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Por El Bien Del Imperio: Fontana

Este documento describe los eventos económicos y políticos clave de los años 70 que marcaron el inicio de una "gran divergencia", incluyendo informes que advirtieron sobre los límites del crecimiento, la crisis del petróleo de 1973, y la aparición de estanflación (inflación y desempleo simultáneos) en las economías industrializadas, poniendo fin a la era de crecimiento posguerra.
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Por El Bien Del Imperio: Fontana

Este documento describe los eventos económicos y políticos clave de los años 70 que marcaron el inicio de una "gran divergencia", incluyendo informes que advirtieron sobre los límites del crecimiento, la crisis del petróleo de 1973, y la aparición de estanflación (inflación y desempleo simultáneos) en las economías industrializadas, poniendo fin a la era de crecimiento posguerra.
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JOSEP FONTANA

POR EL BIEN DEL IMPERIO


Una historia del inundo desde 1945

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PASADO i5f PRESENTE
llARCELO~A
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POR EL B!El'i DEL IMPERIO
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los campesinos. Desde los zapatistas en México a los mapuches en Chi-
H le, pasando por Guatemala, Colombia, Perú, Bolivia, Brasil o Para-
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guay, el motor principal de la confrontación social es la voluntad de
recuperar las tierras indígenas -entendiendo el calificativo de indíge-
na, en unas sociedades mestizas como estas, en un sentido más cultural I 1
y de clase social que de raza-- que les han sido arrebatadas por los te-
rratenientes o por las grandes explotaciones (mineras, madereras LOS AÑOS SETENTA:
etc.). Junto a ellos están además, las organizaciones de pequeños y me-' EL INICIO DE LA ((GRAN DIVERGENCIA,,
dianos cultivadores que defienden sus derechos y sus condiciones de
vida contra unas políticas económicas hechas a sus espaldas y, general-
mente, contrarias a sus intereses, como ha ocurrido con el NAFTA.
Un estudio sobre el despojo de tierras y las resistencias campesinas En 1972 el informe sobre Los límites del crecimiento, encargado por el
en el Caribe colombiano señala las diversas vías usadas para el despojo, Club de Roma y dirigido por Donella Meadows, avisaba que los ritmos
que van del «desalojo mediante la intimidación, el terror y la violencia de crecimiento de la población mundial, de la producción y del uso de
por parte de actores ilegales o el empleo de fuerza pública con o sin de- los recursos naturales eran insostenibles a largo plazo. Esta advertencia
terminación judicial; las compraventas en varias modalidades: forma- venía tras la de Paul Ehrlich en su libro de 1968, La explosión demográfi-
les, forzadas, con falsificación de escrituras de propiedad, a bajo precio, ca ( The Population Bomb), en que sostenía, en una anticipación casi apo-
compras masivas y I o puntuales de predios en general ( ... ) la apropia- calíptica, que el crecimiento de la población iba a conducir a que en las
ción de predios por deudas y avances de dinero para el cultivo ... ». décadas de los setenta y los ochenta «cientos de millones de seres huma-
Pero estos protagonistas y sus luchas, pese a que cada día son más nos morirán de hambre», pese a todos los esfuerzos que pudieran inten-
numerosas y más conscientes, son habitualmente relegados al margen tarse previamente. En el mismo año 1968 Garrett Hardin había publica-
de los estudios de historia, como si fuesen una parte marginal de estas do La tragedia de los comunes, en que proponía la renuncia a la «libertad
sociedades, cuando en el conjunto de la América Latina los campesi- de reproducción» para hacer frente al agotamiento de los recursos co-
nos siguen siendo la mayoría. Este es un tema que examinaremos más munes (Hardin y su esposa se suicidaron en 2003).
adelante en una perspectiva global. Estas previsiones de agotamiento del modelo de crecimiento vi-
gente se agravaron pocos años después, cuando los países industriali-
zados sufrieron las consecuencias del alza de los precios del petróleo,
iniciada durante la guerra del Y om Kippur, cuando la Organización de
Países Árabes Exportadores de Petróleo (OAPEC)-que incluía a los
miembros árabes de la OPEP (Organización de Países Exportadores
de Petróleo), más Egipto y Siria-, decidió en octubre de r 973 sus-
pender los envíos a los países que habían apoyado a Israel, y optó des-
pués, de acuerdo con los demás miembros de la OPEP, por aumentar
los precios del crudo.
Los árabes habían intentado ya usar el petróleo como arma política
en 1967, después de la guerra de los Seis Días; pero la solidaridad no
había funcionado en aquellos momentos. Ahora se encontraron con
el apoyo del resto de los países de la OPEP, que buscaban compensar el
fracaso que habían sufrido en sus negociaciones con las grandes petra-
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POR EL B!El\ DEL l'.YIPERJO
LOS A:;;os SETE'-'TA: EL !1'ICJO DE LA «GRAl\ DIVERGE'-'C!A»

leras occidentales, «las siete hermanas,,, a las que pedían aumentar los
una situación de crisis generalizada. Desmintiendo las ideas expresadas
precios del crudo para resarcirse de la pérdida que implicaba para los pro-
por la «curva de Phillips», que sostenía que había una relación inversa
ductores, que operaban con unos precios fijados en dólares, la depre- entre inflación y paro, aparecía ahora un fenómeno nuevo, el de la lla-
ciación por N ixon de la moneda norteamericana.
mada «estanflación», que asociaba los dos azotes conjuntamente.
La dependencia creciente de las potencias industriales respecto del Todo indicaba que había llegado a su fin la euforia desarrollista de
petróleo importado les permitió a los productores multiplicar el precio
las tres «décadas gloriosas» que, a partir de 194 5, habían permitido una
del barril, que subió de 3 a cerca de r 2 dólares en seis meses, con unas
rápida etapa de crecimiento económico que había dado a los países
consecuencias que explican que Kissinger y el Shah de Irán planeasen avanzados la ilusión de que se había encontrado la fórmula de un creci-
en julio de 1 973 una intervención en Arabia Saudí para asegurarse el miento sin interrupciones, y a los subdesarrollados la de que podían
control del petróleo. Algo a lo que Nixon acabó renunciando, conven-
alcanzar otro tanto, imitando sus métodos y endeudándose a largo pla-
cido, como dijo públicamente, de que el intento de los productores de
zo. Lo que se había interpretado como una aceleración permanente del
subir los precios iba a fracasar, puesto que el petróleo no valía nada sin
crecimiento, y había creado la esperanza de que el ciclo económico es-
un mercado en que venderlo, de modo que bastaría con que los Esta-
taba superado y de que no volverían a producirse grandes crisis, co-
dos Unidos y Europa occidental se negasen a comprarlo para forzar su
menzó ahora a verse como un episodio transitorio de la historia del
abaratamiento.No se daba cuenta de hasta qué punto estos países pro-
desarrollo económico, tal vez irrepetible en un futuro próximo.
ductores, que disponían de una gran parte de las reservas mundiales
conocidas, podían controlar el mercado, y de que, con sus cuentas car-
gadas de petrodólares, no tenían urgencia alguna por vender.
Las importaciones de petróleo se reanudaron, pero los precios del
EN EL INICIO DE LA HGRAN DIVERGENCIA»
crudo no solo no bajaron, sino que siguieron aumentando después de un
segundo oil shock en 1979, como consecuencia de la revolución de Irán,
Aunque los efectos más visibles de la crisis se superasen al poco tiem-
y se mantuvieron altos hasta r986, cuando se inició una época de petró-
po, «la sensación de prosperidad general no habría ya de volver nun-
leo barato que contribuyó a la crisis económica y política de la Unión
ca». Más allá de lo que mostraban los indicadores de la coyuntura ha-
Soviética, que vio disminuir sus ingresos en momentos en que le hubie-
bía otros cambios estructurales que iban a durar y que son los que han
sen sido necesarios para asegurar los grandes cambios que intentaba
llevado a fijar en estos años el inicio de lo que Paul Krugman llama
implantar Gorbachov.
«la gran divergencia», un fenómeno en el que seguimos inmersos en la
No existe, sin embargo, una relación simple y directa entre el au-
actualidad y que tal vez haya que considerar como la característica
mento del precio del petróleo y la crisis económica mundial. De hecho
más importante de la historia del último cuarto del siglo xx y de co-
sus primeras manifestaciones se produjeron en la primavera de 1973,
mienzos del xxr.
seis meses antes del alza de los precios del crudo. El petróleo fue un fac-
El período de 194 5 a 1975 había sido en el conjunto de los países
tor agravante que contribuyó a sacar a la luz las deficiencias del modelo
desarrollados una etapa en que un reparto más equitativo de los ingre-
de crecimiento económico y aceleró una recesión que se hubiera produ-
sos había permitido mejorar la suerte de la mayoría. Esta tendencia se
cido probablemente algo más tarde. En el inicio de los problemas está
invirtió en los años setenta, al producirse la crisis económica. Se inicia-
el desorden monetario que sucedió a la crisis del sistema de Bretton
ría entonces un proceso de signo contrario, en que los ingresos de los
W oods, como consecuencia del fin de la convertibilidad del dólar en
más ricos crecerían a expensas de los trabajadores y de las clases me-
r 97 1. Estas circunstancias ayudan a explicar que el shock del petróleo
dias. En los Estados U nidos, por ejemplo, podemos ver que el 1 por
produjera una oleada inflacionista que se disparó desde 1974 (de un r 2
ciento de los más ricos, que percibían en r 980 un 9 por ciento del in-
por ciento en los Estados U nidos a un 2 3 por ciento en Japón), acom-
greso total, habían aumentado su parte en 2007 hasta el 2 3, 5 por cien-
pañada de una subida excepcional de los tipos de interés que condujo a
to, lo cual explica el aumento de la desigualdad que se refleja en la dis-
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POR EL Il!E'i DEL IC\IPERJO LOS A:\'os SETENTA: EL INICIO DE LA "GRAN DIVERGE:-;CIA» 567
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1 tribución actual de la riqueza: el 1 por ciento de los estadounidenses En la medida en que los orígenes de la divergencia nacen de unos
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más ricos posee el 38, 5 por ciento del total, mucho más de lo que co- antecedentes políticos, de «la manipulación de las leyes y las reglas por
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rresponde al 50 por ciento de los menos ricos, que solo cuentan con un obra de aquellos que podían pagar cabilderos (lob~yists), legisladores,
2, 5 por ciento e incluso más que el 90 por ciento, cuya participación no abogados, y contables para realizar sus encargos», está claro que las
pasa del 28, 5 por ciento de la riqueza total. explicaciones hay que buscarlas en el terreno de la política, en <das cau-
Los efectos de la divergencia se han dado también en Gran Bretaña sas que llevaron al movimiento conservador a convertirse en un ele-
entre 1 980 y 2011, con las mismas consecuencias de enriquecimiento mento tan poderosamente influyente en la vida política».*
de los ricos y estancamiento o retroceso de los trabajadores y las capas
medias, con el resultado de que, en un país que ha visto casi doblarse su
riqueza en estos años, haya en la actualidad cerca de cinco millones de El programa político e intelectual que iba a inspirar este giro lo expre-
parados e inactivos, mientras otros millones están «atrapados en traba- só con toda claridad Lewis Powell en agosto de 1971 ,**en un «Memo-
jos mal pagados e inseguros». rándum confidencial: Ataque al sistema americano de libre empresa»
La crisis económica había tenido como primera consecuencia que escrito para la United States Chamber of Commerce, que se encargó
la producción industrial del mundo entero disminuyese en un diez por de hacerlo circular entre sus asociados. Powell llamaba la atención
ciento, lo que dejó a millones de trabajadores en el paro, tanto en Eu- acerca del riesgo que implicaba el avance en la sociedad norteameri-
ropa occidental como en los Estados Unidos. Estos fueron, por ello, cana de ideas contrarias al «sistema de libre empresa», e insistía en la
años de conmoción social, con los sindicatos movilizados en Europa necesidad de combatirlas, sobre todo en el terreno de la educación. Al
en defensa de los intereses de los trabajadores, con lo que consiguieron margen de este tema, del que nos ocuparemos en otro momento, ad-
retrasar unas décadas los cambios que se estaban desarrollando en los vertía también: «Pero no deberíamos desdeñar la acción política,
Estados Unidos y en Gran Bretaña, donde los empresarios decidieron mientras aguardamos el cambio gradual en la opinión pública que
que este era el momento de iniciar una política de lucha contra los sin- debe lograrse a través de la educación y la información. El mundo de
dicatos, de desguace del estado de bienestar, de limitación del papel del los negocios debe aprender la lección que hace tiempo aprendieron los
estado en el control de la economía y de liberalización de la actividad sindicatos y otros grupos de intereses. La lección de que el poder po-
empresarial. lítico es necesario; que este poder debe ser asiduamente cultivado,
Los mecanismos que han producido esta divergencia no se explican y que, cuando convenga, debe utilizarse agresivamente y con deter-
a partir de la economía, sino que, como señala Krugman, su origen es mmac1on».
netamente político: desde I 970 «las normas e instituciones de la socie- Para emprender este programa se necesitaban ante todo organiza-
dad estadounidense han cambiado, de forma que o bien han favorecido ciones poderosas, que dispusieran de un volumen de ingresos suficien-
o bien posibilitado un radical incremento de la desigualdad». Tomando te: «La fuerza reside en la organización, en una planificación y realiza-
como pretexto la necesidad de superar los efectos de la crisis, se em-
prendió la lucha contra los sindicatos y contra el establecimiento de un * David 1Iarvey sostiene que las causas deben buscarse en un proyecto clasista
salario mínimo, completada por una serie de acuerdos de libertad de que se fraguó en los años setenta. cuando. enmascarando sus objetivos con toda una
comercio que les permitieron a las empresas deslocalizar la producción retórica sobre la libertad del mercado y del comercio. o sobre las ventajas de la priva-
a otros países e importar después sus productos, con el fin de debilitar la tización, «Se legitimaron toda una serie de medidas destinadas a restaurar y consoli-
capacidad de los obreros de luchar por mejoras de las condiciones de dar el poder de clase del capitalismo». U nas medidas que se pretendía legitimar como
una necesidad para la recuperación de la economía, pero que no hicieron posible vol-
trabajo y de los salarios. Esto provocó, al propio tiempo, un cambio en
wr a alcanzar las tasas de crecimiento de la productividad de la etapa anterior.
la estructura del poder económico, con un neto retroceso del papel que ** Poco después de que 1\ixon le propusiera convertirse en miembro del Tribu-
desempeñaban los municipios y los sindicatos, y un avance del de los nal Supremo. algo a lo que se resistió un tiempo, porque abandonar la práctica priva-
organismos de dirección de las empresas y las finanzas. da de la ley le iba a hacer perder mucho dinero.
POR EL BIEI" DEL 11\IPERJO LOS A~OS SETEl\TA: EL ll\JCIO DE LA "GRAl\ DJVERGE'.\CIA"

