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Ensayo de Filosofia

El documento analiza la importancia de la filosofía de la educación. Explica que sus orígenes se remontan a las culturas antiguas como la griega, y que en la actualidad es importante para formar ciudadanos capaces de mejorar sus estilos de vida y convivir de manera positiva. El documento incluye secciones sobre la epistemología de la filosofía, la epistemología en la educación y la filosofía de la educación.
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Ensayo de Filosofia

El documento analiza la importancia de la filosofía de la educación. Explica que sus orígenes se remontan a las culturas antiguas como la griega, y que en la actualidad es importante para formar ciudadanos capaces de mejorar sus estilos de vida y convivir de manera positiva. El documento incluye secciones sobre la epistemología de la filosofía, la epistemología en la educación y la filosofía de la educación.
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EXTENCION – LA MANA

CARRERA:

AGRONOMIA

ASIGNATURA:

Filosofía de la formación profesional

TEMA:

Importancia de la filosofía de la educación


RESUMEN
La presente investigación tuvo como objetivo analizar la importancia de la
filosofía de la educación. Sus orígenes se encuentran en las culturas
antiguas, como en los aportes de la civilización griega, cuyo afán fue
ampliar sus conocimientos y descubrir la verdad, llevándolos a fijar las
bases de lo que hoy conocemos como educación.
En el presente artículo de revisión se analizó dicha importancia en el
presente siglo, debido a que las sociedades actuales se esmeran por brindar
una educación que busque formar ciudadanos que aprendan a convivir y
sean capaces de mejorar sus estilos de vida. En este estudio se realizó un
análisis epistemológico de la filosofía, epistemología de la educación y
filosofía de la educación.
A las conclusiones que la investigación arribó fueron: La filosofía de la
educación permite la formación de ciudadanos con capacidad crítica,
creativa y con una actitud ética; posibilitando al docente la adquisición de
conocimientos con el fin de poder transmitirlos a sus estudiantes; por tal
motivo, el educador debe poseer capacidades intelectuales que faciliten la
comprensión y el análisis, lo que encaminará al desarrollo de su
pensamiento crítico y autónomo y el de sus estudiantes.

INTRODUCCIÓN
Desde culturas muy antiguas, el hombre en su afán por buscar la verdad, se
ha planteado interrogantes sobre el origen y el sentido de la vida, de dónde
venimos y hacia dónde vamos, es ahí donde nace la filosofía. La búsqueda
de la verdad se logra a través de la razón, como lo plantea Platón, en sus
diálogos de La República, específicamente en el Mito de las Cavernas; en
esta alegoría, ya se habla de la función del pedagogo, del guía o educador
que conduce a su alumno hacia el buen camino, hacia la luz, hacia la
verdad. Actualmente, la educación, es la encargada de que las sociedades
encuentren la verdad, que los lleve a vivir una convivencia basada en la
práctica de valores y la búsqueda del bien común.

Se sabe que la Filosofía de la Educación, tiene como finalidad la


comprensión del acto educativo, que encamine a una práctica crítica e
innovadora del ejercicio docente, en todos sus niveles y modalidades.
Siendo necesario reflexionar y analizar el sentido del quehacer pedagógico,
apoyados en la filosofía.
Al respecto, Eyzaguirre (2018) refirió que la filosofía: “Permite abordar
cuestiones fundamentales para el desarrollo humano y la formación
ciudadana, la pregunta por la realidad, la verdad y el conocimiento
(epistemología), por el bien y la justicia (ética) y por nuestra propia
existencia (antropología filosófica y ontología)”. En la actualidad, se vive
un proceso de cambios estructurales en la investigación científica que viene
abriendo nuevos caminos al desarrollo sociocultural.
De ahí, la apremiante necesidad de pensar en una educación innovadora
que promueva grandes cambios y responda a las exigencias del mundo
actual, dejando de lado las actitudes conservadoras y tradicionalistas que
limitan el paulatino desarrollo de la ciencia pedagógica. La Filosofía de la
educación cumple un papel relevante, porque ilumina la acción humana;
por ello, es necesario que en el quehacer educativo se aborden temas
filosóficos, como el desarrollo de significados de conceptos, buscando
tener una comprensión significativa de lo que el educador enseña
(Amilburu, 2014).
El presente artículo tiene como objetivo analizar la importancia de la
filosofía de la educación; permitiendo tener un mayor y mejor
planteamiento filosófico, la búsqueda del sentido, la reflexión y creación de
conceptos. Asimismo, promueve que el ciudadano se desarrolle
integralmente a través de la educación, respetando de manera permanente
su medio social y su naturaleza.
En este sentido, la educación tiene una tarea histórica en la cual realice la
búsqueda de los medios y herramientas adecuados que ayuden a los seres
humanos a pensar.

