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Locke y la Propiedad Privada

Locke argumenta que la propiedad privada surge legítimamente a través del trabajo. Al aplicar su trabajo a los recursos naturales, un individuo mezcla parte de sí mismo con esos recursos y los convierte en su propiedad. Sin embargo, la propiedad privada tiene límites basados en la ley natural: solo se puede apropiar lo que se puede usar antes de que se desperdicie, dejando suficiente y como bueno para los demás. Más adelante, la introducción del dinero permitió la acumulación más allá de estos límites, aumentando las desigual
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Locke y la Propiedad Privada

Locke argumenta que la propiedad privada surge legítimamente a través del trabajo. Al aplicar su trabajo a los recursos naturales, un individuo mezcla parte de sí mismo con esos recursos y los convierte en su propiedad. Sin embargo, la propiedad privada tiene límites basados en la ley natural: solo se puede apropiar lo que se puede usar antes de que se desperdicie, dejando suficiente y como bueno para los demás. Más adelante, la introducción del dinero permitió la acumulación más allá de estos límites, aumentando las desigual
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RESUMEN LOCKE

CAPÍTULO V: DE LA PROPIEDAD

PROBLEMA INICIAL.

“Dios ha dado a los hombres la tierra en común”. ¿Cómo un hombre podría tener
propiedad bajo esta premisa? Téngase en cuenta que “propiedad privada” implica exclusión
del otro en el goce de esa propiedad.

Qué va a hacer Locke: va a mostrar cómo los hombres podrían detentar un título de
propiedad bajo esta premisa y sin mediar un pacto expreso por parte de todos los
copropietarios.

Hay una idea intuitiva detrás del argumento de Locke: Si yo cosecho o cazo algo, ese algo
es mío (en un sentido cuasi-constitutivo: “una parte de mí mismo”, 26).

 Primera respuesta de Locke [Argumento de la mezcla], 27-29:


(i) Cada hombre detenta la propiedad de su propia persona: solo él tiene derecho sobre
ella.
(ii) El trabajo de sus manos y su cuerpo son propiamente suyos
(iii) Por ende, cualquier cosa que ha sacado del estado suministrado por la naturaleza, la ha
mezclado con su trabajo: le ha añadido1 algo que es propiamente suyo, es decir, la
convierte en su propiedad. Ha excluido con legitimidad a los otros de la posesión de
ese producto porque él lo ha trabajado.

El problema con la necesidad de un pacto expreso por parte de todos los copropietarios
es su imposibilidad fáctica: necesitaría del consentimiento expreso de toda la humanidad
si quiero sacar un árbol de una manzana, lo cual es imposible, ergo, muero de hambre.

 Segunda respuesta de Locke [esbozo], 30:


El trabajo entraña algún tipo de esfuerzo, lo cual comporta alguna clase de mérito moral
(Cf. 34, 42-43).

Problema subsidiario, 31.

“Si el trabajo genera derecho, cualquiera puede acaparar tanto como desee” (31). Qué
tiene que hacer Locke: mostrar la forma de limitar una sobre-apropiación de productos que
redunde en un perjuicio contra los otros, ¿por qué? Porque de ser posible la acumulación

1
Ojo. Locke utiliza dos conceptos distintos para especificar cómo el trabajo entra en contacto con los
‘materials’: (i) por un lado, se mezcla: lo cual implica que el producto en su totalidad deviene propiedad del
trabajador. (ii) Por otro lado, se añade: el trabajador, técnicamente, solo debería ser propietario del plus
añadido al material natural.
compulsiva y excesiva, se estaría violando la ley natural (segunda clausula: “preservar al
resto de la humanidad”, 6). Entonces, es la misma ley natural la que va a poner límites a la
propiedad privada.

Respuesta de Locke: Va dar los límites, mediante ley natural, de la apropiación.

(i) Uso propio: Las cosas nos han sido dadas en medida que la usufructuemos (31).
Uno fija su propiedad mediante el trabajo en la medida en que pueda ser
utilizada.
(ii) No desperdicio: todo lo que se pueda utilizar hasta antes que se eche a perder.
Si yo me apropio de algo que luego no utilizo y se desperdicia, estoy “robando”
a la humanidad (31, 37-38).2

Considérese que la discusión real sobre el asunto no radica en la apropiación de bellotas o


conejos, sino en la propiedad de la tierra misma. Locke muestra cómo, en un comienzo y
bajo condiciones de superabundancia de tierras, la apropiación de una parcela por medio de
la introducción de mejoras gracias al trabajo, no redundaba en un perjuicio contra terceros:
había tanta tierra disponible que apropiarse de un poco era insignificante. El criterio de la
apropiación sin cometer perjuicio parece ser el siguiente: “si dejo a otro tanto como yo
puedo usar, es como si no hubiese tomado nada” (33).