ción a largo plazo, en una actuación persistente durante un período GERALD FORD
indefinido de años». Si la batalla de las ideas que proponía iba a cobrar
una considerable importancia en los años posteriores, su llamamiento La renuncia de N ixon llevó al poder a comienzos de agosto de 1974 a
a la lucha política tuvo unos efectos inmediatos, protagonizados por Gerald Ford, el primer presidente de los Estados Unidos que no había
asociaciones empresariales como la N ational Federation of Indepen- sido elegido. Había tenido que reemplazar con anterioridad en la vice-
dent Business, la Business Roundtable y sobre todo la United States presidencia al corrupto Spiro Agnew, y después le tocó hacer lo mismo
Chamber of Commerce, la más politizada de ellas, que pretende toda- con N ixon. Kissinger dice de él que era «un hombre sencillo, escogido
vía hoy ser «la mayor federación empresarial del mundo, en represen- por el destino para hacer frente a algunas de las tareas más complicadas
tación de los intereses de más de 3 millones de empresas». En 1 972 la de la historia de la nación». Más que sencillo la gente lo consideraba
N ational Association of Manufacturers, que se había instalado en N ue- tonto: incapaz de hacer a un tiempo dos cosas distintas como andar y
va York a fines del siglo x1x, se trasladó a Washington, y lo justificó mascar chicle (lo que, según decían los humoristas, que se ensañaro~
por el hecho de que lo más importante no era ahora la relación entre las injustamente con él, explicaba que tropezase y cayese en público con
empresas, sino la interrelación entre estas y el gobierno. cierta frecuencia). Tuvo además que corregir su costumbre de tomar
Estas asociaciones no solo emprendieron grandes campañas de unos cuantos martinis antes de hablar, porque se le olvidaba lo que iba
propaganda, como la que les permitió frenar, en tiempos de Carter, el a decir. Uno de los motivos por los que Nixon había aceptado su nom-
proyecto de creación de un organismo de «representación de los con- bramiento había sido la convicción de que la baja estima intelectual en
sumidores,,, sino que acentuaron su papel en la financiación de las que se le tenía disuadiría a quienes se proponían destituirlo, ante el te-
campañas electorales a través de los PAC (Comités de Acción Políti- mor de que Ford le sucediese en la Casa Blanca. Greenspan, en cam-
ca), con lo que lograron influir sobre los políticos demócratas, que bio, lo ve como un hombre tranquilo y equilibrado, ,mna de esas raras
hasta entonces habían dependido sobre todo del apoyo económico de personas que darían "normal" en un test psicológico».
los sindicatos, pero que optaron ahora por suavizar sus actitudes para Si su mensaje inicial tranquilizador -«nuestra larga pesadilla na-
no enajenarse el apoyo de las asociaciones empresariales, cuyas contri- cional ha concluido»- le ganó la estimación del público, su decisión
buciones superarían muy pronto en volumen a las sindicales. de perdonar a Nixon, anunciada el 8 de septiembre de 1974, que el
Los resultados a largo plazo de ,.Ja gran divergencia», que se ini- nuevo presidente justificaba por la conveniencia de evitar una tremen-
ciaba ahora en los Estados Unidos y Gran Bretaña, para extenderse da controversia interior, le costó ataques durísimos, en los que se llegó
más tarde a Europa, transformarían profundamente nuestras socieda- a decir que lo había pactado con su antecesor para acceder a la presi-
des. Las consecuencias de una gigantesca redistribución de la riqueza dencia. Esta decisión, se ha dicho, «ha acabado pareciendo acertada
no solo se manifestaron en el empobrecimiento relativo de los trabaja- con el tiempo,,, puesto que evitó lo que hubiera podido ser una durísi-
dores e incluso de las clases medias, sino que otorgaron a las empresas ma confrontación política, pero la consecuencia inmediata del descré-
una influencia política con la que, a partir de ahora, les resultó más fá- dito que implicó en aquellos momentos fue que los demócratas aumen-
cil fijar las reglas que permitirían consolidar el proceso. Lo cual, dice tasen su mayoría en el Congreso y le hiciesen más difícil su gestión.
Chris Hedges, no sucedió como fruto de una conspiración, ni por la Ford se propuso inicialmente conservar el equipo de Nixon, aun-
acción de un nuevo partido o movimiento: «Fue el resultado de la iner- que lo fue completando gradualmente con una serie de hombres más
cia de nuestra clase política e intelectual, que ante la expansión del po- jóvenes, que iban a tener un papel importante en la política de las
der de las grandes empresas encontró que le resultaba personalmente próximas décadas. Su primer hombre de confianza, a quien recurrió
provechoso facilitarlo o mirar para otro lado». para poner orden en el entorno más inmediato, como coordinador del
equipo de la Casa Blanca, fue Donald Rumsfeld, al que nombró para
deshacerse de un Haig que se había acostumbrado a asumir demasiada
autoridad en los días finales de la presidencia de Nixon, cuando hubo
570 POR EL BIEJ\ DEL L\1PERIO LOS AÑOS SETE'iTA: EL l"llCIO DE LA HGRA:\ DIVERGE'iCIA,, 57 1

de encargarse de mantener el gobierno funcionando.* El paso siguien- No tuvo tanta suerte, al ser rechazado por el Congreso, un gigan-
te fue el nombramiento de N elson Rockefeller como vicepresidente en tesco plan de ahorro de energía propuesto por Rockefeller que incluía
diciembre de 197 4, y la renovación se completó en noviembre de 1975, la creación de una corporación semipública que financiaría proyectos
en la llamada «masacre de Halloweern>, cuando nombró a Rumsfeld de innovación del sector privado, lo que podía convertirse en un meca-
secretario de Defensa (era en estos momentos, con 4 3 años, el hombre nismo de reparto incontrolado de recursos públicos.
más joven que había desempeñado este cargo, y al volver a ser nom- En este contexto un joven economista del Departamento del Teso-
brado para el mismo en 200 1, a los 69 años de edad, se convirtió tam- ro, Arthur Laffer, sostuvo en una comida con Rumsfeld y Cheney la
bién en el más viejo), escogió a George H. W. Bush como jefe de la teoría de que un aumento de los tipos de los impuestos no se traducía
CIA y a Brent Scowcroft como consejero de Seguridad nacional, re- necesariamente en que aumentasen sus rendimientos para el gobierno.
emplazando en este cargo a Kissinger, que seguiría sin embargo al El argumento, apoyado por lo que se llamaría la «Curva de Laffer,,, di-
frente del Departamento de Estado, aunque con una influencia menor bujada en una servilleta de cocktail, se convertiría en una de las bases
que la que había tenido junto a Nixon, como consecuencia de los ata- con las que el Partido Republicano justificaría en el futuro su política
ques que su política de distensión sufría por parte del equipo de halco- de recorte de impuestos.*
nes que se había reunido en torno a Rumsfeld. En cargos inferiores Parte de los fracasos de Ford cabe atribuirlos precisamente a la
llegaron Dick Cheney, Colin Powell, Paul Wolfowitz, Richard Perle oposición de los demócratas, que le infligieron golpes tan duros como
y Condoleezza Rice: el equipo que iba a adueñarse del poder con las revelaciones de la Comisión Church acerca de los abusos cometi-
George W. Bush veinticinco años más tarde. dos por la CIA y el FBI. Los ataques iban dirigidos de manera especial
Uno de los problemas que urgía resolver era el de la inflación. Co- contra la CIA, que había practicado sin autorización el espionaje de las
menzaron con la idea, que Greenspan califica como «de una increíble comunicaciones privadas en el interior de los Estados U nidos, donde
estupidez,,, de proponer una campaña voluntaria de ahorro que pre- tenía prohibido actuar, había realizado experimentos con drogas en
tendía recordar algunas de las de Roosevelt durante el New Deal, con seres humanos y planeado, en ocasiones con éxito, asesinatos de líde-
rasgos como el de pedir que se llevase un pin con la inscripción WIN res extranjeros. Richard Helms, el hombre que había dirigido «la
( Whip inflation now, «Derrotemos a la inflación ahora»). El discurso Compañía" de 1966 a 1973, en una etapa en que abundaron las actua-
en que anunciaba esta campaña, proponiendo a los norteamericanos ciones ilegales, y que había incurrido en perjurio al negar ante el Con-
«que hiciesen una lista de diez maneras de combatir la inflación y aho- greso que la CIA hubiese intervenido en Chile, fue condenado en
rrar energía,,, fue objeto del ridículo público. El problema fue que, sin 1977 a 2.000 dólares de multa y dos años de cárcel, con la sentencia
que hubiese desaparecido la inflación, comenzaron a aparecer signos suspendida.
de recesión, con un aumento del paro. La agencia y el gobierno se encontraban al propio tiempo atacados
Fue aquí cuando intervino Alan Greenspan, que presidía el Con- por un amplio grupo de halcones, encabezado en algún modo por
sejo de asesores económicos, sugiriendo medidas para recortar el gasto Rumsfeld, que deseaban acabar con la política de distensión que había
público, una reducción de los impuestos y las primeras medidas de realizado N ixon, y que Kissinger trataba de continuar. Se oponían a
desregulación, en una pugna constante con unas cámaras dominadas que se llegase a un acuerdo de limitación de armas, SAL T II, y denun-
por los demócratas, que acabaron sin embargo apoyando el plan que ciaban que se estaba subvalorando la realidad de la amenaza soviética.
permitió superar la amenaza de crisis. Para enfrentarse a estas críticas fue el propio director de la CIA, Geor-