Epistemología de la filosofía
Referirse a filosofía es volver a plantear lo que ya muchos filósofos han
mencionado a lo largo de la historia como “amor a la sabiduría”.
Es en el siglo XX que ya se habla de filosofía como un trabajo encasillado
netamente a lo intelectual y a la investigación científica, alejándolo de lo
que es por esencia el placer del conocimiento (Garzón, 2018).
La filosofía se encuentra en cada individuo cuando este busca la verdad en
el transcurso de su vida. Es decir, cuando vive socráticamente, una vida que
no se conforma con lo que ya conoce, sino que investiga, se evalúa
constantemente y busca principios cada vez más altos, incluso más que los
placeres que nos ofrece la vida, como la fama, el reconocimiento o la moda
(Puliga, 2018).Actualmente, hablar de filosofía para muchas personas es
hablar de perfección o superioridad, nada más alejado de la realidad. Esta
es una disciplina que nace desde tiempos anteriores de la era cristiana. Que
inicia en la búsqueda por descubrir la verdad de las cosas y de lo que le
rodea.
El filósofo se abandona en este proceso por hallar el sentido a lo que le
rodea, es ahí donde halla su vocación y verdadera tarea en el mundo. Ante
esta apreciación se puede decir que la filosofía es un estilo de vida que se
encuentra al servicio a los demás, visto desde la aprehensión del
conocimiento y la tarea de comunicar la verdad (Puliga, 2018).
Asimismo, para Eyzaguirre (2019) la filosofía tiene la tarea principal de
abordar en la arquitectura y componentes del conocimiento como tal, de
comprenderla objetivamente, de enlazar lógicamente las hipótesis y
conclusiones que emanan de este; finalmente darla a conocer logrando
desarrollar en el individuo su espíritu crítico y cuestionador.

Epistemología en la educación
A nivel educativo, la Epistemología cumple un rol fundamental porque
estudia el conocimiento, para Bunge (2013) es “una subdivisión de la
filosofía que trata de la indagación científica y su producto, el saber
científico”, ciencia que contribuye al progreso del trabajo científico
respecto al conocimiento realizado por la humanidad.
De esta forma, la epistemología aplicada en la educación permite analizar
el desarrollo educativo de modo crítico y reflexivo, evaluando todas las
ciencias del saber humano y los métodos que proponen para realizar el
logro y dominio del conocimiento por parte de los educandos. En el
transcurso del tiempo la educación y la filosofía han sufrido drásticas
transformaciones sociales con el desarrollo de nuevos y sofisticados
avances de conocimientos científicos y tecnológicos propios de la era
actual.
La epistemología es considerada como “ciencia de las ciencias” y posee la
misma prioridad que otras ciencias, existen diversas “epistemologías”
vinculados a problemas y necesidades de la humanidad en el entorno social
donde se desarrolla. La educación, derecho fundamental que obliga a las
naciones a destinar recursos para ofrecer a los ciudadanos acceso a una
educación básica luchado en contra del analfabetismo y propiciando
condiciones oportunas para que toda persona tenga acceso a ella, generando
una continua y oportuna mejora en la economía del hogar.

