Sinopsis – Diplomado ERE.
Tema 5 – Fundamentos jurídicos de la ERE
La aproximación a la fundamentación jurídica de la ERE está legitimada en un primer
momento en aquello que establece la legislación internacional en relación con el reconocimiento
que existe hacia la dimensión religiosa que es inherente al ser humano. Esta dimensión se
concretiza en la posibilidad que tiene la persona humana de desplegar toda su libertad en virtud
de la confesión religiosa que confiesa y lo identifica dentro de una experiencia creyente en una
comunidad humana determinada.
La comunidad internacional reconoce que la dimensión religiosa del sujeto es propia de sí,
y por tanto debe ser amparada y respetada. Es preciso establecer que debe ser, por tanto,
considerada como un derecho. Este derecho de libertad religiosa busca garantizar, tutelar y
salvaguardar lo que es propio del sujeto humano, de manera que se reconozca que hay un
derecho natural a lo religioso en cada sujeto, pues toda actitud humana como expresión de su
libertad es necesario concretizarla y no mantenerla en abstracto e indeterminada.
La legitimación jurídica de lo religioso como una dimensión y realidad humana queda
condensada en el ámbito de lo que son y significan los DDHH. Dentro del conjunto de los DDHH
aparece que la libertad religiosa es una concreción del derecho natural de la persona. De acuerdo
con esto, existen dos escuelas de comprensión jurídica, las cuales aportan elementos para
esclarecer cómo la dimensión religiosa y su legitimación se especifican como una actitud y
disposición propia del sujeto:
Escuela iusnaturalista: Para esta escuela, los DDHH se reconocen como los atributos
predicados del ser humano por el hecho de que son seres humanos antes de la existencia
de un Estado determinado. Esta predicación determina que los derechos humanos se
conciben como naturales e inherentes a su ser natural, y su cantidad depende de cuántos
derechos sean considerados humanos en la medida de que responden a la naturaleza del
sujeto humano.
Escuela positivista: Para esta escuela, los DDHH son atributos predicados del ser humano
por el hecho de ser seres humanos reconocidos por el Estado a través de la ley. Su origen
está en la ley positiva o escrita. De acuerdo con esto, si no hay una ley escrita, no puede
como tal reconocerse un derecho humano como tal. La cantidad de derechos depende de
cuántos de estos se encuentran escritos o existen de esta forma. En Colombia, la
legitimidad de estos derechos humanos está comprendida en la Constitución Política entre
los artículos 11 y 82.
A partir de esta primera fundamentación jurídica de la libertad religiosa, la cual es posible
hacerla más concreta en la labor educativa, desde el principio de su posibilidad de ser educada, es
necesario prestar atención al alcance y sentido de lo religioso. Este alcance y sentido jurídico se
fundamenta en que los DDHH, como norma internacional y común a todos los pueblos, son un
proyecto antropológico, en los cuales se fundamenta la dimensión religiosa, la cual referirá a la
dimensión de sentido propiamente humano. Con esto se puede afirmar que las religiones,
categóricamente, son una respuesta a la pregunta por el sentido de lo humano. Esta dimensión
religiosa connota también lo trascendente del sujeto y del misterio, así como de lo espiritual como
un estilo de vida, y que en este caso, por medio de las religiones se ha dado un estilo de vida a
quienes las profesan bajo su propia espiritualidad.
Dentro de este ámbito antropológico de los DDHH, la religión hace parte del deber ser del
hombre, puesto que desde la escuela, en su estado particular frente a su proyecto antropológico,
se busca formar integralmente. Con ello, la formación del proyecto antropológico del sujeto en su
dimensión de lo religioso, si no tiene una fundamentación, lleva a la generación de
fundamentalismos y supresión de las demás confesiones. Para lograr esta fundamentación de
sentido se requiere de una situación cognitiva, actitudinal y especialmente experiencial, que es
diferente de la experimental.
Hablar de la libertad religiosa como un derecho humano, de acuerdo con lo anterior, hace
referencia a hablar de la legitimación jurídica que tiene para que se realice en la experiencia
humana así como en la labor educativa (Resolución 36/55 de 1998 - ONU). La experiencia de lo
religioso, inherente y propia al ser humano, queda estipulada de una forma concreta en el hecho
de que su legitimación jurídica le permite consolidarse y desarrollarse, de acuerdo a sus
necesidades, recursos y formas de expresión de forma libre y descongestionada de todo tipo de
persecución y ataque.
