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Mitología y Religión Griega

El documento detalla el sistema religioso griego, que es politeísta y antropomórfico, con un panteón de dioses que influyen en la vida cotidiana de los griegos. Se exploran conceptos como mito, leyenda, y las creencias sobre la vida después de la muerte, así como la estructura de los cultos y festivales. Además, se describe la cosmogonía y teogonía según Hesíodo, incluyendo el origen del mundo y la jerarquía de los dioses olímpicos.

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Mitología y Religión Griega

El documento detalla el sistema religioso griego, que es politeísta y antropomórfico, con un panteón de dioses que influyen en la vida cotidiana de los griegos. Se exploran conceptos como mito, leyenda, y las creencias sobre la vida después de la muerte, así como la estructura de los cultos y festivales. Además, se describe la cosmogonía y teogonía según Hesíodo, incluyendo el origen del mundo y la jerarquía de los dioses olímpicos.

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SISTEMA RELIGIOSO

Programa
V. Sistema religioso. El origen del mundo según Hesíodo. Concepto de mito y leyenda. El panteón
olímpico. El infierno. Las religiones mistéricas: Eleusis, culto dionisíaco y orfismo. El culto público y
privado. Plegarias, sacrificios y libaciones. Los templos y sacerdotes. El culto a los muertos. La
contaminación. La adivinación inductiva: presagios y prodigios: ornitomancia, cledonomancia y
cleronomancia. La adivinación inspirada: oniromancia, necromancia, adivinos y oráculos. Los
juegos panhelénicos: olímpicos, píticos, ístmicos y nemeos. Estructura y organización. Los
festivales: panateneas, tesmoforias antesterias, dionisias y leneas.

Texto Ficha de Cátedra


Características básicas > Antropomórfica, politeísta, contractual, ligada a la vida, mítica: “La
religión griega era politeísta, es decir que los griegos creían en numerosas deidades que se
encontraban en todos lados. Cada localidad, río o fuente tenía su propia divinidad o ninfa. La
religión era parte de la vida cotidiana y no estaba separada de ella. Los griegos no creían en que los
dioses les otorgarían la salvación después de la muerte (salvo algunos cultos específicos), sino que
esperaban recompensas y favores durante su vida como devolución a la piedad, servicio y
sacrificios a los dioses. Los dioses eran antropomórficos, reproducían, en todas sus facetas,
características humanas. Por eso, los dioses no estaban exentos de las pasiones humanas y se
enamoraban, irritaban, eran rencorosos, etc. Se diferenciaban de los hombres en que tenían
poderes sobrenaturales y en que eran inmortales. No existía un texto sagrado, ese papel estaba
representado por una vasta colección de mitos, historias sobre los dioses, héroes y monstruos
fantásticos, que explicaban el origen del mundo, de los dioses y de los hombres. En un principio,
los mitos se transmitieron oralmente y variaban según las regiones y las épocas, pero luego
comenzaron a poner por escrito”

Mito > Definiciones y clasificaciones > Mito, mitología, leyenda: “La literatura griega nos ha
dejado muchos escritos sobre los dioses y héroes a los que se designa con el nombre de
“mitología”. El mito es un relato fabuloso que procura dar una explicación sobre los orígenes del
mundo (cosmogonía), de los dioses (teogonía) o de los hombres (antropogonía), ocurrido en un
tiempo primordial. La mitología griega incluye, además, leyendas etiológicas, ciclos heroicos, etc.
La diferencia entre mito y leyenda es, básicamente que, mientras el mito es una narración que
tiene lugar en el tiempo primordial de los orígenes y cuenta hechos maravillosos protagonizado
por personajes sobrenaturales (dioses, monstruos o héroes), la leyenda, es una narración
tradicional de hechos imaginarios que se consideran reales (…) Clases de leyendas: Las leyendas
etiológicas son historias que explican el origen de un rito, de un lugar o de una costumbre; los
ciclos heroicos consisten en una serie de historias cuya unidad proviene del protagonista, que
interviene en todas ellas, el héroe, hijo de una divinidad y un mortal. Pertenecen al ciclo heroico,
por ejemplo, las historias de Heracles, Teseo o Jasón. Otro tipo de leyendas está asociado por
presentar un lugar o lugares conocidos, la unidad está dada por la historia en sí (y no por su
protagonista), como, por ejemplo, el rapto de Helena.

Mitología > Proyección: “Proyección: La mitología griega tuvo una influencia en Occidente tan
relevante como la propia cultura que le dio origen. Su proyección se manifestó especialmente en el
arte (escultura, pintura, arquitectura y literatura)”

