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Efectos y Riesgos de Drogas Ilícitas

Este documento resume las propiedades y efectos de varias drogas ilícitas comunes como la marihuana, heroína, cocaína, metanfetamina y éxtasis. Explica cómo estas drogas afectan el cerebro al activar receptores de neurotransmisores o aumentar la disponibilidad de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina. También describe los posibles efectos adversos de cada droga como deterioro cognitivo, enfermedades respiratorias y del hígado, sobredosis e incluso la muerte.
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Efectos y Riesgos de Drogas Ilícitas

Este documento resume las propiedades y efectos de varias drogas ilícitas comunes como la marihuana, heroína, cocaína, metanfetamina y éxtasis. Explica cómo estas drogas afectan el cerebro al activar receptores de neurotransmisores o aumentar la disponibilidad de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina. También describe los posibles efectos adversos de cada droga como deterioro cognitivo, enfermedades respiratorias y del hígado, sobredosis e incluso la muerte.
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LAS DROGAS ILÍCITAS

La marihuana o hachís (Cannabis sativa) generalmente se fuma como cigarrillo.


Entre sus nombres más comunes se encuentran <<mota>>, <<mafu>>,
<<juana>>, <<juanita>> y <<hierba>>. Los efectos de la marihuana se sienten
en unos cuantos segundos o minutos después de haber inhalado el humo, o a los
30 o 60 minutos después de ingerirla. Produce euforia seguida de relajación y los
usuarios perciben más intensamente los olores, los sabores y los sonidos y les
parece que el tiempo pasa más lentamente. Aunque la marihuana se considera una
<<droga blanda>>, puesto que su consumo no se relaciona con la expresión de
violencia o muerte en los usuarios y su capacidad de producir dependencia física es
controversial, se sabe que su consumo tiene efectos adversos.4,5 Por ejemplo,
deteriora la capacidad para recordar información nueva, entorpece los reflejos
impidiendo el desempeño adecuado en diversas actividades físicas (actividad
sexual, deportes, conducción de vehículos motorizados).6También causa depresión
y nerviosismo, bronquitis e infecciones pulmonares.7 A pesar de ser la droga
recreativa de mayor uso, la OMS calculó en el 2001 que el 2.7% de la población
mundial consume canabis8 y la encuesta nacional de las adicciones9 calculó que el
4.2% de la población mexicana la consume. La marihuana tiene un nicho en la
medicina, pues se sabe que tiene propiedades antieméticas, estimulantes del
apetito y analgésicas.10 En algunos países su principio activo, el delta 9–
tetrahidrocanabinol (A9–THC), es utilizado para aliviar los síntomas ocasionados por
los fármacos contra el cáncer, el Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida y para
tratar la anorexia nerviosa.11 Se sabe que sus efectos los ejerce al unirse a sus
receptores CB1 y CB2, que se encuentran ampliamente distribuidos en el Sistema
Nervioso Central.11 En México está autorizado el uso de un fármaco sintético que
estimula a los CB1, cuyo nombre genérico es Nabilona. Por otro lado, en Europa,
Canadá y México se utilizó por algún tiempo un fármaco cuyo nombre genérico es
Rimonabant, que antagoniza a los receptores CB1 y reduce diversas conductas
motivadas, entre ellas la ingestión de alimento.12 Así que se probó para tratar a
personas obesas.13 A pesar de que tuvo algunos resultados prometedores, los
efectos colaterales incluyeron insomnio, irritabilidad e intentos suicidas.14 En México
ya no está autorizado su uso.

La heroína es una droga semi–sintética derivada de la morfina, que es el principal


ingrediente activo del opio (Papaver somniferum). La heroína es cinco veces más
potente que la morfina. Sus nombres más comunes son <<pasta>>, <<H>>,
<<polvo blanco>>, <<junk>> y <<goma>>. Como sabemos, el opio se fuma o se
utiliza como un extracto disuelto en alcohol (láudano), pero la heroína inicialmente
era administrada intravenosamente. Actualmente se inhala o fuma. Sus efectos
aparecen rápidamente e incluyen euforia, aumento de la energía, supresión del
hambre y analgesia. También induce somnolencia, efecto por el cual la morfina
tiene dicho nombre.* Aunque la heroína pura es común, suele venderse
<<cortada>> con otras drogas o sustancias como azúcar, almidón, leche en polvo
o quinina. En consecuencia, la gente que la compra no sabe la potencia de la droga
ni las sustancias con las que se ha mezclado, lo cual aumenta el riesgo de una
sobredosis o de muerte. Sus efectos adversos incluyen enfermedades del hígado y
riñones, disminución de la respiración y el ritmo cardiaco. La heroína al igual que el
opio y la morfina ejercen su efecto a través de los receptores opioides.15

