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Acción de Tutela por Derechos Laborales

El documento presenta una acción de tutela contra una sentencia de la Sala de Descongestión No. 4 de la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia. El demandante, Luis Enrique Cacua Luquerna, sostiene que la sentencia violó sus derechos fundamentales al debido proceso, igualdad, seguridad social y trabajo. El demandante trabajó como conductor para COPETRAN y recibía pagos quincenales que la empresa no consideró como salario para efectos prestacionales. El demandante inició un proceso laboral ordinario para que se calific
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Acción de Tutela por Derechos Laborales

El documento presenta una acción de tutela contra una sentencia de la Sala de Descongestión No. 4 de la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia. El demandante, Luis Enrique Cacua Luquerna, sostiene que la sentencia violó sus derechos fundamentales al debido proceso, igualdad, seguridad social y trabajo. El demandante trabajó como conductor para COPETRAN y recibía pagos quincenales que la empresa no consideró como salario para efectos prestacionales. El demandante inició un proceso laboral ordinario para que se calific
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HONORABLES MAGISTRADOS

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA


SECRETARÍA GENERAL
E. S. D.

REF: Acción de Tutela contra providencia judicial de la Sala laboral de Descongestión


No.4 de la Sala de Casación de la Corte Suprema de Justicia, por violación a derecho
fundamentales al debido proceso, igualdad, Seguridad Social y al Trabajo.

CARLOS HERNANDO GÓMEZ PARRA, civilmente capaz, domiciliado y residente en


Bucaramanga, abogado portador de la tarjeta profesional 64275 del C.S.J., identificado con
la cédula de ciudadanía número 91.251.816, y con dirección de correo electrónico
carloshgomezp@[Link] debidamente registrada ante el SIRNA, actuando en calidad de
apoderado judicial del señor LUIS ENRIQUE CACUA LUQUERNA, civilmente capaz,
identificado con cédula de ciudadanía número 91.224.944  conforme al poder otorgado,
invocando el artículo 86 de la Constitución Política y el artículo 25 de la Convención
Americana de Derechos Humanos, y numeral 7º del artículo 1º del decreto 333 de 2021,
acudo ante su Despacho para instaurar ACCIÓN DE TUTELA contra la providencia
SL777-2020, radicación 69518 emitida el día tres (3) de marzo de 2020 por la Sala de
Descongestión No. 4 de la Sala de Casación Laboral – Corte Suprema de Justicia, con el
objeto de que se protejan los derechos constitucionales fundamentales al debido proceso,
igualdad, seguridad social y al trabajo.

PRETENSIONES

Con fundamento en los hechos que se relacionarán, solicito disponer y ordenar lo siguiente:

PRIMERA: Se conceda a favor del accionante, LUIS ENRIQUE CACUA LUQUERNA,


el amparo a sus derechos fundamentales al debido proceso, igualdad, seguridad social y al
trabajo que le fueron manifiestamente vulnerados por la Sala de Descongestión No. 4 de la
Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia, mediante la sentencia SL777-2020 del día
tres (3) de marzo de 2020, radicación 69518, proferida dentro del proceso ordinario seguido
contra la COOPERATIVA SANTANDEREANA DE TRANSPORTADORES LTDA
“COPETRAN”.

SEGUNDA: DEJAR SIN EFECTOS la sentencia anteriormente referida, y como


consecuencia de lo anterior, se ordene a la Sala de Descongestión No. 4 de la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, para que en el término de 20 días,
profiera un nuevo fallo en el que se tengan en cuenta las consideraciones de esta
providencia, dentro del recurso de casación promovida por el accionante, contra la decisión
proferida el día 31 de julio de 2014 por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bucaramanga, dentro del proceso laboral ordinario radicado
68001310500120120120032501.

ANTECEDENTES

PRIMERO: Entre el señor LUIS ENRIQUE CACUA LUQUERNA y la Cooperativa


Santandereana de Transportes Limitada (COPETRAN) existió una relación laboral regida
por contrato de trabajo a término fijo entre el 7 de diciembre de 2009 al 4 de octubre de
2010 y del 9 de diciembre de 2010 al 27 de julio de 2012.

SEGUNDO: El accionante prestó sus servicios personales y subordinados a COPETRAN


desempeñándose como conductor de vehículo de pasajeros intermunicipal.

TERCERO: Que la Cooperativa Santandereana de Transportes Limitada (COPETRAN), le


consignaba al señor LUIS ENRIQUE CACUA LUQUERNA, los siguientes conceptos, en
la cuenta de ahorros del accionante: 

a. Una suma mensual variable que consignaba habitual y permanentemente en la


primera quincena; 

b. Más otra suma en la segunda quincena de cada mes equivalente a un salario mínimo
legal mensual, 

c. Y una cifra global fija para compensar recargos por trabajo suplementario y
dominicales.

CUARTO: Que en vigencia de dicho contrato la empleadora COPETRAN no tuvo en


consideración, para efectos prestacionales y aportes a la seguridad social, las sumas
consignadas habitual, regular y permanentemente en la primera quincena de cada mes, por
cuanto sostenía que eran dineros destinados para financiar los gastos de viaje del vehículo
conducido por el demandante, y a los cuales hacía referencia el contrato de trabajo y sus
cláusulas adicionales.

QUINTO: Al accionante se le entregaban unos dineros en efectivo, los cuales recibía


momentos antes de salir de ruta, en las ventanillas de cada terminal de transporte, y sobre
los cuales, el accionante nunca ha pretendido que se califiquen como salario.

A estas sumas se les denomina “Anticipos”, y eran destinadas a sufragar peajes, cuotas de
terminales de transporte, pruebas de alcoholemia y aseo de los buses.

SEXTO: El señor Luis Enrique Cacua Luquerna, a través de apoderado judicial, promovió
demanda laboral ordinaria contra la sociedad COOPERATIVA SANTANDEREANA DE
TRANSPORTADORES LIMITADA “COPETRAN”, la cual correspondió por reparto al
Juzgado Primero Laboral del Circuito de Bucaramanga, bajo el radicado
68001310500120120032500, pretendiendo que previa la calificación como salarios de las
sumas consignadas en la primera quincena de cada mes, se condenara a la demandada a
reliquidar prestaciones sociales y se condenara al pago de indemnizaciones moratorias y
reajustes por aportes a la seguridad social.

SÉPTIMO: La demandada se opuso a las pretensiones condenatorias de la demanda,


señalando que sólo admitía la vinculación contractual a través de varios contratos, en los
que el actor se desempeñó como conductor, el último de los cuales lo suscribió el 9 de
diciembre de 2010. 

Adujo haber pactado un salario mínimo legal mensual vigente, más lo correspondiente a
trabajo suplementario; y que lo relacionado con lo consignado habitual y permanentemente
en la primera quincena, no constituía factor salarial, dado que dicho rubro era para auxilio
para gastos de viaje, que conforme lo señalaba las cláusulas adicionales a los contratos se
había pactado que no constituía salarios para ningún efecto, y que en consecuencia, no era
ninguna contraprestación directa por los servicios prestados, y que las sumas por anticipos,
que se le entregaba en efectivo, eran mínimas y por tanto, no financiaban los gastos totales
de movilización del vehículo. 

OCTAVO: Pese a que en ninguna de las cláusulas de los contratos de trabajo se estableció
que dicho “Auxilio para gastos de viaje” sería consignado en la cuenta de ahorros del
trabajador en la primera quincena de cada mes, la demandada, y conforme se señaló en la
demanda inicial, pretendió ocultar la naturaleza salarial de este último rubro, a partir del
título de gastos de viaje y a través de un pacto de «desalarización», el cual se denunció
como violatorio del artículo 128 del Código Sustantivo del Trabajo.