Mito > ¿Cosmogonía + Teogonía? > Origen del mundo de Hesíodo > Caos, Gea, Urano – Cronos –
Zeus: “Según Hesíodo, en los comienzos sólo existía el Caos. El Caos es el vacío, el lugar donde se
sitúan los elementos en desorden. De Caos surgió Gea, la tierra. Poco después, Caos engendra a
Eros, el amor, entendido como principio o fuerza vital (no debe ser confundido con Eros, hijo de
Afrodita); luego a Érebo, las tinieblas, que se disponían debajo de Gea en una amplia zona
subterránea y Nix, la noche, quien, unida a Érebo, provocó el nacimiento de Éter y Hemera, el día,
que representaban la luz celeste y la terrestre, respectivamente. Gea engendró por sí sola a Urano,
el cielo. Urano hizo caer sobre ella una lluvia fina de la que nacieron todas las plantas, todos los
animales, todos los pájaros, todos los mares y ríos, englobados bajo el nombre de titanes (Océano,
Ceo, Crío, Hiperión y Cronos) y titánides (Temis, Rea, Tetis, Tea, Mnemósine y Febe). Urano y Gea
tuvieron otros hijos: los tres horribles cíclopes (Arges, Asterópes y Brontes) y los enormes
hecatonquiros, con cien brazos y cincuenta cabezas cada uno (Coto, Briareo y Giges). Nix, por otra
parte, también había engendrado a Tánatos, la muerte, a Hipnos, el sueño, a las Hespérides, a las
Moiras y a Némesis. Sin embargo, Urano, avergonzado de los terribles monstruos que había
creado, según unas versiones, o temeroso de que le arrebataran el poder, según otras, encerró a
todos sus hijos en una prisión del Tártaro, en lo más profundo de la propia Gea. Ésta, que no
deseaba ver encerrados a sus hijos, produjo desde sus entrañas una afilada hoz con la que liberó a
sus hijos y les indicó que debían vengarse de su padre por los crímenes que este había cometido.
Sólo Cronos, el hijo menor de Gea, aceptó ayudar a su madre. Cronos tomo el hierro afilado y,
cuando su padre fue a fecundar a su madre, le cortó los genitales y los arrojó al mar. De la sangre
derramada nacieron las Erinias, los gigantes, y la hermosa Afrodita de la espuma del mar. Cronos
terminó, pues, venciendo a su padre, y convirtiéndose en dueño y señor del mundo. Urano lo
maldijo diciéndole que su descendencia también lo destronaría a él. Cronos liberó a todos sus
hermanos y hermanas y les dio a cada uno una parte del mundo. Tomó como esposa a su hermana
Rea, que pronto lo hizo padre de tres hijas (Hestia, Deméter y Hera) y tres hijos (Hades, Poseidón y
Zeus). Cronos, recordando la maldición de Urano, se fue comiendo a su descendencia, a medida
que iban naciendo; pero Rea, en complicidad con Gea, en vez de entregarle a su último hijo, Zeus,
le dio una piedra envuelta en pañales. Cronos se comió la piedra sin darse cuenta de la trampa.
Zeus creció en una cueva, bajo la tutela de una cabra, llamada Almatea, que le sirvió de nodriza y
de divinidades menores, los Curetes, que hacían el mayor ruido posible para que no se oyera el
llanto del niño. Zeus creció hasta alcanzar todo su poder divino. En ese momento Zeus tomó como
compañera a Metis, hija de Océano, quien le proporcionó una poción con la que hizo que Cronos
vomitara a sus hermanos, con los cuales se alió para derrotar a su padre. A Cronos se unieron sus
hermanos los Titanes; la guerra, llamada titanomaquia, duró diez años. Gea prometió a Zeus que
vencería cuando recuperara los monstruos que había en el Tártaro. Entonces Zeus liberó a los
Cíclopes y a los Hecatonquiros, que le forjaron como arma el rayo, el trueno y el relámpago, a
Hades le dieron un casco que hacía invisible a quien lo llevara, y Poseidón recibió un tridente
mágico. Con estas armas derrotaron a los titanes. Los hermanos se repartieron el mundo de esta
manera: Poseidón se quedó con el mar, Hades obtuvo los reinos infernales y Zeus reinó en el Cielo;
la Tierra era el espacio común”

Mito > ¿Cosmogonía, teogonía, antropogonía? > El mundo de los muertos: “La concepción sobre
sobre la muerte fue cambiando con el tiempo, pero siempre se creyó en algún tipo de vida luego
de la muerte. Una creencia muy arraigada fue que los muertos vivían en sus tumbas, por eso su
familia le hacía ofrendas. Otra creencia sostenía que los muertos iban al infierno, es decir, a un
lugar subterráneo, que también recibe el nombre de Hades (Ἅιδης), por el dios que lo regía. Estaba
dividido en dos regiones: Érebo (Ἔρεβος), donde los muertos entran en cuanto fallecen y Tártaro
(Τάρταρος), la región más profunda, famosa por ser morada eterna de los titanes. Cuando alguien
moría, era trasladado por el dios Hermes que guiaba a los difuntos hasta el mundo subterráneo,
situado en el extremo de Occidente y separado del mundo de los vivos por las aguas del río
Aqueronte, un brazo de la laguna Estigia. Para poder atravesar este río, los difuntos debían pagar
una moneda, que sus parientes solían colocarles en la boca, a un anciano barquero llamado
Caronte. Al llegar al otro lado, aparecía la puerta del infierno custodiada por un perro de tres
cabezas y cola de dragón, llamado Cerbero, de cuya parte posterior surgía una maraña de
serpientes, que dejaba entrar a todos, pero no permitía la salida a nadie. Traspasado los umbrales
del infierno, había una gran sala donde un tribunal de jueces, formado por Minos, Eaco y
Radamantis, pronunciaba la sentencia correspondiente: los justos y piadosos eran enviados a los
Campos Elíseos (Ἠλύσια πεδία), lugar de bienaventuranza, mientras que los impíos y criminales
eran precipitados en el Tártaro, donde sufrían la condena impuesta. El Tártaro era un mundo de
oscuridad por el que vagaban las sombras de los muertos sometidas a tormentos horribles. Los
héroes y algunos otros mortales favorecidos eran enviados a las Islas de los Bienaventurados
(μακάρων νῆσοι), en el extremo oeste del mundo, más allá del océano, donde vivían una vida
eternamente feliz. El infierno estaba gobernado por Hades, quien tenía allí su palacio y se
encontraba acompañada por su esposa Perséfone, durante parte del año, porque el resto del año
volvía junto a su madre”

