Índice
Dedicatoria
Prólogo
Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio
Julio
Agosto
Septiembre
Octubre
Noviembre
Diciembre
Créditos
Aurora, 9-4-1992.
Prólogo
Prólogo
Cada día tiene su afán
(y el de España es inmenso)
Tiene razón Luis Suárez cuando dice que España es una de las cinco
grandes naciones que han construido la Historia Universal, con
Inglaterra, Francia, Alemania e Italia. Eso no quiere decir que las otras
naciones no tengan historia –y bellísima muchas veces– ni hayan
aportado nada al mundo, no. Eso quiere decir, simplemente, que el
concepto de universalidad nace precisamente por la acción de estas
cinco naciones en la Historia: son ellas las que han alumbrado ideas,
descubrimientos e invenciones que han dado al mundo la conciencia de
ser tal y el sentimiento de formar una unidad. Basta pensar en el
descubrimiento de América o en la circunnavegación del globo. Y esto,
por cierto, lo hicieron españoles. Hoy nos miramos y nos vemos
pequeños, como enanos que corretean en un mundo de gigantes. Pero lo
que los españoles llevamos en la mochila, con nuestras proezas y
nuestras miserias, es más bien lo otro. Hay que saberlo. Por eso este
libro.
La Historia se hace día a día y cada día tiene su afán. Ningún día se
parece a otro y, no obstante, todos dejan su huella, como un eco, en los días
posteriores, en todos y cada uno de los días de nuestras vidas. Para
cualquier amante de la Historia es estremecedor pensar que tal día como
hoy, en este día gris de nuestra agenda, marcado por la misma rutina de
siempre, fue sin embargo cuando Colón descubrió América, o cuando los
bárbaros invadieron España, o cuando Isabel II partió al exilio o cuando
Cortés entró en Tenochtitlán. Así nuestras vidas son, en el fondo, como
colores nuevos aplicados sobre una pintura más antigua, y basta rascar un
poco en el lienzo para descubrir que la capa más vieja permanece sobre la
tela, hablándonos y, aún más, revelándonos el secreto de quiénes somos.
Hoy nos llamamos españoles porque antes, tal día como hoy, otros
hicieron España. Hoy hablamos nuestra lengua de un modo determinado
porque antes, tal día como hoy, alguien escribió una Gramática. Hoy
habitamos en nuestra ciudad porque antes, tal día como hoy, alguien la
pobló por primera vez. Todos esos «alguien» no desaparecieron en la nada,
sino que siguen ahí, hablándonos, aun cuando habitualmente no percibamos
su presencia. En el fondo toda existencia, individual o colectiva, es la suma
de otras existencias anteriores. Sobre esa herencia construimos nosotros
nuestra propia trayectoria. Otros vendrán mañana a pisar sobre la misma
huella que nosotros dejamos. El día que perdamos la conciencia de esa
continuidad, habremos extirpado una dimensión fundamental de la
condición humana: la historicidad.
Este almanaque de la Historia de España pretende ser un instrumento
para no perder esa dimensión. Es un recordatorio de quiénes somos y de
dónde venimos. El formato de calendario intenta ofrecer algo más que una
sucesión de efemérides más o menos completas (¡nunca ninguna estará
completa!), algo más que una lista de hechos importantes o de jalones en el
camino. Este calendario imposible, donde el paso de un día a otro nos
mueve tres o cuatro siglos en el tiempo, nos acerca la idea de que la
Historia, de algún modo, siempre está teniendo lugar. La destrucción del
sentido cronológico hace aparecer un sentido diferente, propiamente
transhistórico, donde Churruca convive con la Beltraneja y Cánovas con
don Pelayo. ¿Qué tenía esa gente en común? Algo muy importante:
nosotros, hoy.
La Historia no es una sucesión de ciclos repetitivos, aquellos «ciclos
desconsolados» que deploraba Agustín de Hipona. Es verdad que la libertad
humana construye la Historia. Pero tampoco es una línea que empezó
alguna vez, quizá ya olvidada, y ha de llevarnos a alguna meta desconocida
–preferentemente, bella– por un camino siempre nuevo; porque los
hombres, en el fondo de sí, son siempre lo mismo, e idénticas son sus
pasiones y sus razones. Ni ciclo ni línea, pues. Más bien podemos
imaginarnos el flujo de la Historia como el hilo que gira en torno a un
ovillo: no podemos dejar de ser lo que somos, y por eso siempre damos
vueltas sobre lo mismo, pero, de igual manera, tenemos en nuestras manos
la herramienta de la libertad, de modo que cada giro puede ser
sustancialmente distinto al anterior. El conocimiento de la Historia sirve,
también, para saber qué dirección evitar y cuál otra tomar, y en esa
experiencia se enriquecen los pueblos y los individuos. Esta disquisición
puede parecer banal, pero no es intempestiva cuando vemos cómo tanta y
tan poderosa gente se empeña, todos los días, en hacernos olvidar quiénes
somos.
Por supuesto, la selección de acontecimientos que aquí presentamos es
perfectamente discutible. El criterio general ha sido escoger aquellos
hechos que más han marcado nuestra construcción como realidad histórica
y que más han determinado nuestra existencia presente. Eso, por cierto,
afecta no solo a la España peninsular, sino también a la huella española en
América y Asia. Con toda seguridad se habrán quedado en el tintero mil
hechos y mil personajes que habrían merecido algún desarrollo. En
compensación, todo lo que aquí aparece es trascendental, y no solo las
grandes batallas o los grandes movimientos políticos, sino también los no
menos grandes genios de las artes o el pensamiento. Leerlos con su día y su
año ayuda a situarlos en el tiempo y, sobre todo, a situarnos a nosotros en su
estela.
Retomemos la idea de Suárez: España es una de las cinco naciones que
han construido la Historia Universal. Léase este almanaque como un
dietario posible de la vida de España. De nuestras vidas, al fin y al cabo.
Enero
1
de enero
Nace Rodrigo Borgia, papa Alejandro VI
Tal día como hoy del año 1431 nacía en la localidad valenciana de
Játiva Rodrigo de Borgia (en realidad, Borja), que será papa como
Alejandro VI y tendrá un papel crucial en la Historia de España. Los
Borja eran un viejo linaje aragonés cuyos primeros antecedentes se
rastrean en la conquista de Valencia en el siglo XIII. La familia –un
verdadero vivero de talentos– ascendió hasta llegar al papado de Roma
en la persona de Alonso de Borja, pontífice con el nombre de Calixto
III en 1455. Con Calixto marchó a Roma su sobrino Rodrigo Llançol y
Borja, que italianizó su apellido como Borgia: ese es nuestro hombre.
Protegido por la influencia familiar y aupado en una inteligencia
extraordinaria, Rodrigo supo ascender en la Curia en un tiempo en el que el
papado era una institución mucho más política que religiosa. Ordenado
sacerdote en 1451, cuatro años después ya era obispo y en 1456 fue
nombrado cardenal para enseguida hacerse cargo de la vicecancillería de la
Iglesia. ¿Nepotismo? Por supuesto, pero también una habilidad descomunal
para la diplomacia, la intriga, la administración y el juego a largo plazo en
una Iglesia que actuaba habitualmente como juez y parte en los grandes
conflictos internacionales. De hecho, muerto su tío Calixto, todos los papas
siguientes mantendrán a Rodrigo en su puesto de vicecanciller. En calidad
de tal, amañó la bula para legitimar el matrimonio de Isabel de Castilla y
Fernando de Aragón, un asunto que sería decisivo para la historia posterior.
Rodrigo de Borja llegó al papado en 1492, el año de los prodigios, con
el nombre de Alejandro VI. No era, ciertamente, un hombre santo, pero
pocos en la Curia lo eran. Mientras garantizaba a su numerosa progenie un
buen pasar –se le atribuyen nueve hijos–, Alejandro neutralizaba las
ambiciones francesas sobre Italia, reorganizaba la maltrecha salud de los
estados papales, arbitraba los conflictos de Nápoles –con ventaja para el
lado español– y delimitaba los derechos de España y Portugal en el nuevo
mundo descubierto al otro lado del Atlántico. Nombró al primer vicario
apostólico en América, el catalán Bernardo de Boil, y subrayó la obligación
de evangelizar a los indígenas. Él fue quien concedió a Isabel y Fernando el
título de «Reyes Católicos».
Alejandro VI, Rodrigo Borgia, murió después de un banquete en 1503.
Sus hijos César y Lucrecia serán incapaces de consolidar el poder de los
Borgia en Italia, pero de otro de sus vástagos, Juan, duque de Gandía, saldrá
nada menos que San Francisco de Borja.
Otros hechos
1540: En Cuzco, Perú, el conquistador Pedro de Valdivia parte
hacia Chile.
1820: En Las Cabezas de San Juan, Sevilla, el general Rafael
de Riego, al mando de un ejército que debía acudir a América
para sofocar las insurrecciones independentistas, se subleva
para que el rey Fernando VII acate la Constitución de 1812.
1913: En Madrid, el líder conservador Antonio Maura,
amenazado por la izquierda, criticado por los liberales y
acosado por la oligarquía, renuncia a su escaño y a la jefatura
del partido.
2
de enero
La toma de Granada
Tal día como hoy, 2 de enero de 1492, tras diez años de guerra, las
tropas de los Reyes Católicos entraban en Granada, el último estado
islámico de la península. El rey nazarí, Boabdil, rendía la ciudad y
negociaba con Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, las
condiciones de la capitulación. Pocos días más tarde, el 6 de enero, los
Reyes Católicos harán su entrada triunfal en las calles granadinas.
El Reino nazarí de Granada había sobrevivido a la hecatombe
musulmana de Las Navas de Tolosa, en 1212, por un azaroso cúmulo de
circunstancias: deshecho el poder almohade en Al-Ándalus, las grandes
familias moras se las arreglaron para salvar los muebles a favor de la
orografía, que protegía el espacio granadino, y ante el desinterés de los
reinos cristianos, que en la época atendían más a sus propios problemas. Así
pudo crecer un floreciente reino que abarcaba desde las sierras de Málaga y
Cádiz hasta Almería y desde Sierra Morena hasta el Mediterráneo. Vasallos
de Castilla unas veces y de Aragón otras, y al mismo tiempo en estrecho
contacto con los señoríos musulmanes del norte de África, la oligarquía
nazarí (de Nasr, el nombre del fundador) construyó un auténtico emporio de
riqueza. El siglo XIV fue su momento de apogeo. Después, las guerras de
poder entre los grandes clanes locales empezaron a desgarrar el reino. La
decadencia ya no tendría vuelta atrás.
Para Isabel de Castilla y Fernando de Aragón la toma de Granada será
una obsesión permanente. Después de una larga y compleja combinación de
política y guerra, el reino nazarí había terminado cayendo bajo sus propias
querellas internas. Los últimos compases del conflicto fueron en realidad
una larguísima negociación sobre los términos de la capitulación. Una vez
lograda, la conquista será un acontecimiento de alcance universal. No solo
fue decisiva para la Historia de España. Toda Europa la vivió, en aquel
mismo momento, como una noticia formidable, uno de esos sucesos que
hoy llenarían horas de radio y televisión, portadas y portadas de periódicos.
En Roma se celebraron grandes solemnidades religiosas que culminaron
con una gigantesca procesión de tres días, presidida por el papa. La santa
sede otorgó a los reyes de España el título de reyes de Jerusalén por esta
gesta. En el reino de Nápoles, la victoria cristiana fue conmemorada con
una obra teatral cuyos personajes alegóricos eran la Alegría, el Falso
Profeta Mahoma y la Fe. En Londres, en la abadía de Westminster, el
Canciller de la Corona, ante una enorme multitud convocada por las
campanas, anunció solemnemente la victoria de los cristianos sobre los
musulmanes.
Así desaparecía el último reducto de poder musulmán en España desde
aquel lejano año de 711. La Reconquista había terminado.
Otros hechos
1553: En Lima, virreinato del Perú, abre sus puertas la
Universidad de San Marcos, la primera de América.
1762: Inglaterra declara otra vez la guerra a España.
3
de enero
El general Pavía disuelve la I República
Tal día como hoy, 3 de enero de 1874, la guardia civil irrumpía en las
Cortes y disolvía la I República española. Ha pasado a la leyenda la
figura del general Pavía, capitán general de Castilla la Nueva (Madrid),
entrando a caballo en el Congreso. En realidad Pavía jamás entró a
caballo. Ni siquiera a pie. El militar se limitó a enviar a una dotación de
la Benemérita, lo cual fue suficiente para derribar a un gobierno tan
débil que su presidente, Eduardo Palanca, había tenido que ser llevado
a rastras al parlamento, porque no quería aceptar el cargo.
La I República había nacido en febrero de 1873 tras la renuncia al
trono de Amadeo de Saboya, el rey de lance elegido por los generales que
promovieron la revolución liberal de 1868. Si el gobierno revolucionario
había sido un caos y el reinado de Amadeo una caricatura, la I República
será una casa de locos. Con cuatro presidentes en menos de un año, España
se debatía entonces entre la guerra carlista y la amenaza cantonalista, que
estaba despedazando al país. El capitán general de Madrid, Manuel Pavía
Rodríguez de Alburquerque, gaditano de cuarenta y seis años, un militar de
izquierdas que había hecho carrera a la sombra de Prim, advirtió al poder de
que si los federalistas se hacían con el Gobierno tendría que intervenir,
porque la ruptura de la unidad nacional estaba asegurada. Los federalistas
se hicieron, en efecto, con el control del poder y Pavía, apoyado por todo el
ejército y la mayoría de la población, cumplió su palabra: envió una nota al
presidente de las Cortes, Salmerón, ordenándole que «desalojara el local».
Salmerón se negó y la guardia civil hizo acto de presencia. Los diputados
abandonaron entonces el hemiciclo.
Una vez disueltas las cortes, Pavía mandó llamar al general Serrano y a
Sagasta, jefes de los partidos, y puso el poder en sus manos. Serrano
instauró una república unitaria bajo un gobierno de corte autoritario que aún
duraría otro año. Después, en 1875, vendría la restauración borbónica en la
persona de Alfonso XII. En cuanto al general Pavía, su intervención le
había hecho tan popular que se presentó a diputado por Madrid y obtuvo el
90 por ciento de los votos. Le aguardaba todavía una brillante carrera
política y militar: senador vitalicio en las Cortes de la monarquía
restaurada, capitán general sucesivamente de Cataluña y, nuevamente, de
Castilla la Nueva (donde sofocó el levantamiento republicano de
Villacampa), presidente del Consejo Supremo de Guerra y Marina y
finalmente, en 1892, capitán general. Pavía murió en 1895.
Otros hechos
1831: Se inaugura la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, la
única de su género en España y en América, aprobada el año
anterior por Fernando VII. Durará tres años.
1938: La guarnición nacional de Teruel se rinde a las tropas
republicanas en la batalla de Teruel. Será la única capital de
provincia recuperada por el Frente Popular en toda la guerra.
1979: El Gobierno español de Adolfo Suárez firma con la
Santa Sede un nuevo concordato, en sustitución del de 1953.
4
de enero
Muere Benito Pérez Galdós
Tal día como hoy, 4 de enero de 1920, moría en Madrid a los setenta y
seis años de edad Benito Pérez Galdós, uno de los nombres
fundamentales de la literatura española y figura eminente de la novela
del siglo XIX.
Galdós había nacido en 1843 en Las Palmas de Gran Canaria, hijo de
un coronel del ejército que llenó su imaginación infantil con historias de la
Guerra de la Independencia. Enamorado perdidamente de una prima suya,
sus padres decidieron enviarle a estudiar a Madrid, y desde entonces se
afincó en la capital de España. Inició la carrera de Derecho, que no
concluyó, y pronto empezó a escribir en periódicos. En 1870 publicó su
primera novela: La fontana de oro, pero la obra que le consagró fueron los
Episodios nacionales, una larga e intensa crónica de la España del XIX que
comenzó a publicarse en 1876 y seguiría apareciendo hasta 1912. Los
Episodios nacionales son cuarenta y seis novelas históricas repartidas en
cinco series que reconstruyen toda la España decimonónica. Obra irregular
y heterogénea, sin embargo constituye un material de primer orden para
conocer la vida nacional en aquel periodo.
Dotado de una prodigiosa capacidad de observación y de una memoria
visual sobrehumana, Galdós se convirtió en el perfecto retratista de la
España de su tiempo. Sus grandes novelas sociales –Miau, Fortunata y
Jacinta, Marianela, Nazarín– son el dibujo minucioso de un tiempo y un
país. Hombre de ideas izquierdistas, participó en la vida política, pero sin
compromisos. Sagasta le hizo diputado por Puerto Rico en 1886, pero jamás
pisó su circunscripción. Teóricamente era republicano y progresista, pero
sus amigos eran de derechas: Pereda, Pérez de Ayala, Menéndez Pelayo…
Académico de la Española desde 1897, su nombre se barajó para el Nobel
en 1912. Galdós obtuvo muy pronto el reconocimiento del público, pero era
un administrador calamitoso. A sus problemas con su primer editor, que
terminaron en los juzgados, se añadió su carácter esencialmente manirroto.
Terminó empeñándose con todos los usureros de Madrid; los cuales, por
supuesto, jamás cobraron sus deudas. Más de 30.000 madrileños
acompañaron a su cadáver hasta el cementerio madrileño de La Almudena.
Otros hechos
1493: Cristóbal Colón zarpa de La Española (actual República
Dominicana) después de su primer viaje. Está persuadido de
haber llegado a las Indias por occidente.
1857: Se inaugura el ferrocarril Mataró-Arenys de Mar. El
primer ferrocarril se había creado nueve años antes entre
Barcelona y Mataró.
1904: El Gobierno Maura crea el Centro de Ensayos de
Aerostación, bajo la dirección de Leonardo Torres Quevedo. Es
el nacimiento de la aeronáutica en España.
1969: Tratado de Fez: España reconoce la soberanía marroquí
sobre Ifni a cambio de derechos de pesca en aquellas aguas.
1977: Promulgación oficial de la Ley de Reforma Política,
paso clave en la transición desde el régimen de Franco a la
democracia parlamentaria.
5
de enero
Abdicación de Ramiro II de León
Tal día como hoy, 5 de enero del año 951, abdicaba el rey de León
Ramiro II, el último gran monarca de la casa asturiana. Hijo de
Ordoño II y nieto de Alfonso III Magno, Ramiro pertenecía al linaje
que había obrado el milagro de la supervivencia del viejo reino de
Asturias, el solar de la Reconquista, que desde el año 910 había
trasladado su capital –y su nombre– a la vieja ciudad legionaria: el
reino de León.
Ramiro había subido al trono en el año 931 después de un complejo
proceso donde no faltó la sangre. Ocurrió que la corona de Ordoño II no fue
para los hijos del rey, sino para su hermano Fruela II. Pero este murió al año
siguiente (de lepra) y entonces los hijos de Fruela y los de Ordoño tuvieron
que pelear por la corona. Ganaron los Ordóñez, que se repartieron el reino:
León para Alfonso, Galicia para Sancho y Portugal para Ramiro. Ahora
bien, Sancho murió y sus tierras pasaron a Ramiro. Y enseguida Alfonso,
deprimido por la muerte de su esposa, abdicó en nuestro personaje. Para
desdicha de la cristiandad, tanto los hijos de Fruela como el propio Alfonso,
arrepentido de su decisión, no dejarían de conspirar para recuperar lo
perdido. Hubo guerra. Y ganó Ramiro.
Ramiro II tuvo que hacer frente entonces a un enemigo mucho más
poderoso: Abderramán III, el califa cordobés, que envió incesantes ejércitos
contra la frontera cristiana. Ramiro supo ganarse la alianza de navarros y
aragoneses e hizo frente a Abderramán en Simancas, una de las batallas más
importantes de la Edad Media española, donde las armas cristianas
desarbolaron a las musulmanes infligiéndoles una feroz derrota. Aquella
victoria permitió a León llevar la frontera hasta la cuenca del Tajo. Era el
año 939. El resto fue gobernar: Ramiro II levantó un nuevo palacio en
León, reorganizó la administración, creó una red de monasterios para
vertebrar el territorio e incluso domó los afanes independentistas del conde
de Castilla, Fernán González. Un gran rey.
Corría enero de 951 cuando Ramiro II, enfermo de muerte, abdicó.
Murió muy poco después: según las fuentes cristianas, ese mismo mes de
enero; según las fuentes moras, algo más tarde, en junio. Así lo cuenta la
crónica de Sampiro: «Murió de enfermedad propia y descansa en un
sarcófago junto a la iglesia de San Salvador, próximo a la tumba que hizo
construir para su hija, la infanta Elvira. Reinó diecinueve años, dos meses y
veinticinco días». Con Ramiro II desaparecía el último gran monarca del
linaje asturiano. Inteligente, enérgico, piadoso, hábil político, buen
estratega, había llevado la herencia asturleonesa a su cénit. A partir de su
muerte, en aquel invierno de 951, todo cambiaría.
Otros hechos
1543: Fray Bartolomé de Las Casas desembarca en San
Francisco de Campeche, México.
1548: Nace Francisco Suárez, «doctor eximius», cumbre de la
teología y la filosofía.
1744: Nace Gaspar Melchor de Jovellanos, político y escritor,
nombre clave de la Ilustración en España.
1813: Las Cortes de Cádiz declaran abolida la Inquisición en
España y en América.
1936: Muere Ramón María del Valle-Inclán.
6
de enero
Cristóbal Colón funda La Isabela
Tal día como hoy, 6 de enero de 1494, nacía formalmente la ciudad de
La Isabela, primera digna de ese nombre que los españoles levantaron
en el Nuevo Mundo. Fue en la isla de La Española durante el segundo
viaje de Cristóbal Colón.
El primer asentamiento, el Fuerte Navidad, había sido destruido por
los ciguayos del cacique Caonabó. Había que buscar un nuevo
emplazamiento: lejos de Caonabó, para evitar complicaciones, pero cerca
de los yacimientos de oro; cerca del mar, para poder instalar un puerto, y a
la vez cerca de la montaña y la selva, para que no faltara caza; sobre todo,
tenía que estar cerca de las tierras de los indios amigos, los del cacique
Guacanagarí. Durante un mes nuestros exploradores recorrieron la costa
norte de la isla en busca del emplazamiento idóneo. No fue fácil: donde
había grandes ríos y buenos puertos, las tierras eran bajas y pantanosas, con
poca piedra para construir y de mala defensa ante cualquier ataque.
A mediados de diciembre de 1493, los nuestros empezaron a perder la
esperanza. Para colmo de males, una terrible tempestad cubrió los cielos de
La Española. La tormenta, sin embargo, iba a resultar providencial.
Buscando refugio en la costa, los españoles descubren exactamente lo que
están buscando: un buen puerto natural bajo una peña donde perfectamente
podría elevarse una fortaleza; tierra adentro, una ancha llanura de tierras
fértiles colmadas de vegetación; en las proximidades, dos ríos que
procurarían un abastecimiento permanente de agua. Era el sitio adecuado
para levantar una ciudad.
La tripulación desembarcó a toda prisa los pertrechos. Había que
ponerse a trabajar: repartir solares, trazar calles, situar plazas. Se reservó un
sitio para la iglesia. Otro para el hospital. Y otro lugar bien pensado para
guardar las municiones de la armada. Repartidas las tierras, cada cual
empezó a hacerse su casa lo mejor que pudo. Las casas públicas –la iglesia,
el hospital, etc.– se levantaron con piedra y tapias de barro y cantos.
También de piedra se hizo la casa del almirante. Y las otras viviendas se
construyeron con el ingenio de cada cual: madera, paja, barro… Por los
restos arqueológicos sabemos que no fue poca cosa: doscientas viviendas.
En poco más de un mes, los españoles edificaron la primera ciudad
española del Nuevo Mundo. A la ciudad le faltaba un nombre. ¿Cómo
llamarla? La pregunta tenía fácil respuesta. ¿A quién debían todos los allí
presentes su mayor devoción de fieles súbditos de la Corona? A la reina
Isabel de Castilla. Por eso se llamó La Isabela. Su primer alcalde fue
Antonio de Torres, marino y armador, amigo de Colón. Como cabeza del
consejo de gobierno actuará el fraile catalán fray Bernardo de Boil.
Otros hechos
1416: Fernando de Trastámara, Fernando I de Aragón,
abandona el partido de los papas de Aviñón en el cisma que
divide a la Iglesia de Occidente.
1587: Nace Gaspar de Guzmán y Pimentel, conde-duque de
Olivares.
7
de enero
Nace Abderramán III, primer califa
de Al-Ándalus
Tal día como hoy, 7 de enero de 891, nacía en Córdoba Abderramán
III, que llegaría a ser el primer califa independiente de la dinastía
Omeya.
¿De dónde había salido este Abderramán? De una mezcla singular de
sangre árabe y española. Treinta años atrás, en 860, el príncipe Fortún
Garcés de Pamplona había sido llevado a Córdoba en calidad de rehén; con
él viajaba cautiva su hija Oneca. Esta Oneca fue entregada en matrimonio al
entonces príncipe Abdallah. Oneca tuvo un hijo de Abdallah: Muhammad.
Oneca volverá a Pamplona, pero Muhammad se quedará en Córdoba.
Pasará el tiempo y este Muhammad, medio omeya y medio pamplonés, se
casará con otra cautiva cristiana: la concubina Muzayna. De Muzayna nace
Abderramán. Cuando Muhammad muera asesinado en una de las
innumerables intrigas de la corte, Abderramán, nieto de pamplonesa, hijo de
cristiana, será designado como sucesor.
Abderramán III llegará al trono con veintiún años y reinará durante
casi medio siglo. No es difícil hacer su retrato psicológico: criado en un
auténtico lago de sangre, asesinado su padre, ejecutado su tío, había crecido
en un mundo que se desmoronaba. Estudioso y reservado, enérgico e
introvertido, inteligente y duro, Abderramán era muy consciente de la
situación caótica del emirato, desgarrado por luchas territoriales, con los
gobernadores locales convertidos en poder autónomo y, para colmo, un
levantamiento cristiano en el interior, el de Omar ben Hafsún. El nuevo
emir multiplicará las campañas militares con una áspera mezcla de
ferocidad y diplomacia. Sus tropas asolarán Andalucía, Extremadura,
Levante y Toledo, siempre con esa combinación de crueldad y generosidad
que le permitirá ganarse tanto el temor como la sumisión de los antiguos
rebeldes. En 929, sin enemigos vivos en Al-Ándalus, Abderramán se
proclamará califa, poniéndose en pie de igualdad con los califas de
Damasco como enviado de Alá. Córdoba vivirá su mayor esplendor.
Un gran personaje, pues, Abderramán III. Pero también un tipo de una
crueldad sin límites. En cierta ocasión hizo quemar el rostro de una
concubina porque le rechazó un beso. A otra, por idéntico motivo, la hizo
decapitar en el harén; el verdugo se llevó como premio las perlas que
cayeron del collar roto de la desdichada. Es el mismo Abderramán que hizo
decapitar ante la corte a su hijo Abdallah porque había conspirado contra él.
El mismo que, fastidiado por unos esclavos negros, los hizo colgar de las
palas de una noria hasta que murieron ahogados. Y el mismo que
encaprichado de un mozalbete cristiano cautivo, Pelayo, sobrino del obispo
de Tuy, quiso violarle; como Pelayo se negó, Abderramán le mandó matar.
Hoy veneramos a este muchacho como San Pelayo.
Otros hechos
1536: Muere Catalina de Aragón, reina consorte de Inglaterra,
esposa de Enrique VIII, hija de los Reyes Católicos.
1720: Nace José de Gálvez, gran político y jurista, hermano
del héroe Bernardo de Gálvez.
1936: Alcalá-Zamora disuelve las Cortes y convoca elecciones
para el 16 de febrero.
8
de enero
Muere el general Espartero
Tal día como hoy, 8 de enero de 1879, moría a los ochenta y cinco años
de edad el general Baldomero Espartero, príncipe de Vergara, virrey de
Navarra, dos veces presidente del Consejo de ministros, regente del
Reino entre 1840 y 1843 y figura decisiva en el siglo XIX español. Tan
decisiva que en 1868 los sublevados de la revolución autodenominada
«gloriosa» le ofrecieron la corona de España, que el general, ya
anciano, rechazó.
Manchego de Granátula de Calatrava, donde había nacido en 1793,
Espartero será el prototipo de «espadón» de la España decimonónica:
militar de profesión, liberal de convicción, probablemente masón (varias
fuentes lo señalan como iniciado durante su estancia en América) y con
permanentes incursiones en la vida política. Espartero iba para clérigo, pero
bien pronto las circunstancias le apartaron del camino: el levantamiento
contra los franceses en 1808 le metió en la vida militar. De uniforme
conoció las amarguras de aquella guerra; también las convulsiones políticas
de las Cortes de Cádiz. Como tenía estudios universitarios, fue promovido a
oficial. Terminada la guerra contra el francés, en 1814 pasó a las Indias con
grado de teniente para combatir los levantamientos independentistas. Fue
una guerra compleja, marcada por las divisiones políticas entre la propia
oficialidad española: liberales contra absolutistas. En todo caso, allí
Espartero se cubrió de gloria: en 1823 ya era brigadier, empleo intermedio
entre coronel y general.
La guerra con los independentistas de América se perdió, pero España
andaba metida en sus propias guerras: la gran oposición entre liberales y
tradicionales que ocupará todo el siglo XIX y cuyo exponente más
encarnizado fueron las guerras carlistas. Fue en la primera de ellas donde
Espartero, liberal, isabelino, se encumbró como un héroe popular gracias
tanto a sus éxitos en el campo de batalla como a las simpatías que
despertaba entre la opinión liberal, sobre todo en las clases urbanas. Su
éxito venía a coincidir con el desplome de la regencia de María Cristina,
acosada por la agitación liberal. En medio del caos general, la figura de
Espartero aparecía como la del caudillo popular por excelencia. Y para él
fue la regencia, que desempeñó entre 1840 y 1843. Sus frecuentes accesos
de cólera le empujaron a decisiones tan drásticas como la violenta represión
del levantamiento de O’Donnell en 1841 o los bombardeos de Barcelona en
1842 y Sevilla en 1843. Fue desalojado del poder en aquel año y conoció el
exilio, pero su prestigio de caudillo entre las clases populares no menguó, al
revés: cuando la tortilla se dio la vuelta, en 1854, regresó en olor de
multitud para presidir el consejo de ministros una vez más. Fue el llamado
«bienio progresista». Tras esa experiencia, se retiró definitivamente, aunque
su figura siguió siendo un referente para la clase política liberal española.
Otros hechos
1562: Se abre la tercera convocatoria del Concilio de Trento,
dominada por los españoles Domingo de Soto, Diego Laínez y
Melchor Cano, entre otros.
1601: Nace en Belmonte de Zaragoza el filósofo Baltasar
Gracián.
9
de enero
Llega a España el primer cargamento
de oro del Perú
Tal día como hoy, 9 de enero de 1534, llegaba a Sevilla la nao «Santa
María del Campo» con el primer cargamento de oro del Perú. Venía al
mando del conquistador Hernando Pizarro, enviado a España por su
hermano Francisco como testimonio de la victoria sobre los incas.
Aquel cargamento era el «quinto real», es decir, el 20 por ciento de las
ganancias obtenidas en la conquista, que por ley pertenecía a la Corona. Era
un botín fabuloso: 153.000 pesos de oro y 5.048 marcos de plata, además de
numerosos objetos de oro, plata y piedras preciosas. Fue preciso el concurso
de decenas de hombres, veintisiete arcones y catorce bueyes para trasladar
el cargamento hasta la Casa de la Contratación, cabeza del comercio con las
Indias.
Entre 1503 y 1510 ya se habían extraído cinco toneladas de oro de las
minas de Nueva España, es decir, México. En la década siguiente esa cifra
se duplicó. Las cifras de la Casa de la Contratación sobre las entradas de
oro son bien conocidas: casi 800 kilos de oro al año entre 1503 y 1520 (el
oro de las Antillas), gran descenso en los años siguientes por el agotamiento
de los filones, fuerte recuperación a partir de 1531 con 14.466 kilos de oro
hasta 1540, ascenso a 24.957 kilos para el decenio siguiente y un pico de
42.640 kilos para el periodo 1551-1560. A partir de aquel momento la
producción de oro cayó en picado: en los últimos cuarenta años del siglo
XVI entraron «solo» 52.511 kilos de oro. Pero la producción de plata
compensaba con creces el descenso del oro. A cambio, en la América
española entraron los más variopintos productos de Europa, desde el azogue
hasta la ropa de lujo o el vino. Las principales minas de oro del continente
estaban en Carabaya, Antioquia, Chocó, Popayán y Zaruma. En torno a esos
centros se desarrolló una pujante burguesía y crecieron núcleos urbanos
muy desarrollados que aún hoy perviven.
Una nota importante: los registros de la Casa de la Contratación solo
reflejan el valor del metal que entraba en España, porque una parte no
desdeñable permanecía en las Indias, en manos de los propietarios de las
explotaciones. Así se pagaron las catedrales, las universidades, los colegios,
los puertos, los acantonamientos de tropas, las ciudades, los conventos, las
misiones… Las minas no eran propiedad de la Corona: eran propiedades
privadas. La Corona participaba de los beneficios con impuestos de diverso
tipo e, instrumentalmente, con los envíos de azogue, o sea, el mercurio, que
era preciso para extraer el oro. ¿Qué parte de la extracción minera viajaba a
España? Uno, los beneficios privados, que normalmente se reinvertían en
propiedades y bienes; dos, el tributo a la Corona, que pasaba a las arcas
reales. Aquel flujo constante financió el imperio.
Otros hechos
638: Comienza en la España visigoda el VI Concilio de
Toledo, que tratará de proteger a la figura del rey frente a
enemigos y conspiradores.
1570: Llega a Lima la cédula que implanta la Inquisición en
Perú. Sus atribuciones no se extienden a los indios, a los que se
considera «neófitos en la fe».
10
de enero
Se crea la orden del Toisón de Oro
Tal día como hoy, 10 de enero de 1429, se creaba la orden del Toisón
de Oro, que pronto colgará sobre el pecho de los reyes de España. Fue
creada por el duque Felipe III de Borgoña para celebrar su matrimonio
con la princesa portuguesa Isabel de Avis. En España llegará con su
bisnieto, Felipe el Hermoso, que desposó a Juana la Loca, hija de los
Reyes Católicos.
La orden del Toisón de Oro fue concebida como una orden de
caballería, al estilo de la orden inglesa de la Jarretera. Su lema era «Hiere
antes de que se vea la llama», solo podía pertenecer a ella un número
limitado de caballeros de religión católica y su signo distintivo era un
vellocino o vellón de cordero, colgado de un collar de eslabones
entrelazados de pedernales o piedras centelleantes inflamadas de fuego con
esmalte azul y rayos de rojo. ¿Por qué un vellocino de cordero? No se sabe
bien. El vellocino evoca directamente la leyenda mitológica de Jasón y los
argonautas, el vellocino de oro de la tradición griega, pero el cordero es
también la prenda que Gedeón, en la Biblia, ofrece a Dios en sacrificio
como acción de gracias por la victoria.
El grado de Gran Maestre del Toisón de Oro pasó de Felipe el
Hermoso a su hijo Carlos I, el emperador, y desde entonces todos los reyes
de España han ostentado este título. El Toisón de Oro simboliza el
compromiso de defender la religión católica. También es así, hoy en día, en
el caso del rey de España. Con la restauración de la monarquía en 1975, la
corona nombró caballeros del Toisón a un singular número de
personalidades de la vida pública, siempre por su vinculación personal o
política a la monarquía: el marqués de Mondéjar (jefe de la Casa del Rey),
el duque de Alburquerque, Torcuato Fernández Miranda, José María
Pemán, Adolfo Suárez, el socialista Javier Solana (exsecretario general de
la OTAN), el académico García de la Concha… En cuanto a las
personalidades extranjeras, es habitual que la corona invista con el collar a
jefes de Estado de países con los que se ha trabado una relación
especialmente intensa. Sorprendentemente, en 2007 el rey Juan Carlos hizo
caballero del Toisón de Oro al rey de Arabia Saudí Abdulá bin Abdelaziz
Al-Saud, «guardián de los Santos Lugares» (musulmanes).
Otros hechos
1503: Se crea en Sevilla la Casa de la Contratación para
regular el tráfico marítimo y la explotación comercial de las
tierras descubiertas en las Indias.
1514: Se publica la Biblia políglota complutense, la primera
multilingüe (hebreo, griego, latín y arameo), bajo el impulso
del cardenal Cisneros.
1706: Muere Luisa Roldán, «la Roldana», escultora e
imaginera, la primera mujer que inscribe su nombre de forma
autónoma en la Historia del Arte en España.
1877: El gobierno de Cánovas del Castillo establece el servicio
militar obligatorio. Prescribía cuatro años de servicio en filas y
otros cuatro en la reserva.
1880: Nace Manuel Azaña, político y escritor, que será
presidente de la II República española.
11
de enero
Nace Teodosio el Grande,
emperador romano
Tal día como hoy, 11 de enero del año 347, nacía en Coca, en Segovia
(aunque hay quien dice que en Itálica, junto a Sevilla), el emperador
romano Teodosio el Grande, uno de los tres emperadores que Hispania
dio a Roma, con Adriano y Trajano.
Teodosio vino al mundo en una situación extremadamente convulsa: el
Imperio romano se hundía víctima de las guerras internas y de la presión de
los bárbaros en la frontera. El territorio imperial era en realidad una
asamblea mal cosida de gobernaciones locales atravesada por las disputas
entre facciones diversas y por la guerra contra los distintos pueblos
bárbaros, en especial los godos que avanzaban por Europa oriental. Nuestro
hombre, hijo de un militar de fama, combatió en las islas británicas y en el
Danubio. El imperio se dividió en dos mitades: la oriental y la occidental.
Teodosio llegó al trono como reemplazo del emperador oriental. Era el año
378. Catorce años después unirá además a su trono el imperio de occidente,
después de vencer a sus rivales en el campo de batalla. Señala la tradición
que un milagroso viento detuvo las fuerzas de su rival. El hecho es que
Roma volvía a ser una.
Teodosio pactó con los godos, a los que incorporó a sus legiones; no
siempre tuvo éxito, pero al menos hizo que los bárbaros se pelearan entre sí.
A cambio, concedió a sus nuevos aliados amplios territorios donde eran
prácticamente independientes. Junto a todo eso, el 27 de febrero de 380
declaró el cristianismo católico como la única religión imperial legítima.
Fue una decisión trascendental, porque desde entonces Roma será la cabeza
de la cristiandad. El imperio se mantuvo unido hasta su muerte, en el año
395, por causa de un edema vascular. Sus hijos Arcadio y Honorio se
repartirán el imperio. Con ellos la vieja Roma se derrumbará
definitivamente.
Teodosio el Grande tuvo además una hija: Gala Placidia, secuestrada
por los godos, que terminará casándose con el rey godo Ataúlfo y después,
viuda y tras un sinfín de vicisitudes, acabará como emperatriz de Roma. Y
de Teodosio nos queda su disco: un portentoso objeto de plata con un
diámetro de 74 centímetros fabricado para conmemorar el aniversario de su
reinado. Lo encontraron por azar en Almendralejo en 1847.
Otros hechos
1505: Tras la muerte de Isabel la Católica en noviembre de
1504, las Cortes de Toro, en Castilla, declaran reina a Juana la
Loca y reconocen regente a Fernando de Aragón.
1565: El conquistador Legazpi toma posesión para España de
las Islas Carolinas, hoy llamadas «Marshall», en Oceanía.
1875: Alfonso XII llega a Valencia para hacerse cargo del
trono de España tras el hundimiento de la I República y el
pronunciamiento del general Martínez Campos.
1923: Juan de la Cierva prueba con éxito su autogiro en Getafe
y Cuatro Vientos.
1945: Ley fundacional del Instituto de Cultura Hispánica para
estrechar relaciones con Hispanoamérica. Hoy se llama
Agencia Española de Cooperación Internacional para el
Desarrollo.
12
de enero
La matanza de Casas Viejas
Tal día como hoy, 12 de enero de 1933, tuvo lugar la Matanza de
Casas Viejas, durante la II República española, bajo el gobierno de
Manuel Azaña. Fue un episodio más dentro del acoso al que los
anarquistas sometieron al poder republicano, pero iba a tener
consecuencias de enorme alcance.
En enero de 1933 los anarquistas de la CNT habían declarado una
huelga general revolucionaria. La huelga fue fácilmente controlada por el
Gobierno, en manos de los republicanos de izquierdas y del PSOE, pero en
el pueblo gaditano de Casas Viejas unos centenares de campesinos logaron
hacerse fuertes y proclamaron el comunismo libertario. Decididos a todo,
los anarquistas asaltaron el cuartel de la guardia civil matando a dos
guardias. Entonces el Gobierno Azaña envió a la Guardia de Asalto, la
policía republicana, con órdenes de sofocar enérgicamente la revuelta. La
Guardia de Asalto entró en el pueblo a tiros y quemó la choza donde se
habían refugiado el cabecilla, Francisco Cruz Gutiérrez, alias Seisdedos, y
algunos revolucionarios. La represión se saldó con una veintena de muertos,
muchos de ellos fusilados sobre la marcha.
La violencia de la acción gubernamental levantó una enorme
polvareda. La Guardia de Asalto dijo obedecer órdenes directas de Azaña:
«No quiero heridos, los tiros a la barriga», habría dicho el presidente. Varios
capitanes de aquel cuerpo –Gumersindo de la Gándara, Carlos Cordoncillo
y Manuel López Benito– firmaron un acta en la que sostenían que la
violenta represión no se debió a un abuso arbitrario de la Policía, sino a las
órdenes directamente dictadas por el Gobierno. El acta de los guardias puso
ante los tribunales a Azaña y Largo Caballero, entre otros. La acusación no
llegó a prosperar por razones técnicas, pero el daño político fue serio.
Aunque el Gobierno desvió toda la culpa hacia los guardias, la coalición
republicano-socialista sufrió un grave desgaste. Los socialistas, temerosos
de que los anarquistas de la CNT les comieran terreno en el liderazgo
sindical, se apartaron temporalmente de Azaña. Las siguientes elecciones
las ganaría la derecha.
El episodio iba a tener un epílogo aún más truculento en 1936:
comenzada la guerra civil y con Madrid bajo el control de las milicias del
Frente Popular, los capitanes Gumersindo de la Gándara, Cordoncillo y
López Benito fueron detenidos. Sometidos a juicio, los tribunales los
encontraron limpios de responsabilidades políticas. Pero el director general
de Seguridad, Manuel Muñoz, los entregó al Comité Provincial de
Investigación Pública, la cheka del Frente Popular que los asesinó.
Otros hechos
1072: Sancho II de Castilla derrota a su hermano Alfonso VI
de León en la batalla de Golpejera. Sancho se queda con la
corona leonesa.
1230: Jaime I de Aragón conquista la isla de Mallorca frente a
los musulmanes.
1874: Finaliza la insurrección del Cantón de Cartagena
después de seis trágicos meses de experimento «federal».
13
de enero
Comienza la expulsión de los moriscos
Tal día como hoy, 13 de enero de 1610, comenzaba oficialmente la
expulsión de los moriscos de España. El día anterior se había leído el
bando real en Sevilla. En él se ordenaba la salida inmediata de los
musulmanes en territorio de la Corona, aunque en realidad el proceso
había comenzado años atrás.
Los moriscos eran los musulmanes que permanecían en España desde
el final de la Reconquista en 1492. ¿Cuántos eran? Se calcula que unos
300.000 en una población total de siete millones de habitantes. Eran
particularmente numerosos en áreas de Andalucía y de Levante. Durante un
siglo su integración en la Corona no había supuesto gran problema, pero a
finales del XVI se solaparon varios acontecimientos. Por un lado, la Corona
aspiraba a una mayor homogeneidad social y religiosa. Por otro, los
musulmanes se resistían a abandonar sus prácticas. Pero lo que hizo
insoluble el conflicto fue la guerra de España con el Imperio Otomano y
con las repúblicas piratas de las costas de Argelia.
En efecto, la Corona española, campeona de la cristiandad, se hallaba
en guerra continua tanto con el Imperio Otomano, heredero del califato
regular musulmán, como con los piratas berberiscos, que actuaban
intensamente en el Mediterráneo occidental y, además, se hallaban ya en
abierta alianza con el sultán otomano. A partir de la década de 1560
comienza la agitación entre la población morisca española. Pronto se
constata que el oro argelino y turco estaba sufragando las revueltas de los
moriscos en el sur. La guerra de las Alpujarras, en Granada, dio la medida
de la gravedad del asunto. Fue una guerra atroz, entre 1568 y 1571, que iba
a escribir páginas de auténtico horror.
