Suspensión del Juicio en Violencia de Género
Suspensión del Juicio en Violencia de Género
Índice
Presentación ............................................................................................................. 1
I. Introducción ......................................................................................................... 1
Presentación
I. Introducción
La suspensión del juicio a prueba es una alternativa prevista en el Código Penal para
evitar condenas cuando el delito imputado prevé una pena cuyo máximo no supere los
tres años de prisión (tesis restringida) o también cuando las circunstancias del caso
permitan aplicar una pena de ejecución condicional (tesis amplia). Mediante este
instituto, el ejercicio de la acción penal se detiene durante un plazo determinado en el
cual la persona imputada debe cumplir ciertas pautas de conducta impuestas por el
tribunal. Al término de dicho plazo, si la persona cumplió las reglas ordenadas, el
tribunal declara extinguida la acción penal. Por el contrario, si las transgrede o cumple
insatisfactoriamente, el tribunal tiene la facultad de continuar el proceso o prorrogar la
suspensión.
Con el instituto en estudio, el proceso penal puede culminar sin la necesidad de arribar a
la instancia del juicio oral y público. Como sabemos, en esta instancia se debate la
responsabilidad de la persona imputada y se resuelve la aplicación o no de una pena. En
casos de violencia de género, como dijimos, la normativa y los organismos
internacionales de derechos humanos, tanto del sistema universal como del sistema
interamericano, se han pronunciado en sentido contrario a su procedencia.
Las normas de esta Convención que suelen citarse en el debate sobre la aplicación de la
suspensión del juicio a prueba en casos de violencia de género, son las que se enumeran
a continuación.
En este sentido, el Comité CEDAW de Naciones Unidas, ya en 1992 estableció que los
Estados Partes también pueden ser responsables de actos privados si no adoptan
medidas con la debida diligencia para impedir la violación de los derechos o para
investigar y castigar los actos de violencia e indemnizar a las víctimas. En
consecuencia, recomendó a los Estados que adopten todas las medidas jurídicas y de
otra índole que sean necesarias para proteger eficazmente a las mujeres contra la
5
El MESECVI es una metodología de evaluación multilateral sistemática y permanente, fundamentada en
un foro de intercambio y cooperación técnica entre los Estados Parte de la Convención y un Comité de
Expertas/os. El MESECVI analiza los avances en la implementación de la Convención por sus Estados
Parte, así como los desafíos persistentes en las respuestas Estatales ante la violencia contra las mujeres y
realiza relevamientos e informes periódicos.
6
ONU, Informe de la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias
(A/66/215), New York, 2011, párr. 47.
7
CIDH, Acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencia sexual en Mesoamérica
(OEA/Ser.L/V/II). Washington, D.C., 2011, párr. 40.
3
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violencia, entre ellas, medidas jurídicas eficaces, como sanciones penales, recursos
civiles e indemnización para protegerlas contra todo tipo de violencia8.
Según el Comité del MESECVI, las medidas a que alude este inciso están dirigidas al
agresor y su objetivo es evitar que continúe ejerciendo violencia contra la mujer. El
organismo advirtió que el principal obstáculo para la implementación de este deber
estatal es que gran parte de los/as operadores de justicia continúan creyendo que la
violencia contra las mujeres, y especialmente la violencia doméstica, no constituye
delito. Por lo tanto, los Estados deben promover políticas para abordar diferentes
mecanismos de conminación, más allá de las medidas de protección, como la detención
y el enjuiciamiento aún y cuando la mujer víctima no denuncie, pero las autoridades
tienen razones fundadas para creer que se ha producido un delito, o que existe riesgo
grave para la mujer. Asimismo, notó que lo que predomina actualmente son alternativas
terapéuticas y sociales que buscan la reeducación y resocialización del agresor para así
intentar conseguir la eliminación del problema de la violencia contra las mujeres en un
futuro. Al respecto, el MESECVI señaló que “si bien este es un paso importante, no es
suficiente para garantizar la protección de las mujeres víctimas de violencia”15.
3) Establecer procedimientos legales justos y eficaces para la mujer que haya sido
sometida a violencia, que incluyan, entre otros, medidas de protección, un juicio
oportuno y el acceso efectivo a tales procedimientos (art. 7 inc. f).
Los deberes previstos en este inciso forman parte del estándar de la debida diligencia.
Para la CIDH, el acceso a la justicia constituye la primera línea de defensa de los
derechos humanos de las víctimas de violencia de género. Por lo tanto, se requiere que
los procedimientos sean sencillos y eficaces y que cuenten con las debidas garantías que
protejan a las mujeres cuando denuncian hechos de violencia. Se debe garantizar no sólo
un recurso para procesar y condenar a los responsables de los actos de violencia, sino
que principalmente debe servir para prevenir la violencia. Por ello, la CIDH afirmó que
la inefectividad judicial general crea un ambiente que facilita la violencia contra las
mujeres, al no existir evidencias socialmente percibidas de la voluntad y efectividad del
Estado como representante de la sociedad, para sancionar esos actos16.
En este sentido, la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la violencia detectó que
existen muchas situaciones en que los Estados no cumplen su deber de investigar y
castigar debidamente los actos de violencia contra la mujer. Sostuvo que “la
omnipresencia de actitudes patriarcales en los sistemas de aplicación de la ley y de
justicia, sumada a una falta de recursos y de conocimientos sobre la legislación vigente
aplicable, hace que no se disponga de respuestas adecuadas frente a la violencia contra
14
Ibíd., pág. 43.
15
Ibíd., pág. 46.
16
CIDH, Acceso a la justicia…, op. cit., párrs. 21 y 24.
