Albert Einstein
Albert Einstein
Albert Einstein
Einstein en 1921
Campo Física
Instituciones Oficina de Patentes Suiza
Universidad de Zúrich
Universidad Carolina
Instituto Kaiser Wilhelm
Universidad de Leiden
Inst. de Estudios Avanzados
Firma
Ante el ascenso del nazismo en diciembre de 1932, el científico abandonó Alemania con
destino a Estados Unidos, donde impartió docencia en el Instituto de Estudios Avanzados
de Princeton. Se nacionalizó estadounidense en 1940. Durante sus últimos años trabajó por
integrar en una misma teoría la fuerza gravitatoria y la electromagnética. Murió en
Princeton, Nueva Jersey, el 18 de abril de 1955.
Contenido
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1 Biografía
o 1.1 Infancia
o 1.2 Juventud
o 1.3 Madurez
o 1.4 Muerte
2 Trayectoria científica
o 2.1 Los artículos de 1905
2.1.1 Efecto fotoeléctrico
2.1.2 Movimiento browniano
2.1.3 Relatividad especial
2.1.4 Equivalencia masa-energía
o 2.2 Relatividad general
o 2.3 Estadísticas de Bose-Einstein
o 2.4 La Teoría de Campo Unificada
3 Actividad política
4 Creencias religiosas
5 Comportamiento ético
6 Véase también
7 Referencias
8 Bibliografía
o 8.1 Bibliografía general
o 8.2 Einstein y la teoría de la relatividad
o 8.3 Material digital
9 Enlaces externos
o 9.1 Enlaces en otros idiomas
Biografía
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Infancia
Nació en la ciudad alemana de Ulm, a unos cien kilómetros al este de Stuttgart, en el seno
de una familia judía. Sus padres eran Hermann Einstein y Pauline Koch. Su padre trabajaba
como vendedor, aunque posteriormente ingresó en la empresa electroquímica Hermann.
Desde sus comienzos, demostró cierta dificultad para expresarse, por lo que aparentaba
poseer algún retardo que le provocaría algunos problemas. Al contrario que su hermana
menor, Maya, que era más vivaracha y alegre, Albert era paciente y metódico y no gustaba
de exhibirse. Solía evitar la compañía de otros infantes de su edad y a pesar de que como
niños, también tenían de vez en cuando sus diferencias, únicamente admitía a su hermana
en sus soledades. Cursó sus estudios primarios en una escuela católica; un periodo difícil
que sobrellevaría gracias a las clases de violín que le daría su madre, (instrumento que le
apasionaba y que continuó tocando el resto de sus días) y a la introducción al álgebra que le
descubriría su tío Jakob.
Albert Einstein en 1893, a la edad de catorce años.
Su tío, Jacob Einstein, un hombre con gran incentiva e ideas, convenció al padre de Albert
para que construyese una casa con un taller, en donde llevarían a cabo nuevos proyectos y
experimentos tecnológicos de la época a modo de obtener unos beneficios, pero, debido a
que los aparatos y artilugios que afinaban y fabricaban eran productos para el futuro, en el
presente carecían de compradores y el negoció fracasó. El pequeño Albert, creció motivado
entre las investigaciones que se llevaban a cabo en el taller y todos los aparatos que allí
había. Además, su tío incentivó sus inquietudes científicas proporcionándole libros de
ciencia. Según relata el propio Einstein en su autobiografía, de la lectura de estos libros de
divulgación científica nacería un constante cuestionamiento de las afirmaciones de la
religión; un libre pensamiento decidido que fue asociado a otras formas de rechazo hacia el
Estado y la autoridad. Un escepticismo poco común en aquella época, a decir del propio
Einstein. Su paso por el Gymnasium (instituto de bachillerato), sin embargo, no fue muy
gratificante: la rigidez y la disciplina militar de los institutos de secundaria de la época de
Bismarck le granjearon no pocas polémicas con los profesores: «tu sola presencia mina el
