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Capitulo 9

Este documento trata sobre la prevención de la drogadicción. Explica que el consumo indebido de drogas afecta negativamente a la sociedad y a los jóvenes en particular, y destaca la importancia de la colaboración con las autoridades educativas para prevenir el problema entre los estudiantes. También clasifica las diferentes drogas y explica sus posibles efectos en el consumidor.

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Capitulo 9

Este documento trata sobre la prevención de la drogadicción. Explica que el consumo indebido de drogas afecta negativamente a la sociedad y a los jóvenes en particular, y destaca la importancia de la colaboración con las autoridades educativas para prevenir el problema entre los estudiantes. También clasifica las diferentes drogas y explica sus posibles efectos en el consumidor.

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CAPITULO IX

PREVENCION DE LA DROGADICCION

Vivimos y trabajamos en una sociedad donde el abuso de drogas está omnipresente. El


consumo indiscriminado de drogas es el problema más grande que afronta el mundo, es la causa
principal del crimen, de los problemas de salud y del abuso a menores.

El consumo de drogas afecta nuestras escuelas, la educación de nuestros hijos, destruye


nuestros hogares, daña la economía y pone en riesgo la competitividad de los negocios.

El empleo de drogas es una amenaza para la seguridad y la protección públicas, ya que destruye
la voluntad humana. El uso de drogas no discrimina; no tiene raza ni edad favorita, niveles
sociales, posición económica o sexo, destruye a cualquier persona que abrace falsas ilusiones
de bienestar perpetuo.

El consumo indebido de drogas afecta a poblaciones cada vez más jóvenes, y éstas son de
escolares en su mayoría; para llegar a ellos nada puede hacerse sin la colaboración de las
autoridades educativas, debido a que es en la escuela en donde transcurre gran parte del tiempo
de los educandos, en contacto con los docentes.

Es importante también no caer en el error tan frecuente de identificar drogas con juventud, como
si el problema del uso indebido fuera exclusivo de los jóvenes e ignorar el grave problema del
abuso de drogas legales por parte de los adultos.

El tema de las drogas ha suscitado una impresionante producción de artículos y libros en el


mundo entero, empezando por los países más industrializados, en donde la
farmacodependencia, como problema social, hizo su aparición mucho antes que en América
Latina. Podríamos decir que en los países latinoamericanos esta producción editorial llegó antes
de que apareciera el problema que la suscitó.

Tales publicaciones se distinguen por su carácter pasional y poco científico, más que presentar
hechos o tratar de comprender lo que realmente sucede, los autores se muestran preocupados
por defender sus propios ideales, sentimientos o su idea de la moralidad.

El fenómeno masivo del consumo indebido de drogas tomó por sorpresa a los países
industrializados y, por tanto, faltaba experiencia y estudios suficientemente profundos para
comprenderlo en toda su complejidad. Aun en nuestros días la ciencia no ha logrado dilucidar
todos los misterios en cuanto a los efectos que las drogas producen a largo plazo en el cuerpo y
en la mente, y se requiere todavía de muchos estudios para entender la totalidad de las causas
de la farmacodependencia.

El término droga o fármaco es un nombre genérico que designa cualquier sustancia que, al ser
introducida en el organismo vivo, produce alteraciones en su estructura o funcionamiento
normales (cambios físicos y/o mentales). Otra definición de droga: es cualquier sustancia que,
introducida en un organismo vivo altera una o más de sus funciones. Las drogas se distinguen
de los alimentos en que no son nutritivas. Si bien algunas son útiles para curar enfermedades, en
cuyo caso podemos llamarlas medicamentos (por ejemplo, sedantes o antidepresivos); otras
carecen de propiedades curativas y sólo sirven para disminuir el dolor (morfina). Finalmente, hay
drogas que no tienen uso médico alguno (por ejemplo, el LSD o diversas sustancias inhalables).

Al igual que todos los elementos del universo, ninguna droga es buena o mala en sí misma, y
todo depende del uso que el hombre haga de ella. Sólo se podría considerar una sustancia
absolutamente inocua si al consumirla en cantidades ilimitadas no produjera ningún efecto
nocivo, por tanto, todas las drogas lícitas o ilícitas pueden causar daño cuando se toman sin
precaución o en dosis excesivas.

Las drogas que preocupan más a la sociedad desde el punto de vista de la prevención son las
sustancias capaces de producir dependencias graves y, en consecuencia, susceptibles de
causar serios problemas individuales y sociales. Se trata de las drogas psicotrópicas, las que
actúan directamente sobre el sistema nervioso central provocando cambios en la percepción, los
sentimientos, el pensamiento y la conducta de la persona que las consume.

Estas drogas producen sensaciones que, por lo menos al comienzo, son placenteras, agudizan
las percepciones sensoriales, producen la sensación de mayor capacidad intelectual y creadora,
euforia; alivian el dolor, físico o moral, la fatiga, la ansiedad o el miedo; liberan las inhibiciones,
relajan y obnubilan la consciencia.

Este capítulo está destinado a elevar la consciencia del Oficial de Protección con respecto al
abuso de drogas en el trabajo, se tratará el tema de las drogas psicoactivas, el comportamiento
del ser humano, resultado del uso y abuso, este capítulo también identifica los riesgos que estos
comportamientos traen a los empleados, a los jefes y los métodos para prevenir y afrontar esos
riesgos.

Como profesional de la seguridad, usted debe estar preparado para luchar contra el abuso de
drogas en el trabajo, comunicando sus observaciones eficazmente a su supervisor. Por su
cotidiana interacción con los empleados y personas que visitan su lugar de trabajo, usted debe
ser capaz de reconocer las condiciones que pueden constituir un riesgo en la seguridad y en su
vulnerabilidad.

CLASIFICACION DE LAS DROGAS

Los tres grupos principales de drogas psicotrópicas son los siguientes:


Psicolépticos. Depresores del sistema nervioso central. A este grupo pertenece el alcohol, los
sedantes, los narcóticos y las sustancias volátiles o inhalables.

Psicoanalépticos y psicotónicos. Estimulantes del sistema nervioso central, grupo al que


pertenecen las anfetaminas, la cocaína, el tabaco y la cafeína.

Psicodislépticos. Perturbadores del sistema nervioso central que incluyen a los alucinógenos y
la cannabis, esta última es una droga ambivalente, es a la vez estimulante y tranquilizante, pero
puede también provocar distorsión sensorial y en casos poco comunes, alucinaciones, puesto
que tiene otras características aparte de las del grupo principal; se suele igualmente clasificar a
la cannabis y a los inhalantes como dos categorías independientes de drogas.

Las drogas también se dividen en función de la dependencia que causan en:


Drogas duras. Se caracterizan por un síndrome de abstinencia extremadamente violento y un
alto grado de tolerancia. (La necesidad de aumentar la dosis para conseguir el mismo efecto o
simplemente para no sufrir).
Las drogas son en primer lugar los opiáceos, los barbitúricos y el alcohol, seguidos por la
cocaína y las anfetaminas.

Drogas blandas. Son las que normalmente no causan dependencia física y, por tanto, el
consumidor puede dejar de tomarlas sin tener que sufrir grandes trastornos corporales.

Conviene hacer notar que el alcohol aunque no es una droga ilegal, sí es una droga dura, lo
mismo que la mayoría de los comprimidos y grageas que la gente consume sin la mínima
consciencia de estar drogándose. El alcohol y los barbitúricos pueden causar la muerte cuando
su consumo excesivo habitual se interrumpe bruscamente y sin que el individuo reciba el
tratamiento médico adecuado.
DROGAS LEGALES E ILEGALES

La clasificación de las drogas legalmente permitidas o prohibidas es arbitraria en función de que


no tiene relación alguna con el grado de toxicidad real de la sustancia. La legalidad de una droga
no se ha determinado en función de la gravedad de los problemas sanitarios y/o sociales que su
abuso puede acarrear, sino con base en otros factores económicos, culturales o simplemente
políticos.

POSIBLES EFECTOS DE LAS DROGAS PSICOTROPICAS EN EL CONSUMIDOR

Los efectos producidos por el consumo de cualquier droga varían en función de la interacción de
numerosos factores, entre los que se encuentran:
a) Las características de la sustancia ingerida.
b) Las características individuales del consumidor (edad, peso corporal, metabolismo, estado
de salud general, rasgos de carácter, personalidad, formación, conocimientos, creencias,
entre otros).
c) Las circunstancias y el medio en que se consume (estado de ánimo, experiencia previa,
expectativas, la razón por la que se toma la droga, ambiente social y cultural).

Tal diversidad de factores hace imposible predecir con absoluta seguridad qué tipo de
reacciones provocará el uso de una droga en determinada persona, en un momento dado. Otro
elemento que complica aún más la posibilidad de prever las reacciones, es la mezcla de varias
drogas tomadas al mismo tiempo; con la mezcla los efectos se potencian, se anulan o cambian
sorpresivamente y pueden producir reacciones fatales e imprevisibles; conviene recordar que
muchos casos de muertes accidentales se deben a la ingesta simultánea de barbitúricos y
alcohol.

Un mismo tipo de droga puede también ser de calidad muy diferente (más o menos concentrada,
pura o adulterada), y la propia droga tiene efectos más o menos marcados según la cantidad
ingerida así como las maneras o vías de administración.

Dos personas que fuman un cigarrillo que contiene mariguana de idéntica calidad y cantidad
tampoco tienen necesariamente las mismas reacciones. El tipo de personalidad, el estado
anímico previo a la ingesta y la actitud psicológica (lo que el individuo espera o imagina que le va
a proporcionar la droga), influyen igualmente en el efecto obtenido; de la misma manera que el
estado de salud, la condición física, la tolerancia o sensibilidad del cuerpo a determinados
agentes químicos, la experiencia previa con ésta y otras drogas, el peso corporal, la edad y la
forma de vida.

La misma droga produce reacciones muy diferentes si se toma en un ambiente hostil o amistoso,
estando triste o alegre, tenso o relajado, de forma solitaria o en grupo; así, por ejemplo, los
efectos eufóricos de la mariguana son casi siempre más pronunciados cuando se le consume en
compañía. En una persona que está tensa, la misma cantidad de mariguana puede en ocasiones
causar, en vez de la euforia acostumbrada, ansiedad y pánico.

Para expresarlo en una fórmula, podríamos decir que los efectos de las drogas son en función de
la interacción entre una droga y un individuo fisiológico, psicológico y socialmente definido. Al
igual que los individuos —diferentes y complejos— son los efectos de tales sustancias para cada
persona; en determinado momento hay una dosis tóxica que lo envenena y una dosis letal. Nadie
puede determinar previamente y para todas las personas cuáles son los límites exactos entre
una y otra dosis.

Por todas estas razones, es imposible establecer una lista exhaustiva de los efectos de cada
droga conocida, no obstante, en este capítulo se describen las reacciones y las consecuencias
para la salud, que comúnmente se observan con las principales drogas que se consumen en
América Latina, con el propósito de proporcionar al Oficial de Protección los conocimientos
mínimos que puede requerir en su tarea preventiva.

En lo que toca a diversas drogas psicotrópicas, sus efectos a largo plazo aún no se han
precisado y la ciencia no ofrece conclusiones definitivas. Las consecuencias que el uso de estas
sustancias puede tener en la fertilidad y en el desarrollo del feto humano continúan en
investigación.

MOTIVACIONES PARA EL USO INDEBIDO DE DROGAS Y TIPOS DE CONSUMIDORES

Al abordar el tema de los factores que inducen al uso indebido de drogas es obligado tener claro
que ninguno de éstos es suficiente ni necesario en todos los casos, para causar
farmacodependencia. En cada caso se presentan simultáneamente varios factores y se influyen
recíprocamente para formar un cuadro único, lo que dificulta cualquier intento de generalización,
por consiguiente no existe una lista que pudiera ser exhaustiva.

Las motivaciones personales para el uso indebido de drogas son tan variadas como los mismos
seres humanos; sin embargo, se observa una serie de respuestas que aparecen con regularidad
en todas las encuestas realizadas hasta el momento para indagar el porqué del uso indebido de
drogas. Hay que destacar que éstas son motivaciones conscientes, verbalizadas, que no
necesariamente coinciden con las que están ocultas en la profundidad del inconsciente. La
psicoterapia aplicada a los farmacodependientes requiere muchas veces de largos períodos de
trato con dichos seres para llegar a descubrir y comprender el mecanismo profundo de sus
motivaciones.

En general, las razones para un primer ensayo de una droga no son las mismas que se
argumentan para seguir consumiéndola o llegar a depender de ella. Se distinguen varias
categorías de consumidores y para cada una de ellas, una serie de motivaciones características.

