100% encontró este documento útil (1 voto)
225 vistas11 páginas

Monet: El Estanque de Ninfeas 1899

Este documento resume la pintura "El Estanque de Ninfeas" de Claude Monet. Fue pintado en 1899 utilizando óleo sobre lienzo y mide 93 cm x 74 cm. Muestra un estanque lleno de nenúfares en el jardín de Monet en Giverny, Francia, y captura los efectos de la luz en la vegetación acuática. Monet pintó varias versiones de esta obra para mostrar el mismo paisaje en diferentes horas del día y condiciones de luz.

Cargado por

Mariolis Forero
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
225 vistas11 páginas

Monet: El Estanque de Ninfeas 1899

Este documento resume la pintura "El Estanque de Ninfeas" de Claude Monet. Fue pintado en 1899 utilizando óleo sobre lienzo y mide 93 cm x 74 cm. Muestra un estanque lleno de nenúfares en el jardín de Monet en Giverny, Francia, y captura los efectos de la luz en la vegetación acuática. Monet pintó varias versiones de esta obra para mostrar el mismo paisaje en diferentes horas del día y condiciones de luz.

Cargado por

Mariolis Forero
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Artista: Claude Monet

Tema: El Estanque de Ninfeas

Tamaño: 93 cm x 74 cm

Período: Impresionismo

Fecha de creación: 1899

Material: Pintura al aceite

Ubicaciones: Metropolitan Museum of Art (desde 1929), Galería Nacional

El Estanque de Ninfeas, es un óleo sobre lienzo pintado por Claude Monet, en 1889. Pertenece a la
serie de obras similares del mismo artista, pinturas inspiradas en el Parque Acuático de Giverny,
Francia.

Descripción:

Se le llama así debido a las plantas que habitaban en él, estas son plantas acuáticas y crecen
mayormente en lagos, lagunas, en charcos y estanques. Estas plantas están normalmente
adheridas en el fondo. En este cuadro pintado por Monet predominan los colores verdes, el
pigmento que usó para realizar esta obra es denso y pastoso. En algunas partes del cuadro el
pintor usó espátula, para así poder recrear las texturas. Monet creó en Giverny dos jardines, pero
los hizo por separado, primero el jardín de flores y luego el jardín acuático, que como ya
conocemos se construyó con inspiración japonesa. Esta obra del estanque de ninfeas pretende
mostrar el mismo escenario en diferentes horas del día y sobre todo con diferentes condiciones de
luz.

El estanque se convirtió en un refugio para el pintor para sus años de vejez, huyendo del bullicio
de las ciudades modernas como París o Londres y de la polémica y difícil situación que Francia
atravesaba por el apogeo del denominado caso Dreyfus. Una especie de Edén al estilo de su jardín
de Argenteuil en los años 70 del XIX.

Siguiendo los preceptos del Impresionismo, Monet mostró una enorme fascinación por los efectos
de la luz, el vapor y la niebla sobre los paisajes. Una inquietud que le llevó a pintar al aire libre y
con pinceladas muy rápidas. En este caso, El estanque de ninfeas (1899), muestra un estanque con
nenúfares y un puente japonés pintado a base de manchas de color y en el que Monet plasmó los
reflejos en un momento del día en el que el sol incide con más fuerza.
El cuadro presenta un formato vertical, inusual en la serie a la que pertenece, pero que nos
permite apreciar la relación entre la vegetación acuática, el agua y la tierra, subrayando el
protagonismo de los lirios y el puente. Dos realidades que ofrece el contraste entre la marcada
verticalidad de las barras que sostienen la rampa del puente y la imagen fluida de los nenúfares
que se expanden horizontalmente más allá del plano de la imagen.

Hay que tener presente que Monet pintó toda la serie desde un estudio improvisado y ubicado
siempre en el mismo punto de observación. También solía emplear un bote de remos que
amarraba al puente para desde allí pintar el puente con una vista frontal.

