INSTITUTO SUPERIOR
CIENCIAS DE LA SALUD
TEMA:
PROMOCION Y ETICA DE MEDICAMENTOS
CICLO : V
TURNO : NOCHE
CURSO : ASO LEG IND FAM V
ESPECIALIDAD : FARMACIA
I.S.T : CIENCIAS DE LA SALUD
ALUMANO : WALKER JHERAL AHUANARI GONZALES
DOCENTE : GILMER
PUCALLPA – PERÚ
2021
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INTRODUCCION
La industria farmacéutica se constituye en una de las más importantes a nivel
internacional, tanto por la cantidad de recursos que invierte en investigación y
marketing, como por el aspecto de la vida con el que está relacionado, cual es la
salud. Como bien sabemos se trata de un aspecto sensible por lo cual cualquier
empresa que se desenvuelva en el mismo debe manejarse con los criterios de
ética y veracidad mas que en cualquier otro tipo de industria.
En ese sentido, las investigaciones realizadas por Consumers Internacional
demuestran que la industria gasta el doble en promoción y publicidad que en
investigación y desarrollo, siendo que, el primer rubro mencionado, gasta 60,000
millones de dólares. Esto nos lleva a la conclusión de que la lucha por
convencernos de la efectividad de su producto es mayor a cualquier
preocupación por buscar nuevas curas y mejores medicamentos para las
personas.
Lo anterior evidenció para las organizaciones que integran el Grupo Andino de
Consumidores que era importante realizar a nivel de la Subregión un muestreo y
análisis de la publicidad de la industria farmacéutica a fin de identificar prácticas
que, al carecer de la ética necesaria, atentan contra los derechos a la
información y la salud de los consumidores. Por ello el propósito de la presente
investigación es, en general, alertar al público sobre lo que viene ocurriendo a su
alrededor y sensibilizar a las autoridades competentes para que cumplan un rol
proactivo en la solución de la problemática que se detallará en las páginas
siguientes. En el caso peruano, en particular, la falta de una vigilancia estatal de
la publicidad de medicamentos hace que encontremos distinto tipo de
infracciones a normas legales y éticas en relación a las cuales es necesario tomar
acción de inmediato.
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OBJETIVOS
Los objetivos específicos de la investigación son los siguientes:
Evaluar si las prácticas publicitarias relacionadas con los medicamentos
responden a normas éticas aceptables.
Evaluar, entre 50 y 100 anuncios (propagandas, material impreso,
revistas, boletines, audiovisual, etc.) dirigida a profesionales y
trabajadores en salud, que pudiera contener afirmaciones relativas a los
medicamentos que no sean fidedignas, exactas, verdaderas, informativas,
equilibradas, actualizadas, susceptibles de comprobación y de buen gusto,
y que puedan afectar negativamente los intereses de los y las
consumidoras de la región. Que contengan declaraciones que se presten a
una interpretación equívoca o que no puedan comprobarse, o bien
omisiones que puedan inducir a la utilización de un medicamento que no
esté médicamente justificado o que provoque daño en la salud e
integridad de los consumidores.
Evaluar anuncios dirigidos al consumidor en general que pudieran inducir
el consumo de fármacos y/o desorientar la toma de decisiones racionales
en la utilización de medicamentos.consiste en apoyar y fomentar el
mejoramiento de la atención sanitaria mediante el uso racional de los
medicamentos
La interpretación de lo que es ético varía según las regiones y las
sociedades. En todas éstas la cuestión está en saber lo que constituye un
comportamiento adecuado. Los criterios éticos para la promoción de los
medicamentos deben ofrecer una base indicativa del comportamiento
adecuado en esa materia que sea compatible con la búsqueda de la
3
verdad y la rectitud. Los criterios deben contribuir a decidir si las prácticas
publicitarias relacionadas con los medicamentos son compatibles con
normas éticas aceptables.
