada por la Administración.”13

11 Consejo de Estado, Sección Tercera, Exp. 0500123310002000459601 (29882), C. P. Ramiro Pazos


Guerrero
12 Consejo de Estado, , Sección Tercera, Sentencias del 9 de febrero de 2011, Rad. 73001-23-31-000-1998-

00298-01(18793), CP Mauricio Fajardo Gómez; y del 8 de junio de 2011, Rad. 41001-23-31-000-1994-07692-


01(20228), CP Danilo Rojas Betancourth.
13 CORTE CONSTITUCIONAL, Sentencia C-254 de 2003.

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Expediente: 157593333002-2017-00049-00
Demandante: María Rubiela Pineda y Otros
Demandado: Nación-Min. Defensa – Policía Nacional
Reparación Directa

Valiéndose de diferentes posiciones doctrinales, el Consejo de Estado ha sido


reiterativo al advertir, que el daño, a más de ser el primer elemento de la
responsabilidad del Estado -como es obvio-, es un elemento imprescindible para la
configuración de ésta, de tal suerte que “sin él, no hay lugar a declararla, por lo que
en su ausencia, resulta inoficioso verificar si se halla o no demostrada la imputación
del daño a la entidad demandada”14

En el caso concreto, el daño antijurídico alegado por los demandantes deviene de


los presuntos actos de abuso de autoridad perpetrados por miembros del ESMAD
de la Policía Nacional, consistentes en las lesiones generadas a la señora María
Rubiela Pineda Pineda el día 23 de agosto de 2013 en el Municipio de Tibasosa, en
el marco del denominado “Paro Agrario”.

La parte actora, para acreditar la lesión y sus secuelas, allegó copia de la Noticia
Criminal 152386000212201301988 (fls.38-41) e informe pericial de Clínica Forense
valoración médico legal practicada por la Unidad Básica Duitama del Instituto de
Medicina Legal y Ciencias Forenses, a la señora María Rubiela Pineda (fl.42),
conforme a dichos documentos se encuentra probado que:

- El día 23 de agosto de 2013 la señora María Rubiela Pineda instauró ante la Fiscalía
General de la Nación denuncia en contra de la Policía Nacional – ESMAD por el
punible de “ABUSO DE AUTORIDAD POR ACTO ARBITARIO O INJUSTO ART.
416” denuncia signada con el número de Noticia Criminal 152386000212201301988

- Con ocasión de la referida noticia criminal y a solicitud de la Fiscalía Veinticuatro


SAU de la Fiscalía General de la Nación, el Instituto de Medicina Legal y Ciencias
Forenses – Unidad Básica Duitama, el día 30 de agosto de 2013 practica valoración
a la señora María Rubiela Pineda, estableciéndose los siguientes hallazgos:

“Espalada: abrasión costrosa puntiforme en región escapular y región dorsal izquierda.


Miembros superiores: abrasión discontinua en cara extrema de ante brazo izquierdo
Miembros inferiores: equimosis en muslo y pierna derecha en proceso de reaparición

ANÁLISIS INTERPRETACIÓN Y CONCLUSIONES


Mecanismos traumáticos de lesión: Contundente; Eléctrico: Incapacidad médico legal
DEFINITIVA: SIETE (7) DÍAS. Sin secuelas médico legales al momento del examen”

Teniendo en cuenta lo anterior, están probadas las lesiones físicas padecidas por
la el demandante señora MARÍA RUBIELA PINEDA PINEDASeñor WILSON
ANDRÉS PINEDA HERNÁNDEZ, por lo tanto se concreta un daño antijurídico,
generado en su integridad personal, que consecuentemente permiten entrever la
vulneración de sus derechos y garantías individuales, por lo que se encuentra
establecido el primer elemento de la responsabilidad exigido para establecer
judicialmente la falla en el servicio.

10. JUICIO DE IMPUTACIÓN

14CONSEJO DE ESTADO, Sección Tercera, Sentencia del 3 de febrero de 2010, MP. Ruth Stella Correa
Palacio, Exp. 1998-00088-01 (18425)

8
Expediente: 157593333002-2017-00049-00
Demandante: María Rubiela Pineda y Otros
Demandado: Nación-Min. Defensa – Policía Nacional
Reparación Directa

Determinada la existencia del daño antijurídico que fue padecido por la parte
accionante, el Despacho se ocupa ahora de determinar si éste es imputable a la
entidad demandada, Ministerio de Defensa - Policía Nacional.

La imputación es la atribución fáctica y jurídica del daño antijurídico al Estado y por


el que en principio, estaría en la obligación de responder, como lo indica el H.
Consejo de Estado15.
En la actualidad todo régimen de responsabilidad patrimonial del Estado exige la
afirmación del principio de imputabilidad16.