Religión oficial y Antropomorfismo > Dioses olímpicos (comunes) + Políada (específicos): “Son las
principales divinidades de los griegos, llamadas así porque habitaban en el monte Olimpo, en el
norte de Grecia, constituyen un verdadero sistema familiar, compuesto por seis dioses y seis
diosas, encabezado por Zeus. Los dioses olímpicos constituyen una especie de aristocracia entre
las divinidades, por debajo de ellos se encontraban numerosas divinidades menores, ninfas,
sirenas y divinidades colectivas como las Musas, las Gracias, las Horas, las Erinias, las Moiras, etc.
La importancia de los olímpicos resulta de su poder de unión entre los griegos, ya que estas
divinidades eran comunes a todos, aunque cada ciudad tenía su dios protector, llamado políada, al
que se le rendía un culto especial”

Zeus o Zeus: (Júpiter). Es el dios supremo y es el primero de los dioses en poderío y saber.
Jupiter Hijo de Cronos (Saturno) y de Rea (Cibeles), está casado con la diosa Hera, aunque
tuvo numerosos amoríos con mortales con las que también tuvo diversos hijos. Es
el dios de la justicia, del cielo luminoso, de las tormentas y del rayo. Su animal
representativo es el águila y le está consagrado el roble.
Hera o Hera: (Juno). Casada con Zeus y muy celosa debido a los constantes amoríos de su
Juno marido, por ello persigue incesantemente tanto a las amantes de este como a los
hijos nacidos de estas aventuras. Es la diosa de la fidelidad y de amor matrimonial.
Su animal representativo es el pavo real.
Poseidón Poseidón: (Neptuno). Hermano de Zeus y casado con Anfitrite. Es el dios del mar,
o Neptuno de los terremotos y de las aguas tanto en superficie como subterráneas. Como
señor de las aguas es también una divinidad asociada a la fecundidad y a la
creación de las fuentes. Su animal consagrado es el caballo.
Atenea o Atenea: (Minerva). Nacida de la propia cabeza de Zeus. Es la diosa de las artes y los
Minerva oficios, de la astucia, de la sabiduría y la guerra ordenada. Su animal consagrado es
la lechuza.
Apolo o Apolo: (Febo). Hijo de Zeus y de Leto y hermano gemelo de la diosa Ártemis. Es el
Febo dios de la belleza masculina, de la profecía, de la luz y de las artes. Su elemento es
la lira.
Artemisa Ártemis o Artemisa: (Diana). Es la diosa de la luna, bosques y selvas, castidad y de
o Diana la caza. Su dominio es el monte y los espacios salvajes. También es compañera y
protectora de las amazonas, mujeres guerreras que dedicaban su vida a la
contienda y a la caza.
Afrodita o Afrodita: (Venus). Nacida de la castración de Urano, según Hesíodo, o hija de Zeus
Venus y Dione, según Homero. Casada con Hefesto pero amante de Ares. Es la diosa del
deseo y del amor, de la belleza y la fertilidad. Va acompañada siempre del deseo
amoroso (Eros/Cupido). Encarna el impulso erótico y también el placer del sexo,
simboliza la fuerza de la pasión y el deleite del amor. Su animal consagrado es la
paloma.
Hermes o Hermes: (Mercurio). Hijo de Zeus y de Maya. Es el dios símbolo de la astucia, la
Mercurio inteligencia, la práctica y la habilidad, además es el protector de las actividades
profesionales que requieren estas dotes. Dios también de los caminos, de los
mensajes y de los ladrones. Fue el mensajero de los dioses, fundamentalmente de
Zeus, para llevar y traer órdenes y mensajes. Se le atribuyen el invento de la lira y
de la flauta.
Ares o Ares: (Marte). Hijo de Zeus y de Hera. Es el dios de la guerra sangrienta y de la
Marte crueldad, personifica el furor bélico. Su animal consagrado es el gallo.
Hefesto o Hefesto: (Vulcano). Hijo de Hera y casado con Afrodita. Es el dios de la fragua y del
Vulcano fuego artesanal. Patrón de la metalurgia y de los artesanos que a ella se dedican.
Dios cojo y de andar vacilante que provoca la risa de los demás, ese andar vacilante
y su cojera evocan el movimiento turbulento del fuego.
Deméter o Deméter: (Ceres). Hija de Rea y Crono. Es la diosa del cereal, árboles frutales y
Ceres fertilidad de la tierra.
Dioniso o Dioniso: (Baco). Hijo de Zeus y de la mortal Sémele. Es el dios de la vegetación, del
Baco ímpetu natural y de la vida desbocada. Dios del vino y de la vid, del entusiasmo y
del
éxtasis.
Hestia o Hestia (Vesta). Hija de Cronos y Rea. Es la diosa del hogar. Zeus le concedió la
Vesta virginidad perpetua. Era objeto de culto en todas las casas de los hombres y en los
templos de los dioses.
Hades o A estos dioses olímpicos debe agregarse Hades (Plutón), el dios de los infiernos.
Plutón y Era el dios de los muertos. Allí vivía junto a Perséfone (Proserpina), hija de
Perséfone Deméter y Zeus, raptada del mundo superior.
o
Proserpin
a

