TEMA 5: EL CONTRATO DE TRANSPORTE TERRESTRE
5.1- NOCIONES GENERALES SOBRE EL CONTRATO DE TRANSPORTE
El transporte terrestre constituye una actividad en la vida económica y social de cualquier
país. Está unido al desarrollo económico de los distintos países. Aunque lo entendemos
como una actividad económica, tiene una base jurídica, donde se encuentra el contrato de
transporte.
El estudio y regulación de este contrato corresponde, en principio, al Derecho privado, pero
en esta regulación muchas normas tienen carácter dispositivo y es frecuente que
encontremos condiciones generales, que pueden ser elaboradas por empresas o por los
propios poderes públicos. Existe así una ordenanza municipal del 2012 por la que se
aprueban las condiciones generales de contratación de los transportes de mercancía por
carretera que se aplica de forma supletoria.
Una de las características fundamentales del desarrollo de esta actividad económica es el
gran intervencionismo de la Administración, por la gran importancia del transporte que
afecta al interés colectivo y por la consideración de servicio público en numerosas
ocasiones. Por tanto, en este sector la iniciativa privada se verá controlada por los poderes
públicos que han elaborado una amplísima normativa. De ahí que en este sector confluyen
normas de carácter privado y público.
Esta normativa pública ha dado lugar en ocasiones a empresas públicas de transporte o de
régimen monopolístico y pueden controlar el ejercicio de la actividad del transporte (ej.
autorizaciones administrativas, condiciones de seguridad, tarifas, etc). Destacan:
● La Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres de 1987, modificada en varias
ocasiones, y su Reglamento (ROTT) aprobado por un Real Decreto de 1990.
● Convenios internacionales en relación con distintas modalidades de transporte
(marítimo, aéreo, terrestre, personas, mercancías, etc). Respecto al terrestre
destaca el Convenio de Ginebra sobre Transporte Internacional de Mercancías por
Carretera (1956).
En relación a los tipos y clases de transporte, atendiendo a diversos criterios, cada tipo
corresponde a un determinado régimen jurídico:
● Según el medio o ámbito geográfico:
○ Terrestre (carretera o ferrocarril): el Derecho español reconoce también el
transporte fluvial y se le aplican las mismas normas que al terrestre.
○ Marítimo.
○ Aéreo.
● Por razón de su objeto:
○ Personas.
○ Cosas.
5.1- TRANSPORTE DE MERCANCÍAS
El contrato de transporte de mercancías se regula en la Ley del Contrato de Transporte
Terrestre de Mercancías, que deroga y sustituye la regulación prevista en el Código de
Comercio.
Se puede definir como el contrato por el cual una de las partes (porteador o transportista)
se obliga, a cambio de un precio, a realizar todas las operaciones necesarias para trasladar
a cosas, personas o ambas, en las condiciones y términos pactados y bajo su custodia. Es
decir, es aquel por el que el porteador se obliga frente al cargador a cambio de un precio a
trasladar mercancías de un lugar a otro y a ponerlas a disposición de la persona designada
en el contrato, utilizando medios mecánicos con capacidad de tracción propia.
En cuanto a su naturaleza jurídica, se suele encuadrar dentro del contrato de obra, puesto
que el porteador se obliga a obtener un resultado. Por tanto, no se obliga a una mera
actividad, porque tiene que entregar las mercancías en el mismo estado en que partió. Se
aproxima a un arrendamiento de obra aunque no son el mismo contrato.
Se trata entonces de un contrato autónomo, especial y típico diferenciado del resto, y
que tiene el doble carácter de ser sinalagmático y oneroso.
El objeto de la ley es regular el transporte terrestre de mercancías por medios mecánicos
con capacidad de tracción propia. Esta ley tiene, como regla general, carácter dispositivo
salvo respecto de determinados aspectos del contrato (ej. régimen de responsabilidad) que
tienen carácter imperativo.
Elementos personales:
Esta cuestión reviste una especial relevancia porque aunque el contrato se celebra entre el
porteador y el cargador o remitente, puede pactarse que la entrega de la cosa transportada
se realice a una persona distinta del cargador, el llamado destinatario o consignatario.
