Juan Pablo II: Defensor de la Vida
Juan Pablo II: Defensor de la Vida
SOCIEDAD / J. Beltrán
Wojtyla en los altares: sobran los motivos
Son muchas más las razones que se acumulan para elevar a los altares a Wojtyla, tanto es así
que por dispensa pontificia, la causa de beatificación comenzó antes de los cinco años
pertinentes.
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Redacción de A&A
Evocar al Papa Juan Pablo II nos permite reconocer su enorme compromiso a favor de la
vida humana, su contribución decisiva en la elaboración de una bioética de inspiración
cristiana.
En sus primeros años como obispo de Roma dejó una huella profunda en el pensamiento
teológico con las 129 catequesis de los miércoles (los años 1979-1984) dedicadas a la
teología del cuerpo, al amor humano y a la sexualidad. Frente a quienes promovían la
trivialización de las relaciones entre el hombre y la mujer y el mal llamado “amor libre”, Juan
Pablo II supo ofrecer un análisis humano y teológico capaz de realzar el sentido auténtico del
matrimonio y la belleza de la apertura a la vida propia de la relación esponsal.
Por eso se explica que Juan Pablo II se comprometiese, en primera persona, en la lucha
contra el aborto en todo el mundo. Una de sus primeras batallas fue precisamente en Italia,
sobre todo durante el mes de mayo de 1981 (antes y después del atentado del 13 de mayo),
al apoyar la campaña promovida por los grupos provida para derogar, a través de un
referéndum popular, la ley abortista que había sido aprobada en ese país en 1978.
El triunfo de los defensores del aborto en ese referéndum no fue un freno, sino un estímulo
para el Papa. Desde entonces, incrementó su esfuerzo para fomentar una cultura de la vida
que arraigase hondamente en la sociedad. Por eso, no dejó de hablar a favor de los niños
por nacer, sea en sus viajes internacionales, sea en sus encuentros con grupos provida, sea
en las reuniones con los obispos de numerosos lugares del planeta.
Al mismo tiempo, afrontó los retos de las nuevas tecnologías de reproducción artificial y
ofreció sobre los mismos un clarividente juicio ético, especialmente con la aprobación de una
instrucción sobre el tema, preparada por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, que llevaba
como título “Donum vitae” (22 de febrero de 1987). En este documento se declaraba al
inmoralidad de cualquier técnica de fecundación extracorpórea y de otras técnicas (como la
inseminación artificial) que no respetasen la dignidad de la procreación humana.
El documento “magno” en defensa de la vida en todas sus etapas y con una especial
atención (aunque no exclusiva) hacia las obligaciones del quinto mandamiento fue la
encíclica “Evangelium vitae” (25 de marzo de 1995). En la misma quedaron evidenciadas la
gravedad y la injusticia de acciones como el aborto, el homicidio y la eutanasia, con un tono
tan claro que no dejaba lugar a dudas o a vacilaciones.
La “Evangelium vitae” no puede ser leída como un conjunto de negativas, sino sobre todo
como una llamada a una movilización general a favor de la vida, lo cual incluía también
elaborar una correcta bioética.
Antes y después de la publicación de esa encíclica, Juan Pablo II ofreció ejemplos concretos
de cómo actuar ante las amenazas contra la vida y la familia a través de sus intervenciones a
nivel internacional, especialmente antes de la Conferencia de El Cairo (1994), y con motivo
de la Conferencia Internacional sobre la mujer (Beijing 1995). En esas conferencias hubo
grupos que promovían (algo que también ocurre en nuestros días) el aborto como camino
para el control de la natalidad, y que intentaban imponer la ideología de género como camino
para destruir la visión correcta sobre el amor humano y sobre la familia. Ante esos grupos la
voz del Papa fue clara, acompañada incluso con el sufrimiento que Dios le permitió al
romperse el fémur tras una caída:
“He comprendido que debo llevar a la Iglesia de Cristo hasta este tercer milenio con la
oración, con diversas iniciativas, pero he visto que no basta: necesitaba llevarla con el
sufrimiento, con el atentado de hace trece años y con este nuevo sacrificio... ¿Por qué
ahora? ¿Por qué este año? ¿Por qué este Año de la familia? Precisamente porque se
amenaza a la familia, porque se la ataca. El Papa debe ser atacado, el Papa debe sufrir, para
que todas las familias y el mundo entero vean que hay un evangelio superior: el evangelio
del sufrimiento” (29 de mayo de 1994).
Fue en este contexto cultural cuando Juan Pablo II escribió dos textos de gran belleza e
importancia: la “Carta a las familias” (2 de febrero de 1994), y la “Carta a las mujeres” (29 de
junio de 1995). Estos documentos, unidos a otro publicado años antes, la carta apostólica
“Mulieris dignitatem” (15 de agosto de 1988), ofrecen una doctrina sumamente importante
para superar ideologías que desconocen el sentido auténtico de la familia y el papel de la
mujer en la sociedad contemporánea.
Para incidir más a fondo en las temáticas sanitarias y médicas, que tanta relevancia tienen
en la vida concreta de millones de seres humanos, Juan Pablo II quiso instituir, en 1985, la
Pontificia Comisión para la pastoral de los Agentes Sanitarios, que luego se convirtió, en
1988, en el Pontificio Consejo para la pastoral de los Agentes Sanitarios. Igualmente, un año
antes de la publicación de la “Evangelium vitae” (es decir, en 1994), el Papa creó la Pontificia
Academia para la Vida, que tantos servicios ha realizado y sigue realizando en la tarea de
profundizar importantes temas bioéticos.
Su sufrimiento se convirtió, así, en una forma muy concreta de apoyar la familia, la vida, la
dignidad de los seres humanos, en un momento de la historia en la que tales valores eran
fuertemente atacados. Quizá por eso su incapacidad y su progresivo decaimiento, unidos a
su deseo por seguir junto a la Cruz de Cristo, se han convertido en un mensaje luminoso a
favor de la vida. El Juan Pablo II que no podía hablar en público, que temblaba como
creatura frágil y necesitada de ayuda, se convirtió en un icono viviente del valor de cada vida
humana, en un trovador que gritaba al mundo que también los ancianos y los enfermos
tienen una dignidad y un lugar en el camino del existir humano.
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La masiva afluencia de los fieles cristianos a sus funerales para testimoniar su dolor, gratitud,
esperanza; las pancartas grandes, medianas y pequeñas que en ese momento se
exhibieron; las exclamaciones en voz alta coral del contenido de las mismas; los aplausos del
clero de Roma al conocer la dispensa papal para que pudiera comenzar el proceso canónico;
las largas filas para orar en su tumba en las grutas vaticanas; y los innumerables mensajes al
postular transmitiéndole vivencias, señales celestiales, gracias divinas físicas, morales, nos
hablan de una Iglesia llamada a discernir en uno de sus miembros una particular presencia y
acción de Dios.
Roguemos para que este Beatificación inspire en el seno de la Iglesia Católica una moda de
santidad, pues Juan Pablo II puso de moda la santidad, y él mismo será pública y
oficialmente declarado Beato el 1 de mayo del 2011.
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“Un testimonio que no hay que olvidar”, y que es preciso hacer conocer principalmente a las
nuevas generaciones, que tienen en sus manos el futuro de la evangelización. Por eso es
que Juan Pablo II se convirtió en un decidido promotor de las causas de beatificación y de
canonización de los mártires. Además del enorme acerbo de espiritualidad y de vida cristiana
ejemplar que Juan Pablo II ha dejado a la humanidad, también es justo considerarlo a él
mismo como uno de esos “testigos por excelencia”, un mártir de la verdad y de la fe en
Jesucristo del pasado siglo y del inicio del tercer milenio.
El martirio cristiano
Todo bautizado está llamado a participar durante su vida terrena, de algún modo, en la
pasión de Cristo para completar la obra de la redención del mundo. Cierto que al hablar del
martirio entendemos que se trata de una vocación específica y de un don que Dios concede
solamente a unos pocos, pues no todos los bautizados están llamados a ser mártires de
sangre. Aunque el martirio es sólo uno de los varios carismas con que cuenta la Iglesia,
también es verdad que todo bautizado está llamado a seguir al Señor y tener alguna
participación en su pasión, aunque mínima, a fin de completar en nuestra carne lo que falta a
la pasión de Cristo por su Iglesia.
El mártir cristiano recibe del Espíritu Santo el don de la fortaleza en grado sumo para que
pueda confesar su fe en Cristo, en aquel momento definitivo cuando le quitan su vida de
modo violento y público. Este es el tipo de mártir que acompaña a Cristo en el sacrificio del
Calvario. Mártir del Calvario. Luego está el otro tipo de mártir, aquel martirio del testimonio
lento de días interminables y de la fidelidad puesta a prueba en duras circunstancias: el del
martirio moral, aquel que es llamado por Cristo para que le acompañe durante las lentas
horas de su agonía mística en Getsemaní. Mártir del Huerto. Con este tipo de mártires
cristianos la santa Iglesia se ha visto abundantemente enriquecida en su largo peregrinar
histórico.
No hay duda que para Juan Pablo II el ideal más elevado de vida cristiana lo ocupa la figura
del mártir, el testigo de Cristo por antonomasia, aquel que ha llevado una vida acorde con la
verdad que cree y que proclama con los hechos. Esto lo expresó el Papa en su poema
Stanislaw: La palabra no convirtió, la sangre convertirá. El modelo supremo de Jesucristo es
ser testigo de la verdad, pero no con la sangre de los agresores o de los pecadores, sino a
través de su propia sangre ofrecida libremente.2
Y no sólo la figura del mártir es el ideal cristiano más alto para el Papa Juan Pablo II, sino
que él mismo lo experimentó en su propia persona primero con la persecución comunista en
su patria, después con la crítica constante hacia su magisterio petrino, por parte de algunos
cerebros inconformes y desobedientes, y de manera singular en el transcurso del tercer año
de su pontificado, con un atentado criminal que casi puso fin a su vida, aquella imborrable
tarde del 13 de mayo de 1981 en la plaza San Pedro. Este atentado contra su vida es un
hecho misterioso que de algún modo se encontraba revelado dentro del Tercer Secreto de
Fátima.
