Trombón
(Redirigido desde «Trombon»)
Ir a la navegaciónIr a la búsqueda
En este artículo se detectaron varios problemas. Por
favor, edítalo para mejorarlo:
Necesita ser wikificado conforme a las convenciones de
estilo de Wikipedia.
Carece de fuentes o referencias que aparezcan en una fuente
acreditada.
Puedes avisar al redactor principal pegando lo siguiente en su página de
discusión: {{sust:Aviso PA|Trombón|referencias|
wikificar}} ~~~~
Trombón
Tesitura
Características
Clasificación Instrumento de viento metal
Instrumentos Trompeta, trompeta de varas, trompeta
relacionados baja, bombardino, sacabuche, tuba, trompa, fliscorno
[editar datos en Wikidata]
El trombón es un instrumento de viento metal. Su sonido se produce gracias a
la vibración de los labios del intérprete en la parte denominada boquilla a partir
de la columna del aire (flujo del aire).
Las diferentes notas se obtienen por el movimiento de un tubo móvil,
denominado vara, alargando la distancia que el aire en vibración debe recorrer,
produciendo de este modo sonidos que también se pueden controlar con la
presión del aire soplado por el intérprete en la vara. Se diferencian siete
posiciones distintas a lo largo de la vara. Cuanto más se alarga la columna de
aire con cada posición, el sonido producido es más grave que en la anterior.
Sin embargo, también existen trombones con válvulas. Al igual que casi todos
los instrumentos de esta familia de viento-metal, el trombón de varas es de
latón (aunque actualmente muchas fábricas optan también por el cobre y los
baños de plata), y consiste en un tubo cilíndrico y abierto enrollado sobre sí
mismo.
Durante los periodos barroco y clásico se usaba mucho en la música religiosa,
y desde el siglo XIX es imprescindible en la gran orquesta sinfónica. También
se utiliza en la música de jazz, donde, además de ser un instrumento clave
para la big band, interpreta pasajes solistas. En la familia del trombón hay
muchas variantes con distintas tesituras y tamaños. En la orquesta se suele
usar el trombón tenor y a veces el bajo.
Índice
1Construcción
2Tipos
3Historia
o 3.1Orígenes y antecedentes del trombón
o 3.2Renacimiento y barroco
o 3.3El siglo XVIII
o 3.4El siglo XIX
o 3.5El siglo XX
4Repertorio destacado
5Trombonistas
6Enlaces externos
Construcción[editar]
1. Brazo de la bomba de afinación.
2. Boquilla o embocadura.
3. Pabellón o campana.
4. Llave de desagüe.
5. Vara principal.
6. Puente de soporte.
7. Puente de soporte.
8. Rosca de encaje de la vara.
El instrumento se compone de las siguientes partes:
Boquilla o embocadura: pieza pequeña y hueca que se adapta al tubo
del trombón para que el intérprete sople, de modo que los labios se apoyen
en los bordes, vibren y produzcan el sonido primario. El trombón tiene una
boquilla que determina su timbre.
Pabellón o campana: ensanchamiento final del tubo.
Vara: tiene forma de U y se mueve en siete diferentes posiciones con
distinta longitud del tubo. La vara del trombón no permite grandes
velocidades cuando se toca, pero es perfecto para
interpretar glissandos (escala rápida entre dos notas).
Tipos[editar]
Trombón de varas
Se puede clasificar según el sonido particular que emite y por tanto las notas y
claves que le cambia la altura de las notas utilizando un sistema de válvulas y
pistones. El sonido es distinto y exagera cualquier imprecisión en la entonación.
Trombón sopranino o trombón piccolo.
Trombón sopranino o trombón piccolo.
Trombón soprano o trompeta "slide".
Trombón soprano o trompeta "slide".
Trombón alto.
Trombón alto.
Trombón tenor.
Trombón tenor.
Trombón bajo.
Trombón bajo de varas
Trombón bajo.