Asimismo, hay que tener en cuenta los colaboradores o mediadores del transporte, que son
principalmente las agencias o comisionistas de transporte y los transitarios (internacional).
a) Cargador:
El cargador contrata en nombre propio la realización de un transporte y frente al cual el
porteador se obliga a efectuarlo. Si alguien celebra un contrato de transporte en su propio
nombre pero por cuenta de otro (representante) será quien lo hace en su nombre el
cargador, y no su representado.
Para determinar sus derechos y obligaciones es irrelevante si el cargador es o no
propietario de sus mercancías o si tiene algún derecho real u obligacional con ellas o si
tiene algún vínculo jurídico que le una con el destinatario.
El cargador es el acreedor del transporte en la primera fase de la relación jurídica que nace
de un contrato. Posteriormente, cuando el destinatario intervenga dejará de serlo, y este
asumirá la posición de acreedor.
El cargador será quien, en principio, deberá pagar el precio de transporte (los portes),
salvo que se pacte que serán pagados por el destinatario. Estaríamos ante un contrato a
portes debidos, y cuando los tiene que pagar el cargador, será a portes pagados.
En el caso de contrato de a portes debidos, si el destinatario recibe y acepta la mercancía
deberá pagar los portes. De no hacerlo, el porteador podrá dirigirse contra el cargador para
cobrarlos, pues fue con él con quien contrató.
b) Porteador:
El porteador es quien asume la obligación de realizar el transporte en nombre propio con
independencia de que lo ejecute con sus propios medios o contrate su realización con otros
sujetos.
Hay que señalar que una cosa es el hecho material de realizar el transporte, y otra es el
hecho de que el porteador asume la obligación de obtener un resultado y las
responsabilidades en caso de incumplimiento, siendo irrelevante para esa calificación que
realice el transporte con medios propios o ajenos (porteador contractual y efectivo).
Ambos pueden coincidir en la persona o empresario cuándo quien celebra y se compromete
a realizar el transporte también lo realiza con sus medios. No coincide cuando quien lo
realiza es un tercero. En este ámbito es muy frecuente la subcontratación.
Puede ser persona física o jurídica, y su calificación es independiente de que sea o no
propietario de los medios de transporte; o que tenga o no algún tipo de derecho real u
obligacional para utilizarlos.
c) Destinatario:
El destinatario es la persona a la que el porteador ha de entregar las mercancías en el lugar
de destino. Es quien recibe la prestación del transporte, una vez efectuado. Es el acreedor
en la fase ejecutiva del contrato, aunque permanece extraño a la relación jurídica hasta el
momento en que solicite la entrega de la mercancía, porque a partir de ahí el cargador deja
de ser el acreedor y pasa a ser el destinatario.
Cargador y destinatario pueden o no coincidir (coincide, por ejemplo, cuando es entre
establecimientos de un mismo empresario).
La posición jurídica del destinatario es muy compleja, porque puede adquirir derechos y
obligaciones en el contrato de transporte que él no ha celebrado, pues lo hacen cargador y
transportista. Por eso se han elaborado distintas posiciones jurídicas para explicar sus
características.
Una posición considera que es un contrato a favor de un tercero (más extendida), pero
también se ha dicho que su posición es la de un gestor de un negocio, e incluso, que su
posición tiene un carácter ex lege.
En cualquier caso, cualquiera que sea la teoría adoptada, el destinatario por el mero hecho
de haber sido designado como tal en el contrato no asume, en principio, ninguna obligación
frente el porteador. En principio, no es parte del contrato de transporte, y puede rehusar
intervenir en él no recibiendo las mercancías.
Del contrato de transporte, en principio, no surge ninguna obligación de recibir las
mercancías ni de pagar el precio de transporte; solo surge cuando las acepta. Si se trata de
un contrato a portes debidos, y el destinatario no recibe las mercancías, el porteador podrá
depositar las mercancías judicialmente o a las Juntas Arbitrales de Transporte y reclamar el
precio de transporte al cargador. Si decide entrar en este contrato, sí que adquiere derecho
y obligación en virtud del contrato de transporte.
En todo caso, otra cosa serán las consecuencias que pueden surgir para el consignatario
su conducta, y ellas derivan de vínculos jurídicos ajenos al contrato de transporte (ej. un
contrato de compraventa que haya formalizado con el cargador).
d) Expedidor:
Es el tercero, que por cuenta del cargador, hace entrega de las mercancías al transportista
en el lugar de recepción de la mercancía.