Una vez terminadas las obras, Monet las retocó antes de exponerlas, remarcando color y forma.
Así, en los lienzos de 1899, el pintor incidió más en las tonalidades verdosas, mientras que en las
de 1900, Monet se decantó más por tonos más cálidos.

Historia:

Monet llegó a exhibir diez versiones de esta obra. El estanque de ninfeas solo muestra el
impresionante amor por la naturaleza y las texturas que tiene el pintor, sin mencionar su
inagotable pasión por el jardín. Las ninfeas que estaban en el estanque, eran plantadas por el, el
mantener cuidado este estanque era su prioridad y se convirtió básicamente en su hobby. Estas
plantas eran importadas directamente desde Egipto y América del sur, lo cual no era del agrado de
las autoridades locales, lo cual no afecto para nada la decisión de Monet de traerlas hasta su casa.
Lo cual nos pone a pensar, que si Monet hubiese obedecido a las autoridades, todas estas obras
pintadas por él no existirían hoy en día. En la época esta serie de cuadros dedicados a los jardines
de Monet en Giverny no fueron del total agrado de la crítica, pues decían que tenían una visión
borrosa y que en cierta forma daban el aspecto de que estaban desordenadas. Lo cual se escavada
totalmente de lo que este artista quería transmitir, que era una visión creativa de estos jardines.

Composición:

Como ya hemos señalado, Monet se decidió por tonalidades frías, concretamente verdes, azules y
violetas, como contraste a los amarillos y reflejando la calidez de la luz cenital. Las formas
naturales se organizan de forma compleja y con texturas muy marcadas para recrear las formas
orgánicas y naturales de los nenúfares.

Para ello, Monet empleó la espátula y un pigmento denso y pastoso, además de emplear trazos
gruesos, rápidos, indefinidos y sin definir los contornos. Una forma de pintar que ofrece sensación
de dinamismo y movimiento, acercándose mucho a la abstracción por su forma tan libre de
plasmar el paisaje.

Otro de los rasgos típicos del Impresionismo es el juego con la luz y el color. Así, las formas se
componen en el ojo a tomar cierta distancia, siendo así una obra figurativa. Una pintura al aire
libre que muestra la luz cenital y natural, logrando la profundidad gracias a las diferencias de
iluminación, esto es, más oscuro en el primer plano y más claro al fondo.

Para la realización de esta obra, Monet se inspiró en la colección de grabados de madera ukijo-e
japoneses con imágenes de puentes. Unos grabados que el pintor coleccionaba desde la década de
1860, convirtiéndose todo lo japonés en moda, especialmente las artes, a finales del siglo XIX,
momento en el que Monet realiza estas series.

Una noción que pudo haber llegado al pintor a través de las series de estampados de paisajes
japoneses como las famosas Treinta y seis vistas del monte de Katsushika Hokusai.
Concretamente, Monet poseía nueve grabados de la serie, y tres volúmenes de Cien vistas del
monte Fuji de Hokusai figuraban entre una larga lista de libros y artículos sobre arte y cultura
japoneses que llenaban su biblioteca.

El aplanamiento de la imagen con el motivo del puente y su vista contenida se consideran también
una inspiración en las composiciones de los artistas japoneses Hiroshige y Hokusai.

Además, Monet, que había creado su jardín con una finalidad estética y como un hobby, tenía
intención de construir una zona de meditación con todos los cuadros dedicados a este estanque
de ninfeas. Este cuadro de El estanque de Ninfeas se encuentra desde 1929 en el Museo
Metropolitano de Arte de Nueva York, Estados Unidos.

Vida del Artista:

El impresionismo es uno de los movimientos pictóricos más importantes de la historia de la


pintura y cuyo principal rasgo consiste en la plasmación de la luz y de un instante dado en el
tiempo y espacio.

En tanto, uno de sus grandes exponentes y precursores ha sido sin dudas el pintor francés Claude
Monet, quien a través de sus obras supo representar como nadie esta característica tan particular
del movimiento.