Religión no oficial > Cultos mistéricos > Características y clasificación: “La religión basada en los
dioses olímpicos fue la religión oficial de la ciudad-estado, pero no era la única entre los griegos.
Otras corrientes religiosas más cercanas a los hombres y a sus problemas ofrecían una ayuda que
la religiosidad estatal no brindaba. Estas manifestaciones eran llamadas cultos mistéricos y
proporcionaban respuestas a los interrogantes planteados sobre la muerte, la resurrección, la
filiación divina de los seres humanos, la salvación y la inmortalidad; además, permitían el acceso a
toda la población, sin distinción, hombres, mujeres, ciudadanos, metecos y esclavos, y no se
circunscribían a una ciudad determinada, lo cual favoreció su expansión por toda Grecia. La
característica fundamental de estos cultos era, por un lado, la exaltación de los participantes que
gritaban, bailaban, saltaban, etc., lo cual los alejaba de la moderación y equilibrio del culto oficial y,
por otro, el secreto que debían guardar los iniciados acerca de los ritos y ceremonias (…) Los
misterios de Eleusis: en honor de Deméter y de Perséfone, diosas encargadas de la fertilidad de la
tierra y de los muertos, respectivamente, prometían a los iniciados una vida feliz después de la
muerte. El culto se celebraba anualmente en Atenas en la época de la siembra. Los participantes se
bañaban en el mar para purificarse y sacrificaban un cerdo. Luego los objetos sagrados, que habían
sido traídos desde Eleusis a Atenas los días previos y guardados en el Eleusinion, eran llevados de
vuelta en procesión, a fin de guardarlos nuevamente en el templo. Al día siguiente, los iniciados
ayunaban para romper luego el ayuno con una bebida hecha de cebada con poleo. Luego el
sacerdote exhibía los objetos sagrados a los devotos. En los misterios propiamente dichos, que
eran los celebrados en Eleusis, sólo podían participar los iniciados y les estaba prohibido
divulgarlos. El culto fue suprimido por el emperador Teodosio en 393 d.C., habiendo durado más
de 1.000 años” (…) “El culto orgiástico a Dioniso: consistía en danzas frenéticas en los bosques,
donde se comía carne cruda de animales, acto que simbolizaba la comunión con el dios, ya que el
animal comido era considerado como su encarnación. El culto parece haberse originado en Asia
Menor y expandido a través de Tracia. No existía un lugar específico asociado al culto, sino que se
desarrollaba en cualquier sitio en el que hubiera un grupo de adoradores. Los practicantes eran
mayoritariamente mujeres, llamadas ménades. Inspirados por Dioniso, los iniciados se entregaban
a un éxtasis frenético para lograr una sensación de libertad y bienestar” (…) “El orfismo: corriente
religiosa que afirmaba que el alma del hombre era inmortal y que había que mantenerla en estado
de pureza para poder unirse con la divinidad. Sus practicantes creían en la reencarnación. Después
de tres vidas virtuosas, los individuos vivían eternamente en las Islas de los Bienaventurados”

Prácticas religiosas > Culto, Culto a los muertos, Contaminación: “La religiosidad en Grecia se
manifestaba en el culto público, apoyado por el Estado y dedicado a los dioses de la ciudad, y en el
privado, desarrollado en el hogar, cuyo oficiante era el padre de familia; aunque la devoción en
ambas formas eran las mismas: las plegarias, el sacrificio y las libaciones. Culto privado: El culto
doméstico ocupaba se desarrollaba en el hogar, dedicado a Hestia, al cual el padre de la familia
arrojaba las primicias de la comida y echaba unas gotas de vino al terminar aquella. Además
existían otros altares en la casa que estaban consagrados a diversos dioses protectores. Así, el
corral cercado estaba bajo el amparo de Zeus y delante la puerta se encontraba una estatua del
dios Hermes que alejaba todo mal y la imagen de la diosa Hécate se colocaba en la encrucijada de
los caminos. Las familias que descendían de un antepasado común, es decir, un genos, tenían un
culto especial que ligaba a los miembros vivos y muertos de cada uno de los gene. Culto público: El
culto público constituía una religiosidad cívica, integrada a la vida de la polis y destinada a asegurar
la armonía entre los dioses y la ciudad, los funcionarios, generalmente los sacerdotes, eran los
encargados de llevar adelante las ceremonias del Estado. Prácticas del culto: Plegarias: seguían
una fórmula y estaban rígidamente estructuradas en tres partes. Comenzaban con una invocación
a la divinidad, refiriendo la función principal o las funciones atribuidas a esa divinidad; seguía una
exposición de las razones por las que la divinidad debía acceder al ruego, citando las obras hechas
por el suplicante en favor del dios, tales como sacrificios, ofrendas y culto; la parte final consistía
en el pedido específico. Sacrificios: para complacer a la divinidad y gozar de su protección, los
griegos ofrecían a los dioses sacrificios de animales y productos del campo. Los primeros eran
sacrificios cruentos (implicaban derramamiento de sangre) y los segundos incruentos, que,
generalmente, consistían en ofrendas. Las ofrendas eran la expresión de la gratitud por los favores
recibidos de los dioses y un modo de asegurarse la continuidad de su auxilio. Las ofrendas variaban
mucho, desde semillas y granos a estatuas. Las ofrendas más comunes consistían en miel, aceite,
vino, cebada e higos. Los sacrificios cruentos consistían en la inmolación de un animal. Los
animales seleccionados no debían tener defectos. Se trataba de animales domésticos y salvajes.
Por lo general, se sacrificaba un animal macho para los dioses y uno hembra para las diosas. Los
sacrificios tenían lugar en áreas sagradas, en donde luego se comía la carne. En el caso de los
sacrificios purificatorios o en los sacrificios destinados a asegurar la voluntad de un dios infernal, la
víctima era completamente quemada, sacrificio llamado holocausto. En tiempos de crisis, también
se realizaba un holocausto a alguna divinidad que pudiera aliviar el problema. Se denominaba
hecatombe a un sacrificio de cien bueyes, aunque en la práctica se empleaba para designar un
sacrificio público de gran magnitud, sin que necesariamente fuera de cien bueyes. Antes del
sacrificio, los participantes se purificaban, lo cual se hacía generalmente lavándose las manos o
rociándose con agua. Libaciones: eran ofrendas de líquidos que se echaban en un recipiente y se
colocaban en un lugar sagrado o se derramaba sobre un altar, una roca o sobre la tierra.
Generalmente se derramaba vino, pero también agua, leche, aceite y miel” > Culto a los muertos:
“Para los griegos era un deber ineludible enterrar a los muertos, ya que las almas de los que no
recibían sepultura ni los ritos fúnebres estaban condenadas a vagar eternamente y a perseguir a
sus parientes por haber descuidado el cumplimiento de los preceptos religiosos con los difuntos. El
entierro de los muertos era uno de los pilares fundamentales de las creencias familiares, porque
los espíritus de los antepasados constituían una especie de divinidades a las que se debía rendir
culto de forma periódica. Honras fúnebres: cuando moría un pariente, luego de colocarle un óbolo
para que pague a Caronte el paso por el río Aqueronte, las mujeres de la familia, llorando y
gimiendo, lo lavaban, lo ungían con perfumes, lo coronaban con flores y lo exponían amortajado
de blanco a la vista de todos (prothesis, πρόθεσις) en un diván con una almohada bajo la cabeza y
los pies orientados hacia la puerta de la casa. La familia y algunas mujeres contratadas cantaban
cantos fúnebres y se lamentaban. Las mujeres solían mesarse los cabellos y arañarse las mejillas, a
veces también, se desgarraban la ropa y se echaban polvo o ceniza en la cabeza. Esa noche, el
difunto era llevado sobre los hombros de los familiares o de los esclavos o en un carro (ekfora,
ἐκφορά). Detrás iba la comitiva de familiares y amigos, presidido por los hombres, luego las
mujeres, las plañideras y los flautistas. En el cementerio, situado generalmente al lado de los
caminos que llevaban a las ciudades, el cuerpo podía ser inhumado o quemado en una pira. En
este último caso, las cenizas eran recogidas por un hijo o pariente cercano y se guardaban en una
urna. Cuando el cadáver era inhumado, el cuerpo se depositaba en un sarcófago de cerámica o de
madera o simplemente se enterraba sin sarcófago sobre un lecho de hojas. Al lado del cuerpo del
difunto, se dejaba cerámica y parte del mobiliario que le había pertenecido para que pudiera
continuar disfrutando de sus cosas después de muerto. A continuación se ofrecían libaciones. Las
tumbas estaban recubiertas por un túmulo de tierra sobre el que solía ponerse una estela, una
columna, un vaso o algún otro elemento que señalara su presencia. Los ricos levantaban
monumentos más suntuosos en forma de pequeños templos, con una inscripción que recordaba al
difunto. Ya fuera que el cadáver fuera cremado o inhumado, lo importante era cubrir los restos
con tierra (tres puñados eran considerados suficientes), para evitar que contaminara a los dioses y
a sus altares y, también, para permitir que el muerto pasara a los infiernos. Los asistentes
quedaban contaminados y debían purificarse por medio de un baño. Los sacerdotes no asistían.
Después del funeral se ofrecía una comida y, a veces, se celebraban juegos fúnebres”