Ahora, que el daño esté debidamente probado, ello no implica que la imputación de
la responsabilidad del Estado lo esté, es pues menester del juzgador comprobar, a
más de la antijuricidad del daño, la imputabilidad del mismo al Estado. La Sala Plena
de la Sección Tercera del Consejo de Estado al unificar la jurisprudencia en las
sentencias de 19 de abril de 201217 y de 23 de agosto de 201218 precisó que según
lo prescrito en el artículo 90 de la Constitución, la cláusula general de la
responsabilidad extracontractual del Estado tiene como fundamento no sólo la
determinación de un daño antijurídico causado a un administrado, sino que requiere
la imputación del mismo a la administración pública, tanto por la acción, como por
omisión de un deber normativo.

Es así que, aun en eventos en los cuales esté demostrada la existencia de un daño
antijurídico, no se declare la responsabilidad de la entidad o entidades demandadas
ya sea porque se acredite que no hubo falla del servicio o, habiéndose configurado,
si logran romper el nexo causal, mediante la acreditación de una causa extraña
como el hecho exclusivo y determinante de la víctima.

Ahora bien para establecer el actuar de la entidad demandada, se resalta que la


Constitución de 1991 conformó las Fuerza Pública en Colombia, para lo cual
dispuso:

ARTICULO 216. La fuerza pública estará integrada en forma exclusiva por las
Fuerzas Militares y la Policía Nacional.
(…)

ARTICULO 218. La ley organizará el cuerpo de Policía.

La Policía Nacional es un cuerpo armado permanente de naturaleza civil, a cargo de


la Nación, cuyo fin primordial es el mantenimiento de las condiciones necesarias para
el ejercicio de los derechos y libertades públicas, y para asegurar que los
habitantes de Colombia convivan en paz.

15 CONSEJO DE ESTADO; Sentencia de 26 de febrero de 2015, Rad. 680012315000199902617 01 (30924)


CP Jaime Orlando Santofimio Gamboa, Actor: Gabino Remolina Méndez y otros.
16 En los términos de Kant, dicha imputación se entiende: “Imputación (imputatio) en sentido moral es el juicio

por medio del cual alguien es considerado como autor (causa libera) de una acción, que entonces se llama acto
(factum) y está sometida a leyes; si el juicio lleva consigo a la vez las consecuencias jurídicas del acto, es una
imputación judicial (imputatio iudiciaria), en caso contrario, sólo una imputación dictaminadora (imputatio
diiudicatoria)”. KANT, I. “La metafísica de las costumbres”. Madrid, Alianza, 1989. Pág. 35. En nuestro
precedente jurisprudencial constitucional se sostiene: “La jurisprudencia nacional ha recabado en ello al sentar
la tesis de que la base de la responsabilidad patrimonial del Estado la constituye la imputabilidad del daño. En
efecto, con fundamento en la jurisprudencia del Consejo de Estado, la Corte Constitucional ha sostenido que la
responsabilidad patrimonial del Estado y de las demás personas jurídicas públicas se deriva de la imputabilidad
del perjuicio a una de ellas, lo cual impide extenderla a la conducta de los particulares o a las acciones u
omisiones que tengan lugar por fuera del ámbito de la administración pública”.
Corte Constitucional. Sentencia C-254 de 2003. MP Marco Gerardo Monroy Cabra.
17CONSEJO DE ESTADO, Sección Tercera, sentencia de 19 de abril de 2012, CP. Dr. Hernán Andrade Rincón,

Exp. 21515.
18 CONSEJO DE ESTADO, Sección Tercera, sentencia de 23 de agosto de 2012, CP. Dr. Hernán Andrade

Rincón; Exp. 23492.

9
Expediente: 157593333002-2017-00049-00
Demandante: María Rubiela Pineda y Otros
Demandado: Nación-Min. Defensa – Policía Nacional
Reparación Directa

(…) (Resaltado y subrayado fuera del texto original)

Los fines para los cuales fue establecida la Policía Nacional, están concretamente
consagrados en el artículo 1 de la Ley 62 de 1993, que a su tenor dispone:

“(…) La Policía Nacional, como parte integrante de las autoridades de la República y


como cuerpo armado permanente de naturaleza civil, a cargo de la Nación, está
instituida para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida honra
bienes, creencias y demás derechos y libertades y para asegurar el cumplimiento de
los deberes sociales del Estado y de los particulares. Así mismo, para el
mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y
libertades públicas y para asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz.”

A su vez el artículo 3 de la norma ibídem, previene: “Límites de la actividad Policial.


