Asignatura: Temas Selectos de Jurisprudencia
Nombre del docente: Mtro. José Antonio Cuauhtémoc Vázquez Ramírez
Alumno: Andrés Luna Arias
INTERPRETACIÓN JURÍDICA
El presente ensayo tiene como finalidad identificar el concepto de interpretación. También busca identificar y
ubicar las mas recientes teorías que se han dado en la filosofía del derecho, las razones por las que surgen
diferencias y la manera de abordarlos de acuerdo a tres formas de comparación. Por último, concluimos en
enfatizar la importancia de los aportes a la teoría general del derecho en este tema así como el uso de la
metodología en el campo del conocimiento jurídico, a fin de obtener resultados al resolver los problemas
jurídicos de interpretación.
Introducción
El tema de la interpretación jurídica es complejo y ha merecido la atención de grandes juristas. En una revisión
más o menos amplia del tema se encuentran los trabajos de Hans Kelsen, Herbert Hart, Joseph Raz, Ronald
Dworkin, así como Alf Ross y Riccardo Guastini. Sin duda, podrían agregarse varios nombres que han enriquecido
la discusión con sus aportaciones, pero son las líneas de pensamiento de estos autores las que nos permitirán
una esquematización de esos planteamientos. Para ello, primero repasaremos brevemente las ideas más
importantes sobre la definición, los sujetos y el objeto de la interpretación jurídica. Posteriormente se tratara de
analizar las teorías y en particular, a la adopción de una perspectiva más adecuada en su aplicación a distintos
niveles de control jurisdiccional.
1. ¿Qué es la interpretación jurídica?
Guastini es muy claro en la explicación de los sentidos con que los juristas han usado el término. En primer lugar,
se tiene el concepto restringido de interpretación, según el cual consiste en la atribución de significado a una
formulación normativa en presencia de dudas o controversias en torno a su campo de aplicación. En segundo
lugar, está el concepto amplio de interpretación, en este caso el término se usa para referirse a cualquier
atribución de significado a una formulación normativa, independientemente de dudas o controversias. Así, la
interpretación se convierte en un presupuesto necesario para la aplicación del Derecho 1. Los dos conceptos
anteriores parten ya de una idea de interpretación como actividad dianoética 2, que es distinta de la definición.
Aunque ambas consisten en la reformulación de una expresión, ésta última busca agregar un significado con el
que se supere la indeterminación semántica a priori, mientras que la interpretación tiende a reconstruir el
significado a posteriori. Hay también casos en que el término interpretación se refiere al producto que resulta
de dicho proceso, pero el sentido que presenta un mayor interés es el que considera a la interpretación como
una actividad.
2. ¿Quién interpreta?
Con respecto a los sujetos que llevan a cabo la actividad interpretativa suele haber un consenso más o menos
general en la clasificación. Por interpretación auténtica se entiende la realizada por el autor mismo del
documento interpretado. La interpretación oficial es aquella realizada por un órgano del Estado en ejercicio de
sus funciones. La judicial se conoce como la que llevan a cabo los órganos jurisdiccionales, más fuerte y concreta
que la doctrinal, realizada por juristas y profesores de derecho en obras académica3. Sin embargo, respecto a
esta clasificación Kelsen nos dice que la interpretación auténtica no es la realizada por el mismo órgano creador,
sino por cualquier órgano de aplicación; como él mismo dice: “De la interpretación efectuada por un órgano de
aplicación del derecho, se distingue aquella otra interpretación que no es auténtica, es decir, que no crea ningún
1
Sobre esta distinción, y una clasificación más extensa. Guastini, 2002. Donde se señala que la claridad u oscuridad no son cualidades intrínsecas del
texto, sino que la claridad u oscuridad mismas son fruto de la interpretación.
2
Según la clasificación en Gianformaggio, 1987, una actividad dianoética consiste en actividades de captación de significado que requieren un
pensamiento discursivo, una argumentación (en oposición a las actividades noéticas que consisten en la captación intelectual inmediata de una realidad
inteligible).
3
Clasificación presentada por Guastini, op. cit.