“El templo era, pues, la morada del dios y los sacerdotes y sacerdoti sas sus
servidores”

Práctica religiosa > Templo + contaminación: “Por su naturaleza antropomórfica, los dioses, tenían
las mismas necesidades que los hombres y los fieles eran los encargados de ofrecer a las
divinidades lo que ellos mismos necesitaban: una casa, unos asistentes, alimentos y riquezas. El
templo era, pues, la morada del dios y los sacerdotes y sacerdotisas sus servidores. Los primeros
templos se construyeron siguiendo el modelo de la sala principal de los palacios micénicos o
mégaron, que dio origen a la cámara sagrada o naos, presidida por la estatua de la divinidad. Los
templos no estaban diseñados para que en ellos entrasen los devotos, sino que las ceremonias y
los sacrificios se hacían al aire libre, en torno a un altar que había delante del templo, en frente de
la puerta del edificio y de cara a la estatua del dios. Con el tiempo, delante de la naos se construyó
un vestíbulo o pronaos y en la parte posterior del templo otra sala, el opistódomo, generalmente
separado de la naos por una pared en donde se guardaban las ofrendas hechas por los fieles. Los
griegos hacían los templos para ser vistos desde el exterior. Cuando formaban parte de un recinto
o de un santuario, los situaban en la parte más elevada, aislados de las otras construcciones y
orientados de tal forma que desde la entrada al recinto el espectador tuviese un efecto
tridimensional y una creciente perspectiva angular. Al principio sólo se hacían de piedra los
cimientos del templo, el resto era de madera y de ladrillo. A partir del siglo VII a.C. comenzaron a
construirlos totalmente de piedra. Los templos eran policromados, es decir, estaban pintados de
colores variados” Contaminación: “Para la mentalidad griega, ciertas situaciones provocaban una
contaminación religiosa, una mancha (μίασμα), que impedía el ingreso a lugares sagrados hasta no
haber sido limpiado. Así, el dar a luz, el asistir un parto y el contacto con un muerto eran
considerados generalmente como contaminantes. Otros tipos de circunstancias que
obstaculizaban el ingreso a un área sagrada eran las relaciones sexuales recientes y el portar
armas. La purificación (κάθαρσις) se realizaba de distintas maneras: se giraba alrededor del altar,
se realizaba un sacrificio expiatorio o se purificaba con agua. En Atenas, en el ágora, había pilas
donde la gente podía purificarse ritualmente para luego poder acceder a lugares religiosos”

