Arte Gotico
Arte Gotico
El arte gótico
A mediados del siglo XII surge en la Isla de Francia (L’ille de France) un nuevo estilo, el Gótico,
que rompe con la tradición del Románico. Esta ruptura se dará tanto en los aspectos constructivos y
simbólicos de la arquitectura como en el naturalismo perseguido por la escultura y la pintura. Así
como Cluny contribuyó a propagar el arte románico, la orden del Císter hará lo propio con el
nuevo estilo.
El gótico es la época de construcción de las grandes catedrales europeas, del resurgimiento de las
ciudades y del auge de la burguesía.
El gótico se extendió desde los alrededores de París al resto de reinos europeos. Su duración abarcó
desde mediados del siglo XII hasta principios del
siglo XVI, según las zonas.
1. La arquitectura
El término gótico fue acuñado en el siglo XVI para
referirse de forma despectiva al arte europeo que se
dio entre los siglos XII y XV.
El gótico era un estilo iniciado por los godos, es
decir, por los bárbaros, en contraposición al
Renacimiento que recuperó las formas de la
Antigüedad clásica.
En la actualidad, el término ha perdido toda
connotación negativa.
catedral de Amiens
catedral de Reims
CATEDRAL DE CHARTRES
AUTOR: Maestro de Chartres.
CRONOLOGÍA: La primitiva catedral románica fue
destruida por un incendio a finales del siglo Xii.
Rápidamente se reconstruyó en estilo gótico, ya que en
1220 las bóvedas ya estaban terminadas.
LOCALIZACIÓN: Chartres, Francia.
DESCRIPCIÓN: Sigue la planta típica de las catedrales
góticas, con una cabecera muy desarrollada. Tiene tres
naves en la zona de los pies y en el crucero, que aumentan
a cinco en la parte de la cabecera. El transepto está
situado justo en el centro del eje longitudinal. Tiene doble
girola con capillas radiales adosadas.
El interior se cubre con bóvedas de crucería. Al ser la
nave central más ancha, en ella las bóvedas son
rectangulares.
Los nervios de las bóvedas, convertidos en baquetones,
bajan adosados al muro hasta llegar a los pilares
compuestos. Estas líneas que recorren los muros ayudan a
aumentar la sensación de verticalidad del templo,
favorecida por la gran altura de la nave central.
Las naves se separan mediante arcos apuntados. Sobre
ellos aparece el triforio, formado por tramos de cuatro
arcos, y en el nivel superior, las ventanas.
Las ventanas tienen unas magníficas vidrieras que
recogen temas bíblicos. La estructura de estas ventanas
sigue el esquema típico del gótico: dos arcos apuntados muy esbeltos y
encima un círculo o una flor, todo inscrito dentro de un arco más amplio.
En el exterior, los empujes de las bóvedas son recogidos por arbotantes
que apoyan sobre contrafuertes.
En la fachada principal, con triple acceso, hay un gran rosetón y dos
torres con agujas. Estas torres son de diferentes períodos, la de la derecha
está terminada en estilo románico, mientras que la de la izquierda
pertenece al estilo gótico flamígero y fue construida en el siglo XVI.
En la portada, conocida como Pórtico Real, es donde se aprecian más
reminiscencias románicas, ya que esta se salvó del incendio. Las
fachadas del transepto también son monumentales.
COMENTARIO: Chartres es uno de los mejores ejemplos del Gótico
clásico francés, ya que al construirse en muy poco tiempo conserva una
unidad estilística poco común en las catedrales.
Alemania recibió gran influencia del Gótico francés. Las fachadas destacan por sus torres
rematadas por altas agujas caladas. En los interiores se busca la unidad del espacio a través
del modelo de planta de salón, en el que las tres naves tienen la misma altura.
En Italia la influencia de la Antigüedad clásica fue tan fuerte que el Gótico francés no
arraigó tan fácilmente como en otros países europeos. De hecho, muy pronto, en el siglo XV,
el arte italiano se encaminó hacia el Renacimiento. Una de las peculiaridades de la
arquitectura italiana es la utilización de mármoles de colores, como podemos ver en la
catedral de Siena.
CATEDRAL DE SIENA
La organización de la fachada principal difiere de las del norte de Francia: los arcos no son apuntados, sino de medio punto, y el remate de
la fachada se efectúa con destacados frontones triangulares. Además, las torres laterales no siguen tampoco la estructura ni la forma de las
fuertes torres de base cuadrada rematadas por agujas. La torre campanario se sitúa en un lateral detrás de la fachada.