Pluralidad de transportistas:
En la práctica, en muy frecuente que se utilicen varios porteadores para trasladar la
mercancías, a través de varios mecanismos:
● Yuxtaposición de contratos de transportes: existen tantos porteadores como
contratos de transporte.
● Transporte con subtransporte: existe un porteador principal (generalmente
contractual) que celebra el contrato con el cargador, y otro u otros porteadores
efectivos (subtransportistas). El principal responderá por la realización íntegra del
transporte; por tanto, responderá también por la actuación de los subtransportistas,
aunque no lo lleve a cabo por sí mismo en todo o en parte. Cuando el principal
contrata con subtransportistas se celebra un nuevo contrato de transporte, donde el
principal será cargador y quedará obligado como tal.
● Transporte sucesivo (arts. 64 a 66): existen diversos porteadores que se obligan
simultáneamente en virtud de un único contrato que se celebra simultáneamente con
varios porteadores a través de un único documento: la carta de porte.
○ Cada uno de los porteadores van a realizar sucesivos trayectos parciales del
transporte, y responderá íntegramente por todo el transporte, aunque solo lo
hayan hecho en una parte. Cada porteador quedará obligado desde el
momento en el que se le entregue la mercancía y la carta de porte, donde
podrá incluir las reservas que estime oportunas.
○ La responsabilidad de todos es solidaria, sin embargo, la legitimación pasiva
para ejercer la reclamación contra los porteadores está limitada. Según el 65,
las acciones podrá dirigirse contra el primer porteador, contra el último, o
contra el que ha ejecutado la parte de transporte en cuyo transcurso se ha
producido el hecho que fundamenta la acción.
○ Los porteadores sucesivos podrán ejecutar entre ellos una acción de
repetición, en virtud de lo dispuesto en el artículo 66, que dice que el que ha
pagado una indemnización tiene derecho a repetir siguiendo unas reglas:
■ Podrá dirigirse en primer lugar al porteador a quien se le imputa el
daño, en cuyo caso, este solo es quien debe soportar la
indemnización.
■ Si es imputable a varios porteadores, cada uno debe soportar la
indemnización de forma proporcional a su responsabilidad. Si no cabe
valorar la proporcionalidad del daño de cada uno, el coste de la
indemnización se repartirá el precio que corresponde a cada uno.
■ Si no se puede determinar quienes son los porteadores responsables,
la indemnización se repartirá entre todos de forma proporcional al
precio del transporte que corresponde a cada uno.
■ Si uno de los porteadores es el obligado a asumir de forma total o
parcial la indemnización y es insolvente, la parte que le corresponda y
no haya sido pagada, se repartirá entre los demás en proporción al
precio de transporte que les corresponda.
Pluralidad de medios de transporte:
Hay que señalar que es posible que en un contrato de transporte se utilizan varios medios
de transporte (ej. mar, tierra), lo que se llama transporte multimodal. Esta ley lo regula
entre los artículos 67 a 70. A efectos de esta ley, será multimodal el transporte cuando se
utilice para el traslado de las mercancías más de un modo de transporte, siendo uno de
ellos terrestre para que se aplique esta ley.
El régimen jurídico que se aplica son dos sistemas:
● El sistema red: esta ley adopta este sistema, que consiste en que el contrato de
transporte multimodal se regirá por la normativa propia de cada modo de transporte
como si el cargador y el porteador hubiera celebrado un contrato de transporte
diferente para cada fase del trayecto. Y cuando no pueda determinarse la fase del
trayecto en la que tuvieron lugar los daños, entonces la responsabilidad del
porteador se decidirá con arreglo a lo establecido en esta ley.
● El régimen uniforme.
Elementos reales:
En materia de contratos de transporte, cabe hablar de dos elementos:
● Cosa: elemento corporal, susceptible de ser desplazado.
● Precio: es la contraprestación por la actividad que desarrolla el porteador. El
transporte puede ser a portes pagados (paga el remitente antes de ejecutarse el
transporte) o a portes debidos (paga el destinatario una vez ejecutado el transporte).
