INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA
E
l Museo Regional Cuauhnáhuac – Palacio
de Cortés celebró su reapertura parcial el
mes de diciembre de 2018, tras los da-
ños sufridos en el inmueble por el temblor
del 19 de septiembre de 2017 que obligaron a su
cierre. La exposición está dedicada a las distin-
tas formas en que los pueblos mesoamericanos
(entre los que se encuentran los de Morelos) re-
presentaron y se relacionaron con los animales
en tiempos mesoamericanos, pero también es su
objetivo propiciar la reflexión sobre la forma en
la que lo hacemos en la actualidad. Asimismo, la
exposición rinde honores al trabajo realizado por
el equipo académico de la exposición, integrado
por: Giselle Canto Aguilar, Mario Córdova Tello,
Silvia Garza y Tarazona, Raúl Francisco González
Quezada y Laura Ledesma Gallegos, arqueólogos
del Centro INAH Morelos. Mención especial me-
rece la generosidad del Dr. Alfredo López Austin,
quien a través de una entrevista realizada ex pro-
feso, proporcionó sentido, coherencia, significado
y contenido a esta exposición; esta entrevista se
exhibe en la sala de video de la muestra y se en-
cuentra alojada en el canal de Youtube del Insti-
tuto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Es importante resaltar que la exposición
está acompañada de una composición electroa-
cústica de Tania Rubio en la que intervinieron
tres silbatos que forman parte de la exposición,
así como réplicas de instrumentos prehispánicos
elaborados por la autora. La muestra también
cuenta con las grabaciones de los sonidos emi-
tidos por los animales representados, proporcio-
nadas por CONABIO, que sonorizan la sala.
Las 83 piezas que integran Yolcatl, del
náhuatl “animal”, que provienen de 29 sitios ar-
queológicos de prácticamente todos los rumbos
y tiempos mesoamericanos del territorio que hoy
ocupa el estado, han llegado a nosotros a través
de diversas historias: fueron descubiertas por
arqueólogos que las resguardaron en los acervos
del INAH, o fueron encontradas por gente común
y coleccionadas por particulares, quienes poste-
riormente las entregaron en custodia al Instituto.
Algunas no se habían exhibido antes, otras parti-
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ciparon en exposiciones itinerantes y temporales drían después los seres mundanos.
o bien forman parte de las exposiciones perma-
nentes de museos, como el Museo Nacional de Todo esto cambió con la primera salida del
Antropología; el del Exconvento de Tepoztlán; el Sol, que fue el inicio del tiempo-espacio munda-
de Sitio de Chalcatzingo; y del propio Museo Re- no; el día en que nació el mundo con todas sus
gional Cuauhnáhuac – Palacio de Cortés. Por pri- criaturas, aquel medio húmedo se solidificó. La
mera vez se encuentran juntas para transmitirnos luz solar lo iluminó todo intensamente. Los dio-
lo que sus creadores nos permiten saber sobre su ses se transformaron y perdieron su ser muta-
sentido. ble para adquirir definitivamente las formas de
las criaturas. Lo anterior debe interpretarse en el
Pensar el Museo como espacio articulador sentido de que cada clase de criaturas (vegetales,
de diferentes discursos en torno a problemáticas animales, humanas, etc.) derivan de un dios, ser
contemporáneas que, a consecuencia de los rayos del Sol, quedó
cubierto con una capa dura, protectora, de mate-
En los difíciles tiempos que experimenta- ria pesada, pero de naturaleza perecedera, pues
mos en términos de inseguridad, destrucción del se gasta con el tiempo. Así nacieron las criaturas,
ambiente natural, migración, y desgraciadamente en cuyo interior reside un pedazo del dios que las
un largo etcétera, El Museo como parte esencial creó, es decir un alma, porque todas las criaturas
del entorno cultural en que se encuentra puede del mundo tienen un alma divina en su interior.