5
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la mujer y persista la aceptación social de esos actos”17. A la luz de los testimonios de
víctimas de violencia intrafamiliar que trataron de llevar sus casos a la justicia, reunidos
por la Relatora Especial, “si la violencia no da lugar a lesiones físicas graves, la policía,
los fiscales y los jueces siguen restando importancia a esos delitos so pretexto de que la
violencia doméstica es un asunto privado. En este sentido, disuaden a las víctimas de
iniciar acciones judiciales y promueven la conciliación, lo que constituye una nueva
situación de abuso para las víctimas. A menudo los casos de violencia doméstica son
tratados como delitos de carácter administrativo y no penal o son clasificados como
faltas, lo que significa que se les aplica una sentencia reducida o inadecuada18. Y
concluyó que “la baja tasa de enjuiciamiento de los autores de delitos contra la mujer
refuerza la creencia entre las víctimas de que el sistema judicial no responde de manera
sistemática y garantizada a la violencia contra la mujer y de que los culpables podrían
quedar impunes. Debido a ello, se presenta un número cada vez menor de denuncias y
se sigue restando importancia y visibilidad a esos delitos, lo que contribuye a reforzar la
presencia constante de la violencia contra la mujer19. Por último, manifestó que las
medidas tendientes a promover la investigación y el procesamiento de los casos de
violencia contra las mujeres y a ofrecer protección y reparación a las víctimas tendrán
un efecto directo en las tasas de prevalencia de dicha violencia. De este modo, el
objetivo final de los esfuerzos de los Estados al investigar y castigar los actos de
violencia contra las mujeres y al ofrecer protección y reparación a las víctimas de ese
tipo de violencia debería ser la prevención de una nueva victimización y de sucesivos
actos de violencia mediante la eliminación de la discriminación estructural y el logro del
empoderamiento de las mujeres20.
Por su parte, la Corte IDH determinó que, ante un acto de violencia contra una mujer,
resulta particularmente importante que las autoridades a cargo de la investigación la
lleven adelante con determinación y eficacia, teniendo en cuenta el deber de la
sociedad de rechazar la violencia contra las mujeres y las obligaciones del Estado de
erradicarla y de brindar confianza a las víctimas en las instituciones estatales para su
protección22.
17
ONU, Informe de la Relatora Especial…, op. cit., párr. 60.
18
Ibíd., párr. 62.
19
Ibíd., párr. 63.
20
ONU, Informe de la Relatora Especial…, op. cit., párr. 76.
21
ONU, Informe de la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias,
Yakin Erturk, Integración de los Derechos Humanos de la mujer y la perspectiva de género: La violencia
contra la mujer, Misión a México, E/CN.4/2006/61/Add.4, 13 de enero de 2006, párrafo 69, punto iv).
22
Corte IDH, caso “Caso Rosendo Cantú vs. México”, sentencia del 31 de agosto de 2010, párr. 177.
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falta de debida diligencia en un caso de violencia de género perpetrado por actores no
estatales23.
Por último, según el MESECVI, es obligación de los Estados asegurar todas aquellas
medidas internas a efecto de garantizar que las mujeres puedan gozar de un
procedimiento efectivo en el reclamo de sus derechos y que la investigación en estos
casos tiene que hacerse con una perspectiva de género. No hacerlo implicaría negarles el
acceso a la justicia y la responsabilidad estatal se agravaría por discriminación24.
En síntesis, el Comité sostuvo que estos métodos deben ser erradicados “considerando
las desiguales condiciones de poder entre hombres y mujeres (…) porque perjudican a
las mujeres por encontrarse en una situación de desventaja y desigualdad, y obstaculizan
su derecho de acceder a la justicia y a la eventual sanción del agresor y reparación del
daño”32.
Por su parte, la CIDH afirmó que “el hecho de que un delito sea negociable o transable
parte de la premisa que las partes involucradas se encuentran en igualdad de
condiciones de negociación, lo cual generalmente no es el caso en el ámbito de la
violencia intrafamiliar”34.
Por último, en el marco de la XVII Cumbre Judicial Iberoamericana que se llevó a cabo
en Chile en 2014, la Corte Suprema de Justicia de Guatemala, elaboró un Protocolo de
actuación judicial para casos de violencia de género contra las mujeres36. El objeto del
protocolo es dotar de herramientas prácticas a las y los jueces para garantizar el acceso
real a la Justicia para las mujeres y la protección de la vida, libertad e integridad, con el
objetivo de que las mujeres del mundo vivan una vida libre de violencia, y ejerzan
plenamente sus derechos. En el capítulo tercero se definen las reglas generales de
actuación que pretenden ser el mínimo adoptado por los poderes judiciales de la región,
de acuerdo con los momentos en que la mujer víctima de violencia por su condición de
mujer accede a las oficinas públicas. Entre otras reglas, el protocolo establece que
“durante la tramitación del proceso penal para determinar la responsabilidad del
denunciado, está prohibido cerrar un caso por conciliación de la víctima con el
denunciado o acta de Mediación celebrada ante cualquier funcionario. Tampoco es
permitido archivar un caso o suspender la investigación por aplicación de otras
medidas tales como el criterio de oportunidad”.
33
Comité CEDAW, Recomendación General Nº 33 sobre el acceso de las mujeres a la justicia, 3 de
agosto de 2015, CEDAW/C/GC/33.
34
CIDH, Acceso a la Justicia para las Mujeres Víctimas de Violencia en las Américas. Documento
OEA/Ser.L/V/II/Doc68, 20 de enero de 2007, párr. 161.
35
OPS, Modelo de Leyes y Políticas sobre Violencia Intrafamiliar contra las Mujeres. Washington DC:
OPS, 2004, pág. 20.
36
Disponible en http://www.cumbrejudicial.org/c/document_library/get_file?uuid=5a9deba1-60d4-4db6-
b25e-dc2090fb4930&groupId=10124, página 49.
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III. Las disposiciones del Código Penal, el fallo “Góngora” y otros
precedentes de la justicia nacional
La suspensión del juicio a prueba se encuentra regulada en el título XII del Código
Penal de la Nación. El artículo 76 establece que “La suspensión del juicio a prueba se
regirá de conformidad con lo previsto en las leyes procesales correspondientes. Ante la
falta de regulación total o parcial, se aplicarán las disposiciones de este Título”. Los
artículos siguientes establecen los requisitos para conceder la suspensión (art. 76 bis), su
tiempo de duración, condiciones y efectos (art. 76 ter).