En el interior, la separación de las naves se efectúa mediante arcos de medio punto, aunque se cubren con bóvedas de crucería. Los vanos
del claristorio no son demasiado amplios.
Franjas de mármol blanco y oscuro se alternan en el interior, lo que atenúa la verticalidad en favor de la horizontalidad. También en los
muros exteriores y en el campanario las bandas remarcan los volúmenes y el sentido horizontal del edificio.
1.4. El gótico mediterráneo La arquitectura gótica en España
1.5. La arquitectura gótica en España
La arquitectura de la zona del en el Mediterráneo se caracterizó por la tendencia a la ho-
rizontalidad, la sobriedad decorativa influenciada por la orden del Císter y por la escasez
de vanos en los muros.
En España hay que diferenciar claramente la Corona de Castilla y la Corona de Aragón.
Mientras que en la primera las formas del Gótico francés se absorben rápidamente, en los
reinos de la Corona de Aragón se desarrolla una arquitectura más cercana a las formas del
Gótico mediterráneo.
Císter: Orden religiosa que tuvo su sede principal en la abadía de Citeaux. Sus monjes reformaron la Regla de San Benito para volver a la
primitiva humildad y pobreza. Su principal impulsor fue San Bernardo de Claraval.
Corona de Castilla
Durante el siglo XIII es en Castilla donde encontramos mayor número de catedrales. En 1221
se inician las obras de la catedral de Burgos, unos años más tarde las de la catedral de
Toledo y a mediados de siglo las de la catedral de León. Todas siguen las pautas del gótico
clásico francés, de hecho intervienen maestros franceses en su construcción.
En el siglo XV, tras una etapa de crisis constructiva, el Gótico flamígero aporta obras como
la catedral de Sevilla o la catedral de Oviedo o el monasterio de San
Juan de los Reyes, en Toledo.
7. Monasterio de san Juan de los Reyes, Toledo.
La iglesia del monasterio, proyectada por Juan Guas a finales del siglo XV, fue encargada por Isabel la
Católica para conmemorar el triunfo de la batalla de Toro (1476) y servir de panteón real.
Consta de una única nave con capillas entre contrafuertes a las que se accede a través de arcos apuntados.
La tribuna de la iglesia está realzada por un arco carpanel y la galería superior del claustro presenta arcos
mixtilíneos. Todo está profusamente decorado, como corresponde a la etapa final del estilo. Se caracteriza
por la combinación de la arquitectura flamígera con elementos mudéjares, originando el llamado gótico
hispanoflamenco o isabelino.
CATEDRAL DE BURGOS
AUTOR: Intervino, entre otros, el Maestro Enrique,
arquitecto francés que también trabajó en la catedral de León.
CRONOLOGIA: Las obras de la catedral de Burgos, capital
de Castilla en aquel tiempo, se inician alrededor de 1221 con
el apoyo del rey Fernando III el Santo.
LOCALIZACIÓN: Burgos.
DESCRIPCIÓN: Su planta y alzado están inspirados en la
catedral de Bourges (Francia), como aquélla, carece de
tribuna, pero sí tiene triforio, si bien no tiene la
luminosidad de la catedral francesa.
La planta aquí está simplificada ya que solo tiene tres naves y
un deambulatorio.
Tiene capillas radiales en la cabecera y crucero de una sola
nave. El alzado de la nave central está dividido en tres
secciones: arquerías para la separación de las naves, triforio y
ventanas con vidrieras.
Destaca la espectacular fachada occidental, es decir, la
principal, situada a los pies del templo. Tiene hasta cuatro
cuerpos superpuestos que se rematan por esbeltas agujas
caladas construidas en el siglo XV.
Consta de triple acceso, aunque las portadas originales
desaparecieron en el siglo XVIII. Un gran rosetón preside el segundo cuerpo. Sobre este aparecen en
el tercer nivel dos arcos apuntados con tracerías.
Las fachadas guardan cierta relación con las de Reims, las del crucero reciben el nombre de Sarmental
y Coronería.
Esta catedral es un buen ejemplo de lo que son las catedrales góticas en España: un conglomerado de
elementos de diversas épocas que le confieren una carencia total de unidad a la obra.
Otra característica que ya se da en Burgos es la situación de un coro ocupando una gran parte de la
nave mayor a los pies, abandonando el reducido espacio de la capilla mayor.