Práctica religiosa > Sacerdocio: “La función sacerdotal podía ser temporal, el deber de los
sacerdotes consistía en realizar ceremonias en representación del Estado. Los deberes de los
sacerdotes variaban según los cultos, pero solían presidir los rituales y sacrificios, preparar y
participar en festivales, purificar una casa después de un nacimiento o una muerte, supervisar
juramentos y controlar las propiedades del culto. Los sacerdotes podían estar casados y no
necesitaban una preparación específica, sólo debía respetar escrupulosamente el rito de acuerdo
con la tradición; no ejercían control dogmático ya que no existía ninguna revelación ni libro
sagrado. Tradicionalmente, los dioses tenían sacerdotes y las diosas, sacerdotisas, pero hubo
numerosas excepciones. Los sacerdocios podían ser hereditarios o adquirirse mediante compra,
sorteo o designación. Las condiciones para ser elegidos incluían poder demostrar haber sido
ciudadanos por varias generaciones, provenir de una familia adecuada y tener una determinada
edad. La duración en el sacerdocio variaba: los sacerdocios hereditarios eran generalmente
vitalicios, mientras que los obtenidos por sorteo duraban entre dos y cuatro años. El sacerdocio
era particularmente beneficioso para las sacerdotisas, porque podían actuar por su cuenta y no
bajo la guardia de su padre o un tutor. El sacerdocio incluía ciertos privilegios, como asientos
especiales en el teatro, pero no recibían salario”

Práctica religiosa > Adivinación: “La adivinación (μαντική) procuraba descubrir lo que estaba
oculto, buscaba el conocimiento de las cosas presentes, futuras o pasadas e interpretar la voluntad
de los dioses. Se dividía en: 1) adivinación artificial o inductiva, basada en la observación de signos
(σημεῖα) naturales (presagios y prodigios), para lo cual se empleaban los sentidos de la vista y el
oído; y 2) natural o inspirada, se producía por la intervención directa de alguna divinidad que se
revelaba a través de los sueños (oniromancia) o utilizaba a un individuo como medio para hacer
conocer sus designios (adivinos y oráculos). Se incluye también en esta clase de adivinación la
realizada a través de los muertos (necromancia).

1) Adivinación inductiva o artificial: Presagios: consistían en signos naturales portadores de un


significado sobrenatural que brindaban una respuesta a algún problema o exteriorizaban las
decisiones de los dioses. Su interpretación podía ser de distintas clases, según el tipo de signo
natural implicado: a) Ornitomancia: consistía en la observación del vuelo de las aves, sus cantos y
graznidos. El vuelo era de vital importancia y, según el punto geográfico en el que aparecía el ave,
era considerado favorable o desfavorable. Si el pájaro volaba a la derecha del observador,
colocado de frente al Norte, era de buen augurio, pero si era a la izquierda, era de mal agüero. Si
el vuelo era alto y el animal tenía las alas desplegadas, también era considerado propicio; en
cambio si era bajo y con movimientos irregulares, era desfavorable. Era importante, también, la
aparición de aves consagradas a una divinidad, como el águila de Zeus, los cuervos de Apolo, etc.,
considerados como un modo en el que el dios daba a conocer su voluntad; b) cledonomancia: se
refería a la interpretación de palabras. Una palabra o una frase pueden constituir un anuncio
(κληδών) cuando es oído por alguien preocupado por una idea ajena al que habla y la considera
una respuesta a su preocupación, enviada por alguna divinidad; c) cleronomancia: es la
adivinación por las suertes (κλῆρος) y manifestaba la voluntad misma de los dioses. Se realizaba a
través del lanzamiento de dados, huesos o habas. Prodigios; (τέρας) estaba constituido por la
aparición de un signo sobrenatural, algo monstruoso o un hecho portentoso, tales como un trueno
en un cielo claro, el nacimiento de un animal defectuoso, una lluvia excepcional, ciertas
anormalidades en las entrañas de los animales sacrificados, etc.

2) Adivinación inspirada o natural: a) Oniromancia: consiste en la interpretación de los sueños. El


carácter misterioso del sueño (ὄναρ) hizo que en la Antigüedad fuera considerado como uno de los
modos posibles en que los dioses enviaban un mensaje a los hombres. Otra forma de utilizar los
sueños era la incubación en el templo de Asclepio. Asclepio era hijo de Apolo, famoso por sus
poderes curativos. El enfermo pasaba la noche en su santuario con el propósito de lograr de esta
manera una cura milagrosa o de obtener por medio de un sueño la indicación del tratamiento que
necesitaba; b) necromancia: consistía en recurrir a los muertos para obtener un conocimiento. La
necromancia se realizaba a través de la evocación de los muertos para interrogarlos acerca del
porvenir. También los moribundos adquirían, en el instante final de su vida, una capacidad
profética y solían vaticinar antes de morir; c) adivinos: los adivinos y adivinas (también llamadas
sibilas) son seres que, por el don de algún dios, tienen la capacidad de conocer las cosas ocultas
para el ser humano común. Las sibilas solían vaticinar en un estado de delirio. Los adivinos eran
numerosos e influyentes. El estado no realizaba ningún sacrificio sin utilizar los servicios de un
adivino; cuando un ejército se dirigía a la guerra, lo seguían adivinos quienes sacrificaban e
interpretaban los presagios; b) oráculos: consistían en lugares especiales a los que se acudía para
buscar respuestas sobre cosas desconocidas del pasado, del presente y del futuro. Los griegos
creían que la divinidad podía inspirar en un sacerdote o sacerdotisa un estado llamado entusiasmo
(ἐνθουσιασμός), interpretado como una posesión del dios. Fueron sede de oráculos famosos
Dodona, en Epiro, Delfos, al pie del Parnaso, y Cumas, en la Italia meridional. El oráculo de Delfos,
situado en la Fócide, en Grecia central, estuvo consagrado inicialmente a la diosa de la tierra, Gea.
Según la tradición, Zeus había soltado dos águilas desde los extremos de la tierra y ambas se
encontraron en Delfos, señalando el centro del mundo. Allí fue situada una piedra caída del cielo,
conocida como el omfalos (ὀμφαλός, “el ombligo”). Otra leyenda afirmaba que Apolo había
matado en el lugar a una monstruosa serpiente llamada Pitón y había asentado su oráculo en el
lugar que antes había ocupado Gea. Peregrinos de toda Grecia e incluso extranjeros se acercaban
al oráculo. Cuando llegaban al templo de Apolo, ascendiendo el Monte Parnaso por la Vía Sacra, se
purificaban en las aguas de la fuente de Castalia. Entonces salpicaban una cabra con agua fría y si
temblaba con todo el cuerpo era sacrificada y el peregrino estaba autorizado a hacer su pregunta.
Luego pagaban su tarifa y esperaban a ser atendidos. La sacerdotisa, llamada pitia (Πυθία), recibía
la pregunta escrita en una tablilla y entraba en trance para responderla. La pitia se sentaba en un
trípode, situado encima de una grieta de la tierra, que, según se decía, desprendía vapores
volcánicos, masticaba hojas de laurel (árbol consagrado a Apolo) y recibía su inspiración (πνεῦμα)
divina de la grieta, en un estado de delirio, así daba su respuesta. Un sacerdote interpretaba sus
balbuceos y la escribía en verso entregándosela al peregrino. Las respuestas que daban los
oráculos eran casi siempre ambiguas y enigmáticas. Puesto que los oráculos se consultaban
muchas veces sobre las cuestiones de las ciudades estado de Grecia, en ciertas épocas, los
santuarios como Delfos, influyeron en la vida política de las polis o intervinieron en la fundación de
nuevas colonias. También los particulares consultaban a los oráculos y a los adivinos”