Según el editorial del diario, firmado por su entonces director, Mario Agnes, «no se puede y
no se debe considerar que fue un hecho acaecido por casualidad y ya archivado». No se
puede prescindir de aquel acto sangriento para "leer" este pontificado. Para comprender el
misterio de un hombre cuya sangre bañó la plaza que lleva el nombre de Pedro. Si bien las
implicaciones de lo sucedido siguen siendo oscuras, el hecho queda en pie», afirma. «Según
algunas maneras de pensar, Juan Pablo II molestaba. Y se trató de quitar de en medio a esta
alta autoridad, pero no se logró acallar esa voz». «Aquel atentado, concluye M. Agnes, ha
hecho que la voz de este Papa alcance mayor autoridad, independientemente «de las
convicciones filosóficas y religiosas» de quien le escucha. En el atentado, el Papa fue herido
1
Juan Pablo II dirigiéndose a los jóvenes en la XV jornada mundial de la juventud de agosto del año
2000 en Roma, les decía: “también hoy creer en Jesús, seguir a Jesús tras las huellas de Pedro, de
Tomás, de los primeros Apóstoles y testigos, conlleva una opción por él y, no pocas veces, es casi un
nuevo martirio: el martirio de quien, hoy como ayer, es llamado a ir contra corriente para seguir al
divino Maestro, para seguir “al Cordero a dondequiera que vaya” (Ap 14,4). No por casualidad, queridos
jóvenes, he querido que durante el Año Santo se recordara en el Coliseo a los testigos de la fe en el
siglo XX. Quizás a vosotros no se os pedirá derramar la sangre, pero ciertamente sí se os
pedirá la fidelidad a Cristo. Una fidelidad que se ha de vivir en las situaciones de cada día”.
(Cf homilía de Juan Pablo II durante la vigilia de oración celebrada en Tor Vergata, 19 de agosto de
2000, en L´Osservatore Romano, ed. en lengua española n. 34 (1652), 25 de agosto de 2000).
2
Testimonio de Rocco Buttiglione, citado por George Weigel, en ATestigo de esperanza@. Biografía de
Juan Pablo II, Plaza - Janés, Barcelona 1999, p. 1140
de gravedad en el abdomen y corrió el peligro de morir desangrado mientras lo transportaban
al Hospital Gemelli de Roma, donde fue sometido a una larga y delicada operación. Juan
Pablo II atribuye el haber salido vivo de ese atentado a la intercesión especial de la Virgen de
Fátima, cuya fiesta se conmemora justamente el 13 de mayo, en recuerdo de la primera
aparición de María, en 1917, a los tres pastorcillos portugueses. En el año 2000, con motivo
del Jubileo, el Papa hizo público el contenido del «tercer secreto de Fátima», interpretándolo,
justamente, como la profecía de un atentado contra un pontífice...3
Por su parte, Don Stanislaw Dziwisz –actual arzobispo de Cracovia en Polonia--, quien fuera
el fiel secretario particular del Santo Padre durante más de cuarenta años de su vida, primero
en Cracovia y los últimos 27 pasados junto al Pontífice, es también de la firme opinión que el
martirio forma parte de la vida extraordinaria de Juan Pablo II. En el último libro del Papa
polaco, “Memoria e identidad” hay unas páginas que relatan el atentado contra el Papa, y en
una de sus intervenciones Don Stanislaw se expresa así:
“Considero un don del cielo el milagroso retorno del Santo Padre a la vida y a la
salud. El atentado, en su aspecto humano, sigue siendo un misterio... En el aspecto
divino, el misterio consiste en todo el desarrollo de este acontecimiento dramático, que
debilitó la salud y las fuerzas del Santo Padre, pero que en modo alguno aminoró la
eficacia y fecundidad de su ministerio apostólico en la Iglesia y en el mundo. Pienso
que no es ninguna exageración aplicar en este caso el dicho: Sanguis martyrum
semen christianorum. Tal vez había necesidad de esta sangre en la plaza de San
Pedro, en el lugar del martirio de muchos de los primeros cristianos. El primer fruto de
esta sangre fue sin duda la unión de toda la Iglesia en la gran oración por la salud del
Papa. Durante toda la noche después del atentado, los peregrinos venidos para la
audiencia general y una creciente multitud de romanos rezaban en la plaza de San
Pedro. Los días sucesivos, en las catedrales, iglesias y capillas de todo el mundo, se
celebraron misas y se elevaron plegarias por la recuperación del Papa”4.
Así pues, es claro que aquel atentado del 13 de mayo de 1981, que casi resultó un martirio
sangriento para el Papa Juan Pablo II, también ha reportado muchos frutos para la Iglesia, a
lo largo de su fecundo e impresionante pontificado de más de 27 años. Aún es pronto para
sacar un balance de todos los dones que Dios ha aportado al mundo y a la Iglesia con este
pontificado, mas sí resulta conveniente preguntarse sobre cuáles serían algunos de los frutos
que el sufrimiento físico y moral del Papa polaco ha alcanzado para bien de la Iglesia y el
mundo.
Por otro lado, el episcopado mundial conforma hoy una colegialidad más fuerte, unida y en
su inmensa mayoría fiel a la Sede de Pedro. Otro fruto muy notable de su magisterio
pontificio es el fuerte y valiente impulso que el beato Juan Pablo II dio con su autoridad a la
tutela de la familia tradicional, cual baluarte de la sociedad y de la vida humana, que es
sagrada desde su inicio y en todas sus fases. Él se constituyó un promotor incansable y
defensor decidido de la Cultura de la Vida en esta etapa difícil de la historia humana que ha
atravesado ya el tercer milenio y que va cargando sobre sus espaldas la responsabilidad
histórica de millones de vidas inocentes truncadas cada año por el aborto en todo el mundo.
Es parte del “mysterium iniquitatis” que acompaña a la historia y contra el que lucha la Iglesia
en su misión evangelizadora.
3
Cf. Agencia de noticias ZENIT.org en español, ZS03051209
4
Juan Pablo II, “Memoria e identità”, Rizzoli 2005, pp. 195-196 (edición italiana)
Juan Pablo II también anunció con esperanza profética la llegada de una nueva “Primavera”
de la Iglesia, cuyo primer esplendor pudimos admirar sobre todo a lo largo del Año Santo
jubilar del 2000, y que culminó con la presencia en Roma de más de dos millones de jóvenes
que vinieron a escuchar la voz de Pedro, durante aquella inolvidable Jornada Mundial de la
Juventud. En otro campo está el impulso formidable dado por Juan Pablo II al diálogo
ecuménico en el arduo camino hacia la unidad cristiana, así como su apoyo decidido y
abierto a los diversos Movimientos cristianos de seglares comprometidos en el campo
eclesial y misionero, que el Espíritu Santo ha suscitado dentro de la Iglesia. Bastaría con
recordar, entre otros, el encuentro que tuvo con varios de los responsables y representantes
de los principales Movimientos eclesiales, el día de Pentecostés del año 1998 en la plaza san
Pedro.
En resumen, podemos afirmar que casi todas las actuaciones del nuevo beato que se
analicen, a lo largo de sus años de pontificado, se ve la fecundidad y la esperanza que este
gran Papa ha logrado infundir en la gente. Todo es fruto, en buena medida, gracias al
martirio de su vida ofrecida a Dios en holocausto por la salvación de las almas que le fueron
confiadas, como Pastor supremo. Juan Pablo II sabía muy bien cuál es la fuerza de
convicción y de testimonio personal que supone el martirio cristiano, pues él mismo sufrió un
cuasi martirio sangriento. Por eso, a lo largo de su pontificado beatificó y canonizó con su
autoridad de Jefe de la Iglesia a numerosos mártires de todos los países.
El siglo veinte pasará a la historia como el “Siglo de los Mártires”, dado el número
impresionante de testigos de la fe que murieron en México, Armenia, España y durante el
terror comunista y nazista, principalmente. La importancia y trascendencia que para Juan
Pablo II significan el martirio y la figura de los mártires cristianos está más que comprobada.
Es oportuno concluir este breve ensayo citando algunos de los pensamientos más relevantes
del Papa Juan Pablo II acerca del martirio, tomados de documentos varios, de discursos y
homilías.
La muerte en el martirio
“La realidad de la muerte en el martirio es siempre un tormento; pero el secreto de esa muer-
te está en que Dios es mayor que el tormento. La prueba del sufrimiento es grande, probar
como oro en el crisol es duro; pero más fuerte es la prueba del amor, más fuerte es la
gracia”5.
Un signo perenne
5
Homilía en Niepokalanów, Polonia, 18 de junio de 1983
6
Carta encíclica Redemptoris Missio, 7-XII-1990, n. 45
7
Carta encíclica Veritatis Splendor, 6 de agosto de 1993, n. 93 y 94
“Un signo perenne, pero particularmente significativo, de la verdad del amor cristiano es la
memoria de los mártires. Que no se olvide su testimonio. Ellos son los que han anunciado el
Evangelio dando su vida por amor. El mártir, sobre todo en nuestros días, es signo de ese
amor más grande que compendia cualquier otro valor... El creyente que haya tomado
seriamente en consideración la vocación cristiana, en la cual el martirio es una posibilidad
anunciada ya por la Revelación, no puede excluir esta perspectiva en su propio horizonte
existencial. Los dos mil años transcurridos desde el nacimiento de Cristo se caracterizan por
el constante testimonio de los mártires).Serán capaces los cristianos del próximo siglo de ser
tan fuertes como lo fueron los mártires?”8.
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El próximo domingo, Benedicto XVI presidirá la beatificación del Juan Pablo II, después de
considerar la curación inexplicable e inmediata de la monja francesa Marie Simon-Pierre, que
sufría párkinson, un milagro obtenido a través de su intercesión.
Sin embargo, son muchas más las razones que se acumulan para elevar a los altares a
Wojtyla, tanto es así que por dispensa pontificia, la causa de beatificación comenzó antes de
los cinco años pertinentes.
3. Fama de Santidad. La Congregación para las Causas de los Santos inició la causa de
beatificación antes de lo exigido por la normativa vigente por la imponente fama de santidad
de la que gozó Juan Pablo II en su vida. Muestra de ello fueron los gritos de «Santo súbito»
de las miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro tras su fallecimiento.
4. Hecho a sí mismo. Deportista, poeta, dramaturgo, actor, obrero en una cantera... Así se
fue conformando la personalidad de Wojtyla, en una Polonia ocupada por las tropas de Hitler.
«Yo trabajaba en la fábrica y, en la medida en que lo permitía el terror de la ocupación,
cultivaba mi afición a las letras y al arte dramático. Mi vocación sacerdotal tomó cuerpo en
medio de todo esto, como un hecho interior de una transparencia indiscutible y absoluta»,
confesó.