CATEDRAL DE LEÓN
AUTOR: Dirigió las obras el famoso Maestro Enrique, arquitecto francés. Otros arquitectos que in-
tervinieron en su construcción fueron el Maestro Simón y Juan Pérez.
CRONOLOGÍA: Fue construida durante la segunda mitad del siglo XIII bajo el reinado de Alfonso
X.
LOCALIZACIÓN: León.
DESCRIPCIÓN: La fachada principal se inspira
en la catedral de Chartres: triple entrada con arcos
apuntados, torres cuadradas rematadas por piná-
culos y gran rosetón.
En el interior, la planta basilical de cruz latina es
muy parecida a la de Reims, con la única diferencia
de que en León se reducen los tramos en los pies
del templo.
Consta de tres naves; transepto situado hacia el
centro, también de tres naves y alineado con la
cabecera; y ábside con girola poligonal y capillas
radiales.
Se cubre con bóvedas de crucería que expulsan las
fuerzas laterales al exterior a través de arbotantes
que apoyan en contrafuertes.
Los empujes verticales del interior son recogidos
por los pilares compuestos a través de los baque-
tones que descienden por el muro.
El muro de la nave central está dividido en tres
niveles, como las grandes catedrales francesas. La
nave central es mucho más alta que las laterales, de manera que el
espacio destinado al triforio y, sobre todo, al claristorio es extenso.
Tiene grandes ventanales, cuyas vidrieras ocupan una superficie de
más de 1.700 m2. Por ello, él interior destaca por su gran luminosidad,
y por la sensación de espiritualidad y simbolismo que se siente en él,
una característica propia del Gótico.
COMENTARIO: Aunque la edificación de la catedral de León
data del año 1255, bajo el impulso del obispo Martín Fernández,
parece que las obras se iniciaron antes, en 1234, con el obispo
Nuño Álvarez y parece comprobada la intervención del
Maestro Enrique, al mismo tiempo que en Burgos.
Ha sido considerada como la catedral más francesa de todas las erigidas en Castilla debido a la
manifiesta influencia en ella del gótico francés, sobre todo de las catedrales de Reims y Amiens,
siendo de proporciones más reducidas, resultando un templo de amplísimo crucero de tres naves para
tres portadas, dos tramos en la girola y cinco capillas poligonales.
Por la pureza de sus líneas es conocida como la pulcra leonina, sin embargo por la calidad de su
piedra ha necesitado continuas restauraciones, siendo la última de éstas la realizada por José
Menéndez Pidal en el siglo XX.
Destacan su esbeltez y el conjunto de vidrieras, que se encuentran entre las mejores del mundo.
CATEDRAL DE TOLEDO
La catedral de Toledo se comenzó a construir hacia el año 1226. Tiene planta con cinco naves de
desigual altura. El crucero en cambio solo tiene una nave y no sobresale. En la cabecera el templo
tiene doble girola.
CATEDRAL DE SEVILLA
Esta catedral se comenzó a edificar en 1401 sobre el solar que ocupaba la antigua mezquita mayor de
Sevilla. De esta se conservaron el Patio de los Naranjos y el antiguo alminar, la Giralda.
Su planta forma un gran rectángulo con cinco naves, más dos para albergar las capillas laterales. La
nave central es más alta que las laterales y acaba en una cabecera plana.
Corona de Aragón
Ya hemos visto que la Corona de Aragón siguió unas pautas diferentes a las de Castilla. La
arquitectura de su zona de influencia se caracterizó por:
• La ausencia de elementos decorativos en los muros.
• La poca superficie ocupada por los ventanales.
• La construcción de capillas entre contrafuertes.
• La escasa diferencia de altura entre las naves para conseguir crear un espacio unitario.
Las portadas monumentales de las catedrales concentran la mayoría de obras. Las figuras
que aparecen en las arquivoltas cambian de dirección: durante el Románico se disponían en
sentido radial, ahora se colocan siguiendo la misma dirección del arco.
Además de las fachadas empiezan a esculpirse las sillerías de los coros, retablos y
sepulcros, totalmente liberados del marco arquitectónico.