Trombón contrabajo.
Trombón contrabajo.
Címbasso.
Címbasso en F.
Historia[editar]
Orígenes y antecedentes del trombón[editar]
El trombón, como los otros instrumentos de viento, tuvo su origen en la barra
hueca y los cuernos de los animales.
En el 3000 a. C., cuando el hombre descubre los metales, empieza ya a hacer
instrumentos musicales. Se ha demostrado que los chinos, los asirios y los
babilonios ya tenían instrumentos de metal con forma de trompetas rectas con
embocadura. Los hindúes poseían también instrumentos parecidos a las
trompetas rectas. En la tumba de Tutankamon (1350 a. C.), se encontraron
trompetas: dorado y plata, cortas y de sonidos agudos. Los hebreos tomaron
las trompetas de los egipcios. En el Antiguo Testamento aparece documentado
este hecho; es más, se dice que Moisés estableció normas para su
construcción. En la marcha hacia la Tierra Prometida, relatada también en el
Antiguo Testamento, el ejército de Josué debió contar con ellas, en concreto
los shofars, construidas con cuernos de animal, ya que según la Biblia
derribaron las murallas de Jericó.
Grecia y Roma heredaron la cultura musical y los instrumentos de estos
pueblos. La trompeta metálica tenía una gran importancia para los griegos, que
la usaban en actos religiosos y en los Juegos Olímpicos, donde se celebraban
también competiciones de intérpretes de trompetas. Uno de estos trompetistas
fue Herodoro de Megara (siglo III a. C.), que se hizo famoso tocando dos
trompetas a la vez, habilidad con la que ganó diez campeonatos. Estas
trompetas tenían tubo cónico y recto, y provenían de las egipcias. Verdi hizo
construir reproducciones de estos instrumentos para el estreno de
su ópera Aida con motivo de la apertura del canal de Suez en 1870, aunque
debido a la guerra franco-prusiana y a la lentitud de este, no pudo
representarse hasta un año después en El Cairo.
Los romanos usaban las trompetas para acompañar sus cantos guerreros y en
sus fanfarrias heráldicas. Podían ser de tres tipos: el lituus, curvado y de sonido
agudo, que utilizaba la caballería; la tuba, recta y de sonido más grave, para la
infantería; y la bucina, en forma de espiral y que produce sonidos aún más
graves.
Para facilitar el manejo y ampliar el registro de sonidos armónicos alargando la
tubería se desarrolló la curvatura del instrumento. Esto aparece documentado
en el Epitome Institutionum Rey Militaris, de Vegio Renato Flavio (siglo IV).
En el siglo XI, la tuba romana se alarga y hace más estrecha ensanchando el
pabellón, como influencia de las trompetas musulmanas que llegaron a Europa
con las invasiones. Un poema del siglo XI menciona las Trompas y Buisines,
como «largas trompetas de pabellón ensanchado, en cobre o plata». En
España, y en las cantigas de Alfonso X El Sabio (siglo XIII), se cita, entre otros
instrumentos, la anafilos o trompeta recta de origen romano. Los franceses le
llamaban buisine, como aparece en la Chanson de Roland.
Por un encargo de Federico II a la villa de Arezzo, en 1240, se construyeron
dos tipos de trompetas: la trombetta, pequeña y de madera, y la bucina, grande
y de metal. En 1783 se descubrieron entre las ruinas de Pompeya dos grandes
trompetas construidas en bronce con embocadura de oro, una de las cuales,
parece ser, pertenecía a la colección del Rey de Nápoles Windsor. Los turcos
usaban una trompeta llamada surme.
Durante la Edad Media los instrumentos de embocadura mantuvieron sus
nombres primitivos: lituus (corneta), tuba (trompeta) y buccina (trompeta grande
o trombón). En esta época también aparece un instrumento llamado serpentón,
con forma de "S" (de ahí su nombre). Este instrumento tenía seis agujeros, tres
para cada mano, y una boquilla metálica.