OBJETIVOS GENERALES
Estos criterios constituyen principios generales de normas éticas que
pueden ser adaptados por los gobiernos a las circunstancias nacionales
que correspondan a su situación política, económica, cultural, social,
educativa, científica y técnica, a las leyes y los reglamentos, al perfil de la
morbilidad, a las tradiciones terapéuticas y al grado de desarrollo de su
sistema de salud. Los criterios son aplicables a los medicamentos vendidos
tanto con receta como sin receta (medicamentos de venta libre). Se
aplican igualmente, por lo general, a las medicinas tradicionales cuando
proceda y a cualquier otro producto anunciado como medicina. Los
criterios pueden ser utilizados por todo tipo de personas; gobiernos; la
industria farmacéutica (fabricantes y distribuidores), industria de la
publicidad (agencias publicitarias, organizaciones de estudios de
mercados, etc.); personal de salud participante en la prescripción, el
despacho, el suministro y la distribución de medicamentos; universidades
y otras instituciones docentes; asociaciones de profesionales; grupos de
pacientes y de consumidores; y medios informativos profesionales y
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OBJETIVOS O JETIVOESPECIFICOS
En el presente contexto la "promoción" se refiere a todas las actividades
informativas y de persuasión desplegadas por fabricantes y distribuidores con
objeto de inducir a la prescripción el suministro, la adquisición de medicamentos.
La promoción activa dentro de un país debe limitarse a los medicamentos
legalmente obtenibles en él. La promoción debe ser compatible con la política
sanitaria nacional y estar en conformidad con los reglamentos nacionales así
como con las normas libremente adoptadas donde existan. Toda la propaganda
que contenga afirmaciones relativas a los medicamentos ha de ser fidedigna,
exacta, verdadera, informativa, equilibrada, actualizada, susceptible de
comprobación y de buen gusto. No debe contener declaraciones que se presten
a una interpretación equívoca o que no pueda comprobarse, o bien omisiones
que puedan inducir a la utilización de un medicamento que no esté medicamente
justificado o que provoque riesgos indebidos. La palabra "inocuo" sólo debe
utilizarse cuando esté plenamente fundada. La comparación de productos a
basarse en hechos, y ser imparcial y susceptible de verificación. El material de
propaganda no debe estar concebido de manera que oculte su verdadera
naturaleza. Los datos científicos del sector público deben ponerse a disposición
de los encargados de recetar y de cualquier otra persona que tenga derecho a
recibirlos y que los solicite, en la medida de sus necesidades. La promoción en
forma de beneficios financieros o materiales no se extenderá al personal de salud
ni será recabada por éste, ya que podría influir en la prescripción de
medicamentos. Las actividades científicas y educativas no deben utilizarse
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deliberadamente con fines de propaganda.
MARCO TEORICO
En el plano estrictamente normativo, las disposiciones legales que regulan la
actividad publicitaria e información al público en nuestro país son la Ley de
Represión de la Competencia Desleal y la Ley de Protección al Consumidor.
Uno de los primeros datos que recogió la investigación fue constatar que las
farmacias, es decir, los negocios que expenden medicamentos y tienen al frente
a un químico farmacéutico que se responsabiliza de su funcionamiento,
constituyen, en el mejor de los casos, el 20% del mercado. El 80% son boticas y
especialmente cadenas de éstas cuyos titulares son personas naturales o
grandes corporaciones que hacen de la venta de medicamentos un negocio de
elevadas proporciones. Si a esto sumamos las agresivas técnicas de venta –
publicidad y promociones- de los laboratorios, queda en claro que las
posibilidades de un comercio “ético” de medicamentos en el mercado peruano
son muy remotas, tal como se documenta más adelante.
En el plano estrictamente normativo, las disposiciones legales que regulan la
actividad publicitaria e información al público en nuestro país son la Ley de
Represión de la Competencia Desleal y la Ley de Protección al Consumidor.