Consumidores experimentales. Son los que prueban una o más veces una o varias drogas
capaces de producir dependencia sin continuar usándola después.

Motivaciones principales:
a) La curiosidad.
b) La búsqueda del placer.
c) La presión del grupo de amigos.
d) La atracción de hacer algo prohibido, algo nuevo o emocionante.
e) Afirmar su independencia.

El momento típico de probar por primera vez las drogas prohibidas es durante la adolescencia, y
las motivaciones para hacerlo se relacionan con las características de este período del desarrollo
de la personalidad, por tanto, no tiene nada de anormal dentro de la psicología humana, al
contrario, la curiosidad, el deseo de experimentación y el correr riesgos son actitudes normales
en la juventud que, en todos los demás aspectos del aprendizaje, son más bien estimuladas. En
la mayoría de los casos, una vez satisfecha la curiosidad, el adolescente pierde interés en la
droga. Una primera prueba decepcionante puede incluso provocar rechazo definitivo.

Consumidores ocasionales o sociales. Son los que consumen drogas de vez en cuando, de
forma intermitente, sobre todo en reuniones sociales y fiestas. La gran mayoría de los que toman
alcohol lo hacen de esta manera. Lo mismo se puede decir de la mariguana en los países en los
cuales su uso está tolerado o socialmente aceptado. En estos casos, el acto de ofrecer la bebida
o pasar el cigarrillo, tiene un valor simbólico de compartir que es tan importante, si no más, que
la droga misma. Los consumidores sociales siguen viviendo normalmente y son capaces de
disfrutar y departir sin ayuda de la droga, ya que ésta no ocupa un lugar primordial en sus vidas.
Motivaciones principales:
a) Relajarse, sentirse bien, experimentar placer.
b) Relacionarse con los demás.
c) Estimularse para preparar exámenes.
d) Estar a la moda.
e) Violar las normas.

Los consumidores ocasionales de drogas prohibidas, generalmente abandonan el uso al


acercarse a la madurez. El uso ocasional ilícito tiene, por tanto, un carácter transitorio.

Consumidores habituales. Son los que se acostumbran a tomar una droga con cierta
regularidad, pero no han perdido completamente el control de sí mismos y pueden dejar de
consumirla, si así se lo proponen.

Motivaciones principales:
a) Experimentar o intensificar sensaciones placenteras.
b) Necesidad de ser aceptados, pertenecer al grupo.
c) Búsqueda de identidad.
d) Distraerse de la soledad o del aburrimiento.
e) Olvidarse de los problemas.
f) Expresar independencia y a veces hostilidad para con los adultos. La droga es en ocasiones
la única identidad posible, desde la subjetividad inconsciente, que le resulta aceptable al
joven, ya que la sumisión a la autoridad familiar o institucional la vive como una afrenta a su
autoestima.

Consumidores compulsivos o dependientes.


a) Funcionales. Son los que necesitan cierta dosis de una droga para poder funcionar
adecuadamente en sociedad; es decir, relacionarse con los demás, cumplir con sus
quehaceres o su profesión. Algunas de las adicciones se disfrazan de prescripción médica
de fármacos, los médicos y las empresas farmacéuticas son, en estos casos, los verdaderos
responsables de la dependencia.
b) Disfuncionales. Son los que han dejado de funcionar adecuadamente en la sociedad, ya que
su vida se reduce a conseguir y a consumir la droga, con la consiguiente pérdida de interés
hacia todo lo que no se relacione con aquella sustancia.

Algunos psiquiatras compararon este estado extremo de dependencia con el enamoramiento, en


el sentido de la obsesión desesperada por reunirse con la persona amada, en este caso con la
droga. Todo lo que obstaculiza el encuentro feliz será considerado como un obstáculo
insoportable; después de la privación definitiva, sigue la similitud entre las dos situaciones por el
sufrimiento violento que ocasiona, con la imposibilidad de pensar en otra cosa que no sea la
droga, durante el período más o menos largo que puede durar la recuperación.

Actualmente, los estudiosos del problema reconocen el consumo compulsivo disfuncional como
una enfermedad muy grave, en cambio no consideran los consumos sociales o habituales como
manifestaciones patológicas, sino más bien como partes de los procesos de búsqueda de
identidad y de socialización que se presentan durante toda la vida, pero se agudizan en la etapa
de la adolescencia.

Existe en todo ser humano un instinto natural de escapar a las presiones demasiado fuertes, a la
angustia, al sentimiento de vacío, y al utilizar los medios que estén a su alcance, en una
sociedad de consumo tan marcada por la proliferación de productos químicos para todo tipo de
males, cualquier sentimiento de no-felicidad parece anormal e intolerable.

Determinar en qué momento preciso un individuo pasa del patrón de consumo habitual a la
farmacodependencia, es tan difícil de prever como saber exactamente cuántas borracheras
ocasionales se necesitan para que un bebedor habitual se vuelva alcohólico.
Felizmente, la mayoría de los jóvenes llegan a evitar el círculo vicioso de la dependencia. Una
minoría, sin embargo, cae en él: ¿por qué? Los científicos trataron de definir, sin mucho éxito, un
tipo de personalidad con predisposición a la dependencia de drogas. Es un hecho comprobado
que los individuos emocionalmente sanos, los adolescentes con un desarrollo armonioso hacia la
madurez, en pocas ocasiones se vuelven adictos.

LA PREDISPOSICION PSICOLOGICA

En todo grupo humano, aquellos que son marcadamente depresivos tienen más probabilidades
de volverse farmacodependientes. El drogarse representa para ellos un alivio para su mal vivir, la
fórmula más fácil para huir de una situación de sufrimiento que casi siempre tiene sus raíces en
la niñez. Para estas personas la dependencia puede ser, al principio, un descubrimiento
maravilloso porque invade su campo de consciencia para ya no ver sus verdaderos problemas y
pensar únicamente en la droga.

Muchos psicoanalistas coinciden en reconocer los siguientes rasgos de personalidad que al


parecer predisponen a la farmacodependencia:
a) Falta de confianza en sí mismo y pasividad.
b) Dificultades de interrelación y de socialización.
c) Poca capacidad de decisión, confusión o falta de valores.
d) Vulnerabilidad a toda influencia externa.
e) Intolerancia a las frustraciones.

LAS INFLUENCIAS DEL MEDIO


Por otro lado, el abuso de drogas ocurre siempre en un contexto sociocultural determinado, que
a su vez influye para que una persona se vuelva o no farmacodependiente, ya sea por imitación
de patrones de conducta o modas prevalecientes en su medio o bien por las frustraciones que
este medio le produce. El medio más cercano es la familia. La familia del futuro drogadicto tiene
un perfil muy característico, en los sectores de más bajos ingresos, lo que predomina es la
desintegración del grupo y la ausencia del padre, sumada a la exclusión social de que la familia
es objeto. En cambio, en los sectores de mayores ingresos, el futuro adicto es convertido en
campo de batalla para una sutil pugna que protagonizan sus padres por el control grupal.

FACTORES AMBIENTALES
Entre los factores ambientales que influyen en el consumo, es preciso prestar también atención a
la disponibilidad o accesibilidad de las drogas y a la existencia de agentes inductores.

CONSECUENCIAS EN EL SECTOR EMPRESARIAL DEL ABUSO DE DROGAS

Algunos de los costos tangibles generados por el abuso de drogas son:

- Baja productividad. La productividad baja 25%.

- Accidentes. Son tres o cuatro veces más propensos a tener accidentes en el trabajo. El 50%
de todos los accidentes son atribuidos a las personas que consumen drogas, 40% de los
accidentes industriales que resultan fatales están relacionados con el consumo de alcohol o con
el alcoholismo.

- Ausentismo. Se ausentan cuatro veces más que el promedio. También se alejan de sus
puestos durante las horas de trabajo.

- Robo. Son responsables de 50% a 80% de los robos a la empresa.

- Costos por servicios médicos. Utilizan los servicios médicos cinco veces más que el
promedio y sus familias tienen un porcentaje alto de demanda de servicios médicos.
Además de los costos tangibles que causa el consumo de drogas, están los costos intangibles
que no se pueden medir ni calcular, como son: problemas morales, vergüenza, tiempo perdido
por supervisión, costos en tiempo, costos por daños y perjuicios, baja calidad laboral, etcétera.

Para afrontar exitosamente las nefastas consecuencias del consumo de drogas en el trabajo,
debemos elevar la consciencia y cambiar las actitudes existentes y los procedimientos para
debilitar el problema en sí mismo. No existe una solución aislada. El éxito más grande proviene
tanto de la prevención como de la curación, también se incluye el entrenamiento y la educación,
programas asistenciales para empleados, la función de la seguridad y las medidas para detectar
drogas en el trabajo. (Pruebas antidoping).

Debe proporcionarse entrenamiento y educación a todos los niveles, especialmente a los


directores y supervisores, pues ellos representan la primera línea de defensa.

El entrenamiento y la educación deben enfocarse hacia una revisión de las políticas de la


compañía y proporcionar una comprensión clara de la naturaleza, alcance del problema de las
drogas, así como la solución que se requiere para prevenir y atacar de manera integral
correctamente el problema.

Existen programas antidrogas que son un recurso que pueden ofrecer las grandes compañías;
sin embargo, las compañías más pequeñas con mayor frecuencia recurren a dichos programas.
Estos son amplios y dan apoyo e instrucción a los empleados y a sus familias, sobre drogas y
alcoholismo, además, ofrecen cursos de entrenamiento sobre temas referentes a empleados con
problemas; evalúan éstos, ofrecen tratamientos, asesorías y en algunos casos supervisan los
programas antidoping.

Los propósitos de las pruebas antidoping son:


- Determinar qué tipo de droga usa el empleado.

- Evitar contratar a personas que usen drogas.

- Proporcionar la identidad de una persona que usa alguna droga y aplicar un tratamiento a
tiempo.

Se pueden realizar diversos tipos de pruebas en una compañía, dependiendo de sus


necesidades, restricciones legales o contratos colectivos de trabajo. Estas incluyen pruebas de
preempleo, post-accidente, continuación de un tratamiento, asesoría, sospechas fundamentadas
o al azar.

El análisis de orina es el método más común, se utiliza para detectar la presencia de sustancias
controladas; sin embargo, se evalúan otro tipo de elementos que incluyen: sangre, pelo y saliva.

Cada uno de los temas antes mencionados juega un papel importante en la estrategia para
detectar el abuso de drogas en el trabajo. No todos los temas abarcan todas las situaciones que
se puedan presentar. Algunas veces se requiere la intervención de la seguridad. Es cierto que la
imprudencia y el desenfreno colocan a la seguridad de los empleados así como a los intereses
de la compañía en un gran riesgo.

Los Oficiales de Protección deben entender claramente cuándo y por qué su intervención es
necesaria.

Hay un porcentaje de empleados que no aceptarán la ayuda o los beneficios de un tratamiento o


asesoría. Estos individuos incluyen a los que venden droga, que pueden o no usar droga en el
trabajo y los que sí la usan, pero que no quieren recuperarse o que niegan estar usando alguna
droga. Los empleados que venden droga están involucrados en una actividad delictiva que es
castigada por la ley y con quienes no puede haber tolerancia. Este tipo de hombres son quienes
distribuyen la droga a los empleados adictos y dan oportunidad a otros tipos de actividades
criminales como son prostitución y robo, por ejemplo. Estas personas suelen vender la droga en
los baños, en los estacionamientos, en los autos y en áreas apartadas; en algunos casos, los
jefes de los traficantes tienen distribuidores directos en las fábricas para hacerse de una
clientela.

Las razones del uso de este tipo de lugares es que ahí existe menos vigilancia policial, se
conoce bien al equipo de seguridad y ya hay una clientela establecida.

Estas personas crean problemas con la seguridad, así como con los empleados. En muchos
casos, causan un enorme desconcierto entre empleados y directores.

El robo es un problema grave tanto para los empleados como para los jefes. Los empleados que
utilizan drogas en el trabajo o fuera de él, necesitan mantener el vicio. En la mayoría de los
casos el costo de la droga es muy elevado; para sostener esta adicción llegan a robar dinero,
equipo, materia prima, cualquier cosa que esté a su alcance. Generalmente roban a otros
empleados. Para impedir las actividades de los distribuidores de droga, el departamento de
seguridad, ya sea propio o contratado, puede emplear ciertas técnicas de investigación.