5. Hombre de oración. «El hombre no puede vivir sin orar, lo mismo que no puede vivir sin
respirar». Quienes compartían con él el día a día, recuerdan que esta máxima le llevaba a
estar ante el Sagrario sin que nadie ni nada le perturbara.
6. Una fe sin miedo. Desde el minuto cero de su pontificado, el Papa polaco dio muestras de
su valentía. Así lo demostró en su primera homilía en la Sede de Pedro, al exclamar: «¡No
tengáis miedo! ¡Abrid las puertas a Jesucristo!».
7. Misionero incansable. Dan fe los 133 países que visitó, que equivalen a 29 vueltas al
mundo. Con ellos quiso que las iglesias locales, especialmente las amenazadas por la
persecución, se sintieran acompañadas por su Pastor, y por otro lado, hacerse presente en
aquellas tierras donde la presencia católica es mínima.
8
Bula Incarnationis Mysterium de convocación para el Año Santo jubilar, n. 12
8. Nueva Evangelización. Una de las intuiciones de Juan Pablo II fue dar voz a los nuevos
movimientos de laicos y religiosos que han supuesto una primavera dentro de la Iglesia, tanto
en el aumento de vocaciones como en la novedad de estos carismas que enriquecen una
gran familia formada por 1.200 millones de católicos. Muestra de esta apuesta son el
Camino Neocatecumenal, Opus Dei, Regnum Christi, los Focolares, Renovación Carismática
y Comunión y Liberación.
10. Abrazo al pueblo judío. En 1986 se convirtió en el primer Papa de la historia, después
de San Pedro, en visitar la Sinagoga de Roma, y en 2000. Su rezo ante el Muro de las
Lamentaciones suponía el reconocimiento de las raíces conjuntas de cristianismo y
judaísmo. Pidió perdón público por las omisiones de los miembros de la Iglesia en defensa
de los judíos –«hermanos mayores en la fe»– durante la Shoah.
11. Pastor cercano. En más de una ocasión, la espontaneidad de Juan Pablo II generó
algún quebradero de cabeza a los responsables de su seguridad. No lo podía evitar: lo
mismo bromeaba con un niño, que empatizaba con un enfermo...
12. Amigo de los jóvenes. «Soy un joven de 83 años», bromeó ante el millón de jóvenes
que le escuchaban en Cuatro Vientos en su último viaje a España en 2003. Con estos
detalles, conectaba con las nuevas generaciones, para quienes creó en 1984 las Jornadas
Mundiales de la Juventud. Desde el momento de su beatificación se convertirá en patrono de
estos encuentros que este verano se celebrarán en Madrid.
13. Principios firmes. Cuando la revista «Time» le nombró el personaje del año en 1994,
destacó que sus mensajes «no son optimistas ni halagadores, tampoco sucumben a la fácil
componenda entre el bien y el mal». Y así lo aplicaba también al Gobierno de la Iglesia
Universal. No dudó en llamar al orden a las diócesis y las congregaciones que se alejaban
del magisterio eclesial. Tampoco dudó en amonestar en público a Ernesto Cardenal, uno de
los baluartes de la teología de la liberación.
15. Artesano de la paz. Una y otra vez exclamó: «Nunca más la guerra». Y no sólo presionó
para que los gobiernos de las distintas naciones apostaran por la vía diplomática, sino que
viajó a territorios de conflicto. En otras ocasiones, como en el caso de Sarajevo, le fue
imposible ante las continuas amenazas de los serbobosnios. Condenó además la barbarie
terrorista, el racismo, el antisemitismo y los nacionalismos exacerbados; exigió el desarme,
denunció el comercio de armas...
16. Apóstol del perdón. Expresó en nombre de la Iglesia su pesar por los «errores de
exceso» en la Inquisición, por los excesos de los misioneros con algunos pueblos nativos,
por la condena a Galileo... Tampoco dudó en perdonar a Mehmet Ali Agca, autor del
atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981, y quiso encontrarse con él en prisión y pidió su
indulto.
17. Impulsor del Vaticano II. Vivió el Concilio como arzobispo de Cracovia y participó de
forma activa en tres comisiones: Sacramentos y Culto Divino, Clero y Educación Católica. Ya
como Papa a lo largo de los 26 años de Pontificado fue desarrollando los frutos de lo que el
consideró un «gran patrimonio» de la Iglesia.
18. Magisterio prolífico. Catorce encíclicas en 1.800 páginas recogen su visión de una
Iglesia comprometida, cercana y para todos. A ellas hay que unir numerosas cartas y
exhortaciones apostólicas.
19. Doctrina social. Preocupado por las preocupaciones y dificultades cotidianas de los
hombres, en «Laborem excerns» sacaba la cara por los trabajadores recordando que no son
una simple mercancía del sistema, arremetiendo contra el materialismo y el marxismo,
mientras que en «Sollicitudo rei socialis», denunciaba alto y claro la explotación social e
instaba a los gobernantes a modificar las reglas del juego para acabar con las diferencias
entre norte y sur.
20. Voz de los sin voz. Baluarte de los derechos humanos, siempre estuvo atento a las
necesidades de los más desfavorecidos. La proyección mediática de su amistad y respaldo a
la obra de la beata Teresa de Calculta era sólo un reflejo de las múltiples denuncias que
realizó ante los más poderosos de la tierra.
21. Defensor de la dignidad del hombre. No sólo proclamó la defensa de la vida como un
valor incuestionable desde la concepción hasta la muerte, sino que él mismo supo responder
con un «hágase» ante su enfermedad.
22. Diálogo entre ciencia y fe. Su punto de partida fue que religión y ciencia no pueden
ignorarse, pues ambas son dimensiones distintas de una cultura común.
23. En la escuela de María. «Totus Tuus» (Todo tuyo) fue el lema elegido por el Papa
Polaco para su Pontificado. De este modo se consagraba totalmente a la Madre de Jesús,
viviendo esta devoción como el mejor camino para llegar a Cristo. Incluso añadió cinco
misterios al Rosario, su oración preferida.
24. Defensor del genio femenino. Con ocasión del año mariano, en 1988 promulgó la carta
apostólica «Mulieris dignitatem» en la que reconocía formalmente la aportación de las
mujeres en la labor de la Iglesia. Sentía especial admiración por Santa Teresa de Ávila,
Faustina Kowalska y Edith Stein.
25. Milagros de lo cotidiano. A buen seguro que cualquier cristiano ha sentido cómo Juan
Pablo II les ha tocado el corazón con un gesto, una palabra o una mirada. Un motivo más, o
mejor, millones de motivos, que refuerzan su beatificación.
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No me equivoco si afirmo que nuestro amado Papa, quien ahora será proclamado beato, ha
hecho cosas que para muchos de nosotros serían imposibles. Y digo imposibles porque si ya
de por sí cuesta imaginarnos estos hechos, pues imaginemos ahora realizarlos. Y sabemos
bien que no era un robot el que se movía por el globo, nunca mejor dicho, como (el sucesor
de) Pedro por su casa, sino que era un verdadero padre, hermano, un amigo; como decía
una canción: “Tú eres mi hermano del alma realmente un amigo…”.
El primer dato es que Dios le dio vida para llegar a ser el tercer papa más longevo de los 264
sucesores de San Pedro. Su mandato duró 26 años, 5 meses y 17 días. La primera pregunta
que viene a la cabeza es: ¿qué puedo hacer yo con 9.665 días? Juan Pablo II hizo esto:
Como es sabido el Papa es obispo de Roma y primado de Italia. Dentro de sus deberes el
obispo visita a sus comunidades. Juan Pablo II visitó 316 parroquias de las 333 de Roma.
Significa, que en media, visitaba una parroquia cada mes. No está mal considerando que
visitó otras 432 comunidades de la Ciudad Eterna y Castelgandolfo. Sin contar Roma, realizó
146 viajes en toda Italia llegando a visitar 314 ciudades distintas y algunas de ellas más de
una vez.
Fuera de la península italiana sostuvo 104 viajes apostólicos en 129 naciones. En el mundo
existen 192 naciones, es decir que visitó casi el 70% de los países del globo, y que se tomó
en serio lo que rezamos en el Credo: “una, santa católica y apostólica”; es decir 4 diferentes
países de media por año de pontificado.
Se ausentó de Roma por 497 días, es decir 1 año y 4 meses sin contar la aproximación de
las horas, el qué sumaría más días. Recorrió en avión 1.162.437 km (3 veces la distancia
entre la tierra y la luna; o si se les hace difícil imaginárselo, dio 91 veces la vuelta de la
tierra).
Todo viaje llevaba consigo un mensaje, una nueva esperanza que hubiese podido cambiar
aunque sea de poco el corazón del hombre. Su labor evangelizadora no se limitó a los
discursos de protocolo con los jefes de las naciones visitadas, sino que alcanzaban a todos
los hijos de Dios dispersos por el mundo. Juan Pablo II llegó a pronunciar 3.288 discursos,
sin contar las homilías que nada más en el primer año de su pontificado a finales de 1979
llegaban ya a 132 es decir 1 homilía cada 3 días, y en sus 1.164 audiencias generales llegó a
encontrarse con 17.665.800 personas que acudían a Roma para verle, escucharle, tocarle.
No contamos, porque sería imposible, los millones de jóvenes que le siguieron en las
jornadas mundiales de la juventud. Juan Pablo II nos recordó que el corazón enamorado de
Cristo no envejece nunca.
Al gobierno de la Iglesia por tantos años, renovó su rostro ordenando a 321 nuevos obispos y
creando 231 cardenales en 9 distintos consistorios. Bautizó 1.501 niños y niñas
recordándonos que la vocación de todo cristiano es la vocación a la santidad. De hecho
beatificó 1.338 hombres y mujeres, y canonizó 482 nuevos santos.
Después de todo este recorrido de los datos estadísticos* de la vida de nuestro querido
Papa, o papá puesto que un quinto de todos los habitantes del planeta han nacido bajo su
pontificado, hago estas preguntas: ¿qué no hubiera hecho Juan Pablo II si hubiera podido
viajar a la velocidad de la luz? ¿Qué hubiera hecho con jornadas de 28 horas? ¿Qué hubiera
hecho sin las complicaciones sufridas por el atentado del 13 de mayo de 1981? ¿Qué
hubiera hecho sin el párkinson que lo fue mermando en los últimos 9 años de su vida?