NOVENO: Las sumas de dinero consignadas en la primera quincena y que se solicitaron


fueran tenidas como salarios, eran depositadas de forma periódica, habitual, regular y
permanente, conforme se evidenció en las copias de los extractos de cuenta de ahorros
aportados como pruebas documentales.

Señalándose, adicionalmente, que la empresa recurrió a fórmulas y estrategias encaminadas


a ocultar el carácter salarial de pagos que, por esencia y en la realidad tienen esa naturaleza,
lo cual es un actuar provisto de mala fe.

DÉCIMO: Cumplido el trámite procesal de primera instancia, el juzgado del


conocimiento, y mediante sentencia proferida el 10 de abril de 2014, decide en su parte
resolutiva concluir que los pagos hechos bajo el rótulo de «gastos de viaje» en realidad
corresponden a sumas que retribuyen directamente el servicio del trabajador y, como
consecuencia, constituían salario, además que el pacto suscrito por las partes que negaba
ese atributo era ineficaz, condenando a la demandada a cancelar reliquidación de
prestaciones sociales y vacaciones, a trasladar al Fondo de Pensiones las diferencias
surgidas respecto de las cotizaciones al sistema pensional, entre otros conceptos.
UNDÉCIMO: La parte demandante y demandada interpusieron recurso de apelación ante
el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, corporación que sentencia del
31 de julio de 2014, resolvió mediante su numeral primero REVOCAR la sentencia apelada
proferida por el Juzgado Primero Laboral del Circuito de Bucaramanga, para en su lugar
ABSOLVER a la demandada de las pretensiones incoadas por el demandante, e imponer
costas por ambas instancias a cargo del demandante.

DUODÉCIMO: El Tribunal precisó que el primer problema jurídico a resolver, era


determinar si acertó el juez de primer grado al otorgarle carácter salarial a lo pagado al
demandante por concepto de “auxilio de gastos de viaje”, pese al acuerdo de voluntades
celebrado entre las partes para restarle tal connotación.

DÉCIMO TERCERO: Como respuesta al problema jurídico planteado, consideró el


Tribunal, que se había equivocado el juez de primer grado, por cuanto esas sumas
consignadas en la cuenta de ahorros, en la primera quincena de cada mes,
independientemente de su denominación, eran sumas que la empresa consignaba para
financiar la movilización del vehículo, y que por el contrario, no había una sola “prueba
fehaciente”  que acreditara que los pagos señalados tuvieran como objeto la
contraprestación directa del servicio prestados como conductor, o enriquecer el patrimonio
del subordinado, pues solo servían «[...] de ayuda para desempeñar a no cabalidad sus
funciones», es decir que los «[...] recibía con un objeto distinto a satisfacer los gajes del
oficio de conductor, propio del objeto social de la demandada y al cabal cumplimiento de
las obligaciones del contrato laboral, como lo adujo en el libelo genitor», por lo que en
atención del artículo 128 citado y al pacto celebrado, se trataba de pagos relacionados con
la operación propia del transporte, no retributivos del trabajo ejercido como conductor por
el demandante.
  
DÉCIMO CUARTO: Señaló el tribunal que no encontraba ninguna razón para
desnaturalizar lo pactado en las cláusulas adicionales visibles a folios 121 a 123, y 140 a
142, por cuanto las partes en uso de la autonomía de la voluntad pactaron una remuneración
compuesta por un sueldo básico que correspondía a un salario mínimo legal, más una suma
compensatoria para remunerar el trabajo suplementario, y que adicionalmente, el patrono le
pagaba al trabajador, mientras se desempeñara como conductor, una suma variable
libremente acordada por las partes como “auxilio para gastos de viajes” sin connotación
salarial, con fundamento en lo previsto en el artículo 128 del C.S.T.  

DÉCIMO QUINTO: El Tribunal, en consecuencia, resolvió equivocadamente concluir


que el accionante recibía dos sumas de dinero dirigidas a financiar la movilización del
vehículo: las consignadas en la primera quincena en su cuenta de ahorros, y las entregadas
en efectivo en ventanilla de manera previa a salir a cumplir ruta.

Todo como consecuencia de inferir, que esos pagos, pese a ser habituales, permanentes y
continuos, y que se le consignaba en la cuenta de ahorros,  no los  recibía el demandante
como retribución directa de sus servicios personales, y que por tanto, él debía asumir la
carga de probar que esos montos retribuían directamente sus servicios, por cuanto, y
conforme a los documentos de folios 121 a 123, y 140 a 142  estaban destinados a financiar
los gastos de movilización del vehículo, y que por tanto, no se trataba de una forma de
salario que real y materialmente retribuyera el servicio del trabajador.

DÉCIMO SEXTO: De igual manera, concluyó probatoriamente el Tribunal que las partes
habían convenido el pago de una suma variable libremente acordada, a título de auxilios
para gastos de viaje, a la cual se le excluyó el carácter remunerativo en los precisos
términos del artículo 128 del CST, pacto que debía respetarse de modo que no se podía
declarar ineficaz, pese a su falta de claridad y precisión.

En conclusión, pese a que las documentales referidas a la segunda cláusula adicional no


hacían expresamente mención a que las sumas por “gastos de viaje” debieran consignarse
en la cuenta de ahorros del demandante en la primera quincena, o que el trabajador había
solicitado que se le consignara en su cuenta, o que su cálculo fuera exclusivamente
determinado por factores objetivos, como por ejemplo la ruta a seguir, el número de peajes,
etc., o que la empresa fuera quien exclusivamente las pagara, para el Tribunal, nada de ello
fue obstáculo para dar por probado que esas sumas estaban destinadas para financiar los
gastos de movilización del vehículo, y que por lo tanto no podían ser salario, pese a que se
fijaban libremente por las partes, y que también los podía pagar el asociado,

DÉCIMO SÉPTIMO: Pese a que las pruebas documentales probaban que esos dineros se
pagaban regular, habitual y periódicamente al demandante, no los tuvo como
contraprestación directa del servicio, y si por el contrario, los consideró como “gastos de
viaje”, pues según su valoración probatoria, que fue denunciada posteriormente como
manifiestamente errada, los dineros consignados en la primera quincena de cada mes,
tenían como objetivo mejorar el desempeño del trabajador o realizar plenamente los gajes
de su oficio.

Como consecuencia de esta equivocada valoración, desconoció el tribunal que es el


empleador quien tiene la carga de demostrar que ciertos pagos regulares no tienen como
finalidad directa la de retribuir los servicios del trabajador ni enriquecer su patrimonio, sino
que tienen una destinación diferente, como puede ser la de garantizar el cabal cumplimiento
de las labores o cubrir determinadas contingencias (CSJ SL12220-2017, CSJ SL1437-2018,
CSJ SL5159-2018).

Y adicionalmente que, los pagos habituales que retribuyen directa y realmente el servicio
constituyen salario y no pueden dejar de serlo por acuerdo entre las partes

DÉCIMO OCTAVO: : El día tres (3) de marzo de 2020, y con ponencia del señor
magistrado Giovanni Francisco Rodríguez Jiménez, la Sala de Descongestión  No. 4 de la
Sala de Casación Laboral – Corte Suprema de Justicia, no casó la sentencia recurrida,
destacando que las partes convinieron el pago de una suma variable libremente acordada
por estas, a título de auxilios para gastos de viaje, a la cual se le excluyó el carácter
remunerativo en los precisos términos del artículo 128 del CST, y que por lo tanto, el
Tribunal no cometió un error al concluir que no tienen carácter salarial las consignaciones
bancarias realizadas a la cuenta de ahorro del actor en las primeras quincenas de cada mes,
a título de «Abono dispersión pago nómina Copetran».