En 2013, la Corte Suprema de Justicia de la Nación (en adelante, Corte o CSJN) dictó el
fallo “Góngora”37, mediante el cual revocó una resolución de la Cámara Nacional de
Casación Penal que había otorgado la suspensión del juicio a prueba a un imputado
acusado de cometer abuso deshonesto contra una mujer. La Corte entendió que la
concesión de dicho instituto mediando oposición del Ministerio Público Fiscal,
contrarió lo dispuesto en el art. 7 de la Convención de Belém do Pará. En sus palabras,
el objeto y fin de la Convención (prevenir, sancionar y erradicar todas las formas de
violencia contra la mujer), leído en conjunto con la obligación de establecer un
“procedimiento legal justo y eficaz” que incluya “un juicio oportuno”, llevan a concluir
que “la adopción de alternativas distintas a la definición del caso en la instancia del
debate oral es improcedente”38. Es decir, debe existir un juicio donde se debata sobre la
culpabilidad o inocencia del imputado, instancia en la que se verifica la posibilidad de
sancionar esta clase de hechos.
De esta forma, el máximo tribunal reafirmó la obligación del Estado de actuar con la
debida diligencia frente a la violación a los derechos humanos de las mujeres40. Esta
sentencia fue incluida en un informe de la CIDH como un ejemplo del impacto de los
37
CSJN, caso “Góngora, Gabriel A. s/Causa 14.092”, sentencia del 23 de abril de 2013.
38
Ibíd., cons. 7.
39
Ibíd., cons. 7.
40
El juez Zaffaroni dictó un voto propio en el cual se remitió al dictamen de la Procuración General que
había sostenido que se debía rechazar la concesión del beneficio pues la oposición del Ministerio Público
Fiscal “contó con fundamentos suficientes a partir de razones de política criminal (…) que lo pusieron a
salvo del control del que pudo haber sido objeto, y lo colocaron así como un límite infranqueable a la
concesión de dicho beneficio (Dictamen de fecha 5 de diciembre de 2012).
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estándares, recomendaciones, y decisiones del sistema interamericano en la
jurisprudencia emitida por los países de la región sobre igualdad de género y derechos
de las mujeres41.
Según un reciente informe42, el tribunal viene sosteniendo -al igual que la Corte
Suprema en “Góngora”- que es razonable interpretar que los referidos compromisos
internacionales tornan improcedente la suspensión del juicio a prueba en los casos de
violencia de género.
Así, para los jueces Magariños y Días, la palabra “juicio” del artículo 7.f de la
Convención arriba transcripto, tiene un significado preciso definido por las normas de la
Constitución Nacional en las que se menciona esa palabra, esto es, el debate oral. Por
eso, no existe margen normativo alguno para afirmar que la audiencia de suspensión del
juicio a prueba cumple con la exigencia de “juicio” en materia penal. En consecuencia,
las normas constitucionales que definen el concepto de “juicio” determinan el sentido y
alcance de tal requisito de la Convención, respecto de todo comportamiento que, con
significado de infracción penal, sea portador de un carácter expresivo de violencia
contra una mujer43.
En igual sentido, los jueces García y Días consideran, de acuerdo con el precedente
“Góngora”, que la Convención de Belém do Pará impone la realización de un juicio en
el que pueda emitirse un pronunciamiento definitivo sobre la culpabilidad o inocencia, y
por ende verificarse la posibilidad de sancionar esta clase de hechos44.
Por el contrario, el juez Niño entiende que conceder la suspensión del juicio a prueba en
estos casos no es incompatible con las obligaciones contraídas por el Estado argentino
al ratificar la Convención referida. En el caso “Repetto”, el magistrado mencionó una
decisión previa firmada en su calidad de integrante del Tribunal Oral en lo Criminal Nº
2045 en la que sostuvo que es posible conceder
peticiones de suspensión del proceso a prueba, “sin desobedecer por ello a las
41
CIDH, Estándares jurídicos vinculados a la igualdad de género y a los derechos de las mujeres en el
sistema interamericano de derechos humanos: desarrollo y aplicación, 3 de noviembre de 2011,
disponible en http://www.oas.org/es/cidh/mujeres/docs/pdf/ESTANDARES%20JURIDICOS.pdf
42
Ministerio Público Fiscal, Programa sobre Políticas de Género, “La nueva Cámara Nacional de
Casación Penal y sus posturas sobre la suspensión del juicio a prueba en los casos de violencia de
género”, 2015, disponible en http://www.fiscales.gob.ar/genero/wp-
content/uploads/sites/8/2015/06/PG_Programa-sobre-PG1.pdf. Esta publicación sistematiza la
jurisprudencia de la Cámara de Casación Penal que comprende quince resoluciones emitidas desde marzo
hasta junio del 2015.
43
CNCCC, Sala de Turno integrada por los jueces Niño, García y Magariños, caso “Fernández”,
sentencia del 28/5/2015, Reg. 102/2015.
44
CNCCC, Sala I (jueces Sarrabayrouse, García y Dias), caso “Pereyra Arboleda”, sentencia del
26/5/2015, Reg. 95/2015.
45
TOC 20, causa N° 4200, sentencia del 1/4/2014.