respeto que me debe la clase», le dijo uno de ellos en una ocasión. Otro le dijo que «nunca
llegaría a nada».[cita requerida]
Juventud
En esta época, Einstein se refería con amor a su mujer Mileva como «una persona que es mi
igual y tan fuerte e independiente como yo». Abram Joffe, en su biografía de Einstein,
argumenta que durante este periodo fue ayudado en sus investigaciones por Mileva. Esto se
contradice con otros biógrafos como Ronald W. Clark, quien afirma que Einstein y Mileva
llevaban una relación distante que le brindaba la soledad necesaria para concentrarse en su
trabajo.[cita requerida]
En mayo de 1904, Einstein y Mileva tuvieron un hijo de nombre Hans Albert Einstein. Ese
mismo año consiguió un trabajo permanente en la Oficina de Patentes. Poco después
finalizó su doctorado presentando una tesis titulada Una nueva determinación de las
dimensiones moleculares, consistente en un trabajo de 17 folios que surgió de una
conversación mantenida con Michele Besso, mientras se tomaban una taza de té; al
azucarar Einstein el suyo, le preguntó a Besso:
«¿Crees que el cálculo de las dimensiones de las moléculas de azúcar podría ser una buena tesis de
doctorado?».
En 1905 redactó varios trabajos fundamentales sobre la física de pequeña y gran escala. En
el primero de ellos explicaba el movimiento browniano, en el segundo el efecto
fotoeléctrico y los dos restantes desarrollaban la relatividad especial y la equivalencia
masa-energía. El primero de ellos le valió el grado de doctor por la Universidad de Zúrich
en 1906, y su trabajo sobre el efecto fotoeléctrico, le haría merecedor del Premio Nobel de
Física en 1921, por sus trabajos sobre el movimiento browniano y su interpretación sobre el
efecto fotoeléctrico. Estos artículos fueron enviados a la revista Annalen der Physik y son
conocidos generalmente como los artículos del Annus Mirabilis (año extraordinario).
[cita requerida]
Madurez
En 1913, justo antes de la Primera Guerra Mundial, fue elegido miembro de la Academia
Prusiana de Ciencias. Estableció su residencia en Berlín, donde permaneció durante
diecisiete años. El emperador Guillermo, le invitó a dirigir la sección de Física del Instituto
de Física Káiser Wilhelm.
En los años 1920, en Berlín, la fama de Einstein despertaba acaloradas discusiones. En los
diarios conservadores se podían leer editoriales que atacaban a su teoría. Se convocaban
conferencias-espectáculo tratando de argumentar lo disparatada que resultaba la teoría
especial de la relatividad. Incluso se le atacaba, en forma velada, no abiertamente, en su
condición de judío. En el resto del mundo, la Teoría de la relatividad era apasionadamente
debatida en conferencias populares y textos.
Ante el ascenso del nazismo, (Adolf Hitler llegó al poder en enero de 1933), decidió
abandonar Alemania en diciembre de 1932 y marchar con destino hacia Estados Unidos,
país donde impartió docencia en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton,
agregando a su nacionalidad suiza la estadounidense en 1940.[cita requerida]
Para la camarilla nazi los judíos no son sólo un medio que desvía el resentimiento que el pueblo
experimenta contra sus opresores; ven también en los judíos un elemento inadaptable que no puede
ser llevado a aceptar un dogma sin crítica, y que en consecuencia amenaza su autoridad –por el
tiempo que tal dogma exista– con motivo de su empeño en esclarecer a las masas.
La prueba de que este problema toca el fondo de la cuestión la proporciona la solemne ceremonia
de la quema de libros, ofrecida como espectáculo por el régimen nazi poco tiempo después de
adueñarse del poder.
Einstein. Nueva York. 1938.
