EL KATÉJON, II TES.
II, 6-7 (VI DE XV)
3. Nadie os engañe en alguna manera: si no viniere la apostasía primero y se revelare el
hombre de la iniquidad, el hijo de la perdición;
4. el que se opone y levanta sobre todo el que se dice Dios o numen; hasta él en el Santuario
de Dios sentarse, probándose a sí mismo que es Dios—
Ἀνομίας (iniquidad): cfr. Mt. VII, 23; XIII, 41; XXIII, 28; XXIV, 12; Rom. IV, 7; VI, 19; II Cor. VI,
14; II Tes. II, 7; Tit. II, 14; Heb. I, 9; X, 17; I Jn. III, 4. En II Tes. II, 10.12: ἀδικίας (injusticia). Ver
Zac. V, 6; Mal. IV,1.
Zerwick (Graecitas, 42):
“Una íntima relación a alguien o algo, en nuestra literatura (griego bíblico), si bien no
exclusivamente, ciertamente en la mayoría de los casos, se expresa semíticamente por υἱὸς
“hijo”, con genitivo. Este uso ampliado de la palabra υἱὸς se entiende más fácil donde se trata
de la pertenencia a la persona. Así, “hijo” de alguien se dice de aquel que imita su carácter,
costumbres, razón de obrar y querer y las expresa en su vida. En este sentido se habla de “los
hijos de Abraham” (Gen. III, 7), de “los hijos del diablo” (Mt. XIII, 38; Hech. XIII, 10. Cfr. Jn. VIII,
38-39) y sobre todo de “los hijos de Dios” (Mt. V, 9.45)”.
Describe San Pablo en términos muy expresivos la venida de la apostasía y la revelación del
Anticristo, dedicándole a este último aspecto un mayor desarrollo. Luego veremos por qué.
Straubinger:
“El hombre de iniquidad (tes anomías), lección preferible a tes hamartías (de pecado), pues
coincide con el “misterio de la iniquidad” (v. 7) ligado íntimamente a él. Judas Iscariote recibe un
nombre semejante en Jn. XVII, 12. Es creencia general que se trata del Anticristo, si bien
algunos dan este nombre a la bestia del mar (Apoc. XIII, 1 ss.) y otros a la bestia de la tierra o
falso profeta (Apoc. XVIII, 11 ss.). Se discute si será una persona singular o una colectividad.
En todo caso parece que ésta necesitaría siempre de un caudillo o cabeza que la inspirase y
guiase. Pirot, después de recordar muchos testimonios y especialmente el de S. Agustín que
trae como definición del Anticristo “una multitud de hombres que forman un cuerpo bajo la
dirección de un jefe” (cf. Dan. IX, 26), concluye que “el adversario es una serie ininterrumpida
de agentes del mal que se oponen y se opondrán a la doctrina y a la obra de Cristo desde la
fundación de la Iglesia hasta el último día”. Véase I Jn. II, 18-19.; IV, 3; II Jn. 7; II Ped. III, 3;
Jud. 18; Mt. XXIV, 24”.
Rigaux:
“ἀνομίας (iniquidad): En el N.T. San Mateo es el único evangelista que lo emplea y siempre en
un contexto mesiánico. “Jamás os conocí: apartaos de mí, los que obráis la iniquidad”, Mt. VII,
23. La expresión viene claramente del Sal. VI, 9. Al fin del mundo, los ángeles quitarán del reino
todos los escándalos y a todos los que cometen la ἀνομίαν: Mt. XIII, 41. Antes Jesús les había
nombrado los hijos del mal, sembrados por Satán, el enemigo de los hijos del Reino. El tercer
pasaje está tomado del Apocalipsis sinóptico: la caridad de muchos se enfriará: διὰ τὸ
πληθυνθῆναι τὴν ἀνομίαν, por el exceso de la iniquidad: Mt. XXIV, 12. Los fariseos merecieron
el reproche de hipocresía y de ἀνομία, de iniquidad, lo que muestra cuánto se había separado
la palabra de la ley mosaica para significar otra cosa más profunda”.
Biblia de Jerusalén:
“La apostasía será causada por un personaje que tiene tres nombres y se presenta, hasta el v.
5 como el gran enemigo de Dios. Es el impío por excelencia, lit. “el hombre de impiedad” (var.
“el hombre del pecado”); el ser destinado a su perdición, lit. “el hijo de la perdición”: v. 10; Jn.