En la resolución 36/55 de 1998, en su artículo 6, la ONU propone nueve elementos
fundamentales que permiten que la libertad de pensamiento o conciencia de la religión se
desarrolle y logre más adecuadamente en virtud de su carácter de derecho. Estos elementos son:
La de practicar el culto o de celebrar reuniones en relación con la religión o las
convicciones, y de fundar y mantener lugares para esos fines.
La de fundar y mantener instituciones de beneficencia o humanitarias adecuadas.
La de confeccionar, adquirir y utilizar en cantidad suficiente los artículos y materiales
necesarios para los ritos o costumbres de una religión o convicción.
La de escribir, publicar y difundir publicaciones pertinentes en esas esferas.
La de enseñar la religión o las convicciones en lugares aptos para esos fines.
La de solicitar y recibir contribuciones voluntarias financieras y de otro tipo de particulares
e instituciones.
La de capacitar, nombrar, elegir y designar por sucesión los dirigentes que correspondan
según las necesidades y normas de cualquier religión o convicción.
La de observar días de descanso y de celebrar festividades y ceremonias de conformidad
con los preceptos de una religión o convicción.
La de establecer y mantener comunicaciones con individuos y comunidades acerca de
cuestiones de religión o convicciones en el ámbito nacional y en el internacional.
Gracias a las precisiones de esta resolución, la legitimación de la enseñanza de la
experiencia religiosa o las convicciones religiosas de una cultura es favorable en virtud entonces
de la posibilidad de llevarla a la escuela como un medio a través del cual se construya y desarrolle
la dimensión religiosa del sujeto y se configure a una experiencia creyente particular que depende
en su gran mayoría de la comunidad en que reside.
En Colombia, haciendo eco de lo anterior, esta legitimación de la libertad religiosa, la cual
está respaldada como un factor fundamental de los grupos humanos, y la cual está amparada en
las personas que elijan y sean partes de las mismas, se ve posibilitada en la Constitución Política,
fundamentalmente en su artículo 19, el cual se expone de la siguiente forma: “Se garantiza la
libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar
su religión y a difundirla en forma individual o colectiva. Todas las confesiones religiosas e iglesias
son igualmente libres ante la ley”.
Una de las dificultades que este artículo presenta es en relación a la diferencia que se
establece entre el culto y la libertad religiosa. El desarrollo de esta diferencia queda explícito en la
ley 133 de 1994, la cual se considera como la ley marco de la libertad religiosa en Colombia. El
artículo quinto de esta ley propone lo siguiente: “No se incluyen dentro del ámbito de aplicación
de la presente ley las actividades relacionadas con el estudio y experimentación de los fenómenos
psíquicos o parapsicológicos; el satanismo, las prácticas mágicas o supersticiosas o espiritistas u
otras análogas ajenas a la religión”. De acuerdo con esto culto y libertad religiosa deben
comprenderse a partir de lo que significa y diferencia a la religión, la secta y el movimiento
religioso:
Religión: Para que exista una religión, es necesario que contenga cinco elementos
fundamentales:
o Doctrinas orales o escritas, las cuales deben contener cosmovisiones acerca del
misterio, del universo y del hombre.
o Conjunto de normas y prescripciones éticas: comportamientos permitidos y
prohibidos.
o Prácticas cultuales de adoración a la divinidad o al misterio.
o Adeptos, seguidores o una comunidad particular: No puede existir una religión
solipcista.
o Toda religión tienen prácticas cultuales, más no todo culto tiene o conforma una
religión. Estos elementos han de co-determinarse e interrelacionarse.
Secta: La secta es un elemento separado de la religión, ya que los cuatro elementos que
co-determinan a una religión se complementan o interrelacionan. En la secta se privilegia
uno de estos cuatro elementos como fundamental en detrimento de los demás
elementos.
Movimientos religiosos: Sostienen los cuatro elementos fundamentales con su
característica fundamental sincrética, ya que combinan a su interés y gusto las religiones.
Por tanto, el culto es inherente a la religión en tanto que se considera como uno de los
elementos que la determinan y categorizan, evitando así que todo acto humano, en consonancia
con la ley 133 de 1994, sea considerado como culto sin una práctica o confesión religiosa que lo
legitime y haga parte de una dimensión de sentido y realización de esta experiencia del ser
humano.