1
derecho”4. Baste añadir que para este autor, es igualmente auténtica la interpretación que crea derecho para un
caso concreto y la que trata de una ley o tratado internacional con carácter general.
3. ¿Cuál es el objeto de la interpretación jurídica?
Otra ambigüedad o problema que surge con respecto al término interpretación es aquella que se refiere a su
objeto. En un sentido amplio puede ser objeto de la misma cualquier entidad capaz de portar un sentido, y en
un sentido estricto sólo se interpretan entidades lingüísticas. En términos generales, Isabel Lifante afirma que
hay tres respuestas a esta pregunta sobre qué es lo que se interpreta: 1) disposiciones jurídicas, 2) normas
jurídicas, o 3) el Derecho. La primera dejaría fuera a la costumbre, la tercera traslada el problema a la búsqueda
de un concepto claro y compartido de lo que es el Derecho, y la segunda ha levantado voces que consideran que
las normas jurídicas son el producto de la interpretación y no tanto su objeto. Dicha posición corresponde a
quienes adoptan un concepto amplio de interpretación, e implica que interpretar es decidir el significado de un
texto legislativo, no conocer sino producir una norma. A estos autores, entre los que se encuentra Guastini 6, les
incomoda que se designe con la palabra “norma” tanto al texto interpretado como al resultado de la
interpretación. Michel Troper, en apoyo a estas ideas, critica la idea de kelsen de que la norma es el significado
de un acto de voluntad y dice que si interpretar es determinar el significado de algo, la norma no puede ser
objeto de interpretación. Para él, la idea de que se puede determinar el significado de un significado es
evidentemente absurda5. Lifante, por su parte, afirma que desde la perspectiva de la interpretación no auténtica:
“no hay problema en considerar que el objeto de la interpretación son normas y que dicha actividad consiste en
mostrar o “percibir” ese significado, es decir, que no es la interpretación la actividad que “da origen” a la
norma”6. Pero la crítica que en este sentido hacen Guastini y Troper no es sólo inoperante, sino que aceptarla
conduce a graves extremos: no habría norma jurídica antes de la interpretación auténtica mediante la cual el
órgano de aplicación dota de significado a los enunciados normativos, ¡el órgano aplicador sería el único creador
de Derecho! Con obvia razón, Hart también se ocupó de criticar fuertemente esta postura 7.
Una esquematización de las teorías recientes
En el estudio de las teorías que concentran las posiciones principales sobre la interpretación jurídica, se ha
optado tradicionalmente por presentar a cada uno de los autores sucesivamente. En este ensayo la se tratara de
construir a partir de contrastes entre las ideas de los autores, las diferencias o similitudes entre sus propias
perspectivas que es lo teórico de la interpretación jurídica. Se obtendrá así un esquema global que permita
visualizar las posiciones doctrinales simultáneamente, a partir del cruce de tres ejes trazados por los siguientes
extremos: 1) Visión de la interpretación como un acto de voluntad vs. Visión del derecho como un concepto
interpretativo vs. visión, 2) Formalismo vs. Escepticismo, y 3) Perspectiva del juez vs. Perspectiva del legislador.
a) Visión de la interpretación como un acto de voluntad vs. Visión integral del derecho como un concepto
interpretativo
Durante el siglo XX surgieron en la teoría del Derecho dos visiones muy distintas sobre el papel asignado a la
interpretación jurídica. En 1960 se dijo que la interpretación es “un procedimiento espiritual que acompaña al
proceso de aplicación del derecho, en su tránsito de una grada superior a una inferior” 8; para 1986 la que había
subido a una grada superior era la interpretación, se escribió entonces que: “El Derecho es un concepto
interpretativo. Los jueces deberían decidir lo que el Derecho es interpretando la práctica de otros jueces
decidiendo lo que el Derecho es” 9. Kelsen escribe que:
“Sobre todo, corresponde distinguir de la manera más nítida posible la interpretación del derecho que efectúe
la ciencia jurídica de la interpretación realizada por órganos jurídicos. Es aquella pura determinación cognoscitiva
4
Kelsen, 1998a.