Filosofía de la educación
Sobre la concepción de la enseñanza se puede manifestar que ésta se
encuentra ligada a una conjunción de todos los medios y herramientas que
se otorgan a cada individuo por medio de las cuales se iniciará su
formación intelectual, del mismo modo se puede decir que se encuentra
estrechamente vinculada con aquellas características que le permitan al
alumno afrontar nuevas problemáticas concernientes al conocimiento, al
propio entorno y a la cultura en general (Romano y Dolcini, 2018). En el
camino del aprendizaje del pensamiento la filosofía, consideramos al
pensamiento como algo dinámico y complejo.
Podemos decir que se trata de un proceso dinámico, en tanto está en
continua transformación y cuando nos referimos a que se trata de un
proceso complejo, es porque en él se pueden distinguir tres diferentes
dimensiones: la del análisis, la creatividad y la de la moralidad Al lograr
que los alumnos puedan pensar en sus propios pensamientos, podemos
decir que éstos son capaces de asumir -con fundamentos determinadas
posturas de reflexión sobre lo que piensan, que sean críticos para juzgar sus
perspectivas y creativos para producirlas.
Pensar desde un punto de vista crítico, por medio del cual el alumno
razonará de un modo lógico, lo cual le permitiría: evaluar, juzgar, analizar,
hacer conexiones y predecir. Al desarrollar esta dimensión, una persona
que razona mejor, analiza por sí mismo lo que ocurre en su entorno, emite
juicios fundamentados, juzga y evalúa lo que lo motivó a sostener o no una
posición (Camacho y Morales, 2020). Amilburu (2014) afirmó que ésta ha
sido difamada desde dos sectores: a) el de los filósofos aferrados a la
noción de encajar ideas entre sí y b) el de los educadores que comprenden a
una idea como una acción fundamentalmente práctica.
Respecto a la difamación llevada a cabo por estos dos frentes delimitados
por Amilburu, tenemos que de una parte, los filósofos que se aferran a la
idea de encajar las ideas entre sí, forman un sistema acorde con el lugar con
el cual pueden comprender su verdad y unidad esencial y los maestros que
idean cualquier asignación particular como una acción básicamente
procedimental, esperan de dicha acción efectos benéficos con notoriedad
instantánea y en especial medibles (cuantificables) dentro del proceso
enseñanza-aprendizaje.
Ese carácter práctico que se le otorgó al ejercicio de la docencia, facilitó el
abandono por el interés hacia una visión filosófica del quehacer del docente
en la actualidad (Amilburu, 2014).Cuando nos ponemos a evaluar la noción
de pedagogía podemos discernir entre exploraciones teóricas acerca de la
educación, (educación e interpretativas) exploraciones de teoría práctica,
exploraciones de teoría como nivel de análisis epistemológico, (teóricas
referentes a didáctica, de formación en general o formación comparada) y
exploraciones de teoría de la formación como doctrina purista sustantiva
que desde filósofos como Johann Friedrich Herbert se ha denominado
formación general y que Hermann Nohl denominó doctrina formativa,
limitando su terminología (Touriñán, 2020).
Al hacer mención a exponentes de la filosofía de la educación, se puede
hacer referencia al entendimiento de Dewey, el cual contiene valores
colectivos, éticos y aquellos que provienen de la psiquis. Su línea de
entendimiento surge a partir del enunciado que “democracia es libertad”,
ello tiene su génesis en la perspectiva de renovar la metodología; asimismo,
elaboró el llamado “método problema” delimitando la formación como
aquella que se alcanza por medio de un ejercicio explicativo, llevado a cabo
en grupos de tutores dirigidos y encaminados por su guía. Para éste la
formación proviene de una exploración rigurosa y en base a esto elaboró su
protocolo. Esto confirma su perspectiva práctica: el método es el sustento
de la estimación del pensamiento (Saravia, 2019).