En Alemania la denominación buccina fue convirtiéndose
en busan, pusun y pousane, término que aplicado al trombón ha llegado a
nuestros días y que se mantiene en los países germánicos y del centro y norte
de Europa. El nombre de trombón, del italiano trombone, o trompeta grande, se
mantuvo hasta el siglo XVIII y es el usado en los países latinos, Inglaterra,
América Latina y Norteamérica.
La curvatura de las barras que después llevaría a la vara corredera aparece
documentada por primera vez en los grabados y pinturas del siglo XIV, en dos
láminas de «Ángeles músicos» (derecha) del siglo XV pintados por fray
Angélico en Italia y por Hans Hemling en los Países Bajos. En estas
ilustraciones se ve un ángel tocando una trompeta cuya boquilla sostiene con
los dedos, por lo que se supone que se introducía y se sacaba del tubo para
variar los sonidos. Algo parecido a lo que se llamaría tromba di tirarsi, trompeta
cuya boquilla hacía de corredera en el tudel, y que posiblemente utilizó Johann
Sebastian Bach.
Una obra de Virdung, impresa en Bále hacia 1511, menciona el busaun como
“instrumento de tubos que se prolongan”. En 1590, el francés Guillaume,
canónigo de Auxerre, inventa un instrumento que llama bucsen a cozilise, lo
que quiere decir bocina de varas. Consistía en dos tubos largos, en forma de
grandes bombas, que se alargaban. Tenía una forma rudimentaria y un sonido
áspero, y era usado en fanfarrias y bandas militares, pero pronto cayó en
desuso.
Entre los siglos XV y XVI aparecen las varas tal como han llegado a nuestros
días. Su forma actual puede verse en pinturas, relieves, marfiles y manuscritos
de la época. En la Biblioteca Nacional de París hay un manuscrito de 1457 con
una miniatura donde se ven trompetas graves en forma
de sacabuches. Sacabuche proviene de los verbos franceses saquer, que
significa tironear, y bouter, presionar; es decir, literalmente significa tirar y
presionar, para representar el movimiento de la vara. Este era el nombre que
daban los franceses al trombón de varas. También podría venir del parecido del
instrumento con un arma empleada en la época para las acciones de asalto,
consistente en una especie de garfio largo utilizado para descabalgar al jinete
enemigo, aunque esto es menos probable. Este instrumento era parecido al
actual trombón de varas, pero de menor tamaño.
Al contrario que en el caso de los órganos o los instrumentos de cuerda, la
construcción de instrumentos de viento no puede localizarse en ningún país en
concreto, porque aparecen por toda Europa. No obstante, pueden destacarse
constructores alemanes, flamencos e ingleses. En la construcción de
trombones destaca la ciudad alemana de Núremberg, donde nacieron los
Neuschel, artesanos del cobre y un tanto responsables de la evolución del
trombón en el siglo XVI; de hecho, uno de los trombones más antiguos que se
conservan fue construido por Jörg Neuschel (Núremberg 1557). Gracias a su
reputación, los Neuschel tuvieron encargos de las cortes europeas, incluso del
papa León X. Núremberg también fue la ciudad natal de Erasmus Schintzer
(nacido en 1551), el constructor de otro de los trombones más antiguos. Entre
los flamencos destaca Pieter Bogaerds, de Amberes, y Hemy van der Moer, de
Malinas (siglo XV). El Parlamento francés registra y reconoce en 1680, la
construcción de instrumentos de viento, ente ellos los Raoux y Courtois. Los
Courtois aún se siguen fabricando. En Inglaterra se menciona a la familia Distin
(1798), como constructores de la trompeta de varas, instrumento que aún se
suele usar en aquel país.
Renacimiento y barroco[editar]
El siglo XVIII[editar]
El auge moderno del trombón en la orquesta empieza a partir de 1767 con la
ópera de Christoph Willibald Gluck, Alceste.