A los temas de tradición románica, como el Pantocrátor o el Juicio Final, se unen otros
relacionados con la humanización de la divinidad. Mientras en la anterior época se trataba
de infundir temor a través de un Dios terrible e implacable en su justicia, ahora se intenta
atraer al fiel mediante un Dios amable que sufre como los seres humanos. Para conseguirlo
toman gran protagonismo escenas que narran la vida de la Virgen y los santos, que aparecen
como intercesores ante Dios. Las representaciones de la Virgen con el Niño adquieren vida y
alegría. Las figuras se comunican entre sí, se sonríen e incluso se tocan, dejando atrás el tema
de la Virgen como mero trono de Dios.
En el período final, durante el siglo XV, el sentimiento de los personajes deriva hacia
el .patetismo y las imágenes son más voluminosas. El interés por captar de forma
naturalista las expresiones de los rostros da pie a la aparición del retrato. De este
período datan el Pozo de Moisés y la tumba de Felipe el Atrevido.
PORTADA DE LA CATEDRAL DE REIMS
AUTOR: Distintos
escultores.
CRONOLOGÍA:
Segunda mitad del siglo
XIII.
LOCALIZACIÓN:
Reims (Francia).
DESCRIPCIÓN: La
decoración escultórica se
extiende por las jambas,
las arquivoltas, los
gabletes y el parteluz. Los
tímpanos han sido susti-
tuidos por vidrieras.
Encontramos temas
relacionados con la vida
de Cristo y de la Virgen.
De hecho, la portada
central está presidida por
la Coronación de la Virgen
en el gablete, aunque es
copia de la original.
Las esculturas más valiosas se encuentran en las jambas. No
están esculpidas sobre la piedra del muro, sino que se
adosan a las columnas, apareciendo de forma exenta. Las
figuras no son hieráticas y frontales, sino que forman
verdaderas escenas en las que se narra una historia.
La característica principal es el naturalismo, que intenta dar
a los personajes aspecto real a través de la representación de
sentimientos.
En las jambas destacan el grupo de la Anunciación y el de
la Visitación. En el primero, la Virgen mantiene rasgos
típicos del Gótico inicial: se muestra algo solemne y sin ex-
presión en el rostro. Además, los pliegues de la túnica y de
la capa son escasos y caen de forma vertical. El arcángel
que la acompaña, en cambio, manifiesta todas las ca-
racterísticas de la escultura gótica plena. Aparece en
contraposto, lo que proporciona un movimiento sinuoso al
cuerpo, ladea la cabeza sonriendo y repliega el manto pro-
vocando multitud de pliegues.
En el grupo de la Visitación trabajó un maestro influenciado
por las esculturas romanas que hay en la zona, como se
manifiesta en el tipo de plegados y en la monumentalidad
de las figuras.
COMENTARIO
A la izquierda, la Anunciación; a la
La portada occidental de la catedral Reims es uno de los derecha, la Visitación,
conjuntos góticos más importantes. portada de la catedral de Reims.
Algunos historiadores del arte consideran al grupo de la
visitación como el mejor ejemplo de la estatuaria del gótico clásico.
PÚLPITO DEL BAPTISTERIO DE PISA
El púlpito fue realizado en 1260. Con él se establece un nuevo modelo de púlpito, en lugar de tener planta rectangular tiene planta
hexagonal. La obra se sostiene sobre seis columnas laterales, tres de las cuales descansan sobre leones, y una central. Los arcos que
aparecen entre las columnas son trilobulados.
En los relieves de la parte superior se recogen escenas de la vida de Cristo.
Pozo DE MOISÉS
El autor de esta obra, Claus Sluter, trabajó para la corte de los duques de Borgoña, en Dijon, durante los siglos XIV y XV. Sus obras más
importantes son el Pozo de Moisés y el sepulcro de Felipe el Atrevido.
El Pozo de Moisés fue esculpido entre 1395 y 1405. Sobre un basamento hexagonal se situaba un crucifijo acompañado de Maña y San
Juan. En cada lado se representa un profeta: Zacarías, Jeremías, David, Isaías, Daniel y Moisés.
Sluter consiguió infundir a sus personajes un fuerte naturalismo y una gran monumentalidad, destacando en este aspecto la imagen de
Moisés.
SEPULCRO DE FELIPE EL ATREVIDO
La imagen del yacente está rodeada en la parte inferior por figuras de la procesión del duelo. Estas aparecen encapuchadas dejando
invisibles sus rostros. Sin apenas gestos, se logra transmitir el patetismo que caracterizará la escultura del siglo XV.
Siglo XIII
En este siglo trabajaron maestros franceses en las catedrales
de Burgos y de León. En Burgos, destacan la portada del
Sarmental y la puerta de la Coronería. Mientras que en León
realizaron la puerta del Juicio y la Virgen Blanca de la
fachada principal.
