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Método Experiencial, Paso A Paso

Este documento describe el método de formación experiencial utilizado en la catequesis y la pastoral. Consta de cuatro pasos interdependientes: 1) Motivación, que despierta el interés sobre un tema a través de recursos como canciones o imágenes; 2) Descripción de la experiencia personal; 3) Análisis grupal de la experiencia para ampliar perspectivas; 4) Discernimiento cristiano que implica reconocer la experiencia de Jesús y volver a mirar la propia desde su óptica para generar más libertad y vida. El método requ

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Método Experiencial, Paso A Paso

Este documento describe el método de formación experiencial utilizado en la catequesis y la pastoral. Consta de cuatro pasos interdependientes: 1) Motivación, que despierta el interés sobre un tema a través de recursos como canciones o imágenes; 2) Descripción de la experiencia personal; 3) Análisis grupal de la experiencia para ampliar perspectivas; 4) Discernimiento cristiano que implica reconocer la experiencia de Jesús y volver a mirar la propia desde su óptica para generar más libertad y vida. El método requ

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MÉTODO de FORMACIÓN EXPERIENCIAL

Prof. Ligia del Pueyo - Trayecto Pastora IPA

El método de formación experiencial utilizado en espacio de catequesis y pastoral, fue


sistemátizado por el ISPAJ (Instituto Superior de Pastoral Juvenil de Chile) entre los años 95 y
2000. Luego fue adoptado por muchas Pastorales Juveniles de América Latina.

Una primera clave a tener en cuenta es que este método no aborda temas sino experiencias
humanas; es decir que lo primero que un catequista tiene que tener claro al usarlo es que la
lista de contenidos tal como aparece en un diseño curricular de Catequesis no puede ser
abordada así, desde este método. Hay un trabajo de reflexión para buscar los sentidos de esos
contenidos y cómo se vinculan con la vivencia humana. Todos los contenidos parten de la vida
aun los que han sido más racionalizados. Pero es importante tener claro este momento previo
de reflexión para pasar de temas a experiencias humanas. Lo traducimos en un ejemplo: si el
contenido es la liturgia cristiana, la experiencia humana será la capacidad de ritualizar la vida,
de celebrar con otros, de nombrar lo que vamos viviendo, de hacer memoria, etc.

Lo segundo a tener en cuenta es que no es un método del que se pueda tomar alguna parte, y
combinarlo con otro método, dado que los cuatro pasos o momentos que lo componen son
interdependientes. Por último, la claridad en los pasos metodológicos debe tenerla quien está
mediando la clase, el encuentro, la reunión o la actividad; en ningún momento se los explicita a
los interlocutores. La potencia del método es que cada paso, si está bien pensado y animado,
va dejando al grupo en el umbral del paso siguiente.

Es un método que requiere la planificación previa de cada uno de sus pasos para lograr una
secuencia lógica y armónica en las personas que lo están viviendo y que se generen cambios y
transformaciones en los modos de mirar y de vivir la propia experiencia.

El primer momento se llama MOTIVACIÓN (es el más breve de todos, va de 5 a 10


minutos, excepcionalmente podría durar algo más). Es el momento que despierta el
interés sobre lo que vamos a mirar o abordar. No hace falta contar previamente qué
vamos a tratar, de que se tratará la experiencia a profundizar, sino de seleccionar un
recurso o una técnica que nos lleve directamente a dónde queremos ir. Ponemos algunos
ejemplos: una canción, un video, una palabra disparadora, una lluvia de ideas, un ejercicio
corporal, una imagen, una frase, etc. Es algo que despierta nuestros sentidos y nuestra
emocionalidad.

Una imagen que ha acompañado la explicación de este paso es la siguiente: la motivación es


una piedra que se arroja en el agua, los demás pasos del método son los círculos concéntricos
que se van formando a su alrededor. Por eso, es importante este primer momento. No es un
rompehielo, no es una dinámica de presentación, no es cantar una canción para ponernos en
clima. Es decir que ya la canción que elijo me conecta con la experiencia a trabajar y ya los
participantes tienen que estar disponibles a continuar.

El segundo momento se llama DESCRIPCIÓN DE LA EXPERIENCIA. Es el paso


principal del método experiencial. Si este paso no se trabaja bien, no se lo
puede recuperar después en otro paso. Es el más extenso en tiempo, entre los
20 y los 30 minutos, es un paso personal, con cierta intimidad, al que hay
llegar sin juicios, sin condiciones. Es el momento que responde a la pregunta “¿Cómo estoy
viviendo una experiencia determinada? ¿Qué de mí aparece en eso que vivo?”. Es un paso más
bien narrativo, donde la idea es que las personas que están participando puedan conectar y
narrar su propia experiencia abundantemente. Si disponemos de poco tiempo en general, la
mayor cantidad de tiempo se la damos a éste momento. Se invita a las personas a mirarse
desde afuera describiendo todo lo que viven en determinada situación exhaustivamente, hasta
donde el alma quiera y pueda ir hoy, sin forzamientos. Es un paso de mucha apertura, de
implicación personal y de vivir la verdad, la autenticidad sobre el sí mismo.