El destinatario, en este último caso, no tiene en principio ninguna obligación por el
transporte, salvo en el caso que reciba la mercancía o muestre una actitud activa en el
contrato (reclamando). Si la rechaza o no adopta actitud activa, el porteador podrá dirigirse
para reclamar el precio al remitente, y además, podrá depositar las mercancías para
eximirse de responsabilidad.
El precio será fijado por las partes, aunque la Administración podrá establecer
determinadas tarifas.
Perfección y formalización:
El contrato de transporte es un contrato consensual, pues se perfecciona por el mero
consentimiento de las partes. En la práctica es muy frecuente emitir un documento, la carta
de porte (conocimiento de embarque en caso de transporte marítimo). No obstante, no es
un requisito de validez del contrato, así se deduce del artículo 13.1.
Cualquier parte puede exigir a la otra la emisión de una carta de porte. Si la otra parte se
niega a hacerlo, se podrá considerar desistida del contrato con los efectos que ello conlleva,
en virtud de los artículos 18.2 y 19.1. Se deberá emitir una carta deporte para cada envío, y
si este se distribuye en varios vehículos, se puede emitir una carta por vehículo.
En cuanto a las menciones de la carta de porte, se recogen en el artículo 10:
● Menciones de carácter general (art. 10.1): constituye una gran enumeración por ser
parte esencial del contrato (naturaleza de las mercancías, cantidad, precio, clase de
embalaje, etc). Se pueden incluir unas cláusulas voluntarias de declaración de valor
o de interés especial de la entrega. Si se omite alguna de estas menciones no
privarán de eficacia a las demás menciones que se han incluido.
● Otras mención que estimen oportunas las partes (art. 10.2).
a) Emisión y número de ejemplares:
Lo normal es que la carta de porte se emita en tres ejemplares originales, que firmarán
cargador y porteador. La ley admite también la firma por medios mecánicos a través de
sellos o cualquier otro medio que acredite la identidad del firmante, y por supuesto también
se está admitiendo la posibilidad de firma electrónica.
● El primer ejemplar se le entrega al cargador.
● El segundo ejemplar viajará con las mercancías y en su momento se le entregará al
destinatario.
● El tercer ejemplar quedará en poder del porteador.
Cuando llega la mercancía al destino, el destinatario podrá exigir que la mercancía se le
entregue junto con el segundo ejemplar de la carta de porte.
b) Eficacia de la carta de porte:
Tiene importantes efectos probatorios. La ley dice que si está firmada por ambas partes
hará fe de la celebración y del contenido del contrato, y también de la recepción de las
mercancías por el porteador, todo ello salvo prueba en contrario.
Además se establece una importante presunción, se presume que las mercancías y su
embalaje se encuentran en el estado descrito en la carta de porte, con los signos y las
señales que allí se indican. Esta presunción puede destruirse cuando el porteador incluya
en la carta de porte una reserva, que debe estar motivada, relativa al estado o
características de la mercancía.
Derechos y obligaciones de las partes:
a) Fase 1 → Entrega de la mercancía al porteador:
Las obligaciones del porteador son las siguientes:
● Garantizar la idoneidad del vehículo (art. 17): utilizar un vehículo idóneo o adecuado
al tipo y circunstancias del transporte.
● Puesta a disposición del vehículo (art. 18): deberá hacerlo en el lugar y en el tiempo
pactados. La ley dice que si no se pacta nada sobre la hor, el porteador deberá
poner el vehículo a disposición del cargador con antelación suficiente. Si es un
transporte de mercancías por carretera y no se pacta un plazo, debe poner el
vehículo a disposición del cargador antes de las 18:00 del día señalado. Si por el
contrario existe un pacto expreso sobre el día y la hora y el porteador no lo cumple el
cargador podrá desistir del contrato. Si el cargador ha sufrido perjuicios por una
demora imputable al porteador además podrá exigir una indemnización.
● Obligación del reconocimiento externo de las mercancías (art. 25): el porteador
deberá comprobar el estado aparente de la mercancía y su embalaje, así como la
exactitud de las menciones de la carta de porte respecto del número y las señales
de los bultos. Si aprecia algún defecto, el porteador podrá anotarlo en la carta de
porte, formulando la correspondiente reserva. Si el porteador carece de medios
adecuados para estas verificaciones lo hará constar también en la carta de porte.