Siglo XIV
En este período destacan dos esculturas exentas: la Virgen
Blanca de Toledo y el San Carlomagno de Girona.
En el primer caso, además de la típica curva marcada por el
cuerpo, vemos la relación afectuosa entre la Virgen y el Niño. Virgen Blanca
San Carlomagno es obra de Jaume Cascalls, escultor del rey (siglo XIV), catedral de Toledo.
Pedro el Ceremonioso. Destaca por la fina labor en la que se
muestran detalles como las venas de las manos, los zapatos de malla o los adornos de las
vestiduras. El amaneramiento y la elegancia de las formas resaltan frente al esquematismo y
la rigidez anteriores.
Siglo XV
La influencia franco-borgoñona y la flamenca se dejan notar en los escultores que trabajaron
en la península Ibérica durante este siglo Guillem Sagrera en la Corona de Aragón y Gil de
Siloé en Castilla son ejemplo de esta tendencia.
Guillem Sagrera (1380-1454) realizó hacia 1420 el San Pedro de la portada del
Mirador de la catedral de Palma de Mallorca, obra de gran monumentalidad. En el
ángel de la portada de la Lonja de la misma ciudad los pliegues se quiebran, ya no
son tan sinuosos, los cabellos rizados aumentan en volumen y las alas totalmente
desplegadas muestran su exuberancia. Sus últimas obras las realizó en Nápoles, como
escultor del rey Alfonso el Magnánimo.
Gil de Siloé (documentado entre 1486 y 1503) trabajó en Castilla durante las dos
últimas décadas del siglo. Destaca por su excelente dominio de la técnica, lo que le
permitió tallar tanto madera como piedra o alabastro.
Sus obras más sobresalientes las encontramos en la Cartuja de Miraflores, Burgos,
para la que realizó un retablo de llamativa estructura, con un gran círculo central en el
que se representa la Crucifixión, rodeada de escenas de la Pasión de Cristo también
circulares. El retablo presenta profusión decorativa con relieves y esculturas de bulto
doradas y policromadas.
En la misma Cartuja encontramos los sepulcros de Juan II e Isabel de Portugal, y el
del infante Alfonso, cuya calidad en la talla sobre alabastro habla de la gran pericia de
Gil de Siloé.
PORTADA DEL SARMENTAL
CRONOLOGÍA:
Mediados del siglo XIII
(1240).
LOCALIZACIÓN:
Fachada sur de la catedral
de Burgos.
DESCRIPCIÓN: El tema
representado en el tím-
pano sigue la tradición
románica del Pantocrátor
rodeado por los Evangelistas. En este caso aparecen sentados en pupitres, como si fuesen
escribientes que recogen los Evangelios dictados por Cristo. Los Apóstoles se representan en el
dintel.
COMENTARIO: Puede que se trate de la primera portada gótica de España, por ello todavía
encontramos cierta severidad unida a un naturalismo idealizado. El tema es aún románico, pero las
figuras se humanizan, se relacionan entre sí y son prácticamente exentas; estas características nos
introducen en el Gótico.
Nos encontramos ante una portada de un templo en el que se desarrolla un programa iconográfico
concreto.
El marco o soporte para dicho programa queda delimitado por tres arquivoltas apuntadas que albergan
en su interior un tímpano, igualmente apuntado. Será en este tímpano donde se ubique el motivo
principal d este conjunto escultórico.
El tímpano queda dividido en tres franjas horizontales, situándose en la del centro, un Cristo en
Majestad, en actitud de bendecir con su mano derecha, mientras que en la izquierda porta el Libro de la
Ley, que apoya sobre su rodilla. Cristo está flanqueado por el Tetramorjos, o símbolos de los cuatro
evangelistas. Dos de ellos, San Marcos al lado del león y San Lucas al lado del toro, están sentados en
amplias banquetas inclinados sobre unos pupitres, escribiendo al dictado del Redentor el Nuevo
Testamento. Los otros dos van están colocados en un nivel superior. Encima de su súnbolo -el águila-
San Juan y encima del ángel, San Mateo, los dos también en sendos pupitres. Estos últimos se ubican en
un nivel superior separados por un elemento ondulado -ola marina- que simboliza la bóveda celeste que
cobija al Supremo Legislador.
Podemos observar que el tamaño de los evangelistas es menor que el de Cristo, de acuerdo con el
concepto de perspectiva jerárquica.
