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El Origen

El documento describe varias versiones antiguas sobre el origen del mundo y del hombre según la cosmogonía purhépecha. Se explican las creaciones y destrucciones sucesivas que dieron lugar a los seres celestiales, terrestres y humanos actuales, así como los diferentes elementos de la naturaleza. También se discuten las similitudes y divergencias entre las narrativas míticas y su posible significado.

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El Origen

El documento describe varias versiones antiguas sobre el origen del mundo y del hombre según la cosmogonía purhépecha. Se explican las creaciones y destrucciones sucesivas que dieron lugar a los seres celestiales, terrestres y humanos actuales, así como los diferentes elementos de la naturaleza. También se discuten las similitudes y divergencias entre las narrativas míticas y su posible significado.

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• PROFESOR: VÍCTOR MANUEL AVILA

• TEMA: CUIRIPU, CUERPO Y PERSONA ENTRE LOS ANTIGUOS


PURÉPECHAS.

• AUTOR: ROBERTO MARTINEZ GONZALEZ.

• ALUMNA: ANA KAREN MADRIGAL SANTOS

• MATRICULA: 211070079

• CORREO ELECTRÓNICO: [email protected]

• ORIGINARIA DE LA COMUNIDAD DE CARAPAN

Orígenes de los Tarascos.


La lectura describe dos aspectos importantes:

1.- La creación del mundo y el hombre en general.

2.- Es la que se refiere a la constitución del señorío tarasco en vísperas de la


conquista española.

Conciben 4 principales posiciones respecto al origen

1.- Ruiz, Miranda, Pollard y Haskell– consideraba que todo lo narrado tiene un carácter
mítico y no posee ninguna relación con la realidad histórica.

2.- siguiendo a León, Kirchhoff y a Carot– atribuyen al documento un valor


esencialmente histórico, que se remonta a trece generaciones de gobernantes.

3.- Michelet y López Austin, en un punto intermedio entre los anteriores, argumentan
que el escrito en cuestión reproduce la visión oficial de la toma de poder en el corazón
de Michoacán por los ancestros del grupo dirigente al momento del contacto con los
españoles, el valor histórico del documento pero le adjudican una cierta parcialidad.

4.-Le Clézio, Michelet, Franco Mendoza, Faugère y Espejel– consideran que, sin
negarse el valor histórico de la fuente, existe a la vez una dimensión mítica del
discurso.

Los elementos de la naturaleza los parió la diosa del infierno por haber mandado los
dioses del cielo al dios del infierno. Y así parió primero su mujer las sierras peladas y
la tierra sin fruto; y pareciéndose a la diosa del cielo, que llamaban Cueravaperi, por
haber nacido de ella todos los demás dioses.

Versiones antiguas sobre el origen del hombre:

Primera la Relación del padre Ramírez, Un dios principal que habitaba en el cielo y se
llamaba Tucupacha –traducido por “Dios”–, o los dioses en general, crearon una
primera pareja de hombres a partir de lodo; los mandó a bañar y se deshicieron en el
agua.
En la versión de Ramírez se dice que, los humanos fueron hechos de ceniza y sangre
divina por Curiti Caheri; pero como carecían de coyunturas y “no se podían sentar ni
menear”, fueron destruidos.

La segunda de la vecina “Relación de Ajuchitlan”: Se habla de una segunda creación


pero no se añade detalle alguno sobre sus productos o de la manera en que acabaron.

Y la tercera: La deidad produce una nueva humanidad a partir de ceniza y “ciertos


metales”, o ceniza y sangre, se van a bañar al río y sobreviven –“de ellos empezó el
mundo”. En Ramírez se habla de la intención explícita de los dioses para acabar con
todo lo creado a causa de que los hombres no tenían la capacidad de engendrar y que
no había caminos para andar.