5
Troper, 2013-2014
6
Lifante, 1999,
7
Sobre la posición de Hart al respecto cfr. Hart, 1990.
8
Kelsen, 1998a.
9
Dworkin, 1986.
2
del sentido de las normas jurídicas. No es, a diferencia de la interpretación de los órganos jurídicos, una
producción de derecho”12.
El papel de la ciencia del Derecho es limitarse a describir los distintos significados de una norma, no prescribirlos
privilegiando a unas interpretaciones sobre otras. Es incapaz de colmar lagunas porque ésta es una función
creadora de Derecho; debe simplemente exponer posibles significaciones y dejar que el órgano jurídico
competente tome la decisión de entre esas igualmente posibles interpretaciones jurídicas. Si el científico del
derecho hiciera una recomendación, estaría en palabras de este autor, realizando una función de política jurídica
pero no de ciencia jurídica10. Esta idea del Derecho aplicable como una decisión de entre varias alternativas, es
el punto de partida para que Kelsen afirme que todo acto de aplicación es un acto de creación de Derecho. Y en
esa labor creativa, la interpretación judicial para Kelsen no puede ocupar otro lugar que el de un acto de voluntad.
Otra cosa es la perspectiva de Dworkin. Para este autor no puede existir una distinción entre teoría y práctica
jurídica, la naturaleza interpretativa abarca a ambas porque tanto el Derecho como la ciencia del Derecho, son
conceptos interpretativos. No hay neutralidad aquí para el científico del Derecho, las conclusiones resultan de
involucrarse y adoptar un punto de vista interno dentro del Derecho. Cuando Dworkin propone una teoría
interpretativa del Derecho, en oposición a las teorías semánticas, lo hace pensando que es imposible dar criterios
semánticos que puedan determinar si algo debe o no ser considerado como Derecho. Pero sí lo define como una
práctica social compuesta por un conjunto de reglas y valores, para la cual propone un modelo de interpretación
creativa que muestre el objeto interpretado como el mejor ejemplo posible del género al que pertenece.
Requiere que los participantes en la práctica jurídica desarrollen una actitud interpretativa, y es de esta actitud
que surge el Derecho como concepto interpretativo. La interpretación para Dworkin no puede ocupar otro lugar
que el de todo el espacio en el Derecho, uno muy distinto del que le asigna Kelsen. La teoría de Dworkin, a pesar
de que no pretende ser una teoría general del Derecho, sí es una teoría normativa de la interpretación.
A grandes rasgos, la interpretación constructiva trata de imponer un propósito a un objeto o práctica para hacer
del mismo el mejor ejemplo posible de la forma o género al cual se considera que pertenece. […] La
interpretación creativa, desde una perspectiva constructiva, se ocupa de la interacción entre el propósito y el
objeto11.
Ese está lejos de ser el objetivo de la Teoría Pura, que tiene toda la intención de convertirse una teoría general
del derecho; el hecho de que la interpretación no sea evidentemente el eje de la misma, ha provocado que se le
acuse a Kelsen de minusvalorar los métodos interpretativos. Y no hay razón lógica por la que habrían de ser el
centro de la teoría de alguien que escribió que:
Todos los métodos interpretativos desarrollados hasta ahora llevan siempre a un resultado posible, y nunca a un
único resultado correcto. [...] La pregunta de cuál sea la posibilidad “correcta”, en el marco del derecho aplicable,
no es, ninguna pregunta dirigida al conocimiento del derecho positivo, no es una pregunta teórica jurídica, sino
que es un problema político12.
Por otra parte, a Hart le preocupa enormemente el fenómeno de la textura abierta por la que el lenguaje del
Derecho se encuentra parcialmente indeterminado. La función de la interpretación jurídica es precisamente la
de eliminar esa situación de indeterminación que presentan las normas generales en algunos casos, y por eso
resulta vinculado el concepto de interpretación con el de la aplicación de esas normas a los casos individuales
difíciles. Hart encuentra soluciones a varios de los problemas que plantea a través de la interpretación, pero hay
dos motivos por los que no lleva este concepto de su construcción teórica: en primer lugar, la actividad
10
Cfr. Kelsen, 1998b.