(iii) Alcance del trabajo personal: no es factible que un hombre mediante su trabajo
se apropiara de todas las cosas. Este límite, en palabras de Locke, es el que
modera la magnitud de la propiedad (36)

Trabajo, acervo de la humanidad y Devonshire (37): Locke considera que una tierra
baldía tiene mucho menos valor que una tierra que produce bajo propiedad privada. Con lo
cual, la tierra que produce, produce gracias al trabajo de alguien que la ha cercado.
Entonces, las provisiones que salen de esa tierra cercada y cultivada son “diez veces más”
que las que salen de una tierra en posesión común, baldía: quien explota la tierra da a la
humanidad más provisiones, ergo, el trabajo no reduce el acervo de la humanidad sino que
lo aumenta. El modelo Lockeano de esto es Devonshire.

Crecimiento poblacional y límites a la tierra (38): Dijimos que en condiciones de escasa


población hay superabundancia de tierras. Pero a medida que las familias crecieron y se
fueron reuniendo, creció la industriosidad, y por ende, las provisiones. Las familias se
fueron conformando “legalmente”, afincándose juntas y erigiendo ciudades, y así, por
consenso, trazaron límites que los separaban de otras familias. Luego, por leyes dictadas al
interior de cada familia, delimitaron las propiedades de sus miembros.

2
Disquisición: el límite del no desperdicio está fijado por la ley natural: el desperdicio parece implicar ir en
desmedro de preservar al resto de los hombres, por ende, la ley natural debe prohibir el desperdicio. Pero
en condiciones de superabundancia, no hay un perjuicio de hecho: más solo parece una potencial (¿o
formal?) violación de la ley natural que constituye más una ofensa a Dios que al resto de los hombres.
 Tercera respuesta de Locke, 40-43:
Es el trabajo lo que confiere a todas las cosas un valor diferencial: valoriza a todo aquello a
lo que se aplica. Y hasta tal punto que en el valor de un producto, el trabajo invertido
constituye casi la totalidad de su valor. Locke ilustra esto comparando un rey americano
con un jornalero inglés: en América, parece decir Locke, hay más tierras pero menos
trabajadas, o sea, con menos valor. En Inglaterra es al revés, por más que haya poca tierra,
su valor es exponencialmente mayor ya que están labradas. Esto implica peores condiciones
de vida en América y mejores en Inglaterra (42). Locke concluye que es preferible poca
tierra y mucha población (lo que es igual a mayor provisiones y, por ende, mayores
comodidades, a mucha tierra y poca población (igual a menos provisiones, es decir, menos
comodidad de vida). Si bien Locke reconoce que la tierra y productos naturales tienen un
valor natural o intrínseco, este es casi nulo cuando se lo compara con el valor que es
añadido por medio del trabajo (aunque es ambiguo y vacilante cuál es la proporción
adecuada entre ambos).

El parágrafo 44 es un parágrafo conclusivo y de resumen: hasta aquí Locke ha demostrado


cómo, a pesar de que los bienes naturales fueron dados en común a toda la humanidad, el
hombre tenía, en sí mismo, el principal fundamento de la propiedad: su trabajo. Y que a lo
que el hombre aplicó su trabajo para darse comodidad y sustento, era propiamente suyo. Lo
correcto y lo conveniente iban juntos (51)

En el parágrafo 45, Locke específica que el trabajo confirió derecho de propiedad en un


principio. Confirió un derecho inicial de propiedad, de lo cual se sigue que habría otras
formas ulteriores de generar derecho de propiedad sin mediación del trabajo (a saber, la
herencia, interacción en el mercado y la caridad). Luego, Locke empieza a vislumbrar la
situación que genera la aparición del dinero, el cual marcaría el fin de la “edad de la
superabundancia” (Olivecrona).

