INDICE
Introducción
CAPITULO I
CALIDAD EDUCATIVA: ASPECTOS CONCEPTUALES
1. El desafío de la calidad
2. Potencialidades del concepto “calidad” aplicado a la educación
3. Un criterio no económico para evaluar la eficiencia: Una educación de calidad
4. La definición de la calidad de la educación
CAPITULO II
DIMENSIONES Y EJES DE LA CALIDAD EDUCATIVA
1. Generalidades
2. La dimensión político-ideológica
3. La dimensión técnico-pedagógica
4. Para mejorar la calidad de un sistema concreto
CAPITULO III
ASPECTOS METODOLOGICOS DE LA CALIDAD EDUCATIVA
1. Generalidades
2. La Escuela como Empresa
3. Planeamiento estratégico
4. Programación del Proceso Enseñanza-Aprendizaje
5. Control y evaluación de resultados
APLICACIÓN DIDACTICA
COMENTARIO CRITICO
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFIA
AGUERRONDO, Inés.(1993) . La calidad de la educación. Ejes para su definición y evaluación.
En Revista La Educación. Washinton D.C. OEA. Año XXXVII Nº 116-III, Pp. 561-576.
BLOCK, A.(1980). Innovación Educativa. El sistema integral de la enseñanza-aprendizaje.
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CAPELLA RIERA, J. (1991). Una década de la Educación Peruana 1980-1990. Reflexiones y
propuestas. Lima. Cultura y Desarrollo
CONSORCIO DE CENTROS EDUCATIVOS CATOLICOS DEL PERU. (1993). Calidad
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EDWARDS RISO-PATRON, V. (1991). El concepto de la calidad de la educación. Santiago de
Chile. UNESCO/OREALC.
FARRO CUSTODIO, F. (1995). Gerencia de Centros Educativos. Hacia la calidad total. Centro de
Proyección Cristiana.
MAGENDZO, H. (1984). Calidad de la Educación y su relación con la cultura. En Revista La
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PIÑEIRO, P. (1990). Calidad de la Educación: Cómo se concreta, cómo se evalúa. En Revista
Padres y maestros Nº 160-161. Paraguay.
TÜNNERMANN, C. (1990). La educación Latinoamericana en el horizonte del siglo XXI y el
papel de la OEA. En Revista La Educación. Washington D.C. OEA. Año XXXIV Nº 106 - I-II.
Pp.1-24.
CAPITULO I
CALIDAD EDUCATIVA: ASPECTOS CONCEPTUALES
1. EL DESAFIO DE LA CALIDAD
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Las transformaciones globales del orden internacional y el avance del reordenamiento de
las economías mundiales en torno al valor de la tecnología han puesto en el ojo de la mira a
los sistemas educativos. En ellos recae la responsabilidad de generar y difundir el
conocimiento en la sociedad y por lo tanto se instituyen en la instancia decisiva que está a
la base de la carrera tecnológica (es decir de las posibilidades económicas futuras de la
sociedad ).
La expansión sufrida por los sistemas educativos a partir de la segunda guerra mundial,
sobre impuesta a un modelo de gestión pensado para otras dimensiones, la diversificación
de clientelas originada en la incorporación de sectores sociales con bases culturales
diferentes, y las restricciones materiales que acompañan los procesos de endeudamiento y
ajuste, han hecho no pertinentes tanto los objetivos como los modelos de gestión y
administración tradicionales, cuyas características de artesanales y basados en las
relaciones primarias no puede sostenerse junto a la complejización que acarrea el gran
número. Es decir, que el crecimiento y la expansión educativa no presenta a la decisión
política sólo un problema de escala (pongamos más profesores o maestros, más
escuelas,más aulas) sino que plantea desafíos cualitativos que suponen volver a pensar
hacia donde debe ir y cómo debe organizarse y conducirse una escuela, un grupo de
escuelas, un sistema educativo .
2. POTENCIALIDADES DEL CONCEPTO “CALIDAD” APLICADO A
LA EDUCACION
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La aparición del concepto “calidad de la educación” se produjo históricamente dentro de
un contexto específico. Viene de un modelo de calidad de resultados, de calidad de
producto final, que nos pone en guardia, sobre todo por el hecho de que bajo estas ideas
suelen estar los conceptos de la ideología de la eficiencia social que considera al docente
poco menos que como un obrero de línea que aplica paquetes instruccionales, cuyos
objetivos, actividades y materiales le llegan prefabricados, y en el cual la “calidad” se
mide por elementos casi aislados, que se recogen en el producto final.
Algunos autores han visto por esto serias implicancias a este concepto:
La ideología (curricular) de la eficiencia social (vinculada a la corriente llamada
“tecnología educativa”) entiende calidad de la educación como eficiencia, y eficiencia
como rendimiento escolar. A partir de la instauración de una política educativa de corte
neoliberal se buscan justificaciones “académicas” que permitan fundamentar la
restricción del ingreso a la educación. Estas justificaciones crean nuevos fetiches
pedagógicos que se caracterizan por su debilidad conceptual, tal es el caso de términos
como calidad de la educación.
Creo que lo que ocurre es que se ha trabajado con una definición demansiado simplificada
y muy parcial de una idea muy abarcante ya que, recortando sus posibilidades, se la define
restrictivamente, se la transforma en una medición, para lo cual se la inscribe en un marco
puntual, casi positivista, muchas veces hasta conductista, leyendo sólo conductas
específicas.
Por el contrario, a mi entender, el concepto de calidad de educación está lleno de
potencialidades, que me merece interesante explicitar:
CARACTERISTICAS Y UTILIDAD DEL CONCEPTO
a) Complejo y totalizante: En primer lugar, la potencia del concepto de calidad es que
es un concepto totalizante, abarcante, multidimensional. Es un concepto que permite
ser aplicado a cualquiera de los elementos que entran en el campo de lo educativo.
Se puede hablar de calidad del docente, de calidad de los aprendizajes, de calidad de
la infraestructura, de calidad de los procesos. Todos ellos suponen calidad, aunque
hay que ver cómo se la define en cada uno de estos casos. Pero como concepto es
muy totalizante y abarcante, al mismo tiempo que también permite una síntesis.
b) Social e históricamente determinado: El segundo importante de este concepto es
que es socialmente determinado, es decir que se lee de acuerdo con los patrones
históricos y culturales que tiene que ver con una realidad específica, con una
formación social concreta, en un país concreto, y en un momento concreto.
Como es un concepto totalizante, permite mirar los distintos elementos que
interjuegan en la educación en un momento dado. Si hay que decir sobre formación
docente o sobre mejoramiento curricular, o sobre expansión para los sectores
populares, los criterios concretos que se tomen para definirlo variarán en las
distintas realidades. Es un concepto socialmente determinado que tiene sus propias
definiciones y estas definiciones surgen fundamentalmente de las demandas que
hace el sistema social a la educación.
c) Se constituye en imagen-objetivo de la transformación educativa: En una sociedad
determinada, la calidad de la educación se define a través de su ajuste con las
demandas de la sociedad (que cambian con el tiempo y el espacio) . Resulta entonces
que para poder orientar adecuadamente los procesos de transformación de la
educación se hace necesario definir cuáles de las condiciones estructurales que
conforman el modelo original deben ser revisadas, y cómo deben ser redefinidas para
guiar la toma de decisiones que incrementen la calidad del sistema educativo.
Como estas definiciones se inscriben en un marco histórico, esto hace que su
pertinencia sea específica. Es decir, lo que puede ser calidad para una realidad social
puede no serlo para otra; lo que puede ser calidad para una época puede no serlo
para otra.
Por ello, es un concepto útil, ya que permite definir la imagen-objetivo del proceso
de transformación, y por lo tanto se constituye en el eje regidor de la toma de
decisiones. La calidad de la educación es de hecho el orientador de cualquier
transformación. Al iniciar cualquier proceso de reforma educativa se debe precisar
implícita o explícitamente que se entiende por calidad de la educación, es decir hacia
adonde se orientarán las acciones.
d) Se constituye en patrón de control de la eficiencia del servicio: Pero además de
servir de norte para orientar la dirección de las decisiones, la calidad de la educación
puede servir de patrón de comparación para ajustar decisiones y reajustar procesos.
Es por esto necesario traer a la discusión las ideas de eficacia y eficiencia que están
relacionadas con esta cuestión. Estos conceptos han sido tradicionalmente muy
resistidos en el campo de la educación en general.
Y no sin razones, ya que llegaron a la bibliografía educativa directamente
importados de las teorías de la administración basadas en el modelo de la eficiencia
económica (“eficientismo”) . Este da un valor prioritario a los elementos materiales
y establece metodologías como la de costo-efectividad difícilmente trasladables a
los sectores sociales, y por ello al área educativa. Algunos intentos de replanteo en
este sentido (como la propuesta del análisis de costo-beneficio), no superaron las
limitaciones intrínsecas de estas aproximaciones.
A pesar de compartir estas ideas en lo sustantivo, creo que ha faltado desde el lado
de los especialistas en educación, una respuesta positiva y superadora que fuera más
allá de la mera crítica. Porque, mirándonos hacia adentro, no podemos dejar de
reconocer que tenemos sistemas de baja calidad y poco eficientes, es decir que
logramos poco con los medios que tenemos (aunque obviamente éstos no son
muchos).
Sin embargo, para poder reconocerlo abiertamente como hoy lo hacemos hemos
tenido que llegar a un estado cercano al desastre porque la inexistencia de evidencias
objetivas recogidas sistemáticamente hicieron imposible contrastar objetivos con
resultados, es decir, tener una idea realista de los niveles de eficiencia y eficacia de
la educación.
3. UN CRITERIO NO ECONOMICO PARA EVALUAR LA
EFICIENCIA UNA EDUCACION DE CALIDAD
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Está claro que el dilema de la actualidad es cómo dar mejor educación a toda la
población, y en este dilema se expresan los dos problemas que permiten avanzar en esta
discusión; por un lado cómo dar mejor educación; por el otro cómo hacerlo para todos.
Hay entonces una dimensión que hace a la definición político-técnicas (¿qué es mejor
educación ? o ¿ cómo se define qué es educación de calidad ?) y otra dimensión que hace
a la gestión y administración (¿cómo se da eso a todos?). La eficiencia tiene que ver con
las dos cosas, es decir un sistema educativo eficiente es el que da la mejor educación que
se puede a la mayor cantidad de gente. Se constituye entonces en un nivel instrumental;
depende de la dimensión sustantiva, depende de cómo se defina en la instancia político-
técnica qué es mejor educación.
Entender la eficiencia en este marco permite superar el reduccionismo eficientista a que
hemos hecho referencia, porque integra un criterio netamente educativo (la definición de
qué es calidad) como parámetro para la lectura de la eficiencia. El juicio de eficiencia no
se realiza a partir de criterios que salen de la lógica económica, sino a partir de criterios
que se originan en la lógica pedagógica.
Un sistema educativo eficiente, no será entonces que tenga menos costo por alumno, sino
aquél que, optimizando los medios de que dispone, sea capaz de brindar educación de
calidad a toda la población.
Colocar a la eficiencia en un lugar instrumental no supone desvalorizarla ni quitarle
relevancia. Por el contrario, implica que se debe tener presente que la eficiencia expresa
el paso operativo, signa la condición de posibilidad, de que las decisiones político-
técnicas acerca de la calidad sean ciertas. Buenas decisiones sobre la calidad, con un
aparato de gestión ineficiente no producen resultados efectivos, pero un aparato eficiente
sin adecuadas decisiones sobre la calidad, reproduce con más eficiencia más de lo mismo
y no ayuda a mejorar la calidad.
Por esto, al decir, “mejor educación para toda la población” se integra en una relación
dialéctica de mutua retroalimentación estas dos dimensiones (la sustantiva y la
instrumental), lo que permite recatar y revalorizar la idea de eficiencia en el campo de la
educación y avanzar hacia la creación de mecanismos y procedimientos de toma de
decisiones que instalen criterios de eficiencia educativa a partir de concretas definiciones
pedagógicas de calidad de la educación.
4. LA DEFINICION DE LA CALIDAD DE LA EDUCACION
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La educación es un “sistema complejo”, es decir un sistema en el cual en la totalidad o
unidad. Existe la diversidad, por lo que la unidad o totalidad es la síntesis de múltiples
determinaciones. Un sistema complejo se caracteriza porque contiene múltiples
subsistemas fuertemente conectados.
Pero los sistemas sociales, (y la educación es uno de ellos) son sistemas autónomos en el
real sentido de la palabra. Todo está dentro de ellos; si se alteran o perturban, ellos se
gesta en el interior del sistema. Por esto, los sistemas sociales se autotransforman, y
tienen conciencia de su autotransformación: es decir, tienen y hacen su propia historia.