11
Dworkin, op. cit.
12
Kelsen, 1998a.
interpretativa se sitúa en una perspectiva a posteriori de la indeterminación del lenguaje jurídico, y en segundo
lugar, porque como él mismo afirma no es la panacea.
A lo que Hart nos dice, los cánones de “interpretación” no pueden eliminar, aunque sí disminuir, estas
incertidumbres; porque estos cánones son a su vez reglas generales para el uso del lenguaje, y emplean términos
generales que también requieren interpretación13.
Por otra parte, el realismo jurídico norteamericano le otorga a la interpretación el papel de reformular las reglas
hasta conseguir el fundamento de la decisión a adoptar por el juez. Ésta constituye una de sus mayores
preocupaciones, y la interpretación les ayuda a resolverla. Para ellos, ni la norma legislada ni el precedente
pueden actuar directamente como premisa mayor del silogismo judicial, en su lugar ponen una creación de los
jueces, que no es otra cosa que una reformulación de las normas.
b) Formalismo vs. Escepticismo
Si tuviéramos que definir en términos muy generales, las teorías formalista y escéptica de la interpretación se
caracterizarían por lo siguiente14:
Teoría Formalista Teoría Escéptica
Interpretar es una actividad de tipo cognoscitivo: Interpretar es una actividad no de conocimiento, sino
verificar el significado objetivo de los textos de valoración y de decisión.
normativos y/o la intención subjetiva de sus
autores.
Los enunciados de los intérpretes son enunciados No existe algo así como el significado propio de las
del discurso descriptivo de los cuales se puede palabras, ya que una misma puede tener el que le
comprobar la veracidad o falsedad. incorpora el emitente o el que le incorpora el usuario.
Las estipulaciones no son verdaderas ni falsas.
Todo sistema jurídico es necesariamente completo Las diversas interpretaciones dependen de las posturas
y coherente, tiene respuestas preexistentes para valorativas de los intérpretes.
todos los planteamientos.
El espacio para la discrecionalidad judicial es muy Frente a una laguna, los jueces crean Derecho nuevo,
reducido o de plano inexistente. como los legisladores.
Como en muchas otras cuestiones, los realistas norteamericanos son los que llegan a la frontera de la postura
escéptica. El suyo es un movimiento en contra del llamado formal style, que ellos opinan debiere ser reemplazado
por un renacimiento del grand style. Éste se caracteriza por lo siguiente: 1) mira continuamente a la razón o
principio tras la regla, 2) apela al llamado situation sense (verdadero entendimiento de los hechos y la correcta
evaluación de los mismos), 3) hace referencia a la secuencia de reglas, decisiones y a la guía provista para el
futuro, 4) la búsqueda es la adecuación con el propósito, 5) se orienta hacia el futuro porque toma en cuenta las
consecuencias que producirán sus decisiones. Es posible subdividirlos en escépticos de las reglas y escépticos de
los hechos. El primer tipo, se preocupa más de los problemas que plantea la construcción de la premisa normativa
del silogismo judicial. En el segundo tipo, la preocupación está más enfocada a los problemas fácticos que se
presentan en los procesos de primera instancia; además, van más allá que los escépticos ante las reglas porque
los problemas de indeterminación no son sólo sobre el sentido en que los jueces interpretarán las normas, sino
en predecir cuál será la actitud del juez ante la prueba, y a través de ella, cuál será su decisión sobre los hechos
del caso.
13
Hart, op. cit.
14
Caracterización hecha con base en la de Guastini, [Link]. y Lifante, [Link].
4
Frente a la indeterminación del Derecho, este realismo extremo prefiere un alto grado de discrecionalidad en la
aplicación de las reglas por parte de los jueces 15. Entre los menos radicales, es posible y preferible, una situación
en las que dicha discrecionalidad sea controlada. Para ello, las reglas deberían reformularse de manera que
mostraran claramente su propósito, que debiere constituir el instrumento interpretativo fundamental.