1. Ley de Represión de la Competencia Desleal
La Ley de Represión de la Competencia Desleal aprobada mediante
Decreto Legislativo Nº 1044, es aplicable al tema de medicamentos a
través de sus artículos 8º1 y 9º2, el cual proscribe lo actos de engaño, la
inducción a error y la confusión al consumidor, a través de publicidad
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engañosa principalmente. Dicha norma también establece de manera
obligatoria que antes de anunciar un producto, el proveedor debe contar
con las pruebas necesarias sobre las afirmaciones publicitarias que esta
realizando, es decir, si bien no será requisito previo para lanzar su
publicidad, si debe contar con ellas y tenerlas a disposición para el
cualquier momento en que la autoridad se la pida.
MARCO METOLOGICO
Por otro lado, las Ley de Protección al Consumidor, cuyo texto único ha
sido aprobado por Decreto Supremo 006-2009-PCM garantiza el derecho a
la información de los consumidores, trasmitiendo a los proveedores la
obligación de informar, en especial mediante el rotulado5. Asimismo dicha
norma establece la obligación de que se ponga a disposición del
consumidor productos que no conlleven riesgo injustificado para estos.
1. Ley General de Salud
La norma marco del sector es la Ley General de Salud, Ley Nº 26842,
la misma que respecto a la comercialización, establece las pautas y
condiciones en las que los productos indicados para ‘venta con receta
médica’ y ‘sin receta medica’, asimismo, establece disposiciones que
atañen a los establecimientos de expendio de fármacos y a la
información y requisitos de sus trabajadores.
2. Reglamento para el Registro Control y Vigilancia de Productos
Farmacéuticos y Afines
Esta norma aprobada mediante Decreto Supremo Nº 010-97-SA
establece de manera detallada los requisitos de un medicamento y el
proceso para su inscripción, así como cual es la labor de control de la
autoridad administrativa para la inspección, verificación y control de las
condiciones de comercialización y promoción.
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Parte importante de esta norma, es el desarrollo que realiza respecto
de las características que debe revestir la publicidad de medicamentos,
así como los criterios de actuación de los profesionales de la salud,
sean estos médicos o químicos farmacéuticos
Norma Internacional Aplicable
Criterios Éticos para la Promoción de Medicamentos de la Organización
Mundial De La Salud (OMS)
Esta norma constituye parte importante en la interpretación de
anuncios y demás técnicas publicitarias, además de haber sido incluida
en nuestro sistema de control publicitario de medicamentos que
elabora el Misterio de Salud.
Entre las disposiciones más importantes aplicables están las siguientes:
• Toda la propaganda que contenga afirmaciones relativas a los
medicamentos ha de ser fidedigna, exacta, verdadera,
informativa, equilibrada, actualizada, susceptible de comprobación
y de buen gusto. No debe contener declaraciones que se presten
a una interpretación equívoca o que no pueda comprobarse, o
bien omisiones que puedan inducir a la utilización de un
medicamento que no esté medicamente justificado o que
provoque riesgos indebidos.
• La comparación de productos ha basarse en hechos, y ser
imparcial y susceptible de verificación. El material de propaganda
no debe estar concebido de manera que oculte su verdadera
naturaleza.
• Algunos países exigen que los anuncios contengan información
completa sobre el producto, de acuerdo con la hoja de datos
científicos aprobada o un documento análogo, para un período
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determinado a partir de la fecha del primer anuncio o para toda la
duración del producto. En los anuncios se afirmará que un
medicamento puede curar, evitar o aliviar una dolencia sólo
cuando esto pueda comprobarse. Deben también indicar, cuando
proceda, las limitaciones apropiadas en el uso del medicamento.
• Deben poseer conocimientos médicos y médicos y técnicos
suficientes y integridad necesaria para presentar información
sobre productos y llevar a cabo otras actividades promoción de
una manera correcta y responsable.
• Los representantes de productos farmacéuticos deben poner a la
disposición de las personas encargadas de recetar o despachar
medicinas una información completa e imparcial para cada
producto de que se trate, tal como una hoja de datos científicos
aprobada o cualquier otra fuente de información de contenido
análogo.