Prácticas religiosas > Festivales > Juegos panhelénicos: “Los festivales religiosos variaban en
importancia y popularidad, así como el conocimiento que de ellos tenemos; la mayor evidencia se
refiere a los juegos panhelénicos y a los festivales atenienses. Los juegos panhelénicos
comprendían cuatro certámenes reconocidos como nacionales griegos: los juegos olímpicos, los
píticos, los ístmicos y los nemeos. Estos juegos tenían lugar a diferentes intervalos dentro de un
ciclo de cuatro años. Cada período de cuatro años era conocido como una olimpíada. Dentro de
una olimpíada los juegos se desarrollaban según la siguiente secuencia: olímpicos-nemeos-
ístmicos-píticos-nemeos-ístmicos. Así, era posible competir en cada uno de los cuatro juegos en el
curso de 25 meses. Los cuatro juegos eran conocidos como el circuito (περίοδος) y el ganador de
los cuatro juegos como el vencedor del circuito (περιοδονίκης). Los juegos panhelénicos, llamados
así porque en ellos participaban todos los griegos, eran anunciados por heraldos y durante el
tiempo de su celebración se decretaba una tregua sagrada (ἐκεχειρία), en la que se suspendían
todas las hostilidades para permitir que todos pudieran asistir. Los festivales (ἑορταί) de Atenas y
del Ática son los únicos que pueden reconstruirse con detalle. Aparte de los festivales anuales,
había festivales que se celebraban en los comienzos de cada mes” Juegos olímpicos: “Se creía
tradicionalmente que habían sido fundados en 776 a. C. Originariamente fue un festival local
celebrado en Olimpia, se convirtió luego en un juego de todo el Peloponeso y finalmente de toda
Grecia. El festival tenía lugar cada cuatro años. El intervalo se conocía como olimpíada (que se
empleó luego como un sistema de tiempo). Los juegos se celebraban en honor de Zeus olímpico.
En un principio duraban sólo un día y consistían en una prueba de carrera y lucha. Más tarde se
incluyeron carreras de carros. Se añadieron nuevas competencias y los juegos se extendieron por
cinco días. El programa de las competiciones no puede ser reconstruido con precisión, pero con
toda probabilidad se desarrollaba del siguiente modo: durante el verano de un año olímpico, los
competidores llegaban a la Élide, que controlaba el procedimiento en Olimpia, por lo menos un
mes antes del comienzo de los juegos para entrenar bajo el control de 10 jueces, elegidos entre la
nobleza local, que supervisaban el festival. Los jueces determinaban quiénes eran los mejores
atletas, controlando su ciudadanía (porque sólo los griegos podían participar) y eliminando
aquellos con antecedentes criminales o de esclavitud. Dos días antes de los juegos, los atletas, sus
entrenadores y los jueces comenzaban su viaje a Olimpia donde llegaban en la víspera del festival.
El primer día no había competencia atlética, se celebraban sacrificios, se oraba y se tomaba
juramento a los jueces y atletas. El segundo día se realizaban carreras de caballos y de carros en el
hipódromo, un área llana junto al estadio olímpico. A la tarde de ese día, se competía en el
pentatlón (prueba de fuerza y resistencia que combinaba en salto en largo, lanzamiento de disco y
jabalina, lucha y carrera de 200 metros). Aunque no se sabe con certeza cómo se determinaba el
ganador, posiblemente era el que había ganado en la mayoría de las competiciones y, si había
empate, lucharían entonces por la corona. El tercer día estaba calculado para que coincidiera con
la luna llena y era el día con mayor sentido religioso: a la mañana, se realizaba una procesión hacia
el altar de Zeus, en donde se sacrificaban 100 bueyes, que se comían luego en un banquete. La
tarde se reservaba para las competencias de los muchachos (12 a 18 años). El cuarto día, carrera
de hombres, salto, lucha, boxeo, pancracio (una combinación de boxeo y lucha) y, por último,
carrera de hombres con armadura. El último día se realizaban sacrificios, se coronaba a los
vencedores y a la noche se celebraba un banquete para los ganadores. El premio era una corona
de olivo salvaje. Se coronaba un solo ganador por cada competencia. La gloria de los vencedores
en Olimpia fue grande: podía inmortalizarse su victoria en una oda, a algunos se les erigía una
estatua en el recinto sagrado de Olimpia, las ciudades de los ganadores generalmente le
levantaban una estatua, un premio en dinero, comida de por vida y otros honores similares.
Olimpia no era una ciudad, sino un recinto sagrado, por lo tanto no había alojamiento para los
espectadores, que tenían que acomodarse como pudieran. Tampoco había asientos, excepto los
reservados para los jueces y dignatarios, así que se observaba de pie o sentado donde se pudiera.
Los juegos fueron abolidos por el emperador Teodosio en 393 d. C., durando casi 1.200 años”
Juegos píticos: “Tenían lugar en Delfos en honor a Apolo. Desde los primeros tiempos se celebraba
allí un festival musical. Originalmente, ocurría cada ocho años y estaba estrechamente vinculado
con el oráculo de Apolo. En 582 a. C. se reorganizó el festival y se celebró cada cuatro años, en el
tercero de cada olimpíada. Desde ese momento tenían lugar competencias atléticas y musicales.
Las atléticas seguían el modelo de las de Olimpia; las musicales incluían competiciones de canto,
música instrumental, drama y recitación en verso y prosa. El premio era una corona de laurel
cortada del valle de Tempe” Juegos Istmicos: “Se celebraban en el istmo de Corinto en honor de
Poseidón. Probablemente fue en sus orígenes un antiguo festival local. El festival panhelénico data
de 581 a. C. y tenía lugar cada dos años, en el primero y tercero de cada olimpíada. Los juegos
consistían en varias competencias atléticas y el premio era una corona de apio seco” Juegos
Nemeos: “Se realizaban en honor de Zeus en el santuario de Zeus en Nemea en la Argólide. Según
la tradición los juegos habían sido fundados por Heracles después de haber matado el león de
Nemea o por los Siete contra Tebas para conmemorar la muerte de Ofeltes (el hijo de Licurgo). El
festival panhelénico databa de 573 a. C. y se efectuaba cada dos años en el segundo y cuarto de
cada olimpíada. Los juegos consistían en competiciones atléticas, con un número mayor de
pruebas de muchachos que en Olimpia. El premio era una corona de apio fresco salvaje”

