2 TIMOTEO 2, 22…
¿Cómo podemos llevar una vida diaria que huye de las pasiones y sigue a
Cristo? Por nosotros solos es imposible. Sin embargo, Pablo no nos
estaba hablando meramente teoría o doctrina, de modo que en la
segunda parte del versículo nos dió la manera práctica de huir de las
pasiones y seguir a Cristo: “con los que de corazón puro invocan al Señor”.
Huir de las pasiones y seguir a Cristo es con los que, lo cual significa que
es con los creyentes que también están activamente huyendo de las
pasiones y siguiendo a Cristo e invocando el nombre del Señor con un
corazón puro. No obstante, aparte de tener una relación personal con el
Señor Jesús, es preciso que todos encontremos algunos compañeros
espirituales, aquellos con los que podamos orar, leer la Biblia, invocar el
nombre del Señor Jesús, consagrarnos y tener comunión con ellos sobre
crecer en el Señor y experimentar a Cristo cada día.
Por sí solos, no podemos enfrentarnos a Satanás, su sistema mundial y
nuestro carne caída. No obstante, estar “con los que de corazón puro
invocan al Señor” nos permite huir de los deseos de la carne y escapar
las tentaciones del mundo. Aún más, al estar “con los que” somos
fortalecidos y animados para seguir a Cristo de forma activa y positiva y
seguir todo lo que Él desea ser para nosotros.
A medida que prestamos atención a la palabra de estar con otros que
van en pos del Señor, debemos también estar atentos a la advertencia
que se nos hace en 1 Corintios 15:33: “No os engañéis; las malas
compañías corrompen las buenas costumbres”.
El tipo de persona con la que pasemos tiempo puede influenciarnos. Esto
es así; de modo que debemos ser sabios y no hacernos compañeros de
personas que nos alejan de Dios; más bien, debemos escoger estar con
los creyentes que se alejan de los deseos de la carne que dañan e ir en
pos del Señor Jesús.