Contestar a estas preguntas inquieta…
Cuando un hombre está envuelto en el misterio del Amor de Dios, eso es lo que pasa: que lo
absoluto, como hoy lo entiende el mundo, no es más que relativo; y lo relativo a cada
persona, a toda su vida, a cada una de ellas llega a ser Absoluto. Este “Absoluto” fue el
moviente de toda su incansable vida, de toda encíclica, audiencia, discurso, viaje, saludo,
abrazo, beso.
El “Santo Subito” no fue una sorpresa, la sorpresa es que hay todavía personas que se
quedan indiferentes a todo este derroche del Amor de Dios resumido en un hombre: el Beato
Juan Pablo II. ¡Beato Juan Pablo II, gracias!
*Cf: Sala Stampa de la Santa Sede, “Dati statistici del Pontificato di Giovanni Paolo II
[Aggiornamento: 28.12.2005]”
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En noviembre de 2006 la revista TIME exhibía en su portada el titular “Dios contra la ciencia”
(God vs Science, 05.11.2006) acompañado de una sugestiva ilustración: lo que parece ser la
imagen de un Rosario, se transforma, poco a poco, mientras la imagen asciende, en una
cadena doble de ADN. El mensaje de fondo en la ilustración se asoma claro: la ciencia está
sustituyendo paulatinamente a la religión. Las preguntas que antes respondía la fe, con su
teología y sus especulaciones, aparecen hoy resueltas por la ciencia y sus descubrimientos.
Estas son preguntas que en el corazón del hombre contemporáneo reclaman respuestas
urgentes. De ello fue consciente Juan Pablo II, y desde el inicio de su pontificado buscó
ofrecer respuestas convincentes y profundas.
Una declaración así de atrevida traería a la mente del lector el célebre caso Galileo, que
para muchos representa un ejemplo incontestable de la verdadera enemistad entre la
ciencia y la fe católica. Juan Pablo II no era ajeno a esta objeción. Él mismo reconoció
tiempos difíciles en la relación entre la ciencia y la fe, y deploró que Galileo haya tenido que
sufrir en sus investigaciones científicas intromisiones indebidas de parte de hombres y
organismos de la Iglesia (cf. Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias
con motivo de la conmemoración del nacimiento de Albert Einstein, 10.11.1979. Se puede
consultar en el siguiente enlace).
Para renovar la antigua amistad entre ciencia y fe, había primero que limar las asperezas y
reconocer los errores que algunos cristianos han cometido en este campo a lo largo de la
historia. Juan Pablo II reconoció en el caso Galileo una deuda pendiente, y buscando la
reconciliación, no tuvo miedo en pedir perdón.
Hacia el final de los años 90, el Papa polaco volvió a profundizar en la cuestión. En su
encíclica Fides et Ratio, publicada en 1998, declaró que lejos de ser acérrimas rivales, fe y
razón se necesitan mutuamente, del mismo modo en que un ave necesita de sus dos alas
para volar. Sin sus dos alas, la fe y la razón, el espíritu humano, no podrá elevarse a la
contemplación de la verdad total.
Sin el ala de la fe la razón se vería atrapada en el engaño del cientificismo, que afirma que la
ciencia, con sus conocimientos comprobables en un laboratorio, es la única forma de conocer
la realidad. Bajo esta óptica, las verdades de la fe no existen sólo porque son imperceptibles
a los ojos de la ciencia experimental. Esta afirmación es comparable a la del hombre que
afirma que las ondas de radio no existen, sólo porque sus ojos son incapaces de percibirlas.
Sin el ala de la razón, la fe sería fácilmente reducida a mito o superstición, y dejaría de ser
una propuesta universal. Una fe auténtica necesita de una razón audaz.
¿Creer en la ciencia o en Dios? La de Juan Pablo II, es una respuesta incluyente: ciencia y
Dios. ¿Por qué hacer una opción exclusiva? Creer en la ciencia porque descubre al hombre
un mundo ordenado y fascinante, que por otro lado ya estaba aquí desde antes de su
llegada; y creer en Dios, que ha dejado en los humanos esa extraña comezón que les lleva
a preguntarse el porqué de todo. ¿Por qué el hombre es el único capaz de hacerse estas
preguntas?
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"Igual que el deseo de mantener la existencia del propio ser procede del impulso de
autoconservación, el deseo de compartir con otro ser humano, el deseo que brota de una
gran semejanza y de la diferencia de vida a la separación de los sexos, se basa en el
impulso sexual. Éste, con todo su dinamismo, y significado, se convierte en origen de la
propagación de la vida; por eso se convierte, simultáneamente, en el impulso reproductor al
que el hombre debe la preservación de su especie en la naturaleza. Este deseo natural es la
base del matrimonio y por medio de la vida marital se convierte en fundamento de la familia".
Este escrito lo redactó hace ya varias décadas un hombre que muy a parte de su fama y de
su gran injerencia en la historia de la humanidad, era una persona de carne y hueso, experto
en antropología.
Este hombre influyente en la vida de los católicos primordialmente, pero sin duda alguna en
el rumbo de la política mundial, es Karol Józef Wojtyla, el 264 Papa de la Iglesia Católica. Un
hombre que vivió desde muy joven la separación de sus seres queridos, las atrocidades de la
guerra, del comunismo, pero, sobre todo, que aprendió a conocer a la persona humana con
maestría.
Karol, el Papa de carne y hueso se hizo mexicano de corazón, guadalupano por convicción y
nunca separó las tradiciones ancestrales que nuestros indígenas mexicanos tienen desde
siglos atrás.
Con un gran respeto a la persona, supo combinar la importancia de los ritos aztecas, de las
creencias politeístas y se dejó limpiar, cuando beatificaba a "San Juan Diego", encargando a
nuestro pueblo ser siempre fieles. Nos dejó una relación personal, una intimidad envidiada
por muchas naciones. Confió en nosotros y descansó sabiendo que cumpliríamos fielmente
su mandato: evangelizar a aquellos que han perdido la fe.
Karol, el amigo de los jóvenes, no en vano creó las Jornadas Mundiales de la Juventud,
también fue amigo de los niños, pues hasta cómics de su vida hay. Fue el amigo de las
familias, de las madres desamparadas, de los más desprotegidos, el amigo políglota y viajero
del mundo. Karol fue el Papa que se propuso posicionar a la Iglesia como el faro del mundo
contemporáneo.
Esta semana renacerá el hombre de carne y hueso, el Papa internacional será beatificado
justamente el mismo mes en que nació. Nació el 18 de mayo de 1920, en Cracovia, Polonia,
y el 13 de mayo de 1981 el turco Mehmet Ali Agca, lo hirió de bala, tras lo cual se recuperó y
volvió a vivir, pero ahora lo hará eternamente como beato, ya que el 1 de mayo será el Beato
Juan Pablo II.
Fue un opositor por igual de las dictaduras marxistas y del capitalismo liberal y, muy
especialmente, siempre defendió la vida y la familia, condenando el aborto, la contracepción
y la fecundación artificial. Juan Pablo II nos enseñó que hay una cultura de la muerte fruto de
un materialismo occidental, hedonista y relativista.
Este mes de mayo, Karol volverá a nacer, pero esta vez para siempre, el Papa humano será
enamorado de la vida, implacable, ejemplar, un hombre de carne y hueso que permanecerá
en nuestros corazones con optimismo y, claro está, nos deja una llama de fuego que nos
permite tener certeza de que este mundo mejorará.
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Durante el pontificado de Juan Pablo II, los medios hicieron una gran difusión de sus viajes
apostólicos y diplomáticos y de sus hermosas fotografías con niños, ancianos, enfermos,
gobernantes y personas con trajes folclóricos.
Pero hubo una parte muy importante en el pontificado de Juan Pablo II que los medios
dejaron en la más completa obscuridad. No le hicieron la más mínima promoción, no sé si
por ignorancia u omisión voluntaria. Es el «lado obscuro» del pontificado de Juan Pablo II, no
porque sea tenebroso, sino porque se quedó en la obscuridad de los archivos vaticanos.
Por esta razón, y porque hay muchas personas convencidas de que Juan Pablo II se dedicó
a viajar y descuidó el interior de la Iglesia, quise hacer una lista (de ninguna manera
exhaustiva) de algunas cosas que, año por año, se hicieron durante el pontificado de Juan
Pablo II para defender la fe y disciplina dentro de la Iglesia.
1979
· Enero. Puebla. Juan Pablo II condena la «Teología de la Liberación», herejía de corte
marxista que confunde la liberación política, económica y social, con la salvación en
Jesucristo.
· El 15 de diciembre, la CDF declara que "El profesor Hans Küng [suizo-alemán] ha dañado
en sus escritos, la integridad de la verdad de la fe católica, y por lo tanto ya no puede ser
considerado un teólogo católico y no puede, como tal, llevar a cabo la tarea de enseñar".
1980
· Octubre 14. La CDF re-establece, en una Carta Circular, las normas para la dispensa del
celibato sacerdotal y la reducción al estado laical de sacerdotes que dejan el ministerio.
· Noviembre 20. La CDF vuelve a amonestar al P. Edward Schillebeekx, haciéndole ver que
no ha rectificado sus ambigüedades cristológicas.
1981
· Febrero 17. La CDF interviene para corregir los errores difundidos en la “Declaración de la
Conferencia de Obispos de Alemania” con respecto a la afiliación de católicos a
organizaciones masónicas y ratificando la pena de excomunión a los mismos.
· 6 de Octubre. El Card. Casaroli (secretario de Estado) entrega una carta del Papa al P.
Pedro Arrupe, general de los jesuitas, informándole que no es aceptado el nombramiento del
P. O’Keefe y que en su lugar nombra a un delegado de su confianza, el P. Paolo Dezza s.j.
para gobernar a la Compañía de Jesús y socorrerla en el discernimiento, para que, dejando
las desviaciones, regrese al seguimiento de su carisma original. Los jesuitas de Francia
aceptaron bien la intervención del Papa, pero en el resto del mundo los jesuitas se rebelaron,
ocasionando una merma de más del 25% de los miembros de la orden.
1982
· Junio 29. El Papa escribe a los obispos de Nicaragua para condenar la llamada “Iglesia
Popular”, ligada a las comunidades de base y fuertemente impregnada por la Teología de la
Liberación.
1983
· Enero 25. Promulga el nuevo Código de Derecho Canónico, impregnado de una renovada
misericordia disciplinaria.