Problemática en la Educación
La enseñanza constituye un asunto fundamental de debate en todo el
mundo, ya que constituye la base del desarrollo del conocimiento. Álvarez
et al. (2020), averiguaron la manera en que la educación ha dado respuesta
a la pandemia, con el propósito de que estas respuestas sirvan como guía
para otros países.
En relación, a la evaluación a distancia que realizan los docentes, se ha
observado la aplicación de estrategias flexibles y dinámicas a diferencia de
los exámenes tradicionales. Por otro lado, otras de las acciones a resaltar es
que se ha considerado importante brindar un acompañamiento
socioemocional tanto al estudiante como a su familiares; así también,
elaborar y/o adecuar materiales educativos de acorde a la realidad actual,
capacitar a los docentes para mejorar su práctica educativa en educación a
distancia, y brindar orientaciones curriculares específicas respecto a los
contenidos priorizados para así obtener resultados a corto plazo.
Esta investigación es fundamental como precedente ya que ofrece
información fundamental sobre las medidas tomadas en América Latina
ante las secuelas educativas generadas por el covid-19. Asimismo, resalta
el vínculo importante que debe tener la familia en el desarrollo del
estudiante. En tal sentido, la familia es, según Manco (2018) una estructura
social cuyos miembros tienen en común el parentesco o grupo sanguíneo,
los integrantes pueden ser, madre, padre e hijos que comparten
sentimientos de afecto.
El autor señala que la familia es indispensable, hace referencia a esto como
base principal a que las familias son el eje para la educación de los hijos y
puedan estudiar en óptimas condiciones y no poniendo trabas en su
educación pese a tener problemas económicos o de otra índole.

Como señaló Bernal (2015) la problemática está arraigada en el modelo


educativo que se implementa con cada gobierno de turno; sin embargo, esté
modelo no abarca muchos aspectos de la problemática, se centran en la
permanencia de los docentes en el sistema, lo que incrementa las brechas
educativas.
Se debería implementar estrategias que permitan disminuir la deserción
escolar, falta de acceso a las escuelas por comunidades rurales, la
desigualdad y mejorar la calidad instructiva, los sectores más perjudicados
son los que no tienen acceso a luz, agua, conexión a internet y solo se valen
de la caridad de algunos maestros y agrupaciones no lucrativas quienes se
preocupan por ayudar, mientras que los gobernantes de turno han
demostrado indiferencia ante la realidad de la población estudiantil del
interior del país.
Según, Lema y Pérez (2015) realizada su investigación, llegaron a la
conclusión de que la deserción estudiantil se debe principalmente a
problemas económicos en la familia, podemos mencionar al gran número
de miembros en el hogar, desempleo entre los padres o porque permiten
que los hijos trabajen y aporten en el hogar. También puntualizó la poca o
escasa valoración de los padres en la enseñanza de su descendencia.
Por último, se puntualizó que los estudiantes que abandonan el colegio, se
dedican a realizar labores domésticas, oficios de agricultura, mecánica,
zapatería y carpintería. Esta investigación es importante porque muestra la
deserción estudiantil por motivos económicos que aquejan a las familias de
bajos recursos no solo de Colombia sino también de otros países
latinoamericanos y el todo el mundo.

