Programa P.U.P.A.
(Pequeñas Unidades Productivas Alimenticias)
Proponemos un programa para acompañar y fomentar a los pequeños productores
de alimentos locales desde el Estado
En la Provincia de Buenos Aires se adopta la denominación de Pequeñas Unidades Productivas
Alimenticias (PUPAs), Pequeñas Unidades Productivas (PUPs), Pequeño Elaborador de
Alimentos (PEA), Unidades Mínimas Productivas Familiares y/o Grupos Asociativos que
Elaboren Alimentos, a las actividades de pequeños productores del sector alimenticio de tipo
familiar, individual o de forma asociativa, dedicados a la producción de alimentos artesanales
de autoempleo y subsistencia.
En este momento de pandemia y de crisis, más allá de las medidas de aislamiento y de higiene
personal indispensable para combatir el COVID-19, se debe trabajar y dar un plano de
formalidad a los pequeños productores de alimentos, mediante una reglamentación que
regule la calidad de los mismos y su posterior comercialización. A diario vemos trabajadores
de la economía informal que ante la crisis económica buscan la forma de generar autoempleo.
Por esto, es necesario que desde el Estado, lejos de censurar o negar estar prácticas, se los
acompañe dando las herramientas necesarias a quienes lo necesiten.
Todo esto se debe completar con el acompañamiento en la comercialización de sus
elaboraciones, generando espacios de venta como ferias, programas locales de compra estatal,
cabañas de venta y en góndolas de comercios locales adheridos a la propuesta.
Pensar en P.U.P.A. es permitir que la economía popular, y las prácticas sociales y solidarias se
fortalezcan, organizándose con un Estado que acompañe con métodos de autogestión que
permitan ser una herramienta generadoras de empleo. En informalidad mucha gente fabrica
alimentos en sus casas, generalmente sin tener un lugar apropiado. Lo que se regula acá, es
que justamente aquellos alimentos que tienen bajo nivel epidemiológico se puedan fabricar
en sus casas con requisitos mínimos de bromatología para poder hacerlo
El estado actúa y acompaña tanto desde la asistencia técnica, como desde la ayuda en la
comercialización. Muchos productores saben hacer los alimentos pero no saben
comercializarlo, por lo que el estado puede ayudar al emprendedor no solo a través de las
ferias populares, sino haciendo convenios con supermercados y almacenes, para que esos
productores tengan un lugar preferencial en las góndolas ( Compre Tandil ). Con un poco de
gestión, podrían estar regularizados y entrar en el mercado formal de trabajo, uno de los
puntos que seguramente haya que trabajar en la post pandemia.
Basándonos en el éxito de P.U.P.A. que desde 2015 se está llevando a cabo en 16 ciudades de
la provincia de Buenos Aires, proponemos este proyecto que, a nuestro entender, es el que
mejor se adapta a las características de nuestra ciudad y se sumaría a los distintos programas
que está llevando a cabo el municipio en materia de economía social. A nivel provincial, se
presentará un proyecto de ley para que no solo se habiliten P.U.P.A. en cada ciudad, sino que
permita la interacción entre los programas de las distintas ciudades, con lo cual vemos como
de suma importancia que ya se comience a implementar a nivel de nuestra ciudad.
La finalidad de las ordenanzas municipales de elaboración de alimentos en baja escala es
garantizar las condiciones bromatológicas aptas en los espacios físicos donde desarrollan los
productos finales, otorgándoseles habilitación municipal. La propuesta está enfocada a
productos de bajo riesgo epidemiológico, que requieran un nivel tecnológico acorde a una
unidad productiva localizada en una vivienda o en un lugar anexo a la vivienda, como también
a plantas de elaboración comunitarias. La misma se encuadra en el marco de lo que propone el
código alimentario para la elaboración de estos alimentos
Es necesario instrumentar medidas tendientes a garantizar el funcionamiento y continuidad de
estas actividades; ofreciéndolas como un producto elaborado en el distrito para los habitantes
y turistas. La producción artesanal así entendida, revaloriza los recursos locales y es un
instrumento para la promoción de la región.