Por otro lado, están los derechos del porteador:
● Exigir al cargador una indemnización en concepto de paralización del vehículo (art.
22): cuando por causa imputable al cargador, el vehículo haya tenido que esperar un
determinado plazo de tiempo para ser cargado.
● Examinar la mercancía que se le entrega (art. 26): tiene derecho a examinar, por
ejemplo, el contenido de los bultos, el peso, la medida; sobre todo se prevé este
derecho si tiene sospechas de que lo indicado no coincide con la realidad. Si la
declaración del cargador es cierta, los gastos de esas actuaciones van a
corresponder al porteador. Puede suceder que sea el propio porteador quien exija al
cargador que realice esas comprobaciones.
● Rechazar los bultos en determinados casos (art. 27): cuando se presenten mal
acondicionados, sin estar identificados, cuando no se acompañen con la
documentación necesaria, o cuando se hace la verificación y la naturaleza de la
mercancía no coincide con lo declarado. El porteador puede admitir el transporte de
la mercancía pero supeditada a la inclusión de determinadas reservas en la carta de
porte.
● En el caso de no ser informado sobre la peligrosidad de las mercancías, tiene
derecho a adoptar determinadas medidas: en estos casos el porteador no está
obligado a continuar con el transporte y podrá realizar alguna de las siguientes
actuaciones: descargar la mercancía, depositarla, neutralizar su peligro, devolverla a
su origen o adoptar otra medida razonable. Estas medidas deberán comunicarse al
cargador que asumirá los gastos y daños de esas operaciones.
En cuanto a las obligaciones del cargador, son las siguientes:
● Entregar la mercancía al porteador para su traslado (art. 19): en caso de que no lo
haga, cabe una doble posibilidad, o bien que el cargador deberá indemnizarle u
ofrecerle la realización de un transporte de similares características.
● Operaciones de carga y estiba (art. 20): estas operaciones corresponden al
cargador, salvo que el porteador asuma llevarlas a cabo. Hay excepciones en
servicios de paquetería.
● Acondicionamiento e identificación de las mercancías (art. 21): se prevé que el
cargador responderá frente al porteador a los daños de personas, material del
camión u otras mercancías que se hayan ocasionado por defectos en el embalaje, a
menos que esos defectos sean manifiestos y conocidos por el porteador y no haya
hecho reservas.
● Obligaciones relativas a la documentación de la mercancía: debe adjuntar aquella
que sea necesaria para el transporte.
● Suministrar información necesaria sobre la mercancía.
● Obligaciones especiales en caso de transporte de mercancías peligrosas: debe
especificar la naturaleza del peligro que representan e indicar las precauciones a
tomar. Si ese aviso no se consigna en la carta de porte entonces el cargador o en su
caso el destinatario tiene la carga de probar que el porteador tuvo conocimiento de
la naturaleza y el peligro de las mercancías.
Por último, cabe hacer mención a los derechos del cargador. El principal derecho del
cargador es el de exigir al porteador el examen de la mercancía que se le entrega según
prevé el artículo 26 en su apartado 2.
b) Fase 2 → transporte en sentido estricto:
El porteador tiene como principal obligación poner las cosas transportadas a disposición
del destinatario en el mismo estado en que la recibió y en el plazo, lugar y condiciones
previstas en el contrato. Así pues el porteador tiene doble obligación: trasladar la mercancía
y obligación de custodia. Esto lo refleja el artículo 28.
Artículo 28. Custodia y transporte.
1. El porteador está obligado a guardar y conservar las mercancías objeto de transporte desde que las
recibe en origen hasta que las entrega en destino, de conformidad con lo estipulado en el contrato y las
disposiciones de esta ley.
2. El porteador asume la obligación de conducir a destino las mercancías objeto de transporte para su
entrega al destinatario.
Salvo que se hubiese pactado un itinerario concreto, el porteador habrá de conducir las mercancías por
la ruta más adecuada atendiendo a las circunstancias de la operación y a las características de las
mercancías.
3. El porteador también se obliga a cumplir las demás prestaciones complementarias o accesorias que
haya asumido con motivo u ocasión del transporte, en los términos y condiciones pactados en el
contrato.