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obligaciones internacionales contraídas por nuestro país al sancionar la ley 24632,
aportando nuevas razones a las sostenidas por la Corte Suprema de Justicia de la Nación
en el caso `Góngora, Gabriel Arnaldo´”46. Sin perjuicio de ello, el juez opinó que la
46
CNCCC, Sala de Turno integrada por los jueces Niño, García y Magariños, caso “Repetto”, sentencia
del 27/3/2015, Reg. S.T. 37/2015. El juez Niño cita la causa N° 4200 del TOC 20, sentencia del 1 de abril
de 2014. Allí se juzgaba la procedencia del instituto en un caso de violencia de género en el que se
imputaba el delito de amenazas coactivas agravadas por el uso de armas de fuego (dos hechos). El fiscal,
con cita del fallo “Góngora” y la Convención de Belém do Pará, se había opuesto a la procedencia del
instituto por razones de política criminal y considerando la gravedad de los hechos imputados, entre otras
cosas, por la utilización de un arma de fuego. Sin embargo, el juez concluyó que este dictamen no se
encontraba debidamente fundado. Para ello, analizó el fallo Góngora y la interpretación de la Convención
efectuada por la CSJN en dicho fallo. Concretamente, el juez hizo notar que la Corte, al transcribir el
artículo 7 de la Convención, agregó algunas frases que no figuran en el texto convencional. En palabras
de la Corte, “el artículo 7 de la Convención exige el desarrollo del debate a efectos de posibilitar que la
víctima asuma la facultad de comparecer para lograr el “acceso efectivo” al proceso y agrega la frase “en
pos de hacer valer su pretensión sancionatoria”. Según el juez, lo que requiere el texto interamericano es,
de una parte, “medidas de protección, un juicio oportuno y el acceso efectivo a tales procedimientos” y,
de otra, el “acceso efectivo a resarcimiento, reparación del daño u otros medios de compensación justos y
eficaces”. Respecto a la afirmación de la Corte en relación a la imposibilidad de comparar el ofrecimiento
de reparación del daño que exige la regulación de la suspensión del juicio y lo requerido en la
Convención, el juez Niño sostuvo que es una afirmación dogmática. La Corte refiere que “asegurar el
cumplimiento de esas obligaciones es una exigencia autónoma, y no alternativa respecto del deber de
llevar adelante el juicio de responsabilidad penal al que se refiere el inciso `f´ del artículo 7 de la
Convención”. Niño señaló que el inciso mencionado de la Convención no habla de “juicio de
responsabilidad penal” sino meramente de juicio oportuno. Efectuadas las aclaraciones respecto de la
Convención, el juez expuso sus interpretaciones. En primer lugar, no acuerda con la Corte en que la
palabra “juicio” signifique la etapa final del proceso, sino que aquél término abarca modalidades
alternativas a las del proceso ordinario. En segundo lugar, afirmó que el ofrecimiento de reparación del
daño que prevé el instituto satisface la exigencia de la Convención. Luego, refirió que las Reglas Mínimas
de las Naciones Unidas sobre las medidas no privativas de libertad (“Reglas de Tokio”) califican como
sanciones las medidas dictadas en el marco de una suspensión de juicio a prueba. Por ende, puede
entenderse que el deber de los Estados parte de sancionar puede satisfacerse a través del instituto en
cuestión. Cuestionó también el voto de Zaffaroni en cuanto afirma que no procede la suspensión del juicio
a prueba en casos de violencia de género “por acordar con lo dictaminado con el procurador general”
cuando éste se limitó a sostener la suficiente logicidad y fundamentación del dictamen fiscal actuante en
la instancia anterior para oponerse a la promoción del instituto. Citó a Gustavo Vitale en cuanto opina que
el término “sancionar” tiene un alcance muy amplio y comprende a los mecanismos de abordaje de
conflictos que, como la suspensión del proceso penal a prueba, afectan derechos de la persona sometida a
proceso, por lo que tiene un contenido claramente sancionador. Añadió que “no puede interpretarse
literalmente tal vocablo, sino que, por propia imposición de la normativa suprema, prevalece la
interpretación restrictiva de toda cláusula que coarte los derechos y libertades de los imputados de delito;
y, a la inversa, corresponde la interpretación amplia de la que reconozca o consagre derechos del
individuo frente al poder de los Estados, con cita del artículo 29 de la CADH (cfr. Fallos “Acosta” y
“Norverto” de la CSJN). Enunció también las razones que permiten afirmar el carácter restrictivo de
derechos de la suspensión del proceso, que van desde la pérdida de la posibilidad de ser absuelto, a una
más fuerte obligación de no delinquir en el futuro, bajo amenaza de resultar condenado a pena de
cumplimiento efectivo y la de someterse a reglas de conducta que pueden resultar proverbialmente
eficaces en casos de violencia de género, entre otras. En cuanto al argumento del fiscal sobre la gravedad
de los hechos por la utilización de un arma de fuego, el juez sostuvo que “de las constancias de autos no
surgen datos de relevancia que permitan distinguir los hechos imputados de otros (con independencia de
las llamadas cuestiones de género) que hayan sido subsumidos en casos de similar tratamiento bajo el
tipo penal del 149 ter. inc. 1° del CP”; y que la propia figura legal imputada ya comprende el agravante
respecto al uso del arma de fuego. Sostuvo que se desconocía si el arma estaba cargada al momento de los
hechos y si el arma hipotéticamente esgrimida es la misma que se le secuestró al acusado al día siguiente.
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defensa del imputado no había fundamentado la alegada arbitrariedad en que habría
incurrido la jueza al resolver los argumentos esgrimidos por el Fiscal apoyados en la
voluntad de la víctima47.
Finalmente, según el informe citado, los jueces Sarrabayrouse, Bruzzone y Morín han
desarrollado una postura intermedia. Sostienen que en los casos de violencia de género,
no pueden asumirse “criterios absolutos” ni soluciones unitarias y uniformes lejanas a
las particularidades del caso. Por el contrario, entienden que en cada caso concreto se
debe analizar si la suspensión del juicio a prueba puede ser una alternativa, sin
establecer un patrón general que implique denegarla o concederla de manera
automática. Y con cita del caso “Opus vs. Turquía” del Tribunal Europeo de Derechos
Humanos48 refieren que, entre las pautas de valoración, pueden considerarse la gravedad
del delito, la índole de los daños padecidos, el empleo de armas, la existencia de
amenazas posteriores, si la agresión fue planificada, la probabilidad de reiteración, entre
otros49.
El imputado/a debe abandonar a favor del Estado los bienes que necesariamente
resultarían decomisados en caso que recayere condena.
En materia penal, el artículo 205 del Código Procesal Penal de la Ciudad de Buenos
Aires establece que:
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Cumplidas las condiciones impuestas, el/la juez/a, previa vista al Ministerio
Público Fiscal, dictará sobreseimiento. En caso de incumplimiento dispondrá la
continuación del proceso o la prórroga de la suspensión, según corresponda.
Desde hace más de diez años y hasta que se efectivice el traspaso de competencias
penales que establece la Ley 24.58850, la justicia de CABA se limita a tratar ciertos
delitos y contravenciones que le han sido transferidos por la Nación en forma
paulatina51.