En Alemania, las expresiones de odio a los judíos alcanzaron niveles muy elevados. Varios
físicos de ideología nazi, algunos tan notables como los premios Nobel de Física Johannes
Stark y Philipp Lenard, intentaron desacreditar sus teorías. Otros físicos que enseñaban la
teoría de la relatividad, como Werner Heisenberg, fueron vetados en sus intentos de acceder
a puestos docentes.[cita requerida]
Durante sus últimos años, Einstein trabajó por integrar en una misma teoría las cuatro
Fuerzas Fundamentales, tarea aún inconclusa.[cita requerida]
Muerte
El 17 de abril de 1955, Albert Einstein experimentó una hemorragia interna causada por la
ruptura de un aneurisma de la aorta abdominal, que anteriormente había sido reforzada
quirúrgicamente por el Dr. Rudolph Nissen en 1948. Tomó el borrador de un discurso que
estaba preparando para una aparición en televisión para conmemorar el séptimo aniversario
del Estado de Israel con él al hospital, pero no vivió lo suficiente para completarlo. Einstein
rechazó la cirugía, diciendo: "Quiero irme cuando quiero. Es de mal gusto prolongar
artificialmente la vida. He hecho mi parte, es hora de irse. Yo lo haré con elegancia."
Murió en el Hospital de Princeton (Nueva Jersey) a primera hora del 18 de abril de 1955 a
la edad de 76 años. Los restos de Einstein fueron incinerados y sus cenizas fueron
esparcidas por los terrenos del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. Durante la
autopsia, el patólogo del Hospital de Princeton, Thomas Stoltz Harvey extrajo el cerebro de
Einstein para conservarlo, sin el permiso de su familia, con la esperanza de que la
neurociencia del futuro fuera capaz de descubrir lo que hizo a Einstein ser tan inteligente.
Trayectoria científica
En 1901 apareció el primer trabajo científico de Einstein: trataba de la atracción capilar.
Publicó dos trabajos en 1902 y 1903, sobre los fundamentos estadísticos de la
termodinámica, corroborando experimentalmente que la temperatura de un cuerpo se debe a
la agitación de sus moléculas, una teoría aún discutida en esa época.
En 1905 finalizó su doctorado presentando una tesis titulada Una nueva determinación de
las dimensiones moleculares. Ese mismo año escribió cuatro artículos fundamentales sobre
la física de pequeña y gran escala. En ellos explicaba el movimiento browniano, el efecto
fotoeléctrico y desarrollaba la relatividad especial y la equivalencia masa-energía. El
trabajo de Einstein sobre el efecto fotoeléctrico le proporcionaría el Premio Nobel de física
en 1921. Estos artículos fueron enviados a la revista "Annalen der Physik" y son conocidos
generalmente como los artículos del "Annus Mirabilis" (del Latín: Año extraordinario). La
Unión internacional de física pura y aplicada junto con la Unesco conmemoraron 2005
como el Año mundial de la física celebrando el centenario de publicación de estos trabajos.
Efecto fotoeléctrico
Movimiento browniano
El artículo explicaba el fenómeno haciendo uso de las estadísticas del movimiento térmico
de los átomos individuales que forman un fluido. El movimiento browniano había
desconcertado a la comunidad científica desde su descubrimiento unas décadas atrás. La
explicación de Einstein proporcionaba una evidencia experimental incontestable sobre la
existencia real de los átomos. El artículo también aportaba un fuerte impulso a la mecánica
estadística y a la teoría cinética de los fluidos, dos campos que en aquella época
permanecían controvertidos.