En la ejecución del contrato se pueden prever unas obligaciones particulares, por
ejemplo:
● El porteador puede estar obligado a seguir un determinado itinerario: si no se pacta
nada se entiende que el porteador deberá conducir las mercancías por la ruta más
adecuada, teniendo en cuenta las circunstancias de la operación y las
características de la mercancía.
● Se puede obligar a cumplir determinadas prestaciones complementarias o
accesorias según lo pactado en el contrato (ej. obligaciones relativas al embalaje de
la mercancía, al etiquetado, a la carga, a la descarga, etc): en esta fase pueden
ocurrir determinadas circunstancias que impiden su realización o que impiden
llevarlo a cabo en las condiciones fijadas en el contrato por una causa justificada. En
estos casos el porteador deberá comunicar esas circunstancias al cargador y
esperar instrucciones. Si no recibe instrucciones deberá tomar aquellas medidas
razonables y proporcionadas que considere adecuadas para el buen fin de la
operación. Los gastos que se pudieran producir serán por cargo del cargador salvo
que haya habido culpa del porteador. Si la mercancía corre riesgo de perderse o
sufrir daños graves se pueden adoptar determinadas medidas, por ejemplo solicitar
a las JAT que procedan a la venta cuando haya riesgo de deterioro rápido de la
mercancía.
El cargador tiene un importante derecho, el derecho de disposición sobre las mercancías,
que también se denomina derecho de contraorden, el cual consiste en una doble facultad,
según lo previsto en el artículo 29:
● Puede suspender el transporte: consiste en ordenar al portero que detenga el
transporte y que devuelva la mercancía a origen.
● Puede modificar el lugar de la entrega o la persona del destinatario.
Aunque este derecho corresponde inicialmente al cargador, también puede corresponder al
destinatario cuando se hubiese pactado expresamente.
En todo caso, hay que advertir que esto no significa que el cargador o el destinatario
puedan modificar libremente el contenido sustancial del contrato porque para ello sería
necesaria la novación del contrato entre cargador y porteador.
El ejercicio de este derecho afecta solo a las relaciones entre porteador y cargador y no a
las relaciones entre cargador y destinatario. El cargador puede ser responsable frente al
destinatario por un uso indebido del derecho de disposición, pero no en virtud del contrato
de transporte, sino en virtud de las relaciones jurídicas que le puedan unir al destinatario,
por ejemplo una compraventa.
El artículo 30 recoge los requisitos para ejercitar el derecho de disposición:
● El cargador, o en su caso el destinatario, debe presentar al porteador el primer
ejemplar de la carta de porte, en el cual constarán las nuevas instrucciones, y
deberá resarcir al porteador por los gastos y daños que pueda ocasionar.
● La ejecución de las nuevas instrucciones deben ser posibles en el momento en que
se le comuniquen al porteador, sin dificultar la explotación normal de su empresa ni
perjudicar a cargadores o destinatarios de otros envíos. Si el porteador no puede
llevar a cabo las instrucciones se lo tiene que comunicar inmediatamente al cargador
o en su caso al destinatario.
● Las instrucciones no pueden conllevar la división del envío.
En este derecho de disposición se prevé la responsabilidad del porteador cuando no
ejecute las instrucciones, salvo que sea por una causa justificada, o cuando las haya
ejecutado sin haber exigido la presentación del primer ejemplar de la carta de porte. Este
derecho de disposición del cargador se extingue cuando el segundo ejemplar de la carta de
porte se entrega al destinatario o cuando éste reclame la mercancía o haga uso de los
derechos que le correspondan en caso de pérdida o retraso en la entrega, ya que a partir de
ese momento el porteador tendrá que someterse a las instrucciones del destinatario.
c) Fase 3 → Fase de consumación:
Esta fase conlleva la llegada de las mercancías a su destino. En esta fase, si lo desea,
puede intervenir la figura del destinatario. Este sujeto tiene derecho a recibir la mercancía
transportada y además, si es un transporte a portes debidos tiene también la obligación de
pagar el precio y los gastos. Como ya sabemos, el destinatario puede rechazar la
mercancía y negarse a pagar los portes, y si eso se produce, si no muestra su disposición a
entrar en el contrato de transporte, no tendrá ninguna responsabilidad en virtud de este
contrato, aunque sí podrá tenerla en virtud de la relación jurídica que le pueda unir al
cargador (ej. compraventa).