En un nivel inferior se sitúa el apostolado, cubierto por un doselete de arquillos trilobulados que
simbolizan las murallas de la Ciudad de Dios o Jerusalén Celeste. Los doce apóstoles aparecen
sentados, unos conversando con otros.
El tímpano va delimitado dentro del muro por una moldura con decoración vegetal y las tres
arquivoltas antes señaladas. La primera decorada con una hilera de ángeles y serafines que, portando
cirios, adoran al Creador. En las dos restantes, encontramos a los padres del Apocalipsis, así como
reyes bíblicos y santos. Todos sentados sobre peanas que al mismo tiempo sirven de doseletes de la
figura siguiente.
Las jambas de la portada se componen de un zócalo y dos galerías superpuestas de arcos ciegos: la
inferior sin decoración escultórica, lleva dobles columnas adosadas, mientras que en la superior son
simples y albergan figuras de Moisés, Aarón, San Pedro, San Pablo y otros dos personajes no
identificados.
En el parteluz o mainel, aparece la figura de un obispo con mitra y una placa a modo de pectoral, que
representa al obispo Mauricio, bajo cuyo pontificado se iniciaron las obras de la catedral, cubierto con
un dosel sobre el que se ubica el Cordero Místico, tema muy en consonancia con la exaltación de la
Palabra de Dios.
Se desarrolla la pintura sobre tabla frente a la mural. Puesto que los muros ahora son
translúcidos, ya no pueden albergar pinturas. Entonces el arte pictórico se traslada a la tabla
ele madera, soporte totalmente exento. Asimismo, la desaparición de los muros en los
edificios da lugar al desarrollo de la técnica de la vidriera, a excepción de Italia.
La profusión de la pintura sobre tabla se relaciona con el desarrollo de los retablos. Según el
número de piezas que los componen reciben distintos nombres: dípticos, trípticos,
polípticos...
La perspectiva apenas interesa a los pintores, por ello los cuadros suelen tener un fondo
plano, normalmente de color dorado. Aun así, se intenta crear sensación de espacio y
profundidad, que se consigue intercalando en el plano los objetos representados. Se
trata, por tanto de una perspectiva intuitiva, no matemática.
La estructura del retablo sigue un modelo establecido: se divide en calles, que son las tablas
dispuestas de forma vertical. El número de calles es impar y la central es más ancha y alta que
las laterales. La tabla superior que remata la calle central se denomina ático o espina.
Los elementos que separan las calles reciben el nombre de entrecalles. En la parte inferior
del retablo aparece un conjunto de tablas más pequeñas llamado predela o banco. Todo está
rodeado por el guardapolvo, conjunto de tablas dispuestas en ángulo para protegerlo e
impedir que se ensucie. Los cuerpos son las divisiones en sentido horizontal.
Una técnica que se desarrolla es la grisalla, que se colorea.
2. DESCRIPCIÓN
Es una de las escenas que
cubren la totalidad de los muros
de la capilla distribuidas en
marcos rectangulares que imitan
mármoles.
La Virgen María con el Niño
Jesús y san José, acompañados
de otros personajes, van
camino de Egipto huyendo de
Herodes. Relata un pasaje de
los Evangelios. Se inscribe en
un paisaje natural con montañas
y árboles.
Una de las principales
características de la pintura de
Giotto es la creación de
profundidad espacial. Para
conseguirlo ha situado los tres
grupos de personajes en
diferentes planos, teniendo como referencia a María sobre el animal.
Para obtener mayor sensación de perspectiva rompe el suelo del primer término y pinta una de
las montañas del fondo en forma de línea ascendente diagonal. El ángel situado en el cielo
refuerza la tridimensionalidad de la obra. Por otra parte, destaca el volumen conferido a los
objetos representados mediante la luz, con gradación del color y del sombreado, como puede
verse en los pliegues de los ropajes y en los rostros.
El carácter narrativo de la escena, los personajes expresivos que se dirigen la mirada entre
ellos y la sensación de movimiento confieren naturalismo a la escena y la alejan del simbolismo
de períodos anteriores.
3. COMENTARIO
Los frescos de la capilla Scrovegni son una de las obras más representativas de Giotto, donde
encontramos plenamente desarrollada su pintura, caracterizada por la búsqueda del naturalismo.
Este es uno de los motivos por los que el pintor está considerado como el introductor de la pintura
moderna.