Un sistema existe porque fuerzas contrapuestas determinan un equilibrio de sus
estructuras, y de las formas de existir de estas estructuras. Estas fuerzas no existen
simplemente, sino que están en estado de contradicción. La transformación es la ruptura
de este equilibrio o armonía. El motor de la transformación es la contradicción de las
fuerzas opuestas.
Esto obliga a distinguir estructuras en estos sistemas, y a apreciar la transformación
como un cambio de las estructuras. Las estructuras son las formas soportantes del
sistema, es decir, las formas básicas desposeídas de su modo de existir, de su modo
fenoménico.
Los elementos que definen la estructura básica del sistema educativo son de diferente
orden, pero pueden distinguirse a partir de diferentes niveles de análisis un conjunto de
principios vertebradores y estructurantes (formas soportantes) que rigen la organización
de sus distintas instancias.
Los varios ejes subyacentes funcionan como organizadores de la estructura básica de la
educación y determinan aspectos específicos de su organización, tanto a nivel del sistema
educativo general características y duración de los niveles y ciclos, tipo de contenidos
curriculares, etc, cuanto en lo que se refiere a formas de organización de los estamentos
intermediios supervisión, dirección y a las características de las escuelas, o de los
diferentes servicios que se presten.
Cuando hay congruencia o consistencia entre estos ejes fundamentales (ideológicos,
políticos, pedagógicos, etc), y la organización ( a la apariencia fenoménica) del aparato
educativo, no se percibe inconsistencia, y por ende, no se cuestiona la “calidad” de la
educación.
En realidad, lo que pasa es que hay consistencia entre el Proyecto Político General
vigente en la sociedad, y el Proyecto Educativo que opera. Es este ajuste; lo que define la
existencia de “calidad”.
La pérdida de la calidad se percibe, se mide a través de hechos de que la definición de los
principios vertebradores ha variado en la sociedad, tanto en las representaciones sociales
como en el discurso académico, pero lo que no ha cambiado es la organización de las
estructuras de la educación, y sus aspectos fenoménicos concretos. Esta ruptura se vive
como pérdida de la calidad, en la medida en que lo que se pierde es la significatividad
social del aparato educativo.
De todo lo anteriormente expuesto podemos aproximar una definición de calidad de la
educación siguiendo la hipótesis planteada por DE LA ORDEN, 1991, la cual apunta
hacia las relaciones entre distintos elementos del concepto, proceso y producto de la
educación como la característica común de las diversas manifestaciones de la calidad
educativa. En consecuencia, la calidad de la educación sería el efecto de una relación
peculiar entre los componentes básicos, interiores y externos, del sistema o del centro
educativo.
Resta entonces determinar cuáles son los principios vertebradores fundamentales a partir
de los cuales se la puede estimar, no sólo para que estas definiciones puedan servir de
orientación para las decisiones sobre la transformación de la educación, sino también para
poder “medirla” (o estimarla) en alguna forma.
CAPITULO II
DIMENSIONES Y EJES DE LA CALIDAD EDUCATIVA
1. GENERALIDADES
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Los principios vertebradores fundamentales para la definición de la calidad de la educación
se agrupan en dos grandes dimensiones:
En primer lugar, existe un nivel de definiciones exógenas al propio sistema educativo,
que expresa los requerimientos concretos que hacen diferentes subsistemas de la
sociedad a la educación. Estos, que están normalmente como “fines y objetivos de la
educación”.
Y por otro lado, hay una serie de opciones técnicas o pedagógicas que permiten
alcanzar o no las deseadas definiciones político-ideológicas. Este es el aspecto
fenoménico, lo que se ve materialmente y se llama “sistema educativo”.
Esto implica que para explicar que es la “calidad de la educación “ se deben hacer acordar
definiciones o, lo que es lo mismo, se deben hacer opciones. Esto es lo que hace interesante
a este concepto; porque obliga a que se den lugar a estas explicaciones.
Por esto planteamos que no es un concepto neutro. Más bien es un concepto ideológico que
nos ubica en una perspectiva desde donde mirar la realidad.
2. LA DIMENSION POLITICO - IDEOLOGICA
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El primer nivel de definiciones se refiere a la dimensión político-ideológica. La
definiciones correspondientes a este nivel surgen a partir de demandas y requerimientos que
el cuerpo social hace a la educación.
La demanda más global es la responsabilidad por la generación y distribución del
conocimiento. A partir de esta demanda, es que se dice que un sistema educativo no es de
calidad si no nos transmite conocimiento socialmente válido.
En segundo lugar aparecen otras demandas de la sociedad, que no son demandas generales,
sino específicas, y que surgen de las interrelaciones del sistema educativo con otros
subsistemas.
El sistema cultural demanda al sistema educativo, lo que se llama en términos globales, la
formación de la identidad nacional, o sea la transmisión de ciertos valores que aseguren la
reproducción de la sociedad en la cual está funcionando.
En términos generales, podemos decir que un criterio para definir en el nivel macro si el
sistema educativo es o no de calidad, es reconocer si el sistema educativo alimenta al
sistema cultural con los valores que este reclama para constituirse como sociedad, es decir,
si cumple con su función de ayudar a la integración social.
El sistema político también hace demandas al sistema educativo que en nuestro ámbito se
resumen en la cuestión educación-democracia. Demanda valores y comportamientos
específicos que deben ser transmitidos por la escuela. Una sociedad democrática, solidaria
y participativa reclama el aprendizaje de los valores, las actitudes y las conductas básicas
que hagan esto posible, y para ello se debe ejercer la solidaridad y la participación desde la
infancia.
Entonces en la medida en que la escuela funcione con criterios verticalistas, no responderá
al compromiso que tiene con el sistema político de transmitir valores y comportamientos
que hagan posible el funcionamiento de un sistema político democrático en la sociedad.
Para cumplir con esta demanda, las instituciones educativas, desde el nivel elemental hasta
el superior, deberán estar organizadas de manera que estas conductas sean no sólo posibles
sino necesarias para el buen funcionamiento de la institución.
En lo que se refiere al sistema económico, dos son las áreas de compromiso del sistema
educativo: la formación para el mundo productivo y el aporte científico para el desarrollo.
En relación con el primer tema, parecería que el papel de la educación no es tanto formar
para el puesto de trabajo sino dar las capacidades básicas para una adaptación adecuada al
proceso productivo. Las investigaciones realizadas al respecto, permiten afirmar que, más
allá de niveles determinados de capacitación específica que variarán con la edad y el nivel
de educación, y con la modalidad o especialidad de que se trate, lo que reclama el sistema
económico en la actualidad son tres elementos básicos: la capacidad de comunicarse
adecuadamente en forma oral y escrita; la capacidad de trabajo en equipo; y la capacidad de
ejercer la función productiva de una manera crítica y creativa. Esto implica, por ejemplo,
que las instituciones escolares deberán estar organizadas no únicamente en función del
trabajo individual, sino que deberán incorporar modalidades de trabajo grupal ; también que
deberá organizarse la tarea de enseñanza aceptando las variaciones individuales de las
consignas generales de trabajo, de manera de permitir el aprendizaje de respuestas creativas
en diferentes situaciones, etc.
La posibilidad de responder adecuadamente a la necesidad de aportar los insumos
científicos para el desarrollo económico y social viable es un punto de central importancia
ya que esto se puede conseguir sólo a partir de una determinada definición epistemológica
del conocimiento que se decide distribuir desde el sistema educativo. Es cierto que en sus
instancias más visibles, la relación producción de conocimiento/productividad parece ser
tema del nivel superior (de grado y post-grado universitario) pero muchas investigaciones
han señalado ya, que la posibilidad del desarrollo adecuado de esta relación en los niveles
superiores depende en gran medida del tipo de conocimientos que se transmite desde la
escuela primaria.
Así, frente a un sistema económico que reclama altos estándares creativos en áreas
relacionadas con las ciencias, y con la gestión y organización, es necesario que el sistema
educativo transmita masiva y tempranamente las operaciones de pensamiento lógico y las
actitudes y conductas correspondientes a este requerimiento.
Puede ser importante repetir que los principios básicos que vertebran la estructuración de la
educación son los que se expresan en el campo de las definiciones político-ideológicas.
Cuando éstas están definidas, no dejan margen de libertad a las demás instancias, sino que
las ordenan. Es decir, son las que establecen los “patrones de medida” para determinar la
calidad de un sistema educativo. También son las que, al variar, cargan o descargan de
significatividad social un modo concreto de organizar el sistema educativo, la institución
escolar, y la propuesta de enseñanza.
3. LA DIMENSION TECNICO - PEDAGOGICA
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La demanda global (por el conocimiento) y las demandas específicas (por los
requerimientos de los sistemas cultural, político y económico) se expresan en modos
fenoménicos concretos. Hay opciones técnicas o técnico-pedagógicas que modelasn una
forma concreta de cómo se organiza y cómo es el sistema educativo.
De allí, que se puede distinguir por un lado el nivel político-ideológico, y por el otro las
decisiones técnico-pedagógicas. Estas últimas son las que expresan el compromiso concreto
del aparato escolar para responder o no a las demandas de los demás sectores de la
sociedad.
Los ejes o dimensiones que describen las opciones técnico-pedagógicas se pueden agrupar
en tres grandes áreas:
El eje epistemológico
El eje pedagógico
El eje organizativo-administrativo
a) Eje Epistemológico
Qué definición de conocimiento
Qué definición de áreas disciplinarias
Qué definición de contenidos
La primera opción técnico-pedagógica o el primer criterio para definir y elevar la calidad de
la educación se refiere a que definición de conocimiento existe en el sistema educativo.
Ya se dijo que la demanda básica global que hace la sociedad a la educación es la
distribución del conocimiento socialmente válido. Por esto, que tipo de conocimiento se
distribuye, es la primera opción que debe definirse, porque signa a todas las demás ya que
es el eje estructurante de todo el resto y, desde allí, condiciona de manera absoluta la
calidad de la educación.
¿Qué tipo de conocimiento, qué modelo epistemológico es el que requiere la sociedad
hoy ?.Este elemento fundamental de la propuesta pedagógica que es la concepción
epistemológica , la que fundamenta el aprendizaje de cada disciplina en la medida en que,
por ejemplo una caracterización dogmática y acabada del mismo no favorece el desarrollo
de un pensamiento productivo, capaz de actualizarse, abierto a nuevas adquisiciones.
La opción básica en este campo se refiere a la preminencia de las características
relacionadas con la cultura humanista, o las relacionadas con la cultura tecnológica. Si bien
es cierto que el contexto histórico en que surgieron los sistemas escolares (la modernidad)
explica la preminencia de las características de una cultura humanista en los contenidos que
transmite ( que era una cultura de fuerte acento científico por oposición a la cosmovisión
teológica que intentaba superar ), la ocncepción de ciencia allí implicada se apoya en un
modelo deductivo en el cual el conocimiento deriva de grandes hipótesis casi imposibles de
cuestionar.
El contexto de nuestro tiempo está enmarcado por la cultura tecnológica que supone un
modelo específico de conocimiento científico que entendía que conocer era describir y
explicar, hoy se agrega la necesidad de conocer para operar, para transformar
(investigación y desarrollo). Conocimiento y transformación-operación son dos caras de la
misma moneda.
Podemos volver a recordar que cada una de las decisiones que se toman en el nivel técnico-
pedagógico posibilitan o no que se cumplan las demandas político-ideológicas. Por
ejemplo, si se trabaja con una definición de conocimiento que habilita para operar sobre la
realidad, se está respondiendo al mismo tiempo a las demandas del sistema político, porque
este es el tipo de conocimiento que se requiere para poder participar. Las investigaciones
han enseñado que no se amplían los niveles de participación social porque se armen grupos
con los padres o los docentes, mientras no se instale la participación en el eje mismo, en el
centro de la educación, o sea en la concepción de conocimiento que se transmite.
La segunda opción a considerar dentro del eje epistemológico se refiere a cuáles son las
áreas de conocimiento que están incluidas dentro del sistema educativo. Si el sistema
educativo tiene que transmitir conocimiento socialmente válido debe intentar una
adecuación entre cómo se definen las áreas de conocimiento dentro del sistema educativo y
cómo las define la sociedad , o específicamente el campo académico.
Quizás el grado mayor de inconsistencia entre estas dos definiciones en nuestra realidad se
refiera al área de las ciencias sociales, donde quedan en general excluidas de la enseñanza
básica disciplinas ampliamente reconocidas en el mundo académico, como sociología,
antropología, ciencias políticas, que el sistema educativo habitualmente desconoce. En el
campo de las ciencias en general, el problema fundamental tiene que ver con la
incapacidad del sistema educativo de incorporar rápidamente las novedades que se
producen en el mundo académico.