Para Ross la interpretación jurídica entendida como la actividad dirigida a exponer el significado de una
expresión, coincide con el método jurídico o tránsito de una regla general a la decisión particular cuando el
Derecho es legislado. Frente a la concepción de la actividad judicial como una inferencia lógica-deductiva,
rechaza la idea de que la interpretación de las leyes que llevan a cabo los jueces sea un proceso puramente
cognoscitivo. Para Ross, se trata más bien de un problema práctico que posee la naturaleza de una decisión, de
un acto de voluntad. La interpretación como actividad que conoce significados, debe servirse de varios
instrumentos: la dimensión semántica, la sintáctica, la conexión lingüística, la no lingüística, y en forma
destacada, el plano de los sinónimos o sistemático. Esta es la interpretación que él llama pragmática. Este
pragmatismo le permite reconocer que la ciencia jurídica, aunque debiere ser descriptiva y no prescriptiva, en
realidad contiene directivas políticas.
Frente a estas posiciones, Dworkin se sitúa al otro lado del espectro cuando afirma que existe una interpretación
correcta que excluye al resto de las interpretaciones. Mostrar al objeto interpretado como el mejor caso posible
del género al que se considera que pertenece, es posible porque el Derecho es una práctica social que se juzga
mediante valores morales. Los juicios valuatorios secundarios de los que habla este autor, permitirían determinar
cómo una práctica jurídica concreta puede desarrollar al máximo esos valores, de manera que se convierta en la
mejor práctica posible de entre las que admiten los materiales interpretados en etapas previas.
La posición de Kelsen con respecto a este planteamiento de Dworkin es que: “No existe ningún método –
caracterizable jurídico positivamente– según el cual uno entre varios significados lingüísticos de una norma
pueda ser designado como el correcto” 16. Para Kelsen siempre existe un margen de discrecionalidad para el
órgano aplicador porque la relación entre un escalón superior y un escalón inferior del orden jurídico es de una
incompleta determinación; de este modo, siempre habrá un grado de indeterminación que se configure en un
abanico de posibilidades de aplicación 17 . Este último punto lo comparte con Hart, para quien tanto en la
legislación como en los precedentes, el uso de términos clasificatorios generales da lugar a la presencia de
indeterminación en las zonas marginales de todas las normas. De esta forma Hart se sitúa en medio de las
posiciones formalista y escéptica. Se propone demostrar que hay un camino intermedio entre el noble sueño
formalista que sostiene que el Derecho siempre dará soluciones, y la pesadilla de los escépticos. Señalando que
para que las reglas sean útiles como pautas de conducta no es necesario que regulen por anticipado y con certeza
todos los casos que en el futuro puedan presentarse, e introduce la distinción entre casos claros y casos oscuros,
frente a estos últimos es cuando la actividad judicial no puede ser meramente declarativa.
Al respecto Lifante señala que es precisamente la tesis de Hart acerca de la necesidad de adoptar una previa
decisión interpretativa para poder aplicar las normas generales a los casos concretos (al menos los difíciles), lo
que permite situarse en una vía intermedia entre las opciones extremas presentadas por los formalistas (para
los cuales el juez diría el Derecho) y los realistas (según los cuales el juez crearía el Derecho). Para Hart, el juez
tiene que interpretar el Derecho. De este modo, en opinión de Hart, la comunicación en el Derecho no tiene que
implicar ni una “jurisprudencia mecánica”, ni tampoco una ausencia de comunicación de estándares generales
inteligibles (que equivaldría a la anarquía) 18.
15
Cfr. Lifante, idem.
16
Kelsen, 1998a.
17
La causa de que exista siempre indeterminación está en lo que Kelsen identifica como fallos técnicos cometidos en el proceso de producción de
normas jurídicas: la ambigüedad, la discrepancia entre la voluntad y la expresión literal de la norma, y las contradicciones normativas. Cfr. Kelsen, idem.
18
Lifante, [Link].
