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PASTORAL LITÚRGICA.
Cristo y su Acción en la Liturgia.
La liturgia es el ejercicio del sacerdocio de Cristo (SC,7). La finalidad del sacerdocio de Cristo es ofrecer el sacrificio
espiritualagradable al Padre (1Pe 2,5). Por sacrificio espiritual entendemos toda la vida hecha en docilidad al
espíritu de Cristo (LG, 34). “La muerte de Cristo en la cruzy su resurrección constituyen el centro de la vida de la
Iglesia y la prenda de su Pascua Eterna; la liturgia tiene como su principal función conducirnos constantementea
través del camino pascual inaugurado por Cristo, en el cual se acepta morir para entrar enla Vida” (VQA, 6). Como
Cristo fue enviado por el Padre, el Señor envió a losapóstoles a anunciar el Evangelio y a realizar la salvación por
medio del sacrificio eucarístico y lossacramentos en torno a los cuales gira la vida litúrgica (SC,6), misión que es
transmitida a los sucesores de los apóstoles, los Obispos(LG, 26) y a sus inmediatos colaboradores, los
presbíteros.
“Para llevar a cabo obra tan grande, Cristo está siempre presenteen su Iglesia, principalmente en los actos
litúrgicos. Esta presente en el sacrificiode la Misa no solo en la persona del ministro, ofreciéndose ahora por
ministerio de los sacerdotes, el mismo que entonces se ofreció en la cruz, sea sobre todo bajo las especies
eucarísticas. Está presente con su virtud en los sacramentos, de modo, que cuando alguien bautiza, es Cristo quien
bautiza. Está presente en su Palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura es Él quien habla. Está
presente, por último, cuando la Iglesia proclama y canta salmos…” (SC, 7).
El Espíritu Santo y la Iglesia en la Liturgia.
La Pastoral Litúrgica es una dimensión de la misión de la Iglesia que tiene como finalidad promoverla participación
consciente, activa y fructuosa de los fieles en la celebración de los divinos misterios (SC,11).
La Pastoral Litúrgica atiende a los siguientes campos: los sacramentos y los sacramentales, el tiempo litúrgico (año
litúrgico y liturgia de las horas), la música, el arte sacro, los servicios y ministerios en la Iglesia. “La Santa Madre
Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles aquella participación plena, consciente y activa en las
celebraciones litúrgicas que exige la naturaleza de la liturgia misma, y a la cual tiene derecho y obligación, en virtud
del bautismo, el pueblo cristiano, los pastores de las almasdeben aspirar a ella con diligencia en toda su actividad
pastoral…” (SC,14).
Los Sacramentos de la Iglesia.
Toda la vida litúrgica de la Iglesia gravita en torno al sacrificio eucarísticoy a los sacramentos. Hay en la Iglesia siete
sacramentos: Bautismo, confirmación o Crismación, Eucaristía, Penitencia, o Reconciliación, Unción de los
enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio. Los siete sacramentos corresponden a todas las etapas ya todos los
momentos importantes en la vida del cristiano: dan nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de fe de los
cristianos.
Dimensión Celebrativa de los sacramentos.
La renovación Litúrgica del Vaticano II ha puesto el acento en la dimensión celebrativa de los sacramentos. Los
principios de la participación y la celebración festiva están señalados por la reforma litúrgica “siempre que los ritos,
cada cual según su naturaleza propia, admitan una celebración comunitaria, con asistencia y participación activa de
los fieles, incúlquese que hay que preferirla, en cuanto sea posible, a una celebración individual y casi privada.
Esto vale sobre todo para la celebraciónde la Misa, quedando siempre a salvo de la naturaleza pública y social de
toda Misa, y para la administración de los sacramentos (SC, 27).
Pastoral litúrgica y teología pastoral
La pastoral litúrgica se ha desarrollado gracias a la ciencia litúrgica y a la reforma de los libros y ritos, pero siempre
se ha servido de las otras disciplinas teológico-pastorales, en especial de la eclesiología, la catequética y la
homilética, y se ha apoyado sobre todo en los resultados de la exégesis bíblica, sin olvidar los recursos de las
ciencias antropológicas. Todo eso, acertadamente aplicado, debe contribuir a que las celebraciones resulten cauces
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vivos y eficaces de santificación y salvación del hombre para gloria de Dios, mediante la obra sacerdotal de Cristo
compartida con su Iglesia.
Sólo así se puede soslayar el peligro de reducir la pastoral litúrgica a una pura elaboración y aplicación de normas
teóricas y de técnicas rituales para las celebraciones. La pastoral litúrgica no es una ciencia independiente, sino que
se apoya en los datos que le suministran las demás disciplinas teológicas y antropológicas para elaborar normas
reguladoras del modo de celebrar en y con asambleas concretas. Su objetivo principal consiste en formar a los
responsables de las celebraciones, proporcionándoles los criterios y conocimientos necesarios, e iluminando los
dones y carismas en orden al ars celebrandi (arte de celebrar).