· La CDF consigue que Sor Agnes Mary Mansour abandone la congregación de las
Hermanas de la Misericordia debido a su activismo en pro del aborto. Será el primero de una
larga serie de abandonos de religiosas atrapadas por el espíritu modernista.
1984
· La CDF revisa la obra del teólogo de la liberación peruano Gustavo Gutiérrez por estar
fuertemente influenciada por el marxismo.
· Junio 13. La CDF pide, una vez más, a Edward Schillebeeckx su adhesión a la doctrina
católica del sacerdocio.
· Agosto 6. Con la Instrucción Pastoral Libertatis Nuntius la CDF condena una vez más La
Teología de la Liberación de corte marxista.
· Los obispos peruanos son convocados a Roma para hablar de los daños de la Teología de
la Liberación.
1985
· Marzo 11. La CDF publica una notificación para decir que Las opciones del P. Leonardo
Boff en su libro "Iglesia, Carisma y Poder" están tan errados que pueden poner en peligro la
sana doctrina de la fe.
· El polémico obispo brasileño, Dom Helder Cámara, es reemplazado por Mons. Cardoso
Sobrinho, quien tuvo que hacer una profunda reestructuración de la diócesis enfrentándose a
rebeliones por parte de maestros, sacerdotes y religiosas fuertemente influenciados por la
teología de la liberación.
· Abril 9 al 13. Congreso de Loreto de la Iglesia italiana. La intervención del Papa marca el
inicio de un camino de renovación profunda en la iglesia de Italia, para adecuarla a la
necesidad de una Nueva Evangelización.
1986
· Julio 25. La CDF declara al teólogo estadounidense, Charles Curran, como "no apto para
enseñar la teología católica" por su postura crítica ante la Humanae Vitae y por ser
simpatizante de "la legitimidad de la disidencia".
· El Arz. de Seattle, Mons. El P. Raymond Hunhausen, escribe una carta a sus sacerdotes
avisándoles que renuncia a su poder pastoral diocesano, por indicación de la Santa Sede,
por su visión errónea de la liturgia, la formación del clero, los sacerdotes que han dejado el
ministerio y otras cuestiones morales.
· Octubre 1o. Sale a la luz la valiente Carta Pastoral Homosexualitatis problema que pone de
relieve que la inclinación homosexual es objetivamente desordenada y que de ninguna
manera puede ser moralmente aceptable el ejercicio de la sexualidad entre personas del
mismo sexo. Esta carta desencadenó una violenta campaña de denigración hacia el Card.
Ratzinger.
1987
· La CDF pide a Mons. Mattew Clark, de la diócesis de Rochester, que retire el imprimatur a
un muy desviado manual sobre educación sexual para padres de familia.
· Abril. El Card. Joseph Tomko, prefecto del dicasterio para la Evangelización de los pueblos,
pide al padre comboniano Alex Zanotelli que renuncie a la dirección de la revista Nigrizia. El
P. Zanottelli le había dado a la revista una tendencia fuertemente socialista y ya no quedaban
en ella rastros de su carácter misionero de origen.
1988
· Por orden de la CDF, fueron retirados de la enseñanza universitaria los padres jesuitas José
María Castillo y Juan Antonio Estrada. También el claretiano Benjamín Forcano es retirado
de la dirección del periódico "Misión Abierta" por sus desviaciones y alejamiento de la recta
doctrina.
· Junio 2. La Congregación para el Culto divino reafirma que de ninguna manera es
aceptable que se celebre el Sacrificio Eucarístico en ausencia de un sacerdote válidamente
ordenado.
· Junio 28. Con la Constitución Apostólica Pastor Bonus el Santo Padre hace una
reorganización completa de la Sede Apostólica de Roma, dándole un nuevo impulso.
· Julio 1o. La CDF publica la "Profesión de Fe" y "El juramento de fidelidad" recordando el
deber de obedecer, en conciencia, a todo el contenido transmitido por el Magisterio ordinario
y universal de la Iglesia, a la verdad sobre la doctrina que resguarda al fe y las costumbres, a
las enseñanzas del Papa y del colegio episcopal cuando ejercita su Magisterio auténtico.
· Julio 1o. La Congregación para los obispos publica el decreto Dominus Marcellus Lefebvre
en el que comunica el castigo de excomunión por cisma al arzobispo tradicionalista junto con
sus seguidores.
· El Nuncio Apostólico en Brasil, Mons. Carlo Furno, entrega una carta a Mons. Pedro
Casldáliga, obispo de San Félix, amonestándolo por su simpatía hacia la teología de la
liberación y limitando sus competencias pastorales. El obispo, con ropa de guerrillero, se
niega a recibir la carta.
1989
· La Santa Sede veta la publicación y difusión del libro que contiene las actas del "Congreso
de moralistas católicos" llevado a cabo en Roma en abril del 88. El libro contiene un informe
redactado por el P. Bernard Häring, ya amonestado por la CDF debido a su oposición a las
enseñanzas de la Humanae Vitae.
· Don Vittorio Cristelli, director del semanario diocesano "Vita trentina" es obligado a dimitir de
su cargo por haber publicado en el semanario la carta en la cual 63 teólogos italianos
manifiestan su adhesión a las ideas rebeldes de la "Declaración de Colonia".
· Septiembre 19. La CDF publica la Instrucción "I fedeli chiamati" recordando la obligación de
una profesión pública de la fe de todos los que han sido llamados a ejercer un oficio en
nombre de la Iglesia.
1990
· Mayo 24. La CDF publica la Instrucción "Donum Veritatis" sobre la vocación eclesial del
teólogo con la intención de resolver malentendidos y ambigüedades difundidas a raíz de las
diversas manifestaciones recientes de los teólogos rebeldes.
1991
· Visita y acompañamiento a "Vozes" la publicación católica más antigua del Brasil que tiene
como director al franciscano Leonardo Boff. El religioso, coherente con sus ideas
revolucionarias, prefiere dejar la revista y la orden franciscana al año siguiente, antes de
retractarse de sus errores.
1992
· Enero 31. La CDF condena una obra del teólogo moralista canadiense André Guindon, en
el tema de la sexualidad, por contener graves disonancias, no sólo con las enseñanzas
recientes del Magisterio, sino con toda la doctrina tradicional de al Iglesia.
· La Orden de los dominicos expulsa al P. Mattew Fox, quien ya había sido reprendido por la
CDF por su rebeldía ante las enseñanzas de Cristo respecto a la moral sexual.
· La Santa Sede declara "fuera de lugar" (que no se discutirá más) la propuesta de Mons.
Rembert Weakland, arzobispo de Milwaukee, de ordenar sacerdotes a hombres casados en
caso de extrema necesidad.
· Mayo 28. Con la Carta "Communionis Notio" la CDF re propone la doctrina católica frente
algunas exageraciones en el tema de la colegialidad episcopal.
· La Santa Sede sugiere una revisión del Nihil Obstat a la obra del sacerdote dominico
Phillipe Denis, de la Facultad de Teología de Estrasburgo, por presentar en ella argumentos
falsos en contra del Opus Dei.
1993
· Abril 22. La oficina de prensa del vaticano da a conocer la declaración final del Congreso
para la Familia, organizado por Mons. López Trujillo. En ella se reafirma que la
anticoncepción corrompe la intimidad conyugal y que la comunidad cristiana debe oponerse
a la legalización del divorcio.
· Julio 10. Tres obispos alemanes, entre ellos el Card. Karl Lehman, firman una carta
conjunta en la que declaran que si un divorciado vuelto a casar sabe, en conciencia que su
anterior matrimonio está irremediablemente destruido, entonces puede acercarse a la
Eucaristía. La CDF publica una carta negando la legalidad de esta afirmación.
· Octubre 22. El Papa reafirma enérgicamente la ley del celibato sacerdotal para la Iglesia
latina. "Debemos atrevernos a permanecer célibes y nunca rendirnos".
· Octubre 28. El Nuncio apostólico en México, Girolamo Prigione, anuncia la posible remoción
de Mons. Samuel Ruiz de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas por sus ideas
revolucionarias viciadas por la Teología de la Liberación y su franca rebeldía ante las
amonestaciones anteriores.
1994
· El 22 de mayo, con la Carta Apostólica “Ordinatio Sacerdotalis”, el Santo Padre “en virtud
de su ministerio de confirmar a los hermanos” declara que “la Iglesia no tiene de ningún
modo la facultad de conferir a la mujer la ordenación sacerdotal y que esta enseñanza debe
ser considerada como definitiva por todos los fieles”.
·Noviembre. El Card. Pio Laghi sugiere la cancelación de una conferencia en Roma del
teólogo de la Liberación, Gustavo Gutiérrez.
1995
· La Congregación para los obispos pide la renuncia de Mons. Jacques Gaillot, obispo de
Evreux (Francia) quien provocaba una gran confusión entre los fieles con su ministerio
secularizado y politizado.
· Por indicación directa del sustituto del Secretario del Estado Vaticano, Mons. Giovanni
Batista Re y del prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el
cardenal Jozef Tomko, el misionero comboniano Renato Kizito Sesana es removido de su
cargo como editor de la revista keniana "Gente Nueva", que se ha convertido en una
publicación desprovista, por completo, de cualquier propósito misionero.
· 25 de marzo. En la encíclica Evangelium Vitae, el Santo Padre llama "democracia totalitaria"
a los parlamentos que aprueban leyes que permiten “la interrupción voluntaria del embarazo”
(el aborto).
· En San Salvador, Mons. Arturo Rivera y Damas, fallecido en 1995, inmediato sucesor y
amigo de Mons. Romero (símbolo de la Iglesia latinoamericana de la liberación), es
reemplazado desde Roma por un obispo con una línea totalmente diferente: Mons. Fernando
Sáenz Lacalle, de origen español, miembro del Opus Dei.
1996
1997
· 11 de febrero. El Card. Ruini obtiene del Papa un decreto con la intención de tener una
mayor vigilancia sobre la Sociedad de San Pablo, especialmente sobre su casa editorial. El
Papa Juan Pablo II nombró a Mons. Antonio Buoncristiani delegado apostólico de la
Sociedad de San Pablo, con el encargo de ejercer todas las funciones del Superior General y
del Superior Provincial. En el decreto se especifica que su autoridad se extiende sobre las
revistas "Vida Pastoral", "Famiglia Cristiana" y "Jesús" y sobre las ediciones S. Pablo, por
considerar su línea editorial demasiado liberal en asuntos de moral sexual y familiar. En una
carta enviada al superior de los paulinos, Silvio Pignoti, el Santo Padre explica que ha tenido
que tomar esta dolorosa decisión, largamente reflexionada, por la delicada situación que
turba hoy la comunión y la armonía de la familia paulina y por la no poca perplejidad
provocada por algunos contenidos de sus publicaciones. Algunos religiosos paulinos se
habían negado a asumir la Dirección de D. Stefan.