Para Guastini es falso que las decisiones de los jueces sean siempre una actividad cognitiva, e igualmente lo es
que sean siempre una actividad discrecional. Critica la teoría intermedia en tanto que asume la posibilidad de
distinguir objetivamente entre casos fáciles y casos difíciles; en sus palabras: “Se puede sostener, sin embargo,
que los intérpretes (en particular, los jueces) usan la discrecionalidad no solamente al decidir la solución de
controversias que caen en la “zona de penumbra”, sino también al decidir si una controversia cae, o no, en el
núcleo luminoso”19.
c) Perspectiva del juez vs. Perspectiva del legislador
El último plano en que van a clasificarse los autores es en cuanto a si toman una perspectiva del juez o del
legislador. En el primer tipo encontramos teorías como la de Dworkin y los realistas norteamericanos. Éstos
adoptan las tesis pragmatistas en el sentido de distinguir el modo en que realmente se produce un razonamiento,
y la manera en que es presentado. Su preocupación por redefinir el silogismo judicial, su intención de predecir
las decisiones judiciales (marcada también en Ross) y sus propuestas constructivas, son manifestaciones de que
la perspectiva que les corresponde es aquella del juez. Adoptan esta perspectiva para, por un lado, pronunciarse
sobre cómo debiere tomar el juez sus decisiones (visión constructiva), pero por otro lado, para predecirlas.
Por su parte, Dworkin aborda el fenómeno jurídico desde el punto de vista del caso concreto, según dice al
comenzar su libro Law’s Empire:
Lo que importa es cómo los jueces deciden los casos. Es lo que más les importa a todas aquellas personas lo
suficientemente desafortunadas o litigiosas o perversas o santas como para encontrarse ante un tribunal 20.
También aclara que no le interesa todo lo que rodea al juez cuando toma sus decisiones, sino el contexto de
justificación de las decisiones jurisdiccionales, dejando fuera el contexto de descubrimiento21. En este contexto,
la exigencia de que la decisión esté justificada implica, al mismo tiempo, la justificación jurídica y la justificación
moral, y ello porque en la etapa interpretativa ambas se confunden. En esta etapa interpretativa es donde se
sitúa el juez Hércules y su tarea consiste en resolver los casos concretos elaborando la mejor teoría que
reconstruya todo el sistema jurídico. Dworkin adopta así una posición integradora respecto del fenómeno
jurídico como la búsqueda de la decisión justificada y única respuesta correcta, para el caso de que se trate. Así,
cuando Dworkin habla de Derecho hace referencia al caso concreto.
En un artículo titulado ¿Por qué interpretar?, Joseph Raz afirma que es ésta la pregunta que debe hacerse antes
de poder responder aquella de ¿cómo interpretar? Afirma que la equidad y el papel de los tribunales son
determinantes de la naturaleza de la interpretación, pero son la autoridad y la continuidad los factores que dan
respuesta a la primera pregunta; la dependencia del Derecho en la autoridad explica por qué gran parte del
razonamiento jurídico es interpretativo, mientras que el razonamiento moral no lo es. Adicionalmente, su
argumento principal sobre la clave de la interpretación es que:
Como las interpretaciones son exitosas en la medida que iluminen el significado de sus objetos, tienen que estar
sostenidas por razones constitutivas que muestren cómo lo hacen. [El pluralismo interpretativo] es
completamente consistente con la objetividad de la interpretación 22.
19
Guastini, [Link]. Guastini sostiene el carácter discrecional de la interpretación, pero también su carácter no arbitrario; la actividad interpretativa está
sujeta a límites tanto normativos como factuales.
20
Dworkin, idem.
21
Según Aguiló, 1997, en el ámbito de la teoría de la argumentación jurídica, “contexto de descubrimiento” se refiere a los móviles psicológicos, el
contexto social, las circunstancias ideológicas que puedan llevar a un juez a dictar una determinada resolución; en el “contexto de justificación” las razones
que el juez alega para tratar de mostrar que su decisión es correcta o válida. Para el primero caben estudios de tipo empírico, para lo segundo el método
jurídico.
22
Raz, 2002.
