Vida en el sequedal
• El sequedal a causa de nuestro pecado
Sequedal del hebreo tsimmaó n : lugar sediento, desierto: - sed, sequedal, tierra
seca, tener
sed, sediento.
Los sequedales son sinó nimos de una vida infructuosa y abandonada, una vida
apartada de Dios, una vida necesitada de Dios.
Un desierto es un lugar á rido donde vemos la mano de Dios, pero un sequedal es
un lugar
abandonado donde Dios promete hacer brotar aguas después de un verdadero
arrepentimiento.
Salmo 105:41-45, Isaías 35:7-8, 44:3-5, Jeremías 17:5-8.
Salmo 2:1-5, Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y
cubierto su pecado.
Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu
no hay engañ o. Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en
sequedades de verano. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije:
Confesaré mis transgresiones a Jehová ; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
• Un lugar apartado
El desierto también es tomado por muchos autores como un lugar apartado y
solitario para la bú squeda de Dios, en los siguientes ejemplos Jesú s busca lugares
apartados y desérticos para su bú squeda de intimidad con el Padre.
Marcos 1:35 “Levantá ndose muy de mañ ana, siendo aú n muy oscuro, salió y se fue
a un lugar desierto, y allí oraba”
Consejo para buscar a Dios en oración
Mateo 6:6 “Mas tú , cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu
Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en
pú blico”
Después de haber oído de la muerte de Juan Bautista
Mateo 14:13 “Oyéndolo Jesú s, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y
apartado; y cuando la gente lo oyó , le siguió a pie desde las ciudades”
Después de la multiplicación en el desierto y antes de caminar sobre el mar
Mateo 14:23 “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó
la noche, estaba allí solo”
Antes de ser apresado en el Getsemaní
Mateo 26:36 “Entonces llegó Jesú s con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y
dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro
Isaías 44:3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la
tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición
sobre tus renuevos; 44:4 y brotarán entre hierba, como sauces junto a las
riberas de las aguas. 44:8 No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír
desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay
Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.
Las Tierras á ridas constituyen un ambiente natural de baja productividad, donde el
agua suele ser el principal factor limitante para la producció n bioló gica. Al superar
los factores limitantes econó mica y técnicamente - las tierras á ridas pueden
volverse moderadamente productivas.
Es asombroso darnos cuenta, que a través de la escritura, el pueblo de Dios fue
comparado con una tierra á rida, carente de una vida espiritual fructífera.
Inexplicable, entendiendo que Dios mismo nunca limito su agua para dar vida en el
sequedal en el pueblo; ¿qué sucedió ? Estando en una sequedad espiritual,
rechazaron la fuente que les daría una buena producció n.
Jeremías
2:13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua
viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.
La sequedad espiritual, es un factor preocupante para Dios, ve con asombro a su
pueblo en un desierto sin vida y pronto a ser fuertemente destruidos por las
condiciones que le rodean.
Ezequiel
37:1 La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y
me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. 37:2 Y me hizo
pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos
sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. 37:3 Y me dijo:
Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes. 37:4
Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd
palabra de Jehová. 37:5 Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí,
yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. 37:6 Y pondré tendones sobre
vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en
vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.
En tiempos de Jesú s, los hombres cavaron para sí cisternas rotas, no retuvieron la
fuente misma de Dios y sus vidas espirituales, a pesar de estar tan cerca de las
escrituras y la presencia de Dios en el templo, sus vidas eran un sequedal, una
tierra á rida sin vida.
Mateo
23:27 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes
a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos,
más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.
Nosotros debemos reconocer, al igual que el pueblo de Israel, que somos tierra
á rida y necesitamos las aguas del río de Dios para limpiar lo malo existentes en
nosotros; esta agua producirá sanidad a la tierra y renaceremos espiritualmente.
Ezequiel
47:9 Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos
dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas
aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río.
Nuestro proveedor, quiere darnos vida a través de su agua, el pueblo debe vivir
constantemente junto a ellas y no en cisternas rotas que no pueden retener esta
agua.