XVII, 12; cf. I Tes. V, 5; el adversario de Dios, descrito aquí en términos inspirados por Dan. XI,
36 (…) En la tradición, influenciado por Daniel, este Adversario recibirá el nombre de Anticristo,
cf. I Jn. II, 18; IV, 3; II Jn. 7. Aparece como un ser personal, que se revelará al fin de los tiempos
(mientras Satán, del cual es el instrumento, obra desde ahora en “el misterio”, v. 7), ejerciendo
contra los fieles un poder perseguidor y seductor, cf. Mt. XXIV, 24; Apoc. XIII, 1-8, por la gran
prueba final a la que pondrá fin la venida de Cristo”.
Alápide:
“El Anticristo, pues, se sentará en el templo, esto es, en los templos de los cristianos; o más
simple, en el templo de Jerusalén, que era el único que propiamente era y se llamaba “templo
de Dios” en tiempo de San Pablo”.
Rigaux:
“Después de haber hecho de él un hombre del cual el pecado es todo su ser y cuyo fin es la
ruina, Pablo continúa su descripción y caracteriza aún más a su anti-Dios por: 1) una oposición
orgullosa a todo lo que es divino o sacro; 2) por la toma de posesión del templo; 3) por la
pretensión a la divinidad. Impío, orgulloso, blasfemo, tales son los rasgos que estigmatizan la
horrible figura”.
Rigaux:
“ὥστε αὐτὸν εἰς τὸν ναὸν τοῦ Θεοῦ καθίσαι (hasta él en el Santuario de Dios sentarse): “Estas
expresiones, estas tradiciones miran aquí, sin dudas, al Templo de Jerusalén. 1) El verbo
καθίσαι (sentándose) se entiende de un lugar bien determinado. 2) Los artículos τὸν ναὸν τοῦ
θεοῦ indican que se trata del templo por excelencia del verdadero Dios y, en tiempos en que
Pablo escribía, el santuario seguía en pie, y no se había consumado la ruptura entre los judíos y
los cristianos, sobre todo en Jerusalén. 3) Todo el pasaje depende de Daniel en donde el
templo profanado es el de la ciudad Santa. 4) Nuestro pasaje es paralelo a la abominación de la
desolación anunciada en Mateo y Marcos.
Pero por este rasgo Pablo no afirma que el templo durará hasta el fin de los tiempos (…)
sentarse en el templo es para él una atribución divina. El Santo de los santos es la propiedad y
habitación inviolable de Dios. El santuario es el lugar donde los fieles van a adorarlo y le
solicitan favores. Usurpar el lugar de Yahvé, desalojarlo de su habitación, es el acto más
abominable que pueda cometerse contra Él “a fin de hacerse pasar por Él” (…)
El sentido sentarse en la iglesia debe ser rechazado; es claro que el Anticristo, para Pablo, es
agente de apostasía, pero la iglesia que pusiera otro Cristo a la cabeza de la iglesia ya no
podría llamarse la iglesia de Dios. Hay que juzgar según la perícopa entera”.
Buzy:
“En la descripción del adversario vemos de nuevo el procedimiento paulino de los elementos
convergentes, aquí en número de a tres: un calificativo de naturaleza (el hombre de iniquidad),
un calificativo de destino (el hijo de perdición), un calificativo de personalidad (el adversario que
se eleva sobre todo lo que se llama Dios u objeto de culto)
KATÉJON
Pregunta realizada por Mª Luisa Capello...
'El que retiene' (2 Tes 2, 7)
Me piden que explique qué significado tiene el término griego katéjon (κατέχων) según el tenor
y contexto con el que lo emplea san Pablo en 2 Tes 2, 8. Se trata del participio activo del verbo
katéjo (κατέχω), y aparece en nominativo singular masculino. En la Biblia de Jerusalén lo
traducen por "el que retiene", y el participio, si lo sustantivamos, puede traducirse por
'obstáculo'. Katéjon, el que retiene, parece ser un misterioso personaje que por ahora está
reteniendo al Impío, quien trabajará a la luz del día, visto por todos, lo cual será una señal que
sucederá antes de que sobrevenga la Venida definitiva de Cristo en la Parusía. La nota de la
Biblia de Jerusalén al versículo anterior, el número 6, dice:
"Pablo atribuye el retraso de la Parusía a algo (2 Tes 2, 6) o alguien (v. 7) que 'retiene': una
fuerza o persona que impide la manifestación del Anticristo (y que debe preceder a la Parusía).
Los destinatarios de la carta captaban al parecer la alusión, pero para nosotros es un enigma, a
pesar de las abundantes explicaciones que se han propuesto".