6
La perspectiva de Hart es también la del legislador, o de las reglas generales. Por eso es que su interés principal
está en el fenómeno de la indeterminación desde la perspectiva a priori, no tanto de cómo se solucionará cuando
llegue a los órganos de aplicación. Superar una indeterminación a priori implica evitar que aparezca, utilizando
por ejemplo definiciones enumerativas, pero nunca puede lograrse del todo porque esa técnica enumera a su
vez casos genéricos, no particulares. Es entonces la actividad interpretativa la que ayuda a superar los problemas
de indeterminación, siempre que no se trate de un tipo más radical de la misma, casos en los que prácticamente
hay una delegación de poder para que los órganos inferiores concreten la norma y cuya solución no está sólo en
la interpretación (porque la norma no contiene un significado que pueda reconstruirse).
Kelsen considera el caso del juez como el caso prototipo, pero su concepto de interpretación auténtica, necesario
en todos los supuestos de aplicación del Derecho, engloba la producción de normas generales, las resoluciones
jurisdiccionales de conflictos e incluso resoluciones administrativas. Además, pone un gran énfasis en el papel
cognoscitivo de la interpretación no auténtica, de modo que es preferible dejarlo en el punto de origen de este
nuevo plano. Guastini, quien introduce la idea de los juegos interpretativos, donde reconoce la posibilidad de
que existan diversos intérpretes con distintos fines; la variedad de intérpretes da lugar a una multiplicidad de
reglas para el ejercicio de la interpretación23. En la parte más cercana a la perspectiva del juez tenemos a Dworkin
y a los realistas norteamericanos, seguidos por Ross. Y del lado de la perspectiva del legislador ubicaríamos a Raz
y a Hart. Integrando los resultados de la tipificación, se tiene el siguiente diagrama tridimensional formado a
partir de la intersección de los tres ejes correspondientes a cada uno de los planos explicados: 1) Visión de la
interpretación como un acto de voluntad vs. Visión integral del derecho como un concepto interpretativo, 2)
Formalismo vs. Escepticismo, y 3) Perspectiva del juez vs. Perspectiva del legislador.
acto de voluntad
Kelsen Legislador
Raz
Hart
Formalismo Escepticismo
Ross
Guastini
Dworkin Realistas EU
Juez
Interpretativo
La interpretación a distintos niveles de control
En el debate sobre la interpretación jurídica, generalmente no se distinguen con precisión los niveles de control
jurisdiccional a que están dirigidas o pretenden aplicarse las teorías. Es muy distinto el control jurisdiccional que
hacen los órganos límite de revisión constitucional (SCJN), de aquel que llevan a cabo los tribunales encargados
de revisar aspectos de legalidad, reglamentarios o contractuales. Y es lógico que así sea, su naturaleza jurídica y
la racionalidad con que operan están relacionadas, pero son distintas. En este sentido, alguna de las teorías sobre
23
Cfr. Guastini, op. cit.
interpretación jurídica puede resultar absurda para los objetivos que se pretende alcancen órganos de control
de cierto nivel, mientras que otras pueden contener modelos que lograrían un mejor desempeño de los mismos.
Si tomamos en cuenta sólo dos niveles de control jurisdiccional: tribunales encargados del control de legalidad y
un solo órgano límite de control constitucional. Ambos, en el momento de interpretación del material que les
compete, están en el lado de la perspectiva de los jueces. Sin embargo, los órganos jurisdiccionales límite
efectivamente tienen un importante grado de descentralización normativa, los casos que a su consideración se
presentan son, por decirlo, a veces oscuros, de indeterminación más radical, no reducida a priori sino que es
necesario solucionarlos a posteriori, otras veces de interpretación pragmática o bien cuestiones sobre moralidad
o ideología política. Lejos están entonces de poder solucionarse con el enfoque formalista simple, no hay
elementos en la norma para hacer su significado comprensible y luego elegir de entre las opciones. De esta
forma, el órgano requiere de un alto grado de discrecionalidad y la interpretación se convierte así en un elemento
de enorme relevancia. Podemos ubicar su espacio en el cuadrante delantero inferior derecho. Por el contrario,
concediendo que los órganos de control de legalidad reciben asuntos cuyo silogismo judicial tiene una solución
que requiere menor creatividad, con un proceso más cercano al cognoscitivo y de mucha menor discrecionalidad;
su lugar estaría en el cuadrante delantero intermedio izquierdo. La perspectiva del legislador importa también,
pero en otro tiempo, importa en el momento a priori en que trata de preverse el grado de indeterminación a
que indefectiblemente estará sujeta la norma. Finalmente, con respecto al papel de la ciencia jurídica creo que
hay también una diferencia importante en función de qué tipo de órgano de control se trate. La limitación a
descubrir los distintos significados opera relativamente bien en cuanto al control de legalidad, porque en la
actividad interpretadora de éstos difícilmente se disciernen los significados posibles contenidos en la norma, su
papel debe seguir siendo el de proponer, pero compartirán con el órgano el estigma de política jurídica que no
podrá nunca ser ciencia jurídica.