* En los cinco años de servicio para l\ ixon en la Casa Blanca, de 1969 a 1974. * Laffer perdería todo crédito cuando en 2007 aseguró en Islandia que la estra-
Haig ascendió de coronel a general de cuatro estrellas sin pisar otro campo de batalla tegia económica que seguía este país debía convertirse en un modelo para el mundo.
que el de Washington. Para alejarlo de la Casa Blanca. Ford lo envió a Europa como Poco después se producía la catástrofe que hundió el "milagro bancario,, islandés, y
jefe supremo de la OT A1'i. al propio país, en la miseria.
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. 572 POR EL BIEN DEL I".IPERIO LOS A:'ios SETE'iTA: EL ll'\ICIO DE LA ((GRA:\ DIVERGE'iCJA,, 57)
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¡• ge H. W. Bush, quien creó en mayo de 1976 el Team B -llamado así de manejar el asunto con prudencia, conscientes de la necesidad de no
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en relación con la CIA o Team A-, un equipo de 16 asesores externos perder la amistad de Turquía, que proporcionaba a los Estados U nidos
que había de proporcionar estimaciones alternativas de la amenaza so- unas bases de inestimable valor; pero el Congreso, decidido a interve-
viética. El equipo, que contaba entre sus miembros a halcones tan no- nir por su cuenta, e influido por el lobby griego en los Estados U nidos,
torios como Paul Nitze, Paul W olfowitz o el historiador H.ichard Pi- impuso un embargo de la ayuda militar a Turquía que dañó seriamente
pes, constaba de tres grupos, dedicados a estudiar la amenaza aérea de las relaciones entre los dos países.
baja altitud, los misiles intercontinentales y los objetivos políticos y La interferencia de las cámaras, y la actuación de Rumsfeld y de su
estratégicos soviéticos. Fue sobre todo este último grupo, dirigido por grupo desde el interior del gobierno, llevaron al fracaso los esfuerzos
Pipes, el que recibió mayor atención del público. Actuando en la órbita que Ford realizó para continuar la política de distensión. En noviem-
de Rumsfeld, el Team B condenaba la política de desarme que había bre de 1974 se entrevistó en Vladivostok con un Brézhnev enfermo
seguido el equipo Nixon-Kissinger y exageraba sin ninguna base lapo- que trataba de reanudar con él la amistosa relación personal que había
tencia militar de la URSS, contradiciendo las estimaciones de la CIA, mantenido con Nixon. Ambos consiguieron llegar a un principio de
que era consciente de la decadencia gradual de los equipamientos mili- acuerdo acerca del mantenimiento de un número igual de misiles; pero
tares soviéticos, a las que contraponía las más fantásticas especulacio- la situación en los Estados Unidos había cambiado y las negociaciones
nes acerca de la posibilidad de nuevas armas que no existían, pero que de Vladivostok encontraron una firme resistencia por parte de unos
ayudaron al Team B a mantener los miedos de la guerra fría. representantes que criticaban los acuerdos de desarme y que rechaza-
A los problemas que implicaba una política internacional esquizo- ban los de comercio con la Unión Soviética, que hacía ya dos años que
frénica, dividida entre las contrapuestas visiones de Kissinger y Rums- se estaban discutiendo, con el pretexto de los límites que ponían los
feld, hubo que añadir la obstrucción del Congreso, que pretendía reco- rusos a la emigración de judíos a Israel, en una oposición alentada por
brar el control de la política exterior que Nixon le había arrebatado y el senador Henry «Scoop» Jackson, en una campaña que pretendía re-
que le creó por ello a Ford todo género de dificultades. Se negó, por forzar sus aspiraciones a la presidencia con el apoyo del lobby judío, y
una parte, a proporcionarle los recursos que pedía para frenar el hun- que estaba inspirada por su joven ayudante Richard Perle, uno de los
dimiento final del gobierno de Vietnam del Sur, que fue abandonado a miembros más corrompidos del grupo que más adelante embarcaría al
sus fuerzas por un Congreso que estaba convencido de que era inútil país en la invasión de Irak.
seguir gastando dinero en sostener un ejército que no tenía voluntad Se estaban produciendo, además, cambios perturbadores en la es-
de combatir. No pudo hacer nada para impedir el fracaso final de la cena internacional, como la revolución que derribó la dictadura en
guerra, con el triunfo de los comunistas, y se vio obligado a intervenir Portugal y que creó una confusa situación en sus colonias: en Timor
personalmente para conseguir que se diese una mínima ayuda a los re- Oriental, que Ford y Kissinger aceptaron que Suharto se anexionase a
fugiados vietnamitas.* sangre y fuego, o en Angola, donde iba a comenzar una guerra civil en
Cuando se produjo el enfrentamiento entre Grecia y Turquía, que que los norteamericanos intervendrían durante muchos años. Ford y
había invadido Chipre en el verano de i 974, Kissinger y Ford trataron Kissinger, de paso por Madrid, trataron en vano de convencer a un
Franco ya muy envejecido para que interviniera en Portugal y frenase
* Todavía iba a producirse. en mayo de 1975. un último incidente en el escenario el proceso revolucionario, con el fin de evitar que un gobierno portu-
de las guerras de Vietnam: la detención por lanchas camboyanas del buque norteame- gués con participación de comunistas tuviera acceso a los órganos su-
ricano Como no se mantenían relaciones diplomáticas con el régimen de
periores de la OTAN.
Camboya. Forcl orclenú una operación militar de rescate. que resultó inútil. porque la
Angola fue, precisamente, otro de los problemas en que el Con-
tripulación había sido ya liberada, y que se desarrolló de manera desastrosa. Pero
como el público solo conoció la liberación ele los presos, y no los cleralles del fallido greso se enfrentó a Ford. La administración había aprobado en julio de
rescate y su coste en vidas ( 1 8 marines) y helicópteros. el gobierno pudo apuntárselo 1975, a espaldas del Congreso, una suma de 32 millones de dólares para
como un éxito. financiar una operación secreta de la CIA en apoyo de las facciones
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57-1 POH EL BIE'.\í DEL l'>!PEHIO LOS AÑOS SETENTA: EL ll\ICIO DE LA <d~HAl\ DIVEHGE!\,'CIA" )75
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enemigas del MPLA, que estaba sostenido por los soviéticos y por LA PRESIDENCIA DE CARTER
Cuba. Cuando se descubrió la existencia de esta operación, el Congre-
so, en momentos en que se estaban juzgando con toda dureza los des- J immy Carter, el primer presidente evangelista de los Estados U nidos,
manes anteriores de la CIA, la cortó de raíz, infligiendo una nueva de- resultaba una figura insólita en el panorama político norteamericano.
rrota al presidente. Era un hombre del sur, nacido en una pequeña localidad de Georgia,
El más importante éxito de Ford en el campo de la política interna- en una familia de cultivadores de cacahuetes. Estudió en la escuela de
cional fue la culminación de las negociaciones de la Conferencia sobre la marina de Annapolis, se graduó en ingeniería y trabajó en el diseño
la Cooperación y la Seguridad en Europa, que condujo a la firma, en de los primeros submarinos nucleares, pero abandonó la marina en
agosto de 1975, de los acuerdos de Helsinki, donde se determinaba la 19 53, a la muerte de su padre, y regresó a la explotación familiar.
aceptación de las fronteras europeas surgidas de la segunda guerra Era un baptista profundamente religioso y tímido, al que le gustaba
mundial, se permitía reanudar el comercio con la Unión Soviética y se sobre todo retirarse a la residencia rural de Camp David (en los cuatro
comprometía a los firmantes (todos los países europeos, salvo Albania, años de presidencia fue allá hasta 67 veces, abandonando Washington
más la Unión Soviética, los Estados Unidos y Canadá), a respetar los en momentos de crisis en que hubiera convenido que estuviese dando
derechos humanos y las libertades fundamentales. U na promesa que la cara). Aparecía en escena como un oscuro político del sur, goberna-
importaba muy poco a los dirigentes occidentales, pero que resultó dor de Georgia, con escaso peso en el Partido Demócrata -cuando le
trascendental para la disolución del sistema soviético, porque favore- dijo a su madre que pensaba optar a la presidencia, esta le preguntó:
ció la actuación de los disidentes. Los acuerdos de Helsinki, celebrados «¿Presidente de qué?»-. Se presentaba como alguien desligado de las
en Europa como un paso decisivo hacia el fin de la guerra fría, fueron intrigas políticas del mundo de Washington: un hombre sencillo, casi
mal recibidos, en cambio, por los políticos norteamericanos, que no del campo, o por lo menos provinciano, con una sonrisa permanente.
supieron apreciar la importancia que iban a tener en la disminución de Su imagen de honradez contrastaba con la de Nixon: su mensaje inicial
la tensión en la escena internacional. era «Nunca os mentiré». Con los escándalos de W atergate todavía re-
Cuando llegó la hora de preparar unas nuevas elecciones a la presi- cientes, y con la decepción pública por el perdón que Ford había con-
dencia, Ford hubo de luchar contra Reagan por la candidatura republi- cedido a Nixon, era el momento en que se les podía vender a los ciuda-
cana y, aunque consiguió la nominación, acabó perdiendo después* danos un programa tan trivial como el de prometerles «un gobierno
por poco ante el candidato demócrata, Jimmy Carter, que era por lo tan bueno, honesto, decente, veraz, correcto, competente, idealista y
menos tan mediocre como él y que demostró en su gestión ser mucho compasivo, y tan lleno de amor como el propio pueblo americano».
más incompetente. La campaña de los dos candidatos mostró que ninguno tenía talen-
to, pero Ford, que era superior en términos de capacidad política, re-
sultó claramente perjudicado por la mala situación de la economía.
Votó tan solo el 54,4 por ciento de quienes podían hacerlo, lo que sig-
nificaba el porcentaje más bajo desde la elección que enfrentó a Tru-
man y a Dewey en I 948. Carter obtuvo el 50, I por ciento de los votos
* Una de las cuestiones que perjudicaron más gravemente a Ford en la campa- y Ford el 48,0, en una victoria que se debió en buena medida al peso
ña electoral de 1 976 tenía que ver con el espíritu de lo que se había acordado en del voto de los trabajadores sindicados, a los que Carter iba a defrau-
Helsinki. Ford dijo, en una discusión con Cartee que no "había un dominio de la
dar, y al de los votantes de las zonas empobrecidas de agricultores y
Unión Soviética sobre los países de la Europa del este» y que "los Estados Cnidos
productores textiles del sur, que llevaban ya unos años inclinándose
no aceptaban» que existiese tal dominio. Una mala interpretación de lo que había
querido decir, que le presentaba como si ignorase cuál era la situaci{m política de la por los republicanos, pero que esta vez favorecieron al primer hombre
Europa del este en aquellos momentos, sirvió para que la prensa se ensañara una vez del sur profundo que iba a acceder a la presidencia desde 1 848.
más con él.
POR EL BIE!'< DEL IMPERIO LOS A,;;.os SETE,..TA: EL 11\ICIO DE LA «GRA"i D!VERGE:\CIA» 577

UNA NUEVA POLÍTICA EXTERIOR pueblo». De ahí surgieron algunos de sus primeros errores, como el de
decidir, sin consultar a nadie, una retirada de tropas de Corea del Sur,
Carter comenzó su discurso de toma de posesión agradeciendo a Ford lo que provocó tales protestas en Corea, en Japón y en el propio Con-
«todo lo que ha hecho para curar nuestro país», tras lo cual citó la Bi- greso norteamericano que Brzezinski se vio obligado a idear un sub-
blia, pidió «un nuevo espíritu nacional de unidad y confianza» y mani- terfugio para frenar la retirada, evitando que el presidente tuviera que
festó su voluntad de mantener la fuerza a la vez que luchaba por el hacer marcha atrás públicamente.
ideal de «la eliminación de todas las armas nucleares de la Tierra». No Su actuación en la política exterior estuvo marcada en sus inicios
puede decirse, sin embargo, que hubiese en su blando discurso ni una por la esquizofrenia de verse sometido a la doble influencia de su se-
sola idea propiamente política. Una vez en el poder trató de dar a la cretario de Estado, Cyrus Vanee, partidario de una política de nego-
presidencia un aire distinto: vendió el yate presidencial y hablaba por ciación, y del feroz antisoviético que era Brzezinski, cuyas visiones
la televisión desde su casa, vestido con un jersey. geopolíticas acabaron embarcando a Carter en el fin de la distensión y
Pronto se pudo ver, sin embargo, que, más allá de las ideas mora- en la reanudación de la guerra fría, a partir del momento en que su in-
les de su campaña, no tenía una política propia. Él mismo sostenía que fluencia se impuso a la del realismo de Vanee.*
no era ni conservador, ni liberal, ni centrista, con lo que quería decir Esta esquizofrenia se reproducía en su entorno en relación con la
que no se acomodaba a los modelos de política existentes, pero una vez influencia de dos instituciones con visiones contradictorias. Por una
instalado en la presidencia no podía seguir jugando a ser un político al parte la Trilateral, una organización de dirigentes políticos y económi-
margen de las realidades de Washington, de modo que se limitó ini- cos de Europa occidental, Japón y los Estados U nidos, fundada en 1973
cialmente a una gestión burocrática y, a medida que fueron aparecien- por David Rockefeller, a la que pertenecían tanto Carter como Vanee
do las dificultades, carente como estaba de un programa propio que y Brzezinski, que consideraba errónea la fijación en el enfrentamiento
aplicar, se vio obligado a aceptar toda una serie de compromisos. contra la Unión Soviética y en las soluciones militares, y propugnaba
Cuidaba mucho los detalles, pero estaba claro que no tenía una vi- adaptarse a un mundo de «interdependencia creciente». Este era el mar-
sión de largo alcance, ni capacidad para enfrentarse a un problema co que iba a definir inicialmente su política exterior.
complejo. Se decía que su principal consejero era su esposa Rosalynn, En contra tenía al Committee on the Present Danger (CPD), inte-
que participaba en algunas ocasiones en las reuniones del más alto ni- grado por halcones procedentes del Team B, como Paul Nitze, Eugene
vel, y '!medida que el tiempo fue demostrando su incapacidad, se em- Rostow, Donald Rumsfeld o Paul W olfowitz, que desde el primer
pezaron a hacer chistes acerca de él. Sus propios compañeros de parti- momento de su mandato se le enfrentaron con una visión alarmista de
do decían: «El presidente hace el trabajo de dos hombres: Laurel y la amenaza soviética, sosteniendo que tanto Carter como sus predece-
Hardy». En realidad quien más influyó en su política fue su consejero sores «habían traicionado los intereses de la nación» con la política de
de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, nacido en Polonia e hijo distensión. El CPD sobrevaloraba la potencia de una Unión Soviética
del embajador polaco en Washington (no adquirió la nacionalidad que, según su opinión, seguía armándose para aniquilar a los Estados
norteamericana hasta i 9 58). Era quien más facilidad tenía para ver al U nidos, por lo cual se mostraba contrario a una política de negocia-
presidente en la Casa Blanca ---«nos veíamos cuatro o cinco veces cada ciones y propugnaba un nuevo rearme que asegurase a los norteame-
día, dirá Carter, y empezaba el día reuniéndome con Zbig»-y quien
le acompañaba en sus viajes al extranjero.
* La esquizofrenia resultó evidente en su discurso de junio ele 1 ~)78 en la Acade-
Carter, que menospreciaba la política pragmática de Nixon y de
mia ;\aval de Annapolis, con una primera parte. inspirada por Vanee, que ofrecía
Kissinger, lo que implicó acabar con el canal directo de negociación distensión a los soviéticos, y una segunda, a partir de unas notas de Brzezinski, que
que habían establecido Kissinger y Dobrynin, hubiera querido gober- los atacaba, lo que dio lugar a que el Washin¡;ton Post dijera que se uataba de "dos
nar de manera personal, prescindiendo del apoyo del Congreso, dis- discursos diferente»>. Carter, en cambio, opinaba yuc era «un buen discurso. duro
puesto, si los legisladores se le enfrentaban, a «acudir directamente al pero equilibrado».
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578 POR EL BIE:\ DEL L\iPERIO LOS A:\os SETE'.'TA: EL l:\ICIO DE LA «GRA:\ DIVEHGEJ\"CIA)) 579