Oscar-Claude Monet nació en la ciudad de París, un 14 de noviembre del año 1840.


La cercanía con la naturaleza, que pudo experimentar en primera persona tanto en el campo como
en la playa, cuando era adolescente, despertarían en él la pasión por la pintura, y claro, serían de
gran ayuda a la hora de la inspiración.

Tras la realización del servicio militar en Argelia, Monet, regresa a París y allí se pondrá en
contacto con colegas e intelectuales que le contagiarían el espíritu de la época, bastante opuesto
al arte que se solía practicar hasta ese momento.

A mediados del siglo XIX, más precisamente en 1867, la situación personal de Monet se complica
por cuestiones personales y económicas, e incluso hasta media un intento de suicido.

Con el correr del tiempo superaría estos problemas y nuevamente vuelca toda su acción y energía
a la pintura.

En las últimas tres décadas de su vida fue muy prolífica la actividad pictórica que realizó en torno a
uno de sus máximos diseños, como lo fue el jardín de agua de su residencia en Giverny.

En este jardín que disponía de un vasto prado por el que transcurría un arroyo y en el que
destacaban los sauces, los árboles más curiosos, una multiplicidad de colores y hasta un puente de
forma oval, Monet, supo invertir muchísimo dinero, sin embargo, el beneficio que le reportaría
sería inmenso ya que supo ser el escenario de muchísimas de sus producciones artísticas.

Sus colegas han destacado que su gran habilidad era la capacidad de captar la realidad objetiva de
modo inmediato.

Para el año 1909 su salud comenzó a resentirse, en tanto, serían sus ojos los más afectados.

Falleció a la edad de 86 años, en Giverny, Francia, un 5 de diciembre del año 1926.


Artista: Pierre-Auguste Renoir

Tamaño: 1,3 m x 1,73 m

Tema: Le déjeneur des canotiers – El almuerzo de los remeros

Período: Impresionismo

Fecha de creación: 1880–1881

Material: Pintura al aceite – Óleo sobre lienzo

Ubicaciones: Colección Phillips, Washington D.C. (Estados Unidos)

Renoir, el impresionista más hedonista. Para él lo importante era mostrar la alegría de vivir.
Mientras otros del grupo mostraban los diferentes efectos de la luz en un árbol, el bueno de
Auguste lo que quería era los efectos de la luz en la vida.

Este cuadro es un icono. “El almuerzo de los remeros” nos muestra la terraza de la Maison
Fournaise, a las orillas de Sena, un local que nunca dormía, en el que se alquilaban botes para un
romántico paseo por París y se servían exquisitas comidas de la mejor cocina francesa de día, y se
organizaban bailes hasta el amanecer por la noche. Es lógico que un tipo amante de la vida como
Renoir se pasara ahí horas y horas y decidió plasmarlo en un lienzo, con su estilo vibrante y
tembloroso, lleno de vitalidad.

Renoir retrata a sus amigos como el pintor Caillebotte, sentado en primer plano, y frente a él,
jugando con un perrito, a su modelo preferida de esa época, la pelirroja Aline Charigot, con su
graciosa nariz, que acabaría siendo su esposa poco después. Da la impresión de que se podría ver
a oscuras. Una luz filtrada por el toldo a rayas que ilumina el jolgorio de los personajes y ese
magnífico bodegón sobre la mesa, que casi es el protagonista del cuadro (la composición nos lleva
directamente a él).