Conclusión
Es claro, no existe un concepto único de interpretación jurídica. Probablemente, la fuente de la riqueza del
debate teórico que en torno suyo se ha desarrollado, resida precisamente en las ambigüedades del término. La
aportación de este ensayo intentó a manera de repaso de las posturas de los distintos autores, uno que consiste
en la presentación de las ideas en forma global, simultánea y comprensiva.
Eso permitió construir tres planos de análisis como criterios de clasificación de las teorías. De su intersección,
surgió un esquema tridimensional que captura la esencia de los planteamientos. A partir de ese
redimensionamiento, se pueden distinguir entre diferentes niveles de control jurisdiccional y creación legislativa,
esto para identificar distintas áreas en las que se favorece la aplicación de ciertos marcos teóricos sobre otros,
según sea el objeto de interpretación jurídica que se enfrente y los fines que con ella pretenden satisfacerse. El
diagrama también permite ver que hay áreas en el tema de la interpretación jurídica que no han sido exploradas
y a las que futuras reflexiones pudieran dirigirse.
Bibliografía
Dworkin, Ronald, 1986. El imperio de la justicia (Law’s Empire), tr. Claudia Ferrari, Gedisa, Barcelona, 1988.
Frank, Jerome RESEÑA: DERECHO E INCERTIDUMBRE. Derecho e Incertidumbre. Trad. Bidegain, Carlos M. Biblioteca de Ética,
Filosofía del Derecho y Política. [Link]
Gianformaggio, Letizia, 1987. “Lógica y argumentación en la interpretación jurídica o tomar a los juristas intérpretes en
serio”, trad. de Juan Antonio Pérez Lledó, en: Doxa, núm. 4, Alicante.
Montoya Camarena Ramsés “Interpretación de las restricciones constitucionales Una visión desde la argumentación y la
hermenéutica“ tomado de [Link]
Guastini, Riccardo, 2002. “La interpretación: objetos, conceptos y teorías”, en Rodolfo Vázquez (comp.), Interpretación
Jurídica y Decisión Judicial. Fontamara, 3ª ed., México D.F.
Hart, Herbert L.A., 1990. El concepto de Derecho, tr. Genaro R. Carrió, ed. Abeledo-Perrot, descargado de
[Link]
8
Kelsen, Hans, 1998a. Teoría Pura del Derecho, visto en [Link]
[Link]
________ , 1998b. ¿Qué es la Teoría Pura del Derecho?, visto en [Link]
Lifante Vidal, Isabel, 1999. La Interpretación Jurídica en la Teoría del Derecho Contemporánea, Centro de Estudios Políticos
y Constitucionales, Madrid. Visto en [Link]
derecho-contempor%C3%A1nea-estudios-pol%C3%[Link]
Raz, Joseph, 2002. “¿Por qué interpretar?”, visto en [Link]
MICHEL TROPER : MIROIR DE HANS KELSEN Mémoire de recherche présenté par Marie Debard Sous la direction de Monsieur
le Professeur David Mongoin Saint-Etienne, Lyon 3, 2103-2014. Visto en [Link]
debard-n24_1478268209921-pdf