En el parágrafo 46, Locke ya empieza a detallar la introducción del dinero. Considerando


el carácter perecedero de la mayoría de los bienes naturales, éstos no son acumulables. El
oro, la plata y diamantes, por otro lado, son objetos no perecederos y de valor de fantasía y
convencional. Acá entra a jugar el límite del no desperdicio. Una forma de evitar el
perjuicio subsiguiente al pudrimiento de bienes era intercambiarlos en el mercado. De igual
forma, si intercambiaba bienes perecederos (próximos a pudrirse) por metales, no
perjudicaba a nadie. De esta manera, podía acumular porque el límite de la apropiación no
es la magnitud sino el no desperdicio: podía acumular bienes que no se echaran a perder y
luego cambiarlos por bienes de subsistencia cuando sea necesario. (47)

Ahora bien, el dinero acrecentó las diferencias de propiedad que ya existían en virtud de
unos ser más industriosos que otros. La monetización no genera desigualdad, sino que
acrecienta la ya existente. En el parágrafo 48, está el Argumento de la Isla: una isla
donde solo viven unas cuantas familias, que tienen un territorio muy vasto y no hay nada
que sirva como sustituto del dinero, ¿qué razones hay allí para la acumulación más allá del
usufructo y el uso propio? “Allí donde no hay nada a la vez duradero y escaso, y tan
valioso como para ser acumulado, no habrá hombres dispuestos a acrecentar sus
posesiones de tierra”. En los comienzos, todo el mundo era como esta Isla o como América
(49). En el parágrafo 50, Locke establece las características del dinero: (i) adquiere su
valor solo por medio del consentimiento de los hombres, (ii) es un consentimiento tácito y
voluntario, (iii) surge en un estadio pre-estatal: hay moneda aun cuando no haya Estado
que la acuñe, (iv) abre las puertas a que alguien acumule más allá de su uso propio y de lo
que pueda trabajar, i.e., elude los límites a la propiedad privada impuestos por ley natural.

CAPÍTULO XIX: DE LA DISOLUCIÓN DEL GOBIERNO

Primera distinción: (i) “Disolución de la sociedad” es distinto a (ii) “Disolución del


gobierno”.

(i) Hay disolución de sociedad cuando hay intromisión de una fuerza exterior, es
decir, por conquista (211). La disolución de la sociedad acarrea la disolución del
gobierno, pero no viceversa: hay factores que conducen a la disolución del
gobierno que, sin embargo, no disuelven la sociedad.
(ii) Hay disolución de gobierno por dos factores: (a) externos e (b) internos. El
externo es claro: por conquista y la consecuente disolución de la sociedad. Los
factores internos se enumeran a continuación:

Factores internos de la disolución del gobierno:

En primera instancia, cuando el Legislativo es objeto de alteración. El Legislativo es


quien da forma y vida a la sociedad civil: su constitución es el primer y fundamental acto
de la sociedad. Solo individuos autorizados por la Sociedad pueden dictar leyes. Cuando un
conjunto de individuos no autorizados se arrogan la potestad de dictar leyes, el pueblo
puede desobedecerlos y resistirles. En general, quienes hacen un uso indebido de su poder
son los que ocasionan estas alteraciones en el Legislativo. Pueden enumerarse algunas
situaciones desestabilizadoras:

(1) Cuando el Príncipe erige su propia voluntad arbitraria en lugar de las leyes (que son
las dictadas por el Legislativo y, por ende, a voluntad de la sociedad). Todo aquel
que subvierta o introduzca nuevas leyes sin autorización, altera el Legislativo.
(2) Cuando el Príncipe impide al Legislativo reunirse o actuar libremente para los fines
que tiene que seguir y para los cuales fue elegido.
(3) Cuando el Príncipe modifica los procedimientos de elecciones sin consentimiento
del pueblo y contrario a su interés común.
(4) Cuando el Príncipe o el propio Legislativo entrega el dominio del pueblo a un poder
extranjero.3

Como se ve, estos casos se inculpan directamente al Príncipe: abusa de su poder. Nadie más
puede hacer tal alteración del Legislativo sin ponerse, automáticamente, en estado de
rebelión.

(5) Cuando quien ostenta el Poder Ejecutivo Supremo desatiende y abandona su cargo,
haciendo imposible la aplicación de las leyes dictadas por el Legislativo. Esto
conduce a la anarquía y a la perdida de cohesión total de los individuos de la
sociedad. Cuando las leyes no pueden ser aplicadas, es lo mismo a que no hubiera
leyes.4

En todos estos casos de disolución del gobierno, el pueblo queda en libertad para cuidar de
sí mismo, erigiendo un nuevo Legislativo a su antojo.

(6) Cuando el Príncipe o el Legislativo actúan contrariamente a la confianza depositada


en ellos: intenciones de invadir la propiedad de los súbditos, intentos de opresión,
etc. Ya que su fin es proteger la propiedad de los súbditos, cualquier violación
contra el pueblo pone al Legislativo en situación de guerra contra él, quedando
eximido de toda obediencia.