Según las estadísticas existentes en la Ciudad de Buenos Aires, los principales delitos y
contravenciones asociados a situaciones de violencia de género son: amenazas simples
(art. 149 bis primer párrafo, Código Penal), hostigamiento (art. 52 del Código
Contravencional), daños (arts. 183 y 184, Código Penal), incumplimiento de los deberes
de asistencia familiar (Ley 13.944) y violación de domicilio (art. 150, Código Penal)52.
Aun cuando se trata de delitos leves, en muchos casos, estas denuncias constituyen el
inicio de un espiral de violencia. De ahí la importancia fundamental de actuar con la
máxima diligencia para dar una respuesta efectiva e integral a estos casos, respuesta que
no solo depende del poder judicial sino también de la articulación con otras áreas y
poderes. Además, la trasferencia de competencias no tardará en llegar, lo cual refuerza
la importancia de analizar el tratamiento que se le viene dando a las contravenciones y
delitos más leves para aprender de la experiencia y mejorar, a futuro, el procesamiento
de este tipo de casos.
A partir del aumento de la cantidad de denuncias ante la justicia porteña (tendencia que
se repite cada año53), la Fiscalía General de la Ciudad de Buenos Aires entendió
conveniente dictar una serie de resoluciones que establecieron diversos criterios
generales para la actuación de los operadores de justicia, orientados “a brindar una
50
Sancionada el 8/11/1995, promulgada el 27/11/1995 y publicada en el Boletín Oficial del 30/11/1995.
51
En materia penal, se celebraron 3 convenios de transferencia progresiva de competencias, dos de ellos
se efectivizaron y el tercero está aún pendiente: 1) Convenio del 7 de diciembre de 2000 aprobado por la
ley nacional 25.752 y la ley local 597 (tenencia y portación de armas de uso civil y su suministro a quien
no fuera legítimo usuario); 2) Convenio del 1 de junio de 2004 aprobado por ley nacional 26.357 y la ley
local 2.257 (Lesiones en riña, abandono de personas, omisión de auxilio, exhibiciones obscenas,
matrimonios ilegales, amenazas simples, violación de domicilio, usurpación, daños, ejercicio ilegal de la
medicina, incumplimiento de los deberes de asistencia familiar y actos discriminatorios); 3) Sin acuerdo
interjurisdiccional previo, en 2011 el Congreso nacional sancionó la ley 26.702 (9 delitos
complementarios de las competencias ya transferidas, 14 delitos contra la administración pública, 2
delitos contra la fe pública y 8 delitos vinculados a materias de competencia pública local). Sin embargo,
este convenio no ha sido aún implementado, principalmente, por la falta de acuerdo político sobre
cuestiones presupuestarias.
52
Según el Octavo Informe de Conflictividad del Ministerio Público Fiscal de la CABA, en 2015, del
total de hechos con indicadores de VD, el 57,6% se encuadra en el delito de amenazas, seguido de la
figura contravencional de hostigamiento, maltrato e intimidación (29% de los casos) y por el
incumplimiento de los deberes de asistencia familiar (5,3%).
53
Según el Octavo Informe de Conflictividad del Ministerio Público Fiscal de la CABA, durante el año
2015, dicho Ministerio recibió 6630 casos con indicadores de violencia doméstica (VD), lo que representa
el 12,4% del universo general de casos contravencionales y penales ingresados, un 6% del total de casos
contravencionales y el 20,8% de los casos penales. Entre 2010 y 2015 las unidades fiscales vieron
incrementada la cantidad de casos con presencia de VD en un 466%, en especial en el Fuero
Contravencional, donde se multiplicaron por ocho.
15
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respuesta adecuada a dicho flagelo”. Así, la Resolución Nº 16/10 estableció el impulso
de la investigación de los casos de violencia de género en atención al principio
acusatorio que rige el sistema procesal penal de la ciudad y fijó los criterios generales
de actuación de los/as fiscales porteños/as en estos casos. Entre otras cosas, dicha
resolución definió la “violencia doméstica” como “toda violencia cometida por una
persona con la cual la víctima tiene una relación íntima o por otros miembros de la
familia, cualesquiera sean el lugar y la forma en que se manifieste dicha violencia”, y
reconoció que es una de las más extendidas violaciones a los derechos humanos que
afecta, en la gran mayoría de los casos, a las mujeres. Posteriormente, la Fiscalía
General dictó las resoluciones 531/2012 y 219/2015 que establecieron nuevos criterios
generales de actuación para estos casos.
Cabe señalar que la Fiscalía General en sus resoluciones utiliza indistintamente los
términos “violencia doméstica”, “violencia familiar”, “violencia contra las mujeres”,
“violencia de género” y “violencia contra la pareja”. No obstante, en los hechos, los
criterios generales de actuación que establece dicha Fiscalía están orientados a tratar los
casos de violencia doméstica definida en la Resolución 16/10 arriba transcripta. Si bien
la mayoría de los casos con indicadores de violencia doméstica que tramitan en la
justicia porteña se refieren a situaciones de violencia ejercida contra una mujer en el
ámbito familiar -ya sea en manos de su pareja o ex pareja-, las fiscalías de la ciudad de
Buenos Aires también tratan bajo esta denominación causas vinculadas con situaciones
diversas que no necesariamente son de violencia de género.
Una investigación reciente sobre el tratamiento de los casos de violencia doméstica en
el fuero penal porteño54, demostró que la calificación del caso como de violencia
doméstica es recogida por los/as jueces/as en sus sentencias. Por lo general, las
sentencias aplican automáticamente las definiciones normativas de violencia de género
y se describen tres elementos para justificar que se trata de un caso de este tipo: la
existencia de un hecho violento, la existencia de una relación o vínculo preexistente
entre las partes y la existencia de una persona víctima. Sin embargo, no se profundiza
sobre el alcance de las definiciones ni se indaga respecto de los factores que pudieron
contribuir a la conformación del contexto de violencia, ni de las causales determinantes
de los hechos de violencia desencadenados y, tampoco, respecto de las consecuencias
que generaron, en particular, para la persona víctima de las violencias.
Entendemos que clarificación de los conceptos arriba referidos junto con una
profundización en el análisis de cada caso, puede tener implicancias en el debate sobre
la procedencia de la suspensión del juicio a prueba en casos de violencia de género.