Durante el siglo XVIII el acampanamiento del pabellón del trombón se hizo más
pronunciado y los soportes móviles se sustituyeron por abrazaderas
firmemente soldadas. La primera parte del siglo fue también testigo de un
declive general en la utilización del instrumento. Pero esta tendencia se invirtió
a finales del siglo, cuando las bandas militares encontraron útil el trombón y
cuando sus asociaciones eclesiásticas y sobrenaturales lo introdujeron en las
óperas de Gluck y Mozart.
Mozart utiliza los trombones para producir ciertos efectos dramáticos en sus
óperas La flauta mágica y Don Juan y lo utilizó en varias de sus obras sacras,
como por ejemplo en la Missa solemnis, Missa en do menor o en el Réquiem.
Beethoven sólo lo utiliza en las sinfonías quinta, sexta y novena. Schubert lo
empleó en sus últimas sinfonías y Weber, en sus óperas, mostrando el efecto
maravilloso de los trombones en una armonía muy suave. Georg Friedrich
Händel (1685-1759) le dio una especial importancia en los oratorios Israel in
Egypt (1738) y Saul (1738) y es posible que en El Mesías. Su
contemporáneo Johann Sebastian Bach (1685-1750) lo empleó en muchas de
sus composiciones, especialmente en cantatas, aunque nunca le asignó un
solo, cosa que hizo con casi todos los instrumentos, y lo empleó siempre para
reforzar las voces doblando sus partes. Como Händel lo usó con cautela y sin
apartarse de la rutina. Johann Mattheson (1713) hizo hincapié en su gran
sonoridad, aunque reconocía que fuera de la música sacra era de poco
uso. Franz Joseph Haydn (1732-1809) lo destacó en Die Schöpfung (1798).
En el siglo XVIII se escribieron los primeros conciertos para trombón, pero
estos conciertos no eran para el trombón tenor que se usa hoy en día sino más
bien se parecería al trombón alto. Algunos otros compositores de esta época
fueron Leopold Mozart, Michael Haydn y Johann Georg Albrechtsberger.
En Alemania los sacabuches se usaron en algunas ocasiones en el
acompañamiento de corales. Su registro cromático los hacía perfectos para
estas funciones, lo que las trompetas y trompas no podían realizar por no poder
variar sus notas fundamentales, circunstancia que les impedía llenar los claros
de las series armónicas.
En la zona alemana el trombón perdura para la música religiosa. La Corte de
los Habsburgo contrataba a compositores tanto alemanes como italianos (Fux,
Caldara, Ziani) en cuyas obras sacras, destacaban muchos y bonitos solos
para trombón.
Debido a esto, desde Alemania hubo voces en contra de esta utilización del
trombón fuera del ámbito religioso, ya que era considerado como una
profanación.
En el siglo XVIII en la música austriaca el trombón tuvo un importante papel.
Cuando los altos y los tenores del coro no cantaban, se tocaban largos solos.
Estos pasajes que tenían igual importancia que las voces eran sacados de una
gran variedad de música encontrada entre la Liturgia romana de la Iglesia
católica. El trombón de usaba en misas, oratorios, el “Salzburg Schuldramen”,
vespers, letanías y antífonas.
Existieron tres grandes trombonistas en el siglo XVIII: Thomas Gschlatt de
Salzburgo, Anton Bachschmidt de Melk y Leopold Christian de Viena, que era
el más joven de los tres. Los tres vivieron en la misma época. La Stadtpeifer
tradición en Austria todavía producía trombonistas que inspiraban a
compositores como Leopold Mozart, Johann Michael Haydn, Johann Georg
Albrechtsberger, Georg Christoph Wagenseil, e incluso Wolfgang Amadeus
Mozart.