Importancia de la filosofía de la educación en el siglo XXI


Los contenidos valorativos y conceptuales de la educación impartida por
cada sociedad a los integrantes que la conforman, no son caprichosos ni
objetivos, porque están basados en una ideología determinada, al igual que
la forma en que se transmite, por ejemplo: relación docente-alumno,
estrategias de enseñanza-aprendizaje, etc.
Se puede señalar, que la reflexión filosófica no se queda con lo real como
algo inalterable, sin cuestionamientos, sino plantea diferentes interrogantes
que ayuden a averiguar el porqué de lo sucedido, con el fin de aceptarlo,
establecerlo o cambiarlo si es necesario. Fingermann (2011, citado en
Lema et al., 2020) refirió que la filosofía de la educación busca observar la
realidad y explicarla, indagando en orígenes y fundamentos, en sus fines y
críticas argumentadas, promoviendo a nivel del pensamiento,
transformaciones las cuales se traducen en la labor docente.
Bárcena (1986, citado en Alonso-Sainz y Gil, 2019) refirió que la
educación se limita, si sólo se entiende como una disciplina que instruye o
adiestre, la educación es mucho más que eso, su posición va en busca de
ideales pedagógicos con mayor amplitud y se plantea cuestionamientos
acerca de los fundamentos, los principios y debates ocultos en el
conocimiento del curso que se enseña.
Es ahí donde la filosofía de la educación tiene sentido en cualquier materia
que se imparta. La filosofía de la educación es importante porque le
permite al docente adquirir conocimientos teóricos, necesarios para su
labor de maestro en la enseñanza de conceptos, principios y fundamentos
realmente argumentados y organizados.
Actualmente, esta enseñanza, aún se reduce a un manejo de recursos
tecnológicos y metodológicos, lo cual se conoce como didáctica; pero, un
buen docente debe también conocer los fundamentos teóricos de su ciencia
a lo cual se le puede denominar pedagogía. El acceder a información ya no
se considera un privilegio, pues es fácil de obtener por medio de medios
digitales y es variada la cantidad existente de investigaciones y referencias.
Pero, esto no debe tomarse a la ligera, pues los educandos requieren
desarrollar habilidades que los hagan competentes al buscar, seleccionar,
organizar, sintetizar y evaluar la información obtenida, del mismo modo,
saber distinguir y utilizar los diferentes medios de información (Eyzaguirre,
2018).
Por ende, la importancia de la filosofía de la educación radica en posibilitar
una amplia y profunda comprensión de los conocimientos que ya posee el
educador, y ayudar a saber los problemas, discusiones y soluciones que
tuvieron protagonismo en el pasado.
Asimismo, la práctica de filosofía en la educación fortalece el desarrollo
personal en un abanico de aspectos, como, por ejemplo, se impulsa el área
cognitiva, la moral y la disposición a la búsqueda del sentido de la realidad.
En relación a esto, la filosofía de le educación amplía la visión del mundo
porque el educador que maneja conocimientos teóricos, formará de manera
apropiada a sus educandos, desde la etapa preescolar hasta la superior,
debido a que desde sus bases se proyecta seres humanos capaces de pensar,
de decidir bajo su propio análisis, sin dejarse llevar por discursos poco
fundamentados por los diversos contextos.
La Filosofía de la Educación Sacristán (1994, citado en García, 2015) “no
intenta puntualizar con qué medios, circunstancias y contexto, o a qué
sujeto se educará; sino se propone cuestiones mucho más amplias y
generales, como: a qué se refiere educar, cuáles son las razones que lo hace
importante y necesaria, para qué educamos, etc.”.
Sin embargo, actualmente la educación está centrada en el desarrollo de
habilidades, por ende, los educandos deben caracterizarse por ser los
hacedores de su aprendizaje; es decir, los estudiantes deberán buscar
soluciones a los problemas propios de la vida, y puesto que los
conocimientos aprendidos recientemente no brindan respuestas a
cuestionamientos abstractos, sino a las necesidades a las que se enfrentan,
se requiere desarrollar el razonamiento crítico, esto implica el
conocimiento y habilidad de comprensión lectora, razonamiento lógico y
habilidades argumentativas.
Asimismo, las destrezas posibilitan mostrar una actitud crítica frente al
conocimiento, logrando diferenciar la información con sustento y
argumento de la que no lo tiene. Para lograr actitud crítica se necesita
distinguir las bases sobre las que se forman las teorías y poder debatirlos,
evaluar la fuerza de lo que se presume como cierto y la certeza de las
premisas, asimismo, darse cuenta de los márgenes de la evidencia, la
seguridad y confiabilidad de las conclusiones, al mismo tiempo, observar
los errores y el alcance de la capacidad prescriptiva (Eyzaguirre, 2018).
Dado que la interacción docente-alumno es permanente y necesaria en la
educación, la necesidad de una formación en el maestro con un
pensamiento crítico y autónomo, se hace indispensable. Su perfil requiere
de un trabajo en donde promocione la vinculación de los saberes, incite a la
reflexión de sus estudiantes a la construcción del conocimiento, a la
búsqueda de soluciones creativas, la composición de textos, etc.
Como concluye López et al. (2017) todas estas prácticas enriquecen el
potencial cognitivo, porque activa el área intelectual y da lugar al
pensamiento crítico. El docente, como pedagogo debe asumir en su práctica
educativa una reflexión constante sobre qué enseña, cómo enseña y por qué
enseña.
La formación docente debe caracterizarse por proveer a los maestros de:
“capacidades intelectuales las cuales posibiliten que comprenda, analice,
sintetice, renueve, adapte, produzca y difunda conocimientos, así como
reflexione, conviva, dialogue, comparta, actúe y resuelva problemas en
contextos manifiestos por la diversidad social y cultural, fortaleciendo el
desarrollo de su pensamiento crítico” (Torres, 2017, π 3).
Esto significa que los educadores se dirijan hacia el desarrollo intelectual
que transforme, si observamos a los docentes como intelectuales, los
observamos como expertos que reflexionan sobre su quehacer pedagógico,
con pensamiento libre, el cual favorecerá el desarrollo de la capacidad
crítica y juiciosa de los estudiantes (Torres, 2017).
En la actualidad, el docente está sometido a un modernismo basado en
reconocimiento público, en sentirse actualizado porque sabe más, y no por
lo que puede llegar a pensar, con criterios propios y auténticos que
favorezcan el pensamiento crítico y autónomo. (Zambrano et al., 2018).