Ninguna actividad de Policía puede contrariar a quien ejerza su derecho sino a quien
abuse de él.” (Subrayado del Despacho)

Bajo esta línea, el Decreto 2203 de 1993 "Por el cual se desarrollan la estructura
orgánica y las funciones de la policía nacional y se dictan otras disposiciones”,
consigna las funciones generales de la Policía Nacional, así:

FUNCIONES GENERALES.

ARTICULO 2o. FUNCIONES. La Policía Nacional cumplirá las siguientes funciones generales:

1. Proteger a todas las personas residentes en Colombia, garantizando el ejercicio de los


derechos y libertades públicas.
2. Prestar el auxilio que requiera la ejecución de las leyes y las providencias judiciales y
administrativas.
3. Ejercer, de manera permanente, las funciones de Policía Judicial, respecto de los delitos y
contravenciones, de conformidad con lo dispuesto en la Constitución y la ley.
4. Educar a la comunidad en el respeto a la autoridad y la ley, mediante la orientación y
divulgación permanente y oportuna en lo referente a los derechos, garantías y deberes de las
personas, contenidos en la Constitución Política, en los pactos, tratados y convenciones
internacionales de derechos humanos suscritos y ratificados por Colombia.
5. Prevenir la comisión de hechos punibles, utilizando los medios autorizados por la ley,
con el fin de asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz.
6. Fortalecer las relaciones entre el ciudadano y la institución, estableciendo mecanismos
efectivos, que permitan la expresión y atención del servicio de policía y seguridad ciudadana.
7. Atender y proteger al menor en sus derechos fundamentales, consagrados en la Constitución,
en las leyes y en los tratados internacionales ratificados por Colombia.
8. Establecer, mantener y fortalecer las condiciones necesarias, para que el servicio de policía
sea oportuno y efectivo en las ciudades y en los campos, utilizando los medios adecuados para
el mantenimiento del orden público interno en todo el territorio nacional.
9. Organizar, cumplir y hacer cumplir las funciones de Policía Cívica, contenidas en la ley,
haciendo uso de los mecanismos necesarios para que esta actividad cumpla la misión de
acercamiento a la comunidad.
10. Colaborar y coordinar con las autoridades judiciales y penitenciarias, lo relacionado con el
cumplimiento de penas y medidas de seguridad, de conformidad con las normas que regulan la
materia.
11. Vigilar y proteger los recursos naturales relacionados con la calidad del medio ambiente, la
ecología y ornato público, en los ámbitos urbano y rural, de conformidad con lo establecido en
las normas pertinentes.
12. Las demás que le determine la ley.
(Resaltado y subrayado fuera del texto original)

En lo concerniente a las actividades la Policía Nacional en caso de manifestaciones


o protestas el máximo tribunal contencioso administrativo ha indicado19:

La consagración constitucional del derecho de reunión, manifestación pública y a la

19CONSEJO DE ESTADO, Sentencia de 12 de junio de 2017, Radicación número: 76001-23-31-000-2007-


01298-01(54046), CP Dr. Hernán Andrade Rincón

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protesta. Deber de las autoridades de buscar medidas de equilibrio entre el ejercicio


de este derecho y el orden público

Frente a este punto, es preciso indicar que el derecho a la reunión y manifestación


pública se encuentra consagrado en el artículo 37 constitucional, que indica que
“[t]oda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente. Sólo
la ley podrá establecer de manera expresa los casos en los cuales se podrá limitar el
ejercicio de este derecho”.

En consecuencia, resulta claro que la Carta Política contiene un marco de protección


amplio frente a la posibilidad que tienen las personas de reunirse y manifestarse
públicamente, puesto que se entiende que el disenso hace parte del sistema
democrático y, por ende, debe ser garantizado su ejercicio pleno.

En cuanto a las limitaciones que resultan adecuadas frente a los derechos en


cuestión, la Corte Constitucional ha entendido que se encuentran dirigidas a evitar
que se concreten amenazas graves e inminentes a los derechos de las demás
personas, pero que tales circunstancias deben estar adecuadamente probadas
puesto que no es posible establecer una sinonimia entre manifestación pública y
turbación del orden público. Así ha discurrido esa Corporación20:

“Esta norma, a diferencia del artículo 46 de la Constitución de 1886 que sólo


consagraba el derecho de reunión, incorpora el derecho de manifestación,
garantizando en ambos casos su ejercicio público y pacífico, y estatuye que
sólo la ley podrá señalar expresamente los casos en los cuales puede limitarse
el ejercicio de este derecho. El derecho a reunirse y manifestarse pública y
pacíficamente, ha sido reconocido por esta Corporación como una de las varias
manifestaciones que tiene la libertad de expresión (artículo 20, CP). Dentro de
un régimen jurídico pluralista que privilegia la participación democrática y que
además garantiza el ejercicio de otros derechos de rango constitucional como
la libertad de locomoción (art. 24, CP) y los derechos de asociación (artículo
38, CP) y participación en los asuntos públicos (artículos 2 y 40, CP), la protesta
social tiene como función democrática llamar la atención de las autoridades y
de la opinión pública sobre una problemática específica y sobre las
necesidades que ciertos sectores, en general minoritarios, para que sean
tenidos en cuenta por las autoridades.