La revuelta fue sofocada y decenas de miles de moriscos pudieron ser
reasentados en otros lugares de España (entre otras cosas, por la presión de
la nobleza terrateniente, que necesitaba esa mano de obra), pero la presencia
de musulmanes en nuestro suelo estaba tocada de muerte. La situación
exterior e interior permanecía idéntica: los moriscos no se integraban y la
guerra con el turco seguía viva, de manera que el temor a una «quinta
columna» musulmana en España era algo más que una hipótesis. En 1609
se llevaron a cabo los primeros procesos de expulsión, que afectaron sobre
todo al Reino de Valencia. Enseguida, en enero de 1610, seguirán los
moriscos andaluces. El 10 de enero se promulgó la orden, que sería leída
públicamente en los días siguientes. A partir de aquel 13 de enero de 1610,
y a lo largo de los seis años posteriores, unos 275.000 musulmanes
abandonaron España con destino al norte de África.
Otros hechos
587: El rey visigodo Recaredo declara su adhesión a la fe
católica, rompiendo con el arrianismo de la minoría
hispanogoda.
1532: Carlos I prohíbe marcar a los indios con hierros
candentes, según era uso en la época.
1712: El Consejo de Castilla aprueba los estatutos del Monte
de Piedad del padre Piquer: es el primer banco de España para
personas necesitadas.
14
de enero
Fernando el Católico autoriza el matrimonio entre
españoles e indias
Tal día como hoy, 14 de enero de 1514, el rey Fernando el Católico
promulgaba una real cédula que autorizaba el matrimonio entre
españoles e indias en el Nuevo Mundo.
Desde 1503 los matrimonios mixtos eran ya una realidad en las Indias:
por indicación de Isabel la Católica, el gobernador Ovando había fomentado
que los conquistadores solteros se casaran con nativas para dar estabilidad a
la colonia en La Española. La nueva medida venía a consolidar los
matrimonios mixtos como forma de organización social en América y, al
cabo, demostraba una vez más que los españoles no veían a las nuevas
tierras de ultramar como campo libre de conquista, sino que iban a
esforzarse por respetar la dignidad de los indígenas, tal y como demostrarán
las sucesivas leyes promulgadas al respecto.
La real cédula de 1514 es probablemente el ejemplo más claro de la
realidad del mestizaje, que distingue a la conquista española de las Indias de
cualquier otro proceso del mismo género. Hay que recordar que las mujeres,
para la mayoría de los pueblos amerindios, eran objeto de cambio. Así de
claro. Raro fue el paraje descubierto cuyos naturales no ofrecieran a los
españoles un buen número de mujeres en prenda de amistad. ¿Y aquellas
mujeres se dejaban? Sí, porque ese era el estatuto de la mujer en las
sociedades indias. Un caso ejemplar es el de la primera gran mujer india
que aparece en la aventura española en América: Malineli Tenepatl, la
Malinche, cristianada como doña Marina. Con ella venían otras veinte
mujeres otorgadas por los caciques de Tabasco a los españoles. Y serán
muchos miles más en México, en Nueva Granada o en Perú. Y no solo
esclavas, sino mujeres de cualquier condición.
Hay que tener en cuenta algo importante: en las poblaciones
amerindias había tres, cuatro y hasta cinco mujeres por cada hombre. Los
indios de Cempoal, una vez se alían con Cortés, regalan a los españoles
ocho hijas de caciques y explican a los conquistadores «que será bien
tomásemos de sus hijas y parientas para hacer generación», como dice
Bernal Díaz del Castillo. Cada vez que se firma la paz con una tribu vemos
el mismo ritual de la entrega de mujeres. Porque en las sociedades indias la
condición de la mujer solía ser la de una mercancía. Pero, una vez casadas y
cristianadas, se convertían en españolas de pleno derecho. Por supuesto, lo
mismo ocurría con sus hijos, hasta el punto de que el mestizaje se convertía
en timbre de orgullo. El Inca Garcilaso, lo expresaba así: «A los hijos de
español y de india, o de indio y española, nos llaman mestizos, por decir
que somos mezclados de ambas naciones; fue impuesto por los primeros
españoles que tuvieron hijos en Indias, y por ser nombre impuesto por
nuestros padres y por su significación, me lo llamo yo a boca llena y me
honro en él».
Otros hechos
1526: Tras la batalla de Pavía, Carlos I, victorioso, firma con
Francisco I de Francia el Tratado de Madrid.
1643: El rey Felipe IV convoca al conde-duque de Olivares y
le destituye. Además de sus fracasos políticos, la clave estuvo
en la conspiración nobiliaria contra el valido.
15
de enero
Luis I, rey de España
Tal día como hoy, 15 de enero de 1724, recibía formalmente la corona
de España Luis I, hijo de Felipe V. El primer Borbón, español enfermo,
había firmado los documentos de abdicación cinco días antes. Luis será
solemnemente coronado el 9 de febrero siguiente. Solo reinará siete
meses.
Luis I de Borbón es, sin duda, el monarca menos conocido de la
España moderna. Y lo es porque duró muy poco: solo doscientos
veintinueve días. Situemos al personaje: Luis era el hijo mayor de Felipe V
de Anjou, el primer Borbón, y de María Luisa de Saboya. Había nacido en
Madrid en 1707. Aún no había cumplido los diecisiete años cuando su
padre, en 1724, decidió abdicar en él. ¿Por qué? Nunca se ha sabido a
ciencia cierta: es posible que Felipe quisiera soltar el trono español para
aspirar a la corona francesa ante la enfermedad de Luis XV, o es posible
que Felipe, enfermo de los nervios, no se considerara capaz de mantener el
cetro. El hecho es que el joven Luis se convirtió en rey, aunque en la
práctica apenas reinó: la política seguía decidiéndose en el palacio de La
Granja, adonde se habían retirado Felipe y su esposa.
La política, en efecto: Felipe V había suprimido el sistema de consejos
que caracterizó al gobierno de los Austrias y lo había sustituido por una
mecánica mucho más centralizada de secretarías de Estado y de Despacho.
Estos, los secretarios, eran los que hacían la política en comunicación
directa y permanente con el monarca. Y todo pasaba por él: los acuerdos
exteriores, la reconstrucción de la Armada, las reformas administrativas…
La corona la llevaba Luis, pero el poder lo tenía Felipe.
Y mientras tanto, ¿Luis qué hacía? Dar fiestas en su palacio de
Madrid, y poco más. Esa regalada vida terminó muy pronto, cuando el
joven rey cayó víctima de una epidemia de viruela. Enfermó gravemente y
pasó sus últimos días en cama, atendido por su solícita esposa, la
jovencísima (quince años), bella y extravagante Luisa Isabel de Orleans,
una extraña muchacha, neurótica y bulímica, que gustaba de pasearse
desnuda y eructar y ventosearse en público. Luis no superó su enfermedad:
murió el 31 de agosto de 1724, con diecisiete años recién cumplidos y sin
descendencia, dejando al borde del lecho a su extraña esposa, que, eso sí, en
el último trance se comportó de forma admirable. Viuda, la joven Luisa
Isabel volvió a Francia, donde fue recluida en un convento por dos años y,
después, en el palacio de Luxemburgo.
Felipe V, pese a sus dolencias, volvió a hacerse con la Corona. La
heredará años más tarde su hijo menor, que reinará como Fernando VI.
Otros hechos
1597: Muere el arquitecto Juan de Herrera, constructor del
palacio de El Escorial.
1798: Goya empieza a pintar los frescos de San Antonio de la
Florida, en Madrid.
1941: Alfonso XIII abdica de sus derechos al trono en su hijo
Juan de Borbón.
16
de enero
Cuando fuimos a la guerra de Irak
Tal día como hoy, 16 de enero de 1991, comenzaba la operación
Tormenta del Desierto, la primera gran operación multinacional contra
el Irak de Sadam Hussein. Era la primera vez que tropas españolas
salían a combatir fuera del territorio nacional desde los tiempos de la
División Azul.
La causa directa de aquella guerra fue la invasión de Kuwait por parte
de Irak. Sadam había sido hasta entonces el aliado preferente de los
norteamericanos frente al Irán de los ayatolás. Sin embargo, la invasión de
Kuwait lo cambió todo. Las Naciones Unidas condenaron al régimen iraquí.
A iniciativa de los Estados Unidos, una coalición de treinta y un países
atacó Irak, cuyo ejército estaba considerado por entonces como el cuarto
más poderoso del mundo. Los norteamericanos corrieron con el mayor peso
de las operaciones militares, con amplia participación de aviones ingleses y
carros franceses. Para dirigir la invasión se designó al general
norteamericano Norman Schwarzkopf.
España, gobernada por el socialista Felipe González, envió una
fragata, la Numancia, junto a dos barcos de apoyo, entre una conmoción
social sin precedentes. Nuestra fuerza iba a operar muy lejos del frente,
pero la hipersensibilidad de la opinión pública hacía pensar que enviábamos
a nuestros jóvenes –todavía existía el servicio militar obligatorio– poco
menos que a una muerte segura. Se hizo célebre la actuación de la cantante
Marta Sánchez a bordo de la fragata para animar a los soldados.
Aquella guerra, que Sadam Hussein calificó como «la madre de todas
las batallas», terminó el 28 de febrero con la rendición de Irak cuando los
blindados franceses se encontraban a solo 150 kilómetros de Bagdad. El
régimen iraquí aceptó las condiciones impuestas por la ONU. La rendición
permitió a Sadam seguir en el poder durante doce años más. La operación
Tormenta del Desierto se saldó con 378 muertos y 1.000 heridos por parte
aliada, y en torno a 30.000 muertos por parte iraquí. España, evidentemente,
no sufrió ninguna baja. De hecho, nuestro barco ni siquiera entró en zona de
combate.
Aquel fue el primer gran ejercicio de liderazgo militar mundial de los
Estados Unidos después del hundimiento de la Unión Soviética. Desde
entonces Norteamérica es la potencia hegemónica en el mundo.
Otros hechos
1556: Carlos I se retira al monasterio de Yuste y cede la
corona a su hijo Felipe II.
1605: Se publica en Madrid la primera edición de El ingenioso
hidalgo don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes.
1716: Felipe V firma los decretos de Nueva Planta que
desmantelan el aparato estatal de los Austrias y derogan los
fueros de Cataluña. Antes se habían derogado los de Valencia,
Aragón y Mallorca.
1861: Se abre la comunicación telegráfica submarina entre la
península y las islas Baleares.
17
de enero
Nace Pedro Calderón de la Barca
Tal día como hoy, 17 de enero de 1600, nacía en Madrid Pedro
Calderón de la Barca, figura eminente de la cultura española de los
siglos de oro y de la literatura universal.
Calderón fue sucesivamente soldado, escritor y sacerdote. Su padre
quería que fuera eclesiástico. Bajo ese designio estudió lógica y retórica en
la Universidad de Alcalá, y después derecho canónico y civil en la de
Salamanca. Pero Calderón no se ordenó, sino que se dedicó a la poesía.
Participó en certámenes poéticos con notable éxito. Muerto su padre,
decidió abandonar los estudios eclesiásticos y optó por dedicarse a la
carrera militar.
Empezó a pelear en 1623, al servicio del duque de Frías, en Flandes.
Ese mismo año estrenaba en Madrid su primera comedia: Amor, honor y
poder. Regresó a España en 1625 para dedicarse a su vida de dramaturgo,
pero volvió a empuñar las armas en 1638, al servicio del duque del
Infantado, en el sitio de Fuenterrabía y más tarde, en 1640, durante la
guerra de secesión de Cataluña. Era caballero de Santiago desde 1636. En el
sitio de Lérida resultó herido y le fue concedida una licencia absoluta. De
su vida militar dejó memoria en unos versos que aún hoy son de cita
obligada en la carrera castrense: «Aquí la más principal / hazaña es
obedecer /, y el modo cómo ha de ser / es ni pedir ni rehusar».
Después de una seria crisis personal y profesional, agobiado por mil
contratiempos (entre ellos, el nacimiento de un hijo natural, Pedro José),
Calderón terminó ordenándose sacerdote en 1651. Aún vivirá treinta años
más, gozando generalmente del favor tanto de la corte como del público; de
hecho, terminó sus días como capellán mayor del rey Carlos II. Murió el 25
de mayo de 1681.
Hoy le recordamos sobre todo como el creador del género de los autos
sacramentales, un auténtico teatro metafísico que popularizó las
preocupaciones teológicas: la oposición entre la razón y las pasiones, entre
lo intelectual y lo instintivo, entre el entendimiento y la voluntad. Nada
define mejor el pensamiento de Calderón de la Barca que aquellos versos
suyos de La vida es sueño: «¿Qué es la vida? Un frenesí. / ¿Qué es la vida?
Una ficción, / una sombra, una ilusión, / y el mayor bien es pequeño. / ¡Que
toda la vida es sueño,/ y los sueños sueños son!».
Pedro Calderón de la Barca dejó tras de sí ciento diez comedias y
ochenta autos sacramentales, entremeses y obras de menor fuste. Su glosa
de la religión, el honor y el amor son el retrato más fiel del espíritu de
nuestros siglos de oro.
Otros hechos
1287: Alfonso III de Aragón se lanza a la reconquista de
Menorca.
1966: Dos aviones estadounidenses colisionan en el aire y
cuatro bombas nucleares caen al mar en las costas de
Palomares y Almería.
1996: La banda terrorista ETA secuestra al funcionario de
prisiones Ortega Lara. Su largo y cruel cautiverio marcará
profundamente a la sociedad española.
18
de enero
Pizarro funda Lima
Tal día como hoy, 18 de enero de 1535, Francisco Pizarro fundaba la
Ciudad de los Reyes, que hoy conocemos como Lima y es desde
entonces la capital del Perú.
Pizarro acababa de conquistar el imperio del inca Atahualpa. El
Tahuantinsuyo, que así se llamaba aquella grandiosa construcción política,
era inmenso, pero estaba atravesado por mil querellas intestinas. Pizarro
supo sacar partido no solo de la guerra civil que Atahualpa y Huáscar
libraron entre sí por hacerse con el trono, sino, sobre todo, de los inmensos
rencores que el despotismo inca había sembrado entre las distintas tribus –
huancas, tallanes, etc.– sometidas por los incas. Fueron esos pueblos los que
llevaron en volandas a los españoles. Pero hablemos de la capital.
La capital incaica estaba en Cuzco, muy tierra adentro, y eso era
bastante inconveniente para los planes de Pizarro, que ante todo necesitaba
tener cerca el mar para organizar el tráfico comercial. Por eso pensó en el
viejo asentamiento preincaico del valle del río Rímac, que estaba cerca del
mar, aunque no tanto como para exponerse a ataques piratas, y además
ofrecía suelos fértiles y un clima benigno. Había campos de cultivo. Había
agua potable. Había madera en abundancia. Había, sobre todo, buenos
emplazamientos para construir un puerto. Sobre todo: aquello estaba muy
lejos de las sangrientas pugnas de poder que aún mantenían entre sí las mil
facciones del derrotado imperio del Tahuantinsuyo.
Allí, sobre el río Rimaq, quedó fundada Ciudad de los Reyes, que
enseguida recibirá su nombre indígena de Lima. El propio Pizarro, con
Nicolás de Ribera, Diego de Agüero y Francisco Quintero, trazó los planos
de la ciudad: una Plaza de Armas y, en torno a ella, una cuadrícula regular
de calles y edificaciones. Es uno de los más claros exponentes del
urbanismo colonial español.
En Lima se levantó el Palacio Virreinal, que hoy es el palacio del
Gobierno del Perú, pero que conserva su nombre originario de Casa de
Pizarro. E inmediatamente se procedió a construir la catedral, donde
Francisco Pizarro puso la primera piedra. La ciudad de Lima y su Puerto del
Callao se convertirán en el gran centro del mundo virreinal. Capital oficial
del virreinato del Perú desde 1537, sede de Real Audiencia desde 1543,
Lima será la primera ciudad del continente en contar con una Universidad:
la de San Marcos, fundada por Carlos I a iniciativa de los monjes dominicos
en 1551. Lima fue, en fin, el ombligo de la América española. Entre sus
piedras murió el propio Pizarro, en 1541, asesinado por otros españoles.
Otros hechos
1174: Alfonso II de Aragón se casa con Sancha de Castilla en
uno de los innumerables enlaces entre los distintos reinos
peninsulares durante la Edad Media española.
1924: El dictador Primo de Rivera indulta a los tres
anarquistas que asesinaron al presidente del Gobierno Eduardo
Dato en 1921.
19
de enero
Fernando II es coronado rey de Aragón
Tal día como hoy, 19 de enero de 1479, Fernando II, más tarde
conocido como Fernando el Católico, era coronado rey de Aragón.
Fernando ya estaba casado con Isabel de Castilla, de manera que a
partir de aquel momento las coronas de Castilla y Aragón quedaron
unidas en un lazo que ya no se disolvería jamás.
Fernando llegó a la corona después de la muerte de su padre, Juan II de
Aragón, un político medieval de viejo estilo que vivió ochenta años y pasó
la mayor parte de ellos intrigando frente a los nobles de su propio reino y
los monarcas de los reinos vecinos. De Juan aprendió Fernando la mayor
lección de la política de aquel tiempo: la pugna sin cuartel entre el poder
público de la corona y el poder privado de los nobles. El propio Fernando,
de niño, se vio asediado más de una vez por los grandes señores de Aragón
y Cataluña. Una enseñanza que marcaría su concepción del gobierno.
Fernando fue ante todo un político de enorme categoría que supo
utilizar alternativamente la negociación, la diplomacia y la guerra para
obtener sus fines. Primero se ganó a la recelosa nobleza castellana, que
aceptó nombrarle corregente del Reino junto a Isabel. El propio Fernando
dirigió las operaciones militares que consolidaron a Isabel en el trono.
Después, Fernando e Isabel reorganizaron a fondo el país: modernizaron la
administración, sanearon la hacienda, abolieron numerosas situaciones
injustas derivadas del viejo sistema señorial… Ese trabajo incluyó la
implantación en Castilla de instituciones aragonesas como los consulados
comerciales y los gremios, lo cual multiplicó la potencia de la economía
castellana. Y por supuesto, los reyes se ocuparon de asentar el poder
público de la Corona frente al poder privado de los nobles: tanto Fernando
como Isabel habían experimentado en carne propia la necesidad de hacerlo
a cualquier precio.
La conquista de Granada, que fue una obra simultáneamente
diplomática y militar, puso fin a la Reconquista, y acto seguido Fernando se
concentró en afianzar las posiciones aragonesas en Italia, incorporando el
Reino de Nápoles a las posesiones de la Corona. Los reyes patrocinaron la
aventura americana y se ocuparon de establecer bases seguras en el norte de
África. Así España se convirtió en una potencia determinante en el
escenario internacional. En una última maniobra, se las arregló para
derrotar diplomáticamente a su peligroso yerno, Felipe el Hermoso (muerto
poco después) y conservar bajo un mismo cetro Castilla y Aragón. El
tratadista italiano Maquiavelo mostró a Fernando de Aragón como modelo
de príncipe. Realmente lo fue.
Otros hechos
1762: Aparece el primer número de la Gaceta de Madrid, que
después se llamará Boletín Oficial del Estado.
1887: El marino e inventor Fernando VIllamil entrega a la
Armada española el primer destructor de nuestra flota.
1937: El general Millán-Astray funda Radio Nacional de
España como emisora oficial del bando sublevado durante la
guerra civil española.
20
de enero
Chindasvinto instaura en España
la monarquía hereditaria
Tal día, como hoy, 20 de enero del año 648, el rey visigodo
Chindasvinto instauró en España la monarquía hereditaria, es decir, la
costumbre de que el rey designara sucesor a uno de sus hijos.
Aquello fue una revolución política. Hasta aquel momento, los
visigodos se habían regido por el viejo derecho germánico, según el cual el
rey era elegido por la aristocracia del Reino: la monarquía electiva. Era un
método en principio más democrático, pero, en la práctica, aquello derivaba
en que los candidatos no elegidos entraran en guerra entre sí y contra el rey
electo. La mayor parte de los reyes anteriores habían caído víctimas de
conjuras nobiliarias, y el propio Chindasvinto llegó al trono mediante un
rebelión.
Los godos gobernaban España desde la caída del Imperio romano a
mediados del siglo V. Fueron ellos, los godos, los primeros en dar a
Hispania una entidad política independiente. Los reyes anteriores, como
Leovigildo y Recaredo, habían logrado la unificación jurídica y religiosa de
Hispania. Pero el reino godo de Toledo adolecía de una profunda
inestabilidad; entre otras razones, por la precaria situación de los reyes.
Chindasvinto llegó a la corona con casi ochenta años: un prodigio de
longevidad. Desconocemos los detalles, pero muy explosiva debía de ser la
situación cuando una de sus primeras decisiones fue purgar a fondo a la
nobleza, con asesinatos y confiscaciones de bienes que no ahorraron
tampoco a los príncipes de la Iglesia. También impulsó la creación de un
nuevo texto judicial –de la pluma del gran Braulio de Zaragoza– para poner
orden en el reino. En ese expeditivo programa de reformas entra la cuestión
de la corona: Chindasvinto asoció al trono a su hijo Recesvinto y eso
consolidó el poder real. Recesvinto heredará la corona cuando muera su
padre, con cerca de noventa años, en 653.
La España visigoda ya estaba tocada de muerte precisamente por las
querellas entre las distintas facciones nobiliarias. Esas querellas provocarán
la invasión musulmana del año 711. Dice la tradición que tanto Rodrigo
como Pelayo eran nietos de Chindasvinto. Fue la facción que perdió en una
guerra que, al cabo, terminaría significando la desaparición del reino godo y
la larga noche de la dominación musulmana. Pero el hecho es que, desde
aquella decisión de Chindasvinto, la sucesión en el trono a través de la
herencia se convertiría en norma en los reinos españoles.
Otros hechos
1486: Cristóbal Colón expone ante los reyes Isabel y Fernando
su proyecto de viajar a las Indias por occidente, a través del
Atlántico.
1500: Vicente Yáñez Pinzón es el primer español en cruzar la
línea del equinoccio y toca la costa del Brasil.
1516: El marino Juan Díaz de Solís, descubridor del Río de la
Plata, muere devorado por indígenas guaraníes.
1783: España, Inglaterra, Francia y los nacientes Estados
Unidos firman el Tratado de Versalles que reconoce la
independencia de las colonias británicas de Norteamérica.
21
de enero
Los primeros mártires cristianos
de España
Tal día como hoy, 21 de enero de 259, morían quemados vivos en el
anfiteatro de Tarraco los mártires cristianos Fructuoso, obispo, y
Eulogio y Augurio, diáconos. Otras fuentes dan como fecha el 20 de
enero del año 258. En cualquier caso, son los primeros mártires de los
que hay constancia documental.
El cristianismo había llegado muy pronto a España, desde el siglo I. La
primera mención es una carta de San Pablo fechada en el año 58. La
tradición dice que Pablo desembarcó en Tarragona y allí convirtió a dos
mujeres: Xantipa, que era la esposa del prefecto romano Probo, y su
hermana Polixena. Pero no es la única tradición al respecto. Una de las más
hermosas es la del apóstol Santiago el Mayor, que predicó en Hispania,
recibió la aparición de la Virgen a orillas del Ebro, de vuelta a Jerusalén fue
martirizado y su cadáver, después, recogido por sus discípulos y enterrado
en Compostela. Otra de las tradiciones más conocidas es la de los siete
varones apostólicos enviados por San Pedro. Eran Torcuato, Tesifonte,
Indalecio, Segundo, Eufrasio, Cecilio y Hesiquio. Los siete varones
llegaron a Acci, la actual Guadix, en Granada. De allí fue la primera
conversa: Luparia, noble hispanorromana. Después predicaron en Ávila,
Granada, Almería, Jaén, Murcia…
Durante mucho tiempo se pensó que la difusión del cristianismo vino
ligada a la diáspora judía tras la destrucción del templo de Jerusalén. Hoy
sabemos que, en realidad, los principales agentes de difusión religiosa
fueron las legiones, con sus miles de hombres venidos de todos los
confines. La expansión del cristianismo en España sigue el camino de la
Legio VII Gemina: desde Andalucía hasta Galicia y Zaragoza. El principal
impulso tiene lugar entre los siglos III y IV. Comienzan también las
persecuciones. Aquí entra ese primer martirio del que tenemos constancia:
el de Fructuoso, Eulogio y Augurio en el anfiteatro de Tarragona. Pronto se
les sumarían otros mártires: los niños Justo y Pastor en Alcalá de Henares,
Santa Justa y Santa Rufina en Sevilla, San Vicente en Valencia…
¿Por qué se martirizaba a los cristianos? Los cristianos morían por su
fe, pero Roma los perseguía por razones políticas. El punto clave era este:
reconocer la naturaleza divina del emperador. Los cristianos, dispuestos a
dar al César lo que era del César y a Dios lo que era de Dios, no podían dar
al César lo que era de Dios. La represión fue brutal bajo los emperadores
Valeriano, Galieno, Diocleciano y Maximiano. Es Galerio, ya a partir del
305, quien desata la mayor de las persecuciones. Pero el propio Galerio
enfermó mortalmente y terminó firmando en 311 un «edicto de tolerancia»
que detenía la persecución, autorizaba a los cristianos a reconstruir sus
iglesias y les solicitaba rezar por el bien público y por el emperador. Galerio
murió cinco días después de firmar el edicto.
Otros hechos
1287: Jaime de Aragón conquista Menorca.
1522: Gil González Dávila y Andrés Niño surcan por primera
vez las costas de Nicaragua buscando un paso entre el
Atlántico y el Pacífico.
1812: Las Cortes de Cádiz crean el Consejo de Estado.
22
de enero
El cura Merino aplasta a los franceses
en Dueñas
Tal día como hoy, 22 de enero de 1810, la columna guerrillera del cura
Jerónimo Merino Cob aplastaba a una división francesa en la localidad
palentina de Dueñas.
Jerónimo Merino Cob era un sacerdote de convicciones muy
tradicionales que se había echado al monte cuando los franceses de
Napoleón ocuparon España. No hay que confundirlo con otro «cura
Merino», Martín Merino y Gómez, liberal, que colgó los hábitos y
terminaría apuñalando a Isabel II. Este Merino nuestro, el cura Jerónimo,
había nacido en Villoviado, Burgos, en 1769, en el seno de una familia
campesina: típico cura de pueblo con más de labriego que de teólogo.
Rozaba los cuarenta años cuando los franceses llegaron a Villoviado. Un
regimiento gabacho pasa allí la noche entre saqueos y excesos. Al
amanecer, el oficial francés constata que no tiene mulas para llevar los
instrumentos musicales del Regimiento. Manda prender al cura del pueblo y
carga sobre sus espaldas el bombo, los platillos, las cornetas. Ante los
humillados ojos de los vecinos, el cura es forzado a llevar de esta guisa los
instrumentos hasta Lerma, a 10 kilómetros. Cuando queda libre, el cura
escapa. Vuelve a Villoviado. Rasga su sotana, coge ropas de cazador y se
procura una escopeta. Errante como una fiera, a los pocos días ve a unos
soldados franceses; no duda en disparar y mata a uno. Se echa al monte con
un criado y un sobrino. Pronto se le unen varios mozos del pueblo; después,
otros jóvenes de la comarca. Así el cura se convirtió en guerrillero.
«Dios ha creado al hombre derecho y el hombre ante nadie debería
humillarse», dicen que dijo Merino. El cura entró en contacto con otro gran
guerrillero, el Empecinado, que le ayudó a formar su primer contingente.
Objetivo: castigar las comunicaciones del invasor. Era un asunto vital,
porque por Burgos pasaban dos vías centrales de la logística francesa: la
que conducía hacia el sur, a Madrid, y la que llevaba a Portugal, donde los
de Napoleón peleaban contra los ingleses. La misión estaba clara: erosionar
lo más posible las vías de abastecimiento francesas. Quizás aquel cura no
tenía alma de apóstol, pero pronto demostraría que podía ser un tenaz
cruzado. Después de varias hazañas fabulosas, logró aplastar a aquella
división francesa en Dueñas cayendo sobre ella como una serpiente letal.
Las bajas de los invasores ascienden a 1.500. Y era solo el principio.
Merino terminó la guerra con el empleo de general y volvió a su
pueblo para ejercer de párroco. Poco duraría el retiro, porque enseguida las
guerras civiles que sacudirían España le hicieron hervir la sangre. Merino
volverá al monte con los absolutistas, primero, y con los carlistas después.
Pero esto es otra historia.
Otros hechos
1188: Alfonso IX es ungido rey de León. Será el último
monarca de esa corona.
1921: El gobierno conservador de Dato implanta el seguro
obrero obligatorio para todos los trabajadores. Dato morirá
asesinado por pistoleros anarquistas apenas tres meses después.
1926: Despega de La Rábida el hidroavión Plus Ultra con
destino a Buenos Aires, el primer vuelo entre Europa y
Sudamérica.
23
de enero
Juan José de Austria asume
el gobierno de España
Tal día como hoy, 23 de enero de 1677, se hacía cargo del Gobierno de
España don Juan José de Austria, hijo bastardo del rey Felipe IV.
Juan José de Austria, hoy casi olvidado, fue sin embargo una de las
figuras más sobresalientes de la España del XVII. Nacido en 1629, hijo del
rey Felipe y la actriz María Calderón, la Calderona (también llamada
Marizápalos), Juan José Iba a ser destinado a la carrera religiosa, pero su
brillantez personal y la ausencia de herederos varones hizo aconsejable
iniciarle en las artes de la política y la guerra. Se le dio una esmeradísima
educación en Ocaña, Toledo, con los mejores maestros, y allí demostró el
muchacho no solo una inteligencia despejada y singulares dotes para la
pluma, sino además una vocación irrefrenable por las armas, la caza y la
equitación. Muy evidentes debían de ser sus dotes cuando el rey Felipe le
propuso desde muy pronto para los mayores cometidos.
Desde muy pronto, en efecto, tuvo que hacer frente Juan José a
complejos retos donde siempre demostró una habilidad y una inteligencia
extraordinarias, en medio del inextricable laberinto de problemas que era la
España de aquel tiempo con multitud de frentes abiertos en América, Italia
y Flandes. Tenía solo dieciocho años cuando sofocó la revuelta de Nápoles
en una eficaz mezcla de diplomacia y estrategia militar. Inmediatamente
después pacificó Barcelona –desgarrada entre los partidarios de someterse a
Francia y los leales al rey de España– y terminó con la guerra de Cataluña,
donde fue nombrado virrey. Entonces se le mandó a Flandes, el avispero de
la Corona, donde obtuvo ciertos éxitos ante los franceses, como la victoria
de Valenciennes en 1656. Realmente Juan José parecía un tipo del siglo
anterior. Sufrirá serios reveses en Flandes y, después, en Portugal, pero es
difícil imputarle a él los fracasos.
España ya era una potencia declinante, pero Juan José de Austria era
exactamente el tipo de persona que podía cambiar las cosas. Ese fue
precisamente su drama, porque la reina Mariana, temiendo que Juan José
quitara la corona a su hijo Carlos (el que luego reinará como Carlos II «el
Hechizado»), hará lo imposible para mantener a nuestro protagonista
alejado de la corte. Juan José de Austria intentó incluso un golpe de Estado,
que triunfó, pero él mismo renunció a atacar Madrid.
En 1677, con cuarenta y ocho años, la presión de la aristocracia y los
grandes del Reino le condujo a la dirección del Gobierno. Fueron malos
años: pésimas cosechas, hambre, peste. La muerte se llevó a Juan José
apenas dos años después; probablemente, envenenado. Con él desaparecía
la última oportunidad de la España de los Austrias.
Otros hechos
1641: El Consejo de Ciento de Barcelona, alzado por su
independencia, termina sometiéndose ante el rey Luis XII de
Francia, proclamado conde de Barcelona.
1932: El Gobierno Azaña disuelve la Compañía de Jesús y
expropia sus bienes.
1952: Franco restablece los Mozos de Escuadra de la
Diputación de Barcelona.
24
de enero
Adriano, el emperador del muro
Tal día como hoy, 24 de enero del año 76, nacía en Itálica, Sevilla, el
emperador romano Adriano. Será uno de los tres emperadores
romanos nacidos en Hispania (cuatro si aceptamos la hispanidad de
Marco Aurelio).
La familia de Adriano llevaba dos siglos en España. Mantenía sin
embargo vínculos muy estrechos con la aristocracia romana, y de hecho
Adriano se formará en Roma junto a los futuros rectores del imperio.
Destacó en la literatura griega y en los asuntos jurídicos. Sirvió en tres
legiones como tribuno. Cultivó la astrología. Esta última afición le convirtió
en favorito de la esposa del emperador Trajano –otro hispano–, Pompeia
Plotina. Gracias a esa relación se casó con una sobrina de Trajano y entró
en la familia imperial como hijo adoptivo del emperador.
Cuando Trajano murió, Adriano apareció como el sucesor natural.
Tenía cuarenta y un años y había recorrido todos los cargos posibles en la
carrera política. Ante la influencia hostil de la aristocracia romana, Adriano
optó por apoyarse en las élites de provincias, de las que él mismo formaba
parte. También renunció a emprender nuevas campañas militares y aplicó
todo su esfuerzo a reforzar las defensas del imperio con fortificaciones
como el Muro de Adriano en lo que hoy es Gran Bretaña. Bajo su mandato,
en 125, el territorio imperial alcanzó la mayor extensión de su historia.
Adriano fue un reformador que trató de agilizar la administración del
Imperio. Dio preferencia a los especialistas y a los expertos en detrimento
de los senadores, con lo cual la aristocracia romana vio mermada su
influencia en las cosas del gobierno. Quiso conocer por propia mano las
vicisitudes de sus inmensos territorios y de hecho pasó la mitad de su
mandato fuera de Italia. El emperador Adriano murió en el año 138,
después de veintiún años de reinado, tras una larga y dolorosa enfermedad.
Antonino Pío le sucedería en el trono imperial.
Otros hechos
1256: Nace en León el caballero Alonso Pérez de Guzmán,
Guzmán el Bueno.
1336: Pedro IV el Ceremonioso llega al trono de Aragón tras
la muerte de su padre Alfonso IV el Benigno.
1705: Nace en Andria, Italia, el cantante Farinelli, el más
célebre castrato, que cantaría durante veinticinco años en la
corte española.
1976: El rey Juan Carlos busca un espaldarazo internacional
en Washington y Estados Unidos y España firman un nuevo
Tratado de Amistad y Cooperación.
1977: Pistoleros vinculados a la ultraderecha asesinan a cinco
abogados laboralistas en Atocha. La matanza de Atocha, junto
a los sucesos de Montejurra, deslegitimó al franquismo
sociológico durante la transición.
1977: La banda de ultraizquierda GRAPO secuestra al teniente
general Villaescusa. Mes y medio antes había secuestrado al
jurista, político y empresario Antonio María de Oriol.
25
de enero
El padre Anchieta funda São Paulo
Tal día como hoy, 25 de enero de 1554, el jesuita José de Anchieta
fundaba con otros misioneros la ciudad de São Paulo, en Brasil.
José de Anchieta era un canario de La Laguna, en Tenerife. Su padre
era un noble vasco que se había refugiado en las Canarias después de
participar en una fallida rebelión contra Carlos I; su madre descendía de los
conquistadores castellanos de las islas. Se le envió a estudiar a Coimbra, en
Portugal; allí su intensa vocación religiosa le hizo acercarse a la Compañía
de Jesús. Con diecinueve años fue enviado a América en la tercera
expedición de jesuitas al nuevo mundo.
Por los tratados internacionales con España, a la Corona portuguesa le
correspondía la franja este del subcontinente americano. Allí nacerá Brasil,
así llamado por la abundancia de «palo brasil» en sus bosques. Las misiones
religiosas de Portugal no fueron tan numerosas como las españolas, pero
igualmente contribuyeron a levantar un mundo nuevo al otro lado del
océano. La aventura evangelizadora marcó la vida de Anchieta. Después de
una penosa travesía, en la que el barco llegó a encallar, los misioneros
fueron enviados a las tierras vírgenes de Sierra do Mar. Allí, entre los indios
tupi, se celebró por primera vez una misa tal día como hoy, 25 de enero de
1554. Había nacido la ciudad de São Paulo, San Pablo.
Anchieta pasaría el resto de su vida en Brasil, entregado a la
evangelización de los indios. Eso no le ahorraría participar en guerras como
las que los portugueses y sus aliados indios tuvieron que afrontar contra los
franceses para consolidar sus colonias en Brasil. Pero si el padre Anchieta
pasó a la historia fue sobre todo por su trabajo evangelizador, que incluyó la
redacción de catecismos y gramáticas en las lenguas nativas.
Este jesuita canario murió en Reritiba, en Brasil, en 1597, con sesenta
y tres años de edad. Hoy se le considera el padre de las letras brasileñas y su
figura es venerada en todo el país. Dos ciudades llevan su nombre. El papa
Juan Pablo II le beatificó en 1980.
Otros hechos
1232: Las tropas cristianas, compuestas sobre todo por
Órdenes Militares, reconquistan Trujillo, en Cáceres, de manos
musulmanas.
1516: Muerto Fernando el Católico el 23 de enero, su hija
Juana la Loca hereda la corona de Aragón además de la de
Castilla. Incapacitada por sus desórdenes mentales, Juana no
gobernará: la regencia de Castilla la desempeñó Cisneros y la
de Aragón, el arzobispo Alonso, hijo natural del rey.
1538: El indio cristianado Diego Huallpa descubre vetas de
plata en el cerro de Potosí. El hallazgo traerá consigo una
auténtica revolución económica en el virreinato del Perú.
1955: La ONU invita a España a enviar un observador. El 14
de diciembre nuestro país ingresará formalmente en las
Naciones Unidas. Se consolida así la «normalización»
internacional del régimen de Franco.
1990: Muere el poeta y académico Dámaso Alonso.
26
de enero
El carlista Cabrera toma Morella
Tal día como hoy, 26 de enero de 1838, las tropas carlistas del general
Cabrera tomaban la ciudad de Morella, en Castellón, que convertirían
en su capital. Fue uno de los mayores éxitos militares del carlismo en
las tres guerras civiles que padeció España a lo largo del siglo XIX.
La primera guerra carlista había comenzado en 1833 como un
conflicto sucesorio tras la muerte de Fernando VII. Enseguida el conflicto
sucesorio dio paso a una guerra civil entre los partidarios de la tradición –
los carlistas– y los partidarios del liberalismo, agrupados en torno a la
heredera, la niña Isabel II. La región del Maestrazgo, a caballo entre Aragón
y Valencia, una tierra de pequeños propietarios y campesinos libres, era
mayoritariamente carlista. Allí creció la leyenda del general Ramón
Cabrera, un guerrillero que se había alistado en las filas de la tradición
como simple soldado y que había terminado convirtiéndose en el caudillo
indiscutible de aquella zona.
Los liberales le habían puesto el sobrenombre de «el Tigre del
Maestrazgo» por su ferocidad. Lo habían intentado todo para acabar con él,
incluso fusilaron a su madre, pero con ello solo consiguieron que Cabrera
redoblara sus esfuerzos. Sus batallones de caballería pronto saltaron de su
núcleo del Maestrazgo y participaron en las principales acciones de aquella
guerra en el centro de España, incluida la marcha sobre Madrid. Tuvo la
capital al alcance de la mano y solo una desafortunada maniobra política del
pretendiente carlista evitó que Cabrera entrara en la ciudad.
El 26 de enero de 1838, el «Tigre del Maestrazgo» conquistó la ciudad
de Morella y se hizo fuerte entre sus muros. Ese mismo verano derrotaba
por dos veces a sendas divisiones liberales enviadas contra él. Cabrera
proseguirá la lucha en el Maestrazgo al frente de 25.000 hombres hasta
1840, cuando ya era el único general carlista que se mantenía en combate.
Con su salida hacia Francia concluirá la primera guerra carlista. Aún habría
dos más. En cuanto a Cabrera, exiliado en Inglaterra, terminará
convirtiéndose en un templado conservador de talante liberal.
Otros hechos
1266: Jaime I de Aragón conquista Murcia y entrega la plaza
al reino de Castilla.
1576: Muere en Asunción del Paraguay Juan Ortiz de Zárate,
de Orduña, compañero de Almagro en la conquista del Perú,
pionero de las minas de Potosí y adelantado del Río de la Plata.
1641: El ejército francés aprovecha la insurrección separatista
catalana de los Segadores, derrota a las tropas españolas y
Cataluña se convierte en satélite de Francia.
1695: Nace en Perpiñán el botánico y cirujano militar José
Quer, primer catedrático y fundador del Real Jardín Botánico
de Madrid.
1939: Las tropas de Franco entran en Barcelona en el marco de
la guerra civil española.
1979: El gobierno Suárez autoriza a diez bancos extranjeros a
establecer sucursales en Madrid; hasta ese momento la banca
extranjera no podía operar en España.
27
de enero
Nace la Orden de Calatrava
Tal día como hoy, 27 de enero de 1158, nació la orden militar de
Calatrava, que iba a jugar un papel determinante en la reconquista del
tercio sur de la península.
¿Qué era una orden militar? Una hermandad de guerreros que se regía
por reglas monásticas o, si se prefiere, una hermandad de monjes cuya
misión era la guerra en defensa de la cruz. Las órdenes militares habían
nacido en el contexto de las cruzadas para proteger a los peregrinos
cristianos que acudían a Tierra Santa: son los templarios, los hospitalarios y
los del Santo Sepulcro. En España, el modelo fue importado por el rey
cruzado, Alfonso el Batallador de Aragón, que fundó instituciones de este
tipo en Belchite y Monreal. Después las órdenes aragonesas fueron
absorbidas por los templarios, que en Castilla se hicieron presentes en
puntos muy concretos de la nueva frontera frente al islam: grandes espacios
que, sin embargo, apenas había sido posible repoblar. Por ejemplo, la
fortaleza de Calatrava, pieza esencial del sistema defensivo cristiano. Desde
ella, clavada en medio del camino natural de Córdoba a Toledo, se
controlaba toda la llanura manchega, los pasos a Sierra Morena y el cauce
del Guadiana. Alfonso VII la había conquistado en 1147 y la confió a los
templarios. Pero, diez años después, los almohades habían recuperado
Almería, se habían hecho con el control en Andalucía y empezaban a
amenazar seriamente la frontera. Calatrava corría peligro. Y en el invierno
de 1157 a 1158 los templarios se dirigieron al rey Sancho de Castilla y le
dijeron que ya no estaban en condiciones de defender satisfactoriamente la
plaza: ellos eran pocos, los contingentes almohades eran cada vez más
numerosos y se hacía preciso tomar otras decisiones.
¿Qué hacer? El rey Sancho tomó una decisión. Reunió a los notables
del Reino y les dirigió una insólita propuesta: otorgaría la plaza de
Calatrava a quien quisiera hacerse cargo de su defensa. ¿Pero había alguien
capaz de defender Calatrava con sus propios medios? Sí. El monje
cisterciense Raimundo, abad del monasterio de Fitero, levanta la mano. A
su lado está el también monje Diego Velázquez, guerrero en otro tiempo,
ahora cisterciense. El rey Sancho, obligado por su palabra, donaba a los
monjes de Fitero la plaza de Calatrava. Raimundo, el abad, aporta su
autoridad espiritual; Diego, el viejo soldado, sus conocimientos militares.
Raimundo predica su propia cruzada y recluta voluntades en Aragón y
Navarra. Diego abre bandera sobre el terreno, en la misma Calatrava, y
capta a los caballeros que quieran permanecer allí. En pocas semanas queda
formado el nuevo ejército: más de 20.000 monjes-soldado que
inmediatamente pueblan Calatrava y sus alrededores. Ante semejante
concentración de tropas, los almohades desisten de intentar el asalto.
Calatrava está salvada. Los caballeros se instalarán en Ocaña, donde se
constituyen en orden y eligen a un maestre: don García. Así nació la Orden
de Calatrava.
Otros hechos
1554: Naufraga en Cádiz el conquistador Pedro de Heredia,
fundador de Cartagena de Indias.
1612: Felipe III otorga el primer permiso para celebrar
corridas de toros en cosos cerrados. Es el origen de las plazas
de toros.
