Un estímulo muy débil en el punto A hace que el potencial de la membrana cambie desde –90 a –85 mV,
aunque este cambio no es suficiente para que se produzcan los procesos regenerativos automáticos del
potencial de acción. En el punto B el estímulo es mayor pero su intensidad tampoco es suficiente. Sin
embargo, el estímulo altera localmente el potencial de la membrana durante hasta 1 ms o más después de
estos dos estímulos débiles. Estos cambios locales de potencial se denominan potenciales locales
agudos y, cuando no pueden generar un potencial de acción, se denominan potenciales subliminales
agudos.
FIGURA 5-18 Efecto de estímulos de voltaje crecientes en la generación de un potencial de acción.
Obsérvese la aparición de potenciales subliminales agudos cuando los estímulos están por debajo del
valor umbral necesario para generar un potencial de acción.
En el punto C de la figura 5-18 el estímulo es aún más intenso. Ahora el potencial local apenas ha
alcanzado el nivel necesario para generar un potencial de acción, denominado nivel liminar (umbral),
pero esto se produce solo después de un «período de latencia» breve. En el punto D el estímulo es aún
más intenso, el potencial local agudo también es más intenso y el potencial de acción se produce después
de un período de latencia más breve.
Por tanto, esta figura muestra que incluso un estímulo débil produce un cambio local de potencial en la
membrana, aunque la intensidad del potencial local debe aumentar hasta un nivel umbral antes de que se
desencadene el potencial de acción.
«Período refractario» tras un potencial de acción, durante el
cual no se puede generar un nuevo estímulo
No se puede producir un nuevo potencial de acción en una fibra excitable mientras la membrana siga