Antes de este trabajo los átomos se consideraban un concepto útil en física y química, pero
la mayoría de los científicos no se ponían de acuerdo sobre su existencia real. El artículo de
Einstein sobre el movimiento atómico entregaba a los experimentalistas un método sencillo
para contar átomos mirando a través de un microscopio ordinario.[cita requerida]
Relatividad especial
El tercer artículo de Einstein de ese año se titulaba Zur Elektrodynamik bewegter Körper
("Sobre la electrodinámica de cuerpos en movimiento"). En este artículo Einstein introducía
la teoría de la relatividad especial estudiando el movimiento de los cuerpos y el
electromagnetismo en ausencia de la fuerza de interacción gravitatoria.[cita requerida]
Esta famosa publicación está cuestionada como trabajo original de Einstein, debido a que
en ella omitió citar toda referencia a las ideas o conceptos desarrollados por estos autores
así como los trabajos de Poincaré. En realidad Einstein desarrollaba su teoría de una
manera totalmente diferente a estos autores deduciendo hechos experimentales a partir de
principios fundamentales y no dando una explicación fenomenológica a observaciones
desconcertantes. El mérito de Einstein estaba por lo tanto en explicar lo sucedido en el
experimento de Michelson y Morley como consecuencia final de una teoría completa y
elegante basada en principios fundamentales y no como una explicación ad-hoc o
fenomenológica de un fenómeno observado.[cita requerida]
Su razonamiento se basó en dos axiomas simples: En el primero reformuló el principio de
simultaneidad, introducido por Galileo siglos antes, por el que las leyes de la física deben
ser invariantes para todos los observadores que se mueven a velocidades constantes entre
ellos, y el segundo, que la velocidad de la luz es constante para cualquier observador. Este
segundo axioma, revolucionario, va más allá de las consecuencias previstas por Lorentz o
Poincaré que simplemente relataban un mecanismo para explicar el acortamiento de uno de
los brazos del experimento de Michelson y Morley. Este postulado implica que si un
destello de luz se lanza al cruzarse dos observadores en movimiento relativo, ambos verán
alejarse la luz produciendo un círculo perfecto con cada uno de ellos en el centro. Si a
ambos lados de los observadores se pusiera un detector, ninguno de los observadores se
pondría de acuerdo en qué detector se activó primero (se pierden los conceptos de tiempo
absoluto y simultaneidad).[cita requerida]
Equivalencia masa-energía
La famosa ecuación es mostrada en Taipei 101 durante el evento del año mundial de la
física en 2005.
El cuarto artículo de aquel año se titulaba Ist die Trägheit eines Körpers von seinem
Energieinhalt abhängig y mostraba una deducción de la ecuación de la relatividad que
relaciona masa y energía. En este artículo se exponía que "la variación de masa de un
objeto que emite una energía L, es:
donde V era la notación de la velocidad de la luz usada por Einstein en 1905.
Muestra cómo una partícula con masa posee un tipo de energía, "energía en reposo",
distinta de las clásicas energía cinética y energía potencial. La relación masa–energía se
utiliza comúnmente para explicar cómo se produce la energía nuclear; midiendo la masa de
núcleos atómicos y dividiendo por el número atómico se puede calcular la energía de enlace
atrapada en los núcleos atómicos. Paralelamente, la cantidad de energía producida en la
fisión de un núcleo atómico se calcula como la diferencia de masa entre el núcleo inicial y
los productos de su desintegración, multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado.
Relatividad general
A pesar de su popularidad, o quizás precisamente por ella, la teoría contó con importantes
detractores entre la comunidad científica que no podían aceptar una física sin un Sistema de
referencia absoluto.
Estadísticas de Bose-Einstein
En 1924 Einstein recibió un artículo de un joven físico indio, Satyendra Nath Bose,
describiendo a la luz como un gas de fotones y pidiendo la ayuda de Einstein para su
publicación. Einstein se dio cuenta de que el mismo tipo de estadísticas podían aplicarse a
grupos de átomos y publicó el artículo, conjuntamente con Bose, en alemán, la lengua más
importante en física en la época. Las estadísticas de Bose-Einstein explican el
comportamiento de los tipos básicos de partículas elementales denominadas bosones.
Einstein dedicó sus últimos años a la búsqueda de una de las más importantes teorías de la
física, la llamada Teoría de Campo Unificada. Dicha búsqueda, después de su Teoría
general de la relatividad, consistió en una serie de intentos tendentes a generalizar su teoría
de la gravitación para lograr unificar y resumir las leyes fundamentales de la física,
específicamente la gravitación y el electromagnetismo. En el año 1950, expuso su Teoría de
campo unificada en un artículo titulado «Sobre la teoría generalizada de la gravitación»
(On the Generalized Theory of Gravitation) en la famosa revista Scientific American.