Thomas Gschlatt (1723-1806) tocaba el trombón alto. Compositores como
Leopold Mozart, Michael Haydn y Johann Georg Albrechtsberger. le escribieron
composiciones exclusivas para él.
Anton Bachschmidt (1728-1797) fue un músico capaz de tocar el violín y el
trombón en el monasterio de Meltz, Austria. Fue el último de tres generaciones
de Bachschmidts todos ellos Thurnermeisters. Un Thurnermeister (literalmente
maestro de la torre) era el encargado de un pequeño grupo de músicos
(Stadtpeifer). Compositores como Melk hicieron composiciones para él.
En la Capilla de la Corte de Viena aparecen, en las nóminas de 1680 a 1770,
los nombres de cinco trombonistas con el apellido Christian. En concreto, dos
de ellos —Leopold Christian Jr. y Leopold Christian— estaban muy bien
pagados y eran muy conocidos por su habilidad como solistas. Dos Maestros
de Capilla de la Corte, Johann Georg Reuter (1708-1772) y Georg Christoph
Wagenseil (1715-1775) escribieron composiciones inspirándose en el talento
de Leopold Christian Jr., incluyendo un concierto de Wagenseil.
El trombón fue un importantísimo instrumento en la música sacra del siglo
XVIII. Esto dificultó su mayor alcance y uso en la música profana hasta la
llegada de las bandas militares en el siglo XIX. La contribución del trombón
como instrumento melódico en la música sacra del siglo XVIII ha sido pasada
por alto durante mucho tiempo; en nuestros días esto ha cambiado y se ha
reconocido la importancia del trombón en dicha época.
Se cree que algunos trombonistas de Alemania y de Austria pasaron a Francia
y a Inglaterra durante los últimos 20 años del siglo XVIII para introducir de
nuevo este instrumento en esos países, pero ya no únicamente con finalidad
religiosa si no con una finalidad militar, de orquestas de danzas...
En Alemania, además del trombón tenor era representativo el trombón alto,
como se aprecia en algunas de las composiciones de Albrechtsberger (maestro
de capilla de la abadía de Melk), en concreto su famoso Concierto para
trombón alto así como la participación de este instrumento en otras obras como
en la antífona Alma redemptoris mater en la que en uno de sus tres
movimientos comprende solos de trombones altos y tenores. Además en la
cercana abadía de Góttweig, fue nombrado en 1736 organista y compositor
Zechmer quien escribió numerosas composiciones que incluían a los
trombones.
El siglo XIX[editar]
Berlioz y Wagner, más que nadie, contribuyeron a dar al trombón una posición
estable; y después de 1860 la popularidad de este instrumento aumentó
enormemente. Berlioz se lamentaba en 1843 de que sólo se usara el trombón
tenor y no se le diera importancia al trombón bajo.
Al comienzo del siglo XIX la mayoría de los instrumentos de viento-metal
sufrieron una importante transformación con la invención del sistema de
válvulas. El trombón permaneció con su forma original y no fue modificado.
Esto supuso que no se compusiera música para él y excepto en algunos casos
(Rimsky-Korsakov, Weber, Guilmant, David) fue utilizado exclusivamente en
música para orquesta sinfónica.
En esa época la mayoría de los instrumentos de viento metal fueron sometidos
a importantes cambios con la invención de las válvulas. El trombón de varas
fue considerado un instrumento tosco, torpe y la mayoría de los instrumentistas
lo abandonaron en favor de la trompa, el trombón de pistones, o la corneta por
lo que obras como la Romanza para trombón y piano de Weber fue olvidada
durante más de un siglo.
Debido a la invención de las válvulas, en el principio del siglo XVIII, el trombón
perdió importancia.
Sin embargo, en Leipzig, se inició una época que devolvió al trombón de nuevo
su gran popularidad. En 1815 un trombonista llamado Friedrich August Belcke
estaba empleado en la Gewandhaus Orchestra y su debut en ese mismo año
fue aclamado de en la Allgmeine Musikalische Zeitung por su virtuosismo y
conocimiento del instrumento. Ese año Belcke dejó Leipzig y consiguió trabajo
en Berlín. Desde aquí comenzó su carrera como solista con giras que le
llevaron por toda Europa.