servir como un espacio privilegiado para la re-
flexión en torno a estas problemáticas, lo que se Los actuales animales y los actuales hom-
puede lograr a través de sus exposiciones, consi- bres, que cuando eran dioses en el tiempo-espa-
derando sus contenidos curatoriales, museográ- cio del mito, convivían intensamente, ahora si-
ficos, de extensión y actividades educativas. guen existiendo en relación constante, aunque ya
no puedan comunicarse entre sí como lo hacían
Así pues, para la concepción de esta expo- antes de adquirir sus coberturas de materia pesa-
sición se contemplaron, por un lado, las formas da. A esto se debe también que, en sus relaciones,
en que en la actualidad nos relacionamos con los los hombres de tradición mesoamericana hayan
animales, en especial en cuanto a su excesiva considerado a los animales ─y sigan considerán-
depredación tanto para fines alimenticios como dolos en nuestros días─ no sólo como criaturas de
incluso para la diversión, además de la sistemá- las que pueden aprovecharse racionalmente para
tica destrucción de sus hábitats; y por el otro, y subsistir, sino como integradoras de sociedades
en contraposición, las relaciones que con ellos se a las que deben respetar e, incluso, tomar como
tenían en el mundo mesoamericano, convirtién- ejemplos. No es extraño, por tanto, que hayan
dose esto último en el eje rector de la muestra, usado sus formas para representar a los dioses
resaltando la herencia cultural mexicana. o que entre las aventuras míticas existan “anima-
les” que heroicamente lucharon para beneficiar
Las relaciones del hombre mesoamericano y al género humano, como el tlacuache que robó el
los animales fuego para traerlo a este mundo. Asimismo, las fi-
guras de animales ocuparon prácticamente todos
Los relatos míticos a lo largo de la tradición me- los espacios, los utensilios, los atavíos, los ritos,
soamericana nos dicen que en un tiempo-espacio las fechas calendáricas y la escritura.
lejano ─en el tiempo-espacio anterior a la existen-
cia del mundo─ los dioses existían en un medio Se cree también, hasta nuestros días, que
lodoso y acuoso, mutable, apenas iluminado por una parte del alma de un animal puede estable-
una luz tenue donde se desplazaban en formas cerse en un niño recién nacido para formar una
humanas o animales semejantes a las que ten- alianza humano-animal, ésta recibe el nombre de
YOLCATL, REPRESENTACIÓN ANIMAL EN EL MORELOS PREHISPÁNICO 3
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tonal; entidad que hace que la persona adquiera
características, habilidades, comportamiento y en
ocasiones apariencia de su aliado tutelar. Incluso
se piensa que, después de la muerte, cuando el
alma del difunto viaja por el Mictlan, es un animal,
un perro de color rojizo, el que la ayuda a cruzar
un peligroso río del inframundo.
Estas relaciones, que como vemos se ex-
tendían desde antes de la existencia de este
mundo, en la vida en él y aún tras la muerte, se
manifiestan en las siguientes piezas y en la sim-
bología de los animales representados.
Tlacuache. Aunque en la actualidad se encuentre
en peligro de extinción y sea común que se le de
muerte al considerarlos equivocadamente como Silbato Cabeza Murciélago, Valle de Morelos, Ayala, Epiclásico.
nocivos, es un animal importantísimo en la mito-
logía mesoamericana. Esto se debe a que es un fue el ladrón del tabaco y del pulque. Esto último
marsupial y a su facultad para fingirse muerto lo relaciona con la Luna, pues la diosa lunar es
cuando es atacado por algún predador. Una ca- la protectora de los magueyes pulqueros. Como
racterística más es la forma de sus manos, que personaje mítico es un viejo muy sabio, astuto,
le permiten abrir lugares cerrados y robar aves inventor, apestoso, borracho, benefactor de los
de corral, aguamiel de los magueyes, etc. En la hombres. Se ha considerado un animal nahuali-
mitología aparece como el ladrón que va al mun- zado por el dios Quetzalcóatl.
do de los dioses a robar el fuego, para traerlo a
los hombres. También se dice en los mitos que Murciélago. Si bien este animal es considerado
la fuente de distintos Coronavirus, olvidando la
participación humana por la depredación de la
especie y de su hábitat, para la simbología me-
soamericana, tanto por su extraña naturaleza de
mamífero volador como por sus hábitos noctur-
nos y por morar dentro de las cuevas, era uno de
los emisarios del dios de la muerte. En el panteón
de Monte Albán, Oaxaca, el dios murciélago está
relacionado con el dios del maíz y con la fertili-
dad, por ser el principal polinizador de las cactá-
ceas y por esparcir las semillas de los frutos que
consume.