· Con estas y otras medidas, es desmantelada la obra pastoral disidente de Mons. Méndez
Arceo, ex obispo de Cuernavaca.
· Mons. Tarcisio Bertoni, secretario de la CDF, envía una carta llamando la atención a la
Conferencia de religiosos de Colombia, por las serias desviaciones encontradas en el
informe del Primer Encuentro Nacional de la Vida Religiosa, llevado a cabo en Bogotá en
abril del ´96 y publicado en la revista Vinculum por la Conferencia de religiosos colombianos.
El informe contiene un estilo pertinaz, agresivo y crítico en contra de la jerarquía eclesiástica
y pretende elaborar una teología de la Vida religiosa prescindiendo de un estudio serio de la
Sagrada Escritura, de la Tradición y del Magisterio.
· Con una Instrucción interdicasterial, firmada el 15 de agosto por los responsables de varios
dicasterios de la Curia Romana, la Santa Sede restablece el justo límite de la colaboración
de los laicos en el ministerio sacerdotal.
· El movimiento «Somos Iglesia» lleva a Roma 2.5 millones de firmas de católicos de varios
países que piden una serie de reformas (posibilidad equivalente para hombres y mujeres de
acceder al sacerdocio, celibato opcional para los sacerdotes, participación de toda la Iglesia
local para la elección de sus pastores y comunión de los divorciados vueltos a casar. Todas
las petición es fueron ignoradas por Juan Pablo II quien dijo "La Iglesia no es una
democracia".
· Tres sacerdotes coreanos, el P. John Sye Kong-seok, el P. Paul Cheong Yang-mo (ambos
profesores de la Universidad Sogang de Seul, manejada por los jesuitas) y el P. Edouard Ri
Je-min (profesor de la Universidad Católica Kwangiu y editor de Skinghak Chonmang) son
sancionados por la Conferencia Episcopal de Corea del Sur y retirados del derecho de
publicacion, por sus ideas no conformes a la doctrina católica, en particular en los temas
relativos al sacerdocio femenino, al celibato sacerdotal, a la evangelización y la inculturación.
El origen de esta sanción es una carta que escribe el Card. Joseph Tomko, prefecto de la
Congregación para la evangelización de los Pueblos, a la Conf. Episcopal.
1998
· La CDF reabre de nuevo la verificación de la teología del peruano Gustavo Gutiérrez,
teólogo de la liberación que ha estado ocasionando conflictos en América Latina, al menos
desde 1983.
· La CDF hace algunas observaciones al libro El poder papal. Una propuesta de cambio para
el catolicismo del Tercer Milenio, del teólogo australiano Paul Collins.
· La Congregación para el Clero, presidida por el Card. Darío Castrillón Hoyos, sugiere al
obispo inglés, Mons. Peter Smith, el retiro de un texto de religión para la escuela secundaria
por promover las ideas de la Teología de la Liberación
· 24 de junio. La CDF publica una notificación declarando que la obra del jesuita indio
Anthony De Mello contiene posiciones incompatibles con la fe cristiana.
Tristemente, los libros de De Mello siguen estando presentes en muchas librerías católicas.
· Con el Motu Proprio Ad Tuendam fidem, Juan Pablo II hace aún mas clara la aplicación de
la Profesión de Fe de 1989. La carta es acompañada de una densa Nota Doctrinal Ilustrativa
de la CDF que ilustra como cualquier teólogo debe explícitamente empeñarse en acoger
firmemente todas las verdades proclamadas en modo definitivo por el Magisterio, sin
necesidad de una explícita definición del dogma. En tal categoría, explica la carta, entra la
enseñanza papal sobre la ordenación sacerdotal, reservada exclusivamente para los
hombres.
· La CDF requiere y obtiene la prohibición para la enseñanza del teólogo Jacques Dupuis en
la Pontificia Universidad Gregoriana, debido a su libro "Hacia una teología cristiana del
pluralismo religioso". La condena es publicada el 24 de enero del 2001 en una notificación
que establece que en el libro del jesuita existen ambigüedades y dificultades notables en
importantes puntos doctrinales que pueden llevar al lector a opiniones erróneas o peligrosas.
· La congregación para la educación católica, cuyo presidente es el Card. Pio Laghi, retira de
la cátedra de Filosofía del Derecho de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán
al Prof. Luigi Lombardi Vallauri que había difundido imprudentemente sus bizarras tesis
acerca del Infierno, del pecado original, de la autoridad del magisterio y de la moral sexual.
· En Perú, para sustituir al Card. jesuita Augusto. Vargas Alzamora, quien había sido primado
de la Iglesia católica en Lima durante nueve años, es llamado un miembro del Opus Dei, el
Card. Juan Luis Cipriani, a pesar de la fuerte presión mediática ocasionada por algunos
clérigos. El Arzobispo, quien había estado al frente de la Arquidiócesis de Ayacucho durante
diez años, era famoso por la firme caridad pastoral en contra de los seguidores de la teología
marxista de la liberación y su condena absoluta hacia el terrorismo socialista.
1999
2000
· En el curso del año, la Conferencia episcopal de Estados Unidos aprueba, con 223 votos a
favor y 31 en contra, la aplicación de la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesia (Juan
Pablo II, 15 de Agosto 1990), en la cual el Santo Padre pidió adoptar medidas para reafirmar
la identidad de la Universidad católica y para que los maestros deban tener referencias del
obispo para poder enseñar en dichas instituciones. Los obispos americanos dispusieron,
entonces, que en los estatutos de las universidades católicas que dependan de la jerarquía
eclesiástica, de institutos religiosos o de otra persona jurídica, deberán ser aprobados por la
autoridad eclesiástica competente; que el Consejo de Administración deberá estar formado,
en su mayoría, por católicos comprometidos con la Iglesia; que la universidad debe vigilar el
reclutamiento de profesores católicos, de modo que el cuerpo docente quede formado, en su
mayoría, por personas que den testimonio de su fe. Además, para aquellos docentes que
enseñen disciplinas teológicas, deberá existir un permiso expreso del obispo.
· Todas estas medidas habían sido propuestas por el Card. Ratzinger el año anterior en un
ciclo de conferencias en las cuales el prefecto de la CDF había puesto en guardia, para no
ceder a la modernidad, a los católicos que participan en las universidades.
· En México, la Sede Apostólica transfiere al obispo Raúl Vera López a la diócesis de Saltillo.
Mons. Vera había sido mandado antes, en el ´95, como obispo coadjutor a la diócesis de San
Cristóbal de las Casas, para recibir la sucesión de D. Samuel Ruiz, debido a los problemas
con la teología india, pero sucedió un torbellino de incidentes, unidos a la presión mediática,
que confundieron al obispo coadjutor y se vio la necesidad de asignarle otro destino menos
turbulento. Tristemente D. Raúl Vera ha seguido dando, desde Saltillo, muestras públicas de
disidencia, principalmente en su apoyo a las uniones homosexuales y a las exhibiciones del
orgullo gay, yendo en contra de las enseñanzas de la Iglesia.
· En junio del 2000, durante el encuentro en S. Paulo, con el tema "El SIDA y los desafíos
para la Iglesia en Brasil", se le atribuye al obispo de Goiás, Mons. Eugene Rixen, la frase:
"entre el preservativo y la expansión del SIDA, nos vemos obligados a elegir el mal menor".
· El presidente del pontificio consejo para la pastoral de la salud, Mons. Lozano Barragán,
sugiere y obtiene, de la Conferencia Episcopal Brasileña la difusión de una nota aclaratoria,
en la cual se afirma que el uso del preservativo, bajo cualquier circunstancia, es contrario a la
doctrina de Cristo.
· La Santa Sede presionó al Gobierno italiano para que impidiera la celebración del llamado
orgullo gay y, en particular, porque las autoridades impidieran la gran manifestación de los
activistas homosexuales, que maliciosamente difunden ideas que provocan confusión y
sufrimiento entre la categoría de personas que falsamente pretenden representar. Al día
siguiente, en el Ángelus, el Papa expresó su amargura por el insulto al Gran Jubileo del año
2000 y por la ofensa a los valores cristianos de una ciudad tan querida por los corazones de
los católicos en todo el mundo.
· Mons. Claudio Hummes es nombrado sucesor del controvertido cardenal brasileño Paulo
Evaristo Arns, exponente de punta de la Teología de la Liberación. El nombramiento del
obispo, cercano al movimiento carismático y nombrado apenas dos años antes como obispo
de Fortaleza, con la orden explicita de la Santa Sede de reorganizar la diócesis,
desencadena una fuerte presión mediática, manejada por eclesiásticos, quienes exigían que
se nombrara como obispo a uno de los obispos adjutores de Arns, el obispo de Mariana y ex
presidente de la Conferencia Episcopal Brasileña, Mons. Luciano Mendes De Almeida.
· 28 de julio. La Congregación para el Culto Divino publicó una "Instrucción general del Misal
Romano" que funge como Introducción a la nueva versión del Misal. En ella se recuerda, de
frente a algunos casos de abuso, que los laicos no pueden acercarse al altar antes de que el
celebrante haya sido comunicado; no pueden poner en la patena las hostias consagradas;
que deben recibir la patena de manos del sacerdote y no tomarla directamente del altar; que
el sacerdote no puede dejar el altar para darles la señal de la paz a los fieles.
· Septiembre 2000. Deja de publicarse la revista "Segno Siete" de la Acción Católica Italiana,
que en varias ocasiones había expresado posiciones divergentes a la enseñanza de la
Iglesia en temas políticos, eclesiales y morales.
· 30 de Noviembre. La CDF, con una notificación, obliga la retractación del teólogo austriaco
Reinhard Messner, quien había sostenido que en caso de conflicto, es siempre la tradición la
que debe ser corregida por la Escritura y no la Escritura, la que debe ser interpretada a la luz
de una tradición sucesiva (o de una decisión magisterial).
2001
· La CDF inicia una investigación a las teorías del P. jesuita Roger Haight, de cuyos escritos
surgen criterios cristológicos ambiguos.