La tercera opción es, una vez definidas las áreas de conocimiento, qué definición de
contenidos de la enseñanza existe. Esta definición puede hacerse desde varias perspectivas.
Una de ellas es realizarla sobre la base de un modo atomizado de conocer. “En este se
recorta unidades nacionales del acervo cultural sin tener en cuenta el carácter arbitrario
del recorte y sin intentar descubrir los proceso de producción. Cuando se destacan fechas,
batallas y personajes descontextualizados y en compartimientos estancos “ se definen
contenidos atomizados.
Por otro lado, los contenidos pueden definirse “como procesos que se basan en la
percepción inicial del todo concibiendo a cada elemento y a la totalidad como un producto
de un proceso “. En vez de definir los contenidos como temas o información, se los define
como núcleos o ejes organizantes que permiten ver procesos dentro de áreas de
conocimiento.
En esta concepción se cruzan diferentes definiciones de contenidos: aquellas que
consideran a los contenidos como desarrollo de las competencias cognitivas básicas para el
aprendizaje, con las que los definen como conocimientos teóricos y prácticos, valores y
actitudes. Todos estos elementos constituyen hoy los contenidos de la enseñanza.
b) Eje pedagógico
Qué característica definen al sujeto de enseñanza
Cómo aprende el que aprende
Cómo enseña el que enseña
Cómo se estructura la propuesta didáctica.
La primera opción a realizar dentro de este eje tiene que ver con las características del
sujeto que aprende. Esto implica una definición de las características psicológicas del
alumno, ya que define quién es el sujeto de aprendizaje. En este núcleo la antinomia está
marcada por la opción entre una concepción de psicología de facultades o una concepción
de psicología evolutiva.
Según cuál sea la opción adoptada se aplicarán criterios diferentes para analizar las
conformaciones específicas de los diferentes componentes educativos. Si el sujeto de
aprendizaje se concibe con etapas evolutivas que suponen capacidades intelectuales
diferentes, modelos operatorios diferentes, capacidades afectivas, responsabilidades
diferentes en las distintas etapas evolutivas el juicio sobre la calidad de una propuesta de
enseñanza o de una estructura de organización pedagógica deberá hacerse teniendo en
cuenta si se respetan o no estas características.
La segunda opción dentro del eje pedagógico se refiere a la definición de cómo aprende el
sujeto el aprendizaje, o sea qué teoría del aprendizaje se adopta.
En términos generales, y para simplificar, se puede decir que en este campo hay dos
alternativas básicas. Se puede definir que se aprende por ensayo y error, por premio y
castigo, por estímulo y respuesta, o que se aprende porque el sujeto construye activamente
el objeto de aprendizaje. Es decir, se puede tener en la base de las opciones un modelo
conductista o un modelo constructivista.
En la actualidad, decimos que tiene calidad el sistema educativo cuando la propuesta de
enseñanza supone modelos de aprendizaje constructivo.
La tercera opción dentro del eje pedagógico responde a la pregunta ¿qué características
tiene el rol docente ?. Esta puede ser definida desde el protagonismo del docente, en la
conocida tarea de “transmisión”, o entendiendo al docente como organizador de las
situaciones de aprendizaje, y conductor de un proceso de construcción conjunta con los
alumnos.
Estas opciones se expresarán no sólo en modelos concretos de organización escolar, sino
que también signarán las decisiones sobre formación docente, carrera docente, etc.
Finalmente, en el eje pedagógico aparece la pregunta: ¿Cómo se organiza la relación entre
estos sujetos? ¿Cómo se organiza la relación de enseñanza-aprendizaje? Esto resume la
problemática de la didáctica, de la organización de la propuesta de enseñanza. Y para que
tenga calidad, sus características deben respetar las opciones anteriores. Es decir, deben
posibilitar el conocimiento tecnológico, contemplar que el alumno es un sujeto
constructivo, transmitir valores de democracia, todo lo que hasta ahora se ha visto que
define la calidad.
La organización de la propuesta de enseñanza supone en primer lugar la intervención
didáctica, es decir lo que ocurre en el aula. Este es uno de los espacios más críticos para el
análisis de la calidad porque allí se juega la transmisión y la generación del conocimiento.
En segundo lugar, la organización de la propuesta de enseñanza abarca decisiones sobre los
procesos pedagógicos a nivel institucional como por ejemplo las características de la
convivencia y la disciplina y los modelos de evaluación y promoción.
Estos, que también son fenómenos sociales que están históricamente determinados, que
conllevan opciones que tienen que ver con prácticas y articulan en la instancia del aula y de
la institución las definiciones político-ideológicas con las opciones pedagógicas y las
organizativas.
En la última instancia, según sean las opciones que se hagan, se posibilitará o no que en la
práctica se cumplan las demandas que plantea la dimensión político-ideológica.
Se pretende generar capacidad crítica y creadora en los alumnos, la organización de la
propuesta de enseñanza debe incorporar y alentar la posibilidad de duda fundada, de
decisiones abiertas entre los alumnos o con el profesor, de visión de contraste entre teorías
e ideologías de divergentes.
Esto, que a primera vista parece una decisión referida sólo a la “propuesta didáctica”,
supone también modelos de distribución de tiempo y espacio ( o sea organizativos ). Del
mismo modo, la organización de las instituciones de enseñanza deben estar abiertas para
recibir el influjo del avance del conocimiento científico que se genera en el mundo
académico, e incorporar dentro de sus formas organizativas mecanismos adecuados a las
edades de los estudiantes que permitan tenerlos en cuenta.
c) Eje de organización
La estructura académica
La institución escolar
La conducción y supervisión (el gobierno)
La estructura académica del sistema educativo comprende dos cuestiones: la determinación
de los niveles y ciclos que se incluyen, y la extensión del período de obligatoriedad escolar.
El “quántum” de educación que se requiere para toda la sociedad no es lo mismo en todas
las épocas ni en todas las latitudes, y la función que cumple cada etapa (nivel) del sistema
educativo ha ido variando de sociedad y de época histórica .
La determinación de niveles y ciclos que componen la estructura académica educativo
formal debe atender al logro de finalidades específicas socialmente relevantes, escalonadas
a lo largo del proceso formativo de los alumnos de acuerdo con las posibilidades e intereses
propios de cada etapa evolutiva.
En este sentido, podría partirse de la hipótesis de que la decisión acerca de qué niveles
educativos se deben reconocer, y la duración temporal de los mismos, así como cuáles de
ellos están comprendidos en la obligatoriedad, se enmarca dentro del análisis de las
necesidades sociales. En cambio, la decisión acerca de los ciclos que componen esos
niveles, tiene más que ver con las características de las diferentes etapas evolutivas por las
que atraviesa el educando.
Por ello , se pueden definir los niveles como los tramos en que se atiende al cumplimiento
de las necesidades societales, y a los ciclos (excepto en el nivel superior) como espacios
psicopedagógicos que, al responder a niveles crecientes de profundización, complejidad y
complementariedad (es decir al estar articulados), posibilitan el desarrollo individual y
social del educando.
El criterio básico para definir la extensión y estructuración de los ciclos surge a partir del
reconocimiento de las características de las etapas evolutivas que incluye cada nivel. Un
nivel determinado incluirá o no ciclos según comprenda o no dentro de la extensión
propuesta a una o más etapas evolutivas en los educandos.
Garantizar la congruencia entre ciclos y niveles es una responsabilidad que el sistema
educativo no puede eludir si pretende cumplir eficientemente con la función de distribuir
equitativamente los conocimientos socialmente significativos para posiblitar la
participación de toda la población en los campos laboral, científico y político.
Desde el punto de vista de la equidad es necesario que los avances y pasajes dentro de cada
componente, y de uno a otro, supongan la simple aplicación de actitudes, conocimientos,
habilidades y destrezas psicomotrices, intelectuales, emocionales y sociales adquiridas
previamente en el sistema educativo, y que deben ser garantizadas por el ciclo o nivel
anterior. Por ello, la ruptura de determinadas formas organizadas para la configuración de
otras nuevas (pasaje de ciclo de nivel), debe respetar la etapa de madurez por la que
atraviesan los alumnos y sustentarse en los aprendizajes previos (garantizados por la
escolaridad anterior) que posibiliten el abordaje adecuado de las nuevas exigencias
escolares.
De esta forma, los sucesivos ciclos y niveles se deben constituir en un desafío que
contribuya al desarrollo integral de los alumnos, en lugar de constituirse - como pasa en la
actualidad en la mayoría de los países de la región - en obstáculo o barrera que trabe dicho
proceso. La propuesta de estructura adecuada es aquella capaz de encontrar el momento
justo (en términos de madurez, capacidad e intereses de los educandos) y el grado de
dificultad apropiado para introducir los cambios necesarios.
La segunda opción a realizar dentro del eje organizativo es cómo se define la institución
escolar. ¿Se define la institución solamente como “la escuela”?. ¿Se abre la posibilidad de
que “la institución” comprenda también otros espacios educativos?.
La unidad concreta desde la cual se define y se visualiza el sistema educativo son los
establecimientos escolares. Estos funcionan de acuerdo con un conjunto de características
organizacionales que determinan las posibilidades de aprendizaje de los alumnos en la
medida en que ofrecen facilidades u obstáculos para la concurrencia, requieren modelos de
relación cotidianos o no para el alumno, y condicionan la organización de la tarea del aula
de acuerdo con ciertos modelos de enseñanza-aprendizaje y de concepción del
conocimiento a difundir.
Debido a que la organización de los establecimientos escolares se basa siempre en
determinadas concepciones de las características evolutivas del niño, y de los modelos de
enseñanza-aprendizaje y de conocimiento, la homogeneidad de pautas de organización
entre los diferentes niveles y modalidades de la educación, determina la creencia de que las
escuelas DEBEN estar organizadas de la manera en que lo están y de que no hay otra forma
posible porque si no, no hay escuela.
Esta concepción, muy arraigada en nuestra sociedad, debe revisarse en la media en que se
revisan los rasgos de los educandos que se tendrán en cuenta, la concepción de aprendizaje
que se adopta, y la definición de conocimiento con que se trabajará. Por lo tanto, se podrá
definir a la institución escolar no exclusivamente por sus características de organización,
sino también como espacio de aprendizaje que, como tal puede adquirir formas diferentes
de acuerdo con las necesidades específicas del nivel de que se trate, de la modalidad que se
enseñe, o de las características y necesidades del grupo que se deba atender.
Los elementos desde donde repensar la estructura organizativa de las instituciones escolares
son tres: la organización del tiempo, la organización del espacio, y la configuración del
poder institucional. Las variaciones concretas que aparezcan en cada uno de ellos, tales
como ciclos lectivos alternativos, sistemas de alternancia hogar -escuela, horarios escolares
diversificados, usos de espacios alternativos de la escuela y de la comunidad como lugares
de enseñanza, consejos de escuela, etc. deberán responder a los requerimientos específico
en cada caso concreto.
Finalmente, la última opción se refiere a los modelos de conducción y de supervisión,
incluyendo tanto los elementos macro que hacen a la conducción general del sistema
educativo cuanto los que tiene que ver el manejo concreto de las instituciones escolares.
Se debe incluir en este punto las opciones de descentralización y regionalización, con todas
las especificaciones que estas decisiones implican.
El interés por explicar las diferentes dimensiones y los ejes fundamentales desde donde se
puede reconocer la calidad de un sistema educativo, de una experiencia, o de una
institución escolar no es meramente teórico.
Desde mi punto de vista, se forma parte de un ineludible compromiso profesional de poner
a disposición de los tomadores de decisiones algunas herramientas para facilitarles su tarea.
El marco presentado en el punto anterior tiene como objetivo explicitar con claridad la serie
de opciones ideológicas y pedagógicas que enfrenta un tomador de decisiones cuanto
intenta mejorar la calidad de la educación.
En ese sentido, la detallada explicitación del concepto de calidad de la educación puede ser
utilizado con dos propósitos:
Para tomar decisiones que se orienten a mejorar la calidad de un sistema educativo
concreto
Para realizar evaluaciones sobre una situación concreta que permita tomar decisiones
para reorientar y reajustar procesos.
4. PARA MEJORAR LA CALIDAD DE UN SISTEMA CONCRETO
___________________________________________________________________
Es innegable que en la actualidad todos aquellos que tienen algún poder de decisión dentro
de los sistemas educativos -que son muchos porque sabemos que toman decisiones los
docentes dentro del aula, , los directivos dentro de las instituciones, lo supervisores y
funcionarios para conjuntos de instituciones, y los decisores políticos para el nivel macro -
están preocupados por mejorar la calidad de la educación.