DÉCIMO NOVENO: Respaldó la tesis del juzgador de segundo grado, en cuanto a que
los dineros consignados en la primera quincena de cada mes, pese a su habitualidad,
continuidad y regularidad, corresponden al auxilio de gastos de viaje al cual las partes, y en
los términos del artículo 128 del CST, le restaron incidencia salarial, señalando, y en
atención a la cláusula de exclusión salarial adicional al contrato de trabajo, que estos pagos
tenían el fin de solventar los gastos propios de la operación del vehículo que conducía el
actor, incluida la «[...] manutención y el hospedaje, que tiene relación directa con la
operación de transporte», cuyo monto era variable de acuerdo a las rutas programadas, tal
y como se infería de la demanda inicial.

Por lo tanto, la Sala de Descongestión accionada resaltó que el juez Plural, no hizo otra
cosa que concluir que aquellos dineros eran precisamente los gastos de viaje a los que los
contendientes le restaron la connotación salarial, destinados a solventar lo que requiriera la
operación del vehículo.

VIGÉSIMO: La Sala de Descongestión consideró que el hecho de que en tal estipulación


(haciendo referencia a la cláusula adicional a los contratos de trabajo) no se haya precisado
que los gastos de viaje allí referidos tendrían «[...] el mismo valor al consignado en la
primera quincena de cada mes», no enervaba la conclusión de que estas sumas comprenden
aquellos rubros. 

También expresó que la falta de concreción entre lo consignado y lo pactado, parece


normal si tales conceptos, por su propia naturaleza, varían de acuerdo a las rutas
programadas, de manera que al no ser fijas era comprensible que no quedarán especificadas
en la cláusula analizada, reiterando que lo decidido estuvo cimentado en las pruebas del
proceso, haciendo un juicio reflexivo entre lo que estas informaban y los hechos alegados
en la demanda y su contestación, lo cual, y según sus palabras “no se aprecia
ostensiblemente desacertado”. 

VIGÉSIMO: A la Sala de descongestión no le pareció relevante apreciar que en la cláusula


en análisis (la de folios 142) los contratantes acordaron fijar libremente los gastos de
viaje, y que en su declaración el representante legal de la demandada había aceptado que el
monto lo concretaba la compañía teniendo en cuenta el “clavijero”, esto es, un criterio que
depende de la distancia del recorrido o ruta a cumplir, que por su objetividad no puede ser
objeto de fijación libre por las partes.
Desconociendo de tal forma, y de manera manifiesta y evidente, que esos costos requeridos
para el cumplimiento de la tarea misma diferentes a la retribución del trabajador, tales
como combustible, peajes, tasas, limpieza, entre otros por su naturaleza, son costos fijos y
determinables, puesto que siempre es posible establecer cuánto combustible consume el
vehículo en una específica ruta, cuál es el costo de los peajes en ese preciso trayecto, y, en
términos generales, cuáles son los costos asociados al cumplimiento idóneo del recorrido,
lo que en concreto, le hubiese permitido concluir que los dineros consignados para gastos
de viaje en realidad no estaban destinados a satisfacer costos de la operación del vehículo,
sino que iban dirigidos a complementar el salario básico del trabajador y, por obvia
consecuencia, retribuían directamente sus servicios.

VIGÉSIMO PRIMERO:  La Sala de Descongestión, como consecuencia de lo anterior,


avaló la tesis del tribunal en el sentido de que esas sumas constituían “gastos de viaje”, y
que a ellas se referían las cláusulas adicionales que, “por su mayor valor, debían ser
consignados, pues se garantizaba la seguridad y facilidad en el retiro de los mismos”,
llevándola a cometer un grave dislate valorativo, dado que de la simple, pero atenta lectura
del documento de folio (142), se podía determinar con certeza que los pagos del empleador
a título de gastos de viaje no eran realmente eso.

VIGÉSIMO SEGUNDO: Tampoco le llamó en lo absoluto la atención, pese a que los


costos de viaje de un vehículo constituyen un rubro de sencilla identificación, que ni en las
referidas cláusulas ni en el curso de los pagos regulares efectuados al trabajador por tal
concepto, según confesión de la demandada, se precisó cuáles eran concretamente los
rubros que se cubrían, vale decir, una cifra por combustible, otra por peajes, otra por
limpieza del vehículo o impuestos.

Así mismo, pese que el representante legal de la demanda, no pudo identificar claramente
qué conceptos eran cubiertos con ese rubro, cómo se calculaba su valor y qué porcentaje,
del valor global pagado, correspondía a cada costo, siguió considerando que el Tribunal
había valorado correctamente esos dos elementos de juicio, Y que aún, en el evento
hipotético de un error de valoración, éste no era evidente ni manifiesto.

VIGÉSIMO TERCERO: Conforme se deriva del fallo denunciado, para la Sala de


Descongestión, el demandante tenía la carga de probar que las sumas de dinero que la
empresa le consignaba en la primera quincena de cada mes, independientemente de que lo
fueran de manera habitual, regular y permanente, eran para retribuir sus servicios, pues
consideró que esas consignaciones eran los “gastos de viaje”, a los que se refería el pacto
de desalarización suscrito entre las partes. 

Pero esta valoración probatoria desconoció no sólo la materialidad de las pruebas


documentales que se denunciaron como mal valoradas, sino sobre todo, los criterios
doctrinales contenidos en las innumerables sentencias que sobre la materia ha edificado la
Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia a lo largo de su historia,  donde ha establecido
varias reglas para determinar cuáles de los pagos efectuados al trabajador constituyen
salario, en los términos previstos en los artículos 127 y 128 del Código Sustantivo del
Trabajo. 
VIGÉSIMO CUARTO: Tales pautas, manifiestamente desconocidas por la Sala de
Descongestión No. 4, pueden resumirse de la siguiente manera:

1. Por regla general, en los términos de los artículos 127 del Código Sustantivo del Trabajo
y 1.º del Convenio 95 de la OIT, constituye salario todo aquello que recibe el trabajador, en
dinero o en especie, como contraprestación directa de sus servicios, sea cualquiera la forma
o la denominación que se adopte (CSJ SL, 27 nov. 2012, rad. 42277).

2. De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 128 del Código Sustantivo del Trabajo, por
excepción, no constituyen salario «las sumas que ocasionalmente y por mera liberalidad
recibe el trabajador del empleador», así como «lo que recibe en dinero o en especie no para
su beneficio, ni para enriquecer su patrimonio, sino para desempeñar a cabalidad sus
funciones». ( CSJ SL5159-2018

3. En la tarea de determinar y delimitar los rubros que constituyen salario es plenamente


aplicable el principio constitucional de la primacía de la realidad sobre las formalidades
consagrado en el artículo 53 de la Constitución Política de 1991, de modo que lo relevante,
es verificar si materialmente la respectiva asignación tiene como causa efectiva el trabajo y
retribuye el servicio, más allá del rótulo que se le imprima o la fórmula que hayan definido
las partes para garantizar su pago (CSJ SL12220-2017, CSJ SL2852-2018, CSJ SL1437-
2018 y CSJ SL1993-2019). 