· La Santa Sede prohíbe a sor Joan Chittister, teóloga benedictina estadounidense, participar
en junio, en Dublín, a la Conferencia de la red mundial para la ordenación de las mujeres.
Pero ella no obedece la orden del Papa.
· Con una Notificación (17 de septiembre) los cardenales Ratzinger, Medina Estévez y Darío
Castrillón Hoyos (prefecto de la Congregación por el Clero) niegan la posibilidad de
ordenación a la mujer-diácono. El documento se interpreta, por algunos, como una referencia
indirecta es hacia Mons. Samuel Ruiz, que en la diócesis mexicana de San Cristóbal de las
Casas había ordenado alrededor de cuatrocientos diáconos casados, acompañados al altar,
en la ceremonia de ordenación, por sus mujeres, que no habían sido consagradas.
2002
. El 8 de diciembre de 2002, el Consejo Pontificio por la Familia, con el prólogo del prefecto
del dicasterio, el cardenal Alfonso López Trujillo, presenta “Lexicón. Temas ambiguos y
discutibles sobre familia, vida y cuestiones éticas”, un tomo en el cual expresa y argumenta
con autoridad y eficacia, la doctrina propuesta por el Magisterio del Papa, sobre todos los
problemas discutidos al interior de la Iglesia por la red de teólogos rebeldes (contracepción,
divorcios, homosexualidad, relaciones entre principios éticos cristianos y legislación civil).
2003
· 25 de enero. Con un decreto de la CDF , emanado “por el Sumo Pontífice Juan Pablo II, con
suprema y final decisión sin alguna posibilidad de apelación” – don Franco Barbero de la
Comunidad de Base de Pinerolo es suspendido del estado clerical. Lamentablemente el
sacerdote, a pesar de repetidas advertencias de su obispo, había repetida y públicamente
bendecido “matrimonios” de homosexuales y había predicado una rebelión generalizada
contra la Iglesia de Cristo en particular entre la Comunidad Sediciente “de base”.
Tristemente, la condena no consigue el efecto deseado dentro de la comunidad de base.
· En la "Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos", en la audiencia celebrada el
miércoles, el Papa reafirma que sólo el primado de Pedro es el garante de la unidad.
4 de junio. Es suspendido a divinis el P. Bernard Kroll, que con ocasión del primer Kirchentag
ecuménico de la historia, había celebrado, el 31 de mayo, ante más de 2500 personas, una
especie de misa con pastores protestantes, distribuyendo la comunión a fieles luteranos y
tomando el pan y el vino de la cena evangélica de la iglesia protestante de Getsemaní,
situada en Berlín.
· Junio. El Pontificio Consejo para la familia es denunciado por los exponentes radicales-
liberales italianos por haber publicado el Lexicón, términos controvertidos de la familia, de la
vida y cuestiones de bioética (EDB) en el que aparece justificada, tanto a la luz de la razón,
como de los textos del Magisterio, la desaprobación de la homosexualidad.
· El 22 de noviembre del 2003, sale a la luz un escrito del Papa por el centenario del Motu
Proprio Sobre las preocupaciones en la música sacra. El Pontífice habla de la necesidad de
purificar las expresiones de estilo “innovadoras” que no van en consonancia con la
solemnidad y grandeza del acto que se celebra. Nos dice que se deben respetar criterios
específicos tales como la búsqueda de expresiones musicales que respondan a la necesaria
participación de toda la asamblea en la celebración y que eviten, al mismo tiempo, cualquier
concesión a la frivolidad o superficialidad. Ratifica al canto gregoriano como el modelo
supremo de la música sacra.
· El 4 de diciembre, se publica la carta apostólica Spiritus et Sponsa, del Papa Juan Pablo II,
por el XL Aniversario de la Constitución conciliar sobre la liturgia. En ella se recuerda la
seriedad necesaria de los ritos litúrgicos y advierte que no respetar las normas litúrgicas
conduce a abusos graves, que oscurecen la verdad del misterio y crean confusión y tensión
en el Pueblo de Dios. El Papa pide también que sea cultivada en el interior de las
comunidades la experiencia del silencio, excelente forma de participación activa en la liturgia
recomendada por el Concilio.
2004
• Julio.
Fuentes periodísticas revelan la existencia de una carta dirigida al Arz. de Washington, Mons.
Theodore McCarrik, y al presidente de la Conf. Episcopal, Mons. Wilton Gregory, que
contiene la prohibición total de la Congregación para la Doctrina de la Fe para dar la
comunión a políticos católicos estadounidenses que apoyan el aborto.
2005
· El 9 de enero, el Nuncio Apostólico en Brasil, Mons. Lorenzo Baldisseri , pide a Dom Pedro
Casaldáliga, popular obispo "de base" y guerrillero en São Félix do Araguaia en Brasil, que
abandone la ciudad antes de la llegada de su sucesor.
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¡Santo, súbito!
Ignacio Buisán | [email protected]
Desde el “no tengan miedo” del primer día de su pontificado al “Duc in altum” con el que
quiso introducir a la Iglesia en la travesía del tercer milenio de la era cristiana, hasta el
“Déjenme ir a la casa del Padre”, el dos de abril de 2005, pasaron casi 27 intensos años de
pontificado.
Es una tarea imposible tratar de abarcar en un artículo a un Papa que fue inabarcable. Sin
duda, en estos días se hablará mucho de él, pero seguro que se dejarán de decir muchas
cosas; esas que nadie vio y que nadie plasmó en los medios de comunicación, pero que ahí
están y que van a estar siempre, y que tal vez sean lo más relevante de tantos años de
sacrificio y de fiel siembra.
Muchos de nosotros vibramos, y no dudo que también hayamos llorado con este Papa.
Probablemente también muchos lo tocamos física y no digamos espiritualmente. Él se
convirtió, para nosotros, en un Evangelio vivo; testigo y propulsor de esperanza, en un
mundo que generaba desesperanza.
Rompiendo esquemas fue llevando la barca de la Iglesia con paso firme y seguro hacia el
tercer milenio. Dios no quiso llevárselo consigo pronto, tal vez porque necesitábamos
fortalecernos y convencernos del valor del Evangelio de la vida; ese Evangelio que, desde su
ancianidad y desde sus enfermedades, proclamó todos los días.
Juan Pablo II era un Papa que emocionaba con su mirada, y que dejaba ver que las lágrimas
no deben esconderse. Un Papa que rompía todos los esquemas para estar entre los que
sufren, los que esperan y los que aman. Este Papa fue una revolución por sí mismo, su
cansancio descansaba, su angustia sosegaba, su dolor sanaba y su debilidad física
fortalecía.
La Iglesia nos dice ahora lo que todos ya sabíamos e intuíamos, que Juan Pablo II vive ya en
lo alto: después de tantos sufrimientos ofrecidos y de tantas desilusiones acumuladas, y
tantas alegrías devueltas, y tantos amores esparcidos en Su Nombre por el ancho mundo de
las desdichas. La Iglesia nos dice que nos demos cuenta de que nunca su huella de roca
invencible se borrará de la piel herida del mundo.
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Estas palabras han sido plasmadas por un hombre que, al igual que los demás se ha
cobijado en una familia; un hombre que promovió esta institución con entusiasmo y la
defendió con valentía; un hombre que se convirtió en Papa.
Al hablar del tema, Juan Pablo II alababa el hecho de que las familias han adquirido, con el
paso del tiempo, la conciencia de una mayor libertad personal entre sus miembros.
Comentaba que las relaciones conyugales, a nivel general, habían presentado una mejoría;
pero no dudaba en mostrar el reverso de la moneda: las dificultades que afrontan los padres
en la transmisión de valores, la tragedia del aborto, etc.
En su calidad de jefe supremo de la Iglesia Católica, buscó sin cesar el bienestar familiar.
Las reflexiones que aportó acerca de la institución doméstica, no sólo eran de carácter
espiritual; estaban dirigidas también al provecho de la sociedad. Afirmaba que la familia era
“la primera e insustituible escuela de sociabilidad, ejemplo y estímulo para las relaciones
comunitarias más amplias” (Exhortación apostólica Familiaris consorcio pág. 74). Más
adelante comenta el peligro de la pérdida de identidad personal en medio de un mundo
masificado. De aquí el importante papel que juega la familia como ambiente propicio, en
donde el hombre sale de su anonimato y enriquece su dignidad.
Pero el Papa Wojtyla no se dedicaba a echar en cara una serie de deberes. Su voz se
convirtió en la reclamadora de los derechos familiares: Pidió respetar la oportunidad que
tiene todo hombre, aun siendo pobre, de fundar una familia; el derecho de los progenitores
de educar según sus propios valores religiosos y culturales y la posibilidad de que las
familias puedan obtener una seguridad física, social, política y económica.
Sus esfuerzos iban dirigidos a crear estima hacia cada uno de los miembros de la familia. En
relación a la mujer, mostraba un gran aprecio por su papel maternal. Igualmente invitó a que
su función doméstica fuera más valorada por la sociedad. Exhortaba a los padres a mostrar
cariño y respeto hacia sus esposas e hijos, dado que éste es el camino de la realización de
su paternidad. Por otro lado, pedía que la figura paterna, a la que calificaba de única e
insustituible, recuperara su lugar “puesto que su ausencia provoca desequilibrios psíquicos y
psicológicos” (Ibidem pág. 45).
Su mensaje también se hizo eco de aquellos que comienzan la vida. Cómo había declarado
a los miembros de la ONU “La solicitud por el niño, incluso antes de su nacimiento, desde el
primer instante de su concepción, y a continuación, en los años de la infancia y de la
juventud, es la verificación primaria y fundamental de la relación del hombre con el hombre”
(2 de octubre de 1979). No olvidó hacer mención de la tercera edad. Recriminó el hecho de
que en algunas culturas, los ancianos han sido llevados a formas inaceptables de
marginación y olvido, causa de dolor para ellos y empobrecimiento de las familias.
¿A qué viene tanto interés de Juan Pablo II por la situación familiar? Tal vez se deba a que
estaba convencido de esta realidad: “El futuro de la humanidad se fragua en la familia”
(Ibidem pág. 139). El Papa encontró en la familia un tesoro invaluable; un puerto seguro para
esta humanidad que lucha en el embravecido océano de la vida. Sus esfuerzos serán
recordados, pero qué mejor si son secundados.
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Juan Pablo II recorrió un maratón titánico en favor de la vida. Su meta fue remplazar la
cultura de la muerte por la civilización del amor.
