II UNIDAD
El control psicológico del entrenamiento
2.- EL ENTRENAMIENTO PSICOLOGICO PARA LA COMPETICIÓN
Enrique Cantón Chirivella nos explica la importancia del entrenamiento en los diversos
aspectos psicológicos que son necesarios tanto para la práctica como para la
competición en cualquier deporte.
El entrenamiento o preparación psicológica en el deporte hace referencia al
desarrollo de las capacidades y habilidades de índole psicológica para mantener,
aumentar o mejorar el rendimiento físico-deportivo, así como el bienestar de la
persona que lo practica y de su entorno social significativo. Cantón Chirivella señala la
conveniencia de diferenciar el coaching deportivo del entrenamiento psicológico.
El coaching es un enfoque de trabajo que sirve para el desarrollo personal en
distintos ámbitos, integrable en el entrenamiento psicológico, suponiendo éste una
intervención más amplia y específica, llevada a cabo por profesionales de la
Psicología o por otros profesionales debidamente asesorados.
En la definición de entrenamiento o preparación psicológica en el deporte destacan
tres aspectos:
El objetivo de la intervención psicológica que es mantener, mejorar, potenciar,
desarrollar, optimizar o aumentar el rendimiento deportivo.
La combinación entre el desarrollo de habilidades o recursos psicológicos
personales para conseguir estos objetivos y las técnicas de intervención.
El entrenamiento ha de ser contínuo y sistemático, integrado en el conjunto de la
preparación del deportista.
Aunque esta definición de entrenamiento psicológico en el deporte parece estar
centrada en los deportistas de competición, se puede aplicar perfectamente a
cualquier actividad deportiva, aunque sea de ocio.
Los deportistas de éxito presentan, con mayor frecuencia, ciertas habilidades
psicológicas como son: la autorregulación del nivel de activación, alta confianza en sí
mismos, gran concentración, saber estar bajo control, la preocupación positiva hacia el
deporte, determinación y compromiso.
Estas capacidades pueden formar parte de una preparación psicológica orientada al
rendimiento deportivo, combinando las habilidades personales con el entrenamiento
en los procesos psicológicos básicos.
Señalamos alguno de los objetivos del entrenamiento de estos procesos:
Atención/concentración...lograr que el deportista discrimine y focalice su atención en
los estímulos relevantes para la tarea y, a la vez, aprender a evitar distractores o
estímulos irrelevantes.
Sensoriales y perceptivos...
coordinar y automatizar las reacciones motoras, también aprender a controlar y
regular las sensaciones molestas y dolorosas.
Motivacionales...potenciar la percepción de competencia, disfrute, autoconfianza y
mejorar la valoración personal.
Cognitivos (memoria, aprendizaje, pensamiento y lenguaje)...se integran en las
estrategias de intervención que se emplean habitualmente en el entrenamiento
deportivo, aunque no se trabajan de forma directa y específica.
Emocionales...regular el nivel de activación (autocontrol emocional), es importante que
la persona deportista actúe con su nivel óptimo de activación en cada momento y para
cada acción que tenga que realizar. También manejar las emociones desagradables y
centrarse en las placenteras para facilitar un rendimiento óptimo.
Entre las técnicas y estrategias que se utilizan para el entrenamiento psicológico en
el terreno deportivo se encuentran técnicas cognitivo-conductuales que se emplean en
otros ámbitos de la psicología (relajación, control de pensamiento, biofeedback,
Reestructuración Cognitiva, etc).
Lo más relevante es realizar una evaluación previa dela actividad deportiva, sus
demandas y recursos necesarios, planificar el trabajo psicológico y una evaluación
psicológica exhaustiva del deportista, extendiéndose dicha evaluación al seguimiento
del entrenamiento psicológico y sus resultados.
2.1. Modelo y programa de intervención psicológica.
Diseña, analiza y evalúa programas de intervención en prevención psicológica para
poblaciones de alto riesgo con el fin de prevenir y/o disminuir
consecuencias psicológicas negativas en ellos, así como valorar la actividad
preventiva en su desempeño profesional. Contenidos: Definición y objetivos. Niveles,
componente
2.1.1 El enfrentamiento del estrés en el deporte
¿Cómo se manifiestan el estrés y la ansiedad?
Las manifestaciones de la ansiedad y el estrés se clasifican de diferentes maneras.
Hay autores que hablan de demostraciones cognitivas, emocionales y fisiológicas y
otros de demostraciones conductivas, subjetivas y fisiológicas. En cualquier caso,
siempre se distinguen tres manifestaciones interrelacionadas ya que los deportistas
evidencian cambios fisiológicos que los llevan a modificar su conducta.