La mayoría de las veces estas investigaciones incluyen entrevistas con los empleados,
operativos secretos, vigilancia secreta o búsquedas con perros entrenados o con procesos
químicos. Las entrevistas son conducidas con objeto de reunir pruebas que pueden ayudar a
tomar medidas en el futuro, como cambio en las políticas o seleccionar alguna técnica de
investigación.

Los empleados a menudo tienen información crucial, pero pueden no darse cuenta de lo
significativa que ésta puede ser hasta que son interrogados por un investigador profesional.

Un operativo secreto es una técnica especializada de investigación. Se emplea infiltrándose


secretamente en el lugar de trabajo para identificar violaciones a las reglas o a las políticas de la
compañía.

Estas investigaciones se inician generalmente cuando hay sospecha o conocimiento claro de


que se distribuye droga en el trabajo, pero se desconoce tanto la fuente de la distribución como
el grado al que ha llegado dicha distribución.

Aunque la fuente haya sido identificada, en muchos casos es necesario un operativo secreto
para reunir evidencia y tomar medidas legales o disciplinarias. Se utiliza vigilancia secreta o
cámaras ocultas cuando la actividad en cuestión se refiere a un individuo en particular en un
área específica. Cuando se dan este tipo de circunstancias, se requiere de una vigilancia
especial; la cámara de video, que puede instalarse secretamente en el techo o en lugar
estratégico. La mayor ventaja de una cámara oculta es la irrefutable evidencia de una filmación
del evento y de los responsables.

El hecho de investigar en un área de trabajo no es una práctica común en muchas industrias.


Cuando se realiza una investigación completa, se utilizan perros o análisis químicos. Muchos
directores rechazan la búsqueda con perros porque se han dado cuenta que causan un impacto
negativo en los empleados.

Sin embargo, estas investigaciones pueden detectar y de hecho detectan la presencia de drogas
en el trabajo. Una vez que se han detectado, surge una multitud de preguntas con respecto a
qué medidas legales o disciplinarias pueden tomarse. Las medidas sólo pueden determinarse al
analizar una variedad de factores.
El segundo tipo de investigación, el análisis químico, es más discreto, éste se realiza barriendo
un área determinada y analizando los contenidos para detectar la presencia de alguna sustancia
controlada o alguna droga. El análisis químico, sin embargo, se restringe a un número limitado
de drogas.

DEFINICION Y EFECTOS DE ALGUNAS DROGAS

Aunque hay muchas drogas que entran en la definición de psicoactivos, es importante que los
Oficiales de Protección estén conscientes de aquellos que son más comunes en el trabajo.

En orden de importancia son:

ALCOHOL
El alcohol es una droga. En realidad es la droga que más se consume en México y en el mundo.
El hecho de que el consumo de alcohol esté permitido en la mayoría de los países, explica en
gran parte que el alcoholismo constituya actualmente el principal problema de drogadicción.

El alcohol es un fármaco depresor y como tal inhibe y retarda las funciones del sistema nervioso
central.

Identificación del usuario


Son conocidos los efectos del alcohol en función de la cantidad que se ingiera: con una dosis
pequeña, se presenta relajación, sensación de bienestar, locuacidad y disminución leve de los
reflejos.

Una dosis mayor provoca dificultad en el habla, falta de coordinación en los movimientos, juicio
alterado, reducción en las inhibiciones, falta de control emocional y un gran aumento en los
accidentes automovilísticos.

Una dosis todavía mayor produce una clara intoxicación con marcada dificultad para la marcha,
trastornos del pensamiento, pérdida de memoria, juicio distorsionado y agresividad. Con el doble
de esta dosis, se presentan coma y muerte por depresión respiratoria. La piel se vuelve fría y
pegajosa, la temperatura baja, la respiración se hace lenta y ruidosa, el corazón se acelera y las
pupilas se dilatan. Si el proceso continúa la persona muere.

El alcohol produce dependencia física y una marcada dependencia psíquica y tolerancia. Al


efecto posterior a una fuerte intoxicación alcohólica, se le conoce como “cruda” o resaca; sin
embargo, en los alcohólicos crónicos, el síndrome de abstinencia es muy severo y comienza
unas tres horas después de la última ingestión; se caracteriza por temblores, náusea, vómito,
ansiedad, sudoración profusa, calambres y puede llegar a alucinaciones terroríficas,
convulsiones, delirios, insuficiencia cardiaca y muerte, según el grado de dependencia física
desarrollada.

El síndrome de abstinencia del alcohol es más peligroso que el de la heroína, una vez que el
delirio comienza, resulta muy difícil detener el proceso. La desintoxicación requiere de un equipo
médico bien entrenado y tarda varias semanas.

Por lo tanto, los datos más claros para reconocer a una persona que ha ingerido alcohol son:
aliento alcohólico, náusea, vómito, falta de coordinación motora, dificultad para hablar, pérdida
de las inhibiciones y agresividad.

En los laboratorios especializados puede determinarse el nivel de alcohol en la sangre.

Como se ve, el abuso del alcohol encierra graves peligros, los más serios son los que resultan
de la falta de coordinación, del juicio alterado y de la agresividad. Existe además el riesgo de una
sobredosis con alcohol solo o combinado con otras drogas depresoras, se presenta también el
deterioro personal y social con conductas antisociales y homicidas.

Por último, el alcohol provoca un daño irreversible a varios órganos del cerebro, el hígado, el
páncreas, el estómago y el riñón. Sobresalen por su frecuencia en México, la cirrosis hepática, la
gastritis y la pancreatitis, además de las deficiencias de vitaminas que acompañan al uso del
alcohol y, también, grave daño cerebral.

Consecuencias: Son bien conocidos los efectos del alcohol; éstos dependen de la cantidad
ingerida. La conducta anormal del alcohólico está determinada por la concentración del alcohol
en la sangre, esto se debe a que, a diferencia de los alimentos, el alcohol pasa directamente a la
sangre y su eliminación por orina o sudor, es muy lenta y al llegar al cerebro altera sus funciones
normales, lo cual puede producir según la persona: agresión, euforia, tristeza o terquedad.

El grado de alcohol en la sangre aumenta progresivamente hasta alcanzar el máximo,


aproximadamente una hora después de haberlo tomado y varía según la dosis de la bebida.

A continuación veremos de qué manera afectan al organismo las diferentes cantidades de


alcohol ingeridas. Los datos que se dan están basados en una persona que pesa 70 kilogramos.

Si bebiera dos copas (66 mililitros aproximadamente de alcohol), el efecto de éste es


generalmente débil, aunque en personas muy sensibles pueden apreciarse alteraciones en su
comportamiento, se presenta relajación, sensación de bienestar, locuacidad y disminución leve
de los reflejos.

Cuando bebe tres copas (100 mililitros, aproximadamente, de alcohol), la mayor parte de las
personas aunque no presenten síntomas aparentes, pierden algunas de sus capacidades, se ven
trastornados, pierden atención, concentración y la comprensión se hace difícil, los movimientos
que requieren una gran precisión, no se realizan de manera correcta; generalmente se pierde la
capacidad de precaución y el sujeto se siente eufórico.

Bebiendo cuatro copas (133 mililitros, aproximadamente, de alcohol), aparece el estado de


embriaguez ligera, el sentido crítico disminuye y el sujeto pierde el control de sí mismo, en
algunos individuos la respiración y el pulso se aceleran, las manos y la cara enrojecen, la palabra
es rápida y confusa; otros por lo contrario se duermen. Aquí se marca el principio del estado de
embriaguez típico, es decir, quienes están bajo la influencia del alcohol, presentan
perturbaciones motoras e intelectuales.

De cinco a siete copas (165 a 230 mililitros, aproximadamente, de alcohol), se presenta pérdida
de atención, del sentido moral, dicción confusa y atropellada, falta de coordinación motora y en
este caso un gran aumento de accidentes de tránsito; sin embargo, en cinco por ciento de las
personas a pesar de haber ingerido tal cantidad, la embriaguez no es aparente.

De ocho a 14 copas (265 a 460 mililitros, aproximadamente, de alcohol), la persona entra en


estado de apatía y su coordinación motora es torpe, por tanto, su caminar es la de un ebrio.
(Característica del estado de embriaguez aguda).

De 15 copas en adelante, con esta dosis se puede presentar el estado de coma por depresión
respiratoria, la piel puede volverse fría y pegajosa, la temperatura baja, la respiración se hace
lenta y ruidosa, el corazón se acelera y las pupilas se dilatan, si el proceso continúa la persona
muere.

EL ALCOHOL EN LA VIDA PROFESIONAL, FAMILIAR Y SOCIAL


El alcoholismo puede dividirse en cuatro fases:
Fase prealcohólica. Es el contacto del futuro enfermo con el alcohol. En esta fase se empieza a
tolerar cada vez más el alcohol, es decir, el bebedor cada día acepta mayores cantidades de
licor y siente el mismo efecto que tiempo atrás le hacía tomar una sola copa.

Fase prodrómica. En esta fase el alcohólico, después de una borrachera no puede reconstruir
exactamente lo que sucedió, apareciéndole “lagunas mentales”. Empieza la sensación de
culpabilidad por su comportamiento de bebedor y evita toda referencia al alcohol.

Piense usted en los efectos producidos por tres copas en su organismo e imagine qué podría
suceder si bebe antes de salir a la carretera. ¿Cree usted que valga la pena exponer su vida, la
de los pasajeros y aparte de eso correr el riesgo de adquirir una enfermedad tan esclavizante?

Fase crítica. En esta fase se desarrolla la enfermedad propiamente dicha, en la cual el


alcohólico sigue su curso hasta llegar a su destrucción, siente la necesidad de beber más de una
copa, hasta que pierde el control de sí mismo, dejándose llevar por su “enfermedad de beber”, lo
cual lo lleva hasta la embriaguez total. Comienza a racionalizar su comportamiento de bebedor,
es decir, convierte los pretextos en razones para justificar cada una de sus recaídas en el alcohol
y esto se da más por las presiones sociales a las que se está enfrentando, lo cual provoca a su
vez una actitud fanfarrona respecto a sus posibilidades sociales y económicas.

Sus “razonamientos” lo inducen a pensar que el resultado de su conducta no es culpa de él, sino
de los demás y ello lo hace alejarse paulatinamente del medio social donde se desenvuelve.
Descubre cambios ostensibles en su conducta pues la compara con el pasado, se da cuenta de
su potencial energético, físico y mental, va en bancarrota hacia la disipación y el desperdicio;
esto naturalmente lo reconoce y le produce un “remordimiento persistente”, el cual lo hace
reflexionar positivamente haciendo probablemente su último examen de consciencia, aunque la
tenga, no le servirá de nada. El remordimiento y las presiones sociales lo hacen reaccionar y
deja de beber durante cortos o largos períodos, pero tarde o temprano, vuelve a caer en manos
de su amo: el alcohol.

En esta fase, lo empiezan a despedir de los empleos, lo cual lo incita más a la bebida. Llega el
momento en que se considera un estorbo para su familia, por tanto, opta por perder el interés por
esas cosas. Se dispone a hacer planes para dejar la ciudad e ir a otro lado, donde nadie lo
conozca, soñando en triunfar; cuando llega a realizar estos objetivos, desafortunadamente el
resultado es el mismo: el fracaso por su constante preocupación de encontrarse desprovisto de
su “dosis necesaria”, lo cual lo obliga a esconder provisiones de licor en los lugares menos
esperados.

El consumo constante de alcohol disminuye el apetito, por lo que también descuida su


alimentación; uno de los primeros síntomas de debilidad orgánica es la disminución del impulso
sexual, la cual se da en forma completa en el 50% de los casos. Esto predispone al enfermo a
creer que su compañera(o) de vida le es infiel, de ahí se desencadenan celos, casi siempre
infundados. El final de la fase crítica y el inicio de la crónica es la primera copa al levantarse.

Fase crónica. Con la bebida matutina se va adquiriendo la necesidad cada vez mayor de alcohol
para calmar sus tensiones emocionales, siendo así como se encuentra bebiendo sin interrupción,
llegando al divorcio completo de la sociedad, lo cual le hace beber más para disminuir su miseria
física, mental y social.

El consumo excesivo de alcohol durante largos años ha producido estados constantes de


intoxicación en el cerebro, lo cual crea una disminución de las capacidades mentales y esto a su
vez da lugar a las psicosis alcohólicas, es decir a “la locura”.