28
de enero
Francisco Hernández, el primer
científico de América
Tal día como hoy, 28 de enero de 1578, fallecía en Madrid el médico,
botánico y ornitólogo Francisco Hernández de Toledo, protomédico de
la corte de Felipe II: el primer científico europeo que investigó la
naturaleza de América.
Hernández había nacido en la Puebla de Montalbán, en Toledo, en
1514. Estudió Medicina en Alcalá de Henares y emprendió una carrera
rápida y brillante. Ejerció en Toledo y en Sevilla. Aquí descubre algo que le
fascinará: la obra de Monardes sobre los productos naturales que venían de
América y sus propiedades curativas. Es la gran novedad científica del
momento: los españoles están descubriendo los secretos de la medicina
natural amerindia, sus plantas y fórmulas. La cumbre en la carrera
profesional de Hernández llega en 1560, cuando entra en el Monasterio de
Guadalupe, con los frailes jerónimos, haciendo disecciones anatómicas,
practicando la cirugía y organizando el Jardín Botánico. Alcanza el grado
de magíster. En 1567 es nombrado médico de cámara del rey: entra en la
corte de Felipe II. Y su vida da un vuelco absoluto cuando el rey en persona
le propone una aventura insólita: viajar a la Nueva España, el virreinato más
pujante de las Indias, y retratar la tierra, los minerales, los animales, las
plantas. Una aventura científica sin precedentes.
Hernández viaja por todas partes: la altiplanicie central, el mar del sur,
Oaxaca, Michoacán. Recoge muestras y material botánico, las estudia, las
clasifica, siempre con especial interés por las plantas medicinales. Serán
ocho años de intenso trabajo de campo. Y su método va a ser muy
importante para la ciencia de los próximos siglos, porque es un ejemplo
pionero de ciencia experimental: un sistema de fichas normalizadas sobre
cada especie vegetal o animal y sobre cada mineral, con un cuestionario de
tipo descriptivo, por escrito, acompañado de dibujos. Con este sistema pudo
recabar información por correo desde los lugares más remotos de la Nueva
España. Y después, con toda la información en la mano, el equipo de
Hernández viaja, confronta los datos con la realidad, recoge materiales y los
analiza. Así hubo en aquellos años, por todo el virreinato, una pequeña
legión de sabios buscando hierbas y piedras, estudiando animales,
analizando plantas y frutos.
El resultado del trabajo de Hernández fue espectacular. Veintidós
volúmenes en latín que se convirtieron en la enciclopedia natural más
importante del mundo: describe tres mil especies vegetales, introduce
plantas exóticas como el cacao, el maíz, el tomate, la papaya, el peyote, el
chili, y también plantas que vienen de Filipinas o el área del Índico, como la
canela o el clavo; recoge más de cuatrocientos animales de la fauna
mexicana y treinta y cinco minerales utilizados en medicina. Por la
amplitud de sus informaciones y por lo avanzado de su método, Hernández
se convertirá en la principal referencia de los naturalistas europeos hasta
bien entrado el siglo XVIII.
Otros hechos
1920: Se publica la orden por la que se crea el Tercio de
Extranjeros, la Legión, que nacerá formalmente en septiembre
siguiente.
1930: El general Primo de Rivera presenta al rey Alfonso XIII
su dimisión.
29
de enero
La dimisión de Adolfo Suárez
Tal día como hoy, 29 de enero de 1981, dimitía formalmente el
presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, después de cuatro años y
medio de mandato y en medio de una atroz crisis política.
A la altura de enero de 1981 la situación política objetiva del país era
desastrosa: el terrorismo etarra se había cobrado 93 muertos en 1980 y
llevaba cuatro más en lo que iba de año, el paro había pasado del 3,7 por
ciento en 1975 al 14 por ciento, los salarios habían bajado prácticamente
diez puntos porcentuales en ese periodo, la oposición socialista había
exagerado su hostilidad al Gobierno hasta un punto de confrontación
culminante y el partido que sostenía al ejecutivo, la UCD creada por el
propio Suárez, navegaba a la deriva en plena descomposición interior. Altos
mandos del Ejército –precisamente los más cercanos al rey– plantearon al
monarca la necesidad de una rectificación inmediata. Lo que hizo el rey
Juan Carlos fue citar a los mandos militares y a Suárez y dejar literalmente
solo al presidente. Este, naturalmente, entendió el mensaje. Pocos días
después comunicaba al rey su intención de dimitir y veinticuatro horas
después se lo anunciaba a la nación en un mensaje televisado. Así se ponía
fin al periodo de gobierno de Suárez.
Adolfo Suárez, hombre sin gran preparación intelectual ni técnica,
pero dotado de una arrolladora capacidad de seducción, había llegado a la
cumbre del poder precisamente por el apoyo expreso del rey. Falangista del
«aparato» del régimen de Franco, funcionario del Movimiento Nacional,
escaló rápidamente en su estructura y en 1968, con treinta y seis años, ya
era procurador en Cortes, gobernador civil de Segovia y jefe provincial del
Movimiento. De aquella época data su amistad con Juan Carlos. Enseguida
fue nombrado director general de Radio Televisión Española y en 1975,
poco antes de la muerte de Franco, vicesecretario general del Movimiento.
En junio de 1975, dentro de la apertura política propiciada por el régimen,
creó el partido Unión del Pueblo Español (UDPE), y en diciembre de aquel
año entró como ministro en el primer gobierno del ya rey Juan Carlos. En
junio de 1976 el monarca le nombraba presidente del segundo gobierno de
la corona, ante el asombro general.
A la cabeza del Gobierno, Suárez hizo la transición política que el rey
quería. Legalizó al Partido Comunista y a los sindicatos de izquierda,
impulsó la Constitución de 1978, abrió la vía al poder nacionalista en
Cataluña y el País Vasco y ganó consecutivamente las elecciones generales
de 1977 y 1979. En enero de 1981, sin embargo, todo se había venido abajo.
Suárez no volvería nunca al Gobierno.
Otros hechos
1712: En la ciudad holandesa de Utrecht comienzan las
negociaciones de paz que pondrán fin a la Guerra de Sucesión
española.
30
de enero
Pinzón descubre el Amazonas
Tal día como hoy, 30 de enero del año 1500, el navegante Vicente
Yáñez Pinzón tocaba la desembocadura del Amazonas; era el primer
europeo que veía ese río, el más largo y caudaloso del mundo.
Vicente Yáñez Pinzón era un navegante de Palos de la Frontera que
había descubierto América con Colón, al mando de la carabela La Niña.
Vicente era el más joven de los hermanos Pinzón, pero tenía tras de sí una
larga trayectoria como marino, tanto en tiempos de guerra como en tiempos
de paz. Él fue quien insistió a Cristóbal Colón en la necesidad de seguir
navegando cuando su primer viaje a América, y él fue también quien
socorrió a los náufragos de la Santa María, embarrancada en La Española, y
trajo a Colón de vuelta a España. Como todos los Pinzones, Vicente gozaba
de una autoridad natural entre los marinos de la comarca de Palos: sin esos
jefes de hueste, los primeros viajes a las Indias habrían sido imposibles.
A la altura de 1500, y después de un paréntesis en las guerras de Italia,
Vicente Yáñez Pinzón había organizado su propia expedición con cuatro
carabelas. Se le había otorgado el título de gobernador de cuantas tierras
descubriera. Fue el 26 de enero cuando, pasada la línea del trópico, vio
tierra. Tomó posesión de ella. Era Brasil. Cuatro días después, la expedición
descubría la inmensa boca del río Amazonas. Ningún europeo había visto
nunca nada igual.
Vicente Yáñez Pinzón siguió explorando, esta vez por cuenta de los
propios Reyes Católicos. Navegó por Centroamérica y fue nombrado
gobernador de San Juan de Puerto Rico. En España participó en las juntas
de navegantes de la Corona. El objetivo seguía siendo encontrar una ruta
hasta las islas de las especias, en oriente. Su última singladura le llevó al
Yucatán, donde tuvo conocimiento de la civilización azteca; sin embargo, ni
él ni nadie pudo encontrar un paso a oriente que, sencillamente, no existía.
De vuelta a España, se instaló en Triana junto a su segunda esposa, Ana
Núñez de Trujillo. Allí murió en 1514, con poco más de cincuenta años de
edad. Para muchos, fue el más grande navegante de su tiempo.
Otros hechos
1648: Paz de Westfalia que pone fin a la guerra de los Treinta
Años entre España y los Países Bajos.
1766: Se funda la plaza de toros de Acho, en Lima: la más
antigua de América.
1797: Muere Antonio Barceló, héroe de la Armada española.
1806: Muere en San Petersburgo, Rusia, el compositor Vicente
Martínez Soler, cumbre de la música española en el siglo XVIII,
que desarrolló la mayor parte de su obra en Italia, Austria y
Rusia.
1846: Nace en Sevilla María de los Ángeles Guerrero
González, Santa Ángela de la Cruz, fundadora del Instituto de
las Hermanas de la Cruz.
1938: Primer gobierno de Francisco Franco durante la guerra
civil española.
31
de enero
Concepción Arenal, la pionera
Tal día como hoy, 31 de enero de 1820, nacía en El Ferrol la escritora
y filántropa Concepción Arenal, una de las mujeres más sobresalientes
del siglo XIX español.
Concepción Arenal fue una pionera: la primera mujer que entró en la
Universidad Central de Madrid (la actual Complutense), la primera mujer
que obtuvo el título de visitadora de cárceles para asistencia penitenciaria,
también la primera mujer que fue premiada por la Real Academia de
Ciencias Morales y Políticas. Había nacido en el seno de una familia
relativamente acomodada, hija de un militar liberal de buena posición que,
sin embargo, falleció cuando Concepción tenía solo nueve años. A partir de
entonces su vida quedó marcada por una sucesión de tragedias: ella misma
enviudaría después de nueve años de matrimonio con el abogado y escritor
Fernando García Carrasco. Viuda antes de cumplir los cuarenta y con dos
hijos a cargo. Pero la Arenal no era del tipo de personas que se vienen
abajo.
Formada en un catolicismo integral, pero dotada de un temperamento
rebelde, Concepción Arenal combinó su fe con un intensísimo trabajo social
y con una permanente reivindicación del papel de la mujer. Comenzó su
tarea con la sección femenina de las Conferencias de San Vicente de Paúl,
destinadas a ayudar a los pobres, y supo dotar a su acción de una
proyección filantrópica fuera de lo común. Se interesó mucho por las
condiciones de los presos. Suya es la frase: «Odia al delito, compadece al
delincuente». Denunció de manera incesante la injusticia social y la miseria
de aquel mundo del capitalismo naciente. En 1868 fue nombrada inspectora
de las casas de corrección de mujeres (las cárceles femeninas) y más tarde
fundó la Constructora Benéfica, dedicada a construir casas baratas para los
obreros. Asimismo denunció sin tregua la esclavitud y la pena de muerte,
todo ello sin salirse de una visión de la vida profundamente religiosa. En
cierto modo, puede decirse que Concepción Arenal fue también una pionera
del cristianismo social.
Por sus estudios sobre la condición de la mujer, se considera que con
Concepción Arenal nació el feminismo en España. Morirá en Vigo, en
1893, con setenta y tres años.
Otros hechos
1504: Francia renuncia a sus pretensiones en Italia y cede a
España el Reino de Nápoles, viejo predio de la Corona de
Aragón. Permanecerá bajo dominio español dos siglos más.
1542: Alvar Núñez Cabeza de Vaca descubre las cataratas del
Iguazú.
1578: Don Juan de Austria derrota a los holandeses en la
batalla de Gembloux: a pesar de su pasmosa inferioridad
numérica, los tercios desarbolarán el frente enemigo.
1580: Felipe II, hijo de Carlos I de España e Isabel de
Portugal, invoca su linaje para reclamar la corona portuguesa,
vacante tras la muerte de Enrique I de Portugal. Las dos
coronas permanecerán juntas hasta 1640.
Febrero
1
de febrero
La primera exposición de Picasso
Tal día como hoy, 1 de febrero de 1900, se celebraba en la cervecería
barcelonesa Els Quatre Gats la primera exposición en solitario del
pintor malagueño Pablo Picasso, que terminaría siendo aclamado como
cumbre del arte contemporáneo.
Picasso tenía entonces dieciocho años y ya descollaba como uno de los
principales pinceles del modernismo. Els Quatre Gats era el centro de la
vida bohemia y allí Picasso hizo amistad con el círculo modernista catalán,
y en particular con Jaime Savartés, Isidre Nonell y Carlos Casagemas, que
serán sus primeros compañeros de correrías artísticas. Con ellos viajará
enseguida a París, a la exposición universal de 1900, donde mostrará una
obra. A partir de ese momento Picasso vivirá a caballo entre París y
Barcelona antes de instalarse definitivamente en la capital francesa en 1904.
Esta época de Picasso es el llamado «periodo azul», por la tonalidad
predominante en sus cuadros. Muy bien acogido por la crítica parisina, en
sus primeros años franceses Picasso inaugurará el «periodo rosa».
Enseguida conocerá a Guillaume Apollinaire, con quien entrará en el
mundo del surrealismo. El malagueño pronto fue uno de los pintores más
cotizados del arte moderno. En cuanto a la cervecería Els Quatre Gats, cerró
muy pronto, en 1903, pero volvió a ser abierta como restaurante. Hoy
todavía existe, siempre en los bajos de la Casa Martí, en Barcelona, como
huella viva del modernismo artístico: el primer local donde Picasso expuso
en solitario.
Otros hechos
850: Muere en Oviedo Ramiro I, rey de Asturias, después de
ocho años de gobierno. En tiempos de Ramiro pasó de todo:
golpes de estado, olas de criminalidad, vastos movimientos de
repoblación al sur de la cordillera cantábrica, fenómenos de
brujería y hasta una invasión vikinga, la primera que registran
las crónicas en tierras de España. Su dureza en la represión del
crimen le valió el sobrenombre de «la Vara de la Justicia». El
rey legó a la posteridad los monumentos del Monte Naranco y
la tradición jacobea de la batalla de Clavijo.
1810: Sevilla capitula ante los franceses en la Guerra de la
Independencia.
1815: Desembarca en Venezuela el cuerpo expedicionario del
general Pablo Morillo, héroe de la Guerra de la Independencia,
para combatir a los independentistas de Simón Bolívar. Morillo
derrotará reiteradas veces a los insurrectos.
1881: Se publica el primer número del diario barcelonés La
Vanguardia, subtitulado «Órgano del partido constitucional de
la provincia».
1930: El rey Alfonso XIII nombra jefe del Gobierno al general
Dámaso Berenguer tras la destitución del general Primo de
Rivera.
1941: El régimen de Franco nacionaliza las empresas
ferroviarias del país, que quedan agrupadas en una nueva
empresa pública: la RENFE.
2
de febrero
Jaime I el Conquistador
Tal día como hoy, 2 de febrero de 1208, nacía en Montpellier, actual
Francia, el rey de Aragón Jaime I el Conquistador, uno de los nombres
fundamentales en la historia de la Reconquista española frente a los
musulmanes.
Jaime vino al mundo en circunstancias extravagantes: al parecer, su
padre, Pedro II, detestaba a su madre, María de Montpellier, y el niño fue
concebido mediante engaños, haciendo creer al rey que era otra la mujer
que se hallaba en la alcoba. Después el padre murió y Jaime quedó bajo la
custodia de su principal enemigo, Simón de Montfort, que utilizó al niño
como prenda política y lo recluyó en Carcasona. Liberado por orden del
papa, Jaime fue educado por los templarios en el castillo de Monzón.
Jaime fue reconocido rey con solo seis años de edad, proclamado
mayor de edad a los diez y contrajo su primer matrimonio a los trece años.
En su largo reinado de más de sesenta años tuvo que afrontar todo género
de circunstancias, desde conspiraciones nobiliarias –los grandes del Reino
llegaron incluso a hacerle preso– hasta la permanente lucha contra el islam,
tarea esta última que afrontó con inquebrantable resolución de cruzado. El
balance que a su muerte dejará tras de sí es impresionante: conquistó las
islas Baleares, conquistó el Reino de Valencia, conquistó Murcia, potenció
el comercio marítimo con una legislación especial, abrió el campo para la
expansión aragonesa en el Mediterráneo, reorganizó sus reinos con una
importante reforma jurídica… Es sin duda uno de los grandes reyes de la
historia de España.
Con Jaime I terminó realmente la Reconquista para la Corona de
Aragón, que quedaba lista para lanzarse a la gran aventura mediterránea. Lo
último que planeó en vida –y tenía ya más de sesenta años– fue una cruzada
a Tierra Santa; una tempestad frustró la empresa. En el trance de la muerte
pidió que se le amortajara con los hábitos del Císter. Falleció en Alcira,
Valencia, el 27 de julio de 1276.
Otros hechos
1536: Pedro de Mendoza funda en el Río de la Plata el puerto
de Nuestra Señora María del Buen Aire. Es la primera
fundación de Buenos Aires.
1543: Ruy López de Villalobos protagoniza el primer intento
por colonizar las Islas Filipinas. No se conseguirá hasta veinte
años después, con Legazpi.
1592: Muere Ana de Mendoza de la Cerda, princesa de Éboli,
figura señera de las intrigas políticas en la España de Felipe II.
1900: El gobierno conservador de Silvela aprueba la primera
ley sobre accidentes en el trabajo.
1938: El gobierno de Franco adopta como escudo del Estado
el águila de San Juan de los Reyes Católicos. Será el oficial
hasta octubre de 1981.
1984: Manifestaciones masivas contra la reconversión
industrial aprobada por el gobierno socialista de Felipe
González.
3
de febrero
Los ingleses atacan Montevideo
Tal día como hoy, 3 de febrero de 1807, la armada inglesa atacó el
puerto de Montevideo, posesión española en el estuario del Plata, en lo
que hoy es Uruguay. Era el principio de un tenaz acoso contra la
España de ultramar.
¿Por qué atacaban los ingleses? Porque España, en aquel momento, era
aliada de la Francia de Napoleón, y Francia estaba en guerra con Inglaterra.
La batalla de Trafalgar nos había dejado con la escuadra hecha unos zorros
y en América no había ejército colonial propiamente dicho, sino pequeñas
guarniciones compuestas fundamentalmente por personal local. Así los
ingleses aprovecharon para incordiar en un espacio que ambicionaban desde
hacía mucho tiempo.
Al comenzar el siglo XIX hubo varios intentos británicos de apoderarse
del rico estuario del Plata, tanto en Montevideo como en Buenos Aires.
Aquel virreinato era pieza muy codiciada por su control de las rutas
marítimas hacia el Pacífico y de las rutas fluviales hacia el interior del
continente. Un año antes, en 1806, los ingleses habían intentado apoderarse
de Buenos Aires, pero lo impidió la pericia militar de Santiago de Liniers,
el último gran virrey, que protagonizó una hazaña asombrosa cruzando el
Plata en medio de una tempestad pavorosa. Montevideo, por el contrario,
estaba menos protegida. Allí concentró su fuerza la flota inglesa, que
después de un mes de combates y dieciséis días de asedio logró tomar la
ciudad.
El dominio británico sobre Montevideo duró poco: acto seguido los
ingleses ensayaban otra vez tomar Buenos Aires y eran nuevamente
derrotados. Entre las condiciones de esta segunda rendición figuraba el
abandono de Montevideo, de manera que los ingleses se marcharon y la
ciudad volvió a ser española muy pocos meses después. Sin embargo, los
británicos habían aprovechado la situación para tender lazos entre la
población criolla del Plata, en particular a través del contrabando y del
espionaje. Todo eso saldrá a la luz años más tarde, cuando Inglaterra
fomente la independencia de Argentina y Uruguay contra la Corona
española. La descomposición del poder en la Península, después de 1808,
hará el resto. Aquel ataque a Montevideo fue el anuncio de lo que se nos
venía encima.
Otros hechos
1558: Muere en Bruselas, Bélgica, el franciscano Alfonso de
Castro, eminente teólogo y jurista de la Escuela de Salamanca,
consejero de Carlos I y Felipe II.
1689: Nace en Pasajes, Guipúzcoa, Blas de Lezo, marino, que
por su heroísmo se convertiría en una de las grandes leyendas
del ejército español.
1870: El gobierno «revolucionario» de Serrano y Prim, que ha
derrocado a Isabel II, ofrece la corona de España a Tomás
Alberto de Saboya, sobrino del rey de Italia Víctor Manuel II.
Este rechaza la oferta. La corona irá a un hijo del rey: Amadeo.
1926: Un oficial español se convierte en el general más joven
de Europa: Francisco Franco, que tiene en ese momento treinta
y cuatro años.
4
de febrero
La batalla de Tetuán
Tal día como hoy, 4 de febrero de 1860, tenía lugar la batalla de
Tetuán, en Marruecos, entre las tropas españolas de O’Donnell y las
fuerzas del sultán de Marruecos. Ganaron los españoles y con esta
victoria concluyó la primera guerra de África.
¿Por qué hubo una guerra entre Marruecos y España? Hubo
ciertamente causas de política interior española, desde la necesidad de
elevar la moral nacional después de la pérdida del imperio americano, hasta
la conveniencia de buscarle trabajo a un ejército que tenía una excesiva
tendencia a sublevarse (y, por cierto, generalmente bajo el signo de la
izquierda liberal). En todo caso, la causa directa fue el hostigamiento al que
las cabilas marroquíes sometían a las plazas de Ceuta y Melilla, que eran
españolas mucho antes de que existiera algo parecido a un reino de
Marruecos, pero que no por eso dejaban de ser permanentemente
aguijoneadas por el vecino del sur. A la altura de 1859, el general liberal
O’Donnell, jefe del gobierno de Isabel II, firmó un acuerdo con Marruecos
que protegía las plazas de Melilla, Alhucemas y Vélez de la Gomera, pero
dejaba fuera a Ceuta. Para proteger esta última ciudad, el ejército realizó
unas obras de fortificación. Los rifeños atacaron a los operarios. España
protestó ante el sultán y le exigió un castigo para los asaltantes. No hubo
tal. Entonces España, con la aquiescencia británica y francesa, declaró la
guerra. Era octubre de 1859. La iniciativa despertó un enorme entusiasmo
popular. Los reclutamientos de voluntarios fueron masivos, especialmente
en el País Vasco (con muchos veteranos del bando carlista) y en Cataluña,
donde el general Prim movilizó un regimiento específico.
Las operaciones comenzaron en diciembre de aquel año y todo el plan
estratégico consistió, en realidad, en una vasta maniobra de penetración en
sentido norte-sur desde Ceuta a través de tres puntos decisivos: Castillejos,
Tetuán y el valle de Wad-Ras, para aislar Tánger y dirigir luego la fuerza
contra esta última ciudad. Tetuán fue crucial porque allí era donde los
marroquíes pretendían frenar al ejército español. Este era menos numeroso,
pero demostró mejor sentido del movimiento. La batalla se decidió cuando
el jefe marroquí trató de envolver el flanco español y se topó con la
sorpresa de que O’Donnell había previsto esta contingencia, de manera que
la maniobra se volvió contra los propios defensores. La ciudad capitulará
dos días después. La siguiente batalla, la de Wad-Ras, forzará al sultán a
aceptar un tratado que reconocía a España sus posesiones y ampliaba el
espacio ceutí.
Otros hechos
1146: Batalla de Chinchilla, donde el rey moro Zafadola,
vasallo de Castilla y enemigo de los almorávides, terminó
asesinado por caballeros castellanos.
1877: El gobierno conservador de Cánovas inaugura la
construcción de la Cárcel Modelo de Madrid.
1888: El gobierno liberal de Sagasta reprime violentamente
una insurrección anarquista en Zalamea la Real, Huelva. Habrá
veinte muertos.
1985: El Gobierno socialista decide abrir la verja de Gibraltar
para el tránsito de personas, vehículos y mercancías.
5
de febrero
La Cueva de Altamira
Tal día como hoy, 5 de febrero de 1969, se decidía aplicar un especial
sistema de protección para las pinturas rupestres de la Cueva de
Altamira, dado el deterioro producido por la cuantiosa afluencia de
visitantes. Había que salvaguardar a toda costa esta «capilla sixtina del
arte paleolítico». Desde entonces la conservación del conjunto no ha
dejado de ser una permanente preocupación.
El conjunto de pinturas rupestres de Altamira, en Cantabria, junto a
Santillana del Mar, es un verdadero tesoro arqueológico: desde hace 35.000
años, y durante 20.000 años sin apenas interrupción, seres humanos
habitaron allí y en las paredes de piedra dejaron una sobrecogedora muestra
pictórica de su visión del mundo. Los descubridores de las pinturas de
Altamira fueron Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María en 1879.
Cuando don Marcelino publicó su investigación, nadie le creyó: la
existencia de hombres primitivos con sentido artístico no sólo alteraba el
relato entonces común sobre la Creación desde el punto de vista religioso,
sino que, sobre todo, contradecía el dogma progresista dominante. Para la
mentalidad progresista de la época, convencida de que todo tiempo pasado
fue oscuro y de que el hombre prehistórico no podía ser capaz de creación
artística, era inconcebible que aquellas pinturas fueran obra paleolítica. La
muy reputada Institución Libre de Enseñanza encargó un informe cuyos
resultados fueron taxativos: Sanz de Sautuola mentía. Incluso, en otros
foros, se le acusó de que las pinturas eran obra suya.
El pobre don Marcelino murió en 1888 sin que se reconociera su
hallazgo. Hubo que esperar a que los franceses descubrieran sus propio arte
rupestre para que Emile Cartailhac publicara su Mea culpa de un escéptico.
Era ya 1902. Y cuando lo dijo el francés, los españoles al fin creyeron. Bien
es cierto que la Institución Libre de Enseñanza no se molestó en pedir
perdón. En 1924, el gobierno de Primo de Rivera declaró la cueva
Monumento Histórico Artístico. Hoy los bisontes de las paredes de
Altamira sonríen al recordar la petulancia de aquellos científicos.
Otros hechos
1518: El navegante veneciano Sebastián Caboto abandona la
bandera inglesa y entra el servicio de España como piloto
mayor de la sevillana Casa de la Contratación.
1810: Las tropas francesas del general Sebastiani someten
Málaga a un bárbaro saqueo.
1876: Acción de Abadiano, en Vizcaya, durante la tercera
guerra carlista: la victoria de las tropas de Alfonso XII deja la
guerra vista para sentencia.
1939: El presidente de la II República, Manuel Azaña, el del
gobierno autónomo vasco, José Antonio Aguirre, y el de la
Generalidad catalana, Luis Companys, huyen a Francia.
1990: Manuel Fraga Iribarne, exministro de Franco,
exministro de la Corona y fundador de Alianza Popular y el
Partido Popular, toma posesión como presidente de la Xunta de
Galicia. Permanecerá quince años en el cargo.
6
de febrero
La muerte de «doña Virtudes»
Tal día como hoy, 6 de febrero de 1929, fallecía la reina de España
María Cristina de Habsburgo-Lorena, esposa de Alfonso XII y madre
de Alfonso XIII, que durante diecisiete años desempeñó la regencia de
la Corona de España.
María Cristina, a la que el pueblo llamaba «doña Virtudes», era una
princesa de la familia imperial austrohúngara, de linajudísimo abolengo,
que en 1879, con veintiún años, se casó con el rey de España Alfonso XII,
que había enviudado recientemente. No fue un matrimonio feliz: tuvieron
dos hijas, pero las infidelidades de Alfonso XII eran no solo permanentes,
sino también notorias. Ahora bien, el rey Alfonso murió en 1885 y María
Cristina, sola y con veintiséis años, se encontró en la obligación de regentar
la Corona de España.
A la muerte de Alfonso XII, María Cristina estaba embarazada: el hijo
iba a ser un niño, Alfonso XIII, y la reina viuda tendría que sostener el trono
hasta que el pequeño llegara a la mayoría de edad. Para afianzar el orden
político, se llegó al acuerdo de que los partidos conservador y liberal, de
Cánovas y Sagasta, se turnaran en el poder. Eso fue el «turnismo» que
caracterizó a la España de entresiglos. Fueron los años del desastre del 98,
de los problemas en Marruecos, del comienzo del terrorismo anarquista y
de la conflictividad social en España; fueron también los años en los que se
implantó el sufragio universal (aunque con limitaciones).
Alfonso XIII llegó a la mayoría de edad en 1902 y pudo reinar.
Entonces María Cristina abandonó toda actividad política y se dedicó a las
obras de caridad y a dar prestigio a la ciudad de San Sebastián, que la
nombró alcaldesa honoraria. De hecho fue María Cristina quien la convirtió
en una ciudad turística de primer orden: inauguró el casino y ordenó la
construcción del palacio de Miramar. «doña Virtudes» murió en el Palacio
Real de Madrid en 1929, con setenta años, y está enterrada en El Escorial.
Otros hechos
1482: Primer auto de fe, en Sevilla, de la Inquisición.
1699: Fallece con seis años el niño José Fernando de Baviera,
príncipe elector de ese reino, que había sido designado por
Carlos II como sucesor en el trono de España. Su muerte
terminará desencadenando la Guerra de Sucesión.
1860: Bajo la dirección de Pedro Antonio de Alarcón se
publica el número uno del primer periódico de Marruecos: El
Eco de Tetuán.
1932: Oleada de protestas contra la decisión del gobierno de
Azaña de retirar los crucifijos de las escuelas públicas.
1939: El Gobierno del Frente Popular, empezando por Azaña y
Negrín, huye a Francia en el marco de la guerra civil española.
1991: Muere en Madrid la escritora y filósofa María Zambrano
a los ochenta y seis años de edad.
7
de febrero
Carlos I jura las leyes de Castilla
Tal día como hoy, 7 de febrero de 1518, el rey Carlos I, nieto de los
Reyes Católicos, juraba las leyes de Castilla. Era el paso previo
imprescindible para su ascenso al trono.
Carlos, criado en Flandes, llegaba a la Corona española tras la muerte
de su padre, Felipe el Hermoso, y la incapacitación de su madre, Juana la
Loca. Hasta entonces había asegurado la regencia del Reino el cardenal
Cisneros. A Carlos no le correspondía solo la herencia de Castilla y León,
sino también la de Aragón, Granada, Navarra, Nápoles y Sicilia. Pero antes
tenía que jurar las leyes de cada uno de esos reinos.
Contra lo que se cree actualmente, los reyes tradicionales no eran
déspotas que hacían su voluntad, sino que estaban obligados a jurar ante las
cortes de sus reinos antes de ceñir la corona. Tal jura no era una mera
formalidad, sino que implicaba el acatamiento a un orden legal preexistente.
Eso fue lo que tuvo que hacer Carlos I para convertirse efectivamente en
rey de Castilla. A partir de ese momento, Carlos cometerá serios errores que
harán difíciles los primeros años de su reinado, en particular por apoyarse
en sus favoritos flamencos y no en la nobleza española, que se vio
desplazada. La introducción de nuevas pautas de gobierno excitará además
el recelo de estamentos tradicionales en Castilla y en Valencia, dando lugar
a las guerras de las Comunidades y las Germanías, respectivamente. El rey
rectificará esos errores muy pronto –no siempre de manera incruenta– y en
1522 ya puede hablarse de un Reino pacificado.
Por otro lado, en esos mismos años Carlos era proclamado rey de
Romanos y emperador, lo cual le convirtió en el hombre más poderoso de
su tiempo. Ya era Carlos I de España y V de Alemania. Desde su trono
abanderará el ideal humanista de la Universitas Christiana, la supremacía
de la autoridad imperial sobre todos los reyes de la Cristiandad, y la defensa
de la religión. La herejía protestante le convirtió en campeón de la Cruz
incluso contra los intereses materiales del papado. Venció a Francia y
contuvo al imperio otomano. En 1550 hizo algo que ningún otro monarca
había hecho jamás: detener sus conquistas –en este caso, en América– hasta
tener la certidumbre de que actuaba conforme a la recta moral, episodio
conocido como la Controversia de Valladolid. En suma, Carlos I fue el
monarca que abrió para España un periodo decisivo de su Historia.
Otros hechos
1461: La oligarquía civil y eclesiástica de Barcelona, opuesta
al poder real de Juan II, se subleva contra el monarca por haber
encarcelado a su hijo Carlos de Viana. La Biga –que así se
llamaba el partido insurrecto– ofrecerá una corona catalana a
Enrique de Castilla, Pedro de Portugal y Renato de Anjou.
Ninguno de ellos la tomó.
1793: En la Francia revolucionaria, la Convención, después de
haber decapitado a Luis XVI, declara la guerra a España.
1822: Fernando VII pide ayuda a la Santa Alianza –coalición
internacional de monarquías absolutas– para desalojar a los
liberales del poder, que ostentaban desde el golpe de Riego dos
años atrás.
8
de febrero
Hernández de Córdoba, el primero
que pisó el Yucatán
Tal día como hoy, 8 de febrero de 1517, zarpaba desde Cuba la
expedición de Francisco Hernández de Córdoba hacia México. Fue la
primera expedición que pisó las tierras del Yucatán.
Francisco Hernández de Córdoba era un conquistador que había
viajado a las Indias en las primeras expediciones y que había logrado
acumular una importante fortuna como hacendado en Cuba. Según cuenta el
cronista Bernal Díaz del Castillo, que participó en los hechos, un centenar
de españoles propuso al gobernador Velázquez viajar hasta Tierra Firme
porque necesitaban «ocupar sus personas» y hasta entonces «no había
hecho cosa alguna que contar fuera». En aquel momento ya nadie creía en
la vieja teoría colombina acerca de un paso entre los dos océanos que
permitiera llegar a las Indias; si tal paso existía, debía de hallarse o muy al
norte o muy al sur, lejos en todo caso de las islas controladas por los
españoles en el Caribe. Pero allí, en aquellas costas que ya se llamaban
«tierra firme», permanecía un mundo a la espera de ser abierto. Hernández
de Córdoba avaló la empresa.
¿Buscaba aventura? ¿Buscaba oro? ¿Buscaba mano de obra para sus
haciendas? Probablemente las tres cosas. El hecho es que en febrero de
1517 partían dos navíos y un bergantín hacia el continente. Tras dos días de
tormenta, perdido el rumbo, los barcos llegaron a una tierra desconocida.
Era la península del Yucatán, cuyo litoral ya había sido cartografiado, pero
donde nadie había puesto aún el pie. Entre otras cosas, allí entraron en
contacto por primera vez los españoles con culturas amerindias avanzadas,
como los mayas, cuyas construcciones dejaron a los nuestros estupefactos.
No fue una expedición amable, aquella: los conquistadores tuvieron
que hacer frente a indios hostiles, varios españoles murieron y el propio
Hernández de Córdoba resultó seriamente herido. De regreso en Cuba,
moriría a causa de sus heridas. Pero se había abierto el camino a México
que dos años después seguiría Hernán Cortés.
Otros hechos
1538: España, la Santa Sede y Venecia constituyen la Liga
Santa para luchar contra el imperio otomano, que controla ya el
Mediterráneo oriental y amenaza con expandirse también hacia
el occidental.
1814: Simón Bolívar ordena el asesinato masivo de 836
prisioneros españoles; la mayoría de ellos eran neutrales en la
guerra de independencia contra España.
1828: Nace en Málaga Antonio Cánovas del Castillo, figura
política determinante en la Restauración a partir de 1874.
1911: Muere a los sesenta y cuatro años en Graus el político
Joaquín Costa, figura mayor del llamado «regeneracionismo».
1934: El gobierno de centro-derecha de Lerroux ordena el
desarme general de la población española. Los socialistas
reaccionarán ocultando sus armas, que reaparecerán en la
revolución de octubre de ese año.
9
de febrero
El vuelo del Plus Ultra
Tal día como hoy, 9 de febrero de 1926, el hidroavión español Plus
Ultra amerizaba en el Río de la Plata, en Buenos Aires, Argentina. Era
la primera vez que un avión lograba atravesar el Atlántico de norte a
sur.
Los tripulantes del Plus Ultra eran el comandante Ramón Franco
(hermano de Francisco Franco), el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de
navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada. El hidroavión era un
Dornier D.J Wal, un aparato alemán que se contaba entre los más avanzados
de su tiempo. El proyecto de cruzar el Atlántico nació en la mente de los
aviadores españoles como una emulación del viaje de Cristóbal Colón, solo
que esta vez irían por el aire. El gobierno de Primo de Rivera respaldó la
empresa.
La expedición salió de Palos de la Frontera el 22 de enero de 1926.
Hizo escalas en Las Palmas, Cabo Verde, la isla de Fernando Noronha,
Pernambuco, Río de Janeiro y Montevideo antes de llegar a Buenos Aires,
donde le esperaba una muchedumbre enfervorizada. En total, 10.270
kilómetros en casi sesenta horas de vuelo. Era la primera vez que se cruzaba
por el aire el Atlántico Sur.
La hazaña fue de una enorme importancia para la aviación española.
También tuvo grandes consecuencias técnicas, como la implantación del
radiogoniómetro, que permitía orientarse en vuelo sin visibilidad. Después
la vida no sería grata para los héroes. Durán murió dos años más tarde en un
accidente de aviación. Ruiz de Alda, que fundó la Falange con José
Antonio, murió asesinado por el Frente Popular en 1936. Ramón Franco,
aunque era de ideas izquierdistas, al conocer el asesinato de Ruiz de Alda
cambió de bando y se sumó a las fuerzas de su hermano en la guerra civil,
antes de fallecer igualmente en accidente de aviación en 1938. Y el
mecánico Rada combatió en el bando republicano y terminó exiliado en
Francia; volvió a España en 1969, enfermo, y murió en el sanatorio de la
Armada en la sierra madrileña.
El avión Plus Ultra siguió en activo muchos años, donado por Alfonso
XIII a la República Argentina. Hoy está en el Museo de Luján, Argentina, y
hay una réplica en el museo madrileño de Cuatro Vientos. Con ese aparato
se firmó una de las mayores hazañas de todos los tiempos.
Otros hechos
1522: El conquistador Pedro Valdivia funda Santa María la
Blanca de Valdivia, hoy simplemente Valdivia, una de las
primeras ciudades de Chile.
1588: Muere el gran marino y militar Álvaro de Bazán.
1601: Felipe III se traslada con su corte a Valladolid, que será
su capital durante algunos años.
1962: España solicita por primera vez su ingreso en el
Mercado Común Europeo. Ocho años después obtendrá un
acuerdo económico preferencial.
1978: Entra por primera vez una mujer en la Real Academia
Española: Carmen Conde.
10
de febrero
Hazaña de la División Azul
en Krasni Bor
Tal día como hoy, 10 de febrero de 1943, los carros de combate
soviéticos se estrellaban contra las posiciones de la División Azul en la
batalla de Krasni Bor, en el frente ruso, durante la Segunda Guerra
Mundial. A pesar de la abrumadora superioridad soviética, los
españoles aguantaron la posición y frustraron la ofensiva enemiga.
La División Azul era la unidad de voluntarios que España había
enviado al lado de Alemania cuando Hitler invadió la Unión Soviética. Era,
entre otras cosas, una forma de devolver la ayuda prestada por Alemania al
bando nacional durante nuestra guerra civil. Y era, además, una
manifestación del espíritu de cruzada anticomunista que se extendió por
toda Europa cuando Hitler invadió la URSS y que llevó a las filas alemanas
a más de un millón de europeos de treinta nacionalidades.
La División Azul fue emplazada en el cerco de Leningrado, al noroeste
del país. Un frente estático, pero sacudido por combates permanentes. El
primer jefe de la División fue el general Agustín Muñoz Grandes, relevado
en diciembre de 1942 por Emilio Esteban Infantes. Fue allí, y precisamente
para romper el cerco de Leningrado, donde el 10 de febrero de 1943 la
URSS abrió una gigantesca ofensiva en torno al frente de Krasni Bor,
defendido por 6.000 soldados españoles. Los soviéticos lanzaron un feroz
ataque artillero de más de dos horas y, después, varias pasadas de aviación,
como prólogo al avance de cuatro divisiones con 44.000 hombres y más de
cien carros de combate. Aplastante.
Los rusos esperaban haber acabado con cualquier resistencia, pero no:
la División Azul aguantó y, a pesar de sus numerosísimas bajas, se pegó el
terreno. Fue un infierno de hielo, fuego y barro. Con los carros soviéticos
atrapados en el gélido lodazal, los españoles pudieron incluso lanzar una
contraofensiva y ocupar el río Ishora en espera de refuerzos. El 14 de
febrero los rusos constataron que su gran ofensiva había fracasado. Los
combates aún se prolongarán durante semanas, pero los soviéticos no
conseguirán romper el cerco de Leningrado.
Stalin perdió aquella batalla. La División Azul sufrió más de 2.500
bajas entre muertos y heridos, pero los soviéticos habían perdido la friolera
de 16.000 hombres. Hoy la batalla de Krasni Bor se considera
unánimemente la última gran hazaña del ejército español en una guerra
convencional.
Otros hechos
1519: Hernán Cortés zarpa hacia México.
1805: El rey Carlos IV suprime las corridas de toros.
1929: Comienza la primera Liga Española de Fútbol. El
primer gol lo marcó «Pitus» Prat, del RCD Español de
Barcelona.
1956: El gobierno de Franco decreta el estado de excepción
después de graves incidentes en la universidad madrileña.
1981: El rey Juan Carlos encarga a Leopoldo Calvo-Sotelo la
formación de gobierno.
11
de febrero
Orellana descubre el Amazonas
Tal día como hoy, 11 de febrero de 1542, el extremeño Francisco de
Orellana descubría el río Amazonas y se lanzaba aguas abajo para
navegarlo hasta el final.
Orellana, pariente de los Pizarro, había participado muy intensamente
en la conquista del Perú. A la altura de 1540 Francisco Pizarro encomienda
la gobernación de Quito a su hermano Gonzalo. Misión: conquistar el País
de la Canela, una extensa región del Ecuador oriental cubierta de bosques
de un árbol llamado ishpingo y cuyo fruto se asemeja a la pimienta dulce.
Gonzalo Pizarro pidió el concurso de Orellana, el cual, por supuesto, no lo
dudó. A finales de febrero de 1541 la expedición cruza los Andes. La
crónica de la marcha es de una terrible monotonía: cientos de kilómetros en
tierra vacía de humanidad, súbitamente algún poblado indígena, breves
escaramuzas y, después, otra vez la selva infinita. Y así mes tras mes, por
espacio de casi un año.
Las enfermedades diezman la hueste. Indios y españoles empiezan a
caer. El transporte se convierte en un problema. Gonzalo y Orellana deciden
construir un bergantín para llevar heridos y provisiones a través del dédalo
de aguas de aquellas selvas. La situación es desesperada. Hay que ir a
buscar comida. ¿Pero cómo? ¿Y dónde? Nuestro protagonista y Pizarro
deciden separarse. Orellana irá río abajo a buscar provisiones. Gonzalo
Pizarro caminará por tierra. Pero aquella división de la hueste, en un terreno
desconocido y extremadamente difícil, no podía salir bien. Orellana parte
con cincuenta hombres. Cuando intenta volver río arriba, no puede superar
la corriente. Pizarro, por su parte, espera y espera; cuando ve que Orellana
no regresa, decide dar la vuelta. Orellana envía a tres hombres con un
mensaje para Pizarro. No encontrarán a su destinatario: Gonzalo había
vuelto a Quito con los ochenta supervivientes de su grupo. Orellana decide
entonces construir un nuevo barco: la Victoria. Con él hará lo único que está
en su mano: navegar río abajo. Y que sea lo que Dios quiera.
La crónica del viaje, en la pluma de fray Gaspar de Carvajal, que
estuvo allí, no deja duda sobre la magnitud de la proeza: una loca carrera
aguas abajo por ríos desconocidos entre la hostilidad de indios que les
acosan desde la orilla. Y entre esos indios, unos que, por sus largos
cabellos, los nuestros toman por mujeres guerreras, como las amazonas de
los libros de caballerías. No fue una escaramuza menor: el pobre fray
Gaspar recibió una flecha en el costado y otra en un ojo; salvó la vida por el
grosor de sus hábitos. Finalmente, el 26 de agosto de 1542 la Victoria se
abría a las aguas del Atlántico. Detrás quedaba un fabuloso recorrido de
4.800 kilómetros por tierras enteramente vírgenes. Y un río enorme con un
nombre nuevo: el Río Grande de las Amazonas.
Otros hechos
1606: La corte de Felipe III vuelve de Valladolid a Madrid.
1869: Apertura de cortes constituyentes tras el derrocamiento
de Isabel II.
