El sistema nervioso se divide en dos partes: sistema nervioso central formado por el encéfalo y
la médula espinal, el sistema nervioso periférico que está formado por los nervios, ganglios
nerviosos que se extienden fuera del sistema nervioso central y sistema nervioso vegetativo
que se encarga de regular la actividad interna de nuestro cuerpo de forma automática.[1]
La función principal del sistema nervioso periférico es conectar el sistema nervioso central con
los miembros y órganos. Carece de revestimiento óseo protector lo que lo diferencia del
sistema nervioso central que está envuelto por el cráneo y la columna vertebral.[2]
En la especie humana está compuesto por 12 pares de nervios craneales y 31 pares de nervios
espinales, dando así un total de 43 pares de nervios. Cada uno de los nervios sigue un trayecto
definido e inerva un sector específico del cuerpo. La división entre sistema nervioso central y
sistema nervioso periférico es anatómica o estructural. Desde el punto de vista funcional el
sistema nervioso periférico puede dividirse en sistema nervioso somático que se controla de
forma voluntaria y sistema nervioso autónomo que funciona de forma involuntaria o
automática.[3] [Nota 1]
Nervios espinales. Son un total de 31 pares de nervios cada uno con dos partes o raíces que se
unen entre sí: una sensitiva y otra motora. La parte sensitiva es la que traslada la información
desde los receptores hasta la médula espinal, mientras que la parte motora es la que lleva los
impulsos desde la médula espinal hasta los efectores correspondientes. Se distribuyen de la
siguiente forma:
8 pares de nervios cervicales
12 pares de nervios dorsales o torácicos
5 pares de nervios raquídeos lumbares
5 pares de nervios raquídeos sacros
1 par de nervios raquídeos coccígeos
Cada nervio espinal o raquídeo se une en dos puntos distintos a la médula espinal; tiene una
raíz posterior y una raíz anterior. Las raíces posterior y anterior se unifican para formar el
nervio raquídeo. Como la raíz posterior contiene fibras sensitivas y la raíz anterior contiene
fibras motoras, el resultado es un nervio mixto. Su recorrido es muy corto, pues
inmediatamente se divide en dos ramas, una dorsal más pequeña y otra ventral o anterior más
grande. En el tórax de las ramas ventrales parten pequeñas ramas comunicantes que
transportan fibras pertenecientes al sistema nervioso autónomo.
Los nervios son haces de fibras nerviosas que transportan información y forman parte del
sistema nervioso periférico. Los nervios aferentes llevan información sensorial hacia el sistema
nervioso central, mientras que los nervios eferentes transportan la información desde el
sistema nervioso central a los órganos efectores. Los nervios que transportan las señales
dolorosas son aferentes, mientras que los nervios motores que terminan en los diferentes
músculos y hacen posible la contracción muscular y el movimiento son nervios eferentes.
Existen nervios mixtos que transportan ambos tipos de información.La función del sistema
nervioso periférico es doble. Por una parte transporta los estímulos que recibe el organismo,
tanto externos como internos, hasta el sistema nervioso central para ser procesados. Por otra
traslada las órdenes generadas por el sistema nervioso central hasta los órganos y músculos de
todo el cuerpo para que realicen las diferentes funciones. Si no existiera sistema nervioso
periférico los músculos no podrían ser gobernados por el cerebro y el movimiento voluntario
sería imposible, pues las órdenes cerebrales no alcanzarían su destino
Sistema Nervioso Periférico
El Sistema Nervioso Periférico es la parte del Sistema Nervioso que está formado por neuronas
que conectan el Sistema Nervioso Central y la Médula Espinal con el resto del cuerpo. Gracias a
él nuestro cerebro puede enviar y recibir información sobre la interacción con el medio,
acciones necesarias para llevar a cabo una acción y recibir información sensitiva y actuar
acorde a ella
El Sistema Nervioso Autónomo es la parte del Sistema Nervioso Central, como sus nombres
secundarios indican, se encarga de las funciones involuntarias como por ejemplo: ritmo
cardíaco, metabolismo, reflejos, es decir aquellas funciones de las que no somos conscientes, y
sin las cuales sería imposible vivir.