Todo alcohólico es presa de la ansiedad, la cual crece y se convierte en angustia (impotencia


ante un peligro real o imaginario), a su vez la ansiedad y la angustia fueron originadas antes por
“conflictos internos” y frustraciones por el alcohol.
El alcohol alivia la angustia, disminuye la fatiga y a medida que lo bebe, el individuo siente una
sensación de seguridad y autosuficiencia, se olvida del pasado y ve con ojos soñadores hacia el
futuro, mientras el presente es “color de rosa”, pero como sucede con los “castillos en el aire”, la
ilusión se rompe y vuelve a la triste realidad, reaparece con otros agravantes más y para borrar
esto, sigue la cadena de engaños a sí mismo. Hasta este punto, el organismo se va minando, el
enfermo se embriaga llegando a la impotencia física y mental, aun con dosis de alcohol
pequeñas.

La vida psíquica está totalmente destruida; ahora aparecen miedos indefinidos. Finalmente, al
alcohólico le espera la muerte, si tiene la fortuna de ser aceptado en un hospital, allí pasará sus
últimos días.

Así es como termina la descripción de las cuatro fases del alcoholismo, y ahora cabe preguntar:
¿habrá gente que le guste tanto tomar alcohol como para provocar su destrucción total?

MARIGUANA
Antecedentes históricos. La Cannabis (Mariguana).
Históricamente, la mariguana o lo que parece ser mariguana, fue mencionada por primera vez en
el año 2500 a.C., en una farmacopea china. No es de sorprenderse que aún en esta
relativamente temprana etapa de la civilización, aquellos que consideraban inmoral el placer o la
felicidad empezaron a hablar de la planta como “liberadora del pecado”, mientras otros que la
consideraban un eufórico deseable o una medicina aparentemente eficaz para padecimientos
tales como artritis, malaria o constipación, empezaron a hablar de ella como la “proporcionadora
del deleite”; en alguna época entre 1500 y 800 a.C., la planta se llegó a utilizar en la India por el
efecto que tenía de causar alteraciones mentales; fue utilizada principalmente con propósitos
médicos y religiosos.

Los hindúes llegaron a llamar a la droga “guía celestial” o “aliviadora del dolor”. En el período de
los vedas se consideraba sagrada y se describía como un pasto santo. Una leyenda dice que el
ángel guardián de la humanidad vive en las hojas de la planta y otro relato describe a la planta
como proveniente del néctar caído del cielo a la tierra.

El uso de la mariguana se extendió por todo el subcontinente índico y por otras partes de Asia.
Probablemente se desarrolló independientemente en Africa y en América del Sur. Marco Polo la
llevó a Europa, aunque ésta puede no haber sido la primera vez que se introdujo ahí, pues
Herodoto habla en sus escritos de que los escitas quemaban semillas de cáñamo, inhalaban el
humo y después “gritaban de alegría”.

Identificación de la droga
La mariguana es una droga alucinógena que puede presentarse en diversas formas. Toda la
mariguana se obtiene de una planta llamada Cannabis, que tiene las variedades sativa e índica
conocida también como cáñamo indio o simplemente cáñamo. Esta planta se cultiva y también
crece silvestre. Puede desarrollarse en todos los sitios del mundo donde hay clima templado,
pero se le encuentra sobre todo en Africa, India, Medio Oriente y América. La altura de la planta
varía entre uno y tres o más metros.

Las hojas son largas estrechas y aserradas. Adoptan una forma de abanico, cada abanico suele
tener cinco o siete hojas, pero puede tener desde tres hasta quince. Estas hojas son lustrosas y
pegajosas, su superficie superior está cubierta de vellos cortos.

Según la parte que se utilice pueden obtenerse diversas preparaciones de droga. La preparación
más común es la que conocemos propiamente con el nombre de mariguana. En ella se utilizan
las hojas de la planta, separándolas de las semillas y los tallos. Las hojas de color verde se
cortan finamente.
Si se utiliza la resina de la planta, la preparación se conoce con el nombre de hashish. Esta
resina es de color café y comúnmente se comprime en forma de bloques. El hashish es más
potente que la mariguana.

Otra preparación consiste en un líquido aceitoso color café oscuro que tiene alta concentración
del principio activo del cannabis llamado tetrahidro canabinol o THC. Esta preparación es
conocida como aceite de mariguana y a veces se añade a los cigarrillos de mariguana para
aumentar su efecto, aunque existen otras formas de consumirlo, esta combinación es mucho
más potente que la mariguana y el hashish.

Sin lugar a dudas, la mariguana es una de las drogas que más se consume en México, por lo
común, los usuarios la fuman, casi siempre en forma de cigarrillos, donde puede estar sola o
mezclada con tabaco. También se usan pipas, especialmente para la resina; la mariguana se
consume igualmente, en preparaciones alimenticias, sobre todo en pastillas y dulces. También
pueden masticarse las hojas. Cuando la fuma, el usuario puede hacerse sus propios cigarrillos y
entonces dobla los extremos del papel, para evitar que la droga se salga; otras veces, extrae
parte del tabaco de cigarrillos y luego rellena con mariguana; en este caso, la apariencia del
cigarrillo cargado con droga es indistinguible de la del cigarrillo común y corriente.

Un cigarrillo con mariguana pura es más pequeño que un cigarrillo ordinario y su contenido tiene
un color verde, a diferencia del color café claro del tabaco. Cuando se enciende o fuma, la
mariguana produce un olor muy peculiar parecido al de la paja seca en combustión.

Antiguamente, el estupefaciente se utilizaba como medicamento para diversas enfermedades.


Actualmente su uso ha sido proscrito en la medicina.

Identificación del usuario


La potencia de la mariguana varía según el sitio de donde provenga, la forma de cultivar la planta
y la manera en que ha sido preparada y almacenada.

Además, los efectos varían de acuerdo con la cantidad que se consuma, el ambiente social y la
personalidad del usuario. Generalmente fumar mariguana constituye una actividad de grupo. El
efecto de la droga se hace sentir con rapidez, entre 15 y 30 minutos después de inhalar el humo.
Este efecto suele durar de dos a cuatro horas. Como dijimos antes, los efectos dependen de la
dosis. Existen, sin embargo, dos signos que son constantes: el enrojecimiento de los ojos y el
aumento de la frecuencia cardiaca.

Con dosis pequeñas, de aproximadamente medio cigarrillo, el usuario se siente en un principio


estimulado, de manera que ríe con facilidad; posteriormente puede presentar marcada
somnolencia.

Una dosis tres veces mayor, de un cigarrillo y medio, aumenta la percepción de lo que está
ocurriendo en el exterior, al mismo tiempo, se pierde la coordinación de las extremidades y la
capacidad de recordar lo que ha ocurrido recientemente. Se produce disminución anormal de la
temperatura corporal, hambre insaciable e inflamación de las membranas mucosas y de los
bronquios. La droga también exalta la fantasía, el estado de ánimo y la sensación de estar por
encima de la realidad. Además, existe una pérdida del sentido del espacio. El tiempo relativo se
hace muy lento.

Con dosis mayores de tres cigarrillos suelen ocurrir alucinaciones muy vívidas. Pueden
producirse estados de pánico, un temor exagerado a la muerte y delirios de persecución, si la
dosis es suficientemente alta, el usuario puede sufrir psicosis tóxica.

En general, la mariguana provoca incapacidad para tomar decisiones que requieren de un


razonamiento claro. La persona que está bajo sus efectos acepta con facilidad la sugerencia de
otras personas, no puede realizar correctamente las tareas que requieren de buenos reflejos,
coordinar ideas y los movimientos; por ello, resulta peligroso conducir un automóvil mientras
duran los efectos de la droga.

Como se señaló antes, el signo externo más común del abuso de la mariguana es enrojecimiento
de los ojos, hecho que induce a muchos usuarios a portar lentes oscuros, además, el fumador
puede tener la boca seca y sentirse mareado. Casi siempre necesita beber agua con frecuencia,
a medida que los efectos van desapareciendo, el usuario suele sentirse muy hambriento, con
una avidez especial por los alimentos dulces. El usuario crónico se ve somnoliento, suda
abundantemente, está pálido y tiene los dedos manchados o decolorados, su ropa y su aliento
presentan un olor muy especial, parecido al del humo de la mariguana, si además de estos
signos, encontramos papeles de cigarrillos o pipas podemos sospechar que la persona es
fumadora de mariguana.

Si bien la mariguana no produce dependencia física ni síndrome de abstinencia, sí puede crear


una fuerte dependencia psicológica. La mariguana tampoco provoca tolerancia y los casos de
sobredosis son poco comunes; sin embargo, existen varios peligros por su abuso. Aun las dosis
pequeñas pueden provocar reacciones inesperadas con estados emocionales incontrolables;
como se apuntó antes, las dosis elevadas pueden producir conducta impulsiva, ansiedad,
alucinaciones, pánico e incluso dar lugar a reacciones psicóticas. La mariguana logra, en
algunos casos, desencadenar enfermedades mentales latentes. El uso continuo produce,
además de un hábito difícil de romper, estados crónicos de apatía y desinterés con una
disminución de la motivación, descuido de la higiene personal y deterioro en las relaciones
personales y sociales.

En la actualidad se están investigando otros efectos y peligros de la mariguana. Según algunos


investigadores, es probable que el abuso de una droga predisponga al abuso de otra más
poderosa y peligrosa, en todo caso, es ineludible que los usuarios de una droga, como la
mariguana, estén expuestos a la influencia de otros usuarios y tienen más posibilidades de entrar
en contacto con traficantes, esta asociación puede incitarlos a abusar de otras drogas.

En un futuro próximo, los investigadores científicos podrán aportar más datos sobre los efectos y
los peligros de la mariguana, así como de la toxicidad provocada por el empleo crónico de esta
droga.

Por lo pronto, debemos tener en mente que la mariguana es una de las drogas más
frecuentemente utilizadas y que un abuso, indudablemente encierra graves riesgos.

Nombres populares
Droga. Mota, café gripa, yerba, la verde, juanita, mostaza, mora, toque, de la buena, cannabis,
pasto, mari, diosa verde, yerbabuena, mariquita, yesca, grass, golden, mary jane, oro verde, hoja
verde, pepita verde, verdosa, yerba verde, monstruo verde, campechana verde, yerba santa,
yerba del diablo, yerba de oro, zacate, pastura, alfalfa, maría juana, flor de juana, mary popins,
marinola, margarita, jani, mariana, petate, petate del soldado, coffe, potjoint, cris, chester,
jefferson, guato, huato, carrujo, cartucho, rollo, flauta, pito, pitillo, tronadora, achicalada, kris,
chiclona, fitoca, maní, orégano, mafufa, habanita, chara, bacha, pochola, epazote, bailarina,
chicharra, grilla, churro.

Usuarios. Grifo, mariguano, moto, pasado, motorolo, macizo, pacheco, en onda, drogado,
mafufo, atizado, tocado, alivianado, en viaje, al punto, tizo, cruzado, tronado, colgado, yerbero,
marinmoto, corredor de motos, enmotado, motado, motardo, marigozo, enyerbado, moro,
moreliano, pasto, cafetero, cafetol, verde, mostachón, yesco, grijalbo, lelo, grillo, achicalado,
quemador, quemado, quemando, tatemar, tostar, flamear, atizar, grovi, tizón, drogadicto,
toxicómano, loco, alocado, huido, ido, trole, chido, guido, acelerado, conectado, entrado,
colmado, pasadena, deserizado, viajador, anda volando, en órbita, transportado, elevado, chupe,
chupador, cizoma, mazo.
Tratamiento
El tratamiento es fundamentalmente sintomático; se produce como si se tratase de una
depresión fisiológica, es decir, mantener las vías respiratorias abiertas para que haya
oxigenación y movilización del bióxido de carbono, cuidar que la presión sanguínea conserve
niveles adecuados.

Si la droga ha sido ingerida, intentar su eliminación por medio de vómito, pero sólo si el paciente
está consciente, de lo contrario se debe realizar un lavado gástrico después de la introducción
cuidadosa de una sonda endotraqueal, la catarsis debe ser inducida con una solución de 30 mg
de sulfato de sodio en 250 ml de agua en el estómago luego del lavado gástrico.

Los analépticos como la cafeína, o la anfetamina, son poco recomendables, aunque sí pueden
usarse si no hay depresión respiratoria y además debemos estar alerta con las complicaciones
que podrían presentarse como resultado de la terapia estimulante, por ejemplo, arritmias,
convulsiones o falla cardiaca.

ESTIMULANTES
Anfetaminas
Descubiertas en la década de 1920, las anfetaminas son medicamentos que se han utilizado
para combatir la narcolepsia, la depresión nerviosa y la obesidad; sin embargo, su aplicación
médica disminuyó al comprobarse que su uso crónico agudiza la depresión y da lugar a graves
dependencias. Las anfetaminas se toman por vía oral o se inyectan diluidas por vía intravenosa.