Descripción:

Este cuadro es la última gran obra impresionista de Renoir que refleja alegría, vitalidad y
optimismo, antes de recuperar la influencia del clasicismo. El escenario es la terraza del
restaurante Fournaise en el que ha reunido a sus amigos que acaban de comer como se observa
por los restos en la mesa y en los vasos de vino. Este restaurante muy popular se encontraba
cerca de una zona de baños y de actividades acuáticas muy frecuentada en verano a la que se
podía llegar ferrocarril que se observa los contornos difusos de un puente en el ángulo superior
izquierdo. El cuadro se estructura de 2 formas:

- En primer lugar si se trazan dos diagonales:

1. La diagonal del ángulo superior de nuestra izquierda hasta el ángulo inferior de nuestra
derecha dejaría a un lado al propietario del restaurante el señor Fournaise y Aline Charigó la
novia del pintor con su perrito, y también a la mesa y bodegón y al otro lado al resto de los
personajes

2. La diagonal que parte del ángulo inferior izquierdo divide la mesa en dos partes y si la
prolongamos hasta el ángulo superior derecho, deja precisamente a la derecha a un trío que
conversa y a unos personajes que parecen coquetear, mientras que a la izquierda queda el resto
de la escena: el propietario, la novia de Renoir, los dos hijos del propietario, la muchacha apoyada
en la barandilla y el joven que fuma, también se encuentra en este lado el río, el toldo. Pero las
dos diagonales al juntarse generarían cuatro triángulos.

 A. En el triángulo de la izquierda se encuentran Aline Charigo novia y futura esposa del


pintor (se casaron al año siguiente) que le hace mimos a su perrito con vestido azul con
pañuelo rojo y un sombrero amarillo con adornos de flores rojas y que quedan
resaltados por el tono violeta de la cinta. A su lado con sombrero de alas amarillas, copa
anaranjada ( efecto de la sombra del toldo) y raya azul colores primarios, dos cálidos y
en medio uno frío el propietario del restaurante el señor Fournaise
 b. El triángulo superior se aprecia un trío formado por Angéle, la modelo favorita
del pintor, que parece haber sido sorprendida de forma espontánea bebiendo, Alfonsine,
hija del propietario, que se apoya en la barandilla y escucha al barón Raoul Barbier (ex
oficial de caballería) que se encuentra de espalda y era gran amigo de Renoir. Detrás de
este trío aparecen el hijo del propietario y un banquero charles Ephrousi personaje que
fue añadido después. Las diferentes capas son muestras de los cambios.

Entre el toldo, arbustos y remarcado por el propietario del restaurante y Alfonsine aparece
difuminados el río y una escena náutica que apenas se ven.

 c. En el triángulo de la derecha se observa otro trío conversando el hombre con el


sombrero de paja es el pintor y mecenas Gustave Caillebote, la muchacha es Allen
Andrée actriz, que también posaba para Renoir, y de pie el periodista Maggiolo.

En la parte superior un trío en actitud de coqueteo

 d. El triángulo inferior englobaría la mesa y la naturaleza muerta. Renoir era un


maestro de bodegones.

El fondo es mayoritariamente verde y por eso tiene muy cerca un toldo rojo complementario del
verde.
Renoir coloca a los personajes muy cercanos al espectador y aunque se observa líneas verticales
como los elementos que sostienen el toldo crea dinamismo con las líneas oblicuas que crean
profundidad: la línea oblicua del toldo, la de la mesa que dirige nuestra mirada hacia la bullicioso
conversación de la derecha y la también línea oblicua de la barandilla que dirige nuestra mirada
hacia el dúo (formado por el hijo del propietarios que fuma y el banquero).

La disposición de los personajes nos hace dirigir la vista no solo a ellos que conversan
animadamente sino también al bodegón que está colocado en un lugar muy destacado con
copas de cristal que tienen aún resto de vino, restos de la comida , diversos tipos de botellas,
todo ello construido con pinceladas sueltas.

Técnica Pictórica:

La factura de la pincelada es a la manera impresionista, paleta de arco iris: rojos y sus opuestos
verdes o amarillos, azules. Y pincelada rápida. Las sombras son por lo general no negras sino
violáceas.

Se puede apreciar como en los colores de algunos elementos del cuadro influyen elementos
cercanos. Así en el sombrero del señor Fourniase cuya ala es amarilla, la copa es anaranjada por
la influencia de la luz anaranjada que produce el toldo Así mismo en el mantel en su esquina
derecha muestra los colores de lo que tiene cerca como la silla, el pantalón del personaje
sentado, el periodista Maggiolo. La escena se sitúa bajo un toldo que Renoir utiliza para lograr
una luminosidad uniforme, distinta a la de muchos de sus cuadros como Moulin de la Galette o en
la imagen inferior Desnudo al sol.