Manifestaciones cognitivas o subjetivas
Las manifestaciones cognitivas o subjetivas se pueden interpretar como aquello que
el deportista piensa para poder solucionar un problema. Se manifiesta en
oportunidades como un bloqueo mental que le impide resolver una situación de la
manera más adecuada. A partir de los diferentes niveles de ansiedad ese deportista
puede tener dificultades para armar ideas, sentirse confuso y desconcentrado como
consecuencia de elegir inadecuadamente las decisiones. Cuando se dice que un
jugador de deportista está demasiado “acelerado”, esa representación de su conducta
tiene un origen cognitivo: percibe una realidad tamizada por una subjetividad que lo
conduce a no encadenar sus ideas según su forma de pensar habitual.
Manifestaciones fisiológicas
Las manifestaciones cognitivas provocan reacciones en el organismo que se
manifiestan fisiológicamente. La ansiedad y el estrés (también el miedo) provocan un
aumento del trabajo del sistema nervioso autónomo, el incremento de la actividad
eléctrica de la epidermis, el aumento de la frecuencia cardiaca y también del ritmo
respiratorio y del tono del aparato músculo esquelético. Sin embargo, cuando se hable
de evaluaciones de la ansiedad y estrés todavía se hace muy difícil evaluar estas
manifestaciones fisiológicas de forma aislada para asignar una relación con síntomas
inequívocos de ansiedad. Sobre todo porque estas manifestaciones corresponden
también a la activación y a la adaptación del organismo del deportista. De manera que
la cuantificación de esos valores para poder determinar que corresponden
exactamente a un estado de ansiedad todavía no se pueden determinar con absoluta
certeza; si no es en relación con el resto de manifestaciones que conforman este
cuadro.
Manifestaciones conductuales o emocionales
Estas manifestaciones son la demostración de los temores e inseguridades que
percibe el deportista y que le hacen variar su conducta. Pueden manifestarse esta
ansiedad en el enfado del deportista (con él mismo o con alguien del ambiente: un
rival, su entrenador, un compañero, etc). Incluso ese enfado, puede transformarse en
furia, disparándose, de forma incontrolable su agresividad. De este modo, ante
estímulos considerados “normales” para un deporte de contacto, pueden tener
reacciones desproporcionadas.
Esas manifestaciones pueden también ser introspectivas y demostrarse a través de
una conducta atemorizada que se traduce en la notable disminución de sus
prestaciones durante el encuentro. En estos casos, se suele decir que un jugador
“desaparece” del juego, porque no participa del mismo, no se muestra activo y se
“esconde” en zonas del campo alejadas de donde trascurre el juego sin ofrecerse a
sus compañeros. En oportunidades se lo nota “ausente” como consecuencia de un
estado de depresión que lo lleva a una conducta errática deportivamente y lo inhibe
para competir.
Consecuencias de la ansiedad y el estrés en deportistas
La ansiedad eleva de cinco a siete veces la frecuencia de lesiones en los
deportistas, según muestran los resultados de un estudio realizado por expertos de la
Universidad Católica San Antonio de Murcia (España).
Según un estudio reciente con futbolistas juveniles reveló que los deportistas que
manifestaban niveles altos de ansiedad tenían 7,08 veces más riesgo de lesión que
los futbolistas con bajos niveles de ansiedad, y los que manejaban peor la presión
deportiva tenían 5,33 veces más riesgo de lesión.
Actualmente estamos en disposición de poder afirmar que el estrés Y la ansiedad
deportiva afecta al menos a los siguientes elementos:
Se alteran los niveles de ejecución del deportista, reduciendo la efectividad y el
rendimiento habitual.
Se condicionan algunos síntomas y respuestas fisiológicas que alteran la salud.
Aumenta la sensibilidad de los deportistas de cara a una mayor predisposición
hacia las lesiones como ya hemos mencionado
Se genera un lenguaje interno negativo que dificulta el progreso en la trayectoria
profesional del deportista.
Se alteran las expectativas del deportista de cara a la consecución de resultados.
Los síntomas físicos más frecuentes son:
1. Sequedad en la boca.
2. Palpitaciones.
3. Sensación de falta de aire.
4. Opresión en el pecho después de hacer deporte.
5. Temblores en las manos y en los pies.
6. Sudoración excesiva.
7. Falta de apetito.
8. Mareos.
Podemos afirmar que también afecta a:
Aparato digestivo: gastritis, gastritis crónica, ulceras, molestias digestivas,
estreñimiento, digestiones lentas, picores anales, pérdida del control de esfínter
anal, gases.
Aparato respiratorio: crisis de asma, respiración rápida, dificultad respiratoria,
opresión torácica, falta de aire.
Aparato cardiovascular: hipertensión arterial, taquicardia, arritmias, caídas bruscas
de la tensión arterial.