En cuanto a las obligaciones del porteador, son la siguientes:
● Entregar la mercancía al destinatario en el lugar y en el plazo pactados (art. 33).
● Entregar la mercancía en el mismo estado en que se encontraba al ser recibida: si el
porteador y destinatario no consiguen ponerse de acuerdo sobre el estado de la
mercancía entregada, se puede disponer un reconocimiento de las mismas por un
perito o por el órgano judicial o las JAT.
● Realizar los actos necesarios para que el destinatario pueda hacerse cargo de la
mercancía: pero para que la entrega tenga lugar, se exige una actitud positiva del
destinatario de recibir la mercancía. Una actitud de rechazo por el destinatario sin
justificación no debe impedir que el porteador se libere de responsabilidad, y esta
circunstancia se regula en el artículo 36, que indica que si no es posible realizar la
entrega por rechazo o por no encontrarse el destinatario en el lugar, esto lo hará
saber el porteador al cargador en el plazo más breve posible esperando sus
instrucciones, exigiéndole al cargador el pago de los gastos y perjuicios que se
produzcan. Si no recibe instrucciones, se faculta al porteador a que deposite las
mercancías, ante un órgano judicial o las JAT.
En esta fase tiene protagonismo el destinatario. Este sujeto, por estar designado en la
carta de porte, tiene derecho a que el porteador le entregue las mercancías en el plazo
previsto o en un plazo razonable, pero como ya se ha dicho, el destinatario solo entra en el
contrato de transporte cuando muestra su voluntad recibiendo o reclamando la mercancía.
Artículo 35. Derechos del destinatario.
1. El destinatario podrá ejercitar frente al porteador los derechos derivados del contrato de transporte
desde el momento en que, habiendo llegado las mercancías a destino o transcurrido el plazo en que
deberían haber llegado, solicite su entrega.
2. El destinatario que se prevalga de lo dispuesto en el apartado anterior estará obligado a hacer
efectivo el precio del transporte y los gastos causados o, en caso de disputa sobre estos conceptos, a
prestar la caución suficiente.
Esto conlleva que al mismo tiempo que puede ejercitar derechos puede asumir
obligaciones, y así, si es a portes debidos, y decide entrar en el contrato de transporte,
tendrá que pagar el precio y los gastos que correspondan. Si no se ha pactado nada
expresamente, en estos casos, se entiende que la obligación corresponde al cargador. Si se
pacta que cobra por cuenta del destinatario, este asumirá dicha obligación al aceptar las
mercancías, aunque el cargador responderá subsidiariamente en caso de que no lo haga el
destinatario.
En relación con la cuantía de los portes, habrá que estar en primer lugar a lo que hayan
pactado las partes. Si no hay pacto, la ley establece en el artículo 39.4 que se aplicará
aquel que sea usual para el tipo de servicio de que se trate, en el momento y en el lugar en
que el porteador reciba las mercancías. Por otro lado, el artículo prevé la posible revisión
del precio de transporte por carretera en función de la variación del precio del gasóleo.
En relación con el plazo para efectuar el pago del precio y gastos, en primer lugar hay
que atender a lo pactado por las partes, y si no prevén nada serán abonados una vez
cumplida la obligación de transportar y una vez puestas las mercancías a disposición del
destinatario. El artículo 41 señala que el obligado al pago del transporte incurrirá en mora en
el plazo de 30 días en los términos previstos en la Ley de Morosidad. También se prevé que
en relación con la morosidad, los pactos que tengan un contenido abusivo en perjuicio del
porteador serán nulos de acuerdo con lo establecido en el artículo 9 de dicha ley. Así mismo
carecerá de efecto todo pacto contrario a lo previsto en la ley cuando se contenga en unas
condiciones generales respecto de las cuales la parte que no las ha propuesto solo puede
adherirse o rechazarlo en bloque, y no puede negociar.
En este contrato, al porteador se le conceden determinados privilegios para hacer
efectivos sus derechos y sus créditos, que se pueden resumir en los siguientes:
● Depositar las mercancías (art. 44).
● Proceder a la venta y realización de las mercancías: puede vender las mercancías
para cobrarse de esa venta lo que se le debe para cubrir los gastos del transporte y
demás.