En este caso la luminosidad se logra bien mediante armonías o bien mediante contrastes con los
colores complementarios. Por ejemplo se distinguen contrastes entre violeta y amarillos, se
observan vestidos amarillos cuyas sombras como es habitual en el impresionismo son violáceas o
vestidos azules que quedan resaltados por la proximidad de amarillos en camisas o sombreros.
RITMO es alegre y vitalista todos parecen estar entretenidos en la conversación y muestran
gestos. Nuestra mirada se dirige hacia los grupos que conforman la obra.

Historia:

Como todos los impresionistas y también los postimpresionistas, simbolistas su vida artística
transcurre durante el último tercio del siglo XIX y comienzos del XX época de la consolidación de la
III República, de la segunda revolución industrial con sus avances ( tranvía, metro, electricidad
observable en el cuadro) , expansión colonial y conocimiento de culturas exóticas que influye
como la estampa japonesa y también época de la bohemia y de la Belle epoque en Paris, con
espectáculos para las masas: cabarets, carrera de caballos etc. Este cuadro nos sirve como fuente
histórica pues muestra lo que era la vida parisina, los gustos, la moda del último tercio del siglo
XIX, un mundo que atrae a pintores y artistas de otros países. Renoir también sintió una especial
atracción hacia las escenas de la vida cotidiana como le Moulin de la Galette, los Paraguas o este
Almuerzo de remeros, escenas cargadas de alegría y vitalidad.

La obra evoca ciertos elementos adaptados al mundo profano de la obra Las bodas de Caná de
Veronese, una de las obras preferidas de Renoir. El cuadro tuvo un papel protagónico en la
película El fabuloso destino de Amélie Poulain (2001), de Jean-Pierre Jeunet. Fue expuesto en la
séptima exposición impresionista, en 1882. El marchante Durand-Ruel compró la obra y la dio a
conocer por el mundo. La presentó en Londres, Nueva York y Boston, entre otras ciudades. En
1923 compró la obra el coleccionista Duncan Phillips por 125 000 dólares.

Vida del Artista:

(Limoges, 1841) Pintor francés, una de las más destacadas figuras del impresionismo, tendencia de
la que se distanciaría para seguir una línea personal. Hijo de artesanos, vivió sus primeros años en
barrios proletarios donde trabajó como decorador de porcelanas y pintor de abanicos. Después
pudo acceder al taller del pintor Gilbert y, luego, al de Gleyre, donde conoció a Claude Monet,
Frédéric Bazille y Alfred Sisley, con quien más tarde compartió su casa en París.

Sus primeros intereses como pintor se inclinaron por la escuela de Barbizon y, consecuentemente,
por la pintura al aire libre. Durante los días agitados de la Comuna, pintó con Monet a orillas del
Sena. En 1873 terminó Jinetes en el bosque de Bolonia, excluida del Salón oficial y expuesta en el
de los Rechazados. Durand-Ruel se interesó por su obra y en 1874 participó en la primera
exposición impresionista, en los estudios del fotógrafo Nadar.

En 1876 se celebró la segunda exposición del grupo impresionista en la que Renoir participó con
una de sus obras más conocidas, El moulin de la Galette (1876, Museo de Orsay, París), que recoge
los momentos de un baile al aire libre en una terraza parisiense. En 1878, Renoir se alejó del grupo
impresionista y buscó el éxito en los salones oficiales; el abandono de los principios impresionistas
se acentuó cuando, a partir de 1881, numerosos viajes (Normandía, Argel, Florencia, Venecia,
Roma, Nápoles, Sicilia) despiertan su admiración por cierta idea clásica de lo bello (la pintura
pompeyana, Ingres, Rafael Sanzio), que le llevó a cuestionarse el valor de la espontaneidad de su
técnica anterior, alejándose progresivamente de los efectos atmosféricos en busca de una pintura
más definida. De esta época cabe destacar obras que reflejan momentos de la vida parisiense
contemporánea, como el cuadro Madame Charpentier y sus hijos (1878, Metropolitan Museum,
Wolf Foundation, Nueva York), que fue expuesto en el Salón de 1879, donde recibió la aprobación
del público y la crítica.