Prácticas religiosas > Festivales > Festividades atenienses > Panateas: “Era un festival que se
celebraba en la ciudad de Atenas en honor a la diosa Atenea, cuyo motivo principal era la
presentación a la diosa de un nuevo peplo, que había sido tejido por muchachas elegidas y
trasladado hasta el templo en la Acrópolis en procesión. Cada cuatro años tenía lugar una
celebración mayor, conocida como las Grandes Panateneas, mientras que la anual se las llamaba
Panateneas Menores. En las Grandes Panateneas se celebraban juegos que incluían carreras de
caballos, de carros y regatas y había torneos de recitación de los poemas homéricos” Tesmoforias:
“Festival de tres días en honor de Deméter que se celebraba en otoño. No sólo se celebraba en
todo el mundo griego. Se trataba de una fiesta exclusiva de mujeres, en la que los hombres
estaban excluidos. Sus ceremonias eran un misterio, sólo conocidas por las participantes. Su
propósito era asegurar la abundancia de la cosecha de cereales. El primer día se preparaba el lugar
de celebración, el Tesmoforio (templo que se encontraba en una ladera de la Pnix), en cuyas
inmediaciones acampaban las mujeres y se levantaban tiendas para dormir en ellas. Las mujeres
bajaban a unas cuevas subterráneas en donde se encontraban unos cerdos, animales consagrados
a Deméter, que habían sido arrojados en el verano, recogían los desperdicios de los cerdos, que
mezclaban con semillas y colocaban en los altares. El segundo día era de ayuno. Las mujeres
ayunaban en el suelo, imitando a Deméter ante la pérdida de su hija, y acababa con un ritual de
intercambio de insultos. En el tercer día, los desperdicios de los cerdos y las semillas eran
esparcidos por los campos. En las Tesmoforias sólo se permitía la participación de mujeres de
intachable reputación. Debían mantenerse castas durante los tres días de preparación del festival y
continuar así durante su curso” Antesterias: “Era un festival de tres días de duración, en honor de
Dioniso, que se celebraba en Atenas en febrero-marzo; se centraba en el vino nuevo, que era
ofrecido al dios luego de probado, y en aplacar los espíritus de los muertos, a lo que estaba
dedicado el último día, considerado de mal agüero, porque se creía que los muertos rondaban la
ciudad. Cuando las fiestas terminaban, se los espantaba gritando que habían terminado” Dionisias:
“También realizadas en honor de Dioniso. Comprendían dos fiestas anuales: las Dionisias Urbanas
o Grandes Dionisias, celebradas en Atenas en marzo, y las Dionisias Rurales o Rústicas, que tenían
lugar en el campo, en diciembre. En las Dionisias se realizaban representaciones dramáticas de
tragedia y drama satírico, a partir de 535 a.C., y de comedia, a partir de 485 a.C. Las Grandes
Dionisias duraban cinco días y comenzaba con una procesión en la que se llevaba la estatua del
dios de su templo al teatro donde permanecía durante las puestas de las obras” Leneas:
“Consistían en otra fiesta dedicadas a Dioniso que se realizaban en enero, también había
competencias teatrales, en las que la comedia ocupaba un lugar importante”

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