ricanos una superioridad total.* Se oponían además a la visión de la mente dicho, que ofrecía entregar en 1999 a Panamá la gestión del ca-
Trilateral de una economía mundial gestionada globalmente por los nal y la jurisdicción sobre la zona, iba acompañado por otro «de
Estados U nidos, Japón y Europa, para sostener que debían ser tan solo neutralidad,,, que daba a los Estados Unidos el derecho a defenderlo
los Estados Unidos los que dominasen unilateralmente la escena inter- de cualquier amenaza y otorgaba a sus buques de guerra libertad de
nacional, y que para imponer sus objetivos al resto del mundo no ha- tránsito. Estaba destinado a impresionar a América Latina, pero irritó
bían de dudar en hacerlo más por la fuerza que por la persuasión. profundamente a muchos norteamericanos, de modo que hubo que dar
El 22 de mayo de 1 977 Carter pronunciaba su primer gran discur- una auténtica batalla para conseguir que el Senado lo aprobara.
so de política exterior en el que expresaba su preocupación por los Su otro éxito, jaleado en el Congreso como un triunfo, aunque a
derechos humanos y decía: «Estamos hoy lejos del exagerado temor la hora de la verdad resultase inoperante, fueron los acuerdos de
del comunismo que nos llevaba a asociarnos con cualquier dictador Camp David de septiembre de r 978, que llevaron a la firma por Sadat
que coincidía con nosotros en este temor". Lo cual resultó ser una y Begin del tratado de paz de r 979 por el que Egipto reconocía al esta-
gran falacia, con escasos efectos en la práctica, puesto que toleró los do de Israel y este se comprometía a devolverle la península del Sinaí.
crímenes de los militares en El Salvador (donde r 980 fue un año de De hecho fue el propio Carter, a quien el ministro de Defensa israelí
horrores, que incluyeron el asesinato del obispo Romero -que Car- elogió por «su persistencia a modo de un bulldog y su capacidad para
ter lamenta en su diario, olvidando decirnos que no hizo nada por ocuparse hasta de los menores detalles,,, quien consiguió que se llega-
evitarlo- y de tres monjas norteamericanas), y favoreció a dirigen- se a un acuerdo de mínimos que ambos contrincantes pudiesen fir-
tes despóticos como el Shah de Irán, el dictador Zia-ul-Haq de Pakis- mar, aunque Sadat estuvo a punto de abandonar la reunión y su mi-
tán (al que criticaba en público por su desprecio por los derechos hu- nistro de Asuntos Exteriores, Kamel, prefirió dimitir a aceptar un
manos, pero con quien negociaba bajo mano por intermedio de la acuerdo de tan corto alcance. Begin se negó, además, a suspender la
CIA), su «amigo" Sadat, el presidente filipino Marcos o Mobutu, que construcción de asentamientos judíos en la orilla occidental, de modo
recibió ayuda norteamericana para defenderse de quienes intentaban que la única concesión real arrancada a los israelíes fue el abandono
derribarlo. gradual de la península del Sinaí, a cambio de lo cual los norteameri-
Y, lo que es todavía más grave, aumentó, como ya se ha dicho, la canos les concedieron 3.000 millones de dólares en préstamos a bajo
ayuda militar a un Suharto que la usaba para dominar Timor a sangre y interés para construir nuevas bases aéreas en el desierto de N egev. De
fuego, y decidió apoyar a Poi Pot para que prosiguiese su genocidio en hecho no era más que un acuerdo bilateral, que no tomaba en cuenta
Camboya (a instancias de Brzezinski, los Estados U nidos votaron en la los intereses del conjunto de los países árabes y no contenía ninguna
ONU el 21 de septiembre de l 979 a favor de que el gobierno de Poi garantía real para los palestinos, puesto que no resolvía la situación de
Pot, desalojado ya del poder con el apoyo de los vietnamitas, siguiese los territorios ocupados de la orilla occidental del Jordán y de la fran-
siendo considerado como legítimo representante de Camboya). ja de Gaza. Servía únicamente para acabar con los enfrentamientos
El primer golpe de efecto de Carter en este terreno fue el tratado entre Israel y Egipto, para dejar a la Unión Soviética al margen del
de devolución de la zona del canal a Panamá, culminando unas nego- conflicto y para poner a Egipto «firme e inalterablemente en la órbita
ciaciones que llevaban muchos años gestionándose. El tratado propia- norteamericana».
Carter se proclamaba preocupado por los asuntos del Oriente
* El primer CPD se había creado en 1950 para dar apoyo al programa del NSC Próximo -«Ilosalynn y yo, decía, estamos muy interesados en esta
68. Se disolvió en 1 9 j 3, pero reapareció en 1976, financiado inicialmente por David
región a través de nuestro estudio semanal de la Biblia,,-, y las nego-
Packard (de la empresa Hewlett-Packard, cuyos intereses estaban ligados a la pro-
ducción militar). En 2004 apareció una tercera edición del Committee, dedicado esta
ciaciones de Camp David fueron uno de los pocos acontecimientos de
vez a «luchar contra el terrorismo y las ideologías que lo inspiran,,, dirigido por el su presidencia en que se le pudo ver realmente implicado. No sucedía
exsecretario de Estado Shultz y el exdirector de la CIA \Voolsey, e integrado por una lo mismo con los asuntos de Europa, que no parecían importarle. No
serie de mediocridades ultras. entre las que figuraba José María Aznar. entendía nada de lo que ocurría allí y tuvo una mala relación con polí-
POR EL B!El\ DEL L\1PERJO LOS A;::;os SETE;-.iTA: EL l"i!CIO DE LA «GRAl\ DIVERGENCIA))

ricos como el canciller alemán Schmidt o con la Thatcher.* Los rusos, Estados Unidos del ataque que China iba a emprender contra Viet-
acostumbrados a la Realpolitik de Kissinger, no sabían si estaban tra- nam, al que los norteamericanos colaboraron «ofreciendo información
tando con un ingenuo o con un hipócrita.** acerca de emplazamientos de tropas [soviéticasJ alrededor de China,,.*
La reanudación de las negociaciones de desarme no pudo ser más Por otra parte, la construcción de armas que no estaban incluidas
desafortunada. Los soviéticos habían esperado recomenzarlas en el en SAL T I iba aumentando los stocks de destrucción, de modo que un
punto en que habían quedado con Ford, en la reunión de Vladivostok, «primer golpe" podía liquidar la capacidad de respuesta del enemigo y
y se encontraron ahora con una nueva propuesta norteamericana de acabar con la esperanza en que se basaba la política de MAD. Los nor-
reducción del número de cabezas nucleares que entendieron como una teamericanos empezaron a preocuparse seriamente al saber que los ru-
mera maniobra propagandística, ya que echaba por tierra lo que se ha- sos apuntaban sus armas más potentes y exactas a sus depósitos de mi-
bía negociado en los últimos años. Sobre todo teniendo en cuenta que siles y no a las ciudades, lo que creaba el temor a una «ventana de
al propio tiempo se estaba desarrollando una campaña para potenciar vulnerabilidad,,; pero los rusos tenían también el mismo miedo a un
en Europa las defensas de los países de la OTAN con el despliegue de posible «primer golpe" norteamericano. Siguieron por ello negocian-
572 misiles nucleares de alcance intermedio, Pershing II, como res- do acuerdos de desarme, hasta que Carter y Brézhnev firmaron SAL T
puesta a la instalación en el este de los nuevos SS-20 soviéticos. II en Viena el r 8 de junio de r 979, un tratado que quedó pendiente de
A empeorar las cosas contribuyó especialmente Brzezinski, que la ratificación del Senado norteamericano, que no llegó a revalidarlo.
transformó la voluntad de Carter de normalizar plenamente las rela- La crisis de Afganistán, en la que Carter decidió intervenir pocos días
ciones con China, culminadas con la visita de Deng Xiaoping a los después de haber firmado SAL T II, mucho antes de que las tropas so-
Estados Unidos en enero de 1979, en un refuerzo de la alianza contra el viéticas invadiesen el país, vino a liquidar toda posibilidad de acuerdo.
enemigo común soviético, que incluía la venta de tecnología y armas.
Resultaba incoherente que Carter esgrimiese contra los soviéticos el
tema del respeto a los derechos humanos, mientras callaba en el caso
de China («Durante el banquete -que, dice Carter en su diario, fue CRISIS DE LA ECONOMÍA E INVOLUCIÓN SOCIAL
"una encantadora experiencia"- discutí con él [Deng] acerca de reli-
gión y de derechos humanos,,). Uno de los aspectos más vergonzosos Carter iba a convertirse en protagonista de los inicios del giro a la de-
de esta negociación fue que incluyó la aceptación tácita por parte de los recha de la política económica y social que condujo a «la gran diver-
gencia,,. La fuerza política que los empresarios habían adquirido resul-
* Carter tuvo más de un choque con Schmidt, que criticaba su política en tó patente en las dos grandes batallas legislativas que ganaron. La
Oriente Próximo, su retórica acerca de los derechos humanos, su postura con respec- primera fue la que libraron contra la creación de una Oficina de repre-
to a Rusia, etc. Después de uno de sus últimos enfrentamientos, en junio de 1980,
sentación de los consumidores, derrotada por r 89 contra 22 7 votos en
Carter se queja de que Schmidt, que «es un hombre extraño y un buen dirigente para
un Congreso con mayoría demócrata. La segunda, mucho más grave,
Alemania,,, «critica constantemente a los Estados Unidos, nuestra resoluci(m, nues-
tra buena fe, nuestro empeño, nuestra honestidad, etc.". De la Thatcher afirma que
fue la que tuvo por objeto el proyecto de Labor law reform act, presen-
«es una mujer dura, obstinada en sus opiniones, de una fuerte voluntad, incapaz de tado en octubre de r 977. Los sindicatos, que pretendían defenderse de
admitir que haya algo que no sabe,,. Nada que ver con la simpatía que muestra por
personajes tan despreciables como Sadat o el Shah de Irán.
** Carter les planteó repetidamente a los dirigentes soviéticos el caso del disi- * Se trataba, en realidad, de un epü,odio más del enfrentamiento entre China y
dente judío !\atan Sharansky, encarcelado bajo una acusación de espionaje. Dejando la Cnión Soviética. Los soviéticos habían firmado en noviembre de 1978 un tratado
a un lado que Sharansky parece haber proporcionado a la K G B una lista de activistas de amistad con los vietnamitas que iba dirigido contra los intentos de supremacía de
judíos, resulta que al ser liberado en 1986 y marchar a Israel, «abandonó sus princi- China. Cuando los vietnamitas invadieron Camboya para derribar el régimen de Poi
pios cuando emergió como un implacable enemigo del compromiso con los palesti- Pot, los chinos iniciaron una breve campaña de frontera en febrero de 1979 «para dar
nosn, según nos dice el propio Carter. una lección a Vietnam".
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las campañas hostiles de las empresas, estaban convencidos de que este bía de enfrentarse a déficits crecientes de los presupuestos estatales.
proyecto iba a ser aprobado por un Congreso de mayoría demócrata. Fracasó ante el problema de la inflación, para ocuparse del cual nom-
El voto de los representantes, favorable por 2 57 contra 1 63, parecía bró a Alfred Kahn, el economista que había desregulado las líneas aé-
anunciarlo así; pero el proyecto, objeto de una dura campaña hostil de reas, como "zar de la inflación,,, al frente de un inoperante Council on
las organizaciones empresariales (con el envío de ocho millones de car- Wage and Price Stability (Consejo sobre la estabilidad de los precios y
tas de protesta y con una serie de manifestaciones de pequeños empre- los salarios), que Ford había creado en 1974, en una gestión que no
sarios de todo el país) se eternizó en el Senado, hasta que acabó retira- sirvió para nada. Al igual que sucedió con la iniciativa del propio Car-
do en junio de 1978. ter de proponer a los sindicatos que aceptasen una "deceleración,, de
Fue seguramente Douglas Fraser, dirigente del poderoso sindica- los salarios: cuando los representantes sindicales se negaron a ello, se
to de los trabajadores del automóvil, quien entendió mejor lo que esto limitó a decir que, si no le apoyaban, no tenía más que decir y abando-
significaba, argumentándolo al presentar su dimisión de un organismo
- - nó la reunión.
que se suponía dedicado a la conciliación de las relaciones industriales, En agosto de 1979, tras la fallida gestión de Kahn, puso a Paul
en la que es sin duda la más lúcida visión de la naturaleza de la gran Volcker al frente de la Reserva Federal, desde donde inició una política
divergencia: económica destinada a luchar contra la inflación subiendo los tipos de
«Creo que los dirigentes de la comunidad empresarial, con pocas interés, sin que importasen sus consecuencias en términos de desem-
excepciones, han escogido desencadenar una guerra de clases unilate- pleo. En abril de 1980, dice Alan Greenspan, cuando los tipos de inte-
ral ( ... ) contra los trabajadores ( ... ) y contra buena parte de la clase rés nominal subieron al 20 por ciento, "los coches quedaron sin ven-
media. Los líderes de la industria, el comercio y las finanzas de los Es- der, las casas sin construir, millones de personas perdieron sus puestos
tados Unidos han roto y descartado el frágil acuerdo no escrito que de trabajo,,.
estuvo en vigor durante un período pasado de crecimiento y progre- Fue así Carter, y no Reagan, quien puso fin a una larga época de
so,,. Fraser denunciaba que los empresarios querían «un gobierno dó- política reformista favorable a las capas populares y a los trabajadores,
cil,, y la eliminación de los sindicatos, lo que iba a darles facilidades que se había prolongado desde Roosevelt hasta Johnson como un ob-
para conseguir mayores ventajas con respecto a unas leyes fiscales que jetivo de gobierno propio de los demócratas, y que tanto Eisenhower
eran ya «un escándalo,,. como Nixon habían respetado.
Por los mismo meses en que agonizaba en el Senado la ley de re-
forma del trabajo se estaba debatiendo la de desregulación de las aero-
líneas (Airline Deregulation Act), aprobada en octubre de 1978, que La crisis de la energía, provocada por la disminución del suministro de
originaría graves daños tanto a las empresas como a los sindicatos, y petróleo como consecuencia del boicot de los países árabes, parecía un
que anunciaba ya la política sistemática de desregul;_iciones que iba a problema adecuado para quien, como Carter, tenía una formación en
emprender su sucesor, Ronald Reagan. ingeniería. Preparó su plan para hacer frente al problema casi en secre-
La incapacidad de Carter, que hizo posible que el reflujo social se to, lo anunció el 18 de abril de 1 977 en un discurso a la nación en que
iniciara con un presidente demócrata asistido por unas cámaras en que calificaba esta crisis como "el mayor desafío al que nuestro país se deberá
dominaba su propio partido, se reflejó también en su actuación en el enfrentar en el tiempo de nuestras vidas,,, presentó su plan al Congreso
terreno de la economía. dos días después y en agosto creó un nuevo Departamento de Energía.
Había llegado al poder cuando el país estaba inmerso en una crisis Sus objetivos eran reducir la dependencia del petróleo, aumentar la
que las autoridades económicas no habían sabido frenar, a lo que se producción de energía alternativa procedente de fuentes limpias, y aho-
agregó el impacto del encarecimiento de la energía, agravado poste- rrar en su consumo. Pero el National Energy Plan que presentó al Con-
riormente por la revolución iraní, y se encontró con una etapa de paro, greso era un texto con 1 1 3 provisiones distintas, que Carter pretendía
inflación y caída del poder adquisitivo de los salarios, a la vez que ha- que se aprobasen globalmente, porque no concebía que pudiese haber
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POR EL B!Et\ DEL IMPERIO LOS A~OS SETEt\TA: EL l~JC:IO DE LA «GRAN DIVERGE"'CIA»