54
Papalía, Nicolás, “El tratamiento de los casos de violencia doméstica en el fuero penal de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires. ¿Hacia un abordaje integral e interdisciplinario?”, Tesis de Maestría,
publicado en la web de la Universidad de Palermo, pág. 114, julio de 2015. La investigación abarcó el
período comprendido entre el mes de enero de 2010 y el mes de diciembre de 2013.
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IV.2. Jurisprudencia
Vale la pena destacar que el TSJ, en los fallos “Taranco” y “Newbery” sostuvo que en
casos de violencia de género son enteramente exigibles los compromisos asumidos por
la República Argentina en la materia, a través de instrumentos internacionales como la
“Convención de Belem do Pará” (Ley24.632), y también son de aplicación los
principios que se desprenden de las herramientas sancionadas a nivel nacional a través
de la Ley 26.485 de Protección Integral de las Mujeres60.
La Sala II, por su parte, ha confirmado y revocado resoluciones que rechazan u otorgan
la suspensión del juicio a prueba. En algunos casos, confirmó la revocación del instituto
en cuanto el imputado no había cumplido las pautas de conductas fijadas al momento de
la concesión68 y en otro, invalidó la decisión del juez de grado que había revocado la
suspensión, debido a que no existían en el expediente elementos que permitieran
acreditar la falta de acatamiento de las pautas de conducta por parte del imputado69. En
otro caso, confirmó el rechazo de la procedencia de la suspensión por las
particularidades del caso y sobre la base del precedente “Góngora”, recomendaciones
“Sánchez, Rubén Gerardo s/art. 189 bis CP - Apelación”, N° 459-00-CC/05, sentencia del 9/3/06;
“Muñoz, Raúl Hernán s/art. 189 bis CP- Apelación”, Nº 45014-00-CC/10, sentencia del 25/4/11; entre
otras.
62
CAPCF, Sala I, Legajo de juicio en autos G., L. S., causa Nº 38178-01-CC/2010, sentencia del
13/3/2012; Legajo de juicio en autos “Y., C. V., causa Nº 19418-01-00/10, sentencia del 21/5/2012. En
este último caso, sin embargo, la Sala rechaza la suspensión del juicio a prueba debido a que el imputado
no había realizado una oferta razonable de reparación del daño.
63
CAPCF, Sala I, “G., H. J.”, causa Nº 14318-00-CC-12, sentencia del 22/8/2013.
64
CAPCF, Sala I, “Incidente de Apelación en autos B., G. Ab. s/ arts. 183 y 149 bis CP”, causa Nº
13736-01-00/13, sentencia del 5/11/2015.
65
CAPCF, Sala I, Incidente de apelación en autos “Epstein, Jaime Augusto s/infr. art. 129 1er. párrafo
CP”, causa Nº 30661-01-00/11, sentencia del 4/3/13, entre otras.
66
CAPCF, Sala I, “Incidente de apelación en autos Y. T., J. C., s/infr. art. 149 bis - CP’”, causa Nº 11613-
03-CC/12, sentencia del 2/6/2014.
67
CAPCF, Sala I, “Legajo de juicio en autos S. M., C. A. s/ arts. 149 bis y 183, 2° bis CP”, Causa Nº
11178-01-CC/14, sentencia del 14/9/2015.
68
CAPCF, Sala II, “Incidente de apelación en autos RIAL, Oscar Luis”, causa Nº 4310-01-CC-11,
sentencia del 30/8/2012 y “P., C. H.”, causa Nº 14612-00-CC-10, sentencia del 15/11/2012;
69
CAPCF, Sala II, “A, J. G.”, causa Nº 4021-00-CC-11, sentencia del 13/12/2012.
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del Comité de la CEDAW y las normas de la Convención Belém do Pará70. También
revocó la decisión que había rechazado la procedencia del instituto en tanto la jueza de
grado no había argumentado en qué medida las amenazas objeto del proceso se habrían
proferido en un contexto de violencia basada en el sexo de la víctima, es decir, una
violencia “contra la víctima de autos por ser mujer”. La jueza, según la Cámara, se
limitó a señalar que se estaba frente a una conflictiva de violencia doméstica de género
de larga data en el que se habrían evidenciado ciclos de violencia que imposibilitaban
acceder a la concesión peticionada. Para la Cámara, esta argumentación se asienta en
exigencias que el art. 76 bien del CP no impone71.
70
CAPCF, Sala II, “G., J. P. O.”, causa Nº 29705-02-00-2012, sentencia del 6/9/2013. La Sala cita lo
resuelto en “Calle Aliaga, Marcelo s/recurso de casación” por la Sala II de la Cámara Nacional de
Casación Penal, que dispuso que: “este es un caso en el que la suspensión del proceso a prueba
constituiría una infracción a los deberes del Estado asumidos por la Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), por cuyo
art. 7 los Estados “condenan todas las formas de violencia contra la mujer” y se han obligado a “adoptar,
por todos los medios apropiados y sin dilaciones, políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar
dicha violencia y en llevar a cabo lo siguiente: [...] b. actuar con la debida diligencia para prevenir,
investigar y sancionar la violencia contra la mujer [...] f. establecer procedimientos legales justos y
eficaces para la mujer que haya sido sometida a violencia, que incluyan entre otros, medidas de
protección, un juicio oportuno y el acceso efectivo a tales procedimiento”, “la suspensión del proceso a
prueba es inconciliable con el deber que tiene el estado de investigar, esclarecer los hechos de violencia
contra la mujer, y de sancionar a sus responsables en un juicio con las debidas garantías”; asimismo, las
obligaciones internacionales asumidas por la República Argentina por el art. 7 de la Convención de
Belém do Pará”.
71
CAPCF, Sala II, Causa Nº 3727-02/CC/2014, “Legajo de juicio en autos Cano, Alfredo Darío s/infr.
art. 149 bis CP”, sentencia del 10/9/2015.
72
CAPCF, Sala III, “V. C., A. G., causa Nº 0028186-00-00-12, sentencia del 3/5/2013; “G., D. O. s/ art.
11179:149 bis párr. 1 Amenazas – CP (p/L 2303), causa Nª 0010988-00-00/13, sentencia del 17/7/2014.