El tema de la mujer, por el que el artista mostró claramente, durante toda su vida, un gran interés,
adopta, por lo general, un tratamiento de gran consistencia y de resonancias clásicas. En este
sentido destacan la serie de las bañistas -Bañista sentada secándose la pierna (1895, Museo de
l'Orangerie, París), Bañista sentada (1914, Art Institute, Chicago), o Bañistas (1918-1919, Museo de
Orsay, París)- que constituyen el máximo exponente de la belleza femenina, ejecutadas con una
técnica cálida y envolvente. En estas obras, las pinceladas no se mueven en múltiples direcciones,
como se observava en El moulin de la Galette, sino que se alargan por la aplicación insistente de
óleo húmedo diluido en aceite de linaza y trementina.

La línea recta no existe en la naturaleza y la mezcla armónica de colores sobre la tela va


configurando la forma mediante un proceso orgánico que persigue una expresión sensual y
vitalista: "No tengo reglas ni métodos; cualquiera que vea los materiales que empleo o mi forma
de pintar, se dará cuenta de que no hay secretos. Miro un desnudo y descubro miles de matices
diminutos. He de encontrar aquel que haga que la carne de mi lienzo viva y tiemble."

En 1884 escribió una propuesta para fundar la "Sociedad de los irregulares", la cual asociaba la
belleza a las formas orgánicas e irregulares de la naturaleza y rechazaba el mundo mecánico e
industrializado, como años antes hicieron John Ruskin y William Morris, pero cuya sensualidad se
alejaba de la religiosidad de éstos. "A veces hablo como los campesinos del sur. Dicen que son
unos desafortunados. Yo les pregunto si están enfermos y me dicen que no. Entonces son
afortunados; tienen un poco de dinero, por lo tanto, si tienen una mala cosecha no pasan hambre,
pueden comer, pueden dormir y tienen un trabajo que les permite estar al aire libre, a la luz del
sol. ¿Qué más pueden desear? Son los hombres más felices y ni siquiera lo saben. Después de
unos cuantos años más, voy a abandonar los pinceles y dedicarme a vivir al sol. Nada más."

Las penurias económicas de Renoir terminaron con el éxito de la exposición impresionista de 1886
en Nueva York. En 1892 realizó una muestra antológica en los salones de Durand-Ruel. Dos años
más tarde nació su hijo Jean (el cineasta Jean Renoir), y Gabrielle Renard, prima de su mujer Aline,
entró con dieciséis años en la casa del pintor para ayudar en las tareas domésticas, aunque acabó
convirtiéndose en su modelo favorita. Jean Renoir escribió: "El espíritu inherente a los niños y
niñas, a las criaturas y los árboles, pobladores del mundo que él creó, encerraba tanta pureza
como el cuerpo desnudo de Gabrielle. Y finalmente, Renoir revelaba su propio ser a través de esta
desnudez."

A partir de ese momento los éxitos se sucedieron. Sin embargo, ni su artritis, que lo llevó a
instalarse en la Provenza en busca de un clima más cálido (fue operado en 1910 de las dos rodillas,
una mano y un pie), ni el alistamiento de sus hijos Pierre y Jean durante la Primera Guerra
Mundial, ni incluso la muerte de su esposa en 1915, lograron disminuir su entusiasmo por la
pintura. Finalmente Renoir fallece en Cagnes sur Mer, víctima de una neumonía en el Domaine
des Collettes el 2 de diciembre de 1919, cuando acababa de finalizar su última naturaleza muerta.

También podría gustarte