oposición política a lo que consideraba que era una solución racional y echó encima con ello al complejo militar-industrial, pese a que siguió
correcta. Tras largas discusiones las cámaras lo convirtieron en cinc~ invirtiendo en el desarrollo de bombas de precisión y de aviones inde-
leyes separadas que se aprobaron el 1 5 de octubre de r 978 con el nom- tectables por el radar, a la vez que, con la misma idea de ahorro, se en-
bre conjunto de National Energy Act y que implicaban una serie de con- frentaba a los demócratas más liberales recortando el gasto social y pa-
cesiones a los intereses de las industrias del gas y del petróleo. ralizando los proyectos de seguros médicos. Pero no iba a tardar, como
Los problemas se agravaron, además, por los repetidos aumentos veremos, en lanzarse a una nueva carrera de gasto en armamento.
del precio del petróleo impuestos por la OPEP, que culminaron en ju-
nio de 1979, hasta amenazar con obligar a los norteamericanos a recu-
rrir al racionamiento del combustible; aquel verano había colas en las
gasolineras y los camioneros comenzaban a organizar protestas. Un LA REVOLUCIÓN IRANÍ
presidente que había hecho del tema de la energía el punto central de
su política estaba obligado a responder a las inquietudes de los ciuda- A comienzos de 1963, al cabo de una década de gobierno autoritario en
danos. Carter, que se encontraba en Tokio en aquellos momentos, en que el Parlamento iraní estuvo dominado por los terratenientes y por
una reunión del G7 en que se condenaron los aumentos de precio del sus representantes, con los partidos populares prohibidos y el gobier-
petróleo impuestos por la O P EP, y en que el canciller alemán criticó a no dirigido por políticos dóciles (el general Zahedi, que había derroca-
los Estados Unidos por haber provocado este aumento con sus mane- do a Mosaddeq, fue desterrado a Suiza en 195 5), el Shah Muhammad
jos en el Oriente Próximo, regresó a Washington, tras una breve visita Reza adoptó el discurso de la «revolución blanca», que se presentaba
a Corea, con la intención de hacer un discurso a la nación. Pero se como un programa de transformación pacífica y de modernización,
arrepintió de ello y se retiró a Camp David, donde pasó once días me- con la intención de introducir cambios políticos que pudiesen satisfa-
ditando acerca de los problemas globales de su presidencia, a la vez cer las aspiraciones de los grupos dominantes, haciéndolos compati-
que invitaba a un total de 1 34 personalidades, «los mejores pensadores bles con la continuidad de la monarquía. Unos cambios que le enfren-
de nuestra sociedad junto a ciudadanos medios», a hablar con él, lejos de taron a los ulemas, opuestos a la reforma agraria, a la promoción de la
recurrir a los métodos habituales de consultar a quienes formaban par- mujer o a las campañas de alfabetización que amenazaban la suprema-
te de los aparatos del gobierno y de la administración. cía local de los mullahs, e irritados finalmente por una medida tan estú-
De todo aquello salió su discurso del 1 5 de julio de 1979, que sería pida como la de reemplazar el calendario musulmán por el pahlavi,
conocido como «el discurso del malestar», en que sostenía que lo que basado en la fecha de la supuesta fundación del Imperio persa (el año
fallaba era «el espíritu de América», sin ofrecer soluciones prácticas. 1 976 de la era cristiana, y r 3 5 5 de la hégira, se convertía ahora en el

Fue, afirma Edward Kennedy, "un discurso producto del pánico», que 2 53 5 del nuevo calendario). U nos cambios que, por otra parte, resulta-

destruyó sus esperanzas de reelección. Lo acabó de estropear, dos días ban insuficientes para las demandas de una sociedad urbana con bue-
después, con el anuncio de que había pedido la dimisión de todos los nos niveles de educación y una amplia difusión de la información a
ministros y ayudantes del más alto rango, lo que ponía de manifiesto través de la radio y la televisión. En junio de 1 963 uno de los principa-
su incapacidad para dirigir al país en esta crisis.* les dirigentes religiosos, el ayatollah Jomeini, fue arrestado por hablar
La realidad de la recesión le llevó a reducir gastos. En junio de 1 977 contra la reforma agraria y la emancipación femenina, y al año siguien-
suspendió el proyecto de construcción del costoso bombardero B- 1 y se te, tras producirse alborotos en diversas ciudades, fue expulsado del
país, en lo que significó el inicio de catorce años de exilio.
El Shah gobernó en estos años como un autócrata, sin contar con
* '.\1uchos años después se ha pretendido reivindicar a Carter. ser1alando que su
\isic'm del futuro de la energía y su «di-;curso del malestar" apuntaban a problema,s
sus aliados tradicionales, terratenientes y clérigos, en una línea de des-
~eales que iban a cobrar una importancia decisiva en el futuro. Pero la verdad es que potismo ilustrado inspirada por la pretensión de ser a la vez, como se
tue mcapaz de traducir estas declaraciones en un programa político. dijo en su entorno, «Jerjes y Fidel Castro». Sostenía, en privado, que la
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LOS A~OS SETEJSTA: EL J:\ICJO DE LA "GRA"\ DIVER<;E!\CIA,, 587
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¡ democracia al estilo occidental no convenía a su país, y procuraba presidente norteamericano y el Shah llegaron a acuerdos en privado
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tranquilizar a Carter respecto de las frecuentes violaciones de los dere- para ayudar al desarrollo de un programa nuclear iraní «para usos pa-
chos humanos que se producían en Irán, diciéndole que para él lo pri- cíficos,,. En el transcurso de esta estancia Carter dijo en un banquete:
mero era la lucha contra el comunismo, y que solo cuando hubiese «Irán, a causa del liderazgo del Shah, es una isla de estabilidad en una
vencido en ella podría modificar su conducta. de las regiones más turbulentas del mundo. Esto es un gran tributo
Gradualmente la oposición se fue aproximando a los sectores que para vos, majestad, para vuestra política y para el respeto, admiración
propugnaban la revolución islámica: los terratenientes afectados por la y amor que os tiene vuestro pueblo,, ("Comprensiblemente -dice
reforma agraria simpatizaban con un clero que también la condenaba; Carter en su diario- esto fue ridiculizado cuando el Shah fue derroca-
más adelante, ante la agravación de la situación económica, incluso los do, trece meses más tarde,,).
militantes obreros próximos al Partido Tudeh se aliaron a la protesta Al cabo de un mes comenzaban los disturbios que acabarían con la
liderada por el islamismo. Mientras tanto el soberano aumentaba sin expulsión del soberano, en medio de la perplejidad de los norteamerica-
tasa el gasto militar. Se había propuesto que en diez años el ejército nos, que no solo no habían sabido preverlo, sino que no comprendían
iraní fuese más importante que el de Gran Bretaña, para realizar el sue- nada de lo que estaba ocurriendo. Obsesionada por el comunismo, la
ño megalomaníaco de convertir Irán en una gran potencia, con un CIA no se había percatado del potencial revolucionario del islamismo.
peso decisivo en Oriente Próximo y en el Índico -«desde el golfo En enero de 1978 los ataques de algunos periódicos al exiliado
Pérsico al mar del Japón,,, según le decía a un periodista-, para lo ayatollah Jomeini --este había calificado al Shah de agente de los Es-
cual empleaba los abundantes recursos que obtenía del petróleo en ad- tados Unidos y la prensa del régimen le acusaba a él, en contrapartida,
quirir cada vez más armas a los Estados Unidos, a quienes se proponía de agente, a la vez, de británicos y soviéticos- provocaron manifesta-
comprar, además, reactores nucleares para uso pacífico, pero con la ciones religiosas a las que se sumaron otras de los trabajadores en paro.
ambición de disponer un día de armas nucleares. En junio el Shah declaraba que contaba con el apoyo «de la mayor parte
Culminando este proceso de «revolución blanca», el 2 de marzo de del pueblo, de todos los trabajadores y de setecientos mil soldados,,. An-
1 97 S se anunciaba el fin del sistema de partidos, reemplazados por un
tes de marchar a México, donde se proponía pasar dos meses de vacacio-
partido único, el Rastakhiz, que en vano se intentó poner en marcha nes, el embajador norteamericano en Teherán comunicó a Washington
entre 197 S y r 978, en medio de las protestas generales. que la crisis se había superado: el Shah había comprado a los mullahs y
Todo había marchado más o menos bien mientras los ingresos cre- estos habían regresado tranquilamente a sus mezquitas. En agosto la
cientes del petróleo permitían asumir los gastos, pese al malestar que CIA aseguraba al presidente Carter que Irán "no se encuentra en una
producían la corrupción de los grupos dominantes y las exhibiciones situación revolucionaria, ni tan solo prerrevolucionaria,,. Pero el 7 y el
de opulencia de la corte, como el fastuoso banquete celebrado en Per- 8 de septiembre de 1 978 nuevas manifestaciones en los barrios popula-
sépolis en octubre de r 971 para celebrar el 2. 500 aniversario del Impe- res de Teherán, suscitadas por una situación creciente de paro y de
rio persa, a un coste estimado de más de 300 millones de dólares de la hambre, eran reprimidas a sangre y fuego por el ejército, que el «vier-
época. Pero cuando a mediados de los años setenta llegaron los prime- nes negro,, causó decenas, tal vez centenares, de muertos. Pocos días
ros síntomas de la crisis económica, las cosas cambiaron rápidamente. más tarde un terremoto causaba r 5.ooo muertos en Tabas y la rápida
En noviembre de 1977 el Shah y su esposa visitaron Washington, reacción de ayuda de las instituciones religiosas musulmanas ponía en
lo que sirvió para aumentar la admiración que Carter sentía por el so- evidencia la debilidad e ineficacia del estado. El diálogo con la oposi-
berano, sin tomar en cuenta las manifestaciones de protesta con que lo ción estaba roto y los líderes religiosos iban tomando el control del
acogieron los estudiantes iraníes en los Estados Unidos, que la policía movimiento de p;otesta, con un J omeini que se erigía desde el exilio en
hubo de dispersar con gases lacrimógenos. Al cabo de poco más de un su dirigente máximo.
mes, el primero de enero de 1 978, fueron el presidente norteamericano El 1 o de octubre hubo manifestaciones y huelgas en más de cua-
y su esposa quienes hicieron una visita a Teherán, durante la cual el renta ciudades y a fines de este mismo mes la producción de petróleo
POR EL BIE~ DEL IMPERIO LOS A:Sos SETENTA: EL INICIO DE LA "GRAN DIVERGENCIA»