Para ello inerva los músculos cardiacos (responsables del funcionamiento del corazón), la
musculatura lisa (responsables del movimiento) y las glándulas exocrinas (responsables del
feedback y control del organismo). Por tanto, este sistema es capaz de modificar la actividad
de estos músculos y glándulas en respuesta a la información que proviene de niveles
superiores del cerebro (emociones y estímulos del entorno).
El Sistema Nervioso Autónomo se divide en dos ramas:
Rama Simpática: Permite los procesos catabólicos o de gastos de energía.
Rama Parasimpática: Permite los procesos anabólicos o de reserva de energía.
Diferencias entre el Sistema Nervioso Simpático y Parasimpático
El Sistema Nervioso Parasimpático complementa al Sistema Nervioso Simpático, ya que tienen
funciones opuestas. El Sistema Nervioso Simpático promueve el gasto de energía y activa el
organismo, mientras que el Sistema Nervioso Parasimpático incrementa las reservas. Gracias a
un mecanismo de homoestasis o feedback, ambos consiguen trabajar de forma
complementaria y hacer que nuestro cuerpo responda de forma adecuada a las diferentes
situaciones.
Generalmente, suelen tener funciones opuestas en los mismos órganos, la siguiente imagen lo
resume de una forma muy gráfica y muy interesante.
El Sistema Nervioso Parasimpático tiene su origen en el Tronco del Encéfalo. Es el responsable
de la regulación de los órganos internos, actividades como la digestión y actividades en reposo
y descanso.
Podríamos decir que la principal función del Sistema Nervioso Parasimpático es la de permitir
un estado de relajación o reposo, nos permite recuperar energía y tener un sentimiento de
relajación, pudiendo volver a activarnos si la situación lo requiere. También está implicado en
el proceso de digestión.
Además, tiene otras muchas funciones, que implican diferentes órganos o partes de nuestro
cuerpo, que a su vez están relacionados con esta sensación de relajación.
Aparato cardiovascular: En estado de reposo, se produce una disminución de la tensión arterial
y un aumento de la circulación de la sangre. Por tanto, disminuyen los latidos por segundo y la
presión que ejerce la sangre en las arterias, fluyendo por tanto con más lentitud.
Aparato gastrointestinal: El sistema parasimpático permite el correcto funcionamiento de la
digestión. En situaciones de tensión, toda la energía disponible se utiliza para atender las
demandas del entorno. Sin embargo, en situaciones en las que estamos relajados, toda esta
energía se utiliza para los procesos de descomposición de alimentos en aparato
gastorintestinal. Esta acción, permite que el cuerpo tenga reservas para hacer frente a
actividades que precisan de grandes esfuerzos. Por otra parte, aumenta la secreción de saliva,
y la de enzimas y ácidos gastrointestinales.
Aparato genitourinario: Relajación de esfínteres, contracción del detrusor y aumento de la
secreción de orina.
Aparato respiratorio: El Sistema Nervioso Parasimpático provoca en los bronquios
basoconstriccón. Permite reducir la entrada de oxígeno, contribuyendo a que la energía del
cuerpo se encuentre dentro de la normalidad.
Aparato visual: Cuando estamos nerviosos o activados, necesitamos captar toda la información
posible sobre el medio o sobre un estímulo en concreto, por lo que la pupila se dilata. Por el
contrario, cuando estamos relajados, la pupila de contrae ya que no es necesario captar
demasiada información del medio, lo que también se denomina miosis.