Cocodrilo. Es un animal muy importante como
símbolo cósmico ya que es una de las formas
con las que se representa a la diosa originaria,
Cipactli, de la que proceden la tierra y el cielo. Es
también el símbolo de uno de los veinte días del
Recipiente Tlacuache, Morelos, Colección Leof-Vinot,
Preclásico tardío mes. En este tiempo sus números se encuentran
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Clavo arquitectónico, El Tlatoani, Tlayacapan, Cabeza de serpiente, Cuauhnáhuac, Cuernavaca,
Posclásico temprano. Posclásico tardío.
sumamente mermados debido a la caza para ob- también se daba a uno de los veinte días del mes.
tener su preciada piel, así como la destrucción de Quienes nacían el día Uno Serpiente eran dicho-
su hábitat. sos y ricos. Era el día que aprovechaban los co-
merciantes para salir en sus expediciones, pues
Serpiente. Debido a que se le considera como un estimaban que era de muy buena fortuna.
peligro para el ser humano, así como para el apro-
vechamiento de su piel, varias especies de ser- Iguana. Algunos especialistas han interpretado
pientes se encuentran en peligro de extinción. En el nombre del Dios Padre de los mayas, Itzamná,
la iconografía mesoamericana es el animal más como “Casa de Iguanas” y tal vez por ello los ma-
representado pues tiene un inmenso valor signifi- yas peninsulares contemporáneos la consideran
cativo. Su cuerpo convierte al reptil en equivalen- como el guardián de la tierra. Es un reptil muy im-
te a todos los flujos, entre ellos los de agua, los portante en nuestro territorio, no sólo por su inte-
de viento, los de lluvias y nubes, los trayectos de resante figura sino porque es comestible, aunque
los planetas, etc. Varios dioses llevan su nombre, lamentablemente esto lo haya llevado a estar al
entre ellos Quetzalcoatl (“Serpiente empluma- borde de su extinción.
da”) y Cihuacoatl (“Mujer serpiente”). Su nombre
Escultura La Iguana, Xochicalco,
Temixco/Miacatlán, Morelos,
Epiclásico.
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Reflexiones
La sobreexplotación animal en la actualidad por
parte de la sociedad humana, ha llevado a que
el tema se convierta en un indicador del grado
de afectación sobre el ambiente natural. Esta
afectación daña en muchos sentidos la vida de
la humanidad al grado de ponerla en riesgo. Lo
anterior, lamentablemente, pudo confirmarse con
el informe presentado por la Intergovernmen-
tal Science-Policy Platform on Biodiversity and
Ecosystem Services (IPBES) y retomado y difun-
dido por el Programa para el Medio Ambiente de
la Organización de las Naciones Unidas en el que
se dio a conocer el acelerado proceso de declive
de la naturaleza y el riesgo de que un millón de
especies animales y vegetales se extingan.
Mención especial merece, lamentablemen-
te, el hecho de que producto de esta interacción
abusiva y carente de reflexión con los animales
es que ahora experimentamos el embate de la
enfermedad COVID-19 que se transmitió a los se-
res humanos a través de un murciélago que era
vendido vivo para su uso como alimento en un
mercado en China. Este tipo de mercados incluso
habían sido prohibidos por su grado de inhumani-
dad e insalubridad. La sobre depredación del rei-
no animal nos tiene aquí reunidos, en la escritura
y lectura de este texto cada quien confinado en
su casa, con una crisis financiera de una magni-
tud no experimentada en muchas décadas, con
casi toda la interacción física limitada, y con el
museo que alberga la exposición de la que nace
este texto cerrado, y a la espera de que mediante
la observación de las medidas necesarias y con
la ayuda de la ciencia, podamos salvar la vida.
Esperemos haber aprendido esta dura lección y
retomar con mayor sabiduría el curso de la vida
en el nuevo mundo que esta pandemia ha creado.
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l vaso se encontró en las cercanías de la
ex hacienda de Pantitlán, en Oaxtepec,
como parte de los trabajos de Salvamen-
to Arqueológico en la carretera “La Pera –
Cuautla” y pertenece a lo que se ha definido como
el “Fenómeno Olmeca” (figura 1) que abarca des-
de el año 1200 a.C. hasta el 400 a.C. En el vaso,
mediante la técnica decorativa del esgrafiado, se
tienen dos motivos recurrentes en el Estilo Olme-
ca Temprano, por un lado está la criatura que ha
sido definida como “Dragón Olmeca” (figura 2) y
por otro al “Sobrenatural de la tierra” (figura 3).