quedó prácticamente paralizada. Tratando de hacer frente a los acon- que nadie le hiciera caso. Lejos de ello el gobierno norteamericano de-
tecimientos, el Shah nombró un gobierno de predominio militar a co- cidió establecer los contactos a través de un intermediario francés, ante
mienzos de noviembre. Carter descubría ahora que los informes de la la desesperación de Sullivan, mientras Brzezinski se quedaba solo con
CIA acerca de la popularidad del Shah eran falsos. A comienzos de di- su idea de que lo que había que hacer era promover un golpe militar,
ciembre se produjeron grandes manifestaciones en Teherán y aunque tal como lo estaba intentando Huyser.
la represión militar hizo unos 700 muertos en los tres primeros días, el El primero de febrero de 1 979 ] omeini regresaba a Teherán en
movimiento fue en ascenso hasta reunir dos millones de personas en triunfo y nombraba jefe del gobierno a Mehdi Bazargan. Durante unos
una inmensa manifestación. En estos momentos los soldados hartos días hubo dos gobiernos en paralelo; hasta que una semana más tarde
'
de disparar contra civiles indefensos, comenzaban a desertar y a unirse Bakhtiar dimitió y marchó a París, donde fue asesinado años más tar-
a los manifestantes. de. El ejército iraní dejó que los revolucionarios tomasen el poder y
Mientras tanto, en Washington, el tema se discutía en la Situation que, después de ganar un referéndum con el 98 por ciento de los votos
Room, sin asistencia del presidente, con Brzezinski manteniendo la ne- a favor, proclamasen la república islámica el primero de abril de I 979.
cesidad de que el Shah respondiese con una solución de fuerza -en una En octubre los norteamericanos aceptaron que el depuesto Shah,
conversación telefónica con el soberano le aconsejó en contra de una po- que se encontraba gravemente enfermo, recibiese atención médica en
lítica de concesiones- y oponiéndose furiosamente a los consejos del los Estados Unidos, tras habérselo notificado al gobierno de Teherán.*
embajador en Teherán, que llegó a proponer que se favoreciese la for- El primero de noviembre, durante las fiestas de celebración de los vein-
mación de un gobierno civil que reemplazase al Shah. ticinco años de independencia de Argelia, Brzezinski se entrevistaba en
El 3 de enero de 1 979 el Shah, que hablaba ya de su propósito de Argel con el primer ministro iraní Mehdi Bazargan. Es posible que esto
abandonar el país, intentó un último movimiento de defensa, nombran- inquietase a los radicales iraníes, que pasaron entonces a la acción. El 4
do un nuevo gobierno civil de carácter constitucionalista, al frente del de noviembre de I 979 grupos de estudiantes asaltaron la embajada de
cual figuraba Shapour Bakhtiar, que había sido ministro adjunto de tra- los Estados Unidos en Teherán, tomaron como rehenes a 66 norte-
bajo con Mosaddeq, pero era ya demasiado tarde. Mientras tanto se de- americanos y exigieron, para liberarlos, la extradición del Shah, con el
cidía en Washington enviar a Teherán al general Robert Huyser, que fin de que pudiese ser juzgado y ejecutado, y la confiscación de su fortu-
tenía amistades entre los militares iraníes, para ayudarles"ª mantener la na. La ocupación, que parece haberse planeado como un movimiento
cohesión una vez el Shah hubiese marchado», asegurándoles del apoyo de protesta temporal, se endureció cuando ] omeini le dio apoyo públi-
norteamericano a cualquier solución de fuerza que pudiesen emprender co, mientras Bazargan, desalentado ante la radicalización del proceso
y animándoles en concreto a dar un golpe si el gobierno de Bakhtiar revolucionario, dimitía.
fracasaba. El Shah se vio obligado a anunciar que marchaba del país por Un indignado Carter («los estudiantes retienen aún a nuestra gen-
tiempo indefinido y el 16 de enero tomó con su familia un avión hacia te, con el apoyo público del idiota de Jomeini», escribía en su diario el
El Cairo, en lo que iba a ser el inicio de un viaje sin retorno. de noviembre) reaccionó inicialmente cortando las compras de pe-
En Washington seguían sin entender lo que estaba ocurriendo. En
una discusión del Consejo nacional de seguridad el vicepresidente * Carter afirma que decidió personalmente conceder el permiso de entrada al
Mondale pregunto: «¿Qué demonios es eso de un ayatollah?», a lo cual Shah y que lo comunicó al primer ministro iranL Bazargan. quien lo aceptó. a condi-
replicó Stansfield Turner, director de la CIA, <mo estoy seguro de sa- ción de que el Shah no hablase de política durante su estancia, y le aseguró que protege-
berlo». Mientras tanto Brzezinski insistía en que la URSS y los comu- ría la embajada, pero que temía las manifestaciones hostiles que podían producirse en
Teherán. Influyó también en ello Brzezinski. Según C:arter, Zbig. que formaba parte
nistas estaban detrás de la revolución y pretendía seguir incitando a los
del grupo de Rockefeller, «ha deseado siempre que el Shah se quede en este paÍ'i». Lo
militares a impedir el acceso de Jomeini y de los suyos al poder. Tan que tal vez tenía que ver, se ha dicho. con el hecho de que Dav·id Rockefeller era uno de
solo el embajador Sullivan tenía claro lo que estaba sucediendo, y lle- los mayores accionistas del Chase Manhattan Bank. donde estaban depositados los fon-
vaba días pidiendo que se iniciasen contactos directos con Jomeini, sin dos del gobierno iraní, que no deseaba ver retirados por el nuevo régimen.
5l)O POR EL B!E.'; DEL I:v!PERIO LOS A;;;os SETE.';TA: EL IKJClO DE LA «GRA:" DIVERGE~CIA" 5l) l

tróleo, lo que agravó la escasez de carburante en los Estados Unidos, y paña -una «sorpresa de octubre,,, como las que en ocasiones prece-
congelando los fondos iraníes en bancos norteamericanos, a la vez que den a las votaciones presidenciales de noviembre- y los republicanos
emprendía negociaciones secretas con los iraníes. Ante el fracaso de hicieron por su parte todo lo posible para desacreditarle en este terre-
estas gestiones intentó, en abril de 1980, resolver el problema con una no. Trató de forzar las negociaciones, valiéndose de la mediación de
operación militar de rescate en gran escala, ideada por Brzezinski, con- Argelia, en el tiempo que le quedaba antes de que Reagan asumiera la
tra la opinión del secretario de Estado Cyrus Vanee, partidario de conti- presidencia, pero recibió la noticia de que se había llegado a un acuer-
nuar por la vía de las negociaciones. do en la limusina en que se trasladaba para tomar el avión de regreso a
La llamada Operación Eag!e C!aw («Garra de águila,,) era un pro- Georgia, cuando Reagan había ya jurado el cargo. «Esta fue, dice su
yecto insensato: ocho helicópteros que el portaviones Nimit'{ conduci- biógr~fa Betty Glad, la última de las crueldades que Carter sufrió a
ría al golfo de Omán se dirigirían el 24 de abril de I 980 con un equipo manos de los iraníes.,,
de rescate a una zona desértica del centro de Irán, donde repostarían La revolución iraní vino a coincidir con un momento de escasez de
con gasolina transportada por tres aviones de carga C- 1 30 salidos de gasolina en los Estados Unidos que produjo malestar en la población y
Omán, y llevarían a los 97 soldados del grupo Delta Uno traídos por agudizó la conciencia de la importancia que el petróleo del Golfo tenía
estos mismo aviones a un punto situado al sureste de Teherán, donde en una estrategia global. Fue entonces cuando Brzezinski propuso un
subirían a unos camiones adquiridos por agentes norteamericanos para «Marco de seguridad para el golfo Pérsico" que recuperaba la actitud
dirigirse a asaltar el edificio de Teherán en que se encontraban los re- agresiva de la doctrina Truman y se proponía compensar la pérdida de
henes y liberarlos; de allí los conducirían a un campo de fútbol desde influencia diplomática en estos países con una mayor capacidad de in-
donde los helicópteros les llevarían a una pista de aterrizaje abandona- tervención militar en la zona.
da, ocupada en una rápida operación militar, donde unos aviones de
transporte los llevarían a Arabia Saudí.
Todo falló desde el comienzo. En medio de una tormenta de arena,
tres helicópteros resultaron inutilizados. Como la operación no se po- AFGANISTÁN
día realizar con solo cinco helicópteros, se decidió la retirada. Fue en-
tonces cuando otro helicóptero se estrelló contra uno de los aviones de A fines de diciembre de r 979 los rusos entraban con sus tropas en Afga-
transpone, provocando una tremenda explosión que mató a ocho sol- nistán, un país con el que siempre habían practicado una política de
dados, produjo quemaduras en otros y dejó destruidas siete aeronaves. buena vecindad (J rushchov y Bulganin habían visitado Kabul en r 9 5 5).
Los supervivientes se apresuraron a huir, dejando sobre el terreno los La monarquía, representada por el rey Zahir, fue derribada en 1973,
cadáveres de los ocho soldados muertos. En realidad se puede conside- después de una hambruna que causó decenas de miles de muertos, en un
rar que el resultado fue afortunado, porque todas las previsiones indican movimiento dirigido por el general Daoud, pariente cercano del rey,
que, de haber llegado el comando americano a Teherán, el resultado que había gobernado el país como primer ministro entre 1953 y 1963.
pudo haber sido la muerte de una parte considerable de los rehenes. Este instaló una república con un programa modernizador, asociado a
Tan solo Carter era capaz de creer que ,da operación estaba bien pla- una parte del Partido Democrático del Pueblo Afgano, que se procla-
neada,, y que «teníamos todas las posibilidades de éxito». maba comunista. Al propio tiempo surgía en la Facultad de teología de
Cyrus V anee dimitió, indignado por esta aventura a la que se había la Universidad de Kabul un grupo islamista, que más adelante adoptaría
opuesto en vano, y los iraníes acabaron negociando la devolución de el nombre de Jamiat i-Islami, inspirado en la Hermandad Musulmana.
los rehenes a cambio de una elevada suma y de la disponibilidad de sus Daoud había intentado años atrás una aproximación a los Estados
activos en los Estados Unidos, pero no fue posible que se llegase a un U nidos, a quienes pedía ayuda militar y apoyo en sus disputas fronteri-
acuerdo a tiempo para que Carter aprovechara el valor propagandísti- zas con Pakistán, destinadas a recuperar las tierras de etnia pashtun
co que hubiera podido tener el regreso de los rehenes al final de la cam- que los ingleses habían incorporado a su colonia de la India, pero fue
1!
. 59 2 POR EL B!El\ DEL I:v!PERIO LOS A~OS SETEl\TA: EL I"IICJO DE LA "GRAl\ DIVERGENCIA" 593
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n: rechazado por estos y optó por fortalecer la relación con la Unión So- presión que, actuando a través de Irán, les permitiría alcanzar el golfo
viética, que de r 9 55 a I 978 proporcionó a los afganos una considerable Pérsico para apoderarse de un petróleo que necesitaban a causa de la
' ayuda militar y económica. A partir de r 97 5 trató de emanciparse de la insuficiencia de sus propias reservas (!). De ahí su insistencia en apo-
tutela soviética, con un acercamiento a Irán; pero el ejército estaba ya yar al Shah, que le parecía la única garantía para cerrar el acceso al
penetrado por militantes comunistas, que el 2 7 de abril de 1978 dieron Golfo a los soviéticos.
un golpe que, tras asesinar a Daoud y a dieciocho miembros de su fa- Desaparecido el Shah, Brzezinski pensó que convenía buscar el apo-
milia, llevó al poder al Khalq, la facción más radical de los comunistas, yo de los grupos islamistas, incitándoles a una especie de guerra santa
dirigida por Nur Muhammad Taraki y por Hafizullah Amin, quienes preventiva. El 2 de febrero de 1979, en un informe al presidente, soste-
procuraron marginar al ala más moderada, conocida como el Parcham, nía que los movimientos islamistas del Oriente Próximo no eran de te-
que dirigía Babrak Karma!. mer, sino que podían convertirse en una «potente fuerza política de
En junio de 1979 el gobierno del Khalq inició la persecución y li- cambio» y que convenía apoyarlos, no solo para impedir que los sovié-
quidación física de sus presuntos opositores y se lanzó a una política ticos se impusieran en Afganistán, sino para causarles problemas en las
radical con la que no estaban de acuerdo los rusos, que pensaban que repúblicas de Asia central. El 3 de julio de r 979, unas semanas después
una sociedad de campesinos analfabetos en que predominaba el islam de haber firmado un acuerdo de desarme con Brézhnev y seis meses
no estaba preparada para los grandes cambios que los comunistas loca- antes de la invasión soviética, Carter autorizó a la CIA a realizar ope-
les querían introducir de súbito, y temían las consecuencias que todo raciones encubiertas en Afganistán.
ello podía tener, en momentos en que la revolución iraní comenzaba a En octubre el embajador norteamericano en Riyadh llegaba a un
crearles nuevos problemas en su frontera del sur. acuerdo para compartir el coste económico de la ayuda a los islamistas
En marzo de 1979 comenzaron en la región predominantemente afganos y el 1 7 de diciembre, una semana antes de la entrada de los so-
chií de Herat movimientos de revuelta islamista, protagonizados por viéticos, se acordaba en Washington que la CIA proporcionase armas
una fuerza nueva en Afganistán, que tenía el apoyo de Irán y explotaba y logística a los rebeldes e iniciase una campaña mundial de propagan-
el descontento campesino contra el gobierno central, que se había ido da en su favor.*
acumulando desde los años de corrupción e inmoralidad de los gobier- Ante las dificultades con que se encontraba, el régimen de Kabul
nos de Zahir y de Daoud. La revuelta fue inicialmente dominada y los había pedido ayuda a Moscú. Los soviéticos enviaron inicialmente ar-
derrotados se refugiaron en Irán, pero los soviéticos temían por la mas y asesores, pero no deseaban implicarse directamente, sino que
suerte que le esperaba a la revolución afgana si seguía por este camino, pidieron a los gobernantes afganos que frenasen la política de reformas
ya que pensaban que era la propia intransigencia radical del Khalq la que creaba malestar en los islamistas y formasen un gobierno de coali-
que había provocado esta primera reacción de protesta islámica. ción con miembros del Parcham e incluso, si era posible, con represen-
Sabiendo que los soviéticos estaban preocupados por lo que ocu- tantes de algunos grupos islamistas moderados.
rría en Afganistán, la CIA, que había establecido ya en 1978 contactos
con los islamistas afganos a través de los servicios secretos de Pakis- * Brzezinski declaró en 1998 a Le Nouvel Observateur: «De acuerdo con la ver-
tán, recomendó desde comienzos de marzo de r 979 que se ayudase a sión oficial de la historia, la ayuda de la ClA a los mujahidines empezó ... después de
los grupos islamistas, una opción que apoyaban el subsecretario de que el ejército soviético invadiera Afganistán ... Pero la realidad, mantenida en secre-
Defensa norteamericano, W alter Slocumbe, quien especulaba con la to hasta hoy. es totalmente distinta: la verdad es que fue el ) de julio de 1979 cuando
posibilidad de que la insurgencia afgana «metiese a los soviéticos en un el presidente Carter firmó la primera disposición para dar ayuda en secreto a los opo-
sitores al régimen prosoviético de Kabul. Y este mismo día yo le escribí una nora al
cenagal a la vietnamita», y sobre todo Zbigniew Brzezinski, que había
presidente en la que le explicaba que en mi opinión esta ayuda iba a inducir una inter-
desarrollado una especie de fantasía geopolítica según la cual las actua- vención militar soviética". Lo cual matizaría seguidamente diciendo que no «empu-
ciones de los soviéticos en África, en especial en Etiopía y Somalia, jamos a los rusos a intervenir, pero aumentamos conscientemente la probabilidad de
formaban parte de un gran proyecto ruso para hacer una pinza con otra que lo hicierann.
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594 POR EL BIEN DEL IMPERIO