Una aclaración necesaria, en este paso se trata de recuperar experiencias vividas o de generar
experiencias para narrar cómo se siente luego de vividas. Por ejemplo, si lo que quiero trabajar
es la fe-confianza; como didáctica en este paso, puedo preguntar en una consigna cosas tales
como: ¿En qué situaciones de mi vida he sentido confianza?, personas en las que he confiado,
etc. Pero también puedo hacer aquella dinámica de caminar de a dos con los ojos vendados y
qué me pasa en ese momento y como es mi capacidad de confiar en el otro.

Ciertas preguntas ayudan a ahondar en la propia experiencia tales como: ¿Qué vivo con
respecto a esto? ¿Por qué siento que lo vivo así? ¿Desde cuándo me pasa? Otras veces, la
consigna puede ser rastrear algo en la historia personal, en los recuerdos o vivencias pasadas.

No se trata de preguntas tales como “¿Qué significa esto para vos? ¿Qué pensás de…? ¿Qué
opinas de…? ¿Te parece importante…? Todas esas preguntas hacen que la persona despegue
de su experiencia y lo que es peor, mire con juicio y aquí se trata de todo lo contrario.

Luego de esta parte más personal y narrativa, se puede compartir de a dos lo trabajado o en
pequeños grupos, dejando que cada quien comparta su propia vivencia sin juzgarnos. Al
escuchar otras experiencias necesariamente aparecen aspectos que en lo personal no
habíamos tenido en cuenta. Eso amplía el horizonte de la propia experiencia y genera
sentimientos diversos: rechazo, deseo, expansión, más libertad, mayor conciencia, claridad,
etc. Estamos a la puerta del paso siguiente.

El tercer paso es el ANÁLISIS DE LA EXPERIENCIA. Es un paso mayormente


grupal, donde buscamos dar una vuelta más a la experiencia. Luego de haber
mirado la propia experiencia y haberla confrontado con otros, estoy en
condiciones de analizar todas las aristas que ésta podría tener, las tensiones,
los desbordes, las exageraciones, las minizaciones, lo que no tuve en cuenta, etc. Es recién en
este paso, dónde pueden “sumarse” a la ronda, las voces de los expertos, los aportes de
autores, las sistematizaciones sobre el tema/experiencia que estamos tocando. Sólo cuando
fuimos capaces de verlo y sentirlo en nuestras vivencias, nos abrimos a otras perspectivas. Si
bien, el análisis es una continuación del paso anterior, tiene que ayudarnos a ir más allá de la
descripción, nos tiene que ayudar a avanzar en la reflexión. Aquí se dan las rondas de
intercambio, se charla un poco más, se hacen conclusiones colectivas, se perciben las
incoherencias o los sinsentido. Lo que no tendría que darse es la confrontación, el debate o la
discusión. Porque no se trata de eso sino de nutrir aún más la experiencia personal. Es quien
guía este proceso, quien debe estar atento a este paso.

El cuarto y último paso es el DISCERNIMIENTO CRISTIANO implica reconocer el


mismo drama1 vital en la experiencia de Jesús o la del pueblo bíblico y volver a
mirar mi experiencia desde la lógica, la óptica de Jesús que me invita a más
libertad y a más vida. Es recién en este momento donde generamos un espacio
distinto y por ejemplo, usamos un aguayo, una velita y la Biblia. También
podemos elegir otros relatos, canciones que nos ayuden en este paso. Es importante explicitar
lo que vamos a hacer con alguna simple frase tal como “vimos la propia experiencia,
reconocimos en qué necesitamos crecer, vamos a encontrarnos con Jesús para que siga
nutriendo nuestra experiencia, transformándola, etc.”

El texto bíblico tiene que estar bien seleccionado, para no forzar el sentido del mismo y a la vez
para no retroceder en lo que ya avanzamos. Requiere una hermenéutica explícita del texto
elegido, aunque en ocasiones si el grupo tiene más camino hecho, la misma surge
colectivamente. No es un momento de oración para cerrar del tipo para terminar vamos a rezar
un Padre Nuestro... Sino el último paso del método que está en consonancia con todo lo
anterior y que lo anuda simbólicamente pero también desde el sentido. Es un momento más
comunitario, donde juntos agradecemos lo vivido, lo descubierto, los deseos, los sueños, etc.
Es claramente un paso celebrativo y de re-significación de la propia experiencia dejándonos
espejar en la experiencia del Maestro.

1
Drama entendido desde la literatura como acción, cómo lo que nos pasa. No como tragedia.

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