Salmos
46:4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las
moradas del Altísimo.
Ezequiel
37:11 Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel.
He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra
esperanza, y somos del todo destruidos. 37:12 Por tanto, profetiza, y diles:
Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío,
y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. 37:14
Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra
tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.
Dios quiere darnos vida en medio del sequedal espiritual en el que estamos
inmersos, la vida es la esencia misma de él, por lo tanto quiere ver a su pueblo
lleno de vida con abundante gozo en su interior.
Isaías
43:18 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas
antiguas.
43:19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis?
Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. 43:20 Las fieras
del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré
aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi
escogido.
Debemos reconocer que necesitamos de esta agua que nos ayudará a salir del
sequedal, el agua siempre permanecerá en el mismo lugar, solo debemos
acercarnos a Jesú s, quien la otorga gratuitamente.
Apocalipsis
21:6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al
que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
Juan
4:13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a
tener sed; 4:14 más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed
jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte
para vida eterna.
Si tenemos el Espíritu Santo de Dios, podemos decir que no somos tierra á rida,
estamos seguros que la vida está en nosotros a través de él.
Juan
7:38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de
agua viva. 7:39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen
en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido
aún glorificado.
2 Pedro
1:21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los
santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
SEQUEDALES...
En la Biblia leemos: “Ya no tendrá n hambre ni sed, y el sol no caerá má s sobre
ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los
pastoreará , y los guiará a fuentes de aguas de vida…” (Apocalipsis 7:16-17)
Un informe hablaba acerca del avance del desierto en determinado territorio y la
lucha de dicho país para tratar de evitarlo: “Durante añ os los desiertos de… se
expandieron… se han perdido muchos poblados… los esfuerzos para re ubicar
residentes, plantar á rboles y limitar el pastoreo han revertido el crecimiento del
desierto en algunas á reas, pero siguen creciendo en lugres cruciales. Muchas
familias que antes vivían junto al lago en una comunidad pró spera… se han ido. El
desierto se adueñ ó del lugar”
Todo necesita del agua para subsistir... No es algo nuevo y la vida sin agua, por
causa de períodos prolongados de sequía, siempre fue dura para todos:
"Dijo, pues, Acab a Abdías: Ve por el país a todas las fuentes de aguas, y a todos los
arroyos, a ver si acaso hallaremos hierba con que conservemos la vida a los
caballos y a las mulas, para que no nos quedemos sin bestias” (1 Reyes 18:5)
No hay dudas acerca de que el agua es vida y donde hay agua hay prosperidad... De
igual manera ,una vida en comunió n con Nuestro Dios traerá crecimiento y buenos
frutos:
“Bienaventurado el varó n que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino
de pecadores, ni en silla e escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de
Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como á rbol
plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no
cae; y todo lo que hace prosperará ” (Salmos 1:1-3)
El Señ or Jesucristo nos hizo esta Promesa:
“Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesú s le dijo: Dame de beber… si
conocieras el don de Dios y quien es el que te dice: Dame de beber, tú le pedirías y
él te daría agua viva… La mujer le dijo: Señ or, no tienes con que sacarla, y el pozo
es hondo. ¿De dó nde, pues, tienes el agua viva? … Respondió Jesú s y le dijo:
Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; má s el que bebiere del
agua que yo le daré, no tendrá sed jamá s; sino que el agua que yo le daré será en él
una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:7, 10-14)
Isaías nos dice
“Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque
aguas será n cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. El lugar seco se
convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas…” (Isaías 35:6-7)
“Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra á rida; mi
Espíritu derramaré sobre tu generació n y mi bendició n sobre tus renuevos; y
brotará n entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas” (Isaías 44:3-4)
En Apocalipsis 22:17 leemos: “…y el que tiene sed venga; y el que quiera, tome del
agua de la vida gratuitamente”
La vida sin Dios es como un desierto seco y á rido… Que podamos disfrutar de la
Gracia de Dios que es una Fuente de Agua Fresca de Vida...