Por lo demás, la Constitución Política garantiza el derecho a reunirse y


manifestarse públicamente tanto en una dimensión estática (reunión) como
dinámica (movilización), de forma individual como colectiva, y sin
discriminación alguna, pues así se deriva de la expresión “toda parte del
pueblo”. Todo ello, sin otra condición distinta, a que sea pacífico, o sea, sin
violencia, armas ni alteraciones graves del orden público. Esto significa que
sólo la protesta pacífica goza de protección constitucional. Así, aun
reconociendo la tensión que surge entre el ejercicio del derecho de reunión
y manifestación pública y pacífica y el mantenimiento del orden público, no
puede el legislador desbordar los principios de razonabilidad y
proporcionalidad al hacer uso del margen de configuración o establecer
restricciones cuya vaguedad conduzca a impedir tal derecho. (…)21”
(subrayas adicionales).

En forma semejante, la Sección Tercera del Consejo de Estado se ha pronunciado en


20
Corte Constitucional, Sentencia C-742 de 26 de septiembre de 2012, MP María Victoria Calle Correa.
21 En otra oportunidad dijo la Corte: “Generalmente las limitaciones al ejercicio del derecho de reunión y
manifestación se encuentran vinculadas al mantenimiento del orden público. Con el fin de evitar posibles
arbitrariedades se han establecido criterios para calificar las hipótesis de hecho en las cuales se justifica disolver
o impedir el desarrollo de una reunión. En líneas generales estos criterios deben estar dirigidos exclusivamente
a evitar amenazas graves e inminentes. Por lo general, es insuficiente un peligro eventual y genérico, un simple
temor o una sospecha. La naturaleza del derecho de reunión, en sí mismo conflictivo, no puede ser la
causa justificativa de normas limitativas del mismo. No se puede considerar el derecho de reunión y
manifestación como sinónimo de desorden público para restringirlo per se”. Corte Constitucional.
Sentencia T-456 de 1992. Magistrados Ponentes. Jaime Sanín Greiffenstein y Eduardo Cifuentes Muñoz

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el sentido de indicar que el solo hecho de hacer parte de una protesta ciudadana no
representa la trasgresión al ordenamiento jurídico, puesto que los habitantes tienen
derecho a expresar su disenso frente a las medidas que adopten las autoridades
estatales. Así lo precisó la Sección en anterior oportunidad:

“Para el ad quem resulta incontrovertible que la demandante Nelly Gómez


Cano fue herida cuando formaba parte del grupo de protesta campesina,
pero es lo cierto que no se probó que ella hubiese realizado alguna conducta
antijurídica...

“…Para casos como el presente la Sala recuerda que en un régimen


democrático es normal que los ciudadanos exterioricen sus inconformidades
desfilando, protestando, gritando, etc. La democracia, como lo recuerda
Norberto Bobbio, se funda no sobre el consenso, sino sobre el disenso. Solo
allí donde éste es libre de manifestarse, es real, y solo allí donde es real, el
sistema puede considerarse, con todo derecho, como democrático. Por ello
se enseña que existe una relación necesaria entre democracia y disenso.

“La anterior verdad demanda que la autoridad policiva esté preparada para
mantener el orden pero siempre respetando los derechos más caros a la
persona humana, entre ellos el de su dignidad y el espacio de libertad que
requiere la protesta misma. Por ello se enseña hoy que respecto de los
derechos del hombre el problema grave de nuestro tiempo no es el de
fundamentarlos sino el de protegerlos” 22.