El sistema nervioso somático es el responsable de captar la información sensorial del entorno,
empleando para ello los receptores sensoriales que tenemos repartidos por nuestro cuerpo
(principalmente en la cabeza, la piel y las extremidades) y esa información se transmite hasta
el sistema nervioso central (SNC), que se …
Cuál es la diferencia entre sistema nervioso somático y autónomo?
La diferencia clave entre el sistema nervioso somático y autónomo es que el sistema nervioso
somático regula los movimientos voluntarios mientras que el sistema nervioso autónomo
regula los movimientos involuntarios de nuestro cuerpo.
El sistema nervioso somático (SNS) está formado por neuronas sensitivas que llevan
información (por ejemplo, sensación de dolor) desde los receptores sensoriales –
fundamentalmente ubicados en la cabeza, la superficie corporal y las extremidades–, hasta el
sistema nervioso central (SNC), y por neuronas motoras que conducen los impulsos a los
músculos esqueléticos para permitir movimientos voluntarios, como saludar con la mano o
escribir.El sistema nervioso somático forma parte del sistema nervioso periférico y se encarga
de transmitir información sensitiva y de enviar información del control motor a los músculos
esqueléticos.
Es el principal sistema de gestión de los movimientos voluntarios y centro neurálgico de
decenas de nervios sensitivos y motores que entran y salen del sistema nervioso central, en
conexión con la piel, los órganos y los músculos del cuerpo.
En este artículo te explicamos qué es el sistema nervioso somático, cuáles son sus funciones,
su composición y las principales enfermedades que le afectan.
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El sistema nervioso
El sistema nervioso somático es parte de un todo mayor, el sistema nervioso, garante del
control y la gestión de la gran mayoría de las funciones vitales de nuestro cuerpo, captando los
estímulos del ambiente y los del propio organismo para transmitir, procesar la información y
generar respuestas eficaces en función de lo que cada situación requiera.
Desde el punto de vista anatómico, el sistema nervioso puede dividirse en dos partes: el
sistema nervioso central (SNC), que incluye el encéfalo y la médula espinal; y el sistema
nervioso periférico, que comprende el conjunto de nervios y ganglios que conectan el SNC con
el resto de nuestro organismo.
El sistema nervioso periférico puede dividirse, desde un punto de vista funcional, en dos
partes: el sistema nervioso autónomo, que se compone de fibras sensoriales y motoras que
conectan el sistema nervioso central (SNC) con los órganos viscerales, la musculatura lisa y las
glándulas secretoras; y el sistema nervioso somático, que regula las funciones voluntarias del
organismo y del que daremos más detalles a continuación.
El sistema nervioso somático (SNS)
El sistema nervioso somático es el responsable de captar la información sensorial del entorno,
empleando para ello los receptores sensoriales que tenemos repartidos por nuestro cuerpo
(principalmente en la cabeza, la piel y las extremidades) y esa información se transmite hasta
el sistema nervioso central (SNC), que se encarga de ejecutar las órdenes a través de las
neuronas motoras que conducen los impulsos nerviosos a los músculos esqueléticos.
Este sistema está asociado con el control voluntario de los movimientos corporales, así como
del procesamiento de la información sensorial que llega de los sentidos (vista, oído y tacto). El
sistema nervioso somático se compone de nervios aferentes o sensoriales y nervios motores o
eferentes.
Los nervios sensoriales son los encargados de transmitir las sensaciones corporales al SNC y los
nervios motores son los responsables de enviar las órdenes del SNC a los órganos del cuerpo,
estimulando la contracción muscular.
Los 43 segmentos de nervios de los que está compuesto nuestro organismo se encuentran en
el sistema nervioso somático. Cada segmento está formado por un nervio sensorial y otro
motor. Del total, 31 emergen de la médula espinal (nervios espinales), mientras que los 12
restantes lo hacen desde el cráneo (nervios craneales).
Composición del SNS
Los nervios de los que está compuesto el sistema nervioso somático se pueden clasificar en
función del lugar de donde entran y salen en: nervios craneales, los que emergen directamente
del cerebro o a la altura del tronco cerebral; y nervios espinales, los que emergen de la médula
espinal.