1873: Se proclama la I República tras la abdicación del rey
Amadeo de Saboya.
12
de febrero
Balmis, el héroe de la guerra
contra la viruela
Tal día como hoy, 12 de febrero de 1819, moría en Madrid el médico
alicantino Francisco Javier Balmis y Berenguer, promotor y
protagonista de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna: la
primera campaña transoceánica de lucha contra la viruela y una de las
gestas más relevantes de la historia de la ciencia en España.
A finales del siglo XVIII la viruela hacía estragos en todas partes. En
Europa el inglés Edward Jenner acababa de descubrir la vacuna –las
primeras vacunaciones en España comienzan muy pronto, en 1798–, pero
hacer pasar el hallazgo a América era extremadamente difícil. El gran José
Celestino Mutis lo intentó en 1782 y con buen resultado, pero con un
alcance necesariamente limitado. Como las epidemias se sucedían con un
saldo atroz en todos los territorios americanos, los virreyes de América
pidieron auxilio al rey Carlos IV. Este reunió a sus médicos de cámara y allí
uno de ellos, el doctor Balmis, propuso exportar el virus de la vacuna
asegurándose de que llegara vivo por un procedimiento singular:
transportarlo inoculado en brazos de niños. Así comenzó la Real
Expedición Filantrópica de la Vacuna. Corría 1803.
Brazos de niños, sí: los del hospicio de La Coruña. La tutora de los
niños aceptó, pero exigió ir con ellos: se llamaba Isabel de Cendala e iba a
convertirse en una auténtica heroína de la enfermería. Junto a Balmis
viajaría otro médico: José Salvany, un joven cirujano militar, catalán de
Cervera. La nave, María Pita, la mandaría un vasco de Zierbena, Vizcaya,
que se llamaba Pedro Joaquín del Barco y España. A bordo, además de los
niños, varios cientos de ejemplares del tratado de vacunación del doctor
Moreau. La trayectoria de la expedición es alucinante: desde San Francisco,
en Norteamérica, hasta Santiago, en Chile, y desde San Juan de Puerto Rico
hasta las Islas Filipinas, pasando por México, Cartagena, Quito y Lima,
aquella gente estuvo tres años vacunando sin cesar.
Mientras Balmis e Isabel de Cendala se dirigían hacia Asia, Salvany se
internaba en las selvas suramericanas. El catalán murió en Cochabamba,
vacunando. Cendala, agotada, se quedó en Nueva España y se instaló en
Puebla. Balmis pudo regresar a España en 1806. La ocupación francesa y la
atroz guerra que siguió dejó aquella proeza en segundo plano, pero,
objetivamente, es el «ejemplo de filantropía más amplio y noble de la
Historia», como dijo el propio Jenner. Con aquella expedición la Corona
española salvó millones de vidas en América.
Otros hechos
1541: El conquistador Pedro de Valdivia funda en Chile
Santiago del Nuevo Extremo.
1577: Juan de Austria firma el Edicto Perpetuo con los
rebeldes flamencos de los Países Bajos y retira los tercios de
sus territorios.
1941: Franco se entrevista con Mussolini en Bordighera, Italia.
Exactamente un año después se entrevistará con el portugués
Salazar.
1974: El presidente del Gobierno, Arias Navarro, anuncia un
programa aperturista que se denominará «espíritu del 12 de
febrero».
13
de febrero
El suicidio de Larra
Tal día como hoy, 13 de febrero de 1837, se suicidaba el periodista y
escritor madrileño Mariano José de Larra, uno de los nombres más
representativos del romanticismo español. Tenía solo veintisiete años.
Hijo de un médico afrancesado que colaboró con los invasores de
Napoleón, Larra había crecido en el exilio, en Burdeos y en París, antes de
volver a España en 1818. Fue un temperamento volcánico: enamorado de la
amante de su padre, estudiante tan brillante como inconstante, a los
dieciocho años se alistó en los Voluntarios Realistas, una milicia
monárquica fuertemente antiliberal. Pero lo que le catapultó a la fama, y
también a muy temprana edad, fue el periodismo satírico: a los diecinueve
años funda el folleto mensual El Duende Satírico del Día y, a partir de ese
momento, vivió siempre de sus artículos de crítica social.
Envuelto en una vida personal agitadísima, con un temprano
matrimonio desgraciado, tres hijos y una amante tempestuosa, Larra
empezó a traducir obras teatrales francesas para ganarse la vida. Volvió al
periodismo satírico con El pobrecito hablador y el seudónimo «Fígaro»,
ahora en una orientación más liberal. Participó en la vida política contra la
desamortización de Mendizábal y en las filas de los moderados, que eran
los monárquicos conservadores. Incluso obtuvo plaza de diputado, pero el
golpe militar liberal de 1836 le dejó sin escaño. Y a partir de entonces todo
comenzó a rodar boca abajo.
Su fracaso político coincidió con la ruptura definitiva con su amante,
Dolores Armijo. Desesperado, Larra se pegó un tiro en la sien. Hoy le
recordamos como uno de los grandes fundadores del periodismo español.
Otros hechos
1017: Muere Sancho García, conde de Castilla, «el de los
Buenos Fueros». Fue uno de los pocos jefes de hueste
españoles que supieron hacer frente al dictador andalusí
Almanzor.
1352: La flota de la Corona de Aragón y sus aliados de
Venecia se enfrentan con la flota genovesa en la batalla de
Constantinopla por el control del Mediterráneo.
1655: Un terrible terremoto destruye gran parte de la capital
del Virreinato del Perú, Lima, y el puerto de El Callao.
1801: Godoy y Lucien Bonaparte firman el Convenio de
Aranjuez, que ponía la flota española al servicio de los
intereses franceses. Ratificado el 18 de marzo siguiente, este
convenio conduciría directamente a la catástrofe de Trafalgar.
1934: La Falange Española de José Antonio Primo de Rivera
se fusiona con las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista de
Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo. Nace FE de las JONS.
1998: Trescientos intelectuales y personajes públicos firman
un manifiesto por la democracia en Euskadi donde rechazan
cualquier clase de negociación con la banda terrorista
separatista ETA.
14
de febrero
La batalla del Jarama
Tal día como hoy, 14 de febrero de 1937, llegaba a su punto
culminante la batalla del Jarama, durante la guerra civil española.
La batalla del Jarama tiene que inscribirse en los numerosos combates
por el control de Madrid. El gobierno del Frente Popular había abandonado
Madrid huyendo a Valencia. El bando sublevado se proponía aislar la
capital cortando sus comunicaciones con Valencia y Barcelona. La
maniobra del ejército de Franco, dirigido por el general Orgaz, consistía en
rodear Madrid por el sur en dirección este, hacia Arganda y Alcalá de
Henares. Enfrente, el Ejército Popular de la República, dirigido por el
general Miaja, tratará de detener a los nacionales.
Fue la mayor batalla librada hasta entonces en nuestra guerra, con
abundante participación extranjera: carros alemanes y aviones italianos en
el bando nacional, carros y aviones soviéticos y tres brigadas
internacionales en el bando republicano. Las tropas de Franco lograron
cruzar el Tajuña y el 14 de febrero alcanzaron su máxima penetración en
territorio enemigo. A partir de ahí los republicanos consiguieron detener el
avance y lanzaron una contraofensiva, pero fracasaron. Durante varios días
todos los combates se concentraron en el Cerro Pingarrón, que acabó en
manos de Franco, pero sin poder ir más allá.
Los nacionales no pudieron tomar la carretera de Valencia, pero sí
tenerla a tiro de artillería, lo cual obligó a los republicanos a desviar el
tráfico. Asimismo el Frente Popular tuvo que dejar allí una buena cantidad
de tropas para defender la zona, lo cual mermó su capacidad de maniobra
en otros puntos del frente. La batalla del Jarama terminó el 27 de febrero. El
saldo fue muy cruento: alrededor de 7.000 bajas en el bando nacional y
hasta 10.000 en el bando republicano.
Otros hechos
1503: Segunda cédula real de Isabel la Católica en la que se
instituye la Casa de la Contratación de Sevilla para regular el
tráfico marítimo con las Indias y se definen las funciones de
sus órganos rectores.
1509: Fernando el Católico, ya viudo, ingresa a su hija Juana
la Loca en Santa Clara de Tordesillas. Juana había enviudado a
su vez tres años antes de Felipe el Hermoso.
1542: El conquistador Nuño de Guzmán, en México, funda un
cuarto asentamiento en el territorio que ha llamado Nueva
Galicia. Será la ciudad de Guadalajara.
1751: Nace en Vitoria el economista y escritor liberal Valentín
de Foronda.
1797: La flota británica derrota a los barcos españoles en la
batalla del Cabo de San Vicente.
1827: Nace en Elorrio, Vizcaya, San Valentín de Berriochoa,
misionero dominico, obispo en Vietnam, que morirá mártir en
aquellas tierras en 1861.
1931: El general Berenguer dimite como presidente del
Gobierno, tras la convocatoria de elecciones y en medio de una
fuerte presión oligárquica sobre el rey Alfonso XIII.
15
de febrero
El misterioso hundimiento del Maine
Tal día como hoy, 15 de febrero de 1898, el acorazado norteamericano
Maine estallaba en el puerto de La Habana dejando 256 víctimas. En
una tensísima situación diplomática, los norteamericanos culparon a
España de haber provocado la explosión. A pesar de que las sucesivas
comisiones de investigación no pudieron demostrar nada, Estados
Unidos empleó este trágico hecho como argumento para declarar la
guerra a España.
Los Estados Unidos querían controlar Cuba por sus explotaciones de
fruta y azúcar. Hicieron una oferta de compra. Como España no quiso
vender aquellas islas, comenzaron una campaña de acoso comercial que
pivotó, sobre todo, en las acusaciones de la prensa sensacionalista
norteamericana. Cuando el Maine llegó a La Habana, el clima diplomático
ya era irrespirable. ¿Qué era el Maine? Un acorazado de 6.682 toneladas, 25
cañones de diverso calibre y cuatro tubos lanzatorpedos, con 392 tripulantes
a bordo, al mando del capitán Charles Dwight Sigsbee, y con la poco
amistosa misión de «proteger los intereses de los ciudadanos
norteamericanos en Cuba»; lo cual implicaba la afirmación de que esos
intereses estaban amenazados por… España. Las autoridades españolas,
para limar asperezas, invitaron a la oficialidad del barco americano a una
recepción en La Habana. Pero el 15 de febrero, a las 21.40 horas, una
fortísima explosión sacudió el barco. Pedazos enteros de la estructura de la
proa saltaron por los aires junto a los cuerpos desgarrados. El barco se
hundió en pocos minutos llevándose la vida de 256 hombres.
Hoy no hay duda de que la explosión del Maine se debió a causas
internas. No se vio ninguna columna de agua cuando la explosión, luego no
pudo ser una mina. Además, los pañoles de munición del barco habían
estallado, y eso solo podía haber ocurrido por una explosión interna. Otra
cosa llamativa: nadie encontró peces muertos en el puerto; si la explosión
hubiera sido externa, como decían los yanquis, forzosamente habrían
muerto peces alrededor. Pero aquella explosión era lo que Washington
necesitaba.
En una escalada de tensión multiplicada por la prensa, el Gobierno de
los Estados Unidos lanzó un ultimátum al Gobierno español exigiéndole la
retirada de Cuba bajo amenaza de empezar a movilizar voluntarios. El
Gobierno español se negó. La opinión pública americana pedía a gritos la
guerra. El 25 de abril de ese mismo 1898 los Estados Unidos declaraban la
guerra a nuestro país. Comenzaba así un proceso que terminaría, para
España, con la pérdida de nuestras últimas provincias de Ultramar: Cuba,
las Filipinas, Puerto Rico y Guam, y que para Estados Unidos significó el
comienzo de su expansión internacional.
Otros hechos
1412: Concordia de Alcañiz en las cortes de la Corona de
Aragón para elegir nuevo rey.
1519: Nace el marino asturiano Pedro Menéndez de Avilés,
azote de los corsarios, que reconquistó Florida de manos
francesas y fue gobernador de Florida y Cuba.
1728: El inglés duque de Wharton funda en Madrid la primera
logia masónica de España.
1847: Muere el general José de Palafox, héroe del asedio de
Zaragoza en la Guerra de la Independencia.
16
de febrero
Las elecciones que llevaron
a la guerra civil
Tal día como hoy, 16 de febrero de 1936, la II República española
celebraba la primera vuelta de unas elecciones legislativas que
terminarían conduciendo a una guerra civil.
Aquellas elecciones eran el fruto de una decisión del presidente de la
República, Alcalá-Zamora, que desposeyó de la jefatura del Gobierno a la
derecha de Gil-Robles e hizo formar Gobierno con la esperanza de controlar
unos nuevos comicios que dieran la victoria a una opción moderada. La
izquierda, por su parte, formó un bloque que abarcaba desde los
republicanos de Azaña hasta los comunistas, y donde el mayor peso era
para el Partido Socialista: ese bloque fue el Frente Popular.
No pudo salirle peor la jugada a Alcalá-Zamora. La jornada se
desarrolló en un ambiente de violencia. Numerosas sedes electorales fueron
asaltadas por los partidos de izquierda. Aunque el resultado del primer
escrutinio fue muy ajustado, Alcalá-Zamora se asustó, forzó la dimisión del
Gobierno y colocó al frente a Manuel Azaña. De esta manera el Frente
Popular iba a controlar la segunda vuelta de las elecciones. Los resultados
reales de estas elecciones no se publicarían hasta cuarenta años después. Al
parecer la diferencia de votos entre izquierdas y derechas fue escasísima,
pero la atribución de escaños dio al Frente Popular una mayoría
desproporcionada. Hoy nadie duda del falseamiento masivo de actas,
denunciado por el propio presidente de la República, que terminó otorgando
al Frente Popular una representación parlamentaria muy superior a los votos
realmente obtenidos. Las memorias de Azaña e Indalecio Prieto también
confiesan el reparto arbitrario de actas de diputado por parte de la izquierda.
Fue, en definitiva, un «pucherazo».
Alcalá-Zamora cayó muy pronto víctima de la operación que él mismo
había iniciado: fue apartado de la presidencia, que pasó a manos del propio
Azaña. Mientras tanto, socialistas, comunistas y anarquistas, dueños de las
Cortes, renunciaban a formar parte del Gobierno, pasaban a la ofensiva en
la calle y promovían innumerables actos de violencia, contestados a su vez
por elementos de la derecha. La legalidad republicana tardó muy poco en
hundirse… desde la propia cúspide del poder. La guerra civil ya era
inevitable.
Otros hechos
1209: El papa Inocencio III encomienda al obispo de Toledo,
Jiménez de Rada, predicar una cruzada contra los musulmanes.
Aquello terminará en la crucial batalla de Las Navas de Tolosa
en 1212.
1579: Muere en Tolima, Colombia, el conquistador Gonzalo
Jiménez de Quesada, explorador de Nueva Granada, fundador
de Bogotá y gobernador de El Dorado.
1624: Muere en Toledo el eminente teólogo e historiador Juan
de Mariana, autor de una monumental Historia de España en
treinta libros.
1962: El Gobierno de Franco publica una orden por la que
equipara los derechos laborales de la mujer con los del hombre.
1998: Muere Fernando Abril Martorell, mano derecha de
Adolfo Suárez y hombre decisivo, en la sombra, en la red de
pactos que tejió la transición a la democracia.
17
de febrero
Estado de guerra en Barcelona
Tal día como hoy, 17 de febrero de 1902, se declaraba el estado de
guerra en Barcelona, como consecuencia de la huelga general
revolucionaria desencadenada por los anarquistas de la CNT.
Barcelona era ya uno de los principales polos del desarrollo industrial
en España, estimulado por cuantiosas inversiones de todo el país, por la
decidida protección política del Gobierno español y por la afluencia de
decenas de miles de inmigrantes de toda la península. Ese rápido desarrollo
trajo también consigo problemas sociales agudísimos, con flagrantes casos
de explotación y miseria. Terreno abonado para que el sindicato anarquista
CNT, que en aquel momento controlaba el movimiento obrero en Cataluña,
intentara un golpe de fuerza.
El anarquismo ya había sacudido seriamente a la sociedad española no
solo con huelgas, sino también con atentados salvajes como el del Liceo
barcelonés, que ocasionó 22 muertos y 35 heridos. A partir de 1901, y
siguiendo las instrucciones de la Internacional anarquista, hubo una serie
ininterrumpida de huelgas en toda España. La huelga general revolucionaria
de 1902 en Barcelona fue el momento cumbre de esa estrategia. El objetivo
de los sindicalistas era paralizar el sistema capitalista con huelgas –
evidentemente, violentas– que llevaran a una crisis generalizada. Motivo de
la reivindicación: la jornada de nueve horas; era una medida que ya existía
en diversos sectores, pero sin carácter estatal. En todo caso, la estrategia
anarquista iba mucho más allá de esta reclamación.
El movimiento comenzó el día 14 de febrero en Barcelona con los
paros de metalúrgicos, carreteros y panaderos. El día 17 se extendió a todos
los sectores industriales. De Barcelona pasó a otras localidades. Los
enfrentamientos violentos entre huelguistas y guardia civil se saldaron ese
día con doce muertos y muchos heridos. En aquel momento gobernaba
España el progresista Sagasta, que no dudó en declarar el estado de guerra
para sofocar la revuelta. Más de trescientos dirigentes sindicales fueron
detenidos. La huelga terminaría en fracaso porque a la cita faltó otro
sindicato: la socialista UGT, que jugaba su propio juego.
El principal beneficiario de aquello, en efecto, fue el Partido Socialista,
que crecerá a expensas del anarquismo y en las elecciones de 1905 colocará
tres concejales en Madrid. El terrorismo anarquista seguiría golpeando aún
la vida española durante muchos años más.
Otros hechos
1580: El conquistador Bernal Díaz del Castillo concluye su
Historia verdadera de la conquista de Nueva España,
testimonio de primera mano de la conquista de México.
1720: España acepta el Tratado de Utrecht que, entre otras
cosas, consolida la posición inglesa en Gibraltar.
1799: El rey Carlos IV aprueba el proyecto de telegrafía óptica
del ingeniero militar canario Agustín de Betancourt y Molina.
Es el primero de este tipo en España.
18
de febrero
Navarra proclama rey
a Fernando el Católico
Tal día como hoy, 18 de febrero de 1512, las Cortes de Navarra
proclamaron rey a Fernando el Católico. Así Navarra se unió a la
Corona española.
Navarra era, con Asturias (luego León), la entidad política singular
más antigua de España. Fundado en el siglo IX en torno a Pamplona, el
reino de Navarra había protagonizado innumerables episodios durante la
Reconquista y su sangre se había mezclado profusamente con la de los
demás reinos. A partir de un cierto momento, cayó bajo la órbita francesa y
eso desvió su destino. Navarra era un territorio rico y bien situado, con una
administración ejemplar, sólidas instituciones y un eficaz sistema de
recaudación, pero desde mediados del siglo XV arrastraba una feroz pugna
entre linajes nobiliarios: agramonteses contra beamonteses. ¿Era una guerra
civil? No como se entiende hoy, pero sí lo suficientemente intensa como
para excitar todas las discordias interiores y despertar una aguda crisis que
se manifestó con un tremendo desplome demográfico.
Tanto España como Francia acariciaban la idea de anexionarse
Navarra. No parece que Isabel y Fernando tuvieran intención de invadirla.
Más bien habían intentado diversas maniobras, en particular a través de
enlaces matrimoniales. Todo eso se irá al traste cuando el heredero del
trono, Francisco de Foix, muera con apenas catorce años y su hermana,
Catalina, se case con el noble francés Juan de Albret. Fernando opta
entonces por una política más agresiva, hasta el extremo de obligar a los
reyes de Pamplona a aceptar su tutela militar. Francia, mientras tanto,
reclama sus derechos en razón de los territorios de los Foix. El horizonte
estaba claro: o ganaba Francia o ganaba España.
Fernando el Católico pidió a Navarra que dejara pasar a sus tropas para
prevenir un ataque francés. Juan de Albret contestó que no y, a cambio,
garantizó que ningún ejército francés pasaría por sus tierras para atacar a
España. Pobre garantía cuando, en realidad, la propia posición del de Albret
dependía de Francia. Huestes de Castilla y Aragón empezaron a acantonarse
en torno a Vitoria en el verano de 1512. Con ellas formaban los navarros del
bando beamontés. Los ejércitos de Castilla, mandados por Fadrique Álvarez
de Toledo, duque de Alba, llevaron la iniciativa. El 19 de julio comenzó la
invasión. La campaña consistió en una serie de asedios de ciudades a
medida que las tropas avanzaban. ¿Y qué hacía Juan de Albret? Esperar el
apoyo francés, pero el rey de Francia andaba más preocupado por echar a
los ingleses de Aquitania, de modo que el de Albret, sin apoyos, cogió a sus
fieles y se retiró a sus posesiones del Bearn, al otro lado del Pirineo.
Pamplona se rindió el 25 de julio. En febrero de 1513 Fernando el
Católico juró los fueros de Pamplona y de las demás plazas navarras. El
viejo Reino seguiría manteniendo su identidad, pero dentro de la Corona
española.
Otros hechos
1908: El Gobierno conservador de Maura crea el Instituto
Nacional de Previsión: nace la Seguridad Social.
19
de febrero
La desamortización de Mendizábal
Tal día como hoy, 19 de febrero de 1836, la noticia en España era la
llamada desamortización de Mendizábal, decretada por el Gobierno de
la reina regente María Cristina, viuda de Fernando VII.
Juan Álvarez Mendizábal se llamaba en realidad Álvarez Méndez,
pero vasconizó su segundo apellido. Gaditano nacido en 1790, liberal y
masón, nacido en una rica familia comercial, se enriqueció aún más con
contratas de avituallamiento al ejército y con negocios con Inglaterra y
Francia, siempre mezclando política y dinero. Cabeza del ala izquierda
liberal, ocupó la presidencia del Gobierno en 1835 en una atmósfera de
excepción por las sublevaciones liberales. Aquella desamortización
consistía en expropiar a la Iglesia las tierras y bienes que el Gobierno
consideraba improductivos. Supuestamente, se trataba de permitir a los
campesinos el acceso a la propiedad. Pero en realidad no hubo nada de eso:
los bienes expropiados a la Iglesia fueron agrupados en grandes lotes con
precios altísimos, de manera que solo la gran burguesía pudo comprarlos.
En términos objetivos, fue un desastre. Los campesinos que hasta
entonces trabajaban terrenos comunales y pertenecientes a la Iglesia
quedaron sumidos en la mayor de las pobrezas. Solo la oligarquía sacó
beneficio de la operación, viendo cómo crecían sus latifundios. Eso dio al
régimen monárquico importantes apoyos, pero también le creó problemas
políticos, porque muchos campesinos empobrecidos abrazaron la causa
carlista, tradicional. Mendizábal fue cesado apenas tres meses después de
ejecutar el proyecto.
Una desamortización posterior, la de Madoz, repitió el proceso. Estas
desamortizaciones sirvieron para enjugar la deuda del Estado, pero no
crearon una clase de pequeños propietarios, al revés. Eso sí: la vieja
aristocracia del Antiguo Régimen fue sustituida por la nueva burguesía
liberal, que, ennoblecida, se convertía en dueña de enormes porciones de la
tierra. Fue uno de los mayores cambios sociales del siglo XIX español.
Mendizábal volverá más tarde al gobierno –y a los negocios con
Inglaterra y Francia– y nunca dejará de actuar como financiero del ala más
radical de los liberales, cuyas conspiraciones alentó. Morirá en Madrid en
1853, envuelto en un mar de deudas.
Otros hechos
1430: Muere el dominico Álvaro de Córdoba, creador de la
devoción al Vía Crucis.
1549: Carlos I crea en Valladolid el Archivo General de
Simancas, uno de los más importantes en su genero y, aún hoy,
referencia ineludible para los estudiosos.
1913: El general Alfaro entra sin resistencia en Tetuán, que se
convierte en capital del protectorado español en Marruecos.
1925: Franco, entonces coronel, es designado jefe de la
Legión.
1985: Muere en accidente de aviación en el País Vasco
Gregorio López-Bravo, ministro de Industria y de Asuntos
Exteriores con Franco, diputado por Alianza Popular en 1977,
miembro de la terna de candidatos a la presidencia de la que
salió elegido Adolfo Suárez.
20
de febrero
El destierro de Unamuno
Tal día como hoy, 20 de febrero de 1924, el escritor Miguel de
Unamuno, vicerrector de la Universidad de Salamanca, era desterrado
a la isla de Fuerteventura por sus críticas furibundas al rey Alfonso
XIII y al jefe de gobierno, el dictador Miguel Primo de Rivera.
Unamuno (Bilbao, 1864) ya era entonces una figura señera de la
cultura española. Había ocupado el rectorado de la universidad salmantina,
se había peleado reiteradas veces con el poder, firmaba habitualmente en
periódicos y había publicado sus obras fundamentales: En torno al
casticismo, Vida de don Quijote y Sancho, Andanzas y visiones españolas,
Paz en la guerra, Del sentimiento trágico de la vida, Amor y pedagogía,
Niebla, La tía Tula, Abel Sánchez… Socialista episódico (tres años entre
1894 y 1897), patriota indudable (su polémica con el separatista vasco
Sabino Arana es bien conocida), liberal sui géneris, cristiano atormentado,
Unamuno era fundamentalmente un espíritu libre que deseaba ver resurgir a
su país por encima de la mediocridad que lo aplastaba. Esa fue siempre la
razón de su oposición al poder. Incluidas las injurias al rey que lo llevaron
al destierro.
El destierro majorero de Unamuno no fue exactamente un penal de
trabajos forzados: de sus cartas se deduce que más bien consistió en un
obligatorio enclaustramiento que, por otra parte, le sirvió para escribir un
hermoso epistolario. A los tres meses fue indultado por la Dictadura, pero
Unamuno decidió exiliarse, en París primero y en Hendaya después. En esta
época escribe otras dos obras fundamentales: La agonía del cristianismo y
San Manuel Bueno, mártir. Como siempre, bajo dos preocupaciones
cardinales: la religión y España.
Volvió a la vida pública con el advenimiento de la República en 1931 y
fue diputado por la conjunción republicano-socialista, pero tardó muy poco
en enemistarse con una clase política a la que veía tan incapaz como la
anterior y cubrió de reproches a Manuel Azaña. Acabará respaldando la
sublevación militar del 18 de julio de 1936: «El sagrado deber del
movimiento que gloriosamente encabeza el general Franco –dijo al
periodista francés Tharaud– es salvar la civilización occidental cristiana y la
independencia nacional, ya que España no debe estar al dictado de Rusia ni
de otra potencia extranjera». Por supuesto, no tardará en enfadarse también
con el bando nacional. Murió muy poco después, en Salamanca, el 31 de
diciembre de 1936.
Otros hechos
1524: Carlos I ordena estudiar un paso entre el Atlántico y el
Pacífico (Mar del Norte y Mar del Sur) a través del istmo de
Panamá.
1920: Por Real Decreto se crea el Instituto para
Investigaciones Biológicas en torno al laboratorio de Santiago
Ramón y Cajal. El propio Cajal lo dirigirá hasta su muerte en
1934.
2005: El Gobierno socialista de Zapatero impulsa un
referéndum sobre la Constitución Europea. Solo votará el 42
por ciento del censo, que lo aprobará con un 76 por ciento de
los votos. Franceses y belgas votarán mayoritariamente «no»
en sus respectivos referendos.
21
de febrero
El día que abandonamos la Florida
Tal día como hoy, 21 de febrero de 1819, España firmaba con los
Estados Unidos el tratado Adams-Onís, por el que nuestro país
abandonaba la península de la Florida, en Norteamérica. Se ponía fin
así a tres siglos de presencia española en aquellas tierras.
Florida había sido uno de los primeros lugares de América colonizados
por los españoles: descubierta hacia 1498, Ponce de León tomó posesión en
nombre del rey de España en 1513. Existe la leyenda de que Ponce de León
buscaba la fuente de la eterna juventud. En realidad buscaba el país del
Bimini, uno de los innumerables El Dorado que alimentaban la mitología
amerindia y excitaban la imaginación de los conquistadores. Lo que
encontró Ponce de León fue un verdadero avispero. Aún peor le irá después
a Narváez, que halló allí la muerte.
La Florida de entonces era una región del tamaño de Andalucía
cubierta de selvas y pantanos, y poblada por tribus extraordinariamente
hostiles. Harán falta enormes esfuerzos –y numerosas tragedias– para
plantar allí algo duradero. Los primeros asentamientos estables de colonos
datan de 1544. Después en la región hubo asentamientos franceses e
ingleses, pero la españolidad de la Florida se mantuvo siempre, con un
breve lapso de dominio inglés entre 1763 y 1779. En la recuperación del
territorio brilló de manera particular el general Gálvez, cuyas hazañas, por
otro lado, contribuyeron no poco a la independencia de los Estados Unidos
frente al imperio inglés.
España asentó su dominio en la región mediante tratados con los
pueblos indios; había sido el procedimiento habitual en todas partes. Pero
cuando los Estados Unidos empezaron a expandirse a costa de los
indígenas, a principios del siglo XIX, Florida cayó en su radio de acción. En
1819 tropas norteamericanas invadieron la península y España, recién salida
de la guerra con Francia y metida en mil problemas en Sudamérica, se vio
obligada a negociar. El rey Fernando VII aceptó un tratado humillante,
ratificado por el gobierno liberal en 1821. Firmaron Luis de Onís por parte
española y John Quincy Adams por parte norteamericana. Así dejó la
Florida de ser española.
De todo aquello quedan hoy muchas huellas: no solo los topónimos en
español (León, Libertad, Bahía, Hernando, etc.), sino también la Cruz de
San Andrés roja sobre fondo blanco, la vieja enseña española, como
bandera de la Florida norteamericana.
Otros hechos
1807: El Gobierno Godoy, con la aquiescencia de la Santa
Sede, enajena parte de los bienes eclesiásticos para atenuar la
quiebra de la Hacienda pública.
1817: Nace en Valladolid José de Zorrilla, que modernizará la
figura de don Juan Tenorio.
1910: Alfonso XIII indulta a los condenados por la Semana
Trágica, la insurrección sindical del año anterior. Otros cinco
responsables fueron ejecutados.
1936: El Gobierno del Frente Popular cesa a Franco como jefe
del Estado Mayor y lo envía como comandante militar de
Canarias.
22
de febrero
El enigma de Américo Vespucio
Tal día como hoy, 22 de febrero de 1512, moría en Sevilla el navegante
y cartógrafo Américo Vespucio, italiano al servicio de la Corona
española, a cuyo nombre de pila se debe el nombre de un continente:
América.
Vespucio procedía de una rica familia florentina venida a menos. Llegó
a Sevilla como agente comercial de los Médici, los banqueros italianos. Allí
conoció a Colón y le procuró financiación para sus primeros viajes.
Enseguida sintió él mismo la atracción de la aventura y a partir de 1498
realizo varios viajes al Nuevo Mundo.
Con las naves españolas exploró el Caribe y las costas del Brasil. Se
dice que Venezuela debe su nombre a que Vespucio, al ver los palafitos
sobre los que vivían los indígenas en aquella región, pensó en una pequeña
Venecia. El hecho es que Vespucio adquirió grandes conocimientos como
cartógrafo y navegante. Después de un breve periodo de servicio para la
Corona portuguesa volvió a Sevilla. En 1507, a punto de cumplir los
sesenta años, el rey Fernando el Católico le nombró piloto mayor de
Castilla. Desde ese puesto formará a los pilotos que empezaban a asentar
rutas permanentes entre España y las Indias.
Contra la obsesión de Colón, Américo Vespucio fue de los que
pensaron desde el principio que aquello no era Asia, sino un nuevo
continente. La misma idea tenían los otros navegantes que exploraron
aquellas aguas, como Juan de la Cosa y Vicente Yáñez Pinzón. Juan de la
Cosa, como es sabido, dibujó el primer mapa de las nuevas tierras y en él se
abstuvo de señalar un paso hacia occidente (pudoroso, tapó el lugar del
supuesto paso con una estampa de San Cristóbal). También Vespucio
confeccionó un mapa para los nuevos pilotos –o, al menos, a él se le
atribuye el plano–, mapa en el que las nuevas tierras aparecían ya
perfectamente cartografiadas. Ese mapa llegó a manos del cartógrafo
alemán Martin Waldseemüller, un monje de los Vosgos, y él fue quien
denominó por primera vez como «América», en honor a Vespucio, las
tierras halladas al otro lado del Atlántico.
Nuestro personaje murió en Sevilla tal día como hoy del año 1512.
Nunca supo que, un día, una gran parte del mundo llevaría su nombre.
Otros hechos
970: Muere García Sánchez I de Pamplona, rey de Navarra,
que llegó al trono con seis años y gobernó durante cuarenta y
cinco. Formó con los otros reyes cristianos en la batalla de
Simancas, decisiva victoria sobre Abderramán III.
1530: Carlos I es coronado en Roma emperador del Sacro
Imperio Romano Germánico. Ya es Carlos I de España y V de
Alemania.
1905: Nieva abundantemente en Sevilla. Ola de frío en toda
España.
1938: Gran Bretaña, Alemania e Italia acuerdan la retirada de
voluntarios presentes en la guerra civil española. El mismo día,
los nacionales recuperan Teruel.
1939: Muere en Colliure, Francia, el poeta Antonio Machado.
23
de febrero
El golpe del 23-F
Tal día como hoy, 23 de febrero de 1981, a las 18.20 horas, el teniente
coronel Antonio Tejero entraba pistola en mano, al frente de un grupo
de guardias civiles, en el Congreso de los Diputados. Fue el golpe de
Estado del 23-F.
El Congreso votaba en aquel momento la investidura de Leopoldo
Calvo-Sotelo tras la dimisión de Adolfo Suárez. El ambiente general era de
agudísima crisis. El octubre anterior, distinguidos socialistas se habían
entrevistado con el general Armada. El presidente de la Generalidad,
Tarradellas, proponía al mes siguiente un «golpe de timón». La necesidad
de un cambio radical era evidente. En esa atmósfera se produjo el golpe,
que consistió en el asalto incruento al Congreso, el acuartelamiento de
tropas en todo el país y el despliegue de carros en Valencia, donde mandaba
el general Milans del Bosch.
Quien diga que sabe qué pasó exactamente el 23-F, probablemente
miente. La versión oficial ha sostenido durante años que un sector
ultraderechista del Ejército se levantó para aniquilar a la democracia y el
rey Juan Carlos paró la intentona, pero esta tesis choca con el hecho de que
los máximos jefes militares procesados, Armada y Milans del Bosch, fueran
precisamente los más próximos personalmente a la Corona. También se ha
dicho que el principal motor del golpe fue la ambición personal de Armada,
pero éste, que tenía entonces sesenta y un años –demasiada edad para
jugárselo todo a una carta–, acababa de ser promovido al puesto de segundo
jefe del Estado Mayor del Ejército, antesala evidente de responsabilidades
aún mayores.
A fecha de hoy –2016–, la hipótesis más plausible sobre el 23-F es la
de un golpe «controlado» que se desvió y pudo ser reconducido a tiempo.
El plan habría consistido en crear un «supuesto de inconstitucionalidad
máxima» que permitiera la formación de un gobierno de concentración
nacional, presidido por un militar, y refrendado después por el parlamento.
El «supuesto» en cuestión sería el asalto al Congreso. El Gobierno, el que
llevaba en el bolsillo el general Armada cuando llegó a las Cortes. La
secuencia de hechos sería la siguiente: A las 23.50, Armada llega al
Congreso y enseña a Tejero su lista de gobierno, que incluía socialistas y
comunistas y solo dejaba fuera a los nacionalistas vascos y catalanes. Tejero
le dice que antes de aceptar eso le pega un tiro y luego se mata él. Armada
flaquea. Ese sería el verdadero fracaso del golpe. A las 01.14 del día 24 se
emite por TVE el mensaje del rey asegurando que lo tiene todo bajo
control. Media hora después Milans del Bosch retira sus tropas de las calles.
Y ahí se acabó, en realidad, el golpe. Todo lo demás es literatura.
Otros hechos
1526: Muere en la Puebla de Montalbán, Toledo, Diego Colón,
hijo del descubridor y segundo virrey de las Indias.
1535: Fray Tomás de Berlanga, obispo de Panamá, descubre
las islas Galápagos.
1983: El gobierno socialista de Felipe González expropia
Rumasa, medida de dudosa legalidad que generará polémicas
sin cuento durante los años siguientes.
24
de febrero
La batalla de Pavía
Tal día como hoy, 24 de febrero de 1525, tenía lugar la trascendental
batalla de Pavía entre la España de Carlos I y el reino de Francia.
Ganaron las armas españolas en un choque que aumentó la aureola de
imbatibilidad de nuestros tercios.
El contexto de aquella batalla fue la lucha entre Francia y España por
la hegemonía en Europa. Carlos I de España ya era también emperador de
Alemania. El rey francés Francisco I, viéndose rodeado por su enemigo,
atacó en Italia con el objetivo de conquistar el milanesado, tierra imperial.
La ciudad de Pavía, defendida por el veterano general navarro Antonio de
Leyva, fue el escenario del choque principal.
Alrededor de 30.000 soldados franceses bajo el mando del propio rey
Francisco pusieron sitio a Pavía. Los defensores, en torno a 6.000 hombres,
quedaron pronto sin víveres. Los lansquenetes alemanes que formaban en el
contingente español exigieron su sueldo. Los oficiales tuvieron que
empeñar sus posesiones para pagarles. Los arcabuceros españoles, viendo la
situación de sus oficiales, renunciaron a cobrar su paga. Antonio de Leyva
hizo ver a sus hombres que lo que esperaban –comida y botín– estaba tras
las líneas francesas. Los asediados salieron al campo. En ese momento
llegaron los refuerzos enviados por el emperador: unos 25.000 hombres que
equilibraban el combate. Las dos tenazas atraparon a los franceses sin
remedio. La infantería española y los lansquenetes alemanes barrieron a la
caballería francesa.
Las bajas francesas fueron abrumadoras: alrededor de 15.000 hombres
entre muertos y heridos, casi la mitad del contingente. Las armas imperiales
perdieron solo a 1.500 soldados. En plena refriega, tres españoles apresaron
al rey de Francia: el vasco Juan de Urbieta, el granadino Diego Dávila y el
gallego Alonso Pita da Veiga. Francisco I terminó preso en Madrid, donde
renunció a sus pretensiones sobre Flandes, Borgoña y los territorios
italianos. Terminaban así cuatro años de guerra contra Francia. Dice la
leyenda que, a partir de esta batalla, Carlos I dejó de hablar en su lengua
natal, francés borgoñón, para hacerlo en idioma español. En cuanto a
Francisco I, no tardará en buscar alianzas con el papa para frenar al césar
Carlos.
Otros hechos
1503: Cristóbal Colón levanta un pequeño asentamiento, Santa
María de Belén, en tierra de Panamá. Es el primer
establecimiento en el continente americano. No prosperará.
1545: Nace en Ratisbona, Baviera, Juan de Austria, hijo
natural de Carlos I y de Bárbara Blomberg, que se convertirá en
uno de los más notables héroes de la Historia de España.
1837: Nace en Santiago de Compostela la gran poetisa Rosalía
de Castro.
1895: «Grito de Baire»: comienza la segunda Guerra de la
Independencia de Cuba.
1983: Muere el dulzainero y folclorista Agapito Marazuela,
que resucitó buena parte del folclore castellano.
25
de febrero
El gobierno del milagro económico
Tal día como hoy, 25 de febrero de 1957, formaba Franco su octavo
gobierno, que será uno de los más largos del régimen –más de cinco
años– y protagonizará el espectacular salto económico del país: el
mayor periodo de crecimiento de toda la Historia de España.
La economía española había salido gravemente dañada de la guerra
civil y, sobre todo, de la Segunda Guerra Mundial, por el bloqueo comercial
impuesto a nuestro país. El régimen de Franco se centró en una política de
recuperación autárquica que dio sus frutos, pero mantenía al conjunto de la
economía en unas expectativas muy limitadas. Las cifras generales a
principios de los años cincuenta no eran malas: reducción de la mortalidad
infantil en un 41 por ciento, aumento en doce años de la esperanza de vida
(de los cincuenta en 1935 a los sesenta y dos en 1950, que serán 69,9 años
en 1959), crecimiento sostenido de en torno al 3 por ciento en los años
cuarenta y el 5 por ciento en los cincuenta, desaparición del racionamiento
en 1953, desaparición de las muertes por hambre… El problema estaba en
una economía colapsada, cerrada sobre sí misma, poco ágil y con un coste
enorme para el Estado. La política social falangista había implantado
conquistas como los subsidios familiar y de vejez, el seguro obligatorio de
enfermedad, vacaciones pagadas, etc., además de la enseñanza primaria
obligatoria y gratuita y una vasta promoción de vivienda, pero todo eso
costaba dinero y el país daba de sí lo que daba.
El octavo gobierno de Franco se propuso dar un giro a la situación
adoptando una política económica aperturista y, hasta cierto punto,
liberalizadora. Sus «cerebros» fueron hombres de la familia católica del
régimen: López Rodó y Navarro Rubio, protegidos directamente por el
vicepresidente Carrero Blanco, así como el industrial catalán Pedro Gual. El
contexto internacional era favorable: el régimen de Franco había
restablecido relaciones con Estados Unidos en 1953 e ingresado en la ONU
en 1955, lo cual permitía contar con apoyo exterior. Así emprendió aquel
Gobierno una profunda reforma de la Administración, una reforma del
sistema tributario, un programa de amplios créditos exteriores, una tabla de
medidas para contener la inflación, etc. Ese programa quedó plasmado en el
Plan de Estabilización de 1959, que determinaría toda la política económica
de los años siguientes. Los resultados fueron extraordinarios: la renta per
cápita pasó de 8.000 pesetas en 1951 (la misma cifra que en 1929) a 42.000
pesetas en 1965, el PIB creció de manera sostenida por encima del 6 por
ciento y hasta el 7 por ciento hasta 1974, datos solo superados por Japón. El
país cambió de rostro.
Desde 1975, muchos se han entregado la tarea de explicar que el
famoso «milagro» no fue tal, o que ocurrió a pesar de Franco o que creó
más problemas que otra cosa. Que pregunten a los españoles que lo
vivieron.
Otros hechos
1018: Muerto Ramón Borrell, su hijo Berenguer Ramón I
accede al condado de Barcelona.
1281: Alfonso X el Sabio publica las primeras Ordenanzas
Marítimas de Castilla.
1869: El general Serrano ocupa la jefatura del Poder Ejecutivo
del gobierno provisional revolucionario, tras el derrocamiento
de Isabel II el año anterior.
26
de febrero
La última victoria de Lautaro
Tal día como hoy, 26 de febrero de 1554, conseguía el caudillo
mapuche Lautaro su última victoria frente a los conquistadores
españoles de Chile. Fue en Marihueñu, que hoy se llama Cerro de
Villagrán.
Lautaro era un mapuche que cayó cautivo siendo niño y al que
Valdivia había criado como paje. Con Valdivia aprendió Lautaro las
técnicas militares de los españoles. Cuando supo todo lo que quería, escapó
y volvió con su pueblo. Se puso al frente de una coalición de clanes
mapuches y derrotó a Valdivia en Tucapel. El conquistador se dejó allí la
vida después de horribles torturas y Lautaro declaró la guerra sin cuartel a
los españoles. Los nuestros, al mando ahora de Francisco de Villagra (o
Villagrán), se retiraron al norte del río Biobío. Villagra reunió todo cuanto
pudo, que no era mucho: 300 españoles y un millar de indios auxiliares. El
26 de febrero de 1554 se encontraron las dos fuerzas en Marihueñu. Las
tropas mapuches triplicaban en número a las de Villagra. Lautaro demostró
ser un táctico excelente: cortó la retirada de los españoles y empujó a los
nuestros a una senda sin salida. La carnicería fue brutal. Los mapuches
perdieron dos mil hombres, pero de la tropa española solo se salvaron 66
soldados y unos cientos de indios yanaconas.