La cocaína, originaria de Sudamérica (Perú y Bolivia), es una droga estimulante


altamente adictiva, derivada de la planta de la coca (Erythroxylum coca). Ha sido
utilizada por los indígenas para inhibir el hambre, la sed y el cansancio desde hace
algunos miles de años. Se aisló por primera vez a mediados del siglo XIX,
convirtiéndose en el ingrediente principal de muchos tónicos y elixires, incluyendo
la Coca–Cola y el Vin Mariani. Sus efectos son inmediatos y consisten en una
sensación tan gratificante que el usuario refiere la mejoría de su autoestima y su
auto–confianza, acompañada de excitación. El efecto dura de 30 a 60 minutos, y
cuando empieza a declinar el sujeto experimenta ansiedad por lo que
frecuentemente busca administrarse otra dosis. Para disminuir un tanto este efecto,
muchos usuarios utilizan una combinación de cocaína y heroína, ya que esta última
es relajante y tiene un efecto más prolongado. Esta combinación es frecuentemente
referida como speed–ball. La cocaína disminuye la necesidad de comer y dormir.
Actualmente está clasificada bajo la Lista I en Estados Unidos (<<Schedule I>>)
junto con otros fármacos de abuso, como la heroína y la marihuana. Esto significa
que tiene un gran potencial de abuso y dependencia física sin ningún aparente
beneficio médico. Por esta propiedad son llamadas también <<drogas duras>>.
Algunos términos comunes para describir la cocaína son <<talco>>, <<nieve>> y
<<coca>>, cuando se refieren al polvo de la cocaína (sales de clorhidrato). La
cocaína también se usa en forma de pequeños cristales (compuesto no neutralizado
o base libre) que se fuman, conocidos como <<crack>> por el sonido crujiente que
hacen cuando se calientan. Esta forma es muy popular y causa más adicción que el
polvo de cocaína. Los efectos adversos incluyen contracción de los vasos
sanguíneos, espasmos musculares, dolor de pecho, embolias o derrames
cerebrales, aumento en la frecuencia cardíaca y muerte. En países sudamericanos
como Chile y Argentina también circula la llamada pasta básica, que es un
subproducto de la cocaína, con gran potencial adictivo. Muchos usuarios combinan
la pasta básica o la cocaína con marihuana. En algunos países a esta combinación
la llaman <<marciano>>, <<paco>> o <<bazuco>>. El mecanismo de acción de
la cocaína y sus congéneres, por el que alcanzan su efecto, es interferir con la
recaptura de dopamina.16

La metanfetamina es un polvo blanco, cristalino, sin olor, y con sabor amargo, que
se disuelve fácilmente en agua o alcohol. Fue sintetizada a principios del siglo XX a
partir de la anfetamina y fue usada originalmente en descongestionantes nasales e
inhaladores bronquiales. Actualmente la metanfetamina se fabrica en laboratorios
clandestinos con ingredientes que se pueden obtener con facilidad. Se conoce como
<<anfetas>>, <<meta>> y <<tiza>>. El Clorhidrato de metanfetamina, otra
presentación de la metanfetamina, se vende en cristales conocidos como
<<hielo>>, <<cristal>> y <<vidrio>>. Cuando se fuma o se inyecta por vía
intravenosa, el usuario tiene una sensación inicial sumamente placentera
llamada <<rush>> o <<flash>>, que dura apenas unos minutos. Cuando se toma
por vía oral o cuando se inhala produce una euforia de mayor duración. Los efectos
indeseables de su consumo incluyen insomnio, incremento en la actividad física y
disminución del apetito, incremento de la temperatura corporal, aumento en el
ritmo cardíaco y la presión arterial, lo que puede producir daños irreparables en los
vasos sanguíneos del cerebro. También puede provocar episodios de violencia,
ansiedad, irritabilidad, confusión, paranoia y alucinaciones. Existen algunas razones
médicas para el uso de esta droga, como el tratamiento de la narcolepsia, el
trastorno caracterizado por déficit de atención y para el control de la obesidad. Su
mecanismo de acción es interferir con la recaptura de dopamina, de manera
semejante al de la cocaína.16

La 3,4–metilenedioximetanfetamina, MDMA o éxtasis, también conocida como


<<tacha>>, actúa como estimulante y psicodélico. Produce un efecto vigorizante,
distorsiona el sentido del tiempo y la percepción. La MDMA fue desarrollada en
Alemania a principios del siglo XX, como compuesto precursor para la síntesis de
otros fármacos. Durante la década de los setenta, algunos psiquiatras en los
Estados Unidos comenzaron a usarla como herramienta psicoterapéutica y la
llamaron la <<penicilina del alma>>, porque mejoraba la comunicación con los
pacientes. A partir de entonces empezó a difundirse su uso en las calles. Al igual
que con otras drogas de abuso, la MDMA rara vez se usa sola; los usuarios suelen
mezclarla con alcohol y marihuana. Se ha reportado que las tabletas de éxtasis no
sólo contienen MDMA, sino también otras drogas o mezclas de éstas como: la
metanfetamina, la cafeína, el dextrometorfano (también usado en jarabes contra la
tos), la efedrina (fármaco utilizado para perder peso) y la cocaína, tornando su
consumo aún más peligroso. Sus efectos se deben preferentemente a la inhibición
del trasportador de serotonina. También aumenta la disponibilidad de noradrenalina
y dopamina.17

Como vemos, las drogas ejercen un efecto sobre el cerebro. Modifican la actividad
de sus sistemas porque activan los receptores de los neurotransmisores o
aumentan la biodisponibilidad de los mismos o porque las drogas mismas se
comportan como falsos neurotransmisores. Su uso frecuente nos puede volver
adictos a ellas aunque no tengamos ninguna predisposición genética a la
drogadicción. Sin embargo, la mayoría de los humanos se percata del potencial
daño de las drogas y las evita. Pero ¿Qué ocurre con aquellos que no sólo no las
evitan sino que las buscan?

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