Nervios craneales
Existen 12 pares de nervios craneales en el sistema nervioso somático, que emergen del
encéfalo y tienen como objetivo transportar la información sensorial, controlar ciertos
músculos y regular algunas glándulas y órganos internos.
Estos son los doce pares de nervios craneales:
1. Nervio olfativo
2. Se encarga de recibir la información sensorial olfativa para transmitirla al bulbo olfatorio,
una estructura del cerebro que se encarga de procesar y codificar dicha información para
enviarla a estructuras superiores del cerebro.
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2. Nervio óptico
3. Recibe la información sensorial visual para transmitirla a regiones cerebrales superiores
encargadas de la visión.
3. Nervio motor ocular interno
4. Controla los movimientos oculares y regula procesos como la dilatación y la contracción
pupilar.
4. Nervio troclear
5. Inerva el músculo oblicuo superior del ojo y su principal función es controlar los
movimientos oculares (hacia arriba y hacia abajo, y también hacia afuera).
5. Nervio trigémino
6. Cuenta con un porción sensitiva y otra motora, y se encarga de recibir información
somatosensitiva (sensaciones táctiles, de dolor, etc.) de los receptores de la cara y la cabeza,
además de controlar los músculos de la masticación.
6. Nervio motor ocular externo o abducens
7. Su función es controlar el movimiento del músculo recto lateral, permitiendo la abducción
del ojo (giro en dirección opuesta a la nariz).
7. Nervio facial
8. Contiene fibras tanto sensitivas como motoras, se encarga de recibir información de los
receptores de la lengua (gustativa) e información somatosensorial de las orejas, y gestiona los
movimientos de los músculos del cuello y la cara implicados en las expresiones faciales.
8. Nervio vestibulococlear
Es un nervio aferente de tipo sensorial y es responsable del equilibrio y la función auditiva.
9. Nervio glosofaríngeo
10. Este nervio emerge del bulbo raquídeo del encéfalo y recibe información gustativa de la
parte posterior de la lengua, información somatosensorial de las amígdalas, la faringe, el oído
medio y la trompa auditiva. También está implicado en la deglución.
10. Nervio vago
11. Emerge del bulbo raquídeo e inerva la faringe, el esófago, la laringe, la tráquea, los
bronquios, el corazón, el estómago, el páncreas y el hígado. Recibe información sensitiva de
todas estas glándulas y participa en procesos cardíacos y digestivos, enviando información a
órganos y músculos.
11. Nervio accesorio espinal
12. Es un nervio motor que está formado por la unión de una raíz espinal y otra neurocraneal.
Controla músculos del cuello y la cabeza que se usan para su movimiento.
12. Nervio hipogloso
13. Se encarga, principalmente, de gestionar los movimientos de la lengua.
Nervios espinales
El sistema nervioso somático se compone de 31 pares de nervios craneales. Estos nervios
conectan a órganos y músculos con la médula espinal; se encargan de transmitir la información
sensorial y visceral hasta la médula y de ésta a las glándulas, y a la musculatura esquelética y
lisa. Inervan todo el cuerpo, a excepción de la cabeza y algunas partes del cuello.
De los 31 pares existentes, 8 de ellos son cervicales, 12 torácicos, 5 lumbares, 5 sacros y uno
coccígeo (situado a nivel del suelo pélvico). Todos ellos son mixtos; es decir, tienen una parte o
raíz sensitiva, donde se encuentra el ganglio espinal; y otra parte motora. Estas dos raíces se
unen y forman el tronco del nervio espinal, que emerge del canal vertebral por el agujero
intervertebral correspondiente.