Aunque Belcke abandonó Leipzig, el trombón siguió ganando gran importancia
allí. En 1817 un joven de 17 años llegó a la ciudad al conseguir un trabajo
como violinista y trombonista en la Leipzig Stadstmusik. Se llamaba Carl
Traugott Queisser. Durante algunos años fue violinista en el Matthäi Quartet y
estuvo como líder en la orquesta Euterpe, pero su gran contribución a la
música la hizo como trombonista en la Gewandhauss Orchestra, donde trabajó
desde 1820 hasta 1843. El debut de Queisser como solista no fue menos
exitoso que el de Belcke.
Después de este gran debut, Queisser apareció como solista con la
Gewandhaus Orchestra en muchas ocasiones, y creció su fama en Alemania.
Por su gran popularidad y por quedar impresionado al escuchar a Queisser,
Mendelssohn (que se convirtió en director principal de la Gewandhaus
Orchestra en 1835), le prometió un concierto para trombón, que no compuso al
enamorarse de Cecile Jeanrenaud y casarse con ella en 1837, olvidándose del
tema. Afortunadamente Mendelssohn no fue el único compositor de Leipzig de
esa época. En el primer año en la orquesta, Mendelssohn tenía como maestro
a su colega y amigo Ferdinand David. Queisser y David se conocieron y este
último prometió a Queisser componer lo que Mendelsson no tuvo tiempo para
realizar: un concierto para trombón. David acabó su concierto para trombón
Op.4 en 1837. El estreno de la obra se convirtió en un gran acontecimiento y
fue tocado en varias ocasiones, no solo en Alemania sino también en el
extranjero. Este concierto fue considerado su mejor trabajo.
Después de la muerte de Queisser en 1846, el trombón pasó desapercibido en
Alemania para el público de música seria durante largo tiempo. Los sucesos de
Leipzig , sin embargo, no pasaron desapercibidos para el resto de Europa. Esto
hizo que en Francia creciese el interés por este instrumento al tiempo que en
Alemania disminuía. En el Conservatorio Superior de París se creó un
ambiente muy favorable para el trombón.
Pero aparte de la presentación de Belcke lo que aumentó la popularidad del
trombón fue la revolucionaria invención del trombón en F en 1816. Esto fue
probablemente lo que inspiró a Carl María von Weber a componer su Romanza
para trombón y piano escrita poco después.
La creación de la clase de trombón en el Conservatorio Superior de París hizo
aumentar considerablemente el repertorio para trombón. Esta clase se introdujo
experimentalmente por Cherubini en 1833 con Félix Vobaron como profesor, la
clase se hizo oficial en 1836 siendo dirigida por Antoine Dieppo (1808-1878)
hasta 1871. Dieppo, que fue admirado por Berlioz, fue Trombón Solista de la
Ópera y Sociedad de Conciertos del Conservatorio. Junto a Fréderic Berr
escribió uno de los primeros métodos para trombón. Sus sucesores fueron Saul
Delisse (1817-1888) desde 1871 hasta 1888, seguido de Louis Allard (1852-
1940) desde 1888 hasta 1925.
La clase de trombón de pistones se sumó a la de trombón de varas entre los
años 1857 y 1870. Los primeros Solos de Concurso para exámenes del
Conservatorio fueron escritos en 1838. Son piezas importantes para la
evolución del repertorio. Sus autores no fueron conocidos hasta 1842, siendo
algunos de los primeros Dieppo, Verroust, Gounoud o Bazin. Una importante
parte de estos trabajos se ha perdido.