Lautaro había reconquistado todo el territorio al sur del Biobío, pero
no pudo avanzar más. Los mapuches tuvieron que afrontar una enorme
hambruna por el arrasamiento de los campos –algo que ambos bandos
habían ejecutado minuciosamente– y, además, empezaron a sentir los
efectos de epidemias como la viruela. Cuando se sintió fuerte, el caudillo
mapuche cruzó el Biobío y penetró en terreno español dispuesto a destruir
Santiago. Con lo que no contaba era con que los indios locales no tenían el
menor interés en hacer la guerra. Lautaro decidió castigar con severidad a
los pueblos que no se le sumaran. «Con severidad» quiere decir que entraba
en los poblados, lo saqueaba todo, raptaba y asesinaba a las mujeres y
quemaba vivos a los hombres. Al jefe de uno de estos poblados lo
quemaron vivo delante de su hijo. El chico huyó. Poco imaginaba Lautaro
que no tardaría en saber de él.
En abril de 1557, un joven indio llegó al campamento de Villagra con
la noticia de que Lautaro estaba en un fortín al sur del río Mataquito. Ese
joven indio era el hijo del cacique asesinado por Lautaro. Villagra no lo
dudó: reunió a 60 jinetes, cinco arcabuceros y 400 indios aliados y marchó
hacia el lugar. Lautaro y los suyos estaban acampados en un cerro,
borrachos después de un saqueo. Al alba del 30 de abril de 1557 los
españoles cayeron en tromba sobre el fortín. Dentro había 800 mapuches.
Los españoles fueron directamente hacia la choza donde dormía Lautaro.
Cuando llegaron, en medio del griterío del combate, este salía de la cabaña.
Un español le partió el pecho de un lanzazo. Lautaro tenía la espada de
Valdivia en la mano.
Otros hechos
1932: El Gobierno Azaña implanta la ley del divorcio.
1948: Franco crea el Consejo del Reino como instrumento de
institucionalización del régimen.
27
de febrero
La Guerra de las Naranjas
Tal día como hoy, 27 de febrero de 1801, España declaraba a Portugal
la guerra: fue la llamada Guerra de las Naranjas.
España había caído en la órbita de influencia de la Francia de
Napoleón. Napoleón quería frenar en seco a Inglaterra. E Inglaterra
mantenía un intensísimo tráfico marítimo, tanto mercantil como militar, con
Portugal. Por eso España, obedeciendo a Napoleón, declaró la guerra a los
portugueses. El rey Carlos IV no estaba muy por la labor, pero el primer
ministro, el ambicioso Godoy, vio una excelente oportunidad para ganar
crédito ante Francia y ante la propia corona.
La guerra fue brevísima: el propio Godoy se puso al frente de un
ejército que penetró por Olivenza y en poco más de dos semanas ocupó
varias plazas portuguesas. Estando frente a Elvas, Godoy, galante, resolvió
enviar a la reina de España, María Luisa, un ramo de naranjas portuguesas
como prueba palpable del éxito español, y de ahí que a esta guerra se le
llame «de las naranjas».
El conflicto terminó formalmente en junio de ese mismo 1801, cuando
España y Portugal firmaron el tratado de Badajoz. España devolvió a
Portugal todas las plazas conquistadas excepto Olivenza, que desde
entonces es tierra española. ¿Por qué? Porque, aprovechando la guerra, los
portugueses de Brasil ocuparon la región española de Misiones Orientales,
en el Uruguay, que desde entonces forma parte del territorio brasileño. Por
lo demás, los portugueses se comprometieron a cerrar sus puertos a los
ingleses, aunque no lo hicieron del todo. Godoy vio confirmada su enorme
influencia en el Gobierno de España. En cuanto a las naranjas de la reina
María Luisa, nadie sabe qué fue de ellas. Probablemente terminarían en el
regio paladar de Su Majestad.
Otros hechos
380: Teodosio I decreta por el Edicto de Salónica que el
cristianismo es la religión oficial del Imperio romano.
1767: Carlos III expulsa a los jesuitas de todos los territorios
de la Corona española.
1782: El escritor y militar José Cadalso, autor de Cartas
Marruecas y Los eruditos a la violeta, coronel de Caballería,
caballero de Santiago, muere en combate en el asedio a
Gibraltar.
1793: Nace Baldomero Espartero, cuya figura ocupará buena
parte del siglo XIX.
1811: «Grito de Asencio»: comienza la guerra de
independencia en el Uruguay.
1843: Una expedición española ocupa la isla de Fernando Poo,
en Guinea Ecuatorial.
1853: Se presenta la primera locomotora. Se llamará
Española.
1928: Muere en Madrid, con seseinta y seis años, el filósofo y
periodista Juan Vázquez de Mella, principal ideólogo del
tradicionalismo, renovador del carlismo, diputado entre 1893 y
1919, que terminó reprobado por el pretendiente Jaime de
Borbón a causa de la germanofilia del escritor durante la
Primera Guerra Mundial.
1937: El Gobierno de Franco restablece como himno nacional
la Marcha de Granaderos.
28
de febrero
El enigma de Juan de la Cosa
Tal día como hoy, 28 de febrero de 1510, moría el navegante y
cartógrafo cántabro Juan de la Cosa, uno de los mejores marinos de
todos los tiempos.
Juan de la Cosa podría pasar a la historia por muchas razones: por
espía, por armador de barcos, por descubridor de América con Colón, por
piloto naval… Sirvió en misiones secretas para los Reyes Católicos, espió
en Portugal para la Corona de Castilla, montó una red de comercio (y, al
parecer, también de información) entre los inquietos marinos de Huelva,
avió la Santa María en el viaje del descubrimiento, navegó las aguas recién
descubiertas hasta conocerlas como la palma de su mano… Pero por lo que
será siempre recordado es por haber dibujado el primer mapamundi donde
aparecían ya las costas de América, desde Florida hasta el Brasil.
Nuestro marino, nacido probablemente en Santoña hacia 1455,
recorrió varias veces el litoral del Caribe. En sus viajes descubrió la
desembocadura del Orinoco, en Brasil, y del Magdalena, en Colombia.
Compuso su mapa en 1500. Al parecer, por encargo directo de la corte. Fue
el primer mapamundi que incluye a América, que aún no se llamaba así.
Una gran obra: casi un metro de ancho por más de 1,80 de largo en pieles
de pergamino. De la Cosa reflejaba correctamente todas las Antillas.
Incluso dibujaba ya Cuba como una isla, aunque Colón estaba convencido
de que era tierra continental. Alrededor de las Antillas, el mapa refleja un
arco continuo de tierra desde el sur, con las costas del norte del Brasil,
Venezuela y Colombia, hasta el norte, que aparece de manera más difusa. El
dibujo sugiere algo inquietante: contra la opinión de Colón y muchos otros,
no había un paso hacia el oeste que condujera a Cipango y el Catay. Esto no
dejaba de ser un problema político, de manera que Juan de la Cosa optó por
una singular solución: tapó el lugar del supuesto paso al oeste con una
imagen de San Cristóbal, evidente alusión a Colón. Aquel mapa sería la
principal referencia cartográfica del Nuevo Mundo durante muchos años.
Su último viaje fue en 1510: era ya un veterano de sesenta años y se
había instalado junto a su familia en La Española, hoy Santo Domingo, para
ejercer el cargo de alguacil mayor en Urabá, en la actual frontera entre
Panamá y Colombia. Allí se vio envuelto en un ataque de los indios caribes,
cuyas flechas envenenadas hacían estragos entre los conquistadores. Juan
de la Cosa cayó en combate. Dicen algunos que los indios devoraron su
cadáver. Sea como fuere, aquel hombre dejaba tras de sí un hallazgo
maravilloso: él fue el primero en poner rostro a América.
Otros hechos
1462: Nace Juana la Beltraneja, hija de Enrique IV de Castilla
y Juana de Portugal, que ambicionará la Corona castellana
frente a Isabel de Castilla.
1465: Juan II de Aragón derrota a los barones catalanes
agrupados en torno al portugués Pedro de Avis en la batalla de
Calaf.
1525: Hernán Cortés ordena la ejecución de Cuauhtémoc,
último emperador azteca.
1876: Termina la tercera guerra carlista con victoria para los
ejércitos de Alfonso XII.
29
de febrero
El truco lunar de Cristóbal Colón
Tal día como hoy, 29 de febrero de 1504, Cristóbal Colón salvó
literalmente el pellejo gracias a un eclipse de luna.
El almirante estaba en Jamaica, en las Antillas. Había llegado allí por
puro azar, después de una calamitosa travesía durante su cuarto viaje. Con
los barcos inservibles, los españoles resolvieron levantar un fortín mientras
mandaban a unos pocos hombres en canoas para buscar ayuda en la cercana
isla de La Española. ¿Cercana? En el mapa, sí, pero ir allí en canoa es otra
historia: los expedicionarios no volvían y la situación de Colón y los suyos
empezó a hacerse desesperada.
Jamaica estaba poblada por indios arahuacos y taínos, no
especialmente hostiles, pero tampoco sumisos. Durante algunas semanas los
españoles pudieron sobrevivir intercambiando comida por diversos objetos.
Pero los indios vieron cómo la moral de los españoles se hundía, cómo
empezaron a menudear los motines, y quisieron sacar partido: redujeron
drásticamente el suministro. Para ese momento la hueste de Colón ya se
había partido en dos, con un grupo en franca rebeldía, y las enfermedades
hacían mella en la salud de toda la hueste. Si ahora los indios les cortaban el
suministro de alimentos, la muerte era segura.
Había que convencer a los nativos de que procuraran más comida,
pero, ¿cómo hacerlo? Fue entonces cuando Colón tuvo una idea. El
almirante sabía que iba a haber un eclipse total de luna: hacía mucho tiempo
que aquellas cosas ya no eran un misterio para los españoles; simplemente,
la Tierra se interpone cada dieciocho años entre la luna y el sol. Colón lo
había leído en el Almanaque Perpetuo de Abraham Zacuto, astrólogo del
último maestre de la Orden de Alcántara, frey Juan de Zúñiga. Pero para los
indígenas era otra cosa: aunque no ignoraran qué era un eclipse de luna,
eran incapaces de predecirlo. Cristóbal Colón sacó provecho de la
circunstancia: si no nos dais comida –dijo a los indígenas–, vuestros dioses
os castigarán. Fue entonces cuando la luna empezó a ocultarse. Mano de
santo: impresionados por el poder de Colón, los nativos reanudaron el
suministro.
La expedición permanecería allí hasta junio, cuando pudo finalmente
ser rescatada. Gracias a la luna, al almanaque de Zacuto y a la afición
lectora de Cristóbal Colón.
Otros hechos
1528: Nace en Valladolid el teólogo dominico Domingo
Báñez, que ayudará a Santa Teresa de Jesús en sus primeros
pasos reformadores.
1932: Muere a los sesenta y seis años el pintor modernista
barcelonés Ramón Casas.
Marzo
1
de marzo
La batalla de Toro: Isabel será reina
Tal día como hoy, 1 de marzo de 1476, se libró en tierras de Zamora la
decisiva batalla de Toro, que confirmó en el trono a Isabel de Castilla,
llamada después Isabel la Católica.
Lo que estaba en juego era la corona castellana. El rey Enrique IV
había muerto en 1474. Dos grandes partidos se disputaban la sucesión: por
un lado, la única hija del rey, Juana, llamada la Beltraneja por suponerla en
realidad hija del caballero Beltrán de la Cueva; el otro partido era el de la
hermanastra del rey, Isabel, casada desde 1469 con el infante Fernando de
Aragón, heredero de la Corona aragonesa. No era solo una disputa
dinástica: con la Beltraneja estaban los grandes nombres de Castilla, que
aspiraban a seguir teniendo la corona bajo su control, y con Isabel formaban
los concejos y la baja nobleza, necesitada precisamente de la protección
regia frente a los grandes señores. Si toda la historia medieval puede
contarse como una pugna entre el poder público de la corona y el poder
privado de los nobles, aquí y ahora, en Castilla, Isabel representaba el
primer partido y Juana el segundo.
Inmediatamente estalló la guerra civil, doblada con otra guerra entre
Portugal, que apoyaba a Juana, y el partido castellano y aragonés de
Fernando e Isabel. Ni que decir tiene que Francia, viendo el paisaje, se
apresuró a apoyar a la Beltraneja para mermar la eventual fusión de Aragón
y Castilla. El ejército portugués penetró en territorio castellano con el
propósito de dirigirse a Burgos. A la altura de Toro, en Zamora, fue
interceptado por las huestes aragonesas y castellanas de Fernando, el esposo
de Isabel. Para los portugueses fue una sorpresa: ignoraban que el partido
de Isabel tuviera tantos defensores. Los lusos, con el mando dividido entre
el rey y el príncipe, no supieron actuar de manera coordinada. El resultado
de la batalla fue poco claro, porque Fernando de Aragón venció a las tropas
del rey portugués, pero el príncipe de Portugal supo sacar partido a las
suyas. Pero entonces fue cuando Fernando puso a trabajar a otro
contingente: el de la propaganda. Por todas partes hizo correr la noticia de
que la victoria había sido para Isabel. Los portugueses se vieron aislados. El
contingente que quedó sitiado en Toro terminó rindiéndose en el mes de
septiembre, ante la evidencia de que nadie le socorrería.
Aquella batalla decidió la guerra dinástica castellana. Juana la
Beltraneja perdió todos sus apoyos y se refugió en Portugal. Sus partidarios
juraron fidelidad a Isabel. Había terminado la guerra civil castellana.
Otros hechos
710: Rodrigo es coronado rey de la España visigoda tras la
muerte de Witiza. Tendrá que hacer frente a la oposición de
Agila. Habrá guerra civil entre los visigodos.
1493: La carabela Pinta atraca en Bayona, Pontevedra,
procedente de La Española. Ella trae la noticia del
descubrimiento de las Indias.
1712: Se abre la Real Librería, antecedente de la Biblioteca
Nacional, por iniciativa del confesor de Felipe V, Pedro
Robinet, y el jurista Melchor de Macanaz.
2
de marzo
Y desde entonces tenemos DNI
Tal día como hoy, 2 de marzo de 1944, se implantaba en España el
Documento Nacional de Identidad, el DNI, bajo el gobierno de Franco
y siendo ministro de Gobernación, es decir, de Interior, el catedrático y
jurista canario Blas Pérez González.
El DNI nacía como necesidad administrativa para controlar la
identidad de los ciudadanos, como se estaba haciendo ya en todos los países
desarrollados, pero en España se partía de un notable caos administrativo.
En nuestro país no hubo documentos individuales de identidad hasta el siglo
XIX, cuando el rey Fernando VII atribuyó a la policía la misión de expedir
padrones y las correspondientes cédulas de identidad. Estas cédulas incluían
el nombre y los apellidos del ciudadano y de sus padres, pero nada más; por
otro lado, solo se habilitaban cuando alguien tenía que hacer alguna gestión
ante organismos oficiales. Es decir que uno podía perfectamente pasarse
toda su vida sin documento de identidad alguno.
Por sorprendente que parezca, el mismo sistema se prolongó durante el
primer tercio del siglo XX, de manera que hasta la guerra civil había
bastantes pocos españoles con identidad acreditada. Concluida la guerra, el
régimen de Franco acometió aquel retraso administrativo; lo cual, por otro
lado, le vino muy bien para controlar a los españoles. Así nació el DNI, que
en un primer momento incluía no solo los datos de filiación, sino también
una casilla para fijar el estatus económico.
El número 1 fue asignado al Jefe del Estado, Francisco Franco. Los
números 10 al 99 fueron asignados a la Familia Real. Al príncipe don Juan
Carlos, después rey, se le asignó el número 10. El número 13 no tiene
titular. Después, ya en época democrática, al número de DNI se agregó la
letra del NIF, de manera que al control administrativo se añadía el control
fiscal. La primera ciudad cuyos vecinos tuvieron DNI fue Zaragoza. Luego,
Valencia. Hoy ya estamos todos completamente controlados.
Otros hechos
1724: Muere en Plasencia el arquitecto Joaquín de
Churriguera, hijo y hermano de arquitectos barrocos, maestro
mayor de la Catedral Nueva de Salamanca.
1783: Muere en Murcia el escultor Francisco Salzillo, el más
insigne imaginero del Barroco. El Museo Salzillo de su ciudad
natal guarda memoria de su obra.
1912: El gobierno liberal de Canalejas decreta obligatoria la
lectura de don Quijote en las escuelas públicas.
1933: Se presenta el programa de Renovación Española,
primer partido monárquico constituido durante la II República,
bajo la dirección de Goicoechea y Calvo Sotelo.
1967: Muere en Madrid a los noventa y tres años el escritor
José Martínez Ruiz, Azorín, uno de los grandes nombres de la
Generación del 98, académico de la Española desde 1924.
1974: Es ejecutado en garrote vil el anarquista Salvador Puig
Antich, condenado a muerte por el asesinato de un policía.
3
de marzo
Silvela, un regeneracionista
en el Gobierno
Tal día como hoy, 3 de marzo de 1899, la regente María Cristina de
Habsburgo-Lorena encargaba formar gobierno al conservador
Francisco Silvela, probablemente el único político auténticamente
regeneracionista de su época.
Francisco Silvela y de Le Vielleuze, madrileño de 1843, culto jurista
de familia burguesa, había debutado en las Cortes en 1870 y tras la funesta
experiencia de la I República entró en el partido conservador de Cánovas.
Desde 1875 se le confían cargos de relieve en el Ministerio de Gobernación
(hoy Interior). En 1879 ya era ministro. Pero Silvela no estaba de acuerdo
con el corrupto sistema de turnos amañado por la cúpula de los partidos y la
Corona. Formará un grupo disidente de aliento regeneracionista: los
«silvelistas». Cuando Cánovas sea asesinado por un pistolero anarquista,
Silvela se hará cargo del partido conservador. Era 1897. Pero enseguida
vendrá una conmoción monumental: España pierde sus últimas posesiones
ultramarinas a manos de los Estados Unidos.
La repercusión del desastre –que así se llamaría desde entonces, «el
desastre» por antonomasia– será enorme. Es entonces cuando Francisco
Silvela publica en El Tiempo de Madrid, 16 de agosto de 1898, su artículo
«España sin pulso», denuncia implacable de la ruina de España. ¿Qué
propone Silvela? Desmantelar la estructura de vicios públicos y privados
sobre los que se asienta la vida española desde muchos decenios atrás y
construir un Estado digno de ese nombre. En marzo de 1899 se le encarga
formar gobierno, en la peor de las situaciones posibles y con la moral
nacional por los suelos. Durará año y medio. Volverá a presidir el Consejo
de Ministros en diciembre de 1902, pero será solo por unos pocos meses:
cansado y enfermo, abandonó la política antes de cumplir los sesenta años.
Morirá en Madrid en mayo de 1905. Dejaba en la cabeza del
conservadurismo español a dos nombres que él mismo había aupado al
Gobierno: Eduardo Dato y Antonio Maura.
Una de las últimas cosas que hizo Silvela fue llevar a las Cortes una
amplia reforma de la función pública. El objetivo era el de siempre: desde
arriba, sentar la reorganización del Estado desde abajo, desde los
municipios, acabando con el caciquismo. Dato estará en ese afán. También
en la primera legislación de protección social que hubo en España. Maura,
por su parte, creará enseguida el Instituto de Reformas Sociales y el
Instituto Nacional de Previsión. Las grandes reformas sociales de la época
vinieron de la mano de la derecha, no de la izquierda. Naturalmente, Dato
será asesinado por los anarquistas y Maura será tiroteado por los socialistas.
También naturalmente, la Corona hará lo posible por bombardear a Maura.
España es así.
Otros hechos
883: Alfonso III el Magno repuebla la reconquistada Zamora
con mozárabes toledanos.
1522: Las tropas de Carlos I entran en Valencia y aplastan la
revuelta de las Germanías.
1941: Se celebra en Barcelona el I Salón de la Moda Española.
1976: Sucesos de Vitoria: los altercados sindicales en la capital
alavesa se saldan con cinco muertos y 150 heridos con una
violenta actuación policial.
4
de marzo
Agustina de Aragón
Tal día como hoy, 4 de marzo de 1786, nacía en Barcelona Agustina
Raimunda María Saragossa y Domenech, que pasará a la historia como
Agustina de Aragón.
Agustina era una joven de veintidós años cuando llegó a Zaragoza, en
1808, acompañando a su marido, Juan Roca Vilaseca, suboficial de
Artillería. Con Juan y Agustina viaja el hijo de ambos: un niño de cuatro
años. Los españoles habían parado a los franceses en El Bruch y ahora se
sublevaba Zaragoza bajo el mando de Palafox. Un ejército francés acudió a
la capital del Ebro. Lo mandaba Lefebvre. El gabacho planifica un asedio
conforme a las reglas convencionales: bombardeo masivo y asalto posterior.
Los zaragozanos improvisan sus defensas bajo el fuego francés. Es el 14 de
junio de 1808. Tras varios días de intenso ataque, las tropas napoleónicas
cierran el cerco y tratan de penetrar en la ciudad por diversos puntos. Uno
de ellos es El Portillo, defendido por una batería. En ese puesto, como en
todos los de la ciudad, no hay solo hombres; hay también mujeres y niños
que llevan agua, alimentos y municiones. Cuando se acercan los franceses,
ya no queda ningún artillero vivo en la batería: todos han caído. Los
atacantes tienen el campo libre. Pero entonces una de aquellas mujeres,
Agustina, arranca de las manos de un cabo moribundo el botafuego que
dispara el cañón y lo aplica sobre la pieza. La descarga barre literalmente a
los franceses. Desconcertados, los pocos supervivientes huyen a la carrera.
Los franceses ya no entrarán por El Portillo. Palafox condecoró a Agustina
y la nombró subteniente de Artillería. Era el 2 de julio 1808.
Habrá un segundo asedio y las cosas, esta vez, irán mucho peor.
También para Agustina, que cae enferma. Como en la ciudad no había
camas, se le improvisará una sobre el armón de un cañón. La noticia de la
rendición le llega en ese estado. Es hecha prisionera. Y obligada a marchar
con su hijo, aquel pequeño de cuatro años, que morirá enseguida de fatiga y
enfermedades. Cuando los franceses se ven obligados a soltar a sus
prisioneros, nuestra heroína se dirige al rey para que le permita acudir al
lugar donde su marido se encuentra de guarnición. El rey le concede el
sueldo de Alférez, que Agustina disfrutará hasta su muerte. Participa en la
defensa de Teruel. Estará en la defensa de Tortosa. Después se la sitúa en La
Mancha y en la batalla de Vitoria. Y así hasta que acaba la guerra, en 1814.
Un día de verano de ese año recibe una carta del general Palafox: le dice
que el rey desea conocerla. Agustina fue recibida por Fernando VII el 25 de
agosto de 1814.
Otros hechos
1812: Primer sorteo de la Lotería moderna, instituida por las
Cortes de Cádiz. La Primitiva la había establecido Carlos III en
1763.
1864: Nace en La Rambla, Córdoba, el político Alejandro
Lerroux, republicano, que osciló entre el radicalismo
anticlerical y el centrismo moderado. Promotor de la II
República y jefe de gobierno entre 1933 y 1935, terminará
respaldando la sublevación del 18 de julio.
1923: Albert Einstein recibe de Alfonso XIII el título de
académico.
5
de marzo
Qué fue la Confederación Española
de Derechas Autónomas
Tal día como hoy, 5 de marzo de 1933, los partidos de derecha bajo la
II República se coaligaron en la CEDA, la Confederación Española de
Derechas Autónomas.
El inspirador de la idea había sido el jurista, periodista y político Ángel
Herrera Oria (después sacerdote y fundador de la Asociación Católica de
Propagandistas). El objetivo de la CEDA era agrupar a la opinión
conservadora y católica, que había quedado completamente desorientada
tras la proclamación de la República en 1931, para defender sus ideas desde
dentro de las instituciones republicanas. La II República, en efecto, había
nacido muy acusadamente orientada hacia la izquierda, excluyendo a la
derecha social del nuevo régimen. ¿Era posible una derecha dentro de la
República? A partir del periódico El Debate y del partido Acción Popular,
liderado por José María Gil-Robles, diecisiete pequeñas formaciones de
carácter agrario, conservador y regionalista de toda España decidieron unir
sus fuerzas. El resultado fue un enorme partido de masas con más de
700.000 afiliados. Así la II República, tan claramente inclinada hacia la
izquierda desde sus inicios, se encontró con que le había nacido una
poderosa derecha.
La CEDA se presentó a las elecciones de 1933 y se convirtió en la
primera fuerza política del país. No obstante, los socialistas y la izquierda
republicana amenazaron con acciones violentas si la CEDA entraba en el
Gobierno. La antidemocrática coacción de la izquierda surtió efecto en el
presidente de la República, Alcalá-Zamora, y la CEDA se vio obligada a
permanecer como mayoría en el parlamento, pero sin gobernar. Cuando
entraron dos ministros de la CEDA en el gabinete, ya en 1934, la izquierda
encontró ahí el pretexto para desencadenar la violenta revolución de
Asturias. Porque la izquierda consideraba que la República era suya y solo
suya.
Finalmente el presidente Alcalá-Zamora, que quería liderar la derecha
a su modo, maniobró para cambiar el Gobierno y forzó la convocatoria de
elecciones en 1936. La CEDA volvió a ser el partido más votado, pero los
pactos postelectorales y los abundantes fraudes en el recuento dieron la
victoria al Frente Popular. A partir de ahí se entró en una espiral donde la
legalidad, sencillamente, dejó de existir, y con ella murió la democracia, si
es que alguna vez hubo tal. La República, en fin, no dejó gobernar a la
derecha cuando esta ganó democráticamente las elecciones. El resultado fue
un sistema político inviable que terminó en guerra civil.
Otros hechos
1535: Pizarro funda en Perú la ciudad de Trujillo.
1847: Nace la Feria de Abril de Sevilla.
1927: Botadura en Cádiz del buque-escuela de la Armada Juan
Sebastián Elcano.
1942: Nace el político socialista Felipe González.
1954: Un español atraviesa por primera vez la barrera del
sonido: el comandante Demetrio Zorita, a bordo de un Mystère
II francés.
2005: Se registra la mayor ola de frío en veinticinco años.
6
de marzo
El Frente Popular se da un golpe
a sí mismo
Tal día como hoy, 6 de marzo de 1939, se sublevaba en Madrid el
coronel Segismundo Casado, jefe del Ejército Republicano del Centro,
durante la guerra civil. El Frente Popular se alzaba contra sí mismo.
Casado era un militar liberal y masón que en 1936 había abrazado la
causa del Frente Popular. Pronto demostró ser uno de los pocos mandos
militares realmente eficaces con los que contaba el bando republicano.
Organizó las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República,
participó en las batallas de Madrid, del Jarama, de Brunete y de Aragón, y
mandó sucesivamente los ejércitos de Andalucía y del Centro.
En marzo de 1939, Casado, como otros muchos, constató que la
prolongación de la guerra solo beneficiaba a la Unión Soviética en su
intento de consolidar un régimen comunista en España. Ante la evidencia
de que el jefe del Gobierno republicano, Negrín, se había echado en brazos
de Stalin, Casado se puso de acuerdo con el socialista moderado Besteiro y
con varios jefes militares de la República como el anarquista Cipriano
Mera, y promovió un golpe de estado anticomunista en Madrid. Fue una
pequeña guerra civil dentro de la guerra civil: republicanos, anarquistas y
parte del PSOE contra los comunistas y otra parte del PSOE. Y
literalmente, a tiros.
A esas alturas, tanto el socialista Negrín como los líderes comunistas
ya estaban huyendo de España, abandonando a su suerte a los combatientes
rojos. El bando de Casado triunfó. El periódico El Socialista, órgano del ala
moderada del PSOE, saludó el golpe de Casado como «una victoria que
impedía que la España republicana se convirtiese en una colonia soviética».
Casado y Besteiro, con el Gobierno de la República en sus manos,
intentarán negociar una rendición ventajosa con Franco, pero todo será
inútil: la República ya se había derrumbado y Franco había apostado por
una victoria total.
A Casado se le permitirá exiliarse. No volverá a España hasta 1961.
Fue juzgado por un consejo de guerra y absuelto. Morirá siete años más
tarde en un hospital de Madrid.
Otros hechos
1479: Tratado de Alcázovas entre Castilla y Portugal, que
cierra la guerra naval entre ambos reinos y delimita las
respectivas áreas de influencia en el Atlántico.
1492: Nace en Valencia el humanista Juan Luis VIves.
1531: Muere en León Viejo, actual Nicaragua, Pedrarias
Dávila, uno de los personajes más controvertidos de la historia
de la conquista de América.
1537: Diego Ruiz funda en la costa peruana la villa de El
Callao, que terminará convirtiéndose en el puerto capital del
Pacífico suramericano.
1902: Se funda el Real Madrid Club de Fútbol.
1929: Primera emisión radiofónica de una obra de teatro en
España: Las hogueras de San Juan, de Juan Ignacio Luca de
Tena, desde el Teatro Español de Madrid.
7
de marzo
El baño de Palomares
Tal día como hoy, 7 de marzo de 1966, Manuel Fraga Iribarne, en la
época ministro de Información y Turismo del régimen de Franco,
protagonizaba una de las escenas más conocidas de la Historia reciente
de España al bañarse en aguas de Palomares, en Almería, junto al
embajador norteamericano Angier Biddle Duke.
No era un baño de placer: se trataba de demostrar que no había
contaminación nuclear. Algunas semanas antes, un avión norteamericano
cargado con armas nucleares Mark 28 había chocado contra otro aparato de
abastecimiento en vuelo; ambos cayeron destrozados al mar y las cuatro
bombas termonucleares que transportaban desaparecieron. Inmediatamente
se descubrió dónde estaban los proyectiles. Uno cayó en la sierra; otro, en
un solar del pueblo de Palomares; el tercero, ralentizado por un paracaídas,
fue hallado intacto en la desembocadura del Almanzora y el cuarto cayó en
el mar. El mecanismo de seguridad de las bombas evitó que hubiera
explosiones nucleares, pero el explosivo convencional de los artefactos sí
estalló, rompiéndolos en pedazos y liberando a la atmósfera sustancias
radiactivas.
Aunque el régimen trató de ocultar el suceso, pronto el rumor fue más
fuerte que la censura. Y con el rumor, la alarma. Para colmo, quedaba por
encontrar una bomba, la que cayó en el mar. Los americanos desplegaron
un enorme dispositivo para encontrarla: eran los años de la guerra fría y
había que evitar que los rusos se apoderaran de la bomba. Un pescador de la
vecina localidad de Águilas, Francisco Simó, llamado desde entonces «Paco
el de la Bomba», guio a la Armada yanqui hasta el lugar donde se sumergió
el artefacto.
Quedaba por resolver un problema: semejante incidente no podía
venirle peor a un país que en aquel momento se había lanzado a la carrera
por captar turismo internacional, cual era el caso de España, y por mano
precisamente del propio Fraga. ¿Qué hacer? Demostrar que no había pasado
nada grave. Por eso Manuel Fraga, ministro de Turismo, se bañó en
Palomares ante las cámaras de televisión, regalando a la posteridad un
inolvidable bañador. Aún hoy Palomares es la localidad más radiactiva de
España. Pero don Manuel todavía viviría cuarenta y seis años más, de
manera que no debió de afectarle mucho. El otro bañista, Angier Biddle
Duke, murió en 1995, con ochenta años, atropellado por un vehículo,
después de haber representado a Washington en Dinamarca y Marruecos,
entre otros destinos. Peor les fue a los militares americanos que tuvieron
que retirar los restos caídos tierra adentro: la mitad de ellos contrajo cáncer,
según reveló el New York Times.
Otros hechos
1541: Pedro de Valdivia funda el cabildo de Santiago, la
primera institución de Chile.
1879: Nace en Barcelona el economista y político Juan
Ventosa Calvell, cofundador de la Liga Regionalista catalana
con Cambó, tres veces ministro con Alfonso XIII y, al final,
colaborador del régimen de Franco, que le nombró procurador
en Cortes.
1890: Muere en Madrid el político liberal Claudio Moyano,
promotor en 1857 de la primera gran ley de enseñanza pública
en España.
8
de marzo
La problemática reina Urraca
Tal día como hoy, 8 de marzo de 1126, moría en Saldaña, Palencia, la
reina Urraca de Castilla, una de las figuras más complejas y
atormentadas de la Edad Media española.
Urraca era hija y única heredera de Alfonso VI, el conquistador de
Toledo, rey de Castilla y León. Semejante circunstancia convertía su mano
en la llave del poder. Urraca estuvo casada primeramente con Raimundo de
Borgoña, pero enviudó muy pronto. Había que casarla de nuevo, pero, ¿con
quién? Para evitar conflictos internos, el rey Alfonso había dispuesto que
Urraca se casara con otro Alfonso, el Batallador, rey de Aragón y Navarra.
El enlace uniría bajo un solo cetro a todas las tierras de la España cristiana.
Era un proyecto de extraordinaria ambición, pero la realidad no
tardaría en arruinarlo. Por un lado, tanto en Castilla como en León y en
Galicia surgieron inmediatamente fuertes resistencias nobiliarias; uno de los
partidos, por cierto, encabezado por el amante de la propia Urraca. Por otra
parte, los cónyuges, Urraca y Alfonso, no se soportaban, y de hecho nunca
hicieron vida marital. Una cosa y la otra, más el terrible carácter de nuestra
amiga, van a traer consigo una interminable sucesión de guerras,
separaciones y reconciliaciones que durante veinte largos años marcarían la
existencia de la España medieval.
¿Luchaban aragoneses contra castellanos? No, todo era mucho más
complejo: en torno a las dos figuras regias se alinean todos los que tienen
algo contra otro, de manera que nobles, cortes y ciudades terminan
peleando entre sí. La violencia llegará al paroxismo en Galicia, donde la
propia reina Urraca será golpeada por el populacho y arrojada a un lodazal.
En cuanto a su marido, Alfonso de Aragón, finalmente desistirá, repudiará a
la dama y se concentrará en sus afanes cruzados, que le llevarán a
capitanear asombrosas hazañas frente al poder almorávide. El matrimonio
será anulado formalmente por el papa.
Urraca, con todo, supo defender su corona y, en particular, los
derechos de su hijo, también llamado Alfonso, concebido de su primer
marido Raimundo de Borgoña. Este pequeño Alfonso será Alfonso VII, el
rey emperador. Fue proclamado tal día como hoy, ante el cadáver de su
madre. En cuanto a la unión de Aragón y Castilla, aún tendría que esperar
trescientos cincuenta años.
Otros hechos
1576: El gobernador de Flandes, Luis de Requesens, militar y
diplomático barcelonés, es enterrado en Bruselas, donde había
tratado infructuosamente de llegar a la paz con los rebeldes.
1820: Conminado por el golpe de Riego, Fernando VII jura la
Constitución de 1812 y declara abolida la Inquisición.
1861: El gran violinista Pablo Sarasate ofrece su primer
concierto: en las Tullerías, en París, ante Napoleón III y su
esposa española, Eugenia de Montijo.
1921: Pistoleros anarquistas asesinan en Madrid al presidente
del Gobierno Eduardo Dato.
9
de marzo
El primer gran hospital de América
Tal día como hoy, 9 de marzo de 1565, el caballero sevillano Hernando
de Santillán y Figueroa fundaba en Quito, hoy Ecuador, el primer gran
Hospital de América: el de la Santa Misericordia de Nuestro Señor
Jesucristo, llamado después Hospital de San Juan de Dios, y que iba a
estar en funcionamiento sin interrupción más de cuatrocientos años,
hasta 1974.
Santillán no era un conquistador, sino un intelectual: jurista y hombre
de letras, sirvió en las audiencias de Granada y Valladolid antes de pasar a
América en 1548, con treinta años. Nombrado juez en la audiencia de Lima,
Santillán dedicó todos sus esfuerzos a proteger a los indígenas, evitando su
explotación en las encomiendas, conforme a la legislación de Indias. Fruto
de esa política fue la llamada «tasa de Santillán», que puede ser considerada
como la primera legislación social de la América española.
Aquella «tasa de Santillán» ordenaba, por ejemplo, que los indígenas
debían ser mantenidos por los encomenderos, sanados en caso de
enfermedad y evangelizados; prohibía que los indios trabajaran en
domingos y festivos y, aún más, prohibía igualmente que trabajaran las
mujeres, los hombres menores de dieciocho años y los mayores de
cincuenta. En suma, las ordenanzas ampliaban y perfeccionaban las líneas
marcadas desde las Leyes de Burgos en 1512.
Era 1559 y apenas hacía treinta años que Pizarro había conquistado el
imperio inca. La Corona puso a Santillán al frente de la Real Audiencia de
Quito, donde continuó su labor filantrópica: en 1564 fundó el Hospital de
Santa Catalina y al año siguiente el que hoy conmemoramos, el de la Santa
Misericordia, que daba asistencia a españoles e indios por igual.
Nuevamente enfrentado a los encomenderos, Hernando de Santillán
terminó abrazando la vida eclesiástica. El rey Felipe II le ofreció la
Cancillería de Granada, pero él se había enamorado de América, de manera
que declinó la propuesta. En vez de eso fue nombrado obispo del Plata, una
región por entonces apenas colonizada. No llegó a establecerse allí: murió
en el viaje, en 1575, a los cincuenta y cinco años de edad.
Otros hechos
1190: Nace en Frómista, Palencia, el sacerdote Pedro
González Telmo, San Telmo, confesor del rey Fernando III el
Santo y reevangelizador de las tierras ganadas a los
musulmanes en Córdoba y Sevilla.
1687: Sucede en Santafé de Bogotá el «Tiempo del ruido», un
misterioso fenómeno: quince minutos de estridente fragor
acompañado de un intenso olor de azufre.
1806: Muere en Cádiz a los cuarenta y nueve años el marino
de origen siciliano Federico Gravina, capitán general de la
Armada, gravemente herido en la batalla de Trafalgar.
1809: El guerrillero Juan Clarós, catalán, asalta la Barcelona
ocupada por los franceses.
1938: El Gobierno de Franco promulga el Fuero del Trabajo,
regulación de derechos y deberes laborales que contribuirá a
resolver la cuestión social durante el medio siglo siguiente.
10
de marzo
Gálvez sitia a los ingleses en Pensacola
Tal día como hoy, 10 de marzo de 1781, desembarcaban los primeros
hombres del contingente con el que Bernardo de Gálvez, gobernador de
la Luisiana, acometió la conquista de Pensacola, en Florida, entonces en
manos inglesas.
Gálvez era un joven militar malagueño que había llegado a la Luisiana
con la misión de fundar nuevas colonias y ayudar a los independentistas
alzados contra Inglaterra en las colonias norteamericanas. Consciente de
que la clave estratégica estaba en el control del Misisipi, en 1780 inició una
campaña que le llevó al rango de mariscal de campo con solo treinta y tres
años. Inmediatamente después puso sus ojos en Mobila, en la actual
Alabama, y la conquistó. El camino quedaba abierto para la reconquista de
Florida, lo cual pasaba por tomar Pensacola, el puerto más importante de la
zona. Pero no iba a ser fácil.
Para entrar en Pensacola había que superar una línea inglesa de fuego
cruzado: a un lado, la isla de Santa Rosa, que cierra la bahía, y al otro, un
fuerte inglés. Gálvez tomó la isla, pero el cañoneo enemigo hizo
embarrancar al buque insignia español. El jefe de las fuerzas navales, Calvo
de Irazábal, amedrentado, prohibió a nuestros barcos atravesar la bahía. Y
sin eso, no habría asalto. Las tropas españolas quedaron clavadas en el
terreno. Durante días, Gálvez y Calvo intercambiaron cartas con duras
acusaciones. Pero había algo peor: se avecinaba temporal y, en ese caso, los
barcos tendrían que volver a hacerse a la mar para no estrellarse contra la
costa, frustrando definitivamente el asalto. De modo que Gálvez se lía la
manta a la cabeza y decide lanzarse en solitario. Sube a bordo de su barco,
el Galveztown, e iza la insignia de almirante. Para provocar a Calvo, le
envía a un joven oficial con un curioso presente: una bomba. Y con la
bomba, un mensaje que decía así: «Una bala de a treinta y dos recogida en
el campamento, que conduzco y presento, es de las que reparte el Fuerte de
la entrada. El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con
el Galveztown para quitarle el miedo».
Dicho y hecho: los cuatro barcos que Gálvez tenía a su cargo, con él
mismo al frente, penetraron en la bahía bajo el fuego enemigo. Sin sufrir
apenas daños, los cuatro pasaron la barrera de fuego y llegaron al otro lado.
El resto de la escuadra, picada en su orgullo, siguió al mariscal. Podemos
ahorrarnos los detalles de la batalla. Los ingleses se rindieron, Pensacola
cayó y, con ella, toda la Florida. Las operaciones concluyeron el 9 de mayo
de 1781. Los rebeldes norteamericanos quedaron muy fortalecidos, pues su
frente de combate se redujo, y los ingleses ya no levantarían cabeza. En
1783 se firmaba el Tratado de Versalles, que reconocía la independencia de
los Estados Unidos y confirmaba la posesión española de Florida.
Otros hechos
1126: Alfonso I el Batallador de Aragón, en su cruzada por Al-
Ándalus para redimir mozárabes y llevarlos consigo al norte,
derrota a los almorávides en Puente Genil.
1526: Carlos I se casa con Isabel de Portugal, la princesa más
bella del mundo.
1973: España establece relaciones diplomáticas con la China
comunista.
11
de marzo
Los atentados del 11-M: caso abierto
Tal día como hoy, 11 de marzo de 2004, varias bombas estallaron en
diversos trenes de cercanías en Madrid. Fue el mayor atentado de la
Historia de España.
Muertos: 191. Heridos: 1.858. Traumatizados y víctimas colaterales:
sin determinar. Estas son todas las certidumbres que aún hoy tiene la
sociedad española sobre aquellos atentados que cambiaron la vida del país.
La versión oficial dice que aquel día un grupo de terroristas islamistas se
organizó para perpetrar diez explosiones casi simultáneas en cuatro trenes
en la capital de España, en venganza por la posición del gobierno español
en la guerra de Irak. Los explosivos habrían sido facilitados por una trama
de tráfico ilícito desde la explotación asturiana de Mina Conchita. La
matanza fue reivindicada por un grupo islamista mediante un vídeo. Días
después, los autores del atentado eran localizados por la policía en Leganés.
Al verse atrapados, los terroristas se volaron con explosivos adheridos a sus
cuerpos.
Sin embargo, doce años después son muchos los interrogantes que
permanecen sin respuesta. ¿Quién organizó los atentados? ¿Quién dio la
orden? La precisión y complejidad de los ataques requiere un grado de
organización muy elaborado. En su momento se apuntó al grupo islamista
Al-Qaeda, pero el propio Tribunal Supremo terminaría reconociendo que
Al-Qaeda estaba exenta y en su lugar apuntaba a un grupo yihadista
autónomo. Asimismo, los encausados como «autores intelectuales» fueron
absueltos de ese cargo. Las mismas dudas aparecen cuando se repasan las
conexiones entre los supuestos autores materiales de los atentados, asunto
que nos mete en un verdadero laberinto aún hoy sin solución.
Las preguntas se acumulan. ¿Quién suministró a los terroristas el
Titadine, un material que no estaba en la mina de donde supuestamente se
extrajo el explosivo? ¿Quiénes montaron las bombas? ¿Por qué se empezó a
desguazar los trenes tan solo 48 horas después de la masacre, excepto uno
que quedó varado en un almacén secreto? ¿Por qué no se analizaron los
restos de los focos de explosión? ¿Por qué se destruyeron los escenarios del
crimen sin analizar la composición de las bombas? ¿Por qué los perros no
detectaron explosivos en la furgoneta hallada en Alcalá de Henares, y sin
embargo el vehículo, al llegar a las dependencias policiales de Canillas, sí
guardaba detonadores y Goma 2-ECO? ¿De dónde salió la mochila-bomba
encontrada en la comisaría de Vallecas? ¿Por qué esa mochila contenía
metralla y no así las que estallaron? ¿Por qué se impidió a la policía
científica acceder a los cadáveres de los suicidas de Leganés hasta varios
días después de su muerte? Y muy singularmente: ¿Quién manipuló la
investigación desde el principio? ¿Y por qué?
Todas estas preguntas aparecieron en el juicio por los atentados. Muy
pocas de ellas encontraron respuesta. Por eso el 11-M sigue siendo, en
buena medida, un caso abierto.
Otros hechos
1827: Guerra de los Agraviados: insurrecciones populares
contra Fernando VII en Cataluña, Aragón, Valencia, Andalucía
y el País Vasco que serán el prólogo de la guerra carlista.