Amin no solo rechazó estos consejos, sino que prosiguió con una
política represiva que llevó a la emigración de grandes masas de isla-
LOS A:\ os SETE1';TA: EL INICIO DE LA ((GRAN DI\'ERGE"iCJA))

taban apoderarse de los santuarios de Arabia, asaltaron y prendieron


fuego a la embajada de los Estados U nidos en Islamabad, donde estu-
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mistas a Irán y a Pakistán. Moscú no logró tampoco convencer a Tara- vieron a punto de perecer cuantos trabajaban en ella.
ki, que desempeñaba la presidencia, de que hiciera los cambios políti- Por estas mismas fechas se producía en Europa la llamada «crisis
cos que se le pedían y se librase de su segundo en la jefatura del Khalq. de los euromisiles». Ante la alarma manifestada por la Alemania occi-
En lugar de ello fue Amin quien consiguió apoyos militares, se hizo dental por la instalación de los misiles SS 20 rusos, la OTAN instaló en
con el poder, ejecutó a una serie de políticos, incluyendo al propio Ta- Europa occidental 572 misiles, incluyendo los Pershing 11 con carga
raki, que fue estrangulado en la cárcel, pese a las peticiones personales nuclear, algo que los soviéticos interpretaron como una amenaza. Los
de Brézhnev para que respetase su vida, y asumió la presidencia en tres políticos que, mientras Brézhnev estaba enfermo, se ocupaban del
septiembre de 1 979. gobierno de la URSS -la troika que formaban Gromyko, Andropov
Amin expulsó entonces al embajador ruso, a la vez que intentaba y U stinov-, decidieron, en unos momentos en que la distensión con
recuperar personalmente la confianza de Moscú, donde se negaban a los Estados U nidos parecía acabada, que si se quería evitar que en el
recibirlo, e inició contactos amistosos con J. Bruce Amstutz, encargado futuro los norteamericanos instalasen sus misiles en Afganistán, era in-
de negocios de los Estados Unidos en Kabul.* Sabiendo que el régimen dispensable eliminar a Amin, invadir Afganistán y colocar en el poder
salido de la revolución iraní se proponía debilitar al gobierno de Afga- un régimen más moderado que fuese capaz de devolver la estabilidad
nistán y ejercer su influencia en las repúblicas islámicas de la URSS, los al país. Hubo entre los dirigentes soviéticos quienes señalaron que
soviéticos no podían dejar que los islamistas afganos ganasen la partida aquella era una aventura sin sentido, puesto que no había en Afganis-
o que Amin hiciese un viraje de alianzas, semejante al que había hecho tán las condiciones necesarias para emprender una política moderniza-
Sadat en Egipto, y se uniese al campo norteamericano. El nuevo emba- dora, y que era imposible realizar este tipo de cambios con el apoyo de
jador ruso en Kabul avisaba que la situación era grave: el clero islámico, una fuerza militar. Pero el propio Brézhnev, opuesto en principio a
los campesinos y las tribus estaban contra Amin, que no tenía a su alre- estas aventuras - y dolido porque Amin no hubiese respetado la vida
dedor más que lacayos que repetían consignas sobre la construcción del de Taraki, como le había pedido-, acabó aceptándolo y tranquilizó a
socialismo y la dictadura del proletariado. Dobrynin, el embajador soviético en los Estados Unidos, con la segu-
Para entender el clima político del otoño de 1979 hay que tomar en ridad de que «terminaremos esta guerra en tres o cuatro semanas».
cuenta además la confusión reinante en aquellos meses. Mientras las mi- Se infiltró en Kabul a comandos de la KG B que atacaron el palacio
licias que retenían a los funcionarios de la embajada norteamericana en en que residía Amin y lo ejecutaron el 2 7 de diciembre de 1 979, mien-
Teherán anunciaban que los ejecutarían con explosiones suicidas si se tras las tropas rusas entraban en el país y Babrak Karma! se proclamaba
intentaba rescatarlos, un grupo radical que denunciaba la corrupción de primer ministro y presidente, e iniciaba una política de tolerancia y de
los gobernantes saudíes trató de adueñarse por la fuerza de la Gran Mez- reformas sociales que le enfrentó a los grupos islámicos, que comenza-
quita de la Meca y los estudiantes universitarios pakistaníes, que pensa- ron a organizar guerrillas contra un gobierno que pretendía cambios
ban que este ataque era obra de norteamericanos e israelíes, que proyec- tales como que las mujeres aprendieran a leer. La intención de los so-
viéticos no era la de asentar un régimen comunista en el país, sino tan
* El 14 de febrero de 1979 el embajador norteamericano en KabuL Adolph solo la de asegurar en él un gobierno estable, para lo cual emprendie-
«Spike,, Dubs. fue secuestrado por un grupo de islamistas y murió en el intercambio ron un programa de nation-building, enviando equipos de asesores y
de fuego con la policía que pretendía rescatarle. lo que irritó al Departamento de
proporcionando ayuda económica, de acuerdo con los propios milita-
Estado, que era partidario de negociar. Fue el encargado de negocios que le suce-
res, que entendían que esa era una guerra que no podía ganarse tan
dió, J. Bruce Amstutz, quien en septiembre del mismo año mantuvo conversaciones
amistosas con Amin. que había estudiado en los Estados Cnidos, quien intentaba, en solo por las armas.
palabras de Amstutz, «mejorar hasta cierto punto las relaciones con los norteame- Cuando se produjo la invasión soviética, Carter, que había contri-
ricanos". buido a provocarla, declaró que era «la más seria amenaza a la paz des-

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POR EL BIE1' DEL IMPERIO LOS AÑOS SETENTA: EL I1'ICIO DE LA «GRA.'\ DIVERGF:"CJA» 597

de la segunda guerra mundial». Preocupado ante todo por el efecto dos «socios» gastase a la larga más de 3.ooo millones de dólares en la
que el secuestro de la embajada en Teherán podía tener en su campaña financiación de la guerrilla. «Durante los años ochenta -explica Mil-
para la reelección, reaccionó diciendo: «Por el modo en que he mane- ton Bearden, que fue responsable de la oficina de la CIA en Pakistán-
jado el asunto de Irán piensan que no tengo el valor de hacer algo. la compañía proporcionó varios cientos de miles de toneladas de armas
Quedaréis asombrados de lo duro que puedo llegar a sern. Una consi- y de material militar a Pakistán para que se distribuyesen entre los re-
deración que ayuda a entender que replicase con una política que que- beldes afganos.» Los pakistaníes, que tenían sus propios intereses en el
ría ser enérgica, suspendiendo las ventas de cereales a la URSS, lo que conflicto, fueron los encargados de canalizar los recursos hacia aque-
perjudicó a los agricultores norteamericanos que exportaban sus exce- llos jefes de guerrilla que podían controlar.
dentes, y negándose a presentar a ratificación el SAL T II, acompañada Años más tarde Brzezinski, que se envanecía de que esta fue la pri-
de gestos tan ridículos como el de tratar que el Comité Olímpico Inter- mera ocasión en la guerra fría en que los Estados Unidos adoptaron una
nacional cambiase el lugar de celebración de las olimpiadas que habían política de apoyo a acciones encaminadas a matar soldados soviéticos,
de desarrollarse en Moscú en I 980. * pero mentía al sostener que se había iniciado en respuesta a la invasión
El 2 3 de enero de I 980, dentro de su discurso sobre el estado de la rusa -un afirmación que él mismo iba a contradecir en 1998-, resu-
Unión, el presidente norteamericano formuló la llamada «doctrina mía así la estrategia global de la aventura afgana: «La administración
Carter», que sostenía que «un intento por parte de cualquier fuerza ex- Carter no solo decidió de inmediato apoyar a los mujahidin, sino que
terior de ganar el control del golfo Pérsico será considerado como un organizó una coalición que abarcaba Pakistán, China, Arabia Saudí,
ataque a los intereses vitales de los Estados Unidos y será rechazado Egipto y Gran Bretaña en favor de la resistencia afgana. De igual im-
por todos los medios necesarios, incluyendo la fuerza militar».** portancia fue la garantía pública norteamericana de la seguridad de Pa-
En febrero de I 980 Brzezinski viajó a Pakistán para establecer kistán contra cualquier ataque militar soviético, con lo que se creó un
acuerdos con el dictador Zia-ul-Haq con el fin de que diese pleno apo- santuario para las guerrillas».
yo a los islamistas afganos, y pasó en su regreso por la Arabia Saudí, De este modo el presidente que había prometido no embarcar a su
donde se llegó a un acuerdo para que los saudíes colaborasen en la ayu- país en nuevos Vietnam, lo llevó a la aventura de Afganistán, que se
da a los mujahidin invirtiendo una suma equivalente a la que aporta- ha convertido en la guerra más larga que los Estados Unidos hayan
rían los norteamericanos, lo que vino a significar que cada uno de los sostenido en toda su historia, y que sigue sin resolverse treinta años
después.
* Al no conseguirlo, prohibió que acudie-;en a ellas los norteamericanos y pre-
sionó a sus aliados para que hicieran lo mismo: al final hubo 81 comités nacionales
olímpicos representados en Moscú, contra 88 que habían participado en los juegos de
Montréal de 1 976.
LA REACTIVACIÓN DE LA GUERRA FRÍA
** E;,ta doctrina, inspirada por Brzczinski, se desarrollaría en todo un programa
de actuación dcnrrn de la "directiva presidencial/l\SC-63,, de 1í de enero de 198 1.
uno de los últimos documentos de la presidencia de Carter. pocos días antes de que Fue Carter quien puso en marcha el proceso de reactivación de la gue-
Ileagan asumiese el poder. que incluía. entre otras instrucciones, la de conseguir rra fría que Reagan iba a continuar. El hombre que había asumido el
que sus aliados de Europa y del nordeste de Asia asumieran una parte mayor de los poder anunciando que se proponía luchar para la eliminación de las
gastos de defensa para contrarrestar "una mayor asignación de recursos estadouni-
armas nucleares en el mundo, acabó su presidencia con un plan que
denses a la seguridad del golfo Pérsico". En octubre de I 981 Heagan le a11adió un
contradecía radicalmente esta política: la Directiva presidencial/NSC
"corolarüw para garantizar "la integridad territorial y la estabilidad interna de la Ara-
bia Saudí,,, ante la alarma suscitada por la guerra entre Irán e lrak y. sobre todo, por 59 (PD 59) de 2 5 de julio de 1 980 sobre «Política de empleo de las ar-
la inestabilidad en Yemen y el temor al efecto que la subversión podía tener sobre mas nucleares», un documento que sigue siendo secreto en su parte
"millones de hambrientos y airados ycmeníes que trabajan en los campos petrolí- dispositiva, proponía mantener y aumentar las fuerzas nucleares con el
feros saudíes».
argumento de que eran necesarias para disuadir a cualquier enemigo,
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POR EL BIE:\ DEL IMPERIO LOS A:f:;os SETEJ\TA: EL 11\ICIO DE LA «GRAl\ DIVERGENCIA» 5') ')
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' convenciéndole de que era imposible que alcanzase «ninguna defini- otros, a diferencia de lo que se suponía que había hecho Carter, conde-
ción plausible de victoria". Uno de los aspectos más siniestros del plan, nando también a los «autoritarios" y debilitando con ello la posición de
tras el cual había la inspiración de Brzezinski -que tiró adelante con los Estados U nidos.
ello sin que precediera una reunión formal del NSC y sin que ni siquie- El ala «liberal,, de los políticos demócratas criticó la «insensatez
ra se informase al nuevo secretario de Estado, Edmund Muskie-, era apocalíptica" del NSC 59, que acababa con el equilibro del MAD, la
lo que se dio en llamar <da decapitación,,, o sea la teoría de que era po- idea de una destrucción mutua asegurada, que había sido la base para
sible alcanzar la victoria sobre los soviéticos mediante la eliminación alcanzar la distensión. Acabar con el equilibrio del sistema MAD im-
sistemática de sus dirigentes en una serie de ataques dirigidos indivi- plicaba, además, el inicio de una nueva carrera armamentística que
dualmente a sus despachos, domicilios y refugios, acompañados de obligó a Cartera aumentar de nuevo el gasto militar, con el objeto de fi-
otros que atacarían 1 .400 depósitos de ICBM soviéticos. nanciar nuevos programas de construcción de armamento, a costa de
Esta nueva política, que se había iniciado un año antes con la pro- disminuir el gasto de carácter social, lo que vino a sumarse al despres-
puesta de renovar, cambiándolos por Pershing II, los misiles instala- tigio en que le hundieron la captura de los rehenes norteamericanos en
dos en Europa -una propuesta que fue recibida con protestas popula- Teherán y el fracaso de su intento por rescatarlos. A todo ello se añadió
res en Gran Bretaña y que el gobierno holandés rechazó, consciente de la mala situación de la economía, como consecuencia de una política
que la aceptación podía implicar su caída del poder- tenía una finali- que dejó a millones de norteamericanos sin trabajo, con una inflación
dad esencialmente electoral. En 1 980, se ha dicho, con la vista puesta del 1 8 por ciento: un 86 por ciento de los norteamericanos rechazaban
en las elecciones de noviembre, Carter «dejó suelto un tigre que espe- su gestión en el terreno de la economía. «La miseria económica, unida
raba que le condujese a la victoria, pero que en lugar de eso le derribó: a la crisis de los rehenes de Irán -dice Greenspan- le hicieron per-
ese tigre era la renovación de la hostilidad y de las actuaciones contra der a Jimmy Carter la elección de 1 980.,,
la Unión Soviética». Al término de su mandato Carter dejaba las relaciones soviético-
En el transcurso de un año, escriben Craig y Logevall, «el presi- americanas en su punto más bajo desde hacía muchos años. El hombre
dente adoptó una medida política antisoviética tras otra, autorizando que había llegado a la presidencia anunciando que se proponía reducir
nuevos sistemas de armas, aislando diplomáticamente a la URSS y so- el arsenal nuclear, la abandonaba dejando al país mucho más armado y
brepasando a sus críticos en la exageración de los peligros que amena- habiendo ampliado el número de objetivos soviéticos incluidos en el
zaban al país,,. plan de destrucción del SIOP de 1.700 a 7.000.
Le movía a ello un intento de quitar argumentos al belicismo de los Había iniciado una nueva guerra fría, de la que Reagan se conver-
republicanos, y de responder a los feroces ataques del CPD, donde un tiría en portavoz, en los mismos momentos en que en la URSS iba des-
grupo de intelectuales y políticos, no solo republicanos, sino también apareciendo la vieja guardia de los sucesores de Stalin, y en que, como
demócratas conversos, le acusaban de debilidad ante la amenaza sovié- reconocía en su diario Chernyaev, el movimiento internacional comu-
tica, criticaban muy severamente su política de «derechos humanos" y nista había dejado de existir. El enemigo contra el que se intentaba mo-
comenzaban a definir las grandes líneas de lo que iba a ser la política de vilizar de nuevo todas las fuerzas no era más que un fantasma nacido
Ronald Reagan. Fue, por ejemplo, ahora cuando uno de estos demó- de los terrores de unos y de los intereses inconfesables de otros. Pero
cratas conversos, Jeane Kirkpatrick, planteó por primera vez en un las fantasías geopolíticas de Brzezinski seguirían marcando las grandes
artículo publicado en Commentary en 1979 («Dictatorships and double líneas de la política exterior norteamericana hasta la actualidad y la in-
standards,,), una distinción entre «gobiernos autoritarios», los de «au- tervención en Afganistán, pensada para crear un «nuevo Vietnam"
tócratas moderados favorables a los intereses de los Estados U nidos" para los soviéticos, acabaría convirtiéndose en una inacabable pesadi-
que en condiciones determinadas podían evolucionar en un sentido
' lla para los Estados U nidos.
democrático, y «totalitarios,,, esto es los comunistas, que eran irredi-
mibles, lo cual justificaba que se aplicasen criterios distintos a unos y a
600 POR EL BIEN DEL L'v!PERIO
LOS A~OS SETE"iTA: EL Il"ICIO DE LA «GRAK DIVERC;E><CIA» 601

