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El Poder del Perdón Cristiano

El documento habla sobre la importancia del perdón en nuestras vidas. Explica que Dios ofrece un perdón incondicional a través de Jesucristo y nos pide imitar su ejemplo perdonando a los demás. También destaca que el perdón libera de cargas y permite vivir con paz y libertad.

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El Poder del Perdón Cristiano

El documento habla sobre la importancia del perdón en nuestras vidas. Explica que Dios ofrece un perdón incondicional a través de Jesucristo y nos pide imitar su ejemplo perdonando a los demás. También destaca que el perdón libera de cargas y permite vivir con paz y libertad.

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VIVIR CON LIBERTAD… A TRAVES DEL PERDON

El perdón es uno de los rasgos distintivos del VERDADERO cristiano

Es fundamental el perdón en nuestras vidas para estar presente, centrado y sin cargas

Salmo 130.3-4
JAH, si mirares a los pecados,
¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?
Pero en ti hay perdón,
Para que seas reverenciado.

Muchas veces sucede que Dios esta mas comprometido a perdonar que nosotros a ser
perdonados. A veces creemos que no merecemos ser perdonados y no vamos a Dios a buscar
su perdón. Creemos que Dios nos ama solo si lo merecemos, y no es así.
El te ama incondicionalmente y su perdón es incondicional.
La falta de perdón provoca enfermedad e insomnio. No duermes porque estás inquieto, das
vueltas en la cama y haces mil cosas, piensas tanto en el asunto que al final se agrava, y aquella
ofensa que pudo ser pequeña se vuelve del tamaño del mundo.
La Biblia dice que la falta de perdón es carcoma de los huesos. Las personas resentidas no
tienen vitalidad, están siempre de mal humor y hasta deprimidas. Aprende a perdonar y vive sin
cargas en el corazón.

Miqueas 7:18
¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad?
No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.

Hay un gran alivio en el perdón. LA CUENTA VUELVE A ESTAR EN CERO. No somos más
deudores. Además Dios se deleita en misericordia.

1
Somos lo que somos por el amor de Dios. El amor de Dios hacia nosotros comenzó antes de que
lo mereciéramos, antes de la fundación del mundo, Dios YA NOS HABIA AMADO.

La maravilla de la Escritura es la buena nueva de que Dios perdona a quien con corazón sincero
confiesa su pecado.
Manasés fue uno de los reyes más malvados de Judá. El echó por tierra las reformas de
Ezequías y sirvió a dioses falsos con más celo de lo que lo habían hecho las naciones paganas
que Dios había destruido ante los israelitas (2 Crónicas 33:1-9).
Sin embargo, al ser capturado por los asirios, Manasés se humilló ante Dios, y El lo perdonó.
Si Dios pudo perdonar a un rey pagano y malvado cuando éste se humilló, con seguridad que
también nos perdonará si confesamos nuestros pecados y nos arrepentimos.
La confesión y arrepentimiento de corazón es esencial.

1 Juan 1:9
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos
de toda maldad

Hay otro precioso versículo para agregar a nuestra lista


Hebreos 10:17
Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.

Cuán notable que el Dios omnisciente promete no sólo perdonar nuestros pecados sino
también olvidarlos para siempre!

¿Qué pasa con el perdon entre los hombres?


Cuando hablamos de perdón ENTRE LOS HOMBRES, inmediatamente en nuestro pensamiento
surge el factor MERECIMIENTO para obtenerlo (lo merezco, no lo merezco…)

Con DIOS, hay gracia, hay amor, el perdón es regalado. Debemos imitar su ejemplo!

2
Puede ser que tus resentimientos sean justificados, alguien te ha ofendido, has sido
desilusionado, has encontrado una amarga calamidad, te han herido, etc. Todas las cosas son
justificables o tal vez no, pero el no perdonar es malo para nuestro corazón.

La tendencia humana a la ofensa o pecado es el repudio, el responder de la misma manera.


Dios nunca ha repudiado al hombre, sino que ha respondido con su gracia y con su amor.

Juan 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

La humanidad no merecia ser salvada, pero El dio y no repudió.

El perdón es independiente a la accion de la otra persona, el perdon acciona por amor a Dios. Y
DIOS NOS PIDE QUE HAGAMOS CON LOS DEMAS LO MISMO QUE EL HIZO PRIMERO CON
NOSOTROS!

El Señor en Isaías 43:25


Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.

No esperes que otros te amen o respeten, primero ámate y cuídate; por amor a ti mismo
perdona, olvida y no dejes que el rencor te quite la paz.
Crece para que ya no te ofendan las mismas cosas. Jesús también te ofrece su perdón si le
abres tu corazón. Él te perdonará y te ayudará a perdonar.

Efesios 4.31,32
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes
sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también
os perdonó a vosotros en Cristo.

3
Una de las parábolas del evangelio nos muestra la magnitud del perdón de Dios, que cubre la
más grande deuda del hombre: la deuda por sus innumerables pecados y rebeliones con Él. Esta
deuda no hay forma de pagarla por nuestros medios, por eso Dios proveyó un generoso perdón
por la sangre de Cristo en la cruz.

La grandeza del corazón de Dios y la pequeñez de nuestro propio corazón se muestran


claramente en la parábola de los dos deudores. Un rey quiso hacer cuentas con sus siervos. Uno
de ellos le debía diez mil talentos, y como no pudo pagar, su señor ordenó venderle a él y su
familia. Pero este siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: “Señor, ten paciencia conmigo, y yo
te lo pagaré todo.” El rey, movido a misericordia, le soltó y le perdonó los 10.000 talentos. Un
talento valía 6.000 dracmas, y una dracma era lo que ganaba un jornalero al día. De manera
que 10.000 talentos era el equivalente a 60 millones de días de trabajo de un jornalero. Esto
sería, en nuestros días, aproximadamente unos 34 millones de dólares, Verdaderamente, la
deuda de este siervo era impagable.

Tal como ésta, es la deuda que todo hombre tiene con Dios. Sus muchos pecados y rebeliones
se han acumulado en su contra.

Dios, que conoce nuestra condición, actúa como hizo este rey, es decir: perdonando. Aún más,
Dios no acepta nuestros recursos para solucionar este asunto. El no quiere que usemos
recursos que están viciados por nuestra injusticia.

Cuando Dios envió a su Hijo al mundo no lo envió a cobrar deudas, sino que lo envió a
perdonar, para que por medio de su sangre fuéramos limpios de todos nuestros pecados. El
perdón de esta deuda no fue un acto realizado por decreto (que hubiera sido fácil), sino por
medio de la muerte de su propio Hijo.

Lo que en verdad agrada a Dios es que reconozcamos que necesitamos de su gracia y su


perdón. El corazón de Dios es tan amplio, sus pensamientos son tan generosos, la provisión de
la sangre de Jesús es tan abundante, que hay salvación para todo aquel que se acerca a Él con
un corazón quebrantado. ¿Quiere recibir el perdón de sus pecados hoy? De usted depende,
sólo de usted, pues Dios le perdonara!

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