Pero a la vez debe tomar en cuenta todo el proceso formativo del cristiano en el marco de la iniciación cristiana,
mediante la cual la Iglesia se construye continuamente. Y en esa iniciación cristiana intervienen: la pastoral
catequética, con los contenidos de fe que se deben comunicar y los métodos más eficaces para tal comunicación; la
pastoral litúrgica, para hacer vivas las celebraciones que marcan el camino cristiano, y recibir consciente y
dignamente los sacramentos que ayudan a recorrerlo; y la pastoral de la edificación de la comunidad eclesial, para
crear las condiciones necesarias en función de los procesos integradores de la iniciación cristiana.
La pastoral litúrgica debe tomar en serio que ella es acción pastoral; o sea: momento de la actividad precisa por la
cual la Iglesia se construye en la historia, en unas determinadas condiciones concretas.
La reflexión del P. K. Rahner y su grupo es un punto de referencia para toda definición de pastoral: “El objeto formal
de la teología pastoral no es la esencia inmutable de la Iglesia –que pertenece a la eclesiología dogmática- ni
siquiera esa esencia actualizada en la historia –que es estudiada por la historia de la Iglesia- sino la Iglesia en
cuanto que se ha de realizar aquí y ahora… Es el análisis de la situación en que la Iglesia debe realizarse cada vez
a sí misma… Implica un algo del todo original”, como acto carismático de discernimiento espiritual por parte de los
responsables de la edificación de la Iglesia y de su misión en el mundo.
Misión de la pastoral litúrgica
La teología pastoral “es el acto del pastor y del fiel que deciden y actúan a la luz de la Palabra de Dios y con el don
del Espíritu Santo”. A partir de los fundamentos eclesiológicos y los condicionamientos socio-culturales, la teología
pastoral busca un criterio de valoración y de opción al servicio del acontecimiento Jesús: ve en el Nuevo
Testamento el lugar privilegiado para comprender el proyecto de Dios manifestado en Cristo Jesús y actuado
históricamente por las comunidades apostólicas. El aspecto carismático-ministerial de la acción pastoral se integra
en la misión fundamental de la Iglesia, que consiste en ser testimonio de Jesús resucitado en el mundo.
A la pastoral litúrgica se debe en gran parte el redescubrimiento de la asamblea-comunidad como sujeto integral de
las celebraciones litúrgicas, donde se testimonia la fidelidad al proyecto mesiánico de Jesús, se hace memoria del
mismo, se proclama y se realiza su actualidad salvífica en la Iglesia y en el mundo.
Los ambientes de las celebraciones litúrgicas se caracterizan por una sacramentalidad eclesial específica, donde se
ejerce, de modo concreto, tanto el sacerdocio eclesial (o bautismal) como el sacerdocio ministerial. Pero los
documentos conciliares señalan que lo sacramental y lo sacerdotal son dimensiones del ser y actuar eclesial y
cristiano, por lo cual van más allá del ámbito litúrgico, para encarnarse en la existencia cotidiana, que así se hace
prolongación vital de la liturgia.
El sacerdocio bautismal y el ministerial nos dan la posibilidad de acceder a Dios superando el pecado, de dialogar y
entrar en comunión con él en Jesús por la acción del Espíritu Santo. El mismo Jesús, en la Última Cena, ha dado a
su Iglesia, a nosotros, los signos rituales para recordar-expresar su acción sacerdotal por excelencia y asociarnos a
esa acción compartiéndola con nosotros.
La pastoral litúrgica se preocupa de que todo fiel, por su dignidad sacerdotal y por el sentido de la fe, esté en
condiciones de interpretar el lenguaje cristiano de los signos rituales, y de que él mismo se sienta protagonista con
Cristo, Sumo Sacerdote, de los actos que simbolizan y actualizan el misterio de la santificación y la salvación. Pero
también se preocupa la pastoral litúrgica de los espacios rituales de la oración individual, familiar, catequística y
popular, valorándolos en relación con la liturgia.
Las pastoral litúrgica, en fin, proporciona profesionalidad a cuantos ejercen funciones ministeriales en las
asambleas litúrgicas, y en especial a quienes detentan el sacerdocio ministerial, a fin de que tengan la competencia
doctrinal y la capacidad operativa de realizar las celebraciones litúrgicas, y así estas resulten eficaces para
comunicar y experimentar las realidades divinas que la liturgia expresa sacramentalmente; y a la vez se eduque a
los fieles en la cultura de la fe, de modo que los haga capaces de interpretar y vivir las celebraciones litúrgicas con
frutos de santificación y salvación en Cristo por el Espíritu Santo para gloria del Padre.
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