Interpretaciones, evidentemente, no faltan: ¿quién o qué es el katéjon? No parece un personaje
o un ente malvado, sino más bien algo o alguien que retiene al Impío, instrumento de la acción
de Satanás (cf. Ap 13, 2.4), y que le impide que prospere la Apostasía total y más aniquiladora,
así como que es la fuerza de control que evita la manifestación plena del Anticristo. Con todo,
esta manifestación debe preceder a la Venida de Cristo de manera ineludible, y el katéjon será
quitado de enmedio.
Publicado 6th April 2010 por Álvaro Menéndez Bartolomé.
"II TESALONICENSES, 2
1. Por lo que respecta a la Venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión
con él, os rogamos, hermanos,
2. que no os dejéis alterar tan fácilmente en vuestro ánimo, ni os alarméis por
alguna manifestación del Espíritu, por algunas palabras o por alguna carta
presentada como nuestra, que os haga suponer que está inminente el Día del
Señor. 3. Que nadie os engañe de ninguna manera. Primero tiene que venir la
apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición,
4. el Adversario que se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto
de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y
proclamar que él mismo es Dios.
5. ¿No os acordáis que ya os dije esto cuando estuve entre vosotros?
6. Vosotros sabéis qué es lo que ahora le retiene, para que se manifieste en su
momento oportuno.
7. Porque el ministerio de la impiedad ya está actuando. Tan sólo con que sea
quitado de en medio el que ahora le retiene,
8. entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su
boca, y aniquilará con la Manifestación de su Venida.
9. La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de
milagros, señales, prodigios engañosos,
10. y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no
haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado.
11. Por eso Dios les envía un poder seductor que les hace creer en la mentira,
12. para que sean condenados todos cuantos no creyeron en la verdad y
prefirieron la iniquidad.
13. Nosotros, en cambio, debemos dar gracias en todo tiempo a Dios por vosotros,
hermanos, amados del Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para
la salvación mediante la acción santificadora del Espíritu y la fe en la verdad.
14. Para esto os ha llamado por medio de nuestro Evangelio, para que consigáis la
gloria de nuestro Señor Jesucristo.
15. Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis
aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.
16. Que el mismo Señor nuestro Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos ha
amado y que nos ha dado gratuitamente una consolación eterna y una esperanza
dichosa, 17. consuele vuestros corazones y los afiance en toda obra y palabra
buena."
II Tesalonicenses, 2 - Bíblia Católica Online
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¿Ha sido removido el katejon?
Isaac García Expósito, el 17.12.10 a las 12:30 AM
En el arcón del imprescindible blog del Wanderer, se encuentra colgado un artículo con el que
hay que batallar. Se llama Katejón, el Obstaculizante (descargar aquí). No es muy extenso, lo
que no es óbice para que no sea enjundioso y, sobre todo, trampolín para posteriores debates,
reflexiones y meditaciones. El autor es Rubén A. Peretó Rivas.
Katejón es la palabra que usa el apóstol de los gentiles para designar el obstáculo que detiene
la venida del Anticristo. Los Santos Padres interpretaron dicho obstáculo como el Imperio
Romano. San Agustín, por poner un ejemplo. Los doctores escolásticos igualmente
interpretaron que el impedimento no era otro que el Imperio Romano. Santo Tomás de Aquino,
por poner otro ejemplo.
El Imperio pasó, pero la fórmula katejon = Roma, no. El hoy Beato Newman así lo afirmaba.
Según Newman, el poder del Imperio Romano llegaba hasta los días de su existencia.
Efectivamente, como muestra el autor del artículo, se puede trazar un arco que tenga el Imperio
Romano en un extremo y al Sacro Imperio por otro. Pero éste acabó tras la Primera Guerra
Mundial, con la entrega de la corona por Carlos I de Habsburgo a los vencedores.
¿Entonces?
Es aquí cuando llega lo más interesante, porque se transfiere el objeto en el que recae la
profecía, de Imperio Romano – físico a Imperio Romano – instituciones. De esta manera, la
supervivencia del Imperio se podría ver en temas como la sacralidad de la vida, la monogamia,
la procreación natural, la soberanía y la jerarquía religiosa.
El autor recorre cada uno de los puntos de manera somera. No hay que perderse en cuestiones
de fechas, sino en lo general. Según el informe de Foreign Policy en el futuro – el informe habla
del 2.035 – «sólo un puñado de fundamentalistas religiosos seguirá defendiendo que toda vida
humana es sacrosanta desde la concepción hasta la muerte». Podemos decir que hoy en día, el
aborto está socialmente aceptado y normalizado – por desgracia -. El tema de la utilización de
embriones humanos como cobayas en temas de investigación genética es un tema en el que
los gobiernos han empezado a legislar. Los niños medicamentos no son personajes de ficción.