En su trayecto, cada nervio espinal emite cuatro ramos: los meníngeos, que inerva las
meninges de la médula espinal; los comunicantes, que conectan con los ganglios simpáticos y
se encargan de llevar información al cuerpo relacionada con el estrés y las respuestas clásicas
de lucha o huida; los posteriores, que inervan los músculos profundos del dorso del tronco y la
piel; y los anteriores, que inervan los músculos y la piel del resto del tronco y de los miembros.
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Funciones
Las principales funciones del sistema nervioso somático se pueden reducir a las siguientes:
transmitir información sensorial al cerebro y conectar el sistema nervioso central con los
órganos, los músculos y la piel; enviar y transmitir órdenes a los músculos para producir
movimientos voluntarios; y activar movimientos del cuerpo involuntarios o reflejos.
El proceso es el siguiente: las neuronas sensitivas o aferentes transmiten los impulsos
eléctricos al sistema nervioso central y el cerebro; después, estos estímulos son procesados
por el sistema nervioso central; y por último, las neuronas motoras o eferentes se encargan de
recibir la señal para enviarla a músculos y órganos.
El sistema nervioso somático, además de gestionar los movimientos voluntarios de los
músculos, también controla actos reflejos en los que no hay una intervención directa del
cerebro. Esto ocurre cuando una vía nerviosa se conecta directamente a través de la médula
espinal. Por ejemplo, el reflejo de retirada cuando ponemos la mano en un fuego y nos
quemamos o el reflejo de la rodilla, cuando nos golpean con un martillo a la altura del tendón
rotuliano.
Enfermedades del SNS
Los trastornos que afectan al sistema nervioso somático pueden incapacitar gravemente a la
persona que los sufre. A continuación se citan algunos de los más habituales:
1. Hernia de disco
2. La hernia de disco se produce cuando uno de los discos de la columna vertebral se daña. El
disco puede desplazarse de su sitio (herniarse) o romperse por lesión o un esfuerzo. Esto
genera un exceso de presión sobre los nervios espinales, provocando dolor, entumecimiento o
debilitamiento en el paciente.
Las hernias pueden producirse a cualquier altura de la médula espinal y los síntomas variarán
en función de donde ocurra la lesión o el desplazamiento de disco. Cuando los síntomas se dan
en las piernas, el trastorno recibe el nombre de ciática.
2. Neuralgia
3. La neuralgia es un dolor que afecta a los nervios de la cara, el cráneo o el cuello, a causa de
una irritación, compresión o infección de los mismos. Es una de las neuropatías (enfermedades
del sistema nervioso) más frecuentes.
Los síntomas más habituales son el dolor más o menos intenso en distintas partes del cuerpo,
similar a una descarga eléctrica. Este dolor aparece y desaparece de forma repentina,
normalmente debido a estímulos inocuos como lavarse la cara o masticar, y suele durar unos
minutos.
3. Estenosis espinal
4. La estenosis espinal implica un estrechamiento y una constricción del canal espinal (que
aloja a la médula espinal) por causa de la artritis que provoca el sobrecrecimiento de los
huesos de las vértebras y el ensanchamiento de los ligamentos. Cuando el crecimiento es
excesivo, puede haber pinzamientos y compresiones en los nervios de la columna, lo que
provoca en el paciente dolor y pérdida de sensibilidad.
Las causas más habituales de estenosis espinal son: el envejecimiento, la artritis (de huesos y la
reumatoide), condiciones hereditarias (como la escoliosis o un canal espinal estrecho) y
tumores, lesiones o fracturas vertebrales.
Referencias bibliográficas:
Brodal, P. (2004). The central nervous system: structure and function. Oxford University Press.
Martin, J. H. (2014). Neuroanatomia-: Texto e Atlas. AMGH Editora.
Moore, K.L y Agur, A.M.R. (2007). Fundamentos de Anatomía con orientación clínica. 2ª
edición. Editorial Médica Panamericana
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Unai Aso Poza
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Psicólogo sanitario por la Universidad del País Vasco y esp