• Los representantes no deben ofrecer incentivos a las personas
encargadas de recetar o despachar medicinas.
• Cualquier apoyo a profesionales de la salud individuales para
participar en un simposio nacional o internacional no debe estar
condicionado a la obligación de anunciar ningún producto
medicinal.
• Los estudios científicos y la vigilancia ulteriores a la
comercialización no deben usarse indebidamente como una forma
de promoción encubierta
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DESARROLLO DEL TRABAJO
Publicidad engañosa
En nuestro país, ningún tipo de publicidad se encuentra sujeta a autorización previa,
es decir, ni siquiera la publicidad de medicamentos o cualquier otra debe ser revisada
por autoridad alguna antes de ser difundida.
La justificación del Estado para eso es que le seria muy costoso analizar la veracidad
de cada pieza publicitaria de todos los bienes y servicios que se anuncian en el
mercado. Este hecho si bien ahorra costos al Estado por un lado, por otro lado en
cambio, genera que en los medios de comunicación se difundan muchos anuncios
que carentes de sustento o que inducen a error al consumidor, muchos de los cuales
hemos encontrado en el mercado que incluso ya han recibido sanción de la autoridad
administrativa.
En ese sentido, la manera que se tiene de sacar del mercado un anuncio que se
considera falso es a través de un procedimiento administrativo que puede durar
varios meses contados desde la presentación de la denuncia, lo cual hace que en todo
el tiempo que se encuentra vigente genere efectos de convencimiento de los
consumidores, y por ende, beneficios para la empresa.
En el caso de la presente investigación referida a medicamentos se han encontrado
casos de publicidad engañosa a través del ofrecimiento de bondades y propiedades
que en verdad no se tienen o que no han sido debidamente probadas. Los fármacos
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que en mayor proporción han incurrido en esta práctica son los antigripales, los
cuales, según estudios internacionales no tienen pruebas de efectividad mayor a la
del placebo, con lo cual no podrían asegurar el alivio ni eliminación de los síntomas,
lo cual hacen en todos sus anuncios. Frases como ‘alivia todos los síntomas del
resfrío’ e imágenes de personas que aparecen con síntomas e inmediatamente
recuperadas luego de consumir el antigripal son frecuentes en medios de
comunicación, sobre todo en la estación invernal.
En el cuadro matriz entregado por el coordinador del estudio, se especifican todos y
cada uno de los anuncios encontrados como por ejemplo Dristan Caliente cuya
imagen se muestra a continuación:
Información inaccesible
Uno de los principales derechos del consumidor es el derecho a la información, por
el cual los proveedores tienen la obligación de brindar los datos relevantes sobre el
producto o servicio que comercialicen para la adquisición del mismo. En el caso
de los medicamentos la información contenida en la publicidad y los insertos reviste
especial importancia por cuanto de ella dependerá el correcto suministro del fármaco
a fin de prevenir circunstancias que pueden poner incluso en riesgo la vida del
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consumidor.
En ese sentido, otro de los problemas que se encontraron en la promoción de
medicamentos es la consignación de información respecto del producto de manera
inaccesible, es decir, que la información si bien está presente en la publicidad o en el
inserto, es presentada de manera que los consumidores no pueden acceder a ella.
En este rubro se halló lo siguiente:
Anuncios en los que las advertencias, contraindicaciones y demás información
importante se muestra de manera imperceptible para el consumidor.
Insertos en los que la información se halla en letra minúscula, por lo cual es
sumamente difícil su lectura.
Como ejemplo de este problema tenemos el siguiente inserto de un medicamento
indicado para la artritis, donde toda la información aparece en el mismo tamaño que
observamos a continuación:
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Indicaciones terapéuticas para productos que no son medicamentos
En el Perú, cuando un laboratorio desea realizar la comercialización de un
medicamento, debe tramitar su inscripción en la Dirección General de
Medicamentos, Insumos y Drogas – DIGEMID, órgano del Ministerio de
Salud, donde deberá además efectuar el pago de una tasa, a fin de que se verifique la
información científica que se consigna en el inserto de la medicina. Sólo los
medicamentos inscritos como tales ante dicha dependencia pueden difundir
indicaciones terapéuticas, es decir, de tratamiento o cura de alguna enfermedad.
