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CASO RESUELTO
Manuel, de 85 años, fallece en la residencia de ancianos en la que vivía hace ya más de
10 años en su pueblo, Ronda. Cuando se recoge su habitación se encuentra un
documento escrito y firmado de su puño y letra en el que nombra heredera de todos sus
bienes a la enfermera que le ha cuidado en los últimos años. Manuel era soltero, y no
tenía ascendientes ni descendientes, pero sí dos sobrinos hijos de su única hermana, ya
fallecida.
Los sobrinos preguntan si ese documento es un testamento válido, cómo se puede
organizar la sucesión de su tío, y qué derechos tienen en concreto al ser los únicos
parientes vivos del difunto.
Cuestiones jurídicas que se plantean
¿Cómo se organiza una sucesión hereditaria?
La herencia comprende todos los bienes, derechos y obligaciones de una persona que
no se extingan a su muerte. La transmisión de estos bienes y derechos puede organizarse
básicamente de dos maneras (arts. 657 y ss. CC):
• Si el fallecido ha otorgado testamento válido y eficaz: se aplican las reglas de la
sucesión testada.
• Si el fallecido no ha otorgado testamento válido y eficaz, o el que hay es
insuficiente para disponer de todos los bienes: se aplican las reglas de la sucesión
intestada.
¿Qué tipos de testamentos hay?
Las formas normales de testamento (arts. 667 y ss. CC) son tres: abierto, cerrado y
ológrafo; los dos primeros deben otorgarse ante un Notario, pero el último puede
realizarse en privado siempre que el testador tenga más de 18 años y lo haya escrito y
firmado de su puño y letra, constando también la fecha de otorgamiento (en este último
caso hace falta un procedimiento para comprobar su autenticidad, llamado adveración
y protocolización, regulado en la legislación notarial dado que se tramita en las Notarías,
debiendo destacarse que no se admitirán solicitudes de protocolización pasados cinco
años desde el fallecimiento del testador).
Si hay testamento hay que respetar la voluntad del testador siempre que no se oponga
a una norma imperativa.
¿Qué pasa si no hay testamento?
De acuerdo con las reglas de la sucesión intestada (arts. 912 y ss. CC) heredarán los
descendientes por orden de grado, solo si no hay descendientes heredarán los
ascendientes, también por orden de grado, y si no hay ni descendientes ni ascendientes
heredará la totalidad el cónyuge viudo (sin perjuicio de su legítima en los dos casos
anteriores); si también faltase serán llamados los colaterales hasta el cuarto grado
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(hermanos, sobrinos, tíos, primos), y en su defecto heredará el Estado o entidad
autonómica que corresponda.
¿Los parientes tienen derecho a exigir una parte de la herencia?
La ley trata de proteger a la familia del difunto estableciendo que deben recibir una
parte de la herencia, pero el concepto de familia a estos efectos es muy pequeño, y solo
comprende a descendientes (hijos, nietos…), ascendientes (padres, abuelos…) y cónyuge
viudo (no a hermanos, sobrinos, tíos, primos…). Estas personas son los llamados
“legitimarios”, y la legítima que les corresponde varía en función de quiénes sean (arts.
806 y ss. CC).
En concreto los descendientes tienen derecho a la propiedad de dos tercios de la
herencia (de los que uno debe repartirse a partes iguales entre los legitimarios pero el
otro puede repartirlo el testador cómo quiera siempre que sea entre descendientes);
solo si no hay descendientes la ley otorga a los ascendientes la propiedad de la mitad de
la herencia, y en todo caso, existan o no descendientes o ascendientes, la ley otorga al
cónyuge viudo el usufructo, no la propiedad, de un porcentaje de los bienes.
En definitiva, hermanos, sobrinos, tíos, primos… no son legitimarios, por lo que solo
recibirán bienes si el testador se los atribuye en testamento, o si por falta de testamento
hay que aplicar las reglas de la sucesión intestada.
Solución del caso
Lo primero es comprobar si el documento encontrado es un testamento ológrafo válido
(arts. 688 y ss. CC). Para ello existe un procedimiento regulado en la legislación notarial
a través del cual se comprueba la autoría y autenticidad, así como el cumplimiento de
los requisitos de fondo y de forma.
¿Qué pasará si se declara el testamento válido? De comprobarse que todo está bien
debe respetarse la voluntad del testador, así que la heredera de todos sus bienes debe
ser la enfermera elegida por él, ante la inexistencia de legitimarios del difunto.
De haber existido descendientes, ascendientes, o cónyuge viudo, hubieran podido exigir
sus derechos legitimarios, de manera que la enfermera hubiera recibido
respectivamente solo un tercio de los bienes, o la mitad, o todos los bienes pero
gravados con el usufructo del cónyuge viudo. Pero al no existir estas personas no hay
legitimarios, de manera que la heredera recibirá el 100 % de la propiedad de los bienes
y libres, sin gravamen.
Los sobrinos no son legitimarios, por lo que no pueden exigir ningún porcentaje de los
bienes. Por tanto, a falta de disposición testamentaria en su favor no recibirán nada.
¿Qué pasará si el testamento no se declara válido, por incumplimiento de los requisitos
legales o simplemente por ejercicio de la acción de protocolización fuera de plazo? Que
deberán aplicarse las reglas de la sucesión intestada; en tal caso, ante la inexistencia de
descendientes, ascendientes, cónyuge viudo, y de hermanos (parientes colaterales en
segundo grado), los parientes más próximos son los sobrinos (colaterales en tercer
grado), de manera que el 100 % de los bienes se repartirá entre ellos a partes iguales.
En definitiva, los derechos sucesorios de los sobrinos dependen absolutamente de la
admisión o no del testamento, porque si se declara válido no recibirán nada, pero si no
se declara válido recibirán todos los bienes a partes iguales entre ellos.