El diluvio que acabó con todas las cosas y de un tal Teupixque, “guardián de los
dioses”, o Tezpi, que, por mandato de la deidad, se resguardó con su mujer, hijos y
animales “en un palo grande, como arca” En el texto de Ramírez, Teupixque y su
familia cometen el pecado de encender fuego para cocinar los venados muertos que
encontraban y, como castigo, son golpeados en la cabeza con una calabaza y
trasformados en perros.

Las tres narraciones míticas se presentan como un proceso de perfeccionamiento en


el que una serie de creaciones y destrucciones sucesivas culminan con la generación
del ser humano actual y, para tornar a restaurar las demás cosas, mandaron al dios del
infierno que diese orden en eso; y, concibiendo su mujer, vino a parir todas las demás
plantas y árboles. Todo salía de las espaldas de una diosa que los dioses pusieron en
la tierra, que tenía la cabeza hacia el poniente y los pies hacia oriente, y un brazo a
septentrión, y otro a meridión; y el dios del mar la tenía de la cabeza; y la madre de los
dioses de los pies; y otras dos diosas, una de un brazo y otra de otro, por que no se
cayese.

Se haya también el supuesto la existencia de una especie de gigantes que, según


Tello, habían antecedido la llegada de los propios tarascos.

Nuño de Guzmán salió de Tonalán y vino al valle de Tlala, donde no halló ánima
nacida, sino grandes ruinas de edificios caídos que, según parecía, habían sido
poblaçones grandes

Antes de la creación de la tierra, sabemos que “todos los dioses” fueron engendrados
por Cueráuaperi –“la diosa que pare con dificultad”. Se destaca el rol materno de esta
entidad, en siglo xx Lumholtz menciona a Cueráuaperi como Tatá, un dios masculino,
descrito como varón.

La diosa del infierno parió la tierra, los montes, las plantas y los animales, El dios del
infierno quien recibe el mandato de las divinidades celestes tiende a señalar a él como
progenitor. Y sin que exista interacción sexual alguna los hombres y prehombres
fueron directamente creados –no engendrados– por las divinidades celestes.

Ceniza y sangre versus lodo, pero ésta parece tan poco relevante que, en una de las
variantes disponibles, no se le toma en consideración
Así, en el discurso mítico p’urhépecha sobre el origen del mundo, se encuentran dos
pares de oposiciones fundamentales que dan cuenta de la proximidad o lejanía entre
los diferentes seres.

1.- Distinción entre seres terrestres y celestes:

a) Hay dioses del cielo, del infierno y de la tierra, pero todos ellos proceden de una
divinidad perteneciente a la esfera superior.

b) En cambio, el resto de los animales, las plantas, la tierra y las montañas proceden
del plano inferior y parecen ser esencialmente diferentes de los anteriormente citados

Los prehombres de lodo son difíciles de clasificar pues, aunque creados por seres
celestes, su materia procede de la tierra.

Los seres se dividen entre creados y engendrados:

a) Fueron creados los hombres, los prehombres y los perros.

b) Y engendrados los animales, las plantas, la tierra, las montañas y los dioses. Así,
tendríamos que clasificar a nuestros personajes en tres o cuatro grupos principales;
Los seres de origen celeste engendrados –los dioses–, los seres de origen celeste
creados –los hombres y los perros–, los seres de origen terrestre engendrados –los
animales, la tierra, los montes y las plantas–, y los de origen terrestre creados
–probablemente, los prehombres.

Las similitudes y divergencias

El orden de los seres en la cosmovisión tarasca Engendrados Creados Origen Celeste


Dioses Hombres y perros Origen terrestre Tierra, montes, plantas, animales
Prehombres

Un tercer elemento que aquí entra en juego es la aparición de la luz y el sol, pues
hasta donde hemos visto, casi todas las creaciones se producen en el borde entre la
oscuridad y la iluminación de la tierra.