4. Por otra parte, el artículo 128 del Código Sustantivo del Trabajo, modificado por el
artículo 15 de la Ley 50 de 1990, autoriza clara y expresamente a las partes de la relación
laboral para excluir el carácter salarial de ciertos pagos extralegales, habituales u
ocasionales, «tales como la alimentación, habitación o vestuario, las primas extralegales, de
vacaciones, de servicios o de navidad».

Sin embargo, como lo ha precisado esta Sala de la Corte, dicha facultad no puede ser
utilizada de manera libre y arbitraria, de modo que por esa vía no es posible suprimir o
desnaturalizar el carácter salarial de ciertos pagos que, por esencia y por sus condiciones
reales, lo tienen (CSJ SL, 27 nov. 2012, rad. 42277, CSJ SL12220-2017, CSJ SL5159-
2018, CSJ SL1437-2018, CSJ SL1798-2018, CSJ SL2852-2018, CSJ SL1899-2019).

5. La forma de armonizar y entender adecuadamente esta facultad se traduce en que los


referidos pactos de «desalarización» solo pueden recaer sobre «aquellos emolumentos que
pese a no compensar directamente el trabajo, podrían llegar a ser considerados salario»,
tales como los auxilios extralegales de alimentación, habitación o vestuario, las primas de
vacaciones o de navidad ( CSJ SL5159-2018)

6. La Corte también ha precisado que es el empleador el que tiene la carga de demostrar


que ciertos pagos regulares no tienen como finalidad directa la de retribuir los servicios del
trabajador ni enriquecer su patrimonio, sino que tienen una destinación diferente, como
puede ser la de garantizar el cabal cumplimiento de las labores o cubrir determinadas
contingencias (CSJ SL12220-2017, CSJ SL1437-2018, CSJ SL5159-2018).
VIGÉSIMO QUINTO: Las anteriores reglas jurisprudenciales, fueron reiteradas por la
Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, en las sentencias proferidas
dentro de los procesos radicados números: 68001310500520130024501, demandante
JOSÉ MARÍA HERNÁNDEZ CAMACHO, expedida el 7 de octubre de 2020
68001310500620120032401, demandante OTONIEL SAAVEDRA RANGEL, proferida el
día 4 de noviembre de 2020; y 68001310500120130024001, demandante JOSÉ ALCIDES
PINZÓN SOLER, de fecha 24 de febrero de 2021, todas ellas seguidas contra la
COOPERATIVA SANTANDEREANA DE TRANSPORTADORES LTDA
COPETRAN, los cuales comparten similares, por no decir, idénticas bases fácticas y
jurídicas del caso del hoy accionante.

VIGÉSIMO SEXTO: Al decidir casar las tres sentencias proferidas por la Sala Laboral
del Tribunal Superior de Bucaramanga, consideró la Corte Suprema de Justicia que el ad
quem había desconocido la calificación como salario de los pagos habituales, periódicos y
permanentes, y había adicionalmente levantado la carga de la prueba al empleador
demandado, al no exigirle a COPETRAN que debía probar que esos dineros consignados en
la primera quincena tenían una destinación distinta a la de retribuir los  servicios del
trabajador, y que así mismo pasó por alto la exigencia de que los pactos de desalarización
sean claros y concretos para que sean válidos, 

VIGÉSIMO SÉPTIMO: En las sentencias de casación, reseñadas en el hecho anterior, la


Sala de Casación fue clara en indicar, lo siguiente: 

a) El criterio conclusivo o de cierre para determinar si un pago es o no salario, consiste en


establecer si se ha recibido como contraprestación o retribución del trabajo realizado, es
decir, que el salario se define por su finalidad o destino.

b) Acreditada por parte del trabajador la periodicidad, habitualidad y permanencia del


pago realizado, le corresponde al empleador la carga de probar que la destinación de dicho
estipendio cancelado al trabajador tiene una causa distinta a la prestación personal del
servicio y, por tanto, con carácter no remunerativo.

c) Por cuenta de la parte final del art. 128 del CST, modificado por el art. 15 de la L.
50 de 1990, el acuerdo entre las partes orientado a especificar qué beneficios o auxilios
extralegales no tienen incidencia salarial debe ser expreso, claro, preciso y detallado en los
rubros que cobija, por ello, la duda sobre si un emolumento es o no salario debe resolverse
en favor de la regla general, esto es, que para todos los efectos es retributivo del servicio.

d) En tal sentido, las partes no pueden despojar de incidencia salarial un pago que por
esencia lo es.

e) Lo que conduce a concluir que si el trabajador logra acreditar que los pagos,
indistintamente de su denominación, eran habituales, periódicos y permanentes, y el
empleador no logra probar, que el propósito era, para otra finalidad distinta de retribuir los
servicios personales, se tendrá que tales sumas tenían como fin retribuir el servicio, y por
ende, con incidencia prestacional.

VIGÉSIMO OCTAVO: De igual manera en las sentencias de casación, reseñadas


anteriormente, la Sala de Casación fue clara en indicar que es razonable suponer que la
labor de conducción de un vehículo de transporte intermunicipal de pasajeros entraña unos
costos propios del cumplimiento de la tarea misma, diferentes a la retribución del
trabajador, tales como combustible, peajes, tasas, limpieza, entre otros. 

No obstante, por su naturaleza, esos costos son fijos y determinables, puesto que siempre es
posible establecer cuánto combustible consume el vehículo en una específica ruta, cuál es el
costo de los peajes en ese preciso trayecto, y, en términos generales, cuáles son los costos
asociados al cumplimiento idóneo del recorrido.

Asimismo, es ajeno a la naturaleza de esos costos que sean las propias partes –empleador y
trabajador– las que «acuerden libremente» la cuantía de los mismos, como se dejó fijado
en el prenombrado documento, pues, se repite, esos costos son fijos, determinables y ajenos
a la voluntad de las partes, ya que ellos no son los que definen la cantidad y precio del
combustible requerido, el valor de los peajes que se transitan y en general el monto de los
costos que demanda la conducción del vehículo.
VIGÉSIMO NOVENO: La Sala de Descongestión, y en consideración a lo indicado por el
representante legal en su declaración, en cuanto a que dentro de los montos consignados
igualmente venía un sumas destinadas a manutención y alojamiento, pero respecto a las
cuales no hizo ninguna precisión sobre cuál era el porcentaje destinado para estos rubros,
señaló que al obrar así, olvidaba el recurrente, “que las partes bien podían convenir, como
aquí lo hicieron, que lo relativo a la manutención o alimentación, y el alojamiento o
habitación, siempre que no se entreguen como contraprestación directa o retributiva del
servicio, supuesto que no se discute a esta altura de la discusión, fuesen, por consiguiente,
emolumentos excluidos de incidencia salarial por previsión del artículo 128 del CST. En
ese sentido, es claro que el Tribunal tampoco se equivocó al concluir que la cláusula
contractual que estipuló la exclusión salarial de los gastos de viaje, incluidos en ellos lo
relacionado con la manutención y alojamiento, resultaba plenamente válida, se repite,
justamente por tratarse de factores que no retribuyen o compensan directamente el
trabajo, de manera que, tal y como lo advirtió expresamente, no había razón alguna que
permitiera restarle su eficacia”.
TRIGÉSIMO: En los tres fallos referidos en el hecho 25 de este escrito, la Sala de
casación Laboral realizó una valoración probatoria que dista totalmente de la realizada por
la Sala de Descongestión, y que le permitió concluir que los gastos de viaje no podían ser
libremente fijados por las partes, ni tampoco pueden depender del producido del vehículo,
de modo que la denominación formal del rubro no coincidía con la real, y que los dineros
consignados para gastos de viaje en realidad no estaban destinados a satisfacer costos de la
operación del vehículo, sino que iban dirigidos a complementar el salario básico del
trabajador y, por obvia consecuencia, retribuían directamente sus servicios, pues estas
sumas consignadas en la primera quincena, estaban encubierta indebidamente bajo el rótulo
de gastos de viaje.
DERECHOS VULNERADOS

Derecho fundamental de la igualdad consagrado en el preámbulo y el artículo 13 de la


Constitución Política de Colombia de 1991 y el artículo 24 de la Convención Americana de
Derechos Humanos, de igual modo el derecho al debido proceso establecido en el artículo
29, derecho a la seguridad social del artículo 29 y al trabajo del artículo 25 y 53 de la
Constitución Política de Colombia de 1991.