12
de marzo
Los mártires de Córdoba
Tal día como hoy, 12 de marzo del año 859, la comunidad cristiana de
Córdoba lloraba el asesinato del mártir Eulogio a manos de las
autoridades musulmanas de la ciudad.
Justo dos años antes los musulmanes habían asesinado a otros dos
mártires, Rodrigo y Salomón. Eran las cuentas de un largo rosario de
cristianos martirizados por su fe. Hasta medio centenar de cristianos
cordobeses morirían mártires en aquellos pocos años.
La Córdoba mora rara vez fue un mundo tolerante. Tras la invasión
musulmana, y durante más de dos siglos, los cristianos eran mayoría en la
ciudad. El poder sarraceno aceptaba su presencia, pero los cristianos
estaban obligados a pagar impuestos especiales y no podían ni reparar sus
templos ni hacer manifestación externa de su fe; por supuesto, abandonar el
islam para convertirse al cristianismo estaba penado con la muerte. Es la
aplicación estricta de la ley islámica en lo que concierne a cristianos y
judíos.
Hacia el año 850, esta situación de opresión dio lugar a distintos gestos
de resistencia: muchos cristianos cordobeses, tanto clérigos como seglares,
optaron por no callar su fe y desafiaron al despotismo musulmán aun a
sabiendas de que eso les conduciría a la muerte. No faltaron obispos
dispuestos a someterse, pero el ejemplo de los mártires pronto se extendió
entre los mozárabes, que era el nombre con el que se designaba a los
cristianos bajo el poder musulmán. Córdoba reprimió con violencia el
movimiento. Desde entonces se fue haciendo cada vez más intenso el goteo
de cristianos andalusíes que emigraban al norte cristiano en busca de
libertad.
Son muchos los nombres que conocemos. El 13 de marzo de 857 son
decapitados los santos Rodrigo y Salomón; el primero, sacerdote, había sido
entregado por su propio hermano, converso al islam. También murieron
mártires: Isaac, exservidor de la corte de Abderramán, ordenado sacerdote;
Sancho, un guerrero cristiano del Pirineo que había acabado como esclavo
en la guardia del sultán; Pedro, sacerdote; Walabonso, diácono; Sabiniano y
Wistremundo; el anciano Jeremías, y Habencio… Eulogio fue encarcelado
en 859. Se le acusaba de haber ocultado a una joven de padres musulmanes,
llamada Leocricia, y que había sido convertida por una monja. La joven fue
inmediatamente sentenciada como apóstata. Eulogio fue llevado ante el
Emir: se le conminó a retractarse, pero los jueces solo consiguieron que
hiciera una encendida defensa del cristianismo. Fue decapitado el 11 de
marzo de 859, a las tres de la tarde.
La persecución se recrudeció con el emir Mohamed, hijo y heredero de
Abderramán II.
Otros hechos
1354: Pedro IV de Aragón funda la Universidad de Huesca.
1535: El capitán gaditano Francisco Pacheco funda la ciudad
de Portoviejo, la primera del actual Ecuador.
1986: El Gobierno socialista de González convoca un
referéndum para la entrada de España en la OTAN. Gana el sí
con un 56,85 por ciento de los votos, frente a un 43,15 por
ciento de noes.
13
de marzo
Carlos I, rey de Castilla
Tal día como hoy, 13 de marzo de 1516, el joven príncipe Carlos de
Austria, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, nieto de los Reyes
Católicos, se hacía proclamar rey de Castilla desde su residencia en
Gante, en Flandes. Era el primer paso del camino hacia el poder.
Fernando el Católico había muerto apenas un mes atrás. En su último
testamento había dispuesto que el joven Carlos –dieciséis años en aquel
momento– ejerciera como gobernador de Castilla y de Aragón en nombre
de su madre, Juana, incapacitada por su enfermedad mental. Era una
situación delicada: la madre reinaría sin gobernar; el hijo gobernaría sin
reinar. Demasiado difícil. De hecho, el 13 de marzo las exequias fúnebres
por el difunto rey Fernando terminaron con gritos de «Vivan los católicos
reyes doña Juana y don Carlos su hijo. Vivo es el rey, vivo es el rey, vivo es
el rey». El rey, evidentemente, era Carlos, aquel mozo que vivía en Flandes.
El joven príncipe tomó la decisión de adoptar el título regio y así lo
comunicó a las cortes de Castilla, Navarra y Aragón. Castilla le reconoció
rey en abril de aquel mismo año 1516, aunque todavía quedaba un largo
camino por delante. Más fácil fue en Navarra, donde los estamentos del
Reino le juraron inmediatamente fidelidad. Pero más difícil fue en Aragón,
donde el caos institucional provocó un sinfín de dilaciones.
Carlos abandonó Flandes y llegó a España a finales de 1517. En los
dos años siguientes fue controlando poco a poco la situación. Hasta febrero
de 1518 no obtuvo el juramento de las cortes castellanas, y fue con una
serie de condiciones muy explícitas: que aprendiera a hablar castellano, que
cesara el nombramiento de extranjeros en el gobierno, que se prohibiera la
salida de metales preciosos y caballos de Castilla y, muy significativamente,
que se acordara un trato más respetuoso a su madre, Juana, recluida en
Tordesillas. Aun así, todavía tendrá que hacer frente a las insurrecciones de
las Comunidades de Castilla y de las Germanías de Valencia, entre otras. En
1519 heredaba además el título de emperador del Sacro Imperio Romano
Germánico. Aquel joven príncipe se había convertido en el hombre más
poderoso de Europa. Las conquistas americanas le harían, además, el más
poderoso del mundo.
Otros hechos
600: Muere San Leandro de Sevilla, hermano y mentor de San
Isidoro, artífice de la conversión al catolicismo de los visigodos
españoles, que eran mayoritariamente arrianos.
1741: En Cartagena de Indias, capital del virreinato de Nueva
Granada, la escasa guarnición española descubre la llegada de
la mayor flota jamás vista hasta entonces: trae bandera inglesa
y se propone conquistar la ciudad. Comienza el sitio de
Cartagena. La guarnición española la manda el vasco Blas de
Lezo.
1869: Nace en La Coruña el filólogo e historiador Ramón
Menéndez Pidal, cumbre del medievalismo español.
1902: Se matricula en Madrid el primer automóvil de España:
pertenece a Pérez de Guzmán, marqués de Bolaños.
14
de marzo
Cisneros pone la primera piedra
de la Complutense
Tal día como hoy, 14 de marzo de 1501, el cardenal Cisneros ponía la
primera piedra de la Universidad de Alcalá de Henares. Había nacido
la Complutense.
Gonzalo Jiménez de Cisneros es uno de los mayores talentos de la
Historia de España. Además de fervoroso hombre de Dios, fue un político
de enorme talla. El cardenal Mendoza le había sacado del convento para
acometer algo que era una urgencia en toda Europa: la reforma de la Iglesia.
Cisneros, designado confesor de la reina, fue nombrado responsable de los
franciscanos, sometió a la Orden a una reforma en profundidad y acto
seguido la extendió a otras órdenes. ¿Qué había que reformar? Casi todo:
aquella Castilla acababa de salir de una guerra civil y los monasterios
estaban abarrotados de gente que buscaba refugio y comida. Era preciso
reorganizarlo todo de arriba abajo, empezando por la propia vida regular de
los conventos. Ahí Cisneros se manifestó como un organizador excepcional.
La tarea reformadora engrandeció su fama.
En 1495, cuando muera el viejo Mendoza y la reina Isabel haya de
pensar en un nuevo arzobispo para Toledo, primado de España, no dudará:
Cisneros era el hombre. En calidad de tal se le encomendará una tarea de
enorme alcance: evangelizar las tierras recién reconquistadas del Reino de
Granada. Lo hará con una vehemencia que más tarde le será reprochada por
los historiadores, pero conviene situarse en la época. Por otro lado,
consiguió su propósito: muchos miles de mudéjares abrazaron la Cruz. Y
entre unas cosas y otras, nuestro personaje afronta también un proyecto que
consideraba decisivo: la fundación de una universidad. Un reino como el
que estaba naciendo necesitaba el motor de la inteligencia, y a tal fin se
aplicó a reorganizar el Studium General de Alcalá de Henares, el mismo
donde él había estudiado. Se encargó de todo: la financiación, los edificios,
el cuadro docente, la biblioteca, el templo, incluso la jubilación de los
profesores. Su propósito: crear una auténtica universidad humanista. El 14
de marzo de 1501 ponía la primera piedra. Había nacido la Universidad
Complutense, el primer campus universitario del mundo.
Otros hechos
1492: Isabel la Católica ordena la conversión de los judíos de
sus reinos al cristianismo, so pena de expulsión.
1754: Nace en Sevilla el torero José Delgado Guerra, «Pepe-
Hillo», uno de los fundadores del arte de torear junto a
Costillares y Pedro Romero. Goya inmortalizará su muerte en
la plaza, en 1801, cogido por un toro.
1936: La policía del Frente Popular detiene a José Antonio
Primo de Rivera, líder de Falange Española, bajo el cargo da
«posesión ilícita de armas». En ese mismo momento, la
socialista UGT patrocinaba la invasión violenta de 3.000 fincas
en Extremadura, sin que el Gobierno hiciera nada por
detenerlas.
1942: El Gobierno de Franco crea la Medalla al Mérito en el
Trabajo.
1944: Regresan a España los miembros de la Legión Azul,
último contingente de la División Azul que permanecía en el
frente oriental.
15
de marzo
El día que murió
Félix Rodríguez de la Fuente
Tal día como hoy, 15 de marzo de 1980, moría en Alaska el naturalista
Félix Rodríguez de la Fuente, al caer a tierra el avión en el que viajaba.
Burgalés de Poza de la Sal, odontólogo de profesión, Rodríguez de la
Fuente fue durante dos decenios uno de los personajes más queridos y
admirados por el público gracias a sus excelentes trabajos de divulgación.
Félix fue el gran pionero de la divulgación científica en la televisión
española. Médico de formación, apasionado por la biología, empezó
estudiando el comportamiento de los halcones y terminó criando manadas
de lobos. Recorrió medio mundo para filmar a los animales en su hábitat,
pero, sobre todo, enseñó a los españoles a amar su naturaleza, la fauna
ibérica, que Félix exploró intensamente.
Lo que le catapultó a la fama fue, precisamente, la cetrería: durante
años se había dedicado a reconstruir el arte de la caza con halcones según
los textos medievales. Cuando apareció por primera vez en TVE, en 1964,
fue en una breve intervención sobre ese asunto. A partir de ahí, la tele se
enamoró de él. La tele y todo lo demás, porque enseguida empezó a escribir
en periódicos reportajes que ilustraba con su propia mano. Pero Rodríguez
de la Fuente no era solo un excelente comunicador; era, además, un
científico atento que a través de la Etología del premio Nobel Konrad
Lorenz supo profundizar en el estudio del comportamiento animal. Para los
españoles, Félix es la voz y el rostro inconfundibles de Planeta azul y El
hombre y la Tierra, programas de los años sesenta y setenta que aún hoy,
medio siglo después, siguen haciendo las delicias de todos los públicos.
Félix encontró la muerte en una de sus últimas aventuras: rodar la gran
carrera de perros esquimales en Alaska. La avioneta en la que viajaba
perdió un patín y se precipitó al suelo. Con él murieron dos grandes
profesionales de la televisión: Teodoro Roa y Alberto Mariano Huéscar.
Hoy recordamos a Félix Rodríguez de la Fuente como el hombre que
enseñó a varias generaciones de españoles a amar nuestra naturaleza.
Otros hechos
1493: Cristóbal Colón regresa al puerto de Palos después de su
primer viaje de descubrimiento.
1497: Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, libera
a Roma del asedio de Menaldo Guerri, corsario vizcaíno al
servicio de Francia, y desfila triunfal por las calles de la ciudad
con el tal Guerri enjaulado. El papa Alejandro VI concede al
Gran Capitán la Rosa de Oro, máxima distinción pontificia.
1922: Primer congreso del Partido Comunista de España,
escindido del PSOE el año anterior. Elegirá primer secretario
general a Antonio García Quejido, tipógrafo, que había sido el
primer presidente del sindicato socialista UGT.
1936: Nace en Barcelona Francisco Ibáñez, creador de
Mortadelo y Filemón.
16
de marzo
Los gobiernos de Narváez
Tal día como hoy, 16 de marzo de 1846, ocupaba por segunda vez la
presidencia del Gobierno el general Narváez, figura dominante de la
política española durante la llamada «década moderada»: 1843-1854.
Después de la muerte de Fernando VII, en 1830, el panorama político
estaba dividido en dos grandes fuerzas: una, los liberales,
constitucionalistas, agrupados en torno a la figura de la aún niña Isabel II; la
otra, los carlistas, tradicionalistas, que sostenían al infante Carlos María
Isidro como legítimo rey. Los liberales, a su vez, se dividían en dos: los
Doceañistas, más moderados, partidarios de restablecer la Constitución de
1812, y los «exaltados» Veinteañistas, inspirados en el golpe de Riego de
1820, que formaron el partido progresista. La figura mayor de los
«exaltados» fue Espartero; la de los moderados, Narváez.
Ramón María Narváez y Campos, nacido en 1800, granadino de Loja,
segundón de una familia noble (los condes de Cañada Alta), ingresó en la
carrera militar en 1815 dentro de la muy prestigiosa Guardia Valona,
cuando ya la guerra contra el francés había terminado. Liberal en el golpe
de Riego, combatió contra la sublevación absolutista de 1822 y contra la
hueste francesa de los Cien Mil Hijos de San Luis (1823) que vino en
socorro de Fernando VII. En la subsiguiente guerra carlista, a partir de
1834, protagonizó numerosas victorias, ascendió rápidamente y en 1838 ya
era mariscal de campo, diputado y figura política de referencia. Los
esparteristas maniobran contra él, se exilia y vuelve en 1843 para dirigir una
asonada contra Espartero que se resuelve en el campo de batalla. Al año
siguiente, cuando Isabel II alcance la mayoría de edad, será nombrado por
primera vez jefe del gobierno.
Desde ese momento, Narváez mandará sin discusión, ocupe o no la
presidencia del consejo de ministros. De su mano se redacta la Constitución
de 1845 (vigente hasta 1869), se reforma la Hacienda pública, se crea la
Guardia Civil, el Estado asume la enseñanza pública, cesa el catastrófico
proceso de desamortizaciones, se centraliza la administración, se implanta
el sufragio censitario y se reprimen los mil motines, militares o civiles, que
sacudieron al país. Para entonces ya había surgido un nuevo «espadón»:
O’Donnell, subordinado primero y después sucesor de Espartero. Narváez
volverá al Gobierno en la década de los 60, pero será para estrellarse contra
la realidad: cualquier intento reformista quedará embarrado en la imparable
cadena de acciones subversivas.
Narváez murió en el cargo el 23 de abril de 1868. Inmediatamente se
resquebrajará el partido moderado y vendrá el golpe militar de la
«revolución de 1868». En realidad Narváez era el único muro que protegía
aún a la monarquía.
Otros hechos
1521: Magallanes llega a las Filipinas en su viaje de
circunnavegación del globo.
1812: Tercer asedio de Badajoz durante la Guerra de la
Independencia. Las tropas anglo-portuguesas consiguen
derrotar a los franceses y liberan la ciudad.
1943: Se abre la primera legislatura de las Cortes franquistas.
17
de marzo
El motín de Aranjuez
Tal día como hoy, 17 de marzo de 1808, estallaba el Motín de
Aranjuez, que iba a ser decisivo para el comienzo de la Guerra de la
Independencia contra los franceses de Napoleón.
En aquel momento las tropas de Napoleón habían entrado ya en
España, supuestamente como aliadas de nuestro país, pero en realidad para
dar a Francia el control de la península Ibérica. Carlos IV, el rey, andaba a
la gresca con su hijo Fernando, el heredero. En medio estaba el primer
ministro Godoy, hombre fuerte del país, pero cuyo poder se cuarteaba por la
influencia francesa. Carlos IV, presionado, acude a Bayona para
entrevistarse con Napoleón; va a cederle la corona de España. Su hijo
Fernando, que ambiciona el trono, maniobra con rapidez.
En medio de una crisis política y social explosiva, lo que queda de
familia real, incluido el príncipe Fernando, se refugia en el palacio de
Aranjuez. Allí se ha recluido también Godoy. En la noche del 16 de marzo,
los partidarios de Fernando empieza a agitar al pueblo. El motín estalla al
día siguiente. Una muchedumbre exasperada se dirige hacia el Palacio real
de Aranjuez. En cabeza van, camuflados, aristócratas del partido
fernandino, pero la situación pronto se les va de las manos: el pueblo
entiende poco de querellas dinásticas; lo que el pueblo quiere es matar a
Godoy.
La multitud asalta el palacio. Destroza y quema todo lo que encuentra
a su paso. El motín dura casi dos días. El 19 por la mañana, encuentran a
Godoy escondido entre unas esteras. La multitud apresa al valido y lo
traslada al cuartel de Guardias de Corps bajo una lluvia de golpes y de
insultos. Si no mataron a Godoy fue porque el príncipe Fernando, dueño de
la situación, intervino para protegerle.
Muy pocas horas después, al mediodía de ese 19 de marzo, Carlos IV
abdica y cede la corona a su hijo. Ya es rey Fernando VII. Pero poco durará
en el trono, porque el mariscal Murat toma Madrid y lo llena de soldados
franceses, mientras el propio Fernando es llevado a Bayona, con el
emperador. Nunca la Corona española había caído tan bajo. Se estaba
dibujando el decorado para el 2 de Mayo, que daría inicio a la Guerra de la
Independencia.
Otros hechos
1452: Batalla de Los Alporchones: las huestes castellanas de
Alonso Fajardo el Bravo derrotan a las tropas nazaríes de
Malik ibn al-Abbas cerca de Lorca, en Murcia.
1768: Nace en Cartagena Isidoro Máiquez, el mejor actor de
su tiempo, renovador de la escena española y autor de un
reglamento que reformó la vida teatral.
1938: El Gobierno francés abre la frontera para permitir el
paso de armas soviéticas al bando del Frente Popular durante la
guerra civil española.
1991: Muere en Madrid Pilar Primo de Rivera, hermana de
José Antonio, fundadora de la Sección Femenina, que vertebró
el papel social de la mujer durante la dictadura de Franco.
18
de marzo
La batalla de Guadalajara
Tal día como hoy, 18 de marzo de 1937, los italianos del Cuerpo de
Tropas Voluntarias (CTV), que combatían en el bando nacional
durante la guerra civil española, se retiraban tras su fallida ofensiva de
Guadalajara. La victoria cayó del lado del Frente Popular.
Se lo había dicho Franco al general Roatta, jefe del CTV: que el
paisaje bélico español no estaba hecho para la «guerra relámpago» (guerra
celere, la llamaban los italianos), porque ni el terreno era el adecuado, ni se
podía avanzar sin ocupar a conciencia el territorio ni, sobre todo, era
posible garantizar las enormes necesidades logísticas –combustible,
avituallamiento, etc.– que ese tipo de guerra exigía. Pero los italianos se
exasperaban por el pesado avance del ejército de Franco, Roatta necesitaba
una gran victoria y Franco le dejó hacer. Así, el 8 de marzo de 1937 el CTV
italiano (35.000 hombres, 90 carros, 2.000 camiones, 200 cañones, 50
aviones de caza) se lanzaba desde sus posiciones de Sigüenza en dirección
suroeste para caer sobre Brihuega y Guadalajara, desmantelar el frente
republicano, llegar a Alcalá de Henares y aislar Madrid. Las tropas
españolas –la División Soria de Moscardó– limitarían su acción a la
ocupación posterior del territorio. Sobre el papel, era un buen plan. Pero el
terreno rara vez obedece al papel.
El ataque italiano fue tan vertiginoso como Roatta deseaba… hasta que
empezó a llover. Más aún: a nevar. Y cuando cesaba la lluvia o la nieve,
bajaba la niebla. Los movimientos de la guerra celere resultaron bastante
poco acelerados. El barro impidió a los carros italianos desplegarse fuera de
las carreteras, organizando un colapso impresionante. Por la misma causa,
los avituallamientos tardaban una eternidad en llegar a la vanguardia. La
aviación que debía proteger el ataque, varada en los aeródromos por el mal
tiempo, no sirvió de nada. La lentitud en el ataque permitió a las fuerzas del
Frente Popular (el IV Cuerpo de Ejército, de Jurado) retroceder con orden,
reorganizarse y establecer un frente con dos divisiones, dos brigadas
internacionales, 70 carros soviéticos –de mejor calidad que los italianos– y,
sobre todo, aviación: los 120 aparatos disponibles del Frente Popular
estaban en aeródromos bien pavimentados, de manera que pudieron operar
sin problemas, al contrario que sus rivales italianos. El 18 de marzo los
republicanos avanzaron sobre Brihuega. Los italianos tuvieron que retirarse
con un número elevadísimo de pérdidas en hombres y material. Franco
tenía razón.
La batalla de Guadalajara, además del euforizante efecto en las líneas
republicanas, sirvió para que a partir de aquel momento el Estado Mayor de
Franco centralizara todas las iniciativas estratégicas. Los italianos nunca
más volverían a tomar una decisión.
Otros hechos
1861: A petición del presidente Pedro Santana, la República
Dominicana decide volver a formar parte de la Corona
española para protegerse frente a su vecino Haití.
1910: El Gobierno Canalejas crea el Centro de Estudios
Históricos. A partir de 1939 se integrará en el Consejo Superior
de Investigaciones Científicas (CSIC).
1919: Se crea el Valencia Club de Fútbol.
19
de marzo
Viva «la Pepa»
Tal día como hoy, 19 de marzo de 1812, España dejó de ser una
monarquía absoluta para convertirse en una monarquía constitucional.
Al menos, teóricamente.
El 19 de marzo las Cortes del Reino, reunidas en Cádiz, habían
proclamado una Constitución de corte liberal, «la Pepa», así llamada por
haberse promulgado el día de San José. Era la primera constitución
española, nacida en plena guerra contra la Francia de Napoleón.
Hay que decir que las Cortes que aprobaron aquella primera
Constitución no eran exactamente intachables. Para empezar, en principio
no eran cortes constituyentes, sino que se atribuyeron esa función. Después,
solo la mitad de los diputados eran titulares: el resto, que no pudo acudir
por la situación de guerra, se rellenó con suplentes, elegidos
discrecionalmente por la minoría liberal. Los debates comenzaron el 25 de
agosto de 1811 y terminaron a finales de enero de 1812. Para entonces, unas
cortes que se habían convocado en el más estricto espíritu del Antiguo
Régimen se habían transformado en asamblea constituyente liberal.
La Pepa proclamaba como forma de gobierno la monarquía
hereditaria, pero constitucional: el Rey tenía que jurar y acatar la
Constitución. Señalaba la religión católica como confesión oficial del país.
Consignaba la separación de poderes: legislativo, ejecutivo, judicial… En
cuanto a la representación, los diputados no representaban a territorios
concretos, sino al conjunto de la nación. La Pepa establecía el sufragio
universal, pero con limitaciones: solo podían votar los mayores de
veinticinco años, que elegían a unos compromisarios que a su vez, si tenían
renta suficiente, elegían a otros, y estos a otros, y estos por último a los
diputados. También se proclamaban los derechos a la educación, a la
libertad de imprenta, a la inviolabilidad del domicilio, a la libertad y a la
propiedad, y se prohibía el tormento. Muchas de las aspiraciones de la
América española encontraron acogida en las Cortes de Cádiz. En España
quedaban abolidas la Mesta, la Inquisición, los gremios, los señoríos
jurisdiccionales, los mayorazgos… Era la liquidación de la base
socioeconómica del Antiguo Régimen.
Pese a todo, la Constitución de Cádiz no tuvo una vida ejemplar.
Primero, la situación de guerra hizo inviable aplicar sus preceptos. Después,
cuando la guerra acabó, una parte significativa de los diputados
conservadores escribió una carta al rey –el Manifiesto de los Persas– en la
que reclamaba leyes distintas. Fernando VII, que inicialmente había
aceptado la Constitución, prefirió volver al absolutismo. Y así la añoranza
de la Pepa será permanente clave de reivindicación de los liberales
españoles.
Otros hechos
914: Muere el rey de León García I, probablemente a causa de
heridas en combate.
1601: Nace en Granada el pintor y escultor Alonso Cano,
maestro del Barroco.
1945: Don Juan de Borbón, heredero de Alfonso XIII, hace
público el Manifiesto de Lausana, donde rompe con el
Gobierno de Franco.
20
de marzo
Alfonso II el Casto
Tal día como hoy, 20 de marzo de 842, moría con ochenta y dos años
en su palacio de Oviedo el rey de Asturias Alfonso II el Casto, un
personaje absolutamente crucial en la Historia de España.
Lo que da a la figura de Alfonso II el Casto esa dimensión tan crucial
es que, hasta él, no puede decirse que exista nada semejante a una idea de
Reconquista. Asturias siempre hizo frente a los musulmanes, pero su
rebelión no implicaba aún el designio de recuperar la «España perdida». A
partir de Alfonso II, sin embargo, esa idea se hace manifiesta. Y no era solo
una idea: Alfonso se aplica a materializarla en actos.
Alfonso II construyó en Oviedo su capital. Ordenó levantar un
conjunto arquitectónico como nadie había visto hasta entonces en Asturias:
una catedral –la del Salvador– con iglesia adjunta –la de Santa María– y
panteón regio; a su lado, otra iglesia –la de San Tirso– más un cementerio y
una zona residencial para el alto clero; además, el palacio real y diversas
edificaciones para alojar al gobierno del Reino; para abastecer al conjunto,
un acueducto, y además, un hospital y una muralla. Dispuso igualmente que
se levantara una capilla para albergar las reliquias que habían llegado a
Asturias desde Toledo tras la invasión musulmana. Era un símbolo: una
forma gráfica de hacer ver que Toledo, ahora, estaba en Oviedo. Cuando
apareció el sepulcro de Santiago apóstol, siempre bajo su reinado, aquello
fue ya una evidencia para todo el mundo. En el terreno práctico, aquella
transferencia de legitimidad tuvo un instrumento decisivo: la restauración
del «orden gótico», es decir, la reorganización de la vida del Reino
conforme a las normas de la vieja monarquía visigoda de Toledo. Con esos
títulos, Alfonso entabló lazos con Carlomagno.
En el terreno bélico, el rey Casto supo responder a la nueva política
ofensiva del emirato cordobés: ganó unas veces y perdió otras, pero, al
final, las fronteras del Reino se habían extendido muy al sur, con capítulos
tan impresionantes como la conquista de Lisboa. Desde las costas de
Galicia hasta los montes de Guipuzcoa, el Reino de Asturias aparecía como
una construcción política consolidada. Al mismo tiempo se intensificará la
repoblación cristiana más allá de la cordillera cantábrica y con apoyo
expreso del rey. La frontera de Castilla nace precisamente en esta época.
Rey guerrero, rey político, rey diplomático, rey constructor… Alfonso
ciñó la corona durante más de medio siglo. Murió en 842, con ochenta y
dos años. Sin familia directa ni descendencia. Por eso se le llamó «el
Casto»: por su renuncia al matrimonio. Aunque en otro tiempo su
sobrenombre no fue «el Casto», sino «el Magno», por el alcance político de
sus victorias militares. El legado de Alfonso es sencillamente sensacional.
Otros hechos
1179: Tratado de Cazola: Alfonso VIII de Castilla y Alfonso II
de Aragón se reparten las zonas de reconquista en el resto de la
península.
1915: El científico catalán José Comas I Solá descubre el
asteroide 804 y lo bautiza como «Hispania».
21
de marzo
La Santa Hermandad
Tal día como hoy, 21 de marzo de 1476, reinando Isabel y Fernando,
nacía en España la primera policía moderna de Europa: la Santa
Hermandad.
Castilla sufría por entonces un grave problema de inseguridad: en
plena quiebra política, las huellas de la guerra civil por el trono pervivían en
forma de bandas criminales, con frecuencia encabezadas por nobles, que
asolaban pueblos y caminos. El poder carecía de instrumentos para frenar
aquello. Había que inventar una fuerza de seguridad capaz de actuar en todo
el territorio del Reino. Eso sería la Santa Hermandad.
En su nacimiento fue crucial la participación de dos notables
personajes de la corte castellana: el asturiano Alonso de Quintanilla y el
burgalés Juan de Ortega. Ambos consiguieron el apoyo de las ciudades más
importantes de Castilla y convocaron a sus representantes en Dueñas, en
Palencia. El dato es importante: los protagonistas de aquella iniciativa ya no
eran los nobles, sino las ciudades, principales víctimas de la inseguridad.
Muchas de ellas tenían ya hermandades que velaban por la seguridad en sus
territorios; ahora se trataba de unirlas a todas y darles un reglamento
común. De allí salió un proyecto que enseguida fue llevado ante los Reyes
Católicos, Isabel y Fernando, en las cortes reunidas en Madrigal. Los reyes
aceptaron la propuesta. El 19 de abril de 1476 se publicará el Ordenamiento
de Madrigal, su carta fundacional.
La Santa Hermandad se configuraba como jurisdicción superior a la
hora de perseguir a los delincuentes: todas las autoridades quedaban
obligadas a entregar a los presos que reclamase. Eso la convertía en la
primera policía moderna del mundo, porque sus atribuciones pasaban por
encima del control territorial de los grandes señores. El Ordenamiento se
esforzaba también por preservar la objetividad de la justicia y las garantías
para el acusado. La Santa Hermandad nacía con un plazo limitado de
vigencia: dos años, hasta que el problema de la inseguridad hubiera
quedado resuelto. Pero su eficacia fue tan notable que su vida se prolongó
durante mucho tiempo. Incluso procuró 10.000 soldados para la guerra de
Granada. Siglos más tarde, la Santa Hermandad servirá de modelo para otro
cuerpo policial inequívocamente español: la guardia civil.
Otros hechos
1344: Después de la batalla del río Palmones, la coalición
cristiana que cerca Algeciras (castellanos, aragoneses y
genoveses) se impone definitivamente a la alianza musulmana
de nazaríes y benimerines que la defiende. Algeciras volverá a
sufrir la ocupación musulmana, pero será para destruir
completamente la ciudad.
1534: El conquistador granadino Pedro de Mendoza es
nombrado primer adelantado del Río de la Plata.
1626: Nace en Tenerife Pedro de San José de Betancur,
terciario franciscano y misionero, fundador de la Orden de los
Betlemitas. Fue canonizado por Juan Pablo II en 2002 en la
ciudad de Guatemala. Es el primer santo canario y el primero
también de Centroamérica.
1905: Nace en Barcelona el filólogo Joan Corominas.
22
de marzo
Así llegó a la corona el primer Trastámara
Tal día como hoy, 22 de marzo de 1369, moría el rey de Castilla Pedro
I el Cruel a manos de su hermanastro Enrique de Trastámara. Enrique
se convertiría en rey de Castilla, el primero de una nueva dinastía.
Duelo mortal entre hermanos, en efecto. Por parte de padre. Ambos
eran hijos de Alfonso XI de Castilla y León. El primero, Pedro, hijo
legítimo de la reina María de Portugal; el segundo, Enrique, hijo de la
amante del rey, Leonor de Guzmán. Leonor se ocupó de conseguir para sus
hijos numerosas rentas y beneficios, hasta el punto de que se convirtieron
en uno de los linajes más poderosos del Reino: los Trastámara (porque sus
posesiones estaban tras el río Tambre). Cuando murió el rey Alfonso en
1350, su heredero legítimo, Pedro, emprendió una larga guerra con sus
hermanastros Trastámara. Cuestiones de familia.
Las querellas entre ambas líneas llenarán Castilla de sangre durante
años, y para añadir mayor confusión se mezclarán con la guerra que
sostenían Francia e Inglaterra: la Guerra de los Cien Años. Finalmente, y
después de innumerables vicisitudes, las huestes de Enrique de Trastámara
coparon a Pedro I el Cruel en el castillo de Montiel. Un mercenario bretón
al servicio del Trastámara, Bertrand Duguesclin, tendió una trampa a Pedro:
le hizo creer que le ayudaba a huir, pero en realidad le condujo a la tienda
de su hermanastro Enrique. Enrique y Pedro llegaron a las manos y
entablaron combate personal. Cuando parecía que Pedro Iba a vencer a
Enrique, Duguesclin intervino para cambiar la suerte del combate. Enrique
hirió de muerte a Pedro. Dice la tradición que el bretón pronunció entonces
una frase que se haría célebre: «Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi
señor».
Enrique de Trastámara consolidó sobre sus sienes la corona de Castilla
como Enrique II. Con él comenzaba la dinastía Trastámara. Un siglo
después dos monarcas de ese linaje unificarían los reinos españoles: Isabel
de Castilla y Fernando de Aragón.
Otros hechos
1506: En una jugada política para defender sus intereses,
Fernando el Católico, viudo, se casa con Germana de Foix,
sobrina del rey francés Luis XII.
1763: Se crea el Cuerpo de Artillería de la Armada.
1814: Fernando VII regresa a España tras la derrota del
francés.
1918: El líder conservador Antonio Maura forma un gobierno
de concentración.
1932: El Gobierno Azaña detiene al sindicalista Ramón
Casanellas, uno de los asesinos del presidente Dato y, en aquel
momento, agente soviético. Lejos de encarcelarlo, el Gobierno
se limitó a expulsarle de España. Ni siquiera se marchó.
1953: Se crea la Filmoteca Nacional.
1993: Estalla el escándalo Filesa sobre financiación ilegal del
PSOE.
2006: Tras sus negociaciones con el Gobierno Zapatero, la
banda terrorista ETA anuncia un alto el fuego permanente.
23
de marzo
La muerte de Largo Caballero
Tal día como hoy, 23 de marzo de 1946, moría en París el político
socialista Francisco Largo Caballero, líder del PSOE y de la UGT
durante los años de la II República y la guerra civil.
Largo Caballero, madrileño, de profesión obrero estuquista, fue
compañero de Pablo Iglesias en los años fundacionales del PSOE y pronto
cobró relevancia como líder sindical. Inicialmente era un socialista de
posiciones moderadas. Fue el principal defensor de la colaboración con la
dictadura militar de Primo de Rivera en 1923; incluso ocupó la secretaría de
Estado de Trabajo con el dictador. Sin embargo, en los años treinta giró
hacia posiciones revolucionarias y antidemocráticas.
Largo Caballero fue el principal culpable de que el PSOE se
radicalizara durante la II República. No era ya ningún jovencito: tenía
sesenta y cinco años, pero, seducido por el experimento revolucionario de la
Unión Soviética, concibió la absurda idea de ser «el Lenin español». Suya
fue toda la responsabilidad en el golpe antidemocrático de la revolución de
1934 y en la deriva revolucionaria del PSOE tras las elecciones de 1936.
Cuando el golpe militar del 18 de julio, Largo fue el primero en exigir que
se armara a las milicias de los partidos y sindicatos de izquierda, dando
lugar a una feroz represión en la retaguardia roja.
Se vio elevado a la presidencia del gobierno en septiembre de 1936 y
desde esa posición intentó en vano poner orden en la España controlada por
el Frente Popular. Fueron los meses atroces de Paracuellos y las matanzas
masivas de derechistas, mientras se sucedían las derrotas bélicas. Pese a la
apariencia de gobierno estable, la realidad era la de un país controlado por
los comités revolucionarios y sumido en el caos. La situación era tan grave
que el propio Stalin le pidió moderación, a lo que él contestó con una
jactanciosa carta. Finalmente los comunistas maniobraron para quitarle de
en medio. En mayo de 1937 Largo Caballero fue reemplazado por el
también socialista Negrín.
Desposeído de toda relevancia política, terminó exiliándose en Francia
antes incluso del fin de la guerra. Cuando los alemanes invadieron Francia
en 1940, Largo Caballero fue detenido e internado en un campo de
concentración. Los soviéticos le sacaron de allí en 1945. Volvió a París,
pero no viviría mucho más: moría el 23 de marzo de 1946, tal día como
hoy, con setenta y seis años de edad.
Otros hechos
1613: Muere en Madrid el militar e inventor Jerónimo de
Ayanz, creador de la primera patente de una máquina de vapor
para usos industriales.
1768: Estalla en el Madrid de Carlos III el Motín de
Esquilache, una insurrección popular contra la carestía de la
vida.
1808: El mariscal Murat entra en Madrid en nombre de
Napoleón Bonaparte.
1887: Nace en Madrid el pintor cubista Juan Gris.
2014: Muere en Madrid el expresidente del Gobierno Adolfo
Suárez.
24
de marzo
La revuelta del Arrabal de Córdoba
Tal día como hoy, 24 de marzo de 818, estallaba la revuelta del
arrabal de Córdoba, aplastada a sangre y fuego por el emir Alhakán.
El emir Alhakán era un tipo despótico y arbitrario, además de impío:
sus súbditos no le soportaban. Por otro lado, en la España andalusí aún eran
frecuentes las insurrecciones de las antiguas familias locales, lo mismo en
Mérida que en Toledo o en la propia Córdoba. El Arrabal de Córdoba era el
retrato perfecto de aquella efervescencia. A lo largo del medio siglo anterior
habían ido llegando allí incesantes oleadas de nuevos vecinos,
especialmente árabes y bereberes. Al principio, Córdoba se desplegaba
sobre la orilla norte del Guadalquivir. Cuando se reconstruyó el puente que
cruza el río, la ciudad se extendió rápidamente al otro lado. Allí creció el
Arrabal: un espacio superpoblado donde convivían numerosos grupos muy
pobres, sobre todo hispanomusulmanes, junto a una parte de la aristocracia
palaciega. Los pobres veían en los aristócratas una tabla de salvación,
alguien a quien exponer sus quejas. En cuanto a los aristócratas
descontentos, veían en las clases populares una fuerza sobe la que apoyarse
para ascender. La combinación era explosiva.
Hubo una primera revuelta en 806. La segunda, la de 818, fue
terrorífica, y no lo será menos la represión ordenada por Alhakán. Dicen las
fuentes musulmanas que lo que prendió la mecha fue el asesinato de un
niño. El protagonista del crimen fue un guerrero mameluco del emir. El
mameluco llevó su espada a un bruñidor, un niño, para que la limpiara. El
niño devolvió la pieza más tarde de lo convenido. El mameluco, irritado,
tomó la espada y golpeó al niño con ella hasta matarlo. La conmoción fue
inmediata. Una muchedumbre llenó las calles del Arrabal. Las gentes se
armaron y tomaron camino hacia el Alcázar, el palacio del emir Alhakán.
Alhakán apareció en ese momento. Volvía de una jornada de caza y se
encontró con aquella multitud que, amenazante, exigía su destitución.
Expeditivo, el emir, que ya estaba harto del Arrabal y sus gentes, ordenó a
su guardia que marchara hacia el Arrabal y lo incendiara. Dicho y hecho:
todo el barrio comenzó a arder. La muchedumbre, al ver sus casas
devoradas por el fuego, corrió hacia el Arrabal. Allí estaban aguardando los
hombres del emir, que apresaron a los rebeldes y mataron a muchos de
ellos. Dicen las crónicas que más de trescientos prisioneros fueron
crucificados cabeza abajo por orden del emir. El resto sufrió destierro. El
suelo del Arrabal fue arrasado. Miles de familias tuvieron que abandonar
Córdoba. Recalarán en los lugares más insospechados, desde Creta hasta
Alejandría.
Otros hechos
1526: Antonio de Acuña, obispo, líder comunero, encarcelado
desde 1521 en el castillo de Simancas, es ejecutado a garrote
vil por haber asesinado al alcaide en un intento de fuga.
1579: Muere en Almazán el religioso mercedario Tirso de
Molina, gran dramaturgo del Barroco, creador del mito de don
Juan.
25
de marzo
La ciudad más austral del mundo
Tal día como hoy, 25 de marzo de 1584, Pedro Sarmiento fundaba la
colonia de Rey Don Felipe en el estrecho de Magallanes, en el extremo
sur de América. Una heroica catástrofe.
España necesitaba poblar el extremo del sur de América, el Estrecho
de Magallanes, para prevenir los ataques corsarios ingleses, que ya habían
caído a traición sobre las costas del Perú. Fortificando el Estrecho –ese era
el plan– quedaría taponada la ruta. Para llevar a cabo el proyecto se escogió
al mismo que lo había propuesto: Pedro Sarmiento de Gamboa, curtido
marinero de Pontevedra. Sarmiento era un típico soldado-poeta del
Renacimiento: perfecto latinista, con amplios conocimientos de
matemáticas, astronomía, náutica y geografía. Desde los diecisiete años
había peleado en los tercios de Carlos V. En 1557 partió hacia Perú. Estará
en la expedición de Mendaña por Oceanía, donde descubre las islas
Salomón. Tras el paso de Drake por el puerto de El Callao, en 1579, recibe
la orden de perseguir al corsario. No lo encuentra, pero recala en el
Estrecho de Magallanes, lo rebautiza como Estrecho de la Madre de Dios y
toma posesión en nombre del Rey de España. Allí concibe su idea, que
Felipe II aprueba: crear dos ciudades en aquel desierto glacial.
El Estrecho de Magallanes es una estepa fría de vegetación
paupérrima. La temperatura media en verano es de diez grados. En
invierno, los vientos, muy fríos, superan los 150 kilómetros por hora y las
temperaturas descienden hasta los doce grados bajo cero. Establecerse de
manera fija en aquellas tierras, a finales del siglo XVI, era una aventura
imposible. Pero eso es exactamente lo que se propusieron los españoles.
Sarmiento zarpa de Sanlúcar de Barrameda al frente de veinticuatro navíos
y 2.500 hombres, incluidos mujeres y niños, familias completas que se
convertirán en colonos. Después de una travesía durísima que diezma a la
flota, con penalidades sin cuento, la expedición –o lo que queda de ella–
logra entrar en el estrecho. Es febrero de 1584. En un valle aparentemente
bien regado, decide fundar un pueblo: Nombre de Jesús. Sarmiento
organizó bien las cosas, pero el lugar era mucho menos grato de lo que
parecía. Una noche, parte de la marinería desertó llevándose tres naves. A
los colonos solo les quedaba una. Sarmiento, tenaz, la utilizó para ampliar
su expedición: navegó unas leguas, penetró tierra adentro y fundó un nuevo
establecimiento, Rey Don Felipe. Ya era la segunda ciudad, la más austral
del mundo.
Nada saldría bien. Sarmiento será arrastrado por una tempestad y la
colonia se quedará sin jefe y sin barcos. El frío y el hambre harán lo demás.
«Puerto del hambre» llamarán los ingleses al paraje cuando lo descubran.
Una heroica catástrofe, en efecto, la expedición de Sarmiento.
Otros hechos
1523: Primera piedra de la catedral de Granada.
1555: En la actual Venezuela, el capitán Vicente Díaz se
establece en el sitio de Valencia, dando nacimiento a la ciudad.
1789: Carlos IV nombra a Goya pintor de cámara.
1793: Carlos IV declara la guerra a la Francia revolucionaria.
26
de marzo
Y llegaron los almorávides
Tal día como hoy, 26 de marzo de 1091, los almorávides tomaban
Córdoba e inauguraban una época nueva en la Historia de Al-Ándalus
y en la crónica de la Reconquista.
Los almorávides no formaban parte de eso que se llama «España
musulmana». Se trataba de una secta religiosa y guerrera musulmana,
nacida en el Sáhara occidental, que con una interpretación fundamentalista
del islam había logrado extender su influencia por todo el actual Marruecos.
Un grupo yihadista, en suma.
Primero unieron a las tribus nómadas bereberes. Después consiguieron
controlar las caravanas de oro y esclavos. Durante decenios combatieron
contra todo lo que tenían alrededor hasta construir un vasto imperio.
Finalmente se hicieron con el poder en el Magreb. Su siguiente objetivo
sería la rica y débil España musulmana, sospechosa de haberse relajado en
su aplicación de la ortodoxia islámica y, sobre todo, llena de recursos que
los almorávides ambicionaban.
En aquel momento, mediados del siglo XI, Al-Ándalus estaba dividido
en pequeños reinos independientes, los reinos de taifas, que sobrevivían
como tributarios de Castilla y Aragón, los reinos cristianos españoles. ¿Por
qué pagaban tributo las taifas a los cristianos? Fundamentalmente, para que
les protegieran de las taifas vecinas. Es la época del Cid Campeador. La
España cristiana era económicamente más pobre, pero mucho más fuerte
militarmente que sus rivales islámicos. Pero algunos de estos reyes moros
de taifas, temerosos del poder que estaba alcanzando la cristiandad española
(y hartos de pagarles impuestos), llamaron en su socorro a los almorávides
del sur del estrecho de Gibraltar. Así empezó todo.