Cocaína
La cocaína o clorhidrato de cocaína es un alcaloide extraído de las hojas de coca, un arbusto
nativo de Sudamérica (especialmente de Colombia, Bolivia y Perú). La coca es una de las
plantas de cultivo más antiguo en nuestras regiones, pero aún es insuficientemente conocida por
la ciencia moderna. No existe otra materia prima para ninguna droga que tenga tantas
connotaciones socioculturales como la coca, que está estrechamente ligada con la economía, las
relaciones sociales, la religión y la medicina de los pueblos sudamericanos desde hace 4000
años.

En cambio es solamente desde el siglo pasado, que la química permitió descubrir la cocaína, un
derivado de las hojas de coca. La cocaína, tal como se conoce actualmente no tiene raíces
culturales, y es mucho más potente y dañina que la hoja de la cual se extrae; en un principio se
usó para fines oftalmológicos. Es importante no confundir a la cocaína (extraída de las hojas
mediante procesos químicos) con las hojas de coca en estado natural. El contenido en cocaína
de las hojas varía según las especies, además de que contienen otros alcaloides menores
(alrededor de una docena) y cantidades relativamente altas de calorías, proteínas, vitaminas y
minerales.

El contenido nutricional de la planta está comprobado. Cuando se consume de la manera


tradicional, en forma de “coqueo” o infusiones, se solubilizan no solamente la cocaína, sino
también las sustancias nutritivas que la hoja contiene. Esto hace que la hoja sea utilizada en
muchos lugares de los Andes no para drogarse, sino más bien como “alimento del ahorro”. Se ha
observado que los indígenas rechazan las hojas más amargas (con mayor contenido de
cocaína), prefieren las dulces, que son las más ricas en alcaloides aromáticos.

Por todas estas razones, el consumo tradicional de las hojas de coca en forma de “coqueo” o
infusiones difiere considerablemente del de la cocaína por vía nasal o endovenosa, tal como se
usa en el mundo occidental.

El “coqueo” consiste en masticar las hojas de coca hasta formar una bola a la que con un palillo
se agrega cal (o alguna sustancia alcalina). Se mantiene en la boca entre la encía y los carrillos
durante un tiempo variable, periódicamente es succionada y remasticada.
La costumbre del “coqueo” o “acullicación” prevalece principalmente entre las poblaciones
campesinas y de mineros que viven a más de 2500 metros de altura sobre el nivel del mar, está
asociada no sólo a las duras condiciones ambientales y de trabajo que tienen que soportar, sino
también a la herencia religioso-cultural de sus antepasados.

Aún no se conoce exactamente el nivel molecular que explicaría la capacidad de la coca para
reducir la sensación de hambre y fatiga, no se ha podido demostrar con certeza científica que la
masticación, de la manera en que la practican los indígenas de Colombia, Bolivia y Perú,
produzca efectos claramente dañinos a su salud.

La “pasta de coca” llamada también “basuco”, se obtiene mediante la maceración de las hojas
con sustancias químicas altamente tóxicas, y posteriormente el producto se somete a
deshidratación. De la pasta de coca se extrae el clorhidrato de cocaína en forma cristalizada, que
es el polvo blanco que se conoce como cocaína.

El uso de la pasta (una invención de la “tecnología criolla”) es relativamente nuevo. Se fuma


mezclada con tabaco o mariguana en forma de cigarrillo. Fumar “basuco” es aún más peligroso
que aspirar cocaína pura, debido a las impurezas que contiene (los productos de maceración
como el queroseno, el ácido sulfúrico y otros). Además, como se consume fumándola, los
productos de combustión atacan también tejidos pulmonares.

Cocaína base
Constituye el llamado “crack” o “rock” (conocido así en los Estados Unidos) es el último invento
que se obtiene a partir del clorhidrato de cocaína vendido en la calle. Tratando con agua y
productos químicos de venta libre, el clorhidrato pasa a ser base que se expende en pedacitos
para ser fumada. Su composición es irregular debido a que los mismos vendedores de la droga
son los que la preparan. Su uso se reveló aún más peligroso que el de la pasta de coca. “Si el
acostumbramiento al alcohol puede desarrollarse en 20 años, hay que calcular unos 15 años
para la mariguana, cinco para la cocaína aspirada, y apenas unas semanas para el “crack”,
afirman los científicos.

La gran rapidez de acción de esta droga se debe a su extrema volatilidad. Apenas fumada, se
propaga en la sangre y “golpea” al sistema nervioso.

Las anfetaminas y la cocaína tienen efectos similares que se potencializan cuando se inyectan
directamente en la sangre. Los efectos inmediatos observables son: sensación de bienestar,
euforia, aumento de la vigilancia y de la energía (la persona se siente “fantástica”, experimenta
una sensación de poder y capacidad intelectual increíbles que le dan un sentimiento exaltador de
superioridad, pero de igual modo puede volverla agresiva). También son frecuentes la impresión
de tener una gran potencia sexual; la locuacidad y la hiperactividad.

BARBITURICOS
Los barbitúricos pertenecen al grupo de medicamentos popularmente conocidos como “pastillas
para dormir” se trata de sustancias cuya acción principal es deprimir las funciones del sistema
nervioso central. Los barbitúricos son productos producidos sintéticamente, en forma de
cápsulas y tabletas de muy diversos colores, tamaños y formas; por su acción dentro del cuerpo
humano se les clasifica como depresores.

Existen muchos tipos de barbitúricos, una buena parte de ellos se usan con fines médicos, se
prescriben a dosis bajas sobre todo para tranquilizar a personas ansiosas y para producir sueño
en casos de insomnio, sin embargo, los abusadores de barbitúricos los toman en dosis mucho
mayores.

Los distintos tipos de barbitúricos difieren según el tiempo que tardan en iniciarse sus efectos y
según la duración de los mismos.
Los de acción rápida son los favoritos de los abusadores, cuando se usan, como drogas para
este fin. Los barbitúricos generalmente se ingieren, pero a veces se disuelven en agua y se
inyectan.

Los barbitúricos más usados por los farmacodependientes, son los siguientes:

- Fenobarbital sódico. Su nombre más conocido es “nembutal”, se presenta en cápsulas


amarillas.

- Secobarbital sódico. Se produce en forma de cápsulas rojas, con el nombre de “Seconal”.

- Amobarbital sódico. Se presenta como cápsulas azules y su nombre comercial es “Amytal”.

- Amobarbital sódico combinado con secobarbital sódico. Su nombre comercial es “Tuinal” y


se presenta como cápsulas rojas y azules.

Identificación del usuario


A dosis bajas, los barbitúricos pueden hacer que el usuario parezca relajado y de buen humor,
aunque muy lento para reaccionar.

A dosis elevadas, los barbitúricos dan lugar a dificultades en el habla, tambaleos, pérdida del
equilibrio, caídas, facilidad para reír o para llorar y agresividad, todo ello seguido por un sueño
profundo.

En ocasiones, el usuario despierta con sensación de “cruda”, en casos extremos, los barbitúricos
pueden provocar pérdida de la consciencia.

Estos síntomas son parecidos a los producidos por el alcohol, aunque el consumo del barbitúrico
no produce, por supuesto, aliento alcohólico, la apariencia de embriaguez sin aliento alcohólico
indica intoxicación por barbitúricos; la presencia de aliento alcohólico no excluye la posibilidad de
intoxicación por barbitúricos, más aún, las dosis excesivas de barbitúricos especialmente cuando
se toman junto con alcohol, suelen provocar la muerte, a menos que el usuario reciba
tratamiento médico adecuado.

Los síntomas más frecuentes de intoxicación aguda, debido a una sobredosis de barbitúricos son
los siguientes: desorientación, somnolencia, inestabilidad emocional, pupilas pequeñas, pérdida
de consciencia, flacidez muscular, coma, respiración lenta, color morado de la piel, baja en la
presión sanguínea, choque y finalmente muerte.

Con las dosis excesivas utilizadas por los abusadores, los barbitúricos provocan una
dependencia física, además de la psíquica. También se desarrolla tolerancia, lo que suele
provocar intoxicaciones por sobredosis. Como resultado de la dependencia física, se produce un
síndrome de abstinencia cuando se dejan de tomar los barbitúricos, los síntomas de abstinencia
son muy peligrosos y pueden causar muerte. Empiezan entre ocho y 12 horas después de la
última ingestión de barbitúricos.

Entre los síntomas de abstinencia se encuentran los siguientes: inquietud, nerviosismo creciente,
temblores, debilidad, insomnio, delirios, náuseas y vómitos. Después de 36 horas, se producen
convulsiones.

Todos los síntomas arriba descritos permiten sospechar que una persona ingiere barbitúricos. La
sospecha se acrecienta si encontramos cápsulas de diversos colores o marcas de aguja en los
brazos, cuando los barbitúricos son inyectados.

En vista del peligro de muerte, cada vez que se sospeche que una persona está bajo la
influencia de los barbitúricos es indispensable llamar a un médico.
Nombres populares
Droga. Mandrax, ciclopales, seconales, chochos, pastas, pasidrim, diablos, agualubles,
mandarinas, seconal, secos, sódicos, ciclón, chichopal, tacitín, noctec, equanil, mejorales,
nubarene, nembutal, fandoformo, optalidón, artane, chocolate, pastillas, quesos, downs.

Usuarios. Pastillo, pasto, chocho, anda down, queso, mandro, qualudo, secos, pastillero,
pastelero, pastocho, chucho, chocolate, diablo, pasado, aplatanado, para abajo, downero.

En conclusión, los principales riesgos del abuso de barbitúricos, son los accidentes provocados
por la falta de coordinación, la belicosidad, la irracionalidad y la violencia. Además, el individuo
pierde interés en sus estudios o en su trabajo y cae en un estado de apatía general, a esto hay
que añadir, por supuesto, el grave riesgo de una sobredosis y de un síndrome de abstinencia.

TRANQUILIZANTES MENORES
Identificación de la droga
Los tranquilizantes son drogas depresoras, cuyo uso como medicamento se ha extendido.
Grandes cantidades de tranquilizantes son prescritos cada año por los médicos y en muchos
países pueden conseguirse sin receta médica.

Se usan para calmar a la gente y para reducir estados transitorios de ansiedad sin provocar
sueño en el paciente. En ocasiones se utilizan como relajantes musculares y como
anticonvulsionantes. En muchas ocasiones, es precisamente la prescripción médica la que da
origen al abuso de estas drogas. Se crea así un estado de farmacodependencia en el cual las
dosis ingeridas, son mucho mayores a las terapéuticas, la persona no puede vivir sin esta droga
y la situación escapa del control médico. Es aquí donde los médicos tienen una gran
responsabilidad. En los últimos años ha habido una explosión un tanto irresponsable e
indiscriminada en la prescripción de tranquilizantes; estas drogas deben recetarse solamente en
casos pasajeros de ansiedad, cuando la causa de ésta es claramente identificable: muerte de
alguna persona querida, tensión por algún acontecimiento pasajero. Por ejemplo, en estos
casos, los tranquilizantes son útiles, pero el médico debe además establecer una relación
amistosa con el paciente, que permita la libre ventilación y la comprensión de los problemas. El
uso indiscriminado y exclusivo de tranquilizantes para tratar todo tipo de ansiedad, es lo que
provoca posteriormente el abuso incontrolado de estas drogas por parte del paciente.

Existen varios tipos de tranquilizantes. Los que se usan más comúnmente y, por tanto los que
dan lugar a farmacodependencia con mayor frecuencia, son los siguientes: meprobamato cuyo
nombre comercial más conocido es Equanil, clorodiacepóxido, llamado Librium y Diacepam,
cuyo nombre comercial es Valium.

Estas drogas se presentan en tabletas de diversos tamaños y colores, algunas de ellas también
en ampolletas. Generalmente se ingieren, aunque algunas pueden inyectarse.

Identificación del usuario


Los síntomas del uso en grandes dosis son muy parecidos a los que se observan con el
consumo de los barbitúricos.

Con una sobredosis de tranquilizantes puede llegarse a producir coma, insuficiencia respiratoria
y muerte. Aunque esto ocurre menos frecuentemente que con los barbitúricos.

Los síntomas de intoxicación aguda son: somnolencia, movimiento rápido e involuntario de los
ojos, visión doble, visión borrosa, pupilas muy pequeñas, debilidad, relajación muscular, zumbido
en los oídos, confusión mental, alucinaciones, disminución de los reflejos, falta de coordinación,
convulsiones en algunos casos, excitación agresividad, disminución de la tensión arterial, shock,
coma y depresión respiratoria, que pueden llevar a la muerte.
Los tranquilizantes provocan dependencia psíquica y dependencia física; el síndrome de
abstinencia es muy parecido al de los barbitúricos, aunque menos severo. Todos estos datos,
junto con la presencia de tabletas de diversos colores y el antecedente de una prescripción
médica, permiten sospechar que una persona está abusando de los tranquilizantes.