Las urgencias que se presentan son abundantes, y es difícil saber por dónde empezar. Estas
opciones permiten separar lo fundamental de lo accesorio y construir una esquemática pero
clara imagen - objetivo de las transformaciones deseadas.
Esto es, permite determinar las prioridades, paso fundamental para garantizar cambios
profundos.
Pero, al mismo tiempo, al ofrecer una clara imagen - objetivo que da direccionalidad a la
acción, permite no apurar los pasos y contemplar los ritmos de la realidad.
Uno de los riesgos más comunes en los procesos de reformas en educación es la continua
contradicción que se presenta entre las necesidades de los tiempos políticos y los ritmos de
la realidad. Los cambios en educación no son rápidos y las gestiones políticas pasan
rápidamente.
Esta contradicción sólo puede superarse a partir de acuerdos globales que establezcan
políticas educativas del estado y no de las diferentes gestiones. Este esquema sirve a los
efectos de marcar cuáles son los aspectos a acordar, que deberán ser sostenidos por las
diferentes gestiones que se sucedan.
Finalmente, el esquema ayuda también a superar la permanente contradicción que enfrenta
el que toma decisiones entre coyuntura y proyecto.
“ El político convencional vive atrapado, preocupado y enredado en la maraña de las
relaciones que se le presentan como el mundo de su práctica de lucha, proyectos,
obstáculos, éxitos. Se mueve en un mundo de cosas inmediatas de las que él se ocupa, pero
que en realidad ocupon el estado de su conciencia sobre los grandes problemas del
sistema social… No puede elegir entre preocuparse por los problemas terminales del
sistema social y sumirse en lo cotidiano de los problemas intermedios del sistema político.
El sistema elige por él “.
Entonces, las medidas de la coyuntura se podrán decidir sobre la base de una clara aunque
esquemática imagen - objetivo.
CAPITULO III
ASPECTOS METODOLOGICOS DE LA CALIDAD
EDUCATIVA
1. GENERALIDADES
_____________________
Los contenidos desarrollados en los capítulos I y II nos llevan a aceptar que la Calidad
Educativa implica relaciones de funcionalidad, eficacia y eficiencia, altamente
correlacionados de los componentes de un sistema educativo o de un centro escolar cuya
expresión máxima es la excelencia.
En este tercer capítulo nos vamos a abocar a desarrollar los aspectos metodológicos más
relevantes de la calidad educativa; ello suponen en primer lugar un cambio a la concepción
organizativa de la escuela o centro escolar, un cambio en las estrategias de planificación;
así como un cambio en la programación del proceso enseñanza-aprendizaje y su
consiguiente control y evaluación de resultados.
La Calidad Educativa, pues, implica un cambio de mentalidad, un cambio de aptitud y un
cambio conceptual y metodológico de la acción educativa en base al desarrollo de toda una
cultura de la calidad total.
En los siguientes acápites trataremos las estrategias metodológicas que posibilitan el
cambio y mejoramiento de la calidad educativa en los centros escolares.
2. LA ESCUELA COMO EMPRESA
____________________________________
Hoy en día, ante la situación caótica que caracteriza a nuestra educación y los avances
significativos que se están produciendo en otros países, se está generalizando una mayor
toma de conciencia sobre la necesidad de apostar por una educación de calidad que permita
satisfacer las necesidades básicas de aprendizaje de la población y los requerimientos del
desarrollo socioeconómico nacional.
Se apunta a conseguir tales objetivos mediante una adecuada gerencia de la acción
educativa que supere los enfoques pedagogicistas que no incorporan suficientemente los
elementos organizativos y financieros y el administrativo que transforma la organización y
el financiamiento en fines y no en instrumentos de apoyo a la tarea pedagógica. ¿Cómo
puede plantearse el problema de la administración de la educación desde el punto de vista
empresarial ? Podemos hacerlo a partir de tres supuestos o premisas:
a) La Educación debe organizarse como entidad productiva y debe tender al logro de
óptimos resultados en la combinación de los factores de la producción. De esta
forma la educación podrá ser una empresa social rentable (Tawfik, 1984).
b) La educación es uno de los sistemas que debería aplicar a gran escala el enfoque
científico - sistémico para hacerla más efectiva, más humana y más sociable.
(Lizarraga, 1978; Capella, 1993).
c) El enfoque de sistemas aplicado a la educación se convierte en un instrumento útil
para la planificación y gerencia de sistemas de acción educativa (Kaufman, 1977;
Block, 1980).
La idea de empresa educativa está presente en muchos tratados de organización educativa y
su preocupación se centra en incrementar la eficiencia y eficacia de las instituciones
educativas gracias a una buena gerencia y al control de calidad.
Pienso que no existe incompatibilidad entre el carácter humanista de la educación y el
querer que ésta sea rentable, sea pertinente y responda a las necesidades del desarrollo
integral del país.
La empresa del futuro como finalidad de ella misma, implica un cambio completo de los
métodos administrativos y de participación. Se trata de sensibilizar al conjunto del
personal; hacerle comprender su pertenencia a una comunidad social de destino común que
vive su propia vida en el mundo y en un nuevo tiempo que ella misma fomenta.
La empresa entendida como comunidad está insertada en otras comunidades de influencia
más amplia, tanto a escala regional como nacional, con las cuales mantiene interacción
continua. Debido a esta situación la empresa es afectada por sus propios condicionamientos
la competencia internacional, la crisis y la insuficiencia eventual de tecnología en su propia
actividad.
La administración viene a ser un sistema, es decir, un conjunto de órganos, normas, proceso
y procedimientos relativos a las funciones que se ejercen en la conducción de instituciones
y que tiene por finalidad optimizar esa conducción obteniendo el mejor beneficio posible de
los recursos con que se cuenta.
2.1. EL PARADIGMA MULTIDIMENSIONAL DE LA ADMINISTRACION
EDUCATIVA
Benno Sander (1984) propone un paradigma multidimensional de la
administración de la educación a partir de tres supuestos básicos:
Los fenómenos educacionales y los hechos administrativos son realidades
globales constituidos por dimensiones o planos multicéntricos
En el sistema educacional existen dimensiones intrínsecas de naturaleza
cultural y pedagógica al lado de dimensiones extrínsecas de naturaleza
política y económica
El ser humano como entre individual y social, políticamente engranado en
la sociedad, constituye la razón de ser de la existencia del sistema
educativo
A partir de estos presupuestos Sander elabora su paradigma con cuatro dimensiones
interactuantes: económica, pedagógica. Política y cultural, correspondiendo a cada
dimensión un criterio administrativo predominante: eficiencia, eficacia, efectividad
y relevancia, respectivamente.
1) La dimensión económica está definida por la eficiencia en la utilización de los
recursos e instrumentos tecnológicos, bajo el imperio de la lógica económica;
preparación presupuestaria, planificación física, organización curricular,
contratación de personal, provisión de equipos y material tecnológico.
2) La dimensión pedagógica de la administración se refiere al conjunto de
principios, escenarios y técnicas educacionales intrínsecamente
comprometidos con la consecución eficaz de los objetivos del sistema
educacional.
3) La dimensión política tiene en cuenta fundamentalmente la situación del
medio y las exigencias del derecho administrativo, tanto en el aspecto
doctrinario, es decir, referente a la sistematización de leyes y principios
jurídicos, como en el aspecto puramente legal, referente a la existencia de
leyes que regulan la actividad educativa del Estado y de la sociedad como un
todo.
4) La dimensión cultural envuelve los valores y las características filosóficas,
antropológicas, biológicas, psicológicas y sociales de las personas que
participan del sistema educacional y de la comunidad en la cual él funciona.
Desde esta dimensión la administración será relevante en la medida que
ofrezca las condiciones que permitan promover la calidad de vida humana
asociada en esa comunidad.
La importancia de esta definición radica en el hecho que la administración se
encuentra en el centro de las confluencias y contradicciones que caracterizan a los
fenómenos educacionales en el seno de la sociedad, correspondiéndole un papel de
mediación interdimensional en función de una posición axiológica que atribuye
poder regulador a las dimensiones sustantivas sobre las instrumentales, y
predominancia a las dimensiones intrínsecas sobre las correspondientes de condición
extrínseca. Lo más difícil, en el terreno práctico, es saber cómo se debe regular el
ordenamiento para no caer en esquemas rígidos de superordenamiento absoluti.
Los criterios para evaluar la gestión administrativa son:
a) La eficiencia (consecución de resultados de acuerdo con una economía de
tiempo y recursos ). Grado de cumplimiento de los objetivos educativos y
operativos del sistema, medido con relación a los recursos comprometido en
su consecución. Un sistema eficiente es el que logra el cumplimiento de sus
objetivos con un mínimo de recursos y con niveles de recursos y con niveles
predeterminados de calidad.
b) La eficacia (capacidad de lograr los objetivos previstos). Capacidad de
producir un resultado. En lo que se refiere a los métodos educativos el
resultado o efecto deseado es la transmisión y la asimilación de un mensaje
educativo.
c) La efectividad (impacto pertinente de los logros en función de las
expectativas existentes en el contexto social ). Grado en el cual la
administración alcanza sus fines y objetivos organizacionales.
Estos aportes, incorporados críticamente a la concepción sistémica del trabajo
educativo, pueden facilitar que la administración de la educación sirva a los fines de
desarrollo integral del país con objetividad, sensibilidad y eficacia.
2.2. EL METODO DEMING Y LA GERENCIA EDUCATIVA
Ahora que es necesario educar a todos los niños, y desarrollar destrezas y
habilidades cada vez más amplias y apropiadas para un mundo más moderno y
complicado, la estructura organizativa tradicional de los centros educativos ya no
funciona; pero definitivamente se resiste al cambio.
El concepto de Calidad Total , filosofía empresarial de hoy, no es otra cosa que la
aplicación de los 14 principios administrativos enunciados por el famoso ingeniero
americano Dr. Williams E. Deming, quien concibe a la empresa como un organismo
viviente cuya responsabilidad máxima, es no sólo la importante satisfacción de sus
clientes a través del mejoramiento continuo de todos los procesos del sistema
organizacional, sino que, además debe proteger y garantizar el desarrollo y
seguridad de quienes viven al interior de ella, así como el bienestar de la comunidad
y de la nación a través de la confección y entrega de productos y servicios de óptima
calidad.
La Calidad total pone énfasis en el mejoramiento continuo de los procesos, a través
del ciclo PHEA propuesto por el Dr. Deming. Este ciclo compuesto por los
elementos de Planificar (P), Hacer (H), Estudiar (E) y Actuar (A) puede ayudar a la
gerencia en la formulación y ejecución de planes que reduzcan la diferencia entre las
necesidades del cliente y el proceso, de ahí que esta relación sistémica se expresa
muy bien cuando decimos: todos en la empresa debemos actuar como cliente-
proveedor. (Jungbluth, 1994). Por consiguiente el ciclo PHEA es el método básico
utilizado para estabilizar -poner bajo control- un proceso y trabajar continuamente
en su mejoramiento.
Indudablemente que la metodología desarrollada por Deming, constituye una buena
alternativa para el mejoramiento de la calidad educativa. Para lo cual debemos
aplicar los 14 pasos que siguen:
1) Generar constancia en el propósito de mejorar el servicio educativo
El énfasis del quehacer educativo debe ser el desempeño exitoso de los
alumnos en y más allá del colegio. Es necesario definir este éxito y generar
un compromiso con el mejoramiento del servicio, y con el éxito.
Actualmente los objetivos y metas se formulan con amplitud y gran vaguedad
y de tan largo plazo que no generar compromiso, ni se sabe si el producto
educativo es bueno o malo.
Es necesario que cada centro educativo formule claramente aquellos
objetivos y metas valiosas que constituyen su forma de calidad. Estas metas
unificadoras deben generar una forma común de vida, una cultura de calidad
del colegio.
2) La satisfacción de los usuarios del servicio educativo
Son varios los usuarios de la educación : padres, alumnos y comunidad local.
Se sugiere ampliar la educación centrada en el colegio hacia una educación
centrada en el éxito de los alumnos. Habrá que rechazar la idea de aceptar un
porcentaje alto de estudiantes fracasados, reemplazándola por el esfuerzo de
generar conciencia de calidad para prevenir fracasos.
3) Dejar de depender de la inspección masiva como mecanismo de control de
calidad
Deming dice que la inspección masiva es administrar para el fracaso ya que
ésta consiste en revisar los artículos sin tener en cuenta cómo producirlos
mejor. En la educación esta regla significa dejar de evaluar profesores y
aprendizajes por cumplimientos de horarios, pruebas de conocimientos
enciclopédicos, etc., y aumentar la evaluación de dominio de destrezas y
conocimientos de más alto orden, usar la autoevaluación, la evaluación de
grupos de pares, la evaluación del poder aplicar lo aprendido en la vida real.