Quizá los reyes de taifas pensaron que el poderoso aliado del sur les
ayudaría a vencer a la Cruz. Nada de eso: el principal propósito de los
almorávides no será derrotar a los cristianos, sino apoderarse del islam
peninsular y sus riquezas. En septiembre de 1090 conquistaron Granada.
Después, Tarifa y Sevilla. En la primavera de 1091, Córdoba. En pocos
meses los reinos de taifas desaparecieron. La mayor parte de aquellos reyes
terminó de muy mala manera. Al-Ándalus, la España mora, pasó a ser una
provincia del imperio fundamentalista almorávide. Los almorávides
dominarán Al-Ándalus hasta que otro movimiento semejante venga a
desplazarles: los almohades, que les derrocarán medio siglo después. Y por
los mismos motivos que causaron la debacle de los reinos de taifas.
Otros hechos
631: Golpe de estado en la España goda: el duque Sisenando
depone al rey Suintila.
717: Fecha tradicionalmente aceptada de la proclamación de
Pelayo como rey en Asturias.
1929: El avión Jesús del Gran Poder cubre sin escalas el
trayecto Sevilla-Bahía, en Brasil. A los mandos, los capitanes
Ignacio Jiménez Martínez y Francisco Iglesias Brage.
27
de marzo
La recuperación de Menorca
Tal día como hoy, 27 de marzo de 1802, la isla de Menorca, en las
Baleares, volvía a ser española después de casi un siglo de disputas por
su soberanía.
Menorca había sido invadida por Gran Bretaña en 1708 durante la
Guerra de Sucesión, como Gibraltar, y permaneció en manos inglesas hasta
1756, cuando fue conquistada por Francia. El valor estratégico de la isla
como plaza fuerte en el Mediterráneo occidental la había convertido en
objeto codiciado por todas las potencias del momento.
Inglaterra aprovechó sus años de dominio para convertir Menorca en
una pujante base de contrabando, además de baluarte fundamental para sus
fuerzas navales. Tras el breve periodo de dominio francés, la isla volvió a
ser ocupada por Inglaterra en 1763, pero la flota española la recuperó en
1782. No fue el último episodio, porque Inglaterra aprovechó las guerras
contra la Francia revolucionaria, en 1798, para invadir una vez más
Menorca. Aclaremos el paisaje: primero, las naciones monárquicas
declararon la guerra la Francia republicana; después cayeron los jacobinos,
llegó el Directorio y Francia trató de recuperar los pactos internacionales de
los Borbones, como el que mantenían con sus primos españoles. La llegada
de Napoleón en 1799 acentuó esa política, y así España volvió a la alianza
francesa porque, ante todo, el enemigo en América era el inglés.
Todas esas guerras terminaron provisionalmente con la Paz de Amiens
en 1802, que firmaron Inglaterra, Francia, España y la República Bátava
(un territorio holandés satélite de los franceses). Entre sus cláusulas
figuraba la devolución de Menorca a España (a cambio, cedíamos la isla
caribeña de Trinidad, alevosamente ocupada por los ingleses). El
diplomático español que firmó el acuerdo fue José Nicolás de Azara,
aragonés de Barbuñales, embajador de España en el París de Napoleón y
uno de los más reputados coleccionistas de arte de aquel tiempo. La paz
duró muy poco: en abril de 1803 Francia e Inglaterra ya estaban
nuevamente en guerra (y España se vería trágicamente inmersa en el
conflicto). Pero desde la firma del Tratado de Amiens, en aquel mes de
marzo de 1802, nunca más se puso en cuestión la soberanía española sobre
Menorca.
Otros hechos
1172: Muere en Murcia el caudillo hispano-musulmán
Muhammad ibn Mardanis, el «Rey Lobo», emir de Murcia,
Valencia y Almería, aliado del Reino de Aragón y figura señera
de los segundos reinos de taifas.
1851: Nace en Alicante el compositor Ruperto Chapí, maestro
de la zarzuela.
1892: La Unión Catalanista aprueba en Manresa las Bases para
la Constitución de la Región Catalana, acta formal de
nacimiento del catalanismo político.
1960: Muere en Madrid a los setenta y dos años el
endocrinólogo y escritor Gregorio Marañón, promotor
(arrepentido) de la II República, ensayista de gran influencia y
miembro de las Academias Española, de la Historia, de Bellas
Artes, de Medicina y de Ciencias Exactas.
1977: Trágico accidente de aviación en el aeropuerto tinerfeño
de Los Rodeos: dos aviones chocan y mueren 583 personas.
28
de marzo
Franco gana la guerra civil
Tal día como hoy, 28 de marzo de 1939, el Ejército Popular de la
República se rendía en Madrid a las fuerzas del general Franco. El 1 de
abril siguiente se publicaba el parte que ponía fin oficial a la guerra
civil española.
Las tropas franquistas entraron en Madrid sin disparar un tiro. En las
semanas anteriores la capital de España había sido escenario de cruentos
enfrentamientos dentro del propio Frente Popular entre los partidarios de
intentar una rendición honrosa, sobre todo socialistas y anarquistas, y los
partidarios de aguantar hasta enlazar la guerra española con la guerra
mundial, que eran sobre todo los comunistas.
En realidad era una quimera: Madrid no podía aguantar porque todo el
edificio de la España roja se había venido ya abajo. Los líderes comunistas
habían abandonado el país con destino a Rusia, dejando a los milicianos de
base entregados a su suerte. La capital del Frente Popular ya no estaba ni en
Valencia ni en Barcelona, sino en los automóviles fugitivos de los ministros
republicanos, que en ese mismo instante peleaban por hacerse con el tesoro
expoliado durante la guerra. Así terminaba la epopeya del Madrid rojo,
cercado por las tropas de Franco desde el otoño de 1936 y que había
resistido con éxito varias ofensivas. Ahora ya no quedaba nadie para
resistir.
El único político de relieve que permanecía en la capital era el
socialista Julián Besteiro, firme partidario de la paz desde bastante tiempo
atrás. Besteiro, enfermo de tuberculosis, había renunciado a la huida. Fue
detenido en el Ministerio de Hacienda. Para los madrileños perseguidos
durante la dominación roja llegaba la hora de la liberación. Para los
simpatizantes del Frente Popular, la hora amarga de la represión. Y para la
inmensa mayoría de la población, el alivio de ver que la guerra civil estaba
vista para sentencia. El día 29 de marzo caían sin resistencia Cuenca,
Albacete, Ciudad Real, Jaén, Almería y Murcia. Al día siguiente, Valencia y
Alicante. Por último, el 31 de marzo, Cartagena.
El 1 de abril el Cuartel General de Franco en Burgos emitía el parte
final: «En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado
las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha
terminado».
Otros hechos
1480: Los Reyes Católicos autorizan a los campesinos a
trasladarse libremente con todos sus bienes. Es un golpe de
muerte a los restos feudales que quedaban en España.
1503: Batalla de Ceriñola, en Nápoles: las tropas del Gran
Capitán vencen a los franceses.
1515: Nace en Ávila Santa Teresa de Jesús, fundadora de las
Carmelitas Descalzas y escritora mística de enorme
trascendencia tanto en lo literario como en lo religioso.
1556: Felipe II es proclamado rey de España en Valladolid.
1776: Juan Bautista de Anza funda en California los
«presidios» de San Francisco.
1844: Decreto de Isabel II que crea la Guardia Civil.
1872: Nace en Pamplona el militar José Sanjurjo.
29
de marzo
La Pragmática Sanción y la sucesión
a la Corona
Tal día como hoy, 29 de marzo de 1830, el rey de España Fernando
VII promulgaba la ley llamada Pragmática Sanción, que devolvía a las
mujeres el derecho a ceñir la corona de España. No lo hizo por
convicción feminista, sino para garantizar al trono a sus descendientes,
pues Fernando VII no tenía hijos varones.
En España, tradicionalmente, las mujeres podían reinar si no había
heredero varón; esto era así desde los tiempos de Alfonso X el Sabio. Pero
la ley cambió con la llegada de los borbones, en 1701, que resucitaron la
vieja Ley Sálica (de los francos «salios» de Clodoveo I), a saber, que las
mujeres no pudieran heredar la corona. Con aquella ley los borbones
pretendían que la vieja dinastía, los Austrias, no pudiera reivindicar el trono
español por línea femenina. Ahora bien, según esta ley borbónica, el
heredero de Fernando VII debía haber sido su hermano Carlos María Isidro.
Un buen candidato, hombre de firmes convicciones y con buen nivel
político, pero de ideas tradicionalistas, cosa que los liberales españoles no
podían consentir.
En 1829 Fernando VII enviudó. Volvió a casarse y enseguida anunció
una heredera: la pequeña Isabel. Entonces la corte y los liberales se
pusieron de acuerdo para presionar al rey y cambiar la ley vigente: así nació
la Pragmática Sanción, cuyo objetivo real, para Fernando VII, era
asegurarse de que su descendencia heredara la corona, pero, para los
liberales, no se trataba tanto de dar la corona a la pequeña Isabel como
apartar a Carlos María Isidro de la línea sucesoria. No acabará aquí la cosa:
poco más tarde los tradicionalistas lograrán que Fernando VII derogue la
Pragmática Sanción, pero una nueva pinza de los liberales volverá a
implantarla.
Fernando VII morirá en 1833. El tejemaneje jurídico que dejó tras de
sí hará inevitable la guerra entre los partidarios de Carlos, los
tradicionalistas, y los de Isabel, los liberales. Lo que estaba en cuestión no
era, evidentemente, el sexo del heredero, sino la conformación de la
monarquía y, aún más, la idea de España. Comenzaban las guerras carlistas,
que se extenderán durante todo el siglo XIX.
Otros hechos
1540: En la ciudad de Lima, Perú, fundada cinco años atrás
por Pizarro, se celebra la primera corrida de toros.
1675: Muere en Granada Sor Juana Inés de la Cruz, escritora
mística.
1788: Nace en Madrid el infante don Carlos María Isidro de
Borbón, segundo hijo de Carlos IV, que a partir de 1833
peleará por el trono. Sus partidarios se llamarán «carlistas».
1935: Sucesos de Aznalcóllar: militantes de izquierda asesinan
a un falangista que vendía su periódico, Arriba, en el pueblo
sevillano de Aznalcóllar. En la refriega murió uno de los
atacantes. La policía detuvo solo a los falangistas, que fueron
llevados a juicio. En el tribunal los defendió José Antonio
Primo de Rivera.
30
de marzo
Maimónides, víctima del
fundamentalismo islámico
Tal día como hoy, 30 de marzo de 1135, nacía en Córdoba el médico y
teólogo judío Maimónides, de verdadero nombre Moisés ben Maimón,
venido al mundo en el seno de una importante familia de la comunidad
hebrea cordobesa.
Maimónides comenzó muy pronto a estudiar la biblia y el talmud, los
grandes libros judíos, y bebió de las enseñanzas de Averroes, el gran
filósofo musulmán de Córdoba. Esa vida, sin embargo, duró poco: a la
altura de 1148, al compás de la expansión almohade, una violenta ola de
fundamentalismo se extendió por Al-Ándalus. La familia de Maimónides se
vio obligada a fingir su conversión al islam y emigrar a Almería.
En realidad toda la historia de la España mora puede escribirse como
una sucesión de olas de fundamentalismo y, entre ellas, breves periodos de
tolerancia. Maimónides había nacido en uno de esos periodos: el poder de la
secta africana almorávide, dueña de Al-Ándalus, perdía vigor y se relajaba.
Pero enseguida vendría otra secta africana, aquella de los almohades, para
imponer de nuevo el fanatismo. Los almohades habían desembarcado en la
península en 1145. Querían devolver la «pureza» al islam, de manera que
declararon la yihad tanto a los cristianos como a los musulmanes andalusíes
que no aceptaran su hegemonía.
Maimónides, fugitivo acogió en su casa de Almería a Averroes,
igualmente perseguido por los musulmanes almohades. Finalmente, se
exilió. Marchó a Palestina y a Egipto, donde se ganó la vida como médico
personal del gran visir Saladino. Allí granjeó el reconocimiento general por
su talento como científico y como filósofo. A su pluma se deben grandes
tratados médicos como Tratado sobre los venenos y sus antídotos, Guía de
la buena salud y Explicación de las alteraciones. En el plano filosófico, su
obra más representativa es Guía de perplejos (1190), que entre otras cosas
intenta conciliar fe y razón desde un punto de vista muy aristotélico.
Este judío cordobés, víctima de la intolerancia islámica, murió en El
Cairo en 1204. La tradición sitúa su tumba en la zona central de Tiberíades,
en el actual Israel. Hoy se le considera uno de los grandes genios de la
Europa medieval.
Otros hechos
1544: El dominico Bartolomé de las Casas, polémico pero
siempre escuchado en la corte, es consagrado obispo de
Chiapas, México.
1615: Autorización real para que Cervantes dé a la imprenta la
segunda parte del Quijote.
1746: Nace en Fuendetodos, Zaragoza, el pintor Francisco de
Goya.
1781: Muere en la horca el bandolero sevillano Diego
Corrientes, de quien se decía que robaba a los ricos y repartía
entre los pobres.
1980: La banda terrorista ETA mata a un niño de trece años en
Azcoitia, uno más de sus innumerables crímenes. Ese año
matará a 93 personas.
1985: El Partido Comunista de España destituye a su líder
histórico Santiago Carrillo.
31
de marzo
La expulsión de los judíos
Tal día como hoy, 31 de marzo de 1492, los Reyes Católicos dictaban
la expulsión de los judíos que no se hubieran convertido al cristianismo.
Se les permitió vender sus bienes antes de marchar.
Aquella expulsión no fue la primera ni la más cruel de cuantas se
produjeron en Europa. Francia expulsó a sus judíos en 1182 y confiscó
todos sus bienes. Inglaterra dispuso lo mismo en 1290. La monarquía
francesa dictó otras cuatro expulsiones más a lo largo del siglo XIV. También
los principados alemanes, Austria algo más tarde (1421) y después los
principales ducados italianos (Parma, Milán, etc.). Una parte no desdeñable
de los judíos expulsados de Europa vino a instalarse en España. Lo hizo en
las aljamas de la España cristiana, porque en la andalusí, desde la expulsión
dictada por los almohades en el siglo XII, la vida de los judíos no era fácil.
Solo tras la caída de aquella secta fundamentalista florecieron de nuevo las
juderías en Al-Ándalus.
Numerosos judíos españoles se habían convertido al cristianismo en
los años anteriores. Las persecuciones de finales del siglo XIV –un auténtico
motín popular– movieron a muchos a abrazar la cruz, no siempre de forma
sincera. A partir de ese momento, la población judía se dividió en cuatro
grupos: unos, los sinceros, seguían manteniendo su fe, protegidos por la
corona; otros, los llamados «judaizantes», se convirtieron al cristianismo,
pero mantenían costumbres y cultos judíos; un tercer grupo se cristianó por
fe auténtica, y en la Iglesia de aquellos años abundan los ejemplos, y un
cuarto grupo, en fin, se convirtió por puro interés económico y de ascenso
social.
Los Reyes Católicos, en su proyecto político, aspiraban a una sociedad
unificada. La unidad en la fe católica era el objetivo. Para ello tenía que
lograrse la integración plena de los judíos conversos, pero esta se veía
dificultada porque gran parte del pueblo los consideraba sospechosos. ¿Por
qué? Por su proximidad a los judíos observantes. De manera que había que
deshacerse de estos si se aspiraba a una integración total de los conversos.
Por otro lado, las sospechas populares se traducían en un estado permanente
de tensión civil. Dado que la conversión de aquellos judíos observantes ya
era un objetivo inalcanzable, ¿qué hacer? La expulsión parecía la única
opción posible. Y eso fue lo que finalmente se hizo.
La medida mereció el aplauso unánime de las cortes europeas. La
Universidad de la Sorbona felicitó formalmente a los Reyes Católicos. ¿Por
qué? Porque en la mentalidad de la época, cuando el ideal político era la
construcción de entidades homogéneas en torno a la unidad religiosa, la
presencia de comunidades no cristianas parecía algo inconcebible. Hoy
puede resultar difícil entenderlo. Entonces era al revés.
Otros hechos
1578: Juan de Escobedo, secretario de Juan de Austria, es
asesinado en Madrid por instigación de Antonio Pérez.
1591: Nace en Córdoba el óptico Benito Daza Valdés, notario
de la Santa Inquisición, precursor de la oftalmología moderna y
autor del primer tratado de optometría en español.
1621: Muere en Madrid el rey Felipe III. Le sucederá su hijo,
Felipe IV.
Abril
1
de abril
La revuelta de los comuneros de Castilla
Tal día como hoy, 1 de abril de 1520, los procuradores de León,
Valladolid, Murcia, Zamora y Madrid en las cortes de Castilla
rehusaron votar el tributo que pedía Carlos I para pagar su coronación
imperial en Alemania. Había estallado la revuelta de las comunidades.
La Guerra de las Comunidades, auténtico bautismo de fuego político
de Carlos I, fue un fenómeno complejísimo donde se mezclaron el recelo de
los nobles castellanos hacia los aristócratas extranjeros que traía el nuevo
rey, los intereses de las ciudades de Castilla frente a los propósitos
homogeneizadores de la corona y frente a los propios nobles castellanos, la
protesta por unas subidas de impuestos que nadie entendía, el localismo de
quienes preferían a una reina autóctona como Juana la Loca antes que a un
forastero como su hijo Carlos, el temor a que la candidatura imperial de
Carlos convirtiera a Castilla en un mero satélite, el malestar social por las
malas cosechas, la falta de representatividad de las cortes y, en fin, otros
muchos factores de crisis que fueron a explotar todos juntos en aquella
primavera de 1520. Tampoco faltó el elemento eclesiástico, porque fueron
precisamente los clérigos de Salamanca los que aportaron la palabra
«comunidades»: «Si el rey no tuviera en cuenta a sus súbditos –escribían
los monjes salmantinos–, las comunidades deberían defender los intereses
del reino». Y eso fue lo que pasó.
Aquellas cortes, reunidas en Santiago, fueron un auténtico polvorín. El
rey las suspendió para convocarlas de nuevo en La Coruña, pero la
situación ya era irreversible. El 16 de abril el pueblo se amotinó en Toledo.
El rey se marchó a Alemania dejando como regente a Adriano de Utrecht y
amañando la votación del nuevo tributo en las cortes, y aquello fue la gota
que colmó el vaso: en Segovia se levantaron los ciudadanos, ahorcaron a
dos alguaciles y mataron al procurador que, en nombre de la ciudad, había
avalado el impuesto. Eso fue el 30 de mayo. De inmediato la llama se
extiende a Zamora, Guadalajara, Burgos, Ávila… Toledo decide reunir
cortes, las ciudades forman milicias, Adriano de Utrecht echa mano de los
grandes remedios y se encuentra con que, frente a su ejército, las milicias de
las ciudades han formado otro de dimensiones nada desdeñables. Fue la
guerra.
La revuelta durará un año. Adriano de Utrecht, cardenal al fin y al
cabo, cambiará de táctica y aplicará una refinada estrategia de seducción de
nobles y ciudades. El bando comunero terminó deshecho por rivalidades
internas. Los principales cabecillas, que fueron Juan de Padilla, Juan Bravo
y Francisco Maldonado, terminarán ajusticiados después de sufrir una
terrible derrota en la decisiva batalla de Villalar, el 23 de abril de 1521.
Toledo y Madrid fueron las últimas ciudades en rendirse. Carlos I dictará un
perdón general en 1522, pero para entonces ya habrán rodado muchas
cabezas.
Otros hechos
1924: Reforma municipal de Primo de Rivera: todos los
Ayuntamientos de España se constituyen según el nuevo
estatuto de régimen local.
1956: España acuerda con Marruecos la transferencia al reino
alauí del viejo protectorado, el territorio del Marruecos
español.
1959: Se inaugura en la sierra de Madrid la monumental
basílica del Valle de los Caídos.
2
de abril
Carlos III expulsa a los jesuitas
Tal día como hoy, 2 de abril de 1767, las tropas del rey de España,
Carlos III, rodeaban las casas de la Compañía de Jesús en el reino y
procedían a la expulsión de los jesuitas, la orden fundada por San
Ignacio de Loyola.
Los jesuitas ya habían sido expulsados de Portugal en 1759 y de
Francia en 1764. En España, fueron acusados de estar detrás de los tumultos
populares contra el Gobierno, materializados en el motín de Esquilache de
1766. Pero, en realidad, la causa de todo era puramente política: la
Compañía de Jesús, que por definición solo obedecía al papa de Roma, se
había convertido en un engorro para unos estados que caminaban hacia una
creciente separación de la Iglesia en nombre del poder absoluto de la
Corona. Los estados europeos habían entrado en conflicto con el papa. Los
jesuitas estaban con el papa, luego se convertían en enemigos del Estado.
Por eso se les expulsó. El rey encargó una investigación al fiscal del
Consejo de Castilla, Pedro Rodríguez de Campomanes, que ejecutó una
instrucción donde ya se conocía el resultado de antemano. Durante meses se
preparó la decisión en el mayor de los secretos. Y se llevó a cabo de la
manera más expeditiva.
Se calcula que, en total, fueron expulsados 2.641 jesuitas en España y
otros 2.630 en las Indias. El balance de la expulsión, en España y sus
territorios de ultramar, fue positivo para el poder político del monarca, pero
negativo para todo lo demás. En España más de un centenar de colegios se
quedó sin profesores. En nuestras universidades desaparecieron los estudios
de Teología de los discípulos de Francisco Suárez, que era la corriente
dominante por entonces. Numerosos humanistas y científicos tuvieron que
abandonar el territorio del imperio español. En la América española los
daños fueron aún mayores, porque todos los establecimientos indígenas
regentados por jesuitas quedaron en la práctica desmantelados: perdieron su
rentabilidad económica y, aún peor, los indígenas se vieron desprotegidos.
Los jesuitas no volverán a España hasta 1815 por orden de Fernando
VII, nieto de Carlos III.
Otros hechos
801: El emperador carolingio Ludovico Pío reconquista
Barcelona a los musulmanes.
1412: Muere en Madrid el embajador de Castilla Ruy
González de Clavijo, que viajó hasta la lejana Samarcanda para
ofrecer un pacto a Tamerlán, emperador timúrida.
1602: Nace en Ágreda, Soria, sor María Jesús de Ágreda,
escritora mística de enorme influencia, consejera política de
Felipe IV.
1939: Estados Unidos reconoce al Gobierno de Franco. Antes
lo habían hecho Francia e Inglaterra.
1968: España ingresa en la Organización Europea de
Investigaciones Espaciales.
1976: José María Gil-Robles, el líder de la CEDA durante la II
República, vuelve a la política de la mano de la Federación
Popular Democrática. Será un fracaso.
3
de abril
Se implanta la jornada laboral
de ocho horas
Tal día como hoy, 3 de abril de 1919, el Gobierno liberal del conde de
Romanones publicaba un decreto por el cual se establecía la jornada
laboral de ocho horas al día. Por lo menos, sobre el papel.
Hasta entonces las jornadas laborales carecían de regulación eficiente
y, en general, su duración dependía de la buena voluntad del patrón. Unos
años antes, en 1904, en España se había implantado el descanso dominical
por orden del gobierno conservador de Azcárraga. Ahora sería el gobierno
liberal de Romanones el que aprobaría la jornada de ocho horas después de
los disturbios en la empresa eléctrica de Barcelona La Canadiense, un
conflicto en el que el Gobierno se puso del lado de los trabajadores. El
decreto en cuestión fue preparado por el ministro de Gobernación Amalio
Gimeno, un médico y científico cartagenero, senador vitalicio por la
Universidad de Valencia, que había cobrado gran fama al introducir la
vacuna contra el cólera.
La legislación laboral española durante todos esos años, incluidos los
de la II República, se orientó fundamentalmente hacia la reparación: se
trataba de proteger al trabajador en caso de accidente, enfermedad, etc. La
primera legislación preventiva no llegó hasta 1940, con las leyes
franquistas. También de época de Franco, 1942, data la primera
reglamentación completa sobre jornadas laborales, horarios, condiciones de
higiene, etc. La mayor parte de esas reglamentaciones –gemelas, por otra
parte, de las que se empezaban a aplicar en otros países de Europa–
permanecería en los años posteriores, retocada en época democrática con
nombres nuevos, pero sin variar lo sustancial.
La jornada de ocho horas se considera un paso decisivo en la
consolidación de los derechos de los trabajadores en España.
Otros hechos
1493: Los Reyes Católicos reciben en Barcelona a Cristóbal
Colón, recién llegado de su viaje de descubrimiento a las
Indias.
1559: Felipe II de España, Enrique II de Francia e Isabel I de
Inglaterra firman la paz de Cateau-Cambrésis, que en líneas
generales consolida la hegemonía de España en Europa.
1682: Muere en Sevilla el pintor Bartolomé Esteban Murillo,
maestro de la escuela sevillana del Barroco.
1909: Muere en Puerto Real, Cádiz, a los setenta años, el
almirante Pascual Cervera y Topete, jefe de la escuadra de
Cuba en el desastre de 1898 y principal responsable de la
derrota.
1948: Estados Unidos presenta el Plan Marshall para
reconstruir la Europa de posguerra sobre la base de préstamos
para comprar material norteamericano. El presidente Truman
veta expresamente a España.
2012: Muere el dibujante Antonio Mingote, referente del
humor gráfico durante más de medio siglo, escritor y guionista,
académico de la Española, ennoblecido en 2011 como marqués
de Daroca.
4
de abril
Alfonso X el Sabio
Tal día como hoy, 4 de abril de 1284, moría en Sevilla el rey de
Castilla y de León Alfonso X el Sabio, sin duda uno de los monarcas
más sugestivos de la Edad Media española.
Hijo de Fernando III el Santo y de la princesa alemana Beatriz de
Suabia, de Alfonso se ha dicho siempre que fue un excelente príncipe y un
mal rey. Como infante heredero de la Corona, en efecto, su currículum es
impresionante. Dirige las operaciones de la conquista de Murcia entre 1243
y 1245, y en la circunstancia combina magistralmente la acción militar con
la diplomacia. Es también él, el heredero, quien firma con Jaime I de
Aragón el tratado que delimita la frontera murciana entre los dos reinos.
Tan manifiesto debía de ser su talento que el rey Jaime no dudó en prometer
a su hija Violante, de apenas diez años de edad, con el infante castellano.
Enseguida le encontraremos en la conquista de Sevilla, donde dirige varias
operaciones bélicas y, tras la victoria, permanece en la ciudad organizando
el reparto de tierras. Quien así actuaba no era solo un heredero; ya era un
rey de hecho. Lo será de derecho muy poco después: el 1 de junio de 1252.
Como rey, sin embargo, introdujo a Castilla en un ambicioso programa de
cambios y reformas que desbordaron las posibilidades reales del país. Ello
se debió en buena medida a las aspiraciones imperiales de Alfonso, pues
como hijo de princesa alemana podía optar a la corona del Sacro Imperio
Romano Germánico. Pero los electores pusieron tantos obstáculos que el
imperio resultó una imposible quimera.
En todo caso, Alfonso X dejó tras de sí una estela brillantísima. Ante
todo, una formidable revolución jurídica: con la vista puesta en la
unificación jurídica del Reino, ordenó redactar el Fuero Real, que debía
aplicarse en las ciudades, y acto seguido el Espejo de las Leyes, conocido
como El Espéculo, con el propósito de servir de código general y único para
todos los territorios de la Corona. ¿Cabía mayor ambición? Sí: alumbrar un
cuerpo legal válido para toda la cristiandad europea. Y nada menos que eso
pretenderá Alfonso con la redacción de las Siete partidas. Más logros: un
enorme impulso a la economía ganadera con la creación de la Mesta de
Pastores, una reforma a fondo de la repoblación de tierras ganadas a los
musulmanes y también una notabilísima actividad cultural, tanto con sus
propias obras, escritas sobre todo en galaico-portugués, como con su
impulso personal a la mal llamada «escuela de traductores de Toledo».
Sus últimos años fueron muy amargos: enfrentado a su hijo Sancho por
la sucesión en el trono, se vio desposeído de la corona y entró en guerra con
su heredero natural. Murió con sesenta y tres años, enfermo y abatido,
dejando el Reino en una difícil tesitura.
Otros hechos
636: Muere en Sevilla el erudito y religioso hispanogodo San
Isidoro, figura central visigoda y primer historiador de España.
1541: San Ignacio de Loyola es elegido primer general de la
Compañía de Jesús.
1609: Felipe III expulsa a los moriscos de Castilla y Aragón.
1640: Nace en Calanda, Teruel, el músico Gaspar Sanz,
maestro de la guitarra barroca.
5
de abril
Las elecciones municipales
que acabaron en República
Tal día como hoy, 5 de abril de 1931, se celebró en España la primera
vuelta de las elecciones municipales convocadas por el Gobierno de
Alfonso XIII. Ganaron los monárquicos frente a los republicanos, y
también lo hicieron en la segunda vuelta, pero aquello desembocó en la
proclamación de la II República.
El rey Alfonso XIII, extraordinariamente presionado por una parte de
la opinión pública y, sobre todo, por su propio círculo, se había deshecho
del general Primo de Rivera en 1930. El monarca estaba convencido de que
podría recuperar crédito con un programa de carácter liberal y pactista:
llegar a acuerdos con los republicanos, volver a la Constitución de 1876,
convocar elecciones municipales, primero, y generales después, para
relegitimarse, y apadrinar la redacción de una nueva Constitución. Aquellas
elecciones municipales de abril de 1931 eran una pieza clave del plan.
En aquella época no había partidos cerrados como ahora. Los partidos
eran mucho más pequeños y, además, muchos candidatos se presentaban en
su propio nombre. Había monárquicos, republicanos, socialistas,
tradicionalistas, independientes… Pero, en general, en la opinión pública
había dos corrientes fundamentales: monárquicos y republicanos. La
victoria monárquica fue muy clara. En la primera vuelta, aquel 5 de abril, se
votó en los ayuntamientos de candidatura única, o sea, donde solo se
presentaba uno. Los monárquicos sacaron más de 14.000 concejales frente a
solo 1.832 de los republicanos. El hecho de que se tratara de municipios con
una sola candidatura restaba representatividad a los resultados, pero la
segunda vuelta, el 12 de abril, en todos los demás municipios, también fue
favorable a los monárquicos: 22.150 concejales frente a 5.875 republicanos
y socialistas.
Hay que decir que en aquellas elecciones pasó de todo. Se sabe, por
ejemplo, que en Madrid el candidato socialista, Saborit, hizo votar a miles
de difuntos. Y luego la República falsificó los datos, de manera que los
historiadores siguen sin ponerse de acuerdo sobre los resultados reales. La
cifra más aproximada a la realidad parece ser esta: contando todos los
municipios en ambas vueltas, los monárquicos obtuvieron 40.275
concejales, frente a 26.563 de los republicanos y socialistas. En las capitales
de provincia, sin embargo, la mayoría fue para los republicanos: 953
concejales frente a 602 de los monárquicos. Alfonso XIII había logrado su
propósito. Pero todo le saldría al revés.
Otros hechos
713: El conde Teodomiro de Aurariola (Orihuela) pacta
sumisión a los invasores musulmanes. Teodomiro se islamizará
como Tudmir y conservará su poder.
891: En Aguilar de la Frontera, Córdoba, el emir Abdalá vence
a las huestes de Omar ben Hafsún, converso al cristianismo.
1648: Juan José de Austria aplasta definitivamente la revuelta
de Nápoles.
1926: Parte de Cuatro Vientos (Madrid) la Escuadrilla Elcano,
que se propone cubrir el vuelo España-Filipinas. Culminará su
hazaña el 11 de mayo siguiente.
6
de abril
Batalla de las Salinas:
guerra civil entre los españoles del Perú
Tal día como hoy, 6 de abril de 1538, se libró la batalla de las Salinas
entre los partidarios de Pizarro y los de Almagro. Fue la primera
guerra civil entre los españoles del Perú.
Pizarro y Almagro, socios en la conquista del Perú, habían quedado en
muy mala relación después de que la Corona trazara las líneas de
jurisdicción de cada cual. En aquel momento, 1538, Almagro estaba en
Cuzco, donde había detenido a Hernando, el hermano de Francisco Pizarro.
La corona atribuía Cuzco a Pizarro, pero este quiso llegar a un
entendimiento: propuso a Almagro firmar una tregua y solicitar al rey
Carlos que enviara a una autoridad para tomar una decisión definitiva;
mientras tanto, Almagro podría seguir como gobernador del Cuzco. A
cambio, solicitaba la liberación de Hernando. Almagro no podía sino
aceptar. Ahora bien, Hernando, una vez libre y en las filas de su hermano,
formó tropa y marchó sobre Cuzco. ¿Fue un ardid de Francisco Pizarro, que
engañó así a Almagro, o fue cosa del colérico Hernando, dispuesto a vengar
su cautiverio? Imposible saberlo. El hecho, en cualquier caso, es que ya no
había vuelta atrás: empezó la guerra.
Hernando ascendió desde Lima hacia la sierra. Almagro lo supo y se
aprestó al combate. El manchego –sesenta y dos años ya– estaba tan
enfermo que no pudo dirigir a las tropas; lo hizo en su lugar el fiel Rodrigo
Orgóñez, nombrado mariscal para la ocasión. Tampoco Pizarro, rondando
los sesenta, estaba en condiciones de dirigir la campaña: sus hermanos
Hernando y Gonzalo lo harían por él. El choque fue en las viejas salinas de
Cachipampa, pocos kilómetros al sur de Cuzco. El episodio pasará a la
historia como la batalla de las Salinas. Con Almagro acudieron 500
hombres, casi la mitad de caballería. Hernando alineaba 700, la mayor parte
de infantería. El cauce de un riachuelo sirvió de campo de batalla. Ganaron
los pizarristas. Almagro, que asistió al campo en una litera, hundido por la
enfermedad, se replegó a Cuzco y se encerró en un torreón del
Sacsayhuamán, la fortaleza que protegía su capital. No le sirvió de mucho:
los pizarristas llegaron y le tomaron preso.
Aquello debería haber sido el final, pero solo fue el principio de más y
mayores desastres. Hernando Pizarro, enloquecido de soberbia, ordenó
juzgar a Almagro para que se le condenara a muerte. Nadie en Cuzco quería
semejante barbaridad, de modo que al atrabiliario Hernando no se le ocurrió
mejor cosa que disponer que se le estrangulara en su celda. Así, viejo y
enfermo, ahorcado en una mazmorra, murió Almagro. Acto seguido,
Hernando escenificó la decapitación del cadáver en la plaza central de
Cuzco. Francisco Pizarro llegó poco después y, según todos los testimonios,
lloró de ira al conocer la noticia. Bien sabía que esto no era sino el anuncio
de nuevas calamidades.
Otros hechos
1243: El estudio General de Salamanca ve confirmados sus
privilegios por orden de Fernando III de Castilla y León. Nace
la Universidad de Salamanca.
1510: Un mozárabe malagueño de nombre desconocido
inventa el grabado en hueco.
1732: Nace en Cádiz el sacerdote y eminente científico José
Celestino Mutis.
7
de abril
El viaje a las Indias
de San Francisco Javier
Tal día como hoy, 7 de abril de 1541, el misionero jesuita Francisco de
Jaso y Azpilicueta partía en viaje hacia las Indias. Ese día San
Francisco Javier cumplía treinta y cinco años.
Francisco de Jaso se llamaba Javier por el castillo donde nació. Hijo de
un noble del partido agramontés (los perdedores de la guerra civil navarra),
acabó estudiando en París y allí conoció a Ignacio de Loyola… que había
combatido en el bando contrario. Pero los tiempos cambian, los hombres
también, y en aquel momento en la mente de Ignacio y de Francisco no
había sino la voluntad de servir a Dios y al papa. Nació la Compañía de
Jesús y el de Loyola retuvo junto a sí al de Javier como secretario en Roma.
Allí estaban cuando, en 1540, se les presentó el embajador portugués
Mascareñas, que pedía misioneros para ir a la India. Portugal había
establecido numerosas factorías desde África hasta el mar de China. Ese
será el destino de Javier: misionero en el imperio marítimo portugués.
Nuestro hombre zarpó aquel 7 de abril. No llegará a Goa, en la India,
hasta el 6 de mayo de 1542. Más de un año de navegación doblando África
por el sur entre grandes marejadas, intenso calor, terribles calmas y
enfermedades a bordo. Goa era una brillante ciudad hindú capturada por los
árabes y, después, conquistada para la Corona portuguesa: 225.000
habitantes y más de un centenar de iglesias y conventos. Cinco años estará
allí San Francisco Javier. Reorganiza la catequesis y el sistema de
evangelización. Traduce los textos sagrados a las lenguas vernáculas. Goa
se convertirá en la base de operaciones de todas las misiones en Asia.
El misionero catequiza, bautiza, confiesa. No siempre sin oposición.
En Ceilán, el rey manda degollar a seiscientos cristianos; Javier pasará allí
un año, predicando. En el cabo Comorín, una partida de soldados
cabalgando elefantes arrasa varios pueblos cristianos; Javier les hace frente
en solitario, armado con un crucifijo, y los hace retroceder. La vida del
misionero está llena de episodios de este género. En 1548 recibe la noticia
de que un rey del Japón desea convertirse. Resuelve acudir a la llamada.
Aprende el japonés. Cuenta con la simpatía del señor feudal del lugar,
Shimazu Takahisha, pero también con la hostilidad de los bonzos. Tras dos
años de misión, Javier concluye que la cultura japonesa depende de la
china, y que si logra sembrar el Evangelio en China, entonces el Japón lo
abrazará. Hay que misionar en China. Pero nunca llegaría: el 3 de diciembre
de 1522, el gran apóstol español de Asia moría, víctima de fiebres, en la isla
de Sanshoan.
Otros hechos
1548: El gobrnador Pedro de la Gasca, clérigo, jurista,
diplomático y militar, sofoca la rebelión de los encomenderos
en Perú y restablece la autoridad del rey.
1614: Muere en Toledo el pintor Doménico Theotocópuli, El
Greco.
1823: El ejército francés del Duque de Angulema, los Cien
Mil Hijos de San Luis, entra en España para ayudar a Fernando
VII a aplastar las sublevaciones liberales.
8
de abril
Ponce de León toma posesión
de la Florida
Tal día como hoy, 8 de abril de 1513, el conquistador Juan Ponce de
León tomaba posesión de la Florida en nombre del reino de España.
Juan Ponce de León era un vallisoletano que en este momento rondaba
el medio siglo y que llevaba ya veinte años en América, adonde había
llegado con alguno de los primeros viajes de Colón. Participó en las guerras
de La Española y, después, conquistó Puerto Rico, pero tuvo que abandonar
la isla porque Diego Colón, el heredero del almirante, la reclamó para sí.
Ponce se fue de Puerto Rico, pero no con las manos vacías: la Corona le
otorgó el derecho a explorar las tierras al norte de las Lucayas, que es como
entonces se llamaban las Bahamas, ese rosario de islotes que se despliega
desde La Española hasta la Florida. A ese misterioso mundo los indios lo
llamaban Bimini y aseguraban que era rico en oro.
Ponce de León no lo dudó: el Bimini sería suyo. Con la alianza del
tesorero Pasamonte –el hombre del rey Fernando en La Española– y los
correspondientes permisos de la Corona, a finales de 1512 comenzó a
preparar su viaje. Hacia el 27 de marzo, Domingo de Resurrección, los
hombres de Ponce de León avistaron algo que parecía una isla mucho
mayor que las demás. Los barcos trataron de acercarse, pero las corrientes
les alejaban del objetivo. Siguieron bordeando la supuesta isla y,
efectivamente, su tamaño era considerable. Era ya el 2 de abril cuando
Ponce decidió acercarse a tierra con un bote y unos pocos hombres.
Alcanzó la playa. Cruzó un paisaje de dunas. Ganó una elevación natural
del terreno. Desde allí vio cómo se extendía a sus pies una vastísima llanura
boscosa. Si se trataba de una isla, ciertamente era inmensa. La Florida es
una gran planicie boscosa, mayor que Andalucía, donde los pantanos y los
ríos ocupan más de un 20 por ciento del territorio. Aún hoy se discute en
qué punto exacto desembarcó Ponce de León, si en la playa de Melbourne,
cerca de cabo Cañaveral, o en la playa de Ponte Vedra, cerca de
Jacksonville; en cualquier caso, fue en la costa este. Finalmente, el 8 de
abril, después de una semana de exploraciones, Juan Ponce de León tomó
solemnemente posesión de aquellas tierras. Las llamó Florida porque el
calendario marcaba, precisamente, la Pascua Florida, y el nombre se
adecuaba muy bien a aquella vegetación en flor.
El resto de la vida de Ponce de León fue una continua lucha contra los
indígenas de la región. Finalmente, en 1521, en el curso de una expedición,
resultó herido por una flecha indígena envenenada. Hubo que abandonar la
colonia. Evacuado a La Habana, el descubridor murió pocas semanas
después.
Otros hechos
1546: El Concilio de Trento aprueba la Vulgata como versión
oficial de la Biblia.
1605: Nace en Valladolid Felipe IV de España (y III de
Portugal).
1701: Las cortes de Castilla proclaman rey a Felipe V.
Enseguida el nuevo monarca jurará los fueros de Aragón y las
constituciones catalanas.
1957: Muere en Madrid el cardenal Pedro Segura, que «solo
inclinó su frente ante el papa».
9
de abril
La legalización del Partido Comunista
de España
Tal día como hoy, 9 de abril de 1977, el gobierno de Adolfo Suárez
legalizaba al Partido Comunista de España, proscrito desde 1939.
El PCE había sido durante la dictadura de Franco el único partido de
oposición efectiva al régimen. Aunque ilegal y en el exilio, sus agentes en
España permanecían muy activos. En el verano de 1974, el todavía príncipe
Juan Carlos Intentó un primer acercamiento. Muy poco después los
comunistas italianos y españoles moderaban su discurso revolucionario e
inventaban el «eurocomunismo», pero la posición del líder del PCE,
Santiago Carrillo, seguía siendo inequívocamente rupturista y republicana.
El estado de salud de Franco declinaba sin remedio y Carrillo estaba
convencido de que tenía el poder al alcance de la mano. Pero, en plena
agonía del caudillo, Juan Carlos envió un emisario a la Rumanía de
Ceaucescu, donde Carrillo vivía, con un mensaje para el líder comunista: el
rey tenía intención de legalizar al PCE en cuanto subiera al trono y esperaba
que Carrillo confiara en él. Carrillo fue receptivo.
El 18 de noviembre de 1976 las cortes de Franco –aún son las del
dictador– aprueban la Ley de Reforma Política, sometida a referéndum en
el mes de diciembre siguiente y aprobada con amplio respaldo del censo.
Serio revés para el PCE, que no quería reforma alguna, sino ruptura. Fue un
invierno terrible, aquel. Los ultracomunistas del GRAPO habían prodigado
los atentados mortales. En el lado contrario, pistoleros de extrema derecha
asesinaban a cinco abogados laboralistas en la «matanza de Atocha». El
PCE calibró con rapidez la altura de la prueba: era el momento de tomar las
calles y demostrar la propia fuerza; pero, al mismo tiempo, cualquier
desbordamiento, cualquier violencia, devolvería al PCE ya no a la
ilegalidad –ilegal lo era todavía–, sino directamente a las cárceles. Carrillo
pidió y obtuvo permiso para organizar un entierro masivo y silencioso. La
ceremonia impresionó a todo el mundo, y especialmente a quien tenía en su
mano la legalización del PCE: Adolfo Suárez.
Carrillo y Suárez se encontraron el 27 de febrero de 1976. Suárez
ofreció la legalización inmediata del PCE. Carrillo, por su parte, ofreció
aceptar la corona de don Juan Carlos y la bandera rojigualda. El 9 de abril,
en plena Semana Santa, el Gobierno de un exsecretario general del
Movimiento Nacional legalizaba al Partido Comunista. Santiago Carrillo
ingresaba de nuevo en la vida pública. Para su desdicha, en las elecciones
siguientes, las de 1977, fracasará: el PCE esperaba en torno al 30 por ciento
de los votos, pero la izquierda votó al PSOE renovado de Felipe González y
dejó a Carrillo por debajo del 10 por ciento.