El perfeccionamiento del sistema de válvulas fue lo que causó una revolución
en la fabricación de instrumentos musicales. Adolphe Sax (1814-1894) utilizó
estos sistemas de válvulas para modificar y crear nuevos instrumentos. El
trombón de válvulas supuso en un principio una importante revolución pero
progresivamente cayó en desuso. Este trombón poseía seis válvulas
independientes que representaban las posiciones de la vara. La complejidad de
su técnica y la exageración que hacía de las imprecisiones de la entonación
provocó que rápidamente se dejara de utilizar.
A finales del siglo XIX muchos músicos se dieron cuenta de que el extraño y
bonito timbre de los instrumentos de metal se había perdido con los
instrumentos de válvulas y que las válvulas no mejoraban la técnica de los
instrumentos por lo que la popularidad del trombón fue en aumento y el interés
por este instrumento creció desde entonces.
Durante el siglo XIX el trombón entró a formar parte de las orquestas
sinfónicas. A partir de Berlioz el uso del trombón se hizo necesario para la gran
orquesta sinfónica y los compositores más importantes escriben para él.
Wagner contribuyó a darle una posición estable.
El siglo XX[editar]
Trombón de cilindros
Es en este siglo cuando los compositores han explotado todas las posibilidades
del trombón, no solo en la orquesta (confiándole importantes solos), sino
también en su papel como instrumento solista, ya que la literatura para trombón
solista ha aumentado considerablemente.
La mayoría de la música compuesta para trombón se ha producido entre 1940
(fecha en que se escribió la Balada de Martin) y nuestros días.
Se podría afirmar que el renacimiento del trombón comenzó en los Estados
Unidos a comienzos del siglo XX. El trombonista de jazz Jack
Teagarden y Arthur Pryor, cada uno en su tipo de música, llevaron el trombón a
unos límites antes no conseguidos.
No fue hasta mitades de siglo cuando los compositores clásicos de Estados
Unidos comenzaron a escribir en serio música para trombón como solista. Los
pensamientos de los solistas todavía no influían en los compositores de música
seria: la música de Teagarden o de Pryor estaba infravalorada. El jazz era una
música para negros, la música de Pryor estaba dedicada a la clase obrera
media-baja, mientras que los compositores de música seria escribían música
para los grupos de intelectuales.
Es por esto bastante natural que la primera vez que se escribió de manera
seria para trombón como instrumento solista lo hiciera un compositor que
estuviese interesado en la técnica de la música de jazz, de la música ligera y
de la música clásica.
Repertorio destacado[editar]
Beethoven, Ludwig van - Trios Iguales
Berio, Luciano - Sequenza V - Trombón solo
Bozza, E. - Ballade - Trombón y piano
Chávez, Carlos - Concierto para trombón y orquesta
David, Ferdinand - Concertino Op. 4 (arr. Muller) - Trombón y piano
Debussy, Claude - Beau Soir (arr. Brown) - Trombón y piano
Debussy, Claude - Romance - Trombón y piano
Dewanger - Humoresque - Trombón y piano
Dubois, P.M.- Cortege - Trombón y piano
Dutilleux - Coral, Cadencia y Fuga - Trombón y piano
Fievet, P. - Leyenda Celta - Trombón y piano
Françaix, Jean - Concierto para trombón e alientos de madera
Grondahl,Launy - Concierto para trombón y orquesta
Howard, E. - Concierto para Trombón y orquesta
Lieb, Richard - Concertino Basso - Trombón bajo y piano
Oblitas-Bustamante, M. - Brass Concert Op. 9 para dos trombones
Pryor, A. - Campanas azules de Escocia'
Rimsky-Korsakov, Nicolai - Concierto para trombón
Ropartz, Guy - Pieza para trombón y piano
Rota, Nino - Concierto para trombón y orquesta
Saint Saens, Camille - cavatine-concierto para trombón y piano
Tomasi, Henry - Concierto para trombón y orquesta
Weber, Carl Maria von - Romanza para Trombón y piano