Además hay que maximizar la calidad durante el proceso y prever logros de
éxito más que preocuparse por los fracasos.
4) Maximizar el aprendizaje, enfatizando resultados más que entradas y
procesos
En el colegio se debe terminar con la práctica de reforzar o recompensar el
rendimiento en la sala de clases (vía pruebas escritas u orales ) e ir hacia una
recompensa de la comprensión total y los logros generales con otras
personas.
En vez de enfocar solamente los logros en cursos o materias, debemos buscar
resultados más amplios. Buscar métodos y materiales que contribuyan al
máximo aprendizaje, no necesariamente aquellos que son los más usados o
más baratos.
5) Mejorar constantemente y por siempre la calidad del servicio
Hay que ir definiendo estándares de calidad del servicio a los clientes
internos, los alumnos. Mejorar la metodología y eficacia del proceso de
enseñanza-aprendizaje para que lleve al dominio pleno de lo aprendido.
6) Instituir métodos modernos de entrenamiento para el personal docente y
directivo
Estos métodos estarán basados en conceptos de mejoramiento de los factores
que contribuyen a la calidad de los resultados, no simplemente al
mejoramiento de procedimientos. Hay que enseñar a conceptualizar el
sistema de educación y sus resultados a largo plazo, en vez de mejorar la
capacidad de pasar la materia. Los actuales métodos de perfeccionamiento no
están de acuerdo a los requerimientos reales para lograr calidad. Siguen la
misma forma y miden cantidad (de horas de clases, de horas de asistencia,
etc) y no existen formas de evidenciar la calidad.
7) Tener líderes y no jefes
Supervisión del mejoramiento continuo e incesante a través de liderazgo,
sustituyendo organizaciones jerárquicas por sistemas de cooperación,
colaboración y completación. Es fundamental que los administradores
educacionales abandonen la práctica de ejercer el poder y no el liderazgo. El
director debe siempre promover el liderazgo fundamental impulsando un
clima de real colaboración y creatividad donde cada miembro del personal
sienta que puede aportar sus ideas al logro de las metas de calidad.
8) Erradicar el temor para todos trabajen eficientemente
No culpar a los que asumieron riesgos si éstos tuvieron como fin el
mejoramiento de la calidad de los resultados. La rigidez excesiva de los
reglamentos del sistema educativo debe ser reducida con el fin de permitir
más creatividad de parte de los profesores. Los temores están ligados más
bien a inestabilidad en el empleo, a los controles burocráticos y a la
evaluación del desempeño, y no al logro de calidad.
9) Institucionalizar el trabajo en equipo
Eliminar barreras organizacionales entre departamentos, asignaturas y
materias para fomentarmás trabajo en equipos, más materias
interdisciplinarias, más comprensión global de lo aprendido.
Actualmente hay una parcelación de lo enseñado debido a una concepción de
cada materia como feudo. Se debe estimular la articulación y
complementación entre las materias
10) Eliminar metas numéricas arbitrarias e ineflexibles
No trabajar sólo para obtener buenos calificativos sino para comprender
verdaderamente y ser eficaz. Eficacia, es poder aplicar lo aprendido en la
vida real, es más importante que asistencia y cumplimiento de reglas.
Hay que eliminar currículos basados en guías, reglas y estándares inflexibles,
rígidos y arbitrarios. Se debe recoger datos para promover el desarrollo de la
verdadera autoeficacia, la comprensión profunda de lo aprendido, el uso del
destrezas mentales de más alto orden como aplicación de reglas y principios
en la identificación y resolución de problemas y en el desarrollo de la
creatividad.
11) Reemplazar la administración por cifras por el mejoramiento incesante
No administrar por horas de clases para lograr promedios superiores de once
y un porcentaje de promoción de 75%, sino en búsqueda de la comprensión
profunda de lo aprendido y la verdadera autoeficacia. Es decir, no sólo
emplear estándares de cantidad, sino fundamentalmente de calidad, de tiempo
y de costo-beneficio
12) Permitir que las personas puedan sentirse orgullosas de su trabajo
Eliminar barreras que le impidan al docente sentirse orgulloso por su labor.
Actualmente los profesores ven pocos estímulos en su trabajo. Negocian
sobre la base de horas dictadas y no en qué y cuánto aprenden los alumnos.
Los profesores debe actuar y evaluar en términos del éxito de los alumnos. El
orgullo por la labor es la propia sensación de auto-eficacia.
13) Implementar educación y recapacitación permanente
Se debe implementar educación y recapacitación para todos como parte
integral del sistema educativo. La capacitación estará basada en cómo
conseguir resultados a largo plazo.
14) Participación total de toda la organización
Crear una estructura que impulse los trece principios anteriores. Como muy
bien dice Clifton ChadwicK, “en la educación el nudo más complicado es
encontrar una estructura organizativa que impulse y facilite el mejoramiento
de la eficacia del sistema”.
3. PLANEAMIENTO ESTRATEGICO: EL PROYECTO EDUCATIVO
INSTITUCIONAL
_________________________________________________________________________
El planeamiento estratégico es un proceso permanente continuo y participativo que está
orientado fundamentalmente a:
Evaluar riesgos y tomar decisiones frente al futuro
Anticiparse a los hechos
Forzar nuevas situaciones formulando objetivos a lograr
Definir los cursos de acción, tanto a nivel organización en su conjunto, como para cada
una de las partes de la estructura
Integrar la organización
Preparar los recursos humanos para su ejecución
Corregir rumbos
Todo plan que surja en un nivel determinado de la organización se transforma en las pautas
y expectativas, que el mismo tiene y a los que deberá atenerse el nivel inferior.
La calidad en el contenido de un plan, depende fundamentalmente de la capacidad de las
personas que participan en las definiciones estratégicas y no solamente de la metodología
para efectuar el planeamiento.
La planeación en todos sus niveles requiere indefectiblemente de una adecuada
información de control diseñada a priori.
La estrategia, se refiere al conjunto de decisiones que toma el más alto nivel de una
organización para :
Determinar, configurar y revelar sus metas, propósito u objetivos
Generar las principales políticas y planes para alcanzar tales objetivos
Definir el sector en que la organización quiere operar, así como la naturaleza de las
contribuciones económicas y no económicas, que pretende otorgar a sus acciones,
empleados, clientes y comunidades sociales
También se le confiere un carácter explícito, anticipatorio y dependiente del entorno
externo e interno cambiante en que vivimos.
El tamaño y la naturaleza de la empresa influye en los procedimientos de planeación ( y
también en otros ).
La estrategia en pequeñas empresas debe ser formulada por el equipo gerencial en la mesa
de conferencias.
El juicio, la experiencia, intuición y discusiones bien orientadas constituyen la clave del
éxito. En segundo lugar, recordemos, que la planeación estratégica es un proceso de
aprendizaje permanente.
Stoner y Wankel ( 1992 ), logran sistematizar el proceso de planeamiento estratégico
general en una serie de nueve pasos secuenciados y con sus respectivos enunciados básicos
como podrá apreciarse en el Gráfico I que presentamos a continuación.
El proceso de planeamiento del Centro Educativo no tiene por que ser complejo ni costoso.
Debe centrarse en los pasos relacionados con la organización escolar y sus necesidades,
como lo veremos más adelante.
A continuación desarrollaremos aspectos teóricos y metodológicos del PEI.
3.1. ANTECEDENTES DEL PEI
La idea y la práctica del Proyecto Educativo Institucional ( PEI )no es del todo
nuevo en el sistema educativo peruano. Desde las instancias administrativas más
altas, hasta los más pequeños centros educativos, han incorporado siempre, aunque
no acertadamente, la planificación como parte de su quehacer educativo. Así
anualmente, al empezar el año escolar, los centros educativos debían elaborar su
plan operativo que contempla tanto la programación curricular de los docentes como
el conjunto de todas las actividades que se debían realizar en dicho periodo. El
responsable de este intento de planificación educativa era, obviamente, el director
del centro educativo.
La programación curricular que debería realizar cada docente al inicio del año
escolar, ha sido quizá la práctica más importante de la planificación educacional en
la escuela. En efecto, ella incluía un conjunto secuencial de objetivos, contenidos,
metodologías y pautas de educación que cada docente debía realizar a lo largo del
añi.
Sin embargo, la idea del PEI , como instrumento de planificación estratégica de la
escuela, es relativamente nueva en el Perú. Dicha idea está asociada a dos
fenómenos concomitantes que se han producido en los últimos años: la mayor
autonomía de los centros educativos respecto a las instancias superiores, y al
esfuerzo de mejoramiento de la calidad educativa, esto ha supuesto a su vez, la
renovación de concepciones, teorías y metodologías del proceso de enseñanza-
aprendizaje.
Son estas condiciones las que han permitido un fortalecimiento de la capacidad de
gestión de la escuela y por lo tanto, de enfrentar cada escuela su propia problemática
y construir su propio destino. La idea de la planificación fue asumida entonces,
como parte esencial del quehacer del centro educativo.
El PEI es el instrumento que debe permitir a cada centro educativo cumplir dicho
cometido.
3.2. INTENTO DE DEFINICION DEL PEI
En el lenguaje común, la palabra “proyecto” se usa para designar el propósito de
hacer algo. En el lenguaje de la planificación el alcance de la palabra proyecto es
similar, pues se refiere a una ordenación de actividades y recursos que se realizan
con el fin de alcanzar una meta o un fin deseado.
Toda institución social, y la escuela no es una excepción, se fija ciertos fines y metas
a alcanzar en futuro y cuenta con ciertos recursos ( materiales y humanos ) para
alcanzarlos; pues bien, la idea de proyectos y de planificación ha estado
estrechamente vinculada a la dinámica de la escuela y de toda institución social.
El PEI es el proyecto de cada centro educativo, es por lo tanto, una propuesta par
dirigir y planificar el proceso de la escuela hacia el futuro, que compromete y
vincula a todos los miembros de la comunidad educativa. Es en ese sentido, como
señalan las orientaciones para la elaboración de un PEI del Ministerio de Educación:
“..un documento que define y caracteriza la personalidad del centro de enseñanza
“.
El PEI es también, la puesta en marcha de un proceso de planificación estratégica
de la escuela, cuyo ámbito de acción se sitúa en el mediano y el corto plazo.
En tanto el PEI es una visión de futuro y propuesta de cambio de la escuela, se
pueden considerar los siguientes elementos en su estructura:
Los rasgos de identidad: ¿Qué somos ?
La formulación de objetivos y metas: ¿Qué pretendemos ?
La definición de una estrategia: ¿Cómo alcanzamos los objetivos ?
La estructura organizativa: ¿Cómo nos organizamos ?
3.3. CONDICIONES DEL C.E. PARA LA ELABORACION DE UN PEI
En tanto el PEI constituye una propuesta de cambio del centro educativo ( C.E ),
exige que entre la comunidad que lo conforma se den ciertas condiciones
indispensables:
a) Disposición de la comunidad educativa a constituirse en colectivo organizado
dispuesto a actuar colectivamente
b) Papel fundamental del director o del equipo de dirección del C.E. que sea
capaz de imponer su autoridad, pero sobre la base de consenso
c) Relaciones humanas favorables al interior del C.E. para llegar a acuerdos y
mantener un clima institucional óptimo
d) Participación activa de la comunidad educativa
e) Disposición para relacionarse con otras instituciones. La apertura de la escuela
a otras instituciones permitirá potenciar el trabajo de los PEI
3.4. FASES DEL PEI
En la elaboración del PEI , se pueden seguir los siguientes pasos metodológicos:
1. Definición de la misión institucional
Supone básicamente, que el C.E. se organice como un “colectivo
pedagógico” y asuma una voluntad de cambio. El C.E. así organizado, debe
proponerse un objetivo estratégico que responderá a la realidad particular de
la escuela. Este objetivo será el norte hacia el cual se dirija y en función del
cual se elabora el proyecto institucional.
Definir la misión institucional es por lo tanto, el paso indispensable para la
elaboración del PEI . Por ejemplo, la misión de un centro educativo, cuyos
profesores sean intitulados en su mayoría, será la profesionalización del
personal docente.
2. El Diagnóstico
Es el proceso investigativo que describe y analiza la realidad del centro
educativo. Esta realidad se puede investigar en dos niveles. En primer lugar,
el contexto local, regional y nacional en que se ubica la escuela, para
establecer cuáles son las demandas sociales que plantea la sociedad a la
escuela; y en segundo lugar, la situación interna del centro educativo para
determinar su problemática específica. En este segundo nivel, la finalidad del
diagnóstico es conocer las características propias del C.E., realizar un
análisis de las fortalezas y debilidades en el aspecto técnico-pedagógico y la
organización y funcionamiento del C.E. Pero lo más importante es llegar a la
identificación de los principales problemas y entre ellos seleccionar el
problema principal que se debe enfrentar en el PEI .