73
CAPCF, Sala III, “S., J, E, causa N° 0038597-01-00-11, sentencia del 26/2/2013.
74
CAPCF, Sala III, “A., M. R. s/art. 11179:149bis parr. 1 CP Amenazas CP (p/L2303)”, causa Nº
0001109-00-00-13, sentencia del 7/8/2014. El juez Vázquez se pronunció en contra de la aplicación
automática del fallo Góngora a todos los casos de violencia doméstica o de género sin un análisis de las
circunstancias del caso a estudiar. También sostuvo que dicho fallo no era aplicable pues allí se juzgó un
abuso deshonesto mientras que en este caso se imputó el delito de amenazas simples.
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suspensión del juicio a prueba concedida a pesar de que el imputado había violado una
de las pautas de conducta fijadas por el tribunal75.
A los fines de este documento no fue posible realizar un análisis exhaustivo respecto de
las pautas de conducta establecidas por los tribunales al momento de conceder la
suspensión del juicio a prueba. Sin embargo, sobre este punto, en la investigación
referida en el apartado anterior se observó que las pautas de conducta a cuyo
cumplimiento se somete a los/as imputados/as, “en la mayoría de los casos son
acordadas entre las partes. Existen ocasiones en que los/as jueces/zas las agravan en
virtud de la gravedad de los hechos denunciados. Algunas son fijadas con criterios
interdisciplinarios (realización de cursos o programas para varones violentos,
tratamientos terapéuticos). Sin embargo, como se señaló, no se exigen informes
interdisciplinarios de las personas imputadas, por lo que deviene que dichas pautas son
muchas veces determinadas por el acuerdo al que arribaron las partes, o bien, por la
apreciación del/la propio/a magistrado/a en la audiencia”77.
Por otro lado, en conversaciones que este Observatorio mantuvo con especialistas en
materia penal78, la problemática principal en términos de eficacia en la aplicación del
instituto, radica en la falta de monitoreo o el monitoreo deficiente del cumplimiento de
las pautas de conducta a las que se sujeta a las probations. Los especialistas
coincidieron que si no existe este control o el control es deficiente, se desvirtúa la
75
CAPCF, Sala III, “L.,A. J, Causa Nº 0034028-02-00-12, sentencia del 29/5/2015.
76
Papalía, Nicolás, op. cit., pág. 146.
77
Ibídem.
78
En 2014 este Observatorio organizó una mesa de trabajo con penalistas a los fines de discutir sobre el
fallo Góngora y la procedencia de la suspensión del juicio a prueba en los casos de violencia de género.
En la reunión participaron, por el Observatorio, Paola Bergallo, Aluminé Moreno y Ayrton Zazo Girod
los/as especialistas Julieta Di Corleto, Iñaki Anitúa, Marcelo Ferrante, Maria Luisa Piqué y Raquel
Asencio.
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finalidad de la suspensión del juicio a prueba y en consecuencia, se refuerza el mensaje
de impunidad de la violencia de género.
El Código Procesal Penal de la Ciudad establece que el control de las reglas de conducta
impuestas en materia de suspensión del proceso a prueba estará a cargo de la “oficina
del Ministerio Público Fiscal que se establezca al respecto” (art. 311 CPPCABA.). En
2007, la Fiscalía General creó la Oficina de Control de Suspensión del Proceso a Prueba
en la órbita de la Fiscalía General Adjunta en lo Contravencional y de Faltas81. Al
tiempo, se estableció como criterio general de actuación que la víctima debe haber
79
CMCABA. Res Nº 760/05, Anexo I, art. 4
80
Podestá, T., Riccono, R., La suspensión del proceso a prueba en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Sexta entrega: órganos de control, publicado en la Revista de la Asociación Pensamiento Penal,
disponible en http://www.pensamientopenal.com.ar/system/files/2015/10/doctrina42172.pdf). La
Secretaría de Ejecución, además, se encarga de crear el enlace entre juzgados e instituciones privadas y
públicas, confeccionar un listado de organismos que se encuentran en condiciones de recibir tanto a
personas que se encuentran dispuestas a cumplir tareas comunitarias, como a aquellas que acuerdan
efectuar entregas de dinero o bienes. Esas listas son comunicadas tanto a los juzgados como a las fiscalías
intervinientes, de manera tal de fomentar el direccionamiento de las tareas en instituciones que tengan un
funcionamiento adecuado y propicio para ello.
81
Resolución F.G. N° 96/07, publicada en el BOCBA 2811 del 15/11/2007. En su blog se dice que “esta
Oficina es la encargada de acompañar a las personas que habiendo recibido la suspensión del proceso a
prueba, deben cumplir con las reglas y pautas que el Juez determina para su cumplimiento. Es nuestro
objetivo, no solo lograr que la persona cumpla con su obligación, sino que comprenda su significado
social, que colabore en las tareas que se le asignen y que su trabajo le sirva a él y también a las
instituciones que son asignadas a tal fin” (http://ocspp.blogspot.com.ar/). Este blog contiene información
hasta 2012.
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contado con la posibilidad de ser oída por el Fiscal antes que éste acuerde o consienta la
suspensión del proceso penal o contravencional a prueba. Y que tanto el Fiscal, como la
Oficina de Control de Suspensión del Proceso a Prueba, podrán solicitar la colaboración
de la Oficina de Asistencia a la Víctima a estos fines. Asimismo, se estableció que sólo
podrán acordarse o consentirse la imposición de reglas de conducta precisas que,
razonablemente, puedan ser objeto de control y verificación por parte de la Oficina de
Control de Suspensión del Proceso a Prueba respectiva y que en caso de duda se
consultará con dicha Oficina82.
Debido a esta dinámica de seguimiento de las probation, la estructura con la que cuenta
actualmente el Equipo de Control de Reglas de Conducta de la Oficina de Control de
Suspensión del Proceso a Prueba no está prevista para recibir los casos que se generen
una vez que se produzca la última etapa de traspaso de competencias de la Justicia
Nacional a la local, y no existe una oficina equivalente que realice el seguimiento de los
casos con suspensión del juicio a prueba en el ámbito nacional. Sus responsables
destacan que en dicho escenario, de no preverse la ampliación del equipo, el mismo sólo
estaría en condiciones de realizar un seguimiento administrativo de las causas.