Aunque Albert Einstein fue mundialmente célebre por sus trabajos en física teórica,
paulitinamente fue aislándose en su investigación, y sus intentos no tuvieron éxito.
Persiguiendo la unificación de las fuerzas fundamentales, Albert ignoró algunos
importantes desarrollos en la física, siendo notablemente visible en el tema de las fuerzas
nuclear fuerte y nuclear débil, las cuales no se entendieron bien sino después de quince
años de la muerte de Einstein (cerca del año 1970) mediante numerosos experimentos en
física de altas energías. Los intentos propuestos por la Teoría de cuerdas o la Teoría M,
muestran que aún perdura su ímpetu de alcanzar demostrar la gran teoría de la unificación
de las leyes de la física.[cita requerida]
Actividad política
Los acontecimientos de la primera guerra mundial empujaron a Einstein a comprometerse
políticamente, tomando partido. Siente desprecio por la violencia, la bravuconería, la
agresión, la injusticia. Fue uno de los miembros más conocidos del Partido Democrático
Alemán, DDP.
La causa socialista
En mayo de 1949, Monthly Review publicó (en Nueva York) un artículo suyo titulado ¿Por
qué el socialismo? en el que reflexiona sobre la historia, las conquistas y las consecuencias
de la "anarquía económica de la sociedad capitalista", artículo que hoy sigue teniendo
vigencia. Una parte muy citada del mismo habla del papel de los medios privados en
relación a las posibilidades democráticas de los países:
La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera
fuente del mal. (...)
El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los
capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo
animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El
resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede
controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto
es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos,
financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos
los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los
representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no
privilegiados de la población. (...)
Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el
establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia
metas sociales.
Albert Einstein, Why Socialism?
Originario de una familia judía asimilada abogó parcialmente por la causa sionista. Entre
1921 y 1932 pronunció diversos discursos, con el propósito de ayudar a recoger fondos
para la colectividad judía y sostener la Universidad hebrea de Jerusalén, fundada en 1918, y
como prueba de su creciente adhesión a la causa sionista. Sin embargo, aunque estaba a
favor de que Palestina fuese un hogar para los judíos, tal y como afirmaba la Declaración
Balfour, estaba en contra de la creación de un Estado judío. Así, en enero de 1946, en una
declaración ante el Comité Angloamericano de Investigación que interrogó a varias
personalidades sobre la creación de un Estado judío, Einstein dijo:
La idea de un Estado no coincide con lo que siento, no puedo entender para qué es necesario. Está
vinculada a un montón de dificultades y es propia de mentes cerradas. Creo que es mala.
Einstein abogó por un estado binacional donde judíos y palestinos tuvieran los mismos
derechos: «Nosotros, esto es, judíos y árabes, debemos unirnos y llegar a una comprensión
recíproca en cuanto a las necesidades de los dos pueblos, en lo que atañe a las directivas
satisfactorias para una convivencia provechosa.» El Estado de Israel se creó en 1948.
Cuando Chaim Weizmann, el primer presidente de Israel y viejo amigo de Einstein, murió
en 1952, Abba Eban, embajador israelí en [Link]., le ofreció la presidencia. Einstein
rechazó el ofrecimiento diciendo: «Estoy profundamente conmovido por el ofrecimiento
del Estado de Israel y a la vez tan entristecido que me es imposible aceptarlo.»
La causa pacifista
Creencias religiosas
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Einstein creía en «un Dios que se revela en la armonía de todo lo que existe, no en un Dios
que se interesa en el destino y las acciones del hombre». Deseaba conocer «cómo Dios
había creado el mundo». En algún momento resumió sus creencias religiosas de la manera
siguiente: «Mi religión consiste en una humilde admiración del ilimitado espíritu superior
que se revela en los más pequeños detalles que podemos percibir con nuestra frágil y débil
mente».