Locke defiende una teoría de la rebelión legítima, cuando, precisamente, hay indicios de
abuso de poder o que se está yendo contra los intereses del pueblo y los fines para los
cuales esos poderes se han erigido. Entre el parágrafo 225-230, Locke se defiende de
acusaciones contra esta teoría

Primera acusación: “el pueblo es muy ignorante y está siempre descontento. Ningún
gobierno podrá subsistir si se erige sobre esas bases y si se le está permitido al pueblo
establecer un nuevo Legislativo cada vez que se sienta disconforme”

Respuesta de Locke: Al contrario. Los pueblos se habitúan a sus gobiernos y es muy difícil
que se rebelen. Siempre hay una tendencia a aferrarse a la vieja forma, más allá de los
signos evidentes de corrupción y opresión.

Segunda acusación: “Su hipótesis conduce a rebeliones frecuentes”

Respuesta de Locke: Falso. (i) No es cuestión de la hipótesis: cuando se oprime y se hace a


un pueblo miserable, siempre habrá rebelión. (ii) Las rebeliones no tienen lugar cuando
simplemente se trata de malas administraciones públicas o problemas menores: el pueblo
soporta mucho, quizás demasiado. Cuando ya son grandes y muchos los errores, las
3
Disquisición: dado que la Commonwealth (Estado) es por definición una comunidad política independiente,
el sometimiento del pueblo a un poder extranjero conduce a la disolución de la misma Commonwealth y no
meramente del Gobierno.
4
Nuevamente, parece más la disolución de la Sociedad Civil y no meramente del Gobierno.
corrupciones y las opresiones, el pueblo ahí se inquieta. (iii) Esta doctrina, incluso, es la
mejor para evitar la rebelión: quienes son primera y verdaderamente rebeldes, son los
hombres elegidos por el pueblo y dotados de poder que han hecho un abuso de confianza y
han ido, con el uso de la fuerza, contra el pueblo. Entonces, estos son “rebeldes” y generan
rebeliones. La doctrina lockeana muestra a qué se pueden enfrentar si los hombres con
poder eligen hacerse rebeldes.

Locke, en el parágrafo 229, da un argumento utilitarista negativo: El fin del gobierno es el


fin de la humanidad (técnicamente, de la sociedad que erigió ese gobierno), entonces, ¿qué
es mejor para la sociedad/humanidad: someterse pasivamente a tiranías y opresiones
indebidas, o que los gobernantes estén expuestos, ocasionalmente, a resistencia?

Recuérdese, esto es la base: “Quienquiera haga uso de la fuerza sin derecho, como hace
todo aquél que la ejerce en una sociedad sin el aval de la ley, se pone a sí mismo en estado
de guerra con aquellos contra quienes la emplea, y en tal estado todas las obligaciones
pre-existentes se cancelan (…) y cada uno tiene el derecho de defenderse a sí mismo y a
resistir al agresor” (232)

Entre los parágrafos 232-240, Locke discute contra un defensor radical de la monarquía,
Barclay. La estrategia lockeana es clara: si quien es el defender más radical de la monarquía
y enemigo de la rebelión, a veces acepta casos de resistencia legítima, ¿qué queda a otros
detractores menos radicales?

Pregunta importante: “¿Quién será el juez que dirima si el Príncipe o el Legislativo


actúan contrariamente a su mandato?”

Respuesta de Locke: El pueblo será el juez. Quién otro podrá juzgar si el mandatario está
respondiendo o no a la confianza otorgada por el mismo pueblo, y que por habérsela
otorgado, debe conservar el poder de revocar su mandato cuando lo incumple. Además, si
no hay juez sobre la tierra, Dios es el juez en el cielo y quien establece lo correcto: en estos
casos, hay que tomar las armas y apelar al cielo cuando no hay juez sobre la tierra.

Conclusión

El poder que cada individuo le entregó a la Sociedad cuando se incorporó a ella no puede
nunca revertir en los individuos mientras subsista la Sociedad, sino que permanecerá en
manos de la Comunidad. De la misma manera, cuando la Comunidad ha depositado el
poder de legislar en el Legislativo, el poder de legislar no puede jamás revertir en el pueblo
mientras subsista el Gobierno. Pero si los que se hayan en el poder supremo y poseen la
autoridad la pierdan por sus desaciertos o porque la autoridad solo era temporal, el poder
legislativo revierte en la Comunidad y el pueblo tiene derecho a actuar como autoridad
suprema y a ejercer el poder legislativo, erigir una nueva forma de gobierno o lo que juzgue
conveniente.

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