Quizá la forma más efectiva de combatir esta farmacodependencia sea creando consciencia
entre los médicos de que los tranquilizantes únicamente deben prescribirse en ciertos casos,
nunca en forma indiscriminada.

NARCOTICOS
Morfina, heroína y codeína
La adormidera o amapola son cultivos populares de la Papaver somniferum, una planta cultivada
para extraer el opio.

Las cualidades de la amapola como narcótico analgésico (compuesto que disminuye el dolor),
son conocidas desde hace muchos años. Los registros sumerios en Mesopotamia hacia los
años 5000 a 4000 a.C. hacen referencia a la amapola, existen también referencias médicas del
opio, por los asirios. Los escritos de Homero en Grecia, indican que se usó cerca del año 900
a.C. Hipócrates (400 a.C.) hizo extensivo el uso de las plantas medicinales, incluyendo al opio.
Durante sus conquistas del este del Mediterráneo, Galeno (c. 130—c. 200), se entusiasmó con
las virtudes del opio y sus libros fueron suprema autoridad durante cientos de años. El arte de la
medicina fue preservado por la civilización islámica, que siguió a la declinación del gran Imperio
Romano; el opio fue introducido por los árabes a Persia, China y la India.

El opio se comía en sus primeras formas de utilización y casi estuvo relegado para fines
terapéuticos durante muchos años; pero cuando comenzó a ser fumado, se popularizó el tabaco
americano y se comprobó que la inhalación de los gases de la combustión de la mezcla opio-
tabaco proporcionaba efectos desconocidos y agradables.

Hasta el siglo XIX, el opio sirvió tanto como panacea médica, ya que había pocas alternativas en
la terapia del dolor.

Los opiáceos se conseguían en una variedad grande de medicinas de patente, que eran fáciles
de conseguir sin prescripción y usadas por todas las clases sociales.

Después de la invención de las agujas hipodérmicas y su empleo para administrar opiáceos, se


produjo un gran número de adictos, sobre todo entre soldados en la guerra civil estadounidense,
acentuándose en las guerras de Corea y Vietnam.

Los opiáceos se identificaron después, más como herramienta criminal, que como terapia
médica. En este siglo, el uso y la adicción a estos narcóticos es un problema mundial.

Identificación de la droga
El opio, la morfina, la heroína y la codeína, son las drogas más importantes del grupo conocido
como estupefacientes, los cuales son poderosos depresores del sistema nervioso central.

El opio se obtiene de la adormidera o amapola. La adormidera es una planta de una altura entre
70 centímetros y un metro y medio, que produce flores de cuatro pétalos. Tiene una cabeza o
cápsula de forma ovalada, que cuando está madura es de un tamaño intermedio entre una nuez
y una naranja. En el interior de la cápsula se encuentra, además de las semillas, una sustancia
espesa de color blanco. El opio preparado se obtiene del opio crudo, mediante un proceso muy
simple. Se presenta en forma de varas, planchas o barras de color café o dorado. Se fuma en
pipas especiales y al quemarse desprenden un olor muy característico. También puede ingerirse
o inyectarse. Existen además preparaciones farmacéuticas de opio como la tintura alcanforada
de opio, llamada paregórico, que se utiliza como medicamento contra la diarrea.
La morfina se extrae del opio mediante un sencillo procedimiento químico. La morfina base, que
así se obtiene, se presenta como un polvo fino o en bloques; la morfina inyectada es de diez a
veinte veces más potente que el opio ingerido. Es necesario señalar que constituye un
medicamento muy útil cuando se usa adecuadamente. La morfina es el analgésico más
poderoso que se conoce; sin embargo, como su uso provoca efectos indeseables y produce
adicción, sólo se le emplea para tratar dolores extremadamente intensos, así como para reducir
el sufrimiento en las últimas fases de enfermedades terminales como el cáncer.

La heroína es el derivado de la morfina que se produce también mediante procedimientos


químicos relativamente sencillos, sus efectos son de cuatro a diez veces más poderosos que los
de la morfina. En su forma pura, es un polvo cristalino blanco tan fino que desaparece al frotarse
contra la piel. Sin embargo, cuando la fabricación es imperfecta, resulta de color amarillento,
rosado o café y la consistencia es áspera. Cuando la heroína llega al mercado ilícito,
generalmente se encuentra muy adulterada, con azúcar, quinina u otras sustancias; aunque
puede ingerirse, lo más común es que se inhale después de calentarla o bien que se disuelva en
agua y se inyecte. La heroína no se emplea en medicina y en la mayoría de los países, entre
ellos el nuestro, su uso está totalmente prohibido.

La codeína también se obtiene en su mayoría de la morfina, su poder adictivo es mucho menor


que el de las drogas anteriores y debe tomarse en grandes cantidades durante mucho tiempo,
para causar dependencia. Puede ingerirse o inyectarse, se presenta en forma de polvo blanco o
en tabletas; como medicamento, la codeína se emplea extensamente en forma de jarabes y
pastillas para suprimir la tos, también se usa para aliviar el dolor, aunque sus efectos
analgésicos son diez veces menores que los de la morfina.

Identificación del usuario


El estupefaciente más usado por farmacodependientes es la heroína, la inhalación de la misma
debe sospecharse cuando se encuentran cerillos quemados junto con papel de aluminio, que
tenga señas de haber sido expuesto a la flama, sobre todo si presenta rastros de un polvo blanco
o café en el otro lado. La inyección de heroína se sospecha cuando se encuentra una jeringa o
un equivalente hecho en casa (como un gotero con agua), además de una cuchara con el mango
doblado, algodón y una liga para torniquete.

El adicto a la heroína se reconoce por la presencia de marcas de inyección, costras, cicatrices o


decoloración de la piel, particularmente en los antebrazos o en el pliegue interno del codo, pero
también en los tobillos, en el empeine o en las piernas; sin embargo, las marcas de aguja por sí
mismas no son una prueba de adicción a una droga, pues otras personas, como los diabéticos
tienen razones legales para inyectarse con frecuencia; por otra parte, el heroinómano necesita
buscar privacía cada seis horas aproximadamente, a fin de aplicarse otra inyección o realizar
otra inhalación.

El abuso de la morfina se sospecha también cuando hay huellas de inyecciones, sin embargo,
por estar estrictamente reglamentado su uso, los abusadores son por lo común personas con
fácil acceso a lotes de morfina, como en los hospitales, por ejemplo; asimismo, la morfina se
encuentra también en el mercado ilícito, en los tiempos de escasez de heroína.

Fumar opio en México es muy poco común; debe sospecharse ante la presencia de una pipa,
con una pequeña cavidad en un extremo, una lámpara para calentar el opio, una aguja y
limpiadores de pipas.

El abuso de la codeína se sospecha al encontrar una cantidad exagerada de botellas vacías de


jarabe para la tos, producido a base de esta droga.

En términos generales, el abuso de alguna de estas cuatro drogas, hace que el usuario se vea
somnoliento, apático, poco comunicativo, con un escaso interés en lo que ocurre a su alrededor,
con poca capacidad para concentrarse; el usuario puede simplemente sentarse y mirar
extraviadamente hacia el espacio, sus ojos pueden aparecer descoloridos, con las pupilas muy
pequeñas como puntos, en ocasiones, se produce primero euforia y una sensación de
desconexión con respecto al dolor y a las preocupaciones sociales. El usuario crónico pierde
peso y se ve descuidado, puede usar anteojos oscuros para ocultar sus pupilas y camisas de
manga larga, a fin de cubrir las huellas de las inyecciones; a veces, las mangas están
manchadas de sangre.

En particular, la heroína produce una primera reacción emocional consistente en una atenuación
de los temores y una nivelación de las preocupaciones, después sigue un estado de inactividad
que se parece al estupor.

En dosis terapéuticas, la morfina produce efectos secundarios que incluyen náuseas y vómito,
estreñimiento, comezón comúnmente en la nariz, sensación de calor, pesadez de los miembros,
rubor, constricción de las pupilas y depresión respiratoria. La codeína produce primero una
sensación de bienestar, algunos usuarios se vuelven muy sociables, además que se sienten
valientes; con dosis mayores se vuelven solitarios y se desconectan del medio, los efectos
empiezan a la media hora de haber tomado la codeína y duran de ocho a dieciocho horas.

Estas cuatro drogas producen dependencia psíquica y una gran dependencia física, existe una
marcada tolerancia, lo que obliga al usuario a aumentar progresivamente las dosis. El síndrome
de abstinencia es uno de los más severos que se conocen.

Cuando se acerca la hora de consumir una nueva dosis, el usuario empieza a presentar el
síndrome de abstinencia, cuando éste es leve, se caracteriza por bostezos, ojos llorosos, flujo
nasal, nerviosismo, ansiedad, comezón, dilatación de las pupilas y “carne de gallina”. Cuando los
síntomas son más graves, se presentan insomnio, sudoración profusa, diarrea, náusea,
contracciones musculares, fuertes dolores en la espalda y en las piernas, escalofríos, aumento
de la respiración y de la presión sanguínea, fiebre así como una sensación de desesperación y
de obsesión por conseguir una dosis de la droga.

La intensidad del síndrome de abstinencia varía con el grado de dependencia física y con la
cantidad de droga que se consuma. Los síntomas empiezan a manifestarse entre ocho y 12
horas después de la última dosis. Aumentan gradualmente en intensidad para alcanzar su
máximo entre las 36 y 72 horas, posteriormente, los síntomas disminuyen gradualmente en los
próximos cinco a 10 días, pero el insomnio, el nerviosismo y los dolores musculares persisten
durante varias semanas.

El principal peligro que corre el abusador de estas dogas es el de una sobredosis, los usuarios
viven bajo la perpetua amenaza de consumir una dosis excesiva. Ello puede ocurrir de varias
maneras: el usuario puede ser inexperto y calcular erróneamente la potencia de la dosis o la
droga puede ser más poderosa de lo que se le advirtió al comprarla.

Existen poblaciones donde la droga se vende muy alterada; de vez en cuando, los
narcotraficantes no tienen tiempo, por diversos motivos, de adulterar la droga y la introducen al
mercado en forma más pura de lo habitual. Muchos adictos, entonces, son víctimas de
sobredosis pues al no saber que la droga es más pura, se inyectan la dosis usual, que ahora
resulta una dosis excesiva.

Los signos de intoxicación aguda por sobredosis son los siguientes: pupilas muy pequeñas,
resequedad bucal, náusea, vómito, sudoración, temperatura baja, temblores, flacidez muscular,
marcada somnolencia, disminución de la presión arterial, respiración lenta, así como pulso débil
y lento.

Si no es atendido por un médico, el paciente progresa hacia la inconsciencia, el coma, la


insuficiencia respiratoria y la muerte.
Otro peligro de la adicción a los estupefacientes consiste en la desnutrición, ya que los usuarios
de estas drogas no sienten hambre, es muy frecuente que contraigan infecciones, debidas tanto
a la desnutrición como a la aplicación de inyecciones con materiales no esterilizados; esto puede
resultar en septicemia (envenenamiento de la sangre), hepatitis y abscesos en hígado, cerebro y
pulmones; además de que la obsesión y la necesidad de conseguir la droga, produce un
deterioro personal y social.

Por otra parte, el alto costo de estas drogas obliga muchas veces a los usuarios a cometer actos
criminales, a fin de conseguir el dinero para comprarlas.

Nombres populares
Droga. Tecata, arpón, nieve, heroica, pericazo, polvo amargo, polvo blanco, cristales, borra
blanca, dama blanca, papel, papelito, goma, pasta, helena, adormidera, ticara, amor, arponazo,
piquete, banderilla, chutazo, cura, ardor, lenguazo, cáscara, achivia.

Usuarios. Arponero, arponeado, tecatos, banderilleros, héroe, heroinómano, heroíno, heros,


morfinómano, morfo, arpones, inyecto, piquete, ticato, tecate, gavilán, nevato, comero, viajero,
drogado, curado, curita, padrecito, achicalado, yafanado, alinado, chivo, chunelos, jaipo.