EL FIN DE LA ERA BRÉZHNEV cano, que este pretendía legitimar como una condena a los aconteci-
mientos de Afganistán, acabó de arruinar cualquier perspectiva de
A quien más le dolió la caída de Nixon fue posiblemente a Brézhnev, arreglo: la guerra fría se recrudecía de nuevo.
que tres meses antes había «perdido,, también a su amigo Willy Brandt, Se iniciaba ya, al propio tiempo, la crisis interna en las «democra-
obligado a dimitir por un escándalo político. El líder ruso quedaba cias populares,,. Las huelgas de Gdansk, dirigidas por un sindicato
ahora como el único firme defensor de la distensión. En estos momen- independiente, Solidarnosé, no solo perturbaron la vida de Polonia,
tos se sentía agotado y su salud empeoraba progresivamente, agravada sino que alcanzaron un enorme eco internacional, gracias a la colabo-
por las sobredosis de un sedante opiáceo que se había acostumbrado a ración que les prestaban tanto la Iglesia católica, dirigida en aquellos
tomar después de la crisis de Checoslovaquia y que le hacía caer en momentos por un papa polaco, como los Estados Unidos, con un con-
largos períodos de abatimiento. Gorbachov cuenta que en una reunión sejero nacional de Seguridad polaco como era Brzezinski. La inquie-
del Politburó Brézhnev tuvo un súbito bloqueo mental que le impedía tud creada por las huelgas de Polonia se extendió a los países bálticos e
recordar el tema que se estaba discutiendo, lo que los demás partici- incluso a Bielorrusia.
pantes procuraron disimular. Tras las conversaciones con Gerald Ford En estos momentos, con el secretario general del partido soviético
en Vladivostok sufrió un colapso del que le costó semanas recuperarse, recluido en su dacha, eran los miembros de la troika integrada por An-
y en la cumbre de Helsinki estaba en tan precaria situación que le re- dropov, U stinov, y Gromyko, con Suslov como presidente de la comi-
sultó difícil incluso firmar el acta. Después pasó mucho tiempo en que sión del Politburó, quienes debían tomar las decisiones respecto de la
apenas aparecía por el Politburó. crisis polaca. Contra las propuestas de intervención planteadas por
Estaba claro que no se encontraba ya en condiciones de ejercer un Ustinov, Iuri Andropov, que había sido en su tiempo uno de los parti-
liderazgo adecuado, lo que explica que se formase a su alrededor un darios más decididos de las invasiones de Hungría y de Checoslova-
grupo que asumía la mayor parte de las funciones cotidianas de gobier- quia, se oponía ahora a una nueva aventura militar, que hubiera acaba-
no, integrado por Ustinov, ministro de Defensa, Tijonov, en lo relati- do con todo el proceso de distensión y hubiera puesto en peligro los
vo a las cuestiones económicas y Chernenko, en lo referente al apara- acuerdos de Helsinki: «El cupo de las intervenciones en el extranjero
to del partido, con la colaboración de Suslov y de Andropov, responsable se ha agotado,,, diría. U na actitud que coincidía con la del propio Brézh-
del KGB, y con Andrei Gromyko al frente de los asuntos exteriores. nev, que no hizo caso de las peticiones de los dirigentes de otros países
Suslov murió en enero de 1982 y su desaparición avivó la pugna entre del pacto de Varsovia para que invadiera Polonia.* El deseo de recupe-
Andropov y Chernenko para situarse de cara a la prevista sucesión de rar el clima de distensión y el temor al coste de una operación militar
Brézhnev.
de ocupación, que los soviéticos hubieran tenido que financiar, tanto si
La derrota de Ford en las elecciones significó una nueva decepción la ejecutaban directamente como si se encargaban de ella otros países,
para él. Ahora se veía enfrentado a un Carter que no aceptaba la nego- pesaron fundamentalmente en su decisión.
ciación personal, que estaba bajo la influencia de un antisoviético feroz Los miembros de la troika decidieron que podían tolerar por el
como Brzezinski y que, además, en abierto contraste con el realismo de momento algunos socialdemócratas en Polonia y que lo mejor sería
Nixon y de Kissinger, pretendía inmiscuirse en los asuntos internos una solución con un movimiento militar interno que reemplazase a la
soviéticos con su retórica acerca de los derechos humanos. La política de impotente y desmoralizada dirección del Partido Comunista polaco.
distensión a la que había dedicado su vida se iba al traste, arruinada por Se esgrimió, para facilitar el cambio, la amenaza de una intervención
la incompetencia de Carter y por la incapacidad del propio Brézhnev soviética, que no tenían intención alguna de hacer, y se facilitó de este
para adaptarse a las nuevas condiciones en que había que negociar.
La cumbre de Viena de junio de 1 979, en que hubo un encuentro
* En diciembre de 1 980 se habían hecho planes para que tropa.., sm iéticas, che-
personal cordial entre Carter y Brézhnev, pareció que podía cambiar el
cas y de la DDR entrasen en territorio polaco con la excusa de la celebración de unas
signo de las cosas, pero el giro a la derecha del presidente norteameri- maniobras.
LOS A'<os SETE'.'<TA: EL I'i!CIO DE LA «GllA'.'< DI\'ERGE:-.CIA"
602 POR EL BIE;-.: DEL DAPERIO

mos a Occidente para impulsar la industria pesada, con la esperanza de


modo el «golpe de estado» del general Jaruzelski -recibido por el mi-
desbloquear su economía (el resultado fue un desastre que hubiera de-
nistro de Asuntos Exteriores francés con un "evidentemente nosotros
bido resultar previsible). Y lo permitió porque esperaba reducir de este
no haremos nada»-, que permitió restablecer el orden el 1 3 de di-
modo la carga que la ayuda a estos países implicaba para la economía
ciembre de 198 1, a costa de imponer la ley marcial.
Para paliar la grave crisis en que vivía la economía polaca, los so- soviética.
En política internacional tuvo dos grandes fracasos. No logró la
viéticos se habían visto obligados a invertir en ella, a partir de agosto
reconciliación con los chinos -de hecho acabó de decidir la ruptura
de 1980, cuatro mil millones de dólares, sin resultado apreciable, mien-
cuando la intervención en Checoslovaquia le hizo temer a Mao que
tras el malestar económico agudizaba los sentimientos antisoviéticos
podía intentar algo semejante en China- y fracasó en su intento de
de los polacos. En el invierno de 1981 tuvieron que aprontar 1. 500 mi-
ayudar a los regímenes árabes amigos tras sus derrotas en las guerras
llones más de ayuda para evitar una catástrofe humana, pese a que en la
de los Seis Días y del Y om Kippur. La traición de Sadat, que decidió
propia Rusia escaseaban los alimentos que se estaban entregando a Po-
aliarse con los Estados Unidos, fue un duro golpe para su política. Pero,
lonia. El problema de los costes del imperio se estaba planteando ahora
a decir verdad, el gran empeño de toda su gestión había sido la lucha
con toda crudeza.
por conseguir la paz a través de la distensión, lo cual exigía, paradóji-
Brézhnev murió el 1 o de noviembre de 1982. El balance de su ges-
camente, reforzarse militarmente para poder negociar en pie de igual-
tión en el interior era más bien mediocre. Abandonó las medidas des-
dad. Esta fue la obra de su vida, a la que dedicó los mayores esfuerzos,
centralizadoras de la economía que había intentado Jrushchov y repri-
incluso cuando estaba ya seriamente enfermo. Pero vivió lo suficiente
mió los movimientos nacionalistas. La estabilidad política la aseguraba
como para ver que todo lo que había conseguido se desmoronaba ante
manteniendo a los funcionarios en sus puestos, en lugar de practicar
el retorno de Carter y Reagan a una política de guerra fría.
los cambios que su antecesor había realizado en sus intentos por mejo-
rar la gestión.
Había conseguido estabilizar inicialmente la economía --la pro-
ducción agraria creció de 1960 a 1970 a una tasa del 3 por ciento anual y
la industrial lo hizo globalmente en un 38 por ciento-, pero no se atre-
vió a implantar las reformas más ambiciosas que proponía Kosigyn
y que eran necesarias sobre todo para mejorar una agricultura estanca-
da que no siempre era capaz de satisfacer las necesidades de subsistencia
de la población. De hecho, la economía soviética pudo aplazar la nece-
sidad de reformar un sector industrial ineficaz y anticuado gracias a los
beneficios que le proporcionaba el aumento de los precios del petróleo
que exportaba, y el propio Brézhnev tuvo la iniciativa de invertir fuer-
temente en los gasoductos que habían de permitir que la exportación de
gas natural se convirtiese en uno de los ingresos fundamentales de la
economía rusa en los tiempos difíciles que se acercaban. Por otra parte,
los costes del programa de rearme hicieron imposible una mejora subs-
tancial de los niveles de vida de los ciudadanos soviéticos.
En lo que se refiere a las relaciones con las llamadas "democracias
populares», aceptó que Kádár introdujese en Hungría el mismo tipo de
cambios que Kosigyn había querido para la URSS, con el Nuevo Me-
canismo Económico, y que Polonia empezase a pedir grandes présta-

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