CONCLUSIONES
La filosofía surge en el camino por ir descubriendo lo verdadero, mediante
la dialéctica, que permitió fijar las bases de lo que hoy conocemos. Los
filósofos tenían como tarea de ayudar al discípulo en este camino, que los
lleve a la felicidad. Este caminar significó fijar las bases de un ser
ciudadano más humano.
Es así como la educación asume la tarea de forjar una sociedad en la
práctica de valores y más humana. A lo largo de la historia y de todas las
culturas se ha buscado una educación de calidad que atienda las
necesidades básicas de aprendizaje y lleve al educando a una mejor
experiencia de vida.
Respecto de la filosofía de la educación podemos decir que ésta se
encuentra vinculada al encuentro de medios y herramientas brindados a
cada individuo con el cual se iniciará una formación intelectual,
enlazándose a características que otorguen a éste la capacidad de hacer
frente a problemas que surjan en el proceso del conocimiento, su entorno y
cultura ; entendiendo el pensamiento como algo dinámico y complejo,
podemos concluir que se trata de un proceso dinámico por estar en continua
transformación y al entenderlo como proceso complejo, entendemos que en
él se pueden distinguir tres diferentes dimensiones: la dimensión crítica,
creativa y ética .
La filosofía de la educación es importante pues posibilita a los docentes a
adquirir y organizar sus conocimientos y poder transmitirlos a sus alumnos
bajo argumentos. Su relevancia se basa en posibilitar una comprensión
profunda y amplia de los fundamentos aprendidos con el fin de desarrollar
el pensamiento crítico tanto en el docente como en el educando.
Por ende, un docente debe poseer capacidades intelectuales que posibiliten
la comprensión, análisis, evaluación, síntesis, adaptación, diálogo,
reflexión, etc., lo cual guiará al desarrollo del pensamiento crítico y
autónomo. Las políticas educativas que se implementan e imponen, han
evidenciado falencias y vacíos en sus modificaciones acrecentando las
brechas educativas.
Para lograr mejorar la calidad educativa del país, se deben implementar
políticas educativas que devuelva el prestigio a la labor docente,
incrementando el presupuesto en el sector educación para cambiar la real
situación educativa en que vive el país, velando por la disminución de la
deserción escolar y garantizando el pleno desarrollo de la educación.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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 Lema, R., Espinoza, C., Romero, A. y Marino, C. (2020). Filosofía
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docentes. Milenio.
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consiste un docente con pensamiento crítico? Caso Politécnico
Colombiano Jaime Isaza Cadavid -Colombia. Revista Plumilla
Educativa, 21(1).

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