ALUCINOGENOS
LSD, mezcalina y psilocibina
Antecedentes históricos
La familia de las drogas que ha recibido la atención más sensacionalista en los últimos años es
la del tipo LSD: psicodélicas o alucinógenas. Uno de los psicodélicos más usados actualmente
en Estados Unidos es la mezcalina la cual se deriva del peyote cactus. Los indígenas de México
y América Central utilizaron la mezcalina durante cientos de años antes de la conquista
española. Otra planta utilizada por estos pueblos con propósitos similares era la llamada
teonanacatl (carne de dios), u hongos mágicos, de donde se obtiene la psilocibina. Hay varias
especies que contienen alcaloides indólicos que también producen la expansión de la mente;
antes todas ellas se podían obtener fácilmente, a través de catálogos y venta de semillas en los
Estados Unidos, pero ahora, generalmente las cubren con insecticida o las neutralizan de alguna
otra manera.

A pesar de la larga historia de estas drogas en las diversas culturas, todas ellas —incluyendo el
peyote utilizado por los indios norteamericanos que son miembros de la Native American
Church—, permanecieron como curiosidades hasta que el advenimiento del LSD inició la
preocupación estadounidense por los psicodélicos.

El LSD-25 o dietilamida del ácido lisérgico, fue sintetizado por primera vez en 1938 por el
químico suizo Hofmann, quien más adelante en 1943, descubrió accidentalmente sus profundas
propiedades que alteran el estado mental. La investigación de Hofmann se prolongó
aproximadamente diez años hasta principios de la década de los cincuenta.

Durante esta década, la investigación se dirigió hacia las propiedades de esa droga, que
entonces se suponía eran psicotomiméticas; se usó para imitar y estudiar la pérdida de contacto
con la realidad, los delirios y las alucinaciones de la esquizofrenia. También durante este período
tuvo lugar la investigación sobre la bioquímica del cerebro, a través del uso del LSD en la
psicoterapia y otros usos positivos en creatividad, solución de problemas y exploración religiosa.

El LSD o dietilamida del ácido lisérgico, es una droga extremadamente poderosa, que altera el
estado mental y es obtenida sintéticamente, es 4000 veces más poderosa que cualquier otra
droga de la familia de los alucinógenos. Setenta y cinco microgramos (.000075 gramos),
cantidad apenas perceptible a simple vista, produce una experiencia moderada en la mayoría de
la gente. La tremenda potencia del LSD se dramatiza al señalar que el nivel de dosis normal es
de 100 a 250 microgramos, o sea que una cantidad de LSD equivalente a dos tabletas de
aspirina, proporcionaría dosis de 100 microgramos cada una para 6500 individuos.
La tolerancia se desarrolla rápidamente si el consumo es diario (un patrón de uso no común),
también originan tolerancia la mezcalina y la psilocibina, desapareciendo cuando se descontinúa
la droga. No hay dependencia física y la dependencia psicológica, como se entiende en las otras
drogas que alteran el estado mental, es mucho menos común en las del grupo del LSD.

Identificación de la droga
El LSD, la mezcalina y el peyote constituyen tres de las más importantes drogas alucinógenas,
estas drogas producen trastornos en la percepción, es decir, estas sustancias hacen que el
usuario perciba objetos o sensaciones que no existen en la realidad.

Como hemos visto antes, el uso de la mariguana, en dosis altas provoca alucinaciones. Por este
motivo, la mariguana es considerada como una droga alucinógena.

Aparte de la mariguana, los alucinógenos que más se consumen son: el LSD, la mezcalina y el
peyote. Existe además una gran variedad de fármacos alucinógenos sintéticos, como DMT,
DOM, DET, entre otros, conocidos así por las siglas de sus nombres químicos.

El abuso de estas drogas todavía no se ha extendido en nuestro país; sin embargo, el LSD, la
mezcalina y el peyote empiezan a constituir un problema de farmacodependencia. Debe
señalarse que el uso del LSD está aumentando entre los farmacodependientes de clase
económica alta, quienes pueden pagar el elevado costo de esta droga, así como en los estados
del norte de la República, quizá como resultado de la influencia estadounidense.

La mayoría de las drogas alucinógenas se fabrican en laboratorios clandestinos en otros países;


la industria química legal produce algunas de estas drogas, pero sólo con fines de investigación
científica.

Si bien durante algún tiempo se usaron estas drogas en el tratamiento de algunas enfermedades
psiquiátricas y del alcoholismo crónico, en la actualidad no tienen ninguna utilidad médica en
vista del peligro que entraña su uso.

El LSD se deriva de un hongo llamado cornezuelo del centeno, existen diversas preparaciones
de LSD en el mercado ilícito. Comúnmente se prepara como líquido sin color, sin olor y sin
sabor. También se encuentra como polvo, en pequeñas píldoras blancas o de color, en tabletas
o cápsulas. Las tabletas tienen a veces un color gris plateado y una forma ovalada, o bien
pueden ser redondas y planas, en ocasiones pequeñas, en suma el LSD se encuentra en muy
variadas formas, tamaños y colores.

Como las dosis que se emplean son sumamente pequeñas, los traficantes y los usuarios
transportan y ocultan las drogas en formas muy diversas. Se ha encontrado LSD en terrones de
azúcar, caramelos, bizcochos, porciones de gelatina, bebidas, aspirinas, papel, pañuelos, joyas,
licor, ropa e incluso en el dorso de timbres postales. Por lo común, el LSD se toma por vía oral,
pero también puede ser inyectado.

La mezcalina es el ingrediente activo de los capullos de un cacto llamado peyote. El peyote


crece principalmente en México. Los capullos pueden masticarse o bien, pueden ser molidos en
forma de polvo, el cual puede colocarse en cápsulas para ser ingerido o usarse para fabricar un
líquido de color café que se bebe. Los capullos tienen un fuerte sabor amargo. Durante siglos, el
peyote ha sido usado en forma ritual por grupos indígenas de México, América Central y el
suroeste de Estados Unidos.

También existen preparaciones ilícitas de mezcalina purificada. En este caso, se encuentra como
polvo blanco y cristalino que se coloca en cápsulas; también se fabrica en ampolletas como
líquido. Aunque usualmente es ingerida, también puede ser inyectada.
La psilocibina se obtiene de ciertos hongos que crecen en México y América Central. Al igual que
la mezcalina, esta droga se ha utilizado durante siglos en ritos indígenas. La psilocibina también
se consigue en el mercado ilícito en forma de polvo cristalino o como solución.

Identificación del usuario


En general, los alucinógenos alteran la percepción del usuario y disminuyen su capacidad para
distinguir entre la realidad y la fantasía; casi invariablemente producen alucinaciones de todo
tipo: visuales, auditivas o táctiles, entre otras; además estas drogas aumentan la intensidad de
las reacciones emocionales y el usuario puede pasar rápidamente de un estado de ánimo a otro;
se puede perder el sentido.

La persona se siente bombardeada y abrumada por todo tipo de estímulos externos; en forma
muy característica estas drogas producen sentimientos opuestos y simultáneos, de modo que el
usuario se siente al mismo tiempo relajado y ansioso, contento y triste. También se presenta
desasosiego e insomnio hasta que desaparece el efecto de la droga.

Los alucinógenos hacen a los usuarios muy susceptibles a las sugerencias de otras personas,
por tanto, el tipo de experiencias con estos fármacos depende en gran medida de las
condiciones y en el medio ambiente en las que el consumo tiene lugar.

Los efectos visibles incluyen dilatación de las pupilas, temblor de las manos, sudor de las palmas
de las manos y gran sensibilidad de los ojos a la luz.

Cada vez que se toma una droga alucinógena sus efectos sobre la mente son imprevisibles;
variando desde las alucinaciones, la exaltación, el alejamiento de la realidad y los movimientos
violentos hasta los actos autodestructivos y las reacciones de pánico.

Esta imposibilidad de prever los efectos de la droga constituye uno de sus principales peligros.
Además como casi todas estas drogas son producidas en laboratorios clandestinos, nunca se
puede conocer la cantidad y la calidad de la droga en las preparaciones ilícitas. Esto encarna
otro gran peligro para el usuario, ya que puede llevarlo a ingerir una sobredosis.

Otros peligros son los siguientes: sensación de angustia o pánico, depresión prolongada, delirio
de persecución, cambios súbitos del estado de ánimo, confusión, incapacidad de distinguir entre
la realidad y la fantasía, pérdida del control de los impulsos agresivos, trastornos de la
motivación para estudiar y trabajar, fiebre, temblor, dificultad para resolver problemas simples y,
a veces, alteraciones prolongadas de las funciones mentales con reacciones psicóticas.

Estas drogas producen una gran dependencia psíquica; no provocan dependencia física, pero sí
dan lugar a tolerancia, a veces tan rápidamente que después de cuatro o cinco días de uso
continuo, los usuarios tienen que aumentar considerablemente la dosis.

Refiriéndonos específicamente al LSD, debe señalarse que una dosis no mayor que la punta de
un alfiler basta para producir los efectos. Estos empiezan a presentarse de 30 a 45 minutos
después de la ingestión de la droga, aumentan gradualmente, llegan a su máximo durante cuatro
o cinco horas y duran entre ocho y 10 horas.

Las reacciones físicas del LSD incluyen dilatación de las pupilas, disminución de la temperarura
corporal, “carne de gallina”, náuseas, transpiración profusa, sudor frío en las manos y palpitación
alterada del corazón, así como aumento del azúcar en la sangre. Durante la primera hora
después de la ingestión, el usuario experimenta cambios visuales y variaciones extremas del
estado de ánimo.

Posteriormente se producen las alucinaciones, las cuales se acompañan de la pérdida del


sentido del tiempo y del espacio, distorsión del tamaño y del color de los objetos, alteraciones de
los sonidos, del tacto y de la imagen de su propio cuerpo. Durante este período el usuario es
incapaz de hacer juicios razonables y de percibir peligros comunes, por lo que está expuesto a
lesionarse.

Después de la experiencia, el usuario puede experimentar ansiedad o depresión; es frecuente


que las alucinaciones reaparezcan espontáneamente días y hasta meses después de la última
dosis.

Por lo general, el LSD se consume en grupo, y en pocas ocasiones se toma más de dos o tres
veces por semana.

Las personas que usan LSD son propensas a presumir de este hecho y hablan del argot
asociado a él. El LSD es conocido como “ácido”, la experiencia se denomina “viaje” y los efectos
indeseables se conocen como “mal viaje”.

Todos estos datos, junto con un deterioro en la capacidad de estudio y de trabajo, permiten
sospechar que una persona toma LSD. Si además se encuentran pastillas de diversos colores,
formas y tamaños, la sospecha se hace mayor. Actualmente se investigan muchos de los
aspectos del LSD.

Varios experimentos en animales han demostrado que esta droga puede causar desórdenes en
el sistema nervioso central. Todavía no se ha llegado a una conclusión definitiva en cuanto al
daño que pueda producir a los hijos de mujeres que lo consumen durante el embarazo, aunque
se ha demostrado que sí aumentan las posibilidades de aborto.

En lo que respecta a la mezcalina, sus efectos son muy parecidos a los del LSD; las
alucinaciones que provoca duran de cinco a 12 horas.

La psilocibina es menos potente que el LSD, pero en altas dosis produce los mismos efectos, en
cambio, es más potente que la mezcalina; las alucinaciones que produce la psilocibina duran
alrededor de seis horas.

Nombres populares
Droga. Acido, chochos, aceite, viaje, orange, dulces, cápsulas, sunshine, aceituna, bomba,
ácidos, acelide, grasas, azúcar, terrones, sugar, papel, paper, cristales, purple haze, gis, diablos,
white, elefante blanco, blanco de España, cápsulas, colorines, saturnos, lluvia de estrellas, trip,
viaje en las nubes, alucinaciones, nave, coheig en onda, la salud, pit, nureler, Avándaro, mica,
piedrita de la luz divina, tacatosa.

Usuarios. Onda, ácido, viajando, en onda, en viaje, viajero, drogadicto, onda aceite, aceituno,
chavo ácido, onda ácida, chavo aceite, aceitoso, acidoso, chocheando, chochero, astronauta,
piloto, aviador cósmico, volando, alucinado, está finto, prendido, drogado, pasado, loco, pisto,
alivianado, entonado, elevado, heavy, onda gruesa, andar zorro, pastiloco.

INHALANTES
Los inhalantes forman un grupo especial de depresores del sistema nervioso, los representantes
más importantes de este grupo son los siguientes: pegamento, gasolina, líquido para
encendedores, thinner, éter, cloroformo, óxido nitroso, líquido de tintorería (tricloroetileno),
benceno, xileno, tolueno, acetona y marcadores de texto.

Todas estas sustancias son o contienen compuestos volátiles, por ello, se consumen como
drogas de abuso inhalándolas.