Dado este paso fundamental en lo que respecta a la legitimación de la libertad religiosa del
ser humano como un elemento fundamental que permite configurar la experiencia de sentido del
ser humano, es posible establecer que dicha dimensión puede ser llevada a la escuela, como un
medio o recurso para que dicha experiencia se consolide y tenga un fundamento más sólido en la
realidad y realización del ser humano. De acuerdo con esto, se exponen un marco de normas o
leyes internacionales, regionales y nacionales, por las cuales la ERE está legitimada como un
derecho para todo ser humano y por tanto ha de realizarse y concretizarse de acuerdo a la
experiencia de fe o religiosa de cada sujeto. Este marco de normas es el siguiente:
Legislación internacional: A nivel internacional se establece, como elemento fundamental
para la propiciación de derechos, los siguientes elementos:
o Los Derechos Humanos.
o Pactos internacionales:
Pacto internacional de los derechos civiles y políticos: Está contenido el
derecho a la libertad religiosa.
Pacto internacional de los derechos económicos, sociales y culturales: Está
contenido el derecho a la educación.
Derechos de los niños: Considerados como supraderechos.
Resolución 36/55 de 1998 de la ONU.
La legitimación de la ERE según el Derecho Internacional parte del criterio de la libertad y
la dimensión religiosa y del derecho a la educación. Por tanto, la ERE, educa para la
libertad y desarrollar el ejercicio de la libertad. Se educa de esta forma a la gente que
tiene una creencia definida y a aquella que no la tiene, para que con ello, se evite
desarrollar actitudes fundamentalistas o intolerantes con respecto a la legitimidad jurídica
de la educación y libertad religiosa de cada persona. Este ejercicio jurídico busca
reconocer el principio de la tolerancia, el cual se ha constituido para favorecer los grupos
religiosos minoritarios de los mayoritarios, y con ello, evitar la conducta fundamentalista,
impidiendo que se generen acciones contra quienes no profesan o tiene una creencia
ideológica y religiosa similar.
Legislación regional: A nivel regional, existen los siguientes patos:
o Pacto Interamericano de derechos civiles y políticos: Pacto de San José, en donde
se legitima la libertad religiosa.
o Pacto Interamericano de los derechos civiles económicos, sociales y culturales.
Legislación nacional: En la legislación nacional colombiana, la legitimación de la libertad
religiosa, así como la de la educación religiosa escolar, se fundamenta en leyes
determinadas. Es preciso establecer que ante la firma de los pactos internacional en los
que participa Colombia, éstos han de verse reflejado en la Constitución Política. De esta
forma, la revisión de los DDHH y los Pactos Internacionales se radican como leyes de la
República. De acuerdo con lo anterior, la ley de libertad religiosa y de educación religiosa
escolar se legitima a partir de:
o Art. 19 de la C.P: La ley marco de la libertad religiosa en Colombia es la ley 133 de
1994, la cual desarrolla el artículo 19 de la Constitución Política.
o Art. 23-24 de la C.P: La ley marco de la E.R.E. en Colombia es la ley 115 de 1994.
Esta ley expone que el área de E.R.E. se constituye como obligatoria y debe ser
transversal al PEI. Debe estar contenida en el 80% del Plan de Estudios.
Decreto 4500 de 2006.
En relación con la idoneidad del profesor de E.R.E., la Conferencia Episcopal Colombiana
expidió el Decreto C1/99 en el que decreta:
Debe tener una adecuada formación académica.
Debe tener una recta doctrina y congruencia con el magisterio.
Debe tener habilidad pedagógica.
Debe tener testimonio de vida cristiana.
Gracias a estos elementos jurídicos, es preciso establecer que la libertad religiosa de la persona así
como la legitimidad para desarrollarla en la labor educativa tiene dos finalidades específicas:
Posibilitar la dimensión de sentido del ser humano en su libertad religiosa en el marco de
su realidad antropológica, y con ello, de su realización integral.
Educar en el ejercicio de la libertad y para la libertad de la persona, atendiendo
explícitamente a que dicha educación en el ámbito religioso evite llegar a
fundamentalismos religiosos, posturas radicales e intolerantes que desestiman el proyecto
del ser humano en esta dimensión.