Por último, si bien los responsables del Equipo señalan que el cumplimiento de las
medidas que se imponen como reglas de conducta en las probation es prácticamente
total (98%), también destacan que esto no implica que sea eficaz el procedimiento ni
que se resuelva el conflicto ya que, en ocasiones, las medidas que se imponen son muy
básicas (fijar domicilio o asistir a un taller una vez por mes, por ejemplo).
85
Se trata de los siguientes talleres: 1) Conversaciones sobre género y cultura de 32 horas de duración
durante 3 meses y medio, con 12 encuentros grupales de entre 12 y 15 personas y 2 entrevistas
individuales, realizado exclusivamente con imputados por la Justicia de la CABA y basado en el trabajo
sobre la ley 264852) Violencia intrafamiliar, dictado en la Dirección General de la Mujer del GCBA, con
cupo de 30 personas, una vez por semana, con tiempo de participación determinado de acuerdo a las
características del imputado, recibe también imputados por la Justicia Nacional. 3) Violencia Familiar,
desarrollado en el Hospital Pirovano, enfocado en problemáticas de violencia en general, por lo que
recibe imputados y víctimas derivadas tanto por la Justicia de la CABA como por la Justicia Nacional. 4)
Familia y justicia, realizado en el Hospital Pirovano, que aborda más específicamente temas relativos a
las amenazas y está enfocado en personas que están atravesando por una situación de suspensión del
juicio a prueba, y 5) En el Hospital Mendez se desarrolla un dispositivo abierto a la comunidad, con
grupos de alrededor de 50 personas, heterogéneos y que tratan problemáticas muy heterogéneas, no
enfocados en imputados por violencia doméstica.
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V. Disparadores para la discusión
Como vimos, la tensión de base radica en, por un lado, la pretensión de limitar el poder
punitivo estatal y los efectos estigmatizantes de la pena mediante la concesión de esta
medida alternativa y, por otro lado, la necesidad de la reacción penal en estos casos lo
que implicaría, de acuerdo a los estándares arriba referidos, la obligación de investigar y
sancionar a los agresores luego de un juicio oportuno.
- Más allá de las críticas que se le han hecho, el fallo “Góngora” tiene la virtud de haber
reconocido la relevancia de la problemática de la violencia de género y la necesidad de
que la justicia atienda a esa problemática. En una interpretación de mínima, entendemos
que dicho fallo indica que la justicia debe considerar seriamente el impacto de la
decisión conclusiva en los casos de violencia de género. En estos casos se debe
garantizar que dicha decisión no tenga un impacto negativo en la víctima.
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que las víctimas puedan hacer valer sus derechos y también en función de las
especificidades del ciclo de la violencia86.
- Muchas veces la concesión de la suspensión del juicio a prueba parece preferible ante
la posibilidad de que el proceso penal/contravencional finalice sin condena o con una
condena pactada sin la intervención de la víctima. Esto es, si una gran cantidad de casos
terminara en absolución (Ej.: por cuestiones probatorias) o en sobreseimiento por
prescripción o con un juicio abreviado donde el contradictorio es prácticamente
inexistente, la conclusión es que hubiese sido preferible suspender el juicio a prueba
dado que ello asegura algún tipo de respuesta judicial a la víctima.
86
Sobre el ciclo de la violencia se ha dicho que, “es un proceso gradual plagado de sentimientos
ambivalentes. Una mujer estará en condiciones de denunciar a su agresor cuando logre desnaturalizar la
violencia, pero eso no significa que le será fácil confiar en personas extrañas o que transitará el
procedimiento sin contradicciones. El abandono de una relación violenta no es un proceso sencillo: sin
contar los casos de dependencia emocional, cuando hay hijos en común o cuando la mujer carece de
autosuficiencia económica, realizar una denuncia y mantenerla hasta la imposición de una pena privativa
de la libertad puede ser especialmente difícil sin una red de contención económica y emocional. De allí
que sean frecuentes los supuestos en los que la mujer retira la denuncia o expresa su voluntad de no asistir
al juicio, con la consecuente amenaza de una sanción penal por desobediencia o falso testimonio”
(Larrauri, E. Criminología crítica y violencia de género. Madrid, Editorial Trotta, 2007, pp. 79 y ss.,
citada por Di Corleto, J., Medidas alternativas a la prisión y violencia de género, Dossier: Violencia
contra las Mujeres en el ámbito doméstico, Género, Sexualidades y Derechos Humanos, Revista
Electrónica Semestral del Programa Mujeres, Género y Derechos Humanos, Vol. 1 N°2, Centro de
Derechos Humanos, Facultad de Derecho, Universidad de Chile, julio de 2013).
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“Riquelme”, con cita del caso “Opus vs. Turquía” del Tribunal Europeo de
Derechos Humanos? ¿Sería este test compatible con los requerimientos de los
organismos internacionales de derechos humanos en la materia?
V.2. Sobre los efectos prácticos de las decisiones conclusivas del proceso
10) Teniendo en cuenta que los estándares internacionales exigen, como mínimo, una
investigación seria y determinante a fin de proporcionar una respuesta judicial
efectiva a la problemática, ¿qué pasos procesales deberían agotarse antes del
dictado de una suspensión del juicio a prueba?
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11) ¿Qué debería analizarse en cada caso para conceder o rechazar la suspensión del
juicio a prueba en casos de violencia de género? (Ej.: gravedad del hecho, opinión
y grado de empoderamiento de la víctima, contexto de violencia, conducta del
imputado posterior a la denuncia, etc.).
12) ¿Qué características debería tener la audiencia de probation para lograr que este
método alternativo sea eficaz para combatir la violencia de género?
14) ¿Qué tipo de pautas de conducta deberían dictarse para que se dirijan al objetivo
de erradicar la violencia de género? ¿Debería la decisión judicial contener un
detalle más exigente respecto al régimen de monitoreo del cumplimiento de dichas
pautas?
15) ¿Qué puntos o temas debería incluir una futura agenda de investigación empírica
para comprender mejor cómo está funcionando el instituto hoy y completar esta
discusión?
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