El pegamento, llamado también “cemento”, se usa para unir partes de juguetes de plástico, como
modelos de barcos y aeroplanos, contiene sustancias químicas volátiles.
La forma de abusar de ellas consiste en colocar un poco de cemento en un pañuelo, en una
bolsa de papel o de plástico, en una porción de estopa o en un pedazo de tela; estos objetos se
colocan entonces sobre la boca y la nariz y el usuario inhala de ellos.

Ninguna de estas sustancias tiene usos médicos, a excepción del éter, el cloroformo y el óxido
nitroso que se emplean como anestésicos.

Los inhalantes se reconocen por el envase característico, como los del “cemento” o del líquido
para encendedores y por su penetrante olor.

Los inhalantes son consumidos especialmente por jóvenes y niños (entre los seis y los 14 años
de edad) de clase baja, ya que son fáciles de conseguir en tlapalerías a un bajo costo.

Su abuso es frecuente en las llamadas “ciudades perdidas”, donde muchos niños son
consumidores para calmar el hambre; sin embargo, también abusan de ellas las personas de las
clases media y alta, para satisfacer su curiosidad, para divertirse o como resultado de trastornos
de la personalidad.

Identificación del usuario


Como se señaló anteriormente, la mayor parte de los inhaladores son niños y jóvenes,
generalmente de clase baja.

Los efectos de la inhalación de estos depresores del sistema nervioso aparecen rápidamente y
duran alrededor de media hora.

En las fases iniciales, producen una sensación de hormigueo y de mareo, que es seguida por
visión borrosa, zumbidos en los oídos y dificultades para articular palabras.

Se presenta también un estado parecido a la embriaguez, junto con alborozo, euforia,


inestabilidad de la marcha, sensación de flotar, inquietud, pérdida de las inhibiciones, agresividad
y sentimiento de gran poder, parecidos a los de la intoxicación alcohólica. El usuario se ve
aturdido y borracho, en una fase posterior puede vomitar, sentir mucho sueño e incluso perder la
consciencia. Cuando se recupera, puede no recordar lo que ocurrió bajo los efectos del
inhalante; si la intoxicación es severa, hay temblores, respiración rápida y superficial,
irregularidad en el latido cardiaco, convulsiones y coma. La inconsciencia puede ir antecedida de
intoxicación violenta o de delirio.

En algunos individuos susceptibles se presentan alucinaciones, que son muy vívidas y se


refieren frecuentemente a temas de fuego y de calor. El éter produce una sensación de bienestar
y de alborozo.

Los inhalantes provocan marcada dependencia psíquica, poca dependencia física y una gran
tolerancia. Los efectos posteriores a una intoxicación son: náusea, depresión, insomnio y pérdida
del apetito.

Además de lo anotado arriba, el usuario se reconoce porque tiene los ojos llorosos, está eufórico
o somnoliento, habla con dificultad y camina tambaleándose, en forma parecida a como lo hace
el alcohólico.

Si además se encuentran tubos de pegamento, envases de diversas sustancias volátiles, bolsas,


estopa o pañuelos con manchas de inhalante, la sospecha se confirma.

El consumo de inhalantes encierra varios peligros. El efecto dañino sobre el juicio puede llevar al
usuario a provocar accidentes peligrosos, quizás lo más grave sea el daño permanente que
muchos inhalantes producen en el cerebro, en la médula ósea, en el hígado y en los riñones.
Se han reportado muertes súbitas a consecuencia de la inhalación de las sustancias contenidas
en los aerosoles. Además, muchos inhalantes pueden explotar e incendiarse.

El éter, además de ser usado como inhalante, se emplea en laboratorios clandestinos para la
producción de heroína; su uso es peligroso ya que el contacto con el aire lo transforma en
peróxido de éter, el cual explota con sólo un leve golpe. Por ello cualquier botella que contenga
éter debe ser manejada con mucha precaución, en forma muy delicada, debe añadirse agua a la
botella, así como introducir en ella una porción de alambre de cobre. El agua retarda la
formación del peróxido y el cobre previene la explosión.

GLOSARIO DE TERMINOS

Adicción: La Organización Mundial de la Salud considera la adicción como el estado de


intoxicación periódica o crónica provocada por el consumo repetido de una droga.

Alucinógenos: Sustancias que producen alteraciones mentales, emocionales y del


comportamiento, semejantes a las que caracterizan a la psicosis con desorganización de la
personalidad. Suele provocar alucinaciones y falsas impresiones sensoriales.

Amapola: Adormidera, planta de la especie Papaver somniferum.

Antidoping: Análisis de la composición inorgánica de sangre para determinar la existencia no


permitida de alguna droga para su uso fuera de prescripción médica.

Aseguramiento: Acto por el cual las autoridades judiciales ordenan que sean resguardados o
depositados los objetos, instrumentos o productos del delito, para que sean puestos a
disposición de las mismas.

Compulsiva: Se refiere a la conducta motivada por un impulso irresistible de ejecutar algo


irracional o contrario a la voluntad del que la ejecuta.

Derivados de amapola: Opio, codeína, tabaína, narcotina, papaverina, narceína, heroína y


morfina.

Dependencia psicológica: Es el resultado del consumo repetido de una droga que produce
dependencia psicológica y no física. La dependencia psicológica produce un fuerte deseo de
continuar tomando droga por la sensación de bienestar, esta dependencia es la más difícil de
tratar.

Depresores: Narcóticos sintéticos con alto potencial de dependencia física, causantes de


perturbaciones y pérdida motora.

Derivados de mariguana: Hashish y aceite de hashish.

Diagnóstico: Es el análisis de un conjunto de síntomas, resultado de exámenes practicados a


un enfermo.

Droga: Es cualquier sustancia química que produce en la persona cambios fisiológicos,


emocionales o de comportamiento.

Enfermedades adictivas: Padecimientos causados por un estado de intoxicación periódica o


crónica provocada por el consumo de una droga.

Erradicación: Acción de destruir plantíos ilícitos, ya sea, aplicando herbicida por aspersión y/o
destrucción natural.
Estimulantes: Cualquier sustancia química natural o artificial causante de excitación o
incitamiento, que produce efectos eufóricos. Existen diferentes tipos de estimulantes entre los
que se encuentran la nicotina, la cafeína y el té, mismos que tienden a disminuir la fatiga y poner
en alerta las funciones intelectuales.

Estupefacientes: Sustancias contenidas bajo ese rubro en el artículo 234 de la Ley General de
Salud.

Fármaco: Toda sustancia natural, sintética o biotecnológica que tenga alguna actividad
farmacológica y que se identifique por sus propiedades físicas, químicas o acciones biológicas;
que no se presente en forma farmacéutica y que reúna condiciones para ser empleada como
medicamento o ingrediente de un medicamento.

Goma de opio: Alcaloide que se obtiene del fluido lechoso que mana de las incisiones hechas
en el bulbo de las flores de la planta de amapola.

Hashish: Resina extraída de la planta de la mariguana. (Cannabis sativa o indica).

Heroína: Depresor del sistema nervioso central que se obtiene de la diacetilización de la


morfina, en su estado puro es un polvo blanco de sabor amargo.

Inhalantes: Hidrocarburos, solventes volátiles que se obtienen del petróleo y del gas natural,
producen efectos psicotrópicos similares a los de otras sustancias sedantes e hipnóticas;
generalmente ocasionan distorsiones sensoriales y perceptuales temporales.

Intercepción: Acción de interceptar, apoderarse de una cosa antes de que llegue a su destino;
para fines de este capítulo, es la acción de detener el tráfico de psicotrópicos y estupefacientes
lo antes posible.

Mariguana: La mariguana (un alucinógeno), es una planta india denominada cannabina;


Cannabis indica o Cannabis sativa son los nombres científicos de dos variedades. Las partes
más ricas en tetrahidrocanabinol (THC), son los extremos superiores de la planta en flor. Las
hojas contienen una menor cantidad de esta sustancia y, los tallos y las semillas muy poca o
ninguna.

Mariguana en greña: Plantas de mariguana secas o semifrescas que no han sufrido ningún
proceso de selección o compactación.

Medicamentos controlados: Su venta requiere receta médica y éstos son controlados tanto por
los médicos como por las farmacias autorizadas. Estos medicamentos, mal administrados,
producen un efecto negativo tanto al cerebro como al aparato psicomotor.

Morfina: Estupefaciente alcaloide; fenantreno, que es el principal componente del opio, es


inodora, de sabor amargo y tiende a oscurecerse con el tiempo.

Narcóticos: El grupo de los narcóticos lo constituyen las sustancias que actúan sobre el
sistema nervioso central, alivian el dolor e inducen al sueño. Entre los narcóticos y opiáceos se
incluyen: opio y sus componentes activos tales como: la morfina, la heroína y la codeína.
También se incluyen en este grupo una cantidad de sustancias sintéticas con efectos morfínicos
tales como: la petidina, la metadona y la normetadona.

Narcotraficante: Delincuente que se dedica al tráfico de drogas y estupefacientes.

Planta seca: Inflorescencias de mariguana separadas del tallo, eliminando las hojas grandes.

Plantío: Extensión de terreno donde se cultivan plantas de mariguana y/o amapola.


Preventivo: Disponer con anticipación las acciones necesarias para evitar las adicciones y los
delitos contra la salud.

Reconocimiento de estupefacientes: Consiste en sobrevolar una región en busca de plantíos


de estupefacientes o cualquier indicio de siembra, cultivo o tráfico de drogas; una vez localizados
los plantíos se procede a estimar dimensiones y características, así como la ubicación en
coordenadas geográficas en la carta topográfica respectiva, para su erradicación.

Reincidente: Persona que habiendo cometido un delito o habiéndose rehabilitado de una


adicción vuelve a realizar dicha conducta.

Sedantes barbitúricos: Sustancias depresoras del sistema nervioso central que producen
sedación ligera, sueño, hipnosis y, en dosis elevadas, pérdida del conocimiento, anestesia
quirúrgica y depresión respiratoria.

Sedativos: Entre los hipnóticos sedativos figura la amplia familia de los barbitúricos o derivados
del ácido barbitúrico que se distinguen entre sí por sus efectos más o menos prolongados. El
consumo en grandes cantidades produce dependencia.

Síndrome de abstinencia: Son los síntomas que se presentan cuando las concentraciones de
droga disminuyen bruscamente después de haber interrumpido o reducido la cantidad normal
que se usa; por regla general estos síntomas se alivian o desaparecen en cuanto se le
administra droga al individuo.

Suspensión: Los síntomas ocurren después de suspender abruptamente el uso de una droga;
pueden ser ligeros o severos e incluyen convulsiones, ansiedad, irritabilidad, náuseas, depresión
y otros. En algunos casos como con el alcohol y otros depresivos, la suspensión puede poner en
riesgo la vida.

Sustancias adictivas: Fármacos que causan adicción.

Terapéuticos: Se refiere a los preceptos y remedios para curar.

Tolerancia: Esta se refiere a que el tejido celular se acostumbra a la presencia de una droga en
cierta dosis y eventualmente la respuesta a esta dosis pierde su efectividad y, por consecuencia,
es necesario aumentarla para conseguir el efecto deseado.

Tráfico ilícito: La fabricación o el tráfico de sustancias psicotrópicas contrarias a las


disposiciones legales de cada país y las establecidas en la Convención Unica sobre
Estupefacientes.

Tranquilizantes ansiolíticos: Son los agentes psicoterapéuticos más utilizados en el mundo,


entre otras razones porque a dosis bajas son efectivos en el manejo de una variedad de
estresantes comunes.

Verificación de estupefacientes: Consiste en vuelos que se realizan después de haberse


efectuado el vuelo de aspersión en forma selectiva, se hacen con objeto de confirmar los efectos
del herbicida en los plantíos asperjados; cabe señalar que esta actividad es muy importante
debido a que permite mejorar técnicas o sistemas empleados o bien reprogramar la aspersión, si
no se obtuvieron los efectos deseados en dicha actividad.

Hay muchos indicios del uso de drogas que un Oficial de Protección puede identificar; sin
embargo, recuerde que hay muchas personas que por razones de salud llevan al trabajo tabletas
o cápsulas por prescripción médica o jeringas en el caso de diabéticos. Los ojos rojos, moqueo,
o lagrimeo pueden ser debido a una alergia o a una fuerte gripa y no al uso de drogas. Un
comportamiento inusitado puede que no esté relacionado con las drogas. Por todas estas
razones los Oficiales de Protección no pueden ni deben dar un diagnóstico. El papel del Oficial
de Protección es observar y reportar las conductas sospechosas al supervisor adecuado,
contactar con alguien en la compañía para que ellos puedan evaluar cada incidente y seguir el
procedimiento correcto.

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