De igual manera, esta Corporación ha sostenido que los operativos que realice la
Fuerza Pública en aras de mantener el orden público deben tener en cuenta que los
agentes del orden se encuentran entrenados y equipados apropiadamente para
afrontar este tipo de circunstancias y, por lo tanto, se debe evitar el uso de medidas
desproporcionadas e imprudentes, de manera que se garantice –en la medida de lo
posible- el ejercicio del derecho de manifestación y protesta pacífica23. Así lo explicó
la Sección en caso similar al que hoy corresponde decidir, en el cual, un grupo de
estudiantes universitarios, en medio de una marcha de protesta, obstruyó el paso
vehicular por una vía pública. Se dijo entonces:

“Realmente ninguna duda se presenta sobre la falla del servicio de la


Policía Nacional como generadora de su responsabilidad administrativa en
el fallecimiento trágico del estudiante Tomás Herrera Cantillo. Los
miembros de esa institución armada procedieron abiertamente en forma
contraria a los más elementales principios de legalidad, humanidad,
prudencia y disciplina profesional.

“No era con una agresión armada como tenían que organizar y permitir el
uso de la vía pública ocupada por los estudiantes que protestaban
alguna medida oficial que afectaba los intereses de la comunidad. El uso
de las armas de fuego era innecesario para cumplir su cometido, ni
siquiera eran agredidos con arma de ese tipo. De otra parte, olvidaron
los uniformados que conforme al artículo 29 del Decreto 1355 de 1970 ‘sólo
cuando sea estrictamente necesario, la Policía puede emplear la fuerza
para impedir la perturbación del orden público y para restablecerlo...’.

“Esta, por lo demás, ha constituido una constante posición de la Sala al


exigirle a la fuerza pública la máxima prudencia y mesura en la utilización
de la fuerza, y con mayor razón en el uso de las armas a las que sólo en
condiciones extremas y plenamente justificadas pueden acudir, para en
esa forma dar cumplimiento a la obligación de salvaguardar la vida de los

22 Consejo de Estado. Sección Tercera. Sentencia de 25 de febrero de 1993. M.P. Julio César Uribe Acosta.
Exp 7.826.
23 Consultar también Consejo de Estado, Sección Tercera Subsección A, sentencia del 27 de noviembre de

2013, Exp. 27.459.

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ciudadanos y el orden social.

“Si los policías portaban cascos, escudos protectores y hasta armas de


fuego, a más de estar preparados profesionalmente para este tipo de
actuaciones, y si los estudiantes en ningún momento dispararon contra los
agentes oficiales, resulta inexplicable el desproporcionado, ilegítimo y
violento comportamiento asumido por éstos frente a los alumnos de la
Universidad”24.
De acuerdo con lo anterior, el Despacho analiza el material probatorio arrimado al
expediente para determinar, si existe nexo de causalidad entre el daño ya
demostrado y la actuación de la autoridad pública representada en este caso por la
Policía Nacional, de igual forma si su actuar está por fuera de los mandatos
Constitucionales y legales y que fueran analizados jurisprudencialmente por el
Consejo de Estado, de acuerdo a los apartes antes reproducidos.

En el caso en concreto, respecto de las circunstancias de tiempo modo y lugar en


que ocurrieron hechos de la demanda, se circunscriben y limitan al testimonio
rendido por la señora NUBIA MARIÑO y a la declaración de parte rendida por la
demandante MARÍA RUBIELA PINEDA, es así que la primera nombrada en el
desarrollo de la audiencia de pruebas (Min. [Link]), manifestó de forma
espontánea que no es testigo presencial de los hechos puestos en conocimiento
en la demanda, vr. gr. a la pregunta del Despacho, respecto de lo que le conste de
las agresiones que presuntamente sufrió la señora María Rubiela Pineda por parte
de la Policía Nacional, señaló textualmente “La verdad no vi nada”25

La referida circunstancia fáctica y procesal impide tener dicho testimonio como


prueba para determinar la imputabilidad del hecho a la entidad pública demandada,
por lo que tener como único elemento de prueba, el dicho de la propia víctima señora
María Rubiela Pineda (min. [Link] a [Link]), se debe predicar la inexistencia
de prueba suficiente que le permita al Juez de instancia, con solidez jurídica,
establecer como ciertos, los hechos en los que se fundamenta las pretensiones de
la demanda.

En este caso, de las pruebas allegadas a la presente causa judicial por la parte
demandante, no permiten colegir la existencia de evidencia que permita determinar
concretamente que el daño reconocido en la presente providencia (acápite anterior)
hay tenido su origen en el actuar de la Policía Nacional, no tampoco pone en
conocimiento formal que aquella hubiese incurrido en uso excesivo de la fuerza, por
parte de dicha entidad.