Este periodo olmeca se caracterizó por la
transformación de las sociedades igualitarias en
estratificadas, y las nacientes élites utilizaron la
tradición olmeca para crear un sistema de co-
municación con el cual justificaron, en un primer
momento, su nueva posición y, posteriormente,
como un medio para crear relaciones entre múlti-
ples regiones hermanadas por el código religioso
común y, por último, permitió establecer con cla-
ridad la identidad de cada uno de estos grupos
por medio de variantes tanto regionales como de
sitio sin que perdieran el común denominador de
una cultura compartida.
El código de representación olmeca, que
integra la tradición olmeca, plantea por prime-
ra vez en Mesoamérica una serie de pautas que
le permitieron consolidar con fluidez una gran
cantidad de conceptos abstractos en imágenes
y narrativas claras y concretas, sin que tuvieran
ningún referente. Hay un drástico rompimiento
con el código de representación más temprano,
el del Preclásico Temprano, donde hasta los con-
ceptos más abstractos como son la dualidad o
la vida y la muerte, se representaron de mane-
ra naturalista, simplemente añadiendo un rostro
o una cabeza extra al personaje. Por supuesto,
esto no quiere decir que el código de represen-
tación olmeca no haya tomado sus referentes de
la naturaleza; por el contrario, es evidente que el
arte olmeca es creado a partir de los elementos
animales, vegetales y fenómenos naturales que
compartieron su tiempo y espacio; sin embar-
go, las representaciones de los sobrenaturales
UN VASO OLMECA COMO REPRESENTACIÓN DEL PILAR DEL MUNDO 7
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Figura 2. Dragón Olmeca
Figura 1. les. La boca está compuesta por tres partes, la
más superior es la del maxilar, le sigue las encías
y termina con la dentadura, de tal manera, esta
suman las características tanto telúricas como
criatura carece del maxilar inferior. En las repre-
celestes que los olmecas suponían estaban aso-
sentaciones mesoamericanas la criatura que ca-
ciadas a los animales que consideraron de poder.
rece del maxilar inferior es el caimán o Cipaclti,
monstruo marino que representa la superficie te-
El Dragón Olmeca
rrestre. Las encías del Dragón están formando lo
que se ha denominado “las fauces del cielo” en
El Dragón Olmeca se ha definido como un ser mí-
el entendido de que la bóveda celeste es la boca
tico que está compuesto por la unión de diferen-
de este gran monstruo que contiene (y forma) al
tes animales (figura 2). En el caso de este vaso,
universo. La “dentadura” son dos dientes largos
la criatura está representada de perfil, de costado
y poco anchos, como cuentas o nubes, y tiene un
derecho. Como es característico en el código ol-
colmillo curvo y afilado de un depredador.
meca, el ojo está compuesto por tres elementos,
el superior es una ceja muy complicada y que tie-
Por último, presenta como cabellera o
ne dos formas de representarse. Por una parte
melena, un signo que hasta el momento no ha
está la “flamígera” asociada al fuego y al mun-
sido claramente definido y que ha sido expli-
do celeste y la de “cordillera” que muy probable-
cado como un elemento venusino o ígneo, pero
mente representa una asociación de cerros y, por
que pertenece al plano celeste. Asociado a este
ende, a la tierra. En el caso de este Dragón se tra-
elemento, se encontró lo que parece una cruz de
ta de la ceja de “cordillera”. Debajo se encuentra
San Andrés, la cual está asociada al tránsito so-
el ojo, el cual es muy alargado y no presenta una
lar por la bóveda celeste a lo largo del año y por
pupila que limita con un corchete en forma de “U”
ende asociada al sol.
el cual es una especie de “ceja inferior”, signo
que será muy utilizado en las representaciones
De tal manera, se trata de un monstruo que
del México Prehispánico, especialmente cuan-
está formado por todas las partes del universo
do se trata de aves, reptiles y en menor caso, los
olmeca, ya que es una criatura que presenta ca-
grandes mamíferos.
racterísticas tanto celestes como terrestres y,
por ende, permite la comunicación entre todos
La nariz está representada de manera muy
los planos. Su representación es relativamente
sencilla, propiamente la fosa nasal se encuen-
común y lo podemos encontrar en Tlapacoya (fi-
tra encima de la mandíbula, como en los repti-
gura 4) y en los vasos de Tepoztlán (figura 5).
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Figura 3. Sobrenatural de la tierra Figura 4.
El sobrenatural de la tierra ja negra por debajo del labio superior, sin denta-
dura, como las encías de un bebé.