Por eso, cuando se planeaba la operación militar en Irak, no dudó en decir: «Yo pertenezco a
la generación que vivió la Segunda Guerra Mundial y sobrevivió. Siento el deber de decir a
todos los jóvenes, a los más jóvenes que yo, que no tienen esa experiencia: "¡Nunca más la
guerra!", como dijo Pablo VI en su primera visita a las Naciones Unidas. Debemos hacer todo
lo posible. Sabemos muy bien que no es posible la paz a toda costa. Pero todos sabemos
cuán grande es esta responsabilidad. Por tanto, ¡oración y penitencia!» (Ángelus del 16 de
marzo de 2003).
Siempre le preocupó la dignidad de la persona humana. Por eso, cuando detectó el gran
cáncer del siglo XX -una cultura sin precedentes que se sirve de la tecnología y de la
medicina para lograr sus fines homicidas-, se convirtió en su principal rival, y lo denominó “la
cultura de la muerte”.
En su Carta Encíclica “Evangelium Vitae”, quiso ofrecer una confirmación precisa y firme del
valor de la vida humana y de su carácter inviolable: “¡respeta, defiende, ama y sirve a la vida,
a toda vida humana!” (Evangelium Vitae, 5).
Afirmaba que todo hombre abierto a la verdad puede descubrir el valor sagrado de la vida
humana, y afirmar su derecho de ser respetada totalmente (Evangelium Vitae, 2).
Al constatar que una profunda crisis de cultura entorpecía la visión del hombre, de sus
derechos y deberes, luchó para contrarrestarla.
Hizo constantes llamados a las naciones, para que reflexionaran con extrema seriedad sobre
las consecuencias que derivan de las agresiones contra la vida de las personas y de los
pueblos. Deseó que la familia se mantuviera siempre como «santuario de la vida»; porque
ella moldea a la humanidad. Apostó por la juventud: les compartió sus ideales y les puso
metas altas, porque no los quería mediocres.
Sostenía que toda amenaza a la dignidad repercute en el corazón mismo de la Iglesia, y por
eso, dio su voz con valentía, a quienes no la tenían.
Durante sus diversos viajes por Europa y América Latina, reprendió los horrendos atentados
que se efectuaban contra la vida humana, especialmente el aborto. Su voz era fuerte y
decidida. No era casualidad que se acalorase.
Lamentaba que todo cuanto se opone, viola u ofende a la vida, se propague en vez de
disminuir: «Es imposible enumerar completamente la vasta gama de amenazas contra la vida
humana, ¡son tantas sus formas, manifiestas o encubiertas, en nuestro tiempo!».
Aseguró que todos estos oprobios «deshonran más a quienes los practican que a quienes
padecen la injusticia, y son totalmente contrarios al honor debido al Creador» (Const. past,
Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 27).
Pero no por eso aprobó la pena de muerte, porque ni siquiera el homicida -decía- pierde su
dignidad personal. Antes bien, lo protegió para buscar su arrepentimiento, porque el hombre
no está predestinado al mal. Él mismo perdonó a Ali Ağca, porque creía en el poder del
perdón.
Pero la predicación del Papa viajero, máximo defensor de la vida, no se quedó en las
palabras: la hizo vida. No tuvo miedo de mostrarse débil en sus últimos años. Y con este
testimonio, con su “no avergonzarse”, devolvió la dignidad y la esperanza a muchos, sobre
todo, a los enfermos y ancianos.
Karol Wojtyla fue un hermano de la humanidad, que vio en cada hombre a un hijo de Dios.
Defendió acaloradamente la dignidad humana, cuando otros enmudecieron. Reprendió,
iluminó, y suplicó; pero, sobre todo, amó a las personas.
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«A medida que se acerca el final de mi vida terrena, vuelvo con la memoria a los inicios, a
mis padres, a mi hermano y a mi hermana (a la que no conocí, pues murió antes de mi
nacimiento), a la parroquia de Wadowice, donde fui bautizado, a esa ciudad tan amada, a
mis coetáneos, compañeras y compañeros de la escuela, del bachillerato, de la universidad,
hasta los tiempos de la ocupación, cuando trabajé como obrero, y después a la parroquia de
Niegowic, a la de San Florián en Cracovia, a la pastoral de los universitarios, al ambiente..., a
todos los ambientes..., a Cracovia y a Roma..., a las personas que el Señor me ha
encomendado de manera especial».
Son palabras de Juan Pablo II plasmadas en el año 2000 como retoque a su testamento
manuscrito de 1979 y que reflejan una de las dimensiones a veces olvidadas de su
personalidad: su vida privada.
La austeridad del féretro del primer Papa polaco de la historia impresionó a más de uno el
día de la misa de cuerpo presente en la plaza de san Pedro. Hasta cierto punto, aquel ataúd
representó elocuentemente lo que había sido la vida entera de Karol Wojtyla: Emilia
Kaczorowska, su madre, pereció cuando Karol tenía 9 años. Su primera hermana falleció
antes de que él mismo naciera y Edmund, su hermano, murió en 1932. Nueve años después
moriría su padre.
A pesar de la orfandad, Karol renunció a formar una familia y entró al seminario. A la decisión
le acompañó el duro momento histórico de un régimen impositivo y totalitario que prohibía la
fe en su natal Polonia. Joven seminarista, fue adelante con una convicción que jamás perdió
de vista: su vocación era un don y un misterio.
Consciente de lo que implicaba su «sí» al plan de Dios, se dejó guiar. Tras unos años de feliz
y fecundo sacerdocio fue elegido obispo de Cracovia. Dos docenas de años después, a partir
de 1978, tendría que cambiar de residencia… y de nombre, y de idioma, y dejar sus
amistades en tierras lejanas, y hacer otras muchas renuncias.
Su rostro, palabra y actividades llegaron entonces a los rincones más remotos del planeta.
«Lleva una sonrisa tatuada en la cara», diría algún periodista que le acompañó en sus
múltiples viajes pastorales. Y aquella sonrisa pura y transformante fue la que conocimos,
admiramos y quisimos.
Razones para estar triste, preocupado o molesto no le faltaban. Pero todos esos pesares,
empezando por el de la propia enfermedad, no opacaron su bondad y dulzura. A la soledad
de los momentos de dolor se sobrepusieron los de donación generosa hecha vida, acción y
consejo.
Alguna vez dijo que el mundo necesitaba testigos más que maestros. Y él fue el primero en
encarnar aquel dicho. Fue testigo del amor y del perdón. La imagen del Papa moribundo tras
la bala que le traspasó el cuerpo quedó opacada por la del Papa perdonando y acogiendo a
su sicario; la imagen del Papa anciano abrazando la cruz de su capilla privada el Viernes
Santo de 2005 fue el modo más elocuente de mostrar la radicalidad de la fe, del amor a Dios
que comenzó cuando niño y de la compañía que nunca falla: la de Cristo.
Todas esas renuncias y momentos de dolor en soledad humana quedaron compensados con
el cariño espontáneo de la gente que se congregó en san Pedro para acompañar al amigo,
padre y maestro ese 2 de abril de 2005. El ataúd austero tuvo el adorno de la cercanía, el
afecto y el respeto de todas esas personas que, como dice el testamento, le «habían sido
encomendadas de modo especial». Y desde entonces su sobria tumba ha estado siempre
acompañada como lo estará el 1 de mayo en que será declarado beato.
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Ninguna otra beatificación había suscitado tanto interés. Posiblemente porque ningún otro
candidato gozaba de tanta fama y quizá también porque no se contaba con la facilidad para
difundir un evento de esta magnitud usando otros canales de comunicación distintos a la tevé
o a la radio tradicionales.
La agencia televisiva RomeReports ofrecerá una cobertura del evento en sus acostumbrados
clips mientras que la agencia H2ONews brindará cobertura en vivo que se podrá seguir en su
portal institucional en varios idiomas (http://www.h2onews.org. De hecho también brinda la
posibilidad de que cualquier portal, blog o canal de televisión en internet solicite un código de
inserción para retransmitir en vivo el evento). Por último, Pope2You.net ofrecerá una
cobertura en vivo tanto de la vigilia del sábado 30 de abril como de la beatificación del 1 de
mayo en la página dispuesta para este fin (véase este enlace).
En las redes sociales hay un perfil de Twitter que está reportando todo lo que sucede
alrededor de la beatificación (http://twitter.com/bJPII o @bJPII) y también son útiles los
hashtags en español y en inglés #BeatificacionJPII y #BeatificationJPII).
A nivel prensa, merecen una mención especial la cobertura que están brindando los
periódicos Excelsior (México) y La Razón (España). El primero ha dedicado un espacio oficial
en su portal digital (se puede ver en este enlace) con información actualizada y con
excelente presentación. La Razón (enlace) se enfocó más al análisis propio en torno a temas
e informaciones sobre la beatificación y la persona de Juan Pablo II. Otro medio que está
dando una buena cobertura es Intereconomía (España).
Por último, Radio Vaticana ha dado a conocer la frecuencia por la que será posible seguir la
transmisión de radio en castellano (véase este vínculo). El himno para la beatificación se
puede escuchar pinchando aquí.
Todas estas iniciativas que convierten a esta beatificación en un ejemplo de comunicación
multimedia han estado precedidas de los perfiles oficiales en Facebook
(http://www.facebook.com/vatican.johnpaul2; yendo a la pestaña de «event» o «share» podrá
seguirse también ahí la transmisión de la beatificación) y en YouTube
(http://www.youtube.com/giovannipaoloII).
La solemne liturgia de beatificación estará precedida por una hora de preparación en la que
se rezará la Corona de la Divina Misericordia, devoción introducida por Santa Faustina
Kowalska, y muy apreciada por el beato Juan Pablo II y acabará con una Invocación a la
Misericordia en el mundo, con el canto “Jezu ufamTobie”. Seguirá la Santa Misa con los
textos del domingo de la Octava de Pascua. Después de la fórmula de beatificación, cuando
se descubra el tapiz con el nuevo beato, se cantará el Himno del Beato en latín.
3.- La Misa de Acción de Gracias (lunes, 2 de mayo a las 10.30, en la Plaza de San
Pedro, presidida por el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone).
La Misa es la primera misa celebrada en honor del nuevo beato. Los textos serán los de la
Misa del Beato Juan Pablo II. La celebración será animada por el Coro de la diócesis de
Roma, con la participación del Coro de Varsovia y de la Orquesta Sinfónica de Wadowice
(Polonia).
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