La parte actora no tuvo la diligencia suficiente para acreditar los hechos de la


demanda, si quiera evidencia documental referida a las decretadas en audiencia
inicial realizada el 12 de marzo de 2018 (fl.97) puesto que no se lograron recaudar
en audiencia de pruebas celebrada el 27 de abril de los corrientes (Min. [Link]),
se resalta que en dicha diligencia se deja constancia que el apoderado de la parte
demandante informó que hasta el día 02 de abril se radicó ante al Comando de la
Policía Nacional – Inspección Delegada Regional Uno – Oficina Disciplinaria
DEBOY, el Oficio elaborado por la Secretaría de este Despacho para el recaudo de
la prueba documental referente a obtener copia de la actuación disciplinaria
relacionada con la presunta falta por los presuntos agravios causados a la señora
María Rubiela Pineda Pineda; además en lo que respecta al Oficio dirigido a la
Fiscalía General de la Nación para que remita copia de la investigación penal con
radicado 152386000212201301988, se indicó en la citada audiencia de pruebas,

24 Consejo de Estado. Sección Tercera. Sentencia de 28 de enero de 1993. Exp 6.933. M.P. Daniel Suárez
Hernández.
25 Minuto [Link] audiencia de pruebas (fls. 105-108)

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que los hechos originados en el denominado “paro nacional agrario” no fueron


conocidos por la Fiscalía General de la Nación, sino por la Justicia Penal Militar,
siendo ésta la razón por la cual no se radicó el Oficio ante la Fiscalía.

En ambos casos se destaca que la prueba a practicar se circunscribe a la


consecución de copias de la actuación, las cuales, la parte interesada pudo obtener
mediante el ejercicio del derecho de petición, sin embargo faltó diligencia en dicho
trámite, máxime que los hechos tienen ocurrencia con bastante antelación el Agosto
de 2013, empero nada se conoce en relación con la gestión realizada ante dichas
autoridades de investigación y control, al que se suma la demora en la radicación
de los Oficios con el cual se pretendía practicar dichas pruebas documentales
ordenadas en este proceso.

En este orden, estrictamente ligado a la pruebas, reconocidas bajo los principio de


legalidad e inmediación dentro del proceso contencioso administrativo, no se puede
concretar la respectiva imputación, imperiosa, para establecer unos perjuicios que
deba reconocer y pagar el Estado por su actuación u omisión respecto de los
administrados bajo su cuidado y protección. Es decir, que respecto de la imputación
del daño, solo se tiene lo descrito con la demanda y lo reiterado en el interrogatorio
de parte prestado por la señora María R. Pineda, pues no se evidencia elemento
probatorio con la cual se soporte los fundamentos fácticos y las pretensiones de la
demanda, para así, fallar declarando la responsabilidad atribuible a la accionada.

Hechas estas precisiones respecto de los elementos de prueba allegados y


validados dentro del trámite del medio de control tramitada conforme lo dispuesto
en la Ley 1437 de 2011, no encuentra probado el Despacho nexo causal entre el
daño probado de que fue sujeto la señora María Rubiela Pineda Pineda, frente a la
actuación desplegada en por miembros de la Policía Nacional – ESMAD en el marco
del denominado “Paro Nacional Agrario” en el municipio de Tibasosa, teniendo en
cuenta que en el sumario no obra prueba alguna que lleve al convencimiento judicial
que las lesiones sufridas por la referida señora fueron propinadas por los policiales
del ESMAD, por lo tanto se colige que no está probada la falla en el servicio derivado
de un eventual actuar desmedido y por fuera del ordenamiento jurídico colombiano,
en el ejercicio de las labores encomendados a la citada entidad demandada como
agente de la fuerza pública.

Es por esto que a falta de elementos de prueba, que soporten una imputación al
Estado por la falla en el servicio por la actividad de sus miembros de la fuerza
pública en este caso de la Policía Nacional, no se podrá continuar con el juicio de
responsabilidad, en especial con la determinación de los perjuicios que sufriera, en
tanto de acuerdo con lo establecido probatoriamente en el sub llitis, no se le podrá
asignar dicho daño a la entidad pública demandada, ni siquiera por el impulso de
indicios que a la postre son inexistentes en el proceso, pues dentro de las presentes
diligencias, ni si quiera existe evidencia que la Policía Nacional hubiere hecho
presencia el día de los hechos en el municipio de Tibasosa.

Habiendo definido inicialmente en la presente decisión, que la responsabilidad de la


Entidad demandada ha de gobernarse por el régimen subjetivo de falla probada,
circunstancia que impone a la parte demandante la carga de probar los elementos
que estructuran la responsabilidad, es decir, la ocurrencia del hecho, la existencia
del daño y la relación de causalidad entre uno y otra; circunstancia procesal que se
censura en la presente decisión, pues la parte demandante no se preocupó por
aportar mayores elementos prueba de los hechos ni se hizo el esfuerzo suficiente
para llevar al Juez al conocimiento de la verdad real, develada por otros
mecanismos que pudiesen validar lo dicho en la demanda.