El segundo motivo que se encuentra en el vaso
corresponde a la representación de un personaje Los ojos, al igual que en el caso del Dra-
de perfil, de costado derecho. Uno de los signos gón, están formados por tres signos, la ceja “de
más distintivos del código de representación ol- cordillera”, el ojo y el “corchete o ceja inferior”
meca es el final de la cabeza hendida en forma que en este caso tiene la forma de una letra h.
de V; así mismo, tiene una deformación craneal Resalta que a diferencia de otros vasos, entre los
que hace que la frente se vaya completamente que se encuentra el que provienen de Tlapacoya,
hacia atrás. La nuca muestra unos pliegues pro- (figura 6), en el Museo Nacional de Antropología,
pios de las personas con sobrepeso. La nariz es y el que está en exhibición en el Museo Pellicer
muy pequeña y redonda, mientras que la boca es de Tepoztlán (figura 7), todos presentan a este
grande con labios muy amplios y salidos, y con personaje con la pupila como un semicírculo,
marcados pliegues hacia abajo, que se ha defini- mientras que en este vaso, al igual que en el Dra-
do como “boca jaguarina”, aunque también se le gón, el ojo se encuentra vacío.
ha asociado con los rasgos de los recién nacido.
Por último, se representó la encía como una fran-
Figura 5. Figura 6. Figura 7.
UN VASO OLMECA COMO REPRESENTACIÓN DEL PILAR DEL MUNDO 9
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En la nariz tiene un elemento oblongo que te en “centro del mundo”, “pilar central”, árbol
al parecer representa una piedra o hueso que cósmico donde todas las fuerzas que originan la
perforó el cartílago del tabique nasal y que sale vida se concentran en un punto. Sin lugar a du-
por la fosa. Este tipo de elemento o nariguera fue das, su función debió de ser altamente sagrada,
para Mesoamérica uno de los signos más cla- ya que todo aquello que se introdujera en el vaso
ros de la realeza. Y debajo y a la derecha del ojo, recibiría una hierofanía, una manifestación de lo
tiene un motivo compuesto por dos líneas, una sagrado, en un acto mágico por similitud o imita-
clara y otra obscura que atraviesan toda la cara ción. La presencia del vaso en el ritual marcaría
del personaje. Estas líneas muy probablemente un centro del mundo, un punto donde el espacio
están representando tatuajes o escarificaciones y el tiempo sagrado se desplazan y lo ahí verti-
y que simbolizan las fuerzas frías y calientes do adquiriría las propiedades de este centro del
que se encuentran en todos los seres vivos. Un mundo, dejando de pertenecer al universo pro-
último signo es un cartucho en el cual hay dos fano y convirtiéndose en un elemento sagrado y
elementos oblongos. Estos elementos aparecen por lo tanto más verdadero.
en los Monumentos 21 (figura 8) y 35 (Figura 9)
de Chalcatzingo y que se considera representan
la roca, lo duro y lo áspero, aunque también han
sido identificados como las manchas del jaguar.
En ambos casos, se trata de un elemento que
hace referencia a la superficie terrestre, al igual
que la hendidura de la frente que representa a un
mismo tiempo la cueva y la apertura por la cual
surge la planta de maíz. En conclusión, este per-
sonaje está representando al poder telúrico que
habita en el inframundo. Sin lugar a dudas, está
fuertemente asociado a los llamados “hombres—
jaguar” seres sobrenaturales que comparten las
características físicas del felino, rostros infanti-
les y cuerpos fuertes.
Conclusiones
Tanto por sus características técnicas como por
los signos que utiliza del código de representa-
ción olmeca podemos establecer que el vaso de
Pantitlán pertenece al final del Preclásico Tem-
prano (1200 —1000 a.C), época en la cual la cul-
tura olmeca es creada por los grupos agrícolas
que comienzan a transitar de sociedades iguali-
tarias a sociedades con clases. El vaso de Pan-
titlán fue decorado con dos de los principales
discursos con los cuales comienza el panteón
Mesoamericano, el Dragón “celeste” y el Sobre-
Figura 8.
natural de la tierra “hombre—jaguar” telúrico. De
tal manera, el vaso al recibir la carga mántica de
ambos seres sobrenaturales, se vuelve un “cri- Editor de este número:
sol” donde estas fuerzas se funden. Se convier- Giselle Canto Aguilar
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Escultura La Iguana, Xochicalco,
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