3.2. La pintura gótica flamenca
• En el siglo XV se desarrolló en Flandes un tipo de pintura relacionada directamente
con el auge de la burguesía comerciante.
• Los burgueses se convirtieron en nuevos clientes que demandaban obras cuya temática
principal era el retrato.
• Se alcanzó un extraordinario realismo al representar hasta los más mínimos detalles.
• Y, para lograrlo, incluso se usaban pinceles de un solo pelo, lo que obligaba a trabajar
con lupas.
• Esta minuciosidad fue posible gracias al uso de la pintura al óleo.
• Es muy característico de los pintores flamencos realizar trípticos con puertas pintadas
por las dos caras. En las caras exteriores se representaban figuras en grisalla, a modo
de esculturas, que son visibles cuando las puertas están cerradas.
• Destacan pintores como los hermanos Hubert y Jan van Eyck, Dierick Bouts, Petrus
Christus, Hans Memling, Gerad David, Hugo van der Goes o Roger van der
Weyden.
El descendimiento de
la cruz, hacia 1436,
Museo del Prado,
Madrid.
Se trata de un cuadro de
gran formato en el que
los personajes son casi de
tamaño natural y tienen
un fuerte carácter
dramático.
Destacan los plegados
prácticamente
geométricos de los
ropajes y las expresiones
de los rostros. Sobre un
fondo neutro, a modo de
escenario, Van der
Weyden distribuye a los
personajes que se apiñan
en el último plano.
Los cuerpos de la Virgen y de Cristo se disponen siguiendo la misma línea diagonal. En los
extremos, san Juan y María Magdalena cierran la composición, creando una línea curva
formada por sus propios cuerpos.
Sin embargo, el espacio no acaba aquí, sino que se prolonga a través del espejo colgado
en la pared, en el que se reflejan los dos personajes principales, la estancia en la que se
desarrolla la escena, así como dos personajes más: el autor, vestido de azul y otra persona
vestida de rojo, situados ambos en el umbral de la puerta de entrada a esta habitación. El
marco que rodea al espejo contiene diez pequeños medallones circulares en los que el
artista ha plasmado con detallada maestría, escenas de la Pasión, Muerte y Resurrección de
Cristo.
A la izquierda del citado espejo hay un rosario de cuentas de cristal y sobre ambos objetos la
inscripción ''johannes de Eyckfuit hic, 1434", como prueba inequívoca de la fecha y del autor
del cuadro. El propio Van Eyck firmó y dató la obra en la pared del fondo, sobre el
espejo, a modo de testimonio.
Mediante este espejo, el espectador tiene dos visiones distintas de un mismo espacio y
tiempo.
El dominio y virtuosismo técnico se hacen patentes al observar pequeños detalles, como
las escenas de la Pasión de Cristo del marco del espejo o el pelaje del perrito, pintado
pelo a pelo.
A pesar de la imitación de la realidad, el retrato está cargado de simbolismos como la
vela encendida en la lámpara, los zapatos, el perro, etc., todos relacionados con el
contrato matrimonial.
La composición es equilibrada, situando a los dos protagonistas en el centro de la estancia y
dejando entre ambos un pequeño espacio por el que podemos apreciar con lograda
perspectiva el fondo de la habitación, perspectiva que se acentúa con la disposición del
pavimento del suelo, que nos obliga a desplazar nuestra mirada hacia el fondo de esta
estancia.
El empleo de la técnica del óleo permite al autor dotar a la obra de todo lujo de detalles
como podemos apreciar en las texturas de las telas (terciopelos), el bronce de la lámpara, los
medallones del espejo, los dibujos de la alfombra oriental, etc.
• El Gótico lineal. Se desarrolla durante el siglo XIII y la primera mitad del XIV. La pintura se
caracteriza todavía por un marcado dibujo de línea gruesa que se rellena con color. Los personajes
van adquiriendo una mayor sensación de movimiento.
• A finales del siglo XIV se establece una nueva corriente denominada Gótico internacional debido
a que presenta unas características comunes en toda Europa: predominio de la línea curva,
movimientos sinuosos, personajes estilizados y elegantes de aspecto cortesano y atención a lo
anecdótico y los pequeños detalles.
Gerardo di Jacopo «Starnina», pintor florentino, está considerado como uno de los introductores
del estilo internacional en la Península. Trabajó a finales del siglo XIV y principios del siglo xv en
Valencia. Dejó varias obras, entre las que destaca el retablo de Fray Bonifacio Ferrer realizado
para la cartuja de Porta Coeli.