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En consecuencia, al no demostrarse las circunstancias de tiempo, modo y lugar que


le den sustento a las afirmaciones realizadas en la demanda y de conformidad con
la regla “onnus probandi incumbit actori” le correspondía a la parte actora, en los
términos señalados en el art. 167 del CGP, probar los hechos de los cuales alega
las consecuencias patrimoniales solicitadas a su favor y en contra de la entidad
demandada, carga probatoria que no se cumplió en el plenario por la parte
demandante, ostentando el deber de comprobar los fundamentos fácticos de la
acción para endilgar la presunta responsabilidad a la Nación- Ministerio de Defensa-
Policía Nacional, tal como lo solicitó en el libelo introductorio.
Así las cosas y ante la inexistencia de otros medios de prueba, es claro que no se
pueden tener por establecida la responsabilidad en la parte demandada respecto
de los daños invocados por la parte actora, sobre el particular la Sección Tercera
del Consejo de Estado en providencia del 31 de agosto de 201526, precisó:

Bajo este contexto es importante resaltar, que la carga de la prueba es “una


noción procesal que consiste en una regla de juicio, que le indica a las partes
la autorresponsabilidad que tienen para que los hechos que sirven de
sustento a las normas jurídicas cuya aplicación reclaman aparezcan
demostrados y que, además, le indica al juez cómo debe fallar cuando no
aparezcan probados tales hechos”27. Sobre este punto se ha referido la Sala
Plena en los siguientes términos28:

“La noción de carga ha sido definida como “una especie menor del deber
consistente en la necesidad de observar una cierta diligencia para la satisfacción
de un interés individual escogido dentro de los varios que excitaban al sujeto”. La
carga, entonces, a diferencia de la obligación, no impone al deudor la necesidad de
cumplir incluso pudiendo ser compelido a ello coercitivamente con la prestación
respecto de la cual se ha comprometido con el acreedor, sino que simplemente faculta
la aludida carga, a aquél en quien recae, para realizar una conducta como
consecuencia de cuyo despliegue puede obtener una ventaja o un resultado favorable,
mientras que si no la lleva a cabo, asume la responsabilidad de aceptar las
consecuencias desventajosas, desfavorables o nocivas que tal omisión le acarree.

“Trayendo este concepto al ámbito del proceso y de la actividad probatoria dentro


del mismo, la noción de carga se traduce en que a pesar de que la igualdad de
oportunidades que, en materia de pruebas, gobierna las relaciones entre las partes
procesales, dicho punto de partida no obsta para que corra por cuenta de cada
una de ellas la responsabilidad de allegar o procurar la aportación, al
expediente, de la prueba de ciertos hechos, bien sea porque los invoca en su
favor, bien en atención a que de ellos se deduce lo que pide o a lo que se opone,
ora teniendo en cuenta que el hecho opuesto está exento de prueba verbigracia,

26Consejo de Estado, sentencia del 31 de Agosto de 2015, Radicación número: 23001-23-31-000-


1998-11014-01(36419) Consejera Ponente: Stella Conto Díaz del Castillo
27 PARRA QUIJANO, Jairo. Manual de derecho probatorio. Bogotá: Librería Ediciones del Profesional. 2007.,
pág. 249. De manera más detallada el tratadista Devis Echandía expone lo siguiente: “Para saber con claridad
qué debe entenderse por carga de la prueba, es indispensable distinguir los dos aspectos de la noción: 1°) por una
parte, es una regla para el juzgador o regla del juicio, porque le indica cómo debe fallar cuando no encuentre la
prueba de los hechos sobre los cuales debe basar su decisión, permitiéndole hacerlo en el fondo y evitándole el
proferir un non liquet, esto es, una sentencia inhibitoria por falta de pruebas, de suerte que viene a ser un sucedáneo
de la prueba de tales hechos; 2°) por otro aspecto, es una regla de conducta para las partes, porque indirectamente
les señala cuáles son los hechos que a cada una le interesa probar (a falta de prueba aducida oficiosamente o por
la parte contraria; cfr., núms. 43 y 126, punto c), para que sean considerados como ciertos por el juez y sirvan de
fundamento a sus pretensiones o excepciones.” DEVIS ECHANDÍA, Hernando. Teoría general de la prueba
judicial. Bogotá: Editorial Temis. 2002., pág. 405. De lo anterior, este último autor afirma: “De las anteriores
consideraciones, deducimos la siguiente definición: carga de la prueba es una noción procesal que contiene
una regla de juicio, por medio de la cual se le indica al juez cómo debe fallar cuando no encuentre en el proceso
pruebas que le que le den certeza sobre los hechos que deben fundamentar su decisión, e indirectamente
establece a cuál de las partes le interesa la prueba de tales hechos, para evitarse las consecuencias
desfavorables.” Ídem. pág. 406
28 Consejo de Estado. Sala Plena de lo Contencioso Administrativo. Sentencia de diciembre 11 de 2007.