Otros hechos
1609: España y los Países Bajos firman la tregua de Amberes,
llamada Tregua de los Doce Años, que marca un paréntesis en
la guerra de Flandes.
1904: Muere en París Isabel II, reina entre 1833 y 1868,
exiliada desde esa fecha.
1911: Nace en Burgos el monje trapense Rafael Arnáiz, el
hermano Rafael, uno de los grandes místicos del siglo XX.
10
de abril
La Noche del Matadero
Tal día como hoy, 10 de abril de 1865, tenían lugar los incidentes que
pasaron a la historia como Noche de San Daniel o Noche del Matadero:
una protesta estudiantil que sirvió para que estallaran, de forma
cruenta, todas las contradicciones acumuladas durante el reinado de
Isabel II.
En aquel momento gobernaba el general Narváez, cabeza de los
liberales «moderados», en un último intento de Isabel II por poner orden en
un régimen que se descomponía. La presión del partido progresista (el de
los liberales «exaltados») y del partido democrático (una escisión
izquierdista de este último) apenas podía ser contenida por una monarquía
que zozobraba. En el lado opuesto se hallaban los llamados «neocatólicos»,
conservadores, de gran influencia pero alejados del poder. El hecho
concreto que disparó la tensión fue el anuncio del Gobierno de que, para
enjugar la grave deuda del país, la Corona sacaría a subasta todos los bienes
del patrimonio nacional y la reina solo se reservaría para sí misma el 25 por
ciento. De inmediato se objetó que el patrimonio nacional no era de la reina,
sino del Estado, de manera que, al cabo, la reina iba a quedarse con unos
bienes que no le correspondían. El portavoz de la protesta fue Emilio
Castelar, catedrático de Historia en la Universidad Central de Madrid, que
publicó un artículo, «El rasgo», ironizando sobre la medida y atacando a la
Corona. El Gobierno exigió el cese de Castelar; el rector de la Universidad
se negó y fue depuesto. Era el 7 de abril. Tan tensa era la situación que el
ministro de la Gobernación, Luis González Bravo, decretó el estado de
guerra en previsión de incidentes.
Los incidentes se produjeron, por supuesto. Un grupo de estudiantes de
Madrid, encabezados por el marqués de Florida, anunció que iba a
homenajear al rector con una serenata callejera. La serenata se convirtió en
algo mucho menos melódico. Centenares de simpatizantes de los partidos
democrático y progresista acudieron a la Puerta del Sol. Allí encontraron a
un destacamento de la guardia civil flanqueado por unidades de infantería y
de caballería. Nadie sabe exactamente cómo ocurrió, pero empezaron a
sonar tiros, la fuerza armada disparó sobre la muchedumbre y la algarada se
saldó con catorce muertos y casi doscientos heridos. El Gobierno Narváez
entró en crisis y la reina llamó a otro general, O’Donnell, de la Unión
Liberal (progresista pero templado), aunque sirvió de bien poco: en junio de
1866 estallaba el motín del cuartel de Artillería de San Gil y esta vez ya se
pedía el destronamiento de la reina. La monarquía de Isabel II agonizaba.
Otros hechos
1267: Nace en Valencia Jaime II el Justo, rey de Aragón entre
1291 y 1327.
1814: Batalla de Toulouse, la última de la Guerra de la
Independencia: participan 13.000 soldados españoles a las
órdenes de La Bárcena y Morillo.
1838: Nace en Alhama la Seca, Almería, el escritor y político
Nicolás Salmerón, que será presidente de la I República.
1899: En Sevilla se experimenta el primer ensayo español del
telégrafo sin hilos.
11
de abril
La tierra tembló en la batalla de Atarfe
Tal día como hoy, 11 de abril de 1431, las huestes castellanas de Juan
II y Álvaro de Luna atacaban a los moros en Granada. Y entonces la
tierra tembló. Hasta dos veces tembló. Y tanto tembló que derrumbó
parte de los muros de la Alhambra.
Desde muchos años atrás el reino moro de Granada vivía inmerso en
atroces luchas intestinas y sojuzgado por los tributos que debía pagar a
Castilla. Los castellanos, por su parte, apretaban la soga con los tributos y al
mismo tiempo estimulaban las pugnas interiores, en una estrategia que
lentamente llevaba al sultanato nazarí al colapso. En aquel momento,
primavera de 1431, Juan II de Castilla, que había avivado la guerra entre los
clanes granadinos, marchaba sobre la frontera. Era un gran ejército: la
hueste del rey con efectivos de Palencia, Medina del Campo y Ciudad Real,
más las tropas que traía desde Córdoba el condestable del reino, Álvaro de
Luna, y columnas de almogávares llegados desde Écija. El enorme
contingente marchó con un destino preciso: Íllora, en la frontera norte del
Reino de Granada. Y en ese momento, un fuerte terremoto sacudió toda la
región. El centro del sismo estuvo en la localidad de Atarfe, que quedó
enteramente destruida.
La cosa no acabó ahí, porque las huestes castellanas recibieron
entonces la noticia de que el nuevo sultán nazarí, Mohamed IX, había
asesinado a su predecesor, Mohamed VIII, y los partidarios de este,
temiendo por sus propias vidas, ofrecían al rey cristiano su ayuda para
entrar en Granada. Juan II no lo dudó. Con los pasos del norte abiertos por
la inhibición cómplice de los disidentes de Granada, los castellanos se
plantaron en la vega de la capital. El rey Juan instaló su campamento en el
pago de Marachuchit, entre Atarfe y Pinos. Mohamed IX, viendo lo que se
le venía encima, hizo salir al grueso de sus tropas y cercó a la vanguardia
castellana. Era el 1 de julio de 1431. Todas las huestes de Castilla acudieron
al campo, cercando a su vez a los moros. Estos intentaron un repliegue
general, pero ya era demasiado tarde: sin dirección ni comunicación, el
repliegue musulmán se convirtió en fuga, y la fuga en desbandada. Cuenta
la tradición que en el devastado campo solo quedó una higuera. Por eso a
aquella batalla se la llamó «de La Higueruela». Y entonces la tierra volvió a
temblar. Fernán Pérez de Guzmán, cronista de Juan II, lo explicó así: «En
este tiempo tremió mucho la tierra en el real e más en la ciudad de Granada,
e mucho más en el Alhambra, donde derribó algunos pedazos de la cerca
della». Lienzos enteros de la muralla granadina cayeron deshechos en
escombros. La población quedó aterrorizada.
Mohammed IX salió por piernas. Al trono de Granada subía el aliado
de Castilla, que reinaría como Yusuf IV. Para los cristianos debió de ser un
alivio marcharse de allí.
Otros hechos
883: Fin de la Crónica Profética, parte de las crónicas
asturianas de Alfonso III, que predice la victoria de los
cristianos sobre los musulmanes.
1713: Firma del primero de los Tratados de Utrecht, que
cierran la Guerra de Sucesión española.
1899: España entrega Puerto Rico a los Estados Unidos.
12
de abril
Garcilaso de la Vega:
el primer mestizo del Nuevo Mundo
Tal día como hoy, 12 de abril de 1539, nacía en Cuzco, Perú, el
escritor Gómez Suárez de Figueroa, el Inca Garcilaso de la Vega: el
primer mestizo biológico y espiritual de América.
Garcilaso es, en efecto, el primer gran nombre mestizo que inscribe su
firma en la cultura española. Sus padres eran el capitán Sebastián Garcilaso
de la Vega y Vargas, de Badajoz, y la princesa Chimpu Ocllo, cristianada
como Isabel, nieta del inca Tucap Yupanqui. Al hijo se le llamó Gómez
Suárez Figueroa porque, en la España de la época, era costumbre de la
nobleza poner al niño el patronímico completo de la persona en cuyo honor
se le había impuesto el nombre. El linaje del capitán Sebastián se remontaba
al I conde de Feria, Gómez Suárez de Figueroa (1408-1461), casado con
Elvira Laso de Mendoza, señora de la Vega. Así cayeron en nuestro
personaje nombres y apodo.
Sebastián, el padre, formaba parte de la hueste de Alvarado. Estuvo en
las conquistas de México y Guatemala. Viajó al Perú con Alvarado y allí se
quedó. Entró en la hueste de Pizarro y combatió en Cochabamba y en
Pocona. Conoció a Isabel en Cuzco en 1538. Nunca se casaron: cuando
Sebastián fue propuesto para cargos de altura, repudió a Isabel y se casó con
una dama española, aunque nunca dejó de proteger a su hijo. Isabel terminó
casándose con un comerciante, Juan del Pedroche, y así el niño Garcilaso se
crio como un caballero español y, al mismo tiempo, en el entorno nativo de
su madre. En 1559 murió el capitán y el joven Garcilaso se encontró con
que su padre le había legado una pequeña fortuna. Con ese capital viajó a
España y aquí le cambió la vida.
Garcilaso optó por hacer el cursus honorum de cualquier caballero del
Renacimiento: militar primero (aquí cambió su nombre de Gómez por el de
Garcilaso), ascendido a capitán en la guerra contra los moriscos, y religioso
después, tomando las órdenes menores. Entre sus propios méritos y las
herencias de su linajuda parentela, se encontró con una situación más que
desahogada, se instaló en Córdoba y se dedicó a escribir. Nace así una obra
extensísima y de calidad superlativa, que abarca desde la poesía
renacentista hasta la historia de la conquista de América. Morirá en
Córdoba en 1616, con setenta y siete años. En sus escritos hay unas líneas
que resumen muy bien lo que el Inca Garcilaso significa para la cultura
española: «A los hijos de español y de india, o de indio y española, nos
llaman mestizos, por decir que somos mezclados de ambas naciones; fue
impuesto por los primeros españoles que tuvieron hijos en Indias, y por ser
nombre impuesto por nuestros padres y por su significación, me lo llamo yo
a boca llena y me honro en él».
Otros hechos
1555: Muere Juana I de Castilla, la Loca, hija de los Reyes
Católicos.
1814: Un grupo de notables tradicionalistas entrega a
Fernando VII el llamado Manifiesto de los Persas, pidiendo al
rey que derogue la Constitución de 1812. Lo hará.
1904: Antonio Maura, conservador, presidente del Gobierno,
es apuñalado por un anarquista. Sufrirá heridas leves.
1962: Las cortes de Franco nacionalizan el Banco de España.
13
de abril
La muerte del santo godo Hermenegildo
Tal día como hoy, 13 de abril de 585, moría decapitado en Tarragona
el príncipe visigodo Hermenegildo, alzado en rebeldía contra su padre,
el rey Leovigildo. Hermenegildo defendía el catolicismo romano frente
al arrianismo mayoritario en la corte goda. Por su defensa de la fe,
tradicionalmente aceptada, Hermenegildo será canonizado en 1585.
El episodio de la rebeldía de Hermenegildo se inscribe en las luchas
internas de la élite visigoda que regía España desde el hundimiento del
Imperio romano, cuando nuestro país formó por vez primera una entidad
política independiente. El reino godo estaba quebrado por diferentes
divisiones: una, la que separaba a los hispanogodos de los
hispanorromanos, que eran la mayoría de la población; otra, la que oponía a
los católicos y a los arrianos, aquella herejía según la cual Jesús era hijo de
Dios, pero no Dios mismo. La cuestión religiosa, a su vez, envolvía otros
conflictos de carácter político y territorial.
Lo que le faltaba a la España goda para ser un reino cohesionado era
unir a las dos comunidades: la goda y la hispanorromana. Tal será
precisamente el proceso que va a promover el rey Leovigildo, entre 572 y
586, que instala su capital en Toledo, pacifica la península y, sobre todo,
promulga la primera ley sobre matrimonios mixtos. Esto fue una
revolución, porque hasta entonces ambas comunidades seguían
jurídicamente separadas. Con la ley de Leovigildo comenzaba la fusión.
Pero aún quedaba el problema religioso: la división entre católicos y
arrianos. Y este es el asunto que creará un conflicto feroz entre Leovigildo,
arriano, y uno de sus hijos, Hermenegildo, convertido al catolicismo.
Hermenegildo se convirtió por influencia de San Leandro de Sevilla.
La circunstancia tal vez no hubiera pesado tanto de no ser porque, en aquel
momento, Leovigildo se las tenía tiesas con los bizantinos, católicos, que
ocupaban parte del sureste español. Así la conversión de Hermenegildo se
convirtió en bandera para las viejas ciudades hispanas, católicas, opuestas al
poder godo (Mérida, Badajoz, Cáceres), y al mismo tiempo en piedra de
conflicto con Bizancio. La rebelión comenzó en 851 y duró tres años.
Hermenegildo terminará sitiado cerca de Sevilla y será hecho preso. Dice la
tradición que se le ofreció el perdón a cambio de la apostasía, pero
Hermenegildo se negó. Fue decapitado por su carcelero, que se llamaba
Sisberto.
A Leovigildo le sucederá su otro hijo, Recaredo. Este dará el paso
decisivo cuando, años más tarde, se convierta al catolicismo. Fue el 6 de
mayo de 589.
Otros hechos
1546: Nace en Fontainebleau Isabel de Valois, que será tercera
esposa de Felipe II y reina de España entre 1559 y 1568.
1684: Muere en Madrid el erudito sevillano Nicolás Antonio,
pionero de la bibliografía en España, que llegó a recopilar
30.000 volúmenes de autores españoles.
1913: El anarquista Sancho Alegre atenta a pistola contra el
rey Alfonso XII. Falló.
14
de abril
La proclamación de la II República
Tal día como hoy, 14 de abril de 1931, se proclamaba la II República.
Después de las elecciones municipales del 5 y el 12 de abril, los
republicanos guardaban ciertas esperanzas: la victoria había sido para los
monárquicos, pero los republicanos habían ganado en las capitales de
provincia y eso les abría expectativas para las próximas elecciones
generales. Ninguno de ellos pensaba que pudiera hacerse con el poder al día
siguiente. A partir de aquí, sin embargo, va a desatarse una febril actividad
entre bastidores, detrás de las cortinas.
Hay tres fuerzas que empiezan a actuar a la vez. Por un lado, una parte
de los republicanos decide agitar la calle: en el Ateneo de Madrid –centro
de operaciones de la masonería– y en la Casa del Pueblo socialista en la
capital se forman manifestaciones que se dirigen hacia el Palacio de
Oriente, residencia del rey, y la Puerta del Sol, portando pancartas y
aireando un supuesto telegrama –en realidad, una intoxicación– en el que el
rey renuncia a la corona. La segunda fuerza que empieza a actuar es la de
los propios monárquicos en rendición: el conde de Romanones, ministro de
Estado, y el general Sanjurjo, director de la Guardia Civil, se acercan a los
republicanos y presionan para que el rey abandone. Y la tercera fuerza es la
decisiva: Miguel Maura, una de las cabezas del movimiento republicano,
que empieza a maniobrar a toda velocidad.
En la casa del doctor Marañón, Maura y Alcalá-Zamora se entrevistan
con el conde de Romanones. Este les dice que el rey está convencido de que
el país va a una guerra civil y que sopesa dejar el poder. La Corona está
dispuesta a que haya cuanto antes elecciones constituyentes. Maura corre a
ver a sus compañeros del comité revolucionario. Sin perder un minuto, se
dirige al Ministerio de la Gobernación, en la Puerta del Sol, donde ya está la
muchedumbre movilizada por el Ateneo y el PSOE. La mayoría de los
líderes republicanos no se creen lo que están viendo. Azaña teme que en
cualquier momento llegue la guardia civil y los meta a todos en la cárcel. Y
la guardia civil llega, sí, en la persona de su jefe, el general Sanjurjo, pero
no para detener al comité revolucionario, sino para ponerse a las órdenes
del nuevo Gobierno. Los republicanos han ganado. Ese mismo día, Alfonso
XIII se marcha. El 14 de abril, los socialistas Besteiro y Saborit proclaman
por su cuenta la República desde los balcones del Ayuntamiento de Madrid.
Otros hechos
1126: Nace en Córdoba el filósofo andalusí Averroes.
1573: Parte la expedición de Juan de Garay, desde Asunción,
hacia el estuario del Plata.
1578: Nace en Madrid Felipe III, que reinará en España y
Portugal entre 1598 y 1621.
1892: Nace en Sevilla el torero Juan Belmonte, fundador del
toreo moderno.
15
de abril
El nacimiento del Partido Comunista
Tal día como hoy, 15 de abril de 1920, nacía el Partido Comunista
Español, primer grupo comunista de la historia de España y germen
del futuro PCE.
El comunismo español nació fruto de las escisiones del partido
socialista. Ocurrió que, en 1919, el PSOE decidió aplazar su ingreso en la
III Internacional. Recordemos: la I Internacional fue la de Carlos Marx, en
1864; la II fue la de Engels, en 1889, de carácter socialista; esta II
Internacional se rompe en 1914, con el estallido de la guerra mundial, y los
partidos revolucionarios, ya bajo liderazgo soviético, proclaman en 1919 la
III Internacional, de carácter comunista, que por eso se llama Komintern. El
PSOE no se adhirió a la III, sino que permaneció en la II, junto a los
socialdemócratas y los laboristas. En consecuencia, los sectores más
radicales, y en especial las Juventudes, se marchan y fundan el 15 de abril
de 1920 el Partido Comunista Español. En él figuraba ya Dolores Ibárruri.
Un año después el PSOE vuelve a rechazar el ingreso en la Komintern y
sufre una nueva escisión: la del Partido Comunista Obrero Español. Tanto el
PCE como el PCOE ingresan en la III Internacional. Por presión de la
Komintern, en 1922 se fusionan y así nace el Partido Comunista de España.
Su primer secretario general fue Óscar Pérez Solís.
El PCE llevó una vida muy menesterosa: ultraminoritario, sin el apoyo
de un sindicato como el que respaldaba al PSOE, perseguido por la
dictadura de Primo de Rivera (con la connivencia del PSOE), no llegaba en
1931 al millar de militantes. Los años republicanos, sin embargo, le darán la
posibilidad de crecer. En su congreso de 1932 aparecen ya algunos nombres
decisivos: junto a Dolores Ibárruri están Vicente Uribe, Antonio Mije, José
Díaz, Pedro Checa. En las elecciones de 1933 obtiene su primer diputado:
Cayetano Bolívar. En la revolución del 34 su participación fue menor. Serán
las elecciones de 1936, dentro de la estrategia de Frente Popular
preconizada por la Komintern, las que le permitan aumentar su influencia:
pasó a 17 diputados en las cortes y llegará a los 100.000 afiliados. En abril
se fusionan las juventudes del PCE con las del PSOE de la mano de
Santiago Carrillo, y esas juventudes, en plena guerra civil, se pasan en
bloque al comunismo. La guerra convertirá al PCE en clave de la ayuda
soviética y en la formación más influyente del Frente Popular.
Curiosamente, en la guerra los comunistas encontrarían enfrente a su
fundador: Pérez Solís, que había llegado a ser miembro ejecutivo de la
Komintern en 1925, abandonó el comunismo en 1928 y se dedicó a trabajar
en la CAMPSA de Valladolid. Luego, durante la República, se afilió a
Falange. Cuando se produjo el alzamiento de 1936, se unió a la sublevación
y tomó parte en la defensa de Oviedo. Morirá en 1952, mientras sus
compañeros purgaban su derrota en el Moscú de Stalin.
Otros hechos
1581: Las cortes de Tomar reconocen a Felipe II como rey de
Portugal.
1717: Se crea la Real Academia de Caballeros
Guardiamarinas, precedente de la Escuela Naval.
1924: Miguel Primo de Rivera crea el partido Unión Patriótica
para vertebrar su régimen.
16
de abril
Toribio de Benavente, el primer
historiador de México
Tal día como hoy, 16 de abril de 1531, el misionero franciscano fray
Toribio de Benavente fundaba la ciudad de Puebla, en el México recién
conquistado por los españoles.
Fray Toribio, natural de Benavente, en Zamora, donde había nacido en
1482, fue uno de los más importantes misioneros españoles en América.
Cuando llegó, iba tan pobremente vestido que los indígenas le llamaron
«Motolinía», que en su lengua quiere decir «pobrecito». Pero esos mismos
indígenas se quedaron sorprendidos al ver cómo los capitanes españoles, tan
arrogantes, sin embargo se agachaban a besar el hábito de fray Toribio allá
por donde pasaba.
Nuestro fraile aprendió náhuatl, la lengua autóctona, y en ella predicó
a los nativos. Escribió una Historia de los indios de la Nueva España que es
una de las principales fuentes de conocimiento sobre el México
precolombino. Fray Toribio de Benavente fue testigo de los horrendos
sacrificios humanos de los mexicas, que describió con detalle en sus
escritos, pero jamás menospreció por ello a los indígenas, al contrario:
pensaba que aquel horror no era culpa de los indios, sino de sus dioses, y
que justamente por eso era preciso evangelizar a aquellos pueblos. De
hecho, fray Toribio, al mismo tiempo que preconizaba la obligación de
evangelizar a los nativos quisieran o no, fue uno de los más firmes
defensores de los derechos de los indios ante cualquier intento de
explotación. Protagonizó fuertes polémicas con fray Bartolomé de las Casas
a cuenta del procedimiento para predicar la Cruz, aunque parece que tales
polémicas, en realidad, encerraban disputas de orden personal y hasta
político.
El misionero ocupó puestos muy importantes en la Iglesia local, fundó
ciudades como Puebla y finalmente, cuando se sintió anciano, se borró del
mapa. Se retiró al convento de San Francisco en la Ciudad de México y allí
aguardó la muerte, que le llegó con más de noventa años. Hoy fray Toribio
de Benavente es recordado como uno de los principales nombres en la
evangelización de América.
Otros hechos
1519: Carlos I es proclamado rey por las cortes catalanas.
1568: Insurrección de los moriscos en Granada.
1689: Luis XIV de Francia declara la guerra a España en el
marco de la Guerra de los Nueve Años por la supremacía
continental.
1828: Muere en Burdeos, Francia, el pintor Francisco de Goya
y Lucientes, cuya obra se considera convencionalmente como
el principio de la pintura contemporánea.
1938: En el marco de la guerra civil española, los ejércitos de
Franco llegan al Mediterráneo en Vinaroz y cortan en dos el
territorio aún controlado por el Frente Popular.
1945: Franco nacionaliza la Telefónica, que era propiedad de
la norteamericana ITT.
2004: Después de los atentados del 11-M y de las elecciones
subsiguientes, es investido presidente el socialista Rodríguez
Zapatero, que desmantelará los pactos de la transición.
17
de abril
La muerte que decidió
la Guerra de Sucesión
Tal día como hoy, 17 de abril de 1711, la guerra de sucesión que se
libraba en España conocía un brusco giro: el emperador del Sacro
Imperio Romano Germánico, José I, moría con solo treinta y dos años.
Todos los derechos dinásticos pasaban a su hermano el archiduque
Carlos de Austria, que en aquel momento peleaba contra Felipe de
Borbón por la Corona española. Carlos, viéndose emperador, perdió
interés por el cetro de España.
El trono de España era objeto de litigio desde 1700, cuando murió
Carlos II el Hechizado, el último rey de la dinastía Austria. Francia e
Inglaterra se apresuraron a repartirse los despojos. Tanto las potencias
extranjeras como los propios reinos españoles se dividieron en torno a dos
sobrinos del difunto rey: Felipe de Anjou o Borbón, por un lado, y el
archiduque Carlos de Austria por el otro. El Hechizado había testado
sucesivamente por uno y por otro, de manera que, sobre el papel, ambos
pretendientes tenían sobrados argumentos para litigar. Como quiera que la
Corona española era aún decisiva en el equilibrio internacional de poder, el
litigio movilizó a todas las grandes potencias de la época: Francia por un
lado y, enfrente, Inglaterra y Holanda apoyando al candidato austriaco para
que nuestro trono no cayera del lado del francés.
La guerra se extendió a toda Europa y en España se convirtió en una
larga guerra civil. A la altura de 1710 el frente militar era favorable a las
armas borbónicas, pero el conflicto estaba lejos de su final. Sin embargo, la
muerte del emperador de Austria lo cambió todo. El archiduque Carlos Veía
abierto el camino al trono imperial y España se convertía en un asunto
secundario. Bien lo sufrirían ciudades como Barcelona, que habían apoyado
a Felipe, primero, para pasarse a Carlos después, y ahora se quedaban
literalmente colgadas del vacío.
¿Y qué pasaría en España? Pues pasó que Francia e Inglaterra,
agotadas por aquella guerra, se pusieron de acuerdo en que el trono fuera
para Felipe de Anjou, coronado como Felipe V. La vieja Corona española
perdió los Países Bajos, Milán, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, Menorca,
Gibraltar y Terranova, entre otros territorios. Y desde entonces reina en
España la casa de Borbón.
Otros hechos
1492: Cristóbal Colón firma con los Reyes Católicos las
Capitulaciones de Santa Fe, el contrato que regirá el viaje del
descubrimiento de América.
1535: Se nombra por primera vez un virrey para los territorios
de las Indias: será Antonio de Mendoza y Pachecho, virrey de
Nueva España, en el actual México.
1610: Felipe III ordena la expulsión de los moriscos del Reino
de Aragón.
1797: La guarnición española de Puerto Rico, al mando del
brigadier Ramón de Castro, rechaza el intento inglés de invadir
la isla y obliga a los británicos a retirarse.
18
de abril
Las cortes de León,
las primeras de Europa
Tal día como hoy, 18 de abril de 1188, se abrían en el claustro de San
Isidoro, en León, las cortes del reino leonés bajo el cetro de Alfonso IX.
Fue la primera convocatoria de cortes en Europa con representación de
todos los estamentos sociales.
Pongámonos en situación: ante la mala situación del Reino, un
monarca que acaba de llegar al trono con diecisiete años se ve forzado a
tomar medidas excepcionales. Tanto que convoca a la Curia regia y, por
primera vez, en ella no estarán solo los magnates eclesiásticos y los nobles,
sino también los representantes de las ciudades: León, Oviedo, Salamanca,
Ciudad Rodrigo, Zamora, Astorga, Toro, Benavente, Ledesma… Alfonso
IX no convocó a los representantes de las ciudades porque fuera un
demócrata, evidentemente. Lo hizo porque su apoyo le resultaba
imprescindible para sacar a flote el Reino. Con enemigos en todos los
puntos cardinales, el rey necesitaba dinero para costear su defensa. Las
aportaciones de la nobleza, encastillada en sus privilegios, no eran
suficientes. Pero las ciudades mantenían una vida económica próspera y
pujante que apenas tributaba al tesoro real, porque las villas, por sus fueros,
gozaban de exenciones importantes. Si alguien podía echar una mano al
tesoro real, esas eran las ciudades.
Naturalmente, esa ayuda no iba a ser gratuita: el rey ofrecería a cambio
contrapartidas importantes. ¿En qué terrenos? Sobre todo, en la
administración de justicia y en la protección contra los abusos de los
poderosos. De aquellas primeras cortes deriva, por ejemplo, el derecho de
todos los súbditos a pedir justicia directamente al rey, sin pasar por la
intermediación de los señores feudales. Además se trató sobre asuntos como
la inviolabilidad del domicilio –un viejo tema del derecho tradicional
europeo– y la obligación de convocar cortes para declarar la guerra y la paz.
Hay quien ha llamado a estas medidas «Carta Magna Leonesa», lo cual es
tal vez un poco exagerado. Pero el hecho es que las medidas aprobadas en
el claustro de San Isidoro en 1188, que ratificaban y ampliaban el fuero de
León de 1020, se convirtieron en guía para todas las leyes posteriores.
Así nacieron las primeras cortes democráticas. Algunos autores
aventuran que las de Castilla pudieron reunirse aún antes, hacia 1160. Es
difícil saberlo porque aquellas cortes no eran una asamblea estable y fija,
sino que se reunían con periodicidad discontinua para disolverse tras haber
realizado su tarea. El hecho es que este sistema parlamentario se extendió
muy rápidamente por toda la España cristiana a lo largo de los siglos XIII y
XIV, y siempre con el nombre de «cortes». Después de León y Castilla, lo
encontraremos en Portugal, Aragón, Navarra, Cataluña y Valencia, y en las
juntas de las villas vascas.
Otros hechos
1521: En el segundo día del proceso que se instruye contra él
en Worms, Martín Lutero desafía al emperador Carlos I de
España y V de Alemania. La reforma protestante se convierte
en un problema político.
1891: Comienza la campaña de pacificación del general
Weyler en Mindanao, en el marco de la guerra de Filipinas.
19
de abril
FET de las JONS: la gran unificación
Tal día como hoy, 19 de abril de 1937, en el marco de la guerra civil
española, el general Francisco Franco unificaba las fuerzas políticas del
bando sublevado en un partido único: Falange Española
Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, que
sería el partido oficial del régimen durante muchos años.
El nuevo movimiento venía a reunir las fuerzas de Falange Española
de las JONS, descabezadas desde el asesinato de José Antonio Primo de
Rivera por el Frente Popular, y las de la Comunión Tradicionalista, es decir,
los carlistas, los requetés. El cerebro de aquella operación fue Ramón
Serrano Súñer, cuñado del propio Franco, que no era ni requeté ni
falangista, sino democristiano de la CEDA. El hecho es que a la camisa azul
de Falange se unió la boina roja del requeté. Y no tanto por afinidades
doctrinales como por que la unificación era una exigencia de la guerra:
había que evitar discordias y peleas como las que estaban desgarrando al
bando contrario, el del Frente Popular, deshecho por las pugnas entre
socialistas, comunistas y anarquistas.
En realidad ni los líderes de Falange ni los del tradicionalismo eran
partidarios de la unificación, porque muchas cosas separaban a los dos
movimientos, pero la necesidad de ganar la guerra facilitó el camino. El
líder de Falange Manuel Hedilla terminó detenido y desterrado. Igualmente
fue desterrado el líder de los carlistas, Manuel Fal Conde. Pero otros líderes
partidarios del pacto tomaron su lugar. Falange Española Tradicionalista de
las JONS sería la base política del régimen de Franco durante muchos años,
pilar del llamado Movimiento Nacional, aunque en realidad nunca tuvo las
atribuciones políticas de un partido único al estilo fascista. De su burocracia
salieron las figuras que a partir de 1975 pilotaron la transición: Torcuato
Fernández-Miranda, Herrero Tejedor, Suárez, Martín Villa, Rosón,
Cisneros, etc. FET de las JONS desapareció formalmente en 1977, dejando
tras de sí un paisaje desolador, con el falangismo y el tradicionalismo
reducidos a su mínima expresión.
Otros hechos
1013: Tras su derrota ante los cristianos, el califato de
Córdoba se hunde. Tropas bereberes entran también en la
ciudad y la saquean durante varios días.
1587: El corsario británico Francis Drake ataca el puerto de
Cádiz.
1660: Se bautiza en Brihuega, Guadalajara, el músico
Sebastián Durón, el mejor autor de música escénica de su
época, aunque muchos le criticaron por «italianizante».
1880: Práxedes Mateo Sagasta funda el Partido Liberal-
Fusionista, que con los conservadores de Cánovas será uno de
los pilares del sistema de la Restauración.
1898: Ultimátum de Estados Unidos a España para que
abandone la isla de Cuba.
1958: Elección de procuradores a las cortes franquistas.
1983: Muere en Madrid el jurista Federico de Castro y Bravo,
el más influyente del siglo XX, juez en el Tribunal Internacional
de Justicia de la ONU.
20
de abril
La hazaña de Blas de Lezo
en Cartagena de Indias
Tal día como hoy, 20 de abril de 1741, el militar guipuzcoano Blas de
Lezo frustraba definitivamente el ataque de la flota británica a
Cartagena de Indias, en la actual Colombia. Fue una de las mayores
victorias militares españolas de todos los tiempos.
Los británicos pretendían desmantelar el imperio español. Cartagena
de Indias era una plaza vital porque por allí pasaba la mayor parte del
tráfico comercial americano. Inglaterra movilizó para la operación una flota
imponente: la mayor fuerza jamás reunida hasta el desembarco de
Normandía. Su jefe: el almirante Vernon. Frente a él, Cartagena era una
plaza defendida por muy pocos hombres. La superioridad británica era de
ocho a uno. Tan seguro estaba Vernon de su victoria, que incluso encargó
por anticipado una colección de monedas conmemorativas. Pero enfrente
había un genio militar excepcional: el guipuzcoano Blas de Lezo, al que
llamaban «medio hombre» porque a lo largo de su carrera militar se había
ido dejando por el camino un brazo, un ojo y una pierna.
Lezo era un marino de amplia experiencia y, sobre todo, un táctico de
enorme ingenio. A fuerza de modificar las cureñas de los cañones, las
entradas de los puertos y las trincheras de la defensa, se las arregló para
convertir el desembarco inglés en un auténtico infierno. El británico Vernon
esperaba una campaña rápida y se encontró con un penosísimo avance
durante el que se le acumulaban las bajas. La última jugada de Blas de Lezo
fue magistral: ordenó cavar fosos a los pies de las murallas de la ciudad, de
manera que, cuando los ingleses sacaron sus escaleras de asalto,
comprobaron con horror que no eran bastante altas. Mientras tanto, los
cadáveres ingleses seguían acumulándose en el campo, el calor tropical los
descomponía y las enfermedades –cosa que Lezo había previsto–
empezaban a diezmar a los británicos. Para el último ataque inglés, Lezo
guardó en reserva un pequeño destacamento de marineros. Estos se
lanzaron sobre los sorprendidos asaltantes. Los ingleses, desmoralizados y
enfermos, se dieron a la fuga. Huyeron y no pararon hasta reembarcar,
poniendo fin a su desdichada aventura.
El 8 de mayo de 1741 comenzaba la retirada británica. Las bajas
inglesas fueron brutales: 3.500 muertos en combate, 2.500 muertos por
enfermedades, 7.500 heridos. En cuanto a los barcos, el desastre fue
mayúsculo: los ingleses perdieron 50 barcos, además de 1.500 cañones
capturados o destruidos por los españoles. Proporcionalmente, cada barco y
soldado español hizo frente y derrotó a 10 ingleses. Los británicos se
apresuraron a recoger las monedas conmemorativas de la abortada victoria
de Vernon, para ocultar su vergüenza. El jactancioso almirante inglés huyó
gritando «¡Dios te maldiga, Lezo!». Cartagena de Indias estaba salvada. Y
fue aquel guipuzcoano, Blas de Lezo, quien salvó el imperio.
Otros hechos
1693: Muere en Madrid el pintor Claudio Coello, gran nombre
del Barroco.
1763: Se inaugura en Sevilla la plaza de toros de la Real
Maestranza.
1859: Zarpa la expedición franco-española a la Cochinchina.
21
de abril
Fernando el Católico acaba
con los «malos usos»
Tal día como hoy, 21 de abril de 1486, Fernando II de Aragón firmaba
la sentencia arbitral de Guadalupe, que ponía fin a la situación de los
«payeses de remensa» en Cataluña.
Aquella sentencia, llamada así porque se dictó en el monasterio
extremeño de Santa María de Guadalupe, era el acto final de un largo
proceso que se había iniciado medio siglo atrás. La cuestión social en la
Corona de Aragón, y de forma singular en Cataluña, hervía desde finales
del siglo anterior. Cataluña era el territorio más feudalizado de toda la
península; allí los señores de la tierra disponían de un poder sobre sus
campesinos mucho mayor que en cualquier otra parte de España. A lo largo
del siglo XIV, la crisis general había llevado a los señores a acentuar las
cargas sobre los campesinos, en particular obligándoles a permanecer
atados a sus campos, a sus «mansos»; eso eran los «remensas» o «payeses
de remensa». Tal situación había dado lugar a los llamados «malos usos», es
decir, comportamientos abusivos de los señores, denunciados sin cesar en
las cortes del Reino.
Ya el rey Alfonso V de Aragón, abuelo de Fernando, había dictado en
su día normas muy estrictas contra los «malos usos»: a la Corona le
interesaba, y mucho, contar con el apoyo del pueblo frente a una nobleza
excesivamente levantisca. La decisión más importante del rey en este
sentido fue la creación de un «síndico de remensas», es decir, un gremio de
campesinos. Era el año 1448. Por fin los remensas podrían defender por sí
mismos sus derechos. Fue una novedad trascendental, porque modificó de
un plumazo la relación de fuerzas dentro de la Corona. Por supuesto,
semejante innovación también despertó de inmediato las protestas de los
magnates. La Generalidad, controlada por la oligarquía catalana, forzó la
anulación de aquella medida. Hubo guerra. Y no una, sino varias. De hecho,
la guerra civil de 1462-1472 en la Corona de Aragón, cuyo pretexto fue la
defensa de los derechos de Carlos de Viana, tuvo mucho de rebelión
nobiliaria contra una situación en la que los señores perdían poder a ojos
vistas.
Hacia 1480, ya con Fernando en el trono aragonés, vuelve a despertar
el problema en una atmósfera de grave crisis económica. El rey se las
arregló para que tanto los señores como los remensas aceptaran el arbitraje
imparcial de la Corona. Así se llegó a la sentencia de Guadalupe, que abolió
los derechos abusivos de los señores y amplió el margen de libertad de los
campesinos. El mundo feudal agonizaba.
Otros hechos
1211: Consagración de la catedral (reconstruida) de Santiago
de Compostela.
1483: Los castellanos prenden al rey nazarí de Granada,
Boabdil, en la batalla de Lucena.
1492: Fecha supuesta del nacimiento en Medina del Campo,
Valladolid, del conquistador Bernal Díaz del Castillo, autor de
la Historia verdadera de la conquista de Nueva España.
1503: Las tropas españolas, al mando de Fernando de
Andrade, derrotan a las francesas en Seminara, en la guerra de
Nápoles.
22
de abril
España y Portugal se reparten el mundo
Tal día como hoy, 22 de abril de 1529, el imperio español y el imperio
portugués se repartían el globo terráqueo en el tratado de Zaragoza, a
partir de una línea imaginaria 297 leguas y media al este de las
Molucas.
La línea de Zaragoza era la prolongación geométrica de la marcada en
Tordesillas, pero al otro lado del globo. En 1494 el Tratado de Tordesillas
había trazado una línea de polo a polo, 370 leguas al oeste de Cabo Verde,
repartiendo derechos de conquista en el Atlántico y en el Nuevo Mundo;
jurisdicción española al oeste de la línea, jurisdicción portuguesa al este. En
América, ese meridiano cruzaba el saliente nororiental de Sudamérica, y
por eso Brasil fue para Portugal. Ahora bien, la Tierra es redonda; por tanto,
esa misma línea, proyectada de norte a sur en el otro hemisferio, debía
servir para delimitar jurisdicciones en el otro mar, en el Pacífico. Esto no se
le había ocurrido a nadie en 1494 porque ni siquiera se había planteado la
necesidad, pero el viaje de Magallanes y Elcano hizo que el nuevo océano
entrara en el mapa.
Y bien: ¿Por dónde pasaba esa línea aquí, en el otro océano, en la otra
cara del mundo? Hoy sabemos que la línea de marras coincide más o menos
con el meridiano 140 este, que pasa entre Japón y el continente asiático y
desciende hasta seccionar el extremo noroeste de Papúa y, después, partir
Australia en dos. Ahora bien, a principios del siglo XVI nadie tenía claro
esto (de hecho, ni siquiera se conocía la existencia de Australia). Tampoco
había manera de medir la longitud geográfica; los navegantes se guiaban
por la latitud. Por consiguiente, se abrió una justificada polémica sobre a
quién correspondía el derecho a navegar por las islas Molucas.
España defendía su jurisdicción no solo sobre las Molucas, sino
también sobre la península de Malaca, al sur de Malasia, que los
portugueses habían conquistado en 1511. Los portugueses, como es fácil
imaginar, no estaban en absoluto de acuerdo. Comenzó así una larga carrera
negociadora que pasó por la creación de una nueva Casa de la Contratación,
distinta de la de Sevilla, para ocuparse concretamente de las islas de las
Especias, así como por la expedición transoceánica de García Jofre de
Loaisa y varias reuniones bilaterales de expertos en Elvas y Badajoz. Nunca
hubo acuerdo, pero en 1526 Carlos I se casaba con Isabel de Portugal y el
panorama político cambiaba. Los nuevos lazos entre las dos coronas, más la
necesidad de Carlos de centrarse en los asuntos europeos, dejaron las
Molucas en manos de Portugal, no sin pagar una buena cantidad por ello.
Eso fue lo que se firmó en Zaragoza, donde España y Portugal se
repartieron literalmente el mundo.
Otros hechos
1519: Hernán Cortés desembarca en el actual puerto de
Veracruz.
1810: Astorga se rinde ante los franceses después de un mes
de asedio.
1855: Por decreto de Isabel II se crea la primera red
electrotelegráfica de España.
1931: Se abre en Madrid el aeropuerto de Barajas, el primero
del país.
23
de abril
El entierro de Miguel de Cervantes
Tal día como hoy, 23 de abril de 1616, era enterrado en el convento de
las Trinitarias Descalzas, en Madrid, Miguel de Cervantes Saavedra, el
autor de El Quijote.
Nuestro hombre habría nacido en el día del arcángel San Miguel (29
de septiembre) de 1547 y fue bautizado en Alcalá de Henares diez días
después, hijo de Rodrigo de Cervantes, cirujano, y Leonor de Cortinas. Se
supone que cursó estudios con los jesuitas. A los diecinueve años está en
Madrid, en el Estudio de la Villa, recibiendo clases del gran Juan López de
Hoyos. Miguel descubre el teatro, que le fascina. Pero esa vida durará poco,
porque enseguida nuestro hombre cambia de piel: se hará soldado.
Es 1571 y don Miguel sienta plaza en el Tercio de Mar, la primera
infantería de Marina. Sirve en el tercio de Miguel de Moncada. Y la ocasión
no puede ser más trascendental: la batalla de Lepanto, donde los barcos
españoles e italianos salvarán a la cristiandad. Cervantes combatió a bordo
de la Marquesa y resultó herido. Allí perdió el movimiento de una mano.
Pero aquello no puso fin a su carrera militar: estará en la expedición de
Navarino y en las batallas de Corfú, Bizerta y Túnez, entre 1572 y 1573.
Más tarde recorrerá Sicilia, Cerdeña, Génova, la Lombardía y Nápoles. Y
fue al volver de Nápoles cuando le ocurrió lo peor: cayó preso de los moros.
Acabó en Argel, plaza en poder de los turcos, donde se puso precio a su
cabeza: 500 escudos de oro, una fortuna. Después de cinco años de
cautiverio, unos padres trinitarios lograrán reunir el dinero.
El Cervantes que volvía a España era un héroe, pero su vida a partir de
este momento es una sucesión de sinsabores. En todo caso, es entonces
cuando comienza a tomarse en serio la literatura. En 1585 publica La
Galatea, una novela pastoril. Hacia 1590 comienza a escribir su serie de
novelas cortas. Y pronto aparece en su mente la figura de don Quijote.
Vapuleado por la vida, siempre cerca de la corte, pero siempre en lugar
subalterno, se instala en Valladolid. En 1605 aparece El ingenioso hidalgo
don Quijote de la Mancha, primera parte de una obra que cambiará la
cultura universal. En 1613 publica en el volumen Novelas ejemplares todas
las novelas cortas que había escrito con anterioridad. Dos años después
aparecen la segunda parte del Quijote y sus Ocho comedias y ocho
entremeses nuevos nunca representados, entre los que están sus recuerdos
del cautiverio: Los baños de Argel. El mecenazgo del conde de Lemos le
garantizó cierta seguridad. A él dedica Cervantes su última novela: Persiles
y Segismunda. Lo último que escribió fue esa dedicatoria: «Puesto ya el pie
en el estribo, / con las ansias de la muerte, / gran señor, esta te escribo…».
Era el 19 de abril de 1616. Moría tres días después. Solo un viejo soldado
más que se extinguía. Pero aquel soldado había dejado tras de sí una
herencia incomparable.
Otros hechos
1229: Fernando III el Santo reconquista Cáceres.
1521: Batalla de Villalar, donde las tropas de Carlos I derrotan
a los comuneros.
1521: El navegante Magallanes es asesinado por los nativos de
Cebú, en Filipinas.
1563: Se pone la primera piedra del monasterio de San
Lorenzo de El Escorial.
24
de abril
Copla a la muerte de Jorge Manrique
Tal día como hoy, 24 de abril de 1479, moría el poeta y guerrero
castellano Jorge Manrique, que pasó a la posteridad por sus famosas
Coplas a la muerte de su padre.
Manrique pertenecía a una de las grandes familias castellanas: duques
de Nájera, condes