En función de este problema, es que se deberán elaborar los proyectos de
implementación o proyectos específicos del PEI.
3. La Propuesta Pedagógica
Es el ideario que contienen el conjunto de orientaciones, fines y métodos
sobre el trabajo educativo en el C.E., es una especie de filosofía que orienta
la labor pedagógica de los docentes. En ella se pueden distinguir los
siguientes elementos:
Los objetivos y valores que se desprenden de una filosofía educacional
Los perfiles ideales y básicos de maestros y alumnos que asume la
escuela
La propuesta pedagógica como tal, que supone asumir, por parte de la
escuela, un enfoque y un diseño curricular, metodologías y técnicas, etc.
4. Propuesta de modelo de gestión institucional
Se refiere a la necesidad de definir las estructuras de organización, los tipos
de personas ( directivos ) y funciones que son necesarias para hacer realidad
el PEI. La gestión institucional de la escuela está en función directa de la
capacidad de organización del personal que dirige la escuela, por ello, se
enmarca dentro de un proceso de planificación estratégica que debe contar
con una visión del entorno y de las propias capacidades del C.E.
En la gestión de un C.E, hay que considerar fundamentalmente 3 elementos
básicos: los principios que orientan la gestión, la estructura organizativa que
se refiere a las relaciones de los organismos de dirección y de base y sus
respectivas funciones, y en tercer lugar, los procesos de gestión propios de
todo dentro educativo: planificación, organización, dirección, etc.
5. Proyectos de Implementación o específicos:
Son los instrumentos de planificación operativa con los que el PEI pretende
solucionar el o los problemas principales que son los mayores obstáculos
para la plena realización del ideario del centro educativo.
Existen distintos tipos de proyectos de implementación de innovación
pedagógica, de capacitación y renovación profesional docente, de
mejoramiento de las condiciones institucionales, etc.
En la formulación de un proyecto de implementación, hay qye partir de la
definición del objetivo general, objetivos específicos, programar las
actividades, elaborar el presupyesto correspondiente y definir finalmente las
pautas de evaluación del proyecto.
4. PROGRAMACION DEL PROCESO DE ENSEÑANZA -
APRENDIZAJE
___________________________________________________________________________
La programación curricular ha sido definida como un proceso de previsión de objetivos,
contenidos, actividades y otros recursos técnicos, con el fin de generar experiencias de
aprendizaje en los educandos de un determinado grado o año de estudios, en un periodo de
tiempo predeterminado.
La programación curricular debe ser, por lo tanto, un proceso que garantice el trabajo
sistemático y evite la rutina, la improvisación y la enseñanza abstracta desconectada de la
realidad y de los intereses y motivaciones de los educandos. Debe convertirse en un
instrumento técnico que promueva la participación real de los docentes y no en una
obligación formal de carácter administrativo.
La programación del proceso enseñanza-aprendizaje elaborado por el docente y conducido
por el Director implica fundamentalmente dos fases: diagnóstico y programación.
El diagnóstico consiste en el análisis de los elementos que componen la situación de
aprendizaje. La programación consiste en la selección, organización y distribución en el
tiempo de los elementos que integran las situaciones más adecuadas para un aprendizaje
eficaz.
El proceso de programación culmina con la elaboración de las programaciones anuales, de
las unidades didácticas y de los diarios de clase.
La profesora argentina Susana Avolio de Cols, (1991), propone la metodología que a
continuación resumimos para el planeamiento del proceso enseñanza-aprendizaje.
Las actividades que el docente deberá realizar para planificar la enseñanza-aprendizaje son
las siguientes:
Diagnóstico de la situación
Determinación de los objetivos de aprendizaje
Determinación de la estructura de aprendizaje
Selección y organización de contenidos
Determinación de las técnicas de enseñanza
Selección y organización de actividades del docente y de los alumnos
Selección y organización de medios o recursos auxiliares
Selección y organización de los instrumentos de evaluación
Distribución en el tiempo
Redacción de los planes
Las actividades implicadas en el planeamiento son las mismas, sea que se realice el
correspondiente a un curso, a una unidad o a una clase, pero en cada caso adoptan
características particulares.
1. DIAGNOSTICO DE LA SITUACION DE APRENDIZAJE
Uno de los requisitos que debe unir todo plan es adecuarse a la realidad, para ello es
imprescindible un diagnóstico de la situación educativa, que implica el análisis de
sus distintos elementos.
El docente seleccionará la información que considere válida en función de las
decisiones que deba tomar. Lo importante no es efectuar un gran acopio de datos,
sino realizar una adecuada selección de los mismos. La información obtenida se
debe analizar e interpretar para extraer las conclusiones que orientarán en las futuras
tareas de planeamiento.
Enunciaremos algunos de los aspectos que se pueden incluir en el diagnóstico de la
situación de aprendizaje
1.1 Situación de los alumnos
Aspecto físico
Desarrollo corporal; pautas de desarrollo correspondientes a la edad.
Destrezas
Anormalidades físicas
Estado de salud
Influencia de las características físicas en las tarea de aprendizaje
Aspecto socioemocional
Estado emocional
Relaciones interpersonales
Relaciones familiares
Aspecto Intelectual
Pautas de desarrollo intelectual
Posibilidades de pensamiento abstracto
Desarrollo del lenguaje
Personalidad
Concepto de sí mismo
Valores, creencias e ideales
Normas de moral y comportamiento
Actitudes
Motivaciones, exigencias, necesidades
Características socioeconómicas
Nivel socioeconómico
Situación familia
Prerrequisitos que se exigen para iniciar el aprendizaje de la materia o
área
Nivel de conocimientos básicos
Grado de comprensión y manejo de conceptos
Habilidades específicas
Manejo de técnicas de estudio e investigación
1.2. Características de la comunidad
Características físicas
Características sociopolíticas
Características culturales
Características económicas
Valores, creencias, costumbres vigentes en la comunidad
1.3. Características de la escuela
Aspecto físico
Equipamiento
Servicios escolares
Relaciones humanas
Objetivos de la escuela
2. DETERMINACION DE LOS OBJETIVOS DE APRENDIZAJE
Los objetivos son los resultados que los alumnos deben adquirir al finalizar un
proceso de aprendizaje, son las modificaciones de conducta que se espera que los
alumnos adquieran, como resultado de sus experiencias en situaciones concretas de
aprendizaje.
Los objetivos son los puntos de partida del proceso de aprendizaje y orientan todas
las actividades tendientes a su logro.
El proceso de aprendizaje puede variar en su duración. Se puede pensar en un
proceso que dure cuarenta minutos, el que forma parte de otro más complejo que
pueda coincidir con el desarrollo de una unidad didáctica y el que a su vez es parte
integrante de otro que puede durar todo un año y coincidir con el desarrollo de un
curso.
En cada uno de estos casos, los objetivos se referirán a resultados más o menos
parciales, relativos a conductas de distinta complejidad. Por ejemplo, el objetivo de
una clase puede ser que los alumnos logren “reconocer distintos tipos de verbos,
emplear adecuadamente las conjugaciones, etc “. Estos resultados son parciales
respecto de los del curso que pueden ser, por ejemplo “analiza sintácticamente la
oración simple “.
El docente al elaborar el planeamiento anual, de unidad didáctica y diario, formulará
objetivos de diferente nivel de complejidad y generalidad.
3. DETERMINACION DE LA ESTRUCTURA DE APRENDIZAJE
Una vez determinado el objetivo final que los alumnos deben lograr al finalizar un
determinado proceso de aprendizaje, se debe establecer la estructura de aprendizaje;
esto implica dar a los objetivos un ordenamiento adecuado, indicando cuáles son los
resultados parciales que es necesario adquirir progresivamente como requisito para
obtener el producto final.
Esta tarea permite elaborar una especie de plano de lo que ha de aprenderse, en el
que se pueden tomar varias rutas para llegar a destino, pero en el que no se pueden
saltear etapas.
En determinadas materias y cursos, los resultados de aprendizajes son relativamente
independientes y pueden lograrse en cualquier orden. Por ejemplo, si un alumno
debe aprender la traducción de cincuenta términos ingleses, es más importante la
práctica y repetición que realice que el orden de presentación y la secuencia para
aprenderlos.
Sin embargo, lo normal es que n aprendizaje dependa de otro; en este caso la
determinación de la estructura y un orden adecuado son importantes para lograr un
aprendizaje eficaz.
Por ejemplo, para lograr el objetivo “Aplicar la proporcionalidad directa “ es
necesario lograr ordenadamente los siguientes resultados parciales:
Determinar una cantidad que con respecto a una dada esté en determinada
relación
Determinar en qué relación se encuentran dos cantidades dadas
Determinar dos conjuntos de cantidades correspondientes a dos magnitudes
directamente proporcionales
Aplicar en problemas y situaciones el concepto de proporcionalidad directa
Resolver problemas de regla de tres simple directa
En este caso la estructura de aprendizaje puede visualizarse como una pirámide,
compuesta por distintos niveles de resultados, en cuya base se encuentran las
capacidades básicas que los alumnos debían poseer al iniciar el aprendizaje. Los
distintos niveles de resultados deben enseñarse en una secuencia determinada.
La determinación de la estructura de aprendizaje es muy importante en el
planeamiento anual o de curso y en el de unidades; no lo es tanto en el planeamiento
diario, ya que en este caso el resultado a lograr es tan concreto, que una alteración en
el orden de aprendizaje no afecta significativamente los resultados.
4. SELECCIÓN Y ORGANIZACIÓN DE CONTENIDOS
Los contenidos son los conceptos, leyes, principios, generalizaciones que integran
cada una de las materias o áreas del currículo.
En los Lineamientos curriculares figuran los contenidos organizados de determinada
manera. El docente debe seleccionar aquellos más adecuados en función de las
características de los alumnos, de la escuela, de la comunidad, de los objetivos
propuestos, de la estructura de las disciplinas que le sirven de base al currículo.
Se seleccionarán aquellos contenidos que:
Sean significativos para los alumnos
Permitan alcanzar tantos objetivos de conducta como sea posible
Sean adecuados a la experiencia y madurez del grupo de alumnos.
Faciliten el desarrollo potencial de la personalidad
Permitan individualizar la enseñanza tanto como sea posible
Posibiliten una visión lógica y coherente de la materia
Permitan aprender y practicar los métodos de investigación propios de la
disciplina
Favorezcan la adquisición de habilidades de estudio independiente, para la
experimentación, para el pensamiento crítico y creador.
Los contenidos seleccionados deben organizarse estableciendo relaciones en un
sentido horizontal y vertical.
5. SELECCIÓN DE TECNICAS DE ENSEÑANZA
Si bien las técnicas de enseñanza no se especifican normalmente en los planes, su
determinación es importante para decidir qué tipo de actividades y qué forma de
organización se va a adoptar durante el proceso de enseñanza-aprendizaje. Las
técnicas empleadas se van a expresar por medio de las actividades del docente y de
los alumnos.
La primera decisión que debe adoptar el docente es si la enseñanza se realizará en
forma individual o socializada; luego seleccionará en cada caso la técnica más
adecuada.
Si emplea enseñanza socializada puede seleccionar algunas de las siguientes
técnicas: exposición, demostración, técnicas grupales, diálogo.
Si emplea enseñanza individual puede aplicar las siguientes técnicas: estudio
dirigido, técnicas de investigación, estudio independiente, etc.
La selección de las técnicas de enseñanza se realiza teniendo en cuenta los objetivos
de aprendizaje que se deben lograr, las características de la materia, del grupo de
alumnos (madurez, tamaño, etc.), los recursos disponibles, etc.
6. SELECCIÓN Y ORGANIZACIÓN DE ACTIVIDADES
El educando alcanza los objetivos por medio de las actividades que realiza y que
provocan experiencias de aprendizaje.
En la selección de actividades se tendrá en cuenta lo siguiente:
Deberá dar oportunidad para que el alumno practique la conducta implícita en el
objetivo
Deben dar oportunidad para que el alumno entre en relación con el contenido o
situación a la que los objetivos hacen referencia
Deben proporcionar satisfacción a los alumnos
Se deben seleccionar distintas actividades para lograr un mismo objetivo, lo cual
favorece la adquisición y fijación del aprendizaje
Una misma actividad puede provocar distintas experiencias de aprendizaje y
permitir el logro de diferentes objetivos
El docente seleccionará las actividades más adecuadas para lograr los distintos
objetivos y las organizará de modo de facilitar el proceso de aprendizaje, la
continuidad e integración de las experiencias de aprendizaje.