Radicado 110010315000200601308 00.

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por venir presumido por la ley o por gozar de notoriedad o por tratarse de una
proposición (afirmación o negación) indefinida .”

A partir de esta noción, las partes del proceso conocen desde el principio el
comportamiento a seguir, en punto al ejercicio probatorio que requieren desplegar,
con el fin de lograr la aplicación de los supuestos normativos que invocan y lograr
una decisión favorable a sus intereses. De igual forma aceptan las consecuencias
positivas como negativas que finalmente se desprendan, por cuanto, es el producto
del debate probatorio que ellos propician y en el que participan en igualdad de
condiciones, el que finalmente le permite al funcionario judicial decidir.

Conforme la lectura de la jurisprudencia anteriormente aludida y como quiera que la


parte demandante incumplió con la carga probatoria que le correspondía, siendo
elemento indispensable para realizar el juicio de imputación necesario para atribuir
responsabilidad patrimonial a la entidad demandada, el Despacho negará las
pretensiones de la demanda, dado que en relación con el hecho, no se aportó, se
itera, ninguna prueba diferente a las afirmaciones de la demandante María Pineda,
relacionadas en párrafos precedentes, tendientes a corroborar la supuesta falla en
el servicio que permitan el Juez tener plena convicción del actuar del Estado a través
de sus agentes, por lo tanto, es claro, que no se dan los presupuestos para proferir
una condena con fundamento en el régimen de responsabilidad del Estado bajo el
título de imputación denominado falla en el servicio.
Así las cosas, fuerza despachar desfavorablemente las súplicas de la demanda y
en consideración a que la entidad demandada no presentó excepciones meritorias,
limitada a los argumentos defensivos esgrimidos, en consecuencia no será
menester extender esta decisión, más allá de lo señalado

11. COSTAS Y AGENCIAS EN DERECHO

Conforme a lo señalado en el artículo 188 de la Ley 1437 de 2011 “Salvo en los


procesos que se ventile un interés público, la sentencia dispondrá sobre la condena
en costas, cuya liquidación y ejecución se regirán por las normas del código de
Procedimiento Civil”.

El Código General del Proceso (Ley 1564 de 2012) el artículo 365 señala, entre
otras, las siguientes reglas:

1. Se condenará en costas a la parte vencida en el proceso, o a quien se le resuelva


desfavorablemente el recurso de apelación, casación, queja, súplica, anulación o
revisión que haya propuesto. Además, en los casos especiales previstos en este
código.

En este caso, se condenará costas a la parte demandante, sujeto procesal vencido


en la sentencia, para lo cual se adelantará el trámite previsto en el CGP y además
conforme al Acuerdo 1887 de 2003 expedido por la Sala Administrativa del Consejo
Superior de la Judicatura, norma vigente al momento de la presentación de la
demanda inicial, del cual se desprendió el proceso que nos ocupa 29, teniendo en
cuenta que la demanda no determina una cuantía específica por concepto de daño
material (fl.26) siendo este un elemento del daño de estimación objetiva y razonable,
se fijan agencias en derecho en la suma de un salario mínimo legal mensual vigente.

12. DECISIÓN

29Vigente al momento de presentación de la demanda inicial Expediente radicado 152383339751-2015-00294-


00, esto es, 11 de agosto de 2015.

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Expediente: 157593333002-2017-00049-00
Demandante: María Rubiela Pineda y Otros
Demandado: Nación-Min. Defensa – Policía Nacional
Reparación Directa

En mérito de lo expuesto, el Juzgado Segundo Administrativo del Circuito Judicial de


Sogamoso, “Administrando Justicia en nombre de la República de Colombia, y por
autoridad de la Ley”.

F A L L A:

Primero.- Negar las pretensiones de la demanda, conforme a lo expuesto en la


parte considerativa de esta providencia.

Segundo.- Condenar en costas a la parte demandante vencida, las cuales se


liquidarán por la Secretaría del Juzgado, aplicando el procedimiento establecido en
el artículo 366 del C.G.P.

Tercero.- Se fijan como agencias en derecho la suma correspondiente a un salario


mínimo legal mensual vigente.

Cuarto.- Ejecutoriada la presente providencia, archívese el expediente, previa


devolución de remanente de los gastos del proceso, si hay lugar a ello.

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE

NELSON JAVIER LEMUS CARDOZO


JUEZ
EMA

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