La más bella y profunda emoción que nos es dado sentir es la sensación de lo místico. Ella es la que
genera toda verdadera ciencia. El hombre que desconoce esa emoción, que es incapaz de
maravillarse y sentir el encanto y el asombro, está prácticamente muerto. Saber que aquello que
para nosotros es impenetrable realmente existe, que se manifiesta como la más alta sabiduría y la
más radiante belleza, sobre la cual nuestras embotadas facultades sólo pueden comprender en sus
formas más primitivas. Ese conocimiento, esa sensación, es la verdadera religión.
Una cita más larga de Einstein aparece en Science, Philosophy, and Religion, A Symposium
(Simposio de ciencia, filosofía y religión), publicado por la Conferencia de Ciencia,
Filosofía y Religión en su Relación con la Forma de Vida Democrática:
Cuanto más imbuido esté un hombre en la ordenada regularidad de los eventos, más firme será su
convicción de que no hay lugar —del lado de esta ordenada regularidad— para una causa de
naturaleza distinta. Para ese hombre, ni las reglas humanas ni las "reglas divinas" existirán como
causas independientes de los eventos naturales. De seguro, la ciencia nunca podrá refutar la doctrina
de un Dios que interfiere en eventos naturales, porque esa doctrina puede siempre refugiarse en que
el conocimiento científico no puede posar el pie en ese tema. Pero estoy convencido de que tal
comportamiento de parte de las personas religiosas no solamente es inadecuado sino también fatal.
Una doctrina que se mantiene no en la luz clara sino en la oscuridad, que ya ha causado un daño
incalculable al progreso humano, necesariamente perderá su efecto en la humanidad. En su lucha
por el bien ético, las personas religiosas deberían renunciar a la doctrina de la existencia de Dios,
esto es, renunciar a la fuente del miedo y la esperanza, que en el pasado puso un gran poder en
manos de los sacerdotes. En su labor, deben apoyarse en aquellas fuerzas que son capaces de
cultivar el bien, la verdad y la belleza en la misma humanidad. Esto es de seguro, una tarea más
difícil pero incomparablemente más meritoria y admirable.
En una carta fechada en marzo de 1954, que fue incluida en el libro Albert Einstein: su
lado humano (en inglés), editado por Helen Dukas y Banesh Hoffman y publicada por
Princeton University Press, Einstein dice:
Por supuesto era una mentira lo que se ha leído acerca de mis convicciones religiosas; una mentira
que es repetida sistemáticamente. No creo en un Dios personal y no lo he negado nunca sino que lo
he expresado claramente. Si hay algo en mí que pueda ser llamado religioso es la ilimitada
admiración por la estructura del mundo, hasta donde nuestra ciencia puede revelarla.
La carta al filósofo Eric Gutkind, del 3 de enero de ese mismo año, subastada en mayo del
año 2008, deja al parecer las cosas más claras, de ser posible, y aunque sólo sirva para
animar el debate, conviene conocerla. Dice Einstein:
La palabra dios para mí no es más que la expresión y producto de las debilidades humanas, la
Biblia, una colección de honorables pero aún primitivas leyendas que sin embargo son bastante
infantiles. Ninguna interpretación, sin importar cuán sutil sea, puede (para mí) cambiar esto...
Comportamiento ético
Einstein creía que la moralidad no era dictada por Dios, sino por la humanidad:
En la última etapa de su vida, Einstein mantuvo una dieta vegetariana. Según él, el
vegetarianismo revestía una gran importancia para la humanidad, como puede apreciarse en
algunas de sus citas sobre el tema:
Nada incrementaría tanto la posibilidad de supervivencia sobre la Tierra como el paso hacia una
alimentación vegetariana. (...) Ya sólo con su influencia física sobre el temperamento humano, la
forma de vida vegetariana podría influir muy positivamente sobre el destino de la humanidad.