Sistema nervioso central y aparato locomotor: disminución de los reflejos, aumento
de tono muscular, rigidez, dolores musculares, parálisis en el cuello, en las
extremidades, convulsiones, temblores, tics, nervios, mareos, vértigos, parálisis y
cataplejía.
Aparato genito urinario: aumento del tono de la vejiga urinaria (hay que orinar
frecuentemente) disminución de la libido sexual, pérdida del control de esfínteres.
Piel y uñas: rubor aumento de sudoración, caída del pelo, picores, alergias,
alteraciones en el sudor.
En los sentidos afecta a la vista con visión borrosa, ver doble, al oído sintiendo
ruidos fuertes y pitidos al olfato disminución de los olores, al gusto ningún alimento
sabe bien y al tacto hay disminución de ciertas sensaciones.
Afrontamiento o métodos de intervención
Como profesionales del deporte debemos pensar en el deportista y ayudarle en
todo momento a que afronte los problemas que tiene para ello debemos:
Ser cautos en las proposiciones y expectativas a conseguir con los deportistas, en
cuanto a la superación de sus problemas de afrontamiento al estrés.
Ser sinceros en el planteamiento, enfoque y dificultades del programa.
Ser flexibles en el diseño, ajustándose a variables individuales, teniendo en cuenta
que no se puede diseñar un programa válido para todos los deportistas y
situaciones.
Hacer explícitos y objetivables los elementos del programa (no realizar programas
encubiertos) de manera que la cuantificación de los aspectos sirvan como sistema
de evaluación, control y seguimiento de los progresos y las dificultades.
Tener en cuenta que la potencialidad de los mecanismos de afrontamiento varían
y evolucionan a lo largo del tiempo, a la vez que la especificidad de respuesta
varía en base al tipo de estresor que se presente. Es importante en base a esto,
preparar un repertorio de medidas de trabajo variado y flexible.
El adiestramiento es sensible a diferencias individuales y culturales.
La generalización de una estrategia de afrontamiento a distintos ambientes no
tiene porque ser consecuencia de la intervención, es preciso aprender y entrenar
dicha generalización.
Se deben incluir las posibles reacciones del deportista ante los fracasos o
retrocesos parciales en el programa de inoculación como parte del propio
programa.
Se deben incluir las posibles reacciones del deportista ante los fracasos o
retrocesos parciales en el programa de inoculación como parte del propio
programa.
Hay que tener además en cuenta que disminuye la probabilidad de éxito del
programa si el deportista atribuye los fracasos a factores de su propia
personalidad y que aumenta la probabilidad de éxito si los fracasos son atribuidos
a un esfuerzo o trabajo insuficiente o a una inadecuada estrategia del programa.
Estrategias más comunes
Veamos ahora cuales son algunas de las estrategias que se pueden utilizar como
para prevenir las situaciones de estrés que provoquen una baja del rendimiento:
Control de las variables generadoras de incertidumbre.
Fijación de objetivos coherentes consensuados entre los deportistas y cuerpo
técnico para que siempre sirvan de incentivo:
Planificación coherente de entrenamiento: teniendo en cuenta una buena
distribución entre cargas y descansos de acuerdo al grado de compromiso y
objetivos deportivos.
Variación de los métodos de entrenamiento, teniendo en cuenta la creatividad en
la planificación de cada uno.
Tener en cuenta la exigencia y duración de cada ejercicio de acuerdo a la variable
o valencia a entrenar para que pueda servir de incentivador y no de agente
estresante.
Favorecer el reconocimiento en relación al esfuerzo y al trabajo, no únicamente a
los resultados obtenidos.
Desarrollar la confianza
Evaluar el rendimiento después de la competencia y no durante. Siempre en forma
constructiva.
Orientación acerca del uso del tiempo libre.
Conclusiones
Para concluir el desarrollo del tema, podemos decir que tanto la ansiedad como el
estrés son dos problemas muy propensos en la sociedad actual y que afectan a
mucha gente. Como hemos dicho anteriormente, estos problemas afectan más a los
deportistas que se someten a mayores rendimientos, de esta manera, los deportistas
deben entender que no deben preocuparse del resultado una vez que se ha dado todo
el rendimiento posible, porque si hacemos deporte es porque disfrutamos con lo que
hacemos y no debemos sumergirnos en situaciones que nos arrastren, sino aprender
de los errores y hacerlo lo mejor posible, de esta manera realizaremos el ejercicio más
felices, con mayor energía, estaremos más positivos y nos saldrá todo mejor.
ACTIVIDAD
1.-¿Qué es el entrenamiento psicológico?
2.-¿Qué hacer para mejorar la mente de un deportista?
3.-¿Cuál es el entrenamiento invisible?