Asimismo, el Ministerio de Salud cuenta con la Dirección de Salud Ambiental
donde se inscriben los alimentos que se pretende comercializar y ante la que, a través
de una declaración jurada de componentes e inocuidad, los proveedores garantizan
que son productos aptos para el consumo humano. Como es evidente, los productos
aquí inscritos no podrían garantizar ni anunciar efectos terapéuticos, por tratarse
únicamente de alimentos, sin ninguna efectividad terapéutica comprobada.
Por otro lado, tenemos también un registro de productos cosméticos que al igual que
los productos alimenticios, tampoco puede ofrecer solución a enfermedades, por la
carencia de pruebas acreditadas para dicho efecto.
Pese a lo descrito observamos de manera preocupante que se presentan confusiones y
deficiencias ante la existencia de estos registros, ya que muchos productos que han
sido inscritos y registrados como alimentos o cosméticos vienen atribuyéndose
propiedades terapéuticas lo cual es ilegal y engañoso. Ilegal por un lado, ya que la
Ley General de Salud prohíbe expresamente la atribución de propiedades
terapéuticas en la publicidad de recursos herbarios, tal como podemos ver en el
artículo N° 154 del Reglamento para el registro, control y vigilancia sanitaria de
productos farmacéuticos y afines:
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REGLAMENTO PARA EL REGISTRO, CONTROL Y VIGILANCIA
SANITARIA DE PRODUCTOS FARMACÉUTICOS Y AFINES
Artículo 154º.- (…)
La información de los Medicamentos Herbarios Tradicionales con fines
publicitarios y de comercialización deberá estar dirigida a especificar el
efecto sintomático y será la misma contenida en la etiqueta. En ningún
caso podrán publicitarse como curativos.
Esto se debe a la falta de coordinación entre las dos instituciones descritas, para
efectos de verificación de correspondencia entre lo registrado y lo anunciado en la
publicidad. Como consecuencia de esta situación, en los medios masivos de
comunicación se observan permanentemente los denominados ‘productos
naturales’ que ofrecen curar, de manera milagrosa, todo tipo de enfermedades y
afecciones incluyendo aquellas que, se supone, son incurables. Frente a ello, la
autoridad normalmente no interviene ni mucho menos obliga al cese de su difusión,
generando que los consumidores sean incentivados al consumo de productos no
aptos para el tratamiento de enfermedades, lo cual puede resultar incluso riesgoso
para su salud.
Como si todo lo anterior no fuera suficiente, la publicidad de medicamentos que
induce a la automedicación se difunde incluso en los medios de comunicación del
Estado, en especial TV Perú (canal 7 de televisión) en programas de emisión diaria
como “Hola Perú” que conduce Lorena Caravedo destinados a la familia lo cual
constituye una grave irresponsabilidad.
Estas son, por ejemplo, las afirmaciones publicitarias de un producto que no es más
que un suplemento alimenticio, sin embargo, se atribuye la ‘curación de males
digestivos’.
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Otros Problemas Relevantes
1. Líderes de opinión promocionando productos
En los medios masivos de comunicación –principalmente radio y televisión- es
práctica usual la aparición de figuras públicas, líderes de opinión que, como
parte de su programa en horario estelar, realizan la presentación y
recomendación de algún producto farmacéutico.
Es decir, existen diversos laboratorios que auspician programas de televisión de
diversa índole de alta sintonía, por lo que sus conductores deben hacer
menciones recomendándolos durante el programa, es así, que tenemos a
conductores de programas familiares como Laura Huancayo (“Lima Limón”),
de programas de espectáculos como Magaly Medina (“Magali TV”) y hasta de
realitys como Gisela Valcárcel (“Bailando por un sueño”), que dan
indicaciones sobre lo beneficioso o conveniente que puede ser la utilización de
un medicamento en determinadas circunstancias. Los principales productos que
se anuncian bajo esta modalidad son suplementos vitamínicos y analgésicos, y
se pueden apreciar en grabación adjunta.