• En el siglo XV, con el denominado estilo hispanoflamenco, la pintura gótica en España alcanzó un
importante desarrollo, llegando a proporcionar verdaderas obras maestras.
Las influencias de la pintura flamenca llegaron a la Península gracias al intenso comercio que
mantenían España y Flandes. Estas relaciones dieron lugar a la importación de pinturas realizadas por
los artistas flamencos. Además, algunos pintores hispanos viajaron a Flandes para aprender de
primera mano las nuevas técnicas. De esta manera, la pintura hispanoflamenca asume todas las
características y originalidades desarrolladas por los flamencos, imprimiéndole rasgos propios,
dependiendo de donde se desarrolle.
• Lluís Dalmau
El valenciano Lluís Dalmau fue el encargado de introducir el estilo flamenco en la Península. Como
pintor del rey Alfonso el Magnánimo viajó a Flandes, donde aprendió el arte directamente de Van
Eyck. A su vuelta realizó la Virgen de los Consejeros (Verge deis Consellers) (29 •) para el
Ayuntamiento de Barcelona.
DESCRIPCIÓN: En una estancia con arquitectura gótica y ventanas abiertas al exterior aparece la Virgen
en el centro rodeada por los donantes arrodillados a sus pies. Detrás asoma un coro de ángeles rubios
con diademas en el pelo, muy parecidos a los que aparecen en la Adoración del Cordero Místico de
Van Eyck.
Influencias de este pintor flamenco son también los ricos ropajes tratados de forma ampulosa, con
multitud de plegados quebrados, y el intento de representar fielmente los retratos de los donantes.
COMENTARIO: En esta tabla queda patente la fidelidad a los modelos dcl pintor flamenco Jan van Eyck.
Sin embargo, no llega a representar los mismos niveles de detallismo que las obras flamencas.
Bartolomé Bermejo
De origen cordobés, desarrolló su obra en varias ciudades de la Corona de Aragón y de Castilla. Este
hecho contribuyó a expandir la moda hispanoflamenca, a la vez que él mismo se nutría de la obra de
otros pintores coetáneos. Fue un pintor de gran calidad que cuenta con un numeroso conjunto de obras
conservadas: la Virgen de Montserrat, San Miguel de Tous, la Piedad Desplcá, Santo Domingo de
Silos, etc.
Bermejo emplea en sus obras la perspectiva, tanto en paisajes a cielo abierto como en interiores.
También se interesa por representar fielmente el rostro de los personajes y los más mínimos detalles
de los ropajes y los ajuares.
• Jacomart, pintor de cámara del rey Alfonso V el Magnánimo, pasó la mayor parte del tiempo en
la corte de Nápoles. Este pintor fue el encargado de difundir la técnica del óleo en Valencia.
• Reixach pintó numerosos retablos. Suyos son el retaNo de Santa Ana (31 m) que el papa Calixto
lii encargó para su capilla de la colegiata de Xátiva y la tabla de San Sebastián del mismo templo.
Se trata de obras de gran calidad, en las que queda patente la asimilación de la pintura de Flandes.
En la tabla central aparece Santa Ana sobre un fondo dorado, de manera que la perspectiva está
marcada únicamente por los azulejos del suelo. Por el contrario, las escenas de las tablas menores se
representan en interiores de detalladas arquitecturas góticas.
Los personajes suelen vestir a la moda uniendo así la elegancia de la corte y lo religioso. Los ropajes
de ricos tejidos producen pliegues quebrados y angulosos.
Las tablas son las originales pintadas por Reixach, pero la estructura del retablo en el que se insertan
corresponde al año 1924 cuando se recompuso.
Los artistas encargados de realizar las vidrieras, los maestros vidrieros, eran tenidos en muy alta
estima, llegándose incluso a conservar el nombre de alguno de ellos. Para trabajar se agrupaban en
gremios. Normalmente, el gremio de San Lucas, el mismo que reunía a los pintores, era el encargado
de regular la situación laboral de los vidrieros.
Las vidrieras se creaban usando vidrios de distintos colores que se unían mediante una rejilla hecha de
plomo. Se representaban motivos geométricos, como en los rosetones que se situaban en las portadas
de los templos, pero también se realizaban escenas religiosas.
Entre las vidrieras más importantes destaca el conjunto de la catedral de Chartres; y en España el de la
catedral de León