7. SELECCIÓN Y ORGANIZACIÓN DE LOS RECURSOS AUXILIARES
Son todos los elementos empleados por el docente para facilitar el aprendizaje de los
alumnos: fotos, láminas, libros, diapositivas, etc.
Para cada actividad se deberán seleccionar los recursos necesarios que contribuyen a
lograr un mejor aprendizaje.
En la selección de recursos se pueden tener en cuenta algunos de los siguientes
criterios:
Deben ser pertinentes respecto de los objetivos que se pretende lograr
Deben estar disponibles en el momento en que se los necesita
Deben ser adecuados a las características de los alumnos
Deben seleccionarse los recursos que permitan obtener los mejores resultados al
más bajo costo, que impliquen la mínima pérdida de tiempo y puedan ser
utilizados en distintas oportunidades.
8. SELECCIÓN Y ORGANIZACIÓN DE LOS INSTRUMENTOS DE
EVALUACION
Los instrumentos de evaluación permiten obtener información sobre los resultados
de aprendizaje logrados por los alumnos.
Los datos recogidos permitirán juzgar en qué medida se lograron los objetivos
propuestos y proporcionarán un base para tomar decisiones sobre la enseñanza
futura.
El criterio fundamental para seleccionar instrumentos de evaluación son los
objetivos.
Cada instrumento debe proporcionar información sobre la conducta expresada en
cada objetivo.
9. DISTRIBUCION DEL TIEMPO
La última fase de la programación del aprendizaje consiste en el ordenamiento y
distribución de los elementos planificados en el tiempo de que se dispone.
Una adecuada realización de esta tarea permitirá alcanzar todos los objetivos fijados.
5. CONTROL Y EVALUACION DE RESULTADOS
__________________________________________________
La gerencia efectiva aumenta el nivel de éxito de un proyecto. El control es la función
administrativa a través de la cual los gerentes obtienen información para asegurarse de que
la acción dirigida se realiza según los objetivos y planes predeterminados y dentro de los
límites de la estructura de la organización.
En el centro educativo cada trabajo tiene su propio objetivo, y la evaluación tiene un
sentido más pedagógico y se le utiliza para mejorar el proceso educativo. De ahí que los
términos de control y evaluación vienen a ser operativamente la misma cosa y se refieren a
una función básica del director.
El control y evaluación es una extensión lógica de las otras funciones gerenciales. Hay un
vínculo especial con la planeación estratégica, porque normalmente los buenos planes y
programas tiene características intrínsecas de control.
Puesto que el control tiene por objeto detectar y corregir sistemáticamente desviaciones
significativas con relación a la ejecución planeada, debe tener ciertos elementos básicos.
Como punto de partida se crean normas de cantidad, calidad, tiempo y costo. Además se
establecen puntos de control estratégico en operaciones clave para su comparación con
estas normas. En el proceso, al personal de la organización se le supervisa en el
cumplimiento de las actividades asignadas, y los datos recogidos periódicamente se
comparan con las normas o estándares previamente establecidos; se determina las
actividades que se desvían de las normas y la información se envía a los gerentes. Si hay
desviaciones de la actuación esperada, el gerente inicia una acción correctiva.
Pero cuando queremos evaluar la calidad educativa ¿a qué nos referimos? . Debemos, pues,
comenzar por establecer los indicadores o estándares de calidad.
La sabiduría popular ha “definido” la calidad como los que es “bueno, bonito y barato”,
concretando en estas tres palabras, las características básicas de la calidad.
Bueno : viene a ser aquellos que responde satisfactoriamente a nuestras expectativas,
refiriéndonos obviamente a las funciones que debe realizar y a los resultados que
debe producir
Bonito : con un aspecto que guste, que resulte agradable y atractivo
Barato : coincidiendo el que todas esas ventajas se logran a un costo adecuado y no
a cualquier costo.
Los responsables de un Centro Educativo han trazado objetivos, planes y programas
definiendo lo que se proponen alcanzar para educar integralmente a los alumnos. Para lo
cual, se les ha dotado de unos medios: personal, instalaciones y otros materiales para llevar
a cabo la realización de los mencionados planes y programas, a fin de satisfacer las
necesidades del alumno.
Parece obvio, concluir que el resultado óptimo, el de la calidad educativa, sería aquella
medida de coincidencia entre los objetivos y metas programadas (calidad programada ), el
nivel de eficacia y eficiencia de su ejecución ( calidad realizada ) y el grado de satisfacción
de las necesidades del alumno ( calidad real ).
De acuerdo a lo anterior, el problema del control y evaluación es uno de los más complejos
de la dirección del centro educativo. ¿Qué debemos evaluar el proceso educativo o los
resultados educacionales?. Recordemos que los resultados educativos más importantes no
se pueden apreciar en el corto plazo sino en el largo plazo. ¿Qué variables medir ? las
variables de proceso, de resultados o las de contexto?. Por último ¿cómo medir variables
eminentemente cualitativas que influyen en el proceso educativo integral?.
De manera general, la evaluación es someter a examen el pasado para predecir y controlar
mejor el futuro.
La evaluación de un proyecto procura determinar ¿qué ha sucedido? Y ¿por qué?, mediante
la comparación del desempeño actual con lo planificado y la búsqueda de enlaces causales
para rediseñar o replantear nuevos proyectos.
Los pasos metodológicos del plan de evaluación podemos resumirlos en siete:
Paso cero : Un marco lógico convenido o diseño
Paso 1 : Una lista de las decisiones a ser tomadas, basada en la evaluación
Paso 2 : Una lista de las preguntas concretas a las que deben
responderse a fin de tomar las decisiones identificadas
anteriormente
Paso 3 : Seleccionar de la lista completa de indicadores del marco
lógico aquella serie mínima en donde se requiere la evidencia
para responder a la lista de las preguntas de la evaluación
Paso 4 : Identificación de los elementos de datos (evidencia) que deben
recogerse para verificar cada serie mínima de indicadores
Paso 5 : Especificaciones de los métodos de recolección de datos que
más eficaz y económicamente desarrollan la evidencia
necesaria, y desarrollo de un plan de recolección de datos
Paso 6 : Desarrollo de un plan de análisis de datos racionales que
resultará de una serie de hallazgos que ofrece respuestas a las
preguntas de la evaluación
Paso 7 : Repetición de los métodos de recolección de datos, basada en
la revisión del plan de análisis
EVALUACION DE LA CALIDAD EDUCATIVA
El concepto de evaluación ha sido otro de los más discutidos en el ámbito educativo
contemporáneo dada la necesidad creciente de controlar los procesos con el fin de logra
sistemas eficientes y eficaces.
La evaluación intencionada y sistemática supone poner en evidencia los supuestos,
valoraciones y contextos de referencia desde los cuales se evalúa.
La evaluación así realizada es, entonces, un proceso de investigación de una realidad
educativa.
La evaluación como medición se refiere a la cuantificación, es decir, la asignación de
números o puntajes a los objetos, personas o situaciones evaluadas. Esta segunda
concepción de evaluación pone en el centro de la investigación la determinación de los
logros de un centro educativo en relación a los objetivos que se había propuesto.
El énfasis puesto en la modificación final de la conducta obligó a la investigación
evaluativa a reducirse al análisis de los resultados obtenidos.
Sin embargo, la definición de la evaluación como medición de variables, como el uso casi
absoluto de definiciones operacionales de los objetivos, han sido superados desde el punto
de vista conceptual y metodológico en estos últimos años. Esto significa que los
“observables” base de los “indicadores” han sido reconceptualizados en función de otra
concepción de empirismo. En este aspecto, las teorías y/o concepciones que se tengan sobre
la calidad de la educación orientan la mirada hacia un sector de la realidad de la educación
en donde se construye un cierto tipo de indicadores, a partir de los que se concibe como
observable.
Podemos definir la evaluación como una mirada retrospectiva de un proceso educativo con
visión prospectiva. La evaluación tiene una finalidad práctica: analiza el pasado para
diseñar o re-diseñar el futuro en función de acciones educativas que se traducen en
políticas, proyectos y programas. Es decir, una investigación evaluativa debe producir
información para la toma de decisiones acerca de las futuras acciones.
Una evaluación sistemática merece llamarse “investigación evaluativa” cuando el proceso
del análisis ha sido guiado por un esquema conceptual adecuado al objeto de estudio y en el
cual se utiliza un conjunto de procedimientos cualitativos y/o cuantitativos con el fin de
asegurar la validez del conocimiento obtenido.
El núcleo del proceso educativo es la formación del alumno. Esta formación ocurre en la
relación pedagógica. Es allí donde debe focalizarse la evaluación, en el tipo de formación
que se genera a propósito del hecho educativo.
En este sentido, la evaluación de procesos y de resultados debe considerarse
interrelacionadamente. Procesos y resultados forma parte de un todo en la práctica
educativa. Los procesos generan ciertos resultados. No hay “buenos” proceso y “malos”
resultados o al revés. Los resultados del proceso pedagógico son los aprendizajes; estos
pueden ser insuficientes, inútiles, inadecuados o sus contrarios y tienen estrecha relación
con los procesos de trasmisión y apropiación. De ahí que la evaluación de la calidad debe
plantearse como una evaluación de procesos y resultados.
Podríamos decir que la calidad de la educación opera en una lógica circular en donde cada
elemento se relaciona con otro u otros y por tanto requieren ser evaluados en su
interrelación. Así surge el problema de generar otro tipo de indicadores que puedan
expresar esta interrelación. Además se debe buscar explicar la relación entre los
indicadores. Se trata de poder conservar la unidad analítico sintética de los fenómenos
educativos.
Por último, es necesario tener en cuenta que la calidad de la educación se evidencia a
distintos niveles y por lo tanto también la evaluación de la misma. La calidad se juega
prioritariamente en el quehacer o práctica educativa. En el nivel centro educativo se puede
evaluar la diversidad del sistema y ella debe tener el carácter del proceso-producto.
La evaluación de la calidad deberá contemplar indicadores de: heterogeneidad cultural y
social de los alumnos; diversificación de la educación; flexibilidad de la estructura
organizativa para atender a la población heterogénea; niños en edad escolar regular; niños
desfasados en edad-grado; niños que viven en poblaciones urbano-marginales y rurales,
entre otros.
INDICES DE CALIDAD EDUCATIVA
A partir de la concepción de la calidad de la educación se pueden determinar con mayor
precisión indicadores de calidad educativa identificados ya como predictores o criterios de
funcionalidad, eficacia y eficiencia, susceptibles en muchos casos, de expresión
cuantitativa. Asimismo, la constatación de incoherencias entre los componentes básicos de
un centro escolar, constituye la mejor guía para tomar decisiones optimizantes en una
dirección específica.
La determinación de los indicadores de funcionalidad, aplicables fundamentalmente a los
niveles de institución y de sistema, plantea dificultades en las sociedades pluralistas y
democráticas, dados, por un lado, la diversidad de valores, aspiraciones y necesidades
sociales que coexisten en ellos, y por otro, la falta de acuerdo sobre las metas educativas
deseables.
En todo caso, existen técnicas para determinar los niveles de aceptación de los valores,
metas y productos de las instituciones escolares, base principal de los indicadores de
funcionalidad educativa. Estos índices pueden agruparse en tres categorías:
Los que expresan relaciones entre los “inputs” o entradas al sistema educativo y
centro escolar y los valores sociales: sistemas de reclutamiento de alumnos y
profesorados; equidad de acceso (qué alumnos ingresan y, especialmente, quienes
encuentran barreras) ; equidad en la asignación de recursos humanos, materiales y
económicos, etc. En síntesis, indicadores de igualdad de oportunidades educativas
Los que expresan relaciones entre estructura, procesos sociales, curriculares e
instructivos en las instituciones educativas y valores, expectativas y necesidades
sociales; estructura de autoridad y participación en el sistema decisional en el centro;
clima institucional validez cultural, social y laboral del currículum; validez curricular
del sistema de evaluación, etc
Los que expresan relaciones entre producto y resultados educativos, por un lado, y
expectativas y necesidades sociales; por otro, adecuación en cantidad y modalidad de
los graduados; vigencia de conocimientos, aptitudes y competencias adquiridos;
relevancia de valores y actitudes, etc.
La determinación de los indicadores de eficacia se apoya fundamentalmente en la
evaluación del producto educativo, tomando como instancia de referencia las metas y
objetivos del sistema o del centro docente. La dificultad aquí proviene, de una parte, de la
ambigüedad inherente a las propias metas y objetivos educacionales, y, de otra, de la
deficiente conceptualización del producto (De la Orden, 1985). Resulta, por tanto,
ineludible profundizar en el análisis del rendimiento educativo para progresar en la
identificación de sus dimensiones básicas y llegar a definiciones operativas, como base de
su medida y evaluación.