A raíz de la crisis del año 2001 se desarrollaron e implementaron distintos planes y programas
de asistencia social con el fin de atender la difícil situación de miles de desocupados (Instituto
Nacional de Tecnología Industrial Mar del Plata (INTI)). En ese contexto la generación de
microemprendimientos se constituyó en una de las principales estrategias de subsistencia
familiar de los sectores más vulnerables. Como resultado de esto emergieron una gran
cantidad de emprendimientos de producción de alimentos cuyas elaboraciones se llevan a
cabo en las cocinas domiciliarias y su comercialización se realiza de manera informal.
En este marco, surge la iniciativa de consolidar un sistema de inclusión formal de pequeños
productores de alimentos proporcionando un marco normativo que contemple la elaboración
de alimentos en cocinas domiciliarias, capacitando a los productores, brindando la asistencia
técnica que requieran y siendo monitoreados por la autoridad competente. La ordenanza, en
este caso, tendría dos objetivos principales, por un lado, que los pequeños productores de
alimentos puedan registrar su lugar de elaboración, reciban asesoramiento técnico
profesional y el control necesario para asegurar la inocuidad de los alimentos; y por el otro,
regularizar la comercialización, de acceso directo a los consumidores y común para aquellos
que se encuentren dentro de la metodología de trabajo planteada.
Resaltando que :
Que con la sanción de la Ley N° 27.118 “Reparación Histórica de la Agricultura Familiar para la
construcción de una nueva ruralidad en la Argentina”, la cual fue promulgada en enero del 2015
se declaró de interés público la Agricultura Familiar por su contribución a la seguridad y
soberanía alimentaria del pueblo, por practicar y promover sistemas de vida y de producción
que preservan la biodiversidad y procesos sostenibles de transformación productiva.
Que en la Reunión Ordinaria de la CONAL de los días 21 y 22 de marzo de 2018, según consta
en el Acta Nº 120, la cual obra agregada al Informe Gráfico Nº IF-2018-33283379-APN-
DERA#ANMAT la Comisión solicitó al grupo de trabajo ad hoc Agricultura Familiar que elabore
directrices para armonizar conceptos y de esta formar permitir una correcta interpretación del
articulado.
Que dichas directrices deberán poner a disposición de este sector productivo, de las
autoridades sanitarias de control y de otros actores interesados, elementos facilitadores para la
regularización de las actividades según lo descripto en la norma sin que estas excepciones de
requisitos repercutan en la inocuidad de los productos que en estos ámbitos se comercializan.
Que en Artículo 5° de la mencionada Ley Nº 27.118 se define y caracteriza al agricultor y
agricultora familiar como aquellos que: ejercen directamente la gestión del emprendimiento
productivo; son propietarios de la totalidad o de parte de los medios de producción; pueden
cubrir los requerimientos del trabajo principalmente por la mano de obra
Y que la incorporación al código alimentario argentino (CAA) del artículo 154 quarter indica:
“Artículo 154 quater: Podrán habilitarse establecimientos que elaboran y/o comercializan
alimentos a partir de la actividad agroalimentaria familiar que por su volumen de producción
operen anexos o no a domicilios particulares, los cuales deberán ser habilitados por la
autoridad sanitaria competente, según el cumplimiento de las exigencias que se determinan en
dicho artículo’’.
Establecen las nombreadas el marco legal pertinente para su desarrollo y reglamentación
acoplándose a las normativas municipales existentes.
Las ordenanzas derivadas de este proyecto crean la figura de Pequeñas Unidades Productivas
Alimenticias (PUPA), como unidades mínimas productivas que se dediquen a la elaboración de
productos alimenticios. Y exigen que los productores se encuentren registrados en el Registro
Nacional de Agricultura Familiar (ReNAF) y que posean un marco económico legal como el
Monotributo Social.
Cuando a la unidad productiva se la denomina PUPA el municipio crea un Registro de
Pequeñas Unidades Productivas Alimenticias (RePUPA) otorgándole una numeración específica
a cada inscripto. El otorgamiento de dicho número de registro será la garantía de que el
productor cumple con los requisitos establecidos por la ordenanza y que las elaboraciones se
realizan bajo controles estrictos por parte de la autoridad sanitaria competente.