Igualmente podemos hablar de un mejoramiento de la raza gracias a las técnicas abortistas,
que eliminan a los subnormales.
¿Qué falta entonces? La eutanasia, que se encuentra a las puertas. En Holanda y Bélgica ya
está instalado, en otras naciones, como España, el debate está lanzado.
Si nos trasladamos al campo del matrimonio, el divorcio hoy es un presupuesto fundamental en
nuestras sociedades. Y las uniones de homosexuales son hechos. Es más, en Suiza se han
adelantado con la aprobación de una ley de uniones incestuosas. Es la moral puesta patas
arriba. En este punto, podríamos decir que el artículo se ha quedado antiguo.
Respecto a la cuestión de la procreación natural, podemos decir que se ha deslindado del
matrimonio y de las relaciones sexuales. Hoy en día, es posible tener hijos sin mantener
relaciones sexuales. Eso, claro está, el que los tenga, porque los países como España
presentan graves defectos en su pirámide poblacional, de manera que dentro de no mucho
tiempo habrá una gran masa de viejos.
Aborto – procreación – eutanasia: los tres pilares de control de la masa.
Siguiendo la línea por el autor vayamos por la soberanía. El informe Foreing Police habla de
nuevas formas de soberanía, donde los estados nacionales compartirán su soberanía con otras
entidades, que puede ir desde empresas, Bancos, ONG hasta grupos terroristas o carteles de la
droga. Como refleja el autor:
El gobierno real estará en manos de una sinarquía capaz de controlar las decisiones
planetarias. Ya en la actualidad vemos como los gobiernos aceptan las decisiones de la
Organización Mundial del Comercio o de la Comunidad Económica Europea, porque, en
conjunto, les beneficia un orden comercial internacional que esté regulado , aunque una norma
concreta afecte al derecho de proteger a las industrias nacionales.
Por último la Iglesia. El dossier preconiza la desaparición de la Jerarquía eclesiástica en no
mucho tiempo.
Decir que la Iglesia se encuentra en crisis, no es más que reflejar lo que ya han hecho los
Papas Paulo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Tan cierto como que la Iglesia es indefectible.
Hasta que llegue la Parusía. Lo que no sabemos cuál será el estado entonces de la Iglesia.
Como escribe el autor del artículo, Nuestro Señor se expresó en unos términos no muy
halagüeños, como cuando habla del pequeño rebaño o se pregunta si encontrará fe cuando Él
vuelva.
Extremismos integristas, «episcopolatrías», «papolatrías» e «Iglesia lenificada», Iglesia
dedicada a la beneficiencia, olvido de lo sobrenatural y la eternidad son algunos de los términos
con las que Rubén A. Peretó analiza la situación actual de la Iglesia. Yo me quedo con este
párrafo, que explica el cambio producido en el discurso de ciertos hombres de Iglesia:
Vale la pena detenerse a analizar un poco más la profundidad de este cambio.
En el anuncio existe un término a quo, quien anuncia, y un término ad quem, quien es
anunciado. Dios que anuncia, y el hombre que se deja anunciar por Dios. Dios que desciende al
hombre y lo diviniza. Dios que se hace hombre para hacer al hombre semejante a Dios. El
diálogo en cambio, implica dos términos iguales, donde el principio de la acción es compartido.
Entonces, no es ya Dios que desciende al hombre por medio de la Iglesia y lo diviniza, sino el
hombre que asciende a Dios para ser divinizado. La acción pertenece al hombre, quien pasa de
la actitud pasiva y contemplativa de ser divinizado, a la actitud activa de divinizarse.
Y de este modo, entonces, el lenguaje apropiado para este diálogo continuo con el mundo es el
de la sociología, pues el mundo ya no comprende o no acepta el lenguaje que habla de lo
sobrenatural o que habla de eternidad.
En definitiva, la perspectiva que la Iglesia católica desarrolló en las últimas décadas indica que,
si no se producen los ajustes necesarios, terminará por disolverse en los ámbitos
organizacionales propios de la temporalidad y, de ese modo, la predicción del dossier que
comentamos se cumpliría cabalmente.
Reitero lo dicho al principio: el artículo es sumamente interesante.
¿Ha sido removido el katejon? Ahora les toca a ustedes y, como dice mi compañero Bruno, quid
vobis videtur?