Los indicadores de eficacia pueden clasificarse en diversos grupos, según la categorización
el producto educativo (individual, social; inmediato, mediato; cognitivo, actitudinal, etc).
Es a todas luces insuficiente la consideración global de las llamadas tasas de éxito o fracaso
como índices de calidad educativa.
La determinación de los indicadores de eficiencia se apoya fundamentalmente en la
valoración de los costos de todo orden (personales, temporales, sociales, materiales,
económicos, etc).que supone los resultados educativos obtenidos. Se trata, pues, de expresar
la relación medios-logros y su dificultad radica también en el carácter exclusivo y ambiguo
de estos conceptos en el ámbito educativo. Los análisis “input-output” representan la vía
más usada para el estudio de la eficiencia institucional en educación (Glasman y
Biniaminov, 1981) considerándose dentro de la categoría “inputs” y los “outputs” se
configuran tres grandes categorías de índices de eficiencia escolar (Lindsay, 1982) :
Económica (productividad de la educación como formación de capital y recursos
humanos)
Administración y de gestión (organización de recursos para ofrecer los servicios
de educación e investigación)
Pedagógica (adecuación de profesores, instrucción, tiempo y recursos de enseñanza,
etc. a los resultados educativos ).
En algunos países, el esfuerzo por elevar la calidad de la enseñanza se ha traducido en la
elaboración de programas y la realización de diversos tipos de evaluaciones en el marco de
la escuela.
Una práctica difundida en varios países es la autoevaluación escolar , en la que también
participan los padres de los alumnos. La práctica de la autoevaluación supone la
intervención de los propios docentes, que analizan la enseñanza y planifican conjuntamente
los medios de mejorarla. Se han puesto; generalmente, el personal docente examina en
conjunto por lo menos seis aspectos de la escuela desde el punto de vista de su
organización; las características o clima propio de la escuela; el programa de estudios; la
mejora de la calidad de la enseñanza; la observación continua del rendimiento de los
alumnos; el aprovechamiento más eficaz de los recursos; y el fomento de las relaciones con
los padres y la comunidad local.
Ahora bien, ¿cuáles son los niveles en que la calidad de la educación se puede evaluar,
considerando la integralidad de los procesos educativos ?. Creemos que, a nivel centro
educativo, la evaluación debería abarcar cuatro grandes áreas:
Evaluación del centro educativo
Evaluación de los alumnos
Evaluación de los profesores
Evaluación de los planes y programas
APLICACIÓN DIDACTICA
Como hemos visto en los capítulos anteriores, la calidad educativa implica no solamente una
filosofía y una cultura relacionada con el cambio y la mejora continua; sino también, un cambio de
actitud o mentalidad de innovación y compromiso con el logro de los fines y objetivos educativos.
El encuadre teórico de la calidad educativa a nivel del proceso enseñanza-aprendizaje; puede y
debe ser compartido por todos los docentes de aula en todas las fases y procedimientos del
quehacer didáctico. Para algunos autores, es en este nivel donde se evidencia y se plasma con
mayor nitidez la calidad educativa; toda vez, que de su pertinencia, eficacia y eficiencia depende la
calidad de los otros subsistemas del sistema educativo.
El Proyecto Educativo Institucional cumple su misión y objetivos en l a medida que los agentes
educativos coparticipan de su planificación y programación, cumpliendo un rol protagónico el
docente y los alumnos en el marco de la dinámica y funcionamiento de la clase.
De allí, que el docente debe esmerarze por optimizar el proceso enseñanza-aprendizaje a fin de
lograr los más altos estándares de calidad en relación al logro de los objetivos y mejores resultados
con menos esfuerzo e inversión.
Por último, un docente de calidad debe siempre tener una visión de futuro congruente de las
necesidades sociales y de la oferta educativa en un espacio histórico determinado. Por ejemplo, el
docente actual debe ser consciente que el aprendizaje y el conocimiento son fundamentales en la
economía de la era de la información que vivimos, donde se necesita una oportunidad de tener un
aprendizaje exitoso. En esta nueva visión educativa, los estudiantes no necesitan que se les enseñe
conocimientos fundamentalmente, sino habilidades, estrategias y destrezas que le posibiliten
acceder al conocimiento mediante el descubrimiento, la automotivación y la autodirección. Vale
decir, debe hacerse énfasis en el “aprender a aprender “ y “aprender a pensar”.
COMENTARIO CRITICO
Después de década y media de haberse iniciado e implementado el movimiento y cultura de
calidad total en los sistemas educativos de los países Latinoamericanos, entre los que se cuenta el
Perú, el balance no es muy positivo en sus resultados y/o productos. Se observa un desnivel muy
diferenciado en sus logros; los mismos que estarían condicionados por factores de decisión política
y estrategias de implementación.
En relación al primer factor se cuestiona el hecho de que muchos gobiernos si bien aceptan la
necesidad de renovación y cambio de los enfoques educativos a la par con las necesidades socio-
económicas generadas por el desbordante e imprevesible desarrollo científico-tecnológico
contemporáneo, no producen la legislación pertinente de profundizar los cambios. Como es el caso
de nuestra patria que a la fecha no se tiene una Ley Educativa marco que norma la reforma
educativa con miras al tercer milenio. El presente gobierno ha estado “ensayando” parcialmente
intentos de reforma dando pasos un tanto tímidos y zizagueantes en relación a los grandes
objetivos y lineamientos desarrollados por los Organismos Internacionales en los distintos Forums
o encuentros programados para tal fin.
De allí que tenemos, que nuestro sistema educativo, en su estructura no ha cambiado en forma
sustancial; sigue siendo el mismo con sus propios defectos y desfasado de su verdadera visión,
misión y funciones.
En siete años de gobierno, todo ha sido anuncios de reformas y cambios educativos pero sin mayor
concreción. El único cambio significativo logrado en torno al movimiento de calidad educativa es
el Programa de Articulación entre el nivel de Educación Inicial y el 1º y 2º grados de Primaria; lo
cual significa solamente un cambio parcial que no logra producir mayor impacto en el sistema
como tal.
Ejemplos contrarios a lo realizado en nuestro país son las reformas producidas en los sistemas
educativos de Chile, Colombia y México donde la voluntad política se traduje en sendas normas
legales que institucionalizan el cambio y la mejora de sus sistemas educativos con visión de futuro
y aceptando los desafíos de la nueva sociedad de la posmodernidad.
En cuanto al segundo factor relacionado con las estrategias de implementación se ha encontrado
que muchos países han cometido crasos errores en no considerar de un lado, los aspectos socio-
culturales de cada país, y de otro, la participación activa y decidida del magisterio en su conjunto.
Nosotros, vamos incidir, en esta oportunidad, acerca de la participación del docente en la filosofía
de la calidad en el quehacer educativo.
Consideramos que ninguna reforma educativa por más innovadora y revolucionaria que sea no
puede concretizarse a espaldas del docente; ello implica, en primer lugar, remunerarlo
adecuadamente, preocuparse por su actualización y perfeccionamiento y por mejorar la calidad de
los centros de formación profesional al nivel de pre y postgrado; y en segundo lugar, implica abrir
espacios los más amplios posibles de participación en los debates y discusión del modelo
pedagógico a implementar respetando sus vivencias y experiencias como agente educativo directo
en la promoción y construcción de saberes escolares. Así como, dándoles la oportunidad de
experimentar, a nivel piloto, programas educativos innovadores acordes con nuestra propia
realidad económica, social y cultural que el docente la conoce a cabalidad.
México, Chile y Colombia resultan paradigmáticas en este sentido donde la participación del
docente ha sido tomado en cuenta en cada una de las etapas y fases de implementación de las
reformas educativas realizadas en cada uno de estos países.
Contrariamente en nuestra patria se sigue pensando que los cambios educativos debe ser obra de
unos pocos llamados “expertos” o “iluminados” que en ambientes burocráticos capitalinos
reflexionan acerca de las reformas más adecuadas de nuestro sistema educativo. Este es uno de los
seculares errores de todos los gobiernos de turno no pensar en el verdadero Perú cuya naturaleza
física es de profundos contrastes y culturalmente pluriétnico, multicultural y multilingue donde
cada región tiene sus propias cosmovisiones y demandas sociales a las cuales el sistema educativo
debe respetar y considerar en la formulación de sus fines y objetivos buscando de veraz, la calidad
en sus servicios en términos de equidad, pertinencia, eficiencia y eficacia sin perder de vista lo
macrosocial o el sistema en general. Solamente, así, podemos hacer de nuestro país un país
competitivo y en busca de un desarrollo sostenido en sus aspectos económicos sino, también, a
nivel social y, especialmente a nivel humano.
CONCLUSIONES
INTRODUCCION
Los cambios que se viene produciendo a nivel mundial, con el nuevo ordenamiento de una
economía globalizada, que gira en base a los avances científicos y tecnológico la educación no
podía estar libre de los nuevos vientos de la pos-modernidad. Es por ello, que los sistemas
educativos se encuentran en el “ ojo de la tormenta “ de los cambios que se vienen dando en las
políticas económicas. Esto es así, por cuanto es a través de esta instancia de sistemas educativos
que las economías y sociedades hace posible encontrar el recurso laboral que requieren para sus
fines ergonómicos. Las posibilidades del desarrollo de la economía en la sociedad del futuro es
responsabilidad del sistema educativo, por cuanto a través de esta instancia se desplazan, generan
y difunden los nuevos conocimientos de la ciencia y la tecnología, las conductas y valores del
nuevo nombre.
Cuando los modelos de desarrollo económico y políticos hacen crisis, todo lo que tenga
interdependencia con él sufren las consecuencias y se ven envueltos en la vorágine de los cambios.
A partir de la década del 90, con la aplicación del modelo neoliberal en el campo de la economía,
la globalización de la economía, el avance científico-tecnológico a nivel mundial, el Perú no podía
estar exento de estos cambios. Es así, que hoy se vive una coyuntura muy especial en lo que se
refiere a las políticas económicas, según el gobierno, para salir de la crisis y avanzar hacia el
desarrollo. El retraso en materia educativa, con respecto a otros países de América Latina, nos
coloca en una grave situación con relación a los años venideros, por cuanto se han venido
postergando cambios profundos en el que hacer educativo, que a la larga ha deteriorado no sólo la
imagen del docente, sino también las capacidades intelectivas y personales de la niñez que transita
por los diferentes niveles del sistema educativo.
La característica del sistema educativo, es terminal en su concepción curricular, en cada uno de
sus niveles, por lo que presenta como asistemática, sin continuidad en los diversos niveles, lo que
obliga a replantear el sistema en el entendido que de un nivel a otro debe existir una articulación
adecuada para complementar el conjunto del sistema.
De allí, que en nuestro país a la par que en los países Latinoamericanos se viene implementando a
nivel de sistema educativo toda una cultura de calidad, cuyo propósito es la mejora continua en pro
de la excelencia educativa.
El presente trabajo monográfico sobre Calidad Educativa: Enfoques teóricos y metodológicos
está estructurado en tres grandes capítulos, a saber:
El primer capítulo versa sobre los aspectos conceptuales de la calidad educativa y sus implicancias
en los cambios mundiales actuales.
En el segundo capítulo trata sobre las dimensiones y ejes de la calidad educativa a nivel político -
ideológico y técnico - pedagógico.
El tercer capítulo está referido a los aspectos metodológicos de la calidad educativa a nivel de
gestión, programación y de control y evaluación de la acción educativa.
Señores, miembros del Jurado, pongo a su disposición el presente esfuerzo intelectual, el mismo
que ha sido desplegado con el mismo entusiasmo, entre y rigor que Uds y los demás docentes de
esta casa superior de estudios supieron desarrollar.
ESQUEMA DEL PROYECTO DE IMPLEMENTACION
I. IDENTIFICACION DEL PROYECTO:
1.1. Título : ( Nombre del proyecto )
1.2. Organización responsable: ( Nombre del centro educativo, nombres y apellidos
del director, dirección domiciliaria y teléfono ).
1.3. Responsable de su ejecución : ( Coordinadores por área o actividad )
1.4. Cobertura: ( Usuarios directos del proyecto )
1.5. Duración y fecha del proyecto
1.6. Localización del proyecto: ( Ubicación distrital, provincial y departamental
1.7. Presupuesto a ejecutar: ( Monto de dinero )
II. FUNDAMENTOS:
2.1. Diagnóstico del Centro educativo
2.2. Identificación de la situación/ problema
III. OBJETIVOS
3.1. Objetivo general
3.2. Objetivos específicos
IV. METAS
V. ACCIONESO ACTIVIDADES
VI. RECURSOS
6.1. Recursos Humanos
6.2. Recursos materiales e infraestructura
VII. SEGUIMIENTO Y EVALUACION DEL PROYECTO