La venida del Divino Pastor, de nombre Eustaquio de urapicho, quiso matar un


venado que traía una cruz en la frente. Ambos personajes capturaron y encarcelaron a
Cristo; Eustaquio muere y se vuelve santo, mientras que el lugar en que Florencio fue
sepultado por los animales se convirtió en el primer camposanto. Antes de Cristo,
aparecen la caza y la apicultura; después de su venida, surgen la muerte, la prisión y
el cementerio.

Tanto en la sierra como en la región lacustre se dice que aquellos indígenas que
crearon las yácatas y las manifestaciones rupestres son los que no aceptaron el
cristianismo a la llegada de los españoles. Se les caracteriza como ‘brutos’ y ‘salvajes’
que comían carne de serpiente y hasta humana. Estos mismos seres son los
‘apaches’, gigantes o kunariecha que dejaron sus huellas impresas sobre las rocas
cuando bajaron a la tierra para ver si ya estaba lista para ser habitada.
El paraje donde se ubica una de las plataformas importantes de Uricho, a decir de don
Juan, se llegan a ver –ya entrada la noche– lucecitas que se desplazan de un lugar a
otro. En Angahuan, las luces nocturnas son identificadas como tzumpamicha o
“duendes” asociados a sitios arqueológicos. En Ahuiarán se les suele vincular con el
diablo. En estos mismos espacios, se corre el riesgo de ser raptado por la Miringua
cuando no se toman las precauciones rituales adecuadas, pero, al mismo tiempo, son
sitios en los que es posible encontrarse con aquellos “salvajes” y obtener de ellos
ciertas formas de riqueza.

Hubo un diluvio destruyó a quienes no podían engendrar y, por si fuera poco, en la


versión de Herrera, se nos explica que era Tucupacha, el creador de los humanos,
quien “daba la vida y la muerte,”.

Los migrantes del llamado Lienzo de Jucutácato deben atravesar sobre el lomo de
tortugas un cuerpo de agua para dar inicio a sus travesías en tierra michoacana.

En el río, un dios-caimán transportó a un pescador a sus dominios para anunciarle el


arribo de los conquistadores y el fin del reino tarasco.

Cueráuaperi se valió de ciertas semillas y una escudilla llena de agua para mudar el
sentido de su elegida y hacer que se encontrara con Curicaueri en el coloquio de los
dioses. Una vendedora de agua quien se encontró con los dioses Tirípemencha. En el
discurso p’urhépecha, se dice que los propios invasores venían del mar, clasificación
de los seres en la que los criterios de origen (celeste-terrestre) y modo de generación
(creado-engendrado) permiten establecer grados de afinidad o distancia.

En el siglo xiii, en la región de la Sierra Central michoacana, se encontraban


asentados algunos grupos de lengua tarasca; sin embargo, se desconoce su extensión
y se ignora desde cuando.

Las investigaciones arqueológicas lo que fue la cuenca lacustre de Zacapu,


demuestran una larga trayectoria de la cultura p’urhépecha en la región.

De acuerdo con Carot, en Chupícuaro se extiende, a través de las tradiciones


Queréndaro y Loma Alta, en el periodo clásico. Hacia el 550 d.C., la tradición
p’urhépecha debió sufrir un breve periodo de decadencia causado por el impacto
indirecto de la caída de Teotihuacan; es en este momento que algunos pobladores
dejarían la región para migrar hacia el norte.

Reavivamiento cultural tarasco hacia los siglos viii y ix, cuando los que habían partido
emprenden el regreso hacia la zona lacustre, se rastrea a dichos migrantes por la
cuenca del río Lerma, Zacapu y la zona del lago de Pátzcuaro.

La Segunda Parte de la Relación de Michoacán, nuestro segundo mito de origen,


habla de un grupo de aguerridos cazadores –los chichimecas-uacúsecha– que
guiados por su deidad patrona, Curicaueri, abandona la región de Zacapu para
instalarse en la ribera del lago de Pátzcuaro y, tras someter a los tarascos lugareños,
conquista prácticamente todo el actual estado de Michoacán.

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