FUNDAMENTOS JURÍDICOS

REQUISITOS DE PROCEDENCIA 

Siguiendo los requisitos establecidos por la Corte Constitucional en Sentencia C-590/05,


reiterados en Sentencias T-732/06, SU-813/07, SU-297/15 y SU-454/20, se procederá a
realizar el análisis de cada uno de los requisitos generales y específicos que el alto tribunal
exige para la formulación razonable de la Acción de Tutela contra providencias judiciales.

Requisitos Generales:
I. Asunto de relevancia Constitucional: Se encuentra la posible violación, entre otras, de
las garantías fundamentales al debido proceso, igualdad y seguridad social de un ciudadano
que alega que la aplicación de los principios que deben regir el derecho laboral,
específicamente el de primacía de la realidad sobre las formas; mandato que ha sido
empleado por la Corte Constitucional para proteger los derechos de los trabajadores, frente
a la imposición de pactos que desalarizan los pagos efectuados por el empleador.

El salario sirve como fuente principal de sostenimiento para el trabajador y su familia,


actúa además como parámetro fundamental para la liquidación de las prestaciones sociales,
vacaciones, indemnizaciones y aportes a la seguridad social.

La valoración probatoria, dada por la Sala Laboral de Descongestión N.4 de la Corte


Suprema de Justicia, se apartó de forma arbitraria de la realidad objetiva que los medios de
prueba indicaban, pues contrario a su contenido literal, dio por probado que las sumas
consignadas de manera habitual, regular y permanente al trabajador no retribuyen sus
servicio, lo que llevó a darle un trato diferenciado, inequitativo y desigual del señor LUIS
ENRIQUE CACUA LUQUERNA, respecto a otros compañeros, donde sus casos, que
guardan total similitud fáctica, fueron beneficiados por una correcta apreciación del
material probatorio que dio aplicación al principio de la realidad sobre las formas acordadas
por las partes, vulnerando el derecho a recibir un mismo trato y consideración por parte de
los jueces.
II. Agotamiento de los recursos ordinarios y extraordinarios (subsidiariedad):

Como obra en los antecedentes y en las pruebas que se adjuntan, se inició reclamación
laboral en sede ordinaria laboral, obteniendo pronunciamiento inicial favorable
parcialmente en primera instancia; se presentó recurso ordinario de apelación de manera
conjunta al demandado, obteniendo pronunciamiento adverso al demandante en su totalidad
y finalmente se presentó recurso extraordinario de Casación. 

Podría pensarse en que se cuenta con el recurso extraordinario de Revisión, contra esta
última providencia, pero no es susceptible de ser controvertida por esa vía, puesto que las
razones que fundamentan la solicitud de amparo no están comprendidas en ninguno de los
supuestos expresamente consagrados en la normativa aplicable para activar tal dispositivo
jurídico de defensa, lo que desvirtúa de plano su idoneidad y eficacia para resolver el
requerimiento que se plantea en esta ocasión. Por ello, la acción de Tutela es la única
alternativa judicial para la defensa de los derechos del actor.

III. Inmediatez (defensa oportuna): Teniendo presente que a partir del Acuerdo
PCSJA20-11517 del 15 de marzo de 2020, se suspendieron los términos judiciales en todo
el país con ocasión de la emergencia sanitaria derivada del Covid-19 hasta el día 2 de julio
del 2020, adicionalmente ha de considerase que entre el 19 de diciembre de 2020 y el 10 de
enero del año en curso se surtió la vacancia judicial.  En total, han transcurrido un poco más
de 9 meses desde el último fallo de casación. 

También debe tenerse en consideración, para comprender porque hasta este momento, el
hoy accionante, promueve esta acción de tutela contra un fallo pronunciado el 10 de marzo
de 2020, el hecho de que estuvo atento a los resultados de los otros procesos promovidos
por varios de sus ex compañeros contra la empresa COPETRAN, encontrándose con la
sorpresa que fueron fallados a favor aquellos, al considerarse que la empresa no cumplió
con la carga de la prueba de demostrar que los pagos habituales y permanentes no
retribuían los servicios subordinados y que para que sean eficaces los pactos de
desalarización, estos deben ser claros y lo más precisos posible.
Así mismo, se estuvo esperando que se resolviera el proceso radicado
68001310500420120026801promovido por Humberto Rojas Gallardo contra la
Cooperativa Santandereana de Transportadores Ltda, que desde el 12 de junio de 2018 fue
remitido a la Sala Laboral de Descongestión, confiándose que en esta oportunidad que se
aplicara, por parte de la Sala de Descongestión, los precedentes jurisprudenciales
contenidos en las sentencias a las que se hizo referencia en el hecho 25 de esta demanda,
pero viendo que aun ni siquiera se había registrado proyecto de fallo, se resolvió promover
esta acción, y no esperar más tiempo.

IV. Irregularidad procesal con incidencia en la decisión cuestionada: En el asunto bajo


examen, el cargo invocado no remite a un vicio de procedimiento, por cuanto los
cuestionamientos propuestos por el accionante se dirigen a demostrar, principalmente, que
el órgano judicial accionado resolvió el recurso desconociendo los errores de hecho
manifiestos y evidentes que cometió el Tribunal en la valoración de la prueba, tal y como se
puso en evidencia, en los tres casos fallados por la Sala Laboral, referidos en el hecho 25 de
este escrito, donde al apreciar la prueba documental y la declaración de parte del
representante legal de la demandada, pudo observar como se desconoció el principio de la
primacía de la realidad sobre las formalidades, al concluir que los pagos realizados según la
demandada bajo el rubro de gastos de viaje, no eran salario, y que la calificación hecha en
tal sentido por las partes era eficaz.

V. Identificación razonable de los hechos que generaron lesión y los derechos


vulnerados. Además, haya sido invocado a lo largo del proceso: Están descritos en la
primera parte de esta tutela los antecedentes procesales y la identificación precisa del hecho
vulnerador.  De igual modo, en las pruebas adjuntas y en cada una de las etapas procesales
del litigio laboral se ha defendido esta misma argumentación y ha sido el criterio invocado 

VI. Que no se trate de tutela contra fallo de tutela. Requisitos Específicos: 


La providencia emitida el día tres (3) de marzo de 2020 SL777-2020 Rad. 69518 por la
Sala de Descongestión No. 4, de la Sala de Casación Laboral – Corte Suprema de Justicia
incurrió en los siguientes defectos:
- Defecto fáctico por valoración defectuosa del material probatorio.
- Defecto fáctico por no valorar el material probatorio existente.
- Desconocimiento del precedente
- Violación de la Constitución.
La Corte en Sala de Descongestión, incurrió en un yerro al identificar los pagos hechos al
trabajador como simples gastos de viaje y al no avizorar que se trataba de una forma de
salario que real y materialmente retribuía el servicio del trabajador, de modo que el pacto
de «desalarización» que invocó la demandada no era ineficaz.
El error de la Sala de Descongestión Laboral no.4 de la Corte Suprema de Justicia fue
limitarse a identificar la existencia del contrato y sus anexos, desprendiendo de ellos la
literalidad de sus dictados, ignorando por completo el principio constitucional de la
Primacía de la realidad sobre las formas, que se encuentra en el Artículo 53 de la
Constitución.
Dado que la misma Corte Suprema ha establecido varias reglas para determinar cuáles de
los pagos efectuados al trabajador constituyen salario, en los términos previstos en los
artículos 127 y 128 del Código Sustantivo del Trabajo, y que por regla general, en los
términos de los artículos 127 del Código Sustantivo del Trabajo y 1.º del Convenio 95 de la
OIT, constituye salario todo aquello que recibe el trabajador, en dinero o en especie, como
contraprestación directa de sus servicios, sea cualquiera la forma o la denominación que se
adopte (sentencia CSJ SL, 27 nov. 2012, rad. 42277). 
Dicha retribución, constituida como elemento esencial del trabajo subordinado y que sirve
de fuente principal de sostenimiento para el trabajador y su familia, actúa además como
parámetro fundamental para la liquidación de las prestaciones sociales, vacaciones,
indemnizaciones y aportes a la seguridad social, de modo que es de cardinal importancia su
definición y delimitación en cada caso concreto (sentencia CSJ SL5159-2018).
De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 128 del Código Sustantivo del Trabajo, por
excepción, no constituyen salario «las sumas que ocasionalmente y por mera liberalidad
recibe el trabajador del empleador», así como «lo que recibe en dinero o en especie no para
su beneficio, ni para enriquecer su patrimonio, sino para desempeñar a cabalidad sus
funciones». Al respecto, en la sentencia CSJ SL5159-2018 se explicó:
“(…) no son salario las sumas que entrega el empleador por causa distinta a la
puesta a disposición de la capacidad de trabajo. De esta forma, no son tal, (i) las
sumas recibidas por el trabajador en dinero o en especie, no para su beneficio
personal o enriquecer su patrimonio sino para desempeñar a cabalidad sus
funciones, tales como gastos de representación, medios de transporte, elementos de
trabajo y otros semejantes; (ii) las prestaciones sociales; (iii) el subsidio familiar,
las indemnizaciones, los viáticos accidentales y permanentes, estos últimos en la
parte destinada al transporte y representación; (iv) las sumas ocasionales y
entregadas por mera liberalidad del empleador que, desde luego, no oculten o
disimulen un propósito retributivo del trabajo.”
En la tarea de determinar y delimitar los rubros que constituyen salario es plenamente
aplicable el principio constitucional de la primacía de la realidad sobre las formalidades
consagrado en el artículo 53 de la Constitución Política, lo relevante es verificar si
materialmente la respectiva asignación tiene como causa efectiva el trabajo y retribuye el
servicio, más allá del rótulo que se le imprima o la fórmula que hayan definido las partes
para garantizar su pago (CSJ SL12220-2017, CSJ SL2852-2018, CSJ SL1437-2018 y CSJ
SL1993-2019).
Por otra parte, el artículo 128 del Código Sustantivo del Trabajo, modificado por el artículo
15 de la Ley 50 de 1990, autoriza clara y expresamente a las partes de la relación laboral
para excluir el carácter salarial de ciertos pagos extralegales, habituales u ocasionales,
«tales como la alimentación, habitación o vestuario, las primas extralegales, de vacaciones,
de servicios o de navidad». Dicha facultad no puede ser utilizada de manera libre y
arbitraria, de modo que por esa vía no es posible suprimir o desnaturalizar el carácter
salarial de ciertos pagos que, por esencia y por sus condiciones reales, lo tienen (CSJ SL,
27 nov. 2012, rad. 42277, CSJ SL12220-2017, CSJ SL5159-2018, CSJ SL1437-2018, CSJ
SL1798-2018, CSJ SL2852-2018, CSJ SL1899-2019).
En los términos de la sentencia CSJ SL5159-2018, la forma de armonizar y entender
adecuadamente esta facultad se traduce en que los referidos pactos de «desalarización» solo
pueden recaer sobre «aquellos emolumentos que pese a no compensar directamente el
trabajo, podrían llegar a ser considerados salario», tales como los auxilios extralegales de
alimentación, habitación o vestuario, las primas de vacaciones o de navidad. En dicha
decisión, se señaló:
La jurisprudencia de esta Corporación ha sostenido, de modo insistente, en que esa
posibilidad no es una autorización para que los interlocutores sociales resten
incidencia salarial a los pagos retributivos del servicio, en tanto que «la ley no
autoriza a las partes para que dispongan que aquello que por esencia es salario,
deje de serlo» (CSJ SL, 13 jun. 2012, rad. 39475 y CSJ SL12220-2017).
Si, con arreglo al artículo 127 del Código Sustantivo del Trabajo, es salario «todo
lo que recibe el trabajador en dinero o en especie como contraprestación directa
del servicio, sea cualquiera la forma o denominación que se adopte», sumado a que
el derecho del trabajo, es por definición, un universo de realidades (art. 53 CP), no
podrían las partes, a través de acuerdo, contrariar la naturaleza de las cosas o
disponer que deje de ser salario algo que por esencia lo es. Así,
independientemente de la forma, denominación (auxilio, beneficio, ayuda, etc.) o
instrumento jurídico que se utilice, si un pago se dirige a retribuir el trabajo
prestado, es salario.
Aunque podría surgir una aparente contradicción entre la facultad de excluir
incidencia salarial a unos conceptos y a la vez prohibirlo cuando retribuyan el
servicio, para la Corte no existe esa oposición. Lo anterior teniendo en cuenta que
la posibilidad que le otorga la ley a las partes no recae sobre los pagos retributivos
del servicio o que tengan su causa en el trabajo prestado u ofrecido, sino sobre
aquellos emolumentos que pese a no compensar directamente el trabajo, podrían
llegar a ser considerados salario.
Tal es el caso de los auxilios extralegales de alimentación, habitación o vestuario,
las primas de vacaciones o de navidad. Nótese que estos conceptos no retribuyen
directamente la actividad laboral en tanto que buscan mejorar la calidad de vida
del trabajador o cubrir ciertas necesidades; sin embargo, de no mediar un acuerdo
de exclusión salarial podrían ser considerados salario o plantearse su discusión.
Por lo tanto, no es correcto afirmar que se puede desalarizar o despojar del valor
de salario a un pago que tiene esa naturaleza, sino, más bien, anticiparse a
precisar que un pago esencialmente no retributivo, en definitiva no es salario por
decisión de las partes.
La Corte también ha precisado que es el empleador el que tiene la carga de demostrar que
ciertos pagos regulares no tienen como finalidad directa la de retribuir los servicios del
trabajador ni enriquecer su patrimonio, sino que tienen una destinación diferente, como
puede ser la de garantizar el cabal cumplimiento de las labores o cubrir determinadas
contingencias (CSJ SL12220-2017, CSJ SL1437-2018, CSJ SL5159-2018).
En este caso, las consideraciones jurídicas de la Sala de Descongestión se apartaron
notoriamente de la doctrina consolidada por parte de la Sala Laboral, y que fue relacionada
páginas atrás, pues la Sala No. 4, hizo caso omiso al determinar que una vez acreditada por
parte del trabajador la periodicidad, habitualidad y permanencia del pago realizado, le
correspondía al empleador la carga de probar que la destinación de dicho estipendio
cancelado al trabajador tiene una causa distinta a la prestación personal del servicio y,
por tanto, con carácter no remunerativo.
En otras palabras, exigió del demandante no sólo probar que las sumas de dinero recibidas
lo eran de manera habitual y permanente, sino que de igual manera debía probar que
retribuían directamente sus servicios, cuando precisamente es todo lo contrario, esto es, que
el empleador es quien tiene el deber de levantar la carga de la prueba demostrando que esas
sumas no tenían como finalidad retribuir los servicios prestados por el trabajador.
Lo anterior es un evidente error jurídico derivado de la interpretación de los artículos 127 y
128 del Código Sustantivo del Trabajo, pues, como se explicó, los pagos habituales y
permanente que recibe el trabajador, se presumen que retribuyen directa y realmente el
servicio, constituyendo por lo tanto salario, sin que pueden dejar de serlo por acuerdo entre
las partes, además de que una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo.
Por otra parte, el Tribunal dedujo que las consignaciones realizadas al trabajador en su
cuenta de ahorros y cuya naturaleza salarial se reclamó en la demanda, en realidad,
correspondían a ingresos entregados al trabajador como anticipo para gastos de viaje,
entendidos como tales los propios de la labor de transporte intermunicipal de pasajeros en
vehículos buses, es decir, combustible, peajes, limpieza, entre otros. Ello, debido a que no
estableció, que los dineros ingresaran al patrimonio del trabajador o que fueran un
porcentaje del producido bruto y, en ese sentido, retribuyeran sus servicios. Estas
conclusiones le permitieron, a su vez, determinar que las partes habían confeccionado
legítimamente un pacto de exclusión salarial, a la luz de lo previsto en el artículo 128 del
Código Sustantivo del Trabajo.
En la demanda de casación respectiva, la censura reclamó que el Ad quem desconoció el
carácter salarial de los referidos pagos, al identificar tales rubros con los gastos de viaje,
infiriendo que además de estos rubros le eran entregados al trabajador otros, pero estos en
efectivo al inicio de cada ruta, rechazando que las consignaciones corresponden
verdaderamente a comisiones definidas en función del producido del vehículo, variables de
acuerdo con la temporada y que, materialmente, retribuían el servicio prestado por el
demandante.
Si bien es cierto, y en esta acción no se critica la conclusión a la que llegó la Sala de
Descongestión al analizar los extractos de la cuenta de ahorros del demandante (f.º 31 a 41)
que dan cuenta de varias consignaciones realizadas por la demandada, todas con el rótulo
de “abono dispersión nómina de Copetran”, hecha en el sentido que de esa simple
denominación no se derivaba la naturaleza salarial de esos pagos, como los reclamó en su
momento la censura, toda vez que es normal que una determinada entidad bancaria le
asigne una precisa identificación a cada consignación efectuada en sus cuentas, sin que por
ello se pueda concluir que se trata de una retribución directa de los servicios del trabajador
hecha por su empleador, y que además una entidad bancaria no tiene la capacidad jurídica
para definir si un pago constituye salario o no, a partir de las etiquetas que imponga a cada
movimiento dentro de una cuenta de ahorros, pues eso depende de la naturaleza de cada
pago y de las reglas jurídicas antes referidas, lo cierto fue que la Sala de Descongestión no
fue más allá, pues pese a que era plenamente establecido que esos pagos eran habituales,
permanentes y periódicos, se apartó de la doctrina consolidada, que le exigía reclamar de la
empresa la demostración que esos pagos, independientemente de la etiqueta puesta, tenían
realmente como destino financiar los gastos de movilización del vehículo, y al no hacerlo,
determinó imponer al trabajador que él debía probar que esos dineros eran para retribuir sus
servicios.
En los fallos proferidos por la Sala Laboral referidos en el hecho 25 de este escrito, la
conclusión fue totalmente diferente, no sólo por valerse de la doctrina jurisprudencial
consolidada sobre la carga de la prueba, sino que igualmente extrajo de la cláusula
adicional al contrato de trabajo, que el referido documento daba cuenta de un acuerdo entre
las partes por medio del cual, entre otras cosas, se adopta una fórmula de retribución del
trabajo suplementario y el pago de un anticipo para gastos de viaje, en los siguientes
términos:
SEGUNDA: Mientras el trabajador desempeñe el cargo de CONDUCTOR
TITULAR DEL BUS identificado con placas XVL890 RECIBIRÁ UN ANTICIPO
PARA GASTOS DE VIAJE en cuantía cuyo valor será libremente acordado entre
las partes, que se calculará en porcentaje del producido bruto del vehículo y que
podrá pagarse directamente por la empresa o por el asociado según decisión de
COPETRAN. La forma del pago podrá modificarse periódicamente por parte del
empleador. Conviene así mismo y de manera expresa que este auxilio no constituye
salario para ningún efecto, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 15 de la
Ley 50 de 1990 
y que de acuerdo con lo allí pactado, en conjunto con otras cláusulas del contrato de
trabajo, las partes acordaron un modelo de remuneración al trabajador que incluía el pago
de un salario básico –igual al mínimo legal-, una cifra global que cubría el trabajo
suplementario y una suma variable que, formalmente, no tenía como destino la retribución
del trabajador, sino el pago de los diferentes gastos de viaje que aparejaba el cumplimiento
de la labor. 
Respecto a este último rubro, en cuya naturaleza real se centró la acusación, la Sala Laboral
infirió en los tres casos relacionados en el hecho 25 del presente memorial, de la simple
pero atenta lectura del precitado documento, que se determinaba con certeza que los pagos
del empleador a título de gastos de viaje no eran realmente eso.
En efecto, en primer lugar, para la Corte era razonable suponer que la labor de conducción
de un vehículo de transporte intermunicipal de pasajeros entraña unos costos propios del
cumplimiento de la tarea misma, diferentes a la retribución del trabajador, tales como
combustible, peajes, tasas, limpieza, entre otros. No obstante, por su naturaleza, esos costos
son fijos y determinables, puesto que siempre es posible establecer cuánto combustible
consume el vehículo en una específica ruta, cuál es el costo de los peajes en ese preciso
trayecto, y, en términos generales, cuáles son los costos asociados al cumplimiento idóneo
del recorrido.
Asimismo, que es ajeno a la naturaleza de esos costos que sean las propias partes –
empleador y trabajador– las que «acuerden libremente» la cuantía de los mismos, como se
dejó fijado en el prenombrado documento, pues, se repite, esos costos son fijos,
determinables y ajenos a la voluntad de las partes, ya que ellos no son los que definen la
cantidad y precio del combustible requerido, el valor de los peajes que se transitan y en
general el monto de los costos que demanda la conducción del vehículo.
Además, la cuantía de esos gastos de viaje, desde un punto de vista racional y lógico,
tampoco puede hacerse depender de un porcentaje del producido bruto del vehículo, como
también se dejó establecido en el documento analizado. 
En efecto, como se explicó, los gastos de viaje atienden a dinámicas externas como la
naturaleza y extensión de la ruta recorrida, el costo del combustible, los peajes, etc.,
mientras que el producido del vehículo depende de otras variables como la cantidad de
pasajeros transportados, las temporadas de turismo o la competencia. 
En ese sentido, fijar la cuantía de los gastos de viaje a partir del producido del vehículo es
por completo inexacto e incoherente, pues independientemente que este último sea
provechoso o no, racionalmente los costos siempre serán los mismos.
Igualmente, pese a que los costos de viaje de un vehículo constituyen un rubro de sencilla
identificación, ni en las referidas cláusulas ni en el curso de los pagos regulares efectuados
al trabajador por tal concepto, según confesión de la demandada, se precisó cuáles eran
concretamente los rubros que se cubrían, vale decir, una cifra por combustible, otra por
peajes, otra por limpieza del vehículo o impuestos.
En concordancia con lo anterior, el representante legal de la demandada, en el curso del
interrogatorio de parte que le fue formulado, aclaró que, conforme al esquema organizativo
laboral, la empresa pagaba un salario mínimo y el trabajo suplementario, además de un
valor adicional por gastos de viaje, entre los cuales estaban, entre otros, los
correspondientes a alimentación, alojamiento, limpieza, descargas de baño, etc. obstante, no
pudo identificar claramente qué conceptos eran cubiertos con ese rubro, cómo se calculaba
su valor y qué porcentaje, del valor global pagado, correspondía a cada costo.
Adicionalmente, dijo que las tasas de uso, peajes y pruebas de alcoholemia en realidad se
pagaban como anticipos, a través de otro rubro, en efectivo, al comienzo de cada viaje.
Y en relación con este último punto, la Sala de Descongestión no dio importancia al hecho
de que esos pagos realizados al trabajador eran permanentes, habituales y continuos y que
siendo así, como se señaló en líneas anteriores, era la empresa demandada la que tenía la
carga de acreditar que tales sumas tenían una específica destinación encaminada a satisfacer
simples costos de viaje y no a remunerar el trabajo del demandante. En esa dirección, la
reflexión del Tribunal según la cual no era posible determinar la razón por la cual la
empresa entregaba al trabajador esas sumas ni su naturaleza, debió llevarlo a dirigir las
consecuencias de la carga de la prueba en contra de la demandada y, en términos jurídicos,
a seguir la regla general que esos pagos son, en principio, salario, a menos que se acredite
lo contrario por el empleador.
Así, a juicio de la Corte, particularmente en el caso SL5146-2020, radicación n.° 69731,
promovido por José María Hernández Camacho, expresamente indicó que “… si el
Tribunal hubiera examinado con detenimiento el documento de folio 258, habría llegado a
la conclusión que los gastos de viaje no pueden ser libremente fijados por las partes, ni
tampoco pueden depender del producido del vehículo, de modo que la denominación
formal del rubro no coincidía con la real. En atención a que se acreditó un error en la
referida prueba calificada, la Corte se remite a la declaración de Ricardo González
Castillo y Luyi Antonio Barrera -audiencia de 3 de abril de 2014-, quienes, en su
condición de conductores de la sociedad demandada, fueron claros y precisos al afirmar
que, efectivamente, la empresa tenía establecido un esquema de remuneración para los
trabajadores que, aparte del salario básico -mínimo legal- y el pago por trabajo
suplementario, incluía una suma variable que se determinaba a partir de un porcentaje del
producido del vehículo y que se pagaba durante la primera quincena de cada mes «para
completar el sueldo».

Lo anterior permite reforzar la conclusión que los dineros consignados para gastos de viaje
en realidad no estaban destinados a satisfacer costos de la operación del vehículo, sino que
iban dirigidos a complementar el salario básico del trabajador y, por obvia consecuencia,
retribuían directamente sus servicios.
Ahora, de acuerdo con las anteriores pruebas, los parámetros que definían la cuantía de la
retribución en discusión, vale decir, que era fijada libremente por las partes y que dependía
del producido bruto del vehículo, le permitieron entender a la Corte en los tres casos
referenciados en el hecho 25 de la presente demanda que, en realidad, se trataba de una
suerte de comisión para el trabajador, determinada en función de su rendimiento y de la
cantidad de pasajeros movilizados, de modo que estaba ligada indefectiblemente a la
prestación del servicio y estaba encubierta indebidamente bajo el rótulo de gastos de viaje.
Siendo ello así, no resultaba jurídicamente válido restarle carácter salarial, a través del
pacto que consagra el artículo 128 del Código Sustantivo del Trabajo, pues, determinada su
finalidad real, independientemente de su denominación formal, como se explicó con
anterioridad, tratándose de un pago que retribuía el servicio del trabajador y que, por
esencia, era salario, las partes no podían desnaturalizarlo (CSJ SL403-2013 y CSJ SL1798-
2018).
Así las cosas, pese a el Tribunal incurrió en los errores denunciados por la censura, al
identificar los pagos hechos al trabajador como simples gastos de viaje y al no avizorar que,
pese a su denominación formal, se trataba de una forma de salario que real y materialmente
retribuía el servicio del trabajador, de modo que el pacto de «desalarización» era ineficaz,
conllevó a que la Sala de Descongestión No. 4 le vulnerara al demandante, los derechos
fundamentales enlistados en el encabezamiento de este memorial.
PRUEBAS

Ruego a la H. Sala de Casación competente, se sirva tener en cuenta como fundamentos de


los hechos, las siguientes pruebas:

1. Sentencia del tres (3) de marzo de 2020 SL777-2020 radicación 69518, proferida por la
Sala de Descongestión No. 4.
2. Sentencias proferidas por la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia,
dentro de los procesos radicados números: 68001310500520130024501,
demandante JOSÉ MARÍA HERNÁNDEZ CAMACHO, expedida el 7 de octubre de
2020 68001310500620120032401, demandante OTONIEL SAAVEDRA RANGEL,
proferida el día 4 de noviembre de 2020; y 68001310500120130024001, demandante
JOSÉ ALCIDES PINZÓN SOLER, de fecha 24 de febrero de 2021, todas ellas
seguidas contra la COOPERATIVA SANTANDEREANA DE TRANSPORTADORES
LTDA COPETRAN, los cuales comparten idénticas bases fácticas y jurídicas del caso
del hoy accionante.
3. Constancia de envió de la acción de tutela remitida a la empresa COPETRAN
4. Constancia de remisión del poder otorgado al suscrito
5. Poder otorgado al suscrito.

JURAMENTO: CUMPLIMIENTO AL ARTÍCULO 37 DE DECRETO 2591/91

Manifiesto bajo la gravedad de juramento que no se ha presentado ninguna otra acción de


tutela por los mismos hechos y derechos contra la Sala de Descongestión No. 4.

NOTIFICACIONES

Dirección para recibir comunicaciones, tanto del accionante como del accionado.

El accionante podrá ser citado en la ciudad de  carrera 12 # 200 - 105 Mediterrane,
Santorini Torre 1 apartamento 204, anillo vial de Bucaramanga, con número de celular
3226160084, y con correo electrónico luis.enrique63@[Link] 

El Accionado
 Dirección física: En la ciudad de Bogotá, calle 12 No. 7-65
 Dirección electrónica:  seclabdes@[Link]

La COOPERATIVA SANTANDEREANA DE TRANSPORTADORES LTDA


COPETRAN, como tercero interesado en las resultas de la presente acción de tutela podrá
ser citada en las siguientes direcciones de correo electrónicas:
gerenciageneral@[Link]  jjuridica@[Link] 

Cordialmente, 

CARLOS HERNANDO GOMEZ PARRA


T.P. 91.251.816
C.C. No. 91.251.816

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