El problema de este tipo de publicidad es que se fomenta la
automedicación, aprovechando la acogida que los conductores de programa
tienen en la opinión pública. Asimismo, dadas las condiciones de dichos
anuncios, los mismos que dependen incluso del formato de cada programa, se
generan problemas en la trasmisión de restricciones y contraindicaciones ya
que es materialmente imposible
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que estos sean anunciados por el mismo conductor, incumpliendo con normas
imperativas que disponen dicha difusión.
2. Alquiler de espacios periodísticos a laboratorios
Otra de las prácticas detectadas es el alquiler de espacios periodísticos a
laboratorios y/o proveedores de medicamentos, o a personas que guardan
relación con los mismos.
Es decir, se observa que dentro de la programación de una radioemisora o un
canal de televisión, el mismo que puede tener seis
(06) o diez (10) programas, aparece un programa con algún nombre que guarda
relación por el concepto de ‘saludable’ como por ejemplo ‘Vida Saludable’.
Los consumidores tendrán razonablemente la expectativa de que se trate de un
programa que, de manera objetiva, recomiende e informe sobre hábitos de
consumo saludables. Empero, la realidad es muy distinta por cuanto se trata de
espacios pagados por un laboratorio o proveedor de medicamentos para
publicitar sus productos.
Un ejemplo de lo descrito es el programa ‘Salud Total’ que se emite por la
señal de Radio Capital de Jeanette Enmanuel, el mismo que pretende dar
consejos saludables que invariablemente llevan a la recomendación de los
productos que su empresa elabora.
Queda claro que esto genera confusión a los consumidores ya que pueden creer
que se trata de información objetiva y no una recomendación de la parte
interesada en vender tal o cual producto.
3. Stands de laboratorios en clínicas y hospitales
Los hospitales y clínicas concentran gran cantidad de público objetivo para las
empresas comercializadoras y anunciantes de fármacos, lo cual viene siendo
aprovechado por las mismas a través de la ubicación de stands y módulos de
promoción de sus productos. Es decir, los
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consumidores saliendo de un consultorio médico, se encuentran prácticamente
en la puerta con un representante de un laboratorio ofreciendo sus productos.
Esta práctica se constituye en antitética al aprovechar la ubicación y particular
situación de un paciente que acaba de salir de un consultorio, para convencerle
de los beneficios del producto promocionado sin dejarle que analice
detenidamente las opciones del mercado –incluido los genéricos- que más le
convengan.
4. Incentivos comerciales de laboratorios a boticas y farmacias
El Perú tiene como uno de los problemas principales en materia de salud la
automedicación, situación definida como la utilización por voluntad
propia de medicamentos conocidos o prescritos anteriormente por un
médico, por consejo del farmacéutico o de cualquier persona no
médica7. Este problema se ve reforzado por la confianza que el consumidor
tiene en el químico farmacéutico o simplemente en el dependiente de la
farmacia, quien se permite recomendar los medicamentos que mejor le
parecen, las más de las veces ante la propia solicitud de los consumidores que
acuden a sus establecimientos.
Lo que observamos entonces es un claro incumplimiento y/o abuso de lo
dispuesto por la Ley General de Salud respecto a la labor del químico
farmacéutico:
Ley Nº 26842.- Ley General de Salud
Artículo 33o.- El químico-farmacéutico es responsable de la
dispensación y de la información y orientación al usuario sobre la
administración, uso y dosis del producto farmacéutico, su
7
http://www.proescuela.com/ARTICULOS/AUTOMEDICACI N%5B1%5D.articulo.doc
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interacción con otros medicamentos, sus reacciones adversas y sus
condiciones de conservación.
Asimismo, está facultado para ofrecer al usuario alternativas de
medicamentos química y farmacológicamente equivalentes al
prescrito en la receta, en igual forma farmacéutica y dosis.
En ese sentido, si bien existe facultad para ofrecer alternativas, muchos
químicos farmacéuticos se limitan a dar otras alternativas negándose a la venta
de lo establecido en la receta. De acuerdo a nuestras investigaciones esto se
debe a que los laboratorios ofrecen incentivos económicos a las boticas y
farmacias por las ventas de un determinado producto, por esta razón, cuando un
consumidor va a solicitar un producto determinado el farmacéutico le ofrece
otro supuestamente “similar” o “mejor”, que es el que aparece en su registro
como el que más ganancias le genera.
Esta situación fomenta un problema de automedicación, así como de
modificación inconsulta de la receta médica, dejando de lado y muchas veces
negando la venta de productos que el médico tratante considera idóneos para el
tratamiento de una enfermedad.
5. Incentivos comerciales a profesionales de salud
Como se sabe, la publicidad de medicamentos ‘con receta médica’ se
encuentra prohibida para el público en general, lo cual implica que no se
pueden usar medios masivos sino únicamente revistas especializadas dirigidas a
los profesionales de la salud para publicitar las presuntas bondades de un
fármaco tal como lo dispone la Ley General de Salud:
Ley Nº 26842.- Ley General de Salud
Artículo 71o.- La promoción y la publicidad de productos
farmacéuticos autorizados para venta bajo receta médica, se
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encuentra restringida a los profesionales que los prescriben y
dispensan. En el caso de tratarse de publicidad gráfica podrá
hacerse únicamente a través de revistas especializadas, folletos,
prospectos o cualquier otra forma impresa que contenga
información técnica y científica.
Con arreglo a la norma transcrita, los laboratorios utilizan distintos mecanismos
para alcanzar con su publicidad a los médicos de modo que éstos prefieran sus
productos y los receten a sus pacientes y los visitadores médicos son, por
ejemplo, uno de tales mecanismos. Se trata de profesionales que visitan los
consultorios entregando muestras a los médicos e informando los beneficios
que tienen.
Pero junto a ese tipo de publicidad, existe otro tipo de incentivos a los
profesionales de la salud, cuales son la subvención de diversas actividades,
como seminarios, conferencias, cursos, viajes, etc. Este tipo de subvención a
la actividad de los profesionales médicos, hace poco imparcial la
recomendación de un medicamento, el mismo que debería hacerse en función a
su efectividad y conveniencia, lo cual no es seguro cuando un médico ha sido
beneficiado de este modo por algún laboratorio.
6. Boticas y farmacias realizando “campañas médicas gratuitas”
En virtud de lo anterior, si una farmacia o botica ofrece como servicio a la
comunidad el de consultas médicas gratuitas, existen dudas fundadas respecto
a la imparcialidad de los médicos que participen en cuanto a los medicamentos
que recomienden.
Esta práctica resulta eventualmente antiética, ya que incentiva a los médicos a
prescribir los medicamentos que oferta la farmacia para la cual están trabajando
cuando bien podría ser otro el fármaco idóneo o simplemente ninguno.
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7. Venta de medicamentos “delivery”
Es práctica usual que las grandes cadenas de boticas que operan en Perú
entreguen medicamentos en la modalidad “delivery” a quienes lo solicitan
llamando por teléfono. Los motoristas que acuden a los domicilios de los
clientes llevan los medicamentos y simplemente reciben el dinero a cambio sin
importar la clase de fármaco de que se trate y a pesar de que su venta requiera
necesariamente de la presentación previa de receta médica. La modalidad
descrita no sólo fomenta la automedicación sino que, además, pone en situación
de riesgo a menores de edad que, de este modo, pueden acceder sin mayor
problema a productos prohibidos cuyo consumo puede acarrearles graves
problemas de salud.
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Además, existe un problema adicional. Se ha tomado conocimiento de casos en
los cuales, a pesar que la botica está particularmente cerca del domicilio del
solicitante, la entrega se demora un tiempo excesivamente prolongado. Ello se
debe a que algunos de los motoristas encargados cambian en el camino el
medicamento original por uno adulterado lo cual implica una estafa al
consumidor.
8. Venta de medicamentos adulterados
Existen lugares como “El Hueco” en la Avenida Abancay en pleno corazón de
Lima que son centros en los cuales se expenden todo tipo de productos
adulterados o “piratas”, incluidos los medicamentos. Esta práctica que se
produce los siete días de la semana durante doce horas al día, a vista y
paciencia de las autoridades policiales que permanentemente transitan dentro
del lugar es algo inadmisible e inaudito. Cualquier persona que acuda a dicho
complejo podrá apreciar el modo en que, sin ningún reparo, los
inescrupulosos comerciantes que allí laboran están permanentemente llenando
cajas, frascos y todo tipo de receptáculos con pastillas, cápsulas y otros
productos de dudosa procedencia que nadie sabe si son lo que afirman que son
o si se trata de medicinas con las fechas vencidas o cualquier otra cosa.
La situación se torna más grave si tenemos en cuenta que diversos operativos
llevados a cabo en Lima, de manera conjunta, por la Dirección de Salud, la
Policía Fiscal y la Fiscalía de Prevención al Delito, han demostrado la
existencia de boticas que venden medicamentos adulterados y vencidos además
de incurrir en otras deficiencias como malas prácticas de almacenamiento y
venta de psicotrópicos altamente peligrosos, que se utilizan para trastornos del
sistema nervioso central, neurológicos o psiquiátricos.
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Lo anterior evidencia que no sólo los consumidores que acuden a lugares en los
que, evidentemente, se expenden productos adulterados como “El Hueco” son
susceptibles de adquirir medicamentos adulterados sino también, y eso es lo
peor, aquellos que acuden a realizar sus compras a negocios formalmente
constituidos como ciertas boticas que operan en Lima y otras ciudades del
interior del país que, en apariencia, se surten de “medicamentos” en esta clase
de lugares.
Cabe señalar que los laboratorios grandes normalmente suministran sus
productos sólo a las boticas y farmacias que están dentro de su padrón de
clientes hábiles y no a aquellos establecimientos pequeños y periféricos que,
normalmente, son los más propensos a incurrir en este tipo de prácticas.
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CONCLUSIONES
Las farmacias, que tienen al frente a un químico farmacéutico que se
responsabiliza de su funcionamiento, constituyen, en el mejor de los
casos, el 20% del mercado. El 80% son boticas y especialmente cadenas
de éstas cuyos titulares son personas naturales o grandes corporaciones
que hacen de la venta de medicamentos un negocio de elevadas
proporciones. Si a esto sumamos las agresivas técnicas de venta –
publicidad y promociones- de los laboratorios, queda en claro que las
posibilidades de un comercio “ético” de medicamentos en el mercado
peruano son muy remotas.
El Perú tiene una notoria carencia de control administrativo en cuanto a
la promoción de fármacos ya que no existen competencias claramente
delimitadas para la vigilancia permanente de la misma, pese a su
importancia.
El marco legal peruano contiene las disposiciones necesarias para la
sanción de las prácticas ilegales que atenten contra los derechos de los
consumidores.
En el Perú existen instituciones del Estado como la DIGEMID del
Ministerio de Salud y el INDECOPI que identifican y sancionan la
publicidad de medicamentos en agravio de los consumidores pero la
coordinación y articulación entre ellas es insuficiente. Esta deficiencia
debe ser subsanada.
La publicidad engañosa en el sector farmacéutico es una práctica usual
que, mientras es detectada, denunciada y sancionada, ya fue lo bastante
difundida a través de los medios masivos de comunicación e indujo a
error a miles de consumidores.
La publicidad de medicamentos que induce a la automedicación se
difunde incluso en los medios de comunicación